viernes, 14 de agosto de 2026

GODOY CRUZ: 107 MILLONES DE METROS CUADRADOS DONDE EL VINO, LA HISTORIA Y LA MONTAÑA SE HICIERON CIUDAD


Apenas cuatro kilómetros separan su centro del corazón de la capital mendocina, pero Godoy Cruz posee identidad, gobierno, historia y territorio propios. Integrado al Gran Mendoza y enclavado entre la ciudad consolidada y el piedemonte, este departamento ocupa actualmente 107,30 kilómetros cuadrados: 107.300.000 metros cuadrados o 10.730 hectáreas. Limita al norte con la Ciudad de Mendoza, al noroeste con Las Heras, al este con Guaymallén y Maipú y al sur con Luján de Cuyo. Desde 2021 está organizado en nueve distritos: Centro, Gobernador Benegas, Las Tortugas, San Francisco del Monte, San Vicente, Trapiche, Villa del Parque, Villa Hipódromo y Villa Marini. Según los resultados definitivos del Censo 2022, Godoy Cruz posee 195.159 habitantes: 103.129 mujeres y 92.030 varones. Es el quinto departamento más poblado de Mendoza, después de Guaymallén, Las Heras, Maipú y San Rafael, y uno de los territorios de mayor concentración humana de la provincia. En 2010 tenía 191.903 habitantes, por lo que durante doce años creció apenas un 1,7 %, una señal de que su trama urbana se encuentra ampliamente consolidada. La edad mediana es de 35 años y, al combinar la población censada con la superficie territorial vigente, resulta una densidad aproximada de 1.819 habitantes por kilómetro cuadrado. El departamento registra 67.442 hogares: cerca del 98 % dispone de agua de red, alrededor del 96 % tiene conexión cloacal y casi el 90 % utiliza gas de red para cocinar. Unos 2.388 hogares presentan al menos un indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas, aproximadamente el 3,5 % del total. Geográficamente, Godoy Cruz es un territorio de contrastes. Mientras el centro y el este forman una extensa ciudad de barrios, comercios, avenidas, industrias y servicios, el oeste conserva el paisaje accidentado del piedemonte. El clima es árido, con precipitaciones anuales cercanas a los 200 milímetros, concentradas principalmente en verano. Cauces temporarios, el Zanjón Frías, el Dique Maure y otras defensas aluvionales cumplen una función decisiva frente a las tormentas que descienden desde las serranías. En el piedemonte todavía sobreviven vegetación nativa, fauna local, quebradas, aguadas y elevaciones como los cerros Melocotón, Bayo, Pirámide, La Puntilla, La Cruz y Mogotes Colorados. Su historia comenzó mucho antes de llevar el nombre actual. En 1753, Tomás de Coria y Bohórquez levantó un oratorio dedicado a San Vicente Ferrer, alrededor del cual fue creciendo el antiguo poblado. El 11 de mayo de 1855, el gobernador Pedro Pascual Segura creó administrativamente la Villa de San Vicente y la separó de Luján de Cuyo. En 1889 fue rebautizada Villa Belgrano y el 9 de febrero de 1909 la Ley 472 la declaró ciudad y fijó definitivamente el nombre Godoy Cruz, en homenaje al congresal de Tucumán, gobernador y legislador Tomás Godoy Cruz. Sus restos descansan desde 1966 en la Basílica San Vicente Ferrer, imponente templo neogótico consagrado en 1912, reconocido como el primer edificio mendocino construido en hormigón armado y elevado a basílica menor en 2023. El desarrollo de Godoy Cruz estuvo profundamente ligado al ferrocarril, la inmigración, la vitivinicultura y la industria. Bodegas como Arizu, Tomba, Escorihuela Gascón y Caro dejaron una arquitectura que todavía relata el esplendor del vino urbano. El actual Espacio Arizu, declarado Monumento Histórico Nacional en 1999, fue restaurado como centro cultural, artístico, histórico y vitivinícola, y conserva uno de los archivos bodegueros más completos del país. Escorihuela Gascón, fundada en 1884, mantiene uno de los edificios vitivinícolas activos más antiguos del Gran Mendoza. La economía actual es principalmente urbana: el comercio aporta alrededor del 40 % del Producto Bruto Geográfico departamental; los servicios y la industria manufacturera reúnen cerca del 17 %, mientras las actividades primarias representan menos del 1 %. En conjunto, Godoy Cruz genera aproximadamente el 9,6 % del producto provincial. Para quien lo visita, el departamento ofrece mucho más que una escala junto a la capital. Se pueden recorrer la Plaza Tomás Godoy Cruz, la Basílica San Vicente Ferrer, el antiguo Concejo Deliberante, el Cine Teatro Plaza, el Centro Patrimonial Artístico Cristoforo Colombo, la Casa de la Cultura y la Memoria, el Espacio Verde Luis Menotti Pescarmona, el Parque Estación Benegas, su Museo Ferroviario, el Parque San Vicente, el Parque Mitre, el Calvario y las bodegas urbanas. También están el Hipódromo de Mendoza, el Casino, el piedemonte y una extensa red de ciclovías y parques lineales. El fútbol forma parte inseparable de su identidad: el Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba nació el 1 de junio de 1921 y convirtió el nombre departamental en una bandera deportiva conocida dentro y fuera del país. Otro símbolo colectivo es la Fiesta Provincial de la Cerveza, que en 2025 reunió a más de 100.000 asistentes durante tres jornadas en el Hipódromo. Godoy Cruz también busca posicionarse como ciudad sostenible: cuenta con luminarias públicas LED, decenas de kilómetros de ciclovías, recolección diferenciada, estaciones solares, vehículos eléctricos, un parque solar municipal de 1 MW y un plan orientado a alcanzar la neutralidad de carbono en 2030. Llegar es sencillo: desde Buenos Aires y San Luis se accede por la Ruta Nacional 7 y luego por el Acceso Este y la Ruta Nacional 40; desde San Juan, por la RN 40 hacia el sur; desde San Rafael, por las rutas nacionales 143 y 40; y desde Chile, por la Ruta 60-CH, el paso Cristo Redentor y la RN 7. El Metrotranvía lo comunica con Maipú, Ciudad y Las Heras, mientras el Aeropuerto Internacional El Plumerillo se encuentra a unos 13 kilómetros. Las distancias aproximadas por carretera son: 4 kilómetros a la Ciudad de Mendoza, 15 a Luján de Cuyo, 50 a Potrerillos, 169 a San Juan, 230 a San Rafael, 313 a San Luis, 339 a Santiago de Chile, alrededor de 650 a Córdoba y unos 1.050 kilómetros a Buenos Aires. Godoy Cruz es memoria vitivinícola, patrimonio ferroviario, cultura, comercio, deporte, barrios y piedemonte. Un territorio donde las antiguas bodegas se transformaron en centros culturales, las vías en ciclovías y una pequeña villa nacida alrededor de un oratorio terminó convertida en uno de los grandes corazones urbanos de Mendoza. 
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EL SECRETO QUE CRUZÓ LOS ANDES: SAN MARTÍN, LA MASONERÍA Y LA VERDAD OCULTA ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA


Durante más de dos siglos, pocas palabras han despertado tantas sospechas, acusaciones y fantasías como “masón”. Para algunos significa filántropo, librepensador y defensor de la tolerancia; para otros, conspirador, enemigo de la religión o integrante de un poder secreto. Sin embargo, la historia es mucho más compleja: ser masón no convierte automáticamente a nadie en héroe ni en villano. Significa pertenecer a una fraternidad iniciática organizada en logias, con ceremonias reservadas, símbolos tomados de los antiguos constructores y un ideal declarado de perfeccionamiento moral e intelectual. La masonería moderna comenzó a organizarse institucionalmente en Londres en 1717 y se expandió durante el Siglo de las Luces. Sus principios fueron asociados con la libertad de conciencia, la igualdad entre sus integrantes, la fraternidad, la educación, la beneficencia y la discusión filosófica. Pero no existe una única masonería mundial: cada obediencia posee normas propias. Las ramas llamadas regulares exigen generalmente creer en un Ser Supremo, mientras otras corrientes liberales o adogmáticas admiten creyentes, agnósticos y ateos. Por eso tampoco es correcto afirmar que todos los masones son antirreligiosos. La pertenencia a una logia nunca fue una garantía de bondad: entre sus miembros hubo conservadores, liberales, republicanos, monárquicos, militares, científicos, artistas y políticos enfrentados entre sí. La pregunta adecuada no es si ser masón era bueno o malo, sino qué hizo cada persona con las ideas, relaciones y poder que tuvo. En la Argentina existen afiliaciones sólidamente documentadas. José Roque Pérez fundó en 1857 la Gran Logia de la Argentina; Domingo Faustino Sarmiento fue elegido gran maestre en 1882 y Bartolomé Mitre ocupó el mismo cargo en 1894. Junto con otros miembros, participaron en debates sobre educación, organización nacional, laicidad, ciudadanía y construcción institucional. Eso no vuelve intachable toda su actuación política, pero demuestra que la masonería formó parte real de la historia argentina y no solamente de las novelas conspirativas. El terreno se vuelve más incierto cuando retrocedemos hasta la Revolución de Mayo. La Gran Logia argentina sostiene que ocho de los nueve integrantes de la Primera Junta fueron masones, pero la documentación disponible no permite presentar todas esas pertenencias como verdades indiscutibles. Las sociedades secretas revolucionarias, las logias políticas y la masonería regular no eran necesariamente la misma cosa, aunque podían compartir integrantes, juramentos, símbolos y métodos de organización. El caso más apasionante es el de José de San Martín. Está fuera de discusión que fue una figura central de la Logia Lautaro, organización clandestina destinada a coordinar la emancipación sudamericana. Lo que continúa debatiéndose es si aquella asociación era una logia masónica regular, una organización paramasónica o una sociedad política que tomó de la masonería su disciplina y sus formas secretas. Investigaciones académicas recientes la describen como una poderosa red masónica o paramasónica del mundo atlántico; la Gran Logia argentina reivindica a San Martín como masón, mientras que autores vinculados con el Instituto Nacional Sanmartiniano sostienen que no existen pruebas concluyentes de una iniciación masónica regular. La respuesta intelectualmente honesta es admitir el debate. Vincular esa posible pertenencia con un supuesto vasallaje de San Martín a la Corona británica constituye un salto sin respaldo documental. Gran Bretaña tenía evidentes intereses comerciales y estratégicos en la caída del imperio español, y los revolucionarios americanos utilizaron contactos, armas, marinos y redes atlánticas; pero una coincidencia de intereses no demuestra obediencia, financiamiento secreto ni subordinación. San Martín sirvió al proyecto emancipador americano, organizó en Mendoza el Ejército de los Andes, liberó Chile, avanzó sobre Perú y rechazó involucrar a sus soldados en las guerras civiles rioplatenses. La relación entre masonería e Iglesia Católica también fue más profunda que una simple disputa personal. El papa Clemente XII condenó la masonería en 1738 y sucesivos pontífices ratificaron esa posición. Hubo conflictos políticos por el poder de las monarquías, el liberalismo, la secularización, la educación pública y la separación entre Iglesia y Estado, pero también diferencias doctrinales. En 1983 el Vaticano reafirmó que la pertenencia masónica es incompatible con la fe católica y que quienes se inscriben conscientemente se encuentran en situación de pecado grave y no pueden comulgar; esa posición volvió a ser confirmada en 2023. En definitiva, la masonería no fue una orden de santos ni una legión de demonios. Fue una institución diversa, influyente y contradictoria, integrada por seres humanos capaces de grandeza, errores, ambiciones y sacrificios. Para comprender su presencia en la independencia americana debemos abandonar tanto la veneración ingenua como la condena automática. San Martín no necesita ser convertido en títere de Londres ni en personaje de una conspiración universal. Su verdadera dimensión se encuentra en los documentos, en sus decisiones y en una obra política y militar que atravesó los Andes para liberar pueblos, no para someterlos a una nueva corona #Masonería #JoséDeSanMartín #SanMartín #LogiaLautaro #EjércitoDeLosAndes #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #IndependenciaAmericana #LibertadIgualdadFraternidad #MendozAntigua #Freemasonry #LautaroLodge #LatinAmericanIndependence #ArgentineHistory #HistoricalTruth #Enlightenment #FreedomEqualityFraternity


