A comienzos del siglo XX, Mendoza todavía caminaba con la memoria herida del gran terremoto de 1861. Aquella tragedia había destruido la ciudad y marcado profundamente la forma de construir: casas bajas, muros de adobe, techos livianos, calles amplias y una desconfianza casi instintiva hacia todo lo que quisiera crecer en altura. El INPRES recuerda que el sismo del 20 de marzo de 1861 fue porcentualmente el más destructivo de la historia argentina: devastó la ciudad y departamentos vecinos, con una intensidad de IX grados Mercalli. En esa Mendoza todavía prudente, de fachadas bajas y horizonte contenido, comenzaba a respirarse otro tiempo. El Ferrocarril Trasandino Los Andes–Mendoza, inaugurado el 5 de abril de 1910, había conectado la provincia con Chile a través de la cordillera, abriendo una etapa de modernidad, comercio y audacia técnica. También la vida política mendocina mostraba una fuerte vocación institucional: la Constitución provincial de 1854 fue la primera Carta Magna provincial posterior a la Constitución Nacional de 1853, y la reforma de 1916 incorporó derechos sociales avanzados para la época, como la jornada de ocho horas y el descanso dominical. Pero la modernidad no llegaba sin dolor. Durante los años de la Primera Guerra Mundial y la crisis económica que golpeó a la provincia, el gobernador Francisco Segundo Álvarez debió enfrentar una situación social muy dura. Las ollas populares instaladas en plazas mendocinas dieron origen al apodo popular de “Pancho Hambre”, expresión que quedó grabada en la memoria política local. En medio de esa ciudad marcada por el temor, la necesidad y el deseo de progreso, apareció el sueño de un hombre visionario: Miguel Escorihuela Gascón, empresario español radicado en Mendoza y fundador de una de las grandes tradiciones vitivinícolas de la provincia. Su idea parecía casi una locura para la época: levantar un edificio moderno, alto, elegante, con galería comercial, oficinas, viviendas, locales con salida a distintas calles, vitrales, ascensores, cúpulas y una torre capaz de dominar el paisaje urbano. Así nació el Pasaje San Martín, inaugurado el 11 de noviembre de 1926, en la esquina de avenida San Martín y el Paseo Sarmiento. La Ciudad de Mendoza lo define como un edificio que integró arte, comercio y vida cotidiana, marcando un antes y un después en la historia urbana mendocina. La obra fue proyectada por el ingeniero Ludovig Froude/Freude, dirigida técnicamente por el ingeniero Edmundo Guillermo Romero y ejecutada por la empresa constructora F. H. Schmidt, firma vinculada a otras obras importantes de la provincia. Su concepción tomó como referencia los grandes pasajes comerciales europeos, especialmente las galerías con cubierta acristalada, un modelo que buscaba combinar luz natural, circulación, comercio y elegancia arquitectónica. El edificio fue revolucionario para Mendoza. Fue el primer edificio en altura de la provincia, uno de los primeros en utilizar estructura de hormigón armado con criterio sismorresistente, y el primer gran antecedente local de galería comercial integrada con departamentos y oficinas. Cuenta con cuatro plantas, una torre de siete pisos coronada por una cúpula, accesos por San Martín, Sarmiento y 9 de Julio, y una organización interior pensada para unir comercio, vivienda y trabajo en un mismo conjunto urbano. Sus vitrales franceses son una de sus joyas más admiradas. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza destaca que fueron fabricados en hornos de carbón y que, por esa técnica artesanal, hoy resultan prácticamente irrepetibles. También señala que el edificio conserva sectores de gran riqueza arquitectónica, departamentos, oficinas, locales comerciales y una torre coronada por cúpula. El Pasaje concentra más de 300 metros cuadrados de vitrales, con detalles vinculados al Art Nouveau; sus vitrales fueron traídos de Francia, sus mármoles de Italia, y aún conserva en funcionamiento tres ascensores históricos, considerados los primeros instalados en Cuyo. Además, fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia y de interés artístico y arquitectónico por el municipio. Pero el gran desafío no fue solamente construirlo: fue lograr que Mendoza confiara en él. En una ciudad donde todavía pesaba el recuerdo de 1861, vivir o trabajar en un edificio alto parecía una temeridad. La torre de Escorihuela se levantaba como una provocación al miedo colectivo. Se cuenta que, ante la desconfianza inicial, fue necesario ofrecer facilidades para que los primeros ocupantes se animaran a habitarlo. El Pasaje no solo debía demostrar belleza: debía demostrar resistencia. Y la prueba llegó pronto. Mendoza volvió a sentir movimientos sísmicos, pero aquel edificio que muchos miraban con sospecha permaneció en pie. Su estructura sismorresistente fue convirtiéndose en argumento, en símbolo y en tranquilidad. El “capricho” del visionario empezó a ser leído como una anticipación del futuro. Durante décadas, el Pasaje San Martín fue el gran dominador del perfil urbano mendocino. Hasta 1954 se mantuvo como la construcción más alta de la provincia, año en que el Edificio Gómez, diseñado por Manuel Civit, inauguró una nueva etapa de verticalidad en el centro de la ciudad. Hoy, a meses de cumplir su centenario el 11 de noviembre de 2026, el Pasaje San Martín sigue siendo una de las imágenes más poderosas de Mendoza. No es solamente una galería. No es solamente un edificio antiguo. Es una declaración de confianza en una tierra sísmica. Es la prueba de que una ciudad también puede levantarse por encima de sus temores. La obra que algunos consideraron el delirio de un “loco aragonés” terminó convirtiéndose en un hito patrimonial, arquitectónico y emocional. Allí donde Mendoza miraba hacia abajo por miedo a caer, el Pasaje San Martín se atrevió a mirar hacia arriba. Y desde entonces, su cúpula sigue recordándonos que el progreso verdadero no nace de negar la memoria, sino de construir sobre ella con inteligencia, belleza y coraje. #PasajeSanMartin #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #PatrimonioMendocino #ArquitecturaMendocina #MiguelEscorihuelaGascon #EscorihuelaGascon #CentroDeMendoza #MendozaHistórica #Cuyo #ArgentinaHistórica #MemoriaUrbana #Vitrales #ArtNouveau #ArquitecturaArgentina #PatrimonioCultural #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricArchitecture #ArgentineHistory #UrbanHeritage #CulturalHeritage #VintageMendoza
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (8942)
- Otras Provincias (4657)
- Curiosidades Históricas (2861)
- Década de 1920 (2719)
- otros paises (2474)
- Década de 1930 (2383)
- Década de 1910 (1962)
- Sociales (1879)
- Década de 1970 (1808)
- Década de 1900 (1616)
- Década de 1940 (1508)
- Publicidades (1393)
- Deportes en el Recuerdo (1324)
- Década de 1950 (1227)
- Videos (1141)
- Década de 1960 (900)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (695)
- antes de 1900 (659)
- Moda (635)
- Vendimia (602)
- graduados (397)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (247)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (212)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (110)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- portadas (44)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (11)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
Mostrando las entradas con la etiqueta Década de 1920. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Década de 1920. Mostrar todas las entradas
miércoles, 1 de julio de 2026
1926 - PASAJE SAN MARTÍN: EL COLOSO QUE DESAFIÓ EL MIEDO SÍSMICO Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL CIELO DE MENDOZA
