lunes, 28 de septiembre de 2026

15 DE MAYO DE 1926: PIURA ELEVÓ A MARÍA AUXILIADORA EN UN BALDAQUINO QUE SE CONVIRTIÓ EN SÍMBOLO DE FE - PERÚ


Piura, Perú. Hace exactamente un siglo, el 15 de mayo de 1926, la comunidad salesiana vivió una jornada destinada a permanecer en su memoria religiosa: fue bendecida la artística plataforma procesional de María Auxiliadora, un elaborado baldaquino concebido para elevar la imagen de la Virgen durante sus multitudinarios recorridos por las calles de la ciudad. La Agencia Info Salesiana conserva el registro de aquel acontecimiento y destaca que la obra llegó a convertirse en una de las expresiones más apreciadas de la tradición mariana del Perú salesiano.  La historia, sin embargo, había comenzado varios años antes. Los Salesianos se establecieron oficialmente en Piura el 19 de febrero de 1906 para fundar una Escuela de Artes y Oficios, teniendo como primer director a Octavio Ortiz Arrieta, quien posteriormente sería obispo de Chachapoyas.  En 1920 llegó desde España la imagen de María Auxiliadora que aún es venerada por la comunidad piurana: había sido tallada y decorada en las Escuelas Salesianas de Sarrià, Barcelona, y fue bendecida solemnemente el 23 de mayo de aquel año. El Boletín Salesiano de 1920 ya describía cómo, al día siguiente, la nueva imagen recorrió las calles de Piura entre cánticos y el rezo del rosario, demostrando que la devoción estaba profundamente arraigada mucho antes de la construcción del actual santuario.  Seis años después, la bendición del monumental baldaquino del 15 de mayo de 1926 añadió una nueva dimensión artística a aquellas procesiones: la Virgen podía avanzar elevada sobre una estructura ornamentada, transformando su paso por la ciudad en una escena solemne como la que conserva esta extraordinaria fotografía histórica. Décadas después, la presencia salesiana continuó creciendo y el Santuario de María Auxiliadora de Piura fue inaugurado en 1939; hoy la tradicional procesión del 24 de mayo sigue recorriendo Piura y Castilla, donde María Auxiliadora es conocida como “Madre y Señora de Piura”.  Cien años después de aquella bendición de 1926, la imagen y su plataforma procesional permiten asomarnos a una Piura de otra época, cuando las calles se transformaban en escenario de una multitudinaria manifestación de fe y una obra artística podía convertirse, generación tras generación, en parte inseparable de la memoria de una ciudad. Fuente de origen de la fotografía y del hecho histórico: Agencia Info Salesiana – ANS, Foto-Historia, “Perú – Centenario de la bendición de la plataforma procesional artística de María Auxiliadora de Piura”, mayo de 2026. Datos históricos complementarios: Archivo Histórico y Congregación Salesiana del Perú; Boletín Salesiano, 1920.  #Piura #Perú #MariaAuxiliadora #Salesianos #DonBosco #Historia #HistoriaDelPerú #FotografíaHistórica #MemoriaHistórica #Patrimonio #Fe #Devoción #PiuraAntigua #HistoriaSalesiana #MaryHelpOfChristians #PiuraPeru #PeruHistory #Salesians #DonBosco #HistoricPhotography #CatholicHistory #CulturalHeritage

1898: CUANDO LA SALUD LLEGABA EN BOTELLA — VICHY, AGUAS PURGANTES Y EL GRAN NEGOCIO DE LOS REMEDIOS IMPORTADOS EN BUENOS AIRES


Buenos Aires, 1898. En una ciudad que crecía vertiginosamente y comenzaba a abrazar las nuevas formas del consumo moderno, la salud también se había convertido en un poderoso mercado. Un extraordinario aviso de aquel año permite asomarse a ese universo: allí aparecían, una junto a la otra, dos famosas aguas minerales europeas promocionadas con propiedades medicinales. La húngara Hunyadi János era presentada por sus vendedores como “el prototipo de todas las aguas purgantes naturales” y prometía una acción “rápida, segura y suave”; además, el público debía comprobar que en la etiqueta y el tapón figurara el nombre Andreas Saxlehner, Budapest. Debajo aparecía otra marca internacional todavía más célebre: Vichy. El anuncio advertía que quienes bebieran aquella agua debían especificar exactamente su procedencia —Vichy-Hôpital, Vichy-Célestins o Vichy-Grande-Grille— y exigir las “verdaderas Pastillas Vichy-Etat”. Caras-y-caretas-Buenos-Aires-15… Ese énfasis en etiquetas, nombres, fuentes y productos “verdaderos” revela hasta qué punto la autenticidad comercial ya era fundamental: no se vendía simplemente agua mineral, sino una marca, un origen europeo y una promesa de bienestar. Hunyadi János tenía detrás una sorprendente historia internacional. Documentos judiciales estadounidenses posteriores reconstruyeron que Andreas Saxlehner había descubierto en 1862 una fuente dentro de Budapest, recibió autorización para comercializarla en 1863 y comenzó a embotellar sus aguas bajo el nombre Hunyadi János, que terminaron exportándose a diferentes países; incluso el característico retrato del guerrero que aparece en el aviso formaba parte de su identidad comercial.  Wellcome Collection conserva además publicaciones médicas y comerciales de la década de 1870 en las que Hunyadi János ya era presentada como un agua mineral aperitiva o purgante procedente de Budapest, prueba de que mucho antes de aparecer en Buenos Aires había construido un mercado internacional.  Vichy representaba un fenómeno todavía mayor. La UNESCO explica que durante el siglo XIX la ciudad francesa se convirtió en uno de los grandes centros europeos de la cultura termal: sus manantiales, establecimientos de baños, galerías y tratamientos ayudaron a consolidar una auténtica industria de la salud y el turismo, mientras sus aguas embotelladas alcanzaron mercados internacionales.  Y Buenos Aires era terreno fértil para aquella expansión. Investigaciones académicas sobre la publicidad porteña muestran que, hacia finales del siglo XIX, los avisos ilustrados crecieron al mismo tiempo que se ampliaba el consumo entre distintos sectores sociales; otros estudios sobre la medicina de la ciudad entre 1870 y 1900 señalan que numerosos remedios y “específicos”, muchos llegados del extranjero, inundaban las páginas publicitarias y podían adquirirse incluso fuera de las tradicionales farmacias y boticas.  Por eso este pequeño aviso de 1898 es mucho más que una curiosidad gráfica: retrata el nacimiento de una cultura de consumo en la que ciencia, medicina, prestigio europeo, publicidad y comercio comenzaban a mezclarse. En aquella Buenos Aires de tranvías, inmigrantes y escaparates cada vez más modernos, hasta una botella de agua podía viajar miles de kilómetros y venderse como parte de la promesa de una vida más saludable. El ejemplar que conserva este anuncio está fechado en Buenos Aires el 16 de octubre de 1898. Caras-y-caretas-Buenos-Aires-15… Fuente de origen: publicación ilustrada porteña, Buenos Aires, 16 de octubre de 1898, p. 6; ejemplar histórico digitalizado por la Biblioteca Nacional de España. Fuentes complementarias: UNESCO World Heritage Centre; Wellcome Collection; UNSAM-CONICET; investigación histórica sobre las artes de curar en Buenos Aires. #BuenosAiresAntiguo #BuenosAires1898 #HistoriaArgentina #PublicidadAntigua #HistoriaDeLaMedicina #Vichy #AguasMinerales #HunyadiJanos #RemediosAntiguos #SigloXIX #MendozAntigua #OldBuenosAires #VintageAdvertising #MedicalHistory #MineralWater #HealthHistory #VictorianEra #ArgentinaHistory

28 DE SEPTIEMBRE DE 1928: EL MOHO QUE DESAFIÓ A LA MUERTE Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA HISTORIA DE LA MEDICINA