14 DE AGOSTO DE 2014: MURIÓ ENZIO MAZZOLDI — EL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ SU NOMBRE EN EL HIELO DEL LANÍN


El 14 de agosto de 2014, a los 92 años, murió Enzio Mazzoldi, uno de los grandes pioneros del montañismo patagónico y protagonista de una hazaña que todavía permanece grabada sobre la pared más temible del volcán Lanín. Había nacido en Merano, en el Tirol italiano, una tierra rodeada por los Alpes donde la nieve formaba parte de la vida cotidiana. Desde pequeño aprendió a desplazarse con esquíes y a relacionarse con la montaña como un territorio que exigía preparación, prudencia y respeto. En 1950, con 27 años, llegó desde Ushuaia a la región de San Martín de los Andes para trabajar en la industria maderera. Desde el aserradero de Paimún contemplaba continuamente la gigantesca pared sur del Lanín, una muralla de hielo, grietas y fuertes pendientes que pocos montañistas se atrevían siquiera a estudiar. Mazzoldi y el alemán Juan Wiese ya habían intentado escalarla por separado y ambos habían fracasado. Aquellas derrotas, lejos de detenerlos, les permitieron conocer mejor sus peligros y terminaron reuniéndolos en una misma cordada. Antes de partir escucharon los conocimientos de pobladores mapuches y de don Barriga, conocedor del clima de la región. Guiados por el baquiano Figueroa, avanzaron a caballo por el bosque hasta las proximidades del hielo. La verdadera batalla comenzó allí. Durante cinco agotadoras horas apenas consiguieron superar los primeros 300 metros, formados por terrazas y escalones de hielo. Llevaban un equipo que hoy parece elemental: una cuerda de 30 metros, crampones Grivel de doce puntas, una piqueta, un puñal de hielo y quince clavos tubulares y de media caña. Al caer la noche improvisaron un vivac sobre el hielo, tomaron té con ron, comieron frugalmente y se refugiaron en bolsas impermeables mientras el frío los hacía castañetear. Al amanecer continuaron bajo un violento viento blanco que los obligaba a luchar por cada paso. Finalmente, a las 14 horas del 21 de febrero de 1955, después de dos jornadas de escalada, Enzio Mazzoldi y Juan Wiese alcanzaron los 3.776 metros de la cumbre del Lanín, convirtiéndose en los primeros hombres que lograban ascenderlo por su pared sur. Mazzoldi dejó en la cima los banderines del Club Alpino Italiano y de la Sociedad Alpina Tirolesa como testimonio de aquella proeza. Permanecieron pocos minutos y descendieron por la cara norte, hacia Tromen. El corredor de hielo que habían abierto terminó recibiendo un nombre que atravesaría las décadas: Colada Mazzoldi. No se trataba de un homenaje simbólico. Era la unión definitiva entre un hombre y una de las rutas más exigentes de la Patagonia, con unos 850 metros de desnivel, escalada glaciar y resaltes que pueden alcanzar inclinaciones de 70 y 80 grados. En 2005, al cumplirse medio siglo de la hazaña, Mazzoldi fue declarado Ciudadano Ilustre de San Martín de los Andes y recibió reconocimientos del Parque Nacional Lanín y de instituciones montañísticas. Él, sin embargo, nunca habló de haber derrotado al volcán: entendía que el verdadero desafío consistía en superarse a uno mismo y regresar con humildad. Una década después de su muerte, en octubre de 2024, integrantes especializados de Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino volvieron a escalar la pared sur siguiendo la ruta Colada Mazzoldi. Su nombre continuaba allí, pronunciado por nuevas generaciones antes de internarse en el hielo. Enzio murió el 14 de agosto de 2014, pero su huella no quedó solamente en fotografías o documentos: permanece literalmente trazada sobre el Lanín, allí donde el viento, la nieve y la montaña todavía custodian la memoria de su extraordinaria aventura. #EnzioMazzoldi #VolcánLanín #ColadaMazzoldi #MontañismoArgentino #HistoriaPatagónica #Patagonia #Neuquén #SanMartínDeLosAndes #Pioneros #HistoriaArgentina #Andinismo #MendozAntigua #MountaineeringHistory #Mountaineering #LanínVolcano #PatagoniaArgentina #MountainPioneers #ClimbingHistory

 

14 DE AGOSTO DE 1943: GABRIELA MISTRAL PERDIÓ A YIN YIN, LA LLAMA DULCE DE SU VIDA


El 14 de agosto de 1943, en Petrópolis, Brasil, Gabriela Mistral sufrió la pérdida que marcaría para siempre su existencia. Aquel día murió Juan Miguel Godoy Mendoza, conocido familiarmente como Yin Yin, su sobrino e hijo de crianza, un adolescente al que había cuidado desde sus primeros meses de vida y que ocupaba un lugar central en su mundo afectivo. Nacido en 1925, Yin Yin creció acompañando a la poeta por Francia, Italia, Portugal, Dinamarca y Brasil, siguiendo los constantes desplazamientos impuestos por la carrera diplomática e intelectual de Mistral. Le interesaban el dibujo, la aviación y la literatura, y detrás de la imagen solemne de la futura Premio Nobel existía una relación profundamente maternal, construida entre viajes, escuelas, cartas y hogares transitorios. Las cronologías institucionales registraron su muerte como un suicidio, pero Mistral nunca quedó convencida de aquella explicación y llegó a sostener que su hijo había sido asesinado. Esa fue su dolorosa convicción personal, aunque nunca se estableció históricamente una prueba concluyente que permitiera confirmar otra causa. Semanas después, destruida por la ausencia, escribió a Eduardo Frei Montalva: “Ay, amigo mío, de este destrozo íntimo yo no podré rehacerme: él era el aroma y, sin metáfora, la llama dulce de mi vida”. El Museo Gabriela Mistral considera que aquella muerte produjo un quiebre del que la poeta jamás logró recuperarse completamente y que dejó una profunda huella en sus cartas, escritos y obras posteriores. Dos años más tarde, en 1945, Gabriela Mistral recibiría el Premio Nobel de Literatura y se convertiría en la primera figura de las letras latinoamericanas en alcanzar esa distinción. Pero detrás de la ceremonia, los honores y la gloria internacional continuaba viviendo la mujer devastada que había perdido a quien consideraba su hijo. El camino hacia el Nobel había comenzado oficialmente el 14 de noviembre de 1939, cuando Luis Galdames y Yolando Pino Saavedra enviaron desde la Universidad de Chile el expediente que defendía su candidatura ante la Academia Sueca. La historia verdadera, entonces, no reúne dos 14 de agosto, pero presenta un contraste todavía más estremecedor: mientras el mundo preparaba la consagración de Gabriela Mistral, ella atravesaba la tragedia más íntima de su vida. El Nobel pudo inmortalizar su nombre, pero ningún premio consiguió devolverle la llama dulce que se apagó en Petrópolis aquel 14 de agosto de 1943. #GabrielaMistral #YinYin #JuanMiguelGodoy #HistoriaDeChile #Efemérides #LiteraturaChilena #PremioNobel #MemoriaHistórica #Petrópolis #PoetasDeAmérica #ChileanHistory #GabrielaMistralLegacy #LiteraryHistory #NobelPrize #LatinAmericanLiterature #OnThisDay


