viernes, 15 de mayo de 2020

El 15 de Mayo de 2004, en Madrid, España fallecía Narciso Ibáñez Menta: el hombre que convirtió el miedo en arte y dejó una sombra eterna en la TV argentina


El 15 de mayo de 2004, en Madrid, se apagaba la vida de Narciso Ibáñez Menta, una de las figuras más extraordinarias del teatro, el cine y la televisión en lengua española. Había nacido en Sama de Langreo, Asturias, el 25 de agosto de 1912, y murió a los 91 años, dejando una huella imborrable en la cultura argentina y española. Hijo del actor Narciso Ibáñez y de la cantante Consuelo Menta, creció entre escenarios. Fue un niño prodigio: en la Argentina lo conocieron como “Narcisín”, aquel pequeño artista que cantaba, bailaba, recitaba e interpretaba con una seguridad asombrosa. Debutó en Buenos Aires en 1919, con apenas siete años, en la zarzuela Los granujas, en el Teatro de la Comedia.  Pero el niño prodigio se transformaría con el tiempo en algo mucho más poderoso: un artesano del miedo. Admirador del arte de la caracterización, aprendió maquillaje, gestualidad, climas y silencios hasta convertirse en un actor capaz de cambiar de rostro, de voz y de alma ante el público. En la Argentina desarrolló una etapa decisiva de su carrera: entre 1931 y 1963 se radicó en el país, donde trabajó intensamente en teatro y llegó a afirmar que se sentía no solo un actor argentino, sino también “un hombre argentino”. En los escenarios llevó adelante obras clásicas y modernas como Fausto, Muerte de un viajante, Manos sucias, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde y El fantasma de la ópera. En 1934 se casó con la actriz argentina Josefina “Pepita” Serrador Marí, madre de su único hijo, Narciso Ibáñez Serrador, el recordado “Chicho”, con quien compartiría páginas fundamentales de la televisión de suspenso. Su nombre también quedó ligado al cine argentino. Participó en películas como Una luz en la ventana, La bestia debe morir y Obras maestras del terror. El sitio Cine Nacional registra su participación en 31 películas argentinas o coproducciones, mientras que el Archivo Lumiton recuerda que Una luz en la ventana es considerada la primera película argentina de terror y marcó su debut cinematográfico como protagonista. Pero fue en la televisión donde se volvió leyenda. En Canal 7 brilló con ciclos como Los malditos de la historia y Obras maestras del terror. Luego llegarían títulos inolvidables como El hombre que volvió de la muerte, Otra vez Drácula, El Robot y El pulpo negro. Su figura quedó asociada para siempre a una forma de terror elegante, teatral, psicológico y profundamente humano: no necesitaba gritos ni efectos excesivos; le bastaba una mirada, una pausa, una puerta entreabierta. También trabajó en España junto a su hijo en producciones que marcaron época. Historias para no dormir, emitida por TVE entre 1965 y 1970, se convirtió en un clásico del terror televisivo, y episodios como El asfalto siguen siendo recordados como piezas inquietantes de la televisión iberoamericana. Narciso Ibáñez Menta fue uno de los primeros artistas reconocidos con el Premio Martín Fierro y en 1981 recibió el Diploma al Mérito Konex como uno de los cinco mejores actores dramáticos de radio y televisión de la historia argentina. Su grandeza no estuvo solo en asustar. Estuvo en comprender que el verdadero terror no nace del monstruo visible, sino de la espera, del silencio, de la sombra que se mueve lentamente. Por eso su legado sigue vivo: porque Narciso Ibáñez Menta no actuaba el miedo. Lo construía. Lo respiraba. Lo convertía en arte. #NarcisoIbáñezMenta #MaestroDelTerror #HistoriaDeLaTV #TelevisiónArgentina #CineArgentino #TeatroArgentino #ObrasMaestrasDelTerror #ElHombreQueVolvióDeLaMuerte #ElPulpoNegro #HistoriasParaNoDormir #MendozAntigua #HorrorLegend #ArgentineCinema #ClassicHorror #TelevisionHistory #TheatreLegend #SpanishHorror #VintageTV

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