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viernes, 27 de marzo de 2026

La foto que muestra quiénes mandaban en el vino mendocino: poder, progreso y vida social en la Mendoza de comienzos del siglo XX


Este detalle fotográfico de la Colección Cerezo-Sanmartino no retrata solo a un grupo de hombres reunidos alrededor de una mesa: retrata a una parte de la elite empresaria que ayudó a transformar la vitivinicultura mendocina en una de las grandes fuerzas económicas de la provincia. En la imagen aparecen Cayetano Piccione y Miguel Sanmartino, dos nombres ligados al crecimiento productivo y urbano de Guaymallén en los años en que Mendoza consolidaba su perfil moderno. La trayectoria de Piccione fue notable. Su establecimiento se remonta a 1885: primero se vinculó al comercio y luego, desde 1886, se volcó de lleno al negocio vitivinícola. El crecimiento fue enorme: de una producción inicial modesta pasó a elaborar hacia 1901 unas 22.000 bordelesas por año, con viñedos que alcanzaban 250 hectáreas distribuidas entre Maipú, Guaymallén y San Martín, cultivadas con variedades como Francesa, Semillón, Criolla, Barbera y Pedro Jiménez. Sus vinos llegaban a mercados clave como Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Tucumán y Bahía Blanca. Pero la historia no se limita al vino. La misma fuente señala que Cayetano Piccione, asociado a Miguel Sanmartino, participó en 1912 en un proceso de urbanización junto a las vías del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, ligado al nacimiento de Rodeo de la Cruz. Una crónica de Los Andes sobre el centenario del distrito también recuerda al condominio Piccione-Sanmartino como protagonista de esa refundación y de la donación de terrenos y construcciones en la zona del kilómetro 11. Por eso esta foto vale mucho más que por sus rostros. En la postura distendida, en la mesa compartida y en el ambiente doméstico se adivina el mundo social de aquellos bodegueros que no solo producían vino: también moldeaban pueblos, paisajes y formas de vida. Es una imagen que deja ver, en un solo cuadro, cómo se entrelazaban empresa, familia, prestigio y poder en la Mendoza de fines del siglo XIX y comienzos del XX. #Mendoza #Guaymallén #Vitivinicultura #Historia #Patrimonio #RodeoDeLaCruz #Bodegas #Memoria #FotoHistórica #MendozAntigua

jueves, 26 de marzo de 2026

1978 - ¡Mendoza al mundo! El día en que 9.000 cajas de vino salieron de Coquimbito rumbo a Venezuela


El 20 de marzo de 1978, Mendoza volvió a mostrar la fuerza de su industria vitivinícola con una noticia que entonces simbolizaba trabajo, prestigio y apertura al mundo. Desde la Bodega La Rural, en Coquimbito, departamento de Maipú, partió una importante remesa de vinos finos Viñas San Felipe con destino a Venezuela: nada menos que 9.000 cajas, cada una con doce botellas de 750 cc. Según se informó en ese momento, la operación rondaba los 100.000 dólares, en una señal clara del empuje exportador que ya distinguía a las bodegas mendocinas. De acuerdo con lo expresado en aquella ocasión por Rodolfo Reina Rutini, integrante del directorio de la firma, ese envío no era un hecho aislado. Para el primer cuatrimestre de ese año ya se proyectaban nuevas remesas por un total de 15.000 cajas, valuadas en alrededor de 175.000 dólares, con destinos como Paraguay, Ecuador, Puerto Rico y Uruguay. La noticia confirmaba que el vino mendocino no solo sostenía su prestigio en el mercado interno, sino que también empezaba a ganar terreno con fuerza en distintos países de América. La expansión ya venía en marcha. El mismo artículo recordaba que, en noviembre del año anterior, se habían despachado a Brasil 8.500 cajas del mismo vino, con características similares. En ese contexto, las expectativas empresarias eran optimistas: se aspiraba a superar los logros de 1977, siempre que las condiciones económicas acompañaran y que los reintegros a la exportación contemplaran la verdadera relación entre costos y valor internacional del producto. La imagen del embarque también refleja el peso institucional que tenía aquella operación. Junto a directivos de La Rural participaron referentes del sector vitivinícola y autoridades vinculadas al control y fiscalización del vino, en una escena que resume una época en la que cada envío al exterior era leído como una conquista económica para Mendoza. No era solamente una carga de cajas: era una postal del esfuerzo de una provincia que hacía del vino una de sus grandes cartas de presentación ante el continente. Ese dato cobra todavía más fuerza cuando se recuerda quién era La Rural dentro de la historia mendocina. La bodega fue fundada en 1885 por Felipe Rutini en Coquimbito, Maipú, y con el tiempo se convirtió en una de las casas más emblemáticas de la vitivinicultura argentina. Su desarrollo fue parte del proceso que transformó a Mendoza en uno de los grandes centros del vino del país, una tradición que, con distintas escalas y contextos, llega hasta hoy. Vista desde el presente, aquella remesa de 1978 aparece como una escena temprana de una vocación exportadora que terminó volviéndose estructural en el vino argentino. Hoy la Argentina exporta vino a 127 países, y esa presencia internacional se apoya en una historia construida por generaciones de bodegueros, trabajadores y productores como los que protagonizaron este embarque en Coquimbito. #LaRural #Coquimbito #Maipú #Mendoza #VinoArgentino #ViñasSanFelipe #HistoriaDelVino #Exportación #mendozantigua 