DESPELOTE: EL PELO DE CABRA QUE TERMINÓ DÁNDOLE NOMBRE AL CAOS EN AMÉRICA


Todos hemos vivido alguna vez un verdadero despelote: una habitación patas arriba, una discusión incontrolable, una multitud ruidosa o una situación donde nadie entiende nada. Pero detrás de esta palabra tan cotidiana se esconde una historia inesperada que conduce hasta los antiguos talleres de tapicería. Se llamaba “pelote” al pelo de cabra utilizado para rellenar sillones, sofás y otros muebles. Era una fibra natural que debía prepararse, agruparse y distribuirse cuidadosamente para conservar la forma del asiento. Cuando ese material se enmarañaba, se descomponía o perdía su orden, podía decirse que se había “despelotado”. La explicación del ovillo que se desarma es una representación popular, pero la base lingüística está respaldada por la Real Academia Española: “despelotar” procede de “des-” y “pelote”, y uno de sus significados antiguos era desgreñar, enredar y descomponer el pelo. En Argentina y Uruguay, el verbo adquirió el sentido coloquial de alterar el orden, mientras que “despelote” terminó nombrando una situación confusa, caótica o desorganizada. La Asociación de Academias de la Lengua Española registra su uso en numerosos países de América, desde Honduras y Costa Rica hasta Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Paraguay, Argentina y Uruguay. En algunos lugares también puede describir una multitud bulliciosa e incluso una pelea. Así, una palabra vinculada originalmente con el pelo de cabra y los viejos muebles tapizados atravesó talleres, hogares, generaciones y fronteras hasta convertirse en una de las expresiones más gráficas del idioma. Cada vez que alguien exclama “¡esto es un despelote!”, quizá esté evocando, sin saberlo, aquel montón de fibras que perdió su forma y convirtió el orden en caos. ¿Conocías esta sorprendente historia? #Despelote #OrigenDeLasPalabras #Etimología #CuriosidadesDelIdioma #HistoriaDelEspañol #PalabrasConHistoria #LenguaEspañola #CulturaPopular #MendozAntigua #SpanishWords #WordOrigins #Etymology #SpanishLanguage #LanguageHistory #CuriousWords

Don Emilio Benturino, el maestro de ceremonias (por: Lisandro Guiñazú Fader)


Hay recuerdos que uno no sabe que está guardando. Simplemente los vive. Cuando pienso en mi infancia, uno de esos recuerdos empieza los jueves, en la casa de remates de don Emilio Benturino. El jueves era el día de visita. El salón ya estaba preparado para el remate del viernes y cientos de objetos esperaban ordenadamente su turno, cada uno identificado con un número. Yo llegaba con mi padre, Emilio Guiñazú, y recorríamos aquel enorme salón lleno de muebles, cuadros, antigüedades y objetos de toda clase. Y allí estaba don Emilio. Entre ambos había una simpatía especial por compartir el nombre. Cuando me veía, siempre me saludaba de la misma manera: —Hola, muchacho. Pero al día siguiente, cuando comenzaba el remate, aquel hombre elegante que el jueves había sido nuestro anfitrión se transformaba en otra cosa. Antes de subir al atril tenía su ritual: se metía un caramelo de menta en la boca y comenzaba la función. Para mí aquello era un circo. Y don Emilio, su maestro de ceremonias. Frente a él desfilaban anticuarios, coleccionistas, comerciantes, revendedores, inmigrantes, matrimonios jóvenes que buscaban sus primeros muebles y toda clase de personajes: Mesa, Guiñazú, Poroli, Guevara, Lembo, Angélica y tantos otros que formaban parte de aquel universo. Los rematadores se sucedían a un ritmo impresionante. Cien lotes por hora. Cuando uno terminaba su hoja, aparecía el grito: —¡La hoja! Y comenzaba el siguiente. El salón parecía una orquesta: las voces de los compradores, el martillo, los secretarios corriendo y los lotes desapareciendo uno detrás de otro. Y don Emilio llevaba la batuta. A veces también había lugar para el humor. Una vez llegó el turno de rematar un sillón y había un hombre profundamente dormido sobre él. Don Emilio lo miró y anunció con toda solemnidad: —Sillón estilo francés, tapizado en pana... se vende sin la Bella Durmiente. El salón explotó en carcajadas. Con los años entendí que aquella casa de remates no era solamente un lugar donde se compraban y vendían cosas. Era un lugar de encuentro. Y para mi padre, también tenía algo de juego: la emoción de levantar la mano, calcular hasta dónde llegar y descubrir un tesoro escondido entre cien objetos. Durante mucho tiempo pensé que mi padre simplemente no tenía vicios. Hasta que comprendí que su casino era don Emilio. Hoy, entre tantos objetos que pasaron por aquel salón, no recuerdo ninguno con tanta claridad como a Don Emilio Benturino detrás de su atril: el caramelo de menta, su traje impecable, aquella prominente panza y su voz dirigiendo la función. Y yo, todavía niño, escuchándolo decir: —Hola, muchacho.

EL HERMANO ÍNACO: LA CARTA CIFRADA DE 1817 QUE PODRÍA OCULTAR EL NOMBRE DE SAN MARTÍN


El 6 de noviembre de 1817, casi nueve meses después de la victoria de Chacabuco, una misteriosa carta fue fechada en un lugar denominado “Salamina”. No estaba dirigida a José de San Martín, Bernardo O’Higgins ni Juan Martín de Pueyrredón, al menos no con sus nombres verdaderos. Su encabezamiento decía simplemente: “A nuestro hermano Ínaco”. La comunicación, conservada en el Archivo de San Martín del Museo Mitre como Documento Nº 1.156, parece salida de una novela de espionaje: está atravesada por abreviaturas, tres puntos, expresiones de inspiración masónica y nombres simbólicos como Nemea, Heliópolis, Persépolis, Franklin, Leónidas y Caupolicán. Este último era el nombre utilizado por quien firmaba la extensa misiva. El remitente explicaba que aquel era el primer conducto disponible para comunicarse con Ínaco y le enviaba información sobre tres cuestiones decisivas: la situación de la “Orden” en España y Europa, el estado de los movimientos independentistas americanos y el panorama político del lugar desde donde escribía. También mencionaba “columnas”, “planchas”, un Gran Oriente, un integrante del grado 32, comunicaciones llegadas desde Puerto Rico y personas perseguidas por sus actividades secretas. El portador de la carta era presentado bajo otro nombre clave: hermano Franklin, encargado de revelar oportunamente su verdadera identidad y colaborar con los planes destinados a liberar el Nuevo Mundo. La interpretación tradicional sostuvo que la carta había sido escrita por conspiradores de Lima y enviada a San Martín, a quien identificaban como hermano Ínaco. Bajo esa lectura, el documento sería una extraordinaria prueba de los contactos clandestinos establecidos después de Chacabuco para preparar la futura liberación del Perú. Sin embargo, el enigma está lejos de quedar resuelto. El historiador Julio Mario Luqui-Lagleyze advirtió que “Salamina” pudo ser un nombre cifrado para Lima, pero también para Cádiz o Londres, especialmente porque algunos pasajes hablan del Perú como si fuera un territorio ajeno o distante. Tampoco aparece una respuesta, anotación o prueba concluyente que permita asegurar quién se escondía detrás de Ínaco: pudo haber sido San Martín, pero también O’Higgins o Pueyrredón. Lo indiscutible es que el autor conocía perfectamente el lenguaje y los símbolos masónicos, y que alrededor de los grandes protagonistas de la independencia funcionaba una poderosa red de correspondencia reservada, inteligencia política y nombres secretos. En la mitología griega, Ínaco era el antiguo rey y dios fluvial de Argos; por eso, la idea de que representaba exclusivamente a un padre de familia deseoso de cultivar la tierra debe considerarse una interpretación literaria, no una certeza documental. La asociación, sin embargo, resulta profundamente evocadora: San Martín había solicitado tierras en Los Barriales en octubre de 1816 y soñaba con retirarse algún día a aquella chacra mendocina, vivir como agricultor y permanecer lejos de las luchas políticas. Ese descanso nunca llegó definitivamente. Las guerras, las intrigas y el exilio terminaron alejándolo de la tierra que había elegido como refugio. Tal vez Ínaco fuera San Martín. Tal vez el nombre ocultara a otro conductor de la revolución. Pero más de dos siglos después, una pequeña pieza de papel continúa guardando un secreto formidable: mientras los ejércitos combatían a plena luz, otros hombres preparaban la independencia entre claves, símbolos y silencios, convencidos de que “solo América mantiene la esperanza de los hombres de bien”. #JoséDeSanMartín #HermanoÍnaco #Caupolicán #Masonería #LogiaLautaro #EjércitoDeLosAndes #IndependenciaSudamericana #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #SanMartin #FreemasonryHistory #SecretSocieties #LatinAmericanIndependence #HistoricalMystery


14 DE AGOSTO DE 1989: LA CUMBRE QUE DIVIDIÓ AL INVIERNO — LA INSÓLITA BATALLA POR EL OJOS DEL SALADO


El 14 de agosto de 1989, Salvador Garreta, Nuria Repiso y Toni Mestres alcanzaron la cima del Ojos del Salado, el gigantesco volcán compartido por la provincia argentina de Catamarca y la Región de Atacama, en Chile. Elevado hasta casi 6.900 metros sobre el nivel del mar, es reconocido como el volcán activo más alto del planeta y la segunda montaña más elevada de América, solamente superada por el Aconcagua. Aquella ascensión, realizada en pleno invierno austral, quedó registrada como una de las grandes conquistas de la historia de la Puna andina. Sin embargo, detrás de la hazaña se escondía una controversia tan sorprendente que parecía decidida no por la montaña, sino por el calendario. Ocho años antes, los alemanes Udo Knittel, W. Ritter y P. Stecher habían partido desde Tinogasta, atravesado a pie el desierto catamarqueño y montado seis campamentos. El 20 de junio de 1981 salieron desde su último vivac, situado a unos 5.750 metros, y después de ocho horas de ascenso por la cara sur alcanzaron la cumbre. Cerca de la cima afrontaron pasos de escalada de grado III y IV sobre una roca extremadamente descompuesta y peligrosa. El propio Knittel presentó la expedición ante el American Alpine Journal como el “ascenso invernal” del Ojos del Salado. American Alpine Journal Pero existía un detalle capaz de cambiar el dueño del récord: el 20 de junio todavía pertenecía astronómicamente al otoño austral, pues aquel año el invierno comenzó con el solsticio del día 21. Las crónicas montañísticas sudamericanas sostuvieron, por ello, que los alemanes habían llegado apenas unas horas demasiado pronto y que la primera ascensión “propiamente invernal” correspondía a Garreta, Repiso y Mestres, quienes coronaron la montaña el 14 de agosto de 1989. Centro Cultural Argentino de Montaña Estilo Andino La polémica, sin embargo, admite otra interpretación: para la meteorología, el invierno del hemisferio sur comienza el 1 de junio, mientras que para la astronomía se inicia con el solsticio. Bajo el calendario meteorológico, la cordada alemana de 1981 sí escaló durante el invierno; bajo el calendario astronómico adoptado por buena parte de la historiografía montañística, el récord pertenece a la expedición de 1989. NOAA Así, una de las mayores cumbres de los Andes terminó produciendo una de las discusiones más extraordinarias del alpinismo: no se debatía si los hombres habían llegado a la cima, sino si el invierno había comenzado. El esfuerzo alemán de 1981 fue indiscutible, pero el 14 de agosto de 1989 Garreta, Repiso y Mestres eliminaron cualquier duda estacional y escribieron su nombre en el techo volcánico del mundo. La montaña tuvo una sola cumbre; la historia, en cambio, conservó dos posibles “primeras invernales”. #OjosDelSalado #Montañismo #Andinismo #HistoriaDelMontañismo #CordilleraDeLosAndes #Catamarca #Argentina #Atacama #Chile #PunaDeAtacama #AltaMontaña #PrimeraInvernal #Efemérides #MendozAntigua #Mountaineering #AndesMountains #WinterAscent #HighAltitude #MountainHistory #HighestVolcano #ArgentinaChile #VolcanoClimbing

