Hubo un momento en que José de San Martín volvió a enfrentarse con la Cordillera de los Andes, pero aquella travesía fue completamente distinta de la epopeya de 1817. Ya no avanzaba al frente de miles de soldados, artillería, caballos y mulas rumbo a una batalla: regresaba hacia Mendoza después de haber llevado su proyecto emancipador hasta el Perú, prácticamente retirado del poder y acompañado apenas por una pequeña comitiva. Detrás quedaban años extraordinarios de sacrificios, victorias y decisiones que habían cambiado el mapa político de Sudamérica. Cuando las luchas internas amenazaron con desviar al Ejército de los Andes hacia una guerra entre compatriotas, San Martín se resistió a utilizar aquellas fuerzas en las disputas civiles y mantuvo su objetivo puesto en combatir al poder realista y llevar la campaña hacia el corazón del dominio español en el continente. Después de asegurar la independencia de Chile, organizó la expedición al Perú y el 28 de julio de 1821 proclamó solemnemente su independencia en Lima. Ejerció entonces como Protector del Perú, acumulando una enorme autoridad política y militar; pero para San Martín aquel poder no debía convertirse en un destino personal. En julio de 1822 viajó a Guayaquil y mantuvo su histórica y reservada entrevista con Simón Bolívar. Poco después tomó una de las decisiones más extraordinarias de su trayectoria: regresó a Lima, convocó al Congreso, renunció al poder y el 21 de septiembre partió rumbo a Valparaíso, dejando que Bolívar continuara la fase definitiva de la guerra emancipadora. Meses después inició el camino de regreso. El 26 de enero de 1823 salió de Santiago de Chile para atravesar nuevamente los Andes y eligió el Paso del Portillo, en el actual departamento mendocino de Tunuyán. Por aquel mismo corredor cordillerano que había formado parte de la enorme estrategia sanmartiniana de 1817, descendió hacia el Cajón del Manzano y el Valle de Uco. Allí quedó grabado uno de los episodios más humanos de su historia: el encuentro con su antiguo subordinado y amigo, el coronel Manuel de Olazábal. La tradición mendocina recuerda que descansaron junto a un manzano y que aquella noche San Martín encontró refugio bajo un improvisado pabellón de ponchos. El sitio se convertiría con el tiempo en el célebre Manzano Histórico de Tunuyán. La escena encierra un contraste extraordinario: seis años antes había cruzado los Andes para abrir una campaña militar destinada a modificar la historia de América; ahora atravesaba esas mismas montañas sin buscar una nueva victoria, sin una multitud aguardándolo y sin aspirar a recuperar el poder que voluntariamente había dejado atrás. Incluso el monumento “Retorno a la Patria”, obra de Luis Perlotti, lo representa de una manera excepcional: no como el general triunfante de uniforme, sino vestido como un viajero de la cordillera y montado en una mula, mientras Olazábal sale a recibirlo. San Martín había aprendido que conducir una revolución no significaba apropiarse de ella. Su grandeza no estuvo solamente en Chacabuco, Maipú, el Cruce de los Andes o la proclamación de la independencia peruana; también estuvo en comprender que las nuevas naciones no podían construirse alrededor de la ambición personal de sus libertadores. Aquel regreso por el Portillo resume quizá una de las facetas más poderosas de su vida: el hombre que había tenido ejércitos a sus órdenes y gobiernos bajo su autoridad eligió retirarse cuando consideró cumplida su misión. Volvía hacia Mendoza mientras detrás suyo América continuaba peleando por completar su libertad. No regresaba buscando otra campaña ni una nueva gloria. Regresaba hacia la tierra cuyana desde donde alguna vez había comenzado todo. Y bajo la inmensidad silenciosa de los Andes quedaba una última enseñanza: conquistar poder puede exigir coraje; renunciar voluntariamente a él, cuando todavía se posee prestigio para conservarlo, puede exigir todavía más. 🇦🇷🏔️⚔️#JoseDeSanMartin #SanMartin #GeneralSanMartin #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmerica #ManzanoHistorico #Tunuyan #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #CruceDeLosAndes #PasoDelPortillo #EjercitoDeLosAndes #MendozAntigua #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #Liberator #AndesMountains #History
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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martes, 1 de septiembre de 2026
🔥🏔️ SAN MARTÍN Y SU ÚLTIMO CRUCE DE LOS ANDES: REGRESÓ SIN EJÉRCITO, SIN MANDO Y DEJANDO LA LIBERTAD EN MARCHA 🇦🇷⚔️
Hubo un momento en que José de San Martín volvió a enfrentarse con la Cordillera de los Andes, pero aquella travesía fue completamente distinta de la epopeya de 1817. Ya no avanzaba al frente de miles de soldados, artillería, caballos y mulas rumbo a una batalla: regresaba hacia Mendoza después de haber llevado su proyecto emancipador hasta el Perú, prácticamente retirado del poder y acompañado apenas por una pequeña comitiva. Detrás quedaban años extraordinarios de sacrificios, victorias y decisiones que habían cambiado el mapa político de Sudamérica. Cuando las luchas internas amenazaron con desviar al Ejército de los Andes hacia una guerra entre compatriotas, San Martín se resistió a utilizar aquellas fuerzas en las disputas civiles y mantuvo su objetivo puesto en combatir al poder realista y llevar la campaña hacia el corazón del dominio español en el continente. Después de asegurar la independencia de Chile, organizó la expedición al Perú y el 28 de julio de 1821 proclamó solemnemente su independencia en Lima. Ejerció entonces como Protector del Perú, acumulando una enorme autoridad política y militar; pero para San Martín aquel poder no debía convertirse en un destino personal. En julio de 1822 viajó a Guayaquil y mantuvo su histórica y reservada entrevista con Simón Bolívar. Poco después tomó una de las decisiones más extraordinarias de su trayectoria: regresó a Lima, convocó al Congreso, renunció al poder y el 21 de septiembre partió rumbo a Valparaíso, dejando que Bolívar continuara la fase definitiva de la guerra emancipadora. Meses después inició el camino de regreso. El 26 de enero de 1823 salió de Santiago de Chile para atravesar nuevamente los Andes y eligió el Paso del Portillo, en el actual departamento mendocino de Tunuyán. Por aquel mismo corredor cordillerano que había formado parte de la enorme estrategia sanmartiniana de 1817, descendió hacia el Cajón del Manzano y el Valle de Uco. Allí quedó grabado uno de los episodios más humanos de su historia: el encuentro con su antiguo subordinado y amigo, el coronel Manuel de Olazábal. La tradición mendocina recuerda que descansaron junto a un manzano y que aquella noche San Martín encontró refugio bajo un improvisado pabellón de ponchos. El sitio se convertiría con el tiempo en el célebre Manzano Histórico de Tunuyán. La escena encierra un contraste extraordinario: seis años antes había cruzado los Andes para abrir una campaña militar destinada a modificar la historia de América; ahora atravesaba esas mismas montañas sin buscar una nueva victoria, sin una multitud aguardándolo y sin aspirar a recuperar el poder que voluntariamente había dejado atrás. Incluso el monumento “Retorno a la Patria”, obra de Luis Perlotti, lo representa de una manera excepcional: no como el general triunfante de uniforme, sino vestido como un viajero de la cordillera y montado en una mula, mientras Olazábal sale a recibirlo. San Martín había aprendido que conducir una revolución no significaba apropiarse de ella. Su grandeza no estuvo solamente en Chacabuco, Maipú, el Cruce de los Andes o la proclamación de la independencia peruana; también estuvo en comprender que las nuevas naciones no podían construirse alrededor de la ambición personal de sus libertadores. Aquel regreso por el Portillo resume quizá una de las facetas más poderosas de su vida: el hombre que había tenido ejércitos a sus órdenes y gobiernos bajo su autoridad eligió retirarse cuando consideró cumplida su misión. Volvía hacia Mendoza mientras detrás suyo América continuaba peleando por completar su libertad. No regresaba buscando otra campaña ni una nueva gloria. Regresaba hacia la tierra cuyana desde donde alguna vez había comenzado todo. Y bajo la inmensidad silenciosa de los Andes quedaba una última enseñanza: conquistar poder puede exigir coraje; renunciar voluntariamente a él, cuando todavía se posee prestigio para conservarlo, puede exigir todavía más. 🇦🇷🏔️⚔️#JoseDeSanMartin #SanMartin #GeneralSanMartin #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmerica #ManzanoHistorico #Tunuyan #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #CruceDeLosAndes #PasoDelPortillo #EjercitoDeLosAndes #MendozAntigua #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #Liberator #AndesMountains #History
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lunes, 31 de agosto de 2026
🔥🎞️ ARGENTINA HIZO HISTORIA EN LA PANTALLA: DE LOS PRIMEROS ROLLOS AL PRIMER LARGOMETRAJE ANIMADO DEL MUNDO — Y LA MENDOZA QUE SOÑÓ CON SER HOLLYWOOD 🇦🇷🏔️✨
