domingo, 28 de junio de 2020

El 28 de Junio de 1981, en New Westminster, Canadá, moría TERRY FOX: EL JOVEN QUE CORRIÓ CON UNA SOLA PIERNA Y ENCENDIÓ LA ESPERANZA DEL MUNDO


El 28 de junio de 1981, en New Westminster, Canadá, se apagaba la vida de Terrance Stanley “Terry” Fox, uno de los jóvenes más admirados del siglo XX. Tenía apenas 22 años, pero dejó una huella gigantesca: convirtió su dolor en una causa mundial, su enfermedad en una bandera de lucha y cada paso de su carrera en un mensaje de esperanza. Terry había nacido el 28 de julio de 1958 en Winnipeg, Manitoba, y creció en Port Coquitlam, Columbia Británica, cerca de Vancouver. Desde chico fue un apasionado del deporte. Jugó básquet, rugby, fútbol y béisbol, siempre con una voluntad enorme para superar límites. Aunque no era el más alto ni el más fuerte, tenía algo que no se entrenaba fácilmente: una determinación feroz. En la escuela se ganó reconocimiento como atleta, y más tarde ingresó a la Simon Fraser University, donde estudiaba Kinesiología y formaba parte del equipo junior de básquet cuando recibió el golpe más duro de su vida. En 1977, con solo 18 años, le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer óseo agresivo. Los médicos debieron amputarle la pierna derecha unos 15 centímetros por encima de la rodilla y someterlo a un largo tratamiento de quimioterapia. En el hospital, Terry vio sufrir a muchos pacientes, especialmente niños, y comprendió que la investigación contra el cáncer necesitaba más apoyo, más fondos y más conciencia pública. Aquella experiencia le cambió la vida: ya no quería correr por una medalla, quería correr por millones de personas. Así nació su sueño imposible: la Marathon of Hope, la Maratón de la Esperanza. Terry quería atravesar Canadá de costa a costa para recaudar dinero destinado a la investigación contra el cáncer. Su objetivo era simbólico y poderoso: lograr un dólar por cada canadiense. El 12 de abril de 1980, en St. John’s, Terranova, sumergió su pierna artificial en el océano Atlántico y comenzó a correr hacia el oeste. No partió como una celebridad. Salió casi en silencio, acompañado por pocos, con una prótesis rudimentaria y una zancada dolorosa que mezclaba carrera, salto y resistencia. Durante meses hizo algo sobrehumano: corrió cerca de 42 kilómetros por día, el equivalente a una maratón diaria, atravesando frío, lluvia, viento, calor, humedad, soledad y dolor físico. Pasó por más de 400 pueblos, escuelas y ciudades, hablando con la gente, pidiendo ayuda para la investigación y demostrando que la esperanza también podía avanzar por una ruta, paso a paso. Algunos días lo esperaban multitudes; otros, apenas el silencio del camino. Pero Terry seguía. Cuando llegó a Ontario, Canadá ya lo seguía con emoción. Su imagen —un joven con una pierna amputada, corriendo por rutas interminables para ayudar a otros— se convirtió en símbolo nacional. No corría por fama, ni por dinero, ni por gloria personal. Corría porque había visto demasiado dolor en las salas de oncología y creía que alguien debía hacer algo. Pero el 1 de septiembre de 1980, después de 143 días y 5.373 kilómetros recorridos, Terry tuvo que detenerse cerca de Thunder Bay, Ontario. El cáncer había regresado y se había extendido a sus pulmones. Su cuerpo ya no podía continuar, aunque su voluntad seguía intacta. Desde la cama del hospital siguió hablando de la necesidad de donar, investigar y no abandonar la causa. Antes de morir, Terry logró cumplir el sueño que parecía imposible: recaudar el equivalente a un dólar por cada canadiense, unos 24,17 millones de dólares para investigación contra el cáncer. Décadas después, su legado siguió creciendo: la Terry Fox Run, realizada en Canadá y en distintos países del mundo, ha recaudado ya más de 1.000 millones de dólares en su nombre para la lucha contra el cáncer. Terry Fox murió el 28 de junio de 1981, un mes antes de cumplir 23 años. Pero su historia no terminó allí. Fue reconocido como Companion of the Order of Canada, recibió el Lou Marsh Award, fue incluido en el Canada’s Sports Hall of Fame y declarado figura histórica nacional. Su nombre vive en escuelas, rutas, monumentos, fundaciones y carreras solidarias. La grandeza de Terry Fox no estuvo solamente en correr con una pierna artificial. Estuvo en mirar su propia tragedia y transformarla en esperanza colectiva. Estuvo en entender que una vida breve también puede ser inmensa. Estuvo en demostrar que un solo ser humano, con una causa justa y una voluntad inquebrantable, puede conmover a una nación entera y dejar una luz encendida para el mundo. Terry Fox no llegó al Pacífico. Pero llegó mucho más lejos: llegó al corazón de la humanidad. #TerryFox #MaratonDeLaEsperanza #HistoriaQueInspira #CancerResearch #LuchaContraElCancer #HeroesReales #HistoriasDeVida #SuperacionPersonal #EjemploDeVida #Determinacion #Esperanza #Canada #Efemerides #UnDiaComoHoy #HistoriasQueConmueven #LegadoEterno #DeporteYHumanidad #Solidaridad #Inspiracion #MendozAntigua


No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...