14 DE AGOSTO DE 1824: CHILE APAGÓ LA FIESTA DE MAIPÚ, LA VICTORIA QUE HABÍA SELLADO SU LIBERTAD


El 14 de agosto de 1824, apenas seis años después de la victoria que aseguró la independencia chilena, el gobierno del director supremo Ramón Freire tomó una decisión sorprendente: eliminó del calendario oficial la celebración del 5 de abril, aniversario de la Batalla de Maipú. La medida fue establecida mediante un decreto titulado “Extinción de los días feriados para las oficinas”, firmado por Freire y su ministro Francisco Antonio Pinto. El documento explicaba que la abundancia de jornadas festivas perjudicaba a la sociedad porque paralizaba la administración de justicia y el funcionamiento de las oficinas públicas. Desde entonces, solamente quedaron reconocidos como feriados cívicos el 12 de febrero, por la declaración de la Independencia, y el 18 de septiembre, por la llamada “regeneración política de Chile”, vinculada con la Primera Junta de Gobierno de 1810. De esta forma, el 5 de abril dejó de ser una fiesta nacional. La decisión resulta extraordinaria porque Maipú no había sido una victoria cualquiera. El 5 de abril de 1818, después del desastre sufrido en Cancha Rayada, José de San Martín reorganizó el Ejército Unido, que volvió a reunir unos 5.400 hombres y 21 piezas de artillería, y derrotó definitivamente a las fuerzas realistas en los Cerrillos del Maipo. Aquella jornada aseguró la independencia de Chile y abrió el camino para continuar la campaña libertadora hacia Perú. Sin embargo, celebrar repetidamente las grandes fechas patrias resultaba costoso: el Cabildo debía financiar ceremonias religiosas, banquetes, bailes, iluminación, música, adornos y fuegos artificiales. Además, el 5 de abril podía coincidir con Semana Santa o quedar demasiado próximo a ella, obligando a trasladar los festejos hasta fines de mes. El decreto formó parte de una política más amplia para reducir celebraciones: cinco días antes también se habían limitado numerosas fiestas religiosas. El documento no menciona razones políticas, aunque algunos historiadores señalan que Maipú y el 12 de febrero estaban estrechamente asociados con Bernardo O’Higgins, quien había abdicado en 1823 y se encontraba enfrentado con sectores del nuevo poder. La paradoja mendocina es inmensa: Chile retiró de su calendario festivo la fecha que recordaba el triunfo decisivo de un ejército argentino-chileno cuya columna vertebral se había organizado en Mendoza. Desde El Plumerillo partieron los hombres, animales, armas y sueños que atravesaron la cordillera, vencieron en Chacabuco y terminaron asegurando la libertad chilena en Maipú. Ramón Freire no pudo borrar aquella victoria de la historia, pero el 14 de agosto de 1824 sí consiguió sacarla del calendario oficial. El proceso continuaría en 1837, cuando también fue suprimida la fiesta del 12 de febrero y el 18 de septiembre quedó convertido en la gran celebración nacional de Chile. Datos verificados en el decreto conservado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. #MendozAntigua #HistoriaDeChile #HistoriaDeMendoza #RamonFreire #BatallaDeMaipu #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #BernardoOHiggins #IndependenciaDeChile #CruceDeLosAndes #HistoriaArgentina #ChileHistory #BattleOfMaipu #ArmyOfTheAndes #SouthAmericanHistory #IndependenceHistory

SAN MARTÍN BAJO NOMBRE CLAVE: ARÍSTIDES, ÍNACO Y EL DOCUMENTO QUE REABRE EL ENIGMA DE LA LOGIA LAUTARO


¿Dónde constan realmente los nombres secretos atribuidos a José de San Martín? Detrás de Arístides e Ínaco existe una historia mucho más compleja que una simple afirmación sobre su pertenencia a la masonería. El rastro documental más fascinante conduce directamente al Museo Mitre, institución que conserva los Documentos del Archivo San Martín, una colección de 110 cajas de manuscritos e impresos que abarca papeles reunidos en torno al Libertador y que fue publicada originalmente en doce volúmenes entre 1910 y 1911. Allí aparece una pieza extraordinaria: una carta fechada el 6 de noviembre de 1817 en un misterioso lugar denominado Salamina, catalogada como Documento Nº 1.156 del Archivo de San Martín. La comunicación está dirigida al “hermano Ínaco”, utiliza tres puntos, abreviaturas, vocabulario y signos de clara inspiración masónica, menciona logias, un Gran Oriente, “hermanos” y “los hijos de la viuda”, y termina enviando un abrazo al “hermano Leónidas”. El remitente emplea otro nombre simbólico igualmente sugestivo: Caupolicán. Durante mucho tiempo Ínaco fue identificado con San Martín, y esa interpretación se difundió ampliamente en la bibliografía masónica. Sin embargo, el historiador Julio Mario Luqui-Lagleyze introduce una cautela decisiva: la carta quedó aislada, sin respuesta ni explicación que permita asegurar de manera absoluta quién era su destinatario. Señala que pudo haber sido San Martín, pero también O’Higgins o Pueyrredón; incluso contempla la posibilidad de que Ínaco fuese Pueyrredón y Leónidas el propio San Martín. El documento, por lo tanto, demuestra la existencia de comunicaciones cifradas y de un lenguaje de sociedades secretas alrededor de los protagonistas de la independencia, pero no resuelve definitivamente la identidad de todos los nombres simbólicos. ¿Y Arístides? Ese nombre aparece repetidamente en la tradición y bibliografía masónica como seudónimo atribuido a San Martín. Su elección tendría un poderoso significado: Arístides “el Justo”, el célebre dirigente ateniense recordado por su integridad, sacrificio político y sentido del deber. Algunos autores vieron incluso un extraordinario paralelismo entre aquel Arístides que supo relegar su protagonismo por una causa superior y el San Martín que, siglos después, se retiró tras Guayaquil dejando a Bolívar la conducción final de la guerra independentista. Pero al contrastar las fuentes, la documentación primaria accesible resulta bastante más contundente para el nombre Ínaco que para Arístides, por lo que históricamente es más prudente hablar de Arístides como un nombre simbólico tradicionalmente atribuido al Libertador. La gran pregunta conduce inevitablemente a otra: ¿San Martín fue realmente masón? La Gran Logia de la Argentina sostiene que fue iniciado en la Logia Integridad de Cádiz en 1808, que pasó por Caballeros Racionales Nº 3, participó en Caballeros Racionales Nº 7 de Londres y posteriormente intervino en la creación de la Logia Lautaro de Buenos Aires. Pero esa interpretación no es aceptada de manera unánime. El Instituto Nacional Sanmartiniano fue sede en octubre de 2024 de la presentación de una investigación de Jorge Gabriel Olarte titulada justamente “El General José de San Martín no fue masón”, que cuestiona esa filiación y vuelve a colocar el asunto en el centro de la discusión historiográfica. Así, más de dos siglos después, Arístides e Ínaco continúan escondidos entre papeles, claves, símbolos y silencios. Quizás allí resida lo verdaderamente extraordinario: detrás del general de uniforme impecable existió también un conductor obligado a moverse en un mundo de espionaje, sociedades reservadas, correspondencia cifrada y nombres secretos, mientras se preparaba una operación militar destinada a cambiar para siempre el mapa de Sudamérica. El documento Nº 1.156 existe. Ínaco está escrito en él. Lo que todavía provoca debate es quién se escondía exactamente detrás de ese nombre. Y ese pequeño detalle mantiene abierto uno de los enigmas más seductores de la historia sanmartiniana. #JoséDeSanMartín #SanMartín #LogiaLautaro #Arístides #Ínaco #Masonería #HistoriaArgentina #HistoriaDeAmérica #EjércitoDeLosAndes #Libertador #ArchivoHistórico #MisteriosDeLaHistoria #Independencia #JoseDeSanMartin #LautaroLodge #Freemasonry #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #HistoricalMystery #IndependenceHistory


