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domingo, 11 de octubre de 2026

¡PUNTA DE VACAS: LA LEGENDARIA ESTACIÓN FERROVIARIA QUE DESAFIÓ A LOS GIGANTES DE LA CORDILLERA DE LOS ANDES!


¡Una extraordinaria tarjeta postal antigua nos transporta a uno de los rincones más fascinantes de la historia ferroviaria mendocina, cuando los trenes se abrían camino entre montañas colosales, quebradas y precipicios para conectar la Argentina con Chile! La imagen muestra la histórica estación Punta de Vacas, situada en el departamento de Las Heras, Mendoza, a aproximadamente 2.400 metros sobre el nivel del mar. ¡Una verdadera fortaleza ferroviaria levantada en medio de la inmensidad andina! En primer plano aparecen vagones de carga, materiales acumulados junto a las vías, varias personas y una antigua señal ferroviaria. Detrás se destaca un imponente edificio con un gran portón y una característica fachada escalonada, mientras las gigantescas montañas dominan el paisaje. ¡PERO DETRÁS DE ESTA FOTOGRAFÍA SE ESCONDE UNA DE LAS MAYORES HAZAÑAS DE LA INGENIERÍA SUDAMERICANA! En 1893, los rieles del Ferrocarril Trasandino llegaron a Punta de Vacas, como parte del ambicioso proyecto impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark para unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes. Aquella estación, conocida anteriormente como «Las Vacas», desempeñó una función importante en el abastecimiento de agua para las locomotoras de vapor y formó parte de una monumental infraestructura de puentes, túneles y vías construidas en condiciones geográficas extremas. ¡EL GRAN SUEÑO SE CONCRETÓ EL 5 DE ABRIL DE 1910! Ese día quedó inaugurada la conexión ferroviaria internacional, una línea de aproximadamente 248 kilómetros que utilizaba vías de un metro de ancho y sistemas de cremallera en sus sectores de mayores pendientes. ¡PERO LA MONTAÑA TODAVÍA TENÍA PREPARADA UNA PRUEBA EXTRAORDINARIA! El 10 de enero de 1934, un devastador aluvión originado en la cuenca del río Plomo destruyó extensos tramos ferroviarios aguas abajo, interrumpiendo la comunicación. La estación Punta de Vacas, emplazada por encima del cauce, sobrevivió a aquella catástrofe y adquirió especial importancia durante la interrupción del servicio argentino. El ferrocarril continuó su historia durante varias décadas, hasta la suspensión del transporte internacional de pasajeros en 1979 y la finalización del tráfico de cargas en 1984. ¡Y EXISTE OTRO DETALLE FASCINANTE EN ESTA PIEZA HISTÓRICA! En el reverso de la postal se lee «Cordillera de los Andes. F. C. T. Estación Punta de Vacas» y aparecen las tarifas impresas para su envío: cuatro centavos al interior del país y cinco centavos al exterior. También figura la identificación editorial «F. K. L. No. 618». ¡Hoy, esta imagen conserva mucho más que una estación y unos antiguos vagones: representa la memoria de los trabajadores, ingenieros y ferroviarios que hicieron posible atravesar una de las cordilleras más formidables del planeta, cuando el silbato de una locomotora anunciaba que las montañas ya no eran una frontera infranqueable! #MendozAntigua #PuntaDeVacas #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioFerroviario #TrenesHistoricos #FotografiasAntiguas #RailwayHistory #TransAndeanRailway #AndesMountains #VintagePostcards #HistoricRailways Fuente: Filatelia Chiavello, postal original N.º 618 (anverso y reverso); Museo Virtual de Godoy Cruz; Archivo Nacional de Chile; Biblioteca Nacional Digital de Chile; Archivo histórico Ferrocarril Trasandino. Fotografía: autor de la toma sin atribución documentada. Edición postal F.K.L., N.º 618. Ejemplar reproducido por Filatelia Chiavello. Fecha exacta de la fotografía sin determinar.

sábado, 10 de octubre de 2026

1920: ¡EL FERROCARRIL QUE DESAFIÓ LOS ABISMOS DE LOS ANDES! LA EXTRAORDINARIA HAZAÑA QUE UNIÓ MENDOZA CON CHILE ENTRE MONTAÑAS Y PRECIPICIOS


¡Una impresionante imagen histórica publicada hace 106 años nos transporta a uno de los escenarios más desafiantes de la Cordillera de los Andes, donde el ingenio humano consiguió abrir un camino ferroviario entre gigantescas montañas, quebradas y precipicios! En 1920 se publicó este extraordinario fotograbado en tonos sepia, titulado originalmente «Scene on the Transandine Railroad» («Escena en el Ferrocarril Trasandino»), una reproducción fotográfica cuya procedencia aparece acreditada a la Unión Panamericana de Washington. ¡La escena constituye un fascinante testimonio de la monumental obra ferroviaria que conectó Mendoza con Chile! Entre enormes paredes rocosas, laderas erosionadas y un profundo desfiladero de fondo pedregoso, se distingue una delgada línea que atraviesa la pendiente montañosa, mostrando la extraordinaria dificultad de construir vías de comunicación en semejante geografía. ¡PERO DETRÁS DE AQUEL PAISAJE SE ESCONDE UNA DE LAS MAYORES PROEZAS FERROVIARIAS DE SUDAMÉRICA! Impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark desde la década de 1870, el Ferrocarril Trasandino logró completar su conexión internacional el 5 de abril de 1910, cuando quedó inaugurado el servicio entre Mendoza y Santa Rosa de Los Andes, en Chile. ¡Habían transcurrido décadas de esfuerzos, dificultades económicas y enormes desafíos técnicos! Para conquistar la cordillera fue necesario construir puentes, excavar túneles, instalar vías sobre pendientes pronunciadas e incorporar sistemas especiales de cremallera que permitían a los trenes superar sectores particularmente empinados. El recorrido alcanzaba aproximadamente 3.200 metros de altitud en la zona de la cumbre y atravesaba lugares emblemáticos como Cacheuta, Potrerillos, Uspallata, Punta de Vacas, Puente del Inca y Las Cuevas, antes de cruzar hacia territorio chileno por el túnel internacional. ¡Aquella maravilla de la ingeniería transformó las comunicaciones entre ambos países y se convirtió en un símbolo de integración continental! Sin embargo, las avalanchas, los temporales, los elevados costos de mantenimiento y las dificultades económicas terminaron condicionando su destino. El servicio internacional de pasajeros cesó en 1979 y el transporte de cargas concluyó en 1984. ¡Hoy, esta fotografía centenaria revive el recuerdo de los hombres que se atrevieron a desafiar la montaña para realizar uno de los sueños más extraordinarios de Mendoza: atravesar los Andes sobre rieles! #MendozAntigua #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #TrenTrasandino #CordilleraDeLosAndes #ArgentinaYChile #HistoriaFerroviaria #FotografiaHistorica #TransandineRailway #RailwayHistory #AndesMountains #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #ChileHistory Fuente: Fotograbado original de 1920, «Scene on the Transandine Railroad», reproducido por Period Paper. Referencias históricas: Archivo Nacional de Chile, Memoria Chilena y Gobierno de Mendoza. Autor de la fotografía: no identificado. Crédito impreso original: «Courtesy Pan American Union, Washington, D. C.».

¡EL PUENTE DEL INCA QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ: UNA EXTRAORDINARIA POSTAL DE LA ÉPOCA DORADA DEL FERROCARRIL TRASANDINO!


¡Una auténtica joya fotográfica de principios del siglo XX nos transporta a una Mendoza casi irreconocible, cuando las locomotoras de vapor comenzaban a conquistar los caminos de la imponente Cordillera de los Andes! Entre 1900 y 1910, el establecimiento Foto Scafati registró esta fascinante panorámica de Puente del Inca, en el departamento de Las Heras, conservando para la posteridad un extraordinario testimonio de la vida ferroviaria en plena alta montaña. ¡Pero esta imagen esconde detalles históricos que merecen ser descubiertos! A unos 2.700 metros sobre el nivel del mar, observamos las antiguas construcciones del poblado, instalaciones vinculadas con Correos y Telégrafos, edificios de techos inclinados, una locomotora, vagones ferroviarios y pequeñas figuras humanas que parecen perderse frente a la inmensidad de las montañas. Las vías del Ferrocarril Trasandino atraviesan el paisaje, mientras enormes laderas rocosas dominan un escenario donde el aislamiento, el frío y las dificultades del terreno formaban parte de la vida cotidiana. ¡Era una época extraordinaria para las comunicaciones entre Argentina y Chile! Impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark, el proyecto ferroviario avanzó durante décadas hasta alcanzar Puente del Inca en 1902 y Las Cuevas en 1903. Finalmente, el 5 de abril de 1910 quedó inaugurada la conexión internacional entre Mendoza y la ciudad chilena de Los Andes, una formidable obra de ingeniería que transformó los viajes y el transporte a través de la cordillera. ¡Lo más emocionante es que esta postal pertenece a una etapa anterior al esplendor del gran hotel termal que haría mundialmente conocido al lugar durante las décadas siguientes! Aquel establecimiento recibiría viajeros atraídos por las famosas aguas minerales, hasta que un devastador alud, ocurrido el 15 de agosto de 1965, destruyó buena parte de sus instalaciones. El servicio ferroviario internacional dejaría de funcionar en 1984, cerrando otro capítulo fundamental de esta historia. Actualmente, el extraordinario puente natural sobre el río Las Cuevas integra una reserva protegida desde 2005. ¡Y aquí aparece el verdadero valor de esta fotografía! Lo que parecía una sencilla postal turística se ha convertido en una ventana irrepetible hacia los orígenes del desarrollo ferroviario y turístico de nuestra cordillera. En su margen inferior todavía podemos leer la inscripción original: «N.º 66 - Mendoza - Paisaje en Puente del Inca - Col. Verdaguer - Foto Scafati». ¡Más de un siglo después, aquellas construcciones, aquellos trabajadores y aquel mundo ferroviario siguen vivos gracias a una imagen que rescató para siempre un fragmento de nuestra memoria mendocina! Fuente: Biblioteca Nacional Digital de Chile, Archivo Fotográfico, Colección Carlos Cornejo, registro AF0016713; cronología del Ferrocarril Trasandino, Centro de Documentación del Ministerio de Economía de Argentina; Gobierno de Mendoza. Autoría fotográfica: Foto Scafati. Postal n.º 66, serie Col. Verdaguer. Fecha estimada: 1900-1910. #MendozAntigua #PuenteDelInca #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #LasHeras #CordilleraDeLosAndes #FotografiaHistorica #PostalesAntiguas #PatrimonioHistorico #HistoriaArgentina #IncaBridge #OldMendoza #AndesMountains #RailwayHistory #HistoricPhotography #VintagePostcards #ArgentinaHistory #TransAndeanRailway

