Esta fotografía centenaria nos devuelve a una Cordillera de los Andes silenciosa, áspera y casi intacta. Frente al objetivo se levanta el Cerro Penitentes, una de las formaciones más singulares de la alta montaña mendocina, cuya cumbre ronda los 4.350 metros sobre el nivel del mar. Sus paredones, agujas y columnas naturales parecen formar, contemplados desde la distancia, una solemne procesión de religiosos encapuchados; esa extraordinaria semejanza habría dado origen al nombre que atravesó generaciones: Los Penitentes. Hacia 1920 todavía no existían la actual villa de montaña ni el centro invernal, surgidos muchas décadas después. Sin embargo, el paisaje ya ocupaba un lugar estratégico dentro del corredor que vinculaba Mendoza con Chile. El Ferrocarril Trasandino, inaugurado el 5 de abril de 1910, había logrado unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes, venciendo pendientes, nevadas, quebradas y enormes dificultades técnicas. Las imágenes y postales de aquellos años convirtieron estas montañas en símbolos de una nueva época de comunicación entre ambos países. El cerro también guarda una historia mucho más antigua: figura entre los sitios arqueológicos asociados al tramo mendocino del Qhapaq Ñan o Camino Principal Andino, incorporado en 2014 al Patrimonio Mundial de la UNESCO. La primera ascensión moderna documentada se atribuye al británico Arthur E. Lightbody, quien habría alcanzado la cumbre el 22 de noviembre de 1897 durante la expedición dirigida por Edward FitzGerald. Más de un siglo después, la imagen continúa transmitiendo la misma sensación de grandeza: una fortaleza natural tallada por el tiempo, un ejército de piedra inmóvil y un centinela eterno del camino cordillerano. Allí, donde cada roca parece conservar el eco de viajeros, ferroviarios, arrieros y antiguos caminantes andinos, Mendoza revela uno de sus rostros más imponentes e inolvidables. #MendozAntigua #CerroPenitentes #LosPenitentes #Mendoza #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #FerrocarrilTrasandino #QhapaqÑan #AndesMountains #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #MountainHeritage
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sábado, 22 de agosto de 2026
🔥🏔️ HACIA 1920: LOS MONJES DE PIEDRA QUE CUSTODIABAN EL CAMINO ENTRE MENDOZA Y CHILE —
Esta fotografía centenaria nos devuelve a una Cordillera de los Andes silenciosa, áspera y casi intacta. Frente al objetivo se levanta el Cerro Penitentes, una de las formaciones más singulares de la alta montaña mendocina, cuya cumbre ronda los 4.350 metros sobre el nivel del mar. Sus paredones, agujas y columnas naturales parecen formar, contemplados desde la distancia, una solemne procesión de religiosos encapuchados; esa extraordinaria semejanza habría dado origen al nombre que atravesó generaciones: Los Penitentes. Hacia 1920 todavía no existían la actual villa de montaña ni el centro invernal, surgidos muchas décadas después. Sin embargo, el paisaje ya ocupaba un lugar estratégico dentro del corredor que vinculaba Mendoza con Chile. El Ferrocarril Trasandino, inaugurado el 5 de abril de 1910, había logrado unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes, venciendo pendientes, nevadas, quebradas y enormes dificultades técnicas. Las imágenes y postales de aquellos años convirtieron estas montañas en símbolos de una nueva época de comunicación entre ambos países. El cerro también guarda una historia mucho más antigua: figura entre los sitios arqueológicos asociados al tramo mendocino del Qhapaq Ñan o Camino Principal Andino, incorporado en 2014 al Patrimonio Mundial de la UNESCO. La primera ascensión moderna documentada se atribuye al británico Arthur E. Lightbody, quien habría alcanzado la cumbre el 22 de noviembre de 1897 durante la expedición dirigida por Edward FitzGerald. Más de un siglo después, la imagen continúa transmitiendo la misma sensación de grandeza: una fortaleza natural tallada por el tiempo, un ejército de piedra inmóvil y un centinela eterno del camino cordillerano. Allí, donde cada roca parece conservar el eco de viajeros, ferroviarios, arrieros y antiguos caminantes andinos, Mendoza revela uno de sus rostros más imponentes e inolvidables. #MendozAntigua #CerroPenitentes #LosPenitentes #Mendoza #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #FerrocarrilTrasandino #QhapaqÑan #AndesMountains #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #MountainHeritage
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jueves, 20 de agosto de 2026
🔥🌊📸 1928: JUAN PI MIRÓ AL ABISMO Y CONGELÓ AL RÍO MÁS PODEROSO DE MENDOZA
En 1928, durante el relevamiento encabezado por el ingeniero Carlos Wauters, la cámara de Juan Pi detuvo para siempre una escena extraordinaria: el río Grande avanzando por una profunda garganta de roca, mientras un estrecho puente y las diminutas figuras que lo atraviesan permiten comprender la escala monumental del paisaje. No era solamente una fotografía impactante, sino también un valioso documento técnico y humano de una época en la que explorar el sur mendocino exigía internarse en territorios remotos, con caminos precarios y pesados equipos fotográficos. Juan “Jean Eugene” Pi, nacido en Suiza en 1875 y radicado en San Rafael, se convirtió en uno de los grandes cronistas visuales de Mendoza: retrató trabajadores, oficios, industrias, paisajes y hasta los efectos de la erupción del volcán Descabezado Grande en 1932. En esta imagen, su lente transformó una misión de estudio en una verdadera obra de arte. El río Grande no es un curso de agua más: es el más caudaloso de Mendoza, posee una cuenca de aproximadamente 10.872 kilómetros cuadrados y recibe sus principales aportes del deshielo cordillerano y de los ríos Cobre y Tordillo. Después de descender miles de metros desde las altas montañas de Malargüe, continúa hacia el río Colorado, del que constituye su principal afluente. Aquella fotografía de 1928 conserva el instante en que la ingeniería, la exploración y el arte se encontraron frente a una naturaleza descomunal. Casi un siglo después, el puente parece frágil y los hombres apenas puntos sobre la piedra, pero el río continúa imponiéndose como el verdadero gigante de la escena: una fuerza capaz de tallar montañas, alimentar territorios y escribir una parte esencial de la historia hídrica de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #JuanPi #CarlosWauters #RioGrande #Malargue #HistoriaDelAgua #FotografiaHistorica #PatrimonioMendocino #CulturaDelAgua #MendozaHistory #HistoricPhotography #WaterHistory #ArgentinaHistory #Andes
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🔥💍🕰️ 1920: EL COMPROMISO ZABALEGUI–ROMERO, UNA PROMESA DE AMOR QUE VENCIÓ AL OLVIDO
