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sábado, 29 de agosto de 2026

🔥🏔️📷 HACIA 1895: EL RINCÓN DE LOS ANDES DONDE CHILE SE ENCONTRABA ENTRE RÍOS — UNA RARÍSIMA FOTOGRAFÍA DE LA UNIÓN DEL ACONCAGUA Y EL COLORADO 🇦🇷🇨🇱🌊


Mucho antes de las rutas asfaltadas, los túneles modernos y el tránsito permanente entre Mendoza y Chile, atravesar la Cordillera de los Andes era una verdadera aventura entre quebradas, ríos, refugios, caballos, carruajes y los primeros tramos ferroviarios. Esta extraordinaria fotografía, tomada hacia 1895, lleva en su etiqueta original la inscripción “13 Unión Ríos Aconcagua y Colorado” y pertenece a una rarísima serie titulada “Chile y Argentina, y el cruce de los Andes”. No se trata de una simple reproducción: el conjunto original estaba formado por albúminas de aproximadamente 19,3 × 23,8 centímetros, montadas sobre gruesos cartones grises, decoradas con un delicado recuadro dorado y numeradas individualmente. El fotógrafo sigue siendo desconocido. Entre aquellas vistas aparecían Punta de Vacas y su tren hacia Mendoza, la Plaza de Armas de Santiago, la Casucha del Portillo, el Llano de las Calaveras, la Laguna del Portillo y esta formidable escena de la unión de los cursos cordilleranos. La fotografía muestra un paisaje sorprendentemente agreste: el río avanzando entre grandes rocas, altas laderas andinas y una vegetación donde destacan imponentes cactus columnares en primer plano. Es una Cordillera todavía dominada por los caminos naturales y por el ritmo de los viajeros. Cuando se obtuvo esta imagen, el sueño ferroviario que pretendía unir definitivamente Mendoza con Chile todavía estaba inconcluso. Las obras argentinas del Ferrocarril Trasandino habían comenzado en Mendoza en 1887 y alcanzaron Uspallata en 1891, Río Blanco en 1892 y Punta de Vacas en 1893; la conexión ferroviaria internacional completa entre Mendoza y Los Andes llegaría recién en 1910. Es decir, esta cámara inmortalizó la Cordillera justamente en uno de los momentos más extraordinarios de su transformación: el antiguo mundo de las travesías a caballo, las casuchas y los pasos cordilleranos comenzaba lentamente a convivir con locomotoras, rieles, túneles y grandes proyectos de ingeniería. Incluso la denominación que figura en la fotografía posee valor histórico: documentos y registros actuales utilizan diferentes criterios para describir la formación y los tramos superiores del Aconcagua, mientras que antiguas fotografías y postales conservaron expresamente el nombre “Unión de los Ríos Aconcagua y Colorado”. Más de 130 años después, esta albúmina no solamente nos muestra un río: conserva la imagen de una frontera que comenzaba a cambiar, un paisaje gigantesco que durante siglos separó a dos países y que, al mismo tiempo, fue convirtiéndose en uno de sus grandes caminos de encuentro. 🇦🇷🤝🇨🇱🏔️ #MendozAntigua #MendozaAntigua #Mendoza #Chile #Argentina #CordilleraDeLosAndes #LosAndes #RioAconcagua #RioColorado #Aconcagua #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #FotografiaAntigua #FotografiaHistorica #FerrocarrilTrasandino #CruceDeLosAndes #PatrimonioHistorico #AndesMountains #AconcaguaRiver #ColoradoRiver #ArgentinaHistory #ChileHistory #HistoricalPhotography #VintagePhotography #TransAndeanRailway #CrossingTheAndes #SouthAmericanHistory

🔥🏛️🌋 MENDOZA ANTES DE DESAPARECER: LAS IMÁGENES QUE SALVARON DEL OLVIDO LA CIUDAD DE 1861… Y EL MISTERIO DE TORRECILLAS 📜🎨🏔️


El 20 de marzo de 1861, a las 20:36, Mendoza sufrió el terremoto porcentualmente más destructivo registrado en la historia argentina: el INPRES le asigna una intensidad IX y estima unas 6.000 víctimas sobre una población de aproximadamente 18.000 habitantes. La antigua ciudad colonial quedó convertida en ruinas y la noticia comenzó a estremecer al resto del país: a comienzos de abril, diarios porteños como El Nacional y La Tribuna publicaban dramáticos testimonios sobre la destrucción y rápidamente se organizaron acciones de ayuda para los sobrevivientes. Pero aquella Mendoza tricentenaria no desapareció por completo de la memoria. Antes de la catástrofe había sido observada y dibujada por viajeros y artistas como Fernando Brambila, Felipe Bauzá, Peter Schmidtmayer, Edmond Bigot de La Touanne, Auguste Borget, Johann Moritz Rugendas, Anton Goering y Juan León Pallière. Entre ese escaso patrimonio visual sobresalen las panorámicas de la antigua Plaza Mayor —actual Plaza Pedro del Castillo—, con su fuente central, sus árboles, las construcciones de adobe y las siluetas de la Matriz, San Agustín, Santo Domingo y San Francisco dominando el corazón urbano. Pallière llegó a Mendoza durante su gran viaje de 1858 rumbo a Chile y dejó bocetos tomados del natural. Su vista de la Plaza Mayor apareció vinculada al folleto El terremoto en Mendoza, de Damián Hudson, en 1861, y volvió a cobrar vida en 1864 dentro de su célebre Álbum de escenas americanas, litografiado por Jules Pelvilain. Otro testimonio extraordinario quedó incorporado años después a las Vistas pintorescas del monumental trabajo de Hermann Burmeister: una panorámica litografiada en Berlín por W. Loeillot cuya autoría gráfica no figura firmada en la lámina y que investigadores como Bonifacio del Carril y Daniel Schávelzon atribuyeron a Anton Goering. Pero la historia guarda un giro todavía más fascinante. Durante décadas circularon dos famosas panorámicas firmadas por A. Torrecillas, una de ellas titulada “Vista de la ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo, el 15 de marzo del año 1861”, apenas cinco días antes del terremoto. Todo parecía indicar que Torrecillas había contemplado personalmente aquella ciudad condenada a desaparecer. Sin embargo, una investigación del historiador de la fotografía Abel Alexander permitió localizar a Antonio Torrecillas mucho después: una guía comercial de 1898 registra su taller de litografía en Salta 73; en 1901 aparece establecido en Lavalle 175 y posteriormente trabajó en Rioja 70. La conclusión cambia por completo la lectura de esas estampas: Torrecillas no habría sido un cronista contemporáneo del terremoto, sino un artista posterior que reconstruyó visualmente la Mendoza anterior a 1861, probablemente apoyándose en imágenes y modelos precedentes. Y existe un misterio todavía mayor: el daguerrotipista alemán Adolfo Alexander había trabajado en Mendoza antes de la tragedia y, ya radicado en Buenos Aires, llegó a ofrecer públicamente “vistas de Mendoza” obtenidas uno y dos años antes del terremoto. Aquellas fotografías originales, que podrían mostrar con precisión la ciudad desaparecida, continúan sin ser localizadas. Así, cada grabado, cada dibujo y cada litografía que sobrevivió es mucho más que una obra artística: es una ventana abierta hacia calles que ya no existen, templos derrumbados y una plaza desde la que alguna vez se contempló una Mendoza que, en cuestión de segundos, pasó de ser ciudad a convertirse en memoria. 🏛️📜🏔️ #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Mendoza1861 #TerremotoDe1861 #PlazaMayor #PlazaPedroDelCastillo #AreaFundacional #JuanLeonPalliere #HermannBurmeister #AntonGoering #AntonioTorrecillas #HistoriaArgentina #PatrimonioHistorico #MemoriaHistorica #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricMendoza #Lithography #HistoricalArt

