El 27 de marzo de 1991, el Congreso argentino sancionó la Ley 23.928 de Convertibilidad del Austral, una de las normas económicas más decisivas y discutidas de la historia reciente del país. Impulsada durante el gobierno de Carlos Menem y bajo la conducción del ministro de Economía Domingo Cavallo, la ley buscó frenar la inflación crónica y devolver estabilidad a una Argentina golpeada por años de crisis monetaria. La norma estableció que, desde el 1 de abril de 1991, la moneda argentina quedaba atada al dólar estadounidense con una paridad fija de 10.000 australes por cada dólar. Meses más tarde, el Decreto 2128/91 dispuso la entrada en vigencia, desde el 1 de enero de 1992, del peso como nueva unidad monetaria, fijando la equivalencia de 1 peso = 10.000 australes. Así nació el recordado “uno a uno”, una fórmula que marcaría toda una época. La convertibilidad no solo fijó el tipo de cambio. También limitó la emisión monetaria al exigir respaldo en reservas para la moneda circulante y mantuvo derogadas las normas de indexación o actualización automática de deudas, precios y tarifas. En otras palabras, buscó imponer una disciplina monetaria rígida para cortar de raíz la inercia inflacionaria que había destrozado el valor del dinero en los años previos. Durante casi once años, la convertibilidad se convirtió en mucho más que una herramienta económica: fue una marca de época. Para millones de argentinos significó estabilidad de precios, una moneda fuerte y la sensación de que el peso valía lo mismo que el dólar. Pero también abrió una etapa de fuertes debates por sus costos sociales, productivos y fiscales. El régimen comenzó a derrumbarse en medio de la gran crisis de 2001 y fue desarmado legalmente con la Ley 25.561, que en enero de 2002 modificó la Convertibilidad y puso fin a ese esquema. A más de tres décadas de su sanción, la Ley de Convertibilidad sigue siendo uno de los grandes símbolos de la Argentina de los noventa: para algunos, el freno que terminó con la hiperinflación; para otros, el inicio de un modelo que terminó estallando. Pero hay algo que nadie discute: aquel 27 de marzo de 1991 cambió para siempre la historia económica del país. #Convertibilidad #UnoAUno #Austral #Peso #Dólar #Argentina #Historia #Economía #Años90 #MendozAntigua
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martes, 27 de marzo de 2018
27 de Marzo de 1991. El día que nació el “uno a uno”: la ley que cambió para siempre la economía argentina. Ley de Convertibilidad del Austral.
El 27 de marzo de 1991, el Congreso argentino sancionó la Ley 23.928 de Convertibilidad del Austral, una de las normas económicas más decisivas y discutidas de la historia reciente del país. Impulsada durante el gobierno de Carlos Menem y bajo la conducción del ministro de Economía Domingo Cavallo, la ley buscó frenar la inflación crónica y devolver estabilidad a una Argentina golpeada por años de crisis monetaria. La norma estableció que, desde el 1 de abril de 1991, la moneda argentina quedaba atada al dólar estadounidense con una paridad fija de 10.000 australes por cada dólar. Meses más tarde, el Decreto 2128/91 dispuso la entrada en vigencia, desde el 1 de enero de 1992, del peso como nueva unidad monetaria, fijando la equivalencia de 1 peso = 10.000 australes. Así nació el recordado “uno a uno”, una fórmula que marcaría toda una época. La convertibilidad no solo fijó el tipo de cambio. También limitó la emisión monetaria al exigir respaldo en reservas para la moneda circulante y mantuvo derogadas las normas de indexación o actualización automática de deudas, precios y tarifas. En otras palabras, buscó imponer una disciplina monetaria rígida para cortar de raíz la inercia inflacionaria que había destrozado el valor del dinero en los años previos. Durante casi once años, la convertibilidad se convirtió en mucho más que una herramienta económica: fue una marca de época. Para millones de argentinos significó estabilidad de precios, una moneda fuerte y la sensación de que el peso valía lo mismo que el dólar. Pero también abrió una etapa de fuertes debates por sus costos sociales, productivos y fiscales. El régimen comenzó a derrumbarse en medio de la gran crisis de 2001 y fue desarmado legalmente con la Ley 25.561, que en enero de 2002 modificó la Convertibilidad y puso fin a ese esquema. A más de tres décadas de su sanción, la Ley de Convertibilidad sigue siendo uno de los grandes símbolos de la Argentina de los noventa: para algunos, el freno que terminó con la hiperinflación; para otros, el inicio de un modelo que terminó estallando. Pero hay algo que nadie discute: aquel 27 de marzo de 1991 cambió para siempre la historia económica del país. #Convertibilidad #UnoAUno #Austral #Peso #Dólar #Argentina #Historia #Economía #Años90 #MendozAntigua
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