sábado, 25 de abril de 2026

Mendoza, 1944: el aviso del Conservatorio D’Andrea que revela una ciudad educada al compás de la música


En 1944, Mendoza encontraba en sus diarios un aviso que hablaba de una ciudad donde la música ocupaba un lugar cada vez más importante en la vida cultural. El Instituto Profesional de Música – Conservatorio D’Andrea, ubicado en Rioja 1768, anunciaba su curso oficial de marzo de 1944, bajo la dirección de Salvador Petronio. La propuesta educativa incluía materias centrales para la formación musical: teoría, solfeo, piano, canto y armonía, además de clases de violín y guitarra a cargo de los profesores Álvaro Espinosa y Pedro F. Alcaraz. Las inscripciones se recibían los miércoles y sábados, de 9 a 12 horas, una organización que muestra el carácter formal y sistemático de la enseñanza musical de la época. El aviso no era una simple publicidad. Era parte de un proceso más amplio: durante las primeras décadas del siglo XX, Mendoza vivió una notable expansión de academias, conservatorios e institutos dedicados a la formación artística. Una memoria histórica sobre la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Cuyo señala que la filial mendocina del Conservatorio D’Andrea inició sus actividades en 1921, dirigida inicialmente por Aggeo Ascolese, y que desde 1940 tuvo como director a Salvador Petronio; además, llegó a contar con sucursales en departamentos mendocinos y también en San Juan y San Luis. Ese crecimiento musical dialogaba con otro hecho decisivo: la creación de la Universidad Nacional de Cuyo en 1939, que comenzó sus actividades con instituciones como la Academia de Bellas Artes, el Conservatorio de Música y Arte Escénico y la Escuela de Lenguas Vivas. Según estudios publicados por la propia UNCuyo, el Conservatorio de Música y Arte Escénico inició sus actividades en 1940, con enseñanza de instrumentos de cuerda, piano, órgano, canto, solfeo, armonía e historia de la música, entre otras materias. En ese contexto, el Conservatorio D’Andrea formaba parte de una red de enseñanza privada que acompañaba la demanda de formación musical en la provincia. Sus cursos ofrecían herramientas fundamentales para quienes aspiraban a cantar, tocar un instrumento, leer partituras, comprender la armonía o ingresar a un camino profesional dentro de la música. La imagen publicitaria también tiene valor estético: la figura con el arpa, el diseño ornamental y la composición tipográfica remiten a una época en la que la educación musical se asociaba con disciplina, sensibilidad artística y prestigio cultural. Por eso, este aviso de 1944 es mucho más que una inscripción a clases. Es una pequeña puerta a la Mendoza musical de mediados del siglo XX: una ciudad donde el piano, el canto, el violín, la guitarra y el solfeo formaban parte de una aspiración cultural profunda. En esa dirección de Rioja 1768, entre horarios de inscripción y nombres de profesores, todavía resuena una Mendoza que aprendía a educar el oído, la voz y la memoria. #MendozaAntigua #ConservatorioDAndrea #SalvadorPetronio #Mendoza1944 #HistoriaDeMendoza #MúsicaEnMendoza #EducaciónMusical #Rioja1768 #Piano #Canto #Violín #Guitarra #Solfeo #Armonía #CulturaMendocina #OldMendoza #MusicHistory #VintageArgentina #MusicEducation #CulturalMemory

Villa Urquiza: la casa de 1872 que sobrevivió al paso del barrio y del tiempo


En 1989, el investigador, escritor y fotógrafo Luis Alposta dejó registrada una imagen cargada de memoria barrial: la considerada casa más antigua de Villa Urquiza, ubicada en Díaz Colodrero 2495 y fechada hacia 1872. La ficha publicada por Buenos Aires Historia confirma esos datos y la atribuye a la fotografía de Alposta. La escena muestra una vivienda que parece pertenecer a otra Buenos Aires: una casa baja, retirada de la línea municipal, con jardín, rejas, árboles podados y una arquitectura sencilla que todavía conserva el aire de las antiguas quintas y residencias suburbanas. No es una postal monumental, sino algo más valioso: un resto visible de la vida cotidiana de un barrio antes de su gran transformación urbana. Villa Urquiza nació oficialmente el 2 de octubre de 1887 con el nombre de Villa Catalinas, vinculada a la empresa Muelle de las Catalinas, que compró tierras en la zona para extraer tierra destinada al relleno de áreas bajas cercanas al puerto. Luego esos terrenos comenzaron a lotearse y a poblarse. En 1901, por pedido de los vecinos —muchos de ellos de origen entrerriano—, la villa adoptó el nombre de General Urquiza, en homenaje a Justo José de Urquiza. Ese dato vuelve aún más significativa a esta casa: si realmente data de 1872, sería anterior a la fundación formal del barrio y pertenecería a una etapa previa, cuando la zona todavía era conocida como La Loma y conservaba rasgos de periferia, quintas, hornos de ladrillo y terrenos poco urbanizados. Un trabajo académico que cita a Alposta recuerda que Villa Urquiza ingresó al sistema de cuadrículas en 1887, con 66 manzanas, y que luego creció hasta convertirse en un barrio plenamente integrado a la ciudad. La llegada del ferrocarril también fue decisiva para su desarrollo. En 1889, el actual ramal José León Suárez del Ferrocarril Mitre estableció una estación en la zona, cerca de las actuales Monroe y Bauness, impulsando el crecimiento residencial y comercial del barrio. Por eso, esta imagen no muestra solamente una casa antigua. Muestra una supervivencia. En sus muros, en su techo inclinado, en su jardín y en esa vereda tranquila, aparece una Villa Urquiza anterior al auge inmobiliario, al tránsito intenso y a la verticalización del paisaje urbano. La vivienda de Díaz Colodrero 2495 funciona como una pequeña cápsula de tiempo: recuerda que los barrios no nacen de golpe, sino por capas. Primero fueron caminos, quintas, trabajadores, ladrillos, estaciones, vecinos y casas. Después llegaron las avenidas, los comercios, los edificios y la ciudad moderna. Pero en fotografías como esta todavía puede escucharse el pulso de aquel origen silencioso. #VillaUrquiza #BuenosAiresAntigua #DíazColodrero #CasaAntigua #LuisAlposta #HistoriaPorteña #BuenosAires1989 #VillaUrquiza1872 #MemoriaBarrial #PatrimonioUrbano #ArquitecturaAntigua #BarriosPorteños #ColecciónHistórica #OldBuenosAires #HistoricBuenosAires #UrbanHeritage #NeighborhoodMemory #VintageArgentina #BuenosAiresHistory

