El 13 de septiembre de 1815, mientras Mendoza vivía los años decisivos de la revolución y José de San Martín organizaba desde Cuyo la futura campaña libertadora, una escritura notarial dejó registrada una historia mucho más íntima, pero extraordinaria para comprender cómo se estaba transformando el territorio mendocino. Ese día, José Herrera, un propietario procedente de Chile que había reunido una enorme extensión de tierras en Barriales, donó 180 cuadras a su hija Tránsito. No se trataba de un pequeño lote: utilizando la equivalencia territorial adoptada por la historiadora Eugenia Molina para este período —una cuadra cuadrada de aproximadamente 1,5876 hectáreas— aquellas 180 cuadras representarían cerca de 286 hectáreas. La operación forma parte de una notable estrategia de fragmentación patrimonial reconstruida por Molina a partir de documentación del Archivo General de la Provincia de Mendoza. Herrera había adquirido alrededor de 8.000 cuadras hacia 1805 o 1806 y, con los años, comenzó a dividir aquel inmenso dominio mediante ventas y donaciones: en 1807 vendió una gran porción a José Vicente Zapata; reservó terrenos para José Porto y Mariño y Damián Álvarez; en 1809 donó otras 200 cuadras a Luis y José Villegas; y en 1811 continuó desprendiéndose de nuevas fracciones. En 1815 aparecen tres operaciones particularmente precisas: 22 cuadras transferidas a Juan Yanzón, 180 donadas a su hija Tránsito y otras 12 a Amite Sarobe. La nota documental de la investigación remite, exactamente en ese mismo orden, al Protocolo 172 del Archivo General de la Provincia de Mendoza: folio 111 del 12 de septiembre de 1815, folio 112 vuelto del 13 de septiembre y folio 208 vuelto del 25 de diciembre. Por esa correspondencia secuencial, la donación de las 180 cuadras a Tránsito queda vinculada con AGPM, Protocolo 172, folio 112v, fechado el 13 de septiembre de 1815. El episodio adquiere todavía más importancia cuando se observa lo que estaba ocurriendo en Barriales. La investigación de Molina muestra que aquella campaña, situada aproximadamente a 40 kilómetros al sudeste de la ciudad de Mendoza, atravesaba una acelerada transformación: hasta comienzos del siglo XIX predominaban enormes extensiones, pero luego aumentaron las ventas, divisiones y donaciones de superficies menores. Solo en 1815 se registraron al menos seis transacciones, y el movimiento crecería aún más durante los años siguientes. Las propiedades cercanas al camino de carretas hacia Buenos Aires, al agua y a las nuevas obras de irrigación adquirían cada vez mayor interés productivo y económico. Incluso el propio Herrera tendría después un papel destacado en esa transformación: en 1816 fue contratado para trabajar en la gran acequia destinada a conducir aguas desde el río Tunuyán hacia Barriales, una obra que contribuyó a poner en producción y valorizar extensas superficies del Este mendocino. Por eso, aquella escritura del 13 de septiembre no es solamente la historia de un padre entregando tierras a su hija. Es una pequeña ventana documental hacia la formación del paisaje rural del Este mendocino, las estrategias familiares para transmitir patrimonio, el fraccionamiento de los grandes dominios y la transformación de Barriales pocos meses antes de que esa región quedara íntimamente ligada al proyecto de San Martín y a la creación de la Villa Nueva de los Barriales en 1816. El documento original podría aportar todavía datos de enorme interés: los linderos exactos, propietarios vecinos, condiciones de la donación, eventuales derechos de agua, mejoras existentes y la fórmula jurídica utilizada para transferir semejante patrimonio a Tránsito. La pieza clave para localizar es: AGPM — Protocolos Notariales — Protocolo N.º 172 — folio 112 vuelto — 13/09/1815. Y para reconstruir completa la operación patrimonial de Herrera durante aquel año conviene consultar también los folios 111 y 208v del mismo protocolo. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Barriales #LosBarriales #SanMartinMendoza #JuninMendoza #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #ProtocolosNotariales #1815 #HistoriaFamiliar #TierrasDeMendoza #PatrimonioHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalDocuments #FamilyHistory #LandHistory #LocalHistory #SouthAmericanHistory
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sábado, 12 de septiembre de 2026
🔥📜🌾 13 DE SEPTIEMBRE DE 1815: UN PADRE LE DONÓ A SU HIJA 180 CUADRAS EN BARRIALES — LA ESCRITURA QUE REVELA CÓMO SE REPARTÍA LA TIERRA MENDOCINA HACE 211 AÑOS (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1815, mientras Mendoza vivía los años decisivos de la revolución y José de San Martín organizaba desde Cuyo la futura campaña libertadora, una escritura notarial dejó registrada una historia mucho más íntima, pero extraordinaria para comprender cómo se estaba transformando el territorio mendocino. Ese día, José Herrera, un propietario procedente de Chile que había reunido una enorme extensión de tierras en Barriales, donó 180 cuadras a su hija Tránsito. No se trataba de un pequeño lote: utilizando la equivalencia territorial adoptada por la historiadora Eugenia Molina para este período —una cuadra cuadrada de aproximadamente 1,5876 hectáreas— aquellas 180 cuadras representarían cerca de 286 hectáreas. La operación forma parte de una notable estrategia de fragmentación patrimonial reconstruida por Molina a partir de documentación del Archivo General de la Provincia de Mendoza. Herrera había adquirido alrededor de 8.000 cuadras hacia 1805 o 1806 y, con los años, comenzó a dividir aquel inmenso dominio mediante ventas y donaciones: en 1807 vendió una gran porción a José Vicente Zapata; reservó terrenos para José Porto y Mariño y Damián Álvarez; en 1809 donó otras 200 cuadras a Luis y José Villegas; y en 1811 continuó desprendiéndose de nuevas fracciones. En 1815 aparecen tres operaciones particularmente precisas: 22 cuadras transferidas a Juan Yanzón, 180 donadas a su hija Tránsito y otras 12 a Amite Sarobe. La nota documental de la investigación remite, exactamente en ese mismo orden, al Protocolo 172 del Archivo General de la Provincia de Mendoza: folio 111 del 12 de septiembre de 1815, folio 112 vuelto del 13 de septiembre y folio 208 vuelto del 25 de diciembre. Por esa correspondencia secuencial, la donación de las 180 cuadras a Tránsito queda vinculada con AGPM, Protocolo 172, folio 112v, fechado el 13 de septiembre de 1815. El episodio adquiere todavía más importancia cuando se observa lo que estaba ocurriendo en Barriales. La investigación de Molina muestra que aquella campaña, situada aproximadamente a 40 kilómetros al sudeste de la ciudad de Mendoza, atravesaba una acelerada transformación: hasta comienzos del siglo XIX predominaban enormes extensiones, pero luego aumentaron las ventas, divisiones y donaciones de superficies menores. Solo en 1815 se registraron al menos seis transacciones, y el movimiento crecería aún más durante los años siguientes. Las propiedades cercanas al camino de carretas hacia Buenos Aires, al agua y a las nuevas obras de irrigación adquirían cada vez mayor interés productivo y económico. Incluso el propio Herrera tendría después un papel destacado en esa transformación: en 1816 fue contratado para trabajar en la gran acequia destinada a conducir aguas desde el río Tunuyán hacia Barriales, una obra que contribuyó a poner en producción y valorizar extensas superficies del Este mendocino. Por eso, aquella escritura del 13 de septiembre no es solamente la historia de un padre entregando tierras a su hija. Es una pequeña ventana documental hacia la formación del paisaje rural del Este mendocino, las estrategias familiares para transmitir patrimonio, el fraccionamiento de los grandes dominios y la transformación de Barriales pocos meses antes de que esa región quedara íntimamente ligada al proyecto de San Martín y a la creación de la Villa Nueva de los Barriales en 1816. El documento original podría aportar todavía datos de enorme interés: los linderos exactos, propietarios vecinos, condiciones de la donación, eventuales derechos de agua, mejoras existentes y la fórmula jurídica utilizada para transferir semejante patrimonio a Tránsito. La pieza clave para localizar es: AGPM — Protocolos Notariales — Protocolo N.º 172 — folio 112 vuelto — 13/09/1815. Y para reconstruir completa la operación patrimonial de Herrera durante aquel año conviene consultar también los folios 111 y 208v del mismo protocolo. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Barriales #LosBarriales #SanMartinMendoza #JuninMendoza #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #ProtocolosNotariales #1815 #HistoriaFamiliar #TierrasDeMendoza #PatrimonioHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalDocuments #FamilyHistory #LandHistory #LocalHistory #SouthAmericanHistory
🔥⚖️🏛️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1810: MENDOZA LE MARCÓ UN LÍMITE A LA JUNTA — EL DÍA EN QUE RECLAMÓ LA IGUALDAD Y LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS 🇦🇷