El 28 de septiembre de 1928 quedó para la historia como la fecha tradicionalmente asociada a uno de los descubrimientos científicos más trascendentes del siglo XX: la penicilina. En un pequeño y atestado laboratorio del St Mary’s Hospital de Londres, el bacteriólogo escocés Alexander Fleming observó algo que cualquier investigador menos atento podría haber arrojado a la basura: una placa con cultivos de estafilococos había sido contaminada accidentalmente por un hongo y, alrededor de aquella colonia de moho, las bacterias habían desaparecido o dejado de crecer. Aquella zona limpia era la señal de que el hongo estaba liberando una sustancia capaz de destruir o inhibir microorganismos. Fleming la bautizaría “penicilina”. Existe, sin embargo, una precisión histórica fascinante: aunque el 28 de septiembre se convirtió en la fecha clásica del descubrimiento y fue evocada posteriormente por el propio Fleming, la American Chemical Society reconstruye que la primera observación de la placa contaminada ocurrió al regresar de sus vacaciones, el 3 de septiembre de 1928; además, los cuadernos y relatos posteriores de Fleming presentan algunas contradicciones. Lo indiscutible es que durante septiembre de aquel año comenzó una revolución médica. Fleming había nacido el 6 de agosto de 1881 en Lochfield Farm, cerca de Darvel, Escocia, y desde 1901 quedó ligado al St Mary’s Hospital Medical School. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó en un laboratorio dedicado al estudio de heridas en Boulogne, Francia, donde comprobó que algunos de los fuertes antisépticos utilizados sobre los soldados podían dañar los glóbulos blancos y los tejidos sin resolver adecuadamente las infecciones. Aquella experiencia reforzó su búsqueda de sustancias capaces de combatir bacterias con menor daño para el organismo.  La casualidad ya había golpeado una vez la puerta de su laboratorio: en 1921 detectó en el moco nasal una sustancia capaz de destruir determinadas bacterias, a la que llamó lisozima; posteriormente fue hallada también en lágrimas, saliva, sangre y otros fluidos. Sin embargo, su acción resultó mucho más eficaz contra microorganismos relativamente inofensivos que contra muchos de los responsables de enfermedades humanas. Siete años después llegó el episodio decisivo. Fleming estudiaba estafilococos cuando una de sus placas quedó contaminada por Penicillium. Durante décadas el hongo fue conocido en esta historia como Penicillium notatum; investigaciones genéticas modernas identificaron la cepa original conservada de Fleming como Penicillium rubens, e incluso en 2020 científicos de Imperial College London, Oxford y CABI consiguieron secuenciar su genoma a partir de muestras preservadas durante décadas.  Fleming cultivó el hongo, comprobó que aquel “jugo de moho” actuaba contra diferentes bacterias y publicó sus resultados en junio de 1929 en el British Journal of Experimental Pathology. Pero quedaba un gigantesco obstáculo: la penicilina era inestable, difícil de aislar y prácticamente imposible de producir en cantidades suficientes para convertirla en medicamento. Durante años el hallazgo permaneció mucho más cerca de una curiosidad de laboratorio que de una terapia capaz de salvar pacientes. El siguiente capítulo sería una obra colectiva. Desde fines de la década de 1930, Howard Florey, Ernst Boris Chain, Norman Heatley, Edward Abraham y otros investigadores de Oxford retomaron el trabajo, consiguieron concentrar y purificar la sustancia y demostraron en 1940 que podía proteger a animales infectados. En febrero de 1941 el policía británico Albert Alexander recibió el tratamiento experimental: mejoró espectacularmente, aunque murió cuando se agotaron las escasas reservas disponibles. El desafío dejó entonces de ser demostrar que la penicilina funcionaba: había que fabricar cantidades enormes.  La Segunda Guerra Mundial aceleró aquel esfuerzo. Científicos, gobiernos y compañías farmacéuticas británicas y estadounidenses desarrollaron nuevas técnicas de fermentación y selección de cepas; en Estados Unidos, incluso un Penicillium encontrado sobre un melón en Peoria ayudó a obtener variedades mucho más productivas. Para 1944 la fabricación había aumentado de tal manera que existían reservas suficientes para tratar a numerosos soldados aliados durante la campaña de Normandía. La producción estadounidense pasó de unos 21.000 millones de unidades en 1943 a 1,663 billones en 1944 y más de 6,8 billones en 1945.  En 1945 Alexander Fleming, Howard Florey y Ernst Boris Chain recibieron conjuntamente el Premio Nobel de Fisiología o Medicina “por el descubrimiento de la penicilina y su efecto curativo en diversas enfermedades infecciosas”. La historia tampoco terminó allí: Fleming advirtió en su propia conferencia Nobel sobre el peligro de que un uso incorrecto favoreciera la resistencia de los microorganismos, una advertencia que conserva extraordinaria actualidad. Fleming murió de un ataque cardíaco en Londres el 11 de marzo de 1955; fue cremado y sus cenizas quedaron depositadas en la Catedral de San Pablo. Allí descansa el hombre que tuvo delante una placa aparentemente arruinada y comprendió que aquel accidente merecía ser investigado. La casualidad puso el moho sobre la placa; la observación, la ciencia y el trabajo posterior de numerosos investigadores transformaron aquella mancha inesperada en el comienzo de la era de los antibióticos.  Fuente de origen y consulta: Nobel Prize – biografía y conferencia Nobel de Alexander Fleming; American Chemical Society, “Discovery and Development of Penicillin”; Science History Institute, biografías de Alexander Fleming, Howard Florey y Ernst Chain; Imperial College London; Scientific Reports, estudio genómico de la cepa original de Fleming; Imperial College Healthcare NHS Trust – Alexander Fleming Laboratory Museum; St Paul’s Cathedral.  #AlexanderFleming #Penicilina #HistoriaDeLaMedicina #HistoriaDeLaCiencia #UnDíaComoHoy #28DeSeptiembre #Antibióticos #Ciencia #Medicina #Descubrimientos #AlexanderFleming #Penicillin #MedicalHistory #HistoryOfMedicine #ScienceHistory #Antibiotics #OnThisDay #ScientificDiscovery

28 DE SEPTIEMBRE DE 2012: UN MUCHACHO, UN TIGRE Y UN OCÉANO INFINITO CAMBIARON PARA SIEMPRE LOS LÍMITES DEL CINE


El 28 de septiembre de 2012, Nueva York fue escenario del estreno mundial de una de las películas visualmente más extraordinarias de comienzos del siglo XXI: Life of Pi, conocida en gran parte de Latinoamérica como Una aventura extraordinaria. Aquella noche, la obra dirigida por Ang Lee inauguró nada menos que la 50ª edición del New York Film Festival y se convirtió además en la primera película en 3D elegida para abrir el prestigioso certamen; su estreno comercial en Estados Unidos llegaría casi dos meses después, el 21 de noviembre. Detrás de sus imágenes deslumbrantes había una historia mucho más compleja que la de un simple náufrago. Pi Patel, un adolescente indio cuya familia abandona Pondicherry rumbo a Canadá junto con animales procedentes de su zoológico, sobrevive al hundimiento del barco y queda perdido en el Pacífico. Su compañero más temible será Richard Parker, un tigre de Bengala con el que deberá compartir el bote durante una travesía de 227 días. Pero la verdadera fuerza de Life of Pi está en otra parte: la película enfrenta al espectador con dos formas posibles de reconstruir una misma tragedia y convierte la imaginación, la fe y la necesidad humana de contar historias en el corazón de su relato. El propio Yann Martel ha explicado que la novela nació como una exploración de la fe y de las diferentes maneras de interpretar la realidad. El origen literario tuvo además una polémica historia. Antes de Life of Pi, el escritor brasileño Moacyr Scliar había publicado en 1981 Max e os Felinos —Max and the Cats—, donde un joven judío termina a la deriva acompañado por un gran felino. Martel reconoció que conoció aquella premisa leyendo una reseña y que la idea actuó como una chispa para su propia novela, aunque sostuvo que no había leído el libro de Scliar antes de escribirla. La controversia llegó a ser presentada como una posible disputa por plagio, pero con el tiempo el propio Scliar, después de leer Life of Pi, señaló que no la consideraba plagio y reconoció que Martel había desarrollado aquella idea de una manera diferente.  Llevar semejante obra al cine parecía casi imposible. Fox adquirió los derechos en 2003 y durante años el proyecto pasó por distintas manos: M. Night Shyamalan estuvo vinculado a una versión, Alfonso Cuarón fue considerado y Jean-Pierre Jeunet llegó a trabajar en otra adaptación antes de abandonarla. Finalmente Ang Lee asumió el desafío y convirtió aquello que muchos consideraban “infilmable” en una superproducción basada en una combinación extrema de actuación, enormes tanques de agua, imágenes digitales y fotografía estereoscópica en 3D.  La elección de Pi fue otra historia extraordinaria. Más de 3.000 jóvenes fueron considerados para el personaje. Suraj Sharma ni siquiera había ido originalmente buscando convertirse en protagonista: acompañó a su hermano menor Sriharsh a una audición en Delhi. Terminó haciendo una prueba, llegó hasta los candidatos finales y sorprendió a Lee interpretando el decisivo monólogo del final. Era su primera experiencia como actor y acabó cargando sobre sus hombros buena parte de una producción multimillonaria.  Para enseñarle cómo podría comportarse realmente alguien abandonado en medio del océano, la producción recurrió a Steven Callahan, el navegante estadounidense que en 1982 había sobrevivido 76 días a la deriva en una pequeña balsa salvavidas después del hundimiento de su velero Napoleon Solo. Callahan trabajó como asesor marítimo y de supervivencia, enseñándole a Sharma desde técnicas de pesca hasta la construcción de una vela improvisada. Y allí aparece uno de los grandes milagros técnicos de Life of Pi: el tigre que parece respirar, pesar, amenazar y convivir con el protagonista fue, en la enorme mayoría de sus apariciones, una criatura digital. Sharma nunca actuó dentro del bote frente a un tigre vivo. Según el supervisor de efectos Bill Westenhofer, sólo alrededor del 14 % de las tomas del tigre utilizaron animales reales; el resto dependió de efectos digitales. Rhythm & Hues estuvo detrás de buena parte de los animales, mares y cielos que transformaron un tanque de filmación en un océano prácticamente infinito. El triunfo técnico tuvo, sin embargo, una amarga paradoja: Rhythm & Hues solicitó protección por bancarrota en febrero de 2013 en medio de graves dificultades financieras y de una crisis más amplia del modelo económico de las compañías estadounidenses de efectos visuales. Pocos días después, el equipo que había creado el mundo digital de Life of Pi ganó el Oscar a mejores efectos visuales; durante el discurso, Westenhofer intentó referirse a la situación de la empresa, pero el tiempo se agotó y la ceremonia comenzó a sacarlo del escenario con la música de Tiburón.  Incluso el encuadre escondía experimentos que podían pasar inadvertidos. La película fue concebida principalmente en formato 1.85:1, pero Ang Lee alteró deliberadamente la relación de aspecto en determinados momentos: la secuencia de los peces voladores se abre hacia el formato panorámico CinemaScope, mientras otras imágenes llegan a adoptar proporciones cercanas al 4:3. Lee explicó que soñaba con experimentar de esa manera desde sus años de estudiante de cine y utilizó el propio marco de la pantalla como parte de la experiencia tridimensional.  Hasta el nombre Richard Parker guarda una historia siniestra: procede de una tradición de relatos de naufragios asociada, entre otras referencias, con The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket, publicada por Edgar Allan Poe en 1838, donde aparece un náufrago con ese nombre condenado a morir para alimentar a sus compañeros; décadas más tarde, un verdadero grumete llamado Richard Parker murió y fue objeto de canibalismo tras el naufragio del Mignonette, caso que terminó convertido en un histórico proceso judicial británico.  El resultado justificó aquel gigantesco riesgo cinematográfico: Life of Pi recibió 11 nominaciones a los premios Oscar de 2013 y conquistó cuatro estatuillas: mejor dirección para Ang Lee, fotografía para Claudio Miranda, música original para Mychael Danna y efectos visuales para Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer y Donald R. Elliott.  Así, aquel 28 de septiembre de 2012 no fue simplemente el día en que se presentó una nueva película en Nueva York: fue la noche en que una novela considerada durante años casi imposible de filmar llegó por primera vez a una pantalla y demostró que un adolescente perdido, un océano creado entre agua real y píxeles, y un tigre que casi nunca estuvo allí podían obligarnos a hacernos una pregunta mucho más profunda: cuando la realidad resulta insoportable, ¿qué historia elegimos para poder seguir viviendo? #LifeOfPi #UnaAventuraExtraordinaria #AngLee #SurajSharma #RichardParker #HistoriaDelCine #Cine #Efemerides #28DeSeptiembre #CuriosidadesDelCine #EfectosVisuales #VFX #YannMartel #CinemaHistory #MovieHistory #FilmHistory #LifeOfPi2012 #AngLeeFilm #VisualEffects #RichardParker #SurvivalStory #NewYorkFilmFestival Fuente de origen: Film at Lincoln Center – archivos del 50th New York Film Festival y estreno mundial de Life of Pi.  | 20th Century Studios – ficha oficial y fecha de estreno comercial.  Academy of Motion Picture Arts and Sciences – 85th Academy Awards.  | Los Angeles Times – casting de Suraj Sharma, efectos visuales, Steven Callahan y Rhythm & Hues.  | The Guardian – Yann Martel, Moacyr Scliar y la controversia literaria. | AFI Catalog – desarrollo y adaptación cinematográfica.

