El 17 de agosto de 1932, exactamente 82 años después de la muerte del general José de San Martín, Mendoza protagonizó un acto silencioso pero fundamental para la conservación de uno de los escenarios más emblemáticos de la independencia sudamericana. Ese día, el Banco de Mendoza cedió oficialmente al Ministerio de Guerra una fracción de cuatro hectáreas de tierras próximas al antiguo Campamento de El Plumerillo, tomando como centro una pequeña pirámide conmemorativa que había sido levantada allí en 1890 con los escudos de Argentina, Chile y Perú. Aquel terreno no era un espacio cualquiera. En El Plumerillo, durante los meses decisivos de 1816 y comienzos de 1817, José de San Martín concentró, organizó y adiestró a miles de hombres del Ejército de los Andes antes de emprender una de las operaciones militares más extraordinarias de la historia americana: el cruce de la cordillera y la campaña destinada a liberar Chile y continuar luego hacia el Perú. El Gobierno de Mendoza señala que San Martín trasladó allí a sus tropas en 1816 y que el lugar se convirtió en el gran centro de preparación de la fuerza libertadora. La cesión de 1932 permitió preservar un núcleo concreto de aquel paisaje histórico. El Gobierno provincial cercó posteriormente el terreno y levantó en su acceso un pórtico alegórico, colocando a ambos lados antiguos cañones vinculados al Ejército de los Andes. Nueve años más tarde llegó el reconocimiento definitivo: el 6 de diciembre de 1941, mediante el Decreto Nacional 107.502, el Campo de Instrucción del Plumerillo fue declarado Lugar Histórico. La historia del sitio, sin embargo, se remonta todavía más atrás. En las inmediaciones existía la propiedad de la familia Segura y una capilla construida hacia 1790; fuentes oficiales nacionales señalan que aquellas tierras estuvieron vinculadas a las maniobras y organización del Ejército de los Andes. Por eso, aquellas cuatro hectáreas entregadas en 1932 representaban mucho más que una operación sobre un terreno: significaban comenzar a fijar físicamente la memoria de un lugar donde Mendoza había puesto hombres, recursos, trabajo y sacrificios al servicio de una empresa continental. Allí se prepararon soldados, se ensayaron movimientos, se organizaron armas y abastecimientos y se ultimaron los preparativos de la fuerza que atravesaría una de las cordilleras más formidables del planeta. Hoy, el Campo Histórico El Plumerillo, en Las Heras, continúa recordando aquella transformación extraordinaria: de un paraje mendocino surgió un ejército destinado a modificar la historia de América. Y aquel 17 de agosto de 1932, cuando cuatro hectáreas quedaron oficialmente destinadas a preservar su memoria, Mendoza aseguró que una parte del suelo donde se preparó la libertad no desapareciera bajo el avance del tiempo. Cuatro hectáreas en los papeles; un territorio inmenso en la memoria argentina, chilena y sudamericana. #Mendoza #MendozAntigua #ElPlumerillo #CampamentoElPlumerillo #SanMartin #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #CruceDeLosAndes #GestaSanmartiniana #LasHeras #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Efemerides #PatrimonioHistorico #LibertadorDeAmerica #Historia #Argentina #ArmyOfTheAndes #CrossingOfTheAndes #SanMartin #MendozaHistory #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #HistoricHeritage #ElPlumerillo #History
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lunes, 17 de agosto de 2026
17 DE AGOSTO DE 1932: CUATRO HECTÁREAS PARA LA ETERNIDAD, EL DÍA QUE MENDOZA RESGUARDÓ EL CORAZÓN DE LA GESTA SANMARTINIANA
El 17 de agosto de 1932, exactamente 82 años después de la muerte del general José de San Martín, Mendoza protagonizó un acto silencioso pero fundamental para la conservación de uno de los escenarios más emblemáticos de la independencia sudamericana. Ese día, el Banco de Mendoza cedió oficialmente al Ministerio de Guerra una fracción de cuatro hectáreas de tierras próximas al antiguo Campamento de El Plumerillo, tomando como centro una pequeña pirámide conmemorativa que había sido levantada allí en 1890 con los escudos de Argentina, Chile y Perú. Aquel terreno no era un espacio cualquiera. En El Plumerillo, durante los meses decisivos de 1816 y comienzos de 1817, José de San Martín concentró, organizó y adiestró a miles de hombres del Ejército de los Andes antes de emprender una de las operaciones militares más extraordinarias de la historia americana: el cruce de la cordillera y la campaña destinada a liberar Chile y continuar luego hacia el Perú. El Gobierno de Mendoza señala que San Martín trasladó allí a sus tropas en 1816 y que el lugar se convirtió en el gran centro de preparación de la fuerza libertadora. La cesión de 1932 permitió preservar un núcleo concreto de aquel paisaje histórico. El Gobierno provincial cercó posteriormente el terreno y levantó en su acceso un pórtico alegórico, colocando a ambos lados antiguos cañones vinculados al Ejército de los Andes. Nueve años más tarde llegó el reconocimiento definitivo: el 6 de diciembre de 1941, mediante el Decreto Nacional 107.502, el Campo de Instrucción del Plumerillo fue declarado Lugar Histórico. La historia del sitio, sin embargo, se remonta todavía más atrás. En las inmediaciones existía la propiedad de la familia Segura y una capilla construida hacia 1790; fuentes oficiales nacionales señalan que aquellas tierras estuvieron vinculadas a las maniobras y organización del Ejército de los Andes. Por eso, aquellas cuatro hectáreas entregadas en 1932 representaban mucho más que una operación sobre un terreno: significaban comenzar a fijar físicamente la memoria de un lugar donde Mendoza había puesto hombres, recursos, trabajo y sacrificios al servicio de una empresa continental. Allí se prepararon soldados, se ensayaron movimientos, se organizaron armas y abastecimientos y se ultimaron los preparativos de la fuerza que atravesaría una de las cordilleras más formidables del planeta. Hoy, el Campo Histórico El Plumerillo, en Las Heras, continúa recordando aquella transformación extraordinaria: de un paraje mendocino surgió un ejército destinado a modificar la historia de América. Y aquel 17 de agosto de 1932, cuando cuatro hectáreas quedaron oficialmente destinadas a preservar su memoria, Mendoza aseguró que una parte del suelo donde se preparó la libertad no desapareciera bajo el avance del tiempo. Cuatro hectáreas en los papeles; un territorio inmenso en la memoria argentina, chilena y sudamericana. #Mendoza #MendozAntigua #ElPlumerillo #CampamentoElPlumerillo #SanMartin #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #CruceDeLosAndes #GestaSanmartiniana #LasHeras #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Efemerides #PatrimonioHistorico #LibertadorDeAmerica #Historia #Argentina #ArmyOfTheAndes #CrossingOfTheAndes #SanMartin #MendozaHistory #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #HistoricHeritage #ElPlumerillo #History
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17 DE AGOSTO DE 1969: MURIÓ MIGUEL ÁNGEL PUCCIO, LA GUITARRA SILENCIOSA QUE SONÓ JUNTO A HUGO DEL CARRIL -
El 17 de agosto de 1969 moría en Buenos Aires Miguel Ángel Puccio, guitarrista y compositor perteneciente a aquella generación de músicos que ayudó a construir la época dorada del tango muchas veces lejos del centro de los reflectores. Tenía 59 años. Había nacido también en Buenos Aires el 11 de junio de 1910 y desde joven encontró en la guitarra el instrumento con el que terminaría recorriendo radios, escenarios, grabaciones y una parte fundamental de la cultura popular argentina. Su historia estuvo estrechamente unida a la de su hermano Roberto Puccio. Durante la década de 1930 ambos fueron artistas estables de Radio El Mundo y sus guitarras acompañaron, entre otros intérpretes, al dúo integrado por Lito Bayardo y Alfredo Lucero Palacios. No eran simples músicos de fondo: pertenecían a una tradición en la que los conjuntos de guitarras sostenían las voces, marcaban el carácter de cada interpretación y contribuían decisivamente al sonido que llegaba a millones de oyentes a través de la radio. Uno de los encuentros más importantes de su carrera fue con Hugo del Carril. Miguel Ángel y Roberto integraron el acompañamiento del célebre cantor y actor, vínculo profesional que para Miguel Ángel terminaría trascendiendo incluso la música. Con el tiempo dejó aquella tarea como guitarrista y pasó a trabajar como jefe de producción en películas dirigidas por el propio Hugo del Carril, ingresando así también en el engranaje de la industria cinematográfica argentina. Durante la década de 1940, los hermanos Puccio llegaron además a presentarse en Brasil, una muestra de la expansión internacional que había alcanzado la música rioplatense. Puccio también dejó obra propia. Las fuentes especializadas le atribuyen composiciones como “Quién soy”, “Recuerdo inolvidable”, “Vana esperanza” y el vals “No me jures”, además de “Una tarde cualquiera”, escrita musicalmente junto a su hermano Roberto. Esta última ofrece un dato especialmente valioso para dimensionar su huella: el tango, con letra de Rodolfo Taboada, data de 1945 y fue llevado al disco por Roberto Arrieta acompañado por la orquesta de Miguel Caló el 15 de noviembre de aquel año para el sello Odeon. Es decir, una creación nacida de las guitarras de los hermanos Puccio terminó incorporándose al repertorio de una de las grandes orquestas de la época. Miguel Ángel Puccio murió cuando todavía tenía apenas 59 años, pero detrás de aquella fecha quedó una trayectoria que atravesó tres mundos decisivos de la cultura argentina del siglo XX: el tango, la radio y el cine. Su nombre quizá nunca alcanzó la popularidad de las estrellas a las que acompañó, pero su historia recuerda algo fundamental: detrás de cada gran voz hubo guitarristas, arregladores, compositores y trabajadores de la música que ayudaron a construir un sonido que terminó identificando a toda una época. A 57 años de su muerte, Miguel Ángel Puccio merece volver a ocupar un lugar en la memoria: una guitarra discreta, un compositor de oficio y uno de esos artistas que hicieron grande al tango sin necesitar que su nombre estuviera escrito en letras gigantes. #MiguelAngelPuccio #Tango #TangoArgentino #HistoriaDelTango #Guitarra #Guitarristas #HugoDelCarril #RadioElMundo #MusicaArgentina #CulturaArgentina #BuenosAires #Efemerides #UnDiaComoHoy #HistoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineTango #TangoHistory #ArgentineMusic #Guitarist #TangoGuitar #BuenosAires #MusicHistory #GoldenAgeOfTango
