jueves, 14 de mayo de 2026

Fray Luis Beltrán: el “Vulcano con sotana” sin el cual San Martín difícilmente habría cruzado los Andes (Imagen Ilustrativa)


Se llamaba Fray Luis Beltrán y fue mucho más que un religioso incorporado al Ejército de los Andes. Fue inventor, fundidor, artillero, organizador de talleres, mecánico improvisado y uno de los cerebros logísticos de la campaña sanmartiniana. Por eso lo llamaron “el Vulcano con sotana”: porque donde otros veían carencias, él encendía fraguas. Cuando José de San Martín preparaba en Mendoza la gran empresa libertadora, necesitaba algo más que soldados valientes. Hacían falta cañones, municiones, monturas, cureñas, herrajes, uniformes, herramientas, carros, pólvora y soluciones para atravesar una de las cordilleras más difíciles del mundo. Allí apareció Beltrán. El monumento al Ejército de los Andes recuerda su maestranza en plena actividad, con carpinteros, herreros y fundidores trabajando bajo su dirección. En El Plumerillo, Beltrán organizó un verdadero taller de guerra. Fuentes históricas señalan que allí trabajaron por turnos unos 700 artesanos, herreros y operarios, fabricando desde monturas y zapatos hasta balas, fusiles, granadas y piezas de artillería. Cuando faltaba metal, todo podía terminar en la fragua: campanas, ollas, rejas, badajos y utensilios de Cuyo se transformaban en instrumentos para la libertad. Pero su mayor desafío no era solo fabricar cañones: era lograr que cruzaran los Andes. Beltrán ideó soluciones de transporte, puentes, grúas, aparejos y carros livianos conocidos como “zorras”, pensados para mover la artillería por caminos imposibles. La tradición le atribuye una frase que resume su carácter: “Si los cañones tienen que tener alas, las tendrán”. El Instituto Nacional Sanmartiniano recuerda que, durante el cruce, por el paso de Uspallata marcharon el coronel Juan Gregorio de Las Heras, Fray Luis Beltrán, la maestranza, la logística y buena parte de la artillería. Es decir: Beltrán no fue un personaje secundario. Fue parte del nervio material que hizo posible aquella marcha gigantesca hacia Chile. Su trabajo volvió a ser decisivo después del desastre de Cancha Rayada. Cuando el ejército patriota quedó golpeado y con problemas de artillería y municiones, Beltrán apareció otra vez. Según el Instituto Nacional Sanmartiniano, su actividad fue clave para reponer pertrechos, y llegó a producir hasta 50.000 cartuchos diarios antes de la victoria de Maipú, batalla decisiva para la independencia de Chile. Después siguió sirviendo en la campaña del Perú, pero su final fue amargo. Tras el retiro de San Martín, quedó bajo las órdenes de Simón Bolívar. Una dura reprimenda y una amenaza de fusilamiento, lo hundieron en una profunda crisis. Años de esfuerzo, guerra, presión y desgaste físico terminaron quebrándolo. Murió en Buenos Aires el 8 de diciembre de 1827, pobre, enfermo y casi olvidado, con apenas 43 años. Había sido fraile, soldado, obrero, técnico, inventor y artillero de la libertad. La historia suele recordar a los grandes generales. Pero detrás de cada batalla hubo manos anónimas, talleres encendidos y hombres capaces de convertir una campana en un cañón. Y entre todos ellos, Fray Luis Beltrán merece un lugar enorme. Porque San Martín cruzó los Andes con estrategia, coraje y visión. Pero también con hierro, pólvora, ruedas, mulas, fraguas… y el genio de un fraile que hizo volar los cañones. #MendozAntigua #FrayLuisBeltran #LuisBeltran #VulcanoConSotana #SanMartin #CruceDeLosAndes #EjercitoDeLosAndes #ElPlumerillo #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #IndependenciaArgentina #Maestranza #ArtilleriaPatriota #Chacabuco #Maipu #Patria #ArgentineHistory #SanMartinHistory #AndesCrossing #IndependenceHistory #ForgottenHeroes #MilitaryHistory

20 de mayo de 1810: el día en que Cisneros pidió apoyo… y descubrió que ya estaba solo (Imagen Ilustrativa)


Era domingo, día de misa, de rutinas y aparente calma. Sin embargo, detrás de las puertas del poder se estaba jugando una partida decisiva. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, acorralado por la presión de los criollos y por la crisis española provocada por la invasión napoleónica, convocó a los jefes militares al Fuerte. Necesitaba una respuesta clara: quería saber si las tropas lo sostendrían ante una posible rebelión. La respuesta fue devastadora. Los jefes militares no le dieron el respaldo que esperaba. Uno tras otro dejaron en claro que sus hombres no estaban dispuestos a enfrentarse al pueblo para defender la continuidad del virrey. Aquello era mucho más que una negativa: era la señal de que el poder real, sin apoyo militar, empezaba a quedarse sin fuerza concreta en Buenos Aires. Esa misma jornada, Juan José Castelli y Martín Rodríguez insistieron con el pedido de convocar a un Cabildo Abierto. La situación ya no podía resolverse con proclamas ni maniobras de despacho. Según la tradición histórica, Cisneros reaccionó con una frase que resumía su derrota política: “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”. Finalmente, aceptó que el Cabildo Abierto se realizara el 22 de mayo. Mientras tanto, la ciudad hervía. En lugares como el Café de los Catalanes y la Fonda de las Naciones, los criollos discutían estrategias, medían fuerzas y hablaban con una confianza que días antes parecía imposible. La política ya no estaba solamente en el Fuerte o en el Cabildo: se había metido en las fondas, en los cafés, en los cuarteles y en la calle. El contexto era explosivo. La autoridad de Cisneros estaba cuestionada porque la Junta Central de Sevilla, que lo había nombrado, había caído en España. Esa crisis abrió una pregunta enorme: si la autoridad legítima en la península se había derrumbado, ¿por qué debía seguir gobernando el virrey en América? Esa duda fue el combustible político de la Semana de Mayo. Por eso el 20 de mayo fue una fecha clave. No hubo todavía Cabildo Abierto ni Primera Junta, pero ocurrió algo decisivo: Cisneros comprendió que ya no controlaba el tablero. El pueblo presionaba, los criollos avanzaban y las tropas no estaban dispuestas a sostenerlo. El virrey seguía sentado en el poder, sí. Pero ese día descubrió que el poder ya no le obedecía. #MendozAntigua #20DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #Cisneros #CabildoAbierto #FuerteDeBuenosAires #Castelli #MartinRodriguez #Saavedra #FondaDeLasNaciones #CafeDeLosCatalanes #BuenosAires1810 #HistoriaArgentina #Patria #MayoDe1810 #MayRevolution #ArgentineHistory #ColonialBuenosAires #IndependenceHistory #HistoryLovers #RevolutionHistory 

21 de mayo de 1810: el día en que la plaza se llenó de “infernales” y la Revolución golpeó la puerta del Cabildo