A comienzos del siglo XX, Mendoza todavía caminaba con la memoria herida del gran terremoto de 1861. Aquella tragedia había destruido la ciudad y marcado profundamente la forma de construir: casas bajas, muros de adobe, techos livianos, calles amplias y una desconfianza casi instintiva hacia todo lo que quisiera crecer en altura. El INPRES recuerda que el sismo del 20 de marzo de 1861 fue porcentualmente el más destructivo de la historia argentina: devastó la ciudad y departamentos vecinos, con una intensidad de IX grados Mercalli. En esa Mendoza todavía prudente, de fachadas bajas y horizonte contenido, comenzaba a respirarse otro tiempo. El Ferrocarril Trasandino Los Andes–Mendoza, inaugurado el 5 de abril de 1910, había conectado la provincia con Chile a través de la cordillera, abriendo una etapa de modernidad, comercio y audacia técnica. También la vida política mendocina mostraba una fuerte vocación institucional: la Constitución provincial de 1854 fue la primera Carta Magna provincial posterior a la Constitución Nacional de 1853, y la reforma de 1916 incorporó derechos sociales avanzados para la época, como la jornada de ocho horas y el descanso dominical. Pero la modernidad no llegaba sin dolor. Durante los años de la Primera Guerra Mundial y la crisis económica que golpeó a la provincia, el gobernador Francisco Segundo Álvarez debió enfrentar una situación social muy dura. Las ollas populares instaladas en plazas mendocinas dieron origen al apodo popular de “Pancho Hambre”, expresión que quedó grabada en la memoria política local. En medio de esa ciudad marcada por el temor, la necesidad y el deseo de progreso, apareció el sueño de un hombre visionario: Miguel Escorihuela Gascón, empresario español radicado en Mendoza y fundador de una de las grandes tradiciones vitivinícolas de la provincia. Su idea parecía casi una locura para la época: levantar un edificio moderno, alto, elegante, con galería comercial, oficinas, viviendas, locales con salida a distintas calles, vitrales, ascensores, cúpulas y una torre capaz de dominar el paisaje urbano. Así nació el Pasaje San Martín, inaugurado el 11 de noviembre de 1926, en la esquina de avenida San Martín y el Paseo Sarmiento. La Ciudad de Mendoza lo define como un edificio que integró arte, comercio y vida cotidiana, marcando un antes y un después en la historia urbana mendocina. La obra fue proyectada por el ingeniero Ludovig Froude/Freude, dirigida técnicamente por el ingeniero Edmundo Guillermo Romero y ejecutada por la empresa constructora F. H. Schmidt, firma vinculada a otras obras importantes de la provincia. Su concepción tomó como referencia los grandes pasajes comerciales europeos, especialmente las galerías con cubierta acristalada, un modelo que buscaba combinar luz natural, circulación, comercio y elegancia arquitectónica. El edificio fue revolucionario para Mendoza. Fue el primer edificio en altura de la provincia, uno de los primeros en utilizar estructura de hormigón armado con criterio sismorresistente, y el primer gran antecedente local de galería comercial integrada con departamentos y oficinas. Cuenta con cuatro plantas, una torre de siete pisos coronada por una cúpula, accesos por San Martín, Sarmiento y 9 de Julio, y una organización interior pensada para unir comercio, vivienda y trabajo en un mismo conjunto urbano. Sus vitrales franceses son una de sus joyas más admiradas. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza destaca que fueron fabricados en hornos de carbón y que, por esa técnica artesanal, hoy resultan prácticamente irrepetibles. También señala que el edificio conserva sectores de gran riqueza arquitectónica, departamentos, oficinas, locales comerciales y una torre coronada por cúpula. El Pasaje concentra más de 300 metros cuadrados de vitrales, con detalles vinculados al Art Nouveau; sus vitrales fueron traídos de Francia, sus mármoles de Italia, y aún conserva en funcionamiento tres ascensores históricos, considerados los primeros instalados en Cuyo. Además, fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia y de interés artístico y arquitectónico por el municipio. Pero el gran desafío no fue solamente construirlo: fue lograr que Mendoza confiara en él. En una ciudad donde todavía pesaba el recuerdo de 1861, vivir o trabajar en un edificio alto parecía una temeridad. La torre de Escorihuela se levantaba como una provocación al miedo colectivo. Se cuenta que, ante la desconfianza inicial, fue necesario ofrecer facilidades para que los primeros ocupantes se animaran a habitarlo. El Pasaje no solo debía demostrar belleza: debía demostrar resistencia. Y la prueba llegó pronto. Mendoza volvió a sentir movimientos sísmicos, pero aquel edificio que muchos miraban con sospecha permaneció en pie. Su estructura sismorresistente fue convirtiéndose en argumento, en símbolo y en tranquilidad. El “capricho” del visionario empezó a ser leído como una anticipación del futuro. Durante décadas, el Pasaje San Martín fue el gran dominador del perfil urbano mendocino. Hasta 1954 se mantuvo como la construcción más alta de la provincia, año en que el Edificio Gómez, diseñado por Manuel Civit, inauguró una nueva etapa de verticalidad en el centro de la ciudad. Hoy, a meses de cumplir su centenario el 11 de noviembre de 2026, el Pasaje San Martín sigue siendo una de las imágenes más poderosas de Mendoza. No es solamente una galería. No es solamente un edificio antiguo. Es una declaración de confianza en una tierra sísmica. Es la prueba de que una ciudad también puede levantarse por encima de sus temores. La obra que algunos consideraron el delirio de un “loco aragonés” terminó convirtiéndose en un hito patrimonial, arquitectónico y emocional. Allí donde Mendoza miraba hacia abajo por miedo a caer, el Pasaje San Martín se atrevió a mirar hacia arriba. Y desde entonces, su cúpula sigue recordándonos que el progreso verdadero no nace de negar la memoria, sino de construir sobre ella con inteligencia, belleza y coraje. #PasajeSanMartin #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #PatrimonioMendocino #ArquitecturaMendocina #MiguelEscorihuelaGascon #EscorihuelaGascon #CentroDeMendoza #MendozaHistórica #Cuyo #ArgentinaHistórica #MemoriaUrbana #Vitrales #ArtNouveau #ArquitecturaArgentina #PatrimonioCultural #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricArchitecture #ArgentineHistory #UrbanHeritage #CulturalHeritage #VintageMendoza
lunes, 29 de junio de 2026
1929 🚄🔥 EL TREN QUE QUISO VOLAR: EL SCHIENENZEPPELIN, LA BESTIA DE HÉLICE QUE DESAFIÓ A EUROPA
Hubo una época en la que el futuro no parecía venir sobre ruedas, sino empujado por una hélice de avión. A fines de los años veinte, Alemania imaginó un tren tan extraño, veloz y audaz que todavía hoy parece salido de una película futurista: el Schienenzeppelin, conocido también como Rail Zeppelin o “zepelín sobre rieles”. Diseñado por el ingeniero aeronáutico alemán Franz Kruckenberg en 1929, este vehículo experimental mezclaba dos mundos que parecían imposibles de unir: la aerodinámica de los dirigibles y la ingeniería ferroviaria. No era una locomotora común. Su silueta alargada, metálica y afilada recordaba a un avión sin alas. En la parte trasera llevaba una enorme hélice de madera impulsada por un motor aeronáutico BMW, una solución radical para intentar llevar el ferrocarril a velocidades nunca vistas. La construcción comenzó a tomar forma hacia 1930. Kruckenberg trasladó al tren principios propios de la aviación: estructura liviana, líneas limpias, reducción de peso y una búsqueda obsesiva de menor resistencia al aire. El resultado fue una máquina plateada, futurista y casi irreal, que rompía con la imagen pesada y humeante de las locomotoras a vapor que dominaban la época. Su momento de gloria llegó el 21 de junio de 1931, cuando el Schienenzeppelin recorrió la ruta entre Hamburgo-Bergedorf y Berlín-Spandau. En aquel viaje alcanzó los 230,2 km/h, una velocidad extraordinaria para su tiempo, estableciendo un récord mundial ferroviario que permaneció imbatido durante 24 años. Miles de curiosos se acercaron a estaciones y vías para ver pasar aquella flecha plateada que parecía más una nave del futuro que un tren. Pero la misma audacia que lo hizo legendario también lo condenó. La hélice era peligrosa para estaciones, pasajeros y trabajadores ferroviarios. El vehículo tenía problemas prácticos: no podía integrarse fácilmente a los servicios regulares, tenía capacidad limitada, exigía condiciones especiales de circulación y no encajaba en una red pensada para trenes mucho más lentos. La Deutsche Reichsbahn terminó apostando por soluciones más convencionales y funcionales, como los trenes rápidos diésel. El Schienenzeppelin nunca llegó a fabricarse en serie. Fue único. Un prototipo irrepetible. Después de modificaciones, abandono y años de incertidumbre, terminó desguazado en 1939. Su cuerpo desapareció, pero su leyenda quedó intacta: fue el tren que quiso volar, una joya extrema de la ingeniería de entreguerras y una de las imágenes más impactantes del sueño humano por conquistar la velocidad. Más que un fracaso, fue una advertencia del futuro. Un experimento que demostró que la modernidad no siempre llega por el camino correcto, pero a veces deja postales inolvidables. #Schienenzeppelin #RailZeppelin #HistoriaFerroviaria #TrenesHistóricos #IngenieríaAlemana #FranzKruckenberg #TrenesDelMundo #HistoriaDeLaTecnología #VelocidadSobreRieles #Ferrocarriles #MáquinasHistóricas #Alemania1931 #InventosDelPasado #HistoriaVisual #MendozAntigua #RailHistory #Schienenzeppelin #RailZeppelin #HistoricTrain #GermanEngineering #FranzKruckenberg #VintageTechnology #EngineeringHistory #TrainHistory #HighSpeedRail #ExperimentalTrain #HistoryOfTechnology #VintageMachines #RailwayHistory #OldEngineering
domingo, 28 de junio de 2026
MENDOZA, 1920: CUANDO EL RÍO TUNUYÁN ERA LA LLAVE DEL OASIS