miércoles, 11 de marzo de 2026

🍇 EL EMPERADOR DEL VINO: La épica historia de Sotero Arizu, el inmigrante que cambió Mendoza para siempre


¿Sabías que uno de los imperios vitivinícolas más grandes del mundo nació del sueño de un joven español con apenas unos pocos pesos en el bolsillo? Esta es la biografía de Sotero Arizu, el hombre cuya visión transformó un desierto en un oasis de vides y progreso. Nacido en 1859 en Unzué, Navarra, Sotero llegó a la Argentina en 1883. No venía solo; traía consigo la cultura del esfuerzo y el conocimiento ancestral de la tierra vasca. Tras un breve paso por Buenos Aires, entendió que su destino estaba al pie de la cordillera. En 1884, se instaló en Mendoza y comenzó a trabajar con una tenacidad asombrosa. Para 1888, junto a su hermano Jacinto, fundó la emblemática Bodega Arizu en Godoy Cruz. Lo que empezó como un pequeño emprendimiento familiar pronto se convirtió en un fenómeno sin precedentes. Fue pionero en traer maquinaria europea y técnicas de riego que para la época eran pura ciencia ficción. No solo quería hacer buen vino, quería que Mendoza llegara a cada mesa del país. Llegó a poseer miles de hectáreas, convirtiendo a su empresa en una de las tres bodegas más grandes del planeta a principios del siglo XX. Sotero comprendió antes que nadie la importancia de la logística. Aprovechó el Ferrocarril Trasandino y el Gran Oeste Argentino para enviar sus barricas a Buenos Aires, conectando el interior con el puerto y el mundo. Su bodega era una ciudad dentro de la ciudad: tenía su propia herrería, tonelería y viviendas para los obreros, fomentando un arraigo social único en la provincia. La marca "Arizu": Sus vinos fueron premiados en ferias internacionales, poniendo el nombre de Mendoza a la par de las regiones francesas e italianas. El legado familiar: Tras su muerte en 1912, su familia continuó expandiendo el imperio, dejando hitos arquitectónicos que hoy son Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia. Sotero Arizu no solo plantó vides; plantó el futuro de la industria madre de Mendoza. Su vida es el testimonio real del "hacer" sobre el "decir", un ejemplo de cómo el trabajo duro puede convertir la arena en oro líquido. #SoteroArizu #BodegaArizu #MendozaAntigua #HistoriaDelVino #Pioneros #VinoArgentino #GodoyCruz #Inmigrantes

lunes, 9 de marzo de 2026

🍷📸 Las fotos del vino mendocino que no solo mostraban bodegas: también construían poder