En la Mendoza de 1920, cuando los compromisos matrimoniales constituían verdaderos acontecimientos familiares y sociales, la residencia de la familia Zabalegui abrió sus puertas para celebrar la unión formal de la joven María Zabalegui con el caballero Guillermo E. Romero. La reunión congregó a familiares y amigas de la futura esposa, cuyas elegantes presencias, según relataba la crónica de la época, otorgaron brillo y distinción a aquella velada. No se trataba únicamente de anunciar una próxima boda: el compromiso representaba el momento en que una decisión íntima se hacía pública y las familias presentaban ante su círculo social el proyecto de vida de los futuros esposos. Con el lenguaje exuberante y romántico característico de las páginas sociales, el cronista describió un ambiente atravesado por la alegría, las ilusiones y las promesas, como si sobre aquellas jóvenes “cabecitas llenas de música” no pudiera proyectarse ninguna sombra. Los estudios históricos señalan que estas ceremonias eran más visibles y formales que el tradicional pedido de mano: podían reunir a parientes y amistades, incluir el intercambio de anillos y servir para establecer una fecha aproximada de casamiento. Pero aquella escena también pertenecía a una sociedad profundamente distinta de la actual: en 1920 todavía faltaban seis años para la sanción de la Ley 11.357, que amplió los derechos civiles de las mujeres argentinas. Por eso, detrás de la sonrisa de María y de los buenos augurios dedicados a la pareja también aparece el retrato de una época, con sus códigos amorosos, sus expectativas familiares y sus marcadas desigualdades. Más de un siglo después, desconocemos todavía qué caminos recorrieron María Zabalegui y Guillermo E. Romero, pero aquel compromiso quedó detenido para siempre en esta fotografía y en una pequeña crónica social que logró vencer al tiempo. ¿Algún descendiente o conocedor de las antiguas familias mendocinas puede ayudarnos a completar esta historia? #MendozAntigua #Mendoza1920 #HistoriaDeMendoza #MemoriaMendocina #FotografíaAntigua #AmorDeAntaño #Compromiso #HistoriaSocial #FamiliasMendocinas #Genealogía #OldMendoza #ArgentineHistory #VintageLove #EngagementHistory #HistoricPhotography
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💧🏔️🇦🇷 1923: SIR THOMAS WARD, EL INGENIERO BRITÁNICO QUE LLEGÓ DESDE LONDRES PARA ESTUDIAR EL AGUA QUE DABA VIDA A MENDOZA
Este retrato de 1923 conserva el rostro de Sir Thomas Ward, un protagonista poco recordado de una época decisiva para la ingeniería hídrica mendocina. No fue simplemente un visitante extranjero: el 19 de julio de aquel año, durante el gobierno de Carlos Washington Lencinas, el vicegobernador Bautista Gargantini —entonces a cargo del Poder Ejecutivo— dispuso su contratación en Londres para que viajara a Mendoza y permaneciera durante cinco meses encabezando estudios técnicos sobre los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel, cuatro arterias fundamentales para la supervivencia y el desarrollo productivo provincial. Ward llegó a una tierra donde dominar, medir y distribuir el agua significaba mucho más que una cuestión de ingeniería: significaba hacer posible el oasis en medio del desierto. Los trabajos impulsados en aquellos años analizaban los recursos disponibles y contemplaban proyectos de regulación y embalse, especialmente sobre los sistemas de los ríos Mendoza y Tunuyán. El resultado de esa labor quedó plasmado en un importante informe publicado por el Gobierno de Mendoza en 1924 y firmado por Kennedy, Ivanissevich y Ward. Su presencia coincidió además con un período de intensa expansión de las obras hidráulicas: durante la administración de Lencinas comenzó la construcción del Dique Phillips, sobre el Bajo Tunuyán, infraestructura que posteriormente se transformaría en una pieza relevante para la distribución del riego en el Este mendocino. Todo esto ocurría sobre una estructura institucional que Mendoza venía construyendo desde el siglo XIX: la histórica Ley General de Aguas de 1884 había organizado jurídicamente el aprovechamiento del recurso y dado origen al organismo que evolucionaría hasta convertirse en el actual Departamento General de Irrigación, institución de jerarquía constitucional encargada de administrar las aguas públicas de la provincia. Más de un siglo después, contemplar el retrato de Ward es observar a uno de aquellos técnicos que intentaron responder una pregunta que todavía define el destino mendocino: ¿cómo administrar con inteligencia cada gota de agua disponible? En una provincia naturalmente árida, sus ríos, diques, canales y acequias no son únicamente obras de ingeniería: son la arquitectura invisible que permitió levantar ciudades, plantar viñedos, extender cultivos y convertir el desierto en oasis. 📷 Retrato de Sir Thomas Ward, 1923. Archivo histórico vinculado al patrimonio hídrico de Mendoza. #SirThomasWard #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #AguaDeMendoza #HistoriaDelAgua #Irrigación #DepartamentoGeneralDeIrrigación #RíoMendoza #RíoTunuyán #RíoDiamante #RíoAtuel #DiquePhillips #IngenieríaHidráulica #PatrimonioHídrico #OasisMendocino #MemoriaMendocina #MendozaHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HydraulicEngineering #ArgentinaHistory #HistoricMendoza #WaterHeritage
miércoles, 19 de agosto de 2026
🔥🌳🏜️ 1928: LAVALLE Y EL BOSQUE QUE RESISTE AL DESIERTO — ALGARROBOS, CHAÑARES Y UNA MENDOZA CASI OLVIDADA
En 1928, el ingeniero Stegmann dejó registrada esta extraordinaria escena de los bosques de algarrobos y chañares de Lavalle, como parte de un estudio realizado por el ingeniero Carlos Wauters. Casi un siglo después, la fotografía es mucho más que una postal antigua: es una ventana hacia el paisaje natural del norte mendocino y un valioso documento de la relación entre territorio, vegetación y agua. El Gobierno de Mendoza conserva y difunde esta imagen dentro del patrimonio fotográfico vinculado a la historia hídrica provincial, un archivo que permite reconstruir cómo era Mendoza antes de muchas de las profundas transformaciones del siglo XX. En aquel secano aparentemente hostil prosperaban bosques abiertos capaces de sobrevivir a condiciones extremas. Entre sus protagonistas estaban el algarrobo dulce o negro (Prosopis flexuosa) y el chañar (Geoffroea decorticans), dos especies nativas extraordinariamente adaptadas a los ambientes áridos. Investigadores del CONICET destacan la rusticidad del chañar y la resistencia del algarrobo a la sequía; este último puede desarrollarse en ambientes donde sus raíces acceden a las aguas freáticas, convirtiéndose en una pieza fundamental del paisaje del Monte mendocino. Y aquella vegetación no era solamente naturaleza: era también alimento, refugio y cultura. Las comunidades huarpes de Lavalle mantienen históricamente un profundo vínculo con el algarrobo y con su fruto, la algarroba, utilizada para elaborar alimentos y bebidas tradicionales. Una parte de aquel mundo fotografiado por Stegmann todavía sobrevive. La actual Reserva Natural Bosques Telteca protege un relicto del monte nativo de algarrobo y conserva ambientes donde conviven algarrobales, bosquecillos de chañar, jarillales y médanos, además de ofrecer refugio a numerosas especies animales. Por eso esta fotografía de 1928 posee una fuerza especial: el hombre que aparece junto al cauce parece pequeño frente a árboles enormes y retorcidos, mientras el agua atraviesa lentamente una tierra que muchos imaginan únicamente como desierto. Es una Mendoza distinta y, al mismo tiempo, profundamente reconocible. Una imagen donde el monte, el agua y el habitante del secano cuentan juntos una historia que comenzó mucho antes que nosotros. Casi cien años después, aquellos algarrobos y chañares siguen recordándonos que en las zonas más áridas de Mendoza también existen bosques, memoria y vida. 📷 Imagen histórica: Bosques de algarrobos y chañares en Lavalle. Autor: Ing. Stegmann. Estudio de Carlos Wauters, 1928. Mendoza, Argentina.
