Eduardo Miguel Hearne, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1895 y falleció el 10 de enero de 1962 en San Luis. Más tarde lo trasladaron al Cementerio Británico de Mendoza, ubicado dentro del cementerio de la Ciudad de Mendoza Fue uno de aquellos hombres que se adelantaron a su tiempo: obtuvo el brevet N.º 145 y dejó una huella firme en los primeros años de la aviación nacional. Cabe hacer una precisión importante sobre el reconocimiento legal: la referencia correcta es la Ley 18.559, que lo incorporó oficialmente entre los Precursores de la Aeronáutica Argentina y consignó su actividad aérea casi permanente desde 1920. Ese reconocimiento no fue simbólico ni menor. La propia norma destaca a Eduardo Miguel Hearne como fundador del Aeródromo Escuela de Longchamps en 1920 y recuerda que intentó el primer vuelo Buenos Aires–Río de Janeiro–Buenos Aires entre el 28 de enero y el 2 de febrero de 1921, a bordo de un avión S.V.A.. La historiografía especializada también lo ubica entre los grandes nombres de los raids sudamericanos de comienzos de los años veinte, en una etapa en la que volar implicaba asumir riesgos extremos, con máquinas frágiles y rutas todavía inciertas. Su trayectoria tuvo además un episodio muy recordado en la cordillera. En 1921, al intentar unir Buenos Aires con Lima en homenaje al centenario peruano, Hearne proyectó cruzar los Andes por la zona de Mendoza. Durante esa travesía sufrió una falla mecánica, debió aterrizar de emergencia en la nieve cerca de Las Cuevas y fue rescatado por personal ferroviario (imagen adjunta). Ese episodio forma parte de la memoria aeronáutica regional y ayuda a entender por qué su nombre sigue siendo valioso dentro de la historia de la aviación argentina. Incluso, parte de su legado documental —cartas, telegramas, recortes y fotografías— fue conservado en álbumes personales hoy vinculados al Museo Nacional de Aeronáutica de Morón. Todo esto puede encontrarse hoy en fuentes públicas y estudios históricos, por si resulta de interés profundizar en su figura. Y vale la pena hacerlo: hablar de Eduardo Miguel Hearne es recordar a uno de esos pioneros que, con coraje, visión y espíritu de aventura, ayudaron a empujar los límites de la aeronáutica argentina cuando el cielo todavía era territorio de unos pocos. #EduardoMiguelHearne #AviaciónArgentina #HistoriaAeronautica #PionerosDelAire #LasCuevas #Longchamps #RaidsAéreos #HistoriaArgentina #PrecursoresDeLaAeronáutica #MemoriaHistórica #ArgentineAviation #AviationHistory #AirPioneers #HistoricFlights #AndesCrossing. Gentileza: (Thomas Eduardo Hearne)
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martes, 21 de abril de 2026
Eduardo Miguel Hearne, el pionero que desafió los Andes y ayudó a abrir el cielo argentino
Eduardo Miguel Hearne, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1895 y falleció el 10 de enero de 1962 en San Luis. Más tarde lo trasladaron al Cementerio Británico de Mendoza, ubicado dentro del cementerio de la Ciudad de Mendoza Fue uno de aquellos hombres que se adelantaron a su tiempo: obtuvo el brevet N.º 145 y dejó una huella firme en los primeros años de la aviación nacional. Cabe hacer una precisión importante sobre el reconocimiento legal: la referencia correcta es la Ley 18.559, que lo incorporó oficialmente entre los Precursores de la Aeronáutica Argentina y consignó su actividad aérea casi permanente desde 1920. Ese reconocimiento no fue simbólico ni menor. La propia norma destaca a Eduardo Miguel Hearne como fundador del Aeródromo Escuela de Longchamps en 1920 y recuerda que intentó el primer vuelo Buenos Aires–Río de Janeiro–Buenos Aires entre el 28 de enero y el 2 de febrero de 1921, a bordo de un avión S.V.A.. La historiografía especializada también lo ubica entre los grandes nombres de los raids sudamericanos de comienzos de los años veinte, en una etapa en la que volar implicaba asumir riesgos extremos, con máquinas frágiles y rutas todavía inciertas. Su trayectoria tuvo además un episodio muy recordado en la cordillera. En 1921, al intentar unir Buenos Aires con Lima en homenaje al centenario peruano, Hearne proyectó cruzar los Andes por la zona de Mendoza. Durante esa travesía sufrió una falla mecánica, debió aterrizar de emergencia en la nieve cerca de Las Cuevas y fue rescatado por personal ferroviario (imagen adjunta). Ese episodio forma parte de la memoria aeronáutica regional y ayuda a entender por qué su nombre sigue siendo valioso dentro de la historia de la aviación argentina. Incluso, parte de su legado documental —cartas, telegramas, recortes y fotografías— fue conservado en álbumes personales hoy vinculados al Museo Nacional de Aeronáutica de Morón. Todo esto puede encontrarse hoy en fuentes públicas y estudios históricos, por si resulta de interés profundizar en su figura. Y vale la pena hacerlo: hablar de Eduardo Miguel Hearne es recordar a uno de esos pioneros que, con coraje, visión y espíritu de aventura, ayudaron a empujar los límites de la aeronáutica argentina cuando el cielo todavía era territorio de unos pocos. #EduardoMiguelHearne #AviaciónArgentina #HistoriaAeronautica #PionerosDelAire #LasCuevas #Longchamps #RaidsAéreos #HistoriaArgentina #PrecursoresDeLaAeronáutica #MemoriaHistórica #ArgentineAviation #AviationHistory #AirPioneers #HistoricFlights #AndesCrossing. Gentileza: (Thomas Eduardo Hearne)
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El mapa que reveló a la Argentina de 1895: así se veía el país cuando el censo quiso medirlo todo
El mapa de “La República Argentina del segundo censo nacional. 1895” es mucho más que una pieza cartográfica: es un retrato histórico del país en plena etapa de organización territorial. A simple vista impacta por su formato vertical, la delicada coloración que distingue provincias y regiones, la cuadrícula geográfica que ordena la lámina y la presencia de los países limítrofes —Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile— junto a la inmensidad del océano Atlántico y del Pacífico. Al observarlo con detenimiento, aparecen provincias, capitales, líneas ferroviarias, cursos de agua, antiguas divisiones administrativas y hasta un pequeño recuadro con las Islas Malvinas, mientras que los pliegues, desgastes y roturas del papel —especialmente en el cartucho inferior derecho— refuerzan su valor como documento material de época. La imagen también deja ver una Argentina pensada desde la lógica estatal de fines del siglo XIX: un territorio que debía ser medido, clasificado y mostrado con precisión. La concentración de trazados ferroviarios en el centro y el litoral, la fuerte marcación de límites internos y externos, y el detalle puesto en nombres y jurisdicciones convierten al mapa en una síntesis visual del país que se estaba consolidando políticamente. No es casual: esta pieza pertenece a la Mapoteca del Archivo General de la Nación, y fue difundida en la colección oficial Cartografía histórica argentina, que presenta estos documentos como fuentes para repensar la construcción histórica del territorio. Además, el contexto le da todavía más fuerza. El Segundo Censo de la República Argentina se realizó el 10 de mayo de 1895 y registró 4.044.911 habitantes. Fue, además, la primera gran operación estadística de alcance general que incorporó un relevamiento industrial de cobertura nacional, señal de un país que no solo quería contar a su población, sino también medir su producción, su economía y su capacidad de expansión. Por eso, este mapa no solo muestra la Argentina de 1895: muestra también la ambición de un Estado que buscaba conocerse, organizarse y proyectarse hacia el futuro. #HistoriaArgentina #CartografíaHistórica #SegundoCensoNacional #Argentina1895 #MapasAntiguos #ArchivoGeneralDeLaNacion #MemoriaCartográfica #PatrimonioHistórico #HistoricalMaps #ArgentineHistory #OldMaps #HistoricalCartography #NationalCensus #MapHistory #ArchivalHeritage