14 DE AGOSTO DE 1815: QUINCE DÍAS O EL SORTEO — EL BANDO DE SAN MARTÍN QUE PUSO A CUYO EN PIE DE GUERRA


El 14 de agosto de 1815, cuando Chile se encontraba nuevamente bajo dominio realista y Mendoza podía convertirse en la próxima frontera de la guerra, José de San Martín lanzó desde la Gobernación de Cuyo un bando tan urgente como terminante. Necesitaba completar el Batallón de Infantería Nº 11 y reforzar los escuadrones de Granaderos a Caballo que llegarían en auxilio de la provincia. Primero apeló al patriotismo de los cuyanos: quienes se incorporaran voluntariamente servirían solamente mientras el enemigo permaneciera en Chile y no podrían ser enviados fuera de Cuyo, salvo para participar en su reconquista. Pero la convocatoria tenía un límite preciso. Si en quince días no se reunían los hombres necesarios, se realizaría un sorteo obligatorio entre todos los solteros de 16 a 50 años. Solo quedarían exceptuados algunos casos especialmente contemplados: hijos únicos de viudas o de padres mayores de sesenta años, hombres que mantuvieran hermanas huérfanas, antiguos alcaldes, regidores o jueces, personas con enfermedades habituales y quienes hubieran sido licenciados por el Gobierno. Desde el 15 de agosto, los voluntarios podían inscribirse en horarios determinados para integrar el Nº 11, los Granaderos, los cuerpos cívicos o las milicias. La historiografía mendocina calcula que este proceso permitió reunir alrededor de 400 soldados. También se recurrió a la leva de hombres clasificados por las autoridades de la época como “vagos”, una categoría legal y social utilizada para incorporar por la fuerza a quienes carecían de ocupación reconocida. La resistencia fue considerable: familias, propietarios y trabajadores temían que la movilización dejara campos, viñas y talleres sin brazos. Finalmente, el 13 de septiembre, el Cabildo de Mendoza consiguió evitar el sorteo general comprometiéndose a entregar un contingente de 200 hombres de la ciudad y otros 160 voluntarios. Aquella negociación demuestra que la formación del ejército no fue una historia sencilla ni completamente voluntaria. Hubo entusiasmo patriótico, pero también presión, reclutamiento obligatorio, sacrificios económicos y desigualdades. Todavía faltaba casi un año para que aquella fuerza recibiera oficialmente el nombre de Ejército de los Andes, pero su columna vertebral ya comenzaba a levantarse en Mendoza. Diecisiete meses después, muchos de esos hombres marcharían hacia la cordillera para protagonizar una de las campañas militares más audaces de la historia americana. La libertad de Chile y el camino hacia el Perú comenzaron mucho antes del cruce: comenzaron en los bandos, los cuarteles, los campos y las calles de un Cuyo puesto por completo al servicio de una causa continental. #SanMartín #JoséDeSanMartín #EjércitoDeLosAndes #Mendoza #Cuyo #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #GestaLibertadora #Independencia #ElPlumerillo #Granaderos #ArmyOfTheAndes #ArgentineHistory #SouthAmericanHistory #Liberator #IndependenceWars


**14 DE AGOSTO DE 1986: CONTRABANDO BAJO FUEGO — ARGENTINA ENDURECIÓ LAS PENAS EN SUS FRONTERAS**


El 14 de agosto de 1986, en plena presidencia de Raúl Alfonsín, el Congreso argentino sancionó la **Ley Nº 23.353**, una reforma del Código Aduanero que endureció considerablemente el tratamiento penal de algunas de las formas más graves del contrabando. La norma sustituyó los artículos 865 y 866 e incorporó una nueva redacción del artículo 867 de la Ley 22.415, estableciendo penas de **2 a 10 años de prisión** cuando en el delito intervinieran tres o más personas; funcionarios o empleados públicos; integrantes del servicio aduanero o fuerzas de seguridad; cuando se utilizara violencia, documentación aduanera adulterada o falsa, aeronaves que abandonaran rutas autorizadas o aterrizaran clandestinamente, o cuando se traficaran mercaderías sometidas a prohibiciones absolutas o sustancias capaces de afectar la salud pública. Pero la reforma fue todavía más severa con determinadas mercancías: el contrabando de **estupefacientes en cualquier etapa de elaboración** pasó a contemplar penas de **3 a 12 años**, con aumentos cuando concurrieran determinados agravantes o cuando la cantidad evidenciara un destino de comercialización. Para el tráfico clandestino de **elementos nucleares, explosivos, agentes químicos, armas, municiones, materiales considerados de guerra o sustancias capaces de afectar la seguridad común**, la escala quedó fijada entre **4 y 12 años de prisión**, salvo que el hecho configurara un delito castigado con una pena mayor. La ley había sido aprobada exactamente aquel **14 de agosto**, fue promulgada el 29 del mismo mes mediante el Decreto Nº 1.532 y publicada el 10 de septiembre de 1986 en el Boletín Oficial Nº 25.990. Para **Mendoza**, una provincia cuyo territorio constituye desde hace décadas una de las grandes puertas terrestres entre Argentina y Chile, la cuestión tenía una dimensión especialmente concreta. El actual Sistema Cristo Redentor conecta Mendoza con la región chilena de Valparaíso por la **Ruta Nacional 7**, y por allí circulan vehículos particulares, ómnibus y una enorme corriente de transporte internacional de cargas; los controles involucran organismos como Aduana, Migraciones y Gendarmería. La propia documentación oficial describe a la RN 7 como una travesía bioceánica que une Buenos Aires con la frontera chilena y concentra un importante movimiento de mercaderías entre ambos países. Por eso aquella reforma de 1986 no era para Mendoza una norma distante escrita en Buenos Aires: significaba nuevas herramientas penales para perseguir delitos que podían desarrollarse precisamente en los pasos cordilleranos, rutas internacionales, controles de Uspallata y puntos aduaneros de la provincia. Cuarenta años después, los procedimientos sobre la RN 7 siguen mostrando hasta qué punto **frontera, comercio internacional y control del contrabando forman parte cotidiana de la historia mendocina**.

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**14 DE AGOSTO DE 1987: ONDAS SIN FRONTERAS — EL ACUERDO QUE UNIÓ A RADIOAFICIONADOS DE AMÉRICA ANTES DE INTERNET**


Mucho antes de que Internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales transformaran las comunicaciones, miles de personas podían atravesar continentes con una antena, un transmisor, un micrófono y una señal lanzada al éter. El 14 de agosto de 1987, en Lima, Perú, la Quinta Conferencia Interamericana de Telecomunicaciones dio origen al **Convenio Interamericano sobre el Servicio de Aficionados, conocido como “Convenio de Lima”**, un acuerdo que creó un marco para que radioaficionados debidamente autorizados en un Estado Parte pudieran solicitar permiso para operar temporalmente sus estaciones en otro país adherido. No era una autorización automática: el operador debía presentarse ante la autoridad competente del país visitado, que conservaba el derecho de conceder, limitar, negar o cancelar el permiso, y debía respetar íntegramente las leyes y reglamentos locales. Argentina estuvo entre los países que **firmaron el convenio aquel mismo 14 de agosto**, junto con Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Haití, Perú, Surinam, Estados Unidos y Uruguay: diez naciones unidas por una tecnología capaz de borrar distancias cuando comunicarse internacionalmente todavía exigía conocimientos técnicos, paciencia, antenas, frecuencias, códigos de llamada y muchas veces horas buscando una voz al otro lado del mundo. El texto constaba de **12 artículos** y fue redactado con versiones igualmente auténticas en español, francés, inglés y portugués. Años después, el Congreso argentino lo incorporó al derecho nacional mediante la **Ley 23.834**, sancionada el 13 de septiembre de 1990 y publicada en el Boletín Oficial el 10 de octubre de ese año. El acuerdo representa una fascinante postal de otra era: aquella en la que un indicativo, una frecuencia y unas ondas de radio podían convertir una habitación llena de equipos, cables y mapas en una verdadera ventana hacia América. Y ese mismo 14 de agosto de 1987 dejó además otra huella vinculada con Argentina: el **Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas** adoptó la resolución **A/AC.109/930** sobre la Cuestión de las Islas Malvinas, dentro de la serie de pronunciamientos que reclamaban una solución negociada de la controversia. Meses después, el 17 de noviembre, la Asamblea General aprobó la Resolución **42/19** por **114 votos a favor, 5 en contra y 36 abstenciones**, reiterando el llamado a Argentina y al Reino Unido a resolver la disputa mediante negociaciones. Así, aquel 14 de agosto de 1987 quedó atravesado por dos historias aparentemente lejanas pero unidas por una misma idea: **acortar distancias y mantener abiertos los caminos del diálogo.** #Radioaficionados #Radioafición #HamRadio #AmateurRadio #HistoriaDeLaRadio #Telecomunicaciones #Comunicaciones #HistoriaArgentina #Argentina #Lima1987 #OEA #CITEL #Malvinas #IslasMalvinas #Historia #MendozAntigua #RadioHistory #Telecommunications #WirelessHistory #HamRadioHistory #ArgentinaHistory