Una fotografía antigua no es solo un adorno del pasado. También es una fuente histórica. Leída con atención, permite descubrir no solo qué quedó retratado, sino también qué se quiso destacar, qué se buscó ocultar y qué mensaje se intentó dejar para el futuro. Peter Burke insistió en que, durante mucho tiempo, muchos historiadores usaron las imágenes apenas como ilustraciones, cuando en realidad también pueden abrir preguntas nuevas sobre el poder, la vida cotidiana y la cultura de una época. Desde esa perspectiva, las viejas fotos del mundo del vino en Mendoza cobran otra dimensión. Ya no son simples postales: son documentos que ayudan a leer cómo se construyó una economía, una élite y un paisaje. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, la vitivinicultura industrial transformó profundamente la provincia: reorganizó el territorio, multiplicó pequeñas propiedades ligadas a los oasis de riego y empujó el crecimiento de ciudades y centros productivos. La historiografía identifica ese proceso como parte de la gran “Revolución Vitivinícola”, consolidada entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX.  Por eso, cuando aparecen retratados los propietarios de viñas y bodegas del Oasis Centro, no alcanza con mirar sus caras o sus nombres. Hay que observar también la escena completa: la pose, la ropa, los muebles, el fondo, la ubicación del cuerpo, los objetos elegidos y hasta la forma en que entra la luz. Nada suele ser casual. Muchas de esas fotos fueron cuidadosamente armadas para transmitir prestigio, autoridad, modernidad y éxito. La cámara no solo registraba una realidad: también ayudaba a fabricarla. Ese es el valor más profundo de este patrimonio icónico: permite leer la vitivinicultura mendocina no solo como actividad económica, sino también como relato visual de una sociedad que quería mostrarse próspera, ordenada y poderosa. Igual que ocurre con los documentos escritos, estas imágenes exigen una lectura crítica e iconográfica. Porque en cada retrato de “los patrones” no solo hay personas: hay símbolos, jerarquías, intereses y una forma de contar Mendoza. Y en esa puesta en escena todavía late una parte esencial de nuestra historia. #Mendoza #Vitivinicultura #Historia #Fotografía #Patrimonio #Bodegas #Memoria #Identidad #MendozAntigua

viernes, 16 de enero de 2026

🍷 ASCENSO Y CAÍDA DE UN IMPERIO: LA BODEGA DE DOMINGO TOMBA EN MENDOZA


La imagen nos traslada a la era dorada de la industria vitivinícola mendocina, donde la Bodega de Domingo Tomba, ubicada en el departamento de Godoy Cruz, se alzaba como un coloso de ladrillo y ambición.  Domingo Tomba, inmigrante italiano, llegó a Mendoza con el sueño de transformar la región. Junto a su hermano Antonio, fundó uno de los establecimientos más avanzados de finales del siglo XIX y principios del XX. La bodega era una verdadera ciudad industrial. Como se observa en la fotografía, contaba con inmensas naves, cientos de toneles y hasta su propio desvío ferroviario para exportar la producción directamente al puerto de Buenos Aires. En su apogeo, la firma "Tomba" no solo producía vino, sino que generó barrios enteros, proveyó electricidad a la zona y fue la base sobre la cual se fundó el Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba. Tras la muerte de sus fundadores, la empresa enfrentó los desafíos de un mercado cambiante y las crisis económicas nacionales que golpearon fuertemente la rentabilidad del sector.  La falta de una sucesión unificada y la aparición de nuevos competidores llevaron a que el imponente complejo industrial fuera fragmentado y, eventualmente, vendido. Aunque gran parte de la bodega colapsó comercialmente y sus estructuras fueron demolidas o abandonadas, los muros que aún quedan en pie son Patrimonio Cultural de la provincia, recordando la época en que Mendoza era "la bodega del mundo". ¿Sabías que la Bodega Tomba llegó a tener la vasija de madera más grande del mundo en su momento? Su capacidad era tal que marcó un hito en la ingeniería enológica, permitiendo procesar volúmenes de uva que para la época parecían imposibles. #BodegaTomba #MendozaAntigua #GodoyCruz #VinoArgentino #HistoriaVitivinícola #PatrimonioMendocino #mendozantigua 