La Buenos Aires secreta: las calles que guardan emperadores, próceres y la memoria de la Independencia (Imagen Ilustrativa)
Basta mirar con atención el mapa porteño para descubrir que sus nombres encierran mucho más que simples referencias urbanas. Algunas arterias de la ciudad funcionan como verdaderas cápsulas de historia. Entre ellas aparecen Moctezuma y Atahualpa, dos nombres que remiten a grandes figuras del pasado americano. Conviene hacer una precisión histórica: no corresponden a 1492, sino a etapas posteriores de la conquista. Moctezuma II quedó ligado al avance de Hernán Cortés sobre México desde 1519, mientras que Atahualpa fue el soberano inca capturado por Francisco Pizarro en 1532. Además, el nomenclador oficial porteño registra ambas denominaciones desde la ordenanza del 27 de noviembre de 1893. Son detalles que suelen pasar inadvertidos, pero que revelan hasta qué punto los nombres de las calles pueden transformarse en una lección de historia al aire libre. Si esto se enseñara con más profundidad en la escuela, sería más fácil advertir que el trazado urbano también conserva memoria política, cultural y simbólica. La propia Ciudad de Buenos Aires destacó que muchas de sus calles, avenidas e incluso barrios funcionan como homenajes permanentes a protagonistas de la Independencia argentina. De hecho, si alguien quisiera recordar quiénes firmaron el Acta de la Independencia, podría hacer el ejercicio de caminar por la ciudad. Desde la zona de Santa Fe rumbo a Palermo aparecen nombres ligados al Congreso de Tucumán, como Godoy Cruz, Fray Justo Santa María de Oro, Darregueyra, Uriarte, Thames —a veces escrito erróneamente como “Támez”— y Serrano. Todos ellos recuerdan a diputados del Congreso: Tomás Godoy Cruz por Mendoza; Fray Justo Santa María de Oro por San Juan; José de Darregueyra por Buenos Aires; Pedro Francisco de Uriarte por Santiago del Estero; José Ignacio Thames por Tucumán; y José Mariano Serrano por Charcas. Y el recorrido no termina ahí. En otros sectores de la ciudad también aparecen Sánchez de Loria, Maza y Salguero, que remiten a Mariano Sánchez de Loria, Juan Agustín Maza y Jerónimo Salguero, también congresales de 1816. En total, fueron 29 los diputados que suscribieron el acta, y buena parte de sus apellidos quedó grabada en la geografía porteña. Por eso, caminar Buenos Aires puede ser también una forma de estudiar: cada esquina, cada pasaje y cada cartel tienen algo para contar sobre el pasado argentino y americano. #CallesDeBuenosAires #HistoriaArgentina #BuenosAiresOculta #MemoriaUrbana #CongresoDeTucuman #IndependenciaArgentina #CuriosidadesHistoricas #PatrimonioPorteño #StreetsOfBuenosAires #ArgentineHistory #UrbanMemory #HiddenBuenosAires #TucumanCongress #IndependenceHistory #HistoricCity
Vista Exterior de La Pyramid, 1910: la bodega de Godoy Cruz que convirtió a Luis Filippini en uno de los grandes nombres del vino mendocino
La imagen de 1910 muestra el exterior del establecimiento vitivinícola La Pyramid, propiedad de Luis Filippini, en Godoy Cruz, Mendoza. La escena deja ver una arquitectura sobria y funcional, con grandes naves de bodega, árboles en el frente y un entorno todavía semi rural, propio de un departamento que por entonces era uno de los grandes motores de la expansión vitivinícola mendocina. Más que una simple vista edilicia, la fotografía retrata una etapa en la que Godoy Cruz consolidaba su perfil productivo y el vino comenzaba a definir buena parte de su identidad económica y urbana. Luis Filippini había nacido en Italia en 1872 y llegó a Mendoza desde la Toscana en 1888. Después de algunos años de trabajos modestos, en 1901 inauguró su propia bodega y champañera, dando origen a una empresa que con el tiempo alcanzaría notable prestigio dentro de la industria local. La elección del nombre “La Pyramid” no pasó inadvertida: estudios sobre marcas vitivinícolas mendocinas la citan como uno de los casos más singulares de denominaciones “exóticas” dentro del universo bodeguero de comienzos del siglo XX. La trayectoria de la firma fue amplia y diversa. La bodega Filippini elaboró distintas clases de vinos y bebidas, entre ellas el célebre Passito del Santo, el Gran Filippini en variedades rosada y tinta, las grappas Coihué y Traguito, el Oporto Don Andrés, además de vinos blancos comercializados como Chateau San Rafael, Selecto Chablis y Viña del Cerro. En el rubro espumante, llegó a producir unas 300.000 botellas anuales, una cifra que habla del crecimiento alcanzado por la empresa en su etapa de madurez. La bodega prosperó durante décadas y dejó una huella profunda en Godoy Cruz. Investigaciones históricas sobre el boom vitivinícola mendocino señalan que La Pyramid se mantuvo como una firma relevante hasta bien entrada la década de 1960, aunque luego comenzó un proceso de declive que desembocó en su quiebra en 1979. Incluso en el siglo XXI su memoria siguió presente en el paisaje urbano: la antigua champañera fue finalmente demolida en 2012, mientras calles y espacios públicos del departamento continúan homenajeando a la familia Filippini. Vista hoy, esta fotografía de 1910 no solo documenta el exterior de una bodega. También conserva la imagen de una Mendoza en pleno auge vitivinícola, cuando inmigrantes emprendedores como Luis Filippini levantaban establecimientos que terminarían marcando la historia económica, social y urbana de Godoy Cruz. La Pyramid fue una de esas casas que ayudaron a convertir al departamento en un nombre inseparable del vino mendocino. #LaPyramid #LuisFilippini #GodoyCruz #Mendoza #HistoriaVitivinícola #BodegasDeMendoza #PatrimonioMendocino #VinoArgentino #MemoriaDelVino #FotosAntiguas #LaPyramid #LuisFilippini #GodoyCruzHistory #MendozaWine #WineHeritage #HistoricWinery #ArgentineWine #CulturalHeritage #VintagePhotography #WineHistory
21 de abril de 1994 murió en Buenos Aires Raúl Soldi, el pintor argentino que llevó su arte de Glew al Vaticano y convirtió la belleza en eternidad
