Hacia 1910, cuando este inmenso pulmón verde todavía era conocido como Parque del Oeste, una elegante estructura de hierro y delicada ornamentación dominaba una de sus rotondas: el célebre Quiosco de Música. La fotografía nos transporta a una Mendoza que comenzaba a consolidar una nueva forma de vivir el espacio público, con paseos arbolados, bancos, jardines, luminarias y grandes perspectivas abiertas hacia la cordillera. Y hay una precisión histórica importante: en 1910 todavía no se llamaba Parque General San Martín. El paseo había sido creado por la Ley Provincial Nº19 del 6 de noviembre de 1896 y proyectado por el reconocido paisajista francés Carlos Thays; recién en 1947, mediante la Ley 1744, recibiría oficialmente el nombre del Libertador. La Rotonda se convirtió rápidamente en uno de los grandes puntos de reunión social de los mendocinos. El Gobierno de Mendoza documenta que hacia 1910 era uno de los sitios preferidos para encuentros y espectáculos musicales y que en su centro se levantaba una pérgola o quiosco donde se instalaban las orquestas. Las crónicas históricas provinciales recuerdan además que la Banda de Música de la Policía de Mendoza brindaba allí conciertos y desfiles dominicales, transformando aquel rincón del parque en una auténtica sala de espectáculos al aire libre. Observada con detenimiento, la imagen es también un formidable documento de la modernización mendocina de comienzos del siglo XX: farolas ornamentales, bancos públicos, canteros cuidadosamente diseñados, calles de paseo y una forestación que todavía permite distinguir con claridad la silueta de la precordillera. Todo ello había sido levantado en un ambiente naturalmente árido y pedregoso, obligando a desarrollar una compleja red de riego mediante acequias y canales; incluso hubo sectores donde el agua debía ser transportada en carros municipales tirados por caballos. Aquella Rotonda no desaparecería de la memoria colectiva. Décadas después, el lugar quedaría ligado también a la historia de la Vendimia: el 18 de abril de 1936, el primer gran acto de la naciente Fiesta de la Vendimia se desarrolló en la rotonda del Parque ante unas diez mil personas, con desfile de animales de carga, carros y vehículos que representaban la evolución del transporte cuyano; durante los años siguientes el sector volvería a utilizarse como escenario de celebraciones vendimiales. Con el tiempo, el antiguo Quiosco de Música desapareció y el sitio cambió de función, convirtiéndose en el espacio de la tradicional calesita y los juegos infantiles. Esa continuidad histórica es tan fuerte que los proyectos contemporáneos de remodelación de la rotonda han buscado recuperar su configuración concéntrica y colocar nuevamente la calesita en el centro, evocando expresamente la disposición original del “Quiosco de la Música”. El sector se encuentra aproximadamente 200 metros al oeste de la Fuente de los Continentes. Esta fotografía, que puede fecharse prudentemente como circa 1910, no muestra simplemente una glorieta antigua: conserva la imagen de una época en la que el domingo mendocino tenía música, paseo y encuentro social al aire libre; cuando familias enteras llegaban al todavía llamado Parque del Oeste para escuchar una banda, caminar entre árboles jóvenes y contemplar una cordillera que parecía formar parte del decorado. Más de un siglo después, el lugar cambió, las generaciones pasaron y el quiosco dejó de existir, pero aquella Rotonda continúa formando parte de la memoria sentimental de Mendoza. 📸 Para una catalogación rigurosa sugeriría utilizar: “Rotonda y Quiosco de Música del entonces Parque del Oeste —actual Parque General San Martín—, Ciudad de Mendoza, circa 1910”. La datación en torno a 1910 es consistente con registros históricos y con otras imágenes conservadas del mismo espacio; no encontré, en cambio, una institución pública que permita atribuir con seguridad autor y fecha exacta a este fotograma concreto. El archivo de MendozAntigua conserva además otras vistas del mismo quiosco identificadas en 1910 y 1916. #MendozAntigua #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ParqueGeneralSanMartin #ParqueDelOeste #RotondaDelParque #KioscoDeMusica #CarlosThays #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #ArgentinaAntigua #CiudadDeMendoza #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricMendoza #VintageMendoza #ArgentinaHistory #HistoricPhotography #OldPhotographs #UrbanHistory #CulturalHeritage #HistoryPhotography
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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martes, 8 de septiembre de 2026
🔥🎶🌳 CIRCA 1910: CUANDO LA MÚSICA SONABA EN EL CORAZÓN DEL PARQUE DEL OESTE… LA ROTONDA QUE REUNÍA A MENDOZA BAJO EL CIELO DE LOS ANDES 🏔️🇦🇷
Hacia 1910, cuando este inmenso pulmón verde todavía era conocido como Parque del Oeste, una elegante estructura de hierro y delicada ornamentación dominaba una de sus rotondas: el célebre Quiosco de Música. La fotografía nos transporta a una Mendoza que comenzaba a consolidar una nueva forma de vivir el espacio público, con paseos arbolados, bancos, jardines, luminarias y grandes perspectivas abiertas hacia la cordillera. Y hay una precisión histórica importante: en 1910 todavía no se llamaba Parque General San Martín. El paseo había sido creado por la Ley Provincial Nº19 del 6 de noviembre de 1896 y proyectado por el reconocido paisajista francés Carlos Thays; recién en 1947, mediante la Ley 1744, recibiría oficialmente el nombre del Libertador. La Rotonda se convirtió rápidamente en uno de los grandes puntos de reunión social de los mendocinos. El Gobierno de Mendoza documenta que hacia 1910 era uno de los sitios preferidos para encuentros y espectáculos musicales y que en su centro se levantaba una pérgola o quiosco donde se instalaban las orquestas. Las crónicas históricas provinciales recuerdan además que la Banda de Música de la Policía de Mendoza brindaba allí conciertos y desfiles dominicales, transformando aquel rincón del parque en una auténtica sala de espectáculos al aire libre. Observada con detenimiento, la imagen es también un formidable documento de la modernización mendocina de comienzos del siglo XX: farolas ornamentales, bancos públicos, canteros cuidadosamente diseñados, calles de paseo y una forestación que todavía permite distinguir con claridad la silueta de la precordillera. Todo ello había sido levantado en un ambiente naturalmente árido y pedregoso, obligando a desarrollar una compleja red de riego mediante acequias y canales; incluso hubo sectores donde el agua debía ser transportada en carros municipales tirados por caballos. Aquella Rotonda no desaparecería de la memoria colectiva. Décadas después, el lugar quedaría ligado también a la historia de la Vendimia: el 18 de abril de 1936, el primer gran acto de la naciente Fiesta de la Vendimia se desarrolló en la rotonda del Parque ante unas diez mil personas, con desfile de animales de carga, carros y vehículos que representaban la evolución del transporte cuyano; durante los años siguientes el sector volvería a utilizarse como escenario de celebraciones vendimiales. Con el tiempo, el antiguo Quiosco de Música desapareció y el sitio cambió de función, convirtiéndose en el espacio de la tradicional calesita y los juegos infantiles. Esa continuidad histórica es tan fuerte que los proyectos contemporáneos de remodelación de la rotonda han buscado recuperar su configuración concéntrica y colocar nuevamente la calesita en el centro, evocando expresamente la disposición original del “Quiosco de la Música”. El sector se encuentra aproximadamente 200 metros al oeste de la Fuente de los Continentes. Esta fotografía, que puede fecharse prudentemente como circa 1910, no muestra simplemente una glorieta antigua: conserva la imagen de una época en la que el domingo mendocino tenía música, paseo y encuentro social al aire libre; cuando familias enteras llegaban al todavía llamado Parque del Oeste para escuchar una banda, caminar entre árboles jóvenes y contemplar una cordillera que parecía formar parte del decorado. Más de un siglo después, el lugar cambió, las generaciones pasaron y el quiosco dejó de existir, pero aquella Rotonda continúa formando parte de la memoria sentimental de Mendoza. 📸 Para una catalogación rigurosa sugeriría utilizar: “Rotonda y Quiosco de Música del entonces Parque del Oeste —actual Parque General San Martín—, Ciudad de Mendoza, circa 1910”. La datación en torno a 1910 es consistente con registros históricos y con otras imágenes conservadas del mismo espacio; no encontré, en cambio, una institución pública que permita atribuir con seguridad autor y fecha exacta a este fotograma concreto. El archivo de MendozAntigua conserva además otras vistas del mismo quiosco identificadas en 1910 y 1916. #MendozAntigua #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ParqueGeneralSanMartin #ParqueDelOeste #RotondaDelParque #KioscoDeMusica #CarlosThays #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #ArgentinaAntigua #CiudadDeMendoza #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricMendoza #VintageMendoza #ArgentinaHistory #HistoricPhotography #OldPhotographs #UrbanHistory #CulturalHeritage #HistoryPhotography
