lunes, 20 de junio de 2022

20 de junio de 1933, en Moscú, URSS, se apagaba la vida de Clara Zetkin: la mujer que convirtió una lucha obrera en una fecha mundial


El 20 de junio de 1933, en Arkhangelskoye, cerca de Moscú, se apagó la vida de Clara Zetkin, una de las voces más firmes, incómodas y decisivas de la historia moderna de las mujeres trabajadoras. No fue una figura decorativa ni una militante de ocasión: fue periodista, docente, dirigente socialista, parlamentaria, internacionalista, antifascista y una de las grandes impulsoras del movimiento que terminaría dando origen al Día Internacional de la Mujer. Había nacido el 5 de julio de 1857 en Wiederau, Sajonia, con el nombre de Clara Eissner. Desde joven se formó como maestra y entró en contacto con las ideas socialistas y con el movimiento obrero alemán. En 1878 se incorporó al Partido Socialista de los Trabajadores, antecedente del futuro Partido Socialdemócrata Alemán —SPD—, en una época en la que militar por esas ideas podía significar persecución, censura y exilio. Las leyes antisocialistas impulsadas por Otto von Bismarck la obligaron a abandonar Alemania y vivir en el exterior, especialmente en Suiza y París. Allí conoció al revolucionario ruso Ossip Zetkin, de quien tomó el apellido con el que pasaría a la historia. En París, Clara no se quedó al margen: escribió, tradujo, organizó, discutió ideas y tomó contacto con dirigentes socialistas europeos. Fue parte de ese mundo político que buscaba transformar no solo las condiciones laborales, sino también el lugar de la mujer dentro de la sociedad. Para Zetkin, la emancipación femenina no podía limitarse a una consigna elegante: debía incluir salario, derechos laborales, educación, participación política, voto y dignidad para las mujeres trabajadoras. A partir de 1892 dirigió Die Gleichheit —La Igualdad—, periódico desde el cual defendió con enorme insistencia los derechos de las mujeres, la organización obrera y el sufragio femenino. Esa publicación se convirtió en una herramienta central para el movimiento socialista femenino alemán y europeo. No escribía para adornar discursos: escribía para encender conciencia. En 1907, durante la primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Stuttgart, Zetkin quedó vinculada a una red internacional de militantes que buscaban llevar la causa de las mujeres a una escala mundial. Pero su momento más recordado llegó en 1910, en Copenhague, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Allí propuso instaurar una jornada internacional de lucha por los derechos de las mujeres, especialmente por el sufragio femenino. La propuesta recibió el apoyo de más de cien mujeres de 17 países. Un dato importante: en 1910 todavía no se fijó definitivamente el 8 de marzo. La primera conmemoración internacional se realizó en 1911, el 19 de marzo, en países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Con el tiempo, la fecha del 8 de marzo quedó asociada a las luchas de las mujeres trabajadoras y, especialmente, a la huelga de mujeres en San Petersburgo en 1917, en plena crisis de guerra, hambre y revolución. En 1921 se propuso fijar el 8 de marzo como fecha estable, y luego esa jornada se consolidó internacionalmente. Clara Zetkin también fue una militante antibelicista. Durante la Primera Guerra Mundial se opuso al conflicto y a la participación de los trabajadores en una guerra que consideraba ajena a sus intereses. Esa postura le costó persecuciones y arrestos. En 1915 impulsó una conferencia internacional de mujeres contra la guerra en Berna, sosteniendo una posición que en aquel contexto era profundamente peligrosa: levantar la voz por la paz cuando Europa ardía en trincheras. Tras la guerra, se vinculó a la Liga Espartaquista, cercana a figuras como Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, y luego integró el Partido Comunista Alemán —KPD—. En 1920 fue elegida diputada del Reichstag, el parlamento alemán, cargo que ocupó hasta la llegada del nazismo al poder. Desde allí siguió denunciando la desigualdad social, la explotación obrera y el avance del fascismo. En 1933, con Adolf Hitler en el poder y el Partido Comunista prohibido, Clara Zetkin debió exiliarse nuevamente, esta vez en la Unión Soviética. Murió pocos meses después, el 20 de junio de 1933. Sus restos fueron depositados en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin, un lugar reservado para figuras destacadas de la historia soviética. Décadas más tarde, aquella idea nacida en las asambleas obreras y socialistas se transformó en una fecha reconocida a escala mundial. La ONU comenzó a conmemorar el Día Internacional de la Mujer en 1975, durante el Año Internacional de la Mujer, y en 1977 la Asamblea General invitó a los Estados a proclamar una jornada por los derechos de las mujeres y la paz internacional. Clara Zetkin no inventó sola la lucha de las mujeres, porque esa historia fue construida por miles de obreras, maestras, migrantes, periodistas, sufragistas y militantes anónimas. Pero sí tuvo la audacia de darle una dimensión internacional. Comprendió que una fecha podía convertirse en bandera, que una consigna podía cruzar fronteras y que la memoria organizada podía ser más fuerte que el olvido. Hoy su nombre sigue siendo una puerta de entrada a una historia intensa, incómoda y necesaria: la de las mujeres que no pidieron permiso para reclamar derechos. #ClaraZetkin, #InternationalWomensDay, #WomensHistory, #WomenWhoChangedHistory, #SocialHistory, #LaborHistory, #FeministHistory, #WorkingWomen, #HistoricalMemory, #OnThisDay, #HistoryLovers, #DíaInternacionalDeLaMujer, #ClaraZetkin, #HistoriaDeLasMujeres, #MujeresQueHicieronHistoria, #HistoriaSocial, #MovimientoObrero, #DerechosDeLasMujeres, #MemoriaHistórica, #Efemérides, #UnDíaComoHoy, #MendozAntigua



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