Fue uno de los artistas argentinos más reconocidos del siglo XX, pintor, muralista y escenógrafo de proyección internacional. Había nacido en la misma ciudad el 27 de marzo de 1905 y se formó inicialmente en la Academia Nacional de Bellas Artes. Muy joven viajó a Europa: pasó por Alemania y luego se instaló en Italia, donde continuó sus estudios en la Academia de Brera de Milán, una experiencia decisiva para su formación y para su contacto con el ambiente artístico moderno de la época. Su carrera creció pronto más allá de la Argentina. Ya de regreso en el país, y luego de obtener una beca de la Comisión Nacional de Cultura, viajó a Estados Unidos, donde trabajó como escenógrafo en Hollywood, una faceta menos conocida pero fundamental dentro de su trayectoria. Desde fines de la década de 1930 y comienzos de la de 1940 su obra comenzó a circular con fuerza en el exterior, con presencia en muestras y salones que consolidaron su prestigio fuera del país. Entre todas sus realizaciones, una de las más entrañables y recordadas fue la que comenzó en 1953 en la Iglesia Santa Ana de Glew, en la provincia de Buenos Aires. Allí pintó durante veintitrés veranos una serie de frescos que terminaron convirtiéndose en una de las obras religiosas más singulares del arte argentino. La Secretaría de Cultura recuerda que fueron trece murales dedicados a la historia de Santa Ana, ejecutados principalmente con la técnica del fresco renacentista. Su talento también dejó una marca imborrable en otros espacios emblemáticos. En 1966 emprendió la decoración de la cúpula del Teatro Colón, una obra monumental que representa el universo teatral en un gran mural de 53 figuras desplegadas sobre unos 400 metros cuadrados. Dos años después, en 1968, viajó a Israel para realizar un fresco en la Basílica de la Anunciación de Nazaret, inspirado en el milagro de la Virgen de Luján, trabajo que concluyó en apenas sesenta días. Otro de sus grandes orgullos llegó en 1987, cuando los Museos del Vaticano incorporaron a su patrimonio sacro la obra “La Virgen y el Niño”; además, allí también quedó catalogada “Santa Ana y la Virgen Niña”, un reconocimiento extraordinario que confirmó el alcance universal de su pintura. Para entonces, Soldi ya era visto como una de las grandes figuras del arte argentino, un creador de sensibilidad poética cuya obra había trascendido fronteras y se había ganado un lugar en colecciones y espacios de gran prestigio internacional. La muerte lo encontró serenamente en su casa de Buenos Aires, a los 89 años. Pero su legado siguió creciendo. Hoy Raúl Soldi es recordado no solo por la delicadeza de sus figuras, la musicalidad de sus composiciones y la atmósfera soñada de sus escenas, sino también por haber unido la pintura con la emoción, la fe, el teatro y la memoria. Su obra hizo de la armonía una forma de arte, y de esa armonía, una huella perdurable en la cultura argentina. #RaúlSoldi #ArteArgentino #PinturaArgentina #HistoriaDelArte #SantaAnaDeGlew #TeatroColón #Nazaret #MuseosDelVaticano #CulturaArgentina #GrandesArtistas #RaulSoldi #ArgentineArt #LatinAmericanArt #ModernArt #Muralism #ArtHistory #TeatroColon #SacredArt #BuenosAiresArt #CulturalHeritage
Del “fin del mundo” al chiste del ego: así fue el humor con el que el Papa Francisco se presentó ante el mundo y también se rió de los argentinos
Una de las primeras humoradas públicas que dejó el Papa Francisco al inicio de su pontificado fue la que pronunció la misma noche de su elección, el 13 de marzo de 2013, cuando apareció en el balcón central de San Pedro y dijo: “Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”. Con esa frase, Jorge Mario Bergoglio no solo rompió la solemnidad del momento con una sonrisa, sino que también ubicó de inmediato su procedencia: venía de Buenos Aires, de la periferia geográfica del viejo centro europeo de la Iglesia, y eligió presentarse con cercanía, ironía y sencillez. Aquella salida condensó mucho de su estilo. Francisco se mostró desde el primer minuto como un pontífice capaz de combinar gravedad institucional con lenguaje llano, sentido popular y una cuota de humor bien rioplatense. En cierto modo, esa frase también funcionó como una manera de poner a la Argentina en su justo lugar: no en el centro del mundo, como a veces solemos imaginarnos, sino en ese “fin del mundo” desde donde él mismo había llegado a Roma. El propio Vaticano volvió luego sobre esas palabras como una señal del cambio de época que supuso la elección del primer Papa nacido fuera de Europa en muchos siglos. Tiempo después, ya como Papa, Francisco volvió a apelar a ese humor autocrítico tan argentino. En una entrevista concedida en 2015 a la periodista mexicana Valentina Alazraki, de Televisa, lanzó otra de sus frases más recordadas: al hablar del carácter argentino dijo que no somos precisamente humildes y bromeó con esta pregunta: “¿Usted sabe cómo se suicida un argentino?”; enseguida respondió: “Se sube arriba de su ego y de ahí se tira abajo”. La ocurrencia recorrió el mundo porque condensaba, en tono de chiste, una observación punzante sobre cierta soberbia, vanidad o desmesura que muchas veces forma parte del imaginario sobre nosotros mismos Más allá de la risa, las dos frases tienen un fondo común. No fueron simples ocurrencias sueltas: hablaban de identidad, de costumbres y de la necesidad de relativizar nuestros propios excesos. Francisco usaba el humor no solo para caer simpático, sino también para desarmar solemnidades, bajar egos y mirar con más verdad ciertas conductas culturales. En ese registro tan suyo, el chiste servía para pensar. Y tal vez por eso quedó tan grabado: porque detrás de la broma había siempre una observación humana, directa y profundamente real. #PapaFrancisco #JorgeMarioBergoglio #HumorDelPapa #FinDelMundo #EgoArgentino #FrasesDelPapa #Argentina #Vaticano #HistoriaContemporánea #IdentidadArgentina #PopeFrancis #JorgeMarioBergoglio #PapalHumor #EndOfTheWorld #ArgentineIdentity #Vatican #CatholicChurch #FamousQuotes #LatinAmericanPope #CulturalIdentity
21 de Abril de 1960 - Brasilia: la ciudad soñada que cambió para siempre a Brasil y llevó la modernidad al corazón del país
El 21 de abril de 1960 fue inaugurada Brasilia y, desde ese día, pasó a convertirse en la capital administrativa de Brasil, en reemplazo de Río de Janeiro. La nueva ciudad no surgió de un impulso improvisado: la idea de trasladar la capital al interior del territorio venía discutiéndose desde mucho antes, incluso desde el período imperial, y quedó incorporada de manera formal en la Constitución republicana de 1891, que ya reservaba un área en el altiplano central para ese futuro traslado. El proyecto recién tomó forma concreta cuando Juscelino Kubitschek asumió la presidencia en 1956 y decidió convertir aquella vieja aspiración en una obra real. Primero se definió la implantación en el Planalto Central, en la región que luego integraría el Distrito Federal, en una zona entonces vinculada al estado de Goiás. A partir de allí comenzaron los trabajos de infraestructura, movimientos de tierra y acondicionamiento del sitio, dentro de una operación estatal gigantesca que cambió para siempre el centro geográfico del país. La planificación urbana de la nueva capital se resolvió mediante el Concurso Nacional del Plano Piloto, ganado en 1957 por Lúcio Costa, mientras que Oscar Niemeyer quedó a cargo del diseño de los principales edificios públicos. El resultado fue una de las experiencias urbanísticas más influyentes del siglo XX: una ciudad organizada sobre grandes ejes, con separación funcional entre áreas administrativas y residenciales, supercuadras de vivienda y un lenguaje arquitectónico plenamente identificado con el urbanismo moderno de posguerra. La propia UNESCO la define como un hito central en la historia mundial del urbanismo. Cuando Kubitschek la inauguró el 21 de abril de 1960, Brasilia apareció ante el mundo como una capital construida prácticamente desde cero entre 1956 y 1960, pensada para expresar una nueva imagen de país: moderna, racional, integrada y orientada hacia el interior. Entre sus