Un antiguo recorte periodístico mendocino plantea una crítica frontal contra la calidad de las cervezas Quilmes, Palermo y Andes, comparándolas con los estándares de elaboración vigentes en los países de mayor tradición cervecera. El texto parte de una idea central: en las naciones donde la industria cervecera estaba más desarrollada, la cerveza debía elaborarse con ingredientes básicos y nobles: cebada o trigo, lúpulo, levadura y agua. La referencia remite directamente a la tradición europea, especialmente a la Ley de Pureza bávara de 1516, conocida como Reinheitsgebot, que originalmente establecía que la cerveza debía producirse con agua, cebada y lúpulo; la levadura no figuraba en la norma inicial porque su papel en la fermentación fue comprendido científicamente mucho después. Con el tiempo, la fórmula clásica quedó asociada a la idea de cerveza pura: malta, lúpulo, agua y levadura. El artículo afirma que, en esos países, alterar la composición de la cerveza era visto como una falta grave. En Baviera, por ejemplo, se consideraba falsificada toda bebida elaborada con materias ajenas a esa fórmula tradicional, y los fabricantes podían recibir sanciones severas. Desde esa mirada, el recorte denunciaba que las cervezas vendidas en Mendoza bajo las marcas Quilmes, Palermo y Andes no respondían a esos criterios de pureza y eran presentadas como mezclas de sabor fuerte, olor desagradable y efectos perjudiciales para la digestión. Conviene leer esa acusación dentro de su contexto: se trata de una denuncia periodística de época, escrita con un tono combativo y posiblemente vinculada a disputas comerciales, sanitarias o de consumo. No debe trasladarse automáticamente al presente ni tomarse como una descripción actual de esas marcas. Hoy, en Argentina, el Código Alimentario Argentino define la cerveza como una bebida resultante de fermentar con levadura cervecera un mosto de cebada malteada o extracto de malta, cocido y adicionado con lúpulo; además permite que una parte de la malta sea reemplazada por adjuntos cerveceros, bajo límites reglamentarios. La dureza del texto muestra también cómo, a comienzos del siglo XX, la discusión sobre la calidad de los alimentos y bebidas formaba parte de una preocupación pública más amplia. El consumidor empezaba a reclamar productos más genuinos, mejor control sanitario y mayor transparencia en la fabricación. La cerveza no era solo una bebida popular: era también un producto industrial sometido a sospechas, comparaciones internacionales y exigencias de autenticidad. Las marcas mencionadas tenían historias importantes dentro de la industria cervecera argentina. Quilmes comenzó a vender su cerveza en 1890, impulsada por la familia Bemberg, y llegó a convertirse en una de las marcas más reconocidas del país. Palermo fue otra cervecería relevante de Buenos Aires, constituida a fines del siglo XIX y asociada luego al crecimiento del sector cervecero nacional. Andes, por su parte, quedó ligada a Mendoza: la Cervecería y Maltería de los Andes tuvo un papel destacado en la historia industrial provincial, en una tierra tradicionalmente identificada con el vino. Por eso, este recorte resulta valioso más allá de la polémica. Habla de una Mendoza donde la cerveza ya formaba parte del consumo urbano, pero también de una época en la que la prensa podía convertirse en tribunal público frente a los productos industriales. Entre acusaciones, comparaciones con Baviera y reclamos de pureza, aparece una pregunta que sigue vigente: ¿qué debe garantizar una bebida para merecer la confianza del público? #CervezaArgentina #Quilmes #CervezaPalermo #CervezaAndes #HistoriaCervecera #MendozaAntigua #IndustriaArgentina #ConsumoPopular #LeyDePureza #Reinheitsgebot #HistoriaDeMendoza #CerveceríasAntiguas #PrensaAntigua #MendozAntigua #BeerHistory #ArgentineBeer #BrewingHistory #VintageAdvertising #FoodHistory #ConsumerHistory (Diario La Palabra)
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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miércoles, 29 de abril de 2026
Noviembre 1926 - Cuando la cerveza mendocina fue puesta bajo sospecha: la dura denuncia contra Quilmes, Palermo y Andes (Imagen Ilustrativa)
Un antiguo recorte periodístico mendocino plantea una crítica frontal contra la calidad de las cervezas Quilmes, Palermo y Andes, comparándolas con los estándares de elaboración vigentes en los países de mayor tradición cervecera. El texto parte de una idea central: en las naciones donde la industria cervecera estaba más desarrollada, la cerveza debía elaborarse con ingredientes básicos y nobles: cebada o trigo, lúpulo, levadura y agua. La referencia remite directamente a la tradición europea, especialmente a la Ley de Pureza bávara de 1516, conocida como Reinheitsgebot, que originalmente establecía que la cerveza debía producirse con agua, cebada y lúpulo; la levadura no figuraba en la norma inicial porque su papel en la fermentación fue comprendido científicamente mucho después. Con el tiempo, la fórmula clásica quedó asociada a la idea de cerveza pura: malta, lúpulo, agua y levadura. El artículo afirma que, en esos países, alterar la composición de la cerveza era visto como una falta grave. En Baviera, por ejemplo, se consideraba falsificada toda bebida elaborada con materias ajenas a esa fórmula tradicional, y los fabricantes podían recibir sanciones severas. Desde esa mirada, el recorte denunciaba que las cervezas vendidas en Mendoza bajo las marcas Quilmes, Palermo y Andes no respondían a esos criterios de pureza y eran presentadas como mezclas de sabor fuerte, olor desagradable y efectos perjudiciales para la digestión. Conviene leer esa acusación dentro de su contexto: se trata de una denuncia periodística de época, escrita con un tono combativo y posiblemente vinculada a disputas comerciales, sanitarias o de consumo. No debe trasladarse automáticamente al presente ni tomarse como una descripción actual de esas marcas. Hoy, en Argentina, el Código Alimentario Argentino define la cerveza como una bebida resultante de fermentar con levadura cervecera un mosto de cebada malteada o extracto de malta, cocido y adicionado con lúpulo; además permite que una parte de la malta sea reemplazada por adjuntos cerveceros, bajo límites reglamentarios. La dureza del texto muestra también cómo, a comienzos del siglo XX, la discusión sobre la calidad de los alimentos y bebidas formaba parte de una preocupación pública más amplia. El consumidor empezaba a reclamar productos más genuinos, mejor control sanitario y mayor transparencia en la fabricación. La cerveza no era solo una bebida popular: era también un producto industrial sometido a sospechas, comparaciones internacionales y exigencias de autenticidad. Las marcas mencionadas tenían historias importantes dentro de la industria cervecera argentina. Quilmes comenzó a vender su cerveza en 1890, impulsada por la familia Bemberg, y llegó a convertirse en una de las marcas más reconocidas del país. Palermo fue otra cervecería relevante de Buenos Aires, constituida a fines del siglo XIX y asociada luego al crecimiento del sector cervecero nacional. Andes, por su parte, quedó ligada a Mendoza: la Cervecería y Maltería de los Andes tuvo un papel destacado en la historia industrial provincial, en una tierra tradicionalmente identificada con el vino. Por eso, este recorte resulta valioso más allá de la polémica. Habla de una Mendoza donde la cerveza ya formaba parte del consumo urbano, pero también de una época en la que la prensa podía convertirse en tribunal público frente a los productos industriales. Entre acusaciones, comparaciones con Baviera y reclamos de pureza, aparece una pregunta que sigue vigente: ¿qué debe garantizar una bebida para merecer la confianza del público? #CervezaArgentina #Quilmes #CervezaPalermo #CervezaAndes #HistoriaCervecera #MendozaAntigua #IndustriaArgentina #ConsumoPopular #LeyDePureza #Reinheitsgebot #HistoriaDeMendoza #CerveceríasAntiguas #PrensaAntigua #MendozAntigua #BeerHistory #ArgentineBeer #BrewingHistory #VintageAdvertising #FoodHistory #ConsumerHistory (Diario La Palabra)