28 DE SEPTIEMBRE DE 1917: LA CORDILLERA TAMBIÉN TENÍA SU CUENTA — CHILE SELLÓ LA FÓRMULA QUE REPARTÍA LOS FLETES DEL TRASANDINO ENTRE MENDOZA Y LOS ANDES


El 28 de septiembre de 1917, apenas siete años después de que el Ferrocarril Trasandino lograra atravesar definitivamente la Cordillera y unir Mendoza con Los Andes, el gobierno chileno de Juan Luis Sanfuentes convirtió en laudo una decisión técnica destinada a resolver un problema tan complejo como fundamental: cómo repartir entre las compañías argentina y chilena el dinero producido por el transporte internacional de cargas. No se trataba simplemente de dividir los ingresos en partes iguales. Las dos secciones ferroviarias tenían extensiones, pendientes y exigencias de tracción muy diferentes, por lo que las propias empresas habían solicitado que los gobiernos de Argentina y Chile actuaran conjuntamente como árbitros y se habían comprometido a aceptar la resolución como definitiva y obligatoria. El corazón del acuerdo había sido elaborado en Buenos Aires el 24 de agosto de 1917 por seis ingenieros: Guillermo Illanes B., Francisco Mardones y Teodoro Schmidt Q. por Chile; Pablo Nogués, Bernardo Laurel y Ricardo J. Gutiérrez por Argentina. El dictamen fue unánime y llegó a una conclusión sorprendentemente moderna: no podía establecerse un porcentaje fijo de reparto, porque el esfuerzo ferroviario variaba según la dirección de la carga, especialmente por las enormes diferencias entre subir y bajar la Cordillera. Para sus cálculos, los técnicos determinaron “longitudes virtuales” de ascenso de 780 kilómetros para la sección chilena y 940 para la argentina, mientras que para el descenso fijaron 70 y 180 kilómetros respectivamente; incluso recomendaron efectuar los ajustes por períodos breves, de no más de tres meses. Argentina aprobó aquel dictamen el 26 de septiembre y Chile hizo lo propio dos días después, el 28, mediante el decreto chileno N.º 229, cuya parte dispositiva pasó a ser el laudo del Gobierno de Chile. El documento lleva las firmas de Sanfuentes y Alberto González E. Finalmente, el 30 de septiembre de 1917, representantes de ambos países se reunieron en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, en Santiago, y protocolizaron formalmente el acuerdo: por Argentina intervino Carlos F. Gómez y por Chile Arturo Besa. El protocolo estableció expresamente que la fórmula regiría la repartición de los fletes del tráfico directo de carga entre Mendoza y Los Andes y viceversa.  Detrás de aquel documento administrativo había una verdadera batalla de ingeniería y economía: locomotoras de vapor, cremalleras, vagones cargados, pendientes cordilleranas y dos empresas privadas intentando determinar cuánto correspondía cobrar a cada lado de los Andes. El Trasandino, inaugurado en abril de 1910 y concebido para conectar las redes del Atlántico y el Pacífico, tenía así en 1917 no sólo vías, túneles y puentes: también una fórmula binacional destinada a poner precio al enorme esfuerzo de cruzar la Cordillera.  Fuente de origen: Protocolo relativo a los Ferrocarriles Trasandinos, Santiago, 30 de septiembre de 1917, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina; Decreto chileno N.º 229, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile–LeyChile; Memoria Chilena–Biblioteca Nacional de Chile; Archivo Nacional de Chile.  #MendozAntigua #Mendoza #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #LosAndes #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #ArgentinaChile #Ferrocarriles #PatrimonioFerroviario #TransAndeanRailway #MendozaHistory #ChileHistory #ArgentinaHistory #RailwayHistory #AndesRailway

9 DE ABRIL DE 1949: PERÓN Y EVITA LLEGARON A MENDOZA PARA EL CIERRE QUE PUSO A LA PROVINCIA EN EL CENTRO DEL DEBATE FILOSÓFICO INTERNACIONAL


La fotografía captura uno de los momentos más recordados de la historia universitaria mendocina: el presidente Juan Domingo Perón y María Eva Duarte de Perón avanzan en un automóvil descubierto durante su llegada a Mendoza para participar de la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía. Junto a ellos aparecen el gobernador mendocino Blas Brisoli y su esposa, Esmeralda Carabajal de Brisoli; la propia Universidad Nacional de Cuyo reproduce esta imagen con un epígrafe que la vincula expresamente con aquella jornada de 1949.  El Congreso había comenzado el 30 de marzo y culminó el sábado 9 de abril. Organizado por la Universidad Nacional de Cuyo bajo el rectorado de Ireneo Fernando Cruz, había nacido en 1947 como Congreso Argentino de Filosofía, pero un decreto del Poder Ejecutivo del 20 de abril de 1948 le otorgó carácter nacional. Las Actas muestran la magnitud alcanzada por la convocatoria: participaron presencialmente 173 miembros y estuvieron representadas numerosas instituciones y corrientes filosóficas de América y Europa; además, figuras como Benedetto Croce, Karl Jaspers, Gabriel Marcel y Bertrand Russell enviaron trabajos aunque no asistieron personalmente. El momento culminante llegó a las 18:00 en el Teatro Independencia. Allí se realizó la sesión de clausura con Perón, Eva Perón, el vicepresidente Juan Hortensio Quijano, ministros nacionales, los gobernadores de Mendoza, San Juan y San Luis, rectores universitarios y autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Después de las palabras del representante de los miembros extranjeros y del rector Ireneo Cruz, Perón pronunció su conferencia final, posteriormente estrechamente asociada con el texto conocido como “La Comunidad Organizada”, en el que expuso aspectos filosóficos de su concepción política y social. Una investigación documental de la Biblioteca del Congreso de la Nación, basada incluso en el registro sonoro conservado por el Archivo General de la Nación, señala una precisión interesante: el texto que posteriormente circuló bajo aquel título no coincide íntegramente con todo lo efectivamente pronunciado aquella tarde, por lo que el audio constituye una fuente fundamental para reconstruir el discurso original.  La jornada todavía tuvo un último capítulo: a las 21:30, en el Plaza Hotel de Mendoza, el rector de la UNCuyo ofreció una cena de despedida para el presidente, Eva Perón, la comitiva oficial, los congresales y los invitados especiales. Así terminaban once días en los que Mendoza se había convertido en escenario de un encuentro académico de alcance internacional y de uno de los episodios político-intelectuales más documentados de la Argentina de 1949.  Fuente de origen de la fotografía: Universidad Nacional de Cuyo, “Encuentro de saberes. 1939-2017. Historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, EDIUNC, Mendoza, 2017. El epígrafe identifica la escena como la llegada de Juan Domingo Perón y María Eva Duarte para la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía, acompañados por el gobernador Blas Brisoli y su esposa, y remite a Cruz (1951).  Fuentes históricas complementarias: Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía, Universidad Nacional de Cuyo, 1950; Biblioteca Digital UNCuyo; Biblioteca del Congreso de la Nación; Archivo General de la Nación.  #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Perón #EvaPerón #Evita #UNCuyo #CongresoDeFilosofía #TeatroIndependencia #HistoriaArgentina #Argentina1949 #ArchivoHistórico #FotografíaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #Philosophy #JuanDomingoPeron #EvaPeron #UniversityHistory

