En una Argentina donde las aulas universitarias eran territorio casi exclusivo de los hombres, una joven decidió desafiar una barrera que parecía imposible de atravesar. Se llamaba Élida Passo y su historia comenzó a sacudir a la Universidad de Buenos Aires mucho antes de convertirse, en 1885, en la primera farmacéutica universitaria argentina. Hija del boticario Juan Passo, en 1882 ya asistía como alumna libre a las clases de Farmacia de la Facultad de Ciencias Médicas, acompañada por su padre. Pero Élida quería ir más lejos: pretendía estudiar Medicina. En 1883 presentó su solicitud de ingreso y encontró una fuerte resistencia. Las autoridades consideraban problemático que una mujer compartiera las clases con estudiantes varones y en aquellos años hasta se discutía como una cuestión de “moral” que una estudiante pudiera participar de enseñanzas vinculadas con la anatomía y el cuerpo humano. Élida no retrocedió. Realizó presentaciones judiciales para lograr su admisión y contó además con la defensa del jurista Benjamín Zorrilla. Finalmente consiguió ingresar a Medicina, convirtiéndose en una pionera de las carreras universitarias superiores en la Argentina. Mientras libraba aquella batalla, continuó sus estudios de Farmacia. El 15 de julio de 1885 rindió su examen general y tres días después, el 18 de julio, recibió oficialmente su diploma. El propio recibo conservado en su legajo registra la entrega del título de Farmacéutico. Hay un detalle documental extraordinario que muestra hasta qué punto la universidad estaba pensada para los hombres: en uno de sus certificados de estudios de 1881, la institución llegó a identificarla como “Don Élida Passo”. Ya como estudiante de Medicina trabajó en el Hospital General de Mujeres Rivadavia, primero como practicante menor interna y después como practicante mayor. Su lucha no terminó únicamente en beneficio propio: cuando Cecilia Grierson encontró obstáculos para ingresar a Medicina, el precedente de Passo fue utilizado para defender su admisión. Grierson conseguiría graduarse el 2 de julio de 1889 y se transformaría en la primera médica argentina. Años más tarde, Julieta Lanteri también encontraría en aquel antecedente una puerta previamente abierta. Élida estuvo muy cerca de completar su propio sueño. Llegó hasta quinto año de Medicina, pero una grave enfermedad pulmonar, identificada en distintas investigaciones como probablemente tuberculosis, fue debilitándola. Murió en Buenos Aires el 7 de mayo de 1893, con apenas 27 años. Nunca pudo recibir el título de médica que había perseguido durante tantos años, pero había conseguido algo aún más profundo para la historia universitaria argentina: demostrar que ser mujer no podía constituir una frontera académica. Su expediente todavía conserva las huellas de aquella batalla. Más de 140 años después, aquellas páginas permiten recordar a una joven que no pidió permiso para resignar su sueño: exigió el derecho a intentarlo. Fuente principal: Legajo Nº 126, Élida Passo, Archivo y Mesa de Entradas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; investigación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Fuentes complementarias: Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires y Facultad de Derecho de la UBA. #ÉlidaPasso #HistoriaArgentina #MujeresPioneras #UniversidadDeBuenosAires #UBA #HistoriaDeLaMedicina #HistoriaDeLaFarmacia #MujeresEnLaHistoria #PionerasArgentinas #CeciliaGrierson #EducaciónArgentina #ArchivoHistórico #ArgentinaAntigua #WomenInHistory #WomenInMedicine #WomenInScience #MedicalHistory #PharmacyHistory #ArgentineHistory #UniversityHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 24 de septiembre de 2026
⚖️💊 1885: ÉLIDA PASSO, LA MUJER QUE LLEVÓ SU DERECHO A ESTUDIAR MEDICINA HASTA LA JUSTICIA Y ABRIÓ UNA PUERTA QUE YA NO VOLVIÓ A CERRARSE
En una Argentina donde las aulas universitarias eran territorio casi exclusivo de los hombres, una joven decidió desafiar una barrera que parecía imposible de atravesar. Se llamaba Élida Passo y su historia comenzó a sacudir a la Universidad de Buenos Aires mucho antes de convertirse, en 1885, en la primera farmacéutica universitaria argentina. Hija del boticario Juan Passo, en 1882 ya asistía como alumna libre a las clases de Farmacia de la Facultad de Ciencias Médicas, acompañada por su padre. Pero Élida quería ir más lejos: pretendía estudiar Medicina. En 1883 presentó su solicitud de ingreso y encontró una fuerte resistencia. Las autoridades consideraban problemático que una mujer compartiera las clases con estudiantes varones y en aquellos años hasta se discutía como una cuestión de “moral” que una estudiante pudiera participar de enseñanzas vinculadas con la anatomía y el cuerpo humano. Élida no retrocedió. Realizó presentaciones judiciales para lograr su admisión y contó además con la defensa del jurista Benjamín Zorrilla. Finalmente consiguió ingresar a Medicina, convirtiéndose en una pionera de las carreras universitarias superiores en la Argentina. Mientras libraba aquella batalla, continuó sus estudios de Farmacia. El 15 de julio de 1885 rindió su examen general y tres días después, el 18 de julio, recibió oficialmente su diploma. El propio recibo conservado en su legajo registra la entrega del título de Farmacéutico. Hay un detalle documental extraordinario que muestra hasta qué punto la universidad estaba pensada para los hombres: en uno de sus certificados de estudios de 1881, la institución llegó a identificarla como “Don Élida Passo”. Ya como estudiante de Medicina trabajó en el Hospital General de Mujeres Rivadavia, primero como practicante menor interna y después como practicante mayor. Su lucha no terminó únicamente en beneficio propio: cuando Cecilia Grierson encontró obstáculos para ingresar a Medicina, el precedente de Passo fue utilizado para defender su admisión. Grierson conseguiría graduarse el 2 de julio de 1889 y se transformaría en la primera médica argentina. Años más tarde, Julieta Lanteri también encontraría en aquel antecedente una puerta previamente abierta. Élida estuvo muy cerca de completar su propio sueño. Llegó hasta quinto año de Medicina, pero una grave enfermedad pulmonar, identificada en distintas investigaciones como probablemente tuberculosis, fue debilitándola. Murió en Buenos Aires el 7 de mayo de 1893, con apenas 27 años. Nunca pudo recibir el título de médica que había perseguido durante tantos años, pero había conseguido algo aún más profundo para la historia universitaria argentina: demostrar que ser mujer no podía constituir una frontera académica. Su expediente todavía conserva las huellas de aquella batalla. Más de 140 años después, aquellas páginas permiten recordar a una joven que no pidió permiso para resignar su sueño: exigió el derecho a intentarlo. Fuente principal: Legajo Nº 126, Élida Passo, Archivo y Mesa de Entradas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; investigación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Fuentes complementarias: Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires y Facultad de Derecho de la UBA. #ÉlidaPasso #HistoriaArgentina #MujeresPioneras #UniversidadDeBuenosAires #UBA #HistoriaDeLaMedicina #HistoriaDeLaFarmacia #MujeresEnLaHistoria #PionerasArgentinas #CeciliaGrierson #EducaciónArgentina #ArchivoHistórico #ArgentinaAntigua #WomenInHistory #WomenInMedicine #WomenInScience #MedicalHistory #PharmacyHistory #ArgentineHistory #UniversityHistory
sábado, 19 de septiembre de 2026
SARMIENTO, MENDOZA Y UNA CARTA INCÓMODA: LA ADVERTENCIA ELECTORAL QUE LLEGÓ AL GOBERNADOR EN 1879
El 1 de septiembre de 1879, en momentos en que la Argentina comenzaba a entrar en la tensa carrera política que desembocaría en las elecciones presidenciales de 1880, Domingo Faustino Sarmiento dirigió desde el Ministerio del Interior una significativa comunicación al gobernador de Mendoza, Elías Villanueva. No era una carta rutinaria. El antiguo presidente acababa de incorporarse al gabinete de Nicolás Avellaneda y colocaba sobre la mesa uno de los problemas más delicados de la política argentina del siglo XIX: la intervención de los gobiernos y de sus dirigentes en los procesos electorales. El Museo Histórico Sarmiento confirma que Sarmiento asumió precisamente el Ministerio del Interior el 1 de septiembre de 1879 y que su breve paso por esa cartera estuvo atravesado por las fuertes disputas políticas de aquel año. El destinatario mendocino era Elías Villanueva, quien gobernaba la provincia desde 1878 y permanecería en el cargo hasta febrero de 1881. La carta conservada y citada por el historiador Jorge M. Scalvini resulta particularmente reveladora. Sarmiento pedía al gobernador que, ante el proceso electoral que se aproximaba, las autoridades se abstuvieran de actuar como agitadoras de candidaturas o de utilizar la administración pública para conseguir partidarios. Luego recordaba el progreso alcanzado por la República y sostenía que esa imagen internacional se deterioraba cuando las elecciones generales quedaban acompañadas por desórdenes y conflictos políticos. Pero el pasaje más contundente llegaba inmediatamente después. Al comparar la experiencia argentina con lo que decía observar en otros países, Sarmiento advertía que “no son las masas ignorantes las promotoras de fraudes, coacción u otros delitos electorales”, sino que esas prácticas podían provenir de hombres destacados de los partidos o de las propias autoridades. Era una reflexión especialmente sensible en una época en la que el sufragio argentino todavía estaba muy lejos del sistema secreto y obligatorio establecido décadas después por la Ley Sáenz Peña. ¿Estaba Sarmiento formulando una advertencia general o enviando, bajo la apariencia de una comparación internacional, un mensaje dirigido específicamente al poder político mendocino? Allí conviene no ir más allá de las evidencias. Una reconstrucción posterior publicada por la Academia Nacional de la Historia planteó exactamente esa incógnita, preguntándose si Sarmiento hablaba realmente de otros países o si pretendía recordar al gobernador situaciones de la propia Mendoza. La fuente no permite convertir esa pregunta historiográfica en una acusación directa contra Villanueva. El documento adquiere todavía mayor interés cuando se observa el escenario político nacional. Las elecciones de 1880 se preparaban en medio de la confrontación entre la candidatura de Julio Argentino Roca, respaldada por buena parte de las dirigencias provinciales, y la de Carlos Tejedor, gobernador de Buenos Aires. Scalvini sitúa precisamente la comunicación de Sarmiento dentro de ese proceso y señala las disputas en torno al uso de las estructuras gubernamentales, las fuerzas provinciales y la llamada Liga de Gobernadores. Más de 145 años después, aquella carta sigue siendo una extraordinaria ventana hacia la política argentina del siglo XIX: un ex presidente convertido nuevamente en ministro escribiéndole al gobernador de Mendoza acerca de presión política, intervención oficial, fraude y coacción electoral, mientras el país se encaminaba hacia una de las crisis institucionales decisivas de su etapa de organización nacional. Fuente: Jorge M. Scalvini, “Mendoza y el Unicato. Aspecto político”, Revista de Historia Americana y Argentina, Año I, N.º 1 y 2, Instituto de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, 1956-1957, p. 278. Fuente documental citada por Scalvini: Archivo Administrativo e Histórico de Mendoza, Carpeta 631, Documento 2877. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Sarmiento #DomingoFaustinoSarmiento #ElíasVillanueva #HistoriaArgentina #Elecciones #SigloXIX #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #PoliticaArgentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #Sarmiento #HistoricalDocuments #NineteenthCentury #ArgentinaHistory
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EL LADO MÁS OSCURO DEL MENDOZA DE 1606: MUERTES, DESERTORES Y CASTIGOS EN UCO, JAURÚA Y EL DIAMANTE.
