miércoles, 2 de septiembre de 2020

🔥📺 2 DE SEPTIEMBRE DE 1923: NACÍA RAMÓN VALDÉS, EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ A “DON RAMÓN” EN UNA LEYENDA ETERNA DE AMÉRICA ❤️🇲🇽


El 2 de septiembre de 1923 nacía en la Ciudad de México Ramón Valdés, uno de esos actores capaces de lograr algo que muy pocos consiguen: desaparecer detrás de un personaje hasta convertirlo en parte de la memoria afectiva de millones de personas. A 103 años de su nacimiento, su gorrito, su camiseta gastada, su bigote, sus eternos problemas con la renta y aquel temperamento que podía pasar del enojo a la ternura en segundos siguen siendo reconocibles en prácticamente toda América Latina. Antes de transformarse en el inolvidable Don Ramón, Valdés ya llevaba muchos años recorriendo estudios y sets cinematográficos. Pertenecía a una extraordinaria familia de artistas: era hermano de Germán Valdés “Tin Tan”, Manuel “El Loco” Valdés y Antonio “El Ratón” Valdés. Durante la Época de Oro del cine mexicano intervino en más de medio centenar de películas y compartió pantalla con figuras gigantescas como Pedro Infante y Mario Moreno “Cantinflas”; la Filmoteca de la UNAM, por ejemplo, lo registra en el reparto de “Calabacitas tiernas”, de 1949, protagonizada por Tin Tan. Entre familiares y amigos era conocido cariñosamente como “Moncho” o “Monchito”, y quienes trabajaron con él destacaron repetidamente algo que luego sería fundamental para su éxito: poseía una comicidad extraordinariamente natural, una manera de hacer reír que parecía no necesitar esfuerzo. En 1968 su camino se cruzó con el de Roberto Gómez Bolaños. Valdés pasó a integrar aquella primera etapa televisiva de Chespirito junto a Rubén Aguirre y María Antonieta de las Nieves, participando en “Los Supergenios de la Mesa Cuadrada” y posteriormente en los distintos sketches que dieron forma al universo humorístico de Gómez Bolaños. La propia cronología oficial de Chespirito sitúa en 1968 el nacimiento de “Los Supergenios” en la televisión TIM; en 1970 comenzó el programa “Chespirito” y, un año después, apareció “El Chavo del Ocho”. Para 1973, “El Chavo” y “El Chapulín Colorado” ya circulaban como programas propios por buena parte de América Latina. Fue allí donde Ramón Valdés encontró al personaje que cambiaría definitivamente su destino. Don Ramón era pobre, debía meses de renta, buscaba constantemente alguna ocupación y parecía alérgico al trabajo estable, pero tenía una enorme dignidad, amaba profundamente a su hija Chilindrina y, detrás de sus explosiones de mal humor, escondía un corazón noble. Durante la serie fue pintor, peluquero, carpintero, fotógrafo, zapatero, vendedor, yesero y tantas otras cosas que aquella supuesta “vagancia” terminó siendo una de las grandes ironías del personaje. El secreto estaba en que Valdés prácticamente no necesitaba disfrazarse: su ropa sencilla, su manera de hablar, los movimientos de las manos, las miradas y hasta muchas de sus reacciones tenían una espontaneidad difícil de fabricar. Roberto Gómez Bolaños llegó a destacar cuánto lo divertía personalmente Ramón fuera de escena, una naturalidad que terminó impregnando a Don Ramón y convirtiéndolo en uno de los personajes más queridos de toda la vecindad. Su fama trascendió México: los programas de Chespirito alcanzaron enormes audiencias latinoamericanas y realizaron multitudinarias presentaciones internacionales durante los años setenta. En 1979 Valdés se apartó del programa. Durante décadas circularon explicaciones muy diferentes sobre aquella decisión; testimonios posteriores de integrantes de su familia hablaron de un ambiente cada vez más tenso dentro del elenco, por lo que resulta más prudente hablar de conflictos internos y desacuerdos que atribuir su salida de manera absoluta a una sola persona. Lo comprobable es que posteriormente trabajó con Carlos Villagrán en otros proyectos y que tuvo un breve regreso al entorno de Chespirito alrededor de 1981, aunque ya nunca volvió a ocupar de manera permanente aquel lugar irreemplazable en la vecindad. Durante la década de 1980 su salud comenzó a deteriorarse gravemente. Ramón Valdés padeció cáncer de estómago, enfermedad que posteriormente se extendió a la médula espinal. Murió en la Ciudad de México el 9 de agosto de 1988, apenas unas semanas antes de cumplir 65 años. Tenía 64. Su muerte cerró una vida, pero no pudo apagar al personaje. Décadas después, generaciones que ni siquiera habían nacido cuando se grabaron aquellos episodios continúan repitiendo sus gestos, recordando sus frases y riéndose de sus peleas con Doña Florinda, el Señor Barriga, Quico, el Profesor Jirafales y, naturalmente, el Chavo. Ramón Valdés consiguió algo mucho más difícil que alcanzar la fama: consiguió resultar familiar. Don Ramón dejó de pertenecer únicamente a la televisión mexicana para convertirse en aquel vecino gruñón, endeudado, imperfecto y profundamente humano que millones sentimos alguna vez que conocíamos. Y quizá esa sea su verdadera inmortalidad: el hombre murió en 1988, pero cada vez que alguien vuelve a abrir la puerta de aquella vecindad, Ramón Valdés vuelve a entrar en escena. ❤️📺🇲🇽 #RamónValdés #DonRamón #ElChavoDel8 #Chespirito #Efemérides #TelevisiónMexicana #HumorLatino #CineMexicano #México #HistoriaDeLaTelevisión #RamonValdes #DonRamon #ElChavo #MexicanTelevision #LatinAmericanTV #ComedyLegend #MexicanCinema #TVHistory

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