¡EL VILLAVICENCIO QUE EL TIEMPO OCULTÓ: UNA EXTRAORDINARIA POSTAL REVELA EL HOTEL QUE EXISTIÓ ANTES DEL GRAN HOTEL DE MENDOZA!


¡Una auténtica joya fotográfica de hace aproximadamente cien años nos transporta a uno de los rincones más fascinantes de la precordillera mendocina! Durante la década de 1920, cuando Villavicencio comenzaba a consolidarse como destino turístico y termal, una cámara inmortalizó el antiguo Hotel de Villavicencio, ubicado entre las imponentes montañas del departamento de Las Heras. ¡Pero esta fotografía guarda un detalle histórico extraordinario! El edificio que observamos no es el célebre Gran Hotel de arquitectura normanda inaugurado en 1940, sino una construcción anterior, perteneciente a los primeros tiempos del desarrollo turístico de la zona. La imagen muestra un extenso establecimiento de fachadas claras, levantado al pie de las montañas, rodeado por una profunda quebrada, laderas cubiertas de vegetación y antiguos caminos de tierra. ¡Un paisaje que parece detenido para siempre en el tiempo! La historia de estos alojamientos se remonta, al menos, a 1902, cuando los empresarios franceses Pouget, Savoy y Tonon mejoraron las precarias instalaciones utilizadas por los viajeros. Hacia 1917 se levantó otra construcción y, durante 1920, el empresario Ángel Velaz impulsó importantes ampliaciones que permitieron ofrecer unas treinta habitaciones, restaurante y baños termales. Villavicencio se convirtió así en un atractivo destino para quienes buscaban descanso, excursiones y las aguas minerales a las que entonces se atribuían propiedades medicinales. ¡El crecimiento fue tan importante que en 1927 ya existía un proyecto para construir un establecimiento todavía más moderno! Ese sueño se materializó en 1940 con el nacimiento del imponente Gran Hotel Villavicencio, cuya arquitectura se convertiría en uno de los símbolos más reconocidos de Mendoza y que, en 2013, sería declarado Monumento Histórico Nacional. ¡Pero lo verdaderamente sorprendente es que esta postal sobrevivió al paso de las generaciones y hoy se conserva en la Biblioteca Nacional Digital de Chile! La pieza original, de apenas 13,5 por 8,3 centímetros, pertenece a la Colección Fajardo, lleva el número 99 y constituye un valioso testimonio de la transformación de Villavicencio. ¡Una fotografía que nos recuerda que mucho antes del hotel que todos conocemos ya existía otro Villavicencio, con sus viajeros, sus instalaciones termales y sus historias perdidas entre las montañas! ¿Conocías esta antigua construcción que precedió al famoso Gran Hotel? #Mendoza #MendozAntigua #Villavicencio #LasHeras #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #PatrimonioHistorico #HotelVillavicencio #TermasDeVillavicencio #MemoriaHistorica #MendozaHistory #OldMendoza #VintagePhotography #HistoricHotels #AndesMountains #ArgentinaHistory Fuentes: Biblioteca Nacional Digital de Chile, Archivo Fotográfico, ficha AF0016728 (década de 1920); investigación de Pablo F. R. Bianchi Palomares (2024); Comisión Nacional de Monumentos, Decreto 784/2013. Fotografía: autor no identificado. Edición original: Colección Fajardo, postal número 99. Conservación: Biblioteca Nacional Digital de Chile, colección Carlos Cornejo.

viernes, 9 de octubre de 2026

¡LAS CUEVAS, ENTRE GIGANTES DE PIEDRA Y RIELES: UNA FOTOGRAFÍA EXTRAORDINARIA DEL LEGENDARIO FERROCARRIL TRASANDINO!


¡Una auténtica joya fotográfica nos transporta al corazón de la cordillera mendocina, cuando el ferrocarril atravesaba las imponentes montañas de los Andes y conectaba Argentina con Chile! Entre 1925 y 1935, el médico y fotógrafo argentino Bernardo Bartolomé Croce (1881-1956) registró esta fascinante vista del cerro Caracoles desde la histórica estación Las Cuevas, en el departamento de Las Heras. ¡Una imagen que conserva el aspecto de uno de los rincones más extraordinarios de la antigua Mendoza ferroviaria! En la fotografía observamos construcciones de montaña, un espacio abierto entre los edificios, enormes laderas rocosas y elevadas cumbres parcialmente cubiertas de nieve. En la parte superior aparece una inscripción manuscrita que identifica el lugar: «Desde Las Cuevas, al fondo: el Caracoles». ¡Pero esta imagen esconde una sorpresa todavía mayor! No se trata de una fotografía convencional, sino de una placa estereoscópica que presenta dos perspectivas ligeramente diferentes del mismo paisaje, destinadas a contemplarse mediante un visor especial que producía una sorprendente sensación de profundidad. El original mide apenas 4,5 por 10,5 centímetros y fue realizado sobre vidrio mediante el procedimiento de gelatino-bromuro de plata. Detrás de aquel paisaje se encontraba una de las mayores hazañas de la ingeniería ferroviaria sudamericana: el Ferrocarril Trasandino Los Andes-Mendoza, impulsado originalmente por los hermanos Juan y Mateo Clark e inaugurado el 5 de abril de 1910. Sus trenes atravesaban un territorio de pendientes pronunciadas, túneles, quebradas y rigurosas condiciones climáticas, haciendo posible una conexión internacional que durante décadas transportó pasajeros y mercancías. El servicio de pasajeros finalizó en 1979 y el transporte de cargas continuó hasta 1984. ¡Hoy, esta extraordinaria imagen conserva la memoria de una época en la que el ingenio humano logró abrirse camino entre las montañas más imponentes de América! Una Mendoza de estaciones cordilleranas, viajeros, locomotoras y sueños de progreso que permanece viva gracias a la fotografía histórica. #MendozAntigua #LasCuevas #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #LasHeras #CordilleraDeLosAndes #FotografiaHistorica #BernardoCroce #PatrimonioFerroviario #AndesMountains #TransAndeanRailway #RailwayHistory #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #VintagePhotography Fuente: Fundación CIFHA, Fondo Bernardo Croce, fotografía 086, registro AR-CIFHA-CRO-01-086 (1925-1935); Archivo Nacional de Chile, historia del Tren Trasandino; CIFHA, investigación sobre estereoscopía. Autor de la fotografía: Bernardo Bartolomé Croce (1881-1956), según atribución archivística del CIFHA.

