lunes, 20 de noviembre de 2017

Aspecto que presentan los pilares del Dique Medrano en que apoyarán la compuertas y el puente que servirá de camino. (foto año 1940) Mendoza


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Filtros clarificadores de agua potable existentes en el departamento de Maipú. (año 1940) Mendoza


Cristo Redentor de Los Andes en el año 1937.



foto gentileza Alejandro Bravo García

Como era La Ciudad de San Salvador de Jujuy. Año 1926. Argentina

Efemérides. 20 de noviembre: Día internacional de los derechos del niño, en recuerdo de la aprobación de la Declaración de los derechos del niño el 20 de noviembre de 1954 y de la Convención sobre los derechos del niño el 20 de noviembre de 1989. Foto: Niños y mujeres de un barrio de Buenos Aires, c.1910.


Efemérides. 20 de noviembre: Día de la soberanía, en recuerdo del episodio conocido como la Vuelta de Obligado ocurrido el 20 de noviembre de 1845.

En aquella histórica jornada el general Juan Manuel de Rosas, al mando de las relaciones exteriores del territorio nacional, decidió enfrentar a las fuerzas anglofrancesas cerca de San Pedro oponiendo una heroica resistencia. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos "acorderados" sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná.
Documento: Carta de Bernardo de Irigoyen a la Sra. Doña Agustina Rosas de Manzilla, en donde la felicita por la actuación del General Manzilla en la Vuelta de Obligado y su triunfo del Quebracho, que le ha merecido la consideración de todos los americanos.
Mendoza, 13 de julio de 1846.
Documentos Escritos. Museo Histórico Nacional. Legajo 23. Documento 2715.

Transcripción:
¡Viva la Confederación Argentina!
¡Mueran los salvajes unitarios!
Mendoza, 13 de julio de 1846
Señora Doña Agustinita Rosas de Manzilla
Buenos Ayres
Estimable Agustinita:
Cuando el benemérito General Manzilla se cubrió de glorias en la Vuelta de Obligado pensé congratular directamente a ud. y a sus amables hijos a quienes tocan tan de cerca los hechos ilustres de su Padre. Miramientos de cortedad me detuvieron sin dejarme pensar, como hoy que el condescendiente carácter de ud. aceptaría, sino con agrado, al menos con benevolencia mi felicitación.
El importante triunfo del Quebracho, vale otra vez más al Gral Manzilla, la consideración y el respeto de todos los americanos. El ha robustecido en tan honroso combate la brillante reputación que adquirió su espada, en la antigua guerra de nuestra emancipación y a ud., respetable Agustinita que confundió sus destinos con los de él, se deben también en este caso los respetuosos parabienes que la celebridad del General inspira y que á mi me es tan honroso tributarle. Dígnese ud. pues a admitirlos y comunicárselos en oportunidad, dándoles de este modo con su aceptación, el interés de que ellos carecen.

Tengo el honor de ponerme a las órdenes de ud. como su atento señor. 
Bernardo de Irigoyen

Fuente: AGN

A cien años del primer Tango de Gardel en Mendoza El dúo Gardel-Razzano llegó por primera vez a dar un show en Mendoza durante una época de fuerte crisis.