Apenas cuatro meses después de la Revolución de Mayo, cuando todavía se estaba definiendo hasta dónde llegaba la autoridad del nuevo gobierno de Buenos Aires sobre las ciudades del antiguo Virreinato, Mendoza protagonizó un episodio político extraordinario y poco recordado. El 13 de septiembre de 1810, el abogado Antonio Álvarez Jonte, apoderado del Cabildo mendocino en Buenos Aires, presentó ante la Junta Provisional Gubernativa un extenso escrito de protesta que iba mucho más allá de una discusión administrativa: planteaba quién tenía derecho a gobernar a los pueblos después de la caída del antiguo orden colonial. El conflicto había comenzado el 26 de julio, cuando la Junta nombró al capitán José Moldes teniente gobernador de Mendoza y subdelegado de Real Hacienda. Cuando Moldes llegó a la ciudad el 16 de agosto, el Cabildo manifestó dudas sobre el alcance de sus facultades y sobre si Mendoza continuaría dependiendo de la Intendencia de Córdoba. Dos días después terminó recibiéndolo para evitar cualquier apariencia de resistencia a la Revolución, pero dejó expresamente a salvo su derecho a recurrir ante el gobierno superior. La respuesta política llegó por medio de Álvarez Jonte. Su presentación del 13 de septiembre reconocía la legitimidad de la Junta y la adhesión de Mendoza a la revolución, pero sostenía al mismo tiempo que el carácter provisorio del nuevo gobierno debía garantizar, y no disminuir, los derechos de los pueblos hasta que un Congreso General definiera la futura organización política. El razonamiento alcanzó una fuerza notable para 1810: Álvarez Jonte sostuvo que, así como los hombres eran iguales por naturaleza, los pueblos poseían entre sí una “igualdad natural” y conservaban derechos propios después de la ruptura del antiguo pacto político. Mendoza no estaba proclamando su separación de la revolución ni una independencia de Buenos Aires. Reclamaba otra cosa: que no se modificara unilateralmente su gobierno local y que, si debía producirse una reorganización, la ciudad fuera elevada a una categoría superior, separada administrativamente de Córdoba y vinculada directamente con la autoridad central. El escrito incluso argumentaba que Mendoza tenía una importancia estratégica excepcional por encontrarse al pie de los Andes y constituir una ruta obligada hacia Chile e incluso hacia el interior del Perú. Aquella geografía que Álvarez Jonte señalaba en 1810 adquiriría pocos años después una trascendencia gigantesca con la organización del Ejército de los Andes. La Junta no aceptó inmediatamente el planteo mendocino: el 2 de octubre confirmó amplias atribuciones a Moldes sobre Justicia, Policía, Guerra y Hacienda y mantuvo a Mendoza bajo dependencia de Córdoba, aunque reconoció que podía aspirar en el futuro a una organización de mayor jerarquía. Por eso este documento debe leerse con cuidado: no era todavía el federalismo argentino que aparecería con más claridad en décadas posteriores, pero sí constituye una temprana y poderosa defensa de la autonomía política de los pueblos frente a una autoridad central naciente. En plena Revolución, Mendoza no discutía solamente quién debía ocupar un cargo: estaba preguntando algo mucho más profundo… ¿si Buenos Aires había recuperado sus derechos políticos, por qué los demás pueblos no debían conservar los suyos? 🇦🇷🏔️📜 #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #13DeSeptiembre #RevoluciónDeMayo #AntonioÁlvarezJonte #PrimeraJunta #JoséMoldes #CabildoDeMendoza #HistoriaArgentina #Cuyo #1810 #DerechosDeLosPueblos #MemoriaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #MayRevolution #HistoryOfArgentina #HistoricalDocuments #SouthAmericanHistory
🔥🏛️⚖️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1803: MENDOZA QUISO COMPLETAR SU CABILDO CON TRES REGIDORES… Y EL VIRREY FRENÓ LAS ELECCIONES 🇦🇷📜
El 13 de septiembre de 1803, cuando Mendoza todavía formaba parte de la Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán dentro del Virreinato del Río de la Plata, el Cabildo mendocino tomó una decisión que revela las tensiones políticas que se escondían detrás del gobierno colonial: disponer el nombramiento de tres regidores suplentes para completar el cuerpo capitular de cara a las elecci
Pero desde Buenos Aires intervino la máxima autoridad del Virreinato: el virrey Joaquín del Pino ordenó suspender el procedimiento hasta nueva disposición. El episodio no fue una simple cuestión administrativa. Una investigación histórica aporta un dato decisivo: durante agosto de ese mismo año habían quedado vacantes tres plazas de regidor y el gobernador intendente de Córdoba, José González, había ordenado convocar una elección para escoger a “tres vecinos de honor”, sin impedir que esos oficios pudieran posteriormente salir a remate si aparecía alguien dispuesto a comprarlos, una práctica propia del sistema político de la monarquía. La convocatoria abrió un verdadero conflicto dentro de la élite mendocina. El regidor propietario Juan de la Cruz Vargas se opuso, mientras que el teniente coronel Miguel Téllez Meneses reclamó que la elección se realizara y sostuvo que el Cabildo debía estar completo para no perjudicar el “servicio y público bien” de la ciudad. La disputa permite asomarse a una Mendoza donde el poder municipal estaba concentrado en pocas familias y donde parentescos, cargos comprados, elecciones y rivalidades personales podían influir directamente sobre la composición del Cabildo. De hecho, Téllez Meneses advirtió que varios de sus integrantes estaban emparentados entre sí y cuestionó que esa red familiar pudiera condicionar las votaciones. La suspensión ordenada por Joaquín del Pino tampoco significó el fin de la vida electoral: la cronología disponible registra una nueva elección de autoridades del Cabildo el 3 de diciembre de 1803 y, ya en 1804, aparecen Clemente Godoy como alcalde de primer voto, Manuel Silvestre Videla como alcalde de segundo voto y nuevos regidores entre las autoridades municipales. Más de dos siglos después, aquella breve resolución del 13 de septiembre abre una ventana extraordinaria sobre cómo se disputaba el poder en la Mendoza colonial: tres cargos vacantes, familias enfrentadas, una elección cuestionada y un virrey situado a más de mil kilómetros capaz de detenerla desde Buenos Aires. La referencia precisa del expediente original del Archivo General de la Provincia de Mendoza todavía no aparece identificada públicamente en los catálogos digitales consultados, por lo que ese dato debe mantenerse como pendiente de comprobación archivística directa. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #CabildoDeMendoza #MendozaColonial #13DeSeptiembre #JoaquinDelPino #VirreinatoDelRioDeLaPlata #ArchivoHistorico #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #HistoryMatters
🔥🌳⛓️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1796: OLIVOS, FRUTALES Y ESCLAVITUD — DOS FOJAS DEL MISMO PROTOCOLO REVELAN LAS DOS CARAS DE LA MENDOZA COLONIAL 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1796, cuando Mendoza todavía formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, una escritura asentada ante escribano dejó registrada una operación aparentemente cotidiana: Clemente Godoy compró a Pedro Videla y a su esposa Ana María Fernandes un sitio situado en La Cañada, plantado con olivos y árboles frutales. El documento se conserva en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Protocolo 131, folio 121. Pero al seguir las páginas de ese mismo registro aparece una secuencia mucho más reveladora. Apenas unas semanas antes, el 29 de agosto, Clemente Godoy había adquirido por 2.000 pesos otra hacienda cuyos límites alcanzaban la Calle Real de la Cañada y la acequia del Tajamar. Y apenas un día después de la compra del terreno con frutales, el 14 de septiembre, el protocolo registró un acto de naturaleza radicalmente distinta: José Godoy, sacerdote y hermano de Clemente, vendió a este último a Francisco, un adolescente afrodescendiente esclavizado de aproximadamente 14 o 15 años. Las tres operaciones aparecen en el mismo Protocolo 131, en torno a los folios 109, 121 y 123. La ubicación tampoco era menor. Investigaciones sobre la evolución urbana de Mendoza identifican la antigua Calle de la Cañada con la actual calle Ituzaingó, en inmediaciones del Área Fundacional y de la actual plaza Pedro del Castillo. Durante el siglo XVIII fue una arteria fundamental del casco colonial y también cumplió funciones vinculadas al drenaje y al complejo sistema de acequias que permitía sostener huertas, viñas y propiedades en una región árida. Estudios de la UNCuyo describen precisamente a la Cañada como una de las calles más importantes de aquella ciudad. El comprador tampoco era un personaje anónimo. Clemente Godoy Videla pertenecía a una de las familias destacadas de la sociedad mendocina y fue padre de Tomás Godoy Cruz, futuro diputado por Mendoza en el Congreso de Tucumán y gobernador provincial. Clemente desarrollaría además una extensa participación en la vida pública local. Pero quizá lo más estremecedor del protocolo sea la convivencia, separada por apenas unas páginas, entre la compra de tierra fértil, olivos y frutales y la compraventa legal de una persona adolescente. No se trataba de una excepcionalidad aislada. Un censo de 1777 registró que negros y negras representaban alrededor del 24 % de la población mendocina; para 1802, otro padrón contabilizó 2.140 personas esclavizadas dentro de una numerosa población afrodescendiente. La presencia africana y afromestiza fue, por lo tanto, una parte demográficamente importante de la Mendoza de fines del siglo XVIII. Así, el Protocolo 131 permite observar en unas pocas fojas una extraordinaria radiografía de la sociedad colonial: propiedades, acequias, árboles productivos, familias poderosas y, al mismo tiempo, seres humanos convertidos jurídicamente en bienes negociables. Francisco tenía apenas unos 14 o 15 años. Su nombre sobrevivió porque un escribano lo dejó asentado en una operación comercial. Más de dos siglos después, esa breve anotación permite devolverlo a la historia y recordar que detrás de cada escritura colonial existieron vidas reales. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Protocolo 131, especialmente ff. 109, 121 y 123. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #LaCañada #AreaFundacional #AfroMendocinos #Afrodescendientes #Esclavitud #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #MemoriaHistorica #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #AfroArgentineHistory #SlaveryHistory #HistoricalArchives
