El 18 de abril de 1936 Mendoza vivió un día decisivo: la celebración vendimial tomó por primera vez una forma muy cercana a la que hoy reconocemos como propia. Aquella jornada empezó por la mañana en la rotonda del Parque General San Martín, donde se reunió una multitud para asistir a un gran espectáculo popular con música, coros y el primer gran desfile vendimial. Las crónicas y reseñas posteriores recuerdan el paso de animales de carga y tiro, carros y vehículos que resumían la historia del transporte cuyano; algunas evocaciones de época amplían además esa imagen con carretelas, camiones con vendimiadores y hasta un avión o avioneta sobrevolando el festejo, dándole al conjunto un aire de fiesta total, mitad tradición rural y mitad modernidad en escena. No fue un simple acto costumbrista. Aquella mañana marcó el arranque formal de una celebración que había sido institucionalizada poco antes por decreto provincial durante el gobierno de Guillermo Cano, con Frank Romero Day como ministro de Industria y Obras Públicas, para poner en valor a la uva, al vino y al trabajo de la provincia. En ese debut también sonó una de las primeras canciones vendimiales, con letra y música de Ernesto Fluixá, interpretada por la Banda de Música de la Policía de Mendoza bajo la dirección de Fidel María Blanco, un detalle que revela hasta qué punto la fiesta nacía pensada como ceremonia, espectáculo e identidad colectiva al mismo tiempo. Al mediodía, las crónicas recuerdan un banquete de camaradería entre productores, bodegueros y representantes oficiales, en una provincia que atravesaba tensiones económicas ligadas a la vitivinicultura y que veía en la fiesta una forma de exaltar su industria madre y también de defenderla públicamente. Estudios académicos sobre los orígenes de la Vendimia remarcan justamente que aquella primera gran celebración fue leída como un homenaje a quienes habían desarrollado la riqueza vitivinícola cuyana y como una oportunidad para difundir sus necesidades en un momento delicado para la región andina. Pero la escena definitiva llegó por la noche. En el estadio del Club Gimnasia y Esgrima, en el Parque General San Martín, se realizó el Acto Central, con abundancia de música, bailes y una puesta capaz de desbordar de entusiasmo al público. Algunas fuentes mendocinas hablan de 25.000 asistentes, mientras otras elevan la cifra incluso a 50.000, lo que confirma, más allá del número exacto, el impacto extraordinario de aquella noche fundacional. En medio de esa multitud fue consagrada la representante de Godoy Cruz, Delia Larrive Escudero, recordada desde entonces como la primera reina de la Vendimia. Mendoza había encontrado no solo una fiesta, sino un símbolo. La fuerza de ese 18 de abril no está solo en la cronología. Está en lo que representó. Allí empezó a tomar forma una tradición que unió campo, ciudad, belleza, trabajo, industria, música y orgullo popular en un mismo relato. Lo que hasta entonces podía verse como celebración de cosecha se transformó en un gran espectáculo identitario. Por eso esa jornada sigue siendo tan poderosa: porque fue el momento en que Mendoza dejó de festejar solo la vendimia y empezó a convertirla en mito. #Vendimia1936, #FiestaDeLaVendimia, #PrimeraReinaDeLaVendimia, #DeliaLarriveEscudero, #Mendoza, #HistoriaDeMendoza, #Vendimia, #ParqueGeneralSanMartín, #GodoyCruz, #FrankRomeroDay, #GuillermoCano, #CulturaMendocina, #MendozaAntigua, #VendimiaHistory, #MendozaHistory, #HarvestFestival, #WineCulture, #ArgentineHeritage, #HistoricMendoza, #FirstVendimia, #OnThisDay, #TradiciónMendocina, #ReinaDeLaVendimia, #PatrimonioCultural, #FiestaNacionalDeLaVendimia, #Cuyo, #WineFestival, #CulturalMemory, #ArgentinaHistory, #MendozaCultural

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