El cine tenía apenas meses de vida cuando la Argentina comenzó a dejarse seducir por aquel invento capaz de poner las fotografías en movimiento. La histórica función de los hermanos Lumière en París había ocurrido en diciembre de 1895 y, ya en julio de 1896, Buenos Aires conocía las primeras exhibiciones públicas: tradicionalmente se recuerda la presentación de vistas Lumière del 18 de julio en el desaparecido Teatro Odeón, aunque investigaciones posteriores también registran proyecciones anteriores durante ese mismo mes, un detalle que demuestra lo vertiginosamente rápido que aquella revolución tecnológica cruzó el Atlántico. Muy pronto aparecieron nombres decisivos como Enrique Lepage, Max Glücksmann y el fotógrafo francés radicado en el país Eugenio Py, quien en 1897 realizó La bandera argentina, uno de los registros fundacionales de nuestra cinematografía: una brevísima filmación de la enseña nacional que quedó para siempre asociada al nacimiento del cine argentino. Y la Argentina no se limitó a copiar aquello que llegaba de Europa. Comenzó a crear un lenguaje propio. Mario Gallo llevó la historia nacional a la pantalla con El fusilamiento de Dorrego y, especialmente, La Revolución de Mayo, estrenada en 1909 y reconocida oficialmente como la primera película argumental argentina conservada y como la obra cuyo estreno inspira hoy el Día del Cine Nacional. Existe una antigua discusión historiográfica acerca de cuál de los trabajos de Gallo fue realmente el primero, por lo que resulta más riguroso hablar de aquellas películas como los grandes puntos de partida de nuestra ficción cinematográfica. El siguiente salto fue extraordinario. En 1915 apareció Nobleza Gaucha, de Humberto Cairo, Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche. Costó algo más de 20.000 pesos de la época, llegó a recaudar cerca de un millón, se proyectó simultáneamente en unas 25 salas porteñas y cruzó las fronteras hacia España, Brasil y otros países latinoamericanos. Su combinación de drama, paisaje pampeano, literatura gauchesca y conflicto social demostró que una producción argentina podía convertirse en un verdadero fenómeno de masas. Pero apenas dos años después llegaría una proeza todavía mayor: el 9 de noviembre de 1917 se estrenó El Apóstol, de Quirino Cristiani, producido en el ámbito de Federico Valle, reconocido oficialmente como el primer largometraje de animación de la historia mundial. Era una sátira política inspirada en el presidente Hipólito Yrigoyen y convirtió a la Argentina en pionera absoluta de una especialidad que años después se transformaría en una gigantesca industria internacional. La importancia de aquel acontecimiento es tal que la Ley 27.326 instituyó cada 9 de noviembre como Día Nacional de la Animación Argentina. Durante los años veinte, el tango, los barrios, los trabajadores, el conventillo, el arrabal y las transformaciones de las grandes ciudades comenzaron a poblar las pantallas. José Agustín “el Negro” Ferreyra fue una figura esencial de esa construcción de identidad popular. Cuando llegó el sonido, el proceso se aceleró: Muñequitas porteñas, estrenada en 1931 mediante sistema de discos sincronizados, forma parte de esa transición; y el 27 de abril de 1933 Tango!, dirigida por Luis José Moglia Barth y producida por Argentina Sono Film, abrió la etapa industrial del cine sonoro con figuras como Tita Merello, Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Luis Sandrini y Pepe Arias. Pocas semanas después, Los tres berretines se convirtió en el gran debut de Lumiton. A partir de allí comenzó una verdadera fábrica de sueños. Grandes estudios, técnicos especializados, actores convertidos en estrellas, música popular y películas pensadas para enormes públicos transformaron a la Argentina en una de las principales potencias cinematográficas de habla castellana. Las producciones nacionales circularon por buena parte de América Latina y el tango se convirtió en un formidable vehículo cultural. Fuentes académicas registran el espectacular crecimiento de la segunda mitad de los años treinta: alrededor de 30 estrenos en 1937, más de 40 en 1938 y aproximadamente medio centenar en 1939, cifras que muestran la dimensión que había adquirido aquella industria. Y esta historia no quedó encerrada en Buenos Aires. Mendoza también escribió un capítulo formidable. Investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo documentan que la primera función cinematográfica conocida en la provincia se realizó el 16 de agosto de 1899. Décadas después surgió Film Andes, fundada con capitales mendocinos y convertida entre 1944 y 1957 en una experiencia prácticamente única dentro del cine industrial del interior argentino. Sus grandes estudios estuvieron en Godoy Cruz, cerca del Puente Olive, y la provincia llegó a ser promocionada como la “California Argentina” o la “Hollywood argentina” gracias a su clima, su luminosidad, sus paisajes y la ambición de levantar allí una industria cinematográfica propia. La investigación publicada por EDIUNC contabiliza diecisiete largometrajes realizados por Film Andes durante aquella aventura. Aquella edad de oro no sería eterna. Desde mediados de los años cincuenta cambiaron las condiciones económicas y culturales, crecieron la televisión y nuevas formas de entretenimiento y desaparecieron numerosos grandes estudios. Sin embargo, quedó algo mucho más poderoso que cualquier fábrica: una tradición. Desde aquellas imágenes temblorosas de fines del siglo XIX hasta el cine contemporáneo premiado en festivales internacionales, la cinematografía argentina atravesó crisis, transformaciones y renacimientos, pero nunca perdió completamente esa capacidad de reconocerse en sus propios rostros, voces, paisajes y conflictos. Y en esa memoria colectiva también está Mendoza: una provincia que no solamente miró películas, sino que alguna vez levantó estudios, encendió reflectores y soñó seriamente con convertirse en uno de los grandes centros cinematográficos de América. 🎥🇦🇷🏔️ #CineArgentino #HistoriaArgentina #HistoriaDelCine #CineNacional #Mendoza #HistoriaDeMendoza #FilmAndes #GodoyCruz #HollywoodArgentina #CaliforniaArgentina #NoblezaGaucha #QuirinoCristiani #ElApostol #EugenioPy #MarioGallo #TangoArgentino #CineSonoro #CineMudo #PatrimonioCultural #MemoriaAudiovisual #MendozAntigua #ArgentineCinema #FilmHistory #CinemaHistory #ArgentineHistory #MendozaArgentina #SilentCinema #AnimationHistory #ClassicCinema #CulturalHeritage
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sábado, 29 de agosto de 2026
🔥🏛️🌋 MENDOZA, CINCO DÍAS ANTES DEL FIN: LA IMAGEN QUE PARECÍA DE 1861… Y EL MISTERIO QUE SOBREVIVIÓ MÁS DE UN SIGLO 📜🏔️🇦🇷
📜🏔️🇦🇷 — Hay imágenes que parecen ventanas abiertas al pasado, pero algunas esconden secretos todavía más fascinantes que aquello que representan. Una de las panorámicas más célebres de la antigua Mendoza lleva una inscripción extraordinaria: “Vista de la ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo, el 15 de marzo del año 1861”. Es decir, apenas cinco días antes del terremoto que arrasaría la ciudad. La litografía está firmada por A. Torrecillas y señala como domicilio de su taller Rioja 70, Mendoza. Durante décadas fue reproducida en libros y estudios como una de las grandes representaciones de aquella ciudad colonial perdida: desde lo alto del Cabildo se contempla la antigua Plaza Mayor —actual plaza Pedro del Castillo—, su fuente central y vegetación, las construcciones que cerraban el espacio urbano, los templos de la Matriz, San Agustín, Santo Domingo y San Francisco, la línea arbolada de la Alameda y, dominándolo todo a la distancia, la Cordillera de los Andes. Pero detrás de esa aparentemente precisa fecha se escondía un formidable enigma. Las investigaciones del historiador de la fotografía Abel Alexander permitieron seguir las huellas documentales de Antonio Torrecillas y revelaron algo sorprendente: no fue posible encontrarlo en Mendoza en tiempos del terremoto ni aparece en el censo de 1895; la referencia comprobable más antigua encontrada corresponde a 1898, cuando una guía comercial registró a “Torrecilla Antonio” con taller de litografía en Salta 73. En 1901 aparece en Lavalle 175 y más tarde habría trasladado su establecimiento a Rioja 70. Todo indica, por lo tanto, que Torrecillas no presenció la Mendoza de marzo de 1861 y que aquellas magníficas panorámicas fueron realizadas décadas después, reconstruyendo visualmente la ciudad desaparecida y apoyándose probablemente en iconografía anterior, entre ella las célebres imágenes vinculadas a Juan León Pallière. Y aquí surge otro misterio todavía mayor: la Mendoza anterior al terremoto sí habría sido fotografiada. Adolfo Alexander, daguerrotipista alemán establecido en la ciudad desde 1855 y tatarabuelo de Abel Alexander, anunció tiempo después en Buenos Aires la venta de “vistas de Mendoza” realizadas uno y dos años antes del terremoto. Aquellas fotografías originales, capaces de mostrarnos con precisión fotográfica una ciudad que desapareció para siempre, continúan sin ser localizadas. La tragedia llegó a las 20:36 del miércoles 20 de marzo de 1861. El INPRES considera aquel terremoto porcentualmente el más destructivo de la historia argentina: estima una magnitud superficial Ms 7,0, intensidad máxima IX en la escala Mercalli Modificada y alrededor de 6.000 víctimas sobre una población regional calculada en 18.000 habitantes. Iglesias, viviendas, Cabildo y buena parte de la estructura urbana quedaron destruidos. Era el final brutal de la ciudad cuyo origen se remontaba al 2 de marzo de 1561, cuando Pedro del Castillo fundó Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja; el asentamiento fue trasladado por Juan Jufré el 28 de marzo de 1562 hacia el sector hoy identificado con el Área Fundacional. Después de la catástrofe, Mendoza tendría que reinventarse: en 1863 Julio Balloffet trazó la Ciudad Nueva alrededor de la actual Plaza Independencia, con calles amplias y un sistema de cinco plazas que modificaría para siempre su fisonomía. Así, la obra de Torrecillas posee hoy un doble valor extraordinario: nos permite imaginar la Mendoza que el terremoto borró del paisaje y, al mismo tiempo, nos recuerda que incluso las imágenes históricas deben ser interrogadas. La inscripción dice “15 de marzo de 1861”; la investigación documental nos cuenta una historia distinta. Y mientras las auténticas fotografías de Adolfo Alexander continúen desaparecidas, aquellas calles, iglesias y plazas de la Mendoza anterior al desastre seguirán habitando ese territorio fascinante donde se cruzan arte, memoria, investigación y misterio. 📜🏛️🏔️ Fuente histórica principal: investigación de Abel Alexander para Hilario, Artes Letras Oficios; datos sísmicos contrastados con INPRES y antecedentes urbanos con documentación oficial de la Ciudad de Mendoza. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #TerremotoDe1861 #TerremotoMendoza #CiudadVieja #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #ATorrecillas #AbelAlexander #AdolfoAlexander #JuanLeonPalliere #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #FotografiaHistorica #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricMendoza #Earthquake1861 #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #UrbanHistory #CulturalHeritage #Andes
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viernes, 28 de agosto de 2026
🔥💰🕵️ JEFFREY EPSTEIN: US$578 MILLONES, BANCOS, HARVARD Y UNA RED DE PODER — ¿QUIÉN ERA REALMENTE EL HOMBRE AL QUE TODOS LLAMABAN “FINANCIERO”?