¡EL PUENTE QUE DESAFIÓ AL TIEMPO! UNA EXTRAORDINARIA FOTOGRAFÍA EN 3D REVELA EL PUENTE DEL INCA DE HACE MÁS DE UN SIGLO


¡Una auténtica joya fotográfica nos transporta a la imponente cordillera mendocina de principios del siglo XX! Entre 1913 y 1922, el médico y fotógrafo argentino Bernardo Bartolomé Croce (1881-1956) inmortalizó una fascinante vista del histórico Puente del Inca, en el departamento de Las Heras, cuando este extraordinario monumento natural ya comenzaba a consolidarse como un importante destino termal de montaña. ¡Pero lo más sorprendente es que esta fotografía fue realizada con una técnica que permitía contemplar el paisaje en tres dimensiones! La imagen conserva dos vistas ligeramente diferentes, destinadas a producir una sensación de profundidad mediante un visor estereoscópico. En ellas distinguimos el gigantesco arco natural, la profunda garganta excavada por el río Cuevas, las formaciones rocosas y las antiguas construcciones vinculadas con los baños termales, cuyas ventanas y arcos aparecen integrados al impresionante escenario cordillerano. El documento original consiste en una placa de vidrio de apenas 4,5 por 10,5 centímetros, realizada mediante el procedimiento de gelatino-bromuro de plata. ¡Y detrás de esta imagen existe una historia todavía más extraordinaria! Situado aproximadamente a 2.700 metros de altitud, el Puente del Inca es una formación natural consolidada por depósitos minerales procedentes de sus aguas termales, célebres por sus tonalidades amarillas, anaranjadas y ocres. Durante siglos, este paraje formó parte del histórico corredor andino que comunicaba Mendoza con Chile, recorrido por viajeros, arrieros y expedicionarios. Durante las primeras décadas del siglo XX, la actividad ferroviaria y turística favoreció el desarrollo del complejo termal y del famoso hotel, que alcanzó un notable esplendor. Sin embargo, el 15 de agosto de 1965, un devastador alud destruyó gran parte de aquellas instalaciones, mientras la histórica capilla sobrevivió con daños relativamente menores. Desde 2005, el lugar integra el sistema provincial de áreas naturales protegidas como Monumento Natural. ¡Esta fotografía centenaria representa mucho más que un paisaje: es una ventana excepcional hacia la Mendoza cordillerana de nuestros antepasados, cuando naturaleza, arquitectura y tecnología comenzaban a escribir una nueva página de nuestra historia! #MendozAntigua #PuenteDelInca #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #BernardoCroce #CordilleraDeLosAndes #LasHeras #PatrimonioHistorico #FotografiaEstereoscopica #HistoriaArgentina #OldMendoza #PuenteDelInca #HistoricPhotography #AndesMountains #StereoscopicPhotography #ArgentinaHistory #HistoricalHeritage Fuente: Fundación CIFHA, Fondo Bernardo Croce, fotografía 162, registro AR-CIFHA-CRO-01-162 (1913-1922); Gobierno de Mendoza, Plan de Manejo del Monumento Natural Puente del Inca (2017). Autor de la fotografía: Bernardo Bartolomé Croce (1881-1956).

jueves, 8 de octubre de 2026

¡SOBREVIVIÓ AL TERREMOTO DE 1861, PERO NO A LA DEMOLICIÓN! LA IMPRESIONANTE HISTORIA DEL GIGANTE PERDIDO DE MENDOZA: LAS RUINAS DE SAN AGUSTÍN EN 1920


Hacia 1920, cuando habían transcurrido casi seis décadas desde el devastador terremoto que destruyó gran parte de la antigua ciudad de Mendoza, el fotógrafo Adolfo Müller inmortalizó una escena extraordinaria que hoy constituye un testimonio invaluable de nuestro patrimonio desaparecido. La imagen muestra las imponentes ruinas de la iglesia de San Agustín, uno de los edificios religiosos más importantes de la Mendoza colonial. A la izquierda se levanta un gigantesco fragmento de mampostería que todavía conserva parte de su ornamentación arquitectónica, mientras que, en el centro, varios hombres aparecen junto a un carruaje tirado por un caballo. A la derecha se observa otro carro de grandes ruedas, y en primer plano, numerosos fragmentos de escombros cubren el terreno. Un hombre vestido de blanco permanece junto a una de las estructuras, ofreciendo una referencia de la extraordinaria altura de aquellos muros supervivientes. ¡ERA LA MENDOZA QUE SE HABÍA RESISTIDO A DESAPARECER! Pero detrás de esta fotografía se esconde una historia todavía más sorprendente. Los antecedentes del establecimiento agustino se remontan al siglo XVII, cuando religiosos llegados desde Chile comenzaron a instalarse en Mendoza. En 1630 recibieron una donación vinculada con Juan Amaro y Ocampo y, hacia mediados de aquella centuria, consolidaron su presencia en la ciudad mediante el convento dedicado a Santa Mónica. El conjunto ocupaba una manzana cercana a la antigua Plaza Mayor, delimitada actualmente por las calles Alberdi, Montecaseros, Urquiza e Ituzaingó. Durante las últimas décadas del siglo XVIII se levantó allí un templo monumental, cuya construcción se desarrolló principalmente entre 1782 y comienzos del siglo XIX. Su campanario llegó a ser considerado el más alto de la ciudad y recibió el curioso apodo popular de «El Tupungatito», debido a su impresionante altura. ¡PERO SUS MUROS TAMBIÉN FUERON TESTIGOS DE LA GESTA LIBERTADORA! Durante el gobierno de José de San Martín en Cuyo, el convento fue utilizado como alojamiento del Batallón de Infantería N.º 11, entre fines de 1814 y 1816, integrándose así al enorme esfuerzo militar que permitió organizar el Ejército de los Andes. Otro episodio notable ocurrió en 1813, cuando fue sepultado en San Agustín el teniente general Pascual Ruiz Huidobro, antiguo gobernador de Montevideo, protagonista de las invasiones inglesas y participante del proceso político iniciado en mayo de 1810. Sin embargo, el destino del edificio cambió trágicamente la noche del 20 de marzo de 1861. Un terremoto devastador redujo a escombros gran parte de Mendoza y destruyó el templo, dejando en pie solamente algunos sectores de sus imponentes estructuras. Durante décadas, aquellas paredes permanecieron como una silenciosa advertencia de la catástrofe y como uno de los últimos testimonios visibles de la antigua capital colonial. En 1941, el Gobierno nacional reconoció oficialmente su importancia al declarar las ruinas Monumento Histórico Nacional mediante el Decreto N.º 107.512. ¡PARECÍA QUE FINALMENTE SERÍAN PROTEGIDAS PARA SIEMPRE! Pero ocurrió exactamente lo contrario. El 26 de agosto de 1953, una decisión del Poder Ejecutivo nacional excluyó las ruinas de San Agustín de la nómina de monumentos protegidos, abriendo el camino para su demolición, concretada hacia 1954, con el propósito de destinar el terreno a un establecimiento educativo. Durante aquellas intervenciones, el investigador Carlos Rusconi realizó tareas de rescate de materiales arqueológicos y restos humanos. Según las investigaciones del arqueólogo mendocino Horacio Chiavazza, unos cuarenta esqueletos recuperados del antiguo templo terminaron depositados en una urna funeraria vinculada con la iglesia de Santo Domingo. Entre ellos podrían encontrarse los restos de Pascual Ruiz Huidobro, aunque su identificación continúa siendo incierta. Sobre el antiguo predio agustino funcionan actualmente establecimientos escolares, mientras que investigaciones arqueológicas posteriores han permitido estudiar vestigios de aquella construcción desaparecida. A diferencia de las ruinas de San Francisco, que todavía pueden contemplarse en el Área Fundacional, las de San Agustín dejaron de existir como monumento visible. Y aquí reside el extraordinario valor de esta fotografía: Adolfo Müller registró un edificio que había sobrevivido durante casi sesenta años a uno de los terremotos más destructivos de la historia argentina, pero que finalmente desaparecería por una decisión humana. ¡UNA JOYA ARQUITECTÓNICA PERDIDA UN ESCENARIO DE LA HISTORIA SANMARTINIANA Y UN RECUERDO INBORRABLE DE LA MENDOZA QUE YA NO EXISTE! Cada fotografía recuperada permite reconstruir fragmentos de una ciudad que permanece viva en sus documentos, en sus calles y en nuestra memoria colectiva. Porque cuando desaparece un monumento, sus fotografías pueden convertirse en el último puente entre el presente y un pasado que jamás debemos olvidar. Fuente: Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino (CIFHA), fotografía N.º 217, registro AR-CIFHA-LM-AM-1-217; investigaciones arqueológicas de Horacio Chiavazza y colaboradores; Pasaporte Nacional Sanmartiniano; Decreto Nacional 107.512/1941; disposición de desafectación de agosto de 1953; Diario UNO, entrevista a Horacio Chiavazza (2024). Fotografía: Adolfo Müller (1882-?), aproximadamente 1920. Colección Luis Müller, CIFHA. Negativo original de 9 × 14,5 cm, proceso de gelatino-bromuro de plata. #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #RuinasDeSanAgustin #TerremotoDe1861 #Mendoza1861 #PatrimonioHistorico #FotografiasAntiguas #AreaFundacional #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #MemoriaHistorica #HistoriaArgentina #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricPhotography #LostArchitecture #CulturalHeritage #ArgentinaHistory #HistoricRuins