Julio de 1920: la delegación indígena que llegó a Buenos Aires para reclamar justicia y tierras
En julio de 1920, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un hecho de enorme valor histórico: un Congreso de delegados indígenas, integrado por representantes de comunidades de los territorios argentinos, especialmente de la Patagonia. La imagen, registrada por el Archivo General de la Nación bajo la referencia AGN 138958 – Inventario, muestra a caciques y delegados que viajaron hasta la capital para hacer oír sus reclamos ante el Estado nacional El texto original del reverso de la fotografía los define como “caciques y representantes de tribus” que concurrieron al congreso para exponer las aspiraciones de los pueblos originarios que vivían en los territorios argentinos. Aquella delegación se presentó ante el Presidente de la República, reclamando justicia y el reconocimiento de los derechos legítimos sobre las tierras que habitaban. Según investigaciones recientes, en julio de 1920 se reunió en Buenos Aires un congreso de 22 delegados indígenas de la Patagonia, presidido por José Colón, que decía representar a “siete mil indígenas del sur”. Entre los nombres registrados aparecen Emilio Choaiman, Mariano Ayalef, Manuel Gonzales, Francisco Cañumil, Felipe Collhuin, Emilio Cañumil, José M. Padilla, Juan Filipin, Pedro Cheuquel, Lorenzo Huentecol, Justo Colón, Tomás Payalef, Martín Morales, Segundo Epuilan, Francisco Quipildor, Juan Méndez, Juan de Dios Martín, Luis Millán y José Colón. El Bolettino Salesiano destacó el esfuerzo del viaje: algunos delegados recorrieron enormes distancias a caballo hasta Zapala y luego continuaron en tren hacia Buenos Aires. Uno de los casos más conmovedores fue el de Mariano Ayalef, delegado de la Colonia San Martín, en Chubut, quien tenía cerca de noventa años y, según la crónica salesiana, atravesó nieve, cabalgó más de mil kilómetros y luego viajó decenas de horas en tren para llegar al congreso. También se menciona a Pedro Cheuquel, de Mallín de los Caballos, Neuquén, otro delegado de edad avanzada que participó de aquella movilización. La reunión no fue un hecho aislado. Formaba parte de un proceso de organización indígena iniciado al menos desde 1919, cuando en la Colonia 16 de Octubre, en Chubut, se realizó una asamblea de representantes de distintos territorios y se fundó una Sociedad Indígena, antecedente de la posterior Asociación Nacional de Aborígenes. Esa organización buscaba visibilizar conflictos territoriales, denunciar abusos y establecer diálogo con autoridades estatales, jueces de paz y organismos de tierras. La presencia de estos delegados en Buenos Aires despertó la atención de la prensa, del público y de sectores del Estado. Entre el 9 y el 22 de julio de 1920, los representantes indígenas realizaron manifestaciones, defendieron sus derechos y fueron recibidos por el ministro de Agricultura y por el presidente Yrigoyen. Incluso, el 13 de julio, en medio de una nevada en Buenos Aires, el congreso votó la declaración del “Día del Aborigen”. Poco después, en agosto de 1920, se fundó la Asociación Nacional del Aborigen, dirigida por José Colón. Fue una organización con sede en la Capital Federal y fuerte base territorial en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén. Su actividad durante la década de 1920 buscó convertir a los pueblos indígenas en interlocutores visibles frente al Estado, especialmente en reclamos por tierras, personería, representación y defensa comunitaria. Esta fotografía no es solo un retrato grupal. Es la imagen de una demanda histórica: hombres que atravesaron distancias enormes para reclamar reconocimiento, justicia y derechos sobre territorios que habitaban desde generaciones. En sus rostros, en sus trajes, en sus documentos y en su presencia solemne ante la cámara, aparece una parte profunda de la historia argentina: la de los pueblos originarios que, después de la conquista militar de la Patagonia, no desaparecieron ni quedaron en silencio, sino que se organizaron para hacer oír su voz. #CongresoIndígena #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #PatagoniaArgentina #JoséColón #AsociaciónNacionalDeAborígenes #HipólitoYrigoyen #AGN #ArchivoGeneralDeLaNación #MemoriaIndígena #DerechosIndígenas #TerritoriosPatagónicos #HistoriaOculta #MendozAntigua #IndigenousHistory #ArgentineHistory #PatagoniaHistory #NativePeoples #HistoricalMemory #IndigenousRights
martes, 28 de abril de 2026
El Challao: la hondonada de agua donde Mendoza mezcló tragedia, romance y memoria
A pocos kilómetros al oeste de la Ciudad de Mendoza, entre los primeros relieves de la precordillera, se encuentra El Challao, una antigua villa veraniega que durante décadas fue sinónimo de agua, frescura, descanso y paisaje serrano. La imagen adjunta permite imaginar aquel entorno de caminos, arboledas, casas dispersas y silencio de montaña, cuando el lugar todavía conservaba el aire de refugio natural elegido por familias mendocinas para escapar del calor urbano. El propio nombre del sitio ha sido asociado con la idea de una “hondonada de agua”, una definición que ayuda a comprender su importancia histórica: desde allí bajaban manantiales que abastecieron a la ciudad antigua por medio de un acueducto que llevaba el agua hasta la plaza fundacional, hoy Plaza Pedro del Castillo. La crónica de Raúl Romero Day recuerda a El Challao como una villa fresca, con vertientes y paisajes bucólicos, frecuentada hacia fines del siglo XIX por familias principales de Mendoza. Ese vínculo con el agua no fue menor. Documentación patrimonial del Gobierno de Mendoza señala que, desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las autoridades buscaron llevar a la ciudad “aguas claras” desde El Challao para mejorar la salud pública. La construcción del acueducto se inició hacia 1810, tuvo su etapa fuerte desde 1812 y fue inaugurada en 1814; cubría aproximadamente 12 kilómetros desde los manantiales hasta la plaza principal de la ciudad colonial. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza también recuerda que en el Área Fundacional se conservan restos de la antigua fuente que abastecía de agua a los pobladores, alimentada precisamente por manantiales del Challao, ubicados unos 12 kilómetros al oeste. Esa fuente, protegida hoy en la Cámara Subterránea del Museo del Área Fundacional, es una prueba material de aquel sistema hidráulico que unía montaña, ciudad y vida cotidiana. Pero El Challao no fue solo agua e ingeniería. También fue escenario de historias familiares marcadas por el terremoto, la reconstrucción y las costumbres de la vieja Mendoza. Tras el devastador sismo de 1861, el médico inglés Edmundo Day compró tierras en la cuenca pluvial a doña Encarnación Correas. Day había sobrevivido al desastre junto a su hijo Ricardo, pero perdió a su esposa Juana Chenaut Delgado y a seis hijos bajo los escombros de la casa histórica donde había vivido el general San Martín. En esos cerros levantó una vivienda de adobe, cañas y galerías, rodeada de cañaverales, cactus y chañares. Más tarde, Edmundo Day se casó con Carmen Zapata, vinculada a antiguas familias mendocinas, y en esa casa nacieron María Mercedes, Jorge y Blanca Carmen. La vida doméstica combinaba austeridad victoriana, educación refinada, música, lectura, dibujo y una disciplina