En 1920, sobre las márgenes del río Tunuyán, tres figuras vinculadas a la administración pública y técnica de Mendoza fueron registradas durante una inspección de obras hidráulicas: de derecha a izquierda, según el epígrafe original, aparecen el Superintendente Federico Segura, el Ministro de Industrias y Obras Públicas Leopoldo Suárez y el jefe técnico Ing. A. Iñon. La escena puede parecer simple: hombres de sombrero, tierra removida, compuertas, postes, acequias y campo abierto. Pero en realidad muestra una de las grandes batallas silenciosas de Mendoza: la lucha por ordenar, conducir y aprovechar el agua en una provincia marcada por el desierto. Mendoza no se hizo oasis por casualidad. Su paisaje productivo nació de una decisión histórica: transformar ríos de montaña en vida agrícola, convertir cauces en canales, canales en viñedos, viñedos en trabajo y trabajo en identidad. El Tunuyán fue una pieza fundamental de esa historia. Su caudal alimentó zonas del Valle de Uco y del Este mendocino, sosteniendo el crecimiento de la agricultura, la vitivinicultura y los asentamientos rurales. Desde fines del siglo XIX, la provincia entendió que el agua debía administrarse con reglas, planificación y autoridad técnica. La Ley General de Aguas de 1884 creó la base institucional que dio origen al actual Departamento General de Irrigación, organismo clave en el gobierno del recurso hídrico mendocino. En una tierra donde la lluvia era escasa y la producción dependía del riego, cada compuerta, cada toma y cada canal podían definir el futuro de una finca, de una colonia o de un departamento entero. Leopoldo Suárez no fue un funcionario más. Formado en la Escuela Nacional de Vitivinicultura de Mendoza y perfeccionado en Conegliano, Italia, representó a esa generación de técnicos que ingresó al Estado provincial para darle conocimiento, método y planificación a áreas esenciales como la vitivinicultura, la irrigación, la obra pública y la educación. Federico Segura, por su parte, también aparece vinculado a esa etapa de profesionalización de la gestión hídrica, en un momento en que Mendoza necesitaba expertos capaces de recorrer el territorio, medir, inspeccionar y decidir sobre el agua. Esta imagen, tomada sobre el río Tunuyán, guarda mucho más que una inspección oficial. Es el retrato de una provincia que se estaba pensando a sí misma desde sus cauces. Allí donde otros veían aridez, Mendoza vio futuro. Allí donde el agua corría libre, el ingenio humano levantó obras. Allí donde había tierra seca, el riego hizo posible el oasis. Porque en Mendoza, hablar del agua nunca es hablar solo del agua. Es hablar de historia, de supervivencia, de Estado, de producción, de trabajo y de identidad. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #RioTunuyan #Tunuyan #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #Irrigacion #AguaEnMendoza #ObrasPublicas #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #CulturaDelAgua #OasisMendocino #Vitivinicultura #MendozaHistory #OldMendoza #TunuyanRiver #WaterHistory #IrrigationHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhoto #VintageArgentina #WaterManagement #CulturalHeritage #AndesHistory #WineRegionHistory #MendozaArgentina. Base histórica consultada: el DGI informa que la Ley General de Aguas de 1884 creó el Departamento General de Aguas, luego Departamento de Irrigación y finalmente Departamento General de Irrigación. El Gobierno de Mendoza destaca que los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel y Malargüe fueron intervenidos para el desarrollo hídrico provincial, y que el Tunuyán sostuvo áreas del Valle de Uco y del Este mendocino. Estudios académicos sobre Leopoldo Suárez señalan su formación vitivinícola, su perfeccionamiento en Italia y su papel como técnico dentro del Estado mendocino entre 1918 y 1930.
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
martes, 16 de junio de 2026
1929 - EL BALCÓN DONDE MENDOZA PERDIÓ A SU CAUDILLO
Esta imagen muestra el antiguo Círculo de Armas de Mendoza, tal como lucía en la época en que fue asesinado Carlos Washington Lencinas, una de las figuras políticas más populares y controvertidas de la historia mendocina. El hecho ocurrió el 10 de noviembre de 1929, en pleno centro de la Ciudad de Mendoza. Lencinas, exgobernador y referente del lencinismo, había regresado a la provincia en medio de una fuerte tensión política. Una multitud lo acompañó hasta el Círculo de Armas, donde se realizaba un acto partidario. Desde uno de sus balcones, mientras intentaba calmar los ánimos, comenzaron los disparos. El caos se adueñó de la calle, la gente corrió hacia la Plaza San Martín y Mendoza quedó marcada por una escena que todavía resuena como uno de los episodios más dramáticos de su historia política. Lencinas cayó herido y murió poco después. Su asesinato nunca dejó de estar rodeado de versiones, sospechas y disputas. Para sus seguidores, no fue solo la muerte de un dirigente: fue el nacimiento de un símbolo popular. Una fachada, un balcón, una multitud y un disparo: la historia mendocina también se escribió en sus calles. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CarlosWashingtonLencinas #Lencinas #CírculoDeArmas #PlazaSanMartín #HistoriaArgentina #Efemérides #PolíticaArgentina #ArchivoHistórico #MendozaAntigua #OldMendoza #ArgentineHistory #History #HistoricMendoza #PoliticalHistory #VintageMendoza. Fuente: Biblioteca Pública General San Martín de Mendoza. El Antiguo Círculo de Armas de Mendoza, estaba ubicado sobre Avenida España, entre Gutiérrez y Necochea, frente a la Plaza San Martín. Actual referencia: Av. España 1342, Ciudad de Mendoza.
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
sábado, 16 de mayo de 2026
1926 - La Emperatriz: la locomotora argentina que desafió al tiempo y se convirtió en la más veloz de Sudamérica
La imagen muestra a “La Emperatriz”, la legendaria locomotora a vapor N.º 191, una verdadera joya de la historia ferroviaria argentina. Imponente, elegante y poderosa, esta máquina no fue una locomotora más: en 1926 quedó asociada a una hazaña que todavía asombra, al cubrir el trayecto Buenos Aires–Rosario, unos 303 kilómetros, en apenas 3 horas y 21 minutos, con un promedio de 90,4 km/h y picos estimados de hasta 140 km/h. La Emperatriz formaba parte de una serie de diez locomotoras PS10, numeradas del 191 al 200, diseñadas en los Talleres Rosario del ex Ferrocarril Central Argentino y fabricadas por la firma escocesa North British Locomotive Company Limited, que las entregó en 1914. Eran locomotoras tipo Pacific 4-6-2, pensadas para servicios expresos de pasajeros, con ruedas de gran diámetro y tecnología de vapor sobrecalentado. Su nombre quedó unido para siempre al maquinista Francisco Savio, recordado como uno de los grandes símbolos del oficio ferroviario argentino. Durante años condujo la N.º 191 con una dedicación casi ceremonial: controlaba de cerca su mantenimiento, vestía con elegancia y, según la Facultad de Ingeniería de la UBA, nunca tuvo un accidente durante su carrera. Existe una pequeña diferencia entre fuentes sobre la fecha exacta del récord: la FIUBA lo ubica el 11 de febrero de 1926, mientras que otros registros periodísticos lo señalan el 13 de febrero. Pero todas coinciden en lo esencial: La Emperatriz batió el récord sudamericano de velocidad ferroviaria y se convirtió en una leyenda de los rieles argentinos. Después de décadas de servicio, la locomotora trabajó por última vez en 1968. Con el tiempo fue preservada por su enorme valor histórico y hoy forma parte del patrimonio ferroviario argentino. La Capital de Rosario recuerda que la N.º 191 pertenece al Museo Nacional Ferroviario y está cedida en custodia al Ferroviario Club Central Argentino de Pérez, donde se busca mantener viva su memoria y, cuando sea posible, su funcionamiento. La Emperatriz no es solo una máquina antigua: es el recuerdo de una Argentina que avanzaba a vapor, acero y audacia. Una época en la que el tren era símbolo de modernidad, velocidad, orgullo técnico y conexión entre ciudades. Su silueta todavía parece decirnos que hubo un tiempo en que el futuro llegaba sobre rieles, envuelto en humo, ruido metálico y emoción popular. #LaEmperatriz #Locomotora191 #FerrocarrilCentralArgentino #HistoriaFerroviaria #TrenesArgentinos #LocomotoraAVapor #FerrocarrilesArgentinos #FranciscoSavio #BuenosAiresRosario #PérezSantaFe #PatrimonioFerroviario #MuseoFerroviario #ArgentinaSobreRieles #MendozAntigua #SteamLocomotive #SteamTrain #ArgentineRailways #RailwayHistory #RailHeritage #VintageTrain #SouthAmericanRailways #HistoricTransport #TrainHistory #RailroadCulture
domingo, 10 de mayo de 2026
Mendoza y el petróleo perdido: cuando el gobierno de Washington Lencinas apagó el sueño minero que pudo cambiar la provincia