sábado, 5 de septiembre de 2026
🔥📸🇦🇷 MENDOZA, HACIA 1910: DOS DAMAS, UN BEBÉ Y SAN MARTÍN… UNA TARDE QUEDÓ CONGELADA PARA SIEMPRE EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD 🏛️✨
Una escena aparentemente sencilla terminó convirtiéndose, más de un siglo después, en una extraordinaria ventana hacia la vida cotidiana de la antigua Mendoza. Hacia comienzos del siglo XX, probablemente alrededor de 1910, dos damas elegantemente vestidas y un bebé posaron o descansaron sobre uno de los bancos de la Plaza San Martín, mientras detrás de ellas se elevaba imponente el monumento ecuestre dedicado al Libertador. Los vestidos largos, los grandes sombreros, el cochecito o mobiliario de paseo y la tranquilidad de la escena hablan de una ciudad que comenzaba a adoptar nuevas costumbres urbanas y utilizaba sus plazas como verdaderos espacios de encuentro social. La fotografía permite observar con enorme claridad el primitivo aspecto del monumento: José de San Martín sobre su caballo, dominando un gigantesco basamento de roca y rodeado por gruesas cadenas sostenidas por pilares metálicos. Aquella plaza había formado parte del trazado de la Ciudad Nueva diseñado después del devastador terremoto de 1861; originalmente se llamó Plaza Cobo y en 1883 recibió una gran torre con reloj de cuatro caras, razón por la que durante años fue conocida popularmente como “Plaza del Reloj”. En 1903 aquella torre fue demolida para dar lugar al homenaje al Libertador y, finalmente, el monumento fue inaugurado el 5 de junio de 1904. La estatua de bronce, realizada por José F. García como réplica del modelo de Louis-Joseph Daumas existente en Buenos Aires, quedó orientada simbólicamente hacia el oeste, en dirección a la cordillera y a la ruta seguida por el Ejército de los Andes. El monumental pedestal también guarda una historia sorprendente: fue construido con dos enormes bloques de granito provenientes del valle de Uspallata, trasladados mediante el Ferrocarril Trasandino, mientras que varios de los pilares que sostenían las cadenas fueron realizados utilizando cuerpos de cañones de hierro fundidos y donados por el Ejército Nacional. Al fondo de la fotografía se distingue un edificio cuya arquitectura y ubicación coinciden fuertemente con el entonces Grand o Gran Hotel San Martín, situado frente a la plaza, en la esquina sudeste de avenida España y Gutiérrez. Una investigación académica de Pablo F. Bianchi, del INCIHUSA-CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo, identifica aquel establecimiento como uno de los hoteles más importantes de Mendoza hacia el cambio de siglo, perteneciente por aquellos años a Mascaro & Cía., y describe su arquitectura historicista de inspiración neorrenacentista italiana. El Archivo AHTER-INCIHUSA conserva además una imagen del Gran Hotel fechada aproximadamente en 1900 cuya fachada resulta muy útil para comparar con el edificio que aparece detrás del monumento en esta fotografía. La importancia del hotel no es sólo una reconstrucción posterior: la viajera y montañista estadounidense Annie Smith Peck lo mencionó en su obra The South American Tour, publicada en 1913, señalando expresamente al Grand Hotel sobre Plaza San Martín y recordando con entusiasmo las cenas servidas en su amplia terraza durante las agradables noches mendocinas; también describió a Mendoza como una ciudad en rápido crecimiento y prosperidad. Así, esta imagen es mucho más que el retrato de dos mujeres y un niño: reúne en un solo instante la moda, la maternidad, los paseos familiares, la hotelería, el urbanismo, el ferrocarril y el culto sanmartiniano de una Mendoza que se preparaba para entrar de lleno en el siglo XX. Detrás de aquellas personas anónimas había una ciudad transformándose; delante de ellas, el Libertador señalaba eternamente hacia los Andes. Más de cien años después, la cámara nos permite volver a sentarnos por un instante en aquel banco de la Plaza San Martín. #Mendoza #MendozAntigua #MendozaAntigua #PlazaSanMartin #JoseDeSanMartin #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #MendozaHistorica #FotosAntiguas #ArgentinaAntigua #PatrimonioMendocino #MemoriaHistorica #MendozaHistory #HistoricMendoza #OldArgentina #VintageArgentina #HistoricalPhotography #SanMartin #ArgentineHistory #VintageMendoza
🔥🎺🇦🇷 MENDOZA, HACIA 1910: CUANDO LA BANDA DE LA POLICÍA CONVERTÍA LAS PLAZAS EN GRANDES ESCENARIOS Y TODA LA CIUDAD SE DETENÍA A ESCUCHAR 🎼🌳✨
A comienzos del siglo XX, mucho antes de los parlantes, los grandes espectáculos masivos y la música transmitida desde un teléfono, las plazas y paseos mendocinos tenían su propia banda sonora. Esta extraordinaria fotografía, tomada en algún espacio público de Mendoza probablemente hacia 1910, parece haber congelado una de aquellas tradicionales “retretas”: conciertos al aire libre en los que una numerosa banda uniformada interpretaba marchas, valses, fragmentos de ópera y música clásica mientras vecinos, trabajadores, vendedores ambulantes y niños se reunían espontáneamente alrededor de los músicos. En el centro de la escena puede verse al director sobre una pequeña tarima, frente a decenas de atriles y músicos de viento; alrededor, la vida cotidiana continúa entre bancos, conversaciones y curiosos que se acercan a escuchar. Todo indica que podría tratarse de la histórica Banda de Música de la Policía de Mendoza, una institución que en 1898 pasó oficialmente a depender del Estado provincial y que por aquellos años estaba conducida por el maestro italiano Felipe Colecchia. Bajo su dirección, la agrupación alcanzó un importante nivel artístico y llegó a interpretar obras de compositores europeos como Beethoven y Wagner en plazas y paseos públicos mendocinos. Fuentes musicológicas documentan además que en 1907 Colecchia incorporó músicos italianos para fortalecer la formación. Aquellas actuaciones eran mucho más que conciertos: formaban parte de la sociabilidad urbana de una Mendoza que crecía rápidamente y encontraba en sus espacios verdes lugares para pasear, encontrarse, conversar y “ver y ser visto”. La Plaza San Martín constituye una posibilidad para localizar esta escena, aunque el Parque del Oeste —actual Parque General San Martín— también era uno de los grandes escenarios de la banda en aquellos años; la documentación provincial confirma que en 1910 allí se realizaban conciertos dominicales. Todavía no existe evidencia suficiente para afirmar exactamente dónde fue disparado el obturador, y tampoco conocemos con certeza al fotógrafo. En la parte inferior de la copia se distingue manuscrita la palabra “Mendoza”, una pequeña inscripción que, más de un siglo después, continúa siendo una de las pistas que vinculan esta magnífica escena con nuestra provincia. No estamos simplemente ante hombres uniformados rodeados de civiles: estamos mirando una instantánea de aquella Mendoza en la que la música abandonaba los salones, ocupaba las plazas y transformaba por unas horas el espacio público en un gigantesco escenario popular. 🎺🎼🇦🇷 #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #BandaDeLaPolicía #PolicíaDeMendoza #FelipeColecchia #FotosAntiguas #Mendoza1910 #Retretas #PlazaSanMartín #ParqueGeneralSanMartín #MemoriaMendocina #HistoriaArgentina #OldMendoza #VintageMendoza #ArgentinaHistory #HistoricPhotography #PoliceBand #VintageArgentina #MendozaHistory