edificios más emblemáticos quedaron el Palácio do Planalto, el Palácio da Alvorada, el Congreso Nacional y la Catedral de Brasilia, todos convertidos con el tiempo en símbolos inconfundibles de la ciudad. En su concepción original, Brasilia fue imaginada con un fuerte ideal de orden, planificación y cierta vocación igualitaria, propia del optimismo desarrollista de mediados del siglo XX. Sin embargo, el crecimiento demográfico y los cambios sociales fueron modificando parte de ese espíritu inicial. Hoy el Distrito Federal supera los 2,99 millones de habitantes según las estimaciones de 2025, una escala muy superior a la prevista por los planificadores para la ciudad original, lo que generó expansión periférica, nuevas desigualdades y tensiones entre el plan soñado y la vida real. Aun así, Brasilia sigue siendo un caso excepcional. En 1987 fue inscripta por la UNESCO como Patrimonio Mundial, reconocimiento que confirmó su valor como una de las realizaciones urbanas más audaces del siglo XX. Más allá de las críticas y de las transformaciones sufridas con el tiempo, continúa siendo un ejemplo monumental de planificación, arquitectura moderna y construcción estatal de una capital pensada para proyectar el futuro. #Brasilia #HistoriaDeBrasil #CapitalDeBrasil #LucioCosta #OscarNiemeyer #JuscelinoKubitschek #Urbanismo #ArquitecturaModerna #PatrimonioMundial #CiudadPlanificada #Brasilia #BrazilHistory #ModernArchitecture #UrbanPlanning #LucioCosta #OscarNiemeyer #WorldHeritage #PlannedCity #CapitalCity #ArchitecturalHistory
El Barrio Perón en su estreno: la postal de 1949 que muestra cómo Saavedra soñó una ciudad jardín para las familias trabajadoras
La imagen muestra una vista del llamado “Barrio Perón” en Saavedra en el momento de su inauguración, hacia noviembre de 1949. La escena deja ver con claridad el espíritu del conjunto: calles curvas, chalés bajos, jardines, una plaza abierta y, al fondo, la iglesia del barrio, todo dentro de una urbanización pensada como un pequeño mundo propio, ordenado y residencial. No era una obra aislada, sino parte de la política habitacional del primer peronismo en Buenos Aires. El barrio fue construido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y nació con el nombre de Barrio Juan Perón. Las referencias barriales coinciden en que intervino la Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, mientras estudios académicos añaden que el proyecto fue ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas con asistencia crediticia del Banco Hipotecario Nacional, dentro del gran impulso de vivienda social de aquellos años. En cuanto a su escala, las fuentes no coinciden del todo: algunas memorias fotográficas y reseñas barriales hablan de 362 viviendas unifamiliares, mientras que investigaciones académicas y crónicas posteriores elevan la cifra a 428 casas sobre un predio de unas 29 hectáreas. Tampoco hay uniformidad absoluta en la descripción estilística: unas lo presentan como un barrio “de inspiración inglesa”, mientras otras lo definen como una ciudad jardín de aire pintoresquista californiano, con chalets semejantes a los que el peronismo levantó en otros puntos del país. Esa diferencia de cifras y etiquetas no cambia lo esencial: fue un conjunto de casas individuales pensado para familias trabajadoras, adjudicadas mediante cuotas mensuales y concebido como un barrio modelo. Además de las viviendas, el conjunto fue dotado de equipamientos propios. Las reconstrucciones históricas señalan que contaba con parroquia, escuela, centro comercial, cine-teatro, correo, estación de servicio y amplios espacios verdes, lo que refuerza la idea de un barrio concebido para autoabastecerse y ofrecer a sus habitantes una vida comunitaria ordenada, con fuerte presencia del espacio público. Tiempo después del golpe de 1955, las mismas reseñas barriales sostienen que se revisó la situación de las familias que no podían mantener al día las cuotas y que muchas debieron entregar sus casas. A partir de allí comenzó un proceso de ventas y reemplazos de habitantes que fue alterando el perfil social para el que el barrio había sido concebido originalmente. Con los años, ese cambio también se reflejó en el aspecto urbano: muchos de los chalés fueron reformados, ampliados o modificados, perdiendo parte de la uniformidad inicial que había caracterizado al conjunto y aumentando al mismo tiempo el valor inmobiliario de la zona. Vista hoy, esta fotografía no es solo el registro de una inauguración: es la postal de un momento en que el Estado imaginó en Saavedra una urbanización moderna, verde y doméstica para sectores asalariados, en el borde norte de la ciudad. Y aunque el barrio cambió de nombre, de habitantes y de fisonomía, esa imagen de 1949 sigue conservando el sueño original con el que fue levantado. #BarrioPerón #Saavedra #BarrioJuanPerón #HistoriaDeBuenosAires #ViviendaSocial #FundaciónEvaPerón #ArquitecturaPeronista #MemoriaUrbana #PatrimonioPorteño #FotosAntiguas #BarrioPerón #SaavedraHistory #BuenosAiresHistory #SocialHousing #UrbanHeritage #HistoricNeighborhood #Peronism #ArchitecturalHistory #CityMemory #VintageBuenosAires. (Rumbo Sur)
1910 - La Banderita: la histórica bodega de Godoy Cruz que nació entre viñedos y vio crecer a Mendoza a su alrededor
La imagen muestra una vista de la Bodega La Banderita, el establecimiento vitivinícola de don Simón Moreno, ubicado en Godoy Cruz, Mendoza, en un sector que por entonces todavía conservaba rasgos rurales, aunque ya se encontraba a muy poca distancia de la capital. La escena deja ver un ámbito de trabajo y producción dominado por los toneles en primer plano, la arboleda que protege el patio y el edificio de la bodega al fondo, una composición que resume muy bien el paisaje vitivinícola mendocino de comienzos del siglo XX. En esos años, Godoy Cruz era todavía un departamento donde la urbanización no había avanzado del todo y una de sus actividades principales seguía siendo la agrícola, especialmente la vinculada al vino. La descripción de época sitúa al establecimiento sobre la calle Colón, en el distrito y barrio llamado La Banderita, en una zona alta y pintoresca desde la cual se ofrecía uno de los panoramas más interesantes de la provincia. El texto subraya, además, que la expansión constante de la ciudad terminaría por absorber ese sector, algo que con el paso del tiempo efectivamente ocurrió en buena parte del antiguo cinturón vitivinícola del Gran Mendoza. La elección del lugar no era casual: se trataba de un punto cercano a la capital, pero todavía apto para el desarrollo de fincas, bodegas y casas de familia ligadas a la producción. La finca había sido fundada en 1890 por don Eliseo Marenco Aberastain, recordado como un vecino muy conocido de Mendoza. Fue él quien plantó los viñedos del establecimiento y también inició la construcción del edificio de la bodega, poniendo en marcha una obra que más tarde terminaría de completar Simón Moreno. Hasta 1907, año en que Moreno la adquirió, la finca y la bodega pasaron por distintas manos. En catálogos académicos recientes sobre patrimonio vitivinícola mendocino, La Banderita aparece mencionada entre los establecimientos de Godoy Cruz vinculados a Simón Moreno, lo que confirma la importancia histórica que tuvo dentro del paisaje productivo local. Según esa misma descripción, la