domingo, 28 de diciembre de 2025

📌 La Colina de Oro: el gigante vitivinícola que marcó una era en Mendoza


El establecimiento La Colina de Oro, fundado por Giol y Gargantini en Mendoza, fue uno de los complejos vitivinícolas más imponentes de América Latina durante el siglo XX. Su origen se remontó a fines del siglo XIX, cuando Juan Giol y Bautista Gargantini, inmigrantes suizo-italianos, unieron fuerzas para transformar la producción de vino en la región. Desde sus primeras instalaciones en Maipú, expandieron sus operaciones con visión industrial, incorporando tecnología avanzada, tanques de gran capacidad y una red ferroviaria propia que conectaba el establecimiento con el resto del país. La Colina de Oro se convirtió en símbolo de modernidad, con una arquitectura funcional y una escala inédita para la época. Durante décadas, Giol y Gargantini lideraron la exportación de vinos mendocinos, posicionando a Mendoza como capital vitivinícola. En su apogeo, la bodega llegó a producir más de 50 millones de litros anuales, abasteciendo mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, el modelo empresarial enfrentó dificultades: conflictos internos, cambios políticos y la estatización de la empresa en 1977 marcaron el inicio de su declive. La ex Bodega Giol fue finalmente cerrada en los años 90, y sus instalaciones quedaron en desuso, aunque parte del predio fue recuperado como Museo Nacional del Vino y la Vendimia, preservando su legado. #LaColinaDeOro #GiolYGargantini #MendozaVitivinicultura #HistoriaDelVino #PatrimonioIndustrial #MuseoDelVino #mendozantigua

viernes, 26 de diciembre de 2025

📌 Toneleros en acción: el oficio que dio forma al vino mendocino. Bodega Giol.


Durante las primeras décadas del siglo XX, la Bodega Giol, ubicada en Godoy Cruz, Mendoza, se consolidó como una de las más grandes de América Latina. En sus instalaciones, decenas de toneleros —artesanos especializados en la fabricación de barricas— trabajaron incansablemente en la producción de los toneles de roble y eucalipto que permitieron conservar y transportar millones de litros de vino. La imagen capturó un momento de labor colectiva, donde los trabajadores moldeaban duelas, ajustaban aros metálicos y ensamblaban estructuras con precisión milimétrica. Este oficio, heredado de tradiciones europeas, fue esencial para el desarrollo de la industria vitivinícola mendocina, ya que las barricas no solo servían como contenedores, sino que también aportaban carácter y complejidad al vino durante su crianza. La Bodega Giol, fundada en 1896 por Juan Giol y Bautista Gargantini, llegó a exportar vino a Europa y Estados Unidos, y en su época de esplendor fue considerada la mayor bodega del mundo bajo un mismo techo. Los toneleros formaron parte de ese engranaje industrial y cultural, dejando huella en la memoria del trabajo mendocino. Hoy, el edificio histórico alberga el Museo del Vino y la Vendimia, donde se preservan herramientas, documentos y fotografías que rinden homenaje a estos oficios fundamentales. #TonelerosGiol #OficioDelVino #MemoriaVitivinícola #MuseoDelVino #MendozaHistórica #BarricasConHistoria #mendozantigua

martes, 23 de diciembre de 2025

📌 Marco A. Blanco dejó huella en la vitivinicultura mendocina con “El Pericón”, una marca que celebró el vino y la tradición popular en cada etiqueta. Provincia de Mendoza


