jueves, 15 de noviembre de 2018

Así era la Mendoza que desapareció en una noche: la ciudad de adobe, caravanas y campanas que el terremoto borró para siempre


Antes del devastador terremoto del 20 de marzo de 1861, Mendoza era una ciudad pequeña pero activa, con una población que las fuentes de época ubican en torno a las 11.500 a 12.000 personas. Fundada en 1561 en el valle de Huentata, había crecido gracias a su posición estratégica al pie de la cordillera: era un verdadero “puerto seco” del comercio terrestre entre el Río de la Plata y Santiago de Chile, un punto clave para el paso de carretas, arreos y mercaderías que conectaban a Cuyo con Chile y con otras regiones del país. Aquella Mendoza de 1860 era un caserío colonial, bajo y sencillo, de paredes encaladas y arquitectura modesta, extendido sobre unas cien manzanas y con alrededor de 1.200 edificios. La imagen coincide con lo que describen hoy las fuentes oficiales: una “ciudad de barro”, de casas en general de una sola planta, techos planos, calles angostas de tierra y casi sin veredas ni arbolado en la vía pública. Sobre esa horizontalidad sobresalían las torres de las iglesias, que dominaban el perfil urbano. El corazón de aquella ciudad era la antigua Plaza Mayor, hoy Plaza Pedro del Castillo, donde se concentraba buena parte de la vida política, religiosa y social. Allí estaban el Cabildo, la fuente de agua que abastecía a los vecinos y los faroles que iluminaban las primeras horas de la noche. En torno a esa plaza se levantaban los principales templos, y allí también desfilaron algunos de los episodios más fuertes de la historia mendocina. No muy lejos, la Alameda ya era uno de los grandes paseos públicos de la ciudad: San Martín la había prolongado y embellecido en 1814, con álamos, bancos y acequias, y con el tiempo se convirtió en un sitio clásico de encuentro, descanso y celebraciones populares. Era, en definitiva, una Mendoza de comercio, fe, sociabilidad y tránsito cordillerano: hoteles, bodegas, barracas, mensajerías, caravanas y paseos convivían en una ciudad todavía muy marcada por su herencia colonial. Todo eso quedó partido en dos la noche del terremoto. La vieja ciudad quedó sepultada bajo los escombros y, poco después, el centro urbano comenzó a desplazarse hacia la Ciudad Nueva trazada desde 1863, dejando a la antigua área fundacional como un territorio de memoria. #Mendoza #CiudadVieja #Terremoto1861 #HistoriaMendocina #AreaFundacional #PedroDelCastillo #Alameda #Memoria #Patrimonio #MendozAntigua


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