28 DE SEPTIEMBRE DE 1910: CUANDO CHILE VIO A LOS ARGENTINOS EN LA PANTALLA GRANDE, CASI EN TIEMPO REAL


El 28 de septiembre de 1910, cuando el cine todavía era una verdadera maravilla tecnológica, el público de Santiago podía entrar a una sala y contemplar en movimiento algunos de los grandes acontecimientos que apenas días antes habían sacudido las calles durante las celebraciones del Centenario de Chile. A las 17:30, el Teatro Variedades ofreció una función especial de “biógrafo”, organizada por la Compañía Cinematográfica del Pacífico en honor de Emiliano Figueroa Larraín, quien ejercía la Vicepresidencia de la República desde el 6 de septiembre y había quedado al frente del país durante las fiestas centenarias. Fueron invitados ministros, miembros del cuerpo diplomático y directores de los principales diarios de la capital.  El programa resulta extraordinario visto desde el presente: comenzaba con la llegada a Santiago del Colegio Militar argentino, continuaba con la gran revista naval de Valparaíso y la revista de las marinerías en la Gran Avenida, y luego mostraba la llegada del presidente argentino José Figueroa Alcorta junto a su comitiva y el solemne Te Deum celebrado en la Catedral de Santiago el 18 de septiembre. La segunda parte incorporaba escenas vinculadas con Manuel Rodríguez, el monumento a la Independencia obsequiado por la colonia italiana, la gran parada militar del 19 de septiembre en el Parque Cousiño y la inauguración del Palacio de Bellas Artes. Era, en los hechos, una formidable crónica cinematográfica del Centenario proyectada cuando sus protagonistas todavía permanecían en la memoria inmediata de los espectadores. La velocidad con que aquellas imágenes llegaban a las salas resulta todavía más sorprendente: la llegada del Colegio Militar argentino ya era anunciada en la prensa cinematográfica el 15 de septiembre; la llegada de Figueroa Alcorta figuraba en las exhibiciones del día 18; el Te Deum se estrenó el 20 y la gran revista militar del Parque Cousiño el 21. En una época sin televisión, radio masiva ni redes sociales, el cinematógrafo comenzaba a ofrecer algo revolucionario: ver la actualidad convertida en imágenes en movimiento apenas unos días después de ocurrida.  Aquello tampoco fue un episodio aislado. La Biblioteca Nacional de Chile señala que durante 1910 se estrenaron alrededor de cincuenta producciones cinematográficas, varias conocidas precisamente como “Actualidades del Centenario”. La Compañía Cinematográfica del Pacífico, fundada en 1909 por Julio Cheveney y Arturo Larraín Lecaros, disponía de estudio, laboratorio, sala de montaje y personal especializado, y se convirtió junto con la Ítalo-Chilena en una de las grandes responsables de registrar cinematográficamente aquellos festejos.  Más de un siglo después, aquel programa del Teatro Variedades permite comprender hasta qué punto el nacimiento del cine documental estaba transformando la manera de experimentar la historia: los argentinos que habían cruzado la Cordillera para participar del Centenario chileno ya no quedaban solamente registrados en diarios y fotografías; ahora marchaban, saludaban y desfilaban ante los ojos de cientos de personas sobre una pantalla. El propio registro fotográfico de la llegada del Colegio Militar Argentino de 1910 se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de Chile como patrimonio cultural común.  Fuente de origen: Diario La Unión, Santiago de Chile, miércoles 28 de septiembre de 1910, sección “Espectáculos – Función en honor del Vicepresidente”, documento preservado y transcripto por CineChile. Fuentes complementarias: Memoria Chilena–Biblioteca Nacional de Chile; Biblioteca del Congreso Nacional de Chile; Cineteca Nacional de Chile/CineChile.  #MendozAntigua #Historia #CineMudo #HistoriaDelCine #CentenarioDeChile #Chile1910 #ArgentinaChile #FigueroaAlcorta #ColegioMilitarArgentino #SantiagoDeChile #CineChileno #PatrimonioHistorico #SilentFilm #FilmHistory #ChileHistory #ArgentinaHistory #Newsreel #EarlyCinema #HistoricFilm

⛏️ DOS 28 DE SEPTIEMBRE QUE ABRIERON LA MONTAÑA: ORO, PLATA Y LOS MINEROS QUE DESAFIARON LA CORDILLERA MENDOCINA


El 28 de septiembre guarda una extraordinaria coincidencia en la historia minera de Mendoza: con catorce años de diferencia, documentos coloniales registraron dos episodios de explotación de minerales que permiten reconstruir, casi con nombres y fechas precisas, la actividad que se desarrollaba entre el piedemonte y Uspallata durante las últimas décadas del siglo XVIII. El primero ocurrió el 28 de septiembre de 1784, cuando Miguel Robles y Mauricio Robles aparecen realizando tareas de descubrimiento y explotación “entre la quebrada de los Papagayos y el Chayao–Potrero de la Cruz”. La investigación del historiador y arqueólogo Osvaldo Sironi registra para esa jornada la extracción de “metales”, sin precisar en esa entrada cuál era el mineral. Sin embargo, otro documento contemporáneo permite avanzar mucho más: un informe de Mendoza fechado el 10 de julio de 1784 y conservado en el Archivo General de Indias, AGI, Buenos Aires 50, menciona expresamente a “Miguel y Mauricio Robles” vinculados con una mina de oro. El escrito integra una relación de explotaciones mendocinas de oro, plata, cobre y plomo y revela además uno de los grandes problemas de aquella minería: había minerales, pero faltaban especialistas y conocimientos adecuados para beneficiarlos. La documentación señala que se reclamaba la llegada de gente y, especialmente, de peritos capaces de mejorar los procedimientos de extracción y tratamiento. Es importante distinguir ambos testimonios: el informe del Archivo de Indias es del 10 de julio y confirma la actividad aurífera de los Robles, mientras que el registro del 28 de septiembre consigna específicamente su descubrimiento y explotación en la zona de Papagayos–Chayao–Potrero de la Cruz. Catorce años después, exactamente otro 28 de septiembre, la documentación vuelve a llevarnos a las montañas mendocinas. El 28 de septiembre de 1798 Pasqual Escalante y José Bicente Castro figuran en San Lorenzo, Uspallata, en posesión y explotación de la Veta de Belén, una explotación de plata. La fuente conserva incluso una expresión extraordinaria de época: “lavoreo competente”, testimonio directo de que aquella veta se encontraba bajo trabajo minero. El dato aparece en la nómina de mineros y azogueros reconstruida a partir de documentación del Archivo General de la Provincia de Mendoza, principalmente la sección Colonial, Hacienda, Minas; por su fecha, el asiento de 1798 se encuentra dentro del período cubierto por la Carpeta 98, correspondiente a 1785-1806, aunque la publicación académica consultada no individualiza allí el número de documento ni el folio, por lo que atribuirle uno sería ir más allá de la evidencia disponible.  Estos registros forman parte de un escenario minero mucho mayor. Sironi documentó la actividad desarrollada en el norte de Mendoza entre 1752 y 1806, especialmente en San Lorenzo y los Paramillos de Uspallata, donde aparecen propietarios, cateadores, peones, herramientas, hornos, trapiches y explotaciones de plata, oro, cobre y plomo. El trabajo está publicado en la revista académica Temas Americanistas de la Universidad de Sevilla y registrado también por CONICET.  Aquella actividad dejó además huellas físicas que todavía sobreviven: el conjunto de las Bóvedas de Uspallata y sus restos de molinos hidráulicos, hornos de fundición, acequias, muros y túneles está protegido como Monumento Histórico Nacional, y fuentes oficiales señalan que las Bóvedas funcionaron como instalación destinada al tratamiento de minerales procedentes de las explotaciones de San Lorenzo. Así, detrás del paisaje silencioso de la precordillera mendocina aparecen dos escenas separadas por catorce años pero unidas por una misma fecha: el 28 de septiembre de 1784, Miguel y Mauricio Robles trabajando minerales en las serranías próximas al Chayao, con otra fuente del mismo año que los relaciona directamente con el oro; y el 28 de septiembre de 1798, Pasqual Escalante y José Bicente Castro arrancando plata a la Veta de Belén en San Lorenzo de Uspallata. Dos pequeños asientos documentales que, más de dos siglos después, permiten escuchar nuevamente el golpe de las herramientas contra la roca y descubrir que la historia económica de Mendoza también fue escrita bajo tierra. Fuente de origen: Osvaldo Sironi, “Labores minero-metalúrgicas e impacto socioambiental en el norte de Mendoza, Argentina (1752-1806)”, Temas Americanistas, N.º 43, Universidad de Sevilla, 2019, pp. 134-159; Archivo General de la Provincia de Mendoza, Colonial, Hacienda, Minas, Carpetas 97 (1762-1784) y 98 (1785-1806); Francisco de Serra Canals, El Perito incógnito y el Curioso aprovechado, estudio preliminar, transcripción y glosario de Edberto Oscar Acevedo, Iberoamericana/Vervuert, 1999; documentación citada: Archivo General de Indias, Buenos Aires 50, Mendoza, 10 de julio de 1784.   #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Uspallata #LasHeras #ParamillosDeUspallata #MineríaColonial #Minería #Oro #Plata #VetaDeBelén #ArchivoHistórico #HistoriaArgentina #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #Uspallata #ColonialMining #MiningHistory #GoldMining #SilverMining #ArgentineHistory #AndesHistory #HistoricalArchives #MiningHeritage

28 DE SEPTIEMBRE DE 1814 — EL CABILDO PUSO EN MANOS DE SAN MARTÍN LA RADIOGRAFÍA DE UNA MENDOZA EN REVOLUCIÓN —


El 28 de septiembre de 1814, en una Mendoza que todavía estaba lejos de imaginar la gigantesca empresa militar que pocos años después partiría hacia los Andes, el Cabildo remitió al flamante gobernador intendente José de San Martín un documento extraordinario para reconstruir cómo se administraba y controlaba el territorio mendocino en aquellos días. Su existencia está perfectamente identificada en el Archivo Histórico de Mendoza: “El Cabildo al Gobernador Intendente, 28 de setiembre de 1814”, sección Poderes Ejecutivo y Legislativo, carpeta 746, documento 48. La historiadora Eugenia Molina, investigadora de la Universidad Nacional de Cuyo y CONICET, destaca el enorme valor de esta pieza porque para aquellos años revolucionarios prácticamente no se conservaron nóminas anuales semejantes: esta lista enviada a San Martín constituye una fuente excepcional para conocer quiénes ejercían las funciones territoriales y cómo estaba organizada Mendoza.  San Martín había sido designado gobernador intendente de Cuyo por el director supremo Gervasio Antonio de Posadas el 10 de agosto de 1814; la jurisdicción comprendía Mendoza, San Juan y San Luis, y su capital estaba establecida en Mendoza. Por lo tanto, el oficio del 28 de septiembre llegó en las primeras semanas de su gobierno cuyano, cuando comenzaba a conocer y organizar el territorio que terminaría convirtiéndose en la base de la campaña libertadora.  Lo que aparece detrás de aquella nómina resulta fascinante: el casco urbano estaba dividido en 11 cuarteles, mientras que los barrios exteriores y la campaña se organizaban en 37 sectores numerados. No se trataba solamente de nombres sobre un papel. Cada cuartel se vinculaba con la actuación de decuriones, funcionarios de cercanía que ejercían tareas de justicia menor, policía, vigilancia y enlace entre las autoridades y la población. La investigación histórica señala que esta división respondía a una creciente necesidad de control territorial en plena etapa revolucionaria.  La numeración permite, además, reconstruir una verdadera geografía política de la Mendoza de 1814. Entre los sectores más alejados aparecen Luján, dividido en los cuarteles 29 y 30; Cruz de Piedra como el 31; Lulunta, 32; Barrancas, 33; Rodeo del Medio, 34; Barriales, 35; El Retamo, 36, y el inmenso Valle de Uco como cuartel 37. La organización avanzaba desde los barrios próximos a la ciudad hacia los núcleos rurales y llegaba incluso al área del fuerte de San Carlos. Uspallata y determinados sectores del Este, por sus características estratégicas, quedaron bajo jueces comisionados con atribuciones especiales de justicia, policía y funciones militares. Así, aquel oficio del 28 de septiembre no fue una simple comunicación burocrática: hoy funciona como una ventana privilegiada hacia la Mendoza que recibió a San Martín. Permite observar una ciudad rodeada de barrios, chacras, caminos, postas y poblaciones rurales enlazadas mediante una estructura administrativa que el nuevo gobernador podía utilizar para transmitir órdenes, reunir información y ejercer autoridad sobre un territorio extenso. Los estudios posteriores indican, además, que San Martín aprovechó y fortaleció mecanismos administrativos que ya estaban en funcionamiento antes de su llegada, integrándolos luego a las crecientes necesidades del gobierno cuyano y del esfuerzo de guerra. Más de dos siglos después, la carpeta 746 y su documento 48 conservan algo extraordinario: una auténtica radiografía administrativa de Mendoza justamente en el momento en que San Martín comenzaba una de las etapas decisivas de su vida. FUENTE DE ORIGEN: Archivo Histórico de Mendoza, sección Poderes Ejecutivo y Legislativo, Carpeta 746, Documento 48, “El Cabildo al Gobernador Intendente, 28 de setiembre de 1814”. Referencia documental reproducida y estudiada por Eugenia Molina, “Los funcionarios subalternos de justicia en Mendoza durante la década revolucionaria: una recomposición del grupo dominante local”, Universidad Nacional de Cuyo–CONICET, XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, 2007.  #MendozAntigua #Mendoza #SanMartín #JoseDeSanMartin #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #EfemeridesMendocinas #CabildoDeMendoza #Cuyo #IndependenciaArgentina #EjercitoDeLosAndes #ArchivoHistorico #MendozaHistoria #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #HistoryOfMendoza #CuyoHistory #SouthAmericanHistory #HistoricalDocuments #ArgentinaHistory