13 DE SEPTIEMBRE DE 1792: UN PLIEGO LLEGÓ DESDE MALARGÜE AL FUERTE DE SAN CARLOS — LA RED DE ALERTA QUE VIGILABA LA FRONTERA MENDOCINA HACE 234 AÑOS 🇦🇷🏔️ (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1792, en una Mendoza colonial cuyo territorio meridional era escenario de alianzas, intercambios, expediciones militares y relaciones permanentes con los pueblos originarios, el comandante Francisco Esquivel Aldao escribió desde el Fuerte de San Carlos a José Francisco Amigorena, máxima figura militar de la frontera cuyana. La carta llevaba consigo una noticia llegada desde mucho más al sur: Aldao remitía un pliego que acababa de recibir del comandante de una “partida auxiliar” apostada en Pichimalal, sobre el río Malargüe. El breve mensaje señalaba que allí “no hay la menor novedad”. Detrás de esas pocas palabras se esconde una extraordinaria fotografía de cómo funcionaba la frontera mendocina a fines del siglo XVIII. No existían telégrafos, caminos modernos ni comunicaciones instantáneas: las noticias circulaban a caballo entre puestos, destacamentos y fuertes, atravesando enormes distancias por territorios donde ríos, cordillera, clima y relaciones con distintas parcialidades indígenas condicionaban cada movimiento. El Fuerte de San Carlos, levantado en 1770, no era únicamente una instalación defensiva: investigaciones actuales muestran que también ocupaba una posición estratégica dentro de los circuitos de circulación y comercio que vinculaban el Valle de Uco con los grupos indígenas del sur. El documento resulta todavía más revelador porque 1792 había sido un año de intensa actividad en aquella frontera. Fuentes históricas registran una campaña encabezada por Esquivel Aldao, por orden de Amigorena, desarrollada entre el 5 de mayo y el 18 de julio de ese año y vinculada a las alianzas mantenidas con grupos pehuenches frente a sus adversarios del sur. Apenas dos meses después de aquella expedición, la carta del 13 de septiembre demuestra que la vigilancia no había terminado: una partida auxiliar permanecía desplegada en la región del río Malargüe y sus novedades seguían llegando hasta San Carlos para ser transmitidas a Amigorena. Una referencia digital del documento reproduce precisamente el dato de aquel día, identifica a Esquivel Aldao como comandante del Fuerte de San Carlos y registra el pliego procedente de Pichimalal con la indicación de que no había novedades. Es un pequeño papel administrativo, pero encierra una escena formidable: un jinete llevando noticias desde el remoto sur mendocino, un destacamento esperando órdenes junto al río Malargüe y, más al norte, el Fuerte de San Carlos funcionando como nodo de una extensa red de información, defensa, negociación y circulación humana. La documentación colonial permite así reconstruir una Mendoza cuya frontera no era una simple línea en un mapa, sino un espacio dinámico donde convivían soldados, pobladores, comerciantes, mensajeros y pueblos indígenas, entre acuerdos, conflictos y necesidades mutuas. El propio Esquivel Aldao dejó otros documentos sobre el fuerte, cuya estructura incluía gruesos muros de adobe, baluartes, artillería, un foso y un “castillo” utilizado como puesto de observación. A 234 años de aquel mensaje, cinco palabras aparentemente rutinarias —“no hay la menor novedad”— nos devuelven el sonido de una frontera inmensa y difícil, comunicada por caballos, pliegos y hombres que recorrían centenares de kilómetros para llevar una noticia. Fuente documental principal: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Carpeta 66, Documento 92. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #SanCarlos #Malargüe #FuerteSanCarlos #FranciscoEsquivelAldao #JoséFranciscoAmigorena #ValleDeUco #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #MendozaColonial #FronteraSur #HistoriaColonial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #SanCarlosMendoza #Malargüe #HistoricalArchives #FrontierHistory #SouthAmericaHistory
🔥💧💰 13 DE SEPTIEMBRE DE 1760: MENDOZA REMATÓ LA DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN 700 PESOS… Y UNO DE LOS COBRADORES RENUNCIÓ POR FALTA DE TIEMPO 🇦🇷📜(IMAGEN ILUSTRATIVA)
En la Mendoza colonial, controlar el agua significaba mucho más que decidir cuándo regar una viña: era organizar la supervivencia de una ciudad levantada en un territorio árido y completamente dependiente de sus acequias. El 13 de septiembre de 1760, un expediente del Cabildo dejó registrada una escena extraordinaria de aquella administración cotidiana. La distribución del agua había sido sacada a remate y Pedro Pacheco había obtenido la concesión por 700 pesos. Para reunir entre los vecinos el dinero correspondiente, las autoridades habían encargado la cobranza a Joseph Méndez de Sanjurjo y Francisco de Videla. Sin embargo, aquel 13 de septiembre Videla comunicó que no podía continuar con la tarea por falta de tiempo y fue reemplazado por Jacinto de Anzorena. La escena parece menor, pero el expediente revela algo mucho más grande: durante 1760 Mendoza atravesó una verdadera cadena de dificultades vinculadas al agua. El 31 de marzo el Cabildo ya reclamaba el pago de la prorrata realizada entre quienes utilizaban la toma del río; el 7 de junio Juan Gregorio de Molina, que tenía a su cargo la distribución privada, renunció ante los problemas para cobrar; y el 19 de julio, debido a la falta de agua para riego, el alcalde de Aguas Francisco de Coria recibió la orden de dirigirse a la toma del río y encauzar el caudal para hacerlo llegar nuevamente hasta la ciudad. Una recopilación documental que reproduce estas actuaciones remite precisamente a la misma serie del Archivo General de la Provincia de Mendoza: Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 14, Documento 13. El problema era todavía más profundo. Estudios históricos del INCIHUSA-CONICET muestran que hacia mediados del siglo XVIII Mendoza tenía alrededor de 4.000 habitantes y unas 49 manzanas organizadas alrededor de la Plaza Mayor, mientras las acequias de Tabalqué y de la Ciudad resultaban esenciales para abastecer de agua potable y de riego al casco urbano. Apenas tres años antes, en 1757, un gran aluvión había alterado gravemente aquel sistema hidráulico y obligado a replantear parte de la red que protegía y alimentaba a la ciudad. El Departamento General de Irrigación recuerda además que Mendoza nació aprovechando una red hídrica preexistente y que desde los primeros tiempos coloniales las Actas Capitulares registraron continuos esfuerzos para conservar, limpiar y administrar acequias y cauces. Por eso, aquel cambio de cobrador del 13 de septiembre de 1760 no fue una simple anécdota administrativa: detrás de esos 700 pesos, las renuncias, las boletas impagas y las órdenes del Cabildo aparece una Mendoza donde hacer llegar el agua hasta las casas, chacras y viñedos exigía dinero, autoridades, trabajadores, mantenimiento y acuerdos entre vecinos. Más de dos siglos y medio después, el documento permite observar el antecedente remoto de una realidad que continúa definiendo a Mendoza: aquí, administrar el agua siempre significó administrar la vida. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 14, Documento 13, f. 25; contexto del expediente desde f. 16. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Agua #Acequias #MendozaColonial #CabildoDeMendoza #Riego #PatrimonioHistorico #ArchivoHistorico #HistoriaDelAgua #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalArchives
🔥💧⛏️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1738: MENDOZA ORDENÓ A TODOS LOS VECINOS APORTAR PEONES PARA SALVAR SU ACEQUIA PRINCIPAL — LA TABALQUE QUE SOSTENÍA A LA CIUDAD HACE 288 AÑOS 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1738, cuando Mendoza era todavía una pequeña ciudad colonial dependiente del Reino de Chile dentro de la Monarquía Hispánica, el Cabildo tomó una decisión que muestra hasta qué punto el agua era una cuestión vital y colectiva: ordenó que todos los vecinos aportaran peones para abrir y limpiar la acequia principal de la ciudad, identificada expresamente como la acequia de Tabalque. La responsabilidad de dirigir aquella tarea recayó en el alcalde Ángelo Francisco de Mayorga. El dato está registrado en documentación colonial del Archivo General de la Provincia de Mendoza —Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 13, Documento 12, folio 31— y una transcripción moderna reproduce la misma sesión y referencia documental. Aquella orden, que hoy puede parecer una simple medida de mantenimiento, revela en realidad uno de los mecanismos esenciales de supervivencia de la Mendoza antigua. En un territorio árido, una acequia obstruida podía significar mucho más que la pérdida de un curso de agua: comprometía el abastecimiento de la población, el riego de huertas, chacras y viñas y, por extensión, buena parte de la economía local. La Tabalque no era un cauce cualquiera. Investigaciones de CONICET que reconstruyeron la red hídrica temprana del valle de Guentata demuestran que el sistema colonial se asentó sobre una compleja red de acequias indígenas ya existente en el siglo XVI; la documentación menciona a Tabalque como “acequia principal” al menos desde 1566. El episodio de 1738 tampoco fue aislado. Apenas dos años antes, en junio de 1736, el Cabildo había comprobado que las acequias de los Molinos y Tabalque se encontraban en condiciones que impedían conducir adecuadamente las aguas y dispuso que los vecinos beneficiados aportaran un peón con sus herramientas para ponerlas nuevamente en funcionamiento. Tres años después, en septiembre de 1741, las autoridades volvieron a ordenar la apertura de Tabalque, la acequia de los Molinos y sus hijuelas, convocando a vecinos “nobles y plebeyos”. Así funcionaba aquella Mendoza levantada alrededor del agua: mantener los cauces no era solamente un problema individual sino una obligación impuesta por el gobierno urbano. El propio Departamento General de Irrigación recuerda que Mendoza nació y creció junto a una red hidráulica preexistente y que las Actas Capitulares registran repetidamente los esfuerzos destinados a mantener limpios canales y acequias. Incluso durante 1738 el problema continuó: en octubre el Cabildo volvió a ocuparse de la limpieza de Tabalque y de los Molinos y exigió madera para reparar puentes, además de piedras que debían aportar carreteros y arrieros para proteger la ciudad frente a las inundaciones. Detrás de aquel mandato del 13 de septiembre aparece, entonces, una imagen fascinante de la Mendoza colonial: cuadrillas con azadones y herramientas trabajando en el cauce, autoridades vigilando las tareas y una comunidad cuya existencia dependía literalmente de que el agua siguiera corriendo. Casi tres siglos después, las acequias continúan siendo una de las marcas más reconocibles de la identidad mendocina. Aquella cultura del agua que hoy asociamos con Mendoza ya obligaba en 1738 a movilizar hombres y recursos para defender el sistema que hacía posible vivir en el oasis. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Sección Gobierno, C.13, D.12, f.31. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Acequias #Tabalque #HistoriaArgentina #Agua #Patrimonio #CabildoDeMendoza #OasisMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaColonial #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalMendoza #CulturalHeritage
🔥📜💧 13 DE SEPTIEMBRE DE 1724: TRES CUADRAS, UNA ACEQUIA Y UN LINDERO MAL ESCRITO — EL DOCUMENTO QUE PERMITE RECONSTRUIR LA MENDOZA COLONIAL HACE 302 AÑOS 🇦🇷🏔️
El 13 de septiembre de 1724, cuando Mendoza todavía integraba la provincia de Cuyo dentro de la jurisdicción chilena de la Monarquía Hispánica, una operación inmobiliaria aparentemente cotidiana dejó una extraordinaria pista para reconstruir el paisaje de aquella ciudad colonial. Ese día, Manuel de Salinas y su esposa Francisca Solana de Puebla vendieron a Miguel de Arce dos cuadras de tierra situadas aproximadamente a media legua de la ciudad. Pero la historia era más compleja: Arce ya poseía allí otra cuadra que había comprado años antes a María Pardo, por lo que las nuevas tierras terminaron formando un conjunto de tres cuadras. La escritura de 1724 determinaba que la propiedad lindaba al norte con tierras de Nicolás de Viscarra, al sur y al este con terrenos de los vendedores y, especialmente, al oeste con la acequia del Jarillal. El acto fue certificado por Jacinto de Videla y quedó registrado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Protocolo 39, folio 89. Una transcripción moderna del asiento conserva estos mismos datos. Lo más llamativo aparece al retroceder hasta la operación anterior: el 4 de mayo de 1719, María Pardo Parraguez, viuda del capitán Ginés de Salinas, había vendido al alférez Miguel Arce aquella primera cuadra por 50 pesos. En la descripción de sus linderos aparecen correcciones y tachaduras vinculadas precisamente con las acequias del Jarillal y de Allayme, evidencia de lo delicado que podía resultar establecer sobre el papel los límites de una propiedad cuando canales, tierras vecinas y antiguas posesiones servían como referencias territoriales. El dato transforma esta compraventa en algo mucho más interesante que una simple escritura: permite observar cómo se construía literalmente el mapa de Mendoza mediante ventas, herencias, acequias y nombres de propietarios. El agua era decisiva. Las investigaciones del arquitecto e historiador Jorge Ricardo Ponte, del INCIHUSA-CONICET, muestran que el sistema de canales y acequias que sostenía al oasis mendocino tenía antecedentes prehispánicos y que posteriormente fue reutilizado, ampliado y transformado durante el período colonial. La antigua acequia del Jarillal —denominada también Jarillar y, en documentación posterior, Acequia del Rey— recorría el sector occidental de las tierras irrigadas de Mendoza. Estudios históricos del sistema hídrico ubican aproximadamente parte de aquel eje en relación con la actual avenida Boulogne Sur Mer, aunque los cauces y sus denominaciones fueron modificándose con el tiempo. Así, aquella escritura del 13 de septiembre de 1724 conserva algo extraordinario: los nombres de personas que caminaron por Mendoza hace tres siglos, los límites de sus chacras y terrenos, y la presencia de una acequia que era al mismo tiempo fuente de agua, frontera inmobiliaria y pieza fundamental del oasis. Un puñado de líneas notariales permite volver a dibujar, 302 años después, una parte de la Mendoza que existió mucho antes del terremoto de 1861 y de la ciudad moderna que hoy conocemos. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Efemérides #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #Cuyo #Acequias #Jarillal #AcequiaDelRey #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #PatrimonioMendocino #OasisMendocino #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalDocuments #WaterHistory #IrrigationHistory #Heritage #SouthAmericanHistory
🔥📜⛓️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1695: EL DÍA EN QUE MENDOZA CONTÓ, CLASIFICÓ Y REGISTRÓ A LOS INDÍGENAS DE SUS ENCOMIENDAS — UNA RADIOGRAFÍA COLONIAL CONSERVADA DURANTE 331 AÑOS 🇦🇷🏔️
El 13 de septiembre de 1695, cuando Mendoza todavía pertenecía a la provincia de Cuyo bajo jurisdicción de la Capitanía General de Chile, quedó registrada la visita a la encomienda de don Luis Cherinos —o Chirinos— de Posada, dentro de una enorme operación administrativa destinada a revisar quiénes poseían encomiendas y quiénes eran los indígenas sometidos a ese régimen. Meses antes, el corregidor y justicia mayor de Cuyo, Juan de Urdinola, había recibido la orden de controlar títulos y realizar una matrícula de las encomiendas. El 2 de julio de 1695 dispuso que los encomenderos presentaran sus libros para examinar las cuentas y la legitimidad de sus derechos. Aquello no era un simple listado de propietarios: las matrículas podían registrar nombres de los indígenas, edades, familias, pueblo de origen y encomienda a la que pertenecían; también consignaban aspectos económicos y religiosos, como pagos recibidos en ropa, tejidos o plata, gastos de doctrina y otras cargas, e incluso si una persona poseía bula o sabía rezar. Vista desde hoy, aquella documentación constituye una impresionante radiografía de la sociedad mendocina de fines del siglo XVII, pero también evidencia hasta qué punto la administración colonial convertía a comunidades y familias indígenas en unidades de trabajo, tributación y control. El expediente original de aquella gran matrícula ha podido rastrearse hasta la sección Capitanía General del Archivo Nacional de Chile, volumen 523, pieza 7, y comprende actuaciones fechadas entre el 2 de julio de 1695 y el 9 de enero de 1696. Hay además una pista particularmente interesante: una referencia basada en las Actas Capitulares de Mendoza ubica también el 13 de septiembre la encomienda de Pedro de Videla, mientras que la transcripción publicada por Juan Luis Espejo fecha esa visita el día 7. Esa diferencia obliga a volver sobre la página original antes de dar por definitivo el dato, pero transforma al documento en algo todavía más atractivo para investigar. Más de tres siglos después, aquellos nombres y registros permiten asomarnos a una Mendoza de encomenderos, caciques, indígenas tributarios, viñas, chacras y acequias que todavía estaba profundamente conectada política y administrativamente con Santiago de Chile. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #Huarpes #PueblosOriginarios #Encomiendas #Cuyo #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #MemoriaHistorica #ColonialHistory #MendozaHistory #ArgentineHistory #IndigenousHistory #HistoricalDocuments #CuyoHistory
🔥📜👩 13 DE SEPTIEMBRE DE 1681: MARÍA DE VILLOLDO LLEVÓ SU RECLAMO AL CABILDO DE MENDOZA — LA MUJER QUE DEJÓ SU VOZ EN LOS ARCHIVOS AUNQUE NO SABÍA FIRMAR 🇦🇷⚖️
