martes, 9 de enero de 2018

Cuando Mendoza soñaba en seis cilindros: el Nash “400”, el auto de lujo que prometía conquistar la calle Espejo


En 1929, cuando Mendoza todavía mezclaba tranvías, carruajes, calles céntricas en transformación y una creciente fascinación por el automóvil, una publicidad anunciaba la llegada del Nash “400” como si se tratara de una joya mecánica: “Un coche supremo por lo que vale”. El aviso pertenece a una época en la que tener un automóvil no era simplemente poseer un medio de transporte. Era mostrar progreso, elegancia, posición social y confianza en el futuro. En la imagen se ve un imponente sedán de líneas largas, sobrias y distinguidas, acompañado por el escudo de Nash y una promesa comercial muy directa: un coche que reunía categoría, buena terminación y ventajas difíciles de encontrar en otro vehículo de su precio. La marca tenía detrás una historia importante. Nash Motors había sido fundada en Kenosha, Wisconsin, por Charles W. Nash, un empresario que antes había sido presidente de Buick y de General Motors, y que llegó a ser conocido como uno de los grandes independientes de la industria automotriz estadounidense. El Nash “400” formaba parte de la ofensiva comercial de la compañía hacia fines de los años veinte. Para el año modelo 1929, la gama Nash incluía distintas versiones como Standard Six, Special Six y Advanced Six, con carrocerías sedán, coupé, phaeton, cabriolet y landau sedan. El Nash Car Club conserva listados de especificaciones de 1929 donde aparecen modelos, precios y variantes de esa línea. Algunos modelos Nash de 1929 se destacaban por ofrecer una imagen de lujo a precios competitivos. El Standard Six, por ejemplo, era el más accesible dentro de la serie 400, con versiones que en Estados Unidos iban aproximadamente de 885 a 995 dólares, mientras que las líneas superiores elevaban el nivel de equipamiento, tamaño y presencia. También se promocionaban detalles técnicos y estéticos como motores de seis cilindros, terminaciones cuidadas y el uso de cromados, un recurso muy moderno para la época. Pero lo más atractivo de este aviso es su anclaje local. La publicidad no habla desde Nueva York ni desde Buenos Aires: habla desde Mendoza, desde la sucursal ubicada en calle Espejo N.° 29-37, donde Ehlert Nash Motors ofrecía al público mendocino una pieza de la modernidad norteamericana. Aquella dirección era mucho más que un punto de venta: era una ventana al mundo mecánico que estaba cambiando las ciudades. En tiempos en que el automóvil comenzaba a convertirse en símbolo de avance, independencia y distinción, el Nash “400” prometía algo más que movilidad. Prometía elegancia, velocidad, confort y una nueva forma de vivir la ciudad. Esta publicidad de 1929 es una pequeña cápsula del tiempo: muestra a una Mendoza que miraba hacia el futuro, fascinada por las máquinas, los motores y el brillo de una modernidad que empezaba a estacionarse frente a sus veredas. #Nash400 #NashMotors #AutosAntiguos #MendozaAntigua #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PublicidadAntigua #AutosClasicos #AutomovilismoHistorico #CalleEspejo #Año1929 #VintageCars #ClassicCars #OldCars #AutomotiveHistory #NashAutomobile #VintageAdvertising #CarHistory #AmericanCars


No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...