1939: CUANDO EL DEPORTE FEMENINO SALTABA ENTRE VIÑAS — LA QUINTA AGRONÓMICA ANTES DEL CENTRO CÍVICO


Mendoza, 1939. Donde hoy se levantan la Casa de Gobierno y buena parte del Centro Cívico existía todavía un enorme espacio de árboles, cultivos, edificios de enseñanza y terrenos abiertos: la histórica Quinta Agronómica. Esta extraordinaria fotografía, publicada por la Universidad Nacional de Cuyo, fue registrada como “Juegos deportivos femeninos en la Quinta Agronómica (1939)” y muestra a un grupo de jóvenes en plena actividad física, congeladas en el aire en una escena que hoy parece pertenecer a otra ciudad.  La historia de aquel lugar se remontaba institucionalmente a 1870, cuando durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento se impulsó en Mendoza una Escuela Nacional de Agricultura. El terreno del actual Centro Cívico fue declarado de utilidad pública en 1872, adquirido durante el gobierno de Arístides Villanueva y cedido a la Nación en 1873; comprendía unas 25 hectáreas destinadas a la enseñanza y las prácticas agronómicas. Desde allí comenzó a desarrollarse una institución decisiva para la modernización agrícola y vitivinícola de Mendoza.   La imagen adquiere todavía mayor valor porque 1939 fue un año bisagra: el 21 de marzo se creó la Universidad Nacional de Cuyo y la antigua Escuela Nacional de Agricultura y Enología quedó vinculada a la nueva casa de estudios; al año siguiente recibió oficialmente el nombre de Liceo Agrícola y Enológico Domingo Faustino Sarmiento.  Aquel inmenso predio no quedó limitado a viñas, aulas y experimentación agrícola. Fue transformándose también en campo deportivo universitario: allí llegaron a existir pistas de equitación y atletismo, espacios para tiro, tenis, básquet, boxeo, bochas y esgrima, e incluso se acondicionó una antigua pileta de decantación para practicar natación.  Durante 84 años, desde 1870 hasta 1954 según la reconstrucción histórica de la propia UNCuyo, la Quinta permaneció ligada a ese sector de la ciudad antes del traslado de Ciencias Agrarias a Chacras de Coria. El 2 de abril de 1954 se realizó allí una simbólica despedida y la bandera argentina fue arriada por última vez del viejo mástil cercano a calle Belgrano.  Después, aquel paisaje comenzó a desaparecer bajo el nuevo Centro Cívico, pero no completamente: el Gobierno de Mendoza identifica todavía antiguos grupos forestales heredados de la Quinta, entre ellos pinos canarios cuya plantación se estima hacia 1879, y la vieja Bodega Modelo sobrevive como uno de los grandes testimonios materiales de aquella etapa, integrada actualmente al conjunto de La Enoteca.  Así, detrás de estas jóvenes jugando en 1939 aparece mucho más que una escena deportiva: es una ventana hacia una Mendoza desaparecida, cuando en el corazón de la ciudad había una enorme quinta de enseñanza agrícola y el terreno que décadas después sería ocupado por edificios públicos todavía era escenario de árboles, cultivos, estudiantes y jornadas deportivas. Fuente de origen de la imagen: Universidad Nacional de Cuyo, Encuentro de saberes. 1939-2017: historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo, EDIUNC, Mendoza, 2017, pág. 26. La obra reproduce la fotografía con la leyenda “Juegos deportivos femeninos en la Quinta Agronómica (1939)”.  #Mendoza #MendozAntigua #QuintaAgronómica #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #UNCuyo #CentroCívico #MujeresEnLaHistoria #DeporteFemenino #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #Argentina #MendozaHistory #OldMendoza #ArgentineHistory #WomenInHistory #WomensSports #HistoricalPhotography #VintageArgentina #HistoryPhotography

28 DE SEPTIEMBRE DE 1910: LOS CADETES ARGENTINOS HICIERON TRONAR LOS KRUPP EN CHILE Y PARTIERON ENTRE OVACIONES RUMBO A LOS ANDES


El 28 de septiembre de 1910, cuando todavía resonaban en Santiago los festejos del Centenario de Chile, el Colegio Militar argentino protagonizó una jornada que mezcló pólvora, tecnología militar, multitudes y una despedida cargada de simbolismo entre dos países que apenas unos años antes habían atravesado graves tensiones limítrofes. Chile vivía además una situación política excepcional: el presidente Pedro Montt había muerto en Bremen el 16 de agosto y su sucesor en el ejercicio del Poder Ejecutivo, Elías Fernández Albano, falleció el 6 de septiembre; Emiliano Figueroa Larraín quedó entonces al frente del país y encabezó las celebraciones del Centenario, a las que había concurrido una importante delegación argentina presidida por José Figueroa Alcorta.  Aquella mañana del 28, la sección de artillería del Colegio Militar argentino se trasladó a Apoquindo, donde la Escuela Militar chilena había preparado un polígono a unos tres kilómetros del convento de los Padres Dominicos. Frente al ministro de Guerra, generales, coroneles, inspectores y numerosos oficiales del Ejército chileno, los argentinos realizaron ejercicios con un moderno material de artillería que despertaba enorme curiosidad porque Chile esperaba recibir piezas semejantes. Los blancos incluían piezas de artillería y formaciones de infantería, tanto visibles como ocultas. Antes de abrir fuego, el capitán Funes explicó el mecanismo y rendimiento de los cañones; las crónicas señalaron que eran piezas del sistema Krupp y destacaron su estabilidad y funcionamiento. Como los cadetes apenas realizaban su segunda práctica con aquel material, el ejercicio fue deliberadamente pausado: la prensa registró diez proyectiles disparados durante unos 45 minutos.  Pero la jornada todavía guardaba una escena extraordinaria. Desde antes de las once de la mañana, la Estación Central de Santiago comenzó a llenarse de familias que querían despedir a los argentinos. Llegaron las bandas militares de los regimientos Tacna y Cazadores, oficiales del Ejército chileno y delegaciones de la Escuela Militar, la Escuela de Suboficiales y la Caballería. Los cadetes abandonaron la Escuela Militar y marcharon por calle Ejército y la Alameda hacia la estación acompañados por cadetes chilenos formados y sin armas; durante el trayecto fueron aclamados por el público. Incluso una comisión de alumnos de la Escuela Superior José Manuel Balmaceda entregó flores al coronel Cornelio Gutiérrez, director del Colegio Militar argentino.  Cerca de las 12:20, los convoyes comenzaron finalmente a abandonar Santiago en medio de las ovaciones. Una delegación militar chilena, acompañada por alrededor de treinta cadetes, siguió viaje con los argentinos. Hacia las cinco de la tarde el tren llegó a Los Andes, donde aguardaban escuelas públicas, sociedades obreras, músicos, autoridades y numerosos vecinos. A las 19:30, la sociedad local ofreció a los visitantes un banquete en el Hotel Sudamericano. Era una escala cargada de significado: desde allí el itinerario continuaría hacia la cordillera y finalmente hacia Mendoza, cerrando una visita que había llevado al Colegio Militar argentino —una delegación de unos 300 cadetes, con infantería, caballería y artillería— a convertirse en uno de los grandes protagonistas militares del Centenario chileno. Aquel 28 de septiembre quedó así como una extraordinaria postal de 1910: cañones Krupp disparando frente a oficiales chilenos por la mañana, calles repletas de público al mediodía y un ferrocarril alejándose hacia Los Andes entre bandas, flores y ovaciones. Una jornada en la que la Cordillera, lejos de separar, volvió a transformarse en puente entre Argentina y Chile. Fuente de origen: Eduardo Arriagada Aljaro, “La Participación del Ejército de Chile en las festividades del Centenario Nacional”, Anuario Nº 24 de la Academia de Historia Militar de Chile, 2010, especialmente pp. 124-127; investigación basada, entre otras fuentes primarias, en El Mercurio, El Ferrocarril, El Diario Ilustrado y La Unión de septiembre de 1910. Fuente complementaria: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, reseña biográfica de Emiliano Figueroa Larraín; Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile, colección “Las fiestas del Centenario en 1910”.  #Chile1910 #CentenarioDeChile #ArgentinaYChile #ColegioMilitar #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #Mendoza #LosAndes #CordilleraDeLosAndes #HistoriaMilitar #MendozAntigua #PatrimonioHistorico #ChileCentennial #ArgentinaHistory #ChileHistory #MilitaryHistory #AndesMountains #HistoricChile #HistoricArgentina