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viernes, 4 de septiembre de 2026
🔥🏛️ MENDOZA, HACIA 1910: EL GIGANTE DE HIERRO QUE SE CONVIRTIÓ EN LA PUERTA DEL GRAN OASIS 🌳⚡
Cerca de 1910, poco después de su instalación, una cámara inmortalizó uno de los escenarios que terminarían definiendo para siempre la identidad de Mendoza. En medio de una calle todavía sin pavimentar se levantaban los monumentales Portones del Parque del Oeste, actual Parque General San Martín. Detrás de las rejas se distinguían las primeras plantaciones, las antiguas luminarias y la precordillera recortada sobre el horizonte; delante del acceso, una solitaria persona junto a su bicicleta revelaba la extraordinaria escala del conjunto. El parque había sido creado mediante la Ley provincial Nº 19, sancionada el 6 de noviembre de 1896, y su trazado fue encargado al prestigioso paisajista francés Carlos Thays. Construir un bosque de semejantes dimensiones sobre el suelo árido y pedregoso del oeste mendocino exigió abrir caminos, diseñar acequias, transportar agua y plantar decenas de miles de árboles donde antes predominaba el desierto. Los portones, fabricados en Glasgow por una fundición escocesa, llegaron a Buenos Aires en 1908 a bordo del vapor Belgrano, divididos en 46 enormes bultos. Desde allí viajaron hasta Mendoza distribuidos en seis vagones ferroviarios, mientras se preparaban los basamentos de piedra y la estructura destinada a sostenerlos. El montaje concluyó en 1909 y sus seis hojas alcanzan un peso documentado de 47.017 kilos. El gran acceso central, coronado por el escudo provincial y un cóndor con las alas desplegadas, quedó acompañado por portales laterales, verjas ornamentales y elegantes farolas. Esta fotografía de autor desconocido, tomada alrededor de 1910, conserva el nacimiento de un paisaje todavía joven: el instante en que aquel coloso de hierro comenzó a custodiar el oasis que generaciones enteras convertirían en el paseo más querido de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #MendozaAntigua #ParqueDelOeste #ParqueGeneralSanMartin #PortonesDelParque #HistoriaDeMendoza #PatrimonioMendocino #FotosAntiguas #MemoriaVisual #Argentina #MendozaHistory #HistoricArgentina #VintagePhotography #UrbanHeritage #CarlosThays. La cámara está situada al este, mirando hacia el oeste y la precordillera. Se distinguen el portón monumental coronado por el cóndor, los dos accesos secundarios, las verjas continuas, los basamentos de piedra y numerosas luminarias ornamentales. El terreno todavía aparece sin pavimentar, con vegetación baja y una pequeña palmera en primer plano. El detalle humano más extraordinario está junto al portón central: una persona detenida con su bicicleta permite comprender la escala colosal de la estructura.
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🔥🍇🇮🇹 C. 1914: UNA FAMILIA ITALIANA ENTRE LOS VIÑEDOS DE MENDOZA… EL ROSTRO HUMANO DE LA REVOLUCIÓN QUE CONVIRTIÓ AL DESIERTO EN TIERRA DE VINOS 🇦🇷⚡
A comienzos del siglo XX, cuando la vitivinicultura mendocina avanzaba a una velocidad extraordinaria, una cámara de la Keystone View Company se detuvo frente a una escena aparentemente sencilla que, más de un siglo después, resume una parte fundamental de la transformación social y económica de Mendoza. En la fotografía aparece una familia de colonos italianos descansando junto a un viñedo: un hombre sentado con sombrero y ropa de trabajo, una mujer con un pequeño en brazos, otros niños a su alrededor y, detrás de ellos, interminables hileras de vides que se pierden en el horizonte. La propia placa fue identificada con el Nº 319 y el registro 21818 bajo el título “Italian Settler and Family, Vineyards in Background, Mendoza, Argentina”. El ejemplar que vemos hoy es además un objeto histórico en sí mismo: una antigua diapositiva de linterna utilizada para proyectar imágenes con fines educativos, cuyo vidrio conserva grietas y marcas del paso de las décadas. Pero hay mucho más escondido dentro de la escena. Las cepas están desnudas, sin hojas ni racimos, y sobre el suelo aparecen numerosos sarmientos cortados. Un estudio realizado en la Universidad Nacional de Cuyo interpreta que la fotografía probablemente fue tomada durante el período de poda, posiblemente en invierno. También señala la pequeña estructura de lona levantada junto a la familia, que habría servido como protección contra el viento o el sol, y observa cómo padres e hijos compartían el espacio cotidiano del trabajo agrícola. No estamos viendo únicamente a una familia posando frente a un viñedo: estamos contemplando una unidad familiar que vivía literalmente dentro del mundo productivo que ayudaba a construir. La escena pertenece justamente a los años en que Mendoza experimentaba una transformación monumental. La llegada del ferrocarril que vinculó Mendoza con Buenos Aires en 1885 facilitó el movimiento de trabajadores, maquinaria, insumos y, sobre todo, enormes cantidades de vino hacia los grandes mercados del país. Paralelamente, el Estado provincial promovió la expansión de la vid, las obras de riego y la incorporación de inmigrantes conocedores de agricultura y vitivinicultura. Los números ayudan a comprender la magnitud del fenómeno: Mendoza tenía 116.136 habitantes en 1895 y alcanzó los 277.535 en 1914. Ese último año vivían en la provincia cerca de 76.700 europeos, equivalentes al 27,6 % de la población, y los extranjeros en conjunto superaban el 30 %. Los italianos constituían uno de los grupos más numerosos y tuvieron una participación decisiva como obreros, contratistas, viñateros, comerciantes, técnicos y empresarios. Su presencia llegó hasta la conducción de la industria: estudios históricos indican que hacia 1910 aproximadamente el 77 % de los propietarios de bodegas eran extranjeros y alrededor del 44 % eran italianos. Apellidos como Tomba, Giol, Gargantini, Furlotti, Filippini, Gabrielli, Baldini, Passera, Balbi, Tittarelli y otros terminarían profundamente ligados a la historia económica y social de Mendoza. Mientras tanto, el paisaje también estaba cambiando de manera espectacular: entre 1895 y 1914 la superficie mendocina plantada con vid pasó de unas 11.753 hectáreas a más de 70.000, aunque no toda se encontraba todavía en producción. Viñedos, bodegas, acequias, canales, estaciones ferroviarias y nuevos poblados comenzaron a modificar definitivamente los oasis mendocinos. Por eso esta fotografía resulta extraordinaria. No retrata a los grandes bodegueros ni las monumentales bodegas que luego simbolizarían la prosperidad del vino. Retrata algo mucho más elemental: a quienes estuvieron junto a la tierra, las herramientas y las vides. El hombre cansado, la madre con su pequeño, los niños en medio del viñedo y aquella precaria lona hablan de jornadas extensas, sacrificio familiar y esperanza en una tierra nueva. Más de cien años después, detrás de cada hilera de viñas que cubre Mendoza todavía puede reconocerse parte de aquella historia de inmigración, trabajo y transformación. Porque antes de que Mendoza fuera conocida mundialmente como tierra del vino, miles de familias tuvieron que plantar, podar, regar y trabajar esas viñas con sus propias manos. 🍇🇦🇷🇮🇹 - #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #InmigracionItaliana #ItalianosEnMendoza #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #Viñedos #Vendimia #HistoriaArgentina #MemoriaFotografica #FotografiaAntigua #PatrimonioMendocino #ItalianImmigration #ItalianSettlers #MendozaWine #WineHistory #VineyardHistory #ArgentinaHistory #HistoricPhotography #WineHeritage #ItalianArgentines. Fuentes principales: Kutztown University – diapositiva original
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jueves, 3 de septiembre de 2026
🔥🏔️ HACE MÁS DE UN SIGLO: EL RÍO MENDOZA EN “3D”, UNA VENTANA EXTRAORDINARIA A LOS ANDES DE 1914 🇦🇷📷