viernes, 25 de septiembre de 2026

1926: CUYO SE CRUZA EN EL ANDÉN — EL DÍA EN QUE ALDO CANTONI PASÓ POR MENDOZA Y CARLOS W. LENCINAS FUE A RECIBIRLO


Noviembre de 1926 — Mendoza. Una estación ferroviaria mendocina fue escenario de una fotografía que conserva mucho más que la llegada de un pasajero ilustre: registra el encuentro entre dos de las figuras centrales de la política cuyana de los años veinte. El encabezado del recorte dice simplemente “En la estación del Ferrocarril”, pero el epígrafe revela la importancia de la escena: “A la llegada del gobernador electo de San Juan, Dr. Aldo Cantoni, de paso a la metrópoli. Esperaban al distinguido viajero el doctor Carlos Washington Lencinas y otras personalidades del radicalismo lencinista”. La imagen muestra a un numeroso grupo de hombres vestidos con trajes, sobretodos y sombreros, reunidos en el ámbito ferroviario; es el propio epígrafe periodístico el que identifica la presencia de Cantoni y Lencinas. El momento puede fecharse con notable precisión dentro del calendario político de 1926. Apenas unas semanas antes, el 31 de octubre, San Juan había celebrado elecciones para restablecer sus autoridades constitucionales después de la intervención federal. La Memoria del Ministerio del Interior de 1926-1927 registra 17.125 votos para Aldo Cantoni y 1.366 para el socialista Arturo A. Storni; para vicegobernador, Sigifredo Bazán Smith obtuvo 17.126 votos frente a los 1.361 de Pascual Quiroga. Cantoni, por lo tanto, aparece en esta fotografía todavía como gobernador electo: recién asumiría el Poder Ejecutivo sanjuanino el 6 de diciembre de 1926, cuando el comisionado nacional Eduardo Broquen entregó formalmente el gobierno provincial.  Quien fue a recibirlo en Mendoza tampoco era una figura secundaria. Carlos Washington Lencinas había gobernado la provincia entre 1922 y 1924 y, tras la muerte de su padre José Néstor Lencinas, se había consolidado como principal referente de la Unión Cívica Radical Lencinista. En 1926 el lencinismo seguía siendo la fuerza dominante de la política provincial: ese mismo año la fórmula Alejandro Orfila–Carlos Saá Zarandón había llevado nuevamente al movimiento al gobierno mendocino. Por eso aquella recepción ferroviaria puede leerse como algo más que una cortesía protocolar. Estudios históricos recientes analizan al lencinismo mendocino y al bloquismo sanjuanino como dos movimientos provinciales con importantes coincidencias: ambos ampliaron la movilización de sectores populares, promovieron legislación social y construyeron identidades políticas propias, al mismo tiempo que protagonizaron fuertes disputas con sus adversarios y con sectores del radicalismo nacional. La historiografía también señala el personalismo y el clima de intensa confrontación política que acompañó a aquellas experiencias.  La relación entre ambos espacios cuyanos era suficientemente estrecha como para proyectarse al Congreso Nacional: investigaciones posteriores documentan la actuación conjunta de legisladores lencinistas y cantonistas y las consecuencias que esa proximidad tuvo en las disputas por sus diplomas senatoriales.Y la historia todavía reservaba episodios dramáticos para Cantoni: el 30 de noviembre de 1926, pocos días antes de asumir, sufrió un atentado contra el automóvil en el que viajaba; sobrevivió, mientras Fernando Santamaría, que conducía el vehículo, murió en el ataque. Seis días después Cantoni juró como gobernador.  Su administración impulsaría en 1927 la reforma de la Constitución de San Juan, que incorporó derechos políticos activos y pasivos para las mujeres; el 8 de abril de 1928 las sanjuaninas participaron plenamente en elecciones provinciales, un antecedente fundamental del sufragio femenino argentino.Así, este pequeño recorte de noviembre de 1926 inmortalizó un instante extraordinariamente preciso: Aldo Cantoni todavía no había recibido el mando de San Juan, Carlos Washington Lencinas continuaba encabezando el lencinismo mendocino y, por unos minutos, el escenario de aquella compleja política cuyana fue simplemente un andén ferroviario de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #SanJuan #Cuyo #AldoCantoni #CarlosWashingtonLencinas #Lencinismo #Bloquismo #HistoriaDeMendoza #HistoriaDeSanJuan #HistoriaArgentina #Argentina1926 #FotosAntiguas #Ferrocarril #MemoriaHistorica #ArgentineHistory #MendozaHistory #SanJuanHistory #VintageArgentina #RailwayHistory

1926: EL BRINDIS BAJO SOSPECHA — LA DENUNCIA CONTRA LA CERVEZA ANDES QUE SACUDIÓ A MENDOZA.


El 6 de noviembre de 1926, el diario mendocino La Palabra lanzó una acusación que difícilmente pasaría inadvertida en una mesa de bar: aseguró haber recibido denuncias de personas que sufrieron trastornos intestinales después de beber cerveza “Andes” y exigió la intervención de las autoridades. Para sostener su reclamo, relató tres casos con nombre propio. Agripino Amado Méndez, según la nota, sintió fuertes dolores de estómago tras tomar una copa en un bar de la calle San Martín y llamó a un médico; Urbelinda Luna de Caballero habría padecido una indisposición después de beber un vaso; y el boxeador Alfredo Lexcano también figuraba entre los afectados mencionados. El periódico extendía su acusación a las cervezas “Quilmes” y “Palermo”, que afirmaba envasadas en Gobernador Benegas, y cerraba con un duro pedido de acción oficial. La denuncia apareció apenas dos años después de la inauguración de la Cervecería y Maltería de Los Andes en Godoy Cruz, una industria que abría camino a la cerveza en la provincia del vino. Leído hoy, el recorte permite reconstruir la alarma y el tono de la prensa de aquella época; sus testimonios no demuestran, por sí solos, que la bebida estuviera contaminada. Fuente del episodio: La Palabra, Mendoza, 6 de noviembre de 1925. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #CervezaAndes #GodoyCruz #PrensaAntigua #MemoriaMendocina #MendozaHistory #BeerHistory #VintageNewspaper #IndustrialHistory

1926 - 🧻☕ CUANDO MENDOZA OBLIGÓ A CAMBIAR LOS BAÑOS DE LOS CAFÉS: LA REVOLUCIÓN HIGIÉNICA DE LAS TOALLAS DE PAPEL


La pequeña nota periodística conservada en la imagen parece sencilla, pero registra un cambio notable en las costumbres sanitarias de la Mendoza de comienzos del siglo XX. Bajo el título “Las toallas higiénicas en los cafés”, el periódico (LA PALABRA) informaba que la Dirección General de Salubridad había dispuesto que los lavatorios y W.C. de los cafés ofrecieran al público toallas de papel en reemplazo de las tradicionales toallas de género o tela, que debían ser retiradas. El problema era que muchos establecimientos aparentemente habían interpretado la disposición de la peor manera: habían eliminado las antiguas toallas, pero tampoco habían colocado las nuevas. La nota se quejaba de que en “la gran mayoría” de esos comercios no se cumplía la medida y que los clientes terminaban sin una cosa ni la otra, causando —según el propio cronista— “gran molestia del público”. El reclamo terminaba pidiendo que la autoridad sanitaria hiciera cumplir efectivamente la disposición. Leída un siglo después, aquella breve denuncia permite descubrir hasta qué punto los hábitos cotidianos estaban comenzando a transformarse. En Mendoza, la Dirección General de Salubridad era entonces uno de los organismos centrales del sistema sanitario provincial: investigaciones históricas señalan que había quedado establecida de manera permanente desde 1907 y tenía funciones relacionadas con higiene pública, prevención de enfermedades, inspecciones y vigilancia sanitaria. Durante la década de 1920 esas políticas se intensificaron y, en 1927, la Ley Sanitaria Nº 926 amplió todavía más sus atribuciones. La preocupación del antiguo artículo tenía además un fundamento sanitario que hoy resulta familiar: sustituir una misma toalla de tela utilizada sucesivamente por numerosas personas por elementos individuales reducía el contacto compartido en los lavatorios públicos. Las toallas descartables ya existían internacionalmente desde comienzos del siglo XX; documentación oficial argentina sobre la historia de estos productos señala que las primeras toallas individuales de papel fueron desarrolladas por Scott Paper Company en aquel período.  Lo llamativo es comprobar que aquella discusión de hace aproximadamente un siglo terminó convirtiéndose en una norma cotidiana: actualmente distintos códigos sanitarios argentinos siguen exigiendo en establecimientos públicos sistemas higiénicos para el secado de manos, como toallas descartables o secadores de aire, y restringen el uso compartido de toallas de tela. Así, detrás de este diminuto recorte aparece una escena fascinante de la Mendoza urbana: cafés llenos de clientes, lavatorios públicos, inspectores sanitarios y una sociedad que comenzaba a descubrir que incluso algo tan simple como secarse las manos podía transformarse en una cuestión de salud pública. Un pequeño papel que documenta una enorme transformación de la vida cotidiana. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #CafésAntiguos #VidaCotidiana #SaludPública #Higiene #Salubridad #DécadaDe1920 #FotosAntiguas #DocumentosHistóricos #MemoriaMendocina #OldMendoza #ArgentinaHistory #PublicHealth #HygieneHistory #VintageArgentina #HistoricNewspapers #PaperTowels

🔥🏛️ MENDOZA, 1926: UNA KERMESSE EN LA ALAMEDA PARA RESCATAR LA MEMORIA DE SAN MARTÍN (IMAGEN ILUSTRATIVA)