17 DE AGOSTO DE 1958: SNIPE, CUATRO CAÑONAZOS, BAYONETAS AFILADAS Y LA GUERRA QUE ARGENTINA Y CHILE LOGRARON EVITAR
Hace exactamente 68 años, el 17 de agosto de 1958, Argentina y Chile consiguieron detener una crisis que había transformado un minúsculo islote del canal Beagle en escenario de cañonazos, desembarcos militares, buques de guerra navegando hacia el sur y soldados preparados para combatir cuerpo a cuerpo. El protagonista era Snipe, una pequeña formación rocosa situada entre Tierra del Fuego y Navarino, casi insignificante por su tamaño pero estratégicamente enorme dentro de una frontera austral cuya interpretación enfrentaba a ambos países. El conflicto había comenzado meses antes: el 12 de enero de 1958 la Armada chilena instaló allí una baliza y el 1 de mayo la dotó de luz. Argentina consideró la acción contraria al statu quo que, según su posición, debía mantenerse en el sector mientras continuaran pendientes las cuestiones limítrofes. La escalada alcanzó su punto más peligroso en agosto, bajo las presidencias de Arturo Frondizi en Argentina y Carlos Ibáñez del Campo en Chile. El 9 de agosto el destructor argentino ARA San Juan llegó a Snipe y disparó cuatro proyectiles de artillería contra el promontorio. Personal argentino desembarcó, destruyó el faro chileno y ocupó el islote. Las fuentes no coinciden completamente en el número de hombres: la reconstrucción histórica publicada por la Armada de Chile señala una compañía de 120 infantes de marina, mientras otras fuentes argentinas hablan de alrededor de 80 en aquella operación. Lo indiscutible es que la disputa ya había dejado de ser solamente diplomática. Chile reaccionó con enorme dureza. El gobierno de Ibáñez del Campo presentó una protesta formal, retiró a su embajador en Buenos Aires y ordenó preparar fuerzas para recuperar Snipe. La Escuadra chilena, que se encontraba realizando ejercicios frente a Coquimbo, recibió instrucciones de alistarse y navegar hacia el sur. El 14 de agosto el teniente Pablo Wunderlich recibió una orden inequívoca: embarcar en las fragatas Baquedano y Covadonga, desembarcar en el islote y desalojar a los argentinos. Y aquí aparecen algunos de los detalles más extraordinarios de aquella crisis. La sección chilena movilizada estaba formada por 42 especialistas de Infantería de Marina, 40 conscriptos, un torpedista y un enfermero: 84 hombres. Tenía morteros, ametralladoras, fusiles, lanzallamas y explosivistas, pero afrontaba una preocupante escasez de municiones; un cálculo citado por la historia oficial indicaba que determinadas existencias apenas permitirían unos quince minutos de fuego. Tampoco disponían inicialmente de mochilas, ropa de combate impermeable ni sacos de dormir adecuados. Algunos recibieron botas poco antes de zarpar y durante la navegación debieron atornillarles nuevas suelas. La escena más cinematográfica ocurrió en plena navegación hacia el sur. A bordo de la Covadonga, mientras el buque avanzaba entre mar gruesa, viento y violentos balances, varios infantes chilenos se reunieron junto al esmeril eléctrico de la maestranza. Allí comenzaron a afilar por ambos lados los yataganes —bayonetas— de sus fusiles Steyr. Estaban entrenados para el combate cuerpo a cuerpo y consideraban necesario adaptar aquellas hojas antes de un eventual desembarco. El oficial a cargo descubrió lo que estaban haciendo y autorizó que continuaran. Ya no se trataba de una demostración simbólica: había hombres preparándose materialmente para combatir. Del lado argentino, las condiciones sobre aquella roca azotada por el clima tampoco eran sencillas. Una reconstrucción chilena basada en testimonios de los protagonistas afirma que los infantes instalados en Snipe sufrían graves dificultades de adaptación y que una elevada proporción llegó a padecer disentería. Es un dato procedente de la versión naval chilena y debe leerse como tal, pero ilustra hasta qué punto el clima, el aislamiento y la precariedad podían convertirse en enemigos tan peligrosos como las armas. Mientras tanto, una pequeña patrullera chilena llevaba mensajes hasta el ARA San Juan advirtiendo que la escuadra que navegaba hacia el sur estaba preparada para actuar. Entonces intervino la diplomacia. El 17 de agosto de 1958, cuando la tensión militar todavía era real, los gobiernos de Frondizi e Ibáñez del Campo emitieron una Declaración Conjunta. Acordaron retrotraer la situación de hecho y de derecho de Snipe a la existente antes del 12 de enero, retirar las fuerzas argentinas del islote y recurrir a mecanismos pacíficos para resolver las controversias limítrofes, manteniendo la situación hasta alcanzar una demarcación definitiva. Los soldados argentinos fueron reembarcados y la operación chilena de recuperación dejó de ser necesaria. Snipe quedó así grabado como uno de esos episodios extraordinarios en los que la historia pudo haber tomado un camino mucho más oscuro. Veinte años después, en 1978, Argentina y Chile volverían a encontrarse peligrosamente cerca de una guerra por el Beagle. Finalmente, el Tratado de Paz y Amistad firmado en el Vaticano el 29 de noviembre de 1984, posteriormente ratificado por ambos Estados y vigente desde el 2 de mayo de 1985, estableció la solución definitiva de las cuestiones australes comprendidas en el acuerdo y reafirmó el compromiso bilateral de no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza. Aquel 17 de agosto de 1958 no hubo vencedores ni derrotados en Snipe. Hubo algo muchísimo más importante: los cañones dejaron de hablar antes de que alguien muriera. En un rincón helado del Beagle quedaron un faro destruido, huellas de soldados, barcos en alerta, bayonetas recién afiladas y la memoria de una guerra argentino-chilena que estuvo peligrosamente cerca de comenzar, pero que finalmente no ocurrió. #IsloteSnipe #IncidenteSnipe #Argentina #Chile #CanalBeagle #TierraDelFuego #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #ArmadaArgentina #ArmadaDeChile #ArturoFrondizi #CarlosIbáñezDelCampo #HistoriaMilitar #Patagonia #HistoriaSudamericana #SnipeIsland #BeagleChannel #ArgentinaHistory #ChileHistory #NavalHistory #MilitaryHistory #SouthAmericaHistory #PatagoniaHistory
17 DE AGOSTO DE 1906: UN TERREMOTO DE 8,2 SACUDIÓ VALPARAÍSO, CRUZÓ LOS ANDES Y HIZO TEMBLAR MENDOZA
Hace 120 años, uno de los terremotos más devastadores de la historia de Chile hizo sentir su fuerza incluso del otro lado de la cordillera. La noche del 16 de agosto de 1906, aproximadamente a las 19:48 hora chilena —00:40 UTC del 17 de agosto, razón por la cual algunos catálogos internacionales lo fechan ese día—, un gigantesco terremoto de subducción de magnitud estimada en 8,2 Mw se produjo frente a la costa de Valparaíso. Su foco se situó aproximadamente a 25 kilómetros de profundidad y la energía liberada fue suficiente para devastar amplios sectores de la zona central chilena. Valparaíso quedó convertido en un paisaje de ruinas: edificios enteros se desplomaron, numerosos incendios se propagaron después del movimiento y miles de personas buscaron refugio en plazas, calles y terrenos abiertos. El Centro Sismológico Nacional de Chile estima que la catástrofe dejó alrededor de 3.000 muertos y unos 20.000 heridos, mientras otras reconstrucciones históricas elevan el número de fallecidos hasta cerca de 3.900. Los daños graves se extendieron por una extensa franja de Chile central, desde Illapel hasta Talca, y el terremoto produjo además un tsunami de menor magnitud. Pero las ondas sísmicas no se detuvieron ante la Cordillera de los Andes. Estudios posteriores realizados por especialistas de la Universidad de Chile, utilizando documentación histórica y los trabajos del célebre sismólogo Fernand de Montessus de Ballore, establecieron que en la ciudad de Mendoza el movimiento alcanzó aproximadamente intensidad V, una evidencia extraordinaria de hasta dónde llegó la sacudida originada frente al Pacífico. Para los mendocinos de comienzos del siglo XX, acostumbrados a convivir con una tierra sísmica desde la destrucción de la ciudad en 1861, aquella nueva vibración llegada desde Chile debió resultar especialmente inquietante: esta vez el origen estaba cientos de kilómetros al oeste, más allá de las montañas. La tragedia de Valparaíso tendría además una consecuencia científica trascendental. El desastre dejó en evidencia la necesidad de estudiar sistemáticamente los terremotos y fue uno de los principales impulsos para la creación, en 1908, del Servicio Sismológico de Chile, antecedente directo del actual Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, cuya primera dirección quedó precisamente en manos de Montessus de Ballore. Aquella noche de agosto de 1906 no tembló solamente Valparaíso: tembló buena parte de Chile central, vibraron los Andes y Mendoza recibió, desde el otro lado de la cordillera, la señal de una de las mayores liberaciones de energía sísmica registradas en la región durante el siglo XX. #MendozAntigua #Mendoza #Valparaiso #Chile #Argentina #Terremoto #TerremotoDeValparaiso #Sismo #Historia #HistoriaDeMendoza #Efemerides #CordilleraDeLosAndes #Andes #MemoriaHistorica #Patrimonio #Earthquake #ValparaisoEarthquake #ChileHistory #ArgentinaHistory #MendozaHistory #Seismology #AndesMountains #HistoricEarthquake #NaturalDisaster