Esta impresionante imagen estereoscópica nos transporta a una Mendoza de hace más de cien años, cuando el río avanzaba entre pedregales, vegetación dispersa y las primeras estribaciones de los Andes formando uno de los paisajes más característicos del oeste argentino. La fotografía, titulada “Along the Mendoza River in the Andean Foothills, Argentina, So. Am.”, fue publicada por la célebre Keystone View Company y corresponde a la vista Nº 21817; en la tarjeta también aparece identificada como Nº 321. Lo que vemos no son dos fotografías repetidas por error: se trata de una estereografía, dos tomas ligeramente desplazadas que, observadas mediante un estereoscopio, producían una sorprendente sensación tridimensional, permitiendo a personas situadas a miles de kilómetros “viajar” visualmente hasta Mendoza. El registro muestra un río de cauce ancho y pedregoso serpenteando por un ambiente árido, mientras sucesivas líneas de montañas se desvanecen hacia el horizonte. Esa presencia del agua resulta particularmente simbólica: en una provincia naturalmente seca, el río Mendoza fue y continúa siendo una pieza fundamental para la conformación del oasis Norte, la agricultura y el desarrollo de poblaciones asentadas al pie de la Cordillera. El Departamento General de Irrigación recuerda que la cuenca nace de los grandes sistemas de alta montaña y que sus aguas recorren sectores como Uspallata, Potrerillos y Cacheuta antes de alimentar el territorio irrigado; la historia mendocina del agua, además, posee una administración institucional que se remonta a la Ley General de Aguas de 1884. La propia tarjeta de Keystone llevaba en su reverso información geográfica y educativa sobre Mendoza, su clima seco, el aprovechamiento de las aguas andinas, los viñedos y la conexión ferroviaria transcordillerana, demostrando que estas fotografías no fueron concebidas solamente como recuerdos turísticos: formaban parte de una gigantesca industria de educación visual. Keystone View Company había sido fundada en Meadville, Pensilvania, en 1892, creó un departamento educativo en 1898 y llegó a convertirse en una de las mayores empresas de imágenes estereoscópicas del mundo, distribuyendo miles de vistas de distintos países. Y aquí aparece un dato histórico fascinante: el Amon Carter Museum conserva esta copia como una impresión en gelatina de plata de la década de 1920, de aproximadamente 9 × 18 centímetros, mientras que la Library of Congress conserva la misma vista Nº 21817 y la cataloga con fecha de publicación de 1914. Esto permite distinguir prudentemente entre la antigüedad de la vista y las diferentes ediciones o copias que Keystone pudo poner nuevamente en circulación durante los años siguientes. Más de un siglo después, aquel doble paisaje continúa cumpliendo su misión: mostrarnos cómo el río, la montaña y el desierto ya definían la identidad visual de Mendoza mucho antes de que las cámaras digitales permitieran registrar los Andes con un solo clic. Una fotografía que entonces prometía profundidad en tres dimensiones y que hoy nos ofrece algo todavía más extraordinario: profundidad histórica. 📷🏔️💧 Fuente de origen: Keystone View Company, vista Nº 21817 / tarjeta Nº 321. Library of Congress: 1914. Ejemplar del Amon Carter Museum of American Art, P1993.20.321: datado en la década de 1920, impresión en gelatina de plata, dominio público. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #RioMendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaHistorica #FotografiaAntigua #FotografiaHistorica #Andes #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioFotografico #Estereoscopia #ArgentinaAntigua #MemoriaDeMendoza #KeystoneViewCompany #MendozaRiver #OldMendoza #HistoricPhotography #Stereograph #AndesMountains #ArgentinaHistory #VintageArgentina #HistoricalMendoza #PublicDomain
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🔥🍷 1914: MENDOZA EN 3D — LOS GIGANTESCOS TONELES QUE GUARDABAN EL VINO CUANDO LA PROVINCIA YA ERA UNA POTENCIA VITIVINÍCOLA 🇦🇷📸
Hay fotografías antiguas que muestran un lugar y otras que permiten asomarse a toda una época. Esta extraordinaria imagen estereoscópica nos lleva directamente al interior de un almacén de vinos de Mendoza en 1914, cuando la provincia atravesaba una formidable transformación agroindustrial. La escena, publicada por la estadounidense Keystone View Company con el número de catálogo 21800 y el título original “Wine Warehouse, Mendoza, Argentina, So. Am.”, muestra dos hileras de enormes toneles de madera elevados sobre sólidos basamentos de ladrillo. El corredor central, las estructuras del techo, las instalaciones suspendidas y las gigantescas vasijas hablan de una producción que ya había dejado muy atrás la escala artesanal. Lo más fascinante es que no estamos ante una fotografía convencional: son dos imágenes ligeramente desplazadas que, observadas con un estereoscopio, se fusionaban ante los ojos produciendo una sorprendente sensación tridimensional, una especie de “3D” de comienzos del siglo XX. La Library of Congress conserva y digitaliza este ejemplar dentro de su colección de estereografías; estos dispositivos fueron especialmente populares entre 1870 y 1920 y permitían a miles de personas conocer paisajes, ciudades e industrias lejanas sin abandonar sus hogares. El año no es una estimación: sobre el propio cartón puede leerse “Copyright, 1914, by Keystone View Co. Made in U.S.A.”, mientras que en los laterales aparecen las sedes comerciales de la empresa en Meadville, Nueva York, Portland, Londres y Sídney. Y aquella cámara encontró una Mendoza en plena revolución del vino: investigaciones de INCIHUSA-CONICET indican que para 1914 la provincia superaba las 70.000 hectáreas de viñedos y contaba con casi 1.400 establecimientos bodegueros; otro estudio histórico estima una producción cercana a 4.310.000 hectolitros de vino. El ferrocarril, la inmigración europea, la tecnificación y el crecimiento del mercado nacional habían convertido definitivamente a la vitivinicultura en el gran motor económico mendocino. Más de un siglo después, esos enormes toneles siguen allí, inmóviles en la fotografía, recordándonos el momento en que Mendoza comenzaba a construir una identidad vitivinícola que terminaría siendo reconocida en todo el mundo. Importante: ni el texto impreso en la tarjeta ni la identificación pública consultada permiten atribuir con seguridad este interior a Giol, Tomba, López u otra bodega determinada, por lo que hacerlo sin nueva documentación sería especulativo. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #BodegasDeMendoza #Vendimia #HistoriaDeMendoza #FotografíaAntigua #Patrimonio #MemoriaMendocina #WineHistory #ArgentinaWine #MendozaWine #Winemaking #HistoricPhotography #VintageArgentina #WineCellar #WineHeritage
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miércoles, 26 de agosto de 2026
🔥🚂🥄🇦🇷 EL LUJO TAMBIÉN VIAJABA EN TREN: LA MISTERIOSA AZUCARERA CHRISTOFLE DE 1912 QUE PODRÍA HABER PERTENECIDO A LA COMPAÑÍA GENERAL DE BUENOS AIRES 🇫🇷✨ (@OjO_estrabico )