estricta. La crónica recuerda un hogar donde llegaban libros desde Londres, donde sonaba el piano y donde los hijos crecían bajo la mirada severa de un padre inglés, sobrio y vigilante. Dentro de ese mundo aparece una anécdota casi novelesca: Jorge Day, enamorado de una joven viuda de la Ciudad Vieja, escapaba de noche desde El Challao para visitarla en secreto. Sin poder usar coche ni caballo para no despertar a la familia, caminaba a oscuras por la cerrillada, siguiendo casi la ruta del acueducto hasta llegar a la zona de la antigua plaza. Antes del amanecer debía regresar y acostarse como si nada hubiese ocurrido. Con el paso de los días, su cansancio, su delgadez y sus zapatos destrozados comenzaron a despertar sospechas. La verdad salió a la luz durante los preparativos del casamiento de su hermana María. Un viejo sacerdote, convocado para bendecir la unión, reconoció a Jorge como el joven que veía cada madrugada frente a su iglesia, antes de que aclarara. Creyéndolo un muchacho trabajador y devoto, el cura le pidió a Edmundo Day que le comprara un nuevo par de botines. El padre entendió de inmediato la historia oculta, recordó a la célebre viuda vecina del templo y respondió con una sonrisa que se ocuparía del asunto: al día siguiente, Jorge iría a buscar sus zapatos… pero a Inglaterra. Así, El Challao aparece como mucho más que un paraje mendocino. Es agua antigua, acueducto colonial, villa veraniega, tragedia familiar, educación inglesa, moral victoriana y romance clandestino entre cerros. En sus caminos se cruzan la historia grande de Mendoza y las pequeñas historias humanas que dan vida a la memoria. Hoy, recordar El Challao es mirar hacia una Mendoza que dependía de sus vertientes, que llevaba el agua por obras de piedra y ladrillo, que buscaba aire fresco en la precordillera y que guardaba entre sus casas y cañaverales relatos de amor, vigilancia y destino. Allí, donde el agua bajaba hacia la ciudad, también bajaban secretos, pasos nocturnos y leyendas familiares que todavía parecen resonar entre los cerros. #ElChallao #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #LasHeras #AcueductoDelChallao #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #EdmundoDay #MemoriaMendocina #VillaVeraniega #PrecordilleraMendocina #PatrimonioMendocino #AguaDeMendoza #HistoriasDeMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalMemory #WaterHeritage #UrbanHistory #ArgentineHistory #CulturalHeritage (por RAÚL ROMERO DAY )
sábado, 25 de abril de 2026
Mendoza, 1926: procesión, fe y multitud en las calles bajo la nueva fiesta de Cristo Rey
En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una intensa jornada religiosa que reunió a una enorme cantidad de fieles en las calles y en los templos principales de la ciudad. La crónica, publicada bajo el título “Notas de culto”, relata los actos celebrados con motivo de la visita pastoral del Obispo Diocesano, una práctica mediante la cual la autoridad eclesiástica recorría parroquias, impartía bendiciones, predicaba y tomaba contacto directo con la comunidad católica. La jornada incluyó una solemne procesión de penitencia destinada a ganar el Jubileo concedido por el papa Pío XI, recordando la tradición jubilar de la Iglesia, asociada a tiempos especiales de oración, conversión y perdón. La multitud partió desde el templo de La Merced, avanzó hacia Loreto y luego se dirigió a San Francisco, acompañada por la banda de música de los scouts. La imagen muestra la nave de la iglesia de La Merced durante el acto religioso. En la imagen se distingue el interior del templo colmado de fieles, en una escena que transmite recogimiento, solemnidad y participación popular. El momento más destacado ocurrió en la iglesia de San Francisco, donde se congregó una gran cantidad de personas. Allí, el Obispo Diocesano dirigió la palabra al pueblo católico y vinculó la celebración con el mensaje de Cristo Rey, afirmando que su reinado perdura a través de los siglos y que esa fiesta tenía como finalidad encender en los corazones la verdadera paz cristiana. Este detalle es especialmente significativo porque la fiesta de Cristo Rey había sido instituida muy poco antes, el 11 de diciembre de 1925, por el papa Pío XI mediante la encíclica Quas Primas. El Vaticano conserva el texto de esa encíclica, donde Pío XI estableció la celebración litúrgica dedicada a Cristo Rey como respuesta espiritual a los conflictos, tensiones y secularización del mundo moderno. La crónica también menciona la bendición apostólica, la clausura de una misión religiosa dada por orden del Obispo y la posterior bendición con el Santísimo Sacramento. Todo concluyó con el canto del Himno al Sagrado Corazón, entonado por los fieles reunidos. Los templos mencionados forman parte de una geografía religiosa muy arraigada en la historia mendocina. La Basílica de San Francisco, ubicada en el centro de la ciudad, fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 528 del 30 de junio de 1938, según el portal educativo del Gobierno de Mendoza. Además, la Orden Franciscana Argentina recuerda su importancia dentro del patrimonio religioso mendocino. Por eso, 1926 no es solo una nota de vida religiosa. Es una ventana a la Mendoza de entreguerras, a una ciudad donde las iglesias, las procesiones, las visitas pastorales y las grandes celebraciones católicas seguían marcando el ritmo público de la comunidad. En esas calles recorridas por fieles, en la nave de La Merced y en la multitud reunida en San Francisco, aparece una Mendoza profundamente atravesada por la fe, la tradición y la vida colectiva. #MendozaAntigua #NotasDeCulto #Mendoza1926 #CristoRey #PíoXI #QuasPrimas #IglesiaDeLaMerced #SanFranciscoMendoza #HistoriaDeMendoza #Procesión #FeYCultura #PatrimonioReligioso #HistoriaCatólica #CuyoAntiguo #ReligiousHistory #CatholicHistory #ChristTheKing #HistoricMendoza #FaithAndMemory #VintageArgentina
viernes, 24 de abril de 2026
1926: cuando los dueños de la electricidad fueron agasajados en Mendoza y partieron en el tren internacional rumbo a Buenos Aires
En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una visita de alto perfil empresarial y político: la de los miembros del directorio de la Empresa Luz y Fuerza y de la Compañía Hispano Americana de Electricidad, que durante su estadía en la provincia recibieron distintos homenajes oficiales y sociales. La escena retratada en esta publicación refleja hasta qué punto el desarrollo eléctrico ya ocupaba un lugar estratégico en la Mendoza de aquellos años, en plena expansión de obras, servicios urbanos y modernización técnica. No era un dato menor: por entonces gobernaba Alejandro Orfila, quien asumió en 1926 y cuya gestión dio fuerte impulso a la obra pública y a los servicios, entre ellos los vinculados al alumbrado y la infraestructura. La crónica señala que los distinguidos huéspedes fueron objeto de numerosos agasajos durante su permanencia en la provincia. El día anterior, incluso, habían visitado las termas de Villavicencio, acompañados por funcionarios de la administración mendocina. Ese detalle no solo habla del protocolo de la época, sino también del prestigio que ya tenía la excursión a la montaña dentro de los circuitos sociales y políticos de Mendoza. En la noche previa a su partida, el señor Bock ofreció en el Plaza Hotel una demostración y un banquete al gobernador doctor Orfila y a otros funcionarios provinciales. La imagen superior muestra justamente a los invitados en el hall del hotel, mientras que la inferior los retrata durante el banquete. La presencia de estas autoridades empresariales no fue casual. En esos años, la red eléctrica mendocina estaba atravesando un período de transformaciones profundas. La historiografía