Noviembre de 1926 — Ciudad de Mendoza. Un pequeño recorte periodístico conserva una historia extraordinaria sobre la vida social mendocina de hace un siglo. Bajo el título “Kermesse en la Alameda”, el aviso anunciaba que durante los días 6 y 7 de noviembre se realizaría en el tradicional paseo de la Alameda una fiesta de beneficencia organizada por un grupo de damas y señoritas que integraban la comisión vinculada al Museo General San Martín. La prensa anticipaba que aquella celebración al aire libre constituiría una verdadera novedad para la ciudad, destacando que pocas veces el público mendocino tenía oportunidad de presenciar un espectáculo de esas características y pronosticando, por esa razón, una numerosa concurrencia. Según puede leerse en el documento, la comisión trabajaba intensamente para dar brillo a la jornada y preparaba distintos quioscos que serían atendidos por jóvenes de la sociedad mendocina. Pero detrás del entretenimiento había un objetivo mucho más trascendente: reunir fondos para contribuir a la adquisición de una propiedad destinada al Museo General San Martín. El dato permite comprender que aquella kermesse formaba parte de un movimiento mucho más amplio destinado a conservar la memoria sanmartiniana en Mendoza. La Asociación de Damas Pro Glorias Mendocinas había surgido años antes, impulsada por Laura Lemos, y obtuvo personería jurídica en septiembre de 1914. Entre sus propósitos centrales figuraba precisamente conseguir el terreno que había pertenecido al Libertador y crear allí un museo histórico dedicado a conservar documentos, objetos y recuerdos relacionados con San Martín y con la historia provincial. Aquel objetivo todavía estaba lejos de concretarse en 1926. Las gestiones continuaron durante décadas hasta que en 1949, mediante la Ley provincial Nº 1.812, fueron expropiados los terrenos del denominado Solar Histórico de la Alameda. Allí terminarían instalándose la Biblioteca Pública General San Martín y el Museo Histórico General San Martín.  La actual institución se encuentra precisamente sobre un terreno que había pertenecido al Libertador y conserva objetos y documentos relacionados con San Martín, su familia y la historia mendocina. El edificio que alberga al museo y a la biblioteca fue inaugurado en la década de 1950. De esta manera, aquella aparentemente modesta kermesse de noviembre de 1926 adquiere otra dimensión: entre puestos, reuniones sociales y entretenimiento, un grupo de mendocinas estaba ayudando a financiar un sueño patrimonial que tardaría más de veinte años en materializarse. Un siglo después, este recorte demuestra que parte de la memoria histórica de Mendoza también se construyó con pequeñas colectas, trabajo voluntario y ciudadanos decididos a impedir que el pasado desapareciera. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Alameda #PaseoAlameda #SanMartin #GeneralSanMartin #JoseDeSanMartin #MuseoSanMartin #HistoriaArgentina #Efemerides #FotosAntiguas #PatrimonioHistorico #MemoriaHistorica #Mendoza1926 #Cuyo #ArgentinaHistory #MendozaHistory #SanMartinHistory #HistoricMendoza #ArgentineHistory #HistoricalArchive

🔥🏛️ 1926: DOS PROPIEDADES DE GODOY CRUZ SALIERON A REMATE JUDICIAL — EL AVISO QUE REVELA CÓMO SE COMPRABA TIERRA HACE UN SIGLO


Mendoza, 1926. Este pequeño y deteriorado recorte de prensa conserva mucho más que un simple anuncio inmobiliario: es una ventana directa al funcionamiento de la justicia, la propiedad y el mercado de tierras mendocino de hace cien años. Bajo el nombre de Ismael S. Ferrando aparece el contundente encabezado “JUDICIAL — DOS PROPIEDADES EN GODOY CRUZ — EDICTO DE REMATE”. El aviso informa que, por disposición del juez del Primer Juzgado en lo Civil y en el marco de un expediente judicial, el martillero procedería a rematar públicamente dos inmuebles ubicados en Godoy Cruz. La subasta debía realizarse en su escritorio de calle 9 de Julio Nº 1142, en la Ciudad de Mendoza, una muestra de cómo gran parte de las operaciones judiciales de la época se desarrollaban físicamente en las oficinas de los rematadores y eran anunciadas previamente en los diarios. El documento detalla superficies, avalúos oficiales, límites de las propiedades y referencias a sus títulos e inscripciones, proporcionando una extraordinaria fotografía del catastro godoycruceño de aquellos años. Entre los nombres que todavía pueden distinguirse en el recorte aparecen integrantes de antiguas familias propietarias de la zona, entre ellas el apellido Civit. También se especificaban las condiciones económicas de la subasta: el comprador debía entregar en el acto del remate una seña en moneda nacional equivalente al diez por ciento del importe de su última postura; el saldo debía abonarse una vez aprobada judicialmente la operación, junto con los gastos correspondientes. Al pie puede leerse “Mendoza, Octubre 28 de 1926”, lo que permite ubicar con precisión el edicto dentro de uno de los períodos de mayor transformación urbana de Godoy Cruz. Y aquel 1926 no fue un año cualquiera para el departamento. El Museo Virtual de Godoy Cruz señala que durante la década de 1920 el antiguo núcleo departamental atravesaba una fuerte consolidación urbana: convivían propiedades agrícolas, viviendas, comercios, bodegas y establecimientos fabriles, mientras nuevas construcciones comenzaban a modificar el paisaje tradicional. Una crónica de Los Andes de 1921, recuperada por el propio museo municipal, describía ya a Godoy Cruz como uno de los departamentos donde se habían desarrollado algunas de las actividades industriales más importantes de Mendoza, con bodegas, molinos, fábricas, talleres, comercios, calles enripiadas e iluminación eléctrica. MUSEO VIRTUAL DE GODOY CRUZ Precisamente en 1926 el Gobierno provincial adquirió frente a la plaza departamental el terreno donde comenzaría a levantarse la nueva Casa Municipal, obra proyectada por el arquitecto Raúl Álvarez y finalizada en 1928. Godoy Cruz También sabemos que en febrero de aquel año había resultado electo intendente Adolfo Barnabó, luego de una etapa caracterizada por sucesivas intervenciones municipales. Godoy Cruz Así, detrás de este aparentemente frío “edicto de remate” aparece una Mendoza en plena transformación. Las superficies se medían cuidadosamente, los títulos se verificaban mediante escrituras y registros, los límites todavía estaban ligados muchas veces a los nombres de propietarios vecinos y una subasta judicial podía quedar registrada para siempre en unas pocas columnas de periódico. Casi cien años después, ese aviso permite reconstruir una pequeña parte del mapa social y territorial de un Godoy Cruz que todavía combinaba chacras, grandes terrenos y viejas familias propietarias con una ciudad que avanzaba rápidamente hacia la urbanización y la industrialización. Un simple recorte de 1926 termina convirtiéndose, así, en una auténtica escritura de la memoria mendocina. #Mendoza #GodoyCruz #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #FotosAntiguas #1926 #GodoyCruzAntiguo #PatrimonioMendocino #MemoriaHistorica #RemateJudicial #HistoriaLocal #OldMendoza #ArgentinaHistory #HistoricMendoza #VintageArgentina #LocalHistory #HistoricDocuments #GodoyCruzHistory

🔥 MENDOZA, 1926: “SE PRECISAN PEONES” — LOS AVISOS QUE REVELAN CUÁNTO VALÍA UNA JORNADA DE OCHO HORAS


La pequeña publicación de 1926 que acompaña esta historia parece, a primera vista, un simple aviso clasificado. Sin embargo, leída casi un siglo después, se transforma en una extraordinaria fotografía de la vida cotidiana y del mercado laboral mendocino. En la parte superior aparece el contundente encabezado “SE PRECISAN” y se solicitan trabajadores para distintas tareas: un cocinero destinado a trabajo de campo, dos peones para labores de chacra y hasta “un matrimonio” para atender a una persona sola en el campo. Los interesados debían presentarse en calle Las Heras Nº 781. Debajo aparece otro anuncio todavía más revelador: “PEDIDO DE PEONES”. Allí se buscaban hombres para trabajar en la construcción de caminos, ofreciendo empleo posiblemente “al tanto” —una modalidad vinculada al pago por tarea o rendimiento— y también trabajo jornalizado. El aviso deja registrado un dato excepcional: “tres pesos las ocho horas”, y señala como dirección de contratación Las Heras Nº 182. Esa sencilla frase permite asomarnos directamente a las condiciones laborales de la Mendoza de hace cien años. La jornada de ocho horas no era un concepto ajeno a la provincia: la Constitución mendocina de 1916 había incorporado principios sociales y establecía las ocho horas para trabajadores del Estado, mientras que durante el gobierno de José Néstor Lencinas avanzó una legislación laboral particularmente temprana. La Ley provincial Nº 732, sancionada en 1918, dispuso la jornada de ocho horas para empleados públicos y trabajadores vinculados a obras y servicios públicos, además de introducir referencias salariales; investigaciones del CONICET señalan que su aplicación al sector privado fue mucho más compleja y que la reglamentación efectiva atravesó varios años de conflictos y demoras.  En 1926, precisamente, Mendoza se encontraba bajo el gobierno de Alejandro Orfila, tercer ciclo del lencinismo, etapa en la que los estudios históricos ubican nuevos avances en la reglamentación de aquella legislación laboral. El mundo del trabajo mendocino estaba cambiando: obreros urbanos, empleados públicos, trabajadores rurales, peones de caminos y vitivinícolas comenzaban a ocupar un espacio creciente en la política y en los reclamos sociales. El INCIHUSA-CONICET recuerda que la organización obrera provincial había impulsado demandas como salario mínimo y jornada de ocho horas desde las primeras décadas del siglo XX. Por eso este modesto recorte resulta tan valioso: detrás de aquellas pocas líneas aparecen chacras, caminos en construcción, cocineros de campaña, matrimonios contratados para residir en propiedades rurales y, sobre todo, hombres ofreciendo su fuerza de trabajo por tres pesos durante ocho horas. No son grandes nombres de la historia, pero fueron precisamente esos trabajadores anónimos quienes abrieron caminos, sostuvieron chacras, levantaron obras y ayudaron a construir la Mendoza moderna. #Mendoza #MendozAntigua #Mendoza1926 #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Trabajadores #Peones #TrabajoRural #Obreros #ConstruccionDeCaminos #JornadaDeOchoHoras #AvisosAntiguos #ArchivoHistorico #MemoriaMendocina #PatrimonioHistorico #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentinaHistory #WorkersHistory #RuralWorkers #HistoricNewspapers #LaborHistory #VintageArgentina #HistoricalMendoza 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

