La creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza, en 1961, fue uno de los hechos más decisivos para la consolidación del campo arquitectónico en Mendoza y para la difusión del pensamiento moderno en la provincia. Nacida por decisión del Directorio del ICEI, la puesta en marcha de una facultad privada de arquitectura en el interior del país tuvo una resonancia que excedió lo local y se volvió un acontecimiento de importancia nacional dentro del contexto político y cultural de la época. La nueva casa de estudios comenzó a tomar forma a partir de una trama de vínculos profesionales y personales en la que confluyeron Daniel Ramos Correas, Enrico Tedeschi, Raúl Panelo Gelly y el ingeniero Justo Pedro Gascón, quienes participaron activamente de su fundación. Al frente del proyecto quedó Enrico Tedeschi, que fue decano, organizador y docente hasta 1972, impulsando una experiencia pedagógica singular, marcada por la modernidad, la vanguardia y una profunda vocación experimental. También proyectó el edificio destinado a albergar los cinco cursos de la carrera, con colaboración en el plano estructural y con intervención de Daniel Ramos Correas en el patio-atrio. Luego, el conjunto universitario se completó con otras obras del propio Tedeschi, como las facultades de Ingeniería y de Ciencias Jurídicas y Sociales. En esa institución, Tedeschi pudo desplegar un programa de enseñanza de avanzada, casi como un laboratorio intelectual en condiciones de relativo aislamiento, donde los vínculos académicos se elegían con gran exigencia entre referentes del país y del exterior. La pequeña escuela sostuvo lazos con figuras de enorme peso como Marina Waisman, Jorge Sacriste, Jorge Scrimaglio, Miguel Ángel Roca, José Le Pera y Diego Díaz Puertas, entre otros. En ese clima, la teoría no se enseñaba separada del proyecto: se integraba a la práctica con una mirada que buscaba equilibrar identidad local, tradición y modernidad, funcionalidad abierta, y respeto por los valores constructivos y estructurales de la arquitectura. La vida académica de la FAU-UM fue, desde el inicio, mucho más que cursadas y exámenes. Se organizaban concursos de proyectos para estudiantes con auspicio de empresas e instituciones del medio, como Pescarmona y la UIA, y se realizaban exposiciones de trabajos en museos, como las promovidas por la docente Liliana Rainis en el Museo Municipal de Arte Moderno. Además, filósofos, artistas, arquitectos e ingenieros visitantes dictaban cursos y cursillos, mientras los propios profesores de la facultad guiaban instancias de formación complementaria que reforzaban la idea de una escuela abierta a la cultura y al debate. La apertura de la carrera permitió también que muchos arquitectos ya radicados en Mendoza encontraran un espacio para ejercer la docencia universitaria. Entre los integrantes del cuerpo docente inicial estuvieron, entre otros, Raúl Panelo Gelly, Carlos Andía, Edgardo Alfaro, Vittorio Allegrini, Miguel Rosso, Miguel Villanueva, Gerardo Andía, Hugo Dalla Torre, Martín Abraham, Aniceto Puig, Pedro Merlo, Héctor León, Gilberto Olguín, Carlos Caporalini, Miguel Ángel Martínez, Liliana Rainis, Juan Brugiavini, Jaime Perelló, Osvaldo Cocconi, Luis Casnati, Ernesto Martinelli, Hugo Raina, Ricardo Bekerman, Julio Díaz Valentín, Jorge Vico, Daniel Ramos Correas, Carlos Gainza, María Cristina Díaz Valentín, Miguel Ángel Guisasola, Raúl Amprimo, Juan José Schmidt, Enrico Tedeschi, Miguel Giraud, Jacques Caspi y Hernán Godoy. Esa nómina muestra hasta qué punto la facultad se convirtió en un verdadero centro de irradiación profesional para la arquitectura mendocina. Durante sus primeros años, la institución mantuvo un promedio cercano a veinte alumnos por año, y en 1965 comenzaron a recibirse los primeros arquitectos formados íntegramente en esa novel facultad. El primer egresado fue Miguel Rosso, en 1965. Luego, en 1966, se graduaron Raúl Amprimo, Enrique Casetti y Julio Díaz Valentín. En 1967 lo hicieron Francisco Coppo, Ricardo Bekerman, Vittorio Allegrini, Ernesto Martinelli, Miguel Guisasola, Eduardo Duek y Hernán Godoy. De esa camada también formó parte María Cristina Díaz Valentín, recordada como la primera arquitecta recibida en Mendoza. Uno de los aportes más valiosos de la FAU-UM fue haber abierto de manera concreta la posibilidad de ingreso de mujeres a la carrera. Con el tiempo, su matrícula fue creciendo hasta equipararse con la de sus compañeros varones. Hasta entonces, en Mendoza había muy pocas arquitectas en ejercicio, y casi todas provenían de otras provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Para muchas mendocinas, estudiar fuera de la provincia no era una opción frecuente, tanto por razones económicas como por limitaciones culturales respecto del acceso femenino a la educación superior. En ese sentido, la cercanía de la nueva facultad fue clave, y más aún porque desde sus primeros años previó un sistema de becas. En 1968 se instituyó la beca “Edgardo Alfaro”, sostenida por los propios profesores, a la que se sumaron ayudas de la Universidad de Mendoza y apoyos financiados por empresas del medio. Ese mismo 1968 mostró un crecimiento notable en el número de egresados. Entre quienes se recibieron entonces figuran Juan José Schmidt, Leonardo Aveta, Myrta Abraham, Gustavo Serrano, Hernán Costarelli, Augusto Armani, Susana Fasciolo, Pedro Mazzoni, Jorge Grinspan, Francisco Castorino, Rodolfo Sardi, Luis Decurgez, Pedro Mayol, Rosa Mazzoni, Mónica Itoiz, Carlos Diez y Adolfo Danino. Todo esto confirmó que la experiencia inicial ya se había transformado en una cantera decisiva para la arquitectura local. A fines de 1972, Tedeschi dejó el decanato. Aunque siguió ligado a la institución como profesor de Arquitectura 5-6 y del Taller de Tesis hasta aproximadamente 1975, empezó a dedicar más tiempo a la investigación científica. Su paso por la facultad fue considerado ejemplar por la originalidad del enfoque, la articulación entre enseñanza e investigación y su permanente promoción de la cultura. Pero el clima político del país pronto alteró la vida interna de la institución. A comienzos de 1973 asumió como decano Gerardo Andía, aunque poco después la facultad fue tomada por un grupo de estudiantes, con apoyo de algunos docentes, que reclamaban la estatización, cambios en el plan de estudios y un gobierno tripartito con participación estudiantil. La toma comenzó el 14 de junio de 1973, se levantó a fines de ese mes y las clases siguieron suspendidas, al menos, hasta septiembre. Luego vinieron la renovación del Consejo, la asunción transitoria de Carlos Caporalini en el decanato y, más tarde, la intervención de la Universidad de Mendoza por parte del gobierno nacional, con la designación del arquitecto Ricardo Freire como interventor de la FAU. La facultad fue restituida a sus autoridades estatutarias en enero de 1974, en medio de un fuerte desmembramiento del plantel docente. En febrero fue designado decano Raúl Amprimo, pero una nueva amenaza de intervención generó una inmediata reacción del medio profesional: setenta y cinco arquitectos firmaron una solicitada pública pidiendo el cese de esa medida. Pocos días después se anunció la designación de Antonio Abramo como delegado interventor. Finalmente, tras el decreto 1308/74 firmado por Juan Domingo Perón, Amprimo pudo asumir el decanato y permaneció en ese cargo hasta 1978. Desde 1979 y hasta 2009, la Facultad de Arquitectura fue dirigida por el arquitecto Ricardo Bekerman, abriendo una nueva etapa en la historia institucional de la casa de estudios. Como dato adicional, el edificio de la actual FAUD de la Universidad de Mendoza es hoy una obra emblemática de la arquitectura moderna argentina: fue construido entre 1962 y 1964, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 791/2019, y además fue seleccionado en 2015 para la muestra “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980” del MoMA de Nueva York. La propia Universidad de Mendoza sigue reconociendo a Enrico Tedeschi como el autor del edificio y su primer decano. #FAUUM #UniversidadDeMendoza #ArquitecturaMendocina #HistoriaDeMendoza #EnricoTedeschi #ArquitecturaModerna #EducaciónSuperior #ArquitecturaArgentina #PatrimonioArquitectónico #ModernidadEnMendoza #WomenInArchitecture #MendozaArchitecture #ModernArchitecture #ArchitecturalHeritage #UniversityHistory #EnricoTedeschi #ArgentineArchitecture #DesignEducation #MonumentoHistórico #MoMANYC