La Plaza de la Victoria ya no era solo el corazón cotidiano de la ciudad colonial. Esa mañana se convirtió en un hervidero político. Frente al Cabildo se reunió una multitud encabezada por Domingo French y Antonio Luis Beruti, dos hombres que la historia escolar muchas veces redujo a la imagen amable de las cintas, pero que en aquellos días fueron mucho más que repartidores de distintivos: organizaron una fuerza de presión conocida como “la Legión Infernal” o “los chisperos”. El Museo del Cabildo recuerda que ambos tuvieron un papel fundamental en el llamado al Cabildo Abierto y que French y Beruti ya habían participado en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas Según la tradición histórica, aquellos grupos llegaron armados con pistolas y puñales, llevando una cinta blanca como señal de identificación. No estaban allí para mirar. Exigían que se concretara el Cabildo Abierto y que el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros dejara el mando. Las Actas Capitulares del 21 de mayo registran que un “número considerable de gentes” se agolpó en la Plaza Mayor y expresó a viva voz sus reclamos, en medio de una situación que el Cabildo consideraba urgente y peligrosa. El Cabildo intentó contener la tensión. El síndico Julián de Leiva salió a dar explicaciones y anunció que se avanzaría con la convocatoria. Pero la multitud no se conformó. Las mismas actas señalan que, después del anuncio, el pueblo volvió a reclamar con fuerza la deposición del virrey. Ya no se trataba solo de pedir una reunión: se estaba cuestionando abiertamente la autoridad colonial. En ese momento apareció una figura clave: Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios. El Cabildo le pidió que interviniera para calmar a la gente y evitar una conmoción mayor. Saavedra logró que la multitud se retirara, garantizando que se haría el Cabildo Abierto al día siguiente. Las actas dejaron asentado que la reunión se fijó para el 22 de mayo a las 9 de la mañana, mediante invitación a la llamada parte “principal y más sana” del vecindario. Pero algo ya había cambiado para siempre. La presión no venía únicamente desde los salones ni desde los jefes militares: venía desde la plaza. Y esa plaza, poblada de milicianos, vecinos, agitadores y patriotas decididos, empezaba a convertirse en protagonista. El Museo Histórico Nacional recuerda que al día siguiente, el 22 de mayo, se debatiría si Cisneros tenía autoridad política y jurídica para seguir gobernando, en el contexto de la caída de la Junta Central de Sevilla, la ocupación napoleónica de España y la prisión de Fernando VII. Allí se enfrentarían dos ideas irreconciliables: sostener el orden virreinal o aceptar que, al faltar una autoridad legítima en España, la soberanía volvía al pueblo. Por eso el 21 de mayo fue mucho más que la víspera del Cabildo Abierto. Fue el día en que la calle empezó a marcar el ritmo de la Revolución. French, Beruti y los “infernales” hicieron visible una verdad que el poder ya no podía ignorar: Buenos Aires estaba perdiendo el miedo. Al día siguiente hablarían los doctores, los obispos, los militares y los vecinos principales. Pero el 21 de mayo ya había hablado la plaza. #MendozAntigua #21DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #FrenchYBeruti #LegionInfernal #LosChisperos #CabildoAbierto #Cisneros #CornelioSaavedra #PlazaDeLaVictoria #BuenosAires1810 #HistoriaArgentina #Patria #MayoDe1810 #MayRevolution #ArgentineHistory #ColonialBuenosAires #RevolutionHistory #HistoryLovers #IndependenceProcess

22 de mayo de 1810: el día en que el Cabildo cerró sus puertas al pueblo… pero no pudo frenar la Revolución


Ese día se reunió el histórico Cabildo Abierto, pero no fue una asamblea popular abierta a todos. Entraron los llamados “vecinos principales”: funcionarios, militares, comerciantes, eclesiásticos y hombres de peso dentro de la sociedad colonial. Afuera, en la plaza, quedó el resto del pueblo esperando noticias, mirando hacia las ventanas del Cabildo como quien sabe que allí adentro se está decidiendo algo enorme. Las fuentes oficiales recuerdan que asistieron 251 invitados, aunque las convocatorias habían sido muchas más. La discusión fue intensa. El gran tema era si el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros conservaba autoridad para seguir gobernando, después de la caída de la Junta Central de Sevilla y con el rey Fernando VII prisionero de Napoleón. El Museo Histórico Nacional explica que allí se enfrentaron dos posturas: los conservadores, que querían sostener a Cisneros, y los revolucionarios, que defendían la idea de que, al faltar una autoridad legítima en España, la soberanía volvía al pueblo. Entre los discursos más recordados aparece el del obispo Benito Lué y Riega, defensor del orden colonial, quien sostuvo la postura más dura a favor de la continuidad española. Del otro lado, Juan José Castelli planteó la tesis revolucionaria: si había caducado el poder legítimo en la metrópoli, también debía caducar en América. Ya no se trataba solo de obedecer: se trataba de decidir quién tenía derecho a mandar. Luego intervino el fiscal Manuel Genaro Villota, con una objeción clave: Buenos Aires no podía resolver sola por todo el Virreinato. Parecía un argumento prudente, pero también podía demorar cualquier cambio. La respuesta vino de Juan José Paso, quien defendió la necesidad de actuar ante la urgencia del momento. En esa crisis, Buenos Aires debía tomar la iniciativa. La jornada fue larga, cargada de tensión, rumores, presiones y expectativas. Muchos querían que Cisneros dejara el mando, pero no todos coincidían sobre qué gobierno debía reemplazarlo. La votación se realizó, pero el conteo quedó para el día siguiente. El acta histórica conservada por Educ.ar registra aquella sesión del 22 de mayo como uno de los documentos centrales de la Semana de Mayo. Mientras adentro hablaban los hombres de poder, afuera esperaba la ciudad. French, Beruti, los milicianos y los vecinos seguían atentos cada movimiento. El Cabildo Abierto había comenzado como una discusión jurídica, pero terminó convertido en una grieta política imposible de cerrar. El 22 de mayo no nació todavía la Primera Junta. Pero nació algo igual de decisivo: la certeza de que el viejo poder virreinal ya no podía sostenerse como antes. La Revolución todavía no tenía forma definitiva. Pero ya estaba caminando por la plaza. #MendozAntigua #22DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #CabildoAbierto #BuenosAires1810 #Cisneros #Castelli #Saavedra #JuanJosePaso #ObispoLue #Villota #HistoriaArgentina #Patria #PrimeraJunta #MayoDe1810 #ArgentineHistory #MayRevolution #OpenCabildo #ColonialBuenosAires #HistoryLovers #IndependenceHistory

24 de Mayo de 1810: la noche en que el pueblo descubrió la trampa y la Revolución se volvió imparable (Imagen Ilustrativa)


Después del Cabildo Abierto del 22 de mayo, muchos creyeron que el poder del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros había llegado a su fin. Pero el Cabildo intentó una jugada inesperada: formar una Junta de Gobierno… presidida por el propio Cisneros. Es decir, el hombre cuya autoridad había sido cuestionada volvía a quedar al frente del mando, acompañado por Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Juan Nepomuceno Solá y José Santos de Inchaurregui. El acta del 24 de mayo dejó asentado que Cisneros debía continuar asociado a esos vocales y presidir la nueva Junta. La maniobra cayó como una provocación. Para los criollos y las milicias, aquello no era una solución: era una burla a la voluntad expresada en el Cabildo Abierto. La Secretaría de Cultura de la Nación recuerda que Cisneros buscó conservar el poder dentro de esa Junta y que los sectores revolucionarios rechazaron la maniobra, organizándose para imponer una nueva autoridad. La bronca creció en las calles, en los cuarteles y en las reuniones de los patriotas. Saavedra y Castelli renunciaron a integrar esa Junta. La tensión se volvió insoportable. Según la tradición recogida por Tomás Guido, Manuel Belgrano, agotado por las vigilias y furioso por la indecisión, llegó a advertir que si Cisneros no abandonaba el poder al día siguiente, él mismo actuaría con las armas. No era una frase menor: Belgrano no era hombre de arrebatos vacíos. Esa noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra fue a ver a Cisneros. Ya no había margen para simulaciones. El exvirrey estaba aislado, sin el apoyo decisivo de las milicias y frente a un clima popular cada vez más encendido. Finalmente, la Junta del 24 quedó disuelta y el Cabildo debió reunirse nuevamente al día siguiente. El 25 de mayo llegaría con lluvia, frío y una Plaza Mayor cargada de ansiedad. Pero algo ya había cambiado para siempre: el viejo orden había intentado disfrazarse de gobierno nuevo, y el pueblo lo descubrió. Al día siguiente, con el apoyo popular y del Regimiento de Patricios, se obtuvo la dimisión definitiva de Cisneros y nació la Primera Junta, presidida por Cornelio Saavedra, con Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios. El 24 de mayo fue la víspera ardiente. El día en que la Revolución entendió que no alcanzaba con sacar al virrey del nombre: había que sacarlo del poder. Y al amanecer, Buenos Aires ya no sería la misma. #MendozAntigua #24DeMayo #25DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #Cisneros #Belgrano #Saavedra #Castelli #CabildoAbierto #PrimeraJunta #HistoriaArgentina #Patria #MayoDe1810 #BuenosAiresColonial #ArgentineHistory #MayRevolution #History #IndependenceProcess #ColonialBuenosAires

