El 5 de septiembre de 1970, el rugido de la Fórmula 1 quedó congelado en Monza. Durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia, Jochen Rindt, líder absoluto del Campeonato Mundial, perdió la vida a los 28 años al estrellarse con su Lotus 72 en la aproximación a la temible Parabólica. Apenas unas semanas después ocurriría algo que nunca volvió a repetirse en la historia de la categoría: sus puntos serían suficientes para convertirlo en el único campeón mundial póstumo de Fórmula 1. Karl Jochen Rindt había nacido el 18 de abril de 1942 en Mainz, Alemania. Cuando tenía apenas 15 meses, sus padres murieron durante los devastadores bombardeos de la Operación Gomorra sobre Hamburgo en 1943 y el pequeño Jochen quedó al cuidado de sus abuelos maternos, quienes lo criaron en Graz, Austria. Existe aquí un dato fascinante que suele contarse de manera equivocada: Rindt conservó durante toda su vida pasaporte alemán, pero competía con licencia austríaca y quedó identificado deportivamente con Austria; según una publicación oficial de la FIA, cuando le preguntaban por su nacionalidad él prefería definirse simplemente como “europeo”. No está sólidamente documentada, en cambio, la supuesta larga batalla judicial con la FIA por esa cuestión que aparece en algunas versiones populares. Su ascenso fue vertiginoso. Debutó en el Mundial de Fórmula 1 en el Gran Premio de Austria de 1964 y pronto demostró que su talento excedía los monoplazas. En 1965 protagonizó una de las remontadas más extraordinarias de las 24 Horas de Le Mans: junto al estadounidense Masten Gregory llevó al triunfo al Ferrari 250 LM número 21 del North American Racing Team. El automóvil había perdido unos 25 minutos por problemas mecánicos y Rindt llegó incluso a disponerse a abandonar el circuito en taxi, convencido de que ya no había posibilidades; Gregory lo hizo regresar, ambos atacaron sin reservas y terminaron ganando la carrera. Aquella victoria de 1965 quedó además como la última de Ferrari en Le Mans durante décadas. Después de tres temporadas con Cooper y un año con Brabham, Rindt desembarcó en Lotus, la escudería del genial y polémico Colin Chapman. En 1969 consiguió en Watkins Glen su primera victoria puntuable de Fórmula 1 y, para 1970, estaba preparado para conquistar el mundo. La temporada se transformó en una exhibición: venció en Mónaco con el veterano Lotus 49 y luego encadenó cuatro triunfos consecutivos con el revolucionario Lotus 72 en Países Bajos, Francia, Gran Bretaña y Alemania. En ocho Grandes Premios había ganado cinco y acumulado 45 puntos, una ventaja gigantesca para la época. Pero aquel Lotus 72 era también la expresión extrema de una filosofía que buscaba reducir peso y llevar la innovación hasta el límite. Rindt conocía perfectamente ese riesgo: un año antes había resultado herido en Montjuïc cuando el enorme alerón de su Lotus se desprendió y había criticado públicamente la fragilidad de los coches de Chapman. En septiembre de 1970 llegó a una Monza todavía sin las chicanas actuales, donde la velocidad punta era decisiva. Para intentar combatir a los poderosos Ferrari, Lotus hizo rodar al 72 prácticamente sin elementos aerodinámicos, buscando menor resistencia al aire y más velocidad en las rectas. La propia FIA recuerda que Rindt salió a pista sin los alerones delantero y trasero; el auto era rapidísimo, pero también mucho más delicado de controlar. El sábado 5 de septiembre, Denny Hulme circulaba cerca de Rindt cuando observó algo alarmante: al aproximarse a la Parabólica, el Lotus comenzó a moverse de un lado a otro y después se desvió violentamente hacia las barreras. La explicación técnica aceptada por investigaciones