1891 - Cliff Palace: la ciudad suspendida bajo la roca que aún guarda el eco de los pueblos ancestrales


Bajo la sombra monumental de un acantilado, Cliff Palace se levanta como una de las construcciones más extraordinarias del antiguo suroeste norteamericano. Ubicado en el Parque Nacional Mesa Verde, en Colorado, este complejo fue edificado por los pueblos ancestrales Pueblo entre aproximadamente 1190 y 1260, y es considerado la vivienda en acantilado más grande y célebre del parque. Su escala todavía sorprende: estudios recientes del National Park Service indican que Cliff Palace cuenta con unas 150 habitaciones y 23 kivas, espacios circulares subterráneos o semisubterráneos vinculados a funciones ceremoniales, sociales y comunitarias. Aunque muchas descripciones antiguas hablaron de unas 200 personas, la estimación oficial actual señala que habría albergado aproximadamente a 100 habitantes. Las construcciones fueron realizadas con arenisca, mortero y vigas de madera, utilizando recursos disponibles en el paisaje. Los bloques eran modelados con herramientas de piedra más dura, muchas veces obtenida de cauces y lechos de ríos. El resultado fue una arquitectura adaptada al ambiente: protegida por el alero rocoso, integrada al acantilado y organizada en varios niveles. Dentro del Parque Nacional Mesa Verde existen más de 600 viviendas en acantilados, pero la mayoría son muy pequeñas: cerca del 75 % posee entre una y cinco habitaciones. Por eso, Cliff Palace destaca como una obra excepcional, no solo por su tamaño, sino también por su posible importancia ceremonial, política o comunitaria dentro de la región. La imagen también tiene un valor histórico propio. Fue tomada en 1891 por el investigador sueco Gustaf Nordenskiöld, quien recorrió Mesa Verde, excavó, dibujó y fotografió numerosos sitios. El Servicio de Parques Nacionales lo reconoce como una de las primeras figuras científicas en estudiar sistemáticamente la región y señala que su libro The Cliff Dwellers of the Mesa Verde fue uno de los primeros registros extensos, escritos y fotográficos, de estas viviendas en acantilados. Cliff Palace no es solo una ruina antigua. Es una memoria de piedra suspendida entre la tierra y el cielo. Sus muros hablan de una sociedad que dominó la arquitectura, el trabajo comunitario, la adaptación al paisaje y la vida ceremonial. Más de siete siglos después, ese palacio bajo la roca sigue recordando que los pueblos originarios de Mesa Verde no solo habitaron el territorio: lo transformaron en una obra de ingeniería, espiritualidad y permanencia. #CliffPalace #MesaVerde #PueblosAncestrales #AncestralPuebloans #ColoradoHistory #HistoriaIndígena #PatrimonioMundial #ArquitecturaAncestral #ViviendasEnAcantilados #GustafNordenskiöld #Arqueología #HistoriaDeAmérica #AncientArchitecture #MesaVerdeNationalPark #NativeAmericanHistory #Archaeology #CliffDwellings #CulturalHeritage

Mendoza, 1926: procesión, fe y multitud en las calles bajo la nueva fiesta de Cristo Rey


En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una intensa jornada religiosa que reunió a una enorme cantidad de fieles en las calles y en los templos principales de la ciudad. La crónica, publicada bajo el título “Notas de culto”, relata los actos celebrados con motivo de la visita pastoral del Obispo Diocesano, una práctica mediante la cual la autoridad eclesiástica recorría parroquias, impartía bendiciones, predicaba y tomaba contacto directo con la comunidad católica. La jornada incluyó una solemne procesión de penitencia destinada a ganar el Jubileo concedido por el papa Pío XI, recordando la tradición jubilar de la Iglesia, asociada a tiempos especiales de oración, conversión y perdón. La multitud partió desde el templo de La Merced, avanzó hacia Loreto y luego se dirigió a San Francisco, acompañada por la banda de música de los scouts. La imagen muestra la nave de la iglesia de La Merced durante el acto religioso. En la imagen se distingue el interior del templo colmado de fieles, en una escena que transmite recogimiento, solemnidad y participación popular. El momento más destacado ocurrió en la iglesia de San Francisco, donde se congregó una gran cantidad de personas. Allí, el Obispo Diocesano dirigió la palabra al pueblo católico y vinculó la celebración con el mensaje de Cristo Rey, afirmando que su reinado perdura a través de los siglos y que esa fiesta tenía como finalidad encender en los corazones la verdadera paz cristiana. Este detalle es especialmente significativo porque la fiesta de Cristo Rey había sido instituida muy poco antes, el 11 de diciembre de 1925, por el papa Pío XI mediante la encíclica Quas Primas. El Vaticano conserva el texto de esa encíclica, donde Pío XI estableció la celebración litúrgica dedicada a Cristo Rey como respuesta espiritual a los conflictos, tensiones y secularización del mundo moderno. La crónica también menciona la bendición apostólica, la clausura de una misión religiosa dada por orden del Obispo y la posterior bendición con el Santísimo Sacramento. Todo concluyó con el canto del Himno al Sagrado Corazón, entonado por los fieles reunidos. Los templos mencionados forman parte de una geografía religiosa muy arraigada en la historia mendocina. La Basílica de San Francisco, ubicada en el centro de la ciudad, fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 528 del 30 de junio de 1938, según el portal educativo del Gobierno de Mendoza. Además, la Orden Franciscana Argentina recuerda su importancia dentro del patrimonio religioso mendocino. Por eso,  1926 no es solo una nota de vida religiosa. Es una ventana a la Mendoza de entreguerras, a una ciudad donde las iglesias, las procesiones, las visitas pastorales y las grandes celebraciones católicas seguían marcando el ritmo público de la comunidad. En esas calles recorridas por fieles, en la nave de La Merced y en la multitud reunida en San Francisco, aparece una Mendoza profundamente atravesada por la fe, la tradición y la vida colectiva. #MendozaAntigua #NotasDeCulto #Mendoza1926 #CristoRey #PíoXI #QuasPrimas #IglesiaDeLaMerced #SanFranciscoMendoza #HistoriaDeMendoza #Procesión #FeYCultura #PatrimonioReligioso #HistoriaCatólica #CuyoAntiguo #ReligiousHistory #CatholicHistory #ChristTheKing #HistoricMendoza #FaithAndMemory #VintageArgentina