El 13 de septiembre de 1681, cuando Mendoza tenía apenas 120 años desde su fundación y todavía formaba parte de la jurisdicción de la Capitanía General de Chile, las Actas Capitulares registraron un hecho pequeño en apariencia, pero extraordinariamente revelador: doña María de Villoldo presentó una petición ante el Cabildo de la ciudad. La existencia de aquel escrito está documentada en el tomo IV de las Actas Capitulares de Mendoza, página 148, y también fue identificada por investigaciones académicas de la Universidad Nacional de Cuyo sobre el lenguaje y la documentación producida por el antiguo Cabildo. El contenido íntegro de aquella petición del 13 de septiembre todavía no aparece recuperado en las fuentes digitales que pude localizar, pero otros documentos permiten reconstruir algo mucho más interesante: quién era aquella mujer y de qué manera se relacionaba con las instituciones mendocinas. Apenas unas semanas después, el 4 de noviembre de 1681, un asiento dejó una escena excepcionalmente humana: María de Villoldo fue notificada personalmente y, como no sabía firmar, el documento fue firmado por su hijo. La investigación de Claudia María Ferro sobre las mujeres en los documentos coloniales mendocinos utiliza precisamente este caso para mostrar cómo ellas podían intervenir en cuestiones sociales, patrimoniales y jurídicas aunque la escritura formal quedara muchas veces en manos masculinas. Y María no aparece solamente en aquel misterioso escrito. Un expediente de 1680 conservado en el Archivo Nacional de Chile —Fondo Real Audiencia, volumen 1384, pieza 2— registra un litigio entre Juan Moyano de Aguilar y doña María de Villoldo por la construcción de un nuevo molino. Investigaciones publicadas por CONICET explican que María se oponía a que Moyano instalara ese molino sobre la acequia del Tajamar, en una Mendoza donde el dominio del agua significaba riego, producción agrícola, funcionamiento de molinos y, en definitiva, poder económico. Aquel expediente también revela que entonces existían tres molinos vinculados a una de las principales acequias que recorrían el sector oriental de la ciudad. No podemos asegurar todavía que la petición presentada exactamente el 13 de septiembre de 1681 estuviera relacionada con aquella disputa por el agua y el molino: afirmar eso sin recuperar el texto completo sería ir más allá de la documentación disponible. Pero el conjunto de pruebas convierte a María de Villoldo en una figura fascinante de la Mendoza del siglo XVII: una mujer que acudía a las autoridades, defendía intereses y conseguía dejar su nombre en registros oficiales de una sociedad donde las voces femeninas aparecen con mucha menor frecuencia que las masculinas. A 345 años de aquella jornada, una anotación perdida entre las viejas páginas del Cabildo vuelve a poner rostro humano a la Mendoza colonial: una ciudad de acequias, viñas, molinos, pleitos y vecinos en la que una mujer que no podía estampar su propia firma sí consiguió que su reclamo atravesara más de tres siglos de historia. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #MariaDeVilloldo #CabildoDeMendoza #ActasCapitulares #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #MujeresEnLaHistoria #ArchivoHistorico #PatrimonioMendocino #13DeSeptiembre #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WomenInHistory #HistoricalArchives #CulturalHeritage
🔥🍇💧 13 DE SEPTIEMBRE DE 1607: UNA VIÑA, UNA ACEQUIA INDÍGENA Y UN PEDAZO DE TIERRA QUE REVELA CÓMO ERA MENDOZA HACE 419 AÑOS 🇦🇷📜(IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1607, cuando Mendoza apenas llevaba 46 años desde su fundación, una sencilla ceremonia de posesión dejó registrada una extraordinaria fotografía escrita de aquella pequeña ciudad colonial. Ese día, el alcalde ordinario Juan de Contreras puso oficialmente en posesión a Andrés de Videla, vecino encomendero de Mendoza, de unas tierras que había comprado a Pedro de Rivas y a su esposa Lorenza de Bustos. El terreno era descrito como un “retazo” situado detrás de la viña de Videla, de un largo semejante al de aquella propiedad y extendido siguiendo aguas abajo la acequia de Tabalque hasta alcanzar las tierras de Lope de la Peña. La escena, aparentemente burocrática, permite reconstruir parte del paisaje mendocino de comienzos del siglo XVII: viñas, chacras, acequias, caminos y propiedades que se organizaban alrededor del agua en pleno oasis cuyano. La referencia documental es particularmente sólida: Juan Luis Espejo la incorporó como documento N.º 74 de su obra La provincia de Cuyo del Reino de Chile y remitió al Archivo Nacional de Chile, Archivo de la Real Audiencia, registro 1384. Espejo publicó en 1954 una monumental recopilación de 457 piezas relativas a Cuyo entre los siglos XVI y XVIII, realizada a partir de documentación histórica conservada principalmente en Chile. Pero el dato de la acequia de Tabalque vuelve al documento todavía más interesante. Investigaciones históricas y arqueológicas modernas han reconstruido el antiguo sistema hidráulico mendocino y vinculan Tabalque con el territorio de un cacique indígena del valle de Guentata, nombre con el que las fuentes tempranas identificaban el espacio donde nació Mendoza. Estudios recientes ubican antiguos terrenos y cursos vinculados a Tabalque en el sector norte y oeste de la primitiva ciudad y muestran que las acequias fueron esenciales para organizar la ocupación española sobre un paisaje que ya poseía sistemas de irrigación y territorios indígenas. Hay además un detalle fascinante: Andrés de Videla no aparece solamente como dueño de aquella viña. Estudios históricos sobre los primeros viñedos cuyanos señalan que hacia 1607 él y Antonio Moyano Cornejo ya estaban vinculados al comercio de vinos mendocinos hacia Buenos Aires, en una época extraordinariamente temprana de la vitivinicultura regional. Es decir, aquel terreno situado detrás de su viña pertenecía a un mundo donde Mendoza comenzaba a producir excedentes capaces de recorrer cientos de kilómetros mediante carretas y arrias. El documento del 13 de septiembre de 1607 no relata una batalla ni una revolución: registra algo quizá más excepcional para comprender la vida cotidiana. Nos permite imaginar a una Mendoza minúscula, rodeada de viñas y chacras, atravesada por cursos de agua de raíces indígenas y habitada por vecinos cuyos apellidos todavía resuenan en la historia provincial. Cuatro siglos después, una posesión de tierras aparentemente rutinaria termina convirtiéndose en una ventana directa hacia el paisaje perdido de la Mendoza colonial. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #13DeSeptiembre #HistoriaArgentina #Cuyo #Acequias #Tabalque #Huarpes #HistoriaDelVino #Vitivinicultura #AndrésDeVidela #ArchivoHistórico #HistoriaColonial #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WineHistory #HistoricMendoza
🔥🍨🍷 FEBRERO DE 1835: EL INGLÉS QUE DESCUBRIÓ LA MENDOZA PERDIDA, TOMÓ HELADO CON EL GOBERNADOR Y DIJO QUE SU VINO SUPERABA AL CHILENO 🇦🇷🏔️📜( IMAGEN ILUSTRATIVA)
En febrero de 1835, cuando la Mendoza que hoy conocemos todavía no existía y faltaban 26 años para que el terremoto de 1861 arrasara gran parte de la antigua ciudad, el británico Peter Campbell Scarlett llegó desde las pampas rumbo a Chile y dejó uno de los testimonios más fascinantes sobre la vida mendocina del siglo XIX. Diplomático, hombre de negocios y viajero, Scarlett atravesó el Desaguadero y avanzó hacia una ciudad que, después de jornadas de llanura y caminos difíciles, apareció ante sus ojos rodeada de campos cultivados, huertos, estancias, álamos y acequias. Al acercarse divisó bajo la inmensidad de los Andes las torres y cúpulas de Mendoza y describió aquella llegada casi como alcanzar una “tierra de promisión”. Estudios históricos y arquitectónicos realizados posteriormente a partir de su relato confirman el enorme valor de esas observaciones para reconstruir la Mendoza anterior al terremoto: predominaban las construcciones de adobe, las casas generalmente tenían una sola planta, patios interiores y azoteas, mientras el agua fría que descendía de la montaña recorría acequias por calles y caminos. Pero hubo un lugar que lo cautivó especialmente: la Alameda. El paseo, ya convertido en uno de los principales espacios de sociabilidad mendocina, estaba formado por hileras de grandes álamos y acompañado por una corriente de agua de deshielo que refrescaba el ambiente durante los intensos veranos. Allí había incluso un pequeño templete de inspiración griega y lugares donde podían comprarse refrescos y helados. Scarlett probó uno aromatizado con canela y confesó que aquel sabor le parecía demasiado “medicinal”, aunque admitió que cualquier helado era un verdadero lujo bajo el calor mendocino. Y entonces dejó una de las escenas más insólitas de su viaje: durante un mediodía encontró allí al gobernador —identificado posteriormente por Edmundo Correas como probablemente Pedro Molina— refrescándose bajo los árboles; el mandatario pidió helados para los viajeros e insistió en pagar la cuenta. La escena de un diplomático inglés compartiendo helados con el gobernador de Mendoza en plena Alameda de 1835 parece salida de una novela, pero procede del propio relato de viaje. Scarlett también observó con atención a los mendocinos: le sorprendieron su cortesía, su interés por recibir noticias del exterior y el nivel de conversación de familias como los Villanueva, con quienes tuvo contacto durante su estadía. Sin embargo, algunas de sus observaciones más extraordinarias fueron económicas. Consideró