14 DE AGOSTO DE 1985: 530 HORAS CONTRA EL SILENCIO — EL DÍA QUE TERMINARON LOS TESTIMONIOS DEL JUICIO A LAS JUNTAS


El 14 de agosto de 1985 terminó una de las etapas más estremecedoras y decisivas de la recuperación democrática argentina: concluían las declaraciones testimoniales del histórico Juicio a las Juntas, la Causa 13/84. Desde el 22 de abril, durante casi cuatro meses, la sala de audiencias del Palacio de Justicia había escuchado relatos que permitieron reconstruir ante un tribunal civil el funcionamiento del aparato represivo ilegal de la última dictadura. Fueron 78 audiencias orales y públicas y unas 530 horas de testimonios. Declararon 833 personas: 546 hombres y 287 mujeres; entre ellas hubo 64 militares, 15 periodistas, 14 sacerdotes y 13 extranjeros, además de sobrevivientes de centros clandestinos, familiares de desaparecidos, funcionarios y otros testigos. La repercusión fue mundial: 672 periodistas y corresponsales siguieron el proceso y distintas investigaciones contabilizan la presencia de representantes de 158 medios extranjeros. Aquella inmensa prueba testimonial tenía detrás otro número monumental: la Fiscalía encabezada por Julio César Strassera, junto al fiscal adjunto Luis Gabriel Moreno Ocampo, había trabajado sobre centenares de casos provenientes, en buena medida, de la documentación reunida por la CONADEP y su informe Nunca Más. El juicio había comenzado a gestarse apenas recuperada la democracia: el 13 de diciembre de 1983, el presidente Raúl Alfonsín firmó el Decreto 158 ordenando el juzgamiento de los integrantes de las tres primeras juntas militares. El 14 de agosto de 1985, sin embargo, el juicio no terminaba: cerraba la etapa testimonial. Vendrían luego la acusación fiscal, que culminaría el 18 de septiembre con el célebre “Nunca Más” de Strassera, los alegatos de las defensas y finalmente la sentencia del 9 de diciembre de 1985, que condenó a cinco de los nueve excomandantes juzgados. Pero existe otro capítulo casi cinematográfico. Todo lo ocurrido ante los jueces fue registrado en video por Argentina Televisora Color, ATC, acumulando unas 530 horas de filmación. Mientras el país podía ver solamente breves fragmentos diarios —aproximadamente tres minutos y sin sonido—, las cámaras estaban construyendo involuntariamente uno de los archivos audiovisuales judiciales más extraordinarios de la historia argentina. Y cuando en abril de 1988 volvió a crecer el temor a nuevos levantamientos militares, integrantes de la Cámara Federal tomaron una decisión extraordinaria: 174 videocintas VHS con una copia del juicio fueron llevadas reservadamente a Noruega y depositadas en el Parlamento noruego para evitar que el registro pudiera desaparecer. Décadas después, aquellas cintas seguían allí y permitieron completar una nueva digitalización del material. Por eso aquel 14 de agosto de 1985 no fue simplemente el final de una serie de testimonios. Fue el día en que terminó de construirse, voz por voz y durante 530 horas, una parte esencial de la prueba histórica y judicial sobre el terrorismo de Estado. Sobrevivientes y familiares que durante años habían reclamado respuestas hablaron frente a jueces civiles, en democracia y ante los ojos del mundo. La dictadura había impuesto clandestinidad y silencio; el juicio respondió con testimonios, expedientes, cámaras y Justicia. #JuicioALasJuntas #14DeAgosto #Argentina1985 #RaulAlfonsin #JulioStrassera #MorenoOcampo #NuncaMas #Democracia #HistoriaArgentina #MemoriaVerdadYJusticia #DerechosHumanos #Causa13 #MendozAntigua #TrialOfTheJuntas #ArgentinaHistory #NeverAgain #HumanRights #Democracy #HistoricalMemory

**14 DE AGOSTO DE 1985: EL INV PUSO NOMBRE A LA DULZURA — CUANDO EL VINO ARGENTINO SE DIVIDIÓ EN SECO, ABOCADO Y DULCE**


El 14 de agosto de 1985 quedó escrita una pequeña pero fascinante página de la historia vitivinícola argentina. Ese día, el Instituto Nacional de Vitivinicultura dictó la **Resolución Nº 249**, una norma que estableció oficialmente una clasificación de los vinos según su contenido de azúcar y los agrupó en tres denominaciones que durante décadas formarían parte del lenguaje técnico y comercial del sector: **Vino Seco, Vino Abocado y Vino Dulce**. La existencia y fecha de aquella disposición están confirmadas por la propia normativa oficial del INV: cuando el organismo decidió actualizar el sistema en 2012 recordó expresamente que la Resolución 249, fechada el 14 de agosto de 1985, había establecido esas tres categorías. No era solamente una cuestión de palabras. Detrás de “seco”, “abocado” o “dulce” estaba la necesidad de fijar criterios objetivos para una industria en la que el azúcar residual influye directamente sobre el perfil gustativo del vino, su elaboración, conservación, análisis y comercialización. La norma de 1985 permaneció durante más de **27 años como una referencia fundamental de esa clasificación**, aunque durante ese período recibió modificaciones y normas complementarias; por ejemplo, el Boletín Oficial registra que la Resolución 321/1985 modificó aspectos de la propia 249/85. El gran cambio llegó el 28 de diciembre de 2012, cuando el INV dictó la Resolución 61/2012. El organismo explicó entonces que los avances tecnológicos de las bodegas, el perfeccionamiento de los métodos de elaboración y conservación y la necesidad de armonizar criterios con la normativa internacional hacían necesario adoptar nuevos parámetros. Aquella resolución derogó formalmente la histórica 249/85 y fijó una nueva clasificación: vino seco hasta 4 g/l de azúcares reductores —con una excepción vinculada a la relación entre azúcar residual y acidez que permitía llegar hasta 9 g/l—; abocado en determinados rangos hasta 30 g/l; y dulce por encima de 30 g/l. Fue publicada en el Boletín Oficial el 7 de enero de 2013. Pero la historia normativa siguió avanzando. En noviembre de 2025 el INV aprobó un enorme Digesto Normativo destinado a unificar y ordenar sus disposiciones, y entre las normas derogadas incluyó también a la Resolución 61/2012. Ese nuevo régimen entró en vigencia el **1 de enero de 2026**, por lo que tampoco corresponde tomar automáticamente los parámetros de 2012 como si describieran sin más toda la regulación vigente en la actualidad. Y aquí aparece el inconfundible sello mendocino de esta historia: aunque el INV es un organismo **nacional**, su sede central se encuentra en la Avenida San Martín 430 de la Ciudad de Mendoza, en el corazón de una provincia cuya identidad económica, cultural y paisajística está profundamente ligada a la vid y al vino. Así, aquel 14 de agosto de 1985, detrás de una aparentemente fría resolución administrativa, quedó registrado algo mucho más cotidiano: desde entonces, palabras que millones de argentinos leerían en botellas, cartas de vinos y bodegas —**seco, abocado y dulce**— tenían también una historia escrita en los archivos del Instituto Nacional de Vitivinicultura.

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14 DE AGOSTO DE 1984: LOS BLANCOS — CUANDO EL AGUA Y LA ENERGÍA DE MENDOZA ENTRARON AL TERRENO DEL DERECHO


El 14 de agosto de 1984, las páginas de Los Andes llevaron a los mendocinos una cuestión mucho más profunda que la construcción de una represa. Ese día el abogado y especialista en derecho de aguas Amílcar Atilio Moyano Dalla Torre publicó, en la página 4 del diario, un artículo cuyo título condensaba una discusión estratégica: “Los Blancos y el derecho provincial”. Apenas dos días antes había firmado otra nota, “Generación hidroeléctrica en Mendoza”, señal de que agua, energía y federalismo ocupaban entonces un lugar central en sus investigaciones. Moyano había sido profesor de Derecho de Aguas, investigador del Centro de Economía, Legislación y Administración del Agua y director del Instituto de Política Hídrica de Mendoza; además, desde fines de la década de 1970 venía estudiando el marco jurídico de la hidroelectricidad y los derechos de los Estados provinciales sobre sus fuentes energéticas. El protagonista de aquella discusión era Los Blancos, el gigantesco aprovechamiento proyectado sobre el río Tunuyán, en plena cordillera mendocina. En las formulaciones que décadas después llegarían a las normas nacionales y provinciales, el complejo quedó concebido con dos presas y dos centrales —Los Blancos I y Los Blancos II—, en la alta cuenca del Tunuyán, aproximadamente 44 kilómetros al oeste de La Consulta. Una resolución nacional de 2011 fijó para el conjunto una potencia proyectada de 485 MW, mientras documentos de la Legislatura mendocina destacaron que la obra permitiría no sólo producir electricidad sino también ordenar y mejorar el manejo del agua de riego del Tunuyán Superior. Pero detrás de las turbinas, los túneles y las presas aparecía una pregunta esencial para Mendoza: ¿qué derechos tenía la Provincia sobre el agua y la energía generada a partir de sus propios recursos naturales? La cuestión tenía raíces profundas. Mendoza contaba desde 1884 con su histórica Ley de Aguas y su Constitución establece que el agua del dominio público provincial está sometida a un régimen propio, con una estructura institucional de administración hídrica que se convirtió en una de las características distintivas de la provincia. Hay un detalle histórico extraordinario: Moyano escribió “Los Blancos y el derecho provincial” en 1984, diez años antes de la Reforma Constitucional de 1994, que incorporó expresamente al artículo 124 de la Constitución Nacional que corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en sus territorios. La discusión no terminó allí. En 2006 la Legislatura mendocina autorizó avanzar con la licitación de Los Blancos; en 2011 el proyecto ingresó al Programa Nacional de Obras Hidroeléctricas y años después volvió nuevamente a los planes oficiales. Por eso aquella página de Los Andes del 14 de agosto de 1984 es mucho más que una curiosidad de hemeroteca: es el testimonio de una vieja discusión mendocina que une agua, energía, federalismo, desarrollo productivo y derechos provinciales. Los Blancos nunca fue solamente el nombre de una presa proyectada: fue, y sigue siendo en la memoria de los grandes proyectos de Mendoza, una pregunta acerca de quién administra, aprovecha y decide el destino de uno de los bienes más preciados de esta tierra: el agua que baja de los Andes. #LosBlancos #RioTunuyan #AmilcarMoyano #HistoriaDeMendoza #Mendoza #ValleDeUco #AguaDeMendoza #DerechoDeAguas #Hidroelectricidad #Federalismo #RecursosNaturales #PatrimonioHidrico #HistoriaArgentina #MendozAntigua #LosBlancosProject #TunuyanRiver #MendozaHistory #WaterLaw #Hydropower #Federalism #WaterResources #ArgentineHistory #CuyoHistory

**14 DE AGOSTO DE 1892: ISMAEL MORENO — EL HOMBRE QUE PUSO EN PARTITURA EL ALMA DE CUYO**


Un 14 de agosto de 1892 nacía en Mendoza Victoriano Ismael Moreno, músico, compositor, director y uno de los grandes recopiladores del folclore cuyano. Desde comienzos del siglo XX dedicó su vida a rescatar y difundir tonadas, cuecas, gatos y otros géneros que formaban parte de la memoria popular de Mendoza. En 1936 publicó su histórico *Cancionero Mendocino*, integrado por veinte piezas musicales de diferentes géneros y las letras de otras ocho canciones recopiladas, una obra que hoy constituye una referencia fundamental para comprender el patrimonio musical de la provincia. Ese mismo año su trayectoria quedó vinculada al nacimiento de la Fiesta Nacional de la Vendimia: fuentes biográficas indican que el Gobierno mendocino le confió su organización artística, mientras que los registros oficiales señalan que aquella histórica celebración reunió el 18 de abril de 1936 a unas 25.000 personas en el estadio de Gimnasia y Esgrima y coronó a Delia Larrive Escudero como primera reina nacional. Investigadores de la música argentina consideran a Moreno uno de los grandes artífices de la consolidación del repertorio tradicional cuyano durante el siglo XX. Murió en Buenos Aires el 14 de marzo de 1968, pero dejó algo mucho más poderoso que una colección de partituras: **preservó sonidos, versos y melodías que todavía forman parte de la identidad de Mendoza.** #IsmaelMoreno #FolcloreCuyano #MusicaCuyana #TonadaCuyana #HistoriaDeMendoza #Vendimia #Mendoza #Cuyo #MendozAntigua #ArgentineFolklore #CuyoMusic #MendozaHistory #CulturalHeritage #ArgentineMusic