San Telmo, 1890: la esquina de Defensa y San Juan cuando Buenos Aires todavía respiraba a barrio antiguo


Hacia 1890, la esquina de Defensa y San Juan, en el barrio de San Telmo, ofrecía una imagen muy distinta a la Buenos Aires actual. La fotografía, atribuida a la Colección Witcomb del Archivo General de la Nación y difundida con colaboración de Rumbo Sur, permite asomarse a una ciudad de casas bajas, muros encalados, calles todavía ásperas y una vida barrial que transcurría en la vereda. 
San Telmo es uno de los barrios históricos del sur porteño. El Gobierno de la Ciudad recuerda que durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse hacia esa zona, conocida como el Alto de San Pedro, y vinculada al culto de San Pedro González Telmo, patrono del antiguo convento de Santo Domingo. También fue llamado “barrio del puerto”, por su relación con la vida ribereña y mercantil de la ciudad temprana. La calle Defensa forma parte del núcleo histórico porteño. Su traza conecta el centro antiguo con San Telmo y Barracas, y todavía hoy conserva un fuerte valor patrimonial y cultural. En sus alrededores sobreviven casas, patios, pasajes y edificios que recuerdan la Buenos Aires del siglo XIX, como el Pasaje Defensa, antigua residencia de la familia Ezeiza, construida en la década de 1880. La imagen es valiosa porque muestra una Buenos Aires en transición. No aparece la ciudad monumental de las grandes avenidas ni la postal turística contemporánea, sino una esquina cotidiana: vecinos en la puerta, paredes marcadas por el tiempo, rieles en la calzada y una arquitectura que habla de oficios, comercio, viviendas familiares y vida de barrio. La Colección Witcomb tiene una importancia enorme para la memoria visual argentina. Educ.ar la define como el archivo fotográfico más antiguo del país, actualmente integrado al patrimonio del Archivo General de la Nación, con imágenes de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El Museo Nacional de Bellas Artes también destaca al Estudio Witcomb como uno de los grandes establecimientos pioneros de la fotografía en la Argentina, impulsado por Alejandro S. Witcomb. Por eso, esta fotografía no es solo una vista antigua de una esquina. Es un documento urbano: muestra cómo era San Telmo antes de convertirse en símbolo patrimonial, turístico y cultural. En esa fachada gastada, en los vecinos detenidos frente a la puerta y en la calle todavía desnuda de modernidad, aparece una Buenos Aires íntima, popular y casi perdida. Mirar esta imagen es viajar a una ciudad que todavía caminaba al ritmo de sus esquinas. Defensa y San Juan, hacia 1890, no eran apenas dos calles: eran parte de la memoria viva del sur porteño. #SanTelmo #BuenosAiresAntigua #DefensaYSanJuan #ColecciónWitcomb #ArchivoGeneralDeLaNación #RumboSur #HistoriaPorteña #BuenosAires1890 #BarriosPorteños #PatrimonioUrbano #MemoriaVisual #FotografíaHistórica #OldBuenosAires #SanTelmoHistory #HistoricBuenosAires #UrbanMemory #VintageArgentina #ArgentineHistory

25 de abril: el día para mirar a los pingüinos antes de que el hielo guarde silencio