🏦🧬 Durante años, Jeffrey Epstein fue presentado simplemente como un poderoso “financiero”, pero detrás de esa palabra existía una biografía económica extraordinariamente opaca. Forbes investigó su patrimonio durante años y nunca encontró fundamentos para considerarlo poseedor de una fortuna superior a US$1.000 millones; de hecho, no lo incluyó entre los grandes multimillonarios estadounidenses porque el origen de su riqueza, su firma privada y buena parte de su clientela permanecían fuera del escrutinio público. Cuando murió en 2019, su patrimonio declarado rondaba los US$578 millones, incluidos casi US$380 millones entre efectivo e inversiones. Sin embargo, documentos financieros conocidos posteriormente permitieron reconstruir mucho más del rompecabezas: Forbes informó que Financial Trust y Southern Trust, sus principales empresas en las Islas Vírgenes estadounidenses, generaron más de US$800 millones entre 1999 y 2018; al menos US$490 millones fueron honorarios, y más del 75% de esos ingresos habría procedido de dos gigantescos clientes: Leslie Wexner, fundador del imperio que incluyó Victoria’s Secret, y Leon Black, cofundador de Apollo Global Management. Forbes calcula que Wexner pudo haberle pagado más de US$200 millones; además, en 1991 Epstein llegó a tener poder legal prácticamente total para actuar sobre sus finanzas. Años después, Wexner aseguró que había descubierto que Epstein se había apropiado indebidamente de “vastas sumas”, y documentos fiscales muestran una devolución de alrededor de US$46 millones que Wexner describió como apenas una parte del dinero recuperado. El otro gran sostén fue Leon Black. Una investigación independiente encargada por Apollo documentó US$158 millones pagados a Epstein entre 2012 y 2017 por asesoramiento fiscal, patrimonial y financiero; investigaciones posteriores del Senado y Forbes elevan el total considerado a aproximadamente US$170 millones. Lo llamativo no es solamente la cifra: Epstein no era abogado ni contador, pero podía cobrar decenas de millones por estructuras fiscales y patrimoniales que luego eran revisadas por profesionales especializados. A esto se sumó una ventaja gigantesca: las empresas de Epstein consiguieron beneficios fiscales extraordinarios en las Islas Vírgenes. Según registros revisados por Forbes, esas concesiones pudieron ahorrarle unos US$300 millones en impuestos entre 1999 y 2018. Es decir, el misterio ya no consiste en afirmar que “nadie sabe de dónde salió un solo dólar”: hoy existe una ruta documentada de enormes honorarios, inversiones, clientes ultrarricos y ventajas fiscales. Lo que continúa siendo incompleto es la totalidad de sus clientes, negocios y movimientos financieros. Y entonces aparecen los bancos. Epstein fue cliente de JPMorgan durante años, incluso después de que comenzaran a acumularse señales de alarma. En agosto de 2026, un informe elaborado por el equipo del senador Ron Wyden tras cuatro años de investigación sostuvo que ejecutivos de grandes bancos demoraron reportes de operaciones sospechosas y permitieron que Epstein moviera cientos de millones de dólares mientras intentaban conservar relaciones con clientes extraordinariamente ricos. El informe señala especialmente a JPMorgan, Deutsche Bank y otras entidades, aunque sus conclusiones deben atribuirse a esa investigación del Comité de Finanzas y no tomarse como una sentencia judicial. La historia acaba de sumar, además, otro dato extraordinario: el 26 de agosto de 2026 Reuters informó que Jes Staley, antiguo alto ejecutivo de JPMorgan, reconoció ante legisladores estadounidenses que compartió repetidamente con Epstein información confidencial y sensible del banco, incluidas comunicaciones con la Reserva Federal durante la crisis de 2008, datos sobre operaciones pendientes, clientes y hasta su propia remuneración. También declaró que Epstein había sido considerado por el banco un cliente de alto riesgo debido, entre otras cosas, a grandes extracciones de efectivo. Staley sostiene que desconocía los delitos de Epstein. El alcance de Epstein tampoco terminaba en Wall Street. Harvard reconoció oficialmente que recibió US$9,179 millones de él entre 1998 y 2007, incluidos US$6,5 millones destinados a crear el Program for Evolutionary Dynamics. La universidad dejó de aceptar su dinero después de su condena de 2008, pero una investigación interna descubrió que Epstein visitó las oficinas de aquel programa más de 40 veces entre 2010 y 2018. Llegó a disponer de tarjetas de acceso, códigos y una llave de una oficina conocida internamente como “Jeffrey’s Office”, utilizando esas visitas principalmente para relacionarse con académicos destacados. Aquí aparece una de las afirmaciones más inquietantes incluidas en el material adjunto. Eric Weinstein, matemático con doctorado en física matemática por Harvard, dijo en 2025 que Epstein “no era un financiero en ningún sentido estándar” y sostuvo personalmente que esa identidad era una fachada relacionada con algún sector de inteligencia. Weinstein afirmó además que Epstein conocía detalles sobre su trabajo científico que, según él, no debería haber conocido. Pero esta parte debe quedar claramente separada de los hechos: es la interpretación de Weinstein. No existe hasta hoy una prueba pública concluyente que demuestre que Epstein trabajara para la CIA, el FBI, el Mossad u otro servicio de inteligencia, ni que su fortuna procediera de una operación sistemática de chantaje. Las referencias a Robert Maxwell —padre de Ghislaine Maxwell— y a sus presuntos vínculos con servicios de inteligencia alimentan todavía más esas teorías, pero tampoco constituyen una demostración de que Epstein haya sido un agente. La propia Forbes distingue entre el dinero que ya puede rastrearse y la hipótesis, mucho más espectacular pero no demostrada, de que utilizara grabaciones comprometedoras para extorsionar a miembros de las élites. Lo indiscutible es lo que ocurrió con sus víctimas. En julio de 2019 fiscales federales acusaron a Epstein de tráfico sexual de menores y conspiración, describiendo un sistema en el que adolescentes —algunas de apenas 14 años— eran captadas, pagadas y, en determinados casos, incentivadas para reclutar a otras jóvenes. Epstein murió en prisión el 10 de agosto de 2019. El inspector general del Departamento de Justicia documentó fallas gravísimas del personal penitenciario, registros falsificados y cámaras que no funcionaban correctamente, pero afirmó que no encontró evidencia que contradijera la conclusión del FBI y del médico forense de que murió por suicidio. Entonces, ¿quién era realmente Jeffrey Epstein? Los documentos permiten responder una parte: fue profesor de matemáticas, operador de Wall Street, asesor extraordinariamente bien remunerado de algunas de las mayores fortunas del planeta, beneficiario de enormes ventajas fiscales, intermediario entre millonarios, académicos y figuras de poder, y un delincuente sexual condenado que construyó una capacidad de acceso difícil de explicar únicamente mediante un cargo profesional. Pero la evidencia disponible todavía no autoriza a convertir en hecho aquello que continúa siendo teoría. Tal vez la pregunta más perturbadora no sea cómo pudo hacerse rico, porque hoy sabemos mucho más sobre eso, sino cómo un hombre con semejantes antecedentes consiguió conservar durante tantos años puertas abiertas en bancos, universidades y círculos de poder que para casi cualquier otra persona habrían permanecido cerradas. #JeffreyEpstein #CasoEpstein #ArchivosEpstein #EpsteinFiles #Investigación #Historia #Crimen #Poder #Dinero #WallStreet #JPMorgan #Harvard #LeslieWexner #LeonBlack #GhislaineMaxwell #Finanzas #RedDePoder #Periodismo #InvestigaciónPeriodística #FollowTheMoney #TrueCrime #FinancialCrime #PowerAndMoney #WallStreet #Banking #HarvardUniversity #CrimeInvestigation #EliteNetworks #MoneyTrail #InvestigativeJournalism
martes, 25 de agosto de 2026
🔥🎈🇦🇷 EL DÍA QUE JORGE NEWBERY LE GANÓ AL MIEDO: EL “PATRIOTA”, EL GLOBO QUE DEVOLVIÓ A LA ARGENTINA LAS GANAS DE CONQUISTAR EL CIELO —
Para muchos contemporáneos aquello debía parecer una locura: una gigantesca esfera de seda, sostenida por una intrincada red de cuerdas, una pequeña barquilla colgando debajo y hombres dispuestos a dejarse llevar por los vientos sin motores, sin radio y prácticamente sin posibilidad de elegir dónde aterrizar. Pero detrás de aquella aparente temeridad estaba Jorge Newbery, uno de los personajes más extraordinarios de la Argentina de comienzos del siglo XX. La fotografía que acompaña esta historia muestra al imponente globo Patriota rodeado por una multitud y, según la investigación realizada sobre registros fotográficos de la época, puede situarse con gran probabilidad en Buenos Aires hacia 1909, en el ambiente de las ascensiones realizadas desde Villa Ombúes, en Belgrano. El Patriota no fue simplemente otro globo. Su aparición significó volver a mirar hacia el cielo después de una tragedia que había golpeado personalmente a Newbery y conmocionado al país: el 17 de octubre de 1908, su hermano Eduardo Newbery y el sargento Eduardo Romero habían partido a bordo del Pampero y desaparecieron para siempre. Muchos comenzaron a considerar que aquellas aventuras aéreas eran demasiado peligrosas. Jorge, sin embargo, continuó. El ingeniero Horacio Anasagasti había adquirido en Francia el nuevo aeróstato de seda, de unos 1.200 metros cúbicos, y el 24 de enero de 1909 el Patriota volvió a elevarse. Desde los terrenos próximos a Villa Ombúes emprendió una travesía que terminó en Marcos Paz, reabriendo una etapa decisiva de la aerostación argentina. Newbery podía desafiar los límites, pero estaba lejos de ser un improvisado: había estudiado ingeniería en Estados Unidos, pasó por Cornell y por el Drexel Institute de Filadelfia, fue discípulo de Thomas Alva Edison y obtuvo en 1895 el título de ingeniero electricista. De regreso en la Argentina se convirtió también en una figura pionera de la electrotecnia y del alumbrado público porteño. Y todavía faltaba una de sus proezas más famosas. Meses después apareció otro aeróstato: el Huracán. Entre el 27 y el 28 de diciembre de 1909, Newbery realizó con él una travesía extraordinaria de aproximadamente 550 kilómetros y 13 horas, partiendo de Buenos Aires, cruzando Uruguay y alcanzando Bagé, en Brasil. Aquella hazaña convirtió al globo en un símbolo popular y su silueta terminó eternizada en la insignia del Club Atlético Huracán, institución a la que Newbery autorizó a utilizarla y con la que quedó profundamente vinculado. Más de un siglo después, esta fotografía conserva algo difícil de explicar: frente a esa inmensa esfera, con hombres, jinetes y curiosos esperando alrededor, todavía puede sentirse la mezcla de asombro y temor de una Argentina que comenzaba a conquistar el aire. El Patriota representó mucho más que una máquina voladora: fue la respuesta de Newbery a la tragedia, la demostración de que el miedo podía transformarse en conocimiento, preparación y coraje. Poco después llegarían los aviones y una nueva época de la aviación, pero antes de que las alas dominaran los cielos argentinos hubo enormes globos de seda, multitudes mirando hacia arriba y hombres dispuestos a aventurarse donde casi nadie se atrevía. Y entre ellos, una y otra vez, estuvo Jorge Newbery. 📸 Datación probable de la imagen: Buenos Aires, ca. 1909; posiblemente entorno de Villa Ombúes, Belgrano. La atribución exacta del fotógrafo permanece abierta. #JorgeNewbery #GloboPatriota #Patriota #HistoriaArgentina #AviacionArgentina #Aerostacion #BuenosAiresAntigua #VillaOmbues #Belgrano #AeroClubArgentino #HoracioAnasagasti #GloboHuracan #ClubAtleticoHuracan #PionerosDelAire #FotosAntiguas #MemoriaArgentina #ArgentineHistory #JorgeNewbery #AviationHistory #EarlyAviation #BallooningHistory #HistoricPhotography #BuenosAiresHistory #ArgentineAviation #PioneersOfFlight. Globo aerostático “Patriota”, Buenos Aires, ca. 1909. Probablemente en Villa Ombúes, Belgrano. Fotógrafo no identificado. Imagen conservada/difundida por la Academia Nacional de Bellas Artes, vinculada a la Colección Francisco Ayerza. Fuente de reproducción: @anba_ar.
