Imagen de la Posta de Villavicencio en 1819, reproducida a partir de un dibujo atribuido a John Miers y vinculado a su libro Travels in Chile and La Plata (publicado originalmente en Londres, 1826, en dos volúmenes). La escena remite a uno de los altos más recordados del corredor mendocino hacia Chile: una posta situada a unos 50 km de la capital provincial, parada obligada rumbo a la cordillera por rutas usadas desde tiempos coloniales. Fuente de la reproducción: Fernando Morales Guiñazú, Villavicencio a través de la historia (Peuser, 1943), obra reconocida por compilar y ordenar cronológicamente testimonios, grabados y fotografías sobre Villavicencio a lo largo de varios siglos (con registros que alternan “Mendoza” en portada y “Buenos Aires” en el pie de imprenta).
Qué muestra la imagen y cómo está citada
La pieza compartida se presenta como una vista histórica de la posta (parada estación) de Villavicencio fechada en 1819, atribuida a un dibujo incluido en un libro de viajes de John Miers, y luego recuperada por Fernando Morales Guiñazú en su obra sobre Villavicencio. En registros de circulación académica y editorial aparece con la misma fórmula de atribución (posta de Villavicencio + 1819 + Miers + 1826 + Morales Guiñazú 1943), lo que sugiere que el “pie” proviene de una cadena de reproducción (edición/compilación posterior) más que de una etiqueta aislada.El interés de esta imagen no es solo estético: funciona como documento cultural. En el siglo XIX, los “vistas”, grabados y dibujos de viaje eran parte de un paquete de legitimación (mostrar lo visto, ubicarlo en ruta, volverlo “real” para el lector). Ese criterio coincide con la caracterización editorial de la obra de Miers como un relato de viaje también apoyado en mapas y dibujos.
La obra de Travels in Chile and La Plata: contexto editorial y valor documental
La obra que se cita detrás de la imagen corresponde al libro de viajes de Miers publicado originalmente en dos tomos en 1826, impreso en Buenos Aires? No: el registro catalográfico consultable en repositorios especializados sitúa la edición original en Londres, “Printed … London” y en dos volúmenes, con el sello editorial de Baldwin, Cradock & Joy.
En la reedición moderna alojada en Cambridge University Press (que describe el contenido histórico del original), se explicita que Miers —ingeniero de minas y botánico— publicó en 1826 un trabajo basado en su residencia y viajes entre 1818 y 1825, incorporando investigaciones sobre aspectos culturales, políticos y geográficos, además de aportar material naturalista y visual.
Lo más relevante para este caso es que el Tomo/Volumen 1 incluye un capítulo titulado “Mendoza to Villa Vicencio” (pp. 147–193), es decir, un tramo narrativo directamente asociado al corredor cuyano-andino por el que se llega a Villavicencio antes de seguir hacia Chile por pasos de montaña.
Qué era una “posta” en el sistema del correo y los viajeros
En el mundo hispano-rioplatense, las postas funcionaban como puntos de recambio de caballos para sostener velocidades y continuidad de marcha, y se ubicaban a distancias regulares (expresadas en leguas) para hacer viable la circulación de personas y correspondencia. Además de recambio, solían brindar comida y alojamiento (a veces muy austeros), atendidos por un “maestro de posta” y auxiliares (postillones).
En términos normativos, la existencia de un “Reglamento de Postas” hacia fines del período colonial y su aplicación en la órbita del Virreinato del Río de la Plata aparece registrada en estudios históricos de documentación postal, y también es mencionada en síntesis museográficas que describen roles, condiciones y obligaciones del personal de posta.
Este marco explica por qué una “posta” no era un dato menor del paisaje: era una infraestructura crítica. Cuando fallaba (por clima, falta de animales, distancias, accidentes), el viaje se degradaba rápidamente a supervivencia, especialmente en la antesala de la alta montaña.
Villavicencio como nodo en la ruta Mendoza–Chile
Diversas reconstrucciones históricas y estudios sobre movilidad señalan que Villavicencio fue, por localización, una parada obligada en el itinerario hacia Chile desde el área mendocina, y que esa traza se utilizaba desde época colonial. Un trabajo reciente sobre red vial y turismo en Mendoza lo afirma explícitamente: la posta, ubicada a unos 50 km de la capital provincial, era un alto necesario camino a Chile por una ruta usada desde tiempos coloniales.
En clave territorial, el corredor es el mismo que hoy suele asociarse al Camino de Caracoles, descrito en la comunicación institucional contemporánea como “antigua ruta” de conexión transcordillerana, destacada por su trazado sinuoso y condición histórica de enlace entre puertos rioplatenses y el Pacífico (vía Valparaíso).
Ese lugar, además, se transformó con el tiempo: para comienzos del siglo XX ya se registran instalaciones vinculadas al aprovechamiento de aguas del sitio y la construcción/mejora de servicios (antecedente del complejo termal y hotelero posterior), lo que muestra una transición de “posta de paso” a “destino”.
1819: del episodio real al mito viajero
Un punto fuerte de la memoria sobre Villavicencio es que aparece asociado a un episodio dramático de viaje. Un estudio sobre relatos británicos de viaje resume que, al intentar cruzar los Andes desde Mendoza, el grupo de Miers vivió un encadenamiento de problemas: su esposa embarazada lo acompañó, se extraviaron animales de carga, hubo un accidente, debieron pasar una noche a la intemperie y soportaron varios días de lluvia y nieve; finalmente, la situación se resolvió por intervención personal de José de San Martín, tras lo cual un arriero y una enfermera lograron ubicar al grupo. Más allá del hecho puntual, lo importante es su eco: en un trabajo académico sobre el Paso de Uspallata en los relatos de viajeros, se afirma que la posta de Villavicencio llegó a ser “familiar” para varios viajeros ingleses justamente porque conocían y repetían la anécdota del hijo de Miers. El episodio ayuda a entender por qué una imagen de “posta” podía volverse icónica: en rutas de montaña, la infraestructura mínima (un rancho/posada, animales, agua, abrigo) podía separar un viaje “normal” de un desastre. La propia literatura de viaje del período registra que muchas postas eran precarias y que los viajeros podían encontrar condiciones pobres, lo que amplifica el valor simbólico de un lugar que, aun imperfecto, era “el alto inevitable” antes de internarse en la cordillera. En esa lógica se articulan también otros dispositivos del corredor andino, como las Casuchas del Rey: refugios impulsados por el gobierno español entre 1765 y 1770 para dar abrigo a correos y viajeros que cruzaban la cordillera incluso en invierno, con emplazamientos específicos en territorio mendocino (Puquíos, Paramillos, Las Cuevas, entre otros). La existencia de estos refugios refuerza que el cruce no era solo “camino”, sino un sistema de sostén material ante clima y altura. #Villavicencio #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Cuyo #CordilleraDeLosAndes #CaminoAChile #Postas #CaminoReal #PatrimonioCultural #RelatosDeViaje #ArchivoHistorico #MemoriaAndina #AndesCrossing #AndesHistory #TravelHistory #HistoricalIllustration #OldRoutes #LatinAmericanHistory #HeritageTravel #OnThisDay #VintageHistory #ThrowbackHistory #SouthAmericaHistory

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