17 DE AGOSTO DE 1975: NACIÓ MARTÍN CASTRO, EL ORFEBRE DE LAS CUERDAS QUE HIZO DE CUYO UNA GUITARRA UNIVERSAL -
Un 17 de agosto de 1975 comenzaba la historia musical de Martín Nazareno Castro, guitarrista, compositor, arreglador, productor y docente profundamente identificado con Mendoza y con el sonido de Cuyo. La efeméride cultural de La Melesca sitúa su nacimiento en la ciudad de San Martín, Mendoza, y hoy, 51 años después, su trayectoria permite dimensionar hasta dónde puede viajar una guitarra cuando detrás de ella existen estudio, sensibilidad y memoria popular. Licenciado en Música por la Universidad Nacional de Cuyo, Castro se inició desde muy pequeño junto a su padre, Roque Martín Castro, y amplió posteriormente su formación con maestros como Eduardo Isaac, Jorge Labanca, Carlos Moscardini, Juanjo Domínguez, Quique Sinesi y Víctor Villadangos. Su camino no quedó encerrado en las aulas: fue intérprete, docente, arreglador y divulgador de la música popular cuyana, brindó cursos y talleres y llegó a trabajar específicamente sobre la “arreglística cuyana”, esa arquitectura invisible mediante la cual varias guitarras convierten melodía, ritmo y armonía en una identidad colectiva. La propia UNCuyo lo convocó para actividades dedicadas a la tonada y a los arreglos para conjuntos de guitarras. Su guitarra recorrió escenarios argentinos, latinoamericanos y europeos, con presentaciones en países como Francia, Alemania, Bélgica, Portugal y España. Integró proyectos como Markama y 18 Cuerdas y acompañó o trabajó junto a figuras de enorme peso en la música argentina, entre ellas Jorge Marziali, Susana Rinaldi, Rubén Juárez, Jaime Torres, el Dúo Salteño y Horacio Ferrer. Con 18 Cuerdas, el álbum “Tangos en perspectiva” llegó a estar nominado a los Premios Gardel 2008 en la categoría de nuevo artista de tango. Pero existe un número que resume de manera extraordinaria la dimensión de su oficio: fuentes institucionales consignan que participó como músico de sesión en más de 250 discos, dejando el sonido de sus cuerdas en grabaciones de numerosos artistas, muchas veces lejos del protagonismo de la portada pero en el corazón mismo de la música. Su obra solista abrió otra ventana sobre su universo creativo: “Rocío, Canciones de Cuna”, “Galleguita... Ésto Es Mío” y “Orfebre del Silencio”, este último publicado por Acqua Records en 2019 con 17 composiciones; más tarde, su guitarra también quedó plasmada en “Guitarra de 4 Rumbos, Vol. 1”, editado en 2022. Su compromiso con el patrimonio musical cuyano llegó además al terreno escrito con “Arreglística Cuyana para la Guitarra de Conjunto”, obra destinada a estudiar, ordenar y transmitir procedimientos construidos durante generaciones por los guitarristas de la región y que fue objeto de un proyecto para declararla de interés en la Cámara de Diputados de Mendoza. Martín Castro representa a esos músicos cuya grandeza no puede medirse solamente por los escenarios que pisaron, sino por todo lo que ayudaron a preservar, enseñar y transmitir. Entre tonadas, cuecas, gatos, tango, folklore y música rioplatense, sus manos transformaron la guitarra en territorio, memoria y lenguaje. A 51 años de aquel 17 de agosto de 1975, celebrar su nacimiento es también celebrar una parte de la inmensa tradición musical de Mendoza: la de quienes tomaron un sonido nacido al pie de los Andes y consiguieron hacerlo viajar mucho más allá de la cordillera. #MartínCastro #MartinNazarenoCastro #Mendoza #SanMartínMendoza #MúsicaCuyana #Cuyo #GuitarraCuyana #Tonada #Cueca #FolkloreArgentino #CulturaMendocina #MúsicosMendocinos #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #ArgentineFolklore #ArgentineMusic #CuyoMusic #GuitarMusic #FolkGuitar #MendozaArgentina #CulturalHeritage #TraditionalMusic
17 DE AGOSTO DE 2014: LAS HERAS HONRÓ A RUDY PARRA, EL HOMBRE QUE HIZO DEL ACONCAGUA UNA FORMA DE VIDA
El 17 de agosto de 2014, mientras Mendoza evocaba la figura del general José de San Martín, Las Heras distinguía a otro hombre profundamente unido a su cordillera. En el Salón Palatium de El Challao, durante la quinta edición de los Premios General Las Heras, el gobernador Francisco Pérez y el intendente Rubén Miranda entregaron un reconocimiento especial a Luis Alberto “Rudy” Parra Massarutti por una trayectoria dedicada durante décadas al montañismo. No se trataba simplemente de premiar a un deportista: detrás de su nombre había rescates, expediciones, proyectos pioneros y una vida prácticamente inseparable del Aconcagua. Parra integró la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza, llegó a desempeñarse como jefe de la Sección Andinismo y encabezó numerosas operaciones en la alta montaña. El 28 de enero de 1978, junto con Ignacio Medina, protagonizó una histórica transmisión policial en directo desde la cumbre del Aconcagua, difundida simultáneamente por LV10 Radio de Cuyo y Radio Rivadavia de Buenos Aires. En 1979 puso en marcha Aconcagua Trek, dedicada a la logística de expediciones, y en 1982 impulsó Los Puquios, cerca de Puente del Inca, como centro integral de actividades de montaña y esquí. Su aporte también quedó literalmente escrito en la historia del principal parque mendocino: el Gobierno provincial reconoció oficialmente a Luis Parra y Alfredo Magnani por su participación activa en la formulación de los contenidos de la Ley 4807 que dio origen al Parque Provincial Aconcagua, mientras que Parra integró la comisión vinculada a su reglamentación y posteriormente su Comisión Asesora Permanente. También dejó conocimiento para las generaciones siguientes: en 1977 publicó la “Guía Práctica y Rutas de Ascensión del Monte Aconcagua”, editada en castellano, inglés y alemán, y junto al doctor Alfredo Magnani escribió “Aconcagua, Argentina”. En 1997 recibió además el Cóndor Dorado Honoris Causa, una de las grandes distinciones de su extensa trayectoria montañística. Rudy Parra falleció en febrero de 2026, pero detrás quedaron refugios, rescates, páginas escritas, instituciones, innumerables historias y una generación de montañistas que encontró en él experiencia, consejo y solidaridad. A doce años de aquel reconocimiento de Las Heras, su nombre continúa inevitablemente unido a la silueta del Aconcagua. Porque hay hombres que ascienden montañas y regresan; otros, después de toda una vida, terminan convirtiéndose en parte de ellas. #RudyParra #LuisAlbertoParra #Aconcagua #Montañismo #Andinismo #Mendoza #LasHeras #AltaMontaña #LosPuquios #PuenteDelInca #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #MountainHistory #Mountaineering #AconcaguaMountain #AndesMountains #MendozaArgentina #ArgentineMountaineering #MountainRescue #AndeanHistory
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23 DE NOVIEMBRE DE 1850: CHILE VISTIÓ DE LUTO A SAN MARTÍN, 98 DÍAS DESPUÉS DE SU MUERTE
El 17 de agosto de 1850, a miles de kilómetros de los Andes que había cruzado al frente de un ejército, José de San Martín moría en Boulogne-sur-Mer, Francia. Tenía 72 años y su desaparición no significaba solamente la muerte de uno de los grandes protagonistas de la independencia argentina: Chile también perdía a uno de los hombres decisivos de su emancipación. San Martín conservaba allí una distinción extraordinaria, la de Capitán General del Ejército de Chile, reconocimiento que resumía el enorme peso que su figura había alcanzado al otro lado de la Cordillera. En sus últimos momentos estuvo presente Francisco Javier Rosales, representante diplomático chileno en Francia, quien comunicó la noticia de la muerte del Libertador. Pero en aquel mundo de barcos, correspondencia diplomática y comunicaciones que necesitaban semanas para atravesar océanos y continentes, los tiempos tenían otra dimensión. El 23 de noviembre de 1850, durante la presidencia de Manuel Bulnes, Chile decretó quince días de duelo por San Martín. Habían transcurrido exactamente 98 días desde su fallecimiento. El dato resulta impactante visto desde nuestro presente inmediato, aunque debe hacerse una precisión histórica: esos 98 días corresponden al lapso entre la muerte y el decreto oficial chileno, y no puede afirmarse que la noticia haya demorado exactamente todo ese tiempo en llegar. Incluso el 22 de noviembre, un día antes del decreto, Domingo Faustino Sarmiento publicaba en Santiago un artículo dedicado al prócer. El homenaje chileno tenía además una profunda conexión con Mendoza: había sido precisamente desde Cuyo, donde asumió como gobernador intendente en 1814, que San Martín preparó el Ejército de los Andes y puso en marcha el gigantesco plan que culminaría con el cruce de la Cordillera, Chacabuco, Maipú y la consolidación de la independencia chilena. Noventa y ocho días después de que su corazón dejara de latir en Francia, Chile finalmente convirtió aquel dolor distante en un acto oficial de Estado: quince días de duelo para despedir al hombre que había llegado desde Mendoza atravesando las montañas y terminó ocupando para siempre un lugar fundamental en la historia de dos pueblos separados por los Andes, pero unidos por una misma gesta de libertad. #JoséDeSanMartín #SanMartín #Chile #Argentina #Mendoza #MendozAntigua #EjércitoDeLosAndes #CruceDeLosAndes #ManuelBulnes #FranciscoJavierRosales #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #Independencia #Libertador #Efemérides #HistoriaDeMendoza #GeneralSanMartín #Andes #SouthAmericanHistory #JoseDeSanMartin #ArgentinaHistory #ChileHistory #MendozaHistory #Liberator #ArmyOfTheAndes #History
17 DE AGOSTO DE 1991: SAN LUIS ETERNIZÓ EN PIEDRA AL PUEBLO QUE ENTREGÓ SUS HOMBRES A LA LIBERTAD