🔥📸 EL AVISO QUE CONFIRMA QUE LA CIUDAD FUE FOTOGRAFIADA ANTES DEL TERREMOTO DE 1861 🏛️🌎


Hay documentos que no sólo cuentan la historia: abren una ventana hacia imágenes que todavía seguimos buscando. La pieza adjunta es uno de ellos. Aunque suele aparecer junto a antiguas vistas de “Mendoza antes de 1861”, en realidad no es la ilustración publicada por monseñor José Aníbal Verdaguer, sino un extraordinario aviso comercial del fotógrafo alemán Adolfo Alexander, instalado entonces en la calle de las Artes Nº 37 de Buenos Aires —actual Carlos Pellegrini—. Y entre la extensa lista de servicios de su establecimiento aparece una frase verdaderamente fascinante: ofrecía “Vistas de Mendoza sacadas de varios puntos de uno y dos años antes del terremoto”. Es decir, Alexander anunciaba públicamente imágenes fotográficas obtenidas aproximadamente entre 1859 y 1860, cuando la antigua Mendoza colonial todavía estaba en pie. El fotógrafo había llegado a la provincia en 1855 y se convirtió en uno de los grandes pioneros de la fotografía cuyana; hacia 1860 se trasladó a Buenos Aires y, después de la catástrofe, comercializó aquellas vistas de una ciudad que ya no existía. Lo extraordinario es que esos registros urbanos permanecen desaparecidos: pese a décadas de investigaciones, las fotografías de aquella Mendoza anterior al desastre no han sido localizadas. El aviso también constituye una pequeña radiografía del oficio fotográfico del siglo XIX: Alexander comunicaba el traslado de su establecimiento desde las inmediaciones del Mercado del Plata, ofrecía retratos a 20 pesos, cajas, cuadros, relicarios y prendedores, copiaba retratos al óleo y daguerrotipos, realizaba grupos familiares y disponía de cámaras transportables para fotografiar personas enfermas e incluso difuntos en sus domicilios, práctica habitual dentro de la cultura fotográfica de la época. Además de Mendoza, anunciaba vistas de Valparaíso, Copiapó y sus minas. La imagen adquiere una dimensión todavía mayor cuando recordamos lo sucedido el 20 de marzo de 1861: el terremoto destruyó la ciudad de Mendoza y localidades cercanas; el registro histórico oficial lo clasifica con intensidad IX Mercalli y estima unas 6.000 víctimas sobre aproximadamente 18.000 habitantes, convirtiéndolo proporcionalmente en el terremoto más destructivo de la historia argentina. Décadas más tarde, José Aníbal Verdaguer incorporaría en su monumental Historia eclesiástica de Cuyo una vista titulada “Mendoza antes de 1861”; el Archivo General de la Nación registra la edición de la obra en Milán, por la Premiata Scuola Tipografica Salesiana, en 1932. Sin embargo, investigaciones académicas advierten que esas imágenes de Verdaguer no deben confundirse con fotografías tomadas directamente antes del terremoto: probablemente fueron elaboradas a partir de representaciones anteriores, especialmente las litografías atribuidas a A. Torrecillas, y contienen algunos rasgos idealizados de aquella ciudad colonial. De allí surge uno de los grandes misterios de la memoria visual mendocina: tenemos grabados, dibujos, litografías y reconstrucciones de la ciudad desaparecida, pero las auténticas vistas fotográficas que Adolfo Alexander aseguraba tener y vender continúan sin aparecer. Quizás permanezcan olvidadas en algún archivo, colección familiar o antiguo álbum esperando ser reconocidas. Si algún día salen nuevamente a la luz, estaríamos frente a uno de los descubrimientos iconográficos más importantes de la historia de Mendoza: el rostro verdadero de nuestra ciudad apenas uno o dos años antes de que la tierra cambiara su destino para siempre. 📸🏔️🇦🇷 #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #AdolfoAlexander #FotografiaAntigua #TerremotoDe1861 #Mendoza1861 #CiudadVieja #AreaFundacional #PatrimonioHistorico #MemoriaHistorica #HistoriaArgentina #FotografiaHistorica #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #LostPhotography #VintageArgentina #HistoricalMendoza