especializada señala que Luz y Fuerza S.A. era una pieza importante del sistema energético provincial y que en 1926 difundía material sobre la nueva Usina Hidroeléctrica de Cacheuta y otras instalaciones de la empresa en Mendoza. Poco después, ese entramado quedó ligado a grandes grupos empresariales del sector eléctrico que operaban en la Argentina, entre ellos la Compañía Hispano Americana de Electricidad, heredera de la antigua estructura alemana del negocio y luego asociada a capitales belgas, españoles y angloamericanos. Según la nota periodística, al agasajo asistieron, entre otros, el doctor A. Orfila, C. Saá Zarandón, doctor José E. Aguilar, doctor Tito L. Arata, los ingenieros Leopoldo Suárez, José Lamducker y Carlos Parrissons, además de Hugo Oderigo, Manuel Molina, Jacobo Klob, Domingo Monnari, J. A. Orfila, Luis E. Wiedmer, Montbrum Demmpo, Segismundo Klot, Bernardo Balstij, Jesús M. Orgueira, Eugenio Mantner, Fausto J. Alonso, Mauricio Bock, M. Zuloaga, José Orfila, Eduardo Guillermo Evans, Conrado Céspedes, Luis M. Calle y German V. Staszewski. Algunos apellidos pueden presentar variantes de escritura debido a la baja definición y al deterioro del impreso original, pero la lista deja ver la magnitud institucional del encuentro. Finalmente, la crónica consigna que los visitantes regresaron a Capital Federal por el tren internacional, siendo despedidos en la estación del Ferrocarril Pacífico. Vista hoy, esta fotografía vale mucho más que como registro protocolar: conserva un instante en el que la política mendocina, la elite técnica y las grandes empresas de energía se reunían para celebrar el progreso, la infraestructura y una idea de modernidad que ya empezaba a cambiar el rostro de la provincia. En ese salón elegante, y en esa mesa compartida, también se adivina la Mendoza que quería entrar de lleno en el siglo XX. #Mendoza1926 #HistoriaDeMendoza #LuzYFuerza #PlazaHotel #AlejandroOrfila #Villavicencio #FerrocarrilPacifico #MemoriaFotografica #HistoriaEmpresarial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #HistoricMendoza #ElectricHistory #RailwayHistory #BusinessHistory #HistoricalMemory #VintageArgentina #UrbanModernity
martes, 21 de abril de 2026
Eduardo Miguel Hearne, el pionero que desafió los Andes y ayudó a abrir el cielo argentino
Eduardo Miguel Hearne, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1895 y falleció el 10 de enero de 1962 en San Luis. Más tarde lo trasladaron al Cementerio Británico de Mendoza, ubicado dentro del cementerio de la Ciudad de Mendoza Fue uno de aquellos hombres que se adelantaron a su tiempo: obtuvo el brevet N.º 145 y dejó una huella firme en los primeros años de la aviación nacional. Cabe hacer una precisión importante sobre el reconocimiento legal: la referencia correcta es la Ley 18.559, que lo incorporó oficialmente entre los Precursores de la Aeronáutica Argentina y consignó su actividad aérea casi permanente desde 1920. Ese reconocimiento no fue simbólico ni menor. La propia norma destaca a Eduardo Miguel Hearne como fundador del Aeródromo Escuela de Longchamps en 1920 y recuerda que intentó el primer vuelo Buenos Aires–Río de Janeiro–Buenos Aires entre el 28 de enero y el 2 de febrero de 1921, a bordo de un avión S.V.A.. La historiografía especializada también lo ubica entre los grandes nombres de los raids sudamericanos de comienzos de los años veinte, en una etapa en la que volar implicaba asumir riesgos extremos, con máquinas frágiles y rutas todavía inciertas. Su trayectoria tuvo además un episodio muy recordado en la cordillera. En 1921, al intentar unir Buenos Aires con Lima en homenaje al centenario peruano, Hearne proyectó cruzar los Andes por la zona de Mendoza. Durante esa travesía sufrió una falla mecánica, debió aterrizar de emergencia en la nieve cerca de Las Cuevas y fue rescatado por personal ferroviario (imagen adjunta). Ese episodio forma parte de la memoria aeronáutica regional y ayuda a entender por qué su nombre sigue siendo valioso dentro de la historia de la aviación argentina. Incluso, parte de su legado documental —cartas, telegramas, recortes y fotografías— fue conservado en álbumes personales hoy vinculados al Museo Nacional de Aeronáutica de Morón. Todo esto puede encontrarse hoy en fuentes públicas y estudios históricos, por si resulta de interés profundizar en su figura. Y vale la pena hacerlo: hablar de Eduardo Miguel Hearne es recordar a uno de esos pioneros que, con coraje, visión y espíritu de aventura, ayudaron a empujar los límites de la aeronáutica argentina cuando el cielo todavía era territorio de unos pocos. #EduardoMiguelHearne #AviaciónArgentina #HistoriaAeronautica #PionerosDelAire #LasCuevas #Longchamps #RaidsAéreos #HistoriaArgentina #PrecursoresDeLaAeronáutica #MemoriaHistórica #ArgentineAviation #AviationHistory #AirPioneers #HistoricFlights #AndesCrossing. Gentileza: (Thomas Eduardo Hearne)
miércoles, 8 de abril de 2026
El edificio que le quitó el miedo a Mendoza: el Pasaje San Martín y el nacimiento de la ciudad en altura
Ubicado en la esquina más emblemática del centro mendocino, sobre avenida San Martín y Sarmiento, el Pasaje San Martín fue mucho más que un gran edificio comercial: se convirtió en un verdadero hito urbano de la ciudad. Su presencia marcó un antes y un después en la historia arquitectónica de Mendoza, no solo por su ubicación estratégica en pleno corazón del centro, sino también porque fue uno de los primeros edificios en altura que cambió para siempre el perfil urbano local. La obra fue impulsada por Miguel Escorihuela Gascón y comenzó a levantarse en 1926. Distintas fuentes lo describen como el gran pionero de la construcción moderna mendocina, con una estructura de hormigón armado y criterios sismorresistentes que resultaban innovadores para la época. Su inauguración formal llegaría en 1928, aunque el edificio ya estaba en pie desde principios de 1927, cuando ocurrió la prueba decisiva que lo volvería legendario. Esa prueba fue el sismo de 1927. En una provincia todavía atravesada por la memoria traumática del terremoto de 1861, la idea de construir hacia arriba seguía generando temor. Sin embargo, el Pasaje San Martín resistió el movimiento telúrico y demostró que era posible confiar en nuevas técnicas de edificación antisísmica. Por eso, la historiografía patrimonial mendocina lo recuerda como el edificio que ayudó a desterrar el miedo a la altura y abrió el camino a una nueva etapa de la arquitectura urbana. No se trató solo de una hazaña técnica. El Pasaje también se transformó en símbolo del refinamiento comercial y cultural de la ciudad. Su arquitectura ecléctica, de inspiración europea, sus vitrales traídos de Francia y su fisonomía monumental lo convirtieron en una pieza central del imaginario mendocino. Incluso hoy sigue siendo considerado uno de los edificios patrimoniales más representativos de Mendoza y un ícono del centro histórico. Por eso, hablar del Pasaje San Martín es hablar de mucho más que una esquina famosa. Es recordar el momento en que Mendoza empezó a confiar en la modernidad edilicia, perdió el miedo a las construcciones en altura y encontró en pleno centro una obra capaz de resumir elegancia, innovación y coraje urbano en una sola fachada. #PasajeSanMartín #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #PatrimonioMendocino #ArquitecturaDeMendoza #CentroDeMendoza #SarmientoYSanMartín #EdificiosHistóricos #MendozaHistory #HistoricMendoza #ArchitecturalHeritage #UrbanHistory #HistoricBuilding #ArtDecoArgentina #HeritageArchitecture #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
lunes, 6 de abril de 2026
1920 - La obra colonial que le dio agua a Mendoza: el antiguo canal Zanjón que ayudó a fundar un oasis.
