martes, 12 de mayo de 2020

El 12 de Mayo de 1986, en la Ciudad de Buenos Aires, moría Alicia Moreau de Justo: la médica rebelde que desafió al patriarcado, peleó por el voto femenino y nunca abandonó la democracia


El 12 de mayo de 1986 murió en Buenos Aires Alicia Moreau de Justo, una de las figuras más poderosas y constantes del feminismo argentino, del socialismo democrático y de la lucha por los derechos humanos. Tenía 100 años y había atravesado casi todo el siglo XX con una lucidez que incomodó a gobiernos, partidos, prejuicios y estructuras hechas para dejar a las mujeres fuera de la historia. Había nacido en Londres el 11 de octubre de 1885, en una familia marcada por el exilio político. Su padre, Armand Moreau, había estado vinculado a las ideas revolucionarias de la Comuna de París, y la persecución obligó a la familia a abandonar Europa. En 1890 llegaron a la Argentina y se instalaron en Buenos Aires, donde abrieron una librería y se acercaron a los primeros círculos socialistas del país. Alicia tenía apenas cinco años, pero desde muy chica respiró ese clima de lectura, debate político, justicia social y compromiso con los trabajadores. Estudió en la Escuela Normal N.º 1 y luego en la Universidad de Buenos Aires. En una época en la que la presencia femenina en la universidad era excepcional, se abrió paso en la carrera de Medicina y se graduó en 1914 con diploma de honor. Se especializó en ginecología y atendió especialmente a mujeres de bajos recursos, trabajadoras y sectores que muchos profesionales preferían no mirar. Para ella, la medicina no era solo una profesión: era una forma concreta de justicia social. Pero Alicia no se conformó con curar cuerpos. Quiso transformar la sociedad que enfermaba de desigualdad. Muy joven se vinculó al Centro Socialista Femenino, participó en la creación de bibliotecas populares y jardines maternales, dio conferencias sobre higiene, educación y ciudadanía, y convirtió cada espacio en una tribuna para discutir el lugar de la mujer en la Argentina moderna. En 1906 participó del Congreso Internacional de Libre Pensamiento; en 1907 integró el Comité Pro-Sufragio Femenino junto a Julieta Lanteri; y en 1910 fue una de las impulsoras del Primer Congreso Femenino Internacional realizado en Buenos Aires. Su batalla central fue el voto femenino. Durante décadas, las mujeres argentinas fueron excluidas de la vida política formal, aun después de la Ley Sáenz Peña de 1912, que amplió el voto masculino pero dejó afuera a la mitad de la población. Alicia Moreau entendió que sin derechos políticos no había ciudadanía completa. En 1918 fundó la Unión Feminista Nacional, y desde allí impulsó campañas, ensayos electorales, publicaciones, debates y presión legislativa para demostrar que las mujeres no querían pedir permiso: querían decidir. En 1932 participó en la elaboración de un proyecto de ley de sufragio femenino que fue presentado por el diputado socialista Mario Bravo. La iniciativa logró media sanción en Diputados, pero fue frenada en el Senado, dominado por sectores conservadores. La ley nacional de voto femenino recién llegaría en 1947, con la Ley 13.010, y las mujeres votarían por primera vez en elecciones presidenciales en 1951. Ese triunfo no nació de un solo día: fue el resultado de décadas de lucha de pioneras como Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Elvira Rawson y tantas otras. También fue periodista, docente, escritora y dirigente socialista. Publicó artículos sobre educación, política, feminismo y ciudadanía; dirigió y colaboró en publicaciones como Humanidad Nueva, Nuestra Causa y La Vanguardia, órgano histórico del socialismo argentino. En 1922 se casó con Juan Bautista Justo, fundador del Partido Socialista, pero su figura nunca quedó reducida al apellido de su esposo. Alicia construyó una identidad propia: médica, pensadora, militante, feminista, pacifista y defensora de la democracia. Su coherencia política también la llevó a posiciones difíciles. Fue crítica del peronismo, aunque no rechazó el avance histórico que significó el reconocimiento de los derechos políticos femeninos. También se opuso al autoritarismo, al militarismo y a las dictaduras. En los años más oscuros de la Argentina, cuando muchos callaban por miedo o conveniencia, Alicia volvió a ponerse del lado de las víctimas: en 1975 fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, organismo que cumplió un papel clave durante la última dictadura cívico-militar. Alicia Moreau de Justo vivió un siglo entero, pero no como testigo pasiva. Vivió discutiendo, escribiendo, curando, organizando, denunciando y abriendo caminos. Peleó por el voto femenino cuando parecía imposible, por la educación cuando era privilegio, por la salud de las mujeres pobres cuando eran invisibles y por los derechos humanos cuando defender la vida podía costar la vida. Murió el 12 de mayo de 1986, pero dejó una herencia inmensa: la idea de que la democracia no se hereda, se defiende; que la igualdad no se mendiga, se conquista; y que una mujer con ideas firmes puede incomodar a todo un siglo. Alicia Moreau de Justo no fue solo una médica ni solo una militante. Fue una conciencia argentina. Una voz que no se apagó. Una mujer que abrió puertas para que muchas otras pudieran entrar. #AliciaMoreauDeJusto #FeminismoArgentino #VotoFemenino #MujeresEnLaHistoria #HistoriaArgentina #SocialismoArgentino #DerechosHumanos #MujeresPioneras #SufragioFemenino #Democracia #MujeresQueHicieronHistoria #UBA #LaVanguardia #MendozAntigua #ArgentineHistory #WomenInHistory #FeministHistory #WomenRights #HumanRights #Democracy #SocialistHistory #LatinAmericanHistory

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