🔥🏛️🌎 LA MENDOZA QUE EL TERREMOTO BORRÓ DEL MAPA: UNA VENTANA A LA PLAZA MAYOR ANTES DE LA NOCHE TRÁGICA DE 1861 🏔️⚡


Esta extraordinaria litografía nos permite asomarnos a una Mendoza que desapareció casi por completo. La obra lleva por título original “La Plaza de Mendoza antes del terremoto del 20 de Marzo de 1861” y fue litografiada en Berlín por W. Loeillot. Años después de la catástrofe fue incorporada como figura 12 a Vues pittoresques de la République Argentine, publicada en Buenos Aires en 1881 como primera sección del monumental atlas que acompañaba la Description physique de la République Argentine del naturalista alemán Hermann Burmeister. La edición reunió grandes vistas del territorio argentino y fue concebida como una obra científica y artística destinada también a mostrar el país al mundo. La imagen conserva una visión excepcional de la antigua Plaza Mayor de Mendoza —actual Plaza Pedro del Castillo y corazón del Área Fundacional—, observada desde un punto elevado vinculado al antiguo Cabildo. En torno al espacio abierto aparecen la fuente central, las hileras de árboles y algunas de las principales construcciones religiosas y civiles de la ciudad colonial, mientras la Cordillera se recorta al fondo. Investigaciones sobre la iconografía mendocina identifican en estas panorámicas edificios como la Iglesia Matriz y los templos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, formando un paisaje urbano que prácticamente desaparecería en pocas horas. Hay además un detalle histórico fascinante: la lámina no presenta una firma que identifique de manera inequívoca al autor del dibujo original. Sin embargo, el historiador Bonifacio del Carril y el arqueólogo Daniel Schávelzon la atribuyeron al pintor y naturalista alemán Christian Anton Göring, mientras que W. Loeillot fue el responsable de su ejecución litográfica en Berlín. El miércoles 20 de marzo de 1861, a las 20:36, aquella ciudad de adobe fue sacudida por el terremoto más destructivo proporcionalmente registrado en la historia argentina. El INPRES estima para el fenómeno una magnitud cercana a 7,0 y una intensidad máxima de IX en la escala Mercalli; sus registros históricos calculan unas 6.000 víctimas sobre una población de aproximadamente 18.000 habitantes, aunque otras reconstrucciones documentales ofrecen cifras diferentes debido a la precariedad de los censos de la época. Incendios, derrumbes y el desborde de aguas completaron la tragedia. La destrucción obligó a replantear por completo la ciudad: el nuevo núcleo urbano comenzó a desarrollarse hacia el sudoeste, organizado alrededor de la actual Plaza Independencia y acompañado por cuatro plazas menores, mientras la vieja Plaza Mayor quedó como testigo del núcleo fundacional perdido. Por eso esta imagen es mucho más que una hermosa estampa del siglo XIX: es casi una ventana detenida en el tiempo hacia calles, iglesias, árboles y edificios que dejaron de existir aquella noche. Una Mendoza tranquila bajo la Cordillera, inmortalizada en papel antes de convertirse en memoria. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1861 #TerremotoDeMendoza #PlazaPedroDelCastillo #AreaFundacional #HermannBurmeister #ChristianAntonGoering #WLoeillot #HistoriaArgentina #ArgentinaAntigua #PatrimonioHistorico #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentinaHistory #HistoricArgentina #HistoricalLithograph #SouthAmericanHistory #Heritage

🔥🏛️🏔️ MENDOZA ANTES DEL DESASTRE: LA EXTRAORDINARIA MIRADA DE PALLIÈRE QUE INMORTALIZÓ LA PLAZA MAYOR ANTES DEL TERREMOTO DE 1861


📜 - Mucho antes de las amplias avenidas y plazas de la Mendoza moderna, el corazón de la ciudad latía alrededor de su antigua Plaza Mayor, el espacio histórico que hoy reconocemos como plaza Pedro del Castillo. Esta extraordinaria litografía de Juan León Pallière conserva una de las imágenes más valiosas de aquella Mendoza que desaparecería casi por completo en la tragedia de 1861. Pallière pasó por Mendoza en 1858 durante una extensa travesía por Sudamérica y realizó apuntes y dibujos tomados del natural. Desde una posición elevada, vinculada al antiguo Cabildo, registró la plaza con su fuente central, sus jóvenes árboles, las viviendas de adobe y los grandes templos que dominaban el perfil urbano. De izquierda a derecha podían distinguirse la Iglesia Matriz o Catedral, San Agustín, Santo Domingo y el monumental templo de San Francisco, mientras detrás de la ciudad se levantaban las estribaciones andinas. Aquel dibujo tuvo una historia extraordinaria: una primera versión fue utilizada ya en 1861 para ilustrar el folleto “El terremoto en Mendoza”, de Damián Hudson, y años más tarde volvió a publicarse en el célebre “Álbum Pallière. Escenas americanas”, aparecido por entregas entre 1864 y 1865. El álbum reunió 52 litografías realizadas en Buenos Aires en el taller de Jules Pelvilain a partir de dibujos y acuarelas acumulados por Pallière durante sus viajes. La lámina que vemos lleva precisamente la identificación “Peint par Pallière” y “Imp. Pelvilain” y fue publicada en Buenos Aires en 1864 bajo el título “La Plaza Mayor de Mendoza antes del terremoto de 1861”. No representa una reconstrucción imaginada décadas después: deriva de las observaciones realizadas por el artista durante su paso por Mendoza en 1858, pocos años antes de la catástrofe. El contraste con lo que ocurriría resulta estremecedor. A las 20:36 del 20 de marzo de 1861, un terremoto devastó la antigua capital mendocina. Las construcciones de adobe y numerosos edificios públicos y religiosos se derrumbaron; posteriormente se produjeron incendios y la tragedia dejó miles de víctimas. Las estimaciones históricas sobre población y fallecidos difieren según las fuentes, pero existe consenso en que fue el terremoto más destructivo registrado en la historia de Mendoza. Después de aquella noche, el centro urbano fue reconstruido hacia el sudoeste y la vieja Plaza Mayor quedó asociada durante décadas al llamado sector de las ruinas. Hoy ese espacio integra el Área Fundacional y la plaza Pedro del Castillo, donde todavía se conservan vestigios arqueológicos del antiguo Cabildo y de la histórica fuente que abastecía de agua a los mendocinos. Por eso esta obra de Pallière es mucho más que una bella litografía del siglo XIX: es una auténtica ventana abierta hacia una ciudad perdida. Allí están la plaza, las torres, la fuente, los árboles y la silueta de los Andes, congelados para siempre antes de que la tierra modificara en pocos instantes tres siglos de historia urbana. Una Mendoza desaparecida físicamente, pero extraordinariamente viva gracias al arte y a estos documentos que sobrevivieron al tiempo. 📜🏛️🏔️🇦🇷 #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #PlazaMayor #PlazaPedroDelCastillo #AreaFundacional #JuanLeonPalliere #Palliere #TerremotoDe1861 #Mendoza1861 #CiudadDeMendoza #PatrimonioHistorico #HistoriaArgentina #FotografiaHistorica #Litografia #MemoriaHistorica #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricMendoza #ArgentinaHistory #HistoricalArt #Lithography #CulturalHeritage #SouthAmericanHistory