#MendozAntigua #Mendoza #Lavalle #BosquesTelteca #Telteca #Algarrobo #Chañar #MonteMendocino #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #FotosAntiguas #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #PuebloHuarpe #SecanoMendocino #NaturalezaArgentina #MemoriaHistórica #HistoricMendoza #OldArgentina #ArgentineHistory #HistoricPhotography #NativeForest #DryForest #Algarrobo #CulturalHeritage #MendozaArgentina
🔥💧🏔️ 1920: SOBRE EL RÍO TUNUYÁN, LOS HOMBRES QUE MEDÍAN EL AGUA QUE HACÍA FLORECER A MENDOZA
Una angosta pasarela, una obra hidráulica y tres figuras recortadas contra el horizonte. La fotografía, tomada en 1920 y conservada con un epígrafe que identifica al superintendente Federico Segura junto al ingeniero Vitali, captura mucho más que una recorrida por el río Tunuyán: retrata una época en la que controlar, distribuir y aprovechar cada metro cúbico de agua significaba decidir qué tierras podían transformarse en viñedos, chacras y pueblos en pleno corazón de una provincia árida. Para entonces Mendoza llevaba décadas construyendo una verdadera cultura institucional alrededor del agua. La histórica Ley de Aguas había sido sancionada en 1884 y el sistema provincial de administración hídrica fue convirtiéndose en una pieza fundamental para el crecimiento de los oasis productivos. Durante las primeras décadas del siglo XX, las intervenciones sobre los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel acompañaron la expansión agrícola y agroindustrial de la provincia. El protagonista natural de esta imagen es el Tunuyán: una cuenca que actualmente Irrigación calcula en 18.954 km² y que alimenta dos grandes espacios productivos, el Tunuyán Superior —estrechamente ligado al Valle de Uco— y el Tunuyán Inferior, fundamental para amplias zonas del Este mendocino. Décadas después llegarían obras de regulación y derivación mucho mayores, pero estas escenas tempranas recuerdan el trabajo técnico que precedió a esa transformación. Federico Segura perteneció precisamente a aquella generación de funcionarios vinculados a la profesionalización de la administración provincial: investigaciones académicas señalan que era graduado de la Escuela de Vitivinicultura y que desde 1910 había ocupado distintas funciones públicas. A su lado aparece asociado en el epígrafe el ingeniero Galileo Vitali, figura que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes estudiosos del agua mendocina. Integró el Departamento General de Irrigación y dedicó años a analizar los sistemas de riego, la hidrología provincial, las aguas subterráneas e incluso los riesgos aluvionales. En 1940 culminó “Hidrología Mendocina”, una obra que Irrigación considera fundamental para comprender el recurso hídrico de la provincia. Vista más de un siglo después, aquella pequeña fotografía adquiere una dimensión enorme: hombres sobre una estructura aparentemente sencilla observando un río que era —y continúa siendo— una de las grandes arterias de vida de Mendoza. Porque aquí el oasis nunca fue un regalo espontáneo de la naturaleza: fue el resultado de siglos de acequias, canales, compuertas, cálculos, trabajo humano y una obsesión colectiva por conducir el agua desde la montaña hasta la tierra sedienta. En 1920, Segura y Vitali estaban frente a ese desafío. Y detrás de ellos comenzaba a dibujarse la Mendoza agrícola que conocerían las generaciones siguientes. 💧🍇🏔️🇦🇷 #Mendoza #MendozAntigua #RioTunuyan #Tunuyan #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Agua #Irrigacion #HistoriaDelAgua #ObrasHidraulicas #Ingenieria #GalileoVitali #FedericoSegura #PatrimonioMendocino #ArchivoHistorico #FotosAntiguas #Argentina #WaterHistory #HydraulicEngineering #Irrigation #HistoricMendoza #ArgentinaHistory #WaterManagement #EngineeringHistory
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domingo, 19 de julio de 2026
CACHEUTA ANTES DE QUE RUGIERA EL RÍO: LA POSTAL DEL PARAÍSO TERMAL QUE EL ALUVIÓN DE 1934 CAMBIÓ PARA SIEMPRE - MENDOZA - ARGENTINA
Esta antigua postal detuvo para siempre una escena de la Cacheuta más legendaria: el río Mendoza encajonado entre enormes formaciones rocosas, una precaria pasarela colgante de madera y, al fondo, algunas construcciones pertenecientes al histórico complejo termal. Por su estética y por los elementos visibles, la imagen podría situarse prudentemente entre 1913 y enero de 1934, probablemente durante la década de 1920, aunque sin observar el reverso, el sello de circulación o la firma del editor no es posible establecer un año exacto. Mucho antes del turismo moderno, las aguas calientes que brotaban entre las montañas ya eran conocidas por los habitantes originarios y los antiguos viajeros andinos. Sin embargo, el gran salto de Cacheuta comenzó con el ferrocarril y alcanzó su máximo esplendor alrededor de 1913, cuando abrió un extraordinario hotel termal inspirado en el casino de Dieppe, Francia. Según una publicación ferroviaria de 1917, aquel establecimiento poseía 145 habitaciones, cancha de tenis, salones, restaurantes, un pabellón con 50 cabinas de baño, ascensores que comunicaban la estación, el hotel y las termas, y un singular recinto de vapores naturales excavado en la roca. Cacheuta se convirtió así en uno de los destinos de montaña más refinados de la Argentina, visitado por familias acomodadas, figuras políticas y viajeros que llegaban en tren buscando descanso, paisaje y las propiedades atribuidas a sus aguas minerales. Pero durante la tarde del 10 de enero de 1934, después de intensos calores y fuertes tormentas cordilleranas, una gigantesca masa de agua, barro y rocas descendió por el río Mendoza. El cauce llegó a elevarse varios metros y golpeó violentamente el hotel, las instalaciones termales, las usinas, los puentes y extensos tramos del Ferrocarril Trasandino. Gran parte de aquel mundo de lujo desapareció en pocas horas, aunque la antigua torre del ascensor sobrevivió como testigo del desastre. La sencilla pasarela que vemos en primer plano tampoco debe confundirse con el actual puente colgante de Cacheuta: esa estructura metálica, de 140 metros de longitud, fue construida por Vialidad Provincial recién en 1952 para comunicar la estación ferroviaria con un nuevo barrio de trabajadores. Esta postal pertenece a la época dorada en la que las tarjetas ilustradas eran recuerdos, mensajes y verdaderas herramientas de promoción turística. Grandes editores como Jacobo Peuser y Roberto Rosauer difundieron miles de paisajes argentinos, pero sin el reverso de esta pieza no puede atribuirse responsablemente su edición a una casa determinada. Más que una imagen antigua, es una ventana hacia la Cacheuta anterior al desastre: un paraíso termal suspendido entre el progreso, la montaña y un río que, una tarde de 1934, cambió su historia para siempre. #Cacheuta #TermasDeCacheuta #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #LujánDeCuyo #RíoMendoza #FerrocarrilTrasandino #PostalesAntiguas #MemoriaHistórica #ArgentinaHistórica #TurismoMendoza #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #CacheutaHistory #MendozaHistory #OldArgentina #VintagePostcard #HistoricHotels #ThermalSprings #AndesMountains #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #RailwayHistory
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lunes, 13 de julio de 2026
1920: LA MONUMENTAL OBRA QUE DESAFIÓ AL RÍO TUNUYÁN Y CONVIRTIÓ EL DESIERTO EN TIERRA FÉRTIL - MENDOZA, ARGENTINA