28 DE SEPTIEMBRE DE 1671 — CON UNA VARA, UN CORDEL Y MOJONES: EL DOCUMENTO QUE TODAVÍA PERMITE CAMINAR LA MENDOZA COLONIAL


Hace exactamente 355 años, cuando Mendoza era todavía una pequeña ciudad de barro, viñas, huertas, corrales y acequias, una simple mensura dejó registrada una extraordinaria fotografía escrita de su geografía. Todo había comenzado el 25 de septiembre de 1671, cuando Requena, procurador del Colegio de la Compañía de Jesús, solicitó medir las tierras pertenecientes a los jesuitas y presentó los títulos que respaldaban sus propiedades. Tres días después, el 28 de septiembre, el alcalde Francisco Chirinos de Posada salió a realizar la diligencia acompañado por Miguel de Toro, Pedro Morales Negrete, Luis de Salinas, Miguel Chacón y el alguacil Pedro Ponce de León. No llevaban instrumentos modernos: Chirinos preparó una vara de medir y un cordel siguiendo el sistema utilizado entonces en Santiago de Chile, y comenzó a recorrer aquel paisaje colocando mojones y estableciendo límites. La descripción es formidable porque permite asomarse físicamente a la Mendoza del siglo XVII: aparecen paredes de tapia, la viña de los herederos de Alonso de Videla, el corral de bueyes de Miguel Chacón, antiguas chacras, pequeñas acequias, tierras concedidas desde la década de 1560 y la vieja acequia de Tabalque, que en uno de los sectores ya se encontraba seca y había sido modificada de su curso anterior.  Pero el documento guarda un detalle todavía más poderoso: utiliza como referencia la gran vía por la que se entraba y salía hacia Chile. La reconstrucción histórica moderna identifica ese antiguo eje con la actual calle Ituzaingó y sitúa el recorrido de Tabalque aproximadamente en el sector de la actual calle Salta. Los investigadores Ernesto Palacios y Alejandro García utilizaron precisamente esta mensura de 1671, junto con actas capitulares, escrituras, mapas y otros documentos coloniales, para reconstruir la red hidráulica y territorial de la Mendoza temprana. Su estudio académico confirma que el camino hacia Chile coincidía con la actual Ituzaingó y que la documentación permite aproximar el antiguo curso de Tabalque a la zona de calle Salta. La mensura ofrece todavía más detalles extraordinarios: al prolongar una de las líneas, Chirinos dejó asentado que desde la esquina de las tierras de los herederos de Pedro González Pallero hasta la esquina del corral de Miguel Chacón había 26 cordeles, equivalentes a 130 varas de medir tierras; también señaló que desde aquella esquina hasta la Compañía de Jesús existían tres cuadras pobladas y que el establecimiento jesuita se encontraba en una esquina de la plaza. Incluso registró once perales de la viña de los padres y ordenó colocar grandes piedras sobre montones de tierra en los mojones para que pudieran reconocerse “en todo tiempo”. Aquella precaución terminó teniendo un efecto impensado: más de tres siglos y medio después, esos datos siguen funcionando como coordenadas históricas. Las equivalencias con Ituzaingó, Ayacucho, Beltrán, Salta y la actual plaza Pedro del Castillo son reconstrucciones realizadas a partir del cruce de documentación histórica y arqueológica; no deben confundirse con nombres escritos literalmente en 1671. La investigación de Palacios y García considera a la actual plaza Pedro del Castillo como la antigua plaza fundacional de 1562 y destaca esta mensura jesuítica como una pieza esencial para reconstruir la disposición de acequias, calles y propiedades del período colonial temprano. Pocas fuentes permiten imaginar con semejante precisión una caminata por la Mendoza de hace 355 años: seguir un cordel, cruzar una acequia, detenerse frente a una viña, contar perales, reconocer un corral y continuar por la calle que llevaba rumbo a Chile. No es solamente una mensura de tierras: es una auténtica cartografía escrita de una ciudad desaparecida bajo la Mendoza actual. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #HistoriaArgentina #Efemérides #ÁreaFundacional #PlazaPedroDelCastillo #CompañíaDeJesús #Jesuitas #AcequiasDeMendoza #PatrimonioHistórico #ArchivoHistórico #HistoriaColonial #Cuyo #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalDocuments #Jesuits #HistoricMendoza #CulturalHeritage #SouthAmericanHistory Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM/AGMza), Época Colonial, Protocolo Nº 19, folio 146, referencia reproducida en la compilación histórica de “Acequias y Canales” de Provincia de Mendoza. La investigación académica de Ernesto Palacios y Alejandro García también cita la diligencia de mensura de las tierras y chacras del Colegio de la Compañía de Jesús en AGMza, Carpeta Nº 278, Documento Nº 44, Sección Eclesiástica, transcripta en Palacios, Mendoza. La ciudad perdida (2018), y analizada en “Reconstrucción histórica del sistema de riego prehispánico tardío y colonial temprano de Mendoza”, Multequina 30(1), pp. 181-201

28 DE SEPTIEMBRE DE 1819 — EL DÍA EN QUE CHILE CANTÓ CON VOZ ARGENTINA: EL PRIMER HIMNO, MENDOZA Y EL EJÉRCITO DE LOS ANDES EN UNA MISMA JORNADA


El 28 de septiembre de 1819 quedó grabada una extraordinaria coincidencia en la historia compartida de Chile, Argentina y Mendoza. Ese martes, el periódico santiaguino El Telégrafo publicó la letra de la primera Canción Nacional de Chile, escrita nada menos que por Bernardo de Vera y Pintado, nacido en Santa Fe en 1780. La composición había sido encargada durante el gobierno del Director Supremo Bernardo O’Higgins y aprobada oficialmente por el Senado apenas ocho días antes, el 20 de septiembre. El decreto dispuso imprimirla, distribuirla por los pueblos, el Instituto Nacional y las escuelas, y entregar ejemplares al teatro para que fuera cantada al comenzar las representaciones. La versión publicada en El Telégrafo Nº 37 estaba formada por 84 versos decasílabos, organizados en diez octavas y un cuarteto. Pero detrás de aquellos versos aparecía una conexión argentina sorprendente: después de las victorias patriotas de Chacabuco y Maipú, en las grandes solemnidades celebradas en Chile se había utilizado el Himno Nacional argentino, con letra de Vicente López y música de Blas Parera, y durante los primeros meses la nueva letra chilena de Vera y Pintado siguió cantándose precisamente con aquella melodía argentina. Recién después Chile comenzó a buscar una música propia: Manuel Robles compuso una nueva melodía y, años más tarde, en 1828, se estrenó la música de Ramón Carnicer que terminaría vinculada al himno chileno actual. En 1847 Eusebio Lillo escribió las nuevas estrofas, aunque el histórico coro de Vera y Pintado permaneció como parte de la Canción Nacional. Y aquí aparece Mendoza con todavía más fuerza. Vera y Pintado no sólo era argentino: después del desastre de Rancagua debió exiliarse en Mendoza, donde se vinculó con José de San Martín; posteriormente regresó a Chile como auditor de guerra del ejército libertador. Es decir, el hombre que escribió la primera Canción Nacional chilena también formó parte de aquella trama revolucionaria que tuvo en Mendoza uno de sus grandes centros de organización.  Como si la fecha necesitara todavía otro símbolo, ese mismo 28 de septiembre de 1819 se realizó en Chile una Revista Militar en la que desfilaron unidades chilenas junto con tropas del Ejército de los Andes, la fuerza que San Martín había organizado y preparado en Mendoza antes del histórico cruce cordillerano. El Ejército de Chile conserva expresamente el registro de aquella revista.  Así, en una sola jornada se encontraron algunos de los símbolos más poderosos de la independencia sudamericana: una canción nacional chilena escrita por un argentino que había pasado por Mendoza, una melodía tomada inicialmente del himno argentino y soldados chilenos desfilando junto a veteranos del Ejército de los Andes. El 28 de septiembre de 1819 no fue solamente una fecha en la historia musical de Chile: fue una imagen extraordinaria de una época en la que la Cordillera no separaba dos historias, sino que unía una misma lucha por la independencia. #Chile #Argentina #Mendoza #MendozAntigua #BernardoVerayPintado #BernardoOHiggins #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #HimnoNacional #CancionNacional #Independencia #HistoriaDeChile #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #PatriaGrande #Andes #SouthAmericanHistory #ChileanHistory #ArgentineHistory #MendozaHistory #ArmyOfTheAndes #NationalAnthem #IndependenceHistory Fuente de origen: Memoria Chilena – Biblioteca Nacional de Chile, “Primer himno nacional de Chile” y documentación histórica de la Canción Nacional; Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Decreto del 20 de septiembre de 1819 y reseña biográfica de Bernardo de Vera y Pintado; Revista Musical Chilena, Universidad de Chile; Ejército de Chile, “Historia de la conmemoración de las Glorias del Ejército”.