El 17 de agosto de 1991, en una fecha cargada de simbolismo por coincidir con el aniversario de la muerte del general José de San Martín, San Luis inauguró en Las Chacras, Juana Koslay, el Monumento al Pueblo Puntano de la Independencia, una monumental obra levantada a unos 13 kilómetros de la capital provincial para rendir homenaje no solamente a grandes nombres militares, sino a toda una sociedad que puso hombres, trabajo y recursos al servicio de la emancipación americana. El lugar elegido no fue casual. Allí funcionó el histórico Campamento de Las Chacras, centro de reclutamiento, preparación y abastecimiento de contingentes destinados a incorporarse a las fuerzas sanmartinianas. En 1819 se concentraron en este sector numerosos voluntarios puntanos y, según fuentes oficiales de San Luis, no menos de 800 hombres de la provincia se sumaron desde allí a las filas vinculadas a la empresa libertadora. Entre ellos estuvo Juan Pascual Pringles, quien ingresó al Regimiento de Granaderos a Caballo y terminaría convirtiéndose en uno de los nombres más heroicos de la historia puntana, alcanzando celebridad por su extraordinaria actuación en Chancay, durante la campaña del Perú. El monumento, construido en gran medida con materiales de la propia provincia, quiso representar precisamente esa dimensión colectiva de la epopeya: no solamente soldados, sino también campesinos, artesanos, chasquis, religiosos, pueblos originarios y familias enteras que participaron directa o indirectamente del esfuerzo independentista. La memoria adquiere allí una dimensión todavía más conmovedora: en una de sus criptas descansan Januario Luna, José Gregorio Franco y Basilio Bustos, tres granaderos puntanos caídos en el Combate de San Lorenzo de 1813. El conjunto conserva además placas con nombres vinculados a la gesta y una composición escultórica monumental que transforma al propio pueblo en protagonista de la historia. El predio histórico se completa con la Plaza América, el imponente Portal de los Cóndores, la Casa Histórica de la familia Osorio y el Anfiteatro Patricias Puntanas, integrando patrimonio, paisaje serrano, cultura y memoria. Más de dos siglos después de aquellos reclutamientos y 35 años después de la inauguración del monumento, Las Chacras continúa recordando una verdad fundamental de la epopeya sanmartiniana: las grandes campañas no fueron realizadas únicamente por los nombres que quedaron en los libros. Detrás de San Martín hubo pueblos enteros que entregaron caballos, alimentos, herramientas, trabajo y, sobre todo, a sus hijos. San Luis fue uno de ellos. Y en aquel rincón de las sierras puntanas, la piedra y el bronce todavía parecen repetir sus nombres. #SanLuis #PuebloPuntano #MonumentoAlPuebloPuntano #SanMartin #JoseDeSanMartin #JuanPascualPringles #Granaderos #EjercitoDeLosAndes #IndependenciaArgentina #HistoriaArgentina #HistoriaDeSanLuis #LasChacras #JuanaKoslay #GestaSanmartiniana #PatrimonioHistorico #Efemerides #MendozAntigua #ArgentineHistory #SanMartin #ArmyOfTheAndes #Independence #ArgentinaHistory #SouthAmericanHistory #HistoricHeritage #Granaderos
16 DE AGOSTO DE 1841: ANGACO ARDIÓ Y ACHA DERROTÓ A ALDAO EN LA BATALLA MÁS SANGRIENTA DE LAS GUERRAS CIVILES ARGENTINAS
El 16 de agosto de 1841, los campos de Angaco, al norte de la ciudad de San Juan, se transformaron en el escenario de una de las jornadas más brutales del siglo XIX argentino. En medio de la guerra entre unitarios y federales, el general Mariano Acha, jefe de la vanguardia del ejército de Gregorio Aráoz de Lamadrid y representante de la Coalición del Norte, enfrentó al poderoso Ejército Federal del Oeste comandado por el mendocino José Félix Aldao, gobernador de Mendoza, acompañado por las fuerzas sanjuaninas de Nazario Benavídez. Tres días antes, Acha había ocupado la ciudad de San Juan prácticamente sin resistencia. Consciente de que sus hombres eran ampliamente superados en número, eligió cuidadosamente el terreno, instaló su infantería y artillería junto a una gran acequia y convirtió aquel accidente del paisaje cuyano en una formidable línea defensiva. Desde las primeras horas de la mañana y durante casi toda la jornada, los federales lanzaron sucesivos ataques de infantería y caballería. Las descargas de fusilería, el estruendo de los cañones y los combates cuerpo a cuerpo con lanzas, sables y bayonetas convirtieron el lugar en un verdadero infierno. La disciplina de los soldados de Acha y el aprovechamiento de la acequia permitieron contener una carga tras otra, hasta que las fuerzas de Aldao, agotadas y diezmadas, abandonaron el campo. Las cifras varían según las reconstrucciones históricas, pero se estima que murieron más de mil combatientes, una dimensión que llevó a considerar Angaco como el enfrentamiento más sangriento de las guerras civiles argentinas. Sin embargo, aquella extraordinaria victoria unitaria resultó tan brillante como fugaz. Benavídez reorganizó a los sobrevivientes y, desde el 18 de agosto, contraatacó en La Chacarilla y la ciudad de San Juan. Acha resistió varios días, pero terminó rindiéndose y fue tomado prisionero. El 16 de septiembre de 1841 sería fusilado por la espalda y decapitado, en una ejecución ordenada o atribuida históricamente a Aldao. En el plano político, Angaco debilitó el prestigio del caudillo mendocino y fortaleció la figura de Benavídez como principal jefe federal de Cuyo. Poco después, la derrota unitaria de Rodeo del Medio cerraría aquella feroz campaña. Angaco fue mucho más que una batalla: fue una victoria imposible, una carnicería entre argentinos y la demostración de que Mendoza, San Juan y todo Cuyo estuvieron en el corazón de la lucha que desgarró al país antes de su organización constitucional. #BatallaDeAngaco #MarianoAcha #JoseFelixAldao #NazarioBenavidez #Mendoza #SanJuan #Cuyo #HistoriaArgentina #GuerrasCivilesArgentinas #UnitariosYFederales #MendozAntigua #BattleOfAngaco #ArgentineHistory #CivilWars #HistoricArgentina #HistoryLovers
17 DE AGOSTO DE 2012: MENDOZA CONSAGRÓ EL SANTUARIO DE LA BANDERA QUE CRUZÓ LOS ANDES
El 17 de agosto de 2012, exactamente 162 años después de la muerte del general José de San Martín, Mendoza inauguró frente a la Casa de Gobierno uno de los espacios más emocionantes de su patrimonio histórico: el Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes. Más de dos mil personas desafiaron la lluvia, entonaron el Himno Nacional y presenciaron la apertura del edificio destinado a custodiar una de las reliquias más valiosas de la emancipación sudamericana. Aquella bandera había sido confeccionada entre fines de 1816 y comienzos de 1817 por damas mendocinas y religiosas del Monasterio de la Buena Enseñanza, quienes aportaron telas, sedas, perlas, topacios, lentejuelas de oro y otras joyas para bordar el escudo que acompañaría a las tropas libertadoras. El 5 de enero de 1817 fue bendecida ante el pueblo y luego jurada por el Ejército en El Plumerillo. Pocos días más tarde encabezó el histórico cruce de la cordillera y recogió los laureles de Chacabuco y Maipú, convirtiéndose en el símbolo de una epopeya que cambió el destino del continente. Después de atravesar revoluciones, traslados y hasta el terremoto mendocino de 1861 —de cuyos escombros fue rescatada intacta—, la enseña encontró finalmente un ámbito especialmente preparado para su conservación. Construido bajo el nivel de la Plaza Cívica para no competir visualmente con la Casa de Gobierno, el Memorial conduce al visitante por una rampa hacia un ambiente de silencio, recogimiento y memoria. En su sala principal permanece la Bandera original del Ejército de los Andes, considerada la primera bandera independentista de Sudamérica; otra sala conserva dos estandartes realistas conquistados por las fuerzas de San Martín en la batalla de Chacabuco y ofrecidos posteriormente al pueblo mendocino. El recorrido se completa con un auditorio para conferencias y proyecciones sobre la Campaña Libertadora. Las reliquias se exhiben en vitrinas construidas con materiales inertes, iluminación LED de baja intensidad y sistemas permanentes de control de temperatura y humedad. En el exterior, una fuente oval de cuarenta metros abraza la monumental figura de hierro forjado creada por Roberto Rosas: un ángel de más de cinco metros, con los ojos vendados y las alas desplegadas, que representa a la Patria naciente volando hacia la Independencia. Dos torres de luz, textos evocativos y la llama votiva dedicada a San Martín y a los soldados de la emancipación completan este verdadero santuario cívico. Desde aquel lluvioso 17 de agosto de 2012, Mendoza no solo protege una bandera: custodia el paño que marchó al frente de hombres dispuestos a atravesar una de las cordilleras más imponentes del mundo para conquistar la libertad. Allí, bajo la tierra mendocina, continúa latiendo el espíritu del Ejército de los Andes. #MendozAntigua #Mendoza #MemorialDeLaBandera #BanderaDeLosAndes #EjércitoDeLosAndes #JoséDeSanMartín #GeneralSanMartín #CruceDeLosAndes #GestaLibertadora #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #PatrimonioHistórico #LibertadDeAmérica #ArgentinaHistory #MendozaHistory #ArmyOfTheAndes #JoseDeSanMartin #CrossingTheAndes #SouthAmericanHistory #HistoricalHeritage
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17 DE AGOSTO DE 1831: MENDOZA RECIBIÓ A SUS MUERTOS Y EL CHACAY VOLVIÓ A SANGRAR EN LA MEMORIA