lunes, 24 de agosto de 2026
🔥🇦🇷🖤 ¿ARGENTINA RACISTA? LA HISTORIA QUE ROMPE EL MITO DEL “PAÍS BLANCO” Y DEVUELVE A LOS AFROARGENTINOS SU LUGAR EN LA PATRIA
Durante décadas, la Argentina fue encerrada en dos relatos igualmente incompletos: el de una nación casi exclusivamente europea, donde los afrodescendientes prácticamente habrían desaparecido, y el de un país cuya historia podría explicarse únicamente desde el racismo. Los documentos muestran una realidad mucho más profunda, contradictoria y fascinante. En 1813, la Asamblea del Año XIII decretó la libertad de vientres, por la cual los hijos de mujeres esclavizadas nacidos desde entonces serían libres; aquello fue un paso decisivo, aunque no significó la abolición inmediata de la esclavitud. La Constitución de 1853 proclamó que “en la Nación Argentina no hay esclavos”, y el proceso abolicionista terminó extendiéndose a todo el territorio nacional después de la incorporación de Buenos Aires. Pero los argentinos de origen africano nunca fueron simples espectadores de nuestra historia. María Remedios del Valle, mujer afrodescendiente que luchó junto al Ejército del Norte, soportó heridas, prisión y pérdidas familiares, recibió de Manuel Belgrano el grado de Capitana y fue recordada como la “Madre de la Patria”; desde 2024 comparte precisamente con Belgrano el billete argentino de $10.000. También existieron figuras como el coronel afroargentino José María Morales; Gabino Ezeiza, descendiente de africanos esclavizados y uno de los grandes nombres de la payada argentina; el poeta Horacio Mendizábal, cuya obra denunció el desprecio y la discriminación racial; y Alejandro de los Santos, delantero afroargentino que integró el plantel de la Selección Argentina campeón sudamericano de 1925. Y Mendoza posee una historia particularmente reveladora: investigaciones del CONICET señalan que un censo de 1777 registró aproximadamente un 24% de población negra en la jurisdicción mendocina, mientras que otro relevamiento de 1812 llegó al 33%, porcentajes sorprendentes para quienes todavía imaginan al antiguo Cuyo como una sociedad exclusivamente europea. Más de dos siglos después, el Censo Nacional 2022 registró 302.936 personas que se reconocieron afrodescendientes o con antepasados negros o africanos en la Argentina, equivalentes al 0,7% de la población residente en viviendas particulares; en Mendoza fueron 8.141 personas. Desde 2013, además, cada 8 de noviembre se celebra oficialmente el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro en homenaje a María Remedios del Valle. Pero reconocer estos hechos tampoco permite afirmar que el racismo jamás existió: estudios del CONICET y organismos oficiales han documentado discriminación, invisibilización y la construcción histórica del mito de que “en Argentina no hay negros”. Allí está precisamente la verdadera dimensión de esta historia: Argentina no fue un país sin afrodescendientes, ni una sociedad ajena al racismo, ni tampoco una nación que pueda reducirse a una sola etiqueta. Es el resultado de siglos de encuentros, migraciones, conflictos y mestizajes entre pueblos originarios, africanos, europeos y sucesivas corrientes inmigratorias. Recuperar a quienes fueron borrados del relato no disminuye nuestra identidad: la completa. Porque conocer la Patria también significa devolverles rostro, nombre y memoria a todos aquellos que ayudaron a construirla. 🇦🇷🔥🖤 #Argentina #HistoriaArgentina #AfroArgentina #Afroargentinos #MariaRemediosDelValle #GabinoEzeiza #AlejandroDeLosSantos #HistoriaDeMendoza #Mendoza #RaicesAfro #MemoriaHistorica #IdentidadArgentina #ArgentineHistory #AfroArgentine #BlackHistory #HiddenHistory #AfricanDiaspora #CulturalHeritage
🔥⚔️🇦🇷 EL MISTERIO DE PAVÓN: ¿URQUIZA TRAICIONÓ AL FEDERALISMO O SACRIFICÓ SU VICTORIA PARA CAMBIAR EL DESTINO DE LA ARGENTINA? —
El 17 de septiembre de 1861, en los campos de Pavón, Santa Fe, Justo José de Urquiza y Bartolomé Mitre volvieron a encontrarse al frente de dos proyectos políticos que llevaban años disputándose el futuro del país. Y lo ocurrido aquel día todavía provoca una de las preguntas más incómodas de nuestra historia: ¿por qué Urquiza abandonó el campo cuando una parte decisiva de sus fuerzas estaba triunfando? La explicación comienza mucho antes. Después de Caseros, Urquiza impulsó la organización constitucional de la Confederación y en 1854 se convirtió en su primer presidente constitucional, pero Buenos Aires permaneció separada y conservó el enorme poder económico de su puerto y su Aduana. En Cepeda, el 23 de octubre de 1859, Urquiza volvió a derrotar militarmente a las fuerzas porteñas de Mitre, aunque en lugar de ocupar Buenos Aires buscó una salida política: el Pacto de San José de Flores abrió el camino para reincorporar la provincia y permitió revisar la Constitución de 1853, proceso que culminó con la reforma constitucional de 1860. Pero existe otro elemento que alimentó durante generaciones el llamado “misterio de Pavón”: la masonería. Fuentes de la propia Gran Logia de la Argentina documentan que Urquiza, Mitre, Santiago Derqui, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Andrés Gelly y Obes participaron en Buenos Aires, durante julio de 1860, de una ceremonia vinculada al Supremo Consejo del grado 33. Según esa tradición institucional, Urquiza y Mitre asumieron además un compromiso orientado a procurar por medios pacíficos la definitiva unidad nacional. El dato histórico de aquellos vínculos masónicos existe; lo que no puede afirmarse como hecho comprobado es que aquella ceremonia constituyera una orden secreta que obligara a Urquiza a entregar Pavón un año después. Incluso las propias páginas institucionales masónicas ofrecen fechas distintas para aquella ceremonia, por lo que conviene separar cuidadosamente documentación, interpretación y leyenda. Cuando finalmente llegó Pavón, la situación tampoco fue la de un ejército federal sencillamente derrotado. Una reconstrucción oficial señala que el combate duró alrededor de dos horas: la caballería confederal de Juan Saá y Ricardo López Jordán desbarató sectores de la caballería porteña, mientras otras fuerzas federales también lograban ventajas en los flancos; sin embargo, en el centro ocurrió lo contrario: la infantería de la Confederación, compuesta en buena medida por milicias provinciales, fue superada por la infantería porteña. Fue en ese escenario contradictorio cuando Urquiza tomó la decisión que cambiaría la historia: dejó de combatir y emprendió el regreso hacia Entre Ríos. ¿Fue cansancio después de décadas de guerras civiles? ¿Desconfianza hacia el presidente Santiago Derqui? ¿La convicción de que una nueva victoria federal solo prolongaría interminablemente la guerra entre Buenos Aires y las provincias? ¿El deseo de preservar Entre Ríos, su poder político y también sus enormes intereses económicos? ¿Pesó realmente aquel compromiso de conciliación entre dirigentes masones? Todas esas hipótesis formaron parte del debate posterior, pero ninguna documentación conocida permite reducir Pavón a una única explicación indiscutible. Lo comprobable es su consecuencia monumental: la Confederación se desmoronó, Derqui terminó alejándose del poder y Buenos Aires pasó a ocupar una posición dominante en la organización nacional que culminaría con Mitre como presidente en 1862. El Estado argentino considera a Pavón uno de los combates decisivos de las guerras civiles del siglo XIX. Para muchos federales, sin embargo, aquello jamás fue olvidado. Urquiza conservó el gobierno y la autonomía de Entre Ríos, evitó enfrentarse directamente con Mitre en las rebeliones federales posteriores y años más tarde incluso recibió a Sarmiento en el Palacio San José. Entre sus adversarios entrerrianos fue creciendo entonces una palabra terrible: “traidor”. En 1870 sería asesinado en su propia residencia mientras sus atacantes invocaban precisamente esa acusación acumulada durante años. Por eso quizá la verdadera pregunta no sea simplemente si Urquiza “ganó” o “perdió” Pavón. La pregunta es mucho más profunda: ¿eligió abandonar una victoria militar para evitar otra guerra civil y preservar la unidad nacional, o cedió ante el proyecto porteño sacrificando al federalismo que durante años había encabezado? Más de un siglo y medio después, Pavón continúa sin ofrecer una respuesta sencilla. Y posiblemente allí resida buena parte de su fascinación. ¿Para ustedes Urquiza fue un traidor, un pragmático o un hombre que creyó que seguir combatiendo destruiría definitivamente al país? Los leo en los comentarios. #Urquiza #BatallaDePavón #Pavón #BartoloméMitre #Federalismo #ConfederaciónArgentina #HistoriaArgentina #OrganizaciónNacional #Masonería #EntreRíos #BuenosAires #MendozAntigua #ArgentineHistory #BattleOfPavon #Federalism #ArgentinaHistory #NationalOrganization #Freemasonry #HistoricalDebate
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domingo, 23 de agosto de 2026
🔥⚔️ URQUIZA: ¿TRAIDOR AL FEDERALISMO O EL HOMBRE QUE SACRIFICÓ A LOS SUYOS PARA CONSTRUIR LA NACIÓN? — POCOS PERSONAJES DIVIDEN TANTO LA HISTORIA ARGENTINA COMO JUSTO JOSÉ DE URQUIZA