Esta imagen de 1920 muestra una de las obras hidráulicas más antiguas y significativas de Mendoza: la primera toma y galería del canal Zanjón, vinculada al sistema de riego de la época colonial. Más que una simple estructura de piedra, se trata de un testimonio material de la ingeniería del agua que permitió sostener la vida, la agricultura y el crecimiento de la provincia en un territorio naturalmente árido. Mendoza, de hecho, se organizó históricamente como un oasis gracias a una compleja red de acequias y canales alimentados por el deshielo andino. El canal Zanjón ocupó un lugar central dentro de ese entramado. Estudios históricos sobre el regadío mendocino señalan que la toma de agua del antiguo Goazap Mayu, conocido más tarde como canal Zanjón, formó parte de una red de distribución clave para el abastecimiento agrícola y urbano. Esa tradición hidráulica no nació de la nada en tiempos modernos: hunde sus raíces en prácticas previas a la colonia, luego ampliadas, reorganizadas y administradas durante el período hispánico y también en etapas posteriores de la historia provincial. Por eso, esta fotografía tiene un valor patrimonial excepcional. No solo retrata una vieja toma de agua o una galería de piedra: documenta una de las bases sobre las que se construyó Mendoza. Diversos trabajos académicos coinciden en que el canal Zanjón, junto con otras acequias y derivaciones del río Mendoza, ayudó a estructurar el espacio urbano y rural, condicionó los cultivos, definió paisajes y sostuvo durante siglos la vida económica del oasis. Vista hoy, la escena remite a una verdad profunda de la historia mendocina: en esta tierra, el agua siempre fue destino. Obras como esta primera toma y galería del canal Zanjón no fueron detalles secundarios, sino piezas esenciales de una civilización del riego que modeló la provincia desde tiempos coloniales y que todavía hoy forma parte de su identidad más profunda. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CanalZanjón #AcequiasDeMendoza #RiegoColonial #PatrimonioMendocino #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #OldMendoza #HistoricMe#History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #HistoryNerd, #HistoryGramndoza #WaterHeritage #IrrigationHistory #ColonialMendoza #HistoricalPhotos #HeritagePhotography
La imagen de 1920 que muestra a Mendoza vigilando su tesoro más valioso: el agua del río
En esta fotografía de 1920 se observa una recorrida oficial por las tomas del río Mendoza, en la que aparecen el ministro de Italia, señor Cobianchi, el ministro de Industrias y Obras Públicas, ingeniero Suárez, el Cavaliere Cayetano Piccione y el coronel Tedeschi. La escena retrata mucho más que una visita protocolar: muestra el interés que despertaban en aquellos años las obras de captación y distribución del agua en una provincia cuya historia, economía y expansión agrícola dependieron siempre del manejo del río. Mendoza, de hecho, construyó gran parte de su desarrollo sobre complejos sistemas de riego derivados de los cursos cordilleranos. La imagen cobra un valor especial porque las tomas del río Mendoza eran piezas fundamentales de esa ingeniería hídrica. En una provincia árida, donde el oasis cultivado solo fue posible gracias al aprovechamiento del agua de deshielo, cada obra vinculada al riego tenía una importancia estratégica. Por eso, una recorrida de autoridades y visitantes distinguidos por esos sectores no era un gesto menor: implicaba poner en primer plano una de las bases materiales del crecimiento mendocino. Estudios históricos y técnicos coinciden en que la vida económica de Mendoza se organizó alrededor de estos sistemas de irrigación, esenciales para sostener cultivos, población y expansión territorial. Vista hoy, la fotografía también revela el prestigio que alcanzaban las obras públicas ligadas al agua en la Mendoza de comienzos del siglo XX. No solo eran infraestructuras utilitarias: representaban progreso, modernización y capacidad técnica. En ese sentido, esta postal de 1920 conserva una fuerza documental notable, porque deja ver cómo las tomas del río Mendoza formaban parte de la identidad provincial mucho antes de las grandes transformaciones hidráulicas del siglo XX. Más de un siglo después, la imagen sigue funcionando como testimonio de una verdad profunda de la historia mendocina: en esta tierra, cuidar, conducir y repartir el agua fue siempre una tarea central. Y alrededor de ese desafío se construyeron obras, paisajes y decisiones que marcaron para siempre el destino de la provincia. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #RíoMendoza #TomasDelRíoMendoza #ObrasPúblicas #RiegoEnMendoza #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #PatrimonioMendocino #OldMendoza #HistoricMendoza #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalPhotos #HeritagePhotography #MendozaHistory #OnThisDay #ThisDayInHistory #TodayInHistory #HistoricalPhotos #HistoricPhotos #ArchivePhoto #ArchivalPhoto #VintagePhotography #OldPhotos #HistoryLovers #HistoryFacts #Retro #NostalgiaCore #Throwback
La imagen de 1920 que muestra cómo el Ferrocarril Trasandino desafiaba la montaña en Mendoza
Esta fotografía de 1920 muestra uno de los pasos más impactantes del Ferrocarril Trasandino en Mendoza: un túnel abierto en plena montaña sobre el tramo ubicado entre Cacheuta y Potrerillos. La escena resume de manera extraordinaria la magnitud técnica y paisajística de aquella obra ferroviaria, concebida para unir Mendoza con Los Andes, en Chile, a través de una de las geografías más difíciles de la cordillera. El ferrocarril fue inaugurado de manera completa en 1910, después de décadas de proyectos, obras y obstáculos naturales. Más que una simple vía de transporte, el Trasandino fue una verdadera hazaña de ingeniería. En el sector mendocino, y especialmente en los tramos serranos como el de Cacheuta-Potrerillos, fue necesario perforar cerros, abrir pasos en roca viva, levantar puentes y adaptar el recorrido a pendientes muy exigentes. Esa complejidad explica por qué estas imágenes conservan hoy un valor patrimonial tan fuerte: retratan el momento en que el ferrocarril logró imponerse sobre un paisaje áspero, abrupto y majestuoso. El Ferrocarril Trasandino unió durante décadas a la Argentina y Chile, facilitando el movimiento de pasajeros, cargas e intercambio comercial a través de la cordillera. En el lado argentino, las obras comenzaron en 1887, y en pocos años la línea avanzó desde Mendoza hacia la montaña: llegó a Uspallata en 1891, a Río Blanco en 1892 y a Punta de Vacas en 