A comienzos del siglo XVII, cuando Mendoza llevaba menos de medio siglo de existencia colonial, los territorios situados hacia el sur de la ciudad eran escenario de una realidad mucho más compleja y violenta de lo que suele imaginarse. Las Actas Capitulares de Mendoza conservan una extraordinaria referencia de enero de 1606 relacionada con los valles de Uco, Jaurúa y Diamante, espacios extensos donde los españoles comenzaban a establecer estancias y criar ganado y donde continuaban viviendo distintas comunidades indígenas. Según la documentación colonial, en aquellos parajes habían ocurrido “muertes de españoles e indios”, mientras las autoridades denunciaban robos y consumo de ganado y observaban con preocupación el movimiento de hombres que atravesaban la región. Entre ellos se encontraban desertores procedentes de la guerra de Arauco, el prolongado conflicto desarrollado al otro lado de la cordillera dentro del Reino de Chile, al cual Cuyo pertenecía administrativamente en aquellos años. Ante esa situación, el corregidor de Cuyo, Sebastián de Espinoza, dispuso la presencia de una autoridad específica y Diego Pérez Moreno fue nombrado Teniente de Corregidor y Justicia Mayor para los valles de Uco, Jaurúa y Diamante. El documento revela además la extrema dureza de la justicia de aquella época: se facultaba la aplicación de castigos corporales como azotes y trasquilamiento, aunque las causas que podían implicar pena de muerte o mutilación debían remitirse a una instancia superior. Más que describir una frontera perfectamente delimitada, estas actuaciones muestran un enorme espacio rural difícil de controlar, atravesado por estancias ganaderas, caminos hacia Chile, poblaciones indígenas, viajeros y hombres que escapaban de las obligaciones militares. Las propias Actas Capitulares explican que se intentaba impedir el paso de soldados desertores provenientes de la guerra de Arauco y organizar vigilancia desde aquellos valles hacia San Luis. Y el problema no desapareció rápidamente: el 22 de enero de 1609 volvió a nombrarse un Teniente de Corregidor para Barranca, Uco, Jaurúa y Diamante, incluyendo los pueblos de los caciques Tapa y Don García. Aquella nueva disposición ordenaba intervenir en conflictos entre indígenas, caciques, españoles, mestizos, negros y mulatos, y perseguir a quienes robaban ganado, especialmente caballos y mulas. Todo esto debe leerse teniendo presente que estamos ante documentos producidos por autoridades coloniales y, por lo tanto, muchas de sus acusaciones reflejan la mirada, los intereses y el lenguaje del poder español de comienzos del siglo XVII. Sin embargo, precisamente por eso son documentos excepcionales: dejan entrever una sociedad fronteriza mucho más conflictiva, móvil y diversa que la imagen tradicional de una Mendoza colonial tranquila y aislada. Incluso existe un antecedente revelador: ya en 1575 el gobernador Rodrigo de Quiroga había intentado limitar las expediciones más allá de Diamante y Cuyocanta porque las salidas de hombres dejaban a Mendoza prácticamente indefensa. Tres décadas después, Uco, Jaurúa y Diamante seguían constituyendo un territorio difícil de administrar. Esta documentación abre además una pista formidable para MendozAntigua: revisar las Actas Capitulares de 1606-1609, los fondos de Gobierno Colonial y Judicial Criminal y la correspondencia entre Cuyo y Chile buscando procesos, denuncias, nombres y actuaciones vinculadas con aquellos episodios. Fuente: Academia Nacional de la Historia, Actas Capitulares de Mendoza, Tomo I, años 1566-1609, Buenos Aires, 1945, especialmente pp. 349 y 489-490; Repositorio Digital de la Academia Nacional de la Historia. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ValleDeUco #SanCarlos #SanRafael #Jaurúa #Diamante #HistoriaArgentina #Cuyo #HistoriaColonial #SigloXVII #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #PueblosOriginarios #HistoriaDeCuyo #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #SouthAmericaHistory
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miércoles, 16 de septiembre de 2026
🔥❄️🦣 HACE 20.000 AÑOS: EUROPA BAJO EL HIELO — EL MUNDO BRUTAL DE LOS MAMUTS, LOS RINOCERONTES LANUDOS Y LOS HUMANOS QUE DESAFIARON EL FRÍO EXTREMO —
Hace unos 20.000 años, el planeta atravesaba uno de los momentos climáticos más extraordinarios de su historia reciente: el Último Máximo Glacial. Enormes masas de hielo dominaban buena parte del norte de Europa, mientras hacia el centro y el sur se extendían inmensas llanuras frías, secas y prácticamente sin árboles, conocidas como estepa-tundra. La Tierra era, en promedio, alrededor de 6 °C más fría que en la actualidad y tanta agua permanecía retenida en los glaciares que el nivel de los océanos estaba entre unos 120 y 130 metros por debajo del actual. Zonas que hoy están bajo el mar formaban entonces parte del continente. A través de aquellas llanuras caminaban algunos de los gigantes más impresionantes del Pleistoceno. El mamut lanudo estaba extraordinariamente adaptado al frío: poseía un espeso pelaje, importantes depósitos de grasa y orejas reducidas que ayudaban a disminuir la pérdida de calor. No era simplemente un elefante cubierto de pelo, sino el resultado de cientos de miles de años de adaptación a ambientes fríos, abiertos y dominados por pastizales. Junto a él vivía el formidable rinoceronte lanudo, Coelodonta antiquitatis, una mole cubierta de pelo que recorría Eurasia y que podía rondar entre 2.000 y 2.500 kilos. Investigaciones recientes confirman que estaba especializado en los ambientes de estepa del Pleistoceno y que podía alcanzar masas aún mayores en determinados individuos. Pero aquel mundo no pertenecía solamente a los gigantes. Renos, caballos, bisontes, ciervos y otros herbívoros compartían esas extensiones con lobos, hienas y otros grandes depredadores. Hallazgos europeos muestran precisamente asociaciones de mamuts, rinocerontes lanudos y renos en ambientes abiertos y extremadamente fríos. En medio de ese escenario también vivía Homo sapiens. Aquellas comunidades eran cazadoras-recolectoras y su existencia dependía del conocimiento del territorio, las estaciones, los animales y los recursos disponibles. El fuego, los refugios, las pieles, las herramientas de piedra, hueso y asta, la cooperación del grupo y una enorme capacidad para adaptarse permitieron ocupar incluso regiones situadas relativamente cerca de los márgenes glaciares. En Suiza existen restos de renos con marcas de corte que demuestran presencia humana durante el propio Último Máximo Glacial, hace aproximadamente 23.400–22.800 años. Tampoco puede imaginarse a estas poblaciones persiguiendo únicamente mamuts. Caballos, renos, ciervos, aves y animales menores podían formar parte de sus recursos, mientras huesos, astas y pieles servían para fabricar objetos, protegerse y afrontar un ambiente donde cada estación podía determinar la supervivencia. Y existe otro detalle fascinante: aquellos seres humanos no solo sobrevivían, también creaban. Muy cerca de este período aparece uno de los grandes tesoros culturales de la humanidad: las pinturas de Lascaux, en Francia, cuyo extraordinario bestiario fue realizado hace unos 19.000 años. Bisontes, caballos y otros animales quedaron representados sobre las paredes de la cueva y han logrado atravesar milenios hasta llegar a nuestros días. Imaginar Europa hace 20.000 años significa contemplar un continente irreconocible: mares retirados, glaciares gigantescos, llanuras heladas, manadas de enormes mamíferos y pequeños grupos humanos capaces de transformar piedra, hueso, fuego y conocimiento en herramientas para resistir. Fue una época en la que la supervivencia dependía de comprender la naturaleza día tras día, mientras mamuts, rinocerontes lanudos y seres humanos compartían uno de los paisajes más extremos que haya conocido nuestra especie. 🌎❄️🦣🔥 #EraGlacial #EdadDeHielo #Pleistoceno #MamutLanudo #RinoceronteLanudo #Prehistoria #HistoriaDeLaTierra #Arqueologia #Paleontologia #OrigenesHumanos #IceAge #LastGlacialMaximum #Pleistocene #WoollyMammoth #WoollyRhino #Prehistory #HumanOrigins #AncientWorld #Archaeology #Paleontology
sábado, 12 de septiembre de 2026
🔥🍨🍷 FEBRERO DE 1835: EL INGLÉS QUE DESCUBRIÓ LA MENDOZA PERDIDA, TOMÓ HELADO CON EL GOBERNADOR Y DIJO QUE SU VINO SUPERABA AL CHILENO 🇦🇷🏔️📜( IMAGEN ILUSTRATIVA)