¡La semana en que California fue celeste y blanca: Bouchard, el corsario que llevó la bandera argentina al Pacífico (Imagen Ilustrativa)


¿Argentina llegó a poner su bandera en California? Aunque parezca una fantasía de mapa antiguo, ocurrió en 1818 y el protagonista fue uno de los personajes más audaces —y menos recordados— de nuestra historia: Hipólito Bouchard, el corsario que llevó la guerra de la independencia mucho más allá del Río de la Plata. Bouchard no fue un pirata común. Actuaba con patente de corso, es decir, con autorización del gobierno de las Provincias Unidas para atacar intereses españoles en el mar. Había sido parte del mundo militar de la Revolución, combatió en tiempos de San Martín y se convirtió en una verdadera pesadilla para las rutas imperiales de España. La Armada Argentina recuerda que participó en el Combate de San Lorenzo y que el 9 de julio de 1817 zarpó desde la Ensenada de Barragán al mando de la fragata La Argentina, en una campaña de corso que duró dos años y terminó convirtiéndose en la primera vuelta al mundo de un buque con pabellón argentino. Su viaje parece una novela de aventuras: cruzó el Atlántico Sur, llegó al Índico, pasó por Madagascar —donde intervino contra el tráfico de esclavos—, navegó hacia Filipinas y luego alcanzó Hawái, donde se vinculó con el rey Kamehameha I. Según la Gaceta Marinera, portal de la Armada Argentina, allí se menciona un acuerdo que algunas interpretaciones consideran un temprano reconocimiento de la independencia rioplatense. Pero el episodio más increíble llegó en noviembre de 1818. Bouchard puso rumbo a Monterrey, que en aquel tiempo era un punto estratégico del dominio español en la Alta California. La propia ciudad de Monterey recuerda que España la había nombrado capital de la Baja y Alta California en el siglo XVIII, y Britannica también la señala como capital de Alta California bajo dominio español y luego mexicano. Allí, Bouchard y sus hombres atacaron el presidio, tomaron la plaza y durante unos días flameó la bandera celeste y blanca. No fue “Argentina gobernando California” en el sentido moderno, pero sí una ocupación simbólica y militar que llevó la causa independentista rioplatense hasta la costa del Pacífico norte. La Armada Argentina recuerda que, tras recuperar la corbeta Santa Rosa, Bouchard atacó Monterrey y se apoderó por unos días del fuerte donde flameó el pabellón argentino. Después continuó su campaña hacia Centroamérica, atacó posiciones españolas y siguió escribiendo una trayectoria tan extraordinaria como incómoda: héroe naval, corsario, hombre duro, contradictorio, de luces y sombras. Uno de esos personajes que no siempre entran cómodamente en los manuales escolares, pero que muestran hasta dónde llegó la guerra de independencia sudamericana. La historia de Bouchard demuestra que la Revolución no solo se peleó en los Andes, en el Norte o en el Río de la Plata. También se combatió en océanos lejanos, en puertos imperiales y en costas que hoy parecen imposibles de asociar con la bandera argentina. Un francés al servicio de la patria naciente. Un barco llamado La Argentina. Una bandera celeste y blanca flameando en Monterrey. Y una pregunta que todavía sorprende: ¿cuántos argentinos saben que nuestra bandera llegó a California en 1818? #HipolitoBouchard #Bouchard #MendozAntigua #HistoriaArgentina #ArgentinaEnCalifornia #Monterrey1818 #CorsariosArgentinos #LaArgentina #IndependenciaArgentina #SanMartin #ArmadaArgentina #HistoriaNaval #AltaCalifornia #PatriotasDelMar #ArgentineHistory #NavalHistory #CaliforniaHistory #Privateer #IndependenceWars #ForgottenHistory

Belgrano y el enigma de las tres universidades: Salamanca, Valladolid y el misterioso certificado de Oviedo


Antes de convertirse en general, creador de la Bandera y figura central de la independencia, Manuel Belgrano fue un joven estudiante rioplatense enfrentado a un laberinto académico digno de una novela histórica. Durante mucho tiempo se repitió que Belgrano estudió Leyes primero en Salamanca y luego en Valladolid. Sin embargo, un documento hallado en el archivo de la Universidad de Valladolid abrió una discusión fascinante: un certificado emitido por la Universidad de Oviedo afirmaba que Manuel Belgrano Pérez había aprobado allí seis cursos completos, entre Filosofía e Instituciones Civiles. Ese papel, fechado el 21 de junio de 1788, parecía cambiar la historia conocida. El hallazgo fue difundido en 1962 por el historiador argentino Ricardo R. Caillet-Bois y provocó una polémica: ¿había viajado Belgrano a España en 1782 y estudiado seis años en Oviedo? ¿O seguía siendo válida la versión tradicional, según la cual llegó en 1786 y cursó en Salamanca antes de graduarse en Valladolid? La clave está en leer con cuidado el certificado. Cuando el documento menciona la “matrícula del año ochenta y dos”, no necesariamente habla de una inscripción en Oviedo, sino de la matrícula previa de Belgrano en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos, para el curso iniciado en 1783. Desde esa interpretación, el misterio empieza a aclararse: el certificado de Oviedo no probaría una estadía universitaria de seis años en esa ciudad, sino que habría funcionado como un aval administrativo para completar el camino académico. Lo concreto es que Belgrano cursó en Salamanca, una de las universidades más prestigiosas del mundo hispánico. La propia Universidad de Salamanca recuerda que fue fundada en 1218 por Alfonso IX de León y que es considerada la más antigua de las universidades hispanas existentes.  Allí, el joven Manuel enfrentó equivalencias, exámenes y exigencias propias de una institución de enorme peso intelectual. Luego llegó el paso por Valladolid. El 23 de enero de 1789, Belgrano presentó el certificado de Oviedo y solicitó ser examinado. Días después se realizó el sorteo de temas mediante el tradicional sistema del cortapapeles, y el 28 de enero de 1789 rindió y fue aprobado. Con apenas 18 años —camino a los 19— obtuvo el grado de Bachiller en Leyes y poco después abandonó Valladolid. La biografía difundida por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba también resume esa trayectoria: Belgrano se matriculó en Salamanca y se graduó en Valladolid, en un ambiente europeo atravesado por nuevas ideas económicas, políticas e ilustradas.  ¿Y Oviedo? Allí está el punto más intrigante. El certificado existe, pero no hay prueba firme de que Belgrano haya estudiado presencialmente en esa universidad. De hecho, la rareza aumenta porque el documento fue fechado antes de que Belgrano completara su último examen en Salamanca. Todo indica que ese papel fue una pieza administrativa útil para avanzar hacia Valladolid, más que la prueba de una vida universitaria ovetense. Esta historia muestra a un Belgrano muy distinto al prócer de bronce: un muchacho inquieto, inteligente, práctico, capaz de moverse entre reglamentos, certificados, exámenes y universidades para abrirse paso en Europa. No era todavía el hombre de la Bandera, pero ya aparecía algo esencial de su carácter: disciplina, ambición intelectual y una voluntad extraordinaria para transformar los obstáculos en camino. En resumen: Belgrano estudió en Salamanca, se recibió en Valladolid y utilizó certificados de Oviedo, aunque no existe evidencia concluyente de que haya cursado allí. Una trama documental que, lejos de disminuirlo, lo vuelve más humano y más fascinante: antes de ser héroe, también fue estudiante, estratega y protagonista de uno de los expedientes académicos más curiosos de nuestra historia. #MendozAntigua #ManuelBelgrano #Belgrano #UniversidadDeSalamanca #UniversidadDeValladolid #UniversidadDeOviedo #RealColegioDeSanCarlos #BachillerEnLeyes #HistoriaArgentina #PróceresArgentinos #EducaciónColonial #Ilustración #VirreinatoDelRíoDeLaPlata #MisteriosDeLaHistoria #Efemérides #ArgentineHistory #ManuelBelgranoHistory #SalamancaUniversity #ValladolidUniversity #OviedoUniversity #EducationHistory #ColonialEducation #HistoricalMystery #LatinAmericanHistory