Cada 25 de abril se conmemora el Día Mundial de los Pingüinos, una fecha destinada a generar conciencia sobre la protección de estas aves marinas, únicas por su forma de vida, su adaptación al océano y su papel dentro de los ecosistemas australes. También existe otra fecha vinculada a su difusión y cuidado: el 20 de enero, conocido internacionalmente como Penguin Awareness Day o Día de Concienciación por los Pingüinos. El 25 de abril se asocia especialmente con la migración anual de los pingüinos Adelia, observada por investigadores en la base McMurdo, en la Antártida. Con el tiempo, esa fecha se transformó en una jornada global para hablar de conservación, cambio climático, contaminación marina, pesca industrial y pérdida de hábitat. Los pingüinos son aves marinas que no pueden volar, pero que evolucionaron para desplazarse con enorme eficiencia bajo el agua. Sus alas se transformaron en aletas, su cuerpo hidrodinámico les permite nadar con agilidad y su cola les ayuda a mantener el equilibrio al caminar o desplazarse sobre el hielo. Actualmente se reconocen alrededor de 18 especies de pingüinos, distribuidas principalmente en el hemisferio sur. Aunque muchas personas los asocian únicamente con la Antártida, no todos viven en regiones heladas. Hay pingüinos en zonas frías, templadas e incluso próximas al Ecuador, como ocurre con el pingüino de Galápagos. También habitan costas e islas de Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, Chile, Argentina y otros territorios australes. Los registros fósiles más antiguos conocidos apuntan a Nueva Zelanda: el género Waimanu, de unos 60 a 62 millones de años, vivió en mares poco profundos del Paleoceno, poco después de la extinción de los dinosaurios. Entre sus rasgos más curiosos está su coloración negra y blanca, conocida como contracoloración, que les ayuda a camuflarse en el mar: vistos desde arriba se confunden con la profundidad oscura del océano, y vistos desde abajo se mezclan con la claridad de la superficie. Además, muchas especies forman parejas durante la temporada reproductiva y ambos adultos participan en el cuidado de los huevos y las crías; en el caso del pingüino emperador, el macho incuba el huevo durante el invierno antártico mientras la hembra regresa al mar para alimentarse. También poseen adaptaciones sorprendentes para la vida marina. Una de ellas es una glándula ubicada cerca de los ojos que les permite eliminar el exceso de sal ingerido al alimentarse en el océano. Su dieta suele incluir peces, krill, calamares y otros pequeños organismos marinos, por lo que su supervivencia está íntimamente ligada a la salud de los mares. Hoy, su futuro preocupa a científicos y conservacionistas. El cambio climático afecta especialmente a las especies antárticas que dependen del hielo marino para reproducirse, mudar el plumaje o acceder al alimento. WWF advierte que la pérdida de hielo amenaza a especies como el pingüino emperador y el pingüino Adelia; además, en 2026 la UICN informó que el pingüino emperador pasó a la categoría de En Peligro debido al impacto del cambio climático sobre su hábitat. La amenaza no se limita al hielo. Muchas poblaciones también enfrentan contaminación, plásticos, sobrepesca, captura incidental, alteración de sitios de nidificación, enfermedades y reducción de alimento disponible. Por eso, los pingüinos son considerados verdaderos centinelas del océano: cuando sus poblaciones cambian, también están avisando que algo ocurre en el equilibrio marino. El cine y los documentales ayudaron a acercarlos al público mundial. Uno de los casos más recordados es El viaje del emperador (March of the Penguins), documental de 2005 sobre la travesía reproductiva de los pingüinos emperador en la Antártida, ganador del Oscar a Mejor Documental en 2006. Celebrar el Día Mundial de los Pingüinos no es solo compartir imágenes simpáticas. Es recordar que estas aves cumplen un rol esencial en los ecosistemas marinos y que protegerlas implica cuidar el océano, reducir la contaminación, apoyar áreas marinas protegidas, consumir responsablemente, difundir información confiable y exigir acciones concretas frente al cambio climático. Porque detrás de su caminar torpe sobre el hielo hay una historia de millones de años de evolución. Y detrás de cada colonia que resiste, hay una señal clara: todavía estamos a tiempo de proteger la vida que depende del mar. #DíaMundialDeLosPingüinos #DíaDeLosPingüinos #Pingüinos #Antártida #VidaMarina #Conservación #CambioClimático #Océanos #FaunaAustral #PingüinoEmperador #PingüinoAdelia #Naturaleza #WorldPenguinDay #PenguinAwarenessDay #Penguins #MarineLife #Antarctica #ClimateChange #OceanConservation #WildlifeConservation

1898: el funeral de Carlos María Ramírez, la voz uruguaya que buscó concordia en tiempos de división




En octubre de 1898, una página ilustrada recordó la muerte de Carlos María Ramírez, ocurrida en Montevideo el 19 de septiembre de 1898. No lo hizo como una simple noticia de actualidad, sino como un homenaje a una figura que la prensa presentaba como un periodista eminente, un ciudadano íntegro y una de las voces intelectuales más respetadas de la República Oriental. La publicación reunía dos imágenes de fuerte valor documental: un retrato de Ramírez, tomado pocas semanas antes de que enfermara, y una vista de su multitudinario entierro. La fotografía muestra el momento en que el ataúd era colocado en la carroza fúnebre frente al Palacio de la Representación Nacional, donde sus restos habían sido velados y expuestos al público. Carlos María Ramírez fue una figura central del Uruguay del siglo XIX. Nació en Río Grande del Sur durante el exilio de sus padres por la Guerra Grande, y en 1851 la familia regresó al Uruguay. Desarrolló una intensa trayectoria como abogado, periodista, político y profesor de Derecho Constitucional; su oposición al gobierno de Lorenzo Batlle lo llevó incluso al destierro en Buenos Aires. También participó en la vida partidaria e intelectual de su tiempo, vinculado al principismo, al Partido Radical y luego al Partido Constitucional. Se incorpora un sentido homenaje de Agustín de Vedia, quien lamentaba que las divisiones políticas e internacionales del Río de la Plata limitaran el destino de hombres capaces de brillar “con luz propia” en escenarios mayores. Para De Vedia, Ramírez había buscado elevarse por encima de las pasiones de su época y atraer a sus conciudadanos hacia un centro común, bajo una bandera de concordia y fraternidad. Ese juicio no era casual. Ramírez fue parte de los grandes debates intelectuales uruguayos del siglo XIX. La investigación histórica lo ubica dentro de la corriente nacionalista junto a figuras como Acevedo Díaz, Bauzá, Isidoro de María y Zorrilla de San Martín, y destaca su papel en la defensa de la figura de José Gervasio Artigas frente a visiones críticas como las de Francisco Berra. Su intervención en esa polémica ayudó a consolidar una lectura nacional de la historia oriental. Su obra también dejó una huella escrita. En catálogos y repositorios figuran textos como La guerra civil y los partidos de la República Oriental del Uruguay, publicado en 1871, además de ediciones posteriores de sus escritos reunidos. El portal Autores.uy conserva registros de sus obras y señala que, al haber fallecido hace más de 50 años, sus textos se encuentran en dominio público en Uruguay. Muestra el duelo público por un hombre de prensa, de ideas y de combate intelectual. En el retrato, en la multitud reunida ante el edificio legislativo y en las palabras de Agustín de Vedia, aparece el eco de una generación que entendía la política, la escritura y la historia como herramientas para pensar el destino de una nación. La muerte de Carlos María Ramírez fue leída como una pérdida temprana para el Uruguay. Pero su legado siguió hablando desde sus artículos, sus polémicas, sus libros y su defensa de una patria construida no solo con partidos y gobiernos, sino también con memoria, debate y palabra pública. #CarlosMaríaRamírez #Uruguay #Montevideo1898 #HistoriaUruguaya #CarasYCaretas #AgustínDeVedia #PeriodismoRioplatense #HistoriaRioplatense #JoséGervasioArtigas #IntelectualesDelSigloXIX #MemoriaHistórica #PrensaAntigua #FuneralHistórico #MendozAntigua #UruguayHistory #MontevideoHistory #HistoricPress #LatinAmericanHistory #PoliticalHistory #HistoricalMemory (Caras y Caretas)

25 de Abril 2026. Un pueblo, un cielo: el Día de la Astronomía que invita a mirar el universo desde la Tierra