28 DE SEPTIEMBRE DE 1652: VIRUELA, “TABARDETE” Y AGUA BAJO CASTIGO — EL DÍA QUE MENDOZA PROHIBIÓ LAVAR ROPA EN LA ACEQUIA QUE BEBÍA LA CIUDAD


28 de septiembre de 1652.- En una Mendoza colonial pequeña, donde las acequias no sólo regaban cultivos sino que eran esenciales para la vida cotidiana y el abastecimiento de agua, el Cabildo tomó una drástica medida sanitaria ante una epidemia que estaba causando numerosas muertes. Reunidos el alcalde Jacinto de Puebla Reinoso y los regidores Juan Ruiz Estela y Cristóbal Ruiz de Campos, las autoridades prohibieron que los vecinos lavaran ropa en la Acequia del Molino, precisamente porque de aquella corriente se obtenía agua para consumo de la población. La decisión buscaba impedir que continuaran propagándose la viruela y el llamado “tabardete”, y establecía penas de cárcel y azotes en el rollo de la Plaza Mayor para quienes desobedecieran. El episodio está registrado en las Actas Capitulares de Mendoza, tomo III, página 29, y una investigación académica sobre el español colonial mendocino reproduce expresamente la referencia del “28/9/1652” y las frases relativas a lavar en la acequia y beber de esa misma agua.  El término “tabardete” no era una denominación moderna: el Diccionario Histórico de la Lengua Española documenta su uso durante siglos para una enfermedad infecciosa caracterizada por fiebre alta y erupciones, y la relaciona históricamente con el tabardillo o tifus; por eso conviene conservar la palabra original del documento y aclarar su significado sin trasladar automáticamente un diagnóstico médico contemporáneo a todos los casos del siglo XVII.La preocupación del Cabildo por aquella acequia tenía una razón decisiva: el sistema hídrico era parte de la infraestructura vital de la ciudad desde sus primeros tiempos. Estudios del Departamento General de Irrigación señalan que Mendoza se desarrolló aprovechando una antigua red de canales y acequias y que las propias actas coloniales registran reiteradamente la obligación de conservar limpios esos cauces.  Aquella resolución de 1652 constituye así un extraordinario testimonio de salud pública en la Mendoza colonial: mucho antes de conocer bacterias, virus o mecanismos precisos de contagio, las autoridades comprendían que ensuciar el agua utilizada por la población representaba un peligro en medio de una epidemia y recurrieron a las herramientas legales —y a los severos castigos propios de la época— para proteger el abastecimiento urbano. El documento forma parte del tomo III de las Actas Capitulares de Mendoza, correspondiente a 1652-1675; la Academia Nacional de la Historia conserva esa edición y la Biblioteca Americanista de Sevilla del CSIC mantiene digitalizada la colección, cuya copia se distribuye bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0.  Fuente de origen: Actas Capitulares de Mendoza, Tomo III, años 1652-1675, sesión del 28 de septiembre de 1652, p. 29. Academia Nacional de la Historia / Junta de Estudios Históricos de Mendoza. Copia digital: Biblioteca Americanista de Sevilla, CSIC. Referencia complementaria: “El español en Mendoza. Continuidades y rupturas de la lengua colonial respecto de la peninsular”, Biblioteca Digital del Instituto Caro y Cuervo. Contexto hídrico: Departamento General de Irrigación de Mendoza, Aquabook.  #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #HistoriaArgentina #Efemérides #Viruela #Acequias #HistoriaDelAgua #CabildoDeMendoza #PatrimonioHistórico #HistoriaColonial #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #Smallpox #WaterHistory #HistoricalArchives #OnThisDay

16 DE AGOSTO DE 1939: EL DÍA EN QUE CUYO ABRIÓ LAS PUERTAS DEL CONOCIMIENTO — LA PRIMERA CLASE DE LA UNCUYO


Aquella multitud reunida en el patio no asistía simplemente a una clase: estaba presenciando el comienzo de una nueva etapa para la educación superior del oeste argentino. El 16 de agosto de 1939 comenzaron oficialmente los cursos de la Universidad Nacional de Cuyo en su antiguo edificio de Rivadavia 125, en pleno centro de la ciudad de Mendoza, y la jornada inaugural tuvo como protagonista al reconocido escritor e historiador Ricardo Rojas, encargado de brindar la conferencia con la que se puso en marcha la actividad académica de la nueva casa de estudios.  La Universidad había sido creada apenas cinco meses antes, el 21 de marzo de 1939, mediante el Decreto Nacional Nº 26.971. Aquel documento resulta revelador: señalaba que la creación respondía a un antiguo reclamo de Mendoza, San Juan y San Luis y buscaba evitar que numerosos jóvenes cuyanos tuvieran que trasladarse a otras regiones del país para acceder a estudios superiores. El decreto estableció además que la sede del Consejo Superior quedaría en Mendoza, designó como primer rector al doctor Edmundo Correas y dispuso que la Universidad se instalara inicialmente en el edificio ocupado por la Escuela Arístides Villanueva, cedido por el Gobierno provincial.  En esos primeros tiempos, la institución tuvo una verdadera dimensión regional: sus establecimientos y carreras se distribuían entre Mendoza, San Juan y San Luis, mientras que Filosofía y Letras y Ciencias constituían sus dos facultades iniciales; también formaban parte del proyecto la Academia de Bellas Artes y el Conservatorio de Música.  La histórica fotografía conserva precisamente aquel instante fundacional: cientos de personas colmando el patio de la sede de Rivadavia 125 durante la primera clase del 16 de agosto de 1939. La imagen fue reproducida por la propia Universidad en “Encuentro de saberes. 1939-2017: historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, obra institucional coordinada por Adriana Aída García y Pablo F. Agüero.  Más que una escena académica, aquella fotografía registra el momento en que un proyecto largamente reclamado por la región comenzó finalmente a llenarse de profesores, estudiantes, ideas y conocimiento. Desde entonces, el 16 de agosto quedó asociado al inicio efectivo de la vida universitaria de la UNCUYO. 

Fuente de origen de la fotografía: Universidad Nacional de Cuyo, “Encuentro de saberes. 1939-2017: historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, EDIUNC / Biblioteca Digital UNCUYO, 2017, pág. 24. La publicación identifica la escena como “Primera clase dictada en la Universidad Nacional de Cuyo, el 16 de agosto de 1939, en el antiguo edificio universitario, en Rivadavia 125 de la ciudad de Mendoza”. FFYL
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28 DE SEPTIEMBRE DE 1961 — EL DÍA EN QUE MENDOZA DIO LUZ VERDE A TRES EDIFICIOS ESCOLARES PARA EL FUTURO (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 28 de septiembre de 1961 quedó marcada una jornada significativa para la historia de la educación mendocina: el Poder Ejecutivo provincial aprobó por decreto la construcción de los edificios destinados a las escuelas Manuel Sayanca y José Martí, del departamento de Guaymallén, y Olascoaga, de Las Heras, obras que debían ejecutarse conforme al plan escolar establecido por la Provincia. La fecha y la disposición aparecen registradas en las Efemérides Mendocinas de Teresa Alicia Giamportone y fueron posteriormente reproducidas en recopilaciones históricas provinciales.  El caso de la histórica Manuel Emiliano Sayanca permite conocer con mayor detalle aquel proceso: la institución había nacido el 22 de octubre de 1874 como Escuela Particular Nº 8 y, durante junio de 1961, debido al deterioro de sus instalaciones, trasladó provisoriamente sus actividades a la Escuela José Manuel Estrada mientras comenzaba la demolición del antiguo inmueble. El proyecto formaba parte de un programa de “escuelas tipo” para áreas suburbanas, diseñado por la Dirección de Arquitectura y Urbanismo con una concepción funcional: establecimientos sin monumentalidad innecesaria, distribuidos cerca de las familias para evitar grandes desplazamientos de los alumnos.  Tres años después, en 1964, la Manuel Emiliano Sayanca estrenó su nuevo edificio, en una ceremonia que incluyó la actuación de la Banda de la IV Brigada Aérea, una suelta de palomas y la bendición de las instalaciones; aquel establecimiento que atravesó la transformación de 1961 continúa funcionando actualmente como Escuela Nº 1-015 en Pedro Molina, Guaymallén.  Más de seis décadas después de aquel decreto, las otras instituciones también continúan formando parte del mapa educativo mendocino: la Escuela Nº 1-463 José Martí funciona en Dorrego, Guaymallén, mientras que la Escuela Nº 1-232 Coronel Manuel José Olascoaga permanece activa en La Cienaguita, Las Heras. Así, aquella disposición del 28 de septiembre de 1961 no fue solamente una decisión administrativa escrita sobre papel: fue parte de una etapa de expansión y renovación de la infraestructura escolar cuyos edificios y comunidades educativas terminaron acompañando a generaciones enteras de mendocinos. Fuente de origen: Teresa Alicia Giamportone, Efemérides Mendocinas; Diario Mendoza; Gobierno de Mendoza; Municipalidad de Guaymallén; Mapa Educativo Nacional.  #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #EfemeridesMendocinas #28DeSeptiembre #EducacionMendocina #EscuelaPublica #Guaymallen #LasHeras #ManuelSayanca #JoseMarti #ManuelJoseOlascoaga #MemoriaMendocina #PatrimonioHistorico #MendozaHistory #ArgentineHistory #EducationHistory #HistoricSchools #LocalHistory #SchoolHistory


28 DE SEPTIEMBRE DE 1910: MURIÓ MONSEÑOR BENAVENTE, EL OBISPO QUE HIZO DE LOS ANDES UN SÍMBOLO ETERNO DE PAZ


El 28 de septiembre de 1910 terminaba la vida de Fray Marcolino del Carmelo Benavente, una de las grandes figuras de la Iglesia cuyana de comienzos del siglo XX. Nacido el 17 de agosto de 1845 en San Antonio de Areco, ingresó siendo muy joven a la Orden de Predicadores y profesó como dominico en 1864. El papa León XIII lo designó obispo de San Juan de Cuyo el 7 de enero de 1899; fue consagrado el 12 de marzo y tomó posesión de la diócesis una semana después, el 19 de marzo. Su jurisdicción alcanzaba entonces un inmenso territorio del oeste argentino y su episcopado quedó estrechamente vinculado con Mendoza.  Benavente adquirió enorme prestigio como predicador, hasta ser recordado como el “príncipe de la oratoria sagrada”, pero su nombre quedó grabado especialmente en la Cordillera. En momentos en que las disputas limítrofes habían llevado a Argentina y Chile a una peligrosa tensión, impulsó la idea de levantar una imagen monumental de Cristo como expresión de concordia; el proyecto contó también con el decisivo impulso de Ángela Oliveira Cézar de Costa. El resultado fue el Cristo Redentor de los Andes, obra del escultor Mateo Alonso, inaugurado el 13 de marzo de 1904 en la frontera argentino-chilena, convirtiéndose en uno de los grandes símbolos históricos de paz entre ambas naciones. Fuentes oficiales mendocinas atribuyen expresamente a Benavente la iniciativa de aquella obra monumental. Cuando Benavente murió, el 28 de septiembre de 1910, tenía 65 años y llevaba más de once años al frente de la diócesis. La sede quedó vacante hasta que el papa Pío X instituyó como nuevo obispo de San Juan de Cuyo a José Américo Orzali: la bula pontificia está fechada el 30 de diciembre de 1911; Orzali fue consagrado obispo el 10 de marzo de 1912 y tomó posesión de su sede el 14 de abril de aquel año. Incluso la documentación oficial conservada por la Cancillería argentina registra el trámite mediante el cual el Poder Ejecutivo y la Corte Suprema dieron curso a aquella bula. Hay, sin embargo, una precisión importante para mantener la publicación históricamente rigurosa: la fecha del fallecimiento, 28 de septiembre de 1910, está firmemente documentada por el Arzobispado de San Juan de Cuyo, Catholic-Hierarchy y estudios de historia de la Iglesia en Mendoza; en cambio, las fuentes consultadas discrepan sobre el lugar exacto de la muerte, por lo que resulta más seguro no afirmar que falleció específicamente en Mendoza.  A más de un siglo de su partida, la obra más visible vinculada a Benavente continúa dominando la alta montaña mendocina: aquel Cristo levantado entre las cumbres permanece como testimonio de una época en la que dos países que habían contemplado la posibilidad de enfrentarse eligieron convertir la frontera en escenario de fraternidad. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemérides #MonseñorBenavente #MarcolinoBenavente #CristoRedentor #CristoRedentorDeLosAndes #HistoriaArgentina #HistoriaDeCuyo #SanJuanDeCuyo #CordilleraDeLosAndes #ArgentinaChile #PatrimonioHistórico #JoséAméricoOrzali #MendozaHistory #ArgentineHistory #AndesHistory #ChristTheRedeemer #ArgentinaChile #HistoricalHeritage