🔥🏛️ 15 DE MARZO DE 1861: LA MENDOZA QUE DESAPARECERÍA CINCO DÍAS DESPUÉS — LA LITOGRAFÍA QUE RECREÓ EL ÚLTIMO ROSTRO DE LA CIUDAD COLONIAL 🌄⚡


La extraordinaria imagen que acompaña esta publicación representa la antigua Plaza Mayor mendocina —actual plaza Pedro del Castillo— tal como habría lucido el 15 de marzo de 1861, apenas cinco días antes de que el terremoto del 20 de marzo cambiara para siempre la historia de la provincia. Desde una perspectiva elevada, situada simbólicamente en el primer piso del antiguo Cabildo, aparecen la plaza con su fuente central, sus jóvenes árboles, faroles y senderos, mientras alrededor se levantan la Iglesia Matriz, San Agustín, Santo Domingo y el monumental templo de San Francisco; detrás, la vegetación de la Alameda y la Cordillera de los Andes completan una de las panorámicas más fascinantes de la Mendoza desaparecida. Pero esta obra encierra un dato sorprendente que durante décadas pasó inadvertido: aunque en la lámina puede leerse “Vista de la Ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo, el 15 de marzo del año 1861”, la investigación del historiador de la fotografía Abel Alexander demuestra que Antonio Torrecillas no habría realizado la litografía en vísperas del terremoto. Las guías comerciales mendocinas recién lo documentan como litógrafo en Salta 73 en 1898, luego en Lavalle 175 entre comienzos del siglo XX y 1904 y, posteriormente, en Rioja 70, dirección que precisamente aparece impresa en esta versión. Alexander concluye que Torrecillas no fue un artista contemporáneo de la catástrofe, sino que recreó décadas después la ciudad anterior al sismo utilizando la iconografía que había sobrevivido; el historiador del arte Roberto Amigo incluso considera que Torrecillas tomó como referencia una composición de Juan León Pallière. La pieza conservada y estudiada por Hilario mide 31,7 × 53,6 cm dentro de la caja del grabado y 36,8 × 57,6 cm en su papel, y constituye una variante especialmente valiosa porque identifica como dirección del taller “Rioja 70 – Mendoza”. La escena que reproduce era el corazón de una ciudad con casi tres siglos de historia. Allí estaba el Cabildo, frente a una plaza que concentraba actividades políticas, religiosas y sociales. Cinco días después de la fecha representada, el miércoles 20 de marzo de 1861 a las 20:36, un terremoto de intensidad IX en la escala Mercalli destruyó Mendoza y sus alrededores; el INPRES lo considera, proporcionalmente, el terremoto más destructivo registrado en la historia argentina. Entre los edificios arrasados estuvieron el Cabildo y los grandes templos que dominaban aquel paisaje. Del antiguo conjunto religioso de San Francisco todavía sobreviven ruinas junto a la actual plaza Pedro del Castillo, declaradas Monumento Histórico Nacional y convertidas en uno de los testimonios materiales más poderosos de aquella Mendoza perdida. La catástrofe fue tan profunda que la ciudad terminó reconstruyéndose en otro emplazamiento: en 1863 Julio Balloffet proyectó la nueva Mendoza aproximadamente un kilómetro al sudoeste, organizada alrededor de la actual Plaza Independencia, con calles más amplias y grandes espacios abiertos que respondían también a la experiencia sísmica vivida. Por eso esta imagen es mucho más que una bella estampa antigua: representa la memoria visual de una ciudad que dejó de existir físicamente, una Mendoza de templos, adobe, acequias, árboles y torres que quedó sepultada en cuestión de minutos. Y quizás allí radique su verdadero poder: aunque Torrecillas la dibujó décadas después, fijó para las generaciones futuras aquel instante fechado el 15 de marzo de 1861, cuando nadie podía imaginar que apenas cinco días más tarde la Plaza Mayor, el Cabildo y buena parte de la ciudad tricentenaria quedarían convertidos en ruinas. 🏛️🌄⚡#Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #TerremotoDe1861 #CiudadDeMendoza #AreaFundacional #PlazaPedroDelCastillo #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #AntonioTorrecillas #Litografia #MemoriaHistorica #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentinaHistory #HistoricArgentina #HistoricalLithography #CulturalHeritage #LostCities

🔥🏔️ 1826: MENDOZA QUEDÓ INMORTALIZADA ANTES DE DESAPARECER — LA PLAZA MAYOR, SAN FRANCISCO Y LOS ANDES EN UNA IMAGEN ÚNICA 🇦🇷🕰️