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martes, 21 de abril de 2026
1961: la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza que cambió para siempre la arquitectura mendocina y formó la voz moderna de toda una generación
La creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza, en 1961, fue uno de los hechos más decisivos para la consolidación del campo arquitectónico en Mendoza y para la difusión del pensamiento moderno en la provincia. Nacida por decisión del Directorio del ICEI, la puesta en marcha de una facultad privada de arquitectura en el interior del país tuvo una resonancia que excedió lo local y se volvió un acontecimiento de importancia nacional dentro del contexto político y cultural de la época. La nueva casa de estudios comenzó a tomar forma a partir de una trama de vínculos profesionales y personales en la que confluyeron Daniel Ramos Correas, Enrico Tedeschi, Raúl Panelo Gelly y el ingeniero Justo Pedro Gascón, quienes participaron activamente de su fundación. Al frente del proyecto quedó Enrico Tedeschi, que fue decano, organizador y docente hasta 1972, impulsando una experiencia pedagógica singular, marcada por la modernidad, la vanguardia y una profunda vocación experimental. También proyectó el edificio destinado a albergar los cinco cursos de la carrera, con colaboración en el plano estructural y con intervención de Daniel Ramos Correas en el patio-atrio. Luego, el conjunto universitario se completó con otras obras del propio Tedeschi, como las facultades de Ingeniería y de Ciencias Jurídicas y Sociales. En esa institución, Tedeschi pudo desplegar un programa de enseñanza de avanzada, casi como un laboratorio intelectual en condiciones de relativo aislamiento, donde los vínculos académicos se elegían con gran exigencia entre referentes del país y del exterior. La pequeña escuela sostuvo lazos con figuras de enorme peso como Marina Waisman, Jorge Sacriste, Jorge Scrimaglio, Miguel Ángel Roca, José Le Pera y Diego Díaz Puertas, entre otros. En ese clima, la teoría no se enseñaba separada del proyecto: se integraba a la práctica con una mirada que buscaba equilibrar identidad local, tradición y modernidad, funcionalidad abierta, y respeto por los valores constructivos y estructurales de la arquitectura. La vida académica de la FAU-UM fue, desde el inicio, mucho más que cursadas y exámenes. Se organizaban concursos de proyectos para estudiantes con auspicio de empresas e instituciones del medio, como Pescarmona y la UIA, y se realizaban exposiciones de trabajos en museos, como las promovidas por la docente Liliana Rainis en el Museo Municipal de Arte Moderno. Además, filósofos, artistas, arquitectos e ingenieros visitantes dictaban cursos y cursillos, mientras los propios profesores de la facultad guiaban instancias de formación complementaria que reforzaban la idea de una escuela abierta a la cultura y al debate. La apertura de la carrera permitió también que muchos arquitectos ya radicados en Mendoza encontraran un espacio para ejercer la docencia universitaria. Entre los integrantes del cuerpo docente inicial estuvieron, entre otros, Raúl Panelo Gelly, Carlos Andía, Edgardo Alfaro, Vittorio Allegrini, Miguel Rosso, Miguel Villanueva, Gerardo Andía, Hugo Dalla Torre, Martín Abraham, Aniceto Puig, Pedro Merlo, Héctor León, Gilberto Olguín, Carlos Caporalini, Miguel Ángel Martínez, Liliana Rainis, Juan Brugiavini, Jaime Perelló, Osvaldo Cocconi, Luis Casnati, Ernesto Martinelli, Hugo Raina, Ricardo Bekerman, Julio Díaz Valentín, Jorge Vico, Daniel Ramos Correas, Carlos Gainza, María Cristina Díaz Valentín, Miguel Ángel Guisasola, Raúl Amprimo, Juan José Schmidt, Enrico Tedeschi, Miguel Giraud, Jacques Caspi y Hernán Godoy. Esa nómina muestra hasta qué punto la facultad se convirtió en un verdadero centro de irradiación profesional para la arquitectura mendocina. Durante sus primeros años, la institución mantuvo un promedio cercano a veinte alumnos por año, y en 1965 comenzaron a recibirse los primeros arquitectos formados íntegramente en esa novel facultad. El primer egresado fue Miguel Rosso, en 1965. Luego, en 1966, se graduaron Raúl Amprimo, Enrique Casetti y Julio Díaz Valentín. En 1967 lo hicieron Francisco Coppo, Ricardo Bekerman, Vittorio Allegrini, Ernesto Martinelli, Miguel Guisasola, Eduardo Duek y Hernán Godoy. De esa camada también formó parte María Cristina Díaz Valentín, recordada como la primera arquitecta recibida en Mendoza. Uno de los aportes más valiosos de la FAU-UM fue haber abierto de manera concreta la posibilidad de ingreso de mujeres a la carrera. Con el tiempo, su matrícula fue creciendo hasta equipararse con la de sus compañeros varones. Hasta entonces, en Mendoza había muy pocas arquitectas en ejercicio, y casi todas provenían de otras provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Para muchas mendocinas, estudiar fuera de la provincia no era una opción frecuente, tanto por razones económicas como por limitaciones culturales respecto del acceso femenino a la educación superior. En ese sentido, la cercanía de la nueva facultad fue clave, y más aún porque desde sus primeros años previó un sistema de becas. En 1968 se instituyó la beca “Edgardo Alfaro”, sostenida por los propios profesores, a la que se sumaron ayudas de la Universidad de Mendoza y apoyos financiados por empresas del medio. Ese mismo 1968 mostró un crecimiento notable en el número de egresados. Entre quienes se recibieron entonces figuran Juan José Schmidt, Leonardo Aveta, Myrta Abraham, Gustavo Serrano, Hernán Costarelli, Augusto Armani, Susana Fasciolo, Pedro Mazzoni, Jorge Grinspan, Francisco Castorino, Rodolfo Sardi, Luis Decurgez, Pedro Mayol, Rosa Mazzoni, Mónica Itoiz, Carlos Diez y Adolfo Danino. Todo esto confirmó que la experiencia inicial ya se había transformado en una cantera decisiva para la arquitectura local. A fines de 1972, Tedeschi dejó el decanato. Aunque siguió ligado a la institución como profesor de Arquitectura 5-6 y del Taller de Tesis hasta aproximadamente 1975, empezó a dedicar más tiempo a la investigación científica. Su paso por la facultad fue considerado ejemplar por la originalidad del enfoque, la articulación entre enseñanza e investigación y su permanente promoción de la cultura. Pero el clima político del país pronto