En la provincia de Mendoza, cuna de la vitivinicultura argentina, el establecimiento de Marco A. Blanco se destacó por su marca registrada “El Pericón”, un vino que no solo ofreció sabor sino también identidad cultural. Este emprendimiento vitivinícola operó en el marco de la modernización industrial que transformó la producción de vino entre 1870 y 1970, cuando las bodegas mendocinas comenzaron a adoptar modelos edilicios funcionales, maquinaria especializada y estrategias de comercialización que incluían etiquetas con fuerte carga simbólica. La imagen adjunta muestra una etiqueta circular con elementos visuales que refuerzan esa identidad: En el centro, un grupo de personas vestidas con trajes típicos baila el pericón nacional, danza criolla que evoca el espíritu festivo de la tierra. Alrededor, se observan barriles, racimos de uva y utensilios de bodega, símbolos del trabajo artesanal y del ciclo productivo del vino. En el borde, se lee: “Establecimiento Vitivinícola Marco A. Blanco – El Pericón – Mendoza – Vino Tinto Blanco – Marca Registrada”, lo que indica que la marca fue legalmente protegida y que ofrecía variedades tintas y blancas. Este tipo de etiquetas no solo identificaban el producto, sino que también comunicaban valores regionales, apelando a la memoria colectiva y al orgullo local. La elección del nombre “El Pericón” reforzó el vínculo entre el vino y las tradiciones populares argentinas, convirtiendo cada botella en una postal de la cultura mendocina. #ElPericónMendoza #VinoConIdentidad #MarcoABlanco #TradiciónEnEtiqueta #VitiviniculturaHistórica #DanzaYBodega #mendozantigua 

martes, 9 de diciembre de 2025

En el año 1920, el establecimiento vitivinícola de Don José Massolari e Hijo se erigía como símbolo de esfuerzo y progreso en la fértil región de Chacras de Coria, Mendoza.


Fundado en 1910 sobre una extensión de 36 hectáreas de viñedos, destacaba por el cultivo de uva Malbec, variedad que comenzaba a consolidarse como emblema de la vitivinicultura mendocina. La propiedad incluía una casa habitación moderna, ubicada sobre la calle principal del pueblo, en contacto directo con las viñas. El visitante quedaba impresionado no solo por la amplitud de las instalaciones, sino por el ambiente de trabajo constante y metódico que se respiraba, fruto del impulso de Luis Massolari, quien honraba con dedicación el legado de su padre, Don José, pionero en la zona desde 1884. Durante una visita realizada en 1920, se constató la construcción de una bodega sólida con piletas de gran capacidad, que permitiría elaborar unos 3.000 cascos de vino en esa cosecha, con perspectivas de duplicar la producción al año siguiente. Este crecimiento reflejaba el entusiasmo y la visión de sus propietarios, deseosos de ampliar su influencia en el sector. El caso de los Massolari ilustraba cómo, desde emprendimientos familiares, se habían gestado muchas de las grandes bodegas mendocinas. Su espíritu laborioso, su claridad de propósito y su apego al progreso los posicionaban como referentes de una Mendoza pujante, que expandía sus horizontes económicos y culturales. El Departamento de Luján de Cuyo, donde se asentaba el establecimiento, fue testigo de la lucha incansable de Don José y del acompañamiento eficaz de su hijo Luis, heredero de virtudes que hacían de ambos figuras respetadas y estimadas. La bodega en construcción prometía convertirse en fuente de vinos de calidad, consolidando el aporte de esta familia al prestigio vitivinícola de la provincia. En 1920, Mendoza ya contaba con más de 300 bodegas registradas, muchas de ellas familiares. La uva Malbec, originaria de Francia, se adaptó excepcionalmente al clima mendocino, y para 1930 ya era la variedad más cultivada. Chacras de Coria fue desde fines del siglo XIX un polo de producción vitivinícola y residencia de familias influyentes. #Massolari1920 #ChacrasDeCoria #MalbecMendocino #BodegaConHistoria #LegadoVitícola #MendozaProductiva #VinoYMemoria #mendozantigua 

viernes, 3 de octubre de 2025

🍾 Artesano vitivinícola en acción. Década del ’50. En la histórica Bodega Arizu de Godoy Cruz, un operario ejecuta el delicado ritual del removido manual de botellas de champagne, parte esencial del método tradicional de elaboración. Mendoza