Treinta y cinco años antes de que el devastador terremoto del 20 de marzo de 1861 destruyera gran parte de la antigua ciudad, un oficial de la Marina francesa dejó uno de los testimonios visuales más extraordinarios de aquella Mendoza que desapareció para siempre. Edmond Bigot de La Touanne, integrante de la expedición de la fragata La Thétis y la corbeta L’Espérance, atravesó aquel año la Cordillera durante su viaje terrestre desde Chile hacia Buenos Aires y fue realizando dibujos y croquis de los paisajes, ciudades y costumbres que encontraba a su paso. Entre ellos quedó esta magnífica vista de la antigua Plaza Mayor o Plaza de Armas de Mendoza —actual plaza Pedro del Castillo—, corazón político, religioso, comercial y social de la ciudad colonial. La perspectiva habría sido tomada desde el Cabildo, que se levantaba sobre el costado oriental de la plaza, razón por la cual el propio edificio no aparece en la composición; estudios de la Universidad Nacional de Cuyo señalan precisamente que las antiguas vistas de La Touanne, Göering y Pallière fueron realizadas desde ese punto elevado. Frente al espectador aparece la vieja iglesia de San Francisco, antiguo templo de la Compañía de Jesús dedicado a la Inmaculada Concepción, todavía con una de sus torres sin completar; detrás se elevan, monumentales, las montañas mendocinas. La actual documentación histórica ubica aquel templo en las hoy calles Ituzaingó y Beltrán, frente al ángulo noroeste de la plaza. En primer plano, caballos lanzados al galope, jinetes, un gran coche de viaje, hombres, mujeres y niños convierten la plaza en una escena vibrante de la Mendoza de comienzos del siglo XIX. Hay, sin embargo, un detalle fascinante que obliga a mirar esta imagen con ojos de historiador: las figuras humanas fueron agregadas posteriormente por el artista francés Victor Adam; el paisaje urbano procede del dibujo de La Touanne y fue trasladado a la piedra litográfica por Louis Pierre Alphonse Bichebois. Por eso no estamos ante una “fotografía” literal de un instante, sino ante una construcción artística basada en una observación directa del lugar. Y aquí aparece otra precisión fundamental: aunque durante décadas la pieza fue catalogada en Argentina como “La Touanne. Plaza de Mendoza. Litografía. 1826” —denominación que también utiliza el Instituto Nacional Sanmartiniano—, la fecha 1826 corresponde esencialmente a la vista y al dibujo original. La reproducción litográfica conocida como “Place Publique de Mendoza” fue incorporada al atlas publicado en París en 1837; de hecho, Bonifacio del Carril distingue el álbum que La Touanne publicó en 1828 —con Puente del Inca, tipos mendocinos y otras escenas argentinas— del atlas de 1837, donde apareció específicamente la Plaza Pública de Mendoza. Más que una simple ilustración, esta obra es una ventana abierta a una ciudad perdida: la Mendoza de adobe, iglesias, caballos, acequias, viajeros y grandes espacios abiertos que todavía vivía alrededor de su plaza fundacional y que el terremoto de 1861 transformaría radicalmente. Gracias al lápiz de un viajero francés, a los talleres litográficos de París y a la conservación de la obra durante casi dos siglos, hoy podemos volver a situarnos frente a aquella plaza, levantar la mirada hacia San Francisco y contemplar nuevamente los Andes tal como un europeo quiso mostrarlos al mundo en 1826.
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martes, 3 de febrero de 2026

1890 - ⛰️🛤️ ¡EL DESAFÍO DE LOS ANDES! EL MOMENTO EXACTO EN QUE SE ABRIÓ PASO AL TRASANDINO. Mendoza


¿Te imaginás lo que fue perforar la roca viva de la cordillera a finales del siglo XIX? Esta impresionante fotografía nos traslada a diciembre de 1890, capturando el nacimiento de la Boca del Túnel en el Kilómetro 161. En plena construcción del Ferrocarril Trasandino, esta imagen es un testimonio del esfuerzo humano por unir Argentina y Chile.  Lo que ves es el frente de avance de una de las tantas perforaciones necesarias para que la locomotora pudiera vencer la pendiente andina. En esa época, gran parte del trabajo se hacía con pico, pala y explosivos de precisión. Observen las vías provisionales de trocha angosta que servían para extraer los escombros y la enorme pila de leña a la derecha, combustible esencial para las máquinas y el campamento en la gélida altura mendocina. Km 161: Este punto representaba una de las secciones más complejas del trazado, donde la montaña parecía cerrarse y solo el ingenio de los hermanos Clark y sus trabajadores pudo encontrar la salida. El Ferrocarril Trasandino no solo fue un tren; fue un puente de progreso que desafió las leyes de la naturaleza. Cada metro de túnel ganado era una victoria sobre el aislamiento y el clima implacable de la Alta Montaña.  Para 1890, la construcción avanzaba a un ritmo frenético, empleando a miles de obreros que vivían en campamentos a más de 3.000 metros de altura, enfrentando inviernos crudos para cumplir el sueño de la unión trasandina. #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaAndina #IngenieriaPionera #AltaMontaña #PatrimonioHistorico #TrenesArgentinos #mendozantigua 

domingo, 9 de noviembre de 2025

La imagen de 1897 muestra el estanque original de la Plaza Independencia, corazón de la Ciudad Nueva de Mendoza, símbolo del urbanismo post-terremoto y del ideal higienista que marcó la modernización provincial.


Tras el devastador terremoto de 1861, Mendoza fue rediseñada por el agrimensor Julio Balloffet, quien proyectó la Ciudad Nueva con un trazado racionalista de 64 manzanas y cinco plazas equidistantes. En el centro de ese damero urbano se ubicó la Plaza Independencia, la más extensa y simbólica, con 4 hectáreas de superficie. La imagen de 1897 registra uno de sus elementos más distintivos: el estanque central, rodeado de senderos, árboles y simetría paisajística. Este espejo de agua no solo embellecía el espacio, sino que respondía a los ideales higienistas y estéticos de la época, que asociaban el agua con salud, frescura y civilización. El estanque fue parte de una serie de intervenciones que buscaban convertir la plaza en un centro cívico y recreativo, con bancos, faroles, esculturas y fuentes. Frente a ella se ubicaba la Casa de Gobierno, y más tarde se proyectó allí el Museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano, antes de su traslado al Parque General San Martín. A lo largo del siglo XX, la plaza fue remodelada en varias ocasiones, pero el estanque original —visible en esta imagen— representa el espíritu fundacional de la Ciudad Nueva: orden, belleza y modernidad en el corazón de Mendoza. #PlazaIndependencia1897 #CiudadNuevaMendoza #EstanqueHistórico #BalloffetUrbanismo #MendozaPostTerremoto #AguaYSimetría #CentroCívico #MemoriaPaisajística #MendozaAntigua #ReflejosDeHistoria #mendozantigua 

sábado, 25 de octubre de 2025

🛠️ 1889: César Cipolletti y el nacimiento del sistema hídrico moderno en Mendoza El ingeniero italiano supervisó la construcción del primer dique derivador sobre el río Tunuyán, origen del actual dique Tiburcio Benegas, piedra angular del riego en tierras áridas.