El 17 de agosto de 1831, la ciudad de Mendoza vivió una de las ceremonias fúnebres más conmovedoras de su historia. Había transcurrido poco más de un año desde la Tragedia del Chacay, el sangriento episodio ocurrido en junio de 1830 en el sur provincial, cerca del antiguo fortín de Malargüe, en medio de las feroces luchas entre unitarios y federales. Allí perdieron la vida el gobernador Juan Corvalán, el coronel José Aldao, el doctor Juan Agustín Maza —diputado por Mendoza y firmante del Acta de la Independencia de 1816— y otros integrantes de su comitiva. La responsabilidad de aquella emboscada fue atribuida a fuerzas vinculadas con los Pincheira y con distintos jefes indígenas, aunque sus circunstancias y autores intelectuales continuaron generando debates entre los historiadores. En mayo de 1831, el gobierno federal ordenó recuperar los restos y trasladarlos desde aquellas lejanas tierras del sur hasta la capital mendocina. Una comisión atravesó el desierto, recogió los cuerpos y, al regresar en julio, comunicó desde Luján que los fallecidos ya se encontraban nuevamente en la provincia. Los restos fueron reunidos dentro de una urna funeraria en la capilla de San Nicolás, situada aproximadamente a una milla de la plaza principal. Desde allí comenzó un imponente cortejo hacia la Casa de Gobierno y el cementerio público. La guarnición escoltó la urna; el ejército y las milicias formaron durante dieciocho cuadras, mientras los cañones disparaban cada quince minutos en honor de Corvalán, quien había ejercido como gobernador y capitán general de Mendoza. El pueblo contempló el paso del cortejo en un silencio sobrecogedor. No fue solamente un funeral: fue el regreso simbólico de quienes habían quedado abandonados en una frontera atravesada por la violencia, la traición y la guerra civil. Aquel 17 de agosto, Mendoza convirtió el dolor en memoria y devolvió nombre, honor y sepultura a las víctimas de una tragedia que aún permanece grabada en la historia de Malargüe y de toda la provincia. #MendozAntigua #TragediaDelChacay #HistoriaDeMendoza #Malargüe #JuanCorvalán #JuanAgustínMaza #HistoriaArgentina #Efemérides #MemoriaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalMemory #LatinAmericanHistory
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17 DE AGOSTO DE 2012: MENDOZA ELEVÓ LA LIBERTAD SOBRE LA BANDERA QUE CRUZÓ LOS ANDES
El 17 de agosto de 2012, mientras una lluvia persistente caía sobre el Centro Cívico, más de 2.000 personas asistieron a un acontecimiento destinado a quedar grabado en la memoria mendocina: la inauguración del Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes y de la monumental escultura “A la Libertad”, frente a la Casa de Gobierno. La fecha no fue elegida al azar: aquel día se cumplían 162 años del fallecimiento del general José de San Martín, el hombre que desde Mendoza organizó una de las empresas militares más extraordinarias de la historia americana. En el corazón del edificio subterráneo quedó resguardada la auténtica Bandera de los Andes, confeccionada entre 1816 y 1817 por damas patricias y religiosas del Monasterio de la Buena Enseñanza, concluida en vísperas del 5 de enero de 1817 y llevada por el Ejército Libertador durante el Cruce de los Andes. La enseña, reconocida como bandera oficial de Mendoza mediante la Ley Provincial 5930 de 1992, permanece custodiada por el Regimiento de Infantería de Montaña N.º 11 “General Las Heras”. El Memorial posee tres salas: una destinada a la histórica bandera, otra que conserva dos estandartes realistas capturados por San Martín y una tercera dedicada a difundir la epopeya emancipadora. Sobre este recinto se extiende una plaza cívica presidida por haces de luz, una llama votiva dedicada a San Martín y al Soldado Desconocido de la Independencia, y la poderosa creación de Roberto Rosas. La figura de hierro forjado había nacido hacia 1995 como un ángel con los ojos vendados y permaneció en el acceso al Museo Municipal de Arte Moderno hasta 2008. Para su nuevo destino, el propio artista la restauró y transformó simbólicamente en una alegoría de la Libertad. Suspendida sobre un espejo de agua y elevada a más de cinco metros, la joven mujer alada representa a la Patria naciente que se impulsa hacia la independencia. Sus formas alargadas y sus brazos abiertos parecen desafiar la gravedad, como si la libertad brotara desde la Bandera que acompañó a los hombres y mujeres que cambiaron el destino de América. Ni siquiera la tormenta pudo detener aquella ceremonia: hubo cambio de guardia, desfile cívico-militar, música y un pueblo que volvió a reunirse alrededor de su historia. Desde entonces, bajo aquella figura que parece emprender vuelo, Mendoza custodia mucho más que una bandera: protege el símbolo vivo de un continente que decidió romper sus cadenas. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #JoseDeSanMartin #BanderaDeLosAndes #EjercitoDeLosAndes #MemorialDeLaBandera #Libertad #GestaSanmartiniana #PatrimonioMendocino #Argentina #ArgentineHistory #SanMartin #ArmyOfTheAndes #FlagOfTheAndes #Freedom #MendozaHistory #CulturalHeritage #SouthAmericanHistory
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domingo, 16 de agosto de 2026
1977: LA PROMOCIÓN QUE SEMBRÓ SU NOMBRE EN LA HISTORIA DEL LICEO AGRÍCOLA DE MENDOZA
Esta fotografía nos devuelve a las aulas mendocinas de 1977 y conserva el recuerdo de las y los estudiantes de 6.º año, 2.ª división, del histórico Liceo Agrícola y Enológico “Domingo Faustino Sarmiento”. Para entonces, la institución ya llevaba más de un siglo formando generaciones vinculadas con la agricultura, la enología y el desarrollo productivo de Mendoza. Sus raíces se remontan al proyecto educativo impulsado durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento en 1870; el 30 de diciembre de 1939 quedó oficialmente incorporada a la Universidad Nacional de Cuyo y, mediante la Resolución N.º 658 de 1940, recibió el nombre con el que permanece en la memoria mendocina. En sus aulas, laboratorios y espacios de práctica no solamente se aprendían conocimientos técnicos: también se cultivaban amistades, vocaciones, sueños y una identidad profundamente unida a la tierra y al vino. Ese espíritu continúa vivo: todavía hoy las y los estudiantes de sexto año participan en experiencias de cosecha y elaboración, enlazando educación, vendimia y tradición. Según la nómina aportada junto con esta imagen, aquel curso estuvo integrado por Agot, Marisa; Agot, Sergio; Aguirre, Miriam; Calas, Beatriz; Castillo, Violeta; Becerra, María; Biaggini, Héber; Casals, José; Castro, Judith; de Liberato, Susana; Díaz, Elena; Gómez, Mónica; Guerrieri, Néstor; Gargiulo, Ricardo; Gutiérrez, Danel; Fernández, Julia; Herrera, Hugo; Hernández, Laura; Montenegro, Ana; Manino, José Luis; Minalt, Miguel; Monges, Félix; Manchón, Jorge; Oviedo, Inés; Peñafort, Sergio; Quero, Roberto; Rovere, Héctor; Rodríguez, Nancy; Ridi, Roberto; Rossi, Silvia; Sánchez, Claudia; Sánchez, Gladys; Sánchez, Daniel; Sánchez, Julio; Sbirato, Raúl; Simionato, Ivis; Sobich, Patricia; Suárez, Gustavo; Tovar, Laura; Zapico, Marcelo; Diez, Elisabeth; Sfredo y Jorge Scolapio. A casi medio siglo de aquel último año compartido, esta imagen vuelve a reunirlos. Ya no es solamente una fotografía escolar: es una pequeña cápsula del tiempo que guarda juventud, compañerismo y una parte entrañable de la historia educativa mendocina. Si formaste parte de esta promoción, reconocés algún rostro o podés ayudarnos a precisar la escritura de algún nombre, dejá tu recuerdo en los comentarios y etiquetá a sus protagonistas. #MendozAntigua #Mendoza #LiceoAgricola #LiceoAgricolaYEnologico #Promocion1977 #Egresados1977 #UNCuyo #HistoriaDeMendoza #MemoriaEscolar #EducacionTecnica #Enologia #Viticultura #ClassOf1977 #SchoolMemories #MendozaHistory #WineEducation #ArgentineHistory
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DICIEMBRE DE 1975: ENIO CALZETTI DESATÓ EL TRUENO DEL N.º 7 EN LOS BARRANCOS
Diciembre de 1975. El rugido de los motores volvía a sacudir Los Barrancos mientras Enio Calzetti enfrentaba la prueba de entrenamiento previa a la competencia. Al mando de la máquina número 7, el piloto mendocino exhibía precisión, carácter y una notable conexión con un automóvil de aspecto intimidante, preparado artesanalmente para desafiar cada curva. La histórica fotografía captura mucho más que una vuelta de ensayo: conserva el clima irrepetible del automovilismo cuyano de los años setenta, cuando mecánicos, corredores y familias enteras se reunían alrededor del circuito y el público observaba la acción a escasos metros de la pista. Los Barrancos fue uno de los grandes escenarios de aquella época; allí se disputaron fechas del Zonal Cuyano que llegaron a convocar una importante cantidad de espectadores, como documenta una prueba celebrada en noviembre de 1971. La imagen de Calzetti pertenece, además, a un período de transición: el nuevo Autódromo General San Martín había sido inaugurado el 31 de marzo de 1974 ante más de 30.000 personas y había nacido con la intención de reemplazar al veloz trazado de Los Barrancos y al circuito del Parque General San Martín. Sin embargo, aquel asfalto todavía conservaba su magnetismo y continuaba siendo territorio de pruebas, pasión y desafíos. El número 7 avanza pegado al paredón, mientras la multitud sigue atentamente su trayectoria: una postal extraordinaria de una Mendoza en la que cada aceleración hacía temblar el suelo y pilotos como Enio Calzetti escribían, entre combustible, riesgo y coraje, la leyenda del deporte motor regional. #EnioCalzetti #LosBarrancos #Mendoza #MendozAntigua #AutomovilismoMendocino #ZonalCuyano #HistoriaTuerca #AutomovilismoArgentino #DeportesDelRecuerdo #DécadaDel70 #AutosDeCarrera #MendozaAntigua #MotorsportHistory #ArgentineMotorsport #VintageRacing #ClassicRaceCars #RacingLegends #HistoricMotorsport
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24 DE JUNIO DE 1916: BRADLEY Y ZULOAGA DOMARON LOS ANDES — DEL GLOBO A 8.100 METROS AL NACIMIENTO DE LA RADIO MENDOCINA —