14 de Mayo de 1992 - El Cine Recreo volvió a encender sus luces: el viejo templo cultural de Guaymallén que rescató la memoria de La Media Luna


El 14 de mayo, en el marco de los festejos por el aniversario de Guaymallén, el histórico Cine Recreo volvió a ocupar un lugar central en la vida cultural del departamento. La imagen adjunta muestra su fachada actual, con esa presencia sobria de antiguo cine de barrio que todavía conserva la memoria de otras épocas: marquesina, vidriera, acceso urbano y una identidad ligada al encuentro popular. La recuperación de este viejo cine formó parte de un proyecto de puesta en valor impulsado por la Municipalidad de Guaymallén. Durante años, la sala había permanecido cerrada y deteriorada, hasta que fue adquirida, restaurada y reconvertida en espacio cultural municipal. Según la historia reconstruida por La Melesca, el edificio reabrió sus puertas al público un 14 de mayo de 1999, con la presencia de Eleonora Cassano, sobrina directa de Rosa Cassano, antigua figura vinculada al cine, quien quedó como madrina del espacio recuperado.  Desde entonces, el antiguo Cine Recreo pasó a integrarse al Centro Cultural Armando Tejada Gómez, ubicado en Pedro Molina 110, en el distrito Pedro Molina, Guaymallén. Ese espacio no solo recuperó una sala: devolvió a la comunidad un lugar para el cine, el teatro, la música, las charlas, los talleres, las presentaciones de libros, los festivales y las actividades artísticas. La propia Municipalidad de Guaymallén lo menciona como sede de proyecciones, espectáculos y ciclos culturales, asociado también al Espacio INCAA Guaymallén. El valor del lugar crece todavía más por su entorno. La zona de La Media Luna y Pedro Molina tiene una historia cultural extraordinaria. Allí vivieron o circularon grandes hacedores del folclore cuyano como Hilario Cuadros, Armando Tejada Gómez y Alberto Rodríguez, entre otros. Los Andes recuerda que esa zona fue una verdadera cuna de artistas y que desde allí se proyectó parte del espíritu del Nuevo Cancionero, movimiento musical-literario lanzado desde Mendoza en 1963 y con proyección latinoamericana. Por eso, la reapertura del Cine Recreo no fue simplemente la rehabilitación de un edificio. Fue un acto de memoria. Fue devolverle voz a un sitio donde el barrio se había reunido durante décadas para mirar películas, escuchar historias, compartir espectáculos y reconocerse como comunidad. El nombre del centro cultural también tiene un peso enorme. Armando Tejada Gómez, poeta, escritor, letrista y figura esencial de la cultura argentina, fue uno de los grandes nombres nacidos de Guaymallén. La Municipalidad destaca su origen humilde, su formación autodidacta, su compromiso social y su papel central en el Movimiento del Nuevo Cancionero junto a Oscar Matus y Mercedes Sosa. Así, el viejo Cine Recreo se transformó en algo más que una sala recuperada: se convirtió en un puente entre el pasado y el presente. Un espacio donde todavía late la memoria de La Media Luna, el cine de barrio, el teatro popular, la poesía de Tejada Gómez y la enorme tradición cultural de Guaymallén. Porque cuando un cine vuelve a abrir sus puertas, no solo se enciende una pantalla: también se ilumina una parte de la historia. #MendozAntigua #CineRecreo #Guaymallén #CentroCulturalArmandoTejadaGómez #LaMediaLuna #PedroMolina #HistoriaDeMendoza #MendozaHistórica #CineDeBarrio #CulturaMendocina #NuevoCancionero #ArmandoTejadaGómez #HilarioCuadros #OscarMatus #MendozaHistory #ArgentineCinema #CulturalHeritage #LocalHistory #HistoricCinema #CuyoCulture

14 de Mayo de 1980 - “Norte misterioso del ser”: la escultura de Guaymallén que rompió moldes y todavía intriga a Mendoza


El 14 de mayo de 1980, en el marco de los festejos por el 122º aniversario de Guaymallén, fue inaugurada una de las obras públicas más llamativas y enigmáticas del departamento: “Norte misterioso del ser”, del artista y ceramista Elio Ortiz. La imagen adjunta muestra su fuerza visual: una forma blanca, compacta, casi silenciosa, apoyada sobre un pedestal. A simple vista parece una cabeza reducida a lo esencial, sin rasgos evidentes, construida desde una profunda simplificación de las formas. Esa ambigüedad es justamente parte de su potencia: no entrega una respuesta inmediata, obliga a mirar, interpretar y preguntarse. La obra nació del Primer Certamen Nacional de Escultura, organizado por la Municipalidad de Guaymallén en 1980. El objetivo era promover la plástica local y sumar piezas artísticas al espacio público departamental. El gran premio de honor fue para Ortiz, y las obras distinguidas fueron emplazadas en distintos puntos del departamento. “Norte misterioso del ser” quedó ubicada en la zona de Acceso Este y Arenales, en Villa Nueva. Lejos de la escultura tradicional de plazas y paseos —habitualmente dedicada a próceres, figuras históricas o escenas realistas— esta pieza introdujo un lenguaje distinto: abstracto, simbólico, moderno. Según los datos publicados sobre la obra, mide aproximadamente 3,50 metros, pesa más de 600 kilos y fue realizada con estructura de hierro, cemento y marmolina. El propio Elio Ortiz explicó que la escultura nació de una búsqueda interior y mística. Vista de frente, sus formas y sombras permiten imaginar un rostro con los ojos cerrados, una figura en trance, una presencia ligada a la contemplación y a la espiritualidad. El artista también señaló que se trataba de una obra orgánica, abierta a múltiples lecturas, capaz de cambiar de sentido según el punto desde donde se la observe. Por eso “Norte misterioso del ser” no es solo una escultura curiosa del Acceso Este. Es una ruptura. Fue una de las primeras obras públicas en Mendoza que se animó a abandonar la representación figurativa clásica para instalar en la calle nuevos contenidos estéticos y simbólicos. Y lo más paradójico: esa apuesta moderna y abstracta ocurrió durante un gobierno de facto, en un tiempo donde la libertad expresiva convivía con fuertes tensiones políticas. Con los años, la obra generó comentarios, apodos populares, interpretaciones insólitas y miradas contradictorias. Algunos pasan frente a ella sin conocer su nombre; otros la recuerdan justamente por su rareza. Pero allí está, firme, blanca, enigmática, como una pregunta plantada en el paisaje urbano de Guaymallén. A más de cuatro décadas de su inauguración, “Norte misterioso del ser” sigue cumpliendo una función esencial del arte público: interrumpir la rutina, despertar curiosidad y recordarnos que una ciudad también se construye con símbolos, preguntas y formas que no siempre necesitan explicarse por completo.