 💧 Cipolletti en Tunuyán: ciencia, agua y territorio


En 1889, el ingeniero hidráulico César Cipolletti llegó a Mendoza contratado por el gobierno provincial para resolver los problemas de distribución de agua en una región naturalmente árida. Su primera gran obra fue la supervisión del dique derivador sobre el río Tunuyán, que más tarde se conocería como Dique Tiburcio Benegas, en honor al gobernador que impulsó el proyecto. Este dique fue el primer paso hacia la sistematización del riego en el oasis norte de Mendoza. Cipolletti diseñó un sistema de canales y derivadores que permitió aprovechar el caudal del Tunuyán para uso agrícola, urbano e industrial. Su trabajo sentó las bases del Departamento General de Irrigación, creado en 1884, y del modelo de gestión hídrica que aún hoy distingue a Mendoza en el contexto latinoamericano. Además de esta obra, Cipolletti proyectó el Dique Cipolletti sobre el río Mendoza, inaugurado en 1890, y desarrolló estudios pioneros sobre coeficientes de escurrimiento, curvas de nivel y planificación territorial, que fueron adoptados en otras provincias y países. Su legado técnico y cultural se mantiene vivo en el Archivo Histórico de Irrigación, en placas conmemorativas, y en el reconocimiento de su nombre en calles, escuelas y obras hidráulicas. El Dique Tiburcio Benegas, aún operativo, es testimonio de una visión que transformó el desierto en oasis. #ScrollCipolletti #Tunuyán1889 #AguaYTerritorio #BenegasFundacional #LegadoHídrico #mendozantigua 

domingo, 5 de octubre de 2025

Plaza Independencia: corazón sísmico y urbano de Mendoza (1880) Christiano Junior


Ubicada entre las calles Patricias Mendocinas, Chile, General Espejo y Rivadavia, la Plaza Independencia es el núcleo fundacional del nuevo trazado urbano de la Ciudad de Mendoza. Su origen se remonta a la reconstrucción posterior al devastador terremoto del 20 de marzo de 1861, que destruyó gran parte de la ciudad colonial. En respuesta al desastre, se diseñó un plan urbano moderno y funcional, inspirado en criterios de seguridad sísmica. Se estableció una plaza central —llamada inicialmente Parque Independencia— rodeada por cuatro plazas equidistantes: San Martín, Chile, España y Italia. Esta configuración en cruz, con espacios abiertos cada cuatro manzanas, buscaba garantizar zonas de evacuación rápidas y libres de edificaciones ante futuros sismos. La Plaza Independencia ocupa cuatro manzanas y desde sus orígenes fue concebida como espacio público, cultural y de resguardo. En ella confluyen arquitectura, memoria y paisaje urbano. La foto de 1880 muestra sus primeros trazos, cuando aún era un parque incipiente en una ciudad que renacía desde sus ruinas. Hoy, además de ser punto de encuentro y pulmón verde, alberga el Teatro Independencia, la fuente de los continentes y múltiples actividades culturales que la mantienen viva en el corazón de mendocinos y visitantes
.#PlazaIndependencia #MendozaHistórica #1861 #DiseñoAntisísmico #CentroCívico #mendozantigua 

lunes, 29 de septiembre de 2025

El daguerrotipo📸 Tres mujeres, una imagen: moda, técnica y memoria en 1850


Inventado por Louis Daguerre y presentado en 1839 por el físico François Arago ante la Academia de Ciencias de Francia, el daguerrotipo fue el primer proceso fotográfico de difusión universal. Consistía en una lámina de cobre plateada, sensibilizada con vapores de yodo y bromo, y revelada con vapores de mercurio. Era una imagen única, sin negativo, por lo que cada retrato era irrepetible y extremadamente delicado. En el Río de la Plata, los primeros estudios de daguerrotipos se instalaron desde 1843, con fotógrafos extranjeros como John Elliot y Thomas Columbus Helsby, según investigaciones de Luis Priamo. Las mujeres retratadas visten trajes a rayas verticales, un diseño común en la moda de mediados del siglo XIX, que buscaba estilizar la figura dentro de los cánones de la época. Los vestidos incluyen cuellos blancos, mangas largas y cinturas ajustadas, posiblemente con corsé, reflejando la estética del período romántico. Los tocados oscuros o cofias indican formalidad, y podrían estar vinculados a costumbres religiosas o de duelo. La disposición de las figuras (una de pie, dos sentadas) sugiere una composición simbólica o familiar, típica de los retratos de estudio. En los años 1850, el daguerrotipo era un lujo reservado a sectores pudientes, por lo que estas mujeres probablemente pertenecían a una familia de clase media o alta. El retrato podía conmemorar un evento importante: una visita, una boda, un luto o una transición generacional. La imagen transmite solemnidad y permanencia, en una época donde la fotografía comenzaba a competir con la pintura como medio de representación. Son documentos visuales que permiten reconstruir la vida cotidiana, la moda y las relaciones sociales del siglo XIX, especialmente en contextos urbanos y familiares. #Daguerrotipo1850, #FotografíaHistórica, #ModaRomántica, #RetratoDecimonónico, #MemoriaVisual, #VestuarioVictoriano, #ImagenÚnica, #ArchivoFotográfico, #HistoriaEnMarcos, #MujeresDelSigloXIX #Mendozantigua 

miércoles, 17 de septiembre de 2025

⛪ San Agustín: símbolo de la fe y del colapso


Esta imagen de las ruinas de la Iglesia San Agustín, tomada aproximadamente en 1881, es una ventana a uno de los episodios más devastadores y transformadores de la historia mendocina: el terremoto del 20 de marzo de 1861. La Iglesia San Agustín, ubicada en la antigua ciudad colonial de Mendoza, era parte del entramado religioso y urbano que se había consolidado desde el siglo XVII. Construida en adobe y ladrillo, con una arquitectura sobria pero imponente, formaba parte del corazón espiritual de la ciudad junto a otras iglesias como San Francisco y La Merced. El terremoto de 1861, con una magnitud estimada de 7.2 en la escala Richter, destruyó casi por completo la ciudad. Se calcula que murieron entre 4.000 y 6.000 personas, en una población de apenas 15.000 habitantes. La Iglesia San Agustín colapsó parcialmente, y lo que vemos en la imagen es uno de los pocos muros que quedaron en pie, como testimonio de la tragedia. La fotografía de 1881 muestra el sitio veinte años después del sismo, cuando las ruinas ya se habían convertido en parte del paisaje cotidiano. El entorno desolado, los escombros y la presencia de figuras humanas dan cuenta de la escala del desastre y del lento proceso de reconstrucción. Estas ruinas, junto con las de San Francisco, fueron incorporadas al imaginario colectivo mendocino como símbolos de resistencia, pérdida y transformación. Hoy forman parte del Área Fundacional, un espacio arqueológico y patrimonial que conserva los vestigios de la ciudad antigua. Tras el terremoto, Mendoza fue reubicada y rediseñada. Se abandonó el trazado colonial y se fundó la nueva ciudad sobre una cuadrícula más moderna, con plazas abiertas y calles más anchas. La actual Plaza Pedro del Castillo ocupa el lugar de la antigua plaza mayor, y el Museo del Área Fundacional resguarda documentos, objetos y restos arquitectónicos de aquella Mendoza destruida. #Terremoto1861 #RuinasSanAgustín #MemoriaSísmica #MendozaHistórica #ÁreaFundacional #PatrimonioEnRuinas #ArchivoVisual #HistoriaDeMendoza #DesastreYReconstrucción #PaisajeConMemoria #Mendozantigua 

lunes, 8 de septiembre de 2025

Ruinas de la Iglesia de San Francisco, Mendoza. Fotografía de Christiano Junior, circa 1884.