La imagen retrata a un trabajador especializado de la Bodega Arizu, ubicada sobre la Av. San Martín en Godoy Cruz, Mendoza, en pleno proceso de elaboración de espumantes bajo el método champenoise. Este sistema, heredado de la tradición francesa, exige precisión, paciencia y conocimiento técnico. Durante la segunda fermentación, las botellas se colocan en posición inclinada, a 45° con el cuello hacia abajo, dentro de pupitres de madera. Allí permanecen durante varias semanas, mientras el operario realiza el removido manual: un giro de ¼ de vuelta varias veces al día, con el objetivo de que los sedimentos se desplacen lentamente hacia el cuello de la botella. Para guiar el proceso, cada botella lleva una marca blanca en su base, que permite controlar el avance del giro. Una vez que los sedimentos se concentran en el cuello, se procede al degüelle, eliminando los residuos. Luego se añade el licor de expedición, que define el perfil gustativo del champagne (brut, demi-sec, etc.), y finalmente se encorchan nuevamente. El gesto que vemos en la foto —el operario agitando las botellas— corresponde a una etapa final de control, donde se verifica la homogeneidad del líquido antes del encorchado definitivo. Fundada por Balbino Arizu, inmigrante español con experiencia vitivinícola, la bodega fue una de las más grandes del país, con presencia en Godoy Cruz, San Rafael y Luján de Cuyo. En su época de esplendor, llegó a tener el paño de viña más extenso del mundo, con más de 12.000 hectáreas en Villa Atuel. La Bodega Arizu fue pionera en la producción de vinos finos y espumantes, y su edificio —hoy declarado Monumento Histórico Nacional— está siendo restaurado como Espacio Arizu, un museo cultural y vitivinícola que preserva su archivo documental y su memoria obrera. Esta imagen no solo muestra una técnica artesanal, sino también el pulso humano detrás de la excelencia vitivinícola mendocina. Un instante de precisión, tradición y oficio en el corazón de una bodega que marcó época. #Arizu #Champenoise #VinoMza #OficioVitivinícola #GodoyCruz #ArchivoVisual #BodegaHistórica #Mendoza1950 #PatrimonioVivo #EspumanteTradicional #Mendozantigua 

miércoles, 30 de julio de 2025

🍇 Bodega Tomba: legado italiano en tierras cuyanas


La imagen muestra una escena de trabajo en una antigua bodega mendocina, con barricas apiladas, arcos de ladrillo y techos inclinados Se trata de la histórica Bodega Antonio Tomba, ubicada en Godoy Cruz, dentro del área vitivinícola de Mendoza. Esta bodega fue uno de los pilares del desarrollo enológico de la región a fines del siglo XIX. Nacido en Valdagno, Italia, Antonio Tomba emigró a Argentina en 1873. Tras varios emprendimientos, se estableció en Mendoza y fundó una proveeduría que derivó en una de las bodegas más importantes del país. Introdujo mejoras técnicas como refrigeración durante la vendimia, lo que permitió elevar la calidad del vino mendocino. Su visión incluyó traer nuevas cepas desde Europa y exportar vinos a Italia. La empresa familiar creció rápidamente, con sus hermanos Gerónimo, Francisco, Domingo y Pedro Tomba asumiendo roles clave. Se modernizaron los sistemas de molienda y filtración, y se consolidó una red de trabajadores que incluso formaron un club de fútbol: el Club Deportivo Bodega Antonio Tomba, que luego se fusionó para dar origen al actual Godoy Cruz Antonio Tomba, equipo de primera división. La bodega se convirtió en símbolo de progreso, generando empleo y donando tierras a sus trabajadores. #AntonioTomba #BodegaHistórica #GodoyCruz #LujánDeCuyo #VinoMendocino #MemoriaVisual #Mendozantigua

miércoles, 23 de julio de 2025

La Quinta Agronómica fue uno de los espacios más influyentes en la historia agrícola, educativa y vitivinícola de Mendoza.


