El 24 de julio de 1984, cuando la democracia argentina apenas llevaba siete meses intentando reconstruir las instituciones destruidas por el régimen militar, Raúl Alfonsín llegó a San Carlos de Bolívar para protagonizar una jornada cargada de simbolismo político, histórico y latinoamericano. El presidente encabezó el acto de clausura del Año Bolivariano, realizado en homenaje al nacimiento de Simón Bolívar. Miles de vecinos de la ciudad y de localidades cercanas se concentraron sobre la avenida San Martín para recibir al primer mandatario constitucional después de más de siete años de dictadura. Alfonsín habló desde un palco levantado entre las plazas España e Italia, frente al monumento dedicado al Libertador, en una escena que reunía dos ideas centrales de aquel tiempo: la recuperación de la democracia y la voluntad de reconstruir los vínculos de la Argentina con América Latina. Durante la ceremonia recibió a representantes de la Comisión Interbarrial y entregó la placa fundacional de un plan de 104 viviendas del Fondo Nacional de la Vivienda. El nuevo conjunto habitacional fue bautizado Barrio de la Unidad Latinoamericana, nombre que con el tiempo se simplificaría como Barrio Latino. Después del acto central se celebró un almuerzo en la Sociedad Rural de Bolívar, con la participación de representantes diplomáticos de Venezuela, Colombia, Panamá, Perú, Bolivia y Ecuador. No era solamente una visita protocolar. La imagen de un presidente elegido por el voto recorriendo una ciudad del interior, rodeado por vecinos, instituciones y diplomáticos latinoamericanos, expresaba el espíritu de una democracia que buscaba volver a ocupar las calles, acercar el poder político a la ciudadanía y dejar atrás el aislamiento impuesto por el autoritarismo. Mientras Alfonsín era recibido en Bolívar, el Boletín Oficial del 24 de julio mostraba otra dimensión de aquella reconstrucción: la revisión del aparato jurídico heredado de la dictadura. La Ley 23.072, sancionada el 4 de julio, suspendió durante seis meses la aplicación de los artículos 9 y 40 de la ley de facto 22.105 y las disposiciones concordantes de la ley de facto 22.269, normas relacionadas con las asociaciones gremiales de trabajadores. No se trataba todavía de una reforma definitiva, pero representaba una señal concreta del intento por desmontar mecanismos laborales impuestos durante el gobierno militar. La Ley 23.075 avanzó sobre otro terreno profundamente afectado por el autoritarismo: la educación. Derogó las leyes 21.556 y 22.318, dictadas durante la dictadura, y restableció artículos del Estatuto del Docente vinculados con el funcionamiento de las Juntas de Clasificación y de Disciplina. Hasta que esos organismos pudieran constituirse según el procedimiento estatutario, el Ministerio de Educación y Justicia quedaba autorizado a designar provisionalmente a sus integrantes. La medida recuperaba instrumentos destinados a ordenar la carrera docente, los antecedentes profesionales y los procedimientos disciplinarios dentro de un marco legal anterior a las intervenciones militares. El detalle más llamativo apareció en la Ley 23.076, dedicada al mundo del cine. La norma otorgó al Instituto Nacional de Cinematografía la facultad de juzgar las infracciones cometidas por distribuidores y exhibidores que incumplieran las obligaciones relacionadas con la calificación de las películas. Las sanciones podían llegar a los treinta días de clausura del local y a una multa máxima de 500.000 pesos argentinos, cuyo valor debía actualizarse trimestralmente según el índice mayorista publicado por el INDEC. Las decisiones podían ser recurridas ante la Justicia Correccional de la Capital Federal. Aquella disposición formaba parte de una transformación más amplia. Meses antes, la Ley 23.052 había derogado la legislación cinematográfica de la dictadura y disuelto el antiguo Ente de Calificación Cinematográfica, organismo que podía prohibir películas o imponer cortes. La nueva democracia reemplazaba aquel sistema de censura previa por un régimen de clasificación que debía respetar el pluralismo ideológico y religioso de la sociedad argentina. Así transcurrió aquel 24 de julio de 1984: mientras una multitud saludaba a Alfonsín frente al monumento de Simón Bolívar y celebraba la unidad latinoamericana, el Estado comenzaba a remover normas sindicales, educativas y culturales heredadas del régimen militar. En las plazas, en las viviendas proyectadas, en las escuelas, en los sindicatos y hasta en las salas cinematográficas, la democracia empezaba a recuperar espacios que durante años habían permanecido sometidos al autoritarismo. No fue una transformación instantánea ni perfecta. Fue algo más complejo y trascendente: el comienzo de una Argentina que intentaba volver a gobernarse mediante las leyes, el voto, el debate público y la libertad. #RaúlAlfonsín #Alfonsín #DemocraciaArgentina #24DeJulio #SanCarlosDeBolívar #Bolívar #HistoriaArgentina #Argentina1984 #RegresoALaDemocracia #NuncaMás #SimónBolívar #IntegraciónLatinoamericana #HistoriaPolítica #MemoriaHistórica #CulturaArgentina #EducaciónPública #CineArgentino #ArgentineHistory #RaulAlfonsin #Democracy #ReturnToDemocracy #LatinAmericanHistory #SimonBolivar #HistoricalMemory #ArgentinaHistory
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viernes, 24 de julio de 2026