alteró la vida interna de la institución. A comienzos de 1973 asumió como decano Gerardo Andía, aunque poco después la facultad fue tomada por un grupo de estudiantes, con apoyo de algunos docentes, que reclamaban la estatización, cambios en el plan de estudios y un gobierno tripartito con participación estudiantil. La toma comenzó el 14 de junio de 1973, se levantó a fines de ese mes y las clases siguieron suspendidas, al menos, hasta septiembre. Luego vinieron la renovación del Consejo, la asunción transitoria de Carlos Caporalini en el decanato y, más tarde, la intervención de la Universidad de Mendoza por parte del gobierno nacional, con la designación del arquitecto Ricardo Freire como interventor de la FAU. La facultad fue restituida a sus autoridades estatutarias en enero de 1974, en medio de un fuerte desmembramiento del plantel docente. En febrero fue designado decano Raúl Amprimo, pero una nueva amenaza de intervención generó una inmediata reacción del medio profesional: setenta y cinco arquitectos firmaron una solicitada pública pidiendo el cese de esa medida. Pocos días después se anunció la designación de Antonio Abramo como delegado interventor. Finalmente, tras el decreto 1308/74 firmado por Juan Domingo Perón, Amprimo pudo asumir el decanato y permaneció en ese cargo hasta 1978. Desde 1979 y hasta 2009, la Facultad de Arquitectura fue dirigida por el arquitecto Ricardo Bekerman, abriendo una nueva etapa en la historia institucional de la casa de estudios. Como dato adicional, el edificio de la actual FAUD de la Universidad de Mendoza es hoy una obra emblemática de la arquitectura moderna argentina: fue construido entre 1962 y 1964, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 791/2019, y además fue seleccionado en 2015 para la muestra “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980” del MoMA de Nueva York. La propia Universidad de Mendoza sigue reconociendo a Enrico Tedeschi como el autor del edificio y su primer decano. #FAUUM #UniversidadDeMendoza #ArquitecturaMendocina #HistoriaDeMendoza #EnricoTedeschi #ArquitecturaModerna #EducaciónSuperior #ArquitecturaArgentina #PatrimonioArquitectónico #ModernidadEnMendoza #WomenInArchitecture #MendozaArchitecture #ModernArchitecture #ArchitecturalHeritage #UniversityHistory #EnricoTedeschi #ArgentineArchitecture #DesignEducation #MonumentoHistórico #MoMANYC
jueves, 16 de abril de 2026
Cuando el tren trepaba la cordillera: la inolvidable parada del Trasandino en Polvaredas (mediados de la década de 1960 y finales de la de 1970.)
Viajar en tren hacia distintos puntos de Mendoza, a otras provincias e incluso a Buenos Aires fue durante décadas una experiencia entrañable para muchísimas familias. La fotografía del Coche Motor Ganz en la Estación Polvaredas, tomada por Julio Monsalvo y conservada por el Ferroclub Trasandino Mendoza, rescata uno de esos momentos en que el ferrocarril no solo transportaba pasajeros: también unía paisajes, pueblos y memorias en plena cordillera. La imagen muestra al Coche Motor Ganz-Mávag C.M.U. 4703 detenido en Polvaredas, una escena que resume una etapa ya clásica del Ferrocarril Trasandino Mendoza-Los Andes. El tren retratado pertenece a una serie de automotores diésel-eléctricos de alta montaña fabricados por la firma húngara Ganz-Mávag. Según documentación ferroviaria de época, estos equipos fueron construidos especialmente para servicios exigentes en líneas andinas y se entregaron a la Argentina entre 1963 y comienzos de 1964. Eran trenes de tres unidades destinados a ramales con fuertes pendientes y sectores con cremallera, tanto en el Trasandino mendocino como en la línea a La Quiaca. Su potencia total rondaba los 1.100 HP —dos motores de 550 HP— y estaban preparados para trabajar en alturas de hasta 4.500 metros, con rampas pronunciadas y condiciones climáticas muy severas. En el caso del lado argentino del Trasandino, estos Ganz-Mávag pasaron a formar parte del parque que modernizó la explotación cordillerana después de décadas de vapor. Las fuentes ferroviarias coinciden en que los servicios internacionales de pasajeros entre Mendoza y Los Andes se realizaron indistintamente con automotores Ganz o Schindler, y que la circulación regular de pasajeros quedó suspendida en 1979. Más tarde, del lado argentino, el tendido reconstruido llegó hasta Polvaredas, donde funcionó por un tiempo el servicio turístico conocido como Tren de las Altas Cumbres, activo hasta 1991, cuando cesaron las operaciones por la falta de material rodante y por problemas en la traza asociados al río Mendoza. La Estación Polvaredas, en el departamento de Las Heras, ocupa un lugar central en esta historia. Su inauguración se remonta a los primeros años de la década de 1940 y su razón de ser estuvo directamente ligada al gran alud de enero de 1934, que destruyó decenas de kilómetros de la línea original y obligó a trasladar la traza al otro margen del río Mendoza. La nueva estación heredó funciones de Zanjón Amarillo y se convirtió en una de las más importantes del trayecto, no solo por su ubicación estratégica sino también por su papel operativo dentro del sistema ferroviario de alta montaña. Por eso, esta imagen de Monsalvo vale mucho más que como simple documento ferroviario. Retrata una época en la que el Trasandino todavía era sinónimo de aventura, integración y vida cotidiana en la montaña. En Polvaredas, entre andenes, maniobras y pasajeros, el tren seguía cumpliendo una misión que hoy pertenece a la memoria colectiva: enlazar a Mendoza con la cordillera y mantener vivo uno de los recorridos ferroviarios más singulares de la Argentina. #FerrocarrilTrasandino #Polvaredas #CocheMotorGanz #MendozaAntigua #HistoriaFerroviaria #TrenDeLasAltasCumbres #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioFerroviario #LasHeras #MemoriaHistórica #Transandino #RailwayHistory #MountainRailway #HistoricTrain #ArgentineRailways #CulturalHeritage #VintageRail #AndesTrain #HistoricMemory #OldMendoza #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
jueves, 9 de abril de 2026
Cuando el arte salió a la calle en Mendoza: el insólito happening de 1969 que convirtió una mudanza en memoria viva
En 1969, Mendoza ofreció una de esas escenas que parecen pequeñas, pero que terminan retratando toda una época. No había mejor manera de despedir lo viejo que con ruido, humor, música y un poco de desorden creativo. Así ocurrió durante el cambio de sede de la Escuela Superior de Artes Plásticas de la Universidad de Cuyo, una despedida atravesada por la melancolía, pero también por la risa, la invención y ese aire juvenil y contracultural que marcaba el fin de los años sesenta. Según la crónica de entonces, mientras se intentaba disimular la tristeza propia de dejar atrás una casa cargada de recuerdos, alumnos, docentes, autoridades y personal de la institución participaron de una mudanza muy poco convencional. Entre objetos viejos, papeles, bocetos y restos del viejo taller, se mezclaron cantos, ocurrencias y bromas que transformaron la despedida en una verdadera celebración. El edificio, ya muy deteriorado y casi desmantelado, mostraba el final de una etapa que había dejado huella en varias generaciones de artistas. Aquel clima de despedida tenía además un fuerte peso simbólico. En esa vieja casona permanecían todavía algunas piezas valiosas de la historia artística mendocina, entre