El 24 de junio de 1916, cuando cruzar las mayores cumbres de la Cordillera por aire parecía una sentencia de muerte, Eduardo Bradley y el capitán mendocino Ángel María Zuloaga decidieron realizar un último intento. Llevaban casi cuatro meses en Santiago de Chile, habían fracasado dos veces por problemas con el hidrógeno, tenían reservados los pasajes para regresar en tren y desde Buenos Aires viajaba un telegrama que les ordenaba devolver el globo y abandonar la empresa. Pero el mensaje llegó tarde. A las 8.30, después de trabajar desde la madrugada, Bradley gritó “¡Larguen!” y el aerostato Eduardo Newbery comenzó a elevarse. Cuatro aviones militares chilenos escoltaron los primeros minutos de aquella expedición considerada patriótica. En la nave flameaban las banderas de Argentina y Chile, acompañadas por una rama de olivo como símbolo de paz mientras Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial. El globo alcanzó una altura máxima de 8.100 metros, soportó temperaturas cercanas a los 32 grados bajo cero y obligó a los aeronautas a respirar oxígeno continuamente. Recorrieron unos 180 kilómetros sobre un universo de roca, hielo y vacío, atravesando la zona de las altas cumbres y contemplando el Tupungato desde una perspectiva que ningún ser humano había visto hasta entonces. Después de superar el macizo central, divisaron Puente del Inca y comenzaron un peligroso descenso hacia la alta montaña mendocina. Aterrizaron sobre una ladera de la Quebrada de la Cepa, a unos 2.700 metros de altura; el globo rodó cerca de treinta metros por un despeñadero, pero ambos sobrevivieron ilesos. Horas después llegaron a Uspallata a lomo de mula y, al día siguiente, Mendoza paralizó sus actividades para recibirlos como héroes. Zuloaga incluso fue castigado con un mes de arresto por haber desobedecido la orden de regresar, aunque posteriormente fue indultado por el presidente Victorino de la Plaza. Pero la historia todavía reservaba otro capítulo extraordinario para Bradley. Años después cambió las corrientes de aire por las ondas invisibles de la radiotelefonía. Junto con el ingeniero Jorge Duclout construyó la sala de transmisiones Decúrgez, inaugurada en Mendoza el 1 de junio de 1923, y participó en la creación de LOU Radio Parque. El 17 de marzo de 1924, a la 1.23 de la madrugada y con la voz de Duclout, salió al aire la primera transmisión experimental de aquella emisora, reconocida como el nacimiento de la radio mendocina. Bradley había conquistado dos cielos: primero atravesó el visible sobre los Andes; después encendió el invisible, llenando de música y palabras el aire de Mendoza. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EduardoBradley #AngelMariaZuloaga #CruceDeLosAndes #RadioMendocina #RadioParque #AviacionArgentina #Aerostacion #CordilleraDeLosAndes #Uspallata #PuenteDelInca #Pioneros #ArgentineHistory #MendozaHistory #AviationHistory #RadioHistory #AndesCrossing #BallooningHistory #HistoricFlight
1898: LA PREVISORA VENDÍA EL FUTURO — MILLONES, ÉLITES Y CAPITALISMO EN EL CORAZÓN DE BUENOS AIRES —
El 15 de octubre de 1898, apenas una semana después del nacimiento de Caras y Caretas, su segundo número publicó una imponente página dedicada a La Previsora, una compañía de seguros de vida que no ofrecía simplemente una póliza: prometía protección, ahorro y confianza en una sociedad que avanzaba hacia la modernidad. Fundada en 1885, la empresa se proclamaba “la más antigua de las compañías nacionales de seguros de vida” y exhibía cifras diseñadas para impresionar: un activo superior a $3.000.000 y pólizas vigentes por $16.500.000. Eran declaraciones comerciales de la propia compañía, pero constituyen un extraordinario testimonio de la forma en que las empresas buscaban construir prestigio y credibilidad a finales del siglo XIX. Su producto más destacado era la “póliza de acumulación”, presentada como una combinación entre ahorro y previsión, junto con una participación garantizada en los beneficios. El mensaje era contundente: el futuro familiar podía organizarse mediante contratos, cuotas, capitales y planificación. El directorio estaba encabezado por Octavio J. Molina y reunía a Erasto Rodríguez Orey, Santiago G. O’Farrell, Apolinario C. Casabal y Carlos Casares, además de nombres como Indalecio Gómez y Ángel Estrada. El aviso también mencionaba como banqueros al Banco de la Nación Argentina, Banco de Londres y Río de la Plata, Banco de Italia y Río de la Plata y Banco Francés del Río de la Plata, una poderosa red que permite observar la estrecha relación entre seguros, banca, derecho y élites porteñas. Desde su oficina principal de Victoria 394, La Previsora intentaba conquistar a una Buenos Aires que, según el censo de 1895, ya reunía 663.854 habitantes, dentro de un país de 4.044.911 personas. La inmigración, el crecimiento urbano, el trabajo asalariado y la aparición de nuevos consumidores estaban transformando la vida cotidiana. Por eso esta página es mucho más que una antigua publicidad: es una radiografía del capitalismo porteño de fin de siglo, cuando incluso el miedo a la muerte, la incertidumbre y el deseo de proteger a la familia comenzaron a expresarse mediante estadísticas, pólizas y millones. Buenos Aires no sólo estaba construyendo avenidas, bancos y puertos: también estaba aprendiendo a vender el porvenir. #MendozAntigua #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #LaPrevisora #CarasYCaretas #SegurosDeVida #PublicidadAntigua #CapitalismoArgentino #SigloXIX #HistoriaEconomica #MemoriaGrafica #ArchivoHistorico #ArgentineHistory #OldBuenosAires #VintageAdvertising #InsuranceHistory #EconomicHistory #NineteenthCentury
MAPA DE MAIPÚ, EL CORAZÓN QUE CONVIRTIÓ EL DESIERTO EN VINO — 617 MILLONES DE M² DE HISTORIA, TRABAJO Y FUTURO- MENDOZA
Este mapa no representa solamente un territorio: muestra uno de los grandes corazones productivos, históricos y culturales de Mendoza. El departamento de Maipú ocupa 617 km², equivalentes a 617.000.000 de metros cuadrados o 61.700 hectáreas, y forma parte del Gran Mendoza. Limita con Godoy Cruz, Guaymallén, Lavalle, San Martín, Junín y Luján de Cuyo. En su interior conviven áreas plenamente urbanas, antiguas villas, barrios metropolitanos, viñedos, olivares, bodegas centenarias, industrias, fincas, museos y paisajes atravesados por la histórica cultura mendocina del agua Administrativamente se divide en doce distritos: Ciudad de Maipú, Coquimbito, Cruz de Piedra, Fray Luis Beltrán, General Gutiérrez, General Ortega, Las Barrancas, Lunlunta, Luzuriaga, Rodeo del Medio, Russell y San Roque. El oeste se integra progresivamente con la mancha urbana del Gran Mendoza; el centro y el sur conservan buena parte del paisaje de fincas, bodegas y olivares; mientras que el este posee un marcado perfil agrícola, agroindustrial y logístico, favorecido por su cercanía con la Ruta Nacional 7. Según los resultados definitivos del Censo 2022, Maipú tenía 219.402 habitantes: 112.796 mujeres y 106.606 varones, con una edad mediana de 32 años. Esto lo convirtió en el tercer departamento más poblado de Mendoza, después de Guaymallén y Las Heras, reuniendo aproximadamente al 10,7% de todos los habitantes de la provincia. Su densidad alcanzaba los 355,6 habitantes por km². En 2010 habían sido censadas 172.332 personas, por lo que en doce años sumó 47.070 habitantes y creció un 27,3%, muy por encima del crecimiento provincial del 17,5%. La fotografía social del Censo permite conocer todavía más. Un total de 218.887 personas residía en viviendas particulares. De ellas, 182.590 habían nacido en Mendoza, 27.794 en otra provincia argentina y 8.503 en otro país: casi el 16,6% de la población había nacido fuera del territorio mendocino. Entre los habitantes de 14 años o más, 109.970 integraban la población económicamente activa: 99.721 estaban ocupados y 10.249 buscaban trabajo durante el período de referencia censal. Estas cifras retratan un departamento joven, dinámico, receptor de población y sometido a un intenso proceso de crecimiento urbano. Pero Maipú posee raíces mucho más antiguas. Antes de la llegada española, estas tierras fueron habitadas por comunidades huarpes, conocedoras de los cauces, suelos y posibilidades agrícolas del oasis. Durante el siglo XIX la región era conocida como Cruz de Piedra. El 14 de mayo de 1858, el gobernador Juan Cornelio Moyano decretó la creación del departamento y designó como primer subdelegado al teniente coronel Juan de la Cruz Videla. Un dato poco conocido es que la Legislatura sancionó la creación administrativa y jurídica el 14 de diciembre de aquel año, aunque la comunidad adoptó el 14 de mayo como fecha fundacional. El terremoto del 20 de marzo de 1861 también modificó su historia. Mientras Mendoza permanecía en ruinas, fray Manuel Apolinario Vásquez trasladó la comunidad mercedaria hacia Maipú. Con el apoyo de los vecinos y la donación de tierras realizada por José Alberto de Ozamis, comenzó a consolidarse la nueva Villa Cabecera. Décadas más tarde, la inmigración europea y el trabajo de miles de agricultores impulsaron una revolución vitivinícola. En 1896, Juan Giol y Gerónimo Bautista Gargantini fundaron la sociedad que dio origen a uno de los mayores complejos bodegueros de su tiempo, transformando a Maipú en un símbolo de la industria argentina del vino. La geografía explica buena parte de esa grandeza. El departamento se extiende principalmente sobre una llanura sedimentaria con suave pendiente hacia el este y noreste. El río Mendoza atraviesa su sector meridional y, junto con canales, hijuelas y acequias, permitió convertir un ambiente árido en un oasis productivo. El clima seco, la intensa radiación solar, la escasez de lluvias y la amplitud térmica favorecen la vid y el olivo, aunque también se cultivan hortalizas, frutales y flores. A esa base agrícola se suman bodegas, olivícolas, industrias alimenticias, metalmecánicas, textiles, madereras, del vidrio, comercios, servicios y empresas logísticas. Maipú es, por todo ello, uno de los grandes territorios del vino y del aceite de oliva argentino. En 2023, un convenio oficial para renovar la señalización del Camino del Vino identificó 40 bodegas abiertas al turismo. Entre sus nombres emblemáticos aparecen López, Trapiche, La Rural, Tempus Alba, Antigal, Trivento, Don Bosco, Vistandes, CarinaE y Casa Vigil, acompañadas por olivícolas como Laur y Pasrai. Cada establecimiento posee su propia historia, arquitectura, gastronomía y sistema de visitas, por lo que conviene reservar antes de viajar. El recorrido cultural puede comenzar en los Chalets Giol y Gargantini, sede del Museo Nacional