A veces la historia ferroviaria argentina no aparece solamente en locomotoras, estaciones o viejos boletos: también puede esconderse en un pequeño objeto que alguna vez estuvo sobre una mesa. Esta singular azucarera de metal plateado guarda uno de esos misterios. Todo indica que podría haber formado parte del servicio utilizado por la antigua Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires, la recordada CGBA, empresa de capitales franceses que comenzó a extender su red ferroviaria durante los primeros años del siglo XX. La pieza fue consultada directamente con la histórica casa francesa Christofle. Si bien la firma no pudo certificar que hubiera sido fabricada específicamente para el ferrocarril argentino, informó que corresponde a una tipología denominada “forme boule”, incorporada a sus catálogos hacia fines del siglo XIX, y que este ejemplar habría sido producido aproximadamente hacia 1912. Y aquí aparece el detalle más fascinante: en uno de sus laterales conserva un elaborado monograma grabado. Al compararlo con el emblema histórico de la Compañía General de Ferrocarriles, fechado en 1908 y conservado en archivos gráficos ferroviarios, la disposición central de las letras presenta una notable semejanza. No constituye todavía una certificación definitiva de procedencia, pero sí una pista extraordinariamente sugestiva. La cronología, además, resulta coherente: la concesión pasó a la Compañía General en 1905, el tramo Buenos Aires–Rosario comenzó a prestar servicio en 1908 y durante los años siguientes la red siguió creciendo por Buenos Aires hasta alcanzar General Villegas en diciembre de 1912. En aquel mismo período Christofle era sinónimo de refinamiento francés. La Maison, fundada por Charles Christofle, había revolucionado la orfebrería desde 1842 con la utilización industrial del plateado por electrólisis y abastecía servicios de mesa de gran calidad. ¿Pudo esta pequeña azucarera atravesar la pampa dentro de uno de aquellos coches ferroviarios, formando parte de un servicio destinado a pasajeros o dependencias de la compañía? Es posible, aunque todavía falta el documento definitivo que lo confirme. Precisamente ahí reside buena parte de su encanto: más de un siglo después, el metal conserva las huellas del uso y un monograma que parece devolvernos a la época en que los trenes franceses de la CGBA atravesaban pueblos y campos bonaerenses. Un objeto cotidiano, aparentemente sencillo, puede terminar convertido en una auténtica cápsula del tiempo ferroviario argentino. 🚂☕🇦🇷🇫🇷 #FerrocarrilesArgentinos #CGBA #CompañíaGeneral #HistoriaFerroviaria #Christofle #AzucareraAntigua #Antigüedades #PatrimonioFerroviario #Ferrocarril #BuenosAires #HistoriaArgentina #Coleccionismo #ObjetosConHistoria #TrenesAntiguos #MemoriaFerroviaria #RailwayHistory #ArgentineRailways #VintageRailway #Christofle #AntiqueSilver #RailroadHistory #FrenchRailways #VintageTableware #HistoricObjects
jueves, 20 de agosto de 2026
🔥✈️🏔️ LOS TAMARINDOS, 1919: TRES AVIADORES DESAFIARON LOS ANDES Y UNO QUEDÓ EN LA ETERNIDAD —
Esta extraordinaria fotografía, presentada por la prensa de la época como la última en la que aparecieron juntos, reunió en el histórico campo de aviación Los Tamarindos —actual emplazamiento de El Plumerillo— al teniente Benjamín Matienzo, al teniente primero Antonio Parodi y al capitán Pedro Zanni, tres pioneros dispuestos a enfrentar una de las barreras naturales más temibles del continente. En la madrugada del 28 de mayo de 1919 despegaron desde Mendoza con el propósito de atravesar en escuadrilla las altas cumbres y alcanzar Santiago de Chile, utilizando tres aeronaves donadas por Francia. Parodi debió abandonar la empresa por una falla al despegar y Zanni regresó al encontrar fuertes vientos contrarios; Matienzo, sin advertir que había quedado solo, continuó hacia la inmensidad blanca confiando más en su coraje que en las limitadas posibilidades de aquellas frágiles máquinas. Volaba un Nieuport 28 C1 de 165 HP, matrícula N6338, con cabina abierta y escasa autonomía. Obligado a aterrizar en plena cordillera, descendió del aparato e intentó regresar caminando, pero el frío, la nieve y el agotamiento terminaron venciendo al joven tucumano de apenas 28 años. Sus restos fueron encontrados en noviembre de 1919 cerca de Las Cuevas, mientras que el avión permaneció oculto entre las montañas hasta ser localizado y rescatado en 1950. Parodi y Zanni no abandonaron aquel sueño y, en marzo de 1920, lograron vencer por separado la ruta de las altas cumbres, como si completaran la misión inconclusa de su compañero. Más de un siglo después, esta imagen no muestra solamente a tres militares posando ante una cámara: conserva el instante previo a una tragedia, el nacimiento de una leyenda y la fe de una generación que imaginó un país unido por el aire. Matienzo fue declarado oficialmente Precursor de la Aeronáutica Argentina y los restos de su Nieuport son preservados por el Museo Nacional de Aeronáutica. ¡Gloria eterna a quienes abrieron los cielos argentinos cuando volar todavía significaba desafiar lo imposible! #MendozAntigua #Mendoza #LosTamarindos #ElPlumerillo #BenjaminMatienzo #PedroZanni #AntonioParodi #AviacionArgentina #HistoriaDeMendoza #CruceDeLosAndes #PionerosDelAire #ArgentineAviation #AviationHistory #AndesCrossing #PioneersOfFlight
lunes, 27 de julio de 2026
27 DE JULIO DE 1917: LA NOCHE EN QUE MENDOZA DESPERTÓ BAJO LOS ESCOMBROS — EL TERREMOTO QUE OBLIGÓ A RECONSTRUIR LA SEGURIDAD DE LA CIUDAD (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El INPRES registra el terremoto el 27 de julio de 1917, pero las crónicas mendocinas publicadas al día siguiente señalan que ocurrió la noche del 26 de julio, alrededor de las 22:35. La diferencia se debe a que los catálogos sismológicos utilizaron la hora universal: las 02:51 del 27 de julio equivalían aproximadamente a las 22:51 del día anterior en Mendoza. Las fuentes oficiales estiman una intensidad máxima de VII grados Mercalli, no VIII; otras reconstrucciones calculan una magnitud cercana a 6,5 y unos 50 kilómetros de profundidad. Durante la noche del 26 al 27 de julio de 1917, Mendoza volvió a sentir bajo sus pies una de las fuerzas más temidas de su historia. Cerca de las 22:35, cuando buena parte de la población todavía permanecía despierta y los teatros y salas de espectáculos estaban colmados, un violento terremoto sacudió el Gran Mendoza. Los catálogos internacionales lo registraron a las 02:51 del 27 de julio en hora universal, motivo por el cual la efeméride aparece mencionada con ambas fechas. Su magnitud ha sido estimada en aproximadamente 6,5, con una profundidad cercana a los 50 kilómetros y una intensidad máxima de VII grados en la escala Mercalli. Fue el segundo gran terremoto mendocino registrado durante el siglo XX, después del ocurrido en 1903. El impacto más severo se concentró en Las Heras, especialmente en la zona de Panquehua, y en los sectores septentrionales de la ciudad de Mendoza. Paredes, tapias y pesadas cornisas se precipitaron sobre las calles; numerosas viviendas quedaron agrietadas y algunas iglesias debieron ser cerradas ante el peligro de derrumbe. La violencia inicial provocó escenas de desesperación: familias enteras abandonaron sus casas, los espectadores intentaron escapar apresuradamente de los teatros y miles de personas permanecieron durante horas a la intemperie, temiendo nuevas sacudidas. Las réplicas continuaron durante varios días y el desastre dejó dos víctimas fatales, además de numerosos edificios dañados. El movimiento fue tan intenso que afectó los instrumentos sismológicos instalados en la Quinta Agronómica: la aguja de uno de los aparatos fue expulsada de la banda de registro, impidiendo medir completamente el terremoto. Ante el riesgo de nuevos derrumbes, la Municipalidad dividió la capital en siete sectores y organizó inspecciones casa por casa, con la participación de ingenieros, arquitectos y agrimensores. Los edificios que amenazaban ruina debían ser demolidos inmediatamente. Meses después, una ordenanza municipal exigió cálculos especiales para las construcciones públicas, encadenados entre los muros y la reducción o sujeción de las grandes cornisas. Así, aquel terremoto no solo dejó grietas y escombros: también impulsó normas que comenzaron a transformar la manera de construir en una provincia condenada a convivir con el movimiento permanente de la tierra. Más de un siglo después, aquella noche sigue recordándonos que Mendoza ha levantado su historia una y otra vez sobre un suelo inquieto. Cada edificio reconstruido, cada norma sismorresistente y cada familia que volvió a ponerse de pie forman parte de una misma herencia: la de una sociedad que aprendió a vivir entre temblores, pero jamás permitió que el miedo sepultara su futuro. #Mendoza #MendozAntigua #TerremotoDe1917 #TerremotoDeMendoza #HistoriaDeMendoza #LasHeras #Panquehua #GranMendoza #Sismos #PrevenciónSísmica #PatrimonioMendocino #Efemérides #MemoriaHistórica #Argentina #Earthquake #MendozaHistory #ArgentinaHistory #SeismicHistory #HistoricalEarthquake #NaturalDisasters
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miércoles, 10 de junio de 2026
1918🔥 EL PAÍS QUE DABA TECHO AL DESCONOCIDO: LINYERAS, CROTOS Y CROTERAS OLVIDADAS- JUNIN, BUENOS AIRES