ellas esculturas vinculadas a Lorenzo Domínguez, uno de los grandes maestros de la escultura moderna en Cuyo. Vista en perspectiva, aquella escena ocurrió en una institución con larga trayectoria: la actual Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo reconoce sus raíces en la Academia de Bellas Artes creada en 1939; la denominación Escuela Superior de Artes Plásticas quedó consolidada en 1949, y en 1980 esas escuelas artísticas se unificaron en la Facultad de Artes, antecedente directo de la actual FAD en el Centro Universitario. Pero lo más recordado fue, sin duda, el happening. Dos jóvenes irrumpieron arrastrando una bañadera en la que iba sentada Norma Raquel, con el rostro pintado y rodeada de animales embalsamados. La escena, absurda, poética y provocadora, salió de la escuela y fue a instalarse en plena calle San Martín, donde por unos minutos interrumpió el tránsito y sorprendió a automovilistas y peatones. Los alumnos bailaron alrededor del artefacto, lanzaron voces, ocuparon el espacio público y luego trasladaron la bañadera a la vereda, donde la llenaron de papeles y la convirtieron en fogata. Todo adquirió el tono de una performance colectiva, mitad despedida, mitad rito de pasaje. Ese gesto no fue casual: dialogaba de lleno con el espíritu artístico de la década. En la Argentina y en América del Sur, los años sesenta estuvieron marcados por happenings, intervenciones y arte participativo que salían de los espacios tradicionales para irrumpir en la vida cotidiana, mezclar arte y acción, y convertir la calle en escenario. En ese sentido, aquella despedida mendocina no fue solo una travesura estudiantil: también fue una expresión local de un tiempo en que el arte quería dejar de estar quieto. En medio de guitarras, imitaciones, vino compartido, tarantelas, malambos y anécdotas de taller, la comunidad de la escuela fue cerrando una etapa. El profesor Quesada, figura clave del arte mendocino y más tarde reconocido como uno de sus grandes hacedores culturales, habló de dejar atrás la vieja casa sin renunciar a los afectos construidos en ella, y de asumir la nueva etapa con esperanza, compromiso y espíritu de comunidad. Ese tono resume bien la jornada: no fue una simple mudanza, sino una despedida cargada de emoción, irreverencia y pertenencia. Al final, la fiesta siguió por la ciudad: confitería, guitarras, caminata hasta la plaza Independencia y una última postal de juventud desatada en el corazón de Mendoza. Lo que quedó no fue solo la anécdota pintoresca de una bañadera en plena San Martín, sino la imagen de una generación que eligió despedirse creando. Porque a veces la nostalgia también se combate con risas, con fuego, con canciones y con arte. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ArteMendocino #UNCuyo #EscuelaDeArtes #Happening #Años60 #CulturaMendocina #MemoriaUrbana #HistoriaArgentina #ArteArgentino #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineArt #ArtHistory #HappeningArt #1960s #UrbanMemory #CulturalHistory #VintageMendoza #History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #Historical, #HistoricalPhotography, #HistoricalImages, #HistoricalPhotos, #Vintage, #VintageStyle, #VintagePhoto, #VintagePhotography, #Retro, #OldPhotos, #OldPicture, #Archive, #Archives, #PhotoArchive, #BlackAndWhitePhotography, #Photography
viernes, 3 de abril de 2026
La Mendoza que miraba a la cordillera: la postal aérea que inmortalizó al Pasaje San Martín. Entre las décadas de 1960 y 1970.
Esta fotografía ofrece una vista elevada de la Ciudad de Mendoza en tiempos en que el perfil urbano todavía estaba dominado por construcciones bajas, grandes masas arboladas y la Precordillera recortándose al fondo. En primer plano sobresale con fuerza el Pasaje San Martín, una de las imágenes más reconocibles del centro mendocino, con su característica cúpula y su silueta elegante dominando el paisaje de una ciudad que aún conservaba una escala mucho más abierta y serena. Más que un simple edificio, el Pasaje San Martín fue un símbolo del salto de Mendoza hacia la modernidad. La Ciudad de Mendoza lo presenta como un edificio de 1926, ubicado sobre avenida San Martín casi Peatonal Sarmiento, con una torre de siete pisos coronada por una cúpula, y lo define como el primer edificio en altura de Mendoza. Fuentes locales recientes precisan además que fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1926, impulsado por Miguel Escorihuela Gascón, y que se convirtió en un emblema por su lenguaje arquitectónico, sus vitrales franceses y su estructura pensada para resistir los sismos. También fue una obra pionera por su concepción: integró locales comerciales, oficinas y viviendas en un mismo conjunto, siguiendo el modelo de los grandes pasajes europeos. La información oficial y periodística coincide en destacar sus tres ascensores OTIS originales, sus galerías interiores de doble altura y el valor patrimonial de sus detalles ornamentales. No por nada, en 2026, cuando cumple su centenario, la Municipalidad de Mendoza impulsa una puesta en valor para reforzar su perfil histórico, comercial y cultural. En cuanto a la imagen, todo sugiere una toma de mediados del siglo XX, cuando el Pasaje seguía sobresaliendo con claridad sobre el tejido urbano del microcentro. No encontramos una datación pública exacta de esta fotografía, así que preferimos ser prudente con la década precisa. Pero justamente ahí reside parte de su encanto: muestra una Mendoza más baja, más silenciosa y más próxima a la montaña, con uno de sus grandes íconos arquitectónicos ocupando el centro de la escena. #Mendoza #CiudadDeMendoza #PasajeSanMartín #PatrimonioMendocino #HistoriaDeMendoza #Arquitectura #CentroMendocino #PostalesAntiguas #Precordillera #MemoriaUrbana #MendozaCity #HeritageArchitecture #HistoricMendoza #UrbanHistory #VintageMendoza #Cityscape #ArchitecturalHeritage #OldMendoza #HistoricCity #MendozAntigua #VintagePhotography, #HistoryLovers, #ArgentinaHistory, #ArchivalGold, #OldWorldCharm #VintagePhotography, #HistoryLovers, #ArgentinaHistory, #ArchivalGold, #OldWorldCharm
jueves, 26 de marzo de 2026
(ca.1960) - La postal mendocina que resume un siglo de elegancia: Regatas, el lago y el Rosedal en una sola imagen
Esta imagen ofrece una de esas postales que condensan la identidad más refinada y clásica de Mendoza: al fondo se distingue la sede histórica del Club Mendoza de Regatas, levantada junto al lago del Parque General San Martín, mientras en primer plano asoma el sector florido del Rosedal, uno de los paseos más emblemáticos del parque. Más que una simple vista urbana, la escena retrata un momento de esplendor en el que deporte, paisaje y vida social se unían en el corazón del gran pulmón verde mendocino. El Club Mendoza de Regatas fue fundado el 17 de noviembre de 1909 por impulso de Emilio Civit y desde entonces quedó ligado para siempre al lago del parque. La propia historia oficial del club recuerda que su sede inicial ya contaba con elementos que se volverían legendarios, como las tribunas de hormigón armado y las terrazas colgantes, rasgos que explican por qué ese edificio terminó siendo una de las siluetas más reconocibles del paisaje mendocino. El entorno también tiene una historia poderosa. El actual Parque General San Martín fue creado oficialmente en 1896 y durante muchos años llevó el nombre de Parque del Oeste, como parte de un ambicioso proyecto urbano y paisajístico que transformó para siempre la ciudad de Mendoza. Dentro de ese gran conjunto, el Rosedal fue inaugurado el 31 de diciembre de 1919 y con el tiempo se convirtió en uno de los rincones más visitados y fotografiados del paseo. Por eso esta foto vale más que por su belleza: reúne en un solo encuadre buena parte del imaginario mendocino del siglo XX. El club náutico, el lago artificial, las tribunas, el paseo floral y la arquitectura de época forman una escena que habla de una Mendoza moderna, elegante y profundamente orgullosa de su espacio público. El Club Mendoza de Regatas sigue hoy en ese mismo entorno, todavía como una institución central del deporte mendocino. #MendozaAntigua #ClubRegatas #ParqueSanMartín #Rosedal #HistoriaMendocina #LagoDelParque #MemoriaVisual #Mendoza