1893, hasta completar más tarde la conexión internacional. Esa progresión convirtió al trazado en una de las obras ferroviarias más ambiciosas de Sudamérica a comienzos del siglo XX. Vista hoy, esta imagen no solo documenta un túnel ferroviario: también evoca una época en la que el progreso se medía en rieles, locomotoras y caminos abiertos en territorios que parecían imposibles de dominar. Entre Cacheuta y Potrerillos, el tren avanzaba aferrado a la montaña, entre curvas, precipicios y túneles, dejando una postal inolvidable del viejo Mendoza ferroviario. Más de un siglo después, ese corredor sigue siendo símbolo de memoria, paisaje y patrimonio. #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #Cacheuta #Potrerillos #PatrimonioFerroviario #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #TrenTrasandino #OldMendoza #HistoricMendoza #RailwayHistory #Transandino #MountainRailway #HistoricalPhotos #HeritageRailway #History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #Historical, #HistoricalPhotography, #HistoricalImages, #HistoricalPhotos, #Vintage, #VintageStyle, #VintagePhoto, #VintagePhotography, #Retro, #OldPhotos, #OldPicture, #Archive, #Archives, #PhotoArchive, #BlackAndWhitePhotography, #Photography
La postal perdida de 1920: el primer jardín zoológico que le dio un aire europeo al viejo Parque del Oeste. Ciudad de Mendoza
En esta imagen de 1920 se aprecia una de las estampas más pintorescas del primer Jardín Zoológico de la ciudad de Mendoza, emplazado en el entonces Parque del Oeste, hoy conocido como Parque General San Martín. La escena resume el encanto paisajístico que buscaba proyectar ese gran paseo público mendocino: espejos de agua, vegetación abundante y rincones diseñados para el paseo, la contemplación y el contacto con la naturaleza. El Parque fue creado en 1896 y durante muchos años conservó el nombre de Parque del Oeste, antes de adoptar su denominación actual. El zoológico formó parte de ese proyecto de embellecimiento y modernización urbana. Según documentación oficial del actual Ecoparque, la institución fue creada en 1903, durante la gobernación de José Galigniana Segura, e integraba el plan general concebido para el parque por el paisajista francés Carlos Thays en 1896. A comienzos del siglo XX, ese espacio se incorporó al paisaje recreativo mendocino como uno de los atractivos más singulares del paseo. Vista hoy, esta fotografía no solo muestra un rincón apacible del antiguo zoológico: también funciona como testimonio de una Mendoza que buscaba consolidar su perfil moderno, con grandes obras públicas, jardines planificados y ámbitos de sociabilidad al aire libre. Décadas más tarde, el predio zoológico sería transformado y reubicado dentro del parque, pero esta imagen conserva el valor de una memoria visual temprana de aquel primer enclave. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #ParqueDelOeste #ParqueGeneralSanMartín #ZoológicoDeMendoza #Mendoza1920 #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #OldMendoza #HistoricMendoza #VintageMendoza #MendozaHistory #HistoricalPhotos #UrbanHistory #HeritagePhotography #VintagePhotography, #HistoryLovers, #ArgentinaHistory, #ArchivalGold, #OldWorldCharm
sábado, 4 de abril de 2026
Imelda Piccione y el Ford T: una escena familiar que retrata la modernidad vitivinícola mendocina
La imagen muestra a Imelda Piccione, hija de Cayetano Piccione, posando junto a un Ford T en un sector próximo a la bodega, en una escena de enorme valor documental para la historia social y vitivinícola de Mendoza. La fotografía, conservada en la Colección Cerezo-Sanmartino del Archivo de Fotografía Histórica, no solo retrata a una joven de época, sino también un instante de transición entre el mundo tradicional de la viña y la llegada de la modernidad automotriz al paisaje rural mendocino. En el fondo se distinguen partes de la construcción vinculada al establecimiento, grandes bordelesas y sectores de viñedo rodeados de arboleda, elementos que ubican la escena en un ámbito productivo y familiar. La pose de Imelda es firme y elegante: aparece de pie, con una mano apoyada sobre el automóvil y la otra sobre la cintura, en una actitud segura que refuerza el carácter casi ceremonial del retrato. Su vestimenta también aporta información muy rica. Lleva un vestido largo y sobrio, con detalles decorativos en las mangas y la pechera, rematados por pequeños botones forrados en tela, una solución refinada que también se repite en los puños. El calzado, de tacón y cuidadosamente lustrado, sugiere una preparación especial para la toma. Incluso se advierte, como bien señalás, que el zapato derecho parece tener muy poco uso, detalle que intensifica la idea de una escena pensada para mostrar estatus, prolijidad y ascenso social. El automóvil, por su parte, resulta clave para fechar la imagen. Se trata de un Ford T, modelo emblemático de la primera gran masificación del automóvil en el mundo. Ford señala que el Model T se introdujo en 1908 y dejó de fabricarse en 1927, tras vender unos 15 millones de unidades. Además, la compañía abrió su rama en Argentina en 1913, dato que ayuda a entender la rápida difusión de estos vehículos en el país. Nuestra observación sobre la cronología también es consistente: el aspecto del vehículo —el dibujo marcado de la cubierta, el brillo del guardabarros y el buen estado general— permite pensar en un automóvil prácticamente nuevo. Si a eso se suma la expansión de Ford en la Argentina en las décadas de 1910 y 1920, la hipótesis de ubicar la toma en los años 1922-1925 resulta plenamente razonable como datación aproximada. En otras palabras, la foto parece capturar no solo a una joven posando, sino a una familia exhibiendo un símbolo muy claro de progreso material y prestigio. Por eso, esta imagen vale mucho más que por su belleza: sintetiza familia, bodega, viñedo, moda y automóvil en una sola escena. Es una postal de la Mendoza vitivinícola cuando la modernidad empezaba a estacionarse junto a los parrales. #ImeldaPiccione #MendozaAntigua #HistoriaMendocina #ArchivoFotográfico #FordT #Vitivinicultura #Bodega #Viñedos #MemoriaGráfica #PatrimonioHistórico #ImeldaPiccione #MendozaHistory #FordModelT #VintageCar #HistoricPhoto #WineHeritage #VineyardLife #ArchivePhotography #SocialHistory #MendozAntigua #VintagePhotography, #HistoryLovers, #ArgentinaHistory, #ArchivalGold, #OldWorldCharm #OnThisDay #ThisDayInHistory #TodayInHistory #HistoricalPhotos #HistoricPhotos #ArchivePhoto #ArchivalPhoto #VintagePhotography #OldPhotos #HistoryLovers #HistoryFacts #Retro #NostalgiaCore #Throwback