23 de mayo de 1810: el día en que el Cabildo contó los votos y el poder empezó a cambiar de manos (Imagen Ilustrativa)


Hoy es 23 de mayo de 1810. Afuera del Cabildo, la ciudad no espera en silencio. Espera con ansiedad, con rumores, con pasos apurados sobre la plaza, con vecinos que preguntan, soldados que miran de reojo y hombres del pueblo que no entraron al recinto, pero sienten que algo enorme está pasando. La noche anterior había sido larga. En el Cabildo Abierto del 22 de mayo se discutió nada menos que el futuro del poder en el Río de la Plata. La gran pregunta era si el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros debía continuar gobernando o si, ante la crisis de la monarquía española, la autoridad debía volver al pueblo y abrir paso a una nueva forma de gobierno. Esta mañana, los cabildantes hicieron el recuento. Y el resultado corrió por Buenos Aires como una chispa: 162 votos contra la continuidad del virrey y 64 a favor. La mayoría había hablado. Cisneros quedaba políticamente herido. Pero la revolución todavía no estaba ganada. La fórmula más votada no entregaba el poder directamente al pueblo ni a una junta revolucionaria definitiva: proponía que el mando pasara provisoriamente al Cabildo, que luego debía formar una Junta. Allí empezó una nueva tensión. Porque si el Cabildo manejaba la transición, también podía maniobrar para conservar a Cisneros dentro del nuevo gobierno. Por eso el 23 de mayo fue un día extraño: hubo victoria, pero no festejo completo. Hubo esperanza, pero también desconfianza. La plaza sabía que se había dado un paso decisivo, aunque todavía faltaba enfrentar la jugada del poder colonial. La noticia iba de boca en boca, de esquina en esquina, entre pulperos, comerciantes, milicianos, mujeres, criados, vecinos y curiosos. No todos habían votado. No todos habían entrado al Cabildo. Pero todos entendían que algo se había quebrado. El virrey ya no parecía intocable. El viejo orden empezaba a tambalear. Y Buenos Aires, aunque todavía no lo sabía con certeza, estaba a solo dos días de ver nacer su primer gobierno patrio. A veces la historia no cambia de golpe. Primero se escucha como un murmullo en la plaza. Después se convierte en decisión. Y finalmente, en revolución. #MendozAntigua #SemanaDeMayo #23DeMayo1810 #RevoluciónDeMayo #CabildoAbierto #Cisneros #CornelioSaavedra #JuanJoséCastelli #JuanJoséPaso #PrimeraJunta #HistoriaArgentina #Efemérides #BuenosAires1810 #MayRevolution #ArgentineHistory #OpenCabildo #LatinAmericanHistory #IndependenceHistory #HistoricalMemory

14 de Mayo de 1952, muere Andrea Leticia Acosta: la riojana que rompió barreras y abrió camino para las mujeres en la medicina


El 14 de mayo de 1952 murió en San Juan la doctora Andrea Leticia Acosta, recordada como la primera mujer riojana en obtener el título de médica. Había nacido en La Rioja el 4 de febrero de 1894 y falleció a los 58 años, dejando una huella silenciosa pero enorme en la historia profesional de las mujeres del interior argentino. Algunas fuentes también la registran con el nombre Leticia Andrea Acosta. Su vida fue la de una verdadera pionera. En una época en la que el acceso femenino a la universidad todavía era excepcional, Acosta logró abrirse paso en un mundo dominado casi por completo por varones. Fue la primera bachiller egresada del Colegio Nacional Joaquín V. González de La Rioja y, tiempo después, se recibió de médica en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Para dimensionar su logro, basta recordar que la primera médica argentina, Cecilia Grierson, se había graduado en la Universidad de Buenos Aires en 1889, apenas unos años antes del nacimiento de Acosta. La medicina era todavía un territorio lleno de obstáculos para las mujeres, tanto en las aulas como en el ejercicio profesional. De regreso en La Rioja, Andrea Leticia Acosta abrió su consultorio y ejerció durante muchos años, convirtiéndose en una referencia para la salud y en un ejemplo de superación para otras mujeres. Su trayectoria también quedó ligada a San Juan, donde una placa recordatoria de la Cámara de Diputados menciona a la Dra. Leticia Acosta de Sormani como primera médica de esa provincia, junto a sus hermanas Emar Acosta, primera defensora de menores y primera mujer diputada de San Juan y Latinoamérica, y Genoveva Acosta, primera odontóloga sanjuanina. Su nombre pertenece a esa generación de mujeres que no solo estudiaron una carrera: desafiaron una época. En tiempos en que muchas puertas estaban cerradas, Andrea Leticia Acosta eligió el conocimiento, la vocación médica y el servicio. Su historia merece ser recordada porque habla de ciencia, educación, coraje femenino y memoria federal. Fue una médica riojana, una profesional del interior y una pionera que abrió camino cuando todavía casi nadie imaginaba a una mujer ocupando ese lugar. #MendozAntigua #AndreaLeticiaAcosta #LeticiaAndreaAcosta #MujeresPioneras #PrimeraMédicaRiojana #HistoriaArgentina #HistoriaDeLaMedicina #LaRiojaArgentina #SanJuanArgentina #MujeresEnLaHistoria #Efemérides #MedicinaArgentina #WomenInMedicine #ArgentineHistory #MedicalHistory #WomenPioneers #LatinAmericanHistory #HiddenHistory

14 de Mayo de 1927, nace Alberto Venditti: el artista mendocino que convirtió figuras, planos y colores en una mirada eterna


El 14 de mayo de 1927 nació en Rivadavia, Mendoza, Alberto Venditti, uno de los artistas plásticos mendocinos más destacados del siglo XX. Dibujante, pintor, muralista y creador de una obra profundamente personal, Venditti construyó un lenguaje visual donde la figura humana, el movimiento, la luz y la composición se unieron en una búsqueda estética de gran fuerza expresiva. Su formación comenzó en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde estudió bajo la guía de maestros fundamentales como Julio Suárez Marzal, Sergio Sergi, Fidel de Lucía, Roberto Cascarini y Roberto Azzoni. Esa base académica le dio solidez técnica, pero su obra fue mucho más allá del aprendizaje formal: desarrolló una mirada propia, sensible y moderna. Durante muchos años vivió en Buenos Aires, donde exhibió buena parte de su producción, aunque más tarde regresó a Mendoza. Expuso en galerías del país y también en Brasil, y recibió premios nacionales, provinciales y municipales. La Universidad Nacional de Cuyo recuerda, entre otros reconocimientos, la máxima distinción obtenida en 1986 en el certamen del Hipódromo Argentino auspiciado por la Municipalidad de Buenos Aires, por su obra “En los 400 metros”. Venditti conocía profundamente la figura humana. En muchas de sus pinturas trabajó con superposición de planos, desplazamientos visuales y personajes desfasados, logrando una sensación óptica envolvente, casi hipnótica. Su obra también exploró la técnica gráfica y el muralismo, dos campos en los que demostró solvencia y amplitud creativa. Algunas reseñas lo vinculan con un estilo neoimpresionista y, en ocasiones, con búsquedas de raíz constructivista. En su serie “Casas mendocinas”, por ejemplo, recorrió fachadas tradicionales y art nouveau de la provincia, dejando un testimonio visual de gran valor patrimonial. Sus obras forman parte de importantes museos argentinos y de colecciones en Chile, Brasil, Estados Unidos y otros países. Murió en Mendoza el 8 de septiembre de 2000, a los 73 años, pero su legado continúa vivo en cada pintura donde la memoria mendocina, la figura humana y la belleza parecen moverse más allá del tiempo. Alberto Venditti no fue solo un pintor nacido en Rivadavia: fue una mirada mendocina proyectada al arte argentino, un creador que supo transformar formas, planos y colores en una identidad visual inolvidable. #MendozAntigua #AlbertoVenditti #ArteMendocino #RivadaviaMendoza #MendozaHistórica #HistoriaDelArte #ArtistasMendocinos #PinturaArgentina #ArteArgentino #Muralismo #UNCuyo #Efemérides #CulturaMendocina #ArgentineArt #MendozaArt #ArtHistory #LatinAmericanArt #VisualArts #CulturalHeritage

14 de Mayo de 1910 - El Mercurio: el semanario mendocino que puso bajo la lupa la justicia, el comercio y el poder