del Vino y la Vendimia y Monumento Histórico Nacional; continuar por el Museo del Vino de Bodega La Rural, el Solar Histórico Casa de Ozamis, la plaza 12 de Febrero, el Convento de Nuestra Señora de la Merced y el Cine Teatro Imperial. En Rodeo del Medio se encuentra la extraordinaria Estancia Molina o Casa de las Bóvedas, construida a partir de 1780 y declarada Monumento Histórico Nacional. Sus singulares cúpulas de adobe recuerdan la arquitectura cuyana colonial y, según la tradición histórica, allí se celebró a comienzos de 1817 una gran recepción de despedida para San Martín y oficiales del Ejército de los Andes. Para actividades al aire libre se destaca el Parque Metropolitano Sur, con unas 60 hectáreas parquizadas, senderos, espacios deportivos, ciclovías y el Teatro Griego donde se desarrolla la Vendimia departamental. Lunlunta, Russell, Cruz de Piedra, Coquimbito y Barrancas son ideales para combinar caminos rurales, gastronomía, bodegas, olivícolas y cicloturismo. Barrancas conserva además un valioso patrimonio arqueológico y paleontológico protegido. La Ciudad de Maipú está aproximadamente a 17 kilómetros del centro de Mendoza y a unos 25 o 30 kilómetros del Aeropuerto Internacional El Plumerillo. Por carretera se encuentra, aproximadamente, a 45 kilómetros de San Martín, 178 de San Juan, 249 de San Luis, entre 230 y 240 de San Rafael, unos 605 de Córdoba, 850 de Rosario, 1.030 de Buenos Aires y alrededor de 380 de Santiago de Chile. Las distancias pueden variar según el punto exacto de partida y el itinerario elegido. Desde Mendoza Capital se accede por la RN 40 o Acceso Sur y sus conexiones con la RP 60 y la red urbana maipucina. Desde Buenos Aires, San Luis y el este provincial se llega principalmente por la RN 7, ingresando por Rodeo del Medio, Fray Luis Beltrán o las conexiones con la RP 50. Desde San Juan se utiliza la RN 40; desde San Rafael, la RN 143 y la RN 40; y hacia Chile, la RN 7 conduce al corredor de alta montaña y al Paso Internacional Cristo Redentor. La estación Gutiérrez del Metrotranvía conecta Maipú con Godoy Cruz, la Ciudad de Mendoza y Las Heras, complementada por las líneas de colectivos de Mendotran. Una visita de jornada completa puede comenzar por la mañana en Coquimbito, recorriendo una bodega y un museo; continuar al mediodía con gastronomía y degustación de aceite en Cruz de Piedra, Lunlunta o Russell; y finalizar en la Ciudad de Maipú, el Museo Nacional del Vino, el Parque Metropolitano o el casco histórico. Para recorrer bodegas es recomendable contratar una excursión, utilizar transporte privado con conductor o designar a una persona que no consuma alcohol. Maipú es mucho más que la “cuna del vino y del olivo”. Es la tierra donde los huarpes comprendieron el agua, donde el terremoto obligó a comenzar nuevamente, donde los inmigrantes levantaron gigantescas bodegas y donde una sociedad moderna continúa creciendo sin renunciar a sus fincas, sus acequias y su memoria. En estos 617 millones de metros cuadrados, Mendoza convirtió el desierto en alimento, industria, cultura y futuro. #Maipu #Mendoza #MendozAntigua #CunaDelVinoYDelOlivo #HistoriaDeMendoza #VinoArgentino #Malbec #TurismoMendoza #Enoturismo #RutaDelVino #AceiteDeOliva #Argentina #MaipuMendoza #WineTourism #ArgentineWine #VisitMendoza #TravelArgentina #WineHistory
16 DE AGOSTO DE 1986: EL EVEREST ABRIÓ EL ABISMO — LA CORNISA QUE SE LLEVÓ A VÍCTOR TRUJILLO Y CONGELÓ EL SUEÑO DE CHILE
El 16 de agosto de 1986, el Everest convirtió en tragedia uno de los mayores desafíos emprendidos hasta entonces por el montañismo chileno. Víctor Hugo Trujillo Navarro, joven estudiante de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, integraba una expedición organizada por esa casa de estudios con el propósito de conquistar para Chile la montaña más alta del planeta. El grupo se había preparado durante dos años bajo la conducción del experimentado profesor y montañista Claudio Lucero y avanzaba por la vertiente tibetana, siguiendo la histórica ruta del Collado Norte. A unos 7.100 metros de altitud, en medio de la niebla y cuando se encontraba a solamente unos 100 metros de su tienda, Trujillo caminó sobre una cornisa de nieve y hielo sin advertir que bajo sus pies no existía suelo firme. La enorme estructura cedió repentinamente, lo precipitó por la ladera y desencadenó una avalancha que atravesó gran parte de la pared situada entre el glaciar y el collado. Relatos posteriores estimaron que el joven montañista cayó alrededor de 700 metros. Sus compañeros descendieron para buscarlo, recuperaron su cuerpo y lo trasladaron hasta un lugar protegido de la montaña, donde levantaron una sepultura con piedras y una cruz de madera. La pérdida del integrante más joven golpeó profundamente al equipo, que decidió abandonar inmediatamente el intento y regresar cargando un dolor mucho más pesado que cualquier mochila. Sin embargo, el sueño chileno no murió aquel día. El 15 de mayo de 1992, seis años después de la tragedia, Cristián García-Huidobro, Rodrigo Jordán, Mauricio Purto y Juan Sebastián Montes alcanzaron la cima del Everest y se convirtieron en los primeros chilenos en llegar al techo del mundo. Tres décadas después del accidente, en mayo de 2016, Rodrigo Jordán regresó al Everest por la misma vertiente tibetana. Cerca de la base del Collado Norte reconoció el sitio donde habían dejado a su compañero y encontró sus restos, identificados también por las iniciales “VHT” que todavía permanecían en su indumentaria. Junto con los demás expedicionarios y los sherpas, volvió a cubrir el lugar con piedras, construyó un monolito, colocó banderas y una placa enviada por la familia y realizó una emotiva ceremonia de despedida. Luego de alcanzar la cumbre, Jordán pasó nuevamente frente al memorial y cerró una historia que había permanecido abierta durante treinta años. Víctor Hugo Trujillo no llegó a contemplar el mundo desde la cima, pero su nombre quedó unido para siempre a la memoria del Everest y a la generación de montañistas que abrió el camino de Chile hacia las alturas. A cuarenta años de aquella jornada, la montaña continúa recordando que ninguna conquista vale más que una vida y que algunos sueños, aun cuando son interrumpidos por la tragedia, sobreviven en quienes deciden continuar el camino. #VictorHugoTrujillo #Everest #Chile #Montañismo #HistoriaDelMontañismo #ExpedicionChilena #ColladoNorte #MemoriaDeLaMontaña #Efemerides #MendozAntigua #MountEverest #NorthCol #MountaineeringHistory #ChileanClimbers #MountainLegacy #NeverForgotten
16 DE AGOSTO DE 1959: BRUFFEY FIRMÓ EN LA CUMBRE Y DESAPARECIÓ — LA MONTAÑA HABLÓ 40 AÑOS DESPUÉS
El 16 de agosto de 1959, Ernest Bruffey alcanzó en solitario la cumbre del Granite Peak, una formidable mole de roca de 3.901 metros que domina la cordillera Beartooth y constituye el punto más elevado del estado de Montana, Estados Unidos. Aquella firma estampada en el registro de la cima fue la última señal cierta de su existencia. Bruffey tenía 38 años, vivía en Havre, era veterano de la Segunda Guerra Mundial, trabajaba en la construcción y poseía una considerable experiencia como montañista. Había anunciado que cruzaría la desolada meseta Froze-to-Death para escalar la montaña y llevaba provisiones muy sencillas para una travesía de tres días: algo de salame, pan, pasas y chocolate. Llegó hasta lo más alto, pero nunca regresó. Durante semanas, numerosos rescatistas recorrieron paredones, glaciares y campos de enormes rocas sin encontrarlo. Un objetivo fotográfico Leica apareció durante la búsqueda y pareció ser la primera pista, aunque después se comprobó que pertenecía a otro excursionista. El misterio adquirió entonces una dimensión casi sobrenatural: a las 23:37 del día siguiente, 17 de agosto, un terremoto de magnitud 7,3 estremeció el sudoeste de Montana. El sismo de Hebgen Lake causó 28 muertes y provocó el gigantesco deslizamiento de Madison Canyon, considerado por el Servicio Geológico de Estados Unidos como el mayor derrumbe generado por un terremoto registrado históricamente en Norteamérica. La coincidencia alimentó durante décadas una explicación estremecedora: Bruffey habría sido sepultado por alguno de los derrumbes desencadenados por el terremoto. Sin embargo, cuarenta años después, la propia montaña comenzó a revelar la verdad. El 13 de agosto de 1999, el montañista Joe Kampf encontró, junto al borde de un glaciar situado bajo la cara norte del Granite Peak, una antigua bota de caña alta que todavía contenía los huesos de un pie y parte de una pierna. Posteriormente aparecieron otras piezas óseas, entre ellas vértebras y fragmentos de una extremidad; los análisis confirmaron que pertenecían al mismo individuo de la bota y todas las evidencias apuntaron a Bruffey. La ubicación de los restos sobre las rocas —y no sepultados debajo de material removido por el sismo— permitió reconstruir un final mucho más probable: después de conquistar la cima, el escalador habría resbalado o perdido el equilibrio y caído cerca de 300 metros por la pared. Probablemente ya había muerto cuando la tierra comenzó a temblar. Ernest Bruffey venció la montaña, dejó su nombre en el punto más alto de Montana y luego desapareció en su inmensidad. Durante cuarenta años, el terremoto cargó con la sospecha; finalmente, el hielo, el viento y las piedras devolvieron las piezas de una tragedia que parecía destinada a permanecer eternamente sin respuesta. Investigación de Backpacker, historia del Granite Peak, informe del terremoto y el deslizamiento — USGS. #ErnestBruffey #GranitePeak #MisteriosDeLaMontaña #HistoriaDelMontañismo #TragediaEnLaCumbre #Montana #HebgenLake #TerremotoDe1959 #MemoriaDeLaMontaña #MountaineeringHistory #MountainMystery #GranitePeakMontana #LostClimber #ClimbingHistory #HebgenLakeEarthquake
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Efemérides
Mendoza, Argentina
Pico Granito, Montana 59020, EE. UU.