Hubo una Argentina de caminos largos, estaciones solitarias, trenes cargueros y estancias perdidas en la inmensidad del campo. En ese paisaje apareció una figura hoy casi borrada de la memoria: el linyera, aquel hombre errante que recorría pueblos, vías y caminos con todo su mundo cargado al hombro. No todos eran iguales. Algunos caminaban por necesidad, otros por trabajo temporario y otros por una decisión profunda de vivir sin patrón, sin horarios y sin ataduras. Su casa podía ser una estación, un galpón, la sombra de un árbol o el reparo de una pequeña construcción rural. Su equipaje era mínimo: el “mono” con algo de ropa, una pava, una olla, mate, bombilla, cubiertos y algún plato enlozado. Lo esencial para seguir andando. En muchas zonas rurales existieron las croteras, humildes refugios levantados cerca de caminos, estancias o vías ferroviarias. Eran pequeñas casitas destinadas a dar abrigo a esos viajeros de paso. Allí podían descansar, encender un fuego, protegerse del frío, de la lluvia o de la noche cerrada. No era lujo: era humanidad. El croto, por su parte, quedó ligado a los trabajadores rurales golondrina que viajaban en trenes de carga buscando cosechas, changas o jornales. El nombre popular nació del apellido de José Camilo Crotto, gobernador bonaerense que en 1920 permitió el traslado gratuito de peones rurales en esos trenes. Con el tiempo, la palabra cambió de sentido y muchas veces fue usada de forma despectiva, olvidando su origen ligado al trabajo, la pobreza y la movilidad rural. Aquellos hombres formaron parte de una Argentina ferroviaria y criolla, donde el camino era destino y la hospitalidad todavía tenía valor sagrado. En muchas casas de campo no se preguntaba demasiado: se ofrecía agua caliente, un plato sencillo, un rincón para dormir o una tarea menor a cambio de ayuda. Cuando se apagaron estaciones, se levantaron vías, se mecanizó el campo y los pueblos quedaron más aislados, también se fue apagando ese mundo. Desaparecieron los linyeras de antes, las croteras quedaron abandonadas y el país perdió una de sus estampas más silenciosas. Hoy, esas pequeñas construcciones no solo hablan de pobreza o de vida errante. Hablan de una época en la que, aun con poco, todavía se dejaba una puerta abierta para el desconocido. #MendozAntigua #ArgentinaAntigua #Linyeras #Crotos #Croteras #HistoriaArgentina #CampoArgentino #FerrocarrilesArgentinos #MemoriaRural #CulturaCriolla #PueblosDeArgentina #FotosAntiguas #OldArgentina #ArgentineHistory #RuralHistory #RailwayHistory #ForgottenStories #VintageArgentina #CountryLife #SocialHistory. Fuente: Croto en su crotera. Junín, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1918. Autor no identificado. Imagen difundida por Programa Otro Aire / LA17; reproducida luego por Ser Argentino con crédito “La17 / El Popular”.
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Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina
viernes, 22 de mayo de 2026
1911 - 🔥 El conventillo ruso-calabrés de Belgrano: la Buenos Aires inmigrante que vivía entre patios, oficios y supervivencia
La imagen muestra a un hombre sentado sobre un barril, con sombrero de ala ancha, bigote marcado, pañuelo al cuello y una mano vendada o cubierta. Detrás se adivina el mundo del conventillo: escaleras exteriores, patios compartidos, estructuras de madera y hierro, humedad, trabajo y vida cotidiana. No es una foto “decorativa”: es una postal social de la Buenos Aires profunda. La escena corresponde al Conventillo Ruso-Calabrés del Bajo Belgrano. Aquel nombre ya habla de una ciudad hecha de mezclas: inmigrantes europeos, trabajadores pobres, oficios duros, lenguas cruzadas y comunidades que compartían techo en condiciones muchas veces precarias. A comienzos del siglo XX, los conventillos fueron una de las formas más visibles de la vivienda popular porteña. Allí vivían familias enteras en piezas pequeñas, alrededor de patios comunes, cocinas compartidas y baños colectivos. Estudios de la UBA señalan que el conventillo fue, en gran medida, el hábitat del inmigrante: hacinado, insalubre y costoso. La Argentina de esos años estaba marcada por la gran inmigración. El Museo de la Inmigración recuerda que, entre 1880 y 1930, el país recibió una enorme corriente migratoria y que, según el censo de 1914, cerca de un tercio de la población argentina era extranjera. Por eso, esta fotografía del Bajo Belgrano no retrata solo a un hombre: retrata una época. Es la Buenos Aires de los patios compartidos, los alquileres difíciles, los oficios humildes y los sueños inmigrantes. Un mundo donde la ciudad moderna crecía, pero también escondía detrás de sus fachadas historias de esfuerzo, pobreza, identidad y resistencia #Conventillo #BajoBelgrano #BelgranoAntiguo #BuenosAiresAntigua #Inmigración #HistoriaArgentina #FotosAntiguas #ConventillosPorteños #ArchivoGeneralDeLaNación #VidaCotidiana #MendozAntigua #OldBuenosAires #ImmigrationHistory #HistoricPhotos #UrbanHistory #ArgentinaHistory #VintageArgentina
domingo, 3 de mayo de 2026
Estación Río Blanco, 1910: la estación cordillerana donde el Trasandino empezó a vencer la montaña. Chile
Hacia 1910, una fotografía registró la Estación Río Blanco, perteneciente al Ferrocarril Trasandino, en plena cordillera chilena. La imagen, perteneciente a la colección del Museo Histórico Nacional de Chile, muestra una escena cargada de valor histórico: pasajeros, personal ferroviario, vagones detenidos, una bandera izada y el edificio de la estación al pie de una montaña imponente. El documento está catalogado como fotografía de 1910 y forma parte del patrimonio cultural común. La escena permite imaginar el clima de aquellos primeros años del Trasandino, cuando el tren que unía Los Andes, en Chile, con Mendoza, en Argentina, era visto como una obra casi heroica. No se trataba solo de tender rieles: había que enfrentar pendientes extremas, nieve, aludes, quebradas, túneles, puentes y tramos de cremallera para cruzar una de las barreras naturales más difíciles de Sudamérica. Memoria Chilena recuerda que el proyecto buscaba conectar las redes ferroviarias chilenas y argentinas atravesando la Cordillera de los Andes, uniendo el Pacífico con el Atlántico. La historia del Ferrocarril Trasandino se remonta a 1872, cuando los hermanos Juan y Mateo Clark impulsaron la idea de unir Valparaíso y Buenos Aires a través de la montaña. La obra demoró décadas por problemas técnicos, financieros y políticos, pero finalmente fue inaugurada en abril de 1910, en el contexto de los centenarios de Argentina y Chile. La Estación Río Blanco fue uno de los puntos importantes del tramo chileno. Según el Museo Virtual de Godoy Cruz, los trabajos del lado chileno llegaron a Río Blanco en 1904, aunque la estación se inauguró en 1906; luego el tendido continuó hacia Juncal, Portillo y finalmente la frontera, hasta completarse en 1910. Por eso, esta fotografía no es solo una postal ferroviaria antigua. Es una imagen de frontera, tecnología y audacia humana. En Río Blanco, el tren aparece como símbolo de una época en la que la ingeniería prometía acortar distancias, unir pueblos y abrir caminos donde antes dominaban la nieve, la roca y el silencio. Allí, entre vagones, montañas y viajeros, quedó congelado uno de los grandes sueños de integración entre Chile y Argentina. #FerrocarrilTrasandino #EstaciónRíoBlanco #RíoBlanco #LosAndesChile #MendozaAntigua #CordilleraDeLosAndes #TrenTrasandino #HistoriaFerroviaria #ChileYArgentina #ValparaísoBuenosAires #HermanosClark #MemoriaChilena #PatrimonioFerroviario #MendozAntigua #TransandineRailway #RailwayHistory #AndesMountains #ChileHistory #ArgentinaHistory #MountainRailway #HistoricPhotography
jueves, 23 de abril de 2026
🚢 El titán de acero que ningún hombre creyó capaz de hundirse: la historia secreta de cómo nació el Titanic
