sábado, 5 de septiembre de 2020

🔥⚔️ 5 DE SEPTIEMBRE DE 1905: PORTSMOUTH SILENCIÓ LOS CAÑONES… JAPÓN VENCIÓ AL IMPERIO RUSO Y DOS CRUCEROS QUE IBAN A SER ARGENTINOS ENTRARON EN LA HISTORIA 🌊💥


El 5 de septiembre de 1905 se cerraba uno de los conflictos que alteraron para siempre el equilibrio mundial de comienzos del siglo XX. En el Portsmouth Naval Shipyard —situado en Kittery, Maine, frente a Portsmouth, New Hampshire— las delegaciones del Imperio ruso y del Imperio japonés firmaron el tratado que puso término formal a la Guerra Ruso-Japonesa. Los principales negociadores fueron Serguéi Witte y Komura Jutarō, acompañados como plenipotenciarios por Roman Rosen y Takahira Kogorō. A las 3:47 de la tarde las firmas quedaron estampadas y los antiguos enemigos se estrecharon las manos. Detrás de aquel acuerdo había más de una década de rivalidad por Corea y Manchuria. Japón había derrotado a China en la guerra de 1894-1895 y, mediante el Tratado de Shimonoseki, obtuvo entre otras concesiones la península de Liaodong, pero Rusia, Francia y Alemania presionaron a Tokio para que renunciara a ella en la llamada Triple Intervención. La ironía llegaría poco después: Rusia consiguió de China el arrendamiento de Port Arthur y amplió su presencia en Manchuria, exactamente en una zona que Japón consideraba esencial para su seguridad y expansión. La tensión terminó estallando durante la noche del 8 al 9 de febrero de 1904, cuando torpederos japoneses atacaron por sorpresa a la escuadra rusa fondeada en Port Arthur, antes incluso de que la declaración formal de guerra llegara a conocimiento ruso. Siguieron meses de combates brutales: el río Yalu, Liaoyang, el largo sitio de Port Arthur y finalmente Mukden, una gigantesca batalla terrestre en la que Rusia volvió a retroceder. Pero el golpe definitivo llegaría en el mar. Moscú envió desde el Báltico a su Segunda Escuadra del Pacífico en una travesía monumental hasta Extremo Oriente. El 27 y 28 de mayo de 1905, el almirante japonés Tōgō Heihachirō la interceptó en el estrecho de Tsushima y protagonizó una de las victorias navales más aplastantes de la era moderna: 21 navíos rusos fueron hundidos y otros siete capturados, mientras Japón perdió solamente tres torpederos. La derrota dejó a Rusia prácticamente sin alternativa diplomática. Y entonces aparece un sorprendente capítulo argentino. En plena carrera armamentista entre Argentina y Chile, nuestro país había encargado en los astilleros Ansaldo de Génova dos modernos cruceros acorazados de la clase Giuseppe Garibaldi: Bernardino Rivadavia y Mariano Moreno. Al disminuir la tensión con Chile después de los Pactos de Mayo de 1902, ambos fueron vendidos a Japón antes de incorporarse al servicio argentino. El Mariano Moreno pasó a llamarse Nisshin y el Bernardino Rivadavia se convirtió en Kasuga. Los dos combatieron bajo bandera japonesa durante la guerra y estuvieron presentes en Tsushima; incluso el capitán argentino Manuel Domecq García asistió al conflicto como observador naval y posteriormente presentó extensos informes sobre la experiencia japonesa. La propia documentación del Ministerio de Relaciones Exteriores japonés conserva la historia de aquella compra, mientras la Armada Argentina recuerda la misión de Domecq García. A ellos puede sumarse otra curiosa conexión sudamericana: el crucero chileno Esmeralda, vendido años antes a Japón y rebautizado Izumi, también participó en Tsushima, donde cumplió una valiosa tarea de exploración y transmisión de los movimientos rusos al almirante Tōgō. A diferencia de los barcos argentinos, el Esmeralda sí había navegado durante años bajo bandera chilena antes de su venta. El Tratado de Portsmouth confirmó el predominio japonés en Corea, transfirió a Japón el arrendamiento ruso de la península de Liaodong —incluidos Port Arthur y Dalny—, parte de los derechos ferroviarios del sur de Manchuria y la mitad meridional de la isla de Sajalín. Rusia no pagó la indemnización que Tokio había reclamado, un resultado que provocó violentos disturbios en Japón pese a la victoria militar. Para el Imperio ruso, en cambio, la humillación militar agravó una crisis política y social que ya había desembocado en la Revolución de 1905. Japón emergía convertido en una potencia mundial y demostraba que una nación asiática modernizada podía derrotar militarmente a una gran potencia europea. Theodore Roosevelt, que impulsó y medió las negociaciones pero ni siquiera estuvo presente en Portsmouth durante la firma, recibió por aquella tarea el Premio Nobel de la Paz de 1906. Así terminaba una guerra librada a miles de kilómetros de Sudamérica, pero en cuyas aguas todavía navegaba una inesperada huella argentina y chilena. #GuerraRusoJaponesa #TratadoDePortsmouth #HistoriaMundial #HistoriaNaval #Japón #Rusia #Argentina #ArmadaArgentina #Tsushima #PortArthur #Kasuga #Nisshin #MendozAntigua #RussoJapaneseWar #TreatyOfPortsmouth #NavalHistory #BattleOfTsushima #JapanHistory #RussianHistory #WorldHistory

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