lunes, 7 de septiembre de 2026

🔥⛰️🇦🇷 7 DE SEPTIEMBRE DE 1946: “NO SOLAMENTE TIERRAS… HACEN FALTA ESCUELAS” — EL GRITO KOLLA QUE EXPUSO LAS HERIDAS DEL MALÓN DE LA PAZ FRENTE AL PRIMER PERONISMO ⚖️🚂


El 7 de septiembre de 1946, cuando todavía estaba fresca una de las páginas más dramáticas y contradictorias de los primeros meses del gobierno de Juan Domingo Perón, la revista Ahora volvió a darle voz a los protagonistas del Malón de la Paz. El título era tan sencillo como demoledor: “Hablan al país los collas. No solamente tierras venimos a pedir: hacen falta escuelas”. Detrás de aquellas palabras estaba la historia de hombres y mujeres de comunidades kollas de Jujuy y Salta que el 15 de mayo habían iniciado una extraordinaria marcha desde el Norte argentino. Cerca de 174 personas integraron la caravana original y, durante unos 81 días, avanzaron mayoritariamente a pie, además de hacerlo a caballo y en mulas, recorriendo alrededor de 2.000 kilómetros con un objetivo concreto: llegar hasta Buenos Aires y pedir al nuevo presidente una solución al antiguo problema de las tierras que habitaban y trabajaban. El 3 de agosto, más de 160 integrantes alcanzaron la Capital. Su entrada fue espectacular: miles de personas los acompañaron por las calles, llegaron a Plaza de Mayo y una delegación fue recibida en la Casa Rosada. Fotografías conservadas por el Archivo General de la Nación muestran a los integrantes del Malón frente a la sede presidencial y portando retratos de Perón; los registros oficiales identifican, entre otras, las imágenes AGN Nº 297820 y 297821 tomadas aquel 3 de agosto. Parecía que después de décadas de reclamos la respuesta estaba cerca. Los maloneros fueron alojados en el Hotel de Inmigrantes y durante algunas semanas su presencia tuvo enorme repercusión pública. Pero la historia dio un giro abrupto. En la madrugada del 29 de agosto, fuerzas de seguridad irrumpieron en el alojamiento y los obligaron a abandonar Buenos Aires. Las fuentes periodísticas contemporáneas reconstruidas por investigaciones posteriores mencionan la intervención de Prefectura, policías, bomberos y una unidad equipada con gases lacrimógenos; los kollas fueron conducidos por la fuerza hacia cuatro coches ferroviarios de segunda clase para regresar al Norte. Algunos lograron escapar del convoy y permanecer en Buenos Aires, desde donde comenzaron a contar lo sucedido. Y precisamente allí adquiere una fuerza extraordinaria la fecha del 7 de septiembre. Ahora publicó las declaraciones de Exaltación Flores y Teobaldo Flores y dejó en evidencia que la marcha nunca había consistido únicamente en conseguir parcelas. Exaltación reclamaba derechos iguales a los de cualquier ciudadano argentino; Teobaldo explicaba que querían tierras, pero también escuelas, mejores condiciones de vida en sus provincias y una intervención de la Dirección de Protección Aborigen, organismo al que acusaban de no defenderlos. El estudio histórico de la documentación revela incluso que ese pedido de intervención había viajado dentro de un sobre cerrado entregado personalmente a Perón y que fue uno de los aspectos políticamente más sensibles del reclamo. Por eso el Malón de la Paz resulta mucho más complejo que la simple historia de una marcha por tierras: fue también una demanda de ciudadanía, educación, justicia, condiciones dignas de trabajo y protección frente a relaciones sociales profundamente desiguales en la Puna y otras regiones del Norte. Su violento regreso abrió una contradicción temprana dentro de un gobierno que acababa de llegar al poder proclamando la justicia social y que había generado enormes expectativas entre trabajadores rurales y comunidades indígenas. La historiografía continúa discutiendo las razones exactas del brusco cambio gubernamental y el peso que tuvieron funcionarios, conflictos internos del naciente peronismo, intereses provinciales y el enfrentamiento de los maloneros con la Dirección de Protección Aborigen. Pero existe otro dato fundamental que impide cerrar la historia simplemente en agosto de 1946: tres años después, el 1 de agosto de 1949, Perón firmó el Decreto Nº 18.341, declarando de utilidad pública y sujetas a expropiación extensas propiedades de la Puna y la Quebrada jujeñas. El propio Banco de la Nación informó en su balance de 1954 que administraba por aquella expropiación 58 campos que totalizaban aproximadamente 1.983.000 hectáreas. Sin embargo, que las tierras pasaran al Estado no significó que las comunidades recibieran inmediatamente los títulos que reclamaban; el proceso de adjudicación quedó incompleto y numerosos conflictos territoriales sobrevivieron durante décadas. Así, aquel 7 de septiembre de 1946 dejó impresa en papel una frase que resume mejor que muchas páginas el verdadero alcance del Malón de la Paz: aquellos argentinos habían atravesado medio país no solamente para reclamar suelo bajo sus pies. Pedían escuelas, justicia y la posibilidad de vivir con los mismos derechos que el resto de la Nación. Una voz llegada desde la Puna que, ochenta años después, todavía interpela a la historia argentina. #MalónDeLaPaz #PuebloKolla #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #JuanDomingoPerón #PrimerPeronismo #Jujuy #Salta #PunaArgentina #MemoriaHistórica #JusticiaSocial #HistoriaIndígena #Argentina1946 #IndigenousHistory #KollaPeople #IndigenousPeoples #ArgentineHistory #HistoricalMemory #LandRights #SocialJustice #MendozAntigua

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