Esta imagen pertenece al valioso álbum del viajero y fotógrafo portugués José Christiano de Freitas Henriques Junior, quien recorrió la Argentina en la segunda mitad del siglo XIX con el propósito de documentar su geografía, arquitectura y memoria histórica. Su cámara registró las huellas del devastador terremoto del 20 de marzo de 1861, que destruyó gran parte de la ciudad colonial de Mendoza, dejando como testimonio silencioso las ruinas de templos, conventos y edificios públicos. La toma muestra el portal en ruinas de la antigua Iglesia de San Francisco, originalmente construida por la Compañía de Jesús. Los jesuitas se establecieron en Mendoza en 1608, fundando un colegio en 1616 y levantando el templo entre 1716 y 1731, dedicado a la Inmaculada Concepción. Este conjunto arquitectónico se ubicaba en una manzana contigua a la Plaza Mayor, núcleo fundacional de la ciudad. Durante el siglo XVII, la institución dependió de la viceprovincia jesuítica de Chile (1626–1659), y luego, al convertirse Chile en provincia en 1683, pasó a estar bajo su jurisdicción. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el templo fue entregado a la Orden Franciscana, que lo mantuvo en uso pese a su deterioro. Un plano de 1788 ya advertía sobre el estado crítico de la cúpula y otras estructuras. El terremoto de 1861 terminó por colapsar el edificio, marcando el fin de una etapa colonial y religiosa en la ciudad. Las ruinas de esta iglesia —junto con las del Cabildo, Santo Domingo y San Agustín— se convirtieron en símbolos de una Mendoza que debió reinventarse desde sus escombros. La imagen de Junior, tomada hacia 1884, captura ese momento de transición entre la memoria y la modernidad, cuando las piedras aún hablaban del pasado. #RuinasColoniales #Terremoto1861 #MendozaHistórica #ArchivoVisual #MemoriaJesuita #CristianoJunior #PatrimonioCuyano #Mendozantigua 

domingo, 7 de septiembre de 2025

🏛️ Origen colonial y legado jesuítico. 📷 Las ruinas de San Francisco en 1891: símbolo de memoria. Visitantes a caballo y hombres de traje, lo que sugiere que el lugar era frecuentado como espacio de contemplación y homenaje. Mendoza - Argentina


Las Ruinas de San Francisco, ubicadas en la ciudad de Mendoza, son uno de los testimonios más conmovedores del pasado colonial y republicano de la provincia. En 1891, estas ruinas ya eran símbolo de una ciudad que había sido devastada por el terremoto de 1861, el más destructivo de su historia, y que estaba en proceso de reconstrucción y redefinición urbana. El templo original fue construido por la Compañía de Jesús en el siglo XVII, en el corazón de la ciudad fundacional. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el edificio pasó por varias manos hasta que fue cedido a los franciscanos en 1798. La iglesia era imponente: tenía una nave principal con capillas laterales, crucero, altar mayor dedicado a la Inmaculada Concepción y una capilla con la imagen de Nuestra Señora del Carmen, designada por San Martín como Patrona del Ejército de los Andes. El terremoto del 20 de marzo de 1861 destruyó casi por completo la ciudad de Mendoza. Las construcciones de adobe y ladrillo no resistieron, y el templo quedó reducido a escombros. Este desastre coincidió con un cambio político profundo: la caída del poder federal y la consolidación del modelo liberal porteño. Mendoza fue literalmente refundada: se prohibió construir en la ciudad vieja y se trazó una nueva ciudad a más de un kilómetro de distancia. Para 1891, las ruinas del templo de San Francisco eran ya un sitio de evocación histórica. Las ruinas se mantuvieron como parte del paisaje urbano, y en 1906 comenzaron los primeros intentos de restauración romántica, con rejas, pilares y un lago artificial que buscaban embellecer el sitio. #RuinasSanFrancisco #Mendoza1891 #CiudadFundacional #MemoriaSísmica #ArchivoVisual #PatrimonioColonial #HistoriaJesuítica #Terremoto1861 #Mendozantigua #PaisajeConHistoria

viernes, 5 de septiembre de 2025

"Ruinas de San Francisco, testigo del tiempo: una postal de 1891" Mendoza


Las Ruinas de San Francisco son uno de los testimonios más emblemáticos del pasado colonial y religioso de Mendoza. Originalmente construidas por los jesuitas entre 1716 y 1731, fueron parte de su residencia en el Área Fundacional de Mendoza. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, el edificio pasó a manos de los franciscanos, quienes lo adaptaron como convento y templo. El terremoto de 1861, uno de los más devastadores en la historia argentina, destruyó gran parte de la ciudad y dejó el templo en ruinas. De entre los escombros se rescataron objetos históricos como la Virgen del Carmen de Cuyo, el bastón de mando de San Martín y la Bandera del Ejército de los Andes. Para 1891, las ruinas ya eran un símbolo de la memoria urbana, frecuentadas por visitantes y registradas en fotografías como la que compartiste, donde se aprecia el contraste entre el esplendor perdido y la vida cotidiana que seguía su curso. Hoy, las Ruinas de San Francisco son Monumento Histórico Nacional y parte esencial del patrimonio mendocino, evocando tanto la espiritualidad colonial como la resiliencia de la ciudad frente a la tragedia. #RuinasSanFrancisco #MendozaAntigua #HistoriaVisual #PatrimonioMendocino #ÁreaFundacional #MemoriaUrbana #FotografíaHistórica #ArquitecturaColonial #SímboloDeResiliencia #Mendoza1891 #Mendozantigua. Crédito Fotográfico: Archivo General de la Nación