En 1920, mientras gran parte del territorio mendocino dependía absolutamente del agua proveniente de la cordillera, una cámara registró este extraordinario panorama de las obras hidráulicas ejecutadas sobre el río Tunuyán. La imagen, muestra un dique en plena construcción, rodeado de excavaciones, terraplenes y estructuras levantadas con los recursos técnicos disponibles hace más de un siglo. No era solamente una obra de ingeniería: representaba la lucha permanente de Mendoza por dominar, conducir y distribuir un recurso escaso, imprescindible para transformar el paisaje árido en viñedos, chacras, frutales y poblaciones. La cuenca del Tunuyán se extiende sobre aproximadamente 18.954 kilómetros cuadrados y alimenta dos grandes áreas productivas, conocidas como los oasis del Tunuyán Superior y del Tunuyán Inferior, fundamentales para el desarrollo agrícola del Valle de Uco y de la Zona Este. La construcción de diques, tomas y canales formaba parte de una política hídrica iniciada décadas antes. La histórica Ley de Aguas de 1884 organizó legalmente la administración y distribución del recurso, mientras que el organismo que actualmente conocemos como Departamento General de Irrigación fue evolucionando institucionalmente hasta adoptar esa denominación en 1916. Durante las primeras décadas del siglo XX, estas intervenciones permitieron ampliar las tierras cultivables y sostener el crecimiento de la vitivinicultura y de otras actividades agroindustriales. Historiadores del CONICET destacan que aquel siglo constituyó uno de los períodos más fructíferos de Mendoza en materia de infraestructura hídrica, resultado del esfuerzo combinado del Estado, los técnicos, los trabajadores y los propios regantes. Esta fotografía no conserva únicamente el nacimiento de un dique: retrata el momento en que la inteligencia, el trabajo humano y la voluntad colectiva comenzaron a imponer nuevos caminos al agua. Allí, entre tierra removida, muros todavía inconclusos y el cauce indomable del Tunuyán, se estaba construyendo silenciosamente una parte decisiva de la Mendoza moderna. #Mendoza #MendozAntigua #RíoTunuyán #HistoriaDeMendoza #ObrasHidráulicas #Irrigación #PatrimonioHídrico #IngenieríaArgentina #AguaDeMendoza #ValleDeUco #ZonaEste #ArgentinaHistórica #MendozaHistory #TunuyanRiver #HydraulicEngineering #WaterHistory #ArgentineHistory #HistoricalMendoza #IrrigationHistory #EngineeringHeritage
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miércoles, 1 de julio de 2026
1926 - PASAJE SAN MARTÍN: EL COLOSO QUE DESAFIÓ EL MIEDO SÍSMICO Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL CIELO DE MENDOZA
A comienzos del siglo XX, Mendoza todavía caminaba con la memoria herida del gran terremoto de 1861. Aquella tragedia había destruido la ciudad y marcado profundamente la forma de construir: casas bajas, muros de adobe, techos livianos, calles amplias y una desconfianza casi instintiva hacia todo lo que quisiera crecer en altura. El INPRES recuerda que el sismo del 20 de marzo de 1861 fue porcentualmente el más destructivo de la historia argentina: devastó la ciudad y departamentos vecinos, con una intensidad de IX grados Mercalli. En esa Mendoza todavía prudente, de fachadas bajas y horizonte contenido, comenzaba a respirarse otro tiempo. El Ferrocarril Trasandino Los Andes–Mendoza, inaugurado el 5 de abril de 1910, había conectado la provincia con Chile a través de la cordillera, abriendo una etapa de modernidad, comercio y audacia técnica. También la vida política mendocina mostraba una fuerte vocación institucional: la Constitución provincial de 1854 fue la primera Carta Magna provincial posterior a la Constitución Nacional de 1853, y la reforma de 1916 incorporó derechos sociales avanzados para la época, como la jornada de ocho horas y el descanso dominical. Pero la modernidad no llegaba sin dolor. Durante los años de la Primera Guerra Mundial y la crisis económica que golpeó a la provincia, el gobernador Francisco Segundo Álvarez debió enfrentar una situación social muy dura. Las ollas populares instaladas en plazas mendocinas dieron origen al apodo popular de “Pancho Hambre”, expresión que quedó grabada en la memoria política local. En medio de esa ciudad marcada por el temor, la necesidad y el deseo de progreso, apareció el sueño de un hombre visionario: Miguel Escorihuela Gascón, empresario español radicado en Mendoza y fundador de una de las grandes tradiciones vitivinícolas de la provincia. Su idea parecía casi una locura para la época: levantar un edificio moderno, alto, elegante, con galería comercial, oficinas, viviendas, locales con salida a distintas calles, vitrales, ascensores, cúpulas y una torre capaz de dominar el paisaje urbano. Así nació el Pasaje San Martín, inaugurado el 11 de noviembre de 1926, en la esquina de avenida San Martín y el Paseo Sarmiento. La Ciudad de Mendoza lo define como un edificio que integró arte, comercio y vida cotidiana, marcando un antes y un después en la historia urbana mendocina. La obra fue proyectada por el ingeniero Ludovig Froude/Freude, dirigida técnicamente por el ingeniero Edmundo Guillermo Romero y ejecutada por la empresa constructora F. H. Schmidt, firma vinculada a otras obras importantes de la provincia. Su concepción tomó como referencia los grandes pasajes comerciales europeos, especialmente las galerías con cubierta acristalada, un modelo que buscaba combinar luz natural, circulación, comercio y elegancia arquitectónica. El edificio fue revolucionario para Mendoza. Fue el primer edificio en altura de la provincia, uno de los primeros en utilizar estructura de hormigón armado con criterio sismorresistente, y el primer gran antecedente local de galería comercial integrada con departamentos y oficinas. Cuenta con cuatro plantas, una torre de siete pisos coronada por una cúpula, accesos por San Martín, Sarmiento y 9 de Julio, y una organización interior pensada para unir comercio, vivienda y trabajo en un mismo conjunto urbano. Sus vitrales franceses son una de sus joyas más admiradas. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza destaca que fueron fabricados en hornos de carbón y que, por esa técnica artesanal, hoy resultan prácticamente irrepetibles. También señala que el edificio conserva sectores de gran riqueza arquitectónica, departamentos, oficinas, locales comerciales y una torre coronada por cúpula. El Pasaje concentra más de 300 metros cuadrados de vitrales, con detalles vinculados al Art Nouveau; sus vitrales fueron traídos de Francia, sus mármoles de Italia, y aún conserva en funcionamiento tres ascensores históricos, considerados los primeros instalados en Cuyo. Además, fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia y de interés artístico y arquitectónico por el municipio. Pero el gran desafío no fue solamente construirlo: fue lograr que Mendoza confiara en él. En una ciudad donde todavía pesaba el recuerdo de 1861, vivir o trabajar en un edificio alto parecía una temeridad. La torre de Escorihuela se levantaba como una provocación al miedo colectivo. Se cuenta que, ante la desconfianza inicial, fue necesario ofrecer facilidades para que los primeros ocupantes se animaran a habitarlo. El Pasaje no solo debía demostrar belleza: debía demostrar resistencia. Y la prueba llegó pronto. Mendoza volvió a sentir movimientos sísmicos, pero aquel edificio que muchos miraban con sospecha permaneció en pie. Su estructura sismorresistente fue convirtiéndose en argumento, en símbolo y en tranquilidad. El “capricho” del visionario empezó a ser leído como una anticipación del futuro. Durante décadas, el Pasaje San Martín fue el gran dominador del perfil urbano mendocino. Hasta 1954 se mantuvo como la construcción más alta de la provincia, año en que el Edificio Gómez, diseñado por Manuel Civit, inauguró una nueva etapa de verticalidad en el centro de la ciudad. Hoy, a meses de cumplir su centenario el 11 de noviembre de 2026, el Pasaje San Martín sigue siendo una de las imágenes más poderosas de Mendoza. No es solamente una galería. No es solamente un edificio antiguo. Es una declaración de confianza en una tierra sísmica. Es la prueba de que una ciudad también puede levantarse por encima de sus temores. La obra que algunos consideraron el delirio de un “loco aragonés” terminó convirtiéndose en un hito patrimonial, arquitectónico y emocional. Allí donde Mendoza miraba hacia abajo por miedo a caer, el Pasaje San Martín se atrevió a mirar hacia arriba. Y desde entonces, su cúpula sigue recordándonos que el progreso verdadero no nace de negar la memoria, sino de construir sobre ella con inteligencia, belleza y coraje. #PasajeSanMartin #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #PatrimonioMendocino #ArquitecturaMendocina #MiguelEscorihuelaGascon #EscorihuelaGascon #CentroDeMendoza #MendozaHistórica #Cuyo #ArgentinaHistórica #MemoriaUrbana #Vitrales #ArtNouveau #ArquitecturaArgentina #PatrimonioCultural #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricArchitecture #ArgentineHistory #UrbanHeritage #CulturalHeritage #VintageMendoza
lunes, 29 de junio de 2026
1929 🚄🔥 EL TREN QUE QUISO VOLAR: EL SCHIENENZEPPELIN, LA BESTIA DE HÉLICE QUE DESAFIÓ A EUROPA