propiedad ocupaba entonces veintitrés hectáreas y media: una hectárea estaba destinada a la bodega, sus dependencias y la casa de familia, mientras que las veintidós hectáreas y media restantes correspondían a viñedos en plena producción. Allí se cultivaban uvas consignadas en la publicación como Malbee, Verdoc, Semillón y Moscatel, una combinación que refleja la diversidad varietal con la que trabajaban muchas bodegas mendocinas en la etapa de consolidación de la industria. La presencia de estos establecimientos en Godoy Cruz se enlaza con una tradición fuerte del departamento, donde varias bodegas pioneras ayudaron a convertir a la zona en uno de los grandes núcleos de la vitivinicultura provincial. Mirada hoy, esta fotografía no es solo el registro de una bodega antigua. Es también el testimonio de una Mendoza en expansión, cuando los viñedos todavía convivían con los primeros avances urbanos y cuando nombres como La Banderita formaban parte del entramado económico que dio identidad a Godoy Cruz. Incluso un catálogo académico de imágenes vitivinícolas señala que la bodega de Simón Moreno funcionó hasta aproximadamente 1920, dato que prolonga la importancia de este establecimiento más allá de su etapa fundacional. #LaBanderita #SimónMoreno #GodoyCruz #Mendoza #HistoriaDelVino #BodegaHistórica #PatrimonioMendocino #Vitivinicultura #HistoriaDeMendoza #MemoriaVitivinícola #WineHistory #HistoricWinery #MendozaWine #GodoyCruzHistory #WineHeritage #ArgentineWine #VineyardHistory #CulturalHeritage #OldMendoza #HistoricPhotography
El 21 de abril de 1817 se libró el Combate de Castañares I en la provincia de Salta, la emboscada infernal que frenó a los realistas en Salta y golpeó el plan de De la Serna
En plena Guerra Gaucha y dentro de la gran ofensiva realista encabezada por José de la Serna. En esa acción, fuerzas de Los Infernales bajo el mando superior de Bonifacio Ruiz de los Llanos —con destacamentos conducidos por el capitán Rivera y el teniente González, según la cronología tradicional— derrotaron en Castañares a la partida realista dirigida por el jefe Zabala, enviado por el mando español que operaba en la provincia. La propia biografía oficial de Güemes recuerda que en 1817 De la Serna ocupó Salta, pero quedó sitiado por las milicias gauchas y terminó retirándose derrotado pocas semanas después. El episodio se inscribe en la tercera defensa de Salta, una campaña que se extendió entre abril y mayo de 1817 y en la que las fuerzas de Martín Miguel de Güemes hostigaron de manera constante al ejército invasor. Fuentes oficiales salteñas remarcan que el avance realista sobre la ciudad fue seguido por un cerco y una serie de golpes parciales que desgastaron severamente a las tropas españolas, obligándolas finalmente a evacuar la capital el 4 de mayo de 1817. En ese marco, Castañares fue uno de los choques que contribuyeron a quebrar la maniobra enemiga. Las reconstrucciones tradicionales señalan que Ruiz de los Llanos dispuso una maniobra sorpresiva en dos grupos: uno atacó de frente con Rivera y González, mientras otro buscó desorganizar la retaguardia y apoderarse de la caballada realista. El combate, sostenido de noche y con gran violencia, terminó inclinándose a favor de los salteños; una de esas versiones afirma incluso que Rivera dio muerte al propio Zabala, hecho que precipitó la derrota española. Más allá de los detalles tácticos, el resultado fue claro: una nueva victoria patriota en la línea de resistencia que convirtió a Salta en un verdadero muro contra el poder realista. Bonifacio Ruiz de los Llanos, además, no fue un jefe menor en esa etapa. El Gobierno de Salta lo recuerda como uno de los oficiales destacados de la gesta güemesiana: combatió en Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma, se incorporó luego a los Dragones Infernales y participó en las acciones contra La Serna, hasta convertirse en una de las figuras militares más respetadas del Valle Calchaquí. Por eso, el Combate de Castañares I no fue un simple choque aislado, sino una muestra del tipo de guerra de desgaste, movilidad y sorpresa con la que Güemes y sus hombres hicieron fracasar una invasión que amenazaba el norte de las Provincias Unidas. #CombateDeCastañares #Castañares #LosInfernales #BonifacioRuizDeLosLlanos #MartínMiguelDeGüemes #JoséDeLaSerna #GuerraGaucha #HistoriaArgentina #Salta #IndependenciaArgentina #CastañaresBattle #TheInfernales #Guemes #ArgentineHistory #SaltaHistory #WarOfIndependence #SouthAmericanIndependence #MilitaryHistory #PatriotForces #HistoricSalta
Flores desde el cielo: la imagen aérea que revela el corazón histórico de uno de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires
Esta vista aérea muestra la Plaza San José de Flores y su entorno urbano en el barrio de Flores, uno de los sectores con mayor peso histórico dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque el registro no consigna una fecha precisa, la imagen permite reconocer con claridad el tejido compacto del barrio y el papel central de la plaza dentro de su trazado. También se distingue la traza de Avenida Rivadavia, eje histórico sobre el que creció el antiguo pueblo de San José de Flores y que todavía hoy organiza gran parte de la vida comercial y circulatoria de la zona. Lejos de ser un espacio aislado, la Plaza San José de Flores forma parte del casco más representativo del barrio, ligado desde sus orígenes al antiguo Camino Real, hoy Rivadavia. Según la historia oficial de la Ciudad, el pueblo comenzó a consolidarse a fines del siglo XVIII y en 1806 se creó la parroquia de San José de Flores, núcleo espiritual y urbano de la zona. Más tarde, en 1887, Flores fue anexado a la Capital Federal junto con Belgrano, y desde entonces pasó a convertirse en uno de los barrios más importantes del oeste porteño. La fotografía, además, tiene un valor especial porque resume en una sola toma la densidad edilicia, la trama regular de manzanas y la presencia de uno de los grandes pulmones y puntos de referencia del barrio. En perspectiva histórica, no es solo una imagen urbana: es una postal del centro simbólico de Flores, un barrio que conserva edificios y espacios de enorme valor patrimonial, entre ellos la Basílica de San José de Flores, una de las referencias más conocidas del área. #Flores #PlazaSanJoséDeFlores #BuenosAires #HistoriaDeBuenosAires #PatrimonioPorteño #AvenidaRivadavia #CascoHistórico #MemoriaUrbana #BarrioDeFlores #FotografíaAérea #Flores #BuenosAiresHistory #UrbanMemory #HistoricBuenosAires #AerialPhotography #CityHeritage #Rivadavia #HistoricDistrict #UrbanHistory #NeighborhoodIdentity. https://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba
1898 en una sola página: el fascinante mapa del consumo, la inmigración y la modernidad en la Argentina que estaba naciendo