16 DE AGOSTO DE 1888: WINKLER DESAPARECIÓ EN EL WEISSHORN — EL HIELO LO DEVOLVIÓ 68 AÑOS DESPUÉS
El 16 de agosto de 1888, cuando faltaban apenas diez días para que cumpliera 19 años, Georg Winkler salió antes del amanecer desde una cabaña de la alp Arpitetta, en el Val d’Anniviers, decidido a atravesar el Weisshorn por su temible vertiente occidental y descender hacia Randa. Aquella formidable pirámide de roca y hielo, de aproximadamente 4.505 metros, ya era considerada una de las montañas más difíciles y majestuosas de los Alpes. Winkler no era un joven improvisado. Dos días antes había ascendido completamente solo el Zinalrothorn, de 4.221 metros, enfrentando condiciones extremadamente adversas de nieve y hielo. En septiembre de 1887 también había conquistado en solitario una aguja de las Torres de Vajolet que desde entonces lleva su nombre: la Winklerturm. Su ruta, actualmente graduada IV+, representó una proeza extraordinaria para una época sin arneses, mosquetones ni cuerdas modernas. Dotado de una fuerza excepcional, era capaz de realizar tres dominadas consecutivas con un solo brazo y entrenaba escalando muros, pilares de puentes y rocas cercanas a Múnich. Para vencer algunos pasos aparentemente imposibles llegó a utilizar una pequeña ancla arrojadiza unida a una cuerda. Un viejo pastor fue la última persona que lo vio con vida, avanzando hacia la cumbre del Weisshorn. Después llegó el silencio. El tiempo empeoró y Winkler jamás regresó. Se habló de una caída, un desprendimiento o una avalancha, pero la montaña no dejó testigos y la causa exacta de su muerte continúa siendo un misterio. Durante casi siete décadas, el glaciar conservó el secreto. El 29 de julio de 1956, dos alpinistas encontraron sus restos en el glaciar del Weisshorn. Entre sus pertenencias apareció la cuenta del Hotel Durand de Zinal, todavía reconocible, que permitió identificarlo. También se recuperaron ocho monedas de oro suizas, dinero alemán y belga, sus botas y fragmentos de su rudimentario equipo. Sus restos fueron finalmente sepultados en Ayer, frente a las montañas que habían marcado su brevísima existencia. Georg Winkler murió con solo 18 años, pero dejó una huella gigantesca: fue uno de los grandes pioneros de la escalada solitaria y llevó los límites técnicos de su tiempo mucho más allá de lo que parecía humanamente posible. El Weisshorn le arrebató el futuro, pero 68 años después el hielo devolvió su nombre a la historia. #GeorgWinkler #Weisshorn #HistoriaDelMontañismo #Alpinismo #Escalada #Efemérides #HistoriasDeMontaña #MendozAntigua #MountaineeringHistory #Alpinism #ClimbingHistory #SwissAlps #MountainLegends
16 DE AGOSTO DE 1981: HASEGAWA VENCIÓ AL INVIERNO — SOLO SOBRE LA TERRIBLE PARED SUR DEL ACONCAGUA
El 16 de agosto de 1981, cuando el invierno austral convertía al Aconcagua en una gigantesca fortaleza de roca, hielo y viento, una pequeña expedición japonesa del Club U-Tan de Tokio protagonizó una de las mayores hazañas de la historia del montañismo mendocino. El grupo estaba dirigido por Tsuneo Hasegawa e integrado por Yoshihumi Miyazi, Shigeto Ogura, Hiroshi Uchiyama y Masami Shinomiya. Para aproximarse a la célebre Pared Sur transportaron sus equipos con esquíes hasta la base de aquella imponente muralla de casi 2.800 metros de desnivel, dominada por glaciares colgantes, seracs, roca quebradiza, avalanchas y temperaturas extremas. Los japoneses instalaron tres campamentos sobre la pared. Desde el último, Hasegawa abandonó la relativa seguridad del grupo y continuó completamente solo. Después de soportar dos vivacs adicionales, enlazó la histórica ruta abierta por la expedición francesa de 1954 con la variante directa trazada por Reinhold Messner en 1974. Avanzó hacia el filo que une las dos cumbres del Aconcagua y, finalmente, el 16 de agosto alcanzó la cima principal. La expedición conquistaba así la primera ascensión invernal de la Pared Sur, mientras Hasegawa establecía además la primera escalada solitaria invernal de aquel gigantesco abismo. La diferencia es importante: el francés Ivano Ghirardini había conseguido la primera solitaria absoluta de la pared el 3 de febrero de ese mismo año, pero durante el verano austral. Hasegawa llevó el desafío a una dimensión todavía más extrema al realizarlo en pleno invierno. No era un desconocido para el alpinismo mundial: entre 1977 y 1979 había escalado en solitario y en invierno las grandes caras norte del Matterhorn, el Eiger y las Grandes Jorasses. El 17 de agosto, toda la expedición completó el descenso de la pared y volvió a utilizar los esquíes para regresar hacia Puente del Inca. Diez años más tarde, Hasegawa murió bajo una avalancha en el Ultar, en Pakistán, pero su nombre ya había quedado unido para siempre al Coloso de América. Aquel 16 de agosto, en las montañas de Mendoza, un hombre avanzó solo por una pared considerada casi imposible y escribió con hielo, coraje y soledad una página inmortal del andinismo mundial. #Aconcagua #ParedSur #TsuneoHasegawa #Andinismo #Montañismo #HistoriaDeMendoza #Mendoza #PuenteDelInca #CordilleraDeLosAndes #Efemérides #MendozAntigua #Mountaineering #ClimbingHistory #WinterAscent #SoloClimbing #SouthFace #AconcaguaHistory #AndesMountains
16 DE AGOSTO DE 1974: LA NACIÓN INTERVINO MENDOZA — CAFIERO TOMÓ EL MANDO Y NACIÓ LA LEYENDA DEL PIANO -
El 16 de agosto de 1974, Antonio Francisco Cafiero asumió como interventor federal de Mendoza y comenzó uno de los capítulos más controvertidos y recordados de la historia política provincial. Argentina acababa de sufrir la muerte de Juan Domingo Perón y atravesaba una creciente confrontación dentro del propio justicialismo. En Mendoza, el gobierno de Alberto Martínez Baca, elegido en 1973, había quedado atrapado entre profundas disputas internas, acusaciones vinculadas con operaciones de compra de vinos realizadas por la empresa estatal Bodegas y Viñedos Giol y un juicio político que provocó su suspensión el 6 de junio de 1974. El vicegobernador Carlos Mendoza quedó entonces a cargo del Poder Ejecutivo, pero la crisis institucional continuó avanzando hasta llegar al Congreso Nacional. La intervención tuvo una secuencia tan veloz como llamativa: el 9 de agosto el Congreso sancionó la Ley Nacional Nº 20.718; el 13 de agosto la presidenta María Estela Martínez de Perón la promulgó mediante el Decreto Nº 477; el 16 Cafiero tomó posesión del gobierno provincial y recién el 19 de agosto la norma apareció publicada en el Boletín Oficial. La ley no se limitaba a reemplazar al gobernador: declaraba intervenida toda la provincia con el propósito formal de “restablecer la plena vigencia de la forma representativa y republicana de gobierno” y ordenaba reorganizar los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además del régimen municipal. Mendoza quedaba así bajo el control directo del Gobierno nacional. Cafiero tenía entonces 51 años —cumpliría 52 menos de un mes después— y ya era una figura histórica del peronismo: contador público, doctor en Ciencias Económicas, antiguo ministro de Comercio Exterior de Perón y protagonista de la política argentina desde la década de 1940. Su permanencia al frente de Mendoza se extendió durante aproximadamente nueve meses, hasta mayo de 1975, en un período dominado por la inestabilidad política, la crisis vitivinícola y una violencia que comenzaba a oscurecer el país. Sin embargo, aquello que terminó sobreviviendo con mayor fuerza en la memoria popular no fue una ley, un decreto ni una medida económica, sino un piano. La versión más difundida aseguraba que un instrumento perteneciente al Teatro Independencia había sido llevado al Hotel Plaza, donde se alojaba Cafiero con su familia, para que uno de sus hijos pudiera utilizarlo. Con los años, el relato fue cambiando: algunas personas hablaron de una hija que estudiaba música, otras afirmaron que el piano había desaparecido y otras directamente acusaron al interventor de habérselo apropiado. Durante décadas, la frase “¡Cafiero, devolvé el piano!” lo persiguió en actos públicos, discusiones políticas y hasta en el Senado. Cafiero siempre negó haber cometido un robo. Una reconstrucción publicada después de su muerte sostuvo que el instrumento había sido prestado por la directora del Teatro Independencia para uno de sus hijos, que se encontraba convaleciente, y que posteriormente regresó al patrimonio provincial. El piano de cola Pleyel relacionado con aquella historia fue localizado en dependencias culturales de Mendoza, donde continuó utilizándose en conciertos y actividades artísticas. De este modo, lo que comenzó como un traslado temporal terminó convertido en una de las leyendas urbanas más resistentes de la política mendocina. Aquel 16 de agosto de 1974, mientras Cafiero recibía el poder de una provincia con sus instituciones intervenidas, nadie podía imaginar que su gestión de nueve meses quedaría resumida durante generaciones en el misterioso destino de un piano que, en realidad, nunca abandonó definitivamente el patrimonio de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #AntonioCafiero #IntervenciónFederal #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Efemérides #IsabelPerón #AlbertoMartínezBaca #TeatroIndependencia #ElPianoDeCafiero #MemoriaHistórica #ArgentinaHistory #MendozaHistory #PoliticalHistory #HistoricMendoza
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