Hubo una época en la que el futuro no parecía venir sobre ruedas, sino empujado por una hélice de avión. A fines de los años veinte, Alemania imaginó un tren tan extraño, veloz y audaz que todavía hoy parece salido de una película futurista: el Schienenzeppelin, conocido también como Rail Zeppelin o “zepelín sobre rieles”. Diseñado por el ingeniero aeronáutico alemán Franz Kruckenberg en 1929, este vehículo experimental mezclaba dos mundos que parecían imposibles de unir: la aerodinámica de los dirigibles y la ingeniería ferroviaria. No era una locomotora común. Su silueta alargada, metálica y afilada recordaba a un avión sin alas. En la parte trasera llevaba una enorme hélice de madera impulsada por un motor aeronáutico BMW, una solución radical para intentar llevar el ferrocarril a velocidades nunca vistas. La construcción comenzó a tomar forma hacia 1930. Kruckenberg trasladó al tren principios propios de la aviación: estructura liviana, líneas limpias, reducción de peso y una búsqueda obsesiva de menor resistencia al aire. El resultado fue una máquina plateada, futurista y casi irreal, que rompía con la imagen pesada y humeante de las locomotoras a vapor que dominaban la época. Su momento de gloria llegó el 21 de junio de 1931, cuando el Schienenzeppelin recorrió la ruta entre Hamburgo-Bergedorf y Berlín-Spandau. En aquel viaje alcanzó los 230,2 km/h, una velocidad extraordinaria para su tiempo, estableciendo un récord mundial ferroviario que permaneció imbatido durante 24 años. Miles de curiosos se acercaron a estaciones y vías para ver pasar aquella flecha plateada que parecía más una nave del futuro que un tren. Pero la misma audacia que lo hizo legendario también lo condenó. La hélice era peligrosa para estaciones, pasajeros y trabajadores ferroviarios. El vehículo tenía problemas prácticos: no podía integrarse fácilmente a los servicios regulares, tenía capacidad limitada, exigía condiciones especiales de circulación y no encajaba en una red pensada para trenes mucho más lentos. La Deutsche Reichsbahn terminó apostando por soluciones más convencionales y funcionales, como los trenes rápidos diésel. El Schienenzeppelin nunca llegó a fabricarse en serie. Fue único. Un prototipo irrepetible. Después de modificaciones, abandono y años de incertidumbre, terminó desguazado en 1939. Su cuerpo desapareció, pero su leyenda quedó intacta: fue el tren que quiso volar, una joya extrema de la ingeniería de entreguerras y una de las imágenes más impactantes del sueño humano por conquistar la velocidad. Más que un fracaso, fue una advertencia del futuro. Un experimento que demostró que la modernidad no siempre llega por el camino correcto, pero a veces deja postales inolvidables. #Schienenzeppelin #RailZeppelin #HistoriaFerroviaria #TrenesHistóricos #IngenieríaAlemana #FranzKruckenberg #TrenesDelMundo #HistoriaDeLaTecnología #VelocidadSobreRieles #Ferrocarriles #MáquinasHistóricas #Alemania1931 #InventosDelPasado #HistoriaVisual #MendozAntigua #RailHistory #Schienenzeppelin #RailZeppelin #HistoricTrain #GermanEngineering #FranzKruckenberg #VintageTechnology #EngineeringHistory #TrainHistory #HighSpeedRail #ExperimentalTrain #HistoryOfTechnology #VintageMachines #RailwayHistory #OldEngineering
domingo, 28 de junio de 2026
MENDOZA, 1920: CUANDO EL RÍO TUNUYÁN ERA LA LLAVE DEL OASIS
En 1920, sobre las márgenes del río Tunuyán, tres figuras vinculadas a la administración pública y técnica de Mendoza fueron registradas durante una inspección de obras hidráulicas: de derecha a izquierda, según el epígrafe original, aparecen el Superintendente Federico Segura, el Ministro de Industrias y Obras Públicas Leopoldo Suárez y el jefe técnico Ing. A. Iñon. La escena puede parecer simple: hombres de sombrero, tierra removida, compuertas, postes, acequias y campo abierto. Pero en realidad muestra una de las grandes batallas silenciosas de Mendoza: la lucha por ordenar, conducir y aprovechar el agua en una provincia marcada por el desierto. Mendoza no se hizo oasis por casualidad. Su paisaje productivo nació de una decisión histórica: transformar ríos de montaña en vida agrícola, convertir cauces en canales, canales en viñedos, viñedos en trabajo y trabajo en identidad. El Tunuyán fue una pieza fundamental de esa historia. Su caudal alimentó zonas del Valle de Uco y del Este mendocino, sosteniendo el crecimiento de la agricultura, la vitivinicultura y los asentamientos rurales. Desde fines del siglo XIX, la provincia entendió que el agua debía administrarse con reglas, planificación y autoridad técnica. La Ley General de Aguas de 1884 creó la base institucional que dio origen al actual Departamento General de Irrigación, organismo clave en el gobierno del recurso hídrico mendocino. En una tierra donde la lluvia era escasa y la producción dependía del riego, cada compuerta, cada toma y cada canal podían definir el futuro de una finca, de una colonia o de un departamento entero. Leopoldo Suárez no fue un funcionario más. Formado en la Escuela Nacional de Vitivinicultura de Mendoza y perfeccionado en Conegliano, Italia, representó a esa generación de técnicos que ingresó al Estado provincial para darle conocimiento, método y planificación a áreas esenciales como la vitivinicultura, la irrigación, la obra pública y la educación. Federico Segura, por su parte, también aparece vinculado a esa etapa de profesionalización de la gestión hídrica, en un momento en que Mendoza necesitaba expertos capaces de recorrer el territorio, medir, inspeccionar y decidir sobre el agua. Esta imagen, tomada sobre el río Tunuyán, guarda mucho más que una inspección oficial. Es el retrato de una provincia que se estaba pensando a sí misma desde sus cauces. Allí donde otros veían aridez, Mendoza vio futuro. Allí donde el agua corría libre, el ingenio humano levantó obras. Allí donde había tierra seca, el riego hizo posible el oasis. Porque en Mendoza, hablar del agua nunca es hablar solo del agua. Es hablar de historia, de supervivencia, de Estado, de producción, de trabajo y de identidad. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #RioTunuyan #Tunuyan #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #Irrigacion #AguaEnMendoza #ObrasPublicas #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #CulturaDelAgua #OasisMendocino #Vitivinicultura #MendozaHistory #OldMendoza #TunuyanRiver #WaterHistory #IrrigationHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhoto #VintageArgentina #WaterManagement #CulturalHeritage #AndesHistory #WineRegionHistory #MendozaArgentina. Base histórica consultada: el DGI informa que la Ley General de Aguas de 1884 creó el Departamento General de Aguas, luego Departamento de Irrigación y finalmente Departamento General de Irrigación. El Gobierno de Mendoza destaca que los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel y Malargüe fueron intervenidos para el desarrollo hídrico provincial, y que el Tunuyán sostuvo áreas del Valle de Uco y del Este mendocino. Estudios académicos sobre Leopoldo Suárez señalan su formación vitivinícola, su perfeccionamiento en Italia y su papel como técnico dentro del Estado mendocino entre 1918 y 1930.
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martes, 16 de junio de 2026
1929 - EL BALCÓN DONDE MENDOZA PERDIÓ A SU CAUDILLO
Esta imagen muestra el antiguo Círculo de Armas de Mendoza, tal como lucía en la época en que fue asesinado Carlos Washington Lencinas, una de las figuras políticas más populares y controvertidas de la historia mendocina. El hecho ocurrió el 10 de noviembre de 1929, en pleno centro de la Ciudad de Mendoza. Lencinas, exgobernador y referente del lencinismo, había regresado a la provincia en medio de una fuerte tensión política. Una multitud lo acompañó hasta el Círculo de Armas, donde se realizaba un acto partidario. Desde uno de sus balcones, mientras intentaba calmar los ánimos, comenzaron los disparos. El caos se adueñó de la calle, la gente corrió hacia la Plaza San Martín y Mendoza quedó marcada por una escena que todavía resuena como uno de los episodios más dramáticos de su historia política. Lencinas cayó herido y murió poco después. Su asesinato nunca dejó de estar rodeado de versiones, sospechas y disputas. Para sus seguidores, no fue solo la muerte de un dirigente: fue el nacimiento de un símbolo popular. Una fachada, un balcón, una multitud y un disparo: la historia mendocina también se escribió en sus calles. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CarlosWashingtonLencinas #Lencinas #CírculoDeArmas #PlazaSanMartín #HistoriaArgentina #Efemérides #PolíticaArgentina #ArchivoHistórico #MendozaAntigua #OldMendoza #ArgentineHistory #History #HistoricMendoza #PoliticalHistory #VintageMendoza. Fuente: Biblioteca Pública General San Martín de Mendoza. El Antiguo Círculo de Armas de Mendoza, estaba ubicado sobre Avenida España, entre Gutiérrez y Necochea, frente a la Plaza San Martín. Actual referencia: Av. España 1342, Ciudad de Mendoza.