miércoles, 1 de abril de 2026
1928 - La última imagen de un pionero: Mateo Clark a los 85 años junto al ingeniero que contó su leyenda. Hotel France, Puente 530. Santiago de Chile
Esta fotografía de 1928 muestra a don Mateo Clark junto al ingeniero Santiago Marín Vicuña, y tiene un peso documental extraordinario: se la recuerda como la última imagen de Clark, tomada cuando ya había cumplido 85 años. No se trata de una simple pose de época, sino del retrato final de una de las figuras ligadas a una de las mayores hazañas de ingeniería del Cono Sur. Mateo Clark fue, junto con su hermano Juan, uno de los grandes impulsores del Ferrocarril Trasandino, la obra que buscó unir Los Andes con Mendoza atravesando la cordillera. La Biblioteca Nacional Digital de Chile recuerda que la sección chilena del ferrocarril comenzó oficialmente sus trabajos el 5 de abril de 1889, sobre un proyecto diseñado e impulsado por los hermanos Clark, y que la línea quedó inaugurada en 1910, convirtiéndose en un símbolo de integración entre Chile y la Argentina. Por eso, esta imagen no solo retrata a un hombre anciano: captura a uno de los nombres asociados a una empresa que marcó para siempre la historia ferroviaria andina. La presencia de Santiago Marín Vicuña en la fotografía también resulta reveladora. Fue un ingeniero chileno de fuerte trayectoria en obras públicas y ferrocarriles, autor de estudios fundamentales sobre transporte y, además, del libro Los Hermanos Clark, publicado en 1929. Un año después de esta imagen, esa obra ayudó a fijar en la memoria histórica el papel de los Clark en la epopeya trasandina. Así, la foto une en un mismo encuadre al protagonista de una gesta y al hombre que se ocupó de dejarla escrita para la posteridad. #MateoClark #SantiagoMarinVicuña #FerrocarrilTrasandino #Historia #Cordillera #Mendoza #Chile #Patrimonio #FotoAntigua #MendozAntigua
sábado, 21 de marzo de 2026
1920 - La esquina que vio pasar a la Mendoza de los carros: la histórica casa Alsina Hermanos
Hacia 1920, la casa de Alsina Hermanos, en la esquina de Garibaldi y Primitivo de la Reta, ya formaba parte del paisaje tradicional de la Ciudad de Mendoza. La imagen conserva el aire de una ciudad todavía atravesada por carros, calles anchas y construcciones bajas, en una época en la que el centro mendocino combinaba comercio, vida cotidiana y un ritmo mucho más pausado que el actual. La fotografía también vale como documento urbano: no muestra solo un edificio, sino una forma de habitar Mendoza. Las esquinas comerciales como esta ayudaban a organizar la vida del barrio y del centro, en una ciudad que seguía creciendo después del gran cambio urbano posterior al terremoto de 1861. Distintos trabajos sobre memoria mendocina y cartografía histórica ubican a Garibaldi y Primitivo de la Reta dentro de esa trama central que fue consolidándose entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Por eso esta escena no es solo una postal antigua: es una ventana a la Mendoza de principios del siglo pasado, cuando cada casa comercial podía convertirse también en una referencia barrial, en un punto de encuentro y en parte viva de la identidad urbana. #AlsinaHermanos #MendozaAntigua #CiudadDeMendoza #Garibaldi #PrimitivoDeLaReta #HistoriaMendocina #MemoriaUrbana #PostalesDelAyer #Patrimonio #MendozAntigua. Gentileza de Maria Concepción Blandini
1920 - “A la Ciudad de Buenos Aires”, La tienda que convirtió una esquina mendocina en símbolo de elegancia y progreso.

“A la Ciudad de Buenos Aires” fue una de las grandes casas comerciales de la Ciudad de Mendoza y quedó grabada en la memoria urbana como un verdadero emblema del centro. La firma de la familia Granata abrió en 1913 y se instaló en la esquina de San Martín y Buenos Aires, una ubicación que con el tiempo se volvió una referencia inevitable del comercio mendocino. En sus primeros años, el negocio estuvo ligado al rubro textil y de indumentaria. Un estudio sobre trabajo femenino en Mendoza lo menciona como una mercería y casa de ropa blanca para señoras, y destaca que ya contaba con talleres importantes para confección de vestidos y sombreros, señal de que no era un simple local, sino una tienda de escala y prestigio. Con el paso del tiempo, “A la Ciudad de Buenos Aires” creció hasta convertirse en una de las casas más fuertes del comercio local, comparable a otras grandes tiendas de la época como El Guipur. La esquina de San Martín y Buenos Aires quedó así asociada a una Mendoza moderna, elegante y cada vez más parecida a las grandes capitales comerciales del país. #MendozaAntigua #ALaCiudadDeBuenosAires #FamiliaGranata #CiudadDeMendoza #SanMartinYBuenosAires #ComercioMendocino #HistoriaMendocina #Patrimonio #MemoriaUrbana #MendozAntigua
viernes, 20 de marzo de 2026
1925 - La confitería que marcó una época en Mendoza: Sportman, la esquina donde se reunía la modernidad
Hacia 1925, la fachada de la Confitería Sportman ya era parte del paisaje más reconocible del centro mendocino. No era solo un local gastronómico: era uno de esos espacios donde la ciudad mostraba su pulso social, comercial y cultural, con vidrieras elegantes, movimiento en la vereda y una estética que hoy resume como pocas la Mendoza de comienzos del siglo XX. Las fuentes históricas la recuerdan como un punto fuerte de la vida urbana. El local, en sus primeros años propiedad de Remorino y Pucci, estaba en San Martín 1343, y que además de confitería fue un afamado salón de baile y cinematógrafo. Otro trabajo sobre la historia del cine mendocino la ubica sobre calle San Martín, entre Lavalle y Buenos Aires, como uno de los espacios donde comenzaron a realizarse exhibiciones cinematográficas en la ciudad. También fue escenario de hitos curiosos y muy mendocinos: en 1909 se inauguró allí la primera pista de patinaje cubierta de Mendoza, y distintas crónicas la muestran ligada a reuniones deportivas, sociales y culturales. . Por eso esta imagen no retrata solo una fachada: retrata una época en la que una confitería podía ser, al mismo tiempo, café, salón, cine y punto de encuentro de toda una ciudad.n#ConfiteriaSportman #MendozaAntigua #CiudadDeMendoza #HistoriaMendocina #MemoriaUrbana #SanMartin #PostalesDelAyer #Patrimonio #CentroMendocino #MendozAntigua. Su domicilio era calle San Martín 1343, en la Ciudad de Mendoza. Una fuente la ubica además entre Lavalle y Buenos Aires, y otra la describe como “casi Lavalle”.
domingo, 15 de marzo de 2026
El viñatero que se subió al futuro: la foto de Guaymallén que muestra cómo Mendoza empezó a mecanizar el campo.