El Día de la Astronomía nació en California, Estados Unidos, en 1973, por iniciativa de Doug Berger, entonces presidente de la Astronomical Association of Northern California. Su idea fue simple pero poderosa: en lugar de esperar que la gente viajara hasta los observatorios, había que llevar los telescopios a las calles, parques, centros urbanos y lugares públicos. La consigna era acercar la astronomía a todos, bajo el espíritu de “Bringing Astronomy to the People”, es decir, llevar la astronomía al pueblo. Desde entonces, esta celebración se convirtió en una jornada de divulgación científica en la que clubes astronómicos, museos, observatorios, planetarios, universidades, bibliotecas y centros culturales organizan actividades para que miles de personas puedan mirar por un telescopio, aprender sobre el cielo y descubrir los misterios del universo. La Astronomical League señala que el Día de la Astronomía se realiza en numerosos lugares de Estados Unidos y también en países como Inglaterra, Canadá, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Filipinas, Argentina, Malasia, Irán e Irlanda, entre otros. En 2026, el Día de la Astronomía de primavera se celebra el 25 de abril, mientras que la edición de otoño será el 19 de septiembre. La fecha no es fija: se elige de acuerdo con el calendario lunar, generalmente en un sábado cercano al cuarto creciente, para facilitar la observación pública del cielo. El lema más difundido por Astrónomos sin Fronteras es “One People, One Sky”, que puede traducirse como “Un pueblo, un cielo”. La frase resume una idea profundamente humana: todos vivimos bajo la misma bóveda celeste, sin importar fronteras, idiomas o culturas. La organización sostiene que la astronomía puede unir a las personas, compartir conocimiento y crear vínculos a partir del asombro común por el universo. La astronomía es la ciencia que estudia los cuerpos celestes y los fenómenos del universo: estrellas, planetas, galaxias, cometas, asteroides, nebulosas, agujeros negros y muchos otros objetos. La Unión Astronómica Internacional destaca que la astronomía abarca investigación, comunicación, educación y desarrollo mediante cooperación internacional. También es una de las ciencias más antiguas de la humanidad. Desde tiempos remotos, las sociedades observaron el cielo para orientarse, medir el paso del tiempo, organizar calendarios, navegar, sembrar, cosechar y explicar su lugar en el cosmos. La Luna, las estrellas y los ciclos del cielo marcaron la vida cotidiana de pueblos agrícolas, navegantes y civilizaciones enteras. La NASA recuerda que nuestro sistema solar forma parte de la Vía Láctea, que incluye el Sol, ocho planetas, cinco planetas enanos reconocidos, cientos de lunas y millones de asteroides y cometas. Además, el sistema solar tarda alrededor de 230 millones de años en completar una vuelta alrededor del centro galáctico. Pero la astronomía no es solo una ciencia de datos, telescopios y fórmulas. También es una forma de preguntarnos quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestro lugar en la inmensidad. Mirar el cielo nos recuerda nuestra pequeñez, pero también nuestra conexión con todo lo que existe: los átomos que forman nuestro cuerpo nacieron, en buena parte, en procesos estelares antiguos. Por eso, celebrar el Día de la Astronomía puede ser tan sencillo como salir una noche a mirar las estrellas, visitar un observatorio, participar en una charla, observar la Luna con binoculares, acercarse a un club astronómico o compartir información confiable en redes sociales. No hace falta ser científico para emocionarse frente al cielo: basta con levantar la mirada. #DíaMundialDeLaAstronomía #DíaDeLaAstronomía #Astronomía #UnPuebloUnCielo #OnePeopleOneSky #CieloNocturno #VíaLáctea #Telescopios #CienciaParaTodos #Universo #Estrellas #DivulgaciónCientífica #AstronomyDay #WorldAstronomyDay #Astronomy #NightSky #MilkyWay #Stargazing #ScienceForAll #SpaceWonder

1954: cuando Mendoza anunciaba “Su Primer Millón”, la comedia británica que convirtió un robo perfecto en carcajada


En noviembre de 1954, el público mendocino encontraba en los diarios un aviso cargado de humor, caricaturas y promesa de entretenimiento: llegaba al Gran Teatro Mendoza, un miércoles, la película “Su Primer Millón”, título con el que se promocionaba en español la célebre comedia británica The Lavender Hill Mob. El anuncio jugaba con una frase irresistible: había que ver “los equilibrios” que hacía el protagonista para ganar. Y agregaba una tentación propia del sueño de riqueza repentina: alegría, placeres, lujo… todo podría comprarlo. La publicidad vendía así una historia de ambición, ingenio y enredos, con el dinero como motor del disparate. La película, estrenada originalmente en 1951 en el Reino Unido, fue dirigida por Charles Crichton, producida por Michael Balcon y escrita por T. E. B. Clarke. Su elenco principal estaba encabezado por Alec Guinness, Stanley Holloway, Sidney James y Alfie Bass, nombres que también aparecen destacados en el aviso mendocino. El British Film Institute la registra como una producción británica de 1951, dirigida por Crichton y protagonizada por Guinness, Holloway y Sidney James. La historia gira en torno a Henry Holland, un modesto empleado bancario encargado del traslado de lingotes de oro, que imagina un plan audaz para robar una fortuna. Para concretarlo se une a Alfred Pendlebury, fabricante de recuerdos turísticos, y juntos encuentran una idea tan absurda como brillante: transformar el oro robado en pequeñas torres Eiffel para sacarlo del país. Britannica la describe como una comedia británica destacada por la muy elogiada actuación de Alec Guinness. Lejos de ser una película menor, The Lavender Hill Mob quedó como una de las grandes joyas de las comedias de Ealing Studios, famosas por su humor elegante, sus personajes excéntricos y su mirada irónica sobre la sociedad británica de posguerra. El BFI Screenonline señala que fue una colaboración clave entre el director Charles Crichton y el guionista T. E. B. Clarke, una dupla central en ese universo de comedias británicas. Su prestigio fue inmediato. En los premios Oscar de 1953, T. E. B. Clarke ganó el galardón a Mejor historia y guion, mientras que Alec Guinness fue nominado como mejor actor por su papel en la película. También obtuvo reconocimiento en los BAFTA como Mejor película británica, según el catálogo de Rialto Pictures. El viejo aviso permite asomarse a una época en la que el cine llegaba a la ciudad rodeado de frases ingeniosas, dibujos publicitarios y grandes promesas de sala. Antes de las plataformas, de los tráilers en redes y de la publicidad digital, una pieza impresa bastaba para despertar curiosidad: un título atractivo, unos nombres famosos, una caricatura divertida y la invitación a sentarse en la butaca del Gran Teatro Mendoza. Por eso, esta publicidad de 1954 no solo anuncia una película. También recuerda una forma de vivir el cine: la del estreno como acontecimiento urbano, la del diario como vidriera cultural y la de Mendoza como una ciudad donde las grandes comedias del mundo también encontraban público, risa y memoria. #MendozaAntigua #GranTeatroMendoza #SuPrimerMillón #TheLavenderHillMob #AlecGuinness #StanleyHolloway #CineClásico #CineBritánico #ComediasDeEaling #Mendoza1954 #PublicidadAntigua #HistoriaDelCine #VintageCinema #ClassicCinema #BritishComedy #EalingStudios #AlecGuinnessFilm #OldMovieAds