🔥🌊📸 1928 — JUAN PI FRENTE AL GIGANTE DE PIEDRA Y AGUA: LA FOTO QUE CONGELÓ AL RÍO MÁS CAUDALOSO DE MENDOZA - MALARGÜE


En 1928, cuando internarse en los rincones más aislados del sur mendocino todavía significaba avanzar por caminos difíciles, cruzar puentes precarios y transportar pesados equipos, el fotógrafo Juan Pi acompañó un relevamiento encabezado por el ingeniero Carlos Wauters. De aquella expedición quedó una fotografía extraordinaria: el río Grande encajonado entre enormes paredones de roca, con la escala del paisaje empequeñeciendo cualquier presencia humana. La identificación fundamental está documentada por el propio Gobierno de Mendoza: “En el relevamiento de Carlos Wauters de 1928, Juan Pi refleja en una imagen la imponencia del río Grande encajonado”. La nota fue elaborada a partir de materiales y consultas que incluyen al Centro de Documentación, Patrimonio Histórico y Cultura del Agua del Departamento General de Irrigación. Juan —Jean Eugene— Pi había nacido en Ginebra en 1875 y llegó a San Rafael a comienzos del siglo XX, donde instaló su estudio fotográfico. Desde allí convirtió su cámara en una formidable herramienta documental: registró personas, trabajos, industrias, paisajes, construcciones y acontecimientos extraordinarios del sur provincial. El Gobierno de Mendoza y la Universidad Nacional de Cuyo lo reconocen como uno de los grandes fotógrafos documentales vinculados con San Rafael y con la construcción de su memoria visual. El protagonista natural de aquella imagen tampoco era un río cualquiera. El río Grande pertenece al departamento de Malargüe, nace en la alta cordillera a partir del sistema de los ríos Cobre y Tordillo y, después de atravesar el territorio malargüino, se une al Barrancas para formar el río Colorado. Fuentes oficiales mendocinas lo describen como el río de mayor caudal de la provincia y como el principal afluente del Colorado. La fotografía resulta todavía más impresionante cuando se observa el tipo de paisaje que atraviesa el Grande. En el sur de Malargüe, las antiguas coladas volcánicas obligaron al río a abrirse camino entre masas de basalto. Uno de los ejemplos más espectaculares es el sector conocido como La Pasarela, donde el agua corre por una garganta estrecha excavada entre paredes volcánicas. La Dirección de Turismo de Malargüe explica que esas lavas llegaron a rellenar el antiguo valle del río y que posteriormente el agua fue cortando el basalto hasta formar el profundo encajonamiento visible en la actualidad. Hay, sin embargo, una precisión importante para conservar el rigor histórico de la publicación: la fuente oficial de la fotografía de 1928 la identifica como “río Grande encajonado”, pero no encontramos en el catálogo publicado una referencia que confirme expresamente que el punto exacto fotografiado sea La Pasarela. La semejanza geográfica es considerable —garganta basáltica, río profundamente encajonado y puente sobre el cauce—, pero lo correcto es publicar el lugar como río Grande, departamento de Malargüe, sur de Mendoza, y mencionar La Pasarela únicamente como una identificación probable mientras no aparezca el epígrafe original del relevamiento de Wauters. Lo que sí puede descartarse es identificar esta fotografía como el Cañón del Atuel, San Rafael: el río Grande pertenece a la cuenca del Colorado y atraviesa Malargüe, mientras que el Atuel corresponde a otra cuenca hidrográfica. Casi un siglo después, la imagen continúa transmitiendo la misma sensación: un puente diminuto suspendido sobre la garganta, figuras humanas reducidas a puntos y, abajo, una corriente que durante miles de años fue abriéndose paso en la piedra volcánica. Juan Pi no fotografió simplemente un río. Dejó congelado un instante en el que exploración, ciencia, ingeniería y paisaje se encontraron frente a una de las fuerzas naturales más monumentales de Mendoza. Fuente de la imagen: Gobierno de Mendoza, “Las fotos históricas de Mendoza que develan nuestro pasado hídrico”. Fotografía: Juan Pi. Relevamiento de Carlos Wauters, 1928. Fuentes de consulta consignadas por la publicación: Centro de Documentación, Patrimonio Histórico y Cultura del Agua del Departamento General de Irrigación, entre otras instituciones. #Malargue #SurMendocino #FotografiaHistorica #FotosAntiguas #PatrimonioMendocino #HistoriaDelAgua #CulturaDelAgua #LaPasarela #HistoriaArgentina #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #WaterHistory #Andes #MalargueMendoza

sábado, 19 de septiembre de 2026

EL MUSEO PERDIDO DE CALLE BELGRANO: LA MENDOZA CIENTÍFICA QUE UNA CÁMARA INMORTALIZÓ EN 1921



El 30 de marzo de 1921, hace más de un siglo, una cámara dejó registrado uno de los edificios científicos y educativos más singulares de la antigua Ciudad de Mendoza: el entonces Museo Educacional de la Provincia, instalado sobre calle Belgrano, aproximadamente a la altura del 970-1000. La fotografía forma parte de los Alexander Wetmore Papers conservados por los Smithsonian Institution Archives y aparece documentada en el álbum del viaje científico que el naturalista estadounidense Alexander Wetmore realizó por Sudamérica entre 1920 y 1921 para el Bureau of Biological Survey del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. El archivo conserva al menos dos imágenes tomadas aquel 30 de marzo, identificadas como B.S. 22385 y 1492, ambas descriptas como “Museo Educacional de la Provincia” y vinculadas a Carlos Reed. La historia del establecimiento, sin embargo, permite hacer una precisión importante sobre aquella leyenda fotográfica. Los antecedentes oficiales del Gobierno de Mendoza indican que el museo fue creado el 15 de abril de 1911 mediante la Resolución Nº 69 de la Dirección General de Escuelas, durante la gestión de J. Simón Semorile, y que al naturalista chileno Carlos Samuel Reed se le confió su dirección y organización utilizando como núcleo inicial las colecciones particulares que ya poseía. Por eso, más que considerarlo únicamente “fundador”, puede afirmarse que Reed fue el gran organizador y primer director de aquella institución científica. El museo comenzó modestamente en domicilios de calle San Lorenzo y, al crecer rápidamente sus colecciones, pasó por dependencias vinculadas al antiguo Jardín de Infantes de Sarmiento y Tiburcio Benegas. Finalmente, el 14 de noviembre de 1914, la Dirección General de Escuelas dispuso su traslado al magnífico edificio que vemos en esta fotografía: una construcción levantada en 1910 originalmente para funcionar como kindergarten, ubicada sobre calle Belgrano. Allí permaneció durante aproximadamente cuatro décadas. Pero aquel museo era mucho más que una sala repleta de objetos curiosos. Bajo la conducción de Reed reunió importantes colecciones zoológicas, botánicas, antropológicas y arqueológicas; impulsó expediciones dentro de Mendoza y desarrolló una intensa tarea destinada a acercar las ciencias naturales a las escuelas. Investigaciones académicas señalan que Reed promovió la formación de museos escolares, publicó catálogos y artículos sobre las colecciones y realizó trabajos arqueológicos en lugares como Viluco, en el departamento de San Carlos. También participaron especialistas como Renato Sanzin, responsable de trabajos botánicos y recolecciones efectuadas incluso en áreas cordilleranas. La escena de 1921 adquiere así un valor extraordinario: detrás de esa verja de hierro y de los árboles que casi ocultan la fachada funcionaba uno de los principales centros científicos de la Mendoza de comienzos del siglo XX. Apenas cuatro años después de la fotografía, el 6 de febrero de 1925, la Legislatura provincial dispuso mediante la Resolución Nº 58 que la institución llevara el nombre de Juan Cornelio Moyano, en homenaje al primer gobernador constitucional de Mendoza. El museo continuó funcionando en calle Belgrano hasta 1954 y posteriormente atravesó nuevas mudanzas hasta convertirse en el actual Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano. Más de cien años después, esta imagen no muestra solamente un edificio desaparecido del paisaje urbano: conserva el recuerdo de una etapa en la que Mendoza comenzaba a construir, clasificar y estudiar científicamente su propia naturaleza, su arqueología y su pasado. Y en medio de aquella historia aparece Carlos Samuel Reed, un naturalista chileno que llegó a Mendoza en 1908 y terminó dejando una profunda huella en el desarrollo científico y museológico de la provincia. #MendozAntigua #Mendoza #CiudadDeMendoza #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #MendozaAntigua #MuseoEducacional #CarlosSamuelReed #MuseoCornelioMoyano #CienciaArgentina #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #MemoriaHistorica #Argentina #OldMendoza #HistoricMendoza #VintageArgentina #OldPhotos #HistoryOfArgentina #MuseumHistory #ScienceHistory #CulturalHeritage

🚂🐴 28 DE MARZO DE 1921: EL CARRUAJE QUE LLEVÓ A LOS CIENTÍFICOS HASTA LA ESTACIÓN DE TUNUYÁN — UNA POSTAL ÚNICA DEL VALLE DE UCO - MENDOZA