posteriores apunta a la rotura del eje del freno delantero derecho; Emerson Fittipaldi, entonces joven piloto de Lotus, recordó décadas después que aquel sistema de frenos interiores era innovador pero complejo y que el fallo de ese eje habría dejado al automóvil frenando de manera asimétrica. El Lotus impactó contra un guardarraíl cuya instalación también fue duramente cuestionada. Hay otro elemento trágico que permite comprender cuánto cambió la seguridad en la Fórmula 1 desde entonces. Rindt no utilizaba completamente las correas inferiores del arnés porque temía quedar atrapado si el coche se incendiaba, un miedo muy comprensible en una época en la que el fuego era una de las mayores amenazas para los pilotos. En la violentísima desaceleración se deslizó hacia adelante dentro del habitáculo y sufrió lesiones mortales. Por eso resulta más riguroso hablar de traumatismos múltiples y del efecto del arnés y las barreras que reproducir las versiones sensacionalistas que describen piezas de suspensión incrustadas en su cuerpo o un supuesto traslado inicial a un “hospital equivocado”. La FIA sitúa su muerte como consecuencia directa de aquel impacto en Monza. Lotus se retiró del Gran Premio. Al día siguiente, Clay Regazzoni ganó para Ferrari ante una multitud que celebró bajo la sombra de la tragedia. Sin embargo, el campeonato todavía no estaba decidido matemáticamente: Jacky Ickx seguía teniendo posibilidades de superar los 45 puntos de Rindt. La historia terminó de escribirse el 4 de octubre en Watkins Glen. Emerson Fittipaldi consiguió allí su primera victoria en Fórmula 1 mientras Ickx solo pudo terminar cuarto y sumar tres puntos; aun ganando la última carrera, el belga ya no podía alcanzar a Rindt. En ese instante, exactamente un mes después de su muerte, Jochen quedó matemáticamente consagrado campeón mundial. El balance de aquella carrera brevísima es extraordinario: seis victorias en Grandes Premios, 13 podios, 10 poles y un Campeonato Mundial. Pero su verdadera huella va mucho más allá de las estadísticas. Rindt representó a una generación que corría en máquinas extraordinariamente veloces cuando la seguridad todavía estaba muchos pasos por detrás de la tecnología. También fue uno de los pilotos que comenzó a cuestionar abiertamente esos riesgos. La investigación italiana sobre su muerte alcanzó al propio Colin Chapman y se prolongó durante años, aunque finalmente el constructor no fue condenado. La tragedia reforzó una discusión que pilotos como Jackie Stewart ya estaban impulsando con enorme energía: barreras adecuadas, mejores cinturones, circuitos más seguros y una Fórmula 1 en la que sobrevivir dejara de depender tanto de la fortuna. Y así quedó escrita una de las páginas más estremecedoras del automovilismo: Jochen Rindt salió hacia Monza soñando con ser campeón del mundo… pero nunca llegó a saber que lo había conseguido. Cuando terminó el campeonato, aquellos 45 puntos conquistados a toda velocidad durante el verano europeo seguían siendo suficientes. Desde 1970 hasta hoy, ningún otro piloto ha sido campeón mundial de Fórmula 1 después de su muerte. Su nombre quedó eternamente unido al Lotus 72, a Monza y a una corona que llegó demasiado tarde. 🏆🖤🏁 #JochenRindt #Formula1 #F1 #Monza #GranPremioDeItalia #Lotus #Lotus72 #ColinChapman #Automovilismo #HistoriaDelAutomovilismo #Efemerides #UnDiaComoHoy #5DeSeptiembre #CampeonDelMundo #Austria #MotorsportHistory #FormulaOne #F1History #ItalianGP #Monza1970 #TeamLotus #WorldChampion #RacingLegend #Motorsport #OnThisDay
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sábado, 5 de septiembre de 2020