En febrero de 1835, cuando la Mendoza que hoy conocemos todavía no existía y faltaban 26 años para que el terremoto de 1861 arrasara gran parte de la antigua ciudad, el británico Peter Campbell Scarlett llegó desde las pampas rumbo a Chile y dejó uno de los testimonios más fascinantes sobre la vida mendocina del siglo XIX. Diplomático, hombre de negocios y viajero, Scarlett atravesó el Desaguadero y avanzó hacia una ciudad que, después de jornadas de llanura y caminos difíciles, apareció ante sus ojos rodeada de campos cultivados, huertos, estancias, álamos y acequias. Al acercarse divisó bajo la inmensidad de los Andes las torres y cúpulas de Mendoza y describió aquella llegada casi como alcanzar una “tierra de promisión”. Estudios históricos y arquitectónicos realizados posteriormente a partir de su relato confirman el enorme valor de esas observaciones para reconstruir la Mendoza anterior al terremoto: predominaban las construcciones de adobe, las casas generalmente tenían una sola planta, patios interiores y azoteas, mientras el agua fría que descendía de la montaña recorría acequias por calles y caminos. Pero hubo un lugar que lo cautivó especialmente: la Alameda. El paseo, ya convertido en uno de los principales espacios de sociabilidad mendocina, estaba formado por hileras de grandes álamos y acompañado por una corriente de agua de deshielo que refrescaba el ambiente durante los intensos veranos. Allí había incluso un pequeño templete de inspiración griega y lugares donde podían comprarse refrescos y helados. Scarlett probó uno aromatizado con canela y confesó que aquel sabor le parecía demasiado “medicinal”, aunque admitió que cualquier helado era un verdadero lujo bajo el calor mendocino. Y entonces dejó una de las escenas más insólitas de su viaje: durante un mediodía encontró allí al gobernador —identificado posteriormente por Edmundo Correas como probablemente Pedro Molina— refrescándose bajo los árboles; el mandatario pidió helados para los viajeros e insistió en pagar la cuenta. La escena de un diplomático inglés compartiendo helados con el gobernador de Mendoza en plena Alameda de 1835 parece salida de una novela, pero procede del propio relato de viaje. Scarlett también observó con atención a los mendocinos: le sorprendieron su cortesía, su interés por recibir noticias del exterior y el nivel de conversación de familias como los Villanueva, con quienes tuvo contacto durante su estadía. Sin embargo, algunas de sus observaciones más extraordinarias fueron económicas. Consideró que Mendoza estaba más desarrollada agrícolamente que Buenos Aires y enumeró una producción basada en vino, jabón, tabaco, maíz y trigo. Parte de aquellas mercaderías viajaba hacia el Plata en enormes carretas y otra cruzaba las rutas a lomo de mula; el vino mendocino abastecía además a distintas provincias argentinas transportado en pellejos. La historiografía económica confirma que la vitivinicultura tradicional atravesaba entonces una etapa difícil y que Mendoza estaba orientando crecientemente su economía hacia el intercambio transcordillerano y la ganadería comercial. Pero Scarlett registró algo todavía más sugestivo: Mendoza buscaba un acuerdo comercial con Chile que permitiera reducir las trabas al intercambio a través de los Andes. Cuando escribió esas observaciones el acuerdo todavía era un proyecto; apenas unas semanas después, el 3 de abril de 1835, representantes de Mendoza y San Juan firmaron en Santiago con el gobierno chileno un convenio comercial destinado a obtener ventajas arancelarias para productos cuyanos y chilenos. La documentación histórica identifica a Juan de Rosas Correa como representante mendocino, a Domingo Castro y Calvo por San Juan y al ministro Joaquín Tocornal por Chile. Incluso Scarlett se permitió emitir un juicio destinado a provocar polémica dos siglos después: aseguró que el vino rojo que consumían entonces los chilenos era, a su entender, inferior al producido del lado mendocino de los Andes. Era, naturalmente, la opinión personal de un viajero, pero constituye una sorprendente fotografía del orgullo vitivinícola cuyano mucho antes del gran boom bodeguero de fines del siglo XIX. Cuando finalmente continuó viaje hacia Chile, Scarlett se llevó consigo la imagen de una ciudad de adobe atravesada por agua, sombreada por álamos, rodeada de cultivos y conectada comercialmente con ambos lados de la cordillera. Tres años después, en 1838, aquellas experiencias aparecerían publicadas en Londres en dos volúmenes bajo el título South America and the Pacific, una obra que hoy permite escuchar, casi directamente, la voz de un extranjero que caminó por una Mendoza que el terremoto de 1861 terminaría borrando en gran parte del paisaje. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1835 #CampbellScarlett #HistoriaArgentina #AlamedaDeMendoza #VinoMendocino #Vitivinicultura #Acequias #PedroMolina #HistoriaDeCuyo #Argentina #Chile #HistoriaDelVino #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WineHistory #HistoricTravel #NineteenthCentury #Andes #CuyoHistory
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viernes, 11 de septiembre de 2026
🔥🇦🇷📜 MENDOZA CONSERVA UNA COPIA OFICIAL DEL ULTIMÁTUM DE 1833: EL DOCUMENTO QUE EXIGIÓ BAJAR LA BANDERA ARGENTINA EN MALVINAS ⚔️🏝️
Entre miles de papeles históricos custodiados en Mendoza existe una pieza extraordinaria que conecta directamente a la provincia con uno de los episodios más trascendentes de la historia argentina. Identificado como Documento Nº 24 de la carpeta 614 del Archivo General de la Provincia de Mendoza, el escrito es una traducción oficial de la intimación que el comandante británico John James Onslow dirigió a las autoridades argentinas en las Islas Malvinas el 2 de enero de 1833. No se trata de un documento relacionado con la guerra de 1982, sino de un testimonio nacido en las propias horas de la ocupación británica, hace casi dos siglos. A bordo de la HMS Clio, fondeada en Berkeley Sound —Bahía de la Anunciación—, Onslow comunicó al comandante argentino José María Pinedo que había recibido órdenes de hacer efectivo lo que Gran Bretaña consideraba su derecho de soberanía sobre las islas. La exigencia era terminante: debía retirarse el pabellón argentino, evacuar las fuerzas dependientes del Gobierno y permitir que fuese izada la bandera británica. El documento nacional conservado por Cancillería registra aquella misma nota fechada el 2 de enero de 1833, lo que permite contrastar y dar contexto a la copia preservada en Mendoza. Pinedo no aceptó arriar personalmente la bandera argentina. Sin embargo, la diferencia militar era enorme: la Clio contaba además con el apoyo de la corbeta Tyne, de 28 cañones, que se encontraba en las inmediaciones. Buenos Aires y Londres no estaban en guerra; por el contrario, mantenían relaciones pacíficas y estaban vinculados desde 1825 por un tratado de Amistad, Comercio y Navegación. El 3 de enero las fuerzas británicas desembarcaron, retiraron el pabellón argentino e hicieron efectiva la ocupación de Puerto Soledad. Pinedo y parte de los habitantes debieron abandonar las islas a bordo de la Sarandí. Pero la historia no terminó allí. Apenas conocida la noticia en Buenos Aires, el ministro de Relaciones Exteriores Manuel Vicente Maza reclamó explicaciones al representante británico Philip Gore el 15 de enero. El 22 presentó una protesta formal y al día siguiente el gobierno remitió una circular informando lo ocurrido a gobiernos americanos, buscando respaldo frente al acto británico. El 24 de enero, Juan Ramón Balcarce comunicó oficialmente los acontecimientos a la Legislatura bonaerense. Meses después, Manuel Moreno llevaría la protesta directamente a Londres, iniciando una sucesión de reclamos diplomáticos que se reiterarían durante décadas. Y aquí aparece el dato extraordinario para la historia mendocina: una copia de aquella intimación sobrevivió en los fondos documentales de Mendoza. En la fotografía difundida por Los Andes pueden verse detrás de la hoja manuscrita las fichas del Archivo General, donde aparecen claramente el Nº 24 y la carpeta Nº 614. El Gobierno provincial, además, informó en 2022 que el Archivo General exhibía documentos originales de 1833 relacionados con la acción británica y con los reclamos argentinos. ¿Cómo llegó exactamente ese documento hasta Mendoza? Las fuentes públicas consultadas no permiten reconstruir todavía toda su cadena administrativa, por lo que sería aventurado afirmar que fue enviado específicamente al gobernador mendocino sin revisar el expediente completo. Sí sabemos que Buenos Aires difundió rápidamente la noticia y documentación sobre Malvinas mediante correspondencia y circulares, tanto hacia otras provincias como hacia gobiernos americanos. Por eso, el hallazgo mendocino adquiere un enorme valor: demuestra cómo aquellos acontecimientos del lejano Atlántico Sur quedaron incorporados también a los archivos políticos del interior argentino. Casi 193 años después, una hoja conservada en Mendoza nos devuelve al instante preciso en que un comandante británico exigió retirar la bandera argentina de Malvinas. No es una reconstrucción moderna ni una leyenda transmitida de generación en generación: es documentación administrativa de la época, preservada en papel. Y quizás allí resida su mayor fuerza histórica: mientras en Puerto Soledad se imponía una decisión respaldada por buques de guerra, comenzaba al mismo tiempo a construirse un gigantesco archivo de protestas, comunicaciones y reclamos que atravesaría generaciones. Una pequeña pieza de ese archivo permanece hoy en Mendoza. 🇦🇷🏝️📜 #Malvinas #IslasMalvinas #MalvinasArgentinas #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ArchivoGeneralDeMendoza #HistoriaArgentina #JoseMariaPinedo #JohnOnslow #HMSClio #PuertoSoledad #SoberaniaArgentina #MendozAntigua #FalklandIslands #ArgentineHistory #HistoricalDocuments #SouthAtlantic
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🔥🇦🇷📜 193 AÑOS DESPUÉS, APARECIÓ UNA CARTA QUE RECONSTRUYE LAS HORAS EN QUE GRAN BRETAÑA TOMÓ MALVINAS… Y LA RESPUESTA ARGENTINA QUEDÓ ESCRITA PARA LA HISTORIA ⚔️🏝️