Durante el gobierno de Carlos Washington Lencinas en Mendoza, entre 1922 y 1924, la provincia vivió una etapa clave, pero también contradictoria, en su relación con la minería y el petróleo. A diferencia del impulso que había intentado darle su padre, José Néstor Lencinas, la segunda etapa lencinista colocó sus prioridades en otros frentes: asistencia social, salud pública, educación, obras públicas, irrigación y defensa de la vitivinicultura, especialmente en medio de una economía provincial todavía dominada por la industria madre. En ese contexto, la antigua Dirección de Minas perdió peso institucional. En febrero de 1922 fue absorbida por la Dirección General de Obras Públicas, dentro del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. La medida redujo su autonomía, personal y presupuesto. El argumento oficial fue el ahorro: se calculaba una economía de 179.800 pesos. Incluso el ingeniero Guillermo Hileman, una figura técnica importante para el desarrollo minero mendocino, conservó su cargo pero con sueldo reducido, mientras que el asesor Chester White dejó de integrar la repartición. Aquella decisión no pasó inadvertida. Sectores del propio lencinismo, especialmente desde el diario La Palabra, criticaron la medida porque entendían que la provincia estaba desarmando una herramienta fundamental para estudiar, promover y ordenar el potencial minero y petrolero de Mendoza. La preocupación no era menor: mientras en el país crecía una política hidrocarburífera nacional con la creación de YPF en 1922 y la llegada de Enrique Mosconi a su conducción, Mendoza parecía quedar atrapada entre la urgencia fiscal, las tensiones vitivinícolas y la falta de una estrategia petrolera clara. La salida de Hileman terminó de mostrar el debilitamiento técnico de la repartición. En enero de 1923 pasó a cumplir funciones en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, y su lugar fue ocupado por Emilio Villanueva, sobre quien las investigaciones no han encontrado datos firmes de experiencia minera. Aun así, ese mismo año se aprobó una partida de 300.000 pesos para comprar maquinarias, instalaciones y pagar personal destinado a exploraciones y explotaciones mineras. La contradicción era evidente: había dinero previsto, pero faltaba un plan sólido, cuadros técnicos suficientes y una política estatal sostenida. La Sección de Minas terminó concentrada sobre todo en tareas administrativas: publicar cateos atrasados desde la intervención federal de 1920, ordenar expedientes y responder reclamos de inversores. Pero no logró impulsar una etapa fuerte de exploraciones, estudios geológicos, pozos testigos ni promoción sistemática. La recaudación minera fue escasa: la ley establecía un canon anual de 100 pesos moneda nacional por área de cateo, pero el control estatal era débil y los ingresos por minería representaron porcentajes mínimos dentro de la recaudación total provincial. El contraste era llamativo: mientras el Estado provincial demoraba definiciones, algunos privados sí intentaban avanzar. En el sur mendocino aparecieron iniciativas como la Compañía de Yacimientos Petrolíferos de San Rafael, vinculada a Francisco Pavletich, y El Petróleo Argentino, ligada al grupo Tornquist, con concesiones en zonas como Malargüe, Los Buitres, Cerro Alquitrán, Cerro de la Brea y luego El Sosneado. Sin embargo, durante la gestión de Carlos W. Lencinas ninguna de estas compañías llegó a explotar petróleo de manera efectiva: apenas realizaron demarcaciones y pozos testigos. También hubo proyectos ambiciosos que quedaron en el camino. En 1922 se propuso emitir hasta 5 millones de pesos en títulos llamados “Fomento y habilitación minera”, destinados a impulsar la explotación del sector. Casi al mismo tiempo se planteó un ferrocarril económico en Malargüe, pensado para favorecer la industria carbonífera, pero que también habría beneficiado al petróleo y a toda la minería del sur mendocino. Ninguna de esas iniciativas avanzó en comisión. Así, el gobierno de Washington Lencinas marcó una pausa —e incluso una ruptura— con el sueño de diversificar la economía mendocina a través del petróleo y la minería. La crisis vitivinícola, los conflictos políticos internos, las tensiones con la elite bodeguera y las diferencias con el Estado nacional parecen haber empujado al gobierno a concentrarse en problemas urgentes, dejando para después una política energética que requería tiempo, inversión, técnicos y decisión. Mendoza tenía indicios, territorios, inversores, proyectos y hombres capaces de imaginar otro destino productivo. Pero entre decretos, recortes, demoras y oportunidades legislativas frustradas, el “oro negro” quedó esperando. La provincia siguió siendo tierra de viñas, acequias y bodegas, mientras bajo el suelo del sur mendocino dormía una promesa que recién otros gobiernos intentarían despertar. #CarlosWashingtonLencinas #Lencinismo #Mendoza #HistoriaMendocina #PetróleoEnMendoza #MineríaMendocina #YPF #EnriqueMosconi #Malargüe #SanRafael #ElSosneado #Vitivinicultura #HistoriaDelPetróleo #PolíticaMendocina #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineHistory #OilHistory #MiningHistory #EnergyHistory #YPFHistory #PoliticalHistory #AndesHistory
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
jueves, 30 de abril de 2026
El Challao 1929: el paseo sobre las ruinas del acueducto que llevó agua a la antigua Mendoza
En 1929, José Manuel Gil fue fotografiado durante un paseo por El Challao, acompañado por un grupo de visitantes que posó sobre las ruinas del antiguo acueducto que abastecía de agua a la Ciudad de Mendoza. La imagen tiene un enorme valor histórico porque muestra uno de los restos de una obra hidráulica fundamental para la vida mendocina. Según el registro patrimonial del Gobierno de Mendoza, el sistema de captación y conducción de agua desde los manantiales de El Challao hacia la ciudad fue realizado a comienzos del siglo XIX, entre 1812 y 1814, bajo la dirección de Nicolás Santander. Era una obra de unos 12 kilómetros, construida con canales cubiertos, ladrillos, piedra y arcos de medio punto para salvar los desniveles del terreno. El objetivo era llevar agua de mejor calidad hasta la plaza principal de la ciudad colonial, actual Plaza Pedro del Castillo. Documentación histórica citada en estudios provinciales señala que, hasta comienzos del siglo XIX, Mendoza no contaba con una provisión adecuada de agua apta para consumo humano, y por eso se impulsó la construcción de un acueducto que transportara “aguas claras” desde El Challao. La obra desembocaba en una fuente octogonal ubicada en la plaza fundacional, desde donde los vecinos podían abastecerse con cántaros. Además, el sistema contaba con recursos técnicos notables para la época: canales cerrados, tramos entubados, cámaras de descompresión y estructuras de sedimentación para mejorar la calidad del agua. El Challao fue, durante mucho tiempo, una zona clave para la provisión hídrica de Mendoza. Los Andes lo definió como el lugar desde donde nació el primer acueducto del área fundacional y recuerda que sus vertientes fueron conocidas como una especie de “primer surtidor” de la ciudad. Por eso, esta fotografía no muestra solo un paseo. Muestra a un grupo de mendocinos caminando sobre las huellas de una obra que ayudó a sostener la vida urbana en una provincia árida. En esos arcos de piedra y ladrillo aparece una parte esencial de la historia local: la lucha permanente de Mendoza por conducir, cuidar y transformar el agua en vida. #ElChallao #AcueductoDelChallao #Mendoza1929 #JoséManuelGil #HistoriaDeMendoza #AguaEnMendoza #PlazaPedroDelCastillo #MendozaAntigua #PatrimonioMendocino #ObrasHidráulicas #CiudadDeMendoza #MemoriaUrbana #Acequias #MendozAntigua #MendozaHistory #WaterHistory #HistoricAqueduct #CulturalHeritage #OldMendoza #UrbanMemory. Crédito Fotográfico: delchallao.blogspot.com
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
El Challao, Mendoza, Argentina
miércoles, 29 de abril de 2026
Noviembre 1926 - Cuando la cerveza mendocina fue puesta bajo sospecha: la dura denuncia contra Quilmes, Palermo y Andes (Imagen Ilustrativa)