lunes, 23 de marzo de 2026
La Avenida Santa Fe que ya no existe: la foto de 1964 que reúne trolebús, Siam Di Tella y reparto a pedal en una sola escena porteña
Esta fotografía histórica congela una postal fascinante de la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires, hacia 1964, cuando la calle era un verdadero cruce de épocas, ritmos y vehículos. La imagen suele ser identificada justamente en ese año y en ese punto de la ciudad por especialistas en historia del transporte urbano, y resume como pocas la convivencia entre transporte público eléctrico, autos particulares, vehículos de trabajo y reparto barrial en plena vía pública. En el centro de la escena domina un trolebús Mercedes-Benz O-6600 T de la línea 303, una de las líneas que operaban desde la estación Centenario. Ese modelo formó parte de la renovación del sistema porteño en los años cincuenta: tenía 38 asientos, medía unos 11 metros y fue parte del esquema que luego desembocaría en la transformación de la red. Con el tiempo, la 303 pasó a ser la 153 y poco después se fusionó con la 152, de modo que la asociación de esta imagen con la actual línea 152 tiene base histórica real. En primer plano aparece otro detalle extraordinario: un triciclo de reparto con cajón comercial, una estampa que hoy parece salida de otro mundo pero que entonces formaba parte de la logística cotidiana de muchos comercios de barrio. Esa presencia vuelve la foto todavía más valiosa, porque no muestra solo grandes medios de transporte, sino también la economía urbana de cercanía: el trabajo diario, el reparto puerta a puerta y la calle como espacio compartido entre peatones, transporte masivo y pequeños oficios. A la derecha se alcanzan a ver dos íconos de la Argentina motorizada de mitad del siglo XX. Por un lado, un Siam Di Tella, el auto que terminaría convirtiéndose en el taxi más emblemático de Buenos Aires durante los años 60 y comienzos de los 70. Fabricado localmente desde 1960 por Siam Di Tella Automotores, fue elegido por muchísimos taxistas por su robustez y terminó quedando grabado para siempre en la memoria porteña. Por otro lado, también se distingue una pick-up de la familia Dodge/Fargo, muy común en esos años: la línea de pick-ups D-100 comenzó a producirse en la Argentina en 1960, y durante un tiempo convivieron precisamente las marcas Dodge, Fargo y De Soto en ese segmento utilitario. Lo más poderoso de la imagen es que no retrata un hecho extraordinario, sino algo mucho más difícil de recuperar: la normalidad de una ciudad que ya desapareció. Una Buenos Aires donde todavía circulaban trolebuses bajo la catenaria, donde el reparto podía hacerse en triciclo, donde los Siam eran parte del paisaje y donde Santa Fe era una avenida intensa, popular y profundamente viva. Por eso esta foto no vale solo por lo que muestra, sino por lo que devuelve: el pulso real de una calle porteña en pleno corazón de los años sesenta. #BuenosAires #AvenidaSantaFe #Trolebus #SiamDiTella #CiudadAntigua #HistoriaPorteña #Transporte #Memoria #Años60 #MendozAntigua
lunes, 16 de marzo de 2026
La foto que devuelve una infancia perdida: cuando una vereda, un elástico y una tarde bastaban para ser felices (ca.1960)
Esta imagen, que suele circular como una postal de Buenos Aires en la década de 1960, rescata una escena entrañable de la vida cotidiana: una niña jugando al elástico sobre la vereda, en un tiempo en que la calle todavía era patio, encuentro y aventura. No encontré una fuente abierta que permita fechar con certeza esta fotografía puntual, así que conviene presentar esa datación como una referencia tradicional con la que suele compartirse la imagen. Lo que sí está claro es que el elástico forma parte de los juegos tradicionales infantiles más recordados en la Argentina. Materiales educativos y de divulgación lo mencionan junto a otros juegos populares como la rayuela o la soga, como parte de un patrimonio lúdico transmitido entre generaciones. Incluso documentos de actividades recreativas en ciudades argentinas explican que este juego se practica con una banda elástica cerrada, sostenida por dos personas, mientras otra salta y realiza distintas secuencias, y señalan que también fue tradicional en Argentina y Uruguay. Por eso esta foto vale mucho más que por su ternura. No muestra solo a una nena jugando: muestra una forma de crecer. Una infancia de barrio, de movimiento, de imaginación y de reglas inventadas entre amigos, cuando la diversión no dependía de pantallas ni de enchufes, sino de la creatividad y del espacio compartido. Esa última lectura es una interpretación apoyada en el carácter tradicional y social que las fuentes atribuyen al juego. #Elástico, #JuegosTradicionales, #Infancia, #BuenosAiresAntigua, #DécadaDel60, #VidaDeBarrio, #MemoriaColectiva, #Vereda, #Niñez, #MendozAntigua
domingo, 1 de marzo de 2026
1969 🚗🔥 ¡EL NACIMIENTO DE UNA LEYENDA! El mágico y exacto momento en que un "Muscle Car" cobraba vida 🏁🇺🇸
Si te corre gasolina por las venas y sentís nostalgia por la época dorada de los grandes motores V8, esta fotografía te va a poner la piel de gallina. Viajamos en el tiempo hasta 1969, el año cumbre de los "Muscle Cars" estadounidenses, para meternos de lleno en las entrañas de una fábrica de Pontiac. En esta espectacular e inmaculada imagen a todo color, podemos ser testigos de uno de los momentos más tensos, precisos y hermosos de la ingeniería de la época: el ensamblaje manual de un imponente Pontiac Firebird color rojo fuego.
📜 Los asombrosos detalles y secretos que esconde esta postal mecánica:
El famoso "Body Drop" (El Matrimonio): Lo que estás viendo en la foto no es cualquier momento de la línea de montaje. Es el instante exacto conocido en la industria como el "matrimonio". Es el segundo crucial donde la brillante carrocería (que baja suspendida por enormes grúas amarillas) se une por primera vez y para siempre con el chasis, el motor y la transmisión. ¡Allí nacía el alma del auto!
La respuesta al Mustang: El Pontiac Firebird había nacido en 1967 (compartiendo plataforma con el Chevrolet Camaro) con un solo objetivo en mente: destruir el monopolio de ventas que tenía el Ford Mustang. El modelo de 1969, el que vemos en la imagen, es considerado por los coleccionistas como el diseño más agresivo e icónico de la primera generación.
El genio detrás de la bestia: ¿Sabías que el hombre que impulsó la creación de estos potentes deportivos en Pontiac fue el legendario ingeniero John DeLorean? ¡Sí, el mismo que años después crearía el famoso auto de "Volver al Futuro"!