Casi dos siglos después, cuatro antiguas hojas conservadas en Tucumán vuelven a poner voz a uno de los momentos más decisivos de la historia argentina. El 26 de enero de 1833, apenas 23 días después de la ocupación británica de Puerto Soledad, el gobernador de Buenos Aires Juan Ramón Balcarce comunicó al gobernador tucumano Alejandro Heredia lo que había ocurrido en las Islas Malvinas. El oficio, firmado también por Manuel Maza y recientemente recuperado por el Archivo Histórico de Tucumán, reconstruye los hechos a partir del parte del comandante José María Pinedo, jefe de la goleta Sarandí. Todo había comenzado el 2 de enero, cuando la corbeta británica HMS Clio apareció frente al establecimiento argentino. Su comandante, Onslow, informó que tenía órdenes de tomar posesión de las islas y exigió que el pabellón argentino fuera arriado. Pinedo protestó, declaró que no podía consentir semejante decisión sin instrucciones de su Gobierno e intentó conseguir una demora. La tensión alcanzó su punto máximo durante la mañana del 3 de enero. Frente a una fuerza naval superior, Pinedo responsabilizó a Gran Bretaña por el atropello contra los derechos que la República reclamaba sobre el archipiélago. Poco después, hombres desembarcados desde la Clio izaron la bandera británica y arriaron la argentina. La Sarandí permaneció todavía en la zona y finalmente zarpó el 5 de enero. Pero quizás lo más impactante de la carta sea el lenguaje con que Buenos Aires describió lo sucedido: habló de “violencia y abuso de la fuerza”, de una acción realizada “en deshonor del Pabellón Argentino” y de una agresión contra la integridad territorial y los derechos de la República. La indignación tenía además un trasfondo diplomático: desde 1825 las Provincias Unidas del Río de la Plata y Gran Bretaña mantenían un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. Por eso el Gobierno bonaerense consideró especialmente grave que la acción proviniera de una nación con la cual existían relaciones formales de amistad y comercio. La carta anunciaba además una “firme resolución” de sostener los derechos argentinos y buscar ante Londres una reparación y el reconocimiento del derecho reclamado sobre las islas. Aquella postura no quedó sólo en palabras: durante 1833 el representante argentino Manuel Moreno presentó protestas diplomáticas ante el Gobierno británico, entre ellas una extensa memoria fechada el 17 de junio. Y hay un detalle extraordinario para Mendoza: en el Archivo General de la Provincia se conserva una traducción oficial de la propia intimación de Onslow del 2 de enero de 1833, otro fragmento documental de aquellas horas críticas. Hoy, 193 años después, la carta recuperada en Tucumán no cambia por sí sola lo que ya conocíamos sobre la ocupación británica, pero ofrece algo excepcional: la voz escrita de las autoridades contemporáneas, redactada cuando los acontecimientos aún estaban frescos. Un testimonio que demuestra cómo la noticia atravesó las provincias y cómo, desde los primeros días de 1833, comenzó una protesta diplomática que se convertiría en una cuestión permanente de la política exterior argentina. 🇦🇷🏝️📜 #Malvinas #IslasMalvinas #MalvinasArgentinas #HistoriaArgentina #JuanRamonBalcarce #JoseMariaPinedo #PuertoSoledad #HMSClio #ArchivoHistorico #Tucuman #Mendoza #MendozAntigua #FalklandIslands #ArgentineHistory #HistoricalDocuments #SouthAtlantic
jueves, 10 de septiembre de 2026
🔥🏛️🐂 MENDOZA: DEL CABILDO AL MATADERO… EL INSÓLITO DESTINO DEL CORAZÓN DE LA CIUDAD DESPUÉS DEL TERREMOTO DE 1861
Hay lugares donde la historia parece escrita en capas, y pocos en Mendoza lo muestran de manera tan brutal como el solar situado frente a la actual plaza Pedro del Castillo. Allí, donde durante generaciones se concentró buena parte del poder político de la antigua ciudad, funcionó el Cabildo mendocino, cuyo edificio levantado en 1749 quedó destruido con el devastador terremoto de 1861. El sismo significó mucho más que la caída de paredes: marcó el final de la Mendoza colonial y provocó el desplazamiento del centro urbano hacia el sudoeste, alrededor de la actual plaza Independencia, dentro de una nueva planificación con calles más amplias y grandes espacios abiertos. El viejo núcleo quedó progresivamente relegado y comenzó a ser conocido como el “barrio de las ruinas”. Pero lo más sorprendente ocurrió algunos años después. El 14 de mayo de 1877 se construyó en el antiguo predio del Cabildo el Matadero Público de Mendoza, impulsado por el empresario Elías Villanueva y ejecutado por los constructores Moreno y González. La transformación resulta extraordinaria: el mismo suelo donde se habían discutido asuntos de gobierno, impartido órdenes y administrado la ciudad pasó a recibir animales destinados al abastecimiento de carne de los mendocinos. Las investigaciones arqueológicas incluso sostienen que el nuevo establecimiento habría aprovechado pisos, cimientos, materiales y al menos parte de las estructuras pertenecientes al antiguo Cabildo. Es decir, el matadero no solamente ocupó aquel espacio: posiblemente se levantó literalmente sobre fragmentos del antiguo poder colonial. Y aquella actividad estuvo lejos de ser una postal pintoresca. Testimonios históricos estudiados por los arqueólogos describen hacia fines del siglo XIX graves deficiencias sanitarias. En 1889 se denunciaban sumideros saturados y condiciones higiénicas muy deficientes, mientras que el médico e higienista Emilio Coni propuso en 1897 reformas en pisos, canaletas y desagües para mejorar un establecimiento que necesitaba modernización. Una fotografía reproducida en esas investigaciones muestra el antiguo sistema de faena del Matadero Público y constituye un documento excepcional de aquella Mendoza que crecía mientras intentaba resolver los problemas sanitarios de una ciudad en plena transformación. El Matadero funcionó aproximadamente entre 1877 y 1927. Después llegaría otra metamorfosis: tras su demolición hubo una feria provisoria y, desde comienzos de la década de 1940, el terreno fue ocupado por la Feria Municipal de frutas y hortalizas, que permaneció hasta alrededor de 1980. Las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1989 permitieron reconocer debajo del terreno esas sucesivas etapas: Cabildo, abandono posterior al terremoto, Matadero Público, feria y estructuras más recientes. Finalmente, en 1993 abrió allí el Museo del Área Fundacional, concebido precisamente para conservar y explicar ese extraordinario palimpsesto de la historia mendocina. Así, en un mismo pedazo de Mendoza pueden recorrerse siglos de transformaciones: primero símbolo de autoridad colonial, después ruina de una ciudad arrasada, más tarde matadero, luego mercado y finalmente museo arqueológico. Bajo el actual MAF todavía permanecen vestigios del Cabildo de 1749-1861 y del Matadero Público de 1877-1927. Quizás pocas imágenes expliquen mejor lo que significó el terremoto de 1861: no solamente cambió edificios y calles, también modificó para siempre la jerarquía y el destino de los lugares. Donde alguna vez se gobernó Mendoza, décadas después se faenaban animales para abastecer sus carnicerías #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #ÁreaFundacional #MuseoDelÁreaFundacional #PlazaPedroDelCastillo #TerremotoDe1861 #CabildoDeMendoza #MataderoPublico #CiudadDeMendoza #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #Arqueologia #MemoriaHistorica #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricMendoza #UrbanHistory #Archaeology #CulturalHeritage #HistoricArgentina
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domingo, 6 de septiembre de 2026
🔥🇦🇷❤️ DE JOSÉ A JOSEFA: LA MEDALLA QUE NO VALÍA UNA LÁGRIMA… EL LEGADO DE SAN MARTÍN QUE TERMINÓ SALVANDO VIDAS EN FRANCIA ⚔️🏅🏥
Una antigua anécdota familiar, recogida por Pastor Servando Obligado y reproducida por la Academia Sanmartiniana, revela al hombre que sobrevivía detrás del héroe. En una tarde lluviosa de Grand Bourg, una de las nietas de José de San Martín lloraba porque su hermana le había quitado el ovillo con el que pretendía abrigar a su muñeca. El anciano Libertador abrió un ropero, extrajo una cinta amarilla y punzó de la que pendía su medalla de plata de la batalla de Bailén y se la entregó para que decorara y “abrigara” a la muñeca. Cuando le advirtieron el valor histórico de aquella condecoración, San Martín respondió, en esencia, que ninguna gloria servía de mucho si uno de sus cintajos no podía detener las lágrimas de un niño. El relato pertenece a la tradición sanmartiniana y su transmisión no equivale a una prueba documental directa, pero retrata con enorme fuerza la dimensión íntima del hombre que había cruzado los Andes, contribuido decisivamente a la independencia de Argentina, Chile y Perú y que, durante su vejez europea, encontraba su mayor felicidad junto a su hija y sus nietas. Mercedes Tomasa, su única hija, había nacido en Mendoza el 24 de agosto de 1816, mientras su padre organizaba el Ejército de los Andes. Tras la muerte de Remedios de Escalada en 1823, San Martín asumió personalmente su educación y, establecido en Europa, redactó en Bruselas sus célebres Máximas: doce principios destinados a formar no una dama frívola de sociedad, sino una mujer sensible, austera, respetuosa de las creencias ajenas y compasiva con los pobres, los ancianos y quienes estuvieran a su servicio. Mercedes se casó en París en 1832 con Mariano Severo Balcarce y tuvo dos hijas: María Mercedes, nacida en Buenos Aires el 14 de octubre de 1833, y Josefa Dominga, “Pepa”, nacida en Grand Bourg el 14 de julio de 1836. San Martín disfrutó intensamente de aquellas niñas y confesó que sus gracias hacían más llevaderos sus viejos días. María Mercedes murió en 1860 sin descendencia y Josefa contrajo matrimonio al año siguiente con el diplomático mexicano Fernando Gutiérrez de Estrada. Tampoco tuvieron hijos, por lo que Pepa terminó convirtiéndose en la última descendiente directa del Libertador y en la gran custodia de su memoria. Conservó cartas, libros, muebles y objetos personales de su abuelo y los entregó a la Argentina. Además, envió un cuidadoso croquis que permitió reconstruir en el Museo Histórico Nacional la habitación de Boulogne-sur-Mer con su mobiliario original, tal como San Martín lo había dispuesto durante sus últimos días. Sin embargo, Josefa no se limitó a proteger recuerdos: convirtió en obras concretas los principios transmitidos por su madre y su abuelo. Tras enviudar en 1904, creó en Brunoy la Fundación Balcarce y Gutiérrez de Estrada, inaugurada en 1905 para brindar refugio y asistencia a personas mayores necesitadas. Al comenzar la Primera Guerra Mundial puso el establecimiento a disposición del servicio sanitario francés y lo transformó en un hospital para los heridos. Su entrega humanitaria fue reconocida por la Cruz Roja Francesa y por la Legión de Honor. Josefa murió en Brunoy en abril de 1924 y allí permanece sepultada, en la tierra donde había convertido su fortuna en alivio para los demás. Con ella terminó la descendencia directa de José de San Martín, pero no su legado: aquel padre que enseñó compasión a Mercedes vio cómo sus principios pasaban a sus nietas, y Pepa terminó corporizándolos en una vida consagrada al prójimo. Las medallas podían dormir olvidadas dentro de un ropero; la ternura, en cambio, atravesó tres generaciones y continuó salvando vidas mucho después de que se apagaran los cañones. #JoséDeSanMartín #JosefaBalcarce #Merceditas #PadreDeLaPatria #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Mendoza #EjércitoDeLosAndes #LegadoSanmartiniano #MáximasDeSanMartín #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #SanMartinLegacy #WomenInHistory #HumanitarianLegacy