Fundada en el siglo XIX, se convirtió en el epicentro de la transformación del vino argentino, gracias al impulso de Domingo Faustino Sarmiento y al trabajo del agrónomo francés Michel Aimé Pouget, quien introdujo la cepa Malbec en 1853. En 1853, Sarmiento propuso crear una Quinta Normal de Agricultura, inspirada en modelos chilenos y europeos. Pouget, exiliado en Chile, fue convocado como director y trajo consigo plantas, semillas y técnicas modernas, incluyendo el uso de anhídrido sulfuroso para controlar la fermentación. Tras el terremoto de 1861, la quinta original fue desplazada y se instaló en terrenos más al sur, donde hoy se ubica el Barrio Cívico y la Casa de Gobierno de Mendoza. En 1870, bajo la presidencia de Sarmiento, se fundó la Escuela Nacional de Agricultura, conocida como Quinta Agronómica. Allí se formaron los primeros peritos agrícolas y enólogos del país, con prácticas en viñas, frutales y bodegas. En 1897, se creó la Escuela de Vitivinicultura y Enología, que elaboraba vino en una bodega precaria, luego reemplazada por la actual Enoteca. La quinta no se limitaba al cultivo de la vid: albergaba frutales franceses, invernaderos, huertas y especies nativas. Era un verdadero laboratorio natural, donde se realizaban estudios botánicos, prácticas de injerto y poda, y experimentación agrícola. En 1946, la Quinta Agronómica fue elevada a Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. El predio original fue destinado al Barrio Cívico, y solo se conserva la Bodega Escuela, hoy conocida como La Enoteca, sede del Centro Temático del Vino. La imagen compartida con árboles altos, bancos y una atmósfera serena— evoca ese espíritu de educación, naturaleza y modernidad que definió a la Quinta Agronómica. Un rincón donde el Malbec encontró su hogar y donde la ciencia se mezcló con el paisaje mendocino.

domingo, 20 de julio de 2025

📸 Prensas de vino en Mendoza, 1914 — una escena industrial de la vitivinicultura argentina


La fotografía tomada por la Keystone View Company en 1914 y conservada por la Library of Congress muestra una prensa de vino de gran tamaño en funcionamiento en la provincia de Mendoza, Argentina. Forma parte de una serie de vistas estereoscópicas destinadas a registrar procesos productivos en distintas regiones del mundo. La imagen presenta una prensa ubicada en un entorno industrial, rodeada de barriles, estructuras metálicas y paredes de ladrillo. La máquina, de diseño robusto, era utilizada para extraer el jugo de las uvas en el proceso de vinificación. El número de catálogo asignado es 21806, y el título original es Wine Presses, Mendoza, Argentina, So. Am.. En 1914, Mendoza se había consolidado como el principal centro vitivinícola de Argentina, con bodegas que abastecían tanto al mercado interno como a destinos de exportación. Factores como la llegada del ferrocarril en 1884 y el crecimiento sostenido de los viñedos desde 1890 contribuyeron al desarrollo del sector. En ese contexto, se enfrentaban desafíos relacionados con la competencia de vinos importados, la mejora en los métodos de conservación y comercialización, y la implementación de controles estatales sobre calidad y fraude vínico3. Las imágenes de la Keystone View Company eran distribuidas en países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, y se utilizaban con fines educativos y turísticos. El formato estereoscópico (9 x 18 cm) permitía visualizar las fotografías en tres dimensiones mediante visores especiales. Esta imagen constituye un registro visual de una etapa de expansión agroindustrial en Mendoza, reflejando tanto la infraestructura productiva como el posicionamiento de la región en el mercado vitivinícola nacional e internacional.