Músculo humano y cero robots: Observa bien a los trabajadores. En 1969, armar un auto requería de pura fuerza física, sincronización perfecta y artesanía humana. Ni un solo brazo robótico a la vista. Un operario guía las ruedas con sus manos mientras otro, sentado sobre un cajón de madera, prepara su pistola neumática para atornillar el chasis bajo toneladas de acero suspendido.
Hacer un auto en los años 60 era un verdadero arte rudo y ruidoso, donde cada vehículo salía a la calle con la huella del sudor de sus creadores. #PontiacFirebird #MuscleCar #HistoriaAutomotriz #AutosClasicos #V8 #OldSchoolCars #Ensamblaje #Retro #Pontiac #mendozantigua
lunes, 23 de febrero de 2026
🛻😎 ¡ESTILO, RUTAS Y MOTORES EN EL SUR MENDOCINO! La fascinante historia que esconde esta foto en San Rafael 🇦🇷✨
A simple vista, parece solo la foto de dos amigos posando orgullosos al sol. Pero si jugamos a ser detectives del tiempo y miramos con lupa, esta increíble postal tomada en San Rafael nos cuenta una historia detallada sobre cómo se trabajaba y cómo se vivía en la Mendoza de hace más de sesenta años. ¡Acompañanos a desarmar los secretos de esta joya de época!
🛠️ El "Fierrazo": Un pura sangre del trabajo: El modelo exacto: La bestia de metal en la que se apoyan estos dos caballeros es un camión GMC (General Motors Company), perteneciente a la codiciada serie internacional "New Design". Era la respuesta de GMC a la famosa línea "Advance-Design" de Chevrolet. Para los detallistas: Si afilás la vista, vas a notar las letras "GMC" en la insignia lateral del capot, justo arriba de las ranuras de ventilación. Por su inconfundible parrilla de barras gruesas y capot redondeado, sabemos que esta unidad salió de fábrica entre 1947 y 1953. En nuestro país, a sus primos hermanos de Chevrolet con el mismo diseño se los bautizó para siempre con el cariñoso apodo de camiones "Sapo". ¡Eran verdaderos tanques de guerra para las fincas!
🏷️ El "DNI" del camión: La pista de la patente: Un sistema olvidado: Miremos la chapa. Antes de 1964 (cuando nacieron las clásicas patentes negras con la letra "M" para Mendoza), las provincias imprimían sus propias identificaciones anuales. En este caso, se lee claramente "MENDOZA" sobre el número 24.720. El año revelado: A la izquierda de los números grandes, hay un recuadro chiquito que las autoridades usaban para marcar el año de vigencia. Haciendo un poco de zoom, se logra distinguir un "62" o un "64". ¡La foto nos acaba de decir exactamente cuándo se tomó!
🕶️ Pura "Pinta" Sesentosa: Esa fecha de principios de los 60 cierra a la perfección si miramos la impecable moda de los protagonistas. Pantalones de vestir con pinzas y de tiro súper alto, camisas de manga corta bien planchadas y, el toque final, esos anteojos de sol oscuros y cuadrados en el muchacho de la izquierda. ¡Una elegancia que hoy ya casi no se ve para salir a la ruta o recorrer la finca! #CamionesAntiguos #SanRafael #MendozaAntigua #CamionSapo #Años60 #HistoriaMendocina #FierrerosArgentinos #RutasMendocinas #mendozantigua
🍇🍷 ¡MENDOZA EN LOS OJOS DEL MUNDO! El "mar de viñedos" que fascinó a los franceses en los años 60 🇦🇷✈️🇫🇷
¡Mirá esta joya histórica! Esta no es una foto cualquiera sacada del cajón de los recuerdos. Es un documento que demuestra que, hace más de 60 años, la inmensidad de nuestros paisajes viñateros ya se estudiaba en las universidades más prestigiosas de Europa. Esta fotografía panorámica (que originalmente mide apenas 14,5 x 8,5 cm) fue rescatada de un lugar impensado: las páginas de una tesis doctoral presentada nada menos que en la Facultad de Letras de la Universidad de París, en Francia.
📜 La historia detrás de la foto: Un estudio internacional: El académico francés Gaston Galtier estaba realizando un exhaustivo trabajo de investigación titulado "Los viñedos del Languedoc y el Rosellón Mediterráneos". Para dimensionar a los grandes jugadores vitivinícolas a nivel global, decidió incluir este asombroso registro visual de los viñedos argentinos. La inmensidad mendocina: Capturada en la década de 1960 por el fotógrafo Giovanni Dalmaso, la imagen muestra una extensión de parras que parece no tener fin. Es el famoso "mar de viñas" que caracteriza a nuestros oasis productivos, con las hileras perfectamente alineadas perdiéndose en el horizonte bajo el cielo de Cuyo. Tierra de gigantes: En aquellos años 60, Mendoza ya consolidaba su modelo de producción a gran escala, cimentando las bases de lo que hoy nos convierte en una de las Grandes Capitales del Vino. La foto es un testimonio mudo del trabajo incansable de contratistas, viñateros y bodegueros que transformaron el desierto en un vergel. Esta imagen es un hermoso recordatorio de que, mientras en Francia hacían sus tesis doctorales, nuestros abuelos ya estaban escribiendo la historia del vino argentino con sus propias manos en la tierra. #ViñedosMendocinos #HistoriaDelVino #MendozaAntigua #Vendimia #OrgulloMendocino #Años60 #Vitivinicultura #HistoriaArgentina
viernes, 6 de febrero de 2026
⚓🇦🇷 ¡EL COLOSO DE NUESTROS MARES! LA ERA DORADA DEL PORTAVIONES ARA INDEPENDENCIA
Argentina llegó a tener una verdadera ciudad flotante patrullando sus aguas. Hoy recordamos al imponente ARA Independencia (V-1), el gigante de acero que durante una década representó la vanguardia y el orgullo de nuestra Armada Nacional. Este portaviones no era solo un barco, era una base operativa móvil de proporciones asombrosas que estuvo al servicio del país entre 1959 y 1969. Con una longitud de 220 metros, su presencia en el horizonte era inconfundible. Desplazaba unas impresionantes 20.000 toneladas, lo que le permitía navegar con firmeza incluso en los mares más bravíos del sur. Su cubierta de vuelo era el hogar de hasta 20 aeronaves, listas para despegar en misiones de defensa y patrullaje. Antes de ser el ARA Independencia, esta nave sirvió en la Marina Real Británica como el HMS Warrior. Fue adquirido por Argentina para modernizar la flota y permitir que nuestros pilotos navales operaran con tecnología de punta para la época. Su llegada marcó un hito, convirtiendo a la Argentina en uno de los pocos países de la región con capacidad de proyectar su fuerza aeronaval a gran escala. En la imagen podemos ver la imponente silueta del V-1 navegando junto a sus escoltas, un testimonio visual de una época donde la soberanía marítima se escribía con acero y vapor. #ARAIndependencia #ArmadaArgentina #HistoriaNaval #Soberanía #MarArgentino #Portaviones #OrgulloNacional #V1
jueves, 5 de febrero de 2026