Justo José de Urquiza fue vencedor de Rosas, impulsor de la Constitución de 1853, presidente de la Confederación y uno de los hombres decisivos en la organización del país. Pero también fue acusado por muchos de sus antiguos compañeros federales de haber abandonado la causa que decía representar. Y ahí comienza una discusión que, más de 150 años después de su muerte, continúa abierta. El 1 de mayo de 1851 Urquiza rompió políticamente con Juan Manuel de Rosas mediante el célebre Pronunciamiento, reasumió para Entre Ríos el manejo de las relaciones exteriores y terminó encabezando el Ejército Grande que derrotó al gobernador bonaerense en Caseros, el 3 de febrero de 1852. Para los rosistas aquello fue una traición; para Urquiza y sus seguidores, era el paso indispensable para terminar con décadas de guerras civiles y organizar constitucionalmente el país. Después de Caseros promovió el Acuerdo de San Nicolás, convocó al Congreso Constituyente y el 1 de mayo de 1853 fue sancionada la Constitución federal. En 1854 asumió como presidente de la Confederación Argentina, todavía sin Buenos Aires, que permanecía separada. Pero el episodio que convirtió definitivamente a Urquiza en una figura incómoda para buena parte del federalismo llegó el 17 de septiembre de 1861 en Pavón. El combate fue mucho más complejo que la frase “Urquiza iba ganando y se retiró”: mientras la infantería porteña conseguía imponerse en el centro, la poderosa caballería confederada derrotaba a los flancos enemigos. En medio de esa situación, Urquiza ordenó retirarse hacia Entre Ríos. La decisión permitió a Bartolomé Mitre quedar dueño del escenario político y abrió el camino hacia el derrumbe de la Confederación. ¿Fue un acuerdo secreto? ¿Cansancio de una guerra interminable? ¿Falta de recursos? ¿Desconfianza hacia el presidente Santiago Derqui? ¿Una decisión destinada a impedir otra guerra civil? Urquiza explicó por escrito problemas de hombres, armamento, municiones, su estado de salud y su deseo de alcanzar la paz, pero las interpretaciones nunca terminaron. También aparece la masonería. Su pertenencia está documentada y en julio de 1860 participó junto con Mitre, Derqui y Sarmiento de la llamada Tenida de la Unidad Nacional, organizada en un contexto de búsqueda de conciliación política. Eso es un hecho; afirmar que allí se acordó entregar Pavón, en cambio, sigue perteneciendo al terreno de las hipótesis y no posee una prueba documental concluyente. Después de Pavón, la ruptura emocional con muchos federales se profundizó. Los movimientos encabezados por el Chacho Peñaloza y más tarde por Felipe Varela esperaron una reacción del viejo jefe entrerriano que nunca llegó. Años después Urquiza respaldó al gobierno nacional durante la Guerra del Paraguay y convocó tropas entrerrianas para combatir, pero muchos de sus propios hombres se negaron: los desbandes de Basualdo y Toledo en 1865 mostraron hasta qué punto una parte de Entre Ríos rechazaba aquella guerra y desconfiaba del nuevo rumbo de su caudillo. Ricardo López Jordán se convirtió entonces en una de las figuras alrededor de las cuales comenzó a agruparse ese federalismo desencantado. La reconciliación de Urquiza con antiguos adversarios terminó de encender los ánimos: Mitre fue recibido en San José y, poco antes de la tragedia final, Domingo Faustino Sarmiento también fue agasajado con enormes honores. Para Urquiza podía significar pacificación nacional; para muchos viejos combatientes federales era la imagen insoportable de su jefe abrazándose con quienes consideraban responsables de la derrota de las provincias. Finalmente, el 11 de abril de 1870, una partida armada irrumpió en el Palacio San José al grito de consignas favorables a López Jordán y contra el “traidor Urquiza”. El antiguo caudillo intentó defenderse, recibió un disparo y fue ultimado a puñaladas junto a su familia. Ese mismo día también fueron asesinados en Concordia sus hijos Justo Carmelo y Waldino. La revolución jordanista estaba en marcha y López Jordán fue poco después proclamado gobernador de Entre Ríos. Su responsabilidad política en la rebelión es indiscutible; su participación directa en la orden de matar a Urquiza continúa siendo motivo de discusión historiográfica, y existen testimonios que sostienen que el objetivo inicial habría sido apresarlo y obligarlo a renunciar. Allí está la enorme paradoja de Urquiza: el hombre acusado de entregar el federalismo fue también quien derribó a Rosas, reunió a los gobernadores, impulsó una Constitución federal y presidió la Confederación; el caudillo que venció a Buenos Aires en Cepeda terminó facilitando, con su retirada de Pavón, el predominio político porteño; y quien durante décadas encarnó el poder entrerriano terminó asesinado en su propia casa por hombres que decían actuar en nombre del federalismo. Por eso quizá la pregunta no admita una respuesta sencilla: ¿Justo José de Urquiza traicionó a su causa o comprendió que seguir combatiendo podía condenar al país a otra generación de guerras civiles? ¿Pavón fue una claudicación, un acuerdo político o una decisión inevitable? ¿Fue López Jordán el cerebro de su asesinato o una revolución terminó desbordando a sus propios dirigentes? Los documentos permiten reconstruir los hechos; el juicio histórico sigue abierto. Los leo en los comentarios. #JustoJoséDeUrquiza #Urquiza #HistoriaArgentina #Federalismo #Caseros #BatallaDeCaseros #Pavón #BatallaDePavón #RicardoLópezJordán #PalacioSanJosé #ConstituciónArgentina #Masonería #GuerraDelParaguay #EntreRíos #Historia #ArgentineHistory #Federalism #BattleOfCaseros #BattleOfPavon #ArgentineConfederation #HistoryDebate
🔥🇦🇷 SAN MARTÍN DESPUÉS DE LA GLORIA: 26 AÑOS LEJOS DE SU PATRIA, UN REGRESO FRUSTRADO Y TRES DÉCADAS DE ESPERA PARA VOLVER A BUENOS AIRES
La historia escolar nos enseñó al San Martín de San Lorenzo, del Ejército de los Andes, de Chacabuco, Maipú y la liberación del Perú. Mucho menos se habló, en cambio, del hombre que apareció después de la gloria: el veterano enfermo, padre, abuelo y emigrado que pasó buena parte de sus últimos 26 años al otro lado del Atlántico, siguiendo desde miles de kilómetros las convulsiones de la tierra que había ayudado a independizar. Después de entrevistarse con Simón Bolívar en Guayaquil, San Martín renunció en septiembre de 1822 a sus poderes en Perú y comenzó lentamente su retirada de la primera línea política y militar. Volvió a Chile y, gravemente enfermo, terminó llegando a Mendoza a comienzos de 1823. Allí, en la provincia donde había organizado el Ejército de los Andes y donde había nacido su hija Mercedes en 1816, recibió una de las noticias más dolorosas de su vida: Remedios de Escalada había muerto en Buenos Aires. El 4 de diciembre de 1823 finalmente arribó a la capital y encontró un clima político cada vez más hostil. El 10 de febrero de 1824 se embarcó hacia Europa con Merceditas, de apenas siete años. Su intención inicial no era desaparecer para siempre: desde el propio barco escribió que esperaba regresar aquel mismo año. No ocurrió. En Europa vivió primero en Londres y Bruselas. A fines de 1828 creyó que había llegado el momento de volver. Cruzó nuevamente el Atlántico, pero mientras viajaba se enteró de la revolución encabezada por Juan Lavalle y del fusilamiento de Manuel Dorrego. En febrero de 1829 llegó frente a Buenos Aires y tomó una decisión extraordinaria: no desembarcó. Prefirió pasar a Montevideo antes que convertirse en protagonista de una guerra entre argentinos. Incluso rechazó propuestas para intervenir en la lucha política y militar. En abril volvió a Europa. Nunca más pisaría el territorio argentino. Su largo alejamiento, sin embargo, no fue el aislamiento absoluto que a veces construyó la leyenda. En Francia formó alrededor de Mercedes, Mariano Balcarce y sus nietas un núcleo familiar muy unido; sobrevivió junto con su hija a una epidemia de cólera, entabló una estrecha amistad con el financista Alejandro Aguado —antiguo compañero suyo en España— y recibió en Grand Bourg a argentinos y americanos que querían conocer al mítico Libertador, entre ellos Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi y el general Guillermo Miller. Tampoco dejó de pensar en América: durante los bloqueos europeos al Río de la Plata ofreció nuevamente sus servicios y siguió escribiendo sobre la soberanía argentina. En 1844 dejó redactado de su puño y letra un testamento de apenas unas pocas cláusulas que contiene dos decisiones extraordinarias: prohibió pompas funerarias y legó a Juan Manuel de Rosas el sable que lo había acompañado durante la Guerra de la Independencia, como reconocimiento por la defensa de la soberanía frente a las potencias extranjeras. También manifestó su deseo de que su corazón descansara en Buenos Aires. Para 1848 el viejo general tenía la salud seriamente deteriorada y estaba casi ciego debido a cataratas. La revolución que sacudió Francia aquel año llevó a la familia a dejar Grand Bourg y trasladarse a Boulogne-sur-Mer, frente al Canal de la Mancha. Allí alquilaron un piso en la casa del abogado Adolphe Gérard. Dos años después llegó el final. El sábado 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde, José de San Martín murió a los 72 años acompañado por Mercedes, Mariano Balcarce, sus nietas y el médico que lo asistía. El representante chileno Francisco Javier Rosales resumió aquella escena diciendo que había terminado sus días con la serenidad de un hombre justo, rodeado por su familia. Pero ni siquiera muerto terminó su viaje. Su cuerpo embalsamado fue depositado primero en Boulogne-sur-Mer y en 1861 trasladado a la bóveda de la familia Balcarce en Brunoy. Una ley de 1864 autorizó los gastos de la repatriación, pero todavía pasarían años. En 1877 el presidente Nicolás Avellaneda impulsó finalmente una campaña nacional para traerlo de regreso. El 21 de abril de 1880 sus restos fueron embarcados en El Havre a bordo del transporte Villarino de la Armada Argentina. Después de recibir homenajes en Montevideo, el féretro arribó a Buenos Aires el 28 de mayo. Habían transcurrido casi 56 años desde aquella partida con Merceditas y exactamente tres décadas desde su muerte. Avellaneda, Domingo Faustino Sarmiento y el representante peruano Evaristo Gómez Sánchez pronunciaron discursos durante una recepción multitudinaria. Para Sarmiento, aquellas cenizas pertenecían al hombre que había asegurado la independencia y contribuido a darle a la Argentina rango de nación. Desde entonces sus restos descansan en el mausoleo de la Catedral Metropolitana, bajo la custodia simbólica de los Granaderos. A 176 años de su muerte, quizá ésta sea una de las dimensiones más humanas de San Martín: ganó batallas gigantescas, gobernó, liberó pueblos y pudo acumular poder, pero eligió retirarse antes que combatir contra sus propios compatriotas. Su última gran odisea no tuvo cañones ni cargas de caballería. Fue la de un hombre que cruzó otra vez el océano, vio frustrado su regreso, envejeció lejos de Mendoza y de Buenos Aires, perdió progresivamente la vista y murió rodeado por su familia, mientras continuaba pendiente de América. Después de cruzar los Andes para liberar medio continente, le quedaba todavía un último viaje: regresar muerto a la tierra a la que nunca había dejado de mirar. 