🔥🏁🇦🇹 5 DE SEPTIEMBRE DE 1970: MONZA MATÓ A JOCHEN RINDT… Y LA FÓRMULA 1 TERMINÓ CORONANDO CAMPEÓN A UN HOMBRE QUE YA HABÍA MUERTO 🏆🖤
El 5 de septiembre de 1970, el rugido de la Fórmula 1 quedó congelado en Monza. Durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia, Jochen Rindt, líder absoluto del Campeonato Mundial, perdió la vida a los 28 años al estrellarse con su Lotus 72 en la aproximación a la temible Parabólica. Apenas unas semanas después ocurriría algo que nunca volvió a repetirse en la historia de la categoría: sus puntos serían suficientes para convertirlo en el único campeón mundial póstumo de Fórmula 1. Karl Jochen Rindt había nacido el 18 de abril de 1942 en Mainz, Alemania. Cuando tenía apenas 15 meses, sus padres murieron durante los devastadores bombardeos de la Operación Gomorra sobre Hamburgo en 1943 y el pequeño Jochen quedó al cuidado de sus abuelos maternos, quienes lo criaron en Graz, Austria. Existe aquí un dato fascinante que suele contarse de manera equivocada: Rindt conservó durante toda su vida pasaporte alemán, pero competía con licencia austríaca y quedó identificado deportivamente con Austria; según una publicación oficial de la FIA, cuando le preguntaban por su nacionalidad él prefería definirse simplemente como “europeo”. No está sólidamente documentada, en cambio, la supuesta larga batalla judicial con la FIA por esa cuestión que aparece en algunas versiones populares. Su ascenso fue vertiginoso. Debutó en el Mundial de Fórmula 1 en el Gran Premio de Austria de 1964 y pronto demostró que su talento excedía los monoplazas. En 1965 protagonizó una de las remontadas más extraordinarias de las 24 Horas de Le Mans: junto al estadounidense Masten Gregory llevó al triunfo al Ferrari 250 LM número 21 del North American Racing Team. El automóvil había perdido unos 25 minutos por problemas mecánicos y Rindt llegó incluso a disponerse a abandonar el circuito en taxi, convencido de que ya no había posibilidades; Gregory lo hizo regresar, ambos atacaron sin reservas y terminaron ganando la carrera. Aquella victoria de 1965 quedó además como la última de Ferrari en Le Mans durante décadas. Después de tres temporadas con Cooper y un año con Brabham, Rindt desembarcó en Lotus, la escudería del genial y polémico Colin Chapman. En 1969 consiguió en Watkins Glen su primera victoria puntuable de Fórmula 1 y, para 1970, estaba preparado para conquistar el mundo. La temporada se transformó en una exhibición: venció en Mónaco con el veterano Lotus 49 y luego encadenó cuatro triunfos consecutivos con el revolucionario Lotus 72 en Países Bajos, Francia, Gran Bretaña y Alemania. En ocho Grandes Premios había ganado cinco y acumulado 45 puntos, una ventaja gigantesca para la época. Pero aquel Lotus 72 era también la expresión extrema de una filosofía que buscaba reducir peso y llevar la innovación hasta el límite. Rindt conocía perfectamente ese riesgo: un año antes había resultado herido en Montjuïc cuando el enorme alerón de su Lotus se desprendió y había criticado públicamente la fragilidad de los coches de Chapman. En septiembre de 1970 llegó a una Monza todavía sin las chicanas actuales, donde la velocidad punta era decisiva. Para intentar combatir a los poderosos Ferrari, Lotus hizo rodar al 72 prácticamente sin elementos aerodinámicos, buscando menor resistencia al aire y más velocidad en las rectas. La propia FIA recuerda que Rindt salió a pista sin los alerones delantero y trasero; el auto era rapidísimo, pero también mucho más delicado de controlar. El sábado 5 de septiembre, Denny Hulme circulaba cerca de Rindt cuando observó algo alarmante: al aproximarse a la Parabólica, el Lotus comenzó a moverse de un lado a otro y después se desvió