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sábado, 16 de mayo de 2026
1926 - La Emperatriz: la locomotora argentina que desafió al tiempo y se convirtió en la más veloz de Sudamérica
La imagen muestra a “La Emperatriz”, la legendaria locomotora a vapor N.º 191, una verdadera joya de la historia ferroviaria argentina. Imponente, elegante y poderosa, esta máquina no fue una locomotora más: en 1926 quedó asociada a una hazaña que todavía asombra, al cubrir el trayecto Buenos Aires–Rosario, unos 303 kilómetros, en apenas 3 horas y 21 minutos, con un promedio de 90,4 km/h y picos estimados de hasta 140 km/h. La Emperatriz formaba parte de una serie de diez locomotoras PS10, numeradas del 191 al 200, diseñadas en los Talleres Rosario del ex Ferrocarril Central Argentino y fabricadas por la firma escocesa North British Locomotive Company Limited, que las entregó en 1914. Eran locomotoras tipo Pacific 4-6-2, pensadas para servicios expresos de pasajeros, con ruedas de gran diámetro y tecnología de vapor sobrecalentado. Su nombre quedó unido para siempre al maquinista Francisco Savio, recordado como uno de los grandes símbolos del oficio ferroviario argentino. Durante años condujo la N.º 191 con una dedicación casi ceremonial: controlaba de cerca su mantenimiento, vestía con elegancia y, según la Facultad de Ingeniería de la UBA, nunca tuvo un accidente durante su carrera. Existe una pequeña diferencia entre fuentes sobre la fecha exacta del récord: la FIUBA lo ubica el 11 de febrero de 1926, mientras que otros registros periodísticos lo señalan el 13 de febrero. Pero todas coinciden en lo esencial: La Emperatriz batió el récord sudamericano de velocidad ferroviaria y se convirtió en una leyenda de los rieles argentinos. Después de décadas de servicio, la locomotora trabajó por última vez en 1968. Con el tiempo fue preservada por su enorme valor histórico y hoy forma parte del patrimonio ferroviario argentino. La Capital de Rosario recuerda que la N.º 191 pertenece al Museo Nacional Ferroviario y está cedida en custodia al Ferroviario Club Central Argentino de Pérez, donde se busca mantener viva su memoria y, cuando sea posible, su funcionamiento. La Emperatriz no es solo una máquina antigua: es el recuerdo de una Argentina que avanzaba a vapor, acero y audacia. Una época en la que el tren era símbolo de modernidad, velocidad, orgullo técnico y conexión entre ciudades. Su silueta todavía parece decirnos que hubo un tiempo en que el futuro llegaba sobre rieles, envuelto en humo, ruido metálico y emoción popular. #LaEmperatriz #Locomotora191 #FerrocarrilCentralArgentino #HistoriaFerroviaria #TrenesArgentinos #LocomotoraAVapor #FerrocarrilesArgentinos #FranciscoSavio #BuenosAiresRosario #PérezSantaFe #PatrimonioFerroviario #MuseoFerroviario #ArgentinaSobreRieles #MendozAntigua #SteamLocomotive #SteamTrain #ArgentineRailways #RailwayHistory #RailHeritage #VintageTrain #SouthAmericanRailways #HistoricTransport #TrainHistory #RailroadCulture
domingo, 10 de mayo de 2026
Mendoza y el petróleo perdido: cuando el gobierno de Washington Lencinas apagó el sueño minero que pudo cambiar la provincia
Durante el gobierno de Carlos Washington Lencinas en Mendoza, entre 1922 y 1924, la provincia vivió una etapa clave, pero también contradictoria, en su relación con la minería y el petróleo. A diferencia del impulso que había intentado darle su padre, José Néstor Lencinas, la segunda etapa lencinista colocó sus prioridades en otros frentes: asistencia social, salud pública, educación, obras públicas, irrigación y defensa de la vitivinicultura, especialmente en medio de una economía provincial todavía dominada por la industria madre. En ese contexto, la antigua Dirección de Minas perdió peso institucional. En febrero de 1922 fue absorbida por la Dirección General de Obras Públicas, dentro del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. La medida redujo su autonomía, personal y presupuesto. El argumento oficial fue el ahorro: se calculaba una economía de 179.800 pesos. Incluso el ingeniero Guillermo Hileman, una figura técnica importante para el desarrollo minero mendocino, conservó su cargo pero con sueldo reducido, mientras que el asesor Chester White dejó de integrar la repartición. Aquella decisión no pasó inadvertida. Sectores del propio lencinismo, especialmente desde el diario La Palabra, criticaron la medida porque entendían que la provincia estaba desarmando una herramienta fundamental para estudiar, promover y ordenar el potencial minero y petrolero de Mendoza. La preocupación no era menor: mientras en el país crecía una política hidrocarburífera nacional con la creación de YPF en 1922 y la llegada de Enrique Mosconi a su conducción, Mendoza parecía quedar atrapada entre la urgencia fiscal, las tensiones vitivinícolas y la falta de una estrategia petrolera clara. La salida de Hileman terminó de mostrar el debilitamiento técnico de la repartición. En enero de 1923 pasó a cumplir funciones en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, y su lugar fue ocupado por Emilio Villanueva, sobre quien las investigaciones no han encontrado datos firmes de experiencia minera. Aun así, ese mismo año se aprobó una partida de 300.000 pesos para comprar maquinarias, instalaciones y pagar personal destinado a exploraciones y explotaciones mineras. La contradicción era evidente: había dinero previsto, pero faltaba un plan sólido, cuadros técnicos suficientes y una política estatal sostenida. La Sección de Minas terminó concentrada sobre todo en tareas administrativas: publicar cateos atrasados desde la intervención federal de 1920, ordenar expedientes y responder reclamos de inversores. Pero no logró impulsar una etapa fuerte de exploraciones, estudios geológicos, pozos testigos ni promoción sistemática. La recaudación minera fue escasa: la ley establecía un canon anual de 100 pesos moneda nacional por área de cateo, pero el control estatal era débil y los ingresos por minería representaron porcentajes mínimos dentro de la recaudación total provincial. El contraste era llamativo: mientras el Estado provincial demoraba definiciones, algunos privados sí intentaban avanzar. En el sur mendocino aparecieron iniciativas como la Compañía de Yacimientos Petrolíferos de San Rafael, vinculada a Francisco Pavletich, y El Petróleo Argentino, ligada al grupo Tornquist, con concesiones en zonas como Malargüe, Los Buitres, Cerro Alquitrán, Cerro de la Brea y luego El Sosneado. Sin embargo, durante la gestión de Carlos W. Lencinas ninguna de estas compañías llegó a explotar petróleo de manera efectiva: apenas realizaron demarcaciones y pozos testigos. También hubo proyectos ambiciosos que quedaron en el camino. En 1922 se propuso emitir hasta 5 millones de pesos en títulos llamados “Fomento y habilitación minera”, destinados a impulsar la explotación del sector. Casi al mismo tiempo se planteó un ferrocarril económico en Malargüe, pensado para favorecer la industria carbonífera, pero que también habría beneficiado al petróleo y a toda la minería del sur mendocino. Ninguna de esas iniciativas avanzó en comisión. Así, el gobierno de Washington Lencinas marcó una pausa —e incluso una ruptura— con el sueño de diversificar la economía mendocina a través del petróleo y la minería. La crisis vitivinícola, los conflictos políticos internos, las tensiones con la elite bodeguera y las diferencias con el Estado nacional parecen haber empujado al gobierno a concentrarse en problemas urgentes, dejando para después una política energética que requería tiempo, inversión, técnicos y decisión. Mendoza tenía indicios, territorios, inversores, proyectos y hombres capaces de imaginar otro destino productivo. Pero entre decretos, recortes, demoras y oportunidades legislativas frustradas, el “oro negro” quedó esperando. La provincia siguió siendo tierra de viñas, acequias y bodegas, mientras bajo el suelo del sur mendocino dormía una promesa que recién otros gobiernos intentarían despertar. #CarlosWashingtonLencinas #Lencinismo #Mendoza #HistoriaMendocina #PetróleoEnMendoza #MineríaMendocina #YPF #EnriqueMosconi #Malargüe #SanRafael #ElSosneado #Vitivinicultura #HistoriaDelPetróleo #PolíticaMendocina #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineHistory #OilHistory #MiningHistory #EnergyHistory #YPFHistory #PoliticalHistory #AndesHistory
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jueves, 30 de abril de 2026
El Challao 1929: el paseo sobre las ruinas del acueducto que llevó agua a la antigua Mendoza