jueves, 28 de agosto de 2025

“Plaza Independencia, 1880: la ciudad nueva toma forma” Mendoza


La imagen tomada por Cristiano Junior en el año 1880 de la Plaza Independencia de Mendoza es una joya documental que captura el pulso de una ciudad recién reconstruida tras el devastador terremoto de 1861. Esta fotografía, conservada por el Archivo General de la Nación, nos permite asomarnos al momento fundacional de la nueva Mendoza, cuando el trazado urbano comenzaba a consolidarse con visión moderna y republicana. La plaza fue erigida sobre los terrenos de la antigua hacienda Carrascal, propiedad de los agustinos, desamortizada en 1820. Tras el terremoto, se convirtió en el eje central del nuevo diseño urbano, inspirado en modelos europeos de ciudad jardín. Cristiano Junior, testigo visual: Este fotógrafo portugués fue uno de los primeros en documentar sistemáticamente la Argentina del siglo XIX. En Mendoza, registró tanto las ruinas como los avances de la ciudad nueva, dejando un legado visual de enorme valor histórico. En 1880, la plaza aún no tenía su fisonomía actual. Era un descampado ordenado, con senderos incipientes, árboles jóvenes y estructuras en construcción. La imagen muestra una ciudad que aún se estaba levantando, pero con clara vocación de modernidad. En ese momento se proyectaba construir allí la Casa de Gobierno, aunque finalmente se optó por otro emplazamiento. El centro de la plaza quedó reservado para monumentos y actos cívicos, consolidando su rol simbólico. #PlazaIndependencia1880 #CristianoJunior #MendozaAntigua #CiudadRefundada #PatrimonioVisual #MemoriaUrbana #TerritorioYModernidad

sábado, 23 de agosto de 2025

🏞️ “Rancho de adobe en la Cuesta del Bermejo: sombra, barro y memoria”. 1886 en el Alto Valle del Río Mendoza, en el Departamento de Luján de Cuyo. Provincia de Mendoza


Lo que describe esta fotografía de  es mucho más que una construcción rural: es una cápsula de tiempo que condensa arquitectura vernácula, adaptación al entorno y memoria territorial. Ubicado al pie de la pendiente conocida como Cuesta del Abra del Río Bermejo o de la Cumbre, en una zona de transición entre el valle y la montaña, donde el clima exige soluciones constructivas precisas. Con materiales nobles y locales: Base de paja y barro, formando el clásico adobe cuyano. Techo a dos aguas de torta de adobe, una técnica que permite aislamiento térmico y resistencia a lluvias moderadas. Tirantería de algarrobo, madera dura y resistente, ideal para soportar peso y tensiones estructurales. Una amplia galería protege del sol intenso, funcionando como espacio de sombra y transición entre interior y exterior. El rancho parece cumplir funciones de posta, refugio o vivienda rural, quizás vinculado a circuitos de arrieros, viajeros o trabajadores de la zona. Este tipo de arquitectura representa, la adaptación inteligente al entorno andino-mendocino. La memoria rural de fines del siglo XIX, cuando la expansión agrícola y ganadera convivía con formas tradicionales. El uso de recursos locales con saberes transmitidos oralmente, sin planos ni ingenieros, pero con precisión empírica. #ArquitecturaVernácula #MemoriaRural #AdobeCuyano #PatrimonioMendocino #EfeméridesVisuales #CuraduríaHistórica #RanchoDeAdobe #CápsulasDelPaís #LujánDeCuyo #HistoriaEnBarro #Mendoza #Mendozantigua 

martes, 19 de agosto de 2025

Ferrotipo - "Un hombre, su abrigo y una ardilla: escena mínima del siglo XIX"


Un ferrotipo de mediados del siglo XIX que retrata a un hombre con su ardilla mascota. Esta imagen, además de su rareza, condensa múltiples capas de historia, técnica y sensibilidad. ¿Qué es un ferrotipo? Es una técnica fotográfica inventada en 1852 por Adolphe-Alexandre Martin, popular entre 1860 y 1880. Se trata de un positivo directo sobre una placa de hierro ennegrecida, con emulsión de colodión. Era rápido, económico y resistente, ideal para retratos callejeros, ferias y carnavales. Permitía capturar imágenes en minutos, lo que democratizó el acceso a la fotografía. Aunque no era común, algunas ardillas eran domesticadas como mascotas exóticas o curiosas, especialmente en entornos rurales o entre naturalistas. En Estados Unidos, por ejemplo, se vendían jaulas especiales para ardillas voladoras, y se las consideraba animales juguetones y afectuosos. En Europa, la ardilla tenía una carga simbólica ambigua: asociada a la agilidad, la astucia y, en algunos casos, a lo doméstico. El ferrotipo de este hombre con su ardilla sobre el hombro transmite una relación afectiva y cotidiana, lejos de la rigidez habitual de los retratos de época. La elección de incluir a la ardilla sugiere una voluntad de mostrar individualidad, ternura o incluso humor. En una época donde la fotografía era aún un ritual solemne, este gesto rompe con la norma y revela una microhistoria urbana o rural digna de cápsula narrativa. #FerrotipoInsólito #MascotasHistóricas #ArdillaCompañera #RetratoDelSigloXIX #CuraduríaVisual #HistoriaFotográfica #EscenaIntima #MemoriaAnimal #FotografíaAntigua #CápsulaUrbana #Mendozantigua 



📷 1868: El romance de los gauchos, Argentina


En esta imagen de estudio tomada en 1868 por el fotógrafo Eugenio Courret, se retrata a un gaucho argentino con vestimenta tradicional: poncho de lana, botas de cuero y bombachas plisadas. El retrato evoca la figura del gaucho como jinete hábil y trabajador rural, dedicado al arreo de ganado en las extensas pampas del país. Su estilo de vida, marcado por la movilidad, la destreza ecuestre y una fuerte identidad cultural, ha sido comparado con el de los vaqueros norteamericanos. Eugenio Courret, de origen francés y radicado en Chile, fue reconocido por documentar eventos relevantes en Sudamérica, como la Guerra del Pacífico. Su trabajo fotográfico contribuyó a la construcción visual de personajes y escenas de la época, incluyendo este retrato que forma parte del imaginario histórico argentino. Fuente: Wikimedia Commons / Dominio público. #GauchoArgentino #HistoriaVisual #PatrimonioCultural #FotografíaHistórica #EugenioCourret #Pampas #IdentidadRural #ArchivoVisual #MemoriaCriolla

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