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🔥🎬🇦🇷 DE UN MODESTO BIÓGRAFO A LA “CALIFORNIA ARGENTINA”: CUANDO MENDOZA SE CONVIRTIÓ EN UNA TIERRA DE CINES, ESTRELLAS Y SUEÑOS ✨🎞️⛰️
La historia cinematográfica de Mendoza no comenzó con Film Andes, aunque aquella empresa representó su momento más ambicioso y espectacular. Mucho antes de que la provincia levantara estudios propios y soñara con competir con Buenos Aires, generaciones de empresarios, técnicos, artistas y espectadores ya habían construido una auténtica cultura alrededor de la pantalla grande. El primer registro fehaciente de una exhibición pública en Mendoza corresponde al 16 de agosto de 1899, cuando el antiguo Teatro Municipal —ubicado frente a la actual plaza San Martín— presentó el sorprendente “biógrafo”. Aquella jornada combinó teatro con breves imágenes en movimiento, entre ellas “Cuadros submarinos”, “Corrida de toros” y “Maniobras militares”. Para un público que jamás había presenciado semejante invento, contemplar la vida reproducida sobre una pantalla debió sentirse como asistir a un prodigio de la ciencia. Diario Mendoza A comienzos del siglo XX, el cine dejó de ser una curiosidad pasajera. Las películas comenzaron a proyectarse en cafés-biógrafos, confiterías, teatros, salones y espacios al aire libre. La Chiquita, Los Leones, Furriol, Sportman, Colón, El Olimpo, El Progreso y La Perla formaron parte de aquella etapa pionera, mientras salas como el Cine Continuo, el Empire Theatre, el Centenario, el Gran Cine Colón y el Avenida consolidaron una afición cada vez más intensa. En 1908, el Noticiero Cinematográfico Valle registró escenas de la vida cotidiana del centro mendocino, uno de los primeros antecedentes fílmicos conocidos de la provincia. Estudio académico de Javier Ozollo Con el paso de las décadas, ir al cine se transformó en un verdadero rito social. Durante los años cuarenta y cincuenta, Mendoza vio levantarse grandes templos del espectáculo: el Gran Rex, el Cóndor, el Fantasio, el Mendoza, el Ópera, el Plaza y numerosas salas barriales y departamentales. Algunas poseían miles de localidades, enormes escenarios, modernos equipos de sonido y una arquitectura pensada para deslumbrar antes incluso de que comenzara la función. El Cine Cóndor, inaugurado el 15 de junio de 1946, recreaba una aldea en sus muros laterales y encendía un cielo estrellado sobre el público; además, mantuvo un acuerdo para recibir los estrenos mendocinos de Film Andes. Constructores vinculados con esa sala también participaron en la realización del Rex, Mendoza, Gran Oeste, Gran Capitán, Fantasio, Plaza, Sportman, Mayo, Gran Sur y Andrés, extendiendo la pasión cinematográfica por distintos departamentos. Investigación publicada por CONICET–UNNE Dentro de aquel ambiente intensamente cinéfilo nació Film Andes. Constituida oficialmente el 23 de septiembre de 1944 por empresarios provenientes principalmente de la actividad vitivinícola, junto con figuras de los ámbitos político e intelectual, la compañía buscó transformar al cine en una verdadera industria regional. No se trataba simplemente de filmar paisajes mendocinos, sino de financiar largometrajes, construir estudios, capacitar personal, controlar la distribución y colocar sus producciones en el mercado nacional y latinoamericano. Su primera película fue “El gran amor de Bécquer”, dirigida por Alberto de Zavalía y protagonizada por Delia Garcés. En 1950 llegó “Lejos del cielo”, considerada la primera producción de la empresa rodada íntegramente en Mendoza. Sus estudios, instalados sobre el Carril Cervantes de Godoy Cruz, cerca del puente Olive, contaban con importantes adelantos técnicos para la época. Film Andes realizó 16 largometrajes propios y participó en otras producciones, una experiencia excepcional dentro del cine argentino de provincias que llevó a la prensa a bautizar a Mendoza como la “California Argentina”. Parte de sus rollos y fotografías fue recuperada desde 2004 por el Proyecto Celuloide y hoy integra la colección patrimonial del Museo Virtual de Godoy Cruz. Museo Virtual de Godoy Cruz Film Andes no surgió en un desierto cultural: fue la expresión más poderosa de una sociedad que durante décadas había aprendido a emocionarse, reunirse y soñar frente a una pantalla. Las largas filas bajo las marquesinas, el sonido de los proyectores, las luces apagándose lentamente y aquellas salas monumentales hicieron del cine una parte profunda de la identidad mendocina. Recuperar esta historia no significa solamente recordar una productora o enumerar edificios desaparecidos; significa rescatar a los empresarios, operadores, actores, realizadores y espectadores que convirtieron a Mendoza en una de las provincias más cinéfilas de la Argentina. Desde aquel asombroso biógrafo de 1899 hasta el esplendor industrial de Film Andes, la provincia no fue únicamente escenario de películas: durante varias décadas, Mendoza vivió dentro de una. 🎥🍿✨ #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CineEnMendoza #FilmAndes #CaliforniaArgentina #CineArgentino #HistoriaDelCine #PatrimonioCultural #GodoyCruz #CinesAntiguos #MemoriaMendocina #OldMendoza #MendozaHistory #FilmHistory #ArgentineCinema #ClassicCinema #VintageCinema #CinematicHeritage #GoldenAgeOfCinema
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sábado, 5 de septiembre de 2026
🔥🇦🇷📚 SARMIENTO Y MALVINAS: LA FRASE QUE INCOMODA A LA HISTORIA… CUANDO EL “PADRE DEL AULA” VIO EN LA EXPANSIÓN BRITÁNICA UNA FUERZA DE “CIVILIZACIÓN” ⚔️🌊
Domingo Faustino Sarmiento ocupa un lugar gigantesco y, al mismo tiempo, profundamente discutido dentro de la historia argentina. Fue escritor, periodista, educador, diplomático, gobernador de San Juan y presidente de la Nación entre 1868 y 1874; impulsó una formidable expansión de la escolarización, las escuelas normales, las bibliotecas populares, el ferrocarril, el telégrafo y las instituciones científicas. Sin embargo, sus escritos también contienen afirmaciones que hoy resultan difíciles de conciliar con la imagen casi exclusivamente escolar del “Padre del Aula”. Una de las más polémicas está relacionada con las Islas Malvinas. La atribución no es una invención reciente: el 28 de noviembre de 1842, cuando Sarmiento se encontraba exiliado en Chile y era uno de los principales redactores de El Progreso de Santiago, publicó un artículo en el contexto de sus reflexiones sobre la expansión europea, la navegación y la colonización. La Biblioteca Nacional de Chile confirma que El Progreso había comenzado a circular ese mismo mes y que Sarmiento era entonces su primer redactor editorial. En aquel escrito afirmó, refiriéndose a la presencia británica en las Malvinas, que Inglaterra se había establecido allí y utilizó términos extraordinariamente controvertidos desde nuestra perspectiva actual. La frase suele circular resumida como: “Seamos francos; su invasión es útil a la civilización y al progreso”. Pero aquí aparece un detalle fundamental: esa forma viral no reproduce literalmente todo el pasaje. Fuentes académicas que remiten al artículo de El Progreso del 28 de noviembre de 1842 ofrecen una versión más extensa en la que Sarmiento reconoce que aquella expansión europea podía resultar “perjudicial y ruinosa” para los pueblos americanos, aunque sostenía que era beneficiosa para “la humanidad y el comercio”; inmediatamente después vinculaba la expansión europea con focos de riqueza y civilización. Es decir, la esencia de la polémica es auténtica, pero conviene no convertir una versión abreviada difundida durante décadas en una transcripción textual completa. El contexto histórico vuelve todavía más significativa aquella opinión: el Reino Unido había ocupado las islas el 3 de enero de 1833, nueve años antes del artículo de Sarmiento. La posición oficial argentina sostiene que aquel día fuerzas británicas expulsaron a las autoridades argentinas y desde entonces la Argentina mantuvo su reclamo; la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido fue reconocida posteriormente por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 2065 de 1965. Pero en 1842 Sarmiento todavía no era presidente ni hablaba en nombre de un gobierno argentino: era un intelectual