domingo, 27 de septiembre de 2026

28 DE SEPTIEMBRE DE 2022 — LAURA HORTA TOCÓ EL CIELO DEL HIMALAYA: LA MENDOCINA QUE HIZO HISTORIA A 8.163 METROS


El 28 de septiembre de 2022, la mendocina Laura Horta alcanzó uno de los mayores desafíos del montañismo mundial: llegó a la cumbre del Manaslu, en Nepal, a 8.163 metros sobre el nivel del mar, la octava montaña más alta del planeta. El registro oficial del Departamento de Turismo del Gobierno de Nepal confirma a “Laura Inés Horta”, de Argentina, como integrante de la expedición internacional al Manaslu y fija el 28 de septiembre de 2022 como la fecha de su ascenso exitoso.  Con aquella hazaña se convirtió en la primera mujer argentina en alcanzar la cima del Manaslu y en la única representante argentina que logró hacerlo durante aquella temporada; además, fue la segunda mendocina en alcanzar un “ochomil”, después de Nancy Silvestrini, quien había coronado el Gasherbrum I en 2003 y murió durante el descenso. Horta había partido de Mendoza rumbo a Nepal el 27 de agosto. Tras arribar al Himalaya se instaló en el campamento base, situado aproximadamente a 4.750 metros, y comenzó el exigente proceso de aclimatación, realizando sucesivas rotaciones entre los campamentos de altura antes del intento definitivo. La montaña, sin embargo, no estaba dispuesta a facilitar el camino. El 23 de septiembre, cuando Horta y sus guías se encontraban en el campamento III, alrededor de los 7.300 metros, las fuertes nevadas, el terreno inestable y el riesgo de avalanchas obligaron al grupo a regresar hacia cotas inferiores. Dos días después apareció una pequeña ventana meteorológica y comenzó el nuevo ataque a la montaña. Durante aquellas jornadas se produjeron avalanchas entre los campamentos III y IV y la expedición debió soportar una violenta tormenta en altura, en una temporada marcada por accidentes y condiciones extremadamente peligrosas. La situación llegó a ser dramática: Horta relató que durante la tormenta varias personas debieron refugiarse amontonadas dentro de una pequeña carpa mientras utilizaban oxígeno suplementario y esperaban que el temporal permitiera continuar. A pesar del agotamiento, el frío y la incertidumbre, siguió adelante. Finalmente, el 28 de septiembre alcanzó la cima del Manaslu; fuentes mendocinas sitúan su llegada alrededor de las 11:45, hora de Nepal. Desde allí inició inmediatamente el descenso junto a los sherpas que la acompañaban y consiguió llegar al campamento III, donde pudo hidratarse, alimentarse y descansar después de haber cumplido el objetivo que había preparado durante meses. Su aventura completa demandó aproximadamente 45 días y dejó también consecuencias físicas: tras descender fue revisada en Katmandú por lesiones por frío en tres dedos de una mano, aunque se encontraba fuera de peligro.  Laura Horta, profesora de Matemática, Física y Cosmografía y entonces decana de la Facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza, llevó además hasta el Himalaya un mensaje ligado a la educación y a los derechos de las mujeres. Meses después, el deporte mendocino reconoció su extraordinaria campaña otorgándole la Cruz al Mérito Deportivo correspondiente a 2022. Aquel 28 de septiembre, una mendocina formada entre las montañas de los Andes terminó mirando al mundo desde más de ocho mil metros de altura. Frente al frío, las avalanchas, el agotamiento y una montaña que parecía cerrarle el paso, Laura Horta siguió ascendiendo hasta convertir un sueño personal en una página de la historia del montañismo argentino. Fuente de origen y consulta: Government of Nepal – Ministry of Culture, Tourism & Civil Aviation, Department of Tourism, “Mountaineering in Nepal: Facts & Figures 2023”; Honorable Cámara de Diputados de Mendoza; Gobierno de Mendoza; Los Andes; Diario UNO; Mendoza Post; Universidad Juan Agustín Maza.  #LauraHorta #Manaslu #Mendoza #Montañismo #Himalaya #Nepal #MontañismoArgentino #MujeresEnLaMontaña #HistoriaMendocina #Ochomil #AltaMontaña #Aventura #HistoriaArgentina #MountainClimbing #Mountaineering #Himalayas #Nepal #Manaslu8163 #ArgentineMountaineering #WomenInMountaineering #HighAltitude #MountainHistory

28 DE SEPTIEMBRE DE 2010 — MUERE CARLOS PERALTA: EL DÍA QUE CALLÓ UNA GUITARRA QUE HIZO VIAJAR EL TANGO ARGENTINO POR EL MUNDO


El 28 de septiembre de 2010 fallecía en Buenos Aires Carlos Peralta, guitarrista y compositor nacido en Rosario, Santa Fe, el 4 de noviembre de 1926. Tenía 83 años y dejaba tras de sí una extensa trayectoria construida al costado de grandes voces y figuras de la música popular argentina. Todo Tango registra precisamente esas fechas de nacimiento y muerte y lo reconoce como guitarrista y compositor. Sus primeros conocimientos musicales los recibió del maestro Mario Orallano y comenzó profesionalmente en la radio rosarina LT2, inicialmente como guitarrista suplente de los hermanos Julián. Cuando aquellos músicos partieron a Buenos Aires para acompañar a Héctor Palacios, Peralta quedó incorporado a la emisora. Su guitarra también se cruzó en Rosario con otra figura fundamental de la música ciudadana, el bandoneonista Antonio Ríos, con quien integró uno de los dúos de bandoneón y guitarra que formó Ríos durante aquellos años. En 1970 tomó una decisión que cambiaría definitivamente su carrera: viajó a Buenos Aires. Allí, gracias a los vínculos con Roberto Grela y Ángel “Cholo” Peco, ingresó en el conjunto de guitarras que acompañaba al cantor Miguel Montero. Compartió aquella formación con Grela, Domingo Laine y Ernesto Báez, participando durante años de presentaciones, giras, televisión y grabaciones. Más tarde acompañó a Jorge Vidal y su prestigio como guitarrista lo llevó a convertirse en acompañante de Jorge Sobral, con quien recorrió distintas regiones de la Argentina y viajó a Brasil en 1976. También actuó como solista en “La Gardeliana”, en Bogotá, Colombia.  Su historia alcanzó otro capítulo importante en 1982, cuando formó junto al guitarrista sanjuanino Ernesto Villavicencio el dúo “Dos Guitarras Argentinas”. La unión de dos estilos y dos geografías musicales llevó al conjunto a recorrer el país y llegar hasta Estados Unidos. La reconstrucción dedicada a Villavicencio señala además que el dúo fue requerido para acompañar a figuras del tango y el folclore y realizó actuaciones y giras por países como Brasil, Paraguay, Uruguay, Colombia y Estados Unidos. Entre sus registros quedó “Grelísimo”, trabajo del dúo en el que participó como invitado Hugo Rivas, y en 1988 apareció también “Dos Guitarras Argentinas”, con tangos, valses y milongas. La huella de Peralta puede rastrearse además en grabaciones de otros intérpretes: documentación de la Cámara de Diputados bonaerense menciona, por ejemplo, las grabaciones realizadas en 1988 por Reynaldo Martín con Carlos Peralta y su conjunto de guitarras para el sello Almalí. Como compositor dejó obras como “El tango es un gorrión”, “Ordenando fracasos”, “Un milagro, nada más” y “Nostalgia de paredón”. Su influencia continuó mucho después de su desaparición: un trabajo publicado sobre la guitarra del tango rosarino lo recuerda como un verdadero maestro y creador, dueño de un modo personal de acompañar, y conserva además una transcripción de su legado dentro del repertorio histórico de la guitarra rosarina.  Así terminó, a los 83 años, la vida de un músico que comenzó frente a los micrófonos de una radio de Rosario y terminó llevando sus seis cuerdas por escenarios argentinos y extranjeros. Carlos Peralta perteneció a esa estirpe de guitarristas que muchas veces permanecían detrás del cantor, lejos del centro de la escena, pero eran capaces de sostener con unas pocas cuerdas todo el clima, la nostalgia y el pulso de un tango. Su nombre quedó unido a Roberto Grela, Miguel Montero, Jorge Vidal, Jorge Sobral, Ernesto Villavicencio y a décadas de música ciudadana argentina. El hombre desapareció; aquellas guitarras, en cambio, todavía siguen sonando. Fuente de origen y consulta: Todo Tango; La Melesca; diario La Capital de Rosario; Tinta Libre Ediciones, “El tango de Rosario en Guitarra Vol. 1”; documentación de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires; Rosario de Tango. #CarlosPeralta #Tango #TangoArgentino #GuitarraArgentina #GuitarraDeTango #HistoriaDelTango #MusicaArgentina #Rosario #SantaFe #CulturaArgentina #MemoriaMusical #GrandesDelTango #DosGuitarrasArgentinas #ErnestoVillavicencio #RobertoGrela #JorgeVidal #JorgeSobral #ArgentineTango #TangoHistory #ArgentineMusic #TangoGuitar #ArgentineGuitar #MusicHistory #CulturalHeritage

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