🛒✨ ¡VIAJE AL PASADO! CUANDO HACER LAS COMPRAS ERA TODA UNA EXPERIENCIA EN "MINIMAX" (1962)
¿Te acordás de los grandes supermercados de antes? Nos trasladamos a 1962, al corazón de Martínez, para revivir la elegancia y el servicio impecable de una cadena que marcó una época en Buenos Aires. La imagen captura un momento cotidiano pero lleno de encanto en la sucursal de calle Santa Fe 2349. En aquellos años, las trabajadoras de Minimax lucían peinados elaborados (como el icónico estilo bouffant) y uniformes perfectamente diseñados con gorros distintivos, reflejando la profesionalidad de la cadena. Al frente vemos las robustas cajas registradoras mecánicas, donde cada precio se marcaba manualmente, y el detalle de los productos de aquel entonces, como los paquetes de cigarrillos exhibidos. Un dato que pocos recuerdan es que la cadena Minimax fue un emprendimiento de la familia Rockefeller (a través de la firma IBEC) para introducir el concepto moderno de supermercado en el país. En su momento, estas tiendas revolucionaron el consumo masivo por su amplitud y variedad, convirtiéndose en un punto de encuentro social para los vecinos de Martínez y todo el norte del Gran Buenos Aires. Esta fotografía pertenece al archivo histórico y nos recuerda una Argentina que comenzaba a abrazar la modernidad comercial con una estética inolvidable. ¿Alguna vez compraste en un Minimax o recordás esos uniformes tan elegantes? #Minimax #Martínez #BuenosAires1962 #NostalgiaArgentina #SupermercadosRetro #HistoriaViva #Años60 #MartinezVintage #mendozantigua
martes, 3 de febrero de 2026
🏟️🏗️ EL SUEÑO GIGANTE QUE NO FUE: ¿QUÉ PASÓ CON LA CIUDAD DEPORTIVA DE BOCA JUNIORS? ´60
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¿Te imaginás una Bombonera para 140.000 personas en medio del río? Lo que hoy vemos como una zona de reserva y nuevos desarrollos, en los años 60 fue el escenario del megaproyecto más increíble de Buenos Aires. Bajo la presidencia del legendario Alberto J. Armando, Boca Juniors inició una obra que parecía de ciencia ficción para la época. Se rellenaron 60 hectáreas de la Costanera Sur utilizando dragas que trabajaron día y noche para crear siete islas artificiales unidas por puentes. El corazón del complejo iba a ser un estadio colosal, diseñado para ser el más grande del mundo en su tipo, superando incluso la capacidad del Maracaná de aquel entonces. El predio ya contaba con piletas olímpicas (famosas por su forma de riñón), sectores de camping, canchas de tenis y el icónico "restaurante de la fuente" con su techo circular que se ve en la foto. A pesar de la venta de bonos y el esfuerzo de miles de socios, la inestabilidad económica y los cambios políticos de los años 70 frenaron las obras. El sueño del gran estadio quedó reducido a unas pocas estructuras de hormigón que el tiempo y el abandono terminaron por sepultar, dando paso años después a lo que hoy conocemos como la Reserva Ecológica y el barrio de Puerto Madero. La piedra fundamental se colocó en 1964 y la inauguración oficial de la primera etapa fue en 1970. ¡Incluso se llegó a proyectar un autocine y una zona de parques de diversiones! ¿Llegaste a ir a las piletas de la Ciudad Deportiva o tenés algún familiar que haya comprado los famosos bonos para el estadio? ¡Compartí tu recuerdo de esta Buenos Aires que pudo ser! 👇 #BocaJuniors #CostaneraSur #BuenosAiresAntigua #EstadiosOlviados #Urbanismo #HistoriaXeneize #Años60 #mendozantigua
domingo, 1 de febrero de 2026
✈️🍷 ¿EL CIELO ERA UN RESTAURANTE DE LUJO? LA ÉPICA FORMA DE COMER EN LAS NUBES DURANTE LOS 60
¡Olvídate de las bandejas de plástico y el espacio reducido! Hubo un tiempo en que volar era sinónimo de un banquete de etiqueta. Esta fascinante imagen de la década de 1960 nos muestra el servicio de clase mundial de Scandinavian Airlines System (SAS), donde la comida no era un trámite, sino el evento principal del viaje. En aquellos años, las aerolíneas competían ferozmente por ofrecer la experiencia más sofisticada y generosa. Los pasajeros eran deleitados con carritos repletos de carnes frías seleccionadas, jamones enteros cortados al momento y una variedad de panes artesanales. Nada de vasos de cartón; las bebidas se servían directamente de botellas de vidrio, acompañando una cena pausada y sin prisas. SAS se destacó por llevar la tradición del Smörgåsbord (el buffet sueco) al aire, transformando la cabina en un auténtico salón de restaurante europeo. Durante los 60, antes de la llegada de los vuelos masivos de bajo costo, el confort y la abundancia eran la norma. Los menús eran diseñados por chefs de renombre y el espacio entre asientos permitía este despliegue de servicio de gala. Esta postal nos recuerda una era donde el viaje era tan importante como el destino, y donde el lujo no conocía fronteras, ni siquiera en el cielo. ¿Te imaginas volver a disfrutar de un servicio así en tu próximo vuelo? ¡Contanos qué es lo que más extrañás de viajar! 👇 #AviaciónVintage #SAS #LujoEnElAire #Años60 #GoldenAgeOfFlight #GastronomíaNórdica #mendozantigua
viernes, 23 de enero de 2026
🗺️ EL "GPS HUMANO" DE 1963: ¿CÓMO SE ORIENTABAN LOS CONDUCTORES ANTES DEL SATÉLITE?
Mucho antes de que las voces digitales y los mapas en tiempo real dominaran nuestros tableros, viajar por las carreteras de los Países Bajos requería un sistema mucho más personal y analógico. En esta fascinante captura de 1963, somos testigos de una central de asistencia que hoy parece ciencia ficción. Ante la falta de navegación por satélite y GPS, los conductores neerlandeses podían acudir a una línea telefónica exclusiva. Allí, operadores consultaban mapas físicos detallados para dictar rutas giro a giro. En la imagen se observan grandes tableros con el trazado de las redes viales de la época, donde la precisión dependía totalmente de la destreza del operador. Para la década del 60, este servicio representaba el pico de la modernidad en Europa, permitiendo que el transporte de carga y el turismo se expandieran de forma más segura. Mientras que hoy un smartphone procesa millones de datos por segundo, en 1963 el "algoritmo" era una persona con un auricular, mucha paciencia y un conocimiento profundo de la geografía nacional. Esta oficina es el antepasado directo de las aplicaciones que usamos hoy, recordándonos que la necesidad de guía siempre ha estado ahí, solo ha cambiado la tecnología. #RetroMapas #PaísesBajos1963 #HistoriaVial #PreGPS #Curiosidades #ViajesNostálgicos #mendozantigua
1969 📸 EL ARTE DE "HABER ESTADO": ¿POR QUÉ NECESITAMOS COLECCIONAR RECUERDOS?