violentamente hacia las barreras. La explicación técnica aceptada por investigaciones posteriores apunta a la rotura del eje del freno delantero derecho; Emerson Fittipaldi, entonces joven piloto de Lotus, recordó décadas después que aquel sistema de frenos interiores era innovador pero complejo y que el fallo de ese eje habría dejado al automóvil frenando de manera asimétrica. El Lotus impactó contra un guardarraíl cuya instalación también fue duramente cuestionada. Hay otro elemento trágico que permite comprender cuánto cambió la seguridad en la Fórmula 1 desde entonces. Rindt no utilizaba completamente las correas inferiores del arnés porque temía quedar atrapado si el coche se incendiaba, un miedo muy comprensible en una época en la que el fuego era una de las mayores amenazas para los pilotos. En la violentísima desaceleración se deslizó hacia adelante dentro del habitáculo y sufrió lesiones mortales. Por eso resulta más riguroso hablar de traumatismos múltiples y del efecto del arnés y las barreras que reproducir las versiones sensacionalistas que describen piezas de suspensión incrustadas en su cuerpo o un supuesto traslado inicial a un “hospital equivocado”. La FIA sitúa su muerte como consecuencia directa de aquel impacto en Monza. Lotus se retiró del Gran Premio. Al día siguiente, Clay Regazzoni ganó para Ferrari ante una multitud que celebró bajo la sombra de la tragedia. Sin embargo, el campeonato todavía no estaba decidido matemáticamente: Jacky Ickx seguía teniendo posibilidades de superar los 45 puntos de Rindt. La historia terminó de escribirse el 4 de octubre en Watkins Glen. Emerson Fittipaldi consiguió allí su primera victoria en Fórmula 1 mientras Ickx solo pudo terminar cuarto y sumar tres puntos; aun ganando la última carrera, el belga ya no podía alcanzar a Rindt. En ese instante, exactamente un mes después de su muerte, Jochen quedó matemáticamente consagrado campeón mundial. El balance de aquella carrera brevísima es extraordinario: seis victorias en Grandes Premios, 13 podios, 10 poles y un Campeonato Mundial. Pero su verdadera huella va mucho más allá de las estadísticas. Rindt representó a una generación que corría en máquinas extraordinariamente veloces cuando la seguridad todavía estaba muchos pasos por detrás de la tecnología. También fue uno de los pilotos que comenzó a cuestionar abiertamente esos riesgos. La investigación italiana sobre su muerte alcanzó al propio Colin Chapman y se prolongó durante años, aunque finalmente el constructor no fue condenado. La tragedia reforzó una discusión que pilotos como Jackie Stewart ya estaban impulsando con enorme energía: barreras adecuadas, mejores cinturones, circuitos más seguros y una Fórmula 1 en la que sobrevivir dejara de depender tanto de la fortuna. Y así quedó escrita una de las páginas más estremecedoras del automovilismo: Jochen Rindt salió hacia Monza soñando con ser campeón del mundo… pero nunca llegó a saber que lo había conseguido. Cuando terminó el campeonato, aquellos 45 puntos conquistados a toda velocidad durante el verano europeo seguían siendo suficientes. Desde 1970 hasta hoy, ningún otro piloto ha sido campeón mundial de Fórmula 1 después de su muerte. Su nombre quedó eternamente unido al Lotus 72, a Monza y a una corona que llegó demasiado tarde. 🏆🖤🏁 #JochenRindt #Formula1 #F1 #Monza #GranPremioDeItalia #Lotus #Lotus72 #ColinChapman #Automovilismo #HistoriaDelAutomovilismo #Efemerides #UnDiaComoHoy #5DeSeptiembre #CampeonDelMundo #Austria #MotorsportHistory #FormulaOne #F1History #ItalianGP #Monza1970 #TeamLotus #WorldChampion #RacingLegend #Motorsport #OnThisDay
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