exiliado en Chile, profundamente influido por la concepción decimonónica de “civilización y barbarie” y convencido de que determinados modelos europeos —y más tarde el estadounidense— representaban motores de modernización económica, educativa e institucional. Esa mirada atravesaría buena parte de su obra y alcanzaría su expresión más famosa en Facundo, publicado en 1845. Por eso, interpretar aquella frase únicamente con categorías actuales puede ocultar su contexto; contextualizarla, sin embargo, tampoco significa borrar su enorme carga política ni las críticas que merece. Sarmiento podía defender simultáneamente la educación como herramienta para construir ciudadanía y expresar opiniones sumamente despectivas hacia pueblos indígenas, gauchos y otros sectores que consideraba obstáculos para su proyecto de modernización. Su figura contiene esas contradicciones. Su legado educativo fue extraordinario: durante su presidencia la población escolar pasó, según registros oficiales, aproximadamente de 30.000 a más de 100.000 alumnos; se multiplicaron las escuelas, se promovió la formación de maestros, se creó la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, se realizó el primer Censo Nacional de 1869 y se impulsaron instituciones como el Observatorio Astronómico de Córdoba, el Colegio Militar y la Escuela Naval, además de ampliar las redes ferroviarias y telegráficas. También hay una precisión biográfica que suele pasar inadvertida: fuentes del Museo Histórico Sarmiento señalan que Faustino Valentín Quiroga Sarmiento nació realmente el 14 de febrero de 1811 y fue inscripto el 15 en San Juan, aunque tradicionalmente se ha conmemorado el 15 como su natalicio. Murió en Asunción, Paraguay, el 11 de septiembre de 1888. Esa fecha fue adoptada en 1943 por la Conferencia Interamericana de Educación reunida en Panamá para homenajear a los docentes y, en Argentina, la conmemoración fue oficializada en 1945. Así aparece uno de los personajes más complejos del siglo XIX argentino: el hombre que convirtió la educación en una obsesión de Estado, ayudó a transformar las comunicaciones y la ciencia del país y dejó algunas de las páginas más influyentes de nuestra literatura, pero que también sostuvo concepciones sobre territorio, población y “civilización” capaces de provocar un intenso debate casi dos siglos después. Conocer a Sarmiento no exige convertirlo ni en estatua intocable ni en caricatura: exige leerlo completo. Y justamente por eso aquella página de El Progreso de 1842 resulta tan poderosa: nos recuerda que la historia está hecha por seres humanos atravesados por las ideas, los prejuicios y las contradicciones de su tiempo. #Sarmiento #DomingoFaustinoSarmiento #IslasMalvinas #MalvinasArgentinas #HistoriaArgentina #Historia #EducacionArgentina #PadreDelAula #SigloXIX #Soberania #MemoriaHistorica #Argentina #PatrimonioHistorico #MendozAntigua #FalklandIslands #ArgentineHistory #History #HistoricalMemory #EducationHistory #SouthAtlantic #NineteenthCentury #HistoryMatters
martes, 1 de septiembre de 2026
🔥🏔️ SAN MARTÍN Y SU ÚLTIMO CRUCE DE LOS ANDES: REGRESÓ SIN EJÉRCITO, SIN MANDO Y DEJANDO LA LIBERTAD EN MARCHA 🇦🇷⚔️
Hubo un momento en que José de San Martín volvió a enfrentarse con la Cordillera de los Andes, pero aquella travesía fue completamente distinta de la epopeya de 1817. Ya no avanzaba al frente de miles de soldados, artillería, caballos y mulas rumbo a una batalla: regresaba hacia Mendoza después de haber llevado su proyecto emancipador hasta el Perú, prácticamente retirado del poder y acompañado apenas por una pequeña comitiva. Detrás quedaban años extraordinarios de sacrificios, victorias y decisiones que habían cambiado el mapa político de Sudamérica. Cuando las luchas internas amenazaron con desviar al Ejército de los Andes hacia una guerra entre compatriotas, San Martín se resistió a utilizar aquellas fuerzas en las disputas civiles y mantuvo su objetivo puesto en combatir al poder realista y llevar la campaña hacia el corazón del dominio español en el continente. Después de asegurar la independencia de Chile, organizó la expedición al Perú y el 28 de julio de 1821 proclamó solemnemente su independencia en Lima. Ejerció entonces como Protector del Perú, acumulando una enorme autoridad política y militar; pero para San Martín aquel poder no debía convertirse en un destino personal. En julio de 1822 viajó a Guayaquil y mantuvo su histórica y reservada entrevista con Simón Bolívar. Poco después tomó una de las decisiones más extraordinarias de su trayectoria: regresó a Lima, convocó al Congreso, renunció al poder y el 21 de septiembre partió rumbo a Valparaíso, dejando que Bolívar continuara la fase definitiva de la guerra emancipadora. Meses después inició el camino de regreso. El 26 de enero de 1823 salió de Santiago de Chile para atravesar nuevamente los Andes y eligió el Paso del Portillo, en el actual departamento mendocino de Tunuyán. Por aquel mismo corredor cordillerano que había formado parte de la enorme estrategia sanmartiniana de 1817, descendió hacia el Cajón del Manzano y el Valle de Uco. Allí quedó grabado uno de los episodios más humanos de su historia: el encuentro con su antiguo subordinado y amigo, el coronel Manuel de Olazábal. La tradición mendocina recuerda que descansaron junto a un manzano y que aquella noche San Martín encontró refugio bajo un improvisado pabellón de ponchos. El sitio se convertiría con el tiempo en el célebre Manzano Histórico de Tunuyán. La escena encierra un contraste extraordinario: seis años antes había cruzado los Andes para abrir una campaña militar destinada a modificar la historia de América; ahora atravesaba esas mismas montañas sin buscar una nueva victoria, sin una multitud aguardándolo y sin aspirar a recuperar el poder que voluntariamente había dejado atrás. Incluso el monumento “Retorno a la Patria”, obra de Luis Perlotti, lo representa de una manera excepcional: no como el general triunfante de uniforme, sino vestido como un viajero de la cordillera y montado en una mula, mientras Olazábal sale a recibirlo. San Martín había aprendido que conducir una revolución no significaba apropiarse de ella. Su grandeza no estuvo solamente en Chacabuco, Maipú, el Cruce de los Andes o la proclamación de la independencia peruana; también estuvo en comprender que las nuevas naciones no podían construirse alrededor de la ambición personal de sus libertadores. Aquel regreso por el Portillo resume quizá una de las facetas más poderosas de su vida: el hombre que había tenido ejércitos a sus órdenes y gobiernos bajo su autoridad eligió retirarse cuando consideró cumplida su misión. Volvía hacia Mendoza mientras detrás suyo América continuaba peleando por completar su libertad. No regresaba buscando otra campaña ni una nueva gloria. Regresaba hacia la tierra cuyana desde donde alguna vez había comenzado todo. Y bajo la inmensidad silenciosa de los Andes quedaba una última enseñanza: conquistar poder puede exigir coraje; renunciar voluntariamente a él, cuando todavía se posee prestigio para conservarlo, puede exigir todavía más. 🇦🇷🏔️⚔️#JoseDeSanMartin #SanMartin #GeneralSanMartin #PadreDeLaPatria #LibertadorDeAmerica #ManzanoHistorico #Tunuyan #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #CruceDeLosAndes #PasoDelPortillo #EjercitoDeLosAndes #MendozAntigua #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #Liberator #AndesMountains #History
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lunes, 31 de agosto de 2026
🔥🎞️ ARGENTINA HIZO HISTORIA EN LA PANTALLA: DE LOS PRIMEROS ROLLOS AL PRIMER LARGOMETRAJE ANIMADO DEL MUNDO — Y LA MENDOZA QUE SOÑÓ CON SER HOLLYWOOD 🇦🇷🏔️✨
El cine tenía apenas meses de vida cuando la Argentina comenzó a dejarse seducir por aquel invento capaz de poner las fotografías en movimiento. La histórica función de los hermanos Lumière en París había ocurrido en diciembre de 1895 y, ya en julio de 1896, Buenos Aires conocía las primeras exhibiciones públicas: tradicionalmente se recuerda la presentación de vistas Lumière del 18 de julio en el desaparecido Teatro Odeón, aunque investigaciones posteriores también registran proyecciones anteriores durante ese mismo mes, un detalle que demuestra lo vertiginosamente rápido que aquella revolución tecnológica cruzó el Atlántico. Muy pronto aparecieron nombres decisivos como Enrique Lepage, Max Glücksmann y el fotógrafo francés radicado en el país Eugenio Py, quien en 1897 realizó La bandera argentina, uno de los registros fundacionales de nuestra cinematografía: una brevísima filmación de la enseña nacional que quedó para siempre asociada al nacimiento del cine argentino. Y la Argentina no se limitó a copiar aquello que llegaba de Europa. Comenzó a crear un lenguaje propio. Mario Gallo llevó la historia nacional a la pantalla con El fusilamiento de Dorrego y, especialmente, La Revolución de Mayo, estrenada en 1909 y reconocida oficialmente como la primera película argumental argentina conservada y como la obra cuyo estreno inspira hoy el Día del Cine Nacional. Existe una antigua discusión historiográfica acerca de cuál de los trabajos de Gallo fue realmente el primero, por lo que resulta más riguroso hablar de aquellas películas como los grandes puntos de partida de nuestra ficción cinematográfica. El siguiente salto fue extraordinario. En 1915 apareció Nobleza Gaucha, de Humberto Cairo, Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche. Costó algo más de 20.000 pesos de la época, llegó a recaudar cerca de un millón, se proyectó simultáneamente en unas 25 salas porteñas y cruzó las fronteras hacia