El 14 de mayo de 1910 apareció en Mendoza “El Mercurio”, un periódico semanal que nació con una misión muy concreta: informar sobre el movimiento del fuero local, la actividad del comercio y, especialmente, el desarrollo de los asuntos jurídicos. No era una publicación pensada solo para entretener o comentar la actualidad general. “El Mercurio” apuntaba a un público atento a los expedientes, las decisiones judiciales, los negocios, las transacciones y el pulso institucional de una Mendoza que crecía, se modernizaba y necesitaba canales especializados de información. Su aparición ocurrió en un año cargado de simbolismo para la Argentina: 1910, el año del Centenario de la Revolución de Mayo. Mientras el país celebraba cien años de vida política iniciada en 1810, también se multiplicaban los discursos sobre progreso, modernización, comercio, instituciones y construcción nacional. En ese clima, un semanario dedicado al mundo jurídico y mercantil tenía un valor especial: ayudaba a ordenar la información clave para abogados, comerciantes, funcionarios, empresarios y lectores interesados en la vida pública. Mendoza, que venía consolidando su perfil productivo, vitivinícola, comercial y urbano, también necesitaba medios capaces de acompañar esa transformación. “El Mercurio” fue parte de ese universo de publicaciones que, aunque muchas veces tuvieron vida breve o circulación limitada, permiten reconstruir cómo pensaba, trabajaba y discutía la sociedad mendocina de comienzos del siglo XX. En sus páginas se cruzaban dos mundos esenciales: la ley y el comercio. Allí donde había causas judiciales, operaciones económicas, conflictos, contratos, intereses profesionales y movimiento institucional, la prensa actuaba como testigo y registro. “El Mercurio” fue, en definitiva, una pequeña pero valiosa pieza del periodismo mendocino: un semanario nacido para seguir de cerca la marcha de la justicia, los negocios y la vida administrativa de una provincia que entraba al siglo XX con nuevas necesidades, nuevos actores y una creciente demanda de información especializada. #MendozAntigua #ElMercurio #MendozaHistórica #HistoriaDeMendoza #PrensaMendocina #PeriodismoArgentino #Efemérides #Mendoza1910 #HistoriaDelPeriodismo #ComercioMendocino #JusticiaMendocina #Cuyo #HistoricalNewspaper #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressHistory #LegalHistory #CommerceHistory #CuyoHistory

14 de Mayo de 1900, nace Mario Soffici: el inmigrante que llegó a Mendoza entre viñedos y terminó filmando la conciencia social argentina


El 14 de mayo de 1900 nació en Florencia, Italia, Mario Soffici, uno de los nombres fundamentales del cine argentino. Su historia comenzó lejos de los estudios y las cámaras: cuando tenía apenas nueve años, su familia se instaló en Mendoza, donde sus padres trabajaron en los viñedos para poder sostenerse. Aquella infancia marcada por el esfuerzo, la inmigración y el contacto con la vida popular dejaría una huella profunda en su mirada artística. Desde joven sintió una fuerte atracción por la actuación. Venía del teatro, pero supo trasladar esa experiencia al cine con una sensibilidad muy particular. No fue un director frío ni meramente técnico: Soffici buscó mirar la Argentina real, sus conflictos, sus paisajes humanos, sus injusticias y sus tensiones sociales. Por eso su obra terminó ocupando un lugar central en la llamada época de oro del cine nacional.Su nombre quedó asociado a películas fundamentales como “Prisioneros de la tierra”, “Rosaura a las diez”, “Barrio gris”, “Puerto Nuevo” y “Viento norte”. Según Cine Nacional, participó en 53 películas argentinas en distintos roles —actor, director, guionista y asistente de dirección, entre otros—, con una trayectoria registrada desde la década de 1930. Entre todas sus obras, “Prisioneros de la tierra” ocupa un lugar mítico. Estrenada en 1939 y basada en cuentos de Horacio Quiroga, la película retrató la explotación de los mensúes en los yerbatales de Misiones. El MALBA la considera una de las grandes obras de la historia del cine argentino y una referencia clave dentro de la tradición social y política del cine nacional y latinoamericano. Mendoza también quedó presente en su camino cinematográfico. En 1935 estrenó “La barra mendocina”, una película que, más allá de su título, incorporó escenas filmadas en la provincia y llevó a Mendoza al mapa de la producción cinematográfica nacional. Para La Melesca, ese dato resulta significativo porque mostraba que las preocupaciones temáticas de Soffici nunca estuvieron del todo separadas de la tierra donde había crecido.  Actor, guionista y director intuitivo, Soffici atravesó fracasos, aprendizajes y búsquedas hasta consolidarse como una figura enorme del cine argentino. Su valor no estuvo solo en filmar mucho, sino en filmar con una idea: contar la Nación desde sus márgenes, desde sus trabajadores, desde sus dolores y desde sus contradicciones. Murió en Buenos Aires el 10 de mayo de 1977, pocos días antes de cumplir 77 años. Pero su legado sigue vivo cada vez que el cine argentino se anima a mirar de frente la realidad social. Mario Soffici no solo dirigió películas: ayudó a construir una forma de pensar el país desde la pantalla. #MendozAntigua #MarioSoffici #CineArgentino #HistoriaDelCine #MendozaHistórica #Efemérides #CineNacional #PrisionerosDeLaTierra #RosauraALasDiez #ÉpocaDeOro #CulturaArgentina #ArgentineCinema #FilmHistory #ClassicCinema #SocialCinema #MendozaHistory #ItalianImmigration #LatinAmericanCinema

14 de mayo de 1858 - Maipú: la tierra mendocina que nació de Cruz de Piedra y se convirtió en cuna del vino, el olivo y el trabajo


El 14 de mayo de 1858, Mendoza dio un paso decisivo en su organización territorial: por decreto del gobernador Juan Cornelio Moyano, la antigua subdelegación de Cruz de Piedra pasó a llamarse Departamento de Maipú. Aquella medida no solo cambió un nombre en el mapa provincial; marcó el nacimiento institucional de una de las zonas más laboriosas, fértiles y emblemáticas de Mendoza. El Gobierno escolar mendocino recuerda que la medida fue aprobada por la Cámara Legislativa el 14 de diciembre de ese mismo año, y que pocos días después de la creación departamental fue designado como primer subdelegado Juan de la Cruz Videla. Pero la historia de Maipú venía de mucho antes. Sus tierras fueron conocidas por los huarpes como Tiasta y luego formaron parte de antiguas estancias, postas y caminos rurales. Con el tiempo, el paraje de Potreros de Cabral y la posta de Rodeo del Medio fueron dando forma a una región estratégica, vinculada al tránsito, la agricultura y la vida comunitaria. También tuvieron un papel importante los jesuitas, que levantaron capillas en Barrancas y en Nuestra Señora de las Mercedes de la Cruz de Piedra. El nombre Maipú quedó asociado a una poderosa memoria americana: la batalla del 5 de abril de 1818, donde el Ejército de los Andes consolidó la independencia de Chile. Según la Municipalidad de Maipú, el nombre también se vincula con el vocablo mapuche Maipun, relacionado con referencias geográficas chilenas como el río y el volcán Maipo. Así, el departamento nació con una identidad que une Mendoza, la gesta sanmartiniana y la historia continental. Desde sus primeros tiempos, Maipú se distinguió por la fuerza de sus pobladores. Aquellas familias pioneras trabajaron la tierra, cultivaron vides, alfalfa y distintos productos agrícolas, y dieron impulso a una economía basada en el esfuerzo cotidiano. En la zona también funcionaron molinos destinados a la industrialización del trigo, testimonio de una temprana vocación productiva. Con los años, esa raíz rural se transformó en una verdadera potencia agroindustrial. mLa vitivinicultura terminó convirtiéndose en una de sus grandes marcas históricas. El desarrollo de bodegas, viñedos e industrias asociadas hizo de Maipú un territorio fundamental para el vino mendocino. La propia historia municipal destaca a figuras como Juan Giol y Gerónimo Bautista Gargantini, quienes en 1896 fundaron una bodega que llegó a ser símbolo del enorme empuje productivo local. Hoy Maipú es mucho más que un departamento vecino a la capital provincial. Es tierra de vino, aceite de oliva, gastronomía, turismo rural, bodegas históricas, cultivos y trabajo industrial. La Municipalidad remarca que el turismo maipucino se apoya especialmente en tres ejes: vinos, olivo y gastronomía, y señala además que el departamento es un actor destacado en la producción regional de aceite de oliva. A más de siglo y medio de su creación, Maipú sigue siendo una síntesis viva de Mendoza: raíces huarpes, memoria sanmartiniana, chacras, canales, viñedos, olivares, bodegas y familias que hicieron de Cruz de Piedra una de las tierras más productivas y queridas de la provincia. #MendozAntigua #Maipú #MaipúMendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaHistórica #CruzDePiedra #RodeoDelMedio #Vitivinicultura #Olivo #VinoMendocino #Efemérides #Cuyo #HistoriaArgentina #MendozaHistory #MaipuHistory #WineHistory #OliveOil #ArgentineHistory #CuyoHistory #HistoricalMemory