🇦🇷⚔️ #JoséDeSanMartín #GeneralSanMartín #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmérica #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Mendoza #EjércitoDeLosAndes #BoulogneSurMer #Repatriación #Patria #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #LiberatorOfAmerica #History #Argentina #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory (Fuente: https://www.mdzol.com/sociedad/la-odisea-san-martin-n1591322. Por Gustavo Capone)
viernes, 21 de agosto de 2026
EL TEOREMA DE PITÁGORAS🔥📐 EL TRIÁNGULO QUE VENCIÓ AL TIEMPO: LA REGLA DE CASI 4.000 AÑOS QUE TODAVÍA MIDE EL MUNDO
Parece una fórmula sencilla, pero detrás de a2+b2=c2 se esconde una de las ideas más poderosas y duraderas de la historia de las matemáticas. El teorema establece que, en todo triángulo rectángulo, el área del cuadrado construido sobre la hipotenusa es exactamente igual a la suma de las áreas de los cuadrados levantados sobre los dos catetos. No se trata de sumar directamente las longitudes: se elevan al cuadrado, se suman sus resultados y, si se busca la hipotenusa, se obtiene finalmente la raíz cuadrada. La lámina lo demuestra con el célebre triángulo 3–4–5: 32+42=9+16=25, de modo que la hipotenusa mide 5. La letra c representa siempre el lado más largo y se ubica frente al ángulo de 90°; si se desea calcular un cateto, la operación se invierte mediante una resta, por ejemplo a=c2−b2 Aunque la tradición vinculó este conocimiento con Pitágoras y su escuela, activos en el siglo VI a. C., la relación era conocida mucho antes. La tablilla babilónica Plimpton 322, fechada aproximadamente entre 1820 y 1762 a. C., contiene números relacionados con ternas pitagóricas y posiblemente fue utilizada para enseñar problemas sobre triángulos rectángulos. Siglos después, hacia el 300 a. C., Euclides dejó una demostración geométrica rigurosa en la Proposición 47 del Libro I de los Elementos y presentó su recíproco en la Proposición 48. Desde la arquitectura y la topografía hasta la ingeniería, la física, los gráficos digitales y el cálculo de distancias entre coordenadas, esta relación continúa ayudándonos a medir aquello que no podemos alcanzar directamente. Dos lados perpendiculares, un ángulo recto y una incógnita: a veces, para descubrir una distancia escondida, el universo solo necesita un triángulo. #TeoremaDePitágoras #Pitágoras #Matemáticas #Geometría #HistoriaDeLasMatemáticas #Ciencia #Educación #AprenderMatemáticas #TriánguloRectángulo #CulturaGeneral #PythagoreanTheorem #Pythagoras #Mathematics #Geometry #MathHistory #Science #Education #STEM
🔥⚠️🙏 NO TODO RESPLANDOR VIENE DEL CIELO: LA PRUEBA QUE TODA APARICIÓN DEBE SUPERAR —
Que una manifestación parezca hermosa, produzca emoción o utilice la imagen de la Virgen, de los santos o incluso de Jesucristo no demuestra por sí solo que proceda de Dios. La propia Escritura advierte que “Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11,14), por eso la Iglesia nunca se apresura: observa, investiga, contrasta el mensaje con la fe y examina cuidadosamente sus frutos. Esta prudencia no busca apagar la devoción ni negar que Dios pueda actuar, sino proteger a los fieles frente al error, la sugestión, el fraude, la manipulación y cualquier posible engaño espiritual. Las normas promulgadas por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en 2024 establecen criterios concretos: se estudian la credibilidad, sinceridad, equilibrio y humildad de las personas involucradas; su obediencia a la autoridad eclesiástica; la fidelidad doctrinal de los mensajes; y la existencia de frutos duraderos como oración, conversión, vocaciones, caridad y comunión con la Iglesia. También se investigan señales negativas: contradicciones con el Evangelio, sectarismo, división, búsqueda de dinero, poder, fama o notoriedad, inmoralidad, alteraciones psicológicas, dominio sobre las conciencias y posibles abusos. La pregunta decisiva no es cuán espectacular resulta una experiencia, sino adónde conduce: ¿acerca verdaderamente a Jesucristo o desplaza la mirada hacia una personalidad, un mensaje obsesivo o un fenómeno extraordinario? ¿Fortalece la Eucaristía, los sacramentos, la oración y el amor al prójimo, o genera miedo, fanatismo, dependencia y ruptura con la Iglesia? Incluso cuando se concede un “Nihil obstat”, la Iglesia aclara que eso no certifica automáticamente el origen divino ni obliga a los católicos a creer. Ninguna revelación privada puede corregir, superar o completar la Revelación definitiva entregada en Cristo. Una antigua tradición vinculada a San Pedro de Verona —dominico del siglo XIII— cuenta que una figura que simulaba ser la Virgen con el Niño se manifestaba ante un grupo de cátaros. Pedro habría levantado la Hostia consagrada y exigido a aquella presencia que adorara a Cristo; entonces el engaño quedó descubierto. El episodio pertenece al relato hagiográfico y no debe exponerse como un hecho históricamente demostrado, pero alcanzó enorme fuerza simbólica: hacia 1468, Vincenzo Foppa lo representó en el fresco conocido como “El milagro de la falsa Virgen”, conservado en la Capilla Portinari de la basílica de San Eustorgio, en Milán. Allí, la falsa figura y el niño aparecen con cuernos mientras el santo eleva la Eucaristía, proclamando visualmente que Cristo es la medida de todo discernimiento. En contraste, una devoción mariana sana se reconoce porque conduce al Hijo. La peregrinación anual de Nuestra Señora de la Cristiandad hacia Luján, por ejemplo, reúne oración, penitencia, Santa Misa y exposición del Santísimo: María no ocupa el lugar de Dios, sino que intercede y conduce hacia Él. Su misión siempre repite las palabras de Caná: “Hagan lo que Él les diga” (Juan 2,5). La auténtica devoción mariana no alimenta una fascinación descontrolada por lo extraordinario: forma cristianos más unidos a Cristo, más comprometidos con la Iglesia y más generosos con los demás. Por eso, antes de creer, compartir o defender una supuesta aparición, conviene discernir, esperar el juicio de la autoridad competente y mirar sus frutos. No todo lo que brilla viene del cielo; pero todo lo que realmente viene de María lleva inequívocamente hacia Jesús. #DiscernimientoEspiritual #VirgenMaría #Jesucristo #FeCatólica #SanPedroDeVerona #AparicionesMarianas #Eucaristía #IglesiaCatólica #NuestraSeñoraDeLuján #Luján #DevociónMariana #HistoriaDeLaIglesia #SpiritualDiscernment #VirginMary #JesusChrist #CatholicFaith #MarianApparitions #HolyEucharist #ChurchHistory #ChristianFaith
EL PINO QUE VIO NACER LA LIBERTAD: BAJO SU SOMBRA, SAN MARTÍN SOÑÓ EL CRUCE DE LOS ANDES — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Mucho antes de que existieran rutas señalizadas, mapas detallados o sistemas modernos de orientación, los grandes pinos de las haciendas mendocinas funcionaban como verdaderos faros en medio de la llanura. Su altura permitía reconocer propiedades, estimar distancias y encontrar el rumbo entre viñedos, acequias y caminos polvorientos. Uno de aquellos gigantes se alzaba en la antigua Finca del Pino, en El Plumerillo, actual departamento de Las Heras, propiedad vinculada a Pedro Molina, amigo y colaborador de José de San Martín. Las crónicas locales aseguran que aquel árbol alcanzó unos 45 metros de altura y un extraordinario grosor de alrededor de 4,5 metros medido a dos metros del suelo; estudios posteriores le atribuyeron una edad cercana a los 300 años. Pero su verdadera dimensión no estuvo solamente en su tamaño: la tradición histórica sostiene que San Martín visitaba con frecuencia la finca para conversar con Pedro Molina, descansar durante las tardes y dormir alguna siesta bajo la inmensa sombra del pino. Aquel reposo ocurría mientras el Libertador preparaba una de las operaciones militares más audaces de la historia americana. San Martín había llegado a Mendoza el 9 de septiembre de 1814 como gobernador intendente de Cuyo, jurisdicción integrada por Mendoza, San Juan y San Luis. Su proyecto era tan peligroso como revolucionario: formar un ejército profesional, atravesar la cordillera, liberar Chile y avanzar luego por el océano Pacífico hacia el Perú, corazón del poder español en Sudamérica. Después de la derrota patriota de Rancagua, en octubre de 1814, Chile quedó nuevamente bajo dominio realista y Cuyo se convirtió en una frontera amenazada. Durante 1816, tras la declaración de la Independencia, los preparativos se aceleraron en el Campamento de El Plumerillo. Allí se entrenaron las tropas y se reunieron armas, uniformes, alimentos, animales y municiones. El Ejército de los Andes llegó a contar con unos 4.000 soldados de combate y alrededor de 1.400 hombres destinados al transporte, abastecimiento y sanidad. Para aquella travesía movilizó aproximadamente 10.000 mulas, 1.600 caballos y 600 reses en pie; además transportó cerca de 900.000 tiros de fusil y carabina, miles de proyectiles de artillería y todos los recursos necesarios para sobrevivir en la montaña. Entre el 12 y el 19 de enero de 1817 comenzaron a avanzar las distintas columnas por seis pasos cordilleranos, dando inicio a la campaña que transformaría el destino de América. El legendario pino permaneció en pie hasta el 9 de noviembre de 1938, cuando se desplomó con un estruendo que algunos testigos compararon con un terremoto; varias versiones sostienen que había sido alcanzado por un rayo. El gigante desapareció, pero sus retoños todavía crecen en el antiguo solar. Son descendientes vivos del árbol bajo cuya sombra, entre conversaciones, silencios y breves descansos, pudo imaginarse el camino hacia la libertad de un continente. #PinoHistórico #FincaDelPino #JoséDeSanMartín #EjércitoDeLosAndes #CruceDeLosAndes #ElPlumerillo #PedroMolina #LasHeras #Mendoza #HistoriaArgentina #GestaLibertadora #MemoriaMendocina #HistoricalTree #SanMartin #ArmyOfTheAndes #CrossingTheAndes #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory
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jueves, 20 de agosto de 2026
🔥✈️🏔️ LOS TAMARINDOS: EL DESCAMPADO MENDOCINO DONDE NEWBERY SE HIZO LEYENDA Y LOS ANDES FUERON VENCIDOS
La fotografía conservada por el Archivo General de la Nación muestra la aeroestación civil de Mendoza recién inaugurada el 25 de noviembre de 1949, pero la extraordinaria historia de este lugar había comenzado treinta y siete años antes, cuando volar todavía parecía una osadía reservada para soñadores, inventores y temerarios. En 1912, sobre un terreno salitroso del norte de Las Heras, nació el campo de aviación Los Tamarindos: apenas un descampado elegido por su proximidad a la ciudad de Mendoza y porque aquella tierra, inútil para el cultivo, ofrecía una superficie apropiada para los frágiles aeroplanos de Marcel Paillette y Mario Casale, considerado el primer aviador mendocino. Allí estableció su primera sede el Aero Club Mendoza, fundado oficialmente el 2 de agosto de 1915, y desde aquella pista de tierra comenzaron a operar vuelos civiles, militares, postales y comerciales hacia Chile y diferentes puntos de la Argentina. Sin embargo, Los Tamarindos también fue escenario de una de las tragedias más recordadas de la aviación nacional. Jorge Newbery, que venía de alcanzar 6.225 metros de altura con un Morane-Saulnier —una marca extraordinaria que no llegó a ser homologada internacionalmente—, viajó a Mendoza para estudiar el clima, los vientos y una posible ruta para cruzar la Cordillera de los Andes. El 1 de marzo de 1914, cuando se preparaba para regresar a Buenos Aires, aceptó realizar una demostración con el avión de Teodoro Fels. Despegó acompañado por Benjamín Jiménez Lastra, pero durante una maniobra perdió el control y cayó cerca del aeródromo. Newbery murió instantáneamente a los 38 años y su acompañante sobrevivió herido. El hombre que soñaba con vencer las cumbres no pudo realizar la hazaña, pero su muerte convirtió para siempre a Los Tamarindos en territorio de leyenda. La Cordillera continuó desafiando a los aviadores. El 13 de abril de 1918, Luis Cenobio Candelaria protagonizó el primer cruce aéreo por las cumbres bajas, uniendo Zapala con Cunco en un Morane-Saulnier de apenas 80 HP. Meses después, el 12 de diciembre, el chileno Dagoberto Godoy logró atravesar la parte más elevada de los Andes con un Bristol M.1C de tela, cabina abierta y motor de 110 HP, sin oxígeno, calefacción ni protección contra el viento helado. Después de superar las montañas a la altura del Tupungato, siguió el río Mendoza, pero la bruma le impidió encontrar Los Tamarindos. Con el combustible agotándose, descendió en Lagunitas y terminó contra un alambrado, destruyendo la hélice, el tren de aterrizaje y parte de un ala. Godoy salió con vida y su proeza quedó grabada entre las mayores gestas de la aviación sudamericana. El 9 de marzo de 1920, Antonio Parodi agregó otro capítulo al despegar desde Mendoza, sobrevolar Santiago de Chile y regresar después de cuatro horas y veinte minutos, completando la primera doble travesía aérea de los Andes. La actividad militar se consolidó con la instalación de la Base Aérea en 1933; hacia 1936 el lugar comenzó a ser conocido como El Plumerillo y el 15 de marzo de 1949, mediante el Decreto 6.433, pasó a integrar la organización de la IV Brigada Aérea. Ese mismo año abrió la antigua aeroestación civil, un edificio de dos plantas con oficinas, despacho de equipajes, servicios meteorológicos y una recordada confitería desde cuya terraza se contemplaban los aviones. Aquella terminal funcionó hasta 1995, cuando fue reemplazada por la nueva Aeroestación Internacional Gobernador Francisco Gabrielli. En diciembre de 2016, El Plumerillo volvió a transformarse con la reconstrucción de sectores de la pista, nuevas luces y balizamiento, la ampliación de las salas de embarque y la modernización de plataformas, estacionamientos y áreas de seguridad. En la actualidad, la misma zona continúa reuniendo dos mundos: el aeropuerto internacional que conecta a Mendoza con la Argentina y el continente, y la IV Brigada Aérea, reconocida como la “Cuna de la Aviación de Caza”, donde se forman pilotos de combate y especialistas en operaciones de alta montaña. La antigua terminal de 1949 permanece como un valioso testimonio patrimonial y ha sido propuesta como espacio educativo y museístico. Más de 110 años después, aquel descampado salitroso donde apenas podían aterrizar los primeros aeroplanos se convirtió en una de las principales puertas de entrada a Cuyo. Los Tamarindos no fue solamente una pista: fue el lugar donde Mendoza perdió a Newbery, recibió a los conquistadores del cielo y comenzó a comunicarse con el mundo. #MendozAntigua #Mendoza #LasHeras #LosTamarindos #ElPlumerillo #HistoriaDeMendoza #AviacionArgentina #JorgeNewbery #DagobertoGodoy #CruceDeLosAndes #PionerosDelAire #HistoriaAeronautica #MendozaHistory #AviationHistory #ArgentineAviation #AndesCrossing #HistoricAirport #FlightPioneers
viernes, 14 de agosto de 2026
EL SECRETO QUE CRUZÓ LOS ANDES: SAN MARTÍN, LA MASONERÍA Y LA VERDAD OCULTA ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA
Durante más de dos siglos, pocas palabras han despertado tantas sospechas, acusaciones y fantasías como “masón”. Para algunos significa filántropo, librepensador y defensor de la tolerancia; para otros, conspirador, enemigo de la religión o integrante de un poder secreto. Sin embargo, la historia es mucho más compleja: ser masón no convierte automáticamente a nadie en héroe ni en villano. Significa pertenecer a una fraternidad iniciática organizada en logias, con ceremonias reservadas, símbolos tomados de los antiguos constructores y un ideal declarado de perfeccionamiento moral e intelectual. La masonería moderna comenzó a organizarse institucionalmente en Londres en 1717 y se expandió durante el Siglo de las Luces. Sus principios fueron asociados con la libertad de conciencia, la igualdad entre sus integrantes, la fraternidad, la educación, la beneficencia y la discusión filosófica. Pero no existe una única masonería mundial: cada obediencia posee normas propias. Las ramas llamadas regulares exigen generalmente creer en un Ser Supremo, mientras otras corrientes liberales o adogmáticas admiten creyentes, agnósticos y ateos. Por eso tampoco es correcto afirmar que todos los masones son antirreligiosos. La pertenencia a una logia nunca fue una garantía de bondad: entre sus miembros hubo conservadores, liberales, republicanos, monárquicos, militares, científicos, artistas y políticos enfrentados entre sí. La pregunta adecuada no es si ser masón era bueno o malo, sino qué hizo cada persona con las ideas, relaciones y poder que tuvo. En la Argentina existen afiliaciones sólidamente documentadas. José Roque Pérez fundó en 1857 la Gran Logia de la Argentina; Domingo Faustino Sarmiento fue elegido gran maestre en 1882 y Bartolomé Mitre ocupó el mismo cargo en 1894. Junto con otros miembros, participaron en debates sobre educación, organización nacional, laicidad, ciudadanía y construcción institucional. Eso no vuelve intachable toda su actuación política, pero demuestra que la masonería formó parte real de la historia argentina y no solamente de las novelas conspirativas. El terreno se vuelve más incierto cuando retrocedemos hasta la Revolución de Mayo. La Gran Logia argentina sostiene que ocho de los nueve integrantes de la Primera Junta fueron masones, pero la documentación disponible no permite presentar todas esas pertenencias como verdades indiscutibles. Las sociedades secretas revolucionarias, las logias políticas y la masonería regular no eran necesariamente la misma cosa, aunque podían compartir integrantes, juramentos, símbolos y métodos de organización. El caso más apasionante es el de José de San Martín. Está fuera de discusión que fue una figura central de la Logia Lautaro, organización clandestina destinada a coordinar la emancipación sudamericana. Lo que continúa debatiéndose es si aquella asociación era una logia masónica regular, una organización paramasónica o una sociedad política que tomó de la masonería su disciplina y sus formas secretas. Investigaciones académicas recientes la describen como una poderosa red masónica o paramasónica del mundo atlántico; la Gran Logia argentina reivindica a San Martín como masón, mientras que autores vinculados con el Instituto Nacional Sanmartiniano sostienen