España, Brasil y otros países latinoamericanos. Su combinación de drama, paisaje pampeano, literatura gauchesca y conflicto social demostró que una producción argentina podía convertirse en un verdadero fenómeno de masas. Pero apenas dos años después llegaría una proeza todavía mayor: el 9 de noviembre de 1917 se estrenó El Apóstol, de Quirino Cristiani, producido en el ámbito de Federico Valle, reconocido oficialmente como el primer largometraje de animación de la historia mundial. Era una sátira política inspirada en el presidente Hipólito Yrigoyen y convirtió a la Argentina en pionera absoluta de una especialidad que años después se transformaría en una gigantesca industria internacional. La importancia de aquel acontecimiento es tal que la Ley 27.326 instituyó cada 9 de noviembre como Día Nacional de la Animación Argentina. Durante los años veinte, el tango, los barrios, los trabajadores, el conventillo, el arrabal y las transformaciones de las grandes ciudades comenzaron a poblar las pantallas. José Agustín “el Negro” Ferreyra fue una figura esencial de esa construcción de identidad popular. Cuando llegó el sonido, el proceso se aceleró: Muñequitas porteñas, estrenada en 1931 mediante sistema de discos sincronizados, forma parte de esa transición; y el 27 de abril de 1933 Tango!, dirigida por Luis José Moglia Barth y producida por Argentina Sono Film, abrió la etapa industrial del cine sonoro con figuras como Tita Merello, Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Luis Sandrini y Pepe Arias. Pocas semanas después, Los tres berretines se convirtió en el gran debut de Lumiton. A partir de allí comenzó una verdadera fábrica de sueños. Grandes estudios, técnicos especializados, actores convertidos en estrellas, música popular y películas pensadas para enormes públicos transformaron a la Argentina en una de las principales potencias cinematográficas de habla castellana. Las producciones nacionales circularon por buena parte de América Latina y el tango se convirtió en un formidable vehículo cultural. Fuentes académicas registran el espectacular crecimiento de la segunda mitad de los años treinta: alrededor de 30 estrenos en 1937, más de 40 en 1938 y aproximadamente medio centenar en 1939, cifras que muestran la dimensión que había adquirido aquella industria. Y esta historia no quedó encerrada en Buenos Aires. Mendoza también escribió un capítulo formidable. Investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo documentan que la primera función cinematográfica conocida en la provincia se realizó el 16 de agosto de 1899. Décadas después surgió Film Andes, fundada con capitales mendocinos y convertida entre 1944 y 1957 en una experiencia prácticamente única dentro del cine industrial del interior argentino. Sus grandes estudios estuvieron en Godoy Cruz, cerca del Puente Olive, y la provincia llegó a ser promocionada como la “California Argentina” o la “Hollywood argentina” gracias a su clima, su luminosidad, sus paisajes y la ambición de levantar allí una industria cinematográfica propia. La investigación publicada por EDIUNC contabiliza diecisiete largometrajes realizados por Film Andes durante aquella aventura. Aquella edad de oro no sería eterna. Desde mediados de los años cincuenta cambiaron las condiciones económicas y culturales, crecieron la televisión y nuevas formas de entretenimiento y desaparecieron numerosos grandes estudios. Sin embargo, quedó algo mucho más poderoso que cualquier fábrica: una tradición. Desde aquellas imágenes temblorosas de fines del siglo XIX hasta el cine contemporáneo premiado en festivales internacionales, la cinematografía argentina atravesó crisis, transformaciones y renacimientos, pero nunca perdió completamente esa capacidad de reconocerse en sus propios rostros, voces, paisajes y conflictos. Y en esa memoria colectiva también está Mendoza: una provincia que no solamente miró películas, sino que alguna vez levantó estudios, encendió reflectores y soñó seriamente con convertirse en uno de los grandes centros cinematográficos de América. 🎥🇦🇷🏔️ #CineArgentino #HistoriaArgentina #HistoriaDelCine #CineNacional #Mendoza #HistoriaDeMendoza #FilmAndes #GodoyCruz #HollywoodArgentina #CaliforniaArgentina #NoblezaGaucha #QuirinoCristiani #ElApostol #EugenioPy #MarioGallo #TangoArgentino #CineSonoro #CineMudo #PatrimonioCultural #MemoriaAudiovisual #MendozAntigua #ArgentineCinema #FilmHistory #CinemaHistory #ArgentineHistory #MendozaArgentina #SilentCinema #AnimationHistory #ClassicCinema #CulturalHeritage
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sábado, 29 de agosto de 2026
🔥🏛️🌋 MENDOZA, CINCO DÍAS ANTES DEL FIN: LA IMAGEN QUE PARECÍA DE 1861… Y EL MISTERIO QUE SOBREVIVIÓ MÁS DE UN SIGLO 📜🏔️🇦🇷
📜🏔️🇦🇷 — Hay imágenes que parecen ventanas abiertas al pasado, pero algunas esconden secretos todavía más fascinantes que aquello que representan. Una de las panorámicas más célebres de la antigua Mendoza lleva una inscripción extraordinaria: “Vista de la ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo, el 15 de marzo del año 1861”. Es decir, apenas cinco días antes del terremoto que arrasaría la ciudad. La litografía está firmada por A. Torrecillas y señala como domicilio de su taller Rioja 70, Mendoza. Durante décadas fue reproducida en libros y estudios como una de las grandes representaciones de aquella ciudad colonial perdida: desde lo alto del Cabildo se contempla la antigua Plaza Mayor —actual plaza Pedro del Castillo—, su fuente central y vegetación, las construcciones que cerraban el espacio urbano, los templos de la Matriz, San Agustín, Santo Domingo y San Francisco, la línea arbolada de la Alameda y, dominándolo todo a la distancia, la Cordillera de los Andes. Pero detrás de esa aparentemente precisa fecha se escondía un formidable enigma. Las investigaciones del historiador de la fotografía Abel Alexander permitieron seguir las huellas documentales de Antonio Torrecillas y revelaron algo sorprendente: no fue posible encontrarlo en Mendoza en tiempos del terremoto ni aparece en el censo de 1895; la referencia comprobable más antigua encontrada corresponde a 1898, cuando una guía comercial registró a “Torrecilla Antonio” con taller de litografía en Salta 73. En 1901 aparece en Lavalle 175 y más tarde habría trasladado su establecimiento a Rioja 70. Todo indica, por lo tanto, que Torrecillas no presenció la Mendoza de marzo de 1861 y que aquellas magníficas panorámicas fueron realizadas décadas después, reconstruyendo visualmente la ciudad desaparecida y apoyándose probablemente en iconografía anterior, entre ella las célebres imágenes vinculadas a Juan León Pallière. Y aquí surge otro misterio todavía mayor: la Mendoza anterior al terremoto sí habría sido fotografiada. Adolfo Alexander, daguerrotipista alemán establecido en la ciudad desde 1855 y tatarabuelo de Abel Alexander, anunció tiempo después en Buenos Aires la venta de “vistas de Mendoza” realizadas uno y dos años antes del terremoto. Aquellas fotografías originales, capaces de mostrarnos con precisión fotográfica una ciudad que desapareció para siempre, continúan sin ser localizadas. La tragedia llegó a las 20:36 del miércoles 20 de marzo de 1861. El INPRES considera aquel terremoto porcentualmente el más destructivo de la historia argentina: estima una magnitud superficial Ms 7,0, intensidad máxima IX en la escala Mercalli Modificada y alrededor de 6.000 víctimas sobre una población regional calculada en 18.000 habitantes. Iglesias, viviendas, Cabildo y buena parte de la estructura urbana quedaron destruidos. Era el final brutal de la ciudad cuyo origen se remontaba al 2 de marzo de 1561, cuando Pedro del Castillo fundó Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja; el asentamiento fue trasladado por Juan Jufré el 28 de marzo de 1562 hacia el sector hoy identificado con el Área Fundacional. Después de la catástrofe, Mendoza tendría que reinventarse: en 1863 Julio Balloffet trazó la Ciudad Nueva alrededor de la actual Plaza Independencia, con calles amplias y un sistema de cinco plazas que modificaría para siempre su fisonomía. Así, la obra de Torrecillas posee hoy un doble valor extraordinario: nos permite imaginar la Mendoza que el terremoto borró del paisaje y, al mismo tiempo, nos recuerda que incluso las imágenes históricas deben ser interrogadas. La inscripción dice “15 de marzo de 1861”; la investigación documental nos cuenta una historia distinta. Y mientras las auténticas fotografías de Adolfo Alexander continúen desaparecidas, aquellas calles, iglesias y plazas de la Mendoza anterior al desastre seguirán habitando ese territorio fascinante donde se cruzan arte, memoria, investigación y misterio. 📜🏛️🏔️ Fuente histórica principal: investigación de Abel Alexander para Hilario, Artes Letras Oficios; datos sísmicos contrastados con INPRES y antecedentes urbanos con documentación oficial de la Ciudad de Mendoza. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #TerremotoDe1861 #TerremotoMendoza #CiudadVieja #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #ATorrecillas #AbelAlexander #AdolfoAlexander #JuanLeonPalliere #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #FotografiaHistorica #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricMendoza #Earthquake1861 #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #UrbanHistory #CulturalHeritage #Andes
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viernes, 28 de agosto de 2026
🔥💰🕵️ JEFFREY EPSTEIN: US$578 MILLONES, BANCOS, HARVARD Y UNA RED DE PODER — ¿QUIÉN ERA REALMENTE EL HOMBRE AL QUE TODOS LLAMABAN “FINANCIERO”?