Un antiguo recorte periodístico mendocino plantea una crítica frontal contra la calidad de las cervezas Quilmes, Palermo y Andes, comparándolas con los estándares de elaboración vigentes en los países de mayor tradición cervecera. El texto parte de una idea central: en las naciones donde la industria cervecera estaba más desarrollada, la cerveza debía elaborarse con ingredientes básicos y nobles: cebada o trigo, lúpulo, levadura y agua. La referencia remite directamente a la tradición europea, especialmente a la Ley de Pureza bávara de 1516, conocida como Reinheitsgebot, que originalmente establecía que la cerveza debía producirse con agua, cebada y lúpulo; la levadura no figuraba en la norma inicial porque su papel en la fermentación fue comprendido científicamente mucho después. Con el tiempo, la fórmula clásica quedó asociada a la idea de cerveza pura: malta, lúpulo, agua y levadura. El artículo afirma que, en esos países, alterar la composición de la cerveza era visto como una falta grave. En Baviera, por ejemplo, se consideraba falsificada toda bebida elaborada con materias ajenas a esa fórmula tradicional, y los fabricantes podían recibir sanciones severas. Desde esa mirada, el recorte denunciaba que las cervezas vendidas en Mendoza bajo las marcas Quilmes, Palermo y Andes no respondían a esos criterios de pureza y eran presentadas como mezclas de sabor fuerte, olor desagradable y efectos perjudiciales para la digestión. Conviene leer esa acusación dentro de su contexto: se trata de una denuncia periodística de época, escrita con un tono combativo y posiblemente vinculada a disputas comerciales, sanitarias o de consumo. No debe trasladarse automáticamente al presente ni tomarse como una descripción actual de esas marcas. Hoy, en Argentina, el Código Alimentario Argentino define la cerveza como una bebida resultante de fermentar con levadura cervecera un mosto de cebada malteada o extracto de malta, cocido y adicionado con lúpulo; además permite que una parte de la malta sea reemplazada por adjuntos cerveceros, bajo límites reglamentarios. La dureza del texto muestra también cómo, a comienzos del siglo XX, la discusión sobre la calidad de los alimentos y bebidas formaba parte de una preocupación pública más amplia. El consumidor empezaba a reclamar productos más genuinos, mejor control sanitario y mayor transparencia en la fabricación. La cerveza no era solo una bebida popular: era también un producto industrial sometido a sospechas, comparaciones internacionales y exigencias de autenticidad. Las marcas mencionadas tenían historias importantes dentro de la industria cervecera argentina. Quilmes comenzó a vender su cerveza en 1890, impulsada por la familia Bemberg, y llegó a convertirse en una de las marcas más reconocidas del país. Palermo fue otra cervecería relevante de Buenos Aires, constituida a fines del siglo XIX y asociada luego al crecimiento del sector cervecero nacional. Andes, por su parte, quedó ligada a Mendoza: la Cervecería y Maltería de los Andes tuvo un papel destacado en la historia industrial provincial, en una tierra tradicionalmente identificada con el vino. Por eso, este recorte resulta valioso más allá de la polémica. Habla de una Mendoza donde la cerveza ya formaba parte del consumo urbano, pero también de una época en la que la prensa podía convertirse en tribunal público frente a los productos industriales. Entre acusaciones, comparaciones con Baviera y reclamos de pureza, aparece una pregunta que sigue vigente: ¿qué debe garantizar una bebida para merecer la confianza del público? #CervezaArgentina #Quilmes #CervezaPalermo #CervezaAndes #HistoriaCervecera #MendozaAntigua #IndustriaArgentina #ConsumoPopular #LeyDePureza #Reinheitsgebot #HistoriaDeMendoza #CerveceríasAntiguas #PrensaAntigua #MendozAntigua #BeerHistory #ArgentineBeer #BrewingHistory #VintageAdvertising #FoodHistory #ConsumerHistory (Diario La Palabra)
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Julio de 1920: la delegación indígena que llegó a Buenos Aires para reclamar justicia y tierras
En julio de 1920, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un hecho de enorme valor histórico: un Congreso de delegados indígenas, integrado por representantes de comunidades de los territorios argentinos, especialmente de la Patagonia. La imagen, registrada por el Archivo General de la Nación bajo la referencia AGN 138958 – Inventario, muestra a caciques y delegados que viajaron hasta la capital para hacer oír sus reclamos ante el Estado nacional El texto original del reverso de la fotografía los define como “caciques y representantes de tribus” que concurrieron al congreso para exponer las aspiraciones de los pueblos originarios que vivían en los territorios argentinos. Aquella delegación se presentó ante el Presidente de la República, reclamando justicia y el reconocimiento de los derechos legítimos sobre las tierras que habitaban. Según investigaciones recientes, en julio de 1920 se reunió en Buenos Aires un congreso de 22 delegados indígenas de la Patagonia, presidido por José Colón, que decía representar a “siete mil indígenas del sur”. Entre los nombres registrados aparecen Emilio Choaiman, Mariano Ayalef, Manuel Gonzales, Francisco Cañumil, Felipe Collhuin, Emilio Cañumil, José M. Padilla, Juan Filipin, Pedro Cheuquel, Lorenzo Huentecol, Justo Colón, Tomás Payalef, Martín Morales, Segundo Epuilan, Francisco Quipildor, Juan Méndez, Juan de Dios Martín, Luis Millán y José Colón. El Bolettino Salesiano destacó el esfuerzo del viaje: algunos delegados recorrieron enormes distancias a caballo hasta Zapala y luego continuaron en tren hacia Buenos Aires. Uno de los casos más conmovedores fue el de Mariano Ayalef, delegado de la Colonia San Martín, en Chubut, quien tenía cerca de noventa años y, según la crónica salesiana, atravesó nieve, cabalgó más de mil kilómetros y luego viajó decenas de horas en tren para llegar al congreso. También se menciona a Pedro Cheuquel, de Mallín de los Caballos, Neuquén, otro delegado de edad avanzada que participó de aquella movilización. La reunión no fue un hecho aislado. Formaba parte de un proceso de organización indígena iniciado al menos desde 1919, cuando en la Colonia 16 de Octubre, en Chubut, se realizó una asamblea de representantes de distintos territorios y se fundó una Sociedad Indígena, antecedente de la posterior Asociación Nacional de Aborígenes. Esa organización buscaba visibilizar conflictos territoriales, denunciar abusos y establecer diálogo con autoridades estatales, jueces de paz y organismos de tierras. La presencia de estos delegados en Buenos Aires despertó la atención de la prensa, del público y de sectores del Estado. Entre el 9 y el 22 de julio de 1920, los representantes indígenas realizaron manifestaciones, defendieron sus derechos y fueron recibidos por el ministro de Agricultura y por el presidente Yrigoyen. Incluso, el 13 de julio, en medio de una nevada en Buenos Aires, el congreso votó la declaración del “Día del Aborigen”. Poco después, en agosto de 1920, se fundó la Asociación Nacional del Aborigen, dirigida por José Colón. Fue una organización con sede en la Capital Federal y fuerte base territorial en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén. Su actividad durante la década de 1920 buscó convertir a los pueblos indígenas en interlocutores visibles frente al Estado, especialmente en reclamos por tierras, personería, representación y defensa comunitaria. Esta fotografía no es solo un retrato grupal. Es la imagen de una demanda histórica: hombres que atravesaron distancias enormes para reclamar reconocimiento, justicia y derechos sobre territorios que habitaban desde generaciones. En sus rostros, en sus trajes, en sus documentos y en su presencia solemne ante la cámara, aparece una parte profunda de la historia argentina: la de los pueblos originarios que, después de la conquista militar de la Patagonia, no desaparecieron ni quedaron en silencio, sino que se organizaron para hacer oír su voz. #CongresoIndígena #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #PatagoniaArgentina #JoséColón #AsociaciónNacionalDeAborígenes #HipólitoYrigoyen #AGN #ArchivoGeneralDeLaNación #MemoriaIndígena #DerechosIndígenas #TerritoriosPatagónicos #HistoriaOculta #MendozAntigua #IndigenousHistory #ArgentineHistory #PatagoniaHistory #NativePeoples #HistoricalMemory #IndigenousRights
martes, 28 de abril de 2026
El Challao: la hondonada de agua donde Mendoza mezcló tragedia, romance y memoria