viernes, 24 de abril de 2026

(1954) Primer Ascenso de la Pared Sur del Cerro Aconcagua, la hazaña francesa que terminó en el Hospital Militar de Mendoza


El 2 de marzo de 1954, Mendoza vivía las horas posteriores a una de las grandes epopeyas del andinismo mundial. En el Hospital Militar de Mendoza permanecían internados varios integrantes de la expedición francesa que acababa de lograr una hazaña histórica: vencer por primera vez la temida Pared Sur del Aconcagua. La fotografía periodística muestra a los alpinistas ya fuera de la montaña, pero todavía marcados por el precio físico de la aventura. En las imágenes aparecen soldados ayudándolos, médicos revisando sus lesiones, autoridades militares saludándolos y los propios deportistas leyendo telegramas llegados desde Francia. La crónica subrayaba su entereza, valor, agradecimiento y hasta buen humor, aun cuando algunos sufrían congelamientos en pies, manos e incluso orejas. Los franceses habían llegado a la Argentina a comienzos de enero de 1954. El grupo estaba encabezado por René Ferlet e integrado por Lucien Bérardini, Adrien Dagory, Edmond Denis, Pierre Lesueur, Robert Paragot y Guy Poulet. Según relatos especializados, tras arribar a Buenos Aires el 7 de enero se trasladaron a Mendoza, realizaron un reconocimiento aéreo de la Pared Sur y el 24 de enero instalaron su campo base en Horcones Inferior, a unos 4.000 metros de altura. La empresa era inmensa. El Aconcagua, con sus 6.962 metros de altitud, es la montaña más alta de América y uno de los grandes símbolos naturales de Mendoza. La información oficial del Parque Provincial Aconcagua lo ubica sobre la Ruta Nacional 7, a 185 kilómetros de la capital provincial, dentro de un área protegida de enorme valor ambiental y deportivo. La Pared Sur era otra dimensión del desafío: una muralla de hielo, roca y viento de aproximadamente 3.000 metros, considerada una de las caras más difíciles de la montaña. La expedición francesa eligió el espolón central como línea de ataque, por ser la opción más protegida frente a avalanchas, aunque técnicamente resultaba extremadamente exigente. El propio relato publicado en el Alpine Journal describe la pared como una empresa que parecía casi una apuesta imposible y detalla que el equipo necesitó cuerdas fijas, campamentos precarios y largos vivacs en altura para progresar. El ataque definitivo comenzó el 17 de febrero. Después de días de escalada, frío extremo y agotamiento, los seis escaladores alcanzaron la cumbre el 25 de febrero de 1954, cerca de las 19:45 según el relato de Guy Poulet en el Alpine Journal. La crónica especializada argentina también señala que llegaron a la cima el 25 de febrero, tras ocho días de esfuerzo continuo. Pero la victoria tuvo un costo altísimo. Durante el descenso, varios integrantes presentaron graves congelamientos. La nota mendocina informaba que los médicos esperaban una evolución favorable y que todavía no podía hacerse un pronóstico definitivo. También señalaba que Robert Paragot no había sufrido consecuencias importantes, mientras sus compañeros eran atendidos por lesiones delicadas. Con el tiempo, las crónicas de montaña confirmarían la dureza de aquel regreso: salvo Paragot, los demás escaladores padecieron secuelas por congelamiento, en algunos casos con pérdida de falanges. La llegada al Hospital Militar fue, por eso, mucho más que una noticia médica. Fue el cierre humano de una aventura extrema. Allí estuvieron presentes autoridades provinciales y militares, entre ellas el gobernador en ejercicio Juan de la Torre, representantes de la Agrupación de Montaña Cuyo y personal sanitario que actuó de inmediato para tratar a los heridos. También se destacó la colaboración de los rescatistas argentinos, especialmente del personal militar de montaña que asistió a los franceses en el retorno. Aquel episodio dejó una marca profunda en la historia del Aconcagua. La primera ascensión de la Pared Sur no solo fue una proeza deportiva: también fue una historia de cooperación entre franceses y argentinos, de medicina de montaña, de rescate, de sacrificio y de admiración mutua. Por eso, esta imagen de 1954 no muestra simplemente a unos alpinistas internados. Muestra el instante posterior a una hazaña que puso a Mendoza en el mapa mundial del montañismo. En esos rostros cansados, en los vendajes, en los telegramas y en la presencia de médicos y soldados, late una historia mayor: la del día en que la Pared Sur del Aconcagua dejó de ser imposible. #Aconcagua #ParedSurDelAconcagua #Mendoza1954 #AlpinistasFranceses #HospitalMilitarMendoza #HistoriaDeMendoza #Andinismo #Montañismo #Aconcagua1954 #RenéFerlet #RobertParagot #LucienBerardini #MemoriaAndina #MendozaAntigua #AconcaguaHistory #MountaineeringHistory #FrenchClimbers #SouthFaceAconcagua #AndesHistory #HistoricMendoza (Diario Libertad)