🏦🧬 Durante años, Jeffrey Epstein fue presentado simplemente como un poderoso “financiero”, pero detrás de esa palabra existía una biografía económica extraordinariamente opaca. Forbes investigó su patrimonio durante años y nunca encontró fundamentos para considerarlo poseedor de una fortuna superior a US$1.000 millones; de hecho, no lo incluyó entre los grandes multimillonarios estadounidenses porque el origen de su riqueza, su firma privada y buena parte de su clientela permanecían fuera del escrutinio público. Cuando murió en 2019, su patrimonio declarado rondaba los US$578 millones, incluidos casi US$380 millones entre efectivo e inversiones. Sin embargo, documentos financieros conocidos posteriormente permitieron reconstruir mucho más del rompecabezas: Forbes informó que Financial Trust y Southern Trust, sus principales empresas en las Islas Vírgenes estadounidenses, generaron más de US$800 millones entre 1999 y 2018; al menos US$490 millones fueron honorarios, y más del 75% de esos ingresos habría procedido de dos gigantescos clientes: Leslie Wexner, fundador del imperio que incluyó Victoria’s Secret, y Leon Black, cofundador de Apollo Global Management. Forbes calcula que Wexner pudo haberle pagado más de US$200 millones; además, en 1991 Epstein llegó a tener poder legal prácticamente total para actuar sobre sus finanzas. Años después, Wexner aseguró que había descubierto que Epstein se había apropiado indebidamente de “vastas sumas”, y documentos fiscales muestran una devolución de alrededor de US$46 millones que Wexner describió como apenas una parte del dinero recuperado. El otro gran sostén fue Leon Black. Una investigación independiente encargada por Apollo documentó US$158 millones pagados a Epstein entre 2012 y 2017 por asesoramiento fiscal, patrimonial y financiero; investigaciones posteriores del Senado y Forbes elevan el total considerado a aproximadamente US$170 millones. Lo llamativo no es solamente la cifra: Epstein no era abogado ni contador, pero podía cobrar decenas de millones por estructuras fiscales y patrimoniales que luego eran revisadas por profesionales especializados. A esto se sumó una ventaja gigantesca: las empresas de Epstein consiguieron beneficios fiscales extraordinarios en las Islas Vírgenes. Según registros revisados por Forbes, esas concesiones pudieron ahorrarle unos US$300 millones en impuestos entre 1999 y 2018. Es decir, el misterio ya no consiste en afirmar que “nadie sabe de dónde salió un solo dólar”: hoy existe una ruta documentada de enormes honorarios, inversiones, clientes ultrarricos y ventajas fiscales. Lo que continúa siendo incompleto es la totalidad de sus clientes, negocios y movimientos financieros. Y entonces aparecen los bancos. Epstein fue cliente de JPMorgan durante años, incluso después de que comenzaran a acumularse señales de alarma. En agosto de 2026, un informe elaborado por el equipo del senador Ron Wyden tras cuatro años de investigación sostuvo que ejecutivos de grandes bancos demoraron reportes de operaciones sospechosas y permitieron que Epstein moviera cientos de millones de dólares mientras intentaban conservar relaciones con clientes extraordinariamente ricos. El informe señala especialmente a JPMorgan, Deutsche Bank y otras entidades, aunque sus conclusiones deben atribuirse a esa investigación del Comité de Finanzas y no tomarse como una sentencia judicial. La historia acaba de sumar, además, otro dato extraordinario: el 26 de agosto de 2026 Reuters informó que Jes Staley, antiguo alto ejecutivo de JPMorgan, reconoció ante legisladores estadounidenses que compartió repetidamente con Epstein información confidencial y sensible del banco, incluidas comunicaciones con la Reserva Federal durante la crisis de 2008, datos sobre operaciones pendientes, clientes y hasta su propia remuneración. También declaró que Epstein había sido considerado por el banco un cliente de alto riesgo debido, entre otras cosas, a grandes extracciones de efectivo. Staley sostiene que desconocía los delitos de Epstein. El alcance de Epstein tampoco terminaba en Wall Street. Harvard reconoció oficialmente que recibió US$9,179 millones de él entre 1998 y 2007, incluidos US$6,5 millones destinados a crear el Program for Evolutionary Dynamics. La universidad dejó de aceptar su dinero después de su condena de 2008, pero una investigación interna descubrió que Epstein visitó las oficinas de aquel programa más de 40 veces entre 2010 y 2018. Llegó a disponer de tarjetas de acceso, códigos y una llave de una oficina conocida internamente como “Jeffrey’s Office”, utilizando esas visitas principalmente para relacionarse con académicos destacados. Aquí aparece una de las afirmaciones más inquietantes incluidas en el material adjunto. Eric Weinstein, matemático con doctorado en física matemática por Harvard, dijo en 2025 que Epstein “no era un financiero en ningún sentido estándar” y sostuvo personalmente que esa identidad era una fachada relacionada con algún sector de inteligencia. Weinstein afirmó además que Epstein conocía detalles sobre su trabajo científico que, según él, no debería haber conocido. Pero esta parte debe quedar claramente separada de los hechos: es la interpretación de Weinstein. No existe hasta hoy una prueba pública concluyente que demuestre que Epstein trabajara para la CIA, el FBI, el Mossad u otro servicio de inteligencia, ni que su fortuna procediera de una operación sistemática de chantaje. Las referencias a Robert Maxwell —padre de Ghislaine Maxwell— y a sus presuntos vínculos con servicios de inteligencia alimentan todavía más esas teorías, pero tampoco constituyen una demostración de que Epstein haya sido un agente. La propia Forbes distingue entre el dinero que ya puede rastrearse y la hipótesis, mucho más espectacular pero no demostrada, de que utilizara grabaciones comprometedoras para extorsionar a miembros de las élites. Lo indiscutible es lo que ocurrió con sus víctimas. En julio de 2019 fiscales federales acusaron a Epstein de tráfico sexual de menores y conspiración, describiendo un sistema en el que adolescentes —algunas de apenas 14 años— eran captadas, pagadas y, en determinados casos, incentivadas para reclutar a otras jóvenes. Epstein murió en prisión el 10 de agosto de 2019. El inspector general del Departamento de Justicia documentó fallas gravísimas del personal penitenciario, registros falsificados y cámaras que no funcionaban correctamente, pero afirmó que no encontró evidencia que contradijera la conclusión del FBI y del médico forense de que murió por suicidio. Entonces, ¿quién era realmente Jeffrey Epstein? Los documentos permiten responder una parte: fue profesor de matemáticas, operador de Wall Street, asesor extraordinariamente bien remunerado de algunas de las mayores fortunas del planeta, beneficiario de enormes ventajas fiscales, intermediario entre millonarios, académicos y figuras de poder, y un delincuente sexual condenado que construyó una capacidad de acceso difícil de explicar únicamente mediante un cargo profesional. Pero la evidencia disponible todavía no autoriza a convertir en hecho aquello que continúa siendo teoría. Tal vez la pregunta más perturbadora no sea cómo pudo hacerse rico, porque hoy sabemos mucho más sobre eso, sino cómo un hombre con semejantes antecedentes consiguió conservar durante tantos años puertas abiertas en bancos, universidades y círculos de poder que para casi cualquier otra persona habrían permanecido cerradas. #JeffreyEpstein #CasoEpstein #ArchivosEpstein #EpsteinFiles #Investigación #Historia #Crimen #Poder #Dinero #WallStreet #JPMorgan #Harvard #LeslieWexner #LeonBlack #GhislaineMaxwell #Finanzas #RedDePoder #Periodismo #InvestigaciónPeriodística #FollowTheMoney #TrueCrime #FinancialCrime #PowerAndMoney #WallStreet #Banking #HarvardUniversity #CrimeInvestigation #EliteNetworks #MoneyTrail #InvestigativeJournalism
martes, 25 de agosto de 2026
🔥🎈🇦🇷 EL DÍA QUE JORGE NEWBERY LE GANÓ AL MIEDO: EL “PATRIOTA”, EL GLOBO QUE DEVOLVIÓ A LA ARGENTINA LAS GANAS DE CONQUISTAR EL CIELO —
Para muchos contemporáneos aquello debía parecer una locura: una gigantesca esfera de seda, sostenida por una intrincada red de cuerdas, una pequeña barquilla colgando debajo y hombres dispuestos a dejarse llevar por los vientos sin motores, sin radio y prácticamente sin posibilidad de elegir dónde aterrizar. Pero detrás de aquella aparente temeridad estaba Jorge Newbery, uno de los personajes más extraordinarios de la Argentina de comienzos del siglo XX. La fotografía que acompaña esta historia muestra al imponente globo Patriota rodeado por una multitud y, según la investigación realizada sobre registros fotográficos de la época, puede situarse con gran probabilidad en Buenos Aires hacia 1909, en el ambiente de las ascensiones realizadas desde Villa Ombúes, en Belgrano. El Patriota no fue simplemente otro globo. Su aparición significó volver a mirar hacia el cielo después de una tragedia que había golpeado personalmente a Newbery y conmocionado al país: el 17 de octubre de 1908, su hermano Eduardo Newbery y el sargento Eduardo Romero habían partido a bordo del Pampero y desaparecieron para siempre. Muchos comenzaron a considerar que aquellas aventuras aéreas eran demasiado peligrosas. Jorge, sin embargo, continuó. El ingeniero Horacio Anasagasti había adquirido en Francia el nuevo aeróstato de seda, de unos 1.200 metros cúbicos, y el 24 de enero de 1909 el Patriota volvió a elevarse. Desde los terrenos próximos a Villa Ombúes emprendió una travesía que terminó en Marcos Paz, reabriendo una etapa decisiva de la aerostación argentina. Newbery podía desafiar los límites, pero estaba lejos de ser un improvisado: había estudiado ingeniería en Estados Unidos, pasó por Cornell y por el Drexel Institute de Filadelfia, fue discípulo de Thomas Alva Edison y obtuvo en 1895 el título de ingeniero electricista. De regreso en la Argentina se convirtió también en una figura pionera de la electrotecnia y del alumbrado público porteño. Y todavía faltaba una de sus proezas más famosas. Meses después apareció otro aeróstato: el Huracán. Entre el 27 y el 28 de diciembre de 1909, Newbery realizó con él una travesía extraordinaria de aproximadamente 550 kilómetros y 13 horas, partiendo de Buenos Aires, cruzando Uruguay y alcanzando Bagé, en Brasil. Aquella hazaña convirtió al globo en un símbolo popular y su silueta terminó eternizada en la insignia del Club Atlético Huracán, institución a la que Newbery autorizó a utilizarla y con la que quedó profundamente vinculado. Más de un siglo después, esta fotografía conserva algo difícil de explicar: frente a esa inmensa esfera, con hombres, jinetes y curiosos esperando alrededor, todavía puede sentirse la mezcla de asombro y temor de una Argentina que comenzaba a conquistar el aire. El Patriota representó mucho más que una máquina voladora: fue la respuesta de Newbery a la tragedia, la demostración de que el miedo podía transformarse en conocimiento, preparación y coraje. Poco después llegarían los aviones y una nueva época de la aviación, pero antes de que las alas dominaran los cielos argentinos hubo enormes globos de seda, multitudes mirando hacia arriba y hombres dispuestos a aventurarse donde casi nadie se atrevía. Y entre ellos, una y otra vez, estuvo Jorge Newbery. 📸 Datación probable de la imagen: Buenos Aires, ca. 1909; posiblemente entorno de Villa Ombúes, Belgrano. La atribución exacta del fotógrafo permanece abierta. #JorgeNewbery #GloboPatriota #Patriota #HistoriaArgentina #AviacionArgentina #Aerostacion #BuenosAiresAntigua #VillaOmbues #Belgrano #AeroClubArgentino #HoracioAnasagasti #GloboHuracan #ClubAtleticoHuracan #PionerosDelAire #FotosAntiguas #MemoriaArgentina #ArgentineHistory #JorgeNewbery #AviationHistory #EarlyAviation #BallooningHistory #HistoricPhotography #BuenosAiresHistory #ArgentineAviation #PioneersOfFlight. Globo aerostático “Patriota”, Buenos Aires, ca. 1909. Probablemente en Villa Ombúes, Belgrano. Fotógrafo no identificado. Imagen conservada/difundida por la Academia Nacional de Bellas Artes, vinculada a la Colección Francisco Ayerza. Fuente de reproducción: @anba_ar.
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