**14 DE AGOSTO DE 1968: LÍBER ARCE — LA BALA QUE CONVIRTIÓ A UN ESTUDIANTE EN SÍMBOLO DE TODO URUGUAY**


El 14 de agosto de 1968 Uruguay despertó con una noticia que marcaría para siempre la historia de su movimiento estudiantil: en el Hospital de Clínicas de Montevideo moría Líber Walter Arce Risotto, estudiante vinculado a la Facultad de Odontología de la Universidad de la República y militante estudiantil, víctima de las heridas provocadas por un disparo policial recibido dos días antes. El 12 de agosto, Arce participaba de una movilización en las inmediaciones de la Facultad de Veterinaria, en medio de las protestas que reclamaban, entre otras demandas, mejoras presupuestarias para la educación pública y condiciones más accesibles para el transporte estudiantil. Uruguay atravesaba entonces una etapa de creciente conflictividad social y endurecimiento político bajo la presidencia de Jorge Pacheco Areco, cuyo gobierno había implantado desde junio las llamadas Medidas Prontas de Seguridad. Aquella mañana del 12 de agosto la represión alcanzó a los manifestantes y una bala hirió gravemente a Líber. Fue trasladado al Hospital de Clínicas, donde los médicos intentaron salvarlo, pero el 14 de agosto su vida se apagó. Su muerte produjo una conmoción gigantesca: el velatorio se realizó en la Universidad de la República y una multitud acompañó sus restos hasta el Cementerio del Buceo, convirtiendo el funeral en una enorme manifestación de duelo y protesta. Líber pasó a ser recordado como el primer mártir estudiantil de aquel período represivo, pero desgraciadamente no sería el último. Apenas unas semanas después, en septiembre de 1968, la violencia volvería a golpear al movimiento estudiantil uruguayo con las muertes de Hugo de los Santos y Susana Pintos. Desde entonces, cada 14 de agosto generaciones de estudiantes uruguayos recuerdan a Líber y a quienes posteriormente fueron asesinados o desaparecidos en el marco de la represión política: nació así el Día de las y los Mártires Estudiantiles, una jornada convertida en símbolo de memoria, defensa de la educación pública, autonomía universitaria y libertades democráticas. Y aunque aquella tragedia ocurrió al otro lado del Río de la Plata, su significado encuentra un profundo eco en la historia argentina y también mendocina: pocos años más tarde los estudiantes de Mendoza tendrían una participación activa en las movilizaciones sociales que desembocaron en el Mendozazo de abril de 1972, mientras que la persecución política terminaría alcanzando también a integrantes de la comunidad universitaria provincial durante los años siguientes. A 58 años de aquella jornada, el nombre de Líber Arce permanece mucho más allá de una fotografía en blanco y negro o de una fecha en el calendario: representa a una generación latinoamericana que convirtió las universidades, las calles y las aulas en escenarios de discusión política, participación social y defensa de derechos. Cada 14 de agosto Uruguay vuelve a pronunciar aquellos nombres para impedir que el tiempo los borre. Porque algunas muertes terminan una vida, pero comienzan una memoria. #LíberArce #LiberArce #14DeAgosto #MártiresEstudiantiles #MovimientoEstudiantil #HistoriaDeUruguay #Uruguay1968 #MemoriaHistórica #EducaciónPública #UniversidadPública #DerechosHumanos #HistoriaLatinoamericana #Mendoza #Mendozazo #MendozAntigua #StudentMartyrs #StudentMovement #UruguayHistory #HistoricalMemory #PublicEducation #HumanRights #LatinAmericanHistory #NeverForget


jueves, 13 de agosto de 2026

13 DE AGOSTO DE 1974: ARGENTINA ENTRÓ EN EL DEBATE CONSTITUCIONAL CHILENO — ¿SE PODÍA SER CHILENO Y ARGENTINO A LA VEZ?


El 13 de agosto de 1974, en plena dictadura de Augusto Pinochet, Argentina apareció inesperadamente como ejemplo jurídico durante uno de los debates que terminarían formando parte de la historia constitucional chilena. Aquel día se celebró la sesión N.º 62 de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución —la célebre Comisión Ortúzar—, dedicada a un asunto mucho más complejo de lo que podía parecer: quién era chileno, cuándo podía perderse esa condición y qué ocurría cuando una misma persona quedaba vinculada jurídicamente a dos países. La discusión giró alrededor de la doble nacionalidad y de una tesis impulsada por Sergio Díez: una persona podía conservar una nacionalidad en condición “pasiva” mientras otra permanecía “activa”, es decir, produciendo los principales efectos jurídicos en el país al cual se encontraba vinculada. En ese intercambio intervino el profesor Fernando Albónico, quien introdujo directamente el caso argentino: señaló que un chileno podía nacionalizarse argentino y que ello no significaba necesariamente que todos sus actos quedaran sometidos automáticamente a la legislación argentina, porque determinados efectos jurídicos dependían también del domicilio y de los actos realizados por la persona. Albónico defendía además una posición diferente de la tesis de Díez: bajo el régimen constitucional chileno entonces vigente, quien se naturalizaba voluntariamente en otro país perdía la nacionalidad chilena. El tema era especialmente sensible porque la Constitución chilena de 1925 establecía precisamente que la nacionalidad se perdía por naturalización en un país extranjero. Aquellas discusiones no fueron una simple curiosidad académica: seis años después, la Constitución de 1980 mantuvo como regla la pérdida de la nacionalidad chilena por nacionalización extranjera, aunque incorporó excepciones para determinados casos en que otra nacionalidad se adquiriera sin renunciar a la chilena o como requisito para permanecer en otro país o alcanzar igualdad en derechos civiles. Décadas más tarde, Chile volvió a modificar profundamente esta cuestión: la reforma constitucional de 2005 eliminó la naturalización extranjera como pérdida automática y estableció que la nacionalidad chilena se pierde por renuncia voluntaria ante autoridad competente, siempre que previamente exista otra nacionalidad. Por eso aquel 13 de agosto de 1974 resulta históricamente llamativo: Argentina no participó oficialmente de la reunión ni se firmó tratado alguno, pero apareció dentro de una discusión constitucional chilena como el ejemplo concreto para preguntarse algo que atravesaba fronteras, familias y migraciones: ¿puede una persona pertenecer jurídicamente a dos naciones al mismo tiempo? Importante: aquel día no se sancionó ninguna ley. Fue un debate constitucional registrado oficialmente en las actas de la Comisión Ortúzar. #Chile #Argentina #HistoriaDeChile #HistoriaArgentina #13DeAgosto #ComisionOrtuzar #ConstitucionDe1980 #Nacionalidad #DobleNacionalidad #HistoriaPolitica #MemoriaHistorica #MendozAntigua #ChileHistory #ArgentinaHistory #ChileanHistory #ConstitutionalHistory #DualNationality #Citizenship #SouthAmericanHistory. IMAGEN: 
Augusto Pinochet saluda a Enrique Ortúzar, Presidente de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución 


13 DE AGOSTO DE 2003: LA CORDILLERA PASÓ FACTURA — CAMIONES SOBRE EL HIELO Y UN TREN DE US$130 MILLONES —


El 12 y 13 de agosto de 2003, Santiago de Chile fue escenario de la XXXIII Reunión del Grupo Técnico Mixto Chileno-Argentino, organismo binacional creado en 1992 para impulsar la integración física entre ambos países. Participaron autoridades nacionales y representantes de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca y Neuquén. La delegación mendocina estuvo encabezada por el gobernador Roberto Iglesias, acompañado por el ministro de Economía Gabriel Fidel y el director de Vialidad Jorge Mastracusa. El acta oficial dejó registrada una escena tan cotidiana como peligrosa en la alta montaña: desde las 18:00 de Chile —19:00 de Argentina— la calzada del Sistema Cristo Redentor comenzaba a congelarse, incluso sin nevadas. Al no poder exigirse cadenas en todos los ejes, numerosos camiones perdían adherencia, se deslizaban y terminaban obstruyendo el corredor, paralizando también a automóviles y colectivos. Para medir la verdadera dimensión del problema, ambos países acordaron confeccionar estadísticas con el flujo vehicular por hora, la cantidad de incidentes, la duración promedio de cada interrupción y, en un detalle extraordinario, el costo económico provocado por cada camión que bloqueaba la ruta. La agenda no se limitó al diagnóstico. Chile preparaba mejoras entre Los Andes y el túnel Cristo Redentor, con reparación de losas, repavimentación, nuevos cobertizos, señalización y elementos de seguridad; además, desde 2002 funcionaba una estación meteorológica en Portillo. Argentina había adjudicado dos cobertizos cercanos a Polvaredas y Penitentes por US$3,3 millones, proyectaba repavimentar el tramo Uspallata-límite y continuaba las tareas de conservación invernal junto con Mendoza. El Paso Pehuenche ya aparecía como alternativa estratégica: se pavimentaba el camino entre Bardas Blancas y la frontera mediante un convenio con la provincia, con una inversión acumulada cercana a US$2 millones. También se ratificó la importancia del antiguo túnel ferroviario Caracoles-Las Cuevas, rehabilitado entre 1996 y 1997 para funcionar como vía carretera auxiliar ante emergencias o congestiones del túnel principal. Pero el proyecto más ambicioso miraba hacia los rieles. El Ferrocarril Trasandino Central, que había unido Mendoza y Los Andes desde 1910 y cuyo servicio de cargas fue clausurado en 1984, volvía a ser evaluado. El BID ofrecía asistencia técnica para estudiar su factibilidad y la empresa mendocina Tecnicagua había firmado un convenio con el BICE para recibir asesoramiento sobre el financiamiento de una infraestructura calculada entonces en US$130 millones. Argentina y Chile incluso analizaban crear una concesión única para ambos lados de la Cordillera. Aquel documento permite reconstruir una postal profundamente mendocina: dos países, gobernadores, embajadores, técnicos y organismos internacionales intentando resolver cómo vencer al hielo, recuperar el tren y calcular, dólar por dólar, cuánto costaba cada camión atravesado en el camino. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #CristoRedentor #PasoInternacional #CordilleraDeLosAndes #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #TunelCaracoles #PasoPehuenche #IntegracionBinacional #Argentina #Chile #MendozaHistory #AndesHistory #TransandineRailway #ArgentinaChile #MountainPass #RailwayHistory