24 DE JULIO DE 1984: ALFONSÍN LLEVÓ LA DEMOCRACIA A BOLÍVAR — MIENTRAS LA ARGENTINA DESARMABA LAS LEYES DE LA DICTADURA
El 24 de julio de 1984, cuando la democracia argentina apenas llevaba siete meses intentando reconstruir las instituciones destruidas por el régimen militar, Raúl Alfonsín llegó a San Carlos de Bolívar para protagonizar una jornada cargada de simbolismo político, histórico y latinoamericano. El presidente encabezó el acto de clausura del Año Bolivariano, realizado en homenaje al nacimiento de Simón Bolívar. Miles de vecinos de la ciudad y de localidades cercanas se concentraron sobre la avenida San Martín para recibir al primer mandatario constitucional después de más de siete años de dictadura. Alfonsín habló desde un palco levantado entre las plazas España e Italia, frente al monumento dedicado al Libertador, en una escena que reunía dos ideas centrales de aquel tiempo: la recuperación de la democracia y la voluntad de reconstruir los vínculos de la Argentina con América Latina. Durante la ceremonia recibió a representantes de la Comisión Interbarrial y entregó la placa fundacional de un plan de 104 viviendas del Fondo Nacional de la Vivienda. El nuevo conjunto habitacional fue bautizado Barrio de la Unidad Latinoamericana, nombre que con el tiempo se simplificaría como Barrio Latino. Después del acto central se celebró un almuerzo en la Sociedad Rural de Bolívar, con la participación de representantes diplomáticos de Venezuela, Colombia, Panamá, Perú, Bolivia y Ecuador. No era solamente una visita protocolar. La imagen de un presidente elegido por el voto recorriendo una ciudad del interior, rodeado por vecinos, instituciones y diplomáticos latinoamericanos, expresaba el espíritu de una democracia que buscaba volver a ocupar las calles, acercar el poder político a la ciudadanía y dejar atrás el aislamiento impuesto por el autoritarismo. Mientras Alfonsín era recibido en Bolívar, el Boletín Oficial del 24 de julio mostraba otra dimensión de aquella reconstrucción: la revisión del aparato jurídico heredado de la dictadura. La Ley 23.072, sancionada el 4 de julio, suspendió durante seis meses la aplicación de los artículos 9 y 40 de la ley de facto 22.105 y las disposiciones concordantes de la ley de facto 22.269, normas relacionadas con las asociaciones gremiales de trabajadores. No se trataba todavía de una reforma definitiva, pero representaba una señal concreta del intento por desmontar mecanismos laborales impuestos durante el gobierno militar. La Ley 23.075 avanzó sobre otro terreno profundamente afectado por el autoritarismo: la educación. Derogó las leyes 21.556 y 22.318, dictadas durante la dictadura, y restableció artículos del Estatuto del Docente vinculados con el funcionamiento de las Juntas de Clasificación y de Disciplina. Hasta que esos organismos pudieran constituirse según el procedimiento estatutario, el Ministerio de Educación y Justicia quedaba autorizado a designar provisionalmente a sus integrantes. La medida recuperaba instrumentos destinados a ordenar la carrera docente, los antecedentes profesionales y los procedimientos disciplinarios dentro de un marco legal anterior a las intervenciones militares. El detalle más llamativo apareció en la Ley 23.076, dedicada al mundo del cine. La norma otorgó al Instituto Nacional de Cinematografía la facultad de juzgar las infracciones cometidas por distribuidores y exhibidores que incumplieran las obligaciones relacionadas con la calificación de las películas. Las sanciones podían llegar a los treinta días de clausura del local y a una multa máxima de 500.000 pesos argentinos, cuyo valor debía actualizarse trimestralmente según el índice mayorista publicado por el INDEC. Las decisiones podían ser recurridas ante la Justicia Correccional de la Capital Federal. Aquella disposición formaba parte de una transformación más amplia. Meses antes, la Ley 23.052 había derogado la legislación cinematográfica de la dictadura y disuelto el antiguo Ente de Calificación Cinematográfica, organismo que podía prohibir películas o imponer cortes. La nueva democracia reemplazaba aquel sistema de censura previa por un régimen de clasificación que debía respetar el pluralismo ideológico y religioso de la sociedad argentina. Así transcurrió aquel 24 de julio de 1984: mientras una multitud saludaba a Alfonsín frente al monumento de Simón Bolívar y celebraba la unidad latinoamericana, el Estado comenzaba a remover normas sindicales, educativas y culturales heredadas del régimen militar. En las plazas, en las viviendas proyectadas, en las escuelas, en los sindicatos y hasta en las salas cinematográficas, la democracia empezaba a recuperar espacios que durante años habían permanecido sometidos al autoritarismo. No fue una transformación instantánea ni perfecta. Fue algo más complejo y trascendente: el comienzo de una Argentina que intentaba volver a gobernarse mediante las leyes, el voto, el debate público y la libertad. #RaúlAlfonsín #Alfonsín #DemocraciaArgentina #24DeJulio #SanCarlosDeBolívar #Bolívar #HistoriaArgentina #Argentina1984 #RegresoALaDemocracia #NuncaMás #SimónBolívar #IntegraciónLatinoamericana #HistoriaPolítica #MemoriaHistórica #CulturaArgentina #EducaciónPública #CineArgentino #ArgentineHistory #RaulAlfonsin #Democracy #ReturnToDemocracy #LatinAmericanHistory #SimonBolivar #HistoricalMemory #ArgentinaHistory
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