El 28 de marzo de 1921, hace más de un siglo, una cámara dejó congelada una escena aparentemente sencilla pero cargada de historia: un pequeño carruaje tirado por un caballo avanzaba por un camino de Tunuyán rumbo a la estación ferroviaria. La fotografía se conserva actualmente en los Smithsonian Institution Archives y está identificada con el número 1491. Su inscripción original es extraordinariamente precisa: “Our conveyance to the station. J. L. Peters driving. Tunuyán, Mendoza, Argentina. March 28, 1921”, es decir: “Nuestro transporte hacia la estación. J. L. Peters conduciendo. Tunuyán, Mendoza, Argentina. 28 de marzo de 1921”. Por lo tanto, no se trata de una escena reconstruida ni de una datación aproximada: el propio álbum histórico identifica el lugar, la fecha y a James L. Peters como conductor del vehículo. Peters era un reconocido naturalista y ornitólogo estadounidense vinculado al Museum of Comparative Zoology de Harvard; los registros de esa institución documentan miles de ejemplares asociados a sus trabajos de campo y una extensa producción científica dedicada especialmente a las aves. La fotografía pertenece al álbum de Alexander Wetmore correspondiente a su gran expedición sudamericana de 1920-1921. Wetmore trabajaba entonces para el Bureau of Biological Survey del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y había sido enviado al continente para estudiar la distribución y los desplazamientos de aves migratorias norteamericanas. Su recorrido atravesó Uruguay, Argentina, Chile y Perú y produjo no solamente información científica, sino también un formidable archivo visual de paisajes, caminos, poblaciones, trabajadores, medios de transporte y escenas cotidianas. Años más tarde Wetmore ingresaría al Smithsonian y llegaría a convertirse en su sexto secretario entre 1945 y 1952. Tunuyán ocupó un lugar especialmente importante en aquella campaña. Los registros del mismo álbum muestran que los investigadores estaban trabajando en la zona desde el 22 de marzo y que durante los días siguientes fotografiaron el río Tunuyán, su valle, calles de la villa, ciénagas, planicies abiertas, un boliche de camino y hasta una tropa de carros que transportaba cargas hacia el interior. El 28 de marzo realizaron varias de esas tomas y finalmente quedó registrada esta imagen del transporte utilizado para dirigirse a la estación. La escena adquiere todavía mayor valor cuando se recuerda que el ferrocarril había llegado a la villa de Tunuyán apenas una década antes. Según la Municipalidad de Tunuyán, el ramal Mendoza-Tunuyán fue inaugurado el 1 de mayo de 1911. Hasta entonces buena parte de las cargas se trasladaba mediante carretas y mulas; la llegada del tren aceleró las comunicaciones y contribuyó a transformar la producción y el comercio del Valle de Uco. Esta fotografía de 1921 captura precisamente aquel mundo de transición: el caballo y el carruaje seguían siendo indispensables para unir caminos rurales, fincas y zonas de trabajo con una estación ferroviaria que conectaba Tunuyán con una red de transporte mucho más rápida. En una sola imagen conviven dos épocas: la antigua movilidad de tracción animal y la modernidad representada por el ferrocarril. Lo que para aquellos científicos fue simplemente “nuestro transporte a la estación”, más de cien años después se ha convertido en un documento excepcional de la vida cotidiana del antiguo Tunuyán y de un Valle de Uco que comenzaba a transformarse aceleradamente. 📸🐴🚂⛰️🇦🇷 Fuente de origen: Smithsonian Institution Archives, Alexander Wetmore Papers, Record Unit 7006, Box 171, Folder 1, Album 1: Uruguay, Argentina, Chile and Peru, 1920–1921. Fotografía N.º 1491: “Our conveyance to the station. J. L. Peters driving. Tunuyán, Mendoza, Argentina. March 28, 1921”. #MendozAntigua #Mendoza #Tunuyán #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #FotosAntiguas #Tunuyan1921 #Ferrocarril #HistoriaFerroviaria #Carruaje #AlexanderWetmore #JamesLeePeters #Smithsonian #PatrimonioMendocino #ArgentinaAntigua #OldMendoza #Tunuyan #ValleDeUco #ArgentinaHistory #HistoricPhotography #VintageArgentina #RailwayHistory #HorseDrawnCarriage #SmithsonianArchives

CUANDO LOS CARROS TODAVÍA DOMINABAN LOS CAMINOS: UNA EXTRAORDINARIA ESCENA DEL FRENTE DEL CEMENTERIO DE TUNUYÁN DE 1921


El 28 de marzo de 1921, hace más de un siglo, una cámara dejó congelada una escena extraordinaria de la vida cotidiana en el Valle de Uco: una tropa de carros avanzaba transportando carga hacia el interior de Tunuyán, mientras a lo lejos aparecía el cementerio de la localidad. La fotografía fue registrada con el número B.S. 22382 y su descripción original es inequívoca: “A cart troop freighting into the interior. Cemetery in background. Tunuyán, Mendoza, Argentina”. La imagen forma parte de un valioso álbum conservado por los Smithsonian Institution Archives dentro de los Alexander Wetmore Papers. Aquel conjunto documental fue realizado durante los trabajos que Alexander Wetmore desarrolló en Sudamérica para el Bureau of Biological Survey del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, principalmente para investigar aves migratorias y ambientes naturales. Sin embargo, su recorrido terminó dejando algo mucho más amplio: un excepcional testimonio visual de pueblos, caminos, viviendas, transportes, trabajadores y paisajes argentinos de comienzos del siglo XX. Ese 28 de marzo Wetmore y sus compañeros registraron numerosas escenas de Tunuyán: una calle con los Andes al fondo, ciénagas y canales, grandes planicies abiertas, un boliche de camino que funcionaba como almacén, despacho de bebidas y “hotel”, la tropa de carros de esta fotografía e incluso el vehículo utilizado para regresar a la estación. La ficha B.S. 22382 confirma expresamente tanto la fecha como la presencia del cementerio al fondo. La fotografía fue tomada en un momento de profunda transformación. Para entonces, el ferrocarril ya había revolucionado las comunicaciones mendocinas, facilitando la circulación de personas y mercaderías e integrando las zonas productivas con mercados cada vez más amplios; estudios de la Universidad Nacional de Cuyo destacan precisamente la importancia que tuvo el tren en el desarrollo y la integración del Valle de Uco durante aquellas décadas. Pero las viejas formas de transporte no desaparecieron de un día para otro. Los carros de tracción animal continuaron siendo fundamentales para mover cargas por caminos rurales, unir fincas y poblados y cubrir trayectos donde el ferrocarril no llegaba directamente. Investigaciones históricas sobre el transporte mendocino documentan todavía la existencia de tropas de carros en las primeras décadas del siglo XX y el empleo de carros, chatas y carretelas para el movimiento local de mercaderías. Tunuyán vivía, además, un progresivo crecimiento agrícola impulsado por el poblamiento y la llegada de inmigrantes, proceso que fue modificando profundamente el paisaje económico y social del departamento. Por eso esta fotografía es mucho más que una antigua fila de carros: retrata un instante de transición entre dos mundos, cuando el ferrocarril simbolizaba la modernidad pero los caminos mendocinos todavía dependían de los troperos, los animales y aquellos pesados vehículos que durante generaciones habían conectado campos, pueblos y mercados. Y detrás de la caravana, casi como una silenciosa referencia del tiempo y de quienes habían vivido allí antes, aparecía el cementerio de Tunuyán. Una escena sencilla de 1921 que, más de cien años después, se transforma en una extraordinaria ventana hacia el Valle de Uco que ya no existe. Fuente de la fotografía: Smithsonian Institution Archives, Alexander Wetmore Papers, Record Unit 7006, Box 171, Folder 1, Album 1, fotografía B.S. 22382, Tunuyán, Mendoza, Argentina, 28 de marzo de 1921. #Tunuyán #Mendoza #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #FotosAntiguas #Carros #Troperos #1921 #HistoriaArgentina #MemoriaHistórica #OldPhotos #MendozaHistory #ArgentinaHistory #VintageArgentina #HistoricTransport #ValleDeUcoHistory

🦅 28 DE MARZO DE 1921: LA CIÉNAGA DE TUNUYÁN ATRAPADA PARA SIEMPRE EN UNA FOTOGRAFÍA — AVES MIGRATORIAS EN LOS HUMEDALES DEL VALLE DE UCO 🇦🇷⛰️