Esta página publicitaria de 1898 funciona como una verdadera radiografía del fin de siglo en la Argentina. Más que una simple colección de avisos, reúne en un mismo plano el pulso de una sociedad que se estaba transformando a gran velocidad. Allí conviven tiendas y confiterías, negocios de indumentaria, servicios de mudanza, casas de fotografía, médicos, lociones higiénicas, almacenes, vinos, fábricas de envases y hasta una firma dedicada a la colocación de tierras para estancias y fundación de colonias. Todo aparece ordenado en una grilla compacta, con grandes títulos tipográficos, ilustraciones grabadas y direcciones precisas, en una puesta visual pensada para atraer a un lector urbano cada vez más habituado al consumo, a la circulación comercial y a la novedad. La imagen deja ver, además, un dato clave: muchos avisos remiten a calles y ejes fundamentales de Buenos Aires, como Bolívar, Florida, Maipú, Rivadavia, Chacabuco, Moreno y la propia Avenida de Mayo. No es un detalle menor. La Avenida de Mayo había sido inaugurada oficialmente en 1894 y muy pronto se convirtió en una de las grandes arterias comerciales y simbólicas de la ciudad, síntesis del proyecto de una capital moderna y cosmopolita. Uno de los anuncios más reveladores es el de “La Inmigración”, que ofrece colocación de tierras para estancias y fundación de colonias “en cualquier parte del territorio”. Ese tipo de aviso encaja de lleno con la Argentina de la gran inmigración: entre 1860 y 1930 llegaron al país alrededor de seis millones de personas provenientes de Europa, y para 1914 cerca del 30% de la población era extranjera. Esa realidad ayuda a entender por qué en la página aparecen, lado a lado, comercios elegantes, servicios urbanos y propuestas ligadas a la colonización y al reparto de tierras: la publicidad ya expresaba el vínculo entre ciudad, mercado, movilidad social e inmigración. También resulta muy llamativo el abanico de productos y promesas que ofrece esta hoja: vestir mejor, comer y beber mejor, mudarse, curarse, higienizarse, retratarse, abastecerse o invertir. En otras palabras, no se vendían solo objetos o servicios: se vendía progreso, respeto social, comodidad, salud y ascenso. Incluso con algunos textos hoy parcialmente borrosos o difíciles de leer, el conjunto transmite con claridad el nacimiento de una cultura visual moderna, donde la imagen y la tipografía empezaban a ser tan importantes como el contenido del aviso. Vista en perspectiva, esta lámina es mucho más que una curiosidad gráfica antigua. Es una ventana directa a la Argentina que estaba dejando atrás el siglo XIX y aprendía a narrarse a sí misma a través de la prensa, el comercio y la publicidad ilustrada. Como contexto de época, no deja de ser significativo que en 1898 apareciera en Buenos Aires la edición argentina de Caras y Caretas, uno de los grandes semanarios ilustrados del período. #PublicidadAntigua #1898 #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntiguo #AvenidaDeMayo #GranInmigración #PrensaIlustrada #ComercioAntiguo #MemoriaGráfica #PatrimonioVisual #VintageAds #ArgentineHistory #OldBuenosAires #HistoricAdvertising #PrintCulture #ImmigrationHistory #VisualHeritage #19thCentury #GraphicHistory #UrbanMemory
21 de Abril de 1822 - COMBATE DE RÍO BAMBA, la carga de JUAN GALO DE LAVALLE con 96 granaderos que abrió el camino hacia la libertad de Ecuador
El 21 de abril de 1822 se libró el Combate de Riobamba —también conocido como Combate de Tapi— en territorio del actual Ecuador, una acción decisiva de la campaña independentista dirigida por el mariscal Antonio José de Sucre. En ese escenario se destacó de manera extraordinaria Juan Galo de Lavalle, al frente de 96 Granaderos a Caballo de los Andes, enviados como parte del apoyo sanmartiniano a las operaciones libertadoras del norte. Con esa pequeña fuerza, Lavalle atacó a una caballería realista muy superior en número y, tras quebrarla, impulsó su persecución hasta desorganizar por completo a las tropas españolas. La jornada quedó grabada como una de las acciones de caballería más brillantes de la guerra de independencia sudamericana. El propio Instituto Nacional Sanmartiniano recuerda que el combate se resolvió con cargas de caballería y armas blancas, mientras que el Ministerio de Defensa argentino subraya que el triunfo de Riobamba fue vital porque obligó a los realistas a retroceder hacia Quito, preparando el camino para la victoria patriota en Pichincha apenas un mes más tarde. En Ecuador, la tradición militar también considera este episodio como una acción heroica que abrió las puertas de la libertad. La actuación de Lavalle fue tan impactante que Sucre elogió su arrojo y el de sus hombres, y la tradición histórica terminó consagrándolo como el “León de Riobamba”. A partir de aquel combate, el nombre de Lavalle quedó unido para siempre a una de las gestas más recordadas de los Granaderos de San Martín, una carga épica que convirtió a ese puñado de jinetes en símbolo de coraje, velocidad y decisión en los campos de la independencia americana. #CombateDeRiobamba #Riobamba #Tapi #JuanGaloLavalle #GranaderosDeLosAndes #JoséDeSanMartín #AntonioJoséDeSucre #IndependenciaDeAmérica #HistoriaArgentina #HistoriaDeEcuador #GuerrasDeIndependencia #LeónDeRiobamba #BattleOfRiobamba #Lavalle #Granaderos #SouthAmericanIndependence #MilitaryHistory #ArgentineHistory #EcuadorHistory #Sucre
El 21 de abril de 1941 quedó inaugurado el monumento al Combate de Ensenada de las Pulgas, la batalla que tiñó de heroísmo al Río Quinto y quedó grabada para siempre en Villa Mercedes
Levantado para mantener viva la memoria del enfrentamiento ocurrido el 11 de marzo de 1821 sobre la margen derecha del río Quinto. Allí chocaron las fuerzas del general chileno José Miguel Carrera con las milicias puntanas dirigidas por el coronel Dolores Videla, en uno de los episodios más duros de la historia regional. El lugar no era un sitio cualquiera: la propia documentación municipal lo identifica como parte del antiguo paraje de Las Pulgas, un enclave histórico a orillas del Quinto que antecedió a la futura Villa Mercedes. Al reconstruir aquel combate en su Historia de la Provincia de San Luis, Juan W. Gez dejó una de las descripciones más dramáticas del episodio. Señaló que la caballería puntana fue rechazada, que la infantería formó cuadro y resistió “hasta consumir el último cartucho”, y que en esa defensa cayeron Dolores Videla y Juan Daract, peleando hasta el final. El mismo Gez sostuvo que en el campo quedaron 180 muertos, una cifra que transmite la magnitud de la matanza. Sin embargo, otras síntesis históricas locales reducen el número de caídos puntanos a 101, lo que muestra que, aun dentro de la memoria provincial, las cifras no siempre coinciden, aunque sí lo hace la idea central: fue una jornada feroz y decisiva, convertida con el tiempo en símbolo de sacrificio y valor puntano. Por eso, el monumento inaugurado en 1941 no recuerda solo una batalla: recuerda un episodio que marcó a fuego la historia de la región y que quedó unido para siempre al paisaje del río Quinto y a la identidad histórica de Villa Mercedes. Más que una simple obra conmemorativa, es una señal de memoria pública sobre uno de los combates más sangrientos y heroicos del pasado puntano. #EnsenadaDeLasPulgas #VillaMercedes #SanLuis #RíoQuinto #HistoriaPuntana #CombatesHistóricos #DoloresVidela #JuanDaract #JoséMiguelCarrera #MemoriaHistórica #EnsenadaDeLasPulgas #VillaMercedesHistory #SanLuisHistory #RioQuinto #HistoricBattle #ArgentineHistory #HistoricalMemory #SouthAmericanHistory #RegionalHistory #HeroesOfHistory
1961: la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza que cambió para siempre la arquitectura mendocina y formó la voz moderna de toda una generación
La creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza, en 1961, fue uno de los hechos más decisivos para la consolidación del campo arquitectónico en Mendoza y para la difusión del pensamiento moderno en la provincia. Nacida por decisión del Directorio del ICEI, la puesta en marcha de una facultad privada de arquitectura en el interior del país tuvo una resonancia que excedió lo local y se volvió un acontecimiento de importancia nacional dentro del contexto político y cultural de la época. La nueva casa de estudios comenzó a tomar forma a partir de una trama de vínculos profesionales y personales en la que confluyeron Daniel Ramos Correas, Enrico Tedeschi, Raúl Panelo Gelly y el ingeniero Justo Pedro Gascón, quienes participaron activamente de su fundación. Al frente del proyecto quedó Enrico Tedeschi, que fue decano, organizador y docente hasta 1972, impulsando una experiencia pedagógica singular, marcada por la modernidad, la vanguardia y una profunda vocación experimental. También proyectó el edificio destinado a albergar los cinco cursos de la carrera, con colaboración en el plano estructural y con intervención de Daniel Ramos Correas en el patio-atrio. Luego, el conjunto universitario se completó con otras obras del propio Tedeschi, como las facultades de Ingeniería y de Ciencias Jurídicas y Sociales. En esa institución, Tedeschi pudo desplegar un programa de enseñanza de avanzada, casi como un laboratorio intelectual en condiciones de relativo aislamiento, donde los vínculos académicos se elegían con gran exigencia entre referentes del país y del exterior. La pequeña escuela sostuvo lazos con figuras de enorme peso como Marina Waisman, Jorge Sacriste, Jorge Scrimaglio, Miguel Ángel Roca, José Le Pera y Diego Díaz Puertas, entre otros. En ese clima, la teoría no se enseñaba separada del proyecto: se integraba a la práctica con una mirada que buscaba equilibrar identidad local, tradición y modernidad, funcionalidad abierta, y respeto por los valores constructivos y estructurales de la arquitectura. La vida académica de la FAU-UM fue, desde el inicio, mucho más que cursadas y exámenes. Se organizaban concursos de proyectos para estudiantes con auspicio de empresas e instituciones del medio, como Pescarmona y la UIA, y se realizaban exposiciones de trabajos en museos, como las promovidas por la docente Liliana Rainis en el Museo Municipal de Arte Moderno. Además, filósofos, artistas, arquitectos e ingenieros visitantes dictaban cursos y cursillos, mientras los propios profesores de la facultad guiaban instancias de formación complementaria que reforzaban la idea de una escuela abierta a la cultura y al debate. La apertura de la carrera permitió también que muchos arquitectos ya radicados en Mendoza encontraran un espacio para ejercer la docencia universitaria. Entre los integrantes del cuerpo docente inicial estuvieron, entre otros, Raúl Panelo Gelly, Carlos Andía, Edgardo Alfaro, Vittorio Allegrini, Miguel Rosso, Miguel Villanueva, Gerardo Andía, Hugo Dalla Torre, Martín Abraham, Aniceto Puig, Pedro Merlo, Héctor León, Gilberto Olguín, Carlos Caporalini, Miguel Ángel Martínez, Liliana Rainis, Juan Brugiavini, Jaime Perelló, Osvaldo Cocconi, Luis Casnati, Ernesto Martinelli, Hugo Raina, Ricardo Bekerman, Julio Díaz Valentín, Jorge Vico, Daniel Ramos Correas, Carlos Gainza, María Cristina Díaz Valentín, Miguel Ángel Guisasola, Raúl Amprimo, Juan José Schmidt, Enrico Tedeschi, Miguel Giraud, Jacques Caspi y Hernán Godoy. Esa nómina muestra hasta qué punto la facultad se convirtió en un verdadero centro de irradiación profesional para la arquitectura mendocina. Durante sus primeros años, la institución mantuvo un promedio cercano a veinte alumnos por año, y en 1965 comenzaron a recibirse los primeros arquitectos formados íntegramente en esa novel facultad. El primer egresado fue Miguel Rosso, en 1965. Luego, en 1966, se graduaron Raúl Amprimo, Enrique Casetti y Julio Díaz Valentín. En 1967 lo hicieron Francisco Coppo, Ricardo Bekerman, Vittorio Allegrini, Ernesto Martinelli, Miguel Guisasola, Eduardo Duek y Hernán Godoy. De esa camada también formó parte María Cristina Díaz Valentín, recordada como la primera arquitecta recibida en Mendoza. Uno de los aportes más valiosos de la FAU-UM fue haber abierto de manera concreta la posibilidad de ingreso de mujeres a la carrera. Con el tiempo, su matrícula fue creciendo hasta equipararse con la de sus compañeros varones. Hasta entonces, en Mendoza había muy pocas arquitectas en ejercicio, y casi todas provenían de otras provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Para muchas mendocinas, estudiar fuera de la provincia no era una opción frecuente, tanto por razones económicas como por limitaciones culturales respecto del acceso femenino a la educación superior. En ese sentido, la cercanía de la nueva facultad fue clave, y más aún porque desde sus primeros años previó un sistema de becas. En 1968 se instituyó la beca “Edgardo Alfaro”, sostenida por los propios profesores, a la que se sumaron ayudas de la Universidad de Mendoza y apoyos financiados por empresas del medio. Ese mismo 1968 mostró un crecimiento notable en el número de egresados. Entre quienes se recibieron entonces figuran Juan José Schmidt, Leonardo Aveta, Myrta Abraham, Gustavo Serrano, Hernán Costarelli, Augusto Armani, Susana Fasciolo, Pedro Mazzoni, Jorge Grinspan, Francisco Castorino, Rodolfo Sardi, Luis Decurgez, Pedro Mayol, Rosa Mazzoni, Mónica Itoiz, Carlos Diez y Adolfo Danino. Todo esto confirmó que la experiencia inicial ya se había transformado en una cantera decisiva para la arquitectura local. A fines de 1972, Tedeschi dejó el decanato. Aunque siguió ligado a la institución como profesor de Arquitectura 5-6 y del Taller de Tesis hasta aproximadamente 1975, empezó a dedicar más tiempo a la investigación científica. Su paso por la facultad fue considerado ejemplar por la originalidad del enfoque, la articulación entre enseñanza e investigación y su permanente promoción de la cultura. Pero el clima político del país pronto alteró la vida interna de la institución. A comienzos de 1973 asumió como decano Gerardo Andía, aunque poco después la facultad fue tomada por un grupo de estudiantes, con apoyo de algunos docentes, que reclamaban la estatización, cambios en el plan de estudios y un gobierno tripartito con participación estudiantil. La toma comenzó el 14 de junio de 1973, se levantó a fines de ese mes y las clases siguieron suspendidas, al menos, hasta septiembre. Luego vinieron la renovación del Consejo, la asunción transitoria de Carlos Caporalini en el decanato y, más tarde, la intervención de la Universidad de Mendoza por parte del gobierno nacional, con la designación del arquitecto Ricardo Freire como interventor de la FAU. La facultad fue restituida a sus autoridades estatutarias en enero de 1974, en medio de un fuerte desmembramiento del plantel docente. En febrero fue designado decano Raúl Amprimo, pero una nueva amenaza de intervención generó una inmediata reacción del medio profesional: setenta y cinco arquitectos firmaron una solicitada pública pidiendo el cese de esa medida. Pocos días después se anunció la designación de Antonio Abramo como delegado interventor. Finalmente, tras el decreto 1308/74 firmado por Juan Domingo Perón, Amprimo pudo asumir el decanato y permaneció en ese cargo hasta 1978. Desde 1979 y hasta 2009, la Facultad de Arquitectura fue dirigida por el arquitecto Ricardo Bekerman, abriendo una nueva etapa en la historia institucional de la casa de estudios. Como dato adicional, el edificio de la actual FAUD de la Universidad de Mendoza es hoy una obra emblemática de la arquitectura moderna argentina: fue construido entre 1962 y 1964, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 791/2019, y además fue seleccionado en 2015 para la muestra “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980” del MoMA de Nueva York. La propia Universidad de Mendoza sigue reconociendo a Enrico Tedeschi como el autor del edificio y su primer decano. #FAUUM #UniversidadDeMendoza #ArquitecturaMendocina #HistoriaDeMendoza #EnricoTedeschi #ArquitecturaModerna #EducaciónSuperior #ArquitecturaArgentina #PatrimonioArquitectónico #ModernidadEnMendoza #WomenInArchitecture #MendozaArchitecture #ModernArchitecture #ArchitecturalHeritage #UniversityHistory #EnricoTedeschi #ArgentineArchitecture #DesignEducation #MonumentoHistórico #MoMANYC