A pocos kilómetros al oeste de la Ciudad de Mendoza, entre los primeros relieves de la precordillera, se encuentra El Challao, una antigua villa veraniega que durante décadas fue sinónimo de agua, frescura, descanso y paisaje serrano. La imagen adjunta permite imaginar aquel entorno de caminos, arboledas, casas dispersas y silencio de montaña, cuando el lugar todavía conservaba el aire de refugio natural elegido por familias mendocinas para escapar del calor urbano. El propio nombre del sitio ha sido asociado con la idea de una “hondonada de agua”, una definición que ayuda a comprender su importancia histórica: desde allí bajaban manantiales que abastecieron a la ciudad antigua por medio de un acueducto que llevaba el agua hasta la plaza fundacional, hoy Plaza Pedro del Castillo. La crónica de Raúl Romero Day recuerda a El Challao como una villa fresca, con vertientes y paisajes bucólicos, frecuentada hacia fines del siglo XIX por familias principales de Mendoza. Ese vínculo con el agua no fue menor. Documentación patrimonial del Gobierno de Mendoza señala que, desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las autoridades buscaron llevar a la ciudad “aguas claras” desde El Challao para mejorar la salud pública. La construcción del acueducto se inició hacia 1810, tuvo su etapa fuerte desde 1812 y fue inaugurada en 1814; cubría aproximadamente 12 kilómetros desde los manantiales hasta la plaza principal de la ciudad colonial. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza también recuerda que en el Área Fundacional se conservan restos de la antigua fuente que abastecía de agua a los pobladores, alimentada precisamente por manantiales del Challao, ubicados unos 12 kilómetros al oeste. Esa fuente, protegida hoy en la Cámara Subterránea del Museo del Área Fundacional, es una prueba material de aquel sistema hidráulico que unía montaña, ciudad y vida cotidiana. Pero El Challao no fue solo agua e ingeniería. También fue escenario de historias familiares marcadas por el terremoto, la reconstrucción y las costumbres de la vieja Mendoza. Tras el devastador sismo de 1861, el médico inglés Edmundo Day compró tierras en la cuenca pluvial a doña Encarnación Correas. Day había sobrevivido al desastre junto a su hijo Ricardo, pero perdió a su esposa Juana Chenaut Delgado y a seis hijos bajo los escombros de la casa histórica donde había vivido el general San Martín. En esos cerros levantó una vivienda de adobe, cañas y galerías, rodeada de cañaverales, cactus y chañares. Más tarde, Edmundo Day se casó con Carmen Zapata, vinculada a antiguas familias mendocinas, y en esa casa nacieron María Mercedes, Jorge y Blanca Carmen. La vida doméstica combinaba austeridad victoriana, educación refinada, música, lectura, dibujo y una disciplina estricta. La crónica recuerda un hogar donde llegaban libros desde Londres, donde sonaba el piano y donde los hijos crecían bajo la mirada severa de un padre inglés, sobrio y vigilante. Dentro de ese mundo aparece una anécdota casi novelesca: Jorge Day, enamorado de una joven viuda de la Ciudad Vieja, escapaba de noche desde El Challao para visitarla en secreto. Sin poder usar coche ni caballo para no despertar a la familia, caminaba a oscuras por la cerrillada, siguiendo casi la ruta del acueducto hasta llegar a la zona de la antigua plaza. Antes del amanecer debía regresar y acostarse como si nada hubiese ocurrido. Con el paso de los días, su cansancio, su delgadez y sus zapatos destrozados comenzaron a despertar sospechas. La verdad salió a la luz durante los preparativos del casamiento de su hermana María. Un viejo sacerdote, convocado para bendecir la unión, reconoció a Jorge como el joven que veía cada madrugada frente a su iglesia, antes de que aclarara. Creyéndolo un muchacho trabajador y devoto, el cura le pidió a Edmundo Day que le comprara un nuevo par de botines. El padre entendió de inmediato la historia oculta, recordó a la célebre viuda vecina del templo y respondió con una sonrisa que se ocuparía del asunto: al día siguiente, Jorge iría a buscar sus zapatos… pero a Inglaterra. Así, El Challao aparece como mucho más que un paraje mendocino. Es agua antigua, acueducto colonial, villa veraniega, tragedia familiar, educación inglesa, moral victoriana y romance clandestino entre cerros. En sus caminos se cruzan la historia grande de Mendoza y las pequeñas historias humanas que dan vida a la memoria. Hoy, recordar El Challao es mirar hacia una Mendoza que dependía de sus vertientes, que llevaba el agua por obras de piedra y ladrillo, que buscaba aire fresco en la precordillera y que guardaba entre sus casas y cañaverales relatos de amor, vigilancia y destino. Allí, donde el agua bajaba hacia la ciudad, también bajaban secretos, pasos nocturnos y leyendas familiares que todavía parecen resonar entre los cerros. #ElChallao #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #LasHeras #AcueductoDelChallao #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #EdmundoDay #MemoriaMendocina #VillaVeraniega #PrecordilleraMendocina #PatrimonioMendocino #AguaDeMendoza #HistoriasDeMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalMemory #WaterHeritage #UrbanHistory #ArgentineHistory #CulturalHeritage (por RAÚL ROMERO DAY )
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
El Challao, Mendoza, Argentina
sábado, 25 de abril de 2026
Mendoza, 1926: procesión, fe y multitud en las calles bajo la nueva fiesta de Cristo Rey
En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una intensa jornada religiosa que reunió a una enorme cantidad de fieles en las calles y en los templos principales de la ciudad. La crónica, publicada bajo el título “Notas de culto”, relata los actos celebrados con motivo de la visita pastoral del Obispo Diocesano, una práctica mediante la cual la autoridad eclesiástica recorría parroquias, impartía bendiciones, predicaba y tomaba contacto directo con la comunidad católica. La jornada incluyó una solemne procesión de penitencia destinada a ganar el Jubileo concedido por el papa Pío XI, recordando la tradición jubilar de la Iglesia, asociada a tiempos especiales de oración, conversión y perdón. La multitud partió desde el templo de La Merced, avanzó hacia Loreto y luego se dirigió a San Francisco, acompañada por la banda de música de los scouts. La imagen muestra la nave de la iglesia de La Merced durante el acto religioso. En la imagen se distingue el interior del templo colmado de fieles, en una escena que transmite recogimiento, solemnidad y participación popular. El momento más destacado ocurrió en la iglesia de San Francisco, donde se congregó una gran cantidad de personas. Allí, el Obispo Diocesano dirigió la palabra al pueblo católico y vinculó la celebración con el mensaje de Cristo Rey, afirmando que su reinado perdura a través de los siglos y que esa fiesta tenía como finalidad encender en los corazones la verdadera paz cristiana. Este detalle es especialmente significativo porque la fiesta de Cristo Rey había sido instituida muy poco antes, el 11 de diciembre de 1925, por el papa Pío XI mediante la encíclica Quas Primas. El Vaticano conserva el texto de esa encíclica, donde Pío XI estableció la celebración litúrgica dedicada a Cristo Rey como respuesta espiritual a los conflictos, tensiones y secularización del mundo moderno. La crónica también menciona la bendición apostólica, la clausura de una misión religiosa dada por orden del Obispo y la posterior bendición con el Santísimo Sacramento. Todo concluyó con el canto del Himno al Sagrado Corazón, entonado por los fieles reunidos. Los templos mencionados forman parte de una geografía religiosa muy arraigada en la historia mendocina. La Basílica de San Francisco, ubicada en el centro de la ciudad, fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 528 del 30 de junio de 1938, según el portal educativo del Gobierno de Mendoza. Además, la Orden Franciscana Argentina recuerda su importancia dentro del patrimonio religioso mendocino. Por eso, 1926 no es solo una nota de vida religiosa. Es una ventana a la Mendoza de entreguerras, a una ciudad donde las iglesias, las procesiones, las visitas pastorales y las grandes celebraciones católicas seguían marcando el ritmo público de la comunidad. En esas calles recorridas por fieles, en la nave de La Merced y en la multitud reunida en San Francisco, aparece una Mendoza profundamente atravesada por la fe, la tradición y la vida colectiva. #MendozaAntigua #NotasDeCulto #Mendoza1926 #CristoRey #PíoXI #QuasPrimas #IglesiaDeLaMerced #SanFranciscoMendoza #HistoriaDeMendoza #Procesión #FeYCultura #PatrimonioReligioso #HistoriaCatólica #CuyoAntiguo #ReligiousHistory #CatholicHistory #ChristTheKing #HistoricMendoza #FaithAndMemory #VintageArgentina
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
viernes, 24 de abril de 2026
1926: cuando los dueños de la electricidad fueron agasajados en Mendoza y partieron en el tren internacional rumbo a Buenos Aires