que no existen pruebas concluyentes de una iniciación masónica regular. La respuesta intelectualmente honesta es admitir el debate. Vincular esa posible pertenencia con un supuesto vasallaje de San Martín a la Corona británica constituye un salto sin respaldo documental. Gran Bretaña tenía evidentes intereses comerciales y estratégicos en la caída del imperio español, y los revolucionarios americanos utilizaron contactos, armas, marinos y redes atlánticas; pero una coincidencia de intereses no demuestra obediencia, financiamiento secreto ni subordinación. San Martín sirvió al proyecto emancipador americano, organizó en Mendoza el Ejército de los Andes, liberó Chile, avanzó sobre Perú y rechazó involucrar a sus soldados en las guerras civiles rioplatenses. La relación entre masonería e Iglesia Católica también fue más profunda que una simple disputa personal. El papa Clemente XII condenó la masonería en 1738 y sucesivos pontífices ratificaron esa posición. Hubo conflictos políticos por el poder de las monarquías, el liberalismo, la secularización, la educación pública y la separación entre Iglesia y Estado, pero también diferencias doctrinales. En 1983 el Vaticano reafirmó que la pertenencia masónica es incompatible con la fe católica y que quienes se inscriben conscientemente se encuentran en situación de pecado grave y no pueden comulgar; esa posición volvió a ser confirmada en 2023. En definitiva, la masonería no fue una orden de santos ni una legión de demonios. Fue una institución diversa, influyente y contradictoria, integrada por seres humanos capaces de grandeza, errores, ambiciones y sacrificios. Para comprender su presencia en la independencia americana debemos abandonar tanto la veneración ingenua como la condena automática. San Martín no necesita ser convertido en títere de Londres ni en personaje de una conspiración universal. Su verdadera dimensión se encuentra en los documentos, en sus decisiones y en una obra política y militar que atravesó los Andes para liberar pueblos, no para someterlos a una nueva corona #Masonería #JoséDeSanMartín #SanMartín #LogiaLautaro #EjércitoDeLosAndes #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #IndependenciaAmericana #LibertadIgualdadFraternidad #MendozAntigua #Freemasonry #LautaroLodge #LatinAmericanIndependence #ArgentineHistory #HistoricalTruth #Enlightenment #FreedomEqualityFraternity
Don Emilio Benturino, el maestro de ceremonias (por: Lisandro Guiñazú Fader)
Hay recuerdos que uno no sabe que está guardando. Simplemente los vive. Cuando pienso en mi infancia, uno de esos recuerdos empieza los jueves, en la casa de remates de don Emilio Benturino. El jueves era el día de visita. El salón ya estaba preparado para el remate del viernes y cientos de objetos esperaban ordenadamente su turno, cada uno identificado con un número. Yo llegaba con mi padre, Emilio Guiñazú, y recorríamos aquel enorme salón lleno de muebles, cuadros, antigüedades y objetos de toda clase. Y allí estaba don Emilio. Entre ambos había una simpatía especial por compartir el nombre. Cuando me veía, siempre me saludaba de la misma manera: —Hola, muchacho. Pero al día siguiente, cuando comenzaba el remate, aquel hombre elegante que el jueves había sido nuestro anfitrión se transformaba en otra cosa. Antes de subir al atril tenía su ritual: se metía un caramelo de menta en la boca y comenzaba la función. Para mí aquello era un circo. Y don Emilio, su maestro de ceremonias. Frente a él desfilaban anticuarios, coleccionistas, comerciantes, revendedores, inmigrantes, matrimonios jóvenes que buscaban sus primeros muebles y toda clase de personajes: Mesa, Guiñazú, Poroli, Guevara, Lembo, Angélica y tantos otros que formaban parte de aquel universo. Los rematadores se sucedían a un ritmo impresionante. Cien lotes por hora. Cuando uno terminaba su hoja, aparecía el grito: —¡La hoja! Y comenzaba el siguiente. El salón parecía una orquesta: las voces de los compradores, el martillo, los secretarios corriendo y los lotes desapareciendo uno detrás de otro. Y don Emilio llevaba la batuta. A veces también había lugar para el humor. Una vez llegó el turno de rematar un sillón y había un hombre profundamente dormido sobre él. Don Emilio lo miró y anunció con toda solemnidad: —Sillón estilo francés, tapizado en pana... se vende sin la Bella Durmiente. El salón explotó en carcajadas. Con los años entendí que aquella casa de remates no era solamente un lugar donde se compraban y vendían cosas. Era un lugar de encuentro. Y para mi padre, también tenía algo de juego: la emoción de levantar la mano, calcular hasta dónde llegar y descubrir un tesoro escondido entre cien objetos. Durante mucho tiempo pensé que mi padre simplemente no tenía vicios. Hasta que comprendí que su casino era don Emilio. Hoy, entre tantos objetos que pasaron por aquel salón, no recuerdo ninguno con tanta claridad como a Don Emilio Benturino detrás de su atril: el caramelo de menta, su traje impecable, aquella prominente panza y su voz dirigiendo la función. Y yo, todavía niño, escuchándolo decir: —Hola, muchacho.
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SAN MARTÍN BAJO NOMBRE CLAVE: ARÍSTIDES, ÍNACO Y EL DOCUMENTO QUE REABRE EL ENIGMA DE LA LOGIA LAUTARO
¿Dónde constan realmente los nombres secretos atribuidos a José de San Martín? Detrás de Arístides e Ínaco existe una historia mucho más compleja que una simple afirmación sobre su pertenencia a la masonería. El rastro documental más fascinante conduce directamente al Museo Mitre, institución que conserva los Documentos del Archivo San Martín, una colección de 110 cajas de manuscritos e impresos que abarca papeles reunidos en torno al Libertador y que fue publicada originalmente en doce volúmenes entre 1910 y 1911. Allí aparece una pieza extraordinaria: una carta fechada el 6 de noviembre de 1817 en un misterioso lugar denominado Salamina, catalogada como Documento Nº 1.156 del Archivo de San Martín. La comunicación está dirigida al “hermano Ínaco”, utiliza tres puntos, abreviaturas, vocabulario y signos de clara inspiración masónica, menciona logias, un Gran Oriente, “hermanos” y “los hijos de la viuda”, y termina enviando un abrazo al “hermano Leónidas”. El remitente emplea otro nombre simbólico igualmente sugestivo: Caupolicán. Durante mucho tiempo Ínaco fue identificado con San Martín, y esa interpretación se difundió ampliamente en la bibliografía masónica. Sin embargo, el historiador Julio Mario Luqui-Lagleyze introduce una cautela decisiva: la carta quedó aislada, sin respuesta ni explicación que permita asegurar de manera absoluta quién era su destinatario. Señala que pudo haber sido San Martín, pero también O’Higgins o Pueyrredón; incluso contempla la posibilidad de que Ínaco fuese Pueyrredón y Leónidas el propio San Martín. El documento, por lo tanto, demuestra la existencia de comunicaciones cifradas y de un lenguaje de sociedades secretas alrededor de los protagonistas de la independencia, pero no resuelve definitivamente la identidad de todos los nombres simbólicos. ¿Y Arístides? Ese nombre aparece repetidamente en la tradición y bibliografía masónica como seudónimo atribuido a San Martín. Su elección tendría un poderoso significado: Arístides “el Justo”, el célebre dirigente ateniense recordado por su integridad, sacrificio político y sentido del deber. Algunos autores vieron incluso un extraordinario paralelismo entre aquel Arístides que supo relegar su protagonismo por una causa superior y el San Martín que, siglos después, se retiró tras Guayaquil dejando a Bolívar la conducción final de la guerra independentista. Pero al contrastar las fuentes, la documentación primaria accesible resulta bastante más contundente para el nombre Ínaco que para Arístides, por lo que históricamente es más prudente hablar de Arístides como un nombre simbólico tradicionalmente atribuido al Libertador. La gran pregunta conduce inevitablemente a otra: ¿San Martín fue realmente masón? La Gran Logia de la Argentina sostiene que fue iniciado en la Logia Integridad de Cádiz en 1808, que pasó por Caballeros Racionales Nº 3, participó en Caballeros Racionales Nº 7 de Londres y posteriormente intervino en la creación de la Logia Lautaro de Buenos Aires. Pero esa interpretación no es aceptada de manera unánime. El Instituto Nacional Sanmartiniano fue sede en octubre de 2024 de la presentación de una investigación de Jorge Gabriel Olarte titulada justamente “El General José de San Martín no fue masón”, que cuestiona esa filiación y vuelve a colocar el asunto en el centro de la discusión historiográfica. Así, más de dos siglos después, Arístides e Ínaco continúan escondidos entre papeles, claves, símbolos y silencios. Quizás allí resida lo verdaderamente extraordinario: detrás del general de uniforme impecable existió también un conductor obligado a moverse en un mundo de espionaje, sociedades reservadas, correspondencia cifrada y nombres secretos, mientras se preparaba una operación militar destinada a cambiar para siempre el mapa de Sudamérica. El documento Nº 1.156 existe. Ínaco está escrito en él. Lo que todavía provoca debate es quién se escondía exactamente detrás de ese nombre. Y ese pequeño detalle mantiene abierto uno de los enigmas más seductores de la historia sanmartiniana. #JoséDeSanMartín #SanMartín #LogiaLautaro #Arístides #Ínaco #Masonería #HistoriaArgentina #HistoriaDeAmérica #EjércitoDeLosAndes #Libertador #ArchivoHistórico #MisteriosDeLaHistoria #Independencia #JoseDeSanMartin #LautaroLodge #Freemasonry #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #HistoricalMystery #IndependenceHistory
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