21 de abril de 1822 nació en Montevideo Torcuato de Alvear, el hombre que empezó a transformar Buenos Aires en una ciudad moderna
El 21 de abril de 1822 nació en Montevideo Torcuato de Alvear, mientras su padre, el general Carlos María de Alvear, permanecía exiliado allí a raíz de la crisis política desatada en Buenos Aires tras los acontecimientos de 1820. Décadas más tarde, Torcuato quedaría inscripto en la historia argentina como el primer intendente de la ciudad de Buenos Aires, cargo para el que fue nombrado el 10 de mayo de 1883. Su gestión fue breve en años, pero enorme en consecuencias. Durante su administración impulsó una política urbana decididamente modernizadora: promovió la apertura de la Avenida de Mayo, alentó la demolición de la Recova que dividía la actual Plaza de Mayo, reformó plazas, arboló calles y empujó un fuerte proceso de embellecimiento y renovación edilicia que cambió para siempre la fisonomía porteña. La propia documentación del Gobierno de la Ciudad lo recuerda como una figura clave para que Buenos Aires dejara de ser una “gran aldea” y comenzara a proyectarse como una capital moderna, ordenada e higiénica. La apertura de la Avenida de Mayo fue una de sus obras más emblemáticas. El proyecto empezó a tomar forma en 1884, en un contexto en el que la ciudad buscaba mejorar el tránsito, unir el puerto con la estación Once y responder también a las preocupaciones sanitarias que habían dejado las epidemias de fiebre amarilla de la década anterior. Para concretarla, Alvear encargó el trazado y la dirección de las obras al arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, y aunque no llegó a verla terminada, fue el gran impulsor de esa transformación urbana. Torcuato de Alvear murió el 8 de diciembre de 1890, pero su legado quedó unido para siempre al progreso material de Buenos Aires. Más que un funcionario eficaz, fue uno de los grandes promotores del adelanto edilicio, del ordenamiento del espacio público y de la modernización urbana de la capital argentina. #TorcuatoDeAlvear #HistoriaArgentina #BuenosAires #AvenidaDeMayo #PlazaDeMayo #PrimerIntendente #PatrimonioPorteño #HistoriaDeBuenosAires #ModernizaciónUrbana #ArquitecturaHistórica #TorcuatoDeAlvear #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #AvenidaDeMayo #UrbanHistory #CityHeritage #HistoricBuenosAires #PublicSpace #ArchitecturalHeritage #LatinAmericanHistory
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Efemérides
Mendoza, Argentina
Montevideo, Departamento de Montevideo, Uruguay
21 de abril de 1885 nació en San Luis, Carmen Quiroga de Chena, la maestra puntana que convirtió la cultura y la educación en una misión de vida
Una figura destacada de la cultura cuyana, recordada como profesora, poeta y prosista. Fue hija de Lindor Quiroga, uno de los nombres fuertes de la política puntana de fines del siglo XIX, y muy pronto orientó su vida hacia la formación intelectual y la docencia. Las reseñas biográficas la presentan como profesora de Filosofía y Letras, con una trayectoria que la proyectó tanto en San Luis como en otras provincias argentinas. Tras completar su formación y ampliar estudios fuera de su provincia, se dedicó de lleno a la enseñanza. Ejerció como profesora y directora en establecimientos educativos y dictó materias como Moral Cívica y Política, Psicología, Geografía, Historia, Pedagogía, Literatura y Francés. Su carrera la llevó a ocupar puestos de conducción en las escuelas normales de San Luis, San Juan y Chivilcoy, donde dejó una huella profunda por su impulso cultural, su defensa de la educación y su capacidad de liderazgo dentro del magisterio. Uno de sus aportes más valiosos llegó en 1928, cuando fundó y dirigió en la ciudad de San Luis la Revista Cultural, publicación que se transformó en una expresión clave de la intelectualidad femenina puntana. Según la investigación académica sobre su trayectoria, esa revista buscó cultivar el lenguaje, despertar vocaciones literarias en alumnas y docentes, proyectar la influencia de la escuela en la sociedad y ofrecer a las mujeres de la provincia un espacio para expresar por escrito sus ideas sobre asuntos de interés general. La revista circuló hasta 1933, durante su etapa al frente de la Escuela Normal “Paula Domínguez de Bazán”. Su actividad no se limitó al aula. También tuvo una intensa presencia en la vida intelectual regional: participó en congresos culturales, promovió conferencias y respaldó iniciativas literarias y educativas. Como dato adicional, durante su gestión en la Escuela Normal de Chivilcoy ingresó como profesor Julio Cortázar, quien además ofreció allí conferencias sobre literatura e historia; en ese mismo clima cultural también hubo conciertos en los que participó Ariel Ramírez. Estos detalles ayudan a dimensionar la importancia del ámbito que Carmen Quiroga de Chena supo construir alrededor de la escuela como centro de irradiación cultural. Fue autora de una obra de considerable valor, entre la que se destacan Voces de San Luis —publicada en 1947 y convertida en una obra de consulta sobre las letras puntanas—, Poemas (1960), Homenajes y discursos (1966) y Visiones sanluiseñas (1967). También dejó proyectados otros trabajos, entre ellos La Revolución de 1874, basada en el archivo de su padre, además de otros textos de carácter histórico y lírico. En 1970 recibió el Escudo de Chancay, otorgado por la Asociación Sanmartiniana de San Luis a personalidades destacadas, y fue incorporada a la Sociedad Argentina de Escritores, filial San Juan. Murió en San Juan el 19 de octubre de 1977. Tomando como base su fecha de nacimiento, tenía 92 años. Su legado permanece unido a la historia de la educación, la literatura y la cultura de San Luis: fue una mujer que supo enseñar, escribir, dirigir y abrir espacios para que otras voces —sobre todo las femeninas— también pudieran hacerse oír. #CarmenQuirogaDeChena #SanLuis #HistoriaDeSanLuis #MujeresDeLaCultura #EducaciónArgentina #LiteraturaPuntana #PoetasArgentinas #RevistaCultural #IntelectualesArgentinas #PatrimonioCultural #CarmenQuirogaDeChena #SanLuisHistory #WomenInCulture #ArgentineLiterature #WomenWriters #EducationalHistory #CulturalHeritage #LatinAmericanWomen #RegionalLiterature #HistoricWomen
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