En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una visita de alto perfil empresarial y político: la de los miembros del directorio de la Empresa Luz y Fuerza y de la Compañía Hispano Americana de Electricidad, que durante su estadía en la provincia recibieron distintos homenajes oficiales y sociales. La escena retratada en esta publicación refleja hasta qué punto el desarrollo eléctrico ya ocupaba un lugar estratégico en la Mendoza de aquellos años, en plena expansión de obras, servicios urbanos y modernización técnica. No era un dato menor: por entonces gobernaba Alejandro Orfila, quien asumió en 1926 y cuya gestión dio fuerte impulso a la obra pública y a los servicios, entre ellos los vinculados al alumbrado y la infraestructura. La crónica señala que los distinguidos huéspedes fueron objeto de numerosos agasajos durante su permanencia en la provincia. El día anterior, incluso, habían visitado las termas de Villavicencio, acompañados por funcionarios de la administración mendocina. Ese detalle no solo habla del protocolo de la época, sino también del prestigio que ya tenía la excursión a la montaña dentro de los circuitos sociales y políticos de Mendoza. En la noche previa a su partida, el señor Bock ofreció en el Plaza Hotel una demostración y un banquete al gobernador doctor Orfila y a otros funcionarios provinciales. La imagen superior muestra justamente a los invitados en el hall del hotel, mientras que la inferior los retrata durante el banquete. La presencia de estas autoridades empresariales no fue casual. En esos años, la red eléctrica mendocina estaba atravesando un período de transformaciones profundas. La historiografía especializada señala que Luz y Fuerza S.A. era una pieza importante del sistema energético provincial y que en 1926 difundía material sobre la nueva Usina Hidroeléctrica de Cacheuta y otras instalaciones de la empresa en Mendoza. Poco después, ese entramado quedó ligado a grandes grupos empresariales del sector eléctrico que operaban en la Argentina, entre ellos la Compañía Hispano Americana de Electricidad, heredera de la antigua estructura alemana del negocio y luego asociada a capitales belgas, españoles y angloamericanos. Según la nota periodística, al agasajo asistieron, entre otros, el doctor A. Orfila, C. Saá Zarandón, doctor José E. Aguilar, doctor Tito L. Arata, los ingenieros Leopoldo Suárez, José Lamducker y Carlos Parrissons, además de Hugo Oderigo, Manuel Molina, Jacobo Klob, Domingo Monnari, J. A. Orfila, Luis E. Wiedmer, Montbrum Demmpo, Segismundo Klot, Bernardo Balstij, Jesús M. Orgueira, Eugenio Mantner, Fausto J. Alonso, Mauricio Bock, M. Zuloaga, José Orfila, Eduardo Guillermo Evans, Conrado Céspedes, Luis M. Calle y German V. Staszewski. Algunos apellidos pueden presentar variantes de escritura debido a la baja definición y al deterioro del impreso original, pero la lista deja ver la magnitud institucional del encuentro. Finalmente, la crónica consigna que los visitantes regresaron a Capital Federal por el tren internacional, siendo despedidos en la estación del Ferrocarril Pacífico. Vista hoy, esta fotografía vale mucho más que como registro protocolar: conserva un instante en el que la política mendocina, la elite técnica y las grandes empresas de energía se reunían para celebrar el progreso, la infraestructura y una idea de modernidad que ya empezaba a cambiar el rostro de la provincia. En ese salón elegante, y en esa mesa compartida, también se adivina la Mendoza que quería entrar de lleno en el siglo XX. #Mendoza1926 #HistoriaDeMendoza #LuzYFuerza #PlazaHotel #AlejandroOrfila #Villavicencio #FerrocarrilPacifico #MemoriaFotografica #HistoriaEmpresarial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #HistoricMendoza #ElectricHistory #RailwayHistory #BusinessHistory #HistoricalMemory #VintageArgentina #UrbanModernity
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
martes, 21 de abril de 2026
Eduardo Miguel Hearne, el pionero que desafió los Andes y ayudó a abrir el cielo argentino
Eduardo Miguel Hearne, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1895 y falleció el 10 de enero de 1962 en San Luis. Más tarde lo trasladaron al Cementerio Británico de Mendoza, ubicado dentro del cementerio de la Ciudad de Mendoza Fue uno de aquellos hombres que se adelantaron a su tiempo: obtuvo el brevet N.º 145 y dejó una huella firme en los primeros años de la aviación nacional. Cabe hacer una precisión importante sobre el reconocimiento legal: la referencia correcta es la Ley 18.559, que lo incorporó oficialmente entre los Precursores de la Aeronáutica Argentina y consignó su actividad aérea casi permanente desde 1920. Ese reconocimiento no fue simbólico ni menor. La propia norma destaca a Eduardo Miguel Hearne como fundador del Aeródromo Escuela de Longchamps en 1920 y recuerda que intentó el primer vuelo Buenos Aires–Río de Janeiro–Buenos Aires entre el 28 de enero y el 2 de febrero de 1921, a bordo de un avión S.V.A.. La historiografía especializada también lo ubica entre los grandes nombres de los raids sudamericanos de comienzos de los años veinte, en una etapa en la que volar implicaba asumir riesgos extremos, con máquinas frágiles y rutas todavía inciertas. Su trayectoria tuvo además un episodio muy recordado en la cordillera. En 1921, al intentar unir Buenos Aires con Lima en homenaje al centenario peruano, Hearne proyectó cruzar los Andes por la zona de Mendoza. Durante esa travesía sufrió una falla mecánica, debió aterrizar de emergencia en la nieve cerca de Las Cuevas y fue rescatado por personal ferroviario (imagen adjunta). Ese episodio forma parte de la memoria aeronáutica regional y ayuda a entender por qué su nombre sigue siendo valioso dentro de la historia de la aviación argentina. Incluso, parte de su legado documental —cartas, telegramas, recortes y fotografías— fue conservado en álbumes personales hoy vinculados al Museo Nacional de Aeronáutica de Morón. Todo esto puede encontrarse hoy en fuentes públicas y estudios históricos, por si resulta de interés profundizar en su figura. Y vale la pena hacerlo: hablar de Eduardo Miguel Hearne es recordar a uno de esos pioneros que, con coraje, visión y espíritu de aventura, ayudaron a empujar los límites de la aeronáutica argentina cuando el cielo todavía era territorio de unos pocos. #EduardoMiguelHearne #AviaciónArgentina #HistoriaAeronautica #PionerosDelAire #LasCuevas #Longchamps #RaidsAéreos #HistoriaArgentina #PrecursoresDeLaAeronáutica #MemoriaHistórica #ArgentineAviation #AviationHistory #AirPioneers #HistoricFlights #AndesCrossing. Gentileza: (Thomas Eduardo Hearne)
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Las Cuevas, Mendoza, Argentina
miércoles, 8 de abril de 2026
El edificio que le quitó el miedo a Mendoza: el Pasaje San Martín y el nacimiento de la ciudad en altura
Ubicado en la esquina más emblemática del centro mendocino, sobre avenida San Martín y Sarmiento, el Pasaje San Martín fue mucho más que un gran edificio comercial: se convirtió en un verdadero hito urbano de la ciudad. Su presencia marcó un antes y un después en la historia arquitectónica de Mendoza, no solo por su ubicación estratégica en pleno corazón del centro, sino también porque fue uno de los primeros edificios en altura que cambió para siempre el perfil urbano local. La obra fue impulsada por Miguel Escorihuela Gascón y comenzó a levantarse en 1926. Distintas fuentes lo describen como el gran pionero de la construcción moderna mendocina, con una estructura de hormigón armado y criterios sismorresistentes que resultaban innovadores para la época. Su inauguración formal llegaría en 1928, aunque el edificio ya estaba en pie desde principios de 1927, cuando ocurrió la prueba decisiva que lo volvería legendario. Esa prueba fue el sismo de 1927. En una provincia todavía atravesada por la memoria traumática del terremoto de 1861, la idea de construir hacia arriba seguía generando temor. Sin embargo, el Pasaje San Martín resistió el movimiento telúrico y demostró que era posible confiar en nuevas técnicas de edificación antisísmica. Por eso, la historiografía patrimonial mendocina lo recuerda como el edificio que ayudó a desterrar el miedo a la altura y abrió el camino a una nueva etapa de la arquitectura urbana. No se trató solo de una hazaña técnica. El Pasaje también se transformó en símbolo del refinamiento comercial y cultural de la ciudad. Su arquitectura ecléctica, de inspiración europea, sus vitrales traídos de Francia y su fisonomía monumental lo convirtieron en una pieza central del imaginario mendocino. Incluso hoy sigue siendo considerado uno de los edificios patrimoniales más representativos de Mendoza y un ícono del centro histórico. Por eso, hablar del Pasaje San Martín es hablar de mucho más que una esquina famosa. Es recordar el momento en que Mendoza empezó a confiar en la modernidad edilicia, perdió el miedo a las construcciones en altura y encontró en pleno centro una obra capaz de resumir elegancia, innovación y coraje urbano en una sola fachada. #PasajeSanMartín #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #PatrimonioMendocino #ArquitecturaDeMendoza #CentroDeMendoza #SarmientoYSanMartín #EdificiosHistóricos #MendozaHistory #HistoricMendoza #ArchitecturalHeritage #UrbanHistory #HistoricBuilding #ArtDecoArgentina #HeritageArchitecture #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
lunes, 6 de abril de 2026
1920 - La obra colonial que le dio agua a Mendoza: el antiguo canal Zanjón que ayudó a fundar un oasis.