Detrás de cada tragedia legendaria hay una creación extraordinaria. El Titanic no fue la excepción. Su construcción fue financiada por el magnate estadounidense J. P. Morgan a través de su empresa International Mercantile Marine Company Wikipedia, y el proyecto arrancó con una ambición sin precedentes: superar a los buques rivales de la Cunard Line en tamaño, seguridad y elegancia. La quilla del Titanic —registrado con el número de obra 401— fue colocada el 31 de marzo de 1909 en el dique número 3 de los astilleros Harland & Wolff, ubicados en la isla Queen's Island, Belfast. Titanic Facts La empresa tardó aproximadamente cuatro años en completar la nave, desde los cimientos hasta el acabado final. El costo total ascendió a alrededor de 1,5 millones de libras esterlinas (unos 7,5 millones de dólares de la época), lo que equivale a cerca de 192 millones de dólares actuales. Para albergar semejante coloso, el astillero encargó al ingeniero Sir William Arrol & Co. —el mismo que construyó el Forth Bridge en Escocia y el Tower Bridge en Londres— el diseño de una grúa pórtico gigante de 228 pies de altura (69 metros) y 840 pies de profundidad (256 metros), que en su momento fue la más grande del mundo y dominó por completo el horizonte de Belfast. Su sola construcción costó £100.000. Titanic Facts Con un desplazamiento de 46.000 toneladas, el Titanic era el objeto móvil fabricado por el hombre más grande que el mundo había visto hasta entonces, y en su construcción participaron cerca de 15.000 trabajadores de Belfast. Marine People El casco del Titanic fue botado al agua a las 12:13 del 31 de mayo de 1911, ante más de 100.000 espectadores: funcionarios del astillero, habitantes de Belfast, periodistas y personalidades llegadas desde Inglaterra. Para facilitar el deslizamiento, se emplearon 22 toneladas de sebo, aceite y jabón. Llamativamente, el barco nunca fue bautizado con la tradicional botella de champán, ya que no era costumbre de Harland & Wolff, y el propio Lord Pirrie consideraba que podría generar supersticiones entre pasajeros y tripulantes. Wikipedia Diseñado desde su concepción como el barco más seguro jamás construido, el Titanic contaba con 16 compartimentos estancos —conocidos como mamparos— que podían sellarse herméticamente ante cualquier inundación. Esta ingeniería de vanguardia le valió la proclamación, ampliamente difundida en la época, de ser prácticamente insumergible. La ironía de la historia se encargaría de corregir esa certeza en las gélidas aguas del Atlántico Norte, en la madrugada del 15 de abril de 1912. #Titanic #Historia #Harland #Belfast #Tragedia #BarcosHistóricos #PatrimonioMarítimo #NaufragioTitanic #TitanicHistory #ShipBuilding #BelfastHeritage #RMSTitanic #MaritimeHistory #NeverForget #TitanicFacts #HistoriaNaval #GrandesTragediasDelMar
domingo, 19 de abril de 2026
Parque Angélica: el vergel perdido de Chacras de Coria que deslumbró al pie de los cerros mendocinos
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Década de 1910
Mendoza, Argentina
M5505 Chacras de Coria, Mendoza, Argentina
martes, 14 de abril de 2026
1910-1914. Rufino Ortega hijo: el gobernador que condujo a Mendoza entre el Centenario y el Cerro de la Gloria
La imagen muestra a Félix Rufino Ortega Ozamis, más conocido como Rufino Ortega (hijo), quien fue gobernador de Mendoza entre el 6 de marzo de 1910 y el 6 de marzo de 1914. Su llegada al poder se produjo inmediatamente después del segundo mandato de Emilio Civit y en un escenario todavía marcado por el peso del conservadurismo provincial y de las familias tradicionales en la vida política mendocina. Asumió junto al vicegobernador Silvestre Peña y Lillo, en vísperas de una etapa de enorme visibilidad pública para la provincia. Su gobierno quedó ligado, en primer lugar, a los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, que le tocó encabezar en Mendoza en 1910. No fue una gestión menor: distintas referencias sobre el período lo recuerdan por una impronta de educación y obras públicas, en una provincia que buscaba exhibirse como moderna, ordenada y progresista. En esos mismos años, además, Mendoza avanzó en la recepción provincial de los principios de la Ley Sáenz Peña, un dato importante para entender el clima político de su mandato y los intentos de reforma de comienzos del siglo XX. Entre los hitos más recordados de su administración sobresale la inauguración del Monumento al Ejército de los Andes en el Cerro de la Gloria, realizada el 12 de febrero de 1914, una de las obras simbólicas más potentes de la memoria mendocina. También durante su período siguieron muy presentes las discusiones sobre desarrollo productivo, obras e infraestructura estatal, en una Mendoza donde la vitivinicultura ya ocupaba un lugar central y exigía cada vez más intervención técnica y política. Hay además un dato familiar que vuelve todavía más singular a su figura: Rufino Ortega (hijo) era hijo del teniente general Rufino Ortega, quien también había gobernado Mendoza entre 1884 y 1887 y fue una figura central de la historia militar y política provincial. Por eso, este retrato no muestra solamente a un mandatario de comienzos del siglo XX: muestra a un hombre ubicado en el corazón de una de las grandes redes de poder de la Mendoza de su tiempo, protagonista de una etapa que unió tradición política, modernización material y construcción de símbolos duraderos para la provincia. #RufinoOrtega #RufinoOrtegaHijo #FélixRufinoOrtegaOzamis #GobernadorDeMendoza #HistoriaDeMendoza #Mendoza1910 #Centenario1910 #CerroDeLaGloria #EjércitoDeLosAndes #PatrimonioMendocino #PolíticaMendocina #HistoriaArgentina #HistoricalMendoza #ArgentineHistory #Centennial #CerroDeLaGloria #OnThisDay #HistoricalMemory #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
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La mesa del Centenario: la histórica foto de los hombres que organizaron la gran celebración de 1910
La imagen muestra a la Comisión Nacional del Centenario, uno de los núcleos decisivos en la organización de los festejos por los cien años de la Revolución de Mayo. Sentados alrededor de una gran mesa de trabajo, aparecen —según la identificación de época— José de Guerrico, Brígido Terán, Ernesto Pellegrini, Francisco P. Moreno, C. A. Estrada, José Gálvez, David Peña, el general José I. Garmendia, Arturo Z. Paz, Luis Ortiz Basualdo y el intendente municipal M. J. Güiraldes. Más que una simple foto protocolar, la escena retrata al grupo de dirigentes, intelectuales y funcionarios que tuvo en sus manos la preparación de una de las conmemoraciones más ambiciosas de la Argentina de comienzos del siglo XX. La Comisión había sido reorganizada por decreto del 19 de febrero de 1909, en cumplimiento de la ley 6286, con la misión de preparar la celebración del Centenario. En esa etapa inicial fue presidida por el ministro del Interior Marco Avellaneda, y reunió a figuras destacadas de la política, la ciencia, la administración pública y la vida social. Durante 1910, ya con José Gálvez al frente del Ministerio del Interior, la comisión siguió conduciendo buena parte del dispositivo oficial de los festejos. No se trató de un organismo decorativo. La Comisión se dividió en siete áreas especiales para ocuparse de monumentos, escuelas, exposiciones, publicaciones, congresos, festejos populares y el ornato urbano, y sesionaba en el propio Ministerio del Interior, donde además funcionaba una estructura administrativa dedicada a tramitar expedientes, pedidos y comunicaciones. Su tarea fue central para dar forma al gran programa oficial que buscó mostrar a la Argentina como una nación moderna, próspera y capaz de impresionar al mundo. Vista hoy, la fotografía adquiere un valor enorme. No solo conserva los rostros de quienes planificaron las celebraciones de 1910: también resume una época en la que el Estado, las élites dirigentes y los grandes nombres de la cultura y la ciencia se unieron para construir una imagen monumental del país. Los festejos del Centenario, que tuvieron su momento culminante en mayo de 1910 y se prolongaron con exposiciones y actos oficiales durante meses, marcaron un punto alto en la escenificación pública de la identidad nacional argentina. #ComisiónNacionalDelCentenario #Centenario1910 #RevoluciónDeMayo #HistoriaArgentina #JoséGálvez #FranciscoPMoreno #DavidPeña #JoséIGarmendia #MemoriaHistórica #FotografíaHistórica #Humanidades #PatrimonioArgentino #NationalCentenaryCommission #Argentina1910 #MayRevolution #ArgentineHistory #HistoricalPhoto #HistoricalMemory #OnThisDay #ThisDayInHistory #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