Dice el tango que 20 años no es nada y parece que menos 100. Pues ese es el tiempo que ha pasado desde la primera vez que el inmenso cantante de la música ciudadana llegara a Mendoza y cantara aquí el 16 de noviembre de 1917. Aquel artista era Carlos Gardel, quien, acompañado por el uruguayo José Razzano y el ‘Negro’ José Ricardo, dejó su sello en la provincia.  ‘El Zorzal’ visitó Mendoza en varias ocasiones y en julio de 1933 fue la última vez que pisó suelo cuyano. Dos años después pasaría a la inmortalidad al morir trágicamente en un accidente aéreo en Medellín (Colombia) el 24 de junio.
La aldea recibe a Carlitos  
Desde Santiago de Chile, tres jóvenes artistas argentinos partieron en el tren Trasandino con rumbo a Mendoza para luego quedarse en Buenos Aires: su destino final. Fue a principios de diciembre de 1917, en el marco de una extensa gira por Viña del Mar y Santiago de Chile. Durante el viaje, algunos de los pasajeros que se encontraban allí se arrimaron a saludar a Carlos Gardel, José Razzano y José Ricardo. Después de varias horas de viaje, el ‘Morocho del Abasto’, el ‘Oriental’ y el ‘Negro’ llegaron a la estación del ferrocarril Trasandino, ubicada en Belgrano y Sargento Cabral de Ciudad -donde hoy se encuentra el Archivo General de la Provincia-.  Los tres fueron recibidos por el empresario del cine y teatro “Centenario” y el público que los esperaba ansioso para saludarlos. Minutos después Gardel junto a sus compañeros se trasladaron a un hotel céntrico en donde iban a hospedarse.
Tiempos de escasez
Por aquel tiempo nuestra provincia vivía momentos muy críticos en lo político y económico: cientos de personas, en las calles, pedían algo de comer. Quien era por esa época gobernador, Francisco Álvarez, al no poder controlar la situación tenía sus días contados. Desde Buenos Aires, el presidente Hipólito Yrigoyen decretó la intervención federal a varias provincias, incluyendo a Mendoza. Y días después de la llegada de Gardel arribó el interventor federal Eufrasio Loza, que se hizo cargo del gobierno.  En gran parte del país se realizaban huelgas y marchas para mejorar los magros salarios de los trabajadores. Los ferroviarios estaban en paro y también se plegaron otras organizaciones y el Partido Socialista. A pesar de la crisis, los que podían costear las entradas eligieron refugiarse de la drástica situación en el entretenimiento artístico y, los que tenían la posibilidad de contar con algún fonógrafo, se solazaban escuchando al dúo Gardel-Razzano (los discos de pasta se vendían en la agencia “Casa Lepage” de calle Godoy Cruz 142 de Ciudad). Pero esta vez el encuentro de los melómanos sería en vivo pues los artistas habían llegado a Mendoza para presentarse en el cine teatro “Centenario”, con la intención de deleitar al público con sus canciones. Y, claro, se agotaron las localidades. Antes de su actuación los músicos tuvieron la oportunidad de realizar varios paseos por aquella la pequeña urbe que era Mendoza. Tan famosos eran que los transeúntes que los veían a su paso se acercaban a saludarlos.
Una voz en el Centenario 
Lentamente la noche se asomó en la ciudad de Mendoza y a las 21.30 del 16 de noviembre, cientos de personas se reunieron en el cine teatro Centenario, ubicado en la calle Las Heras al 100, esquina 9 de Julio. A aquella primera actuación de Carlos Gardel asistió un público proveniente de la alta sociedad mendocina, una platea cargada de renombrados apellidos: los Corvalán, los Reta, los Guiñazú. También algunos políticos y bodegueros. Media hora después los intérpretes, vestidos de elegante smoking de color negro, camisa blanca y moño, salieron al escenario para hacer sonar su música.  La magia de la voz de ‘Carlitos’ cautivó a toda la audiencia, en especial a las jovencitas que suspiraban al ver al ‘Zorzal Criollo’ frente a sus ojos.  El dúo inició su repertorio con “Mi noche triste”, tango de Samuel Castriota y José María Contursi, que había sido grabado por el grupo en abril de ese mismo año. Luego cantaron “Entre colores”, “El sol del 25”, la zamba “Ya canta el gallo”, “A mi morocha”, “Gaucha”, “Una rosa para mi Rosa”. El auditorio ovacionó a ‘Carlitos’ y al ‘Oriental’, tanto que tuvieron que repetir algunas canciones.  Finalizada la función las admiradoras los esperaron para que les firmaran un autógrafo o simplemente para saludar al estupendo cantor.  Ni Razzano ni Gardel esperaban tal éxito para su espectáculo y, debido a esto, su estadía en la ciudad se prolongó por varios días más de los previstos. Sí, los dejamos prendados.

http://losandes.com.ar/article/view?slug=a-cien-anos-del-primer-tango-de-gardel-en-mendoza

Como hacer Pescado a la Mostaza. Gastronomía de México. La Cocina de Son...

Inusual regata en las frías aguas de la Laguna del Inca ubicada en el Centro de Ski Portillo, en plena cordillera de la Región de Valparaíso. (año 1991) Chile



foto gentileza  María Jesús Valdés Vial

El antiguo puente transbordador Nicolás Avellaneda y el homónimo que se encontraba en construcción, Buenos Aires, 1938.


Efemérides. El adiós definitivo de San Martín a Mendoza Un 20 de noviembre como hoy, pero de 1823, el General San Martín se despedirá para siempre de su querida Mendoza. He aquí la crónica de esa historia.


El 24 de agosto de 1816 nacía en Mendoza Mercedes Tomasa de San Martín, “La Infanta Mendocina”, como solía llamarla su padre, Don José Francisco de San Martín. 

Su reciente paternidad y la apacible vida en tierra cuyana impulsarán a San Martín a dirigir, el 12 de octubre de 1816, el siguiente mensaje al “Señor gobernador intendente de esta provincia... es muy natural al hombre, prever la suerte que se propone pasar en la cansada época de su vejez. 

El estado de labrador es el que creo más análogo a mi genio, (...) La de Cuyo es la que ha podido decidirme por el buen carácter de sus habitantes, para elegir un rincón de ella, en que dedicarme a romper el campo, cultivarlo y formar mis delicias (...) El corto número de cincuenta cuadras llena mi aspiración y deseos... El sumo valor a que se ha podido fijar el precio de cuadra es cuatro pesos (...) Es decir que las cincuenta cuadras que pido por merced sólo valen doscientos pesos. No los tengo, y en caso de tenerlos las compraría...”. 