14 de Mayo de 1858 - Guaymallén: el corazón populoso de Mendoza que nació entre caciques, acequias y trabajo (Imagen Ilustrativa)


El 14 de mayo de 1858, durante el gobierno de Juan Cornelio Moyano, quedó oficialmente creado el Departamento de Guaymallén, al este de la Ciudad de Mendoza. Aquel decreto estableció que el antiguo territorio de San José pasaría a llamarse Departamento de Guaymallén y tendría como cabecera a la entonces Villa de Guaymallén. Su historia, sin embargo, es mucho más antigua que su creación administrativa. Antes de la llegada española, la zona formaba parte del territorio habitado por los huarpes, vinculados al antiguo valle de Huentata y al sistema de acequias, bañados y tierras fértiles que hicieron posible la vida agrícola en una región árida. El sitio oficial de Guaymallén señala que, en lengua huarpe, Guay-mayén significa “tierra de ciénagas, vegas o bañados”, una definición que conecta directamente al departamento con el agua, la vegetación y la producción. También existe otra tradición histórica que relaciona el nombre con Guaymaré o Goaymaye, uno de los caciques huarpes mencionados en las memorias locales junto a otros jefes originarios como Ocoyunta, Tabalqué, Tobar y Allayme. Esa doble interpretación —la geográfica y la indígena— convierte al nombre Guaymallén en una palabra cargada de identidad, paisaje y memoria. Con el paso del tiempo, Guaymallén dejó de ser una zona de chacras, quintas y caminos cercanos a la capital para transformarse en uno de los grandes motores urbanos, productivos y comerciales de Mendoza. Su ubicación estratégica, atravesada por accesos fundamentales como la Ruta Nacional 7 y la Ruta Nacional 40, lo convirtió en un punto clave de conexión para el Gran Mendoza. Hoy es el departamento más poblado de la provincia y reúne una enorme diversidad: barrios residenciales, zonas agrícolas, industrias, bodegas, comercios, centros de servicios y grandes polos comerciales. Según datos difundidos por el Gobierno de Mendoza a partir del Censo 2022, Guaymallén encabezaba el listado departamental con más de 321 mil habitantes. Pero su identidad no se mide solo en números. Guaymallén también es tierra de vitivinicultura, agroindustria, metalmecánica, producción hortícola y tradición comercial. El municipio destaca su papel en la elaboración de espumantes, su presencia en el cinturón verde mendocino, la producción de hortalizas, olivos y flores, y el valor simbólico de productos como el camote, convertido en emblema local. A 166 años de su creación, Guaymallén sigue siendo mucho más que el vecino inmediato de la capital mendocina: es una síntesis viva de la historia provincial. En su nombre conviven los antiguos huarpes, los caminos coloniales, las acequias, las chacras, las bodegas, el comercio moderno y la fuerza cotidiana de miles de mendocinos que hicieron de este departamento uno de los corazones más intensos de Mendoza. #MendozAntigua #Guaymallén #HistoriaDeMendoza #MendozaHistórica #Efemérides #Cuyo #Huarpes #GranMendoza #MendozaArgentina #MemoriaMendocina #CulturaMendocina #GuaymallenHistory #MendozaHistory #ArgentineHistory #CuyoHistory #LocalHistory #HistoricalMemory

14 de mayo de 1853: nace en Mendoza el periódico “Veinticinco de Mayo” - El diario oficial nacido en plena refundación argentina: cuando Mendoza imprimió el poder en papel (Imagen Ilustrativa)


El 14 de mayo de 1853 apareció en Mendoza el periódico “Veinticinco de Mayo”, una publicación de carácter oficial creada para difundir las leyes, decretos y resoluciones del gobierno provincial. No era simplemente una hoja impresa más: era una herramienta del Estado mendocino para ordenar, comunicar y dejar constancia pública de sus decisiones. Su aparición se produjo en un momento clave de la historia argentina. Apenas días antes, el 1 de mayo de 1853, se había sancionado la Constitución Nacional en Santa Fe, iniciando una nueva etapa de organización institucional para las provincias argentinas. En ese clima de reconstrucción política posterior a Caseros, Mendoza también buscaba consolidar sus propias estructuras de gobierno, y la prensa oficial era fundamental para que las normas circularan, fueran conocidas y tuvieran autoridad pública. El “Veinticinco de Mayo” funcionó como una especie de antecedente de los registros oficiales provinciales: allí se publicaban disposiciones gubernamentales, actos administrativos y documentos necesarios para la vida institucional. Su nombre, además, evocaba la Revolución de Mayo, símbolo de origen, soberanía y legitimidad política. La publicación se mantuvo hasta 1855, cuando el propio gobierno provincial decidió cerrarla por motivos presupuestarios. Su vida fue breve, pero significativa: en sus páginas quedó reflejada una Mendoza que intentaba organizarse, legislar, comunicar y construir Estado en medio de una Argentina que todavía estaba buscando su forma definitiva. A veces, la historia no aparece en grandes batallas ni en monumentos: también vive en esas páginas antiguas donde un gobierno imprimía sus leyes para que la provincia empezara a reconocerse como institución. #MendozAntigua #MendozaHistórica #HistoriaDeMendoza #PrensaMendocina #PeriodismoArgentino #Efemérides #HistoriaArgentina #Constitución1853 #Cuyo #MemoriaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalNewspaper #PressHistory #CuyoHistory #MayRevolution

miércoles, 13 de mayo de 2026

1936 - El desierto blanco de San Rafael: la sal mendocina que prometía riqueza y chocó contra el aislamiento. Mendoza