En 1929, José Manuel Gil fue fotografiado durante un paseo por El Challao, acompañado por un grupo de visitantes que posó sobre las ruinas del antiguo acueducto que abastecía de agua a la Ciudad de Mendoza. La imagen tiene un enorme valor histórico porque muestra uno de los restos de una obra hidráulica fundamental para la vida mendocina. Según el registro patrimonial del Gobierno de Mendoza, el sistema de captación y conducción de agua desde los manantiales de El Challao hacia la ciudad fue realizado a comienzos del siglo XIX, entre 1812 y 1814, bajo la dirección de Nicolás Santander. Era una obra de unos 12 kilómetros, construida con canales cubiertos, ladrillos, piedra y arcos de medio punto para salvar los desniveles del terreno. El objetivo era llevar agua de mejor calidad hasta la plaza principal de la ciudad colonial, actual Plaza Pedro del Castillo. Documentación histórica citada en estudios provinciales señala que, hasta comienzos del siglo XIX, Mendoza no contaba con una provisión adecuada de agua apta para consumo humano, y por eso se impulsó la construcción de un acueducto que transportara “aguas claras” desde El Challao. La obra desembocaba en una fuente octogonal ubicada en la plaza fundacional, desde donde los vecinos podían abastecerse con cántaros. Además, el sistema contaba con recursos técnicos notables para la época: canales cerrados, tramos entubados, cámaras de descompresión y estructuras de sedimentación para mejorar la calidad del agua. El Challao fue, durante mucho tiempo, una zona clave para la provisión hídrica de Mendoza. Los Andes lo definió como el lugar desde donde nació el primer acueducto del área fundacional y recuerda que sus vertientes fueron conocidas como una especie de “primer surtidor” de la ciudad. Por eso, esta fotografía no muestra solo un paseo. Muestra a un grupo de mendocinos caminando sobre las huellas de una obra que ayudó a sostener la vida urbana en una provincia árida. En esos arcos de piedra y ladrillo aparece una parte esencial de la historia local: la lucha permanente de Mendoza por conducir, cuidar y transformar el agua en vida. #ElChallao #AcueductoDelChallao #Mendoza1929 #JoséManuelGil #HistoriaDeMendoza #AguaEnMendoza #PlazaPedroDelCastillo #MendozaAntigua #PatrimonioMendocino #ObrasHidráulicas #CiudadDeMendoza #MemoriaUrbana #Acequias #MendozAntigua #MendozaHistory #WaterHistory #HistoricAqueduct #CulturalHeritage #OldMendoza #UrbanMemory. Crédito Fotográfico: delchallao.blogspot.com
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miércoles, 29 de abril de 2026
Noviembre 1926 - Cuando la cerveza mendocina fue puesta bajo sospecha: la dura denuncia contra Quilmes, Palermo y Andes (Imagen Ilustrativa)
Un antiguo recorte periodístico mendocino plantea una crítica frontal contra la calidad de las cervezas Quilmes, Palermo y Andes, comparándolas con los estándares de elaboración vigentes en los países de mayor tradición cervecera. El texto parte de una idea central: en las naciones donde la industria cervecera estaba más desarrollada, la cerveza debía elaborarse con ingredientes básicos y nobles: cebada o trigo, lúpulo, levadura y agua. La referencia remite directamente a la tradición europea, especialmente a la Ley de Pureza bávara de 1516, conocida como Reinheitsgebot, que originalmente establecía que la cerveza debía producirse con agua, cebada y lúpulo; la levadura no figuraba en la norma inicial porque su papel en la fermentación fue comprendido científicamente mucho después. Con el tiempo, la fórmula clásica quedó asociada a la idea de cerveza pura: malta, lúpulo, agua y levadura. El artículo afirma que, en esos países, alterar la composición de la cerveza era visto como una falta grave. En Baviera, por ejemplo, se consideraba falsificada toda bebida elaborada con materias ajenas a esa fórmula tradicional, y los fabricantes podían recibir sanciones severas. Desde esa mirada, el recorte denunciaba que las cervezas vendidas en Mendoza bajo las marcas Quilmes, Palermo y Andes no respondían a esos criterios de pureza y eran presentadas como mezclas de sabor fuerte, olor desagradable y efectos perjudiciales para la digestión. Conviene leer esa acusación dentro de su contexto: se trata de una denuncia periodística de época, escrita con un tono combativo y posiblemente vinculada a disputas comerciales, sanitarias o de consumo. No debe trasladarse automáticamente al presente ni tomarse como una descripción actual de esas marcas. Hoy, en Argentina, el Código Alimentario Argentino define la cerveza como una bebida resultante de fermentar con levadura cervecera un mosto de cebada malteada o extracto de malta, cocido y adicionado con lúpulo; además permite que una parte de la malta sea reemplazada por adjuntos cerveceros, bajo límites reglamentarios. La dureza del texto muestra también cómo, a comienzos del siglo XX, la discusión sobre la calidad de los alimentos y bebidas formaba parte de una preocupación pública más amplia. El consumidor empezaba a reclamar productos más genuinos, mejor control sanitario y mayor transparencia en la fabricación. La cerveza no era solo una bebida popular: era también un producto industrial sometido a sospechas, comparaciones internacionales y exigencias de autenticidad. Las marcas mencionadas tenían historias importantes dentro de la industria cervecera argentina. Quilmes comenzó a vender su cerveza en 1890, impulsada por la familia Bemberg, y llegó a convertirse en una de las marcas más reconocidas del país. Palermo fue otra cervecería relevante de Buenos Aires, constituida a fines del siglo XIX y asociada luego al crecimiento del sector cervecero nacional. Andes, por su parte, quedó ligada a Mendoza: la Cervecería y Maltería de los Andes tuvo un papel destacado en la historia industrial provincial, en una tierra tradicionalmente identificada con el vino. Por eso, este recorte resulta valioso más allá de la polémica. Habla de una Mendoza donde la cerveza ya formaba parte del consumo urbano, pero también de una época en la que la prensa podía convertirse en tribunal público frente a los productos industriales. Entre acusaciones, comparaciones con Baviera y reclamos de pureza, aparece una pregunta que sigue vigente: ¿qué debe garantizar una bebida para merecer la confianza del público? #CervezaArgentina #Quilmes #CervezaPalermo #CervezaAndes #HistoriaCervecera #MendozaAntigua #IndustriaArgentina #ConsumoPopular #LeyDePureza #Reinheitsgebot #HistoriaDeMendoza #CerveceríasAntiguas #PrensaAntigua #MendozAntigua #BeerHistory #ArgentineBeer #BrewingHistory #VintageAdvertising #FoodHistory #ConsumerHistory (Diario La Palabra)
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Julio de 1920: la delegación indígena que llegó a Buenos Aires para reclamar justicia y tierras
En julio de 1920, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un hecho de enorme valor histórico: un Congreso de delegados indígenas, integrado por representantes de comunidades de los territorios argentinos, especialmente de la Patagonia. La imagen, registrada por el Archivo General de la Nación bajo la referencia AGN 138958 – Inventario, muestra a caciques y delegados que viajaron hasta la capital para hacer oír sus reclamos ante el Estado nacional El texto original del reverso de la fotografía los define como “caciques y representantes de tribus” que concurrieron al congreso para exponer las aspiraciones de los pueblos originarios que vivían en los territorios argentinos. Aquella delegación se presentó ante el Presidente de la República, reclamando justicia y el reconocimiento de los derechos legítimos sobre las tierras que habitaban. Según investigaciones recientes, en julio de 1920 se reunió en Buenos Aires un congreso de 22 delegados indígenas de la Patagonia, presidido por José Colón, que decía representar a “siete mil indígenas del sur”. Entre los nombres registrados aparecen Emilio Choaiman, Mariano Ayalef, Manuel Gonzales, Francisco Cañumil, Felipe Collhuin, Emilio Cañumil, José M. Padilla, Juan Filipin, Pedro Cheuquel, Lorenzo Huentecol, Justo Colón, Tomás Payalef, Martín Morales, Segundo Epuilan, Francisco Quipildor, Juan Méndez, Juan de Dios Martín, Luis Millán y José Colón. El Bolettino Salesiano destacó el esfuerzo del viaje: algunos delegados recorrieron enormes distancias a caballo hasta Zapala y luego continuaron en tren hacia Buenos Aires. Uno de los casos más conmovedores fue el de Mariano Ayalef, delegado de la Colonia San Martín, en Chubut, quien tenía cerca de noventa años y, según la crónica salesiana, atravesó nieve, cabalgó más de mil kilómetros y luego viajó decenas de horas en tren para llegar al congreso. También se menciona a Pedro Cheuquel, de Mallín de los Caballos, Neuquén, otro delegado de edad avanzada que participó de aquella movilización. La reunión no fue un hecho aislado. Formaba parte de un proceso de organización indígena iniciado al menos desde 1919, cuando en la Colonia 16 de Octubre, en Chubut, se realizó una asamblea de representantes de distintos territorios y se fundó una Sociedad Indígena, antecedente de la posterior Asociación Nacional de Aborígenes. Esa organización buscaba visibilizar conflictos territoriales, denunciar abusos y establecer diálogo con autoridades estatales, jueces de paz y organismos de tierras. La presencia de estos delegados en Buenos Aires despertó la atención de la prensa, del público y de sectores del Estado. Entre el 9 y el 22 de julio de 1920, los representantes indígenas realizaron manifestaciones, defendieron sus derechos y fueron recibidos por el ministro de Agricultura y por el presidente Yrigoyen. Incluso, el 13 de julio, en medio de una nevada en Buenos Aires, el congreso votó la declaración del “Día del Aborigen”. Poco después, en agosto de 1920, se fundó la Asociación Nacional del Aborigen, dirigida por José Colón. Fue una organización con sede en la Capital Federal y fuerte base territorial en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén. Su actividad durante la década de 1920 buscó convertir a los pueblos indígenas en interlocutores visibles frente al Estado, especialmente en reclamos por tierras, personería, representación y defensa comunitaria. Esta fotografía no es solo un retrato grupal. Es la imagen de una demanda histórica: hombres que atravesaron distancias enormes para reclamar reconocimiento, justicia y derechos sobre territorios que habitaban desde generaciones. En sus rostros, en sus trajes, en sus documentos y en su presencia solemne ante la cámara, aparece una parte profunda de la historia argentina: la de los pueblos originarios que, después de la conquista militar de la Patagonia, no desaparecieron ni quedaron en silencio, sino que se organizaron para hacer oír su voz. #CongresoIndígena #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #PatagoniaArgentina #JoséColón #AsociaciónNacionalDeAborígenes #HipólitoYrigoyen #AGN #ArchivoGeneralDeLaNación #MemoriaIndígena #DerechosIndígenas #TerritoriosPatagónicos #HistoriaOculta #MendozAntigua #IndigenousHistory #ArgentineHistory #PatagoniaHistory #NativePeoples #HistoricalMemory #IndigenousRights