📸 Testimonio visual de la vitivinicultura mendocina en 1914


La imagen, registrada por la Keystone View Company y conservada por la Library of Congress (LOC), muestra una escena de gran valor documental: un almacén de vinos en Mendoza, Argentina, hacia 1914. En ella se observan doce barricas de gran tonelaje, enfrentadas en dos hileras simétricas, elevadas sobre plataformas de ladrillo dentro de una estructura industrial de ladrillos y vigas metálicas. La imagen muestra un conjunto de barricas de madera maciza utilizadas para el almacenamiento de vino, en un contexto de expansión vitivinícola en Mendoza hacia 1914. El tamaño de las barricas sugiere una producción de gran escala, orientada tanto al consumo interno como a la exportación. El entorno industrial en el que se encuentran indica el desarrollo de Mendoza como centro agroindustrial, favorecido por la infraestructura ferroviaria y la inmigración europea con experiencia en viticultura. En ese momento, Mendoza se consolidaba como el principal polo vitivinícola del país, con bodegas que abastecían a ciudades como Buenos Aires y Rosario, además de mercados internacionales. La llegada del ferrocarril en 1884 y el crecimiento de los viñedos desde 1890 impulsaron el desarrollo del sector, aunque persistían desafíos como la competencia de vinos importados y la necesidad de mejorar los sistemas de comercialización y conservación. La fotografía fue publicada por la Keystone View Company como parte de una serie de vistas estereoscópicas distribuidas en Estados Unidos, Reino Unido y Australia. El número de catálogo es 21800 y el título original es Wine Warehouse, Mendoza, Argentina, So. Am.. La imagen constituye un registro visual de la infraestructura productiva de la época y refleja el posicionamiento de Mendoza como referente nacional en la industria del vino.

jueves, 10 de julio de 2025

La Bodega de Domingo Tomba en Guaymallén, ubicada en el distrito El Sauce, que fue promocionada en numerosas publicaciones de 1910 a través de artículos de gran despliegue fotográfico. (Gentileza: Hemeroteca.Tombina)












La bodega El Sauce, como se la conocía a principios del siglo XX, formaba parte en ese tiempo de las propiedades de Domingo Tomba, hermano de Antonio, fundador del establecimiento vitivinícola que llevaba su nombre y fallecido en 1899. La compra del predio de 131 hectáreas se había efectuado a la empresa que tenían sus sobrinos, Pilo Tomba y Juan Bautista Sella, aunque por algunos años conformaron junto a su tío una sociedad comercial e industrial. Cuando Domingo Tomba perdió sus propiedades y regresó a Italia, donde murió en 1934, la bodega pasó a otras manos. Al poco tiempo, el Club Unión compró el predio para desarrollar allí el campus social y deportivo de los empleados jerárquicos del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP). La institución se había fundado el 1 de julio de 1907, por iniciativa del directorio del Ferrocarril Gran Oeste Argentino, principalmente por la gestión de José A. Villalonga, administrador general de la compañía, y de Samuel Pearson Hale, directivo del Ferrocarril Trasandino. Las autoridades de la institución eran originarias del Reino Unido, ya que la compañía ferroviaria era de capitales ingleses. Los nuevos dueños demolieron las naves de producción, y taparon las cavas para -sobre ellas- adaptar el terreno destinado a las canchas de tenis, rugby y hockey. Hace aproximadamente una década, las autoridades del Club Unión emprendieron la tarea de revalorizar el sitio y se re-descubrieron las ruinas de la antigua bodega. Entre ellas, las cavas subterráneas de elaboración de vino y un túnel que vinculaba a las cavas de ladrillo con el edificio administrativo. Este último hacía las veces de parador ferroviario, ya que la bodega contaba con un ramal industrial que ingresaba al predio.

martes, 10 de junio de 2025

La Bodega Tomba Hermanos tiene sus raíces en la historia de Antonio Tomba, un inmigrante italiano que revolucionó la industria vitivinícola en Mendoza.


Nacido en 1849 en Valdagno, Italia, Tomba llegó a Argentina en 1873 y, tras varios intentos en distintos negocios, se estableció en Mendoza, donde fundó una de las bodegas más importantes de la región. Antonio Tomba comenzó su emprendimiento con la ayuda de sus hermanos, quienes se unieron a él en la producción de vino. La bodega creció rápidamente, modernizando sus procesos y obteniendo reconocimiento internacional. Sus vinos fueron premiados en exposiciones de Génova (1892), Chicago (1893), Turín (1898) y París (1906), entre otras. El legado de la familia Tomba sigue presente en Mendoza, no solo en la industria vitivinícola, sino también en la cultura local.

viernes, 17 de enero de 2025

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