que Mendoza estaba más desarrollada agrícolamente que Buenos Aires y enumeró una producción basada en vino, jabón, tabaco, maíz y trigo. Parte de aquellas mercaderías viajaba hacia el Plata en enormes carretas y otra cruzaba las rutas a lomo de mula; el vino mendocino abastecía además a distintas provincias argentinas transportado en pellejos. La historiografía económica confirma que la vitivinicultura tradicional atravesaba entonces una etapa difícil y que Mendoza estaba orientando crecientemente su economía hacia el intercambio transcordillerano y la ganadería comercial. Pero Scarlett registró algo todavía más sugestivo: Mendoza buscaba un acuerdo comercial con Chile que permitiera reducir las trabas al intercambio a través de los Andes. Cuando escribió esas observaciones el acuerdo todavía era un proyecto; apenas unas semanas después, el 3 de abril de 1835, representantes de Mendoza y San Juan firmaron en Santiago con el gobierno chileno un convenio comercial destinado a obtener ventajas arancelarias para productos cuyanos y chilenos. La documentación histórica identifica a Juan de Rosas Correa como representante mendocino, a Domingo Castro y Calvo por San Juan y al ministro Joaquín Tocornal por Chile. Incluso Scarlett se permitió emitir un juicio destinado a provocar polémica dos siglos después: aseguró que el vino rojo que consumían entonces los chilenos era, a su entender, inferior al producido del lado mendocino de los Andes. Era, naturalmente, la opinión personal de un viajero, pero constituye una sorprendente fotografía del orgullo vitivinícola cuyano mucho antes del gran boom bodeguero de fines del siglo XIX. Cuando finalmente continuó viaje hacia Chile, Scarlett se llevó consigo la imagen de una ciudad de adobe atravesada por agua, sombreada por álamos, rodeada de cultivos y conectada comercialmente con ambos lados de la cordillera. Tres años después, en 1838, aquellas experiencias aparecerían publicadas en Londres en dos volúmenes bajo el título South America and the Pacific, una obra que hoy permite escuchar, casi directamente, la voz de un extranjero que caminó por una Mendoza que el terremoto de 1861 terminaría borrando en gran parte del paisaje. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1835 #CampbellScarlett #HistoriaArgentina #AlamedaDeMendoza #VinoMendocino #Vitivinicultura #Acequias #PedroMolina #HistoriaDeCuyo #Argentina #Chile #HistoriaDelVino #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WineHistory #HistoricTravel #NineteenthCentury #Andes #CuyoHistory
🔥⚔️📜 13 DE SEPTIEMBRE DE 1871: DOS COMISARIOS, LOS “INDIOS MONTONEROS” Y UNA PISTA OCULTA EN LOS ARCHIVOS DE MENDOZA — ¿QUÉ ESTABA OCURRIENDO EN GUANACACHE? 🇦🇷🏇 ( IMAGEN ILUSTRATIVA)
En plena construcción del Estado argentino y cuando las guerras civiles todavía dejaban heridas abiertas en Cuyo, una pista documental fechada el 13 de septiembre de 1871 podría conducir a un episodio extraordinario de la historia mendocina. Una investigación histórica menciona informes elevados por dos comisarios a una autoridad de apellido Saldaña en el contexto de las poblaciones indígenas y las montoneras que actuaban en el norte provincial. La referencia remite al Archivo Histórico de Mendoza, aunque todavía falta localizar en línea la signatura completa —carpeta, documento y foja— que permita reconstruir palabra por palabra aquel expediente. El contexto, sin embargo, está sólidamente documentado y vuelve la pista especialmente atractiva. La actual zona de Lavalle era entonces conocida administrativamente como Rosario o Las Lagunas, dentro de la extensa región de Guanacache, territorio históricamente vinculado con comunidades huarpes y laguneras. Durante las décadas de 1860 y 1870 ese espacio se convirtió en uno de los escenarios más difíciles de controlar para los gobiernos de Mendoza y San Juan. Allí actuó José de los Santos Guayama, caudillo asociado a las montoneras federales, cuya influencia se extendió por buena parte de Cuyo y que llegó a mantener en jaque a autoridades, policías y fuerzas militares. La documentación estudiada por el antropólogo e investigador del CONICET Diego Escolar revela algo todavía más sorprendente: las fronteras entre autoridad oficial, población lagunera y montonera podían ser extraordinariamente difusas. En 1871, el propio intendente general de Policía de San Juan denunció que una autoridad mendocina de Las Lagunas recibía cabalgaduras robadas por Guayama, guardaba bienes procedentes de sus incursiones y que incluso su hijo habría combatido junto al caudillo. Escolar sostiene que jueces, subdelegados y comisarios locales habían funcionado durante décadas como mediadores entre las comunidades y el gobierno provincial, defendiendo tierras y grados de autonomía, mientras que después de Pavón ese antiguo equilibrio comenzó a quebrarse. Por eso, si se confirma el documento del 13 de septiembre, no estaríamos ante un simple parte policial: podría ser una pieza de primera mano de aquella lucha por controlar Guanacache, un territorio donde categorías como “indio”, “lagunero”, “montonero”, “gaucho” y hasta “comisario” podían cruzarse en las mismas personas y familias. La pista merece ser perseguida hasta el original: correspondencia policial, partes de comisarios, documentación de Gobierno y expedientes del entonces Departamento del Rosario correspondientes a septiembre de 1871. Hasta que aparezcan la carpeta y la foja exactas, debe considerarse una investigación abierta; pero el escenario histórico que la rodea es real, documentado y mucho más fascinante de lo que durante décadas contó la historia tradicional. #Mendoza #MendozAntigua #Guanacache #Huanacache #Lavalle #LagunasDelRosario #Huarpes #SantosGuayama #Montoneras #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #SigloXIX #IndigenousHistory #ArgentineHistory #MendozaHistory #Guanacache #Huarpes #HistoricalArchives #NineteenthCentury #ForgottenHistory
🔥⚖️🏛️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1919: MENDOZA DESTITUYÓ A SU VICEGOBERNADOR — EL JUICIO POLÍTICO QUE DEJÓ A DELFÍN ÁLVAREZ SIN DEFENSA 📜
El 13 de septiembre de 1919, uno de los conflictos políticos más ásperos de la Mendoza de comienzos del siglo XX llegó a su momento decisivo. El Senado provincial, convertido en Cámara de Justicia y presidido por Ricardo Báez, sometió a votación los cargos contra el vicegobernador Delfín Álvarez. El resultado fue contundente: 12 votos contra 6 confirmaron las acusaciones y, tras un cuarto intermedio, una comisión integrada por Ricardo Encina, Manuel Molina y Egidio Casnati redactó la sentencia que dispuso su destitución. Pero aquella jornada era apenas el desenlace de una pelea que había comenzado mucho antes. Álvarez había llegado a la vicegobernación acompañando a José Néstor Lencinas en 1918 y, cuando quedó interinamente al frente del Poder Ejecutivo, vetó la llamada Ley de Dietas, que establecía remuneraciones para los legisladores provinciales. Su argumento era explosivo en una provincia con serios problemas financieros: el erario no estaba en condiciones de afrontar esos pagos mientras maestros acumulaban dificultades salariales y algunos establecimientos educativos habían debido pasar a jurisdicción nacional. El veto profundizó una ruptura dentro del radicalismo mendocino: de un lado quedó el lencinismo; del otro, el sector que respaldaba a Álvarez y que terminó identificado como radicalismo intransigente. Un año antes ya se había intentado apartarlo mediante un procedimiento extraordinario: en octubre de 1918 el Senado impulsó un examen médico-psiquiátrico y suspendió momentáneamente al vicegobernador. Álvarez recurrió a la Suprema Corte de Mendoza, que declaró inconstitucional aquella suspensión y ordenó su reintegro. La crisis provincial terminó incluso alimentando la intervención federal dispuesta durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Tras nuevas elecciones legislativas, ampliamente favorables al lencinismo, Lencinas y Álvarez volvieron formalmente a sus cargos el 25 de julio de 1919; apenas cuatro días después ingresó en Diputados el pedido de juicio político. La acusación inicial era extensa: se hablaba de mal desempeño, problemas de conducta, ausencias sin autorización, supuesta malversación y del conflicto generado por la remoción y posterior reposición del secretario del Senado José P. Tobalina. Finalmente, el núcleo jurídico del proceso quedó concentrado en ese enfrentamiento por la secretaría del cuerpo, presentado como desacato y usurpación de autoridad. El juicio comenzó formalmente el 14 de agosto. La Constitución mendocina permitía entre diez y veinte días hábiles para preparar la defensa, pero la mayoría impuso el plazo mínimo. Durante las semanas siguientes se rechazaron pedidos de ampliación de términos y numerosas pruebas propuestas por los defensores. La investigación de Timmermann contabilizó nada menos que 23 rechazos a planteos presentados por la defensa o por senadores opositores durante las trece sesiones del proceso. El desenlace tuvo un dramatismo excepcional. El 12 de septiembre renunció como defensor Eduardo Godoy. Samuel de Rosas y Cabrera continuaron por unas horas, pero, ante otro rechazo de una solicitud de prórroga, abandonaron el Salón Rojo de la Legislatura y desistieron de continuar. Álvarez quedó prácticamente solo. Al día siguiente, 13 de septiembre, llegaron las votaciones: los dos cargos sometidos al cuerpo fueron confirmados por 12 votos contra 6 y se redactó la sentencia que ordenaba “destituir” a Delfín Álvarez del cargo de vicegobernador y remitir los antecedentes a la justicia ordinaria. Los seis radicales intransigentes que votaron contra la condena quisieron dejar asentada su disidencia en el acta; la mayoría no permitió esa modalidad y debieron agregar su posición en una hoja aparte, alegando, entre otras razones, la falta de defensa y la exclusión de pruebas. Más de un siglo después, el episodio continúa siendo excepcional: el estudio de la UNCuyo lo identifica como el primer juicio político realizado en Mendoza contra un integrante del Poder Ejecutivo provincial y concluye que el proceso completo se desarrolló en apenas unos cuarenta días. Delfín Álvarez, además, fue un personaje singular de la historia mendocina: había sobrevivido siendo niño al devastador terremoto de 1861 y conservó graves secuelas físicas durante toda su vida. Su retrato todavía puede verse en la Legislatura mendocina, representado de perfil, una imagen que hoy acompaña la memoria de aquel vicegobernador que pasó de integrar la fórmula vencedora del radicalismo a quedar enfrentado con su propio partido y apartado del poder mediante uno de los procesos institucionales más turbulentos de la Mendoza de 1919. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #DelfínÁlvarez #JoséNéstorLencinas #Lencinismo #JuicioPolítico #LegislaturaDeMendoza #Radicalismo #HistoriaArgentina #Efemérides #Mendoza1919 #ArchivoHistórico #HistoriaPolítica #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #PoliticalHistory #HistoricalArchives #OnThisDay
🔥⚖️📜 13 DE SEPTIEMBRE DE 1834: MENDOZA REDIBUJÓ SU JUSTICIA — DESDE PLEITOS DE 20 PESOS HASTA LA CÁMARA QUE TENÍA LA ÚLTIMA PALABRA 🇦🇷🏛️( IMAGEN ILUSTRATIVA)
En una Mendoza todavía sacudida por las guerras civiles y mucho antes de que la provincia tuviera su Constitución de 1854, el gobierno de Pedro Molina avanzó sobre uno de los problemas centrales del nuevo Estado provincial: decidir quién debía juzgar, qué autoridad podía intervenir en cada conflicto y hasta dónde podía apelarse una sentencia. La secuencia documental exige una precisión: el Reglamento de Administración de Justicia aparece citado como sancionado por la Sala de Representantes el 12 de septiembre de 1834, mientras que una investigación de la historiadora mendocina Teresa Alicia Giamportone señala que el Poder Ejecutivo lo promulgó el 13 de septiembre y que fue difundido en el Registro Ministerial. No fue una reforma menor. El texto, compuesto por más de cien artículos, diseñó una auténtica pirámide judicial que comenzaba con decuriones y comisarios y continuaba con subdelegados de villa, jueces de Comercio y Minería, jueces Civil y Criminal, hasta culminar en la Cámara de Justicia. El dinero en disputa incluso determinaba qué autoridad intervenía: los decuriones atendían causas de hasta 20 pesos y debían intentar primero conciliar a las partes; los comisarios resolvían asuntos de entre 20 y 50 pesos y revisaban decisiones de los decuriones; los pleitos civiles superiores a 50 pesos pasaban al juez Civil. También existía un juez del Crimen para los asuntos penales y se incorporó la figura del asesor titular, que debía ser abogado y cuya opinión resultaba necesaria para las decisiones de los jueces Civil y Criminal. La Cámara de Justicia quedaba en la cúspide del sistema y funcionaba como supremo tribunal provincial, aunque el mecanismo de apelaciones incluía también a su presidente como instancia intermedia. El reglamento intentaba, al menos en el diseño institucional de la ciudad, quitar al gobernador la intervención directa en las causas judiciales y reservarlas a autoridades específicas; sin embargo, la realidad mendocina mostraba una enorme dificultad: faltaban abogados. Gran parte de quienes administraban justicia eran jueces legos, ciudadanos sin formación jurídica profesional, aunque con experiencia práctica. En la campaña la separación entre poderes era todavía más difusa: los subdelegados podían acumular atribuciones judiciales, policiales, fiscales e incluso militares. Aquella organización tampoco permaneció intacta demasiado tiempo: en mayo de 1835, apenas meses después, la propia Sala de Representantes eliminó la Cámara de Justicia y la sustituyó por un Juez de Alzadas, alegando escasez de letrados y de fondos; en 1838 la Cámara volvería a ser restablecida. Por eso aquel reglamento de septiembre de 1834 es mucho más que una vieja norma: permite observar a Mendoza en pleno proceso de construcción del Estado, intentando pasar de las estructuras heredadas del orden colonial a una justicia provincial reglamentada, escalonada y cada vez más vinculada a leyes y procedimientos. Los Registros Ministeriales de 1834 conservados y utilizados por investigadores del Archivo Histórico/General de la Provincia forman parte de las fuentes fundamentales para reconstruir ese proceso. Un papel de hace 192 años que establecía algo tan cotidiano y al mismo tiempo tan decisivo como quién podía juzgar a quién, cuándo podía apelarse y qué autoridad tenía la última palabra. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #EfeméridesMendocinas #PedroMolina #JusticiaMendocina #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #SigloXIX #PatrimonioHistórico #HistoriaDelDerecho #MendozaHistory #ArgentineHistory #LegalHistory #HistoricalArchives #19thCentury
🔥🍷🚪 13 DE SEPTIEMBRE DE 1853: LA PUERTA DE SAUCE Y PERAL QUE ABRIÓ UNA VENTANA A LAS BODEGAS DE LA MENDOZA ANTES DEL GRAN TERREMOTO 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1853, un inventario de bienes levantado en Mendoza dejó registrada una escena aparentemente sencilla que, más de 170 años después, se convierte en una extraordinaria ventana hacia la vida material y la arquitectura vitivinícola de la provincia. El documento corresponde al inventario de bienes de Lucas García y está identificado como AHM, Carpeta 25, Documento 7, folio 3. Entre sus descripciones aparece una bodega cuya puerta miraba hacia el sur y medía aproximadamente tres varas de alto por dos de ancho. Pero lo verdaderamente llamativo está en los materiales: la abertura poseía estructura y marco de madera de sauce, umbrales confeccionados con madera de peral, elementos de hierro —entre ellos alcayatas— y cerradura. No era simplemente una puerta: era parte de la tecnología cotidiana con la que se construían y utilizaban los espacios productivos mendocinos a mediados del siglo XIX. Los estudios histórico-arquitectónicos sobre las bodegas de Mendoza muestran que, justamente desde mediados de ese siglo, estos establecimientos todavía respondían en gran medida a técnicas y materiales disponibles localmente, antes de la profunda transformación tecnológica que acompañaría a la vitivinicultura industrial de fines del XIX. Investigaciones del CONICET documentan para bodegas mendocinas antiguas el empleo de adobe, adobón, piedra, madera y cubiertas tradicionales, y remarcan que la disponibilidad de materiales condicionaba directamente las soluciones constructivas. El año 1853 es además especialmente significativo para la historia agrícola de Mendoza: la Universidad Nacional de Cuyo registra entonces la creación de la Quinta Normal de Agricultura, dirigida por el francés Michel Aimé Pouget, quien introdujo desde Chile colecciones de vides y frutales y participó de una etapa decisiva de renovación de la viticultura provincial. La bodega inventariada pertenecía, por lo tanto, a una Mendoza que estaba exactamente en el umbral de una transformación. Todavía faltaban décadas para la explosión vitivinícola moderna: estudios del INCIHUSA señalan que hasta los años 1870 la producción de vino tenía fundamentalmente alcance local y regional y que la expansión masiva recién se aceleraría en las décadas siguientes; en 1864 existían poco más de 50 bodegas, mientras que en 1899 ya se contabilizaban 1.084 establecimientos. Y existe otro detalle que vuelve este inventario todavía más valioso: fue redactado apenas ocho años antes del terremoto del 20 de marzo de 1861, la catástrofe que destruyó la antigua ciudad de Mendoza. Los testimonios contemporáneos llegaron a afirmar que prácticamente no había quedado una casa en pie, y el desastre obligó luego a replantear la ciudad y sus construcciones. Por eso, aquella puerta de sauce y peral es mucho más que una curiosidad de carpintería: constituye una pequeña evidencia material de una Mendoza anterior al terremoto, anterior al ferrocarril y anterior a las enormes bodegas industriales. Detrás de esas tres varas de madera se esconde una forma de construir, producir y vivir que desapareció en gran medida con las transformaciones de la segunda mitad del siglo XIX. Y el documento todavía puede reservar sorpresas: el folio 3 parece formar parte de un inventario más amplio, por lo que una revisión completa de la Carpeta 25, Documento 7, podría revelar tinajas, lagares, viñas, herramientas, animales, muebles, deudas o instalaciones vinculadas con la propiedad de Lucas García. Un simple inventario judicial podría terminar convirtiéndose en una verdadera radiografía de una bodega mendocina de 1853. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #BodegasDeMendoza #Patrimonio #ArchivoHistorico #HistoriaArgentina #VinoArgentino #SigloXIX #TerremotoDe1861 #WineHistory #MendozaHistory #ArgentineWine #HistoricWinery #WineHeritage #ArgentinaHistory #19thCentury