martes, 28 de abril de 2026
El Challao: la hondonada de agua donde Mendoza mezcló tragedia, romance y memoria
A pocos kilómetros al oeste de la Ciudad de Mendoza, entre los primeros relieves de la precordillera, se encuentra El Challao, una antigua villa veraniega que durante décadas fue sinónimo de agua, frescura, descanso y paisaje serrano. La imagen adjunta permite imaginar aquel entorno de caminos, arboledas, casas dispersas y silencio de montaña, cuando el lugar todavía conservaba el aire de refugio natural elegido por familias mendocinas para escapar del calor urbano. El propio nombre del sitio ha sido asociado con la idea de una “hondonada de agua”, una definición que ayuda a comprender su importancia histórica: desde allí bajaban manantiales que abastecieron a la ciudad antigua por medio de un acueducto que llevaba el agua hasta la plaza fundacional, hoy Plaza Pedro del Castillo. La crónica de Raúl Romero Day recuerda a El Challao como una villa fresca, con vertientes y paisajes bucólicos, frecuentada hacia fines del siglo XIX por familias principales de Mendoza. Ese vínculo con el agua no fue menor. Documentación patrimonial del Gobierno de Mendoza señala que, desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las autoridades buscaron llevar a la ciudad “aguas claras” desde El Challao para mejorar la salud pública. La construcción del acueducto se inició hacia 1810, tuvo su etapa fuerte desde 1812 y fue inaugurada en 1814; cubría aproximadamente 12 kilómetros desde los manantiales hasta la plaza principal de la ciudad colonial. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza también recuerda que en el Área Fundacional se conservan restos de la antigua fuente que abastecía de agua a los pobladores, alimentada precisamente por manantiales del Challao, ubicados unos 12 kilómetros al oeste. Esa fuente, protegida hoy en la Cámara Subterránea del Museo del Área Fundacional, es una prueba material de aquel sistema hidráulico que unía montaña, ciudad y vida cotidiana. Pero El Challao no fue solo agua e ingeniería. También fue escenario de historias familiares marcadas por el terremoto, la reconstrucción y las costumbres de la vieja Mendoza. Tras el devastador sismo de 1861, el médico inglés Edmundo Day compró tierras en la cuenca pluvial a doña Encarnación Correas. Day había sobrevivido al desastre junto a su hijo Ricardo, pero perdió a su esposa Juana Chenaut Delgado y a seis hijos bajo los escombros de la casa histórica donde había vivido el general San Martín. En esos cerros levantó una vivienda de adobe, cañas y galerías, rodeada de cañaverales, cactus y chañares. Más tarde, Edmundo Day se casó con Carmen Zapata, vinculada a antiguas familias mendocinas, y en esa casa nacieron María Mercedes, Jorge y Blanca Carmen. La vida doméstica combinaba austeridad victoriana, educación refinada, música, lectura, dibujo y una disciplina estricta. La crónica recuerda un hogar donde llegaban libros desde Londres, donde sonaba el piano y donde los hijos crecían bajo la mirada severa de un padre inglés, sobrio y vigilante. Dentro de ese mundo aparece una anécdota casi novelesca: Jorge Day, enamorado de una joven viuda de la Ciudad Vieja, escapaba de noche desde El Challao para visitarla en secreto. Sin poder usar coche ni caballo para no despertar a la familia, caminaba a oscuras por la cerrillada, siguiendo casi la ruta del acueducto hasta llegar a la zona de la antigua plaza. Antes del amanecer debía regresar y acostarse como si nada hubiese ocurrido. Con el paso de los días, su cansancio, su delgadez y sus zapatos destrozados comenzaron a despertar sospechas. La verdad salió a la luz durante los preparativos del casamiento de su hermana María. Un viejo sacerdote, convocado para bendecir la unión, reconoció a Jorge como el joven que veía cada madrugada frente a su iglesia, antes de que aclarara. Creyéndolo un muchacho trabajador y devoto, el cura le pidió a Edmundo Day que le comprara un nuevo par de botines. El padre entendió de inmediato la historia oculta, recordó a la célebre viuda vecina del templo y respondió con una sonrisa que se ocuparía del asunto: al día siguiente, Jorge iría a buscar sus zapatos… pero a Inglaterra. Así, El Challao aparece como mucho más que un paraje mendocino. Es agua antigua, acueducto colonial, villa veraniega, tragedia familiar, educación inglesa, moral victoriana y romance clandestino entre cerros. En sus caminos se cruzan la historia grande de Mendoza y las pequeñas historias humanas que dan vida a la memoria. Hoy, recordar El Challao es mirar hacia una Mendoza que dependía de sus vertientes, que llevaba el agua por obras de piedra y ladrillo, que buscaba aire fresco en la precordillera y que guardaba entre sus casas y cañaverales relatos de amor, vigilancia y destino. Allí, donde el agua bajaba hacia la ciudad, también bajaban secretos, pasos nocturnos y leyendas familiares que todavía parecen resonar entre los cerros. #ElChallao #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #LasHeras #AcueductoDelChallao #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #EdmundoDay #MemoriaMendocina #VillaVeraniega #PrecordilleraMendocina #PatrimonioMendocino #AguaDeMendoza #HistoriasDeMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalMemory #WaterHeritage #UrbanHistory #ArgentineHistory #CulturalHeritage (por RAÚL ROMERO DAY )
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sábado, 25 de abril de 2026
Mendoza, 1926: procesión, fe y multitud en las calles bajo la nueva fiesta de Cristo Rey
En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una intensa jornada religiosa que reunió a una enorme cantidad de fieles en las calles y en los templos principales de la ciudad. La crónica, publicada bajo el título “Notas de culto”, relata los actos celebrados con motivo de la visita pastoral del Obispo Diocesano, una práctica mediante la cual la autoridad eclesiástica recorría parroquias, impartía bendiciones, predicaba y tomaba contacto directo con la comunidad católica. La jornada incluyó una solemne procesión de penitencia destinada a ganar el Jubileo concedido por el papa Pío XI, recordando la tradición jubilar de la Iglesia, asociada a tiempos especiales de oración, conversión y perdón. La multitud partió desde el templo de La Merced, avanzó hacia Loreto y luego se dirigió a San Francisco, acompañada por la banda de música de los scouts. La imagen muestra la nave de la iglesia de La Merced durante el acto religioso. En la imagen se distingue el interior del templo colmado de fieles, en una escena que transmite recogimiento, solemnidad y participación popular. El momento más destacado ocurrió en la iglesia de San Francisco, donde se congregó una gran cantidad de personas. Allí, el Obispo Diocesano dirigió la palabra al pueblo católico y vinculó la celebración con el mensaje de Cristo Rey, afirmando que su reinado perdura a través de los siglos y que esa fiesta tenía como finalidad encender en los corazones la verdadera paz cristiana. Este detalle es especialmente significativo porque la fiesta de Cristo Rey había sido instituida muy poco antes, el 11 de diciembre de 1925, por el papa Pío XI mediante la encíclica Quas Primas. El Vaticano conserva el texto de esa encíclica, donde Pío XI estableció la celebración litúrgica dedicada a Cristo Rey como respuesta espiritual a los conflictos, tensiones y secularización del mundo moderno. La crónica también menciona la bendición apostólica, la clausura de una misión religiosa dada por orden del Obispo y la posterior bendición con el Santísimo Sacramento. Todo concluyó con el canto del Himno al Sagrado Corazón, entonado por los fieles reunidos. Los templos mencionados forman parte de una geografía religiosa muy arraigada en la historia mendocina. La Basílica de San Francisco, ubicada en el centro de la ciudad, fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 528 del 30 de junio de 1938, según el portal educativo del Gobierno de Mendoza. Además, la Orden Franciscana Argentina recuerda su importancia dentro del patrimonio religioso mendocino. Por eso, 1926 no es solo una nota de vida religiosa. Es una ventana a la Mendoza de entreguerras, a una ciudad donde las iglesias, las procesiones, las visitas pastorales y las grandes celebraciones católicas seguían marcando el ritmo público de la comunidad. En esas calles recorridas por fieles, en la nave de La Merced y en la multitud reunida en San Francisco, aparece una Mendoza profundamente atravesada por la fe, la tradición y la vida colectiva. #MendozaAntigua #NotasDeCulto #Mendoza1926 #CristoRey #PíoXI #QuasPrimas #IglesiaDeLaMerced #SanFranciscoMendoza #HistoriaDeMendoza #Procesión #FeYCultura #PatrimonioReligioso #HistoriaCatólica #CuyoAntiguo #ReligiousHistory #CatholicHistory #ChristTheKing #HistoricMendoza #FaithAndMemory #VintageArgentina
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
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