Esta imagen de 1920 muestra una de las obras hidráulicas más antiguas y significativas de Mendoza: la primera toma y galería del canal Zanjón, vinculada al sistema de riego de la época colonial. Más que una simple estructura de piedra, se trata de un testimonio material de la ingeniería del agua que permitió sostener la vida, la agricultura y el crecimiento de la provincia en un territorio naturalmente árido. Mendoza, de hecho, se organizó históricamente como un oasis gracias a una compleja red de acequias y canales alimentados por el deshielo andino. El canal Zanjón ocupó un lugar central dentro de ese entramado. Estudios históricos sobre el regadío mendocino señalan que la toma de agua del antiguo Goazap Mayu, conocido más tarde como canal Zanjón, formó parte de una red de distribución clave para el abastecimiento agrícola y urbano. Esa tradición hidráulica no nació de la nada en tiempos modernos: hunde sus raíces en prácticas previas a la colonia, luego ampliadas, reorganizadas y administradas durante el período hispánico y también en etapas posteriores de la historia provincial. Por eso, esta fotografía tiene un valor patrimonial excepcional. No solo retrata una vieja toma de agua o una galería de piedra: documenta una de las bases sobre las que se construyó Mendoza. Diversos trabajos académicos coinciden en que el canal Zanjón, junto con otras acequias y derivaciones del río Mendoza, ayudó a estructurar el espacio urbano y rural, condicionó los cultivos, definió paisajes y sostuvo durante siglos la vida económica del oasis. Vista hoy, la escena remite a una verdad profunda de la historia mendocina: en esta tierra, el agua siempre fue destino. Obras como esta primera toma y galería del canal Zanjón no fueron detalles secundarios, sino piezas esenciales de una civilización del riego que modeló la provincia desde tiempos coloniales y que todavía hoy forma parte de su identidad más profunda. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CanalZanjón #AcequiasDeMendoza #RiegoColonial #PatrimonioMendocino #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #OldMendoza #HistoricMe#History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #HistoryNerd, #HistoryGramndoza #WaterHeritage #IrrigationHistory #ColonialMendoza #HistoricalPhotos #HeritagePhotography
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
La imagen de 1920 que muestra a Mendoza vigilando su tesoro más valioso: el agua del río
En esta fotografía de 1920 se observa una recorrida oficial por las tomas del río Mendoza, en la que aparecen el ministro de Italia, señor Cobianchi, el ministro de Industrias y Obras Públicas, ingeniero Suárez, el Cavaliere Cayetano Piccione y el coronel Tedeschi. La escena retrata mucho más que una visita protocolar: muestra el interés que despertaban en aquellos años las obras de captación y distribución del agua en una provincia cuya historia, economía y expansión agrícola dependieron siempre del manejo del río. Mendoza, de hecho, construyó gran parte de su desarrollo sobre complejos sistemas de riego derivados de los cursos cordilleranos. La imagen cobra un valor especial porque las tomas del río Mendoza eran piezas fundamentales de esa ingeniería hídrica. En una provincia árida, donde el oasis cultivado solo fue posible gracias al aprovechamiento del agua de deshielo, cada obra vinculada al riego tenía una importancia estratégica. Por eso, una recorrida de autoridades y visitantes distinguidos por esos sectores no era un gesto menor: implicaba poner en primer plano una de las bases materiales del crecimiento mendocino. Estudios históricos y técnicos coinciden en que la vida económica de Mendoza se organizó alrededor de estos sistemas de irrigación, esenciales para sostener cultivos, población y expansión territorial. Vista hoy, la fotografía también revela el prestigio que alcanzaban las obras públicas ligadas al agua en la Mendoza de comienzos del siglo XX. No solo eran infraestructuras utilitarias: representaban progreso, modernización y capacidad técnica. En ese sentido, esta postal de 1920 conserva una fuerza documental notable, porque deja ver cómo las tomas del río Mendoza formaban parte de la identidad provincial mucho antes de las grandes transformaciones hidráulicas del siglo XX. Más de un siglo después, la imagen sigue funcionando como testimonio de una verdad profunda de la historia mendocina: en esta tierra, cuidar, conducir y repartir el agua fue siempre una tarea central. Y alrededor de ese desafío se construyeron obras, paisajes y decisiones que marcaron para siempre el destino de la provincia. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #RíoMendoza #TomasDelRíoMendoza #ObrasPúblicas #RiegoEnMendoza #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #PatrimonioMendocino #OldMendoza #HistoricMendoza #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalPhotos #HeritagePhotography #MendozaHistory #OnThisDay #ThisDayInHistory #TodayInHistory #HistoricalPhotos #HistoricPhotos #ArchivePhoto #ArchivalPhoto #VintagePhotography #OldPhotos #HistoryLovers #HistoryFacts #Retro #NostalgiaCore #Throwback
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Río Mendoza, Mendoza, Argentina
La imagen de 1920 que muestra cómo el Ferrocarril Trasandino desafiaba la montaña en Mendoza
Esta fotografía de 1920 muestra uno de los pasos más impactantes del Ferrocarril Trasandino en Mendoza: un túnel abierto en plena montaña sobre el tramo ubicado entre Cacheuta y Potrerillos. La escena resume de manera extraordinaria la magnitud técnica y paisajística de aquella obra ferroviaria, concebida para unir Mendoza con Los Andes, en Chile, a través de una de las geografías más difíciles de la cordillera. El ferrocarril fue inaugurado de manera completa en 1910, después de décadas de proyectos, obras y obstáculos naturales. Más que una simple vía de transporte, el Trasandino fue una verdadera hazaña de ingeniería. En el sector mendocino, y especialmente en los tramos serranos como el de Cacheuta-Potrerillos, fue necesario perforar cerros, abrir pasos en roca viva, levantar puentes y adaptar el recorrido a pendientes muy exigentes. Esa complejidad explica por qué estas imágenes conservan hoy un valor patrimonial tan fuerte: retratan el momento en que el ferrocarril logró imponerse sobre un paisaje áspero, abrupto y majestuoso. El Ferrocarril Trasandino unió durante décadas a la Argentina y Chile, facilitando el movimiento de pasajeros, cargas e intercambio comercial a través de la cordillera. En el lado argentino, las obras comenzaron en 1887, y en pocos años la línea avanzó desde Mendoza hacia la montaña: llegó a Uspallata en 1891, a Río Blanco en 1892 y a Punta de Vacas en 1893, hasta completar más tarde la conexión internacional. Esa progresión convirtió al trazado en una de las obras ferroviarias más ambiciosas de Sudamérica a comienzos del siglo XX. Vista hoy, esta imagen no solo documenta un túnel ferroviario: también evoca una época en la que el progreso se medía en rieles, locomotoras y caminos abiertos en territorios que parecían imposibles de dominar. Entre Cacheuta y Potrerillos, el tren avanzaba aferrado a la montaña, entre curvas, precipicios y túneles, dejando una postal inolvidable del viejo Mendoza ferroviario. Más de un siglo después, ese corredor sigue siendo símbolo de memoria, paisaje y patrimonio. #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #Cacheuta #Potrerillos #PatrimonioFerroviario #Mendoza1920 #MemoriaHistórica #TrenTrasandino #OldMendoza #HistoricMendoza #RailwayHistory #Transandino #MountainRailway #HistoricalPhotos #HeritageRailway #History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #Historical, #HistoricalPhotography, #HistoricalImages, #HistoricalPhotos, #Vintage, #VintageStyle, #VintagePhoto, #VintagePhotography, #Retro, #OldPhotos, #OldPicture, #Archive, #Archives, #PhotoArchive, #BlackAndWhitePhotography, #Photography
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
La postal perdida de 1920: el primer jardín zoológico que le dio un aire europeo al viejo Parque del Oeste. Ciudad de Mendoza
En esta imagen de 1920 se aprecia una de las estampas más pintorescas del primer Jardín Zoológico de la ciudad de Mendoza, emplazado en el entonces Parque del Oeste, hoy conocido como Parque General San Martín. La escena resume el encanto paisajístico que buscaba proyectar ese gran paseo público mendocino: espejos de agua, vegetación abundante y rincones diseñados para el paseo, la contemplación y el contacto con la naturaleza. El Parque fue creado en 1896 y durante muchos años conservó el nombre de Parque del Oeste, antes de adoptar su denominación actual. El zoológico formó parte de ese proyecto de embellecimiento y modernización urbana. Según documentación oficial del actual Ecoparque, la institución fue creada en 1903, durante la gobernación de José Galigniana Segura, e integraba el plan general concebido para el parque por el paisajista francés Carlos Thays en 1896. A comienzos del siglo XX, ese espacio se incorporó al paisaje recreativo mendocino como uno de los atractivos más singulares del paseo. Vista hoy, esta fotografía no solo muestra un rincón apacible del antiguo zoológico: también funciona como testimonio de una Mendoza que buscaba consolidar su perfil moderno, con grandes obras públicas, jardines planificados y ámbitos de sociabilidad al aire libre. Décadas más tarde, el predio zoológico sería transformado y reubicado dentro del parque, pero esta imagen conserva el valor de una memoria visual temprana de aquel primer enclave. #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #ParqueDelOeste #ParqueGeneralSanMartín #ZoológicoDeMendoza #Mendoza1920 #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #OldMendoza #HistoricMendoza #VintageMendoza #MendozaHistory #HistoricalPhotos #UrbanHistory #HeritagePhotography #VintagePhotography, #HistoryLovers, #ArgentinaHistory, #ArchivalGold, #OldWorldCharm
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









.png)