Gran Hotel San Juan, Marzo de 1944: el aviso que quiso devolver confianza después del terremoto


En Marzo de 1944, poco después del devastador terremoto que marcó para siempre la historia sanjuanina, el Gran Hotel de San Juan publicó un aviso breve, directo y cargado de sentido: informaba que no había sido afectado por el sismo y que continuaba a disposición de sus clientes en perfectas condiciones de seguridad. El anuncio también destacaba su servicio de comedor y ubicaba al establecimiento en la esquina de Mitre y Sarmiento, con el teléfono 3045, en la ciudad de San Juan. A simple vista parece una publicidad comercial más, pero leída en su contexto se convierte en un testimonio de época: habla de miedo, supervivencia, reconstrucción y de la necesidad de recuperar la confianza en medio de una ciudad golpeada. El terremoto de San Juan ocurrió el 15 de enero de 1944, a las 20:49, con una magnitud estimada en 7,4 y epicentro a unos 20 kilómetros de la ciudad capital. La Casa Natal de Sarmiento lo recuerda como la peor catástrofe natural de la provincia, un hecho que dejó a San Juan bajo los escombros. La tragedia fue tan profunda que marcó un antes y un después en la vida social y urbana sanjuanina. El Ministerio de Cultura de la Nación señala que el terremoto de 1944 transformó la historia provincial y que las imágenes de época permiten dimensionar su impacto sobre la ciudad y sus habitantes. Las investigaciones sobre el período posterior al sismo indican que la destrucción alcanzó dimensiones enormes: se calcula que afectó cerca del 90 % de la ciudad, con miles de edificios y viviendas dañados o destruidos, dejando sin hogar a gran parte de la población de la capital y sus alrededores. El Estado nacional debió intervenir con soluciones de emergencia, carpas, casillas y barrios provisorios para albergar a decenas de miles de personas. Por eso, este aviso del Gran Hotel San Juan no solo promocionaba un alojamiento o un comedor. En realidad, transmitía un mensaje urgente: “seguimos en pie”. En una ciudad herida por la catástrofe, declarar que un edificio estaba seguro era también ofrecer refugio, normalidad y esperanza. Esta pequeña pieza gráfica de 1944 resume un momento crucial de Cuyo: el instante en que San Juan, entre ruinas y memoria, comenzaba a levantarse otra vez. #SanJuan #GranHotelSanJuan #TerremotoDeSanJuan #SanJuan1944 #HistoriaArgentina #HistoriaDeCuyo #MemoriaSanjuanina #PublicidadAntigua #AvisosAntiguos #PatrimonioHistórico #MendozaAntigua #CuyoAntiguo #HistoricSanJuan #ArgentinaHistory #EarthquakeHistory #VintageAdvertising #CulturalMemory (Diario Libertad)

La Boca, 1938: cuando el carnaval porteño convertía la calle en teatro popular


En 1938, el barrio de La Boca vivía una de esas noches en las que el carnaval transformaba las calles en un gran escenario popular. La escena muestra un carruaje cubierto de flores, jóvenes disfrazados y una multitud reunida alrededor del desfile. No era solo una fiesta: era una expresión de identidad barrial, una celebración donde el humor, la música, los disfraces y la participación vecinal ocupaban el centro de la vida cotidiana. La Boca tenía un sello muy particular dentro de Buenos Aires. Fue un barrio profundamente marcado por el puerto, el trabajo, la inmigración y especialmente por la presencia genovesa. El Gobierno de la Ciudad recuerda que sus habitantes hablaban el dialecto xeneixe, formaban instituciones solidarias, editaban periódicos y fundaban clubes deportivos y culturales. Los carnavales porteños tienen una larga historia. Según el sitio oficial de turismo de Buenos Aires, la ciudad celebra corsos callejeros desde 1869, cuando se realizó el primer corso. Con el tiempo, esta tradición se expandió por los barrios y encontró en las murgas, comparsas y agrupaciones carnavaleras una de sus formas más populares. En La Boca, el carnaval tenía una fuerza especial: mezclaba inmigración, mundo obrero, vida portuaria, teatro callejero y sentido comunitario. Cada carroza, cada disfraz y cada comparsa eran parte de una celebración que no solo buscaba divertir, sino también afirmar la pertenencia al barrio. Décadas después, esa tradición fue reconocida oficialmente: en 1997, la Ciudad de Buenos Aires declaró patrimonio cultural la actividad de las agrupaciones artísticas de carnaval, incluyendo centros murgas, comparsas, agrupaciones humorísticas y rítmicas. Por eso, esta fotografía del Corso de La Boca de 1938 no es apenas una imagen festiva. Es una postal viva de la Buenos Aires popular: una noche de flores, disfraces y carruajes donde el barrio entero salía a la calle para celebrar su identidad.#LaBoca #CorsoDeLaBoca #CarnavalPorteño #BuenosAiresAntigua #ArchivoGeneralDeLaNación #RumboSur #Carnaval1938 #HistoriaPorteña #Murgas #CulturaPopular #BarriosPorteños #BuenosAiresHistory #CarnivalHistory #VintageBuenosAires #PopularCulture #HistoricPhotography.  La imagen, identificada como “Corso de La Boca”, pertenece al Archivo General de la Nación y cuenta con la colaboración de Rumbo Sur.