MAPA DE LA CIUDAD DE MENDOZA: 52,7 KM² DONDE EL DESIERTO SE CONVIRTIÓ EN BOSQUE Y AMÉRICA PREPARÓ SU LIBERTAD


Este mapa representa mucho más que el centro político de Mendoza: muestra el pequeño territorio donde una cultura milenaria del agua venció al desierto, José de San Martín preparó una de las mayores epopeyas de América y una ciudad destruida por un terremoto volvió a levantarse con una identidad urbana única. Una aclaración fundamental: el Departamento Capital no comprende todo el Gran Mendoza, sino su núcleo histórico, institucional y administrativo. Limita al norte y al oeste con Las Heras, al sur con Godoy Cruz y al este con Guaymallén, integrándose sin interrupciones visibles a una metrópoli que también alcanza Maipú y Luján de Cuyo. Según los resultados definitivos del Censo 2022, Capital posee 52,7 km² —52.700.000 m²—, lo que la convierte en el departamento territorialmente más pequeño de la provincia. Sin embargo, en ese espacio reducido residían 127.160 personas: 66.811 mujeres y 60.349 varones. Su densidad alcanzaba 2.412,9 habitantes por km², la segunda más elevada de Mendoza, apenas detrás de Godoy Cruz. Concentraba aproximadamente el 6,2% de la población provincial y ocupaba el octavo lugar entre los dieciocho departamentos por cantidad de habitantes. En 2010 había registrado 115.041 residentes; durante los doce años siguientes sumó 12.119 personas, un crecimiento del 10,5%, inferior al 17,5% alcanzado por el conjunto provincial. El perfil demográfico muestra una Capital relativamente madura: el 18,2% de sus habitantes tenía menos de 15 años, el 65,8% se encontraba entre los 15 y los 64 y el 16% tenía 65 años o más. Del total censado, 123.715 personas vivían en viviendas particulares, 3.434 en viviendas colectivas y 11 fueron registradas en situación de calle durante la noche de referencia del operativo censal. También residían 6.588 personas nacidas en otros países, alrededor del 5,3% de quienes habitaban viviendas particulares. Los datos permiten observar además una ciudad con fuerte peso educativo: 40.877 personas asistían a algún establecimiento; entre ellas, 9.247 cursaban estudios universitarios de grado y 1.820 realizaban especializaciones, maestrías o doctorados. Entre la población de 14 años o más, 67.508 personas integraban la población económicamente activa: 60.960 estaban ocupadas y 6.548 buscaban empleo. En ese mismo grupo, el 72,7% tenía obra social, prepaga o PAMI, mientras que el 24,7% no contaba con ninguna de esas coberturas ni con un plan estatal. En infraestructura domiciliaria, el 97,1% de la población en viviendas particulares disponía de agua por cañería dentro de la casa y el 96,4% utilizaba agua procedente de la red pública. El 84,1% vivía en hogares con conexión a internet, el 93,2% tenía teléfono celular con acceso a la red y el 69,1% disponía de computadora o tableta. Otro dato social revelador es que solo el 48,6% de los hogares capitalinos era propietario de la vivienda y del terreno que ocupaba, la proporción más baja entre los departamentos mendocinos relevados por aquel indicador censal. Políticamente, Capital se organiza en doce secciones y no en distritos. Las seis primeras se extienden desde la avenida Boulogne Sur Mer hacia el este y las secciones Séptima a Duodécima, hacia el oeste. Sus denominaciones oficiales son Parque Central, Barrio Cívico, Parque O’Higgins, Cuarta Este y Cuarta Oeste, Residencial Sur, Residencial Norte, Residencial Parque, Aeroparque, Parque General San Martín, Residencial Los Cerros, San Agustín y Piedemonte. La Cuarta Sección se representa dividida en Este y Oeste; por esa razón el mapa posee trece áreas coloreadas, aunque continúan siendo doce secciones numeradas. Mucho antes de la llegada española, este territorio formaba parte del Valle de Huentata o Huentota, habitado por los huarpes y alcanzado por la expansión meridional del Tahuantinsuyo. Sus habitantes desarrollaron y perfeccionaron una red de canales para conducir el agua en un ambiente semidesértico. El 2 de marzo de 1561, Pedro del Castillo fundó la “Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja” alrededor de la actual plaza Pedro del Castillo. Mendoza perteneció a la Capitanía General de Chile hasta 1776, cuando fue incorporada al Virreinato del Río de la Plata. Su ubicación la convirtió en escala estratégica de los intercambios entre Buenos Aires, Santiago de Chile y Lima. Entre 1814 y 1817, la presencia de José de San Martín como gobernador-intendente de Cuyo y organizador del Ejército de los Andes transformó a Mendoza en uno de los grandes escenarios de la independencia sudamericana. El 20 de marzo de 1861, un terremoto devastó la ciudad colonial y obligó a construir un nuevo núcleo más hacia el oeste. De aquella reconstrucción surgieron las calles anchas, la gran plaza Independencia y las cuatro plazas ubicadas en sus diagonales —España, Italia, Chile y San Martín—, concebidas también como espacios abiertos en una región sísmica. En 1885 llegó el ferrocarril y en 1896 comenzó a tomar forma el antiguo Parque Público del Oeste, actual Parque General San Martín, cuyo proyecto original fue trazado por el paisajista francés Charles Thays. La combinación de acequias, arboleda, calles amplias y veredas generosas consolidó la célebre “ciudad-bosque”: un oasis urbano en una región que recibe, en promedio, apenas unos 220 milímetros de lluvia al año. La Capital se encuentra a poco más de 750 metros sobre el nivel del mar; posee clima seco, veranos calurosos con tormentas ocasionales, inviernos fríos, heladas y la irrupción del característico viento Zonda. Su economía está dominada por los servicios: administración pública, comercio, finanzas, salud, educación, hotelería, gastronomía, actividades culturales, tecnología y turismo. Aquí se concentran la Casa de Gobierno, la Legislatura, los tribunales, sedes universitarias, hospitales, bancos, comercios y buena parte de la vida institucional de la provincia. En 1987, la Organización Internacional de la Vid y el Vino declaró a Mendoza “Capital Internacional del Vino”; desde 2005 forma parte además de la red Great Wine Capitals. Aunque la mayoría de las grandes bodegas y viñedos se encuentra en Maipú, Luján de Cuyo y otros departamentos, la Capital funciona como vidriera urbana del vino mediante vinerías, restaurantes, degustaciones y actividades culturales. Para conocerla, un recorrido esencial puede comenzar en la plaza Independencia y la Peatonal Sarmiento, continuar por las plazas España, Italia, Chile y San Martín, el Teatro Independencia, el Pasaje San Martín y el Mercado Central; avanzar luego hacia el Área Fundacional, la plaza Pedro del Castillo, el Museo del Área Fundacional, las Ruinas de San Francisco, el Museo Casa de San Martín, el Paseo Alameda y el Parque O’Higgins; y finalizar en el Parque General San Martín, sus históricos Portones, el lago, el Rosedal y el Cerro de la Gloria con el Monumento al Ejército de los Andes. También merecen visitarse el Barrio Cívico y el Memorial de la Bandera, el Parque Central y la Nave Cultural, el Museo Municipal de Arte Moderno, la avenida Arístides Villanueva, la calle Juan B. Justo y los circuitos del piedemonte. El Bus Turístico permite unir varios de estos lugares mediante un sistema de ascenso y descenso en sus paradas, mientras que gran parte del microcentro puede recorrerse caminando o en bicicleta. Llegar a Mendoza es sencillo: desde Buenos Aires, San Luis y el este argentino se ingresa principalmente por la Ruta Nacional 7; desde San Juan, por la Ruta Nacional 40 y el Acceso Norte; desde el sur provincial y la Patagonia, por la RN 40 y sus conexiones; y desde Chile, por el corredor internacional de la RN 7, Uspallata y el Sistema Cristo Redentor. El Aeropuerto Internacional Gobernador Francisco Gabrielli, conocido como El Plumerillo, se encuentra en Las Heras, a unos 11 kilómetros del centro, junto al Acceso Norte. Por carretera, Capital está aproximadamente a 167 km de San Juan, 260 km de San Luis, 617 km de La Rioja, 670 km de Córdoba, 855 km de Neuquén, 885 km de Santa Fe, 1.005 km de San Miguel de Tucumán, 1.050 km de la Ciudad de Buenos Aires, 1.227 km de Salta y 1.345 km de San Salvador de Jujuy; las distancias pueden variar ligeramente según el acceso o itinerario elegido. Mendoza Capital es diminuta en el mapa, pero inmensa en significado: fue valle huarpe, ciudad colonial, cuartel espiritual de la libertad americana, ruina sísmica, laboratorio de reconstrucción y finalmente oasis, bosque, universidad, centro político y puerta de entrada a los Andes. En apenas 52,7 km² late una de las historias urbanas más extraordinarias de la Argentina.m#Mendoza #CiudadDeMendoza #MendozAntigua #CapitalMendocina #HistoriaDeMendoza #CiudadBosque #CapitalInternacionalDelVino #CulturaDelAgua #Acequias #JoséDeSanMartín #EjércitoDeLosAndes #TurismoMendoza #PatrimonioMendocino #ArgentinaHistórica #MendozaArgentina #CityOfMendoza #WineCapital #AndesHistory #UrbanHeritage #TravelArgentina


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