jueves, 12 de septiembre de 2024

🔥🚢💥 13 DE SEPTIEMBRE DE 1964: EL ATAQUE AL “SIERRA ARÁNZAZU” — TRES MARINOS ESPAÑOLES MUERTOS Y UNA OPERACIÓN ANTICASTRISTA CUYA RESPONSABILIDAD WASHINGTON QUISO MANTENER “INDETERMINADA”


El 13 de septiembre de 1964, en uno de los episodios más oscuros y menos recordados de la Guerra Fría en el Caribe, el carguero español Sierra Aránzazu navegaba hacia La Habana cuando fue atacado a cañonazos y ráfagas de ametralladora por dos lanchas rápidas. Estados Unidos mantenía desde febrero de 1962 un embargo comercial sobre Cuba y, paralelamente, desarrollaba operaciones encubiertas destinadas a aumentar la presión sobre el gobierno de Fidel Castro, entre ellas el apoyo financiero y técnico de la CIA a grupos de exiliados anticastristas capaces de efectuar infiltraciones, sabotajes y operaciones marítimas. Uno de aquellos grupos era el encabezado por Manuel Artime, que disponía de apoyo estadounidense y bases en Centroamérica. Paradójicamente, la España de Francisco Franco, pese a su declarado anticomunismo, no había roto el comercio con la Cuba revolucionaria. La naviera Marítima del Norte mantenía aquella ruta y había incorporado hacía apenas unos meses al Sierra Aránzazu, entregado el 13 de mayo de 1964. El mercante medía 82,53 metros de eslora y 12,17 de manga, desplazaba 2.720,60 toneladas de peso muerto y estaba impulsado por un motor diésel Werkspoor de 1.850 caballos. Rumbo a La Habana transportaba carga civil: alimentos, tejidos, artículos agrícolas, juguetes y otras mercancías. Aquel domingo, mientras navegaba por el Canal de las Bahamas, a unos 130 kilómetros de Cuba, un avión de reconocimiento sobrevoló el mercante. Cerca de las 19:50, una lancha se aproximó por la popa y utilizó un reflector para iluminar el nombre y la matrícula del barco. Aproximadamente diez minutos después aparecieron dos embarcaciones rápidas, una por cada banda, y sin advertencia previa descargaron fuego de ametralladora y cañones ligeros contra el puente, los alojamientos y otras zonas del buque. Los impactos alcanzaron un depósito de combustible y desencadenaron un incendio. El capitán Pedro Ibargurengoitia García, gravemente herido, ordenó abandonar la nave. Uno de los botes salvavidas había quedado inutilizado por los disparos, por lo que los veinte hombres tuvieron que concentrarse en uno solo. Durante aquellas dramáticas horas murieron tres integrantes de la tripulación: el capitán Pedro Ibargurengoitia, de 42 años; el tercer maquinista José Vaquero Iglesias, de 23; y el segundo oficial Francisco Javier Cabello Fernández, de 30, quien falleció después de ser rescatado. Tras unas doce horas en el mar, el carguero neerlandés P. G. Thulin encontró a los náufragos y los puso a salvo. Durante años circularon explicaciones contradictorias sobre quién había atacado realmente al barco. Sin embargo, la documentación oficial estadounidense desclasificada aporta un dato extraordinario: los propios documentos de la serie Foreign Relations of the United States identifican al grupo de exiliados de Manuel Artime como responsable del ataque. Más revelador aún, las actas del Comité 303 del 25 de septiembre registraron que Dean Rusk había prometido al embajador español colaborar con la investigación, mientras que dentro del gobierno estadounidense se acordó no reforzar las acusaciones contra Artime y procurar que las conclusiones permanecieran tan indefinidas como fuera posible. La documentación oficial también demuestra que la CIA financiaba y prestaba apoyo técnico al grupo de Artime. Esto permite afirmar con respaldo documental que los atacantes pertenecían a una estructura anticastrista sostenida por la CIA, aunque es importante distinguir ese hecho de afirmar que exista una orden pública desclasificada de la Agencia disponiendo específicamente el ataque contra aquel mercante español. El propio movimiento de Artime sostuvo posteriormente que sus hombres habían confundido al Sierra Aránzazu con el mercante cubano Sierra Maestra, pero investigaciones posteriores basadas en documentación desclasificada han cuestionado seriamente esa explicación, entre otras razones porque una embarcación había iluminado previamente el nombre y la matrícula del buque español. La conmoción llegó inmediatamente a España. Hubo protestas frente a la embajada estadounidense en Madrid y ante el consulado norteamericano en Vigo, mientras el Gobierno español presentó una reclamación diplomática a Washington. El Sierra Aránzazu, pese a quedar devastado por el fuego, no desapareció en el mar: fue recuperado, trasladado a Cuba y meses después remolcado a España. Entró nuevamente en Santander el 9 de enero de 1965 y fue sometido a una reparación que duró aproximadamente siete meses. Así, aquel 13 de septiembre quedó escrito uno de los capítulos más dramáticos de la marina mercante española: un barco civil atacado en alta mar, veinte hombres obligados a escapar entre las balas y el fuego, tres vidas perdidas y una operación cuyo trasfondo político solo comenzó a emerger con claridad décadas después, cuando los propios archivos estadounidenses permitieron reconstruir una parte de aquello que en 1964 se intentó mantener entre las sombras.  #SierraAranzazu #13DeSeptiembre #Historia #HistoriaDeEspaña #Cuba #GuerraFria #CIA #Caribe #MarinaMercante #HistoriaMaritima #DocumentosDesclasificados #MemoriaHistorica #ColdWar #SpanishHistory #CubanHistory #MaritimeHistory #CaribbeanHistory #DeclassifiedDocuments #ColdWarHistory


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