🔥⚔️🏔️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1810: LOS 200 HOMBRES QUE SALIERON DE MENDOZA PARA LA GUERRA REVOLUCIONARIA Y QUEDARON ATRAPADOS ENTRE ARMAS, CARRETAS, DINERO Y ÓRDENES CONTRADICTORIAS 🇦🇷📜
Apenas cuatro meses después de la Revolución de Mayo, cuando el nuevo gobierno de Buenos Aires todavía intentaba extender su autoridad sobre el antiguo Virreinato, Mendoza ya estaba aportando hombres, armas y recursos a una empresa militar que terminaría llevando la guerra hacia el Alto Perú. Un documento identificado directamente en el Inventario Analítico del Archivo del Gobierno de Buenos Aires, conservado por el Archivo General de la Nación, permite ponerle una fecha precisa a uno de los capítulos menos conocidos de aquella movilización: el 13 de septiembre de 1810 quedó registrado que Juan Bautista Morón “manifiesta los inconvenientes” para cumplir la orden de que los 200 hombres que conducía pudieran continuar con la expedición al Perú. Pero aquella frase burocrática era apenas el final de semanas de dificultades, discusiones y preparativos. Ya el 28 de julio la Junta había ordenado a Isidro Maza que, con la mayor rapidez posible, salieran 200 hombres de Mendoza para incorporarse a la expedición en las proximidades de Córdoba. El 6 de agosto la documentación señalaba que se estaban tomando medidas para que el contingente pudiera partir y un oficio de Maza revela hasta qué punto organizar 200 soldados en la Mendoza de 1810 era una verdadera operación logística: faltaban fusiles útiles, había problemas con las carretas y las boyadas, los hombres permanecían acuartelados recibiendo instrucción y debía resolverse hasta su vestuario. Una transcripción del oficio mendocino del 18 de agosto precisa que marchaban 200 hombres y tres oficiales, que se habían reservado 150 fusiles con sus cartucheras y que el vestuario había sido costeado con parte del propio sueldo de los soldados. El AGN confirma además que ese 18 de agosto Juan Bautista Morón figuraba dispuesto a marchar hacia la capital con “los 200 reclutas y algún armamento”, mientras Isidro Maza informaba las medidas adoptadas para la remisión de los hombres de auxilio. Y todavía quedaban conflictos por delante. El 29 de agosto Maza comunicó que José Moldes había introducido cambios en el armamento de esos “200 hombres destinados al Perú”; ese mismo día Moldes remitió cuatro estados sobre los productos de Tabacos y Real Hacienda, las plazas existentes y vacantes, los pagos realizados a las tropas de frontera y los gastos de la expedición. El 5 de septiembre Alejo Nazarre envió la lista de los donativos reunidos en Mendoza para sostenerla. Así se llega al 13 de septiembre, cuando Morón comunicó que existían inconvenientes para que los 200 hombres bajo su conducción pudieran seguir adelante. El episodio permite mirar la Revolución de Mayo desde una perspectiva mucho más concreta: la independencia no avanzaba solamente mediante proclamas y grandes discursos; necesitaba reclutas, fusiles, cartucheras, ropa, dinero, animales de tiro, carretas, oficiales, comunicaciones y vecinos dispuestos a contribuir. Morón, además, no era un personaje accidental: la propia documentación del AGN registra que el 27 de junio la Junta lo había comisionado para viajar a Mendoza e impedir que se enviaran armas hacia la Córdoba contrarrevolucionaria. La fuerza a la que debían incorporarse aquellos hombres formaba parte de la Primera Expedición Auxiliadora al Perú, inicialmente comandada por Francisco Ortiz de Ocampo y con Antonio González Balcarce como segundo jefe; aquella campaña avanzaría hacia el norte y pocas semanas después tendría uno de sus momentos decisivos en Suipacha, el 7 de noviembre de 1810, primera gran victoria militar de la Revolución. No existe, sin embargo, evidencia suficiente para afirmar que los 200 hombres conducidos por Morón combatieran específicamente en Suipacha: el documento del 13 de septiembre justamente demuestra que su marcha estaba encontrando obstáculos. Y allí reside buena parte de su valor histórico. Mientras la gran historia recuerda batallas y generales, estos papeles permiten observar la maquinaria humana y económica que hubo detrás de la revolución: 200 hombres reunidos en Mendoza, destinados a una guerra que recién comenzaba y cuya marcha, hace más de dos siglos, quedó detenida por problemas que hoy reaparecen escritos en una sencilla línea del Archivo General de la Nación. Fuente documental principal: Archivo General de la Nación, Archivo del Gobierno de Buenos Aires, S10-158 y S10-159. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #13DeSeptiembre #RevoluciónDeMayo #1810 #JuanBautistaMorón #JoséMoldes #IsidroMaza #PrimeraJunta #EjércitoAuxiliar #AltoPerú #HistoriaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNación #IndependenciaArgentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #MayRevolution #IndependenceHistory #HistoricalDocuments #UpperPeru #HistoryOfArgentina
🔥⚖️⛓️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1786: PIDIERON “PERPETUO SILENCIO” PARA EL PADRE QUE LUCHABA POR LIBERAR A SU HIJO ESCLAVIZADO EN MENDOZA 🇦🇷📜(IMAGEN ILUSTRATIVA)
Los papeles de la justicia mendocina dejaron registrada una historia tan dramática que parece escrita para una novela, pero ocurrió realmente. Pascual Suárez era un trabajador criollo de modestos recursos, analfabeto, casado con Andrea Corvalán, una mujer mulata esclavizada perteneciente a la hacienda de María Corvalán y Castilla. De aquella unión nació en Mendoza, el 20 de junio de 1762, Luis Suárez, quien heredó la condición jurídica de esclavizado de su madre. Pascual se propuso conseguir la libertad de su hijo y llegó a un acuerdo con María Corvalán: Luis fue tasado en 280 pesos y, según declaró posteriormente el padre, había entregado 137 pesos y 4 reales, además de trabajar para la propietaria sin cobrar jornal y hacerse cargo durante años de la alimentación y vestimenta de su hijo. El problema explotó cuando María Corvalán murió el 9 de diciembre de 1785. Pascual no tenía recibos que demostraran aquellos pagos y los testamentos de la hacendada decían exactamente lo contrario de lo que él defendía: en 1765 había dispuesto entregar al pequeño Luis a Estanislao Puebla y en 1776 volvió a describirlo expresamente como “esclavo”. Así comenzó una feroz batalla judicial. Pascual presentó como testigos a Victoriano Díaz, Santiago Corvalán y Micaela Munive, personas de los sectores populares que respaldaron su versión, pero la defensa de la testamentaría atacó precisamente su condición social y étnica. El sacerdote Martín Ladrón de Guevara, vicario eclesiástico y albacea de María Corvalán, cuestionó el valor de aquellos testimonios, reclamó documentos escritos y llegó incluso a intentar que Luis fuera enviado a la cárcel mientras se resolvía el proceso; Pascual, incapaz de afrontar una elevada fianza, consiguió en cambio que su hijo quedara depositado bajo custodia de Tomás Alvarado. Pero el episodio más impactante quedó fechado el 13 de septiembre de 1786. Ese día, Ladrón de Guevara volvió a cargar contra Pascual, lo consideró merecedor de reprensión y castigo y solicitó al juez que, si no presentaba nuevos documentos, se le impusiera nada menos que “perpetuo silencio”. La expresión no es una reconstrucción moderna ni una licencia literaria: aparece reproducida en la documentación del expediente. La paradoja era brutal. Pascual era analfabeto; sus presentaciones debían ser firmadas por otra persona “a ruego” suyo y, frente a una elite que poseía testamentos, libros de cuentas y acceso a la cultura escrita, sus principales armas eran su palabra y los testimonios de otros hombres y mujeres de condición humilde. Las actuaciones de aquel 13 de septiembre están citadas por Lacoste en el Archivo Histórico de Mendoza, Época Colonial, Sección Judicial Civil, Carpeta 195, Documento 14: folios 11v-12, 12v, 13v, 13v-14 y 19-19v. El expediente anterior del mismo conflicto figura como Carpeta 286, Documento 37, iniciado el 29 de abril de 1786. La lucha no terminó allí. En 1791 la justicia mendocina rechazó la demanda de Pascual y posteriormente la Real Audiencia de Buenos Aires también confirmó la condición esclava de Luis. Sin embargo, la familia siguió insistiendo hasta alcanzar una transacción por la cual debió aportar todavía más dinero para obtener finalmente su libertad. La Carta de Libertad no ha sido hallada, pero existe una evidencia decisiva: en el censo parroquial mendocino del 27 de agosto de 1802 Luis Suárez aparece registrado como “libre”, junto con su esposa Norberta Fredes y sus hijos. Así, detrás de unas palabras escritas hace 240 años aparece algo mucho mayor que un simple pleito patrimonial: la lucha de una familia humilde contra un sistema que convertía a un hijo en propiedad, descalificaba a los testigos por su origen social y pretendió silenciar al hombre que insistía en reclamar su libertad. Y, sin embargo, Pascual Suárez no guardó silencio. 📜⛓️🔥 #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Esclavitud #Afroargentinos #Afrodescendientes #HistoriaColonial #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #MemoriaHistorica #Libertad #PascualSuarez #LuisSuarez #ColonialMendoza #ArgentineHistory #MendozaHistory #SlaveryHistory #AfroArgentines #BlackHistory #ColonialHistory #HistoricalDocuments #Freedom
