Esta imagen rescata una escena poderosa de la Mendoza productiva de comienzos del siglo XX: Rafael Sanmartino, propietario y viticultor destacado de Guaymallén, aparece conduciendo un tractor con arado en uno de sus predios de cultivo. La fotografía pertenece a la Colección Cerezo-Sanmartino y está resguardada por el Archivo de Fotografía Histórica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, donde se conserva como parte del patrimonio visual mendocino. La escena no muestra solamente a un hombre trabajando la tierra: revela también una estrategia económica típica de ciertos productores fuertes de la época. Según la ficha de la imagen, estos grupos buscaban repartir sus tierras en distintos puntos de la provincia para reducir riesgos frente a las inclemencias climáticas. Y no se quedaban únicamente con la vid: además del viñedo, solían diversificar con forrajes, olivares y ganado vacuno, construyendo explotaciones más amplias y resistentes. El contexto ayuda a entender por qué esta foto resulta tan valiosa. En el siglo XX, Guaymallén se consolidó como uno de los grandes pilares de la vitivinicultura mendocina: su cercanía con la Ciudad de Mendoza lo convirtió en una zona clave de viñedos, bodegas, servicios y residencia, y la llegada del ferrocarril aceleró todavía más su expansión al permitir que el vino llegara con mayor rapidez a los grandes centros consumidores del país. También desde el punto de vista técnico la imagen es fascinante. La descripción del archivo señala que se trata de un vehículo de trabajo agrícola con tracción en el eje trasero, con ruedas de hierro y sistema especial para ganar adherencia en terrenos difíciles. Delante, las ruedas metálicas recuerdan a las usadas en antiguos vagones, mientras que el conjunto se completa con un arado de dos rejas, regulable en profundidad. Más que una simple máquina, era una herramienta de modernización en un agro que empezaba a incorporar tecnología para ganar eficiencia y escala. Por eso esta fotografía vale tanto: porque no retrata solo a Rafael Sanmartino, sino un momento en que el campo mendocino empezaba a dejar atrás métodos más tradicionales para abrazar la mecanización, la diversificación y una idea más ambiciosa de progreso rural. Es la imagen de una provincia que no solo cultivaba viñas, sino también futuro. Esta última lectura es una interpretación histórica basada en la ficha de la imagen y en el desarrollo productivo de Guaymallén. #Guaymallén #Mendoza #Vitivinicultura #RafaelSanmartino #HistoriaMendocina #CampoMendocino #TractorAntiguo #Patrimonio #MemoriaHistórica #MendozAntigua
domingo, 8 de marzo de 2026
Benito Viggiani 📻 Mendoza 1922: el adolescente que se animó a instalar una estación radiotelegráfica en su propia casa
En 1922, una imagen hoy conservada por el Archivo General de la Nación dejó testimonio de una escena asombrosa para su tiempo: el joven Benito Viggiani, con apenas 17 años, posando junto al equipo que, según el epígrafe de la fotografía, había instalado en su domicilio particular como una estación radiotelegráfica con un alcance de unos 10 kilómetros. Más que una curiosidad técnica, la escena refleja el entusiasmo de una época en la que la telegrafía sin hilos empezaba a fascinar también a los aficionados y experimentadores de la Argentina. En esos mismos años, el país ya vivía el nacimiento de la radiodifusión moderna: ENACOM recuerda que la primera transmisión radiofónica argentina se realizó en 1920, apenas dos años antes de esta postal mendocina. El sistema que aparece en la foto pertenece a la primera gran etapa de las comunicaciones inalámbricas. Guglielmo Marconi es reconocido por Britannica como el inventor de un sistema exitoso de telegrafía inalámbrica en 1896, y en 1899 logró establecer comunicación a través del Canal de la Mancha, uno de los hitos que consolidaron esta tecnología ante el mundo. En la imagen mendocina, tal como indica el epígrafe difundido junto a la foto, se distinguen el receptor a la izquierda y el transmisor en el centro: aparatos rudimentarios, pero revolucionarios para su época. También hay un detalle técnico muy interesante: esos primeros equipos de chispa fueron fundamentales en los orígenes de la radio, pero tenían un problema serio. Sus emisiones ocupaban un ancho de banda muy grande y generaban fuertes interferencias. Por eso, la Conferencia Radiotelegráfica Internacional de Washington de 1927 dispuso la abolición progresiva de las ondas amortiguadas y prohibió su uso en varias frecuencias a partir del 1 de enero de 1930, iniciando el final de esa tecnología. Visto desde hoy, lo de Benito Viggiani fue mucho más que un experimento doméstico: fue una pequeña ventana mendocina al gran nacimiento de la comunicación inalámbrica. #BenitoViggiani #Mendoza #1922 #Radiotelegrafía #TelegrafíaSinHilos #Marconi #AGN #MendozAntigua.
12 de Diciembre de 1928 🚂 Cuando Cacheuta recibió a Herbert Hoover: la postal de 1928 que unió diplomacia, lujo y cordillera
El 12 de diciembre de 1928, Cacheuta, Mendoza, fue escenario de una visita inesperada y de enorme repercusión: la llegada del presidente electo de los Estados Unidos, Herbert Hoover, junto a su esposa Lou Henry Hoover. La imagen conservada por el Archivo General de la Nación registra justamente ese momento, convertido hoy en una postal singular del vínculo entre Mendoza, el ferrocarril y la diplomacia internacional. La visita formó parte de la gran gira de buena voluntad por América Latina que Hoover realizó antes de asumir la presidencia en marzo de 1929. Estudios académicos sobre ese viaje señalan que buscaba inaugurar un nuevo tono en las relaciones interamericanas, mientras que el propio archivo de Hoover recuerda que él y su esposa cruzaron de Chile a la Argentina por el Ferrocarril Trasandino, una travesía que reducía drásticamente los tiempos de viaje entre ambos países. La escala en Cacheuta no fue casual. A comienzos del siglo XX, las Termas de Cacheuta se habían consolidado como uno de los grandes destinos de montaña del país, y su éxito estaba íntimamente ligado al Trasandino, que pasaba junto al hotel termal y contaba con una estación especial para los pasajeros. En otras palabras, no era solo un rincón pintoresco de Mendoza: era una vitrina internacional del turismo andino y de la modernidad ferroviaria de la época. Por eso, esta foto vale mucho más que por sus protagonistas. Muestra a una Mendoza inserta en los grandes itinerarios del continente, capaz de recibir a una figura mundial en medio de la cordillera, entre balnearios, estaciones y paisajes de altura. Una escena elegante, extraña y fascinante, donde la historia internacional pasó, por un instante, por el corazón de Cacheuta. #Cacheuta #Mendoza #HerbertHoover #LouHenryHoover #1928 #HistoriaMendocina #AGN #MendozAntigua
🌊 El Atuel indomable: la impactante postal de 1920 que muestra la fuerza salvaje del sur mendocino
Hacia 1920, una fotografía hoy resguardada por el Archivo General de la Nación dejó congelada una escena imponente del río Atuel en San Rafael, Mendoza. La imagen, tomada por Juan Pí, no retrata solo un paisaje: retrata la potencia bruta de un río que ya era parte esencial de la identidad del sur mendocino, mucho antes de que la zona quedara asociada al turismo moderno y a los grandes embalses. El valor de esta postal crece todavía más al conocer a su autor. Juan “Jean Eugene” Pí fue un fotógrafo suizo-argentino que se instaló en San Rafael en 1903 y se convirtió en uno de los grandes cronistas visuales de Mendoza. Desde allí documentó paisajes, trabajos, construcciones y escenas de la vida cotidiana del sur provincial, dejando un archivo fundamental para reconstruir la memoria de la región. Además, el entorno retratado no es un rincón cualquiera. El Cañón del Atuel, cuya zona comienza en el área de El Nihuil, es hoy uno de los paisajes más emblemáticos de San Rafael, con decenas de kilómetros de recorrido entre roca, agua y desniveles imponentes. Verlo en una imagen de hace más de un siglo produce un efecto especial: es asomarse a una Mendoza todavía áspera, inmensa y casi intacta. Más que una simple foto antigua, esta escena es una cápsula del tiempo: hombres frente al río bravo, piedra desnuda, espuma furiosa y horizonte abierto. Es el sur mendocino antes del ruido del presente, cuando la naturaleza todavía imponía toda su ley. #RíoAtuel #SanRafael #Mendoza #JuanPí #AGN #HistoriaMendocina #MemoriaVisual #MendozAntigua


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