Corría el año 1969 y una pluma afilada desnudaba la verdadera esencia del viajero en una nota titulada "El revés de la trama". Con una mezcla de cinismo y filosofía, el texto nos recuerda que el turismo no es solo ver paisajes, sino una compleja maquinaria de ilusiones y gramática existencial. Se dice que el turismo lo inventaron los franceses, lo organizaron los ingleses y lo tecnificaron los norteamericanos, pero fueron los alemanes quienes lo industrializaron hasta sus últimas consecuencias. El dilema del "souvenir": El turista no busca solo "estar", sino fundamentalmente "haber estado". Esa urgencia se resuelve con una cámara fotográfica o con la compra compulsiva de objetos que, al llegar a casa, se convierten en trofeos de una "posteridad" inventada. Mendoza y sus mitos, el texto destaca cómo el ingenio local transforma lo cotidiano en leyenda. Basta ponerle un "ponchito criollo" a una botella de vino para que se convierta en un "Recuerdo de Mendoza o Tupungato", alterando su valor subjetivo (y su precio) sin tocar su etiqueta. La estética de lo ingenuo: Desde arenas coloreadas de El Nihuil hasta paisajes pintados dentro de una ostra, el turista busca perpetuar el paisaje en el living de su casa, transformando el arte en una constancia de sus vivencias. En definitiva, cada turista es un artista escondido con ansias de posteridad, intentando que el presente se vuelva un pasado memorable para ser celebrado por quienes vendrán después. #TurismoRetro #Mendoza1969 #FilosofiaDelViajero #RecuerdosDeMendoza #HistoriaDelTurismo #EseMalditoSouvenir #Mendozantigua
sábado, 17 de enero de 2026
🏚️ CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO: EL CAOS CLOACAL EN GODOY CRUZ (1969)
Lo que debía ser un progreso terminó en pesadilla. En noviembre de 1969, el Barrio Escorihuela de Godoy Cruz se convirtió en el escenario de una increíble muestra de negligencia técnica y falta de coordinación oficial. La esquina de Presidente Alvear y Belgrano colapsó por completo, dejando una postal lamentable para la Mendoza de finales de los 60: Una boca de desagüe desbordada inundó más de tres cuadras con líquidos cloacales, contaminando el aire y la vía pública durante cuatro días consecutivos. La empresa SADE, apurada por los plazos vencidos del plan de pavimentación de "1.000 cuadras", cometió un error fatal: sus máquinas arrastraron material de asfalto hacia las cloacas, sellándolas por completo y destruyendo veredas a su paso. Como si fuera una comedia de enredos, Obras Sanitarias llegó días después y debió romper el pavimento recién colocado para poder liberar las tuberías tapadas por la constructora. El contexto del Plan de Pavimentación: Durante la década de los 60 y 70, Godoy Cruz vivió una expansión urbana acelerada. El plan de las "1.000 cuadras" fue uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del departamento, pero la presión política por terminar las obras antes de los plazos contractuales solía derivar en fallas de ingeniería como la reportada por EL DIARIO en esta crónica. El Barrio Escorihuela: Este barrio es uno de los sectores históricos de Godoy Cruz, estrechamente vinculado a la actividad de la famosa bodega homónima. En 1969, la modernización del asfalto era un sueño largamente esperado por los vecinos, que terminó opacado por la contaminación y la desidia. SADE (Sociedad Argentina de Electrificación) era una de las constructoras más grandes del país en aquel entonces. Este incidente refleja las tensiones clásicas de la época entre las empresas privadas contratistas y los organismos estatales como Obras Sanitarias de la Nación (OSN), que a menudo no coordinaban los planos de interferencias subterráneas. #GodoyCruz #MendozaHistórica #BarrioEscorihuela #1969 #HistoriaMendocina #DenunciaVecinal #MemoriaUrbana #mendozantigua
viernes, 16 de enero de 2026
🌸 FE Y TRADICIÓN EN LA CONSULTA: UNA POSTAL INOLVIDABLE DE 1960. San Carlos - Mendoza
Esta emotiva fotografía nos devuelve a las calles de La Consulta, San Carlos, durante la solemne procesión en honor a la Inmaculada Concepción hace más de seis décadas. La imagen captura la esencia de una época donde la fe y la comunidad caminaban de la mano. El detalle del tractor, en un distrito con una impronta agrícola tan fuerte, es conmovedor ver cómo las herramientas de trabajo diario se transformaban en altares móviles para portar a la Virgen. Los rostros de los vecinos, los niños con sus mejores galas y el respeto solemne de los hombres de traje reflejan la importancia social y espiritual de esta celebración en el departamento de San Carlos. La Consulta ha mantenido históricamente este fervor religioso, siendo la Parroquia Inmaculada Concepción el corazón latente de estas manifestaciones que convocaban a familias enteras de las fincas y el centro. Hacia 1960, Mendoza vivía años de consolidación de sus distritos rurales. En La Consulta, las festividades patronales no eran solo eventos religiosos, sino los momentos de encuentro más significativos del año, donde se agradecía por las cosechas y se pedía protección para el ciclo venidero. La presencia de la maquinaria agrícola en la procesión simboliza la perfecta unión entre el esfuerzo del labrador y su esperanza espiritual. La devoción por la Inmaculada Concepción es una de las más antiguas de la región de Cuyo. En San Carlos, el fuerte arraigo de estas tradiciones ha permitido que, generación tras generación, la comunidad siga saliendo a las calles cada diciembre, manteniendo viva la llama que vemos en esta foto histórica. #LaConsulta #SanCarlos #MendozaAntigua #TradiciónCuyana #FeYTrabajo #HistoriaViva #mendozantigua
martes, 13 de enero de 2026
🏔️ Duelo en las Alturas: El Trágico Ascenso al Aconcagua de 1962
Esta histórica imagen captura a Bernardo Razquín junto al suboficial Pedro Zani en un momento de profunda solemnidad en el "Coloso de América". Se encuentran junto a los restos del andinista mexicano Oscar "Diablo" Arispe, protagonista de una de las crónicas más intensas del montañismo de la época. El 11 de febrero de 1962, a las 21:00 horas, Oscar Arispe y su compañero Agustín "Tolongo" Velázquez lograron alcanzar la cima del Aconcagua tras una extenuante jornada. Durante el regreso, la fatiga extrema venció a Arispe en el sector de La Canaleta (a unos 6.700 msnm), donde falleció por agotamiento. Ese mismo año, una patrulla integrada por civiles y militares logró recuperar el cuerpo del montañista en una operación de alta complejidad técnica para la tecnología de aquel tiempo. Bernardo Razquín, además de ser un andinista excepcional, fue un ícono de la radiofonía mendocina. Sus informes meteorológicos eran seguidos con devoción por los montañistas, ya que tenía una capacidad casi intuitiva para predecir las "blancas" (tormentas de nieve) que definían la vida o la muerte en la cordillera. #Aconcagua1962 #AndinismoÉpico #MendozaVintage #MontañaMística #HéroesDelAconcagua #mendozantigua
lunes, 12 de enero de 2026
🏔️ ¡Postales de Hierro y Nieve! La Mística del Cristo Redentor en los Años 60
Viajamos en el tiempo a una de las fronteras más icónicas del mundo: el Paso Cristo Redentor, situado a imponentes 3.854 msnm (o casi 4.000 msnm según la cartografía antigua) en la Provincia de Mendoza. Esta fotografía, capturada a principios de la década del 60, posiblemente en un inusual febrero nevado, resume la era dorada del turismo de alta montaña. El Transporte: En primer plano destaca un micro de la empresa "El Puma del Plata", propiedad de los hermanos Beral. Al volante se encontraba el recordado conductor Cicerón "El Chilenito" Beral. Detrás del Lente: La imagen fue inmortalizada por Luis Buchel, guía de la reconocida empresa de turismo Martorell. A la izquierda de la escena se reconoce a Sergio, el canillita de la zona, y a la derecha, con campera gris, a Rafael Téllez. El monumento al Cristo Redentor, obra del escultor Mateo Alonso, fue inaugurado en 1904 como símbolo de la resolución pacífica de los conflictos limítrofes entre Argentina y Chile. En los años 60 y 70, antes de la inauguración del túnel internacional en 1980, cruzar por "la cumbre" era una verdadera aventura que requería pericia y coraje por parte de choferes y guías. #CristoRedentor #MendozaVintage #AltaMontaña #HistoriaAndina #Años60 #mendozantigua
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