viernes, 17 de julio de 2026

EL SAN MARTÍN QUE NO CABE EN EL BRONCE: MITRE, LA HISTORIA OFICIAL Y EL REVOLUCIONARIO DEL “PARTIDO AMERICANO” (Imagen Ilustrativa)


Durante generaciones, millones de estudiantes conocieron a José de San Martín como un héroe solemne, austero y casi apartado de toda disputa política: el genial militar que cruzó los Andes, venció en Chacabuco y Maipú y luego desapareció silenciosamente en el exilio. Sin embargo, detrás de aquella figura inmóvil existió un gobernante, un conductor político y un revolucionario americano mucho más complejo que el personaje consagrado por los manuales escolares. Bartolomé Mitre desempeñó un papel decisivo en la construcción de ese gran relato nacional. Su monumental Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana, publicada completa en 1887, fue elaborada después de décadas de investigación y del estudio de miles de documentos. Negar ese trabajo sería injusto, pero también lo sería ignorar que su interpretación liberal, escrita en pleno proceso de consolidación del Estado argentino, ayudó a establecer un panteón de héroes y una lectura del pasado centrada principalmente en Buenos Aires y en las élites vinculadas al poder central. Con el tiempo, esa visión fue simplificada todavía más por la escuela, las ceremonias patrióticas y la cultura oficial. La historiografía académica reconoce que las obras de Mitre se convirtieron en uno de los núcleos fundamentales de la memoria nacional enseñada durante décadas. Instituto Nacional Sanmartiniano y estudio publicado en SciELO. Pero San Martín nunca pensó la independencia como un simple cambio de bandera ni como una empresa limitada al territorio argentino. Su estrategia unió inevitablemente los destinos de las Provincias Unidas, Chile y Perú. Muchos años después resumiría esa convicción en una frase dirigida a Tomás Guido: “Yo no pertenezco a ningún partido; me equivoco, yo soy del Partido Americano”. Instituto Nacional Sanmartiniano. Esa idea quedó demostrada durante la crisis de 1819 y 1820. Cuando el Directorio pretendió utilizar al Ejército de los Andes en las luchas internas contra las fuerzas federales, San Martín evitó comprometerlo en una guerra entre compatriotas y buscó la conciliación. Tras la caída del poder central en la batalla de Cepeda, renunció al mando, pero los oficiales reunidos en Rancagua volvieron a reconocerlo como jefe para continuar la emancipación sudamericana. El Libertador lo explicó con una sentencia demoledora: aun si hubiera vencido en una guerra civil, habría terminado llorando la victoria junto con los derrotados. Instituto Nacional Sanmartiniano. En Mendoza tampoco fue únicamente un militar. Como gobernador intendente de Cuyo organizó una verdadera economía de guerra: estableció contribuciones especiales, reorganizó impuestos, impulsó el riego, promovió la minería y estimuló talleres de tejidos, curtidos, herrería, talabartería, pólvora, armas y uniformes. El esfuerzo no recayó exclusivamente sobre los más ricos y tampoco faltó por completo la ayuda del gobierno central: el Ejército fue sostenido mediante una combinación de fondos nacionales, impuestos, donaciones, préstamos y requisiciones cuyanas. Pero fue Mendoza, con el sacrificio de toda su sociedad, la que se convirtió en el gran arsenal de la libertad americana. Dirección General de Escuelas de Mendoza y estudio de la historiadora Beatriz Bragoni. Como Protector del Perú, San Martín reveló otra faceta frecuentemente eclipsada por sus campañas militares. Suprimió la mita, el yanaconazgo y otros servicios personales impuestos a los indígenas; decretó la libertad de vientres para los hijos de mujeres esclavizadas; favoreció la libertad de imprenta y fundó la Biblioteca Nacional del Perú. No abolió totalmente la esclavitud —esa medida llegaría en 1854— y, como hombre de su tiempo, defendió una monarquía constitucional para estabilizar el nuevo país. Aun con esas contradicciones, sus reformas atacaron instituciones profundamente arraigadas en el orden colonial. Congreso de la República del Perú. También resulta insuficiente presentar el encuentro de Guayaquil como un duelo entre San Martín y Simón Bolívar dominado únicamente por la ambición personal. Existieron diferencias políticas, militares y estratégicas, pero ambos perseguían la derrota definitiva del poder español. Un objeto conservado hasta nuestros días desarma la imagen de un odio irreconciliable: San Martín mantuvo en su dormitorio, hasta el final de su vida, un retrato litográfico de Bolívar. Museo Histórico Nacional. Su partida hacia Europa en 1824 tampoco tuvo una sola causa. Influyeron la muerte de Remedios de Escalada, la educación de su hija Mercedes, el agotamiento producido por las campañas, la hostilidad política y su rechazo a quedar atrapado en las guerras civiles. Cuando intentó regresar en 1829, encontró nuevamente al país ensangrentado y decidió no desembarcar en Buenos Aires. No quería convertirse en bandera de ninguna facción ni emplear su prestigio para combatir contra otros argentinos. El gran ocultamiento, por lo tanto, no consistió simplemente en borrar su nombre, sino en canonizarlo hasta volverlo inofensivo: conservar al vencedor de los Andes mientras se desdibujaban el gobernante de Cuyo, el reformador del Perú, el adversario de la guerra civil y el hombre que se proclamó integrante del “Partido Americano”. Mitre no inventó a San Martín ni eliminó toda su dimensión continental —el propio título de su obra hablaba de la emancipación sudamericana—, pero su interpretación y, especialmente, las versiones escolares posteriores encerraron una vida extraordinariamente política dentro de una estatua perfecta. Recuperar al San Martín completo significa sacarlo del bronce sin disminuir su grandeza. Fue militar, gobernante, estratega, reformador y estadista; un hombre con contradicciones, pero convencido de que la libertad argentina no podía existir aislada de la libertad de América. Su sable conquistó territorios, pero fueron sus decisiones políticas las que revelaron la verdadera dimensión de su proyecto: una América emancipada, soberana y capaz de resolver sus diferencias sin derramar sangre entre hermanos.#JoseDeSanMartin #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #SouthAmericanIndependence #LiberatorOfAmerica #ArmyOfTheAndes #HistoryRevisited #HistoricalMemory #MendozaArgentina #AmericanLiberators #JoséDeSanMartín #SanMartín #HistoriaArgentina #HistoriaLatinoamericana #PartidoAmericano #EjércitoDeLosAndes #Mendoza #LibertadoresDeAmérica #BartoloméMitre #RevisionismoHistórico #PatriaGrande #MemoriaHistórica

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