El 28 de marzo de 1921, una cámara se internó en los alrededores de Tunuyán y dejó congelado un paisaje que hoy constituye un extraordinario documento ambiental e histórico del Valle de Uco. La fotografía, registrada con el número 1486, muestra un estanque dentro de una extensa ciénaga; hacia la izquierda, varias aves se alimentan o descansan en las aguas poco profundas. La anotación original las identifica simplemente como “yellow-legs”, es decir, aves de patas amarillas. La escena no fue tomada como una postal turística: pertenecía al trabajo de campo del naturalista y ornitólogo estadounidense Alexander Wetmore, enviado por el Bureau of Biological Survey del Departamento de Agricultura de Estados Unidos para estudiar las aves migratorias norteamericanas que atravesaban el continente y llegaban hasta el sur de Sudamérica. Su expedición de 1920-1921 quedó documentada en fotografías, diarios de campo y posteriormente en una extensa obra científica publicada en 1926. Lo fascinante es que la imagen 1486 no está aislada. Ese mismo 28 de marzo Wetmore y sus compañeros registraron en Tunuyán toda una secuencia del paisaje: canales barrosos y alcalinos dentro de la ciénaga, otra vista general del humedal, extensas planicies abiertas e incluso caminos, carretas y construcciones de la zona. Las fotografías 1484, 1485, 1486, 1487 y 1488 forman así una pequeña radiografía visual del ambiente tunuyanino de hace más de un siglo. En una de esas anotaciones se señalaba que los canales cenagosos constituían hábitat de distintas aves acuáticas, confirmando que aquellos espejos de agua y terrenos anegados eran observados por la expedición como espacios de especial interés ornitológico. Hay además un detalle que conviene conservar con precisión histórica: la leyenda de la fotografía dice solamente “yellow-legs” y no determina cuál de las dos especies norteamericanas conocidas con ese nombre aparece en la imagen. Actualmente se reconocen el pitotoy grande, Tringa melanoleuca, y el pitotoy chico, Tringa flavipes, ambas aves limícolas asociadas a humedales y ambientes de aguas someras; por eso sería arriesgado adjudicar la fotografía a una especie concreta sin examinar el original con suficiente detalle. Más que una sencilla fotografía de naturaleza, esta toma conserva algo excepcional: el Tunuyán húmedo, abierto y silencioso que encontró una expedición científica internacional en 1921. Agua, barro, aves migratorias y horizonte mendocino quedaron unidos en una placa que, 105 años después, permite asomarnos a un paisaje del Valle de Uco que rara vez aparece en las fotografías históricas más conocidas. #MendozAntigua #Tunuyán #Mendoza #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #MendozaAntigua #AlexanderWetmore #Humedales #AvesMigratorias #HistoriaNatural #Argentina #OldMendoza #Tunuyan #UcoValley #HistoricalPhotography #Wetlands #MigratoryBirds #NaturalHistory #ArgentinaHistory Fuente original: Smithsonian Institution Archives — Alexander Wetmore Papers, SIA RU007006, Box 171, Folder 1, Album 1: Uruguay, Argentina, Chile and Peru, 1920-1921; fotografía N.º 1486, “Pond in large cienaga…”, Tunuyán, Mendoza, 28 de marzo de 1921. El álbum conserva también las tomas relacionadas 1484, 1485, 1487 y 1488.

⛰️ 28 DE MARZO DE 1921: CUANDO LOS ANDES VIGILABAN LAS CALLES DE TIERRA DE TUNUYÁN — UNA VENTANA ABIERTA AL VALLE DE UCO DE HACE MÁS DE UN SIGLO 🇦🇷


El 28 de marzo de 1921, una cámara se detuvo frente a una calle de Tunuyán y conservó para siempre una escena cotidiana del antiguo Valle de Uco. La ficha que acompaña la fotografía, identificada con el número B.S. 22375, la describe sencillamente como “una calle de Tunuyán, Mendoza, mirando hacia los Andes”. Sin embargo, la imagen revela mucho más: un camino ancho todavía sin pavimento, viviendas bajas y austeras, árboles y terrenos cultivados que se extendían alrededor del pequeño núcleo urbano, mientras la cordillera aparecía tenuemente sobre el horizonte. No se observan automóviles, comercios modernos ni el movimiento que décadas después transformaría la ciudad; solo un paisaje silencioso, rural y profundamente mendocino. En aquel tiempo, Tunuyán ya era la cabecera de uno de los departamentos del Valle de Uco y formaba parte de una región cuya vida económica dependía del agua de riego, la agricultura, la ganadería, los viñedos y las comunicaciones ferroviarias y carreteras. La fotografía fue tomada apenas cuarenta años después de la organización del departamento moderno, establecida en 1880, y documenta una etapa en la que la ciudad todavía conservaba una fuerte continuidad con el mundo rural que la rodeaba. La calle no aparece identificada en la leyenda original, por lo que no resulta históricamente seguro atribuirle un nombre actual. Tampoco se consigna allí el nombre del fotógrafo. Lo indiscutible es la fecha y el lugar: Tunuyán, Mendoza, 28 de marzo de 1921. Más de un siglo después, aquella huella de tierra, las casas alineadas entre árboles y la silueta casi fantasmal de los Andes permiten contemplar una ciudad todavía en formación. No es únicamente una fotografía antigua: es una ventana hacia el Tunuyán de nuestros bisabuelos, cuando la cordillera dominaba el paisaje y las calles parecían avanzar directamente hacia ella. Fuente de origen: fotografía histórica B.S. 22375. Leyenda original: “A street in Tunuyán, Mendoza, looking toward the Andes. Tunuyan, Mendoza, Argentina. March 28, 1921”. La ficha reproducida no identifica al fotógrafo ni precisa el nombre de la calle. #Tunuyán #Mendoza #ValleDeUco #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #FotografíaAntigua #MemoriaHistórica #LosAndes #CordilleraDeLosAndes #ArgentinaAntigua #PatrimonioFotográfico #Tunuyan #MendozaHistory #UcoValley #OldArgentina #HistoricPhotography #AndesMountains #ArgentineHistory #VintageMendoza #HistoricalMemory

viernes, 18 de septiembre de 2026

🔥🏨🦅 25 DE MARZO DE 1921: EL HOTEL LA COSECHA QUEDÓ INMORTALIZADO EN TUNUYÁN — UNA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA DE EE.UU. RETRATÓ EL VALLE DE UCO HACE 105 AÑOS 🇦🇷📸⛰️


El 25 de marzo de 1921, cuando Tunuyán era todavía una pequeña localidad rodeada por caminos de tierra, fincas, acequias y enormes extensiones rurales, una cámara dejó congelada una escena que hoy constituye un extraordinario documento de la vida cotidiana del Valle de Uco. La fotografía, conservada actualmente por los Smithsonian Institution Archives de Estados Unidos, fue registrada con el número 1481 y lleva una identificación precisa: “The Hotel La Cosecha”, Tunuyán, Mendoza, Argentina. La propia anotación histórica señala además que en la escena se encontraban el señor Federico Dumas, usando casco, y el naturalista estadounidense James L. Peters, sin sombrero a su lado. La imagen no fue tomada durante un viaje turístico común. Formaba parte del extraordinario recorrido sudamericano desarrollado entre 1920 y 1921 por el ornitólogo Alexander Wetmore para el Bureau of Biological Survey del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Su misión era estudiar la distribución y los desplazamientos de aves migratorias norteamericanas que pasaban parte del año en Sudamérica. El álbum que sobrevivió a aquella expedición conserva fotografías de Uruguay, Argentina, Chile y Perú, documentando no solamente aves, sino también ríos, montañas, vegetación, caminos, medios de transporte, viviendas, trabajadores, pueblos y construcciones encontradas durante el recorrido. Tunuyán ocupó un lugar especialmente interesante dentro de aquel viaje. El equipo llegó a la zona durante marzo de 1921 y produjo una verdadera secuencia fotográfica del departamento: el río Tunuyán el día 22; W. B. Alexander y James L. Peters en los alrededores; los alojamientos o cuarteles de trabajo utilizados por Peters, Wetmore y Alexander el 24; una calle de Tunuyán y el Hotel La Cosecha el 25; paisajes del valle los días 27 y 28; calles con la cordillera al fondo; ciénagas, boliches de camino, tropas de carros y hasta el vehículo con el cual se trasladaron posteriormente hacia la estación ferroviaria. Pero aquellas jornadas no fueron simplemente fotográficas. Los registros científicos publicados posteriormente por Wetmore muestran que el área de Tunuyán fue utilizada para observar aves migratorias en pleno viaje hacia el hemisferio norte. El 23 de marzo registró allí cuatro chorlos dorados y entre el 25 y el 28 documentó la presencia de pitotoys o playeros de patas amarillas en las cercanías del departamento. Incluso el Smithsonian conserva un ejemplar de viudita —Hymenops perspicillata— recolectado por Wetmore en Tunuyán el 26 de marzo de 1921. James Lee Peters, fotografiado durante aquellos días y mencionado expresamente en la imagen del hotel, llegaría a convertirse en una figura importante de la ornitología internacional y sería curador de aves del Museum of Comparative Zoology de Harvard. Los archivos del Smithsonian conservan además correspondencia entre Peters y Wetmore que documenta el trabajo de campo realizado conjuntamente en Argentina durante 1921. Más de un siglo después, aquella sencilla fotografía del Hotel La Cosecha adquiere otro significado. No muestra únicamente un edificio: conserva un pequeño fragmento de un Tunuyán desaparecido, con sus calles sin pavimentar, árboles jóvenes, caballos como parte habitual del paisaje y vecinos reunidos frente a una construcción que alguna vez recibió el nombre de “La Cosecha”. Por ahora no encontré una fuente histórica independiente que permita afirmar con seguridad quién era el propietario del hotel, cuál era su dirección exacta o durante cuántos años funcionó; por eso esos datos no deben agregarse sin nueva documentación. Lo que sí puede afirmarse con absoluta precisión es que el 25 de marzo de 1921 el Hotel La Cosecha existía en Tunuyán y que su imagen terminó viajando miles de kilómetros para quedar preservada, más de cien años después, en uno de los grandes archivos científicos de Estados Unidos. Fuente de la fotografía: Smithsonian Institution Archives — Alexander Wetmore Papers, Record Unit 7006, Box 171, Folder 1, Album 1; fotografía Nº 1481, “The Hotel La Cosecha”, Tunuyán, Mendoza, 25/03/1921. #MendozAntigua #Tunuyán #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #FotografíaHistórica #FotosAntiguas #HotelLaCosecha #HistoriaArgentina #1921 #PatrimonioHistórico #AlexanderWetmore #JamesLeePeters #Smithsonian #TunuyanHistory #MendozaHistory #HistoricPhotography #OldArgentina #ArgentinaHistory #UcoValley #HistoricalArchive #VintageArgentina

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