Las imágenes adjuntas rescatan una escena casi olvidada del sur mendocino: las salinas ubicadas en el camino a “El Peralito”, en San Rafael, los enormes montículos de sal observados en la zona y el trabajo de los hombres embolsando la sal bajo el sol. Son postales de una Mendoza minera, dura y silenciosa, donde la riqueza no siempre dependía de la abundancia del recurso, sino de algo mucho más decisivo: poder sacarlo de la tierra y llevarlo al mercado. En 1936, una crónica destacaba el enorme potencial de las Salinas de San Rafael, en una región que por entonces aparecía como una de las grandes promesas económicas del sur provincial. El texto señalaba que, aunque al hablar de salinas argentinas solían mencionarse Santiago del Estero, San Luis o La Pampa, las de San Rafael permanecían casi ignoradas fuera de Mendoza, pese a la notable pureza atribuida a sus sales: 99,45% de cloruro de sodio, un porcentaje que las colocaba entre las más valiosas del país según aquella publicación. Al sur del río Diamante, en la zona minera vinculada a El Sosneado, el paisaje aparecía como un inmenso manto blanco, casi nevado, extendido bajo el sol mendocino. Allí se mencionaban yacimientos como “El Telén”, “Las Salinas” de Malargüe, “Tres Marías” de 25 de Mayo y otros aún sin determinar, que mostraban la importancia de este recurso para la economía regional. El interés por la explotación creció especialmente a partir de 1917, cuando un decreto nacional estableció un derecho de importación para la sal extranjera. Eso impulsó la producción salinera argentina y San Rafael llegó a exportar fuera de la provincia unas 3.400 toneladas en 1933, según la crónica original. Sin embargo, la distancia al ferrocarril, los costos del transporte y una competencia cada vez más dura terminaron golpeando a las salinas sanrafaelinas. La producción cayó hasta quedar reducida a unas 200 toneladas, destinadas principalmente al consumo de San Rafael y localidades vecinas. El problema central no era la falta de sal, sino el aislamiento. La crónica insistía en que la minería de bajo valor unitario —como la sal, el azufre y otras sustancias de gran consumo— solo podía prosperar con buenas rutas y fletes baratos. Sin caminos adecuados, la riqueza quedaba inmóvil, atrapada en el paisaje. Los estudios geológicos posteriores confirman la importancia de esta zona. SEGEMAR ubica las Salinas del Diamante en el sudoeste de la Hoja Geológica San Rafael y señala que allí se explota cloruro de sodio desde hace décadas mediante el sistema de cosecha anual. También indica que se accede desde San Rafael por la Ruta 144, camino a Malargüe, y que los depósitos son de origen lagunar, formados por concentración y evaporación en bajos topográficos. Ese mismo informe técnico detalla que la composición principal es cloruro de sodio, con bajo contenido de cloruro de magnesio y sulfato de sodio, y que la explotación llegó a realizarse sobre una superficie cercana a las 2.000 hectáreas, con preparación anual de piletas y remoción de sedimentos. Además, el repositorio del Servicio Geológico Minero Argentino conserva un informe de Victorio Angelelli, publicado en 1935 por el Ministerio de Agricultura, dedicado a las minas de cobre, azufre, hierro y sal del Campo El Sosneado, lo que muestra que el interés técnico por esa zona minera ya existía justamente en los años en que se publicó la crónica. Por eso, estas fotografías no muestran solo montículos de sal. Muestran una oportunidad histórica: un recurso puro, abundante y necesario, pero condicionado por la misma dificultad que frenó tantas economías regionales argentinas: la distancia entre la riqueza natural y los caminos capaces de convertirla en progreso. Las salinas de San Rafael fueron, y siguen siendo, una postal poderosa de la Mendoza profunda: un desierto blanco donde la naturaleza ofrecía una fortuna, mientras el destino económico dependía de rutas, transporte, inversión y visión de futuro. #MendozAntigua #SanRafael #SalinasDeSanRafael #SalinasDelDiamante #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #MineríaMendocina #ElSosneado #RíoDiamante #Ruta144 #SalArgentina #PatrimonioMendocino #EconomíaRegional #FotosAntiguas #HistoriaArgentina #MendozaHistory #SaltMines #MiningHistory #ArgentineHistory #RegionalEconomy #HistoricPhotos

13 de Mayo de 1990 - La patada que no derribó a un policía: golpeó el corazón roto de Yugoslavia


La imagen adjunta resume una de las escenas más simbólicas del fútbol europeo del siglo XX: un jugador del Dinamo Zagreb lanzando una patada contra un policía durante los violentos incidentes ocurridos el 13 de mayo de 1990 en el estadio Maksimir, antes del clásico ante Estrella Roja de Belgrado. Aquella acción no “provocó” por sí sola la caída de Yugoslavia, pero quedó grabada como una metáfora brutal de un país que ya estaba partido por dentro. Aquel partido nunca llegó a jugarse con normalidad. En las tribunas se enfrentaban mucho más que dos hinchadas: los Bad Blue Boys, ultras del Dinamo Zagreb, y los Delije, seguidores del Estrella Roja, representaban dos mundos cada vez más irreconciliables. Croacia acababa de vivir sus primeras elecciones multipartidarias en décadas y el nacionalismo croata crecía con fuerza, mientras Serbia, bajo el liderazgo de Slobodan Milošević, avanzaba con un discurso nacionalista que tensaba al máximo la federación yugoslava. Britannica señala que Milošević impulsó políticas nacionalistas serbias que contribuyeron a la desintegración de la Yugoslavia socialista. Yugoslavia había sido una federación compleja: seis repúblicas, varias identidades nacionales, lenguas, religiones y memorias de guerra superpuestas. Durante décadas, Josip Broz Tito había mantenido ese equilibrio con autoridad política, prestigio militar y control del Estado. Tras su muerte, en 1980, comenzaron a crecer las tensiones que habían quedado contenidas. Britannica recuerda que la Yugoslavia socialista estaba formada por Croacia, Montenegro, Serbia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina y Macedonia; el 25 de junio de 1991, Croacia y Eslovenia declararon su separación de la federación. En ese clima, el choque Dinamo–Estrella Roja se convirtió en una bomba. Los incidentes comenzaron en las tribunas y se extendieron al campo de juego. La policía intervino con dureza, los hinchas invadieron la cancha y el estadio se transformó en una batalla campal. Según la Agencia oficial de noticias San Luis y otros recuentos históricos, el episodio de Chancay... [corrección: aquí no aplica; el hecho de Maksimir fue ampliamente recordado por medios europeos como uno de los partidos más infames de la historia reciente]. Euronews lo describe como un encuentro todavía recordado por muchos como “el partido que inició una guerra”, aunque esa fórmula debe entenderse como una imagen simbólica más que como una explicación histórica literal. La patada del futbolista croata Zvonimir Boban contra un policía quedó convertida en un ícono de resistencia para muchos croatas. The Guardian recuerda que Boban, entonces joven capitán del Dinamo, se volvió una figura nacional tras intervenir en medio del caos, aunque el propio relato histórico más prudente advierte que esa escena no inició por sí sola las guerras yugoslavas: fue el símbolo visible de una ruptura que ya venía creciendo desde hacía años. El nombre de Željko Ražnatović, conocido luego como Arkan, también aparece ligado a ese mundo de ultras y violencia política. Human Rights Watch documentó su papel posterior como jefe de una banda paramilitar serbia y su vinculación con crímenes cometidos durante las guerras balcánicas. Aquello muestra cómo una parte de la violencia de las gradas terminaría trasladándose, poco después, a los frentes de guerra. Un año después de Maksimir, la guerra ya no era una amenaza lejana. Croacia y Eslovenia declararon su independencia en 1991, Bosnia se hundió luego en una tragedia aún mayor y los Balcanes vivieron una década marcada por asedios, limpiezas étnicas, desplazamientos y masacres. Britannica estima que la guerra de Bosnia dejó alrededor de 100.000 muertos y más de 2 millones de desplazados, mientras otros estudios sobre el conjunto de los conflictos yugoslavos hablan de más de 200.000 víctimas entre 1991 y 2001. Por eso, aquel 13 de mayo de 1990 no fue simplemente una batalla entre barras bravas. Fue el día en que el fútbol mostró, sin filtros, la fractura de una nación. El estadio Maksimir se convirtió en escenario de una guerra que todavía no había sido declarada, pero que ya respiraba en las calles, en las tribunas, en las banderas y en los cantos. La patada no destruyó Yugoslavia. Yugoslavia ya se estaba rompiendo. Pero esa imagen condensó el instante exacto en que millones entendieron que el país común quizás ya no tenía retorno. #MendozAntigua #DinamoZagreb #EstrellaRoja #RedStarBelgrade #Maksimir #ZvonimirBoban #Yugoslavia #GuerraDeYugoslavia #Balcanes #Croacia #Serbia #HistoriaDelFutbol #FutbolYPolitica #BadBlueBoys #Delije #HistoriaEuropea #FootballHistory #YugoslavWars #BalkanHistory #CroatianHistory #SerbianHistory #FootballAndPolitics #ColdWarHistory

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