lunes, 13 de abril de 2026
1919 - “Lencinas defiende al federalismo ante una investigación de la Cámara joven” En la Imagen ( José Néstor Lencinas con sus ministros, en una de sus giras por la provincia)
A comienzos de 1919, Mendoza vivía un tiempo de agitación política, choques institucionales y profundas tensiones sociales. En ese escenario, José Néstor Lencinas quedó en el centro de una disputa que excedía los límites de la provincia y tocaba uno de los nervios más sensibles de la Argentina de entonces: la relación entre el poder central y las autonomías provinciales. La oposición no le daba respiro. Cada medida de gobierno era observada con desconfianza y combatida con dureza, en medio de un clima cada vez más áspero. Sin embargo, Lencinas no estaba dispuesto a retroceder. Su gestión buscaba sostener una línea de fuerte contenido popular, con especial atención a las condiciones de vida de los trabajadores y a la situación de los sectores más postergados. Ese perfil, que lo acercaba a una base social amplia, también alimentaba el rechazo de sus adversarios. La tensión creció cuando desde la Cámara de Diputados de la Nación se impulsó una investigación sobre la situación política de Mendoza. Para el lencinismo, aquello no era un simple trámite parlamentario ni un gesto inocente de control institucional: era una intromisión directa en la vida interna de una provincia autónoma. La reacción fue inmediata. Lencinas rechazó de plano la legitimidad de esa avanzada y la interpretó como un atropello al sistema federal. En su mirada, Mendoza no debía aceptar que desde Buenos Aires se la vigilara como si fuera un territorio subordinado. La provincia tenía gobierno propio, instituciones propias y un derecho irrenunciable a resolver sus conflictos dentro de su propio marco constitucional. Por eso, la discusión dejó de ser apenas una pelea entre oficialismo y oposición y se transformó en una batalla política de mayor envergadura: la defensa del federalismo frente al avance del centralismo. A partir de allí, la controversia se volvió intensa. Juristas, legisladores, gobernadores y dirigentes de distintos sectores tomaron posición. Algunos consideraban razonable la investigación nacional; otros coincidían en que una sola cámara del Congreso no tenía atribuciones suficientes para fiscalizar a una provincia sin una intervención formal. Mendoza pasó así a ser el escenario visible de una discusión de fondo sobre los límites del poder nacional y el alcance real de las autonomías provinciales. Lencinas eligió dar esa pelea con firmeza. No se presentó como un gobernante dispuesto a ceder ante la presión, sino como el defensor de una provincia cuya dignidad política estaba siendo puesta en cuestión. En ese gesto, su figura adquirió un relieve mayor: dejó de encarnar solamente a un caudillo popular mendocino para convertirse, al menos ante sus seguidores, en un símbolo de resistencia frente a la injerencia externa. El conflicto no fue menor. Se produjo en una época convulsionada, marcada por huelgas, enfrentamientos y un país que todavía buscaba acomodar sus equilibrios institucionales tras la ampliación democrática que había abierto la Ley Sáenz Peña. En Mendoza, esas tensiones se expresaban con especial intensidad. El lencinismo, con su tono plebeyo, reformista y desafiante, despertaba adhesiones fervorosas y rechazos igual de enérgicos. Por eso, lo que ocurrió no fue solo un episodio administrativo ni un desacuerdo parlamentario. Fue una pulseada por el sentido mismo del poder político en la Argentina. De un lado, la pretensión de supervisar y ordenar desde el centro. Del otro, la defensa de una provincia que reclamaba respeto por su autonomía. En el medio, un hombre de temperamento fuerte, decidido a convertir esa disputa en una causa política. Así, aquel enfrentamiento de 1919 quedó grabado como uno de los momentos más representativos del lencinismo: una época en la que Mendoza discutió no solo quién debía gobernarla, sino también hasta dónde podía llegar la Nación cuando una provincia se negaba a obedecer en silencio. #Lencinas #HistoriaDeMendoza #Federalismo #MendozaAntigua #HistoriaArgentina #PoliticaArgentina #ArchivoHistorico #ElDiarioDeMendoza #JoséNéstorLencinas #Lencinismo #Mendoza1919 #ArgentineHistory #MendozaHistory #Federalism #HistoricalPress #VintageNewspaper #PoliticalHistory #OnThisDay #ArchiveResearch #HistoricArgentina #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
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miércoles, 1 de abril de 2026
1915 - Cuando Mendoza sonaba a tranvías: la vieja calle San Martín que hoy parece un mundo perdido
Esta imagen nos devuelve una postal entrañable de la antigua calle San Martín, en la Ciudad de Mendoza, cuando todavía lucía adoquinada y era atravesada de punta a punta por las vías del tranvía. A sus costados, los carruajes y los primeros vehículos de la época completaban una escena urbana que resume como pocas el pulso cotidiano de la ciudad hacia 1915. La Av. San Martín ya se consolidaba como uno de los grandes ejes del trazado mendocino, en una etapa en la que la capital comenzaba a mostrar los signos más visibles de la modernidad. A comienzos del siglo XX, Mendoza incorporaba el ferrocarril, la luz eléctrica, los primeros automóviles y los tranvías eléctricos, que cambiaron para siempre la forma de recorrer la ciudad. De hecho, los primeros trabajos para el tendido del tranvía eléctrico sobre la avenida San Martín comenzaron en 1911, y el servicio empezó a funcionar el 1 de octubre de 1912. Apenas dos años después, en 1914, la empresa ya contaba con 22 coches motores y 8 coches comunes, una señal clara de la importancia que este sistema había ganado en la vida mendocina. Así, esta vieja escena de San Martín no solo muestra adoquines, carruajes y rieles: retrata una Mendoza en transformación, entre la calma de la ciudad tradicional y el avance decidido de la modernidad. #MendozaAntigua #CalleSanMartín #Tranvías #Adoquines #CiudadDeMendoza #HistoriaMendocina #PostalAntigua #MemoriaUrbana #ViejoMendoza #PatrimonioMendocino #mendozantigua
jueves, 26 de marzo de 2026
La locomotora que desafiaba la nieve y la cordillera: la postal épica del Trasandino en Las Cuevas
Locomotora del Tren Trasandino en Villa Las Cuevas, Mendoza. La imagen resume una de las escenas más heroicas de la historia ferroviaria argentina: la del Ferrocarril Trasandino avanzando en plena alta montaña, entre nieve, pendientes extremas y un clima feroz. Las Cuevas, en el corazón de la cordillera mendocina, fue la última estación del lado argentino de esta obra monumental que unió Mendoza con Chile y convirtió a la frontera andina en un corredor de ingeniería, comercio y aventura. El Trasandino fue una hazaña técnica para su tiempo. Del lado argentino, las obras comenzaron en el siglo XIX y los rieles llegaron hasta Las Cuevas en 1903, mientras la inauguración completa del enlace internacional entre Mendoza y Los Andes se realizó en 1910. La línea debió enfrentar desniveles durísimos, túneles, cobertizos y sistemas especiales para vencer la montaña, algo que volvió inolvidable a cada locomotora que trepó por esos paisajes. No era un destino cualquiera. Las Cuevas está a unos 198 kilómetros de la capital mendocina y es uno de los puntos más altos y extremos de la provincia, con condiciones climáticas severas durante gran parte del año. Por eso, ver una locomotora allí no era solo una postal ferroviaria: era la prueba de que el hombre había logrado abrirse paso en uno de los escenarios más difíciles de los Andes. Con el tiempo, el Tren Trasandino se volvió mucho más que un medio de transporte: fue símbolo de unión entre pueblos, de progreso y de la ambición de conectar ambos lados de la cordillera. Hoy sus restos y estaciones siguen despertando admiración, pero fotos como esta conservan intacto el momento en que el vapor, el hierro y la nieve escribían una de las páginas más fascinantes de Mendoza. #LasCuevas #TrenTrasandino #MendozaAntigua #AltaMontaña #HistoriaFerroviaria #Cordillera #MemoriaVisual #MendozAntigua
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