Esta petición será atendida por el Gobierno de Mendoza quien “en agradecimiento a la decisión del Gran Capitán de pasar sus días en esta tierra...” añade la de “doscientas cuadras más para su señora hija doña Tomasa Mercedes...”. 

Luego de su renuncia al Protectorado del Perú y una breve estadía en Chile, apenas restablecido de sus dolencias, débil, retraído y taciturno volverá a Mendoza, encontrándose entre el 29 de enero y 3 de febrero de 1823, en el actual Manzano Histórico, con su antiguo camarada el coronel Manuel de Olazábal, en cuya compañía se dirigirá a su Tebaida. Allí iniciará sus días de chacarero, meditando sobre los días pasados, ocupado en las plantaciones de trigo, alfalfa, en la cría de ganado y de sus caballos de paso. Pese a su postura de no intervenir más en la vida pública, llegarán hasta su oscuro retiro los tiros de la maledicencia y la desconfianza. 

Según refiere el mismo San Martín, “el gobierno que en aquella época mandaba en Buenos Aires, no sólo me formó un bloqueo de espías, entre ellos uno de mis sirvientes, sino que me hizo una guerra poco noble en los papeles públicos de su devoción, tratando al mismo tiempo de hacerme sospechoso a los demás gobiernos de las provincias”; en virtud de tal situación y el llamado de su familia, por el grave estado de salud de Remedios, decidió permanecer en Mendoza. Por otro lado, la anarquía que se instauró en el Perú luego de su retiro, lo mantenían en expectación y siempre dispuesto a ofrecer sus “cortos servicios”. 

La Tebaida se convertirá en la nueva Ciudadela, donde resistirá el embate de sus enemigos y la guerra de opinión. La muerte de Remedios -03/08/1823 - lo impulsará a asumir las obligaciones de padre y tutor de su hija Mercedes, decidiendo finalmente su viaje a Buenos Aires; antes de partir recibirá, en el mes de octubre de 1823, una comunicación del gobernador de Santa Fe, don Estanislao López, quien le dice:
 
“... Sé de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V. E. a aquella capital será mandado juzgar por el gobierno en un consejo de guerra ... por haber desobedecido sus órdenes en 1819 haciendo la gloriosa campaña a Chile, no invadir a Santa Fe, y continuar la expedición libertadora al Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V. E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermano... siento el honor de asegurar a Ud. que a su solo aviso estaré con la provincia en masa para esperar a V. E. en el Desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria. Si V. E. no aceptase esto, fácil me será hacerlo conducir con toda seguridad por Entre Ríos hasta Montevideo...”. 

Olazábal vio el rostro desencajado del Gran Capitán, quién exclamó: “No puedo creer tal proceder en el gran pueblo de Buenos Aires; iré, pero iré solo como he cruzado el Pacífico y como estoy aquí entre mis mendocinos. Pero si la fatalidad así lo quiere, yo daré por respuesta mi sable, la libertad de un mundo, el estandarte de Pizarro y las banderas que flotan en la Catedral conquistadas con aquellas armas que no quise teñir con sangre americana. ¡No!, Buenos Aires es la cuna de la libertad”. 

Las toscas paredes de la humilde residencia abovedada serán testigos de aquel difícil momento: La Tebaida, su querida Mendoza y todo el continente, le serán a partir de aquel momento extraños, anidando en su corazón y su mente la dura decisión del alejamiento de la tierra a la que dio libertad e independencia. San Martín comprenderá que ya no le es permitido terminar sus días en La Tebaida y emprenderá el 20 de noviembre de ese año, el último viaje de Mendoza a Buenos Aires; una vez allí pondrá en orden sus papeles, exigirá sus pasaportes al gobierno de Buenos Aires y, ante la indiferencia de éste, el 10 de febrero de 1824, en compañía de su hija, partirá rumbo a su ostracismo en Europa. 

Nunca más volverá a respirar el aire fresco de su bella Chacra de Los Barriales, los vaivenes políticos impedirán al gran capitán hacer realidad su sueño, siempre anhelado y nunca cumplido, de culminar sus días en La Tebaida. Pese a ello conservará esta propiedad aún en los momentos económicos más angustiantes de su vida y jamás se olvidará de ella. Hoy los mendocinos, custodios por historia, cultura y heredad debemos conservar y difundir los valiosos hitos que, como riqueza patrimonial, nos recuerdan la vida y el accionar de uno de los líderes más significativos que ha brindado nuestra América a la posteridad. 

Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/opinion-457828

Calle de Cuzco, Perú, 1925.