Venecia, la República que convirtió el mar en imperio y la belleza en poder


La República de Venecia, recordada como La Serenísima, fue una de las experiencias políticas, comerciales y marítimas más extraordinarias de la historia europea. Su origen suele situarse, según la tradición, en el año 697, y su final llegó en 1797, cuando la antigua república cayó en el contexto de las campañas napoleónicas. Durante más de mil años, Venecia construyó un poder singular: no se apoyó en grandes extensiones de tierra, sino en el dominio del mar, el comercio, la diplomacia y una identidad urbana inconfundible. Nacida entre las islas de la laguna, en un territorio moldeado por el agua y por la necesidad de defenderse, Venecia fue creciendo hasta convertirse en una potencia naval y económica de primer orden. Britannica recuerda que la ciudad llegó a ser el mayor puerto de la Europa bajomedieval y un puente comercial y cultural entre Europa y Asia. Su riqueza no surgió por casualidad. La Serenísima supo aprovechar su ubicación estratégica en el Adriático, sus rutas hacia Oriente, sus contactos con Bizancio, el Mediterráneo y el Levante, y una clase mercantil capaz de transformar el comercio en arte, arquitectura y prestigio. Esa prosperidad permitió levantar palacios, iglesias, puentes, arsenales y obras maestras que todavía hoy definen la imagen de Venecia ante el mundo. La Basílica de San Marcos, visible en la escena, fue mucho más que un templo: fue uno de los grandes símbolos de la ciudad y un centro fundamental de su vida religiosa y pública. La propia Procuraduría de San Marcos la presenta como uno de los principales emblemas venecianos y como núcleo espiritual e institucional de la ciudad. La imagen de la procesión frente a San Marcos resume esa unión entre fe, política y espectáculo público. En Venecia, las ceremonias no eran simples actos religiosos: eran también demostraciones de orden, jerarquía, poder y cohesión social. La plaza funcionaba como escenario de la república, y cada desfile, cada estandarte y cada túnica contribuía a proyectar la grandeza de una ciudad que hizo de la representación pública una herramienta de gobierno. Sin embargo, aquella potencia que dominó rutas y mares también enfrentó límites. Desde fines del siglo XV, el comercio portugués con Asia, el ascenso de nuevos centros mercantiles como Amberes y la expansión otomana en el Mediterráneo oriental afectaron el viejo predominio veneciano. Aun así, la república conservó durante siglos una notable capacidad diplomática, una fuerte identidad interna y una flota que le permitió seguir jugando un papel decisivo en Europa. Por eso, hablar de Venecia no es hablar solo de canales, góndolas y palacios. Es hablar de una república que convirtió la laguna en fortaleza, el comercio en riqueza, la arquitectura en propaganda y el mar en destino histórico. Entre 697 y 1797, La Serenísima fue una de las grandes protagonistas del Mediterráneo: una ciudad-Estado que entendió antes que muchas otras que el poder también podía navegar. #Venecia #RepublicaDeVenecia #LaSerenisima #HistoriaEuropea #PlazaDeSanMarcos #BasilicaDeSanMarcos #GentileBellini #ArteRenacentista #HistoriaDelMediterraneo #PotenciaMaritima #Venice #RepublicOfVenice #LaSerenissima #VenetianHistory #MaritimePower #RenaissanceArt #SaintMarksSquare #HistoricVenice

1891: el saludo maorí que unió cielo, tierra y memoria frente a una casa sagrada de Nueva Zelanda


En 1891, una cámara detuvo para siempre una escena cargada de belleza, respeto y simbolismo: dos niñas maoríes se saludan mediante el hongi, el antiguo gesto ceremonial de acercar las narices como forma de compartir el aliento vital y reconocer la presencia del otro. La fotografía fue tomada frente a una casa tradicional maorí ricamente ornamentada con tallas, líneas curvas y diseños que evocan la profunda relación de este pueblo con la naturaleza, los ancestros y el mundo espiritual. La imagen fue capturada por el fotógrafo Thomas Pringle y forma parte del conjunto conocido como Maori Studies. Más tarde fue reunida por Charles Appleton Longfellow, hijo del célebre poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow, durante su viaje a Nueva Zelanda en 1891. En la descripción histórica de la fotografía se señala que las dos niñas aparecen frente a una casa maorí con decoraciones talladas; ambas llevan plumas en el cabello y mantos rígidos adornados con cordones colgantes, mientras una de ellas viste debajo una prenda de estilo europeo. El lugar donde ocurre la escena no es un simple fondo arquitectónico. En la cultura maorí, las casas talladas o whare whakairo suelen estar profundamente vinculadas con la memoria de los antepasados. Según Te Ara, la enciclopedia oficial de Nueva Zelanda, estas construcciones pueden ser entendidas como una personificación ancestral: el frente, las vigas, el dintel, la puerta y los elementos tallados poseen significados sociales, espirituales y genealógicos. Los motivos curvos y espirales visibles en muchas tallas maoríes dialogan con el universo natural de Aotearoa, nombre maorí de Nueva Zelanda. En algunas piezas tradicionales, las espirales también han sido interpretadas como símbolos vinculados al nacimiento de la luz y al relato cosmológico de Ranginui, el cielo, y Papatūānuku, la tierra. Te Ara documenta un dintel tallado del siglo XIX en el que ambos aparecen en la etapa de la creación conocida como Te Pō, mientras las espirales representan la llegada de la luz al mundo. Por eso, esta fotografía no solo muestra a dos niñas saludándose. Muestra un instante de contacto entre personas, memoria y territorio. En el gesto del hongi, en los mantos, en las plumas y en la casa tallada detrás de ellas, late una cultura que convirtió la arquitectura, el cuerpo y el saludo en formas de transmitir identidad. Más de un siglo después, aquella escena sigue hablando: no desde el exotismo, sino desde la dignidad de una tradición viva. #CulturaMaorí #NuevaZelanda #Hongi #PueblosOriginarios #HistoriaViva #FotografíaHistórica #MaoriCulture #NewZealandHistory #IndigenousCulture #HistoricPhotography #Aotearoa #WhareWhakairo #CulturalHeritage #AncestralMemory

1944: el aviso que revela cómo el Estado compraba la cosecha cuyana para sostener el vino argentino


En 1944, en plena temporada de vendimia, el Banco Hipotecario Nacional publicó un aviso que hoy funciona como una pequeña ventana documental hacia la economía vitivinícola de Cuyo. El anuncio informaba la venta de uvas destinadas a vinificación provenientes de propiedades ubicadas en las zonas de influencia de sus sucursales en Mendoza y San Juan. La operación no era menor: se ofrecían aproximadamente 20.600 quintales métricos de uva en Mendoza y 14.243 quintales métricos en San Juan, lo que sumaba 34.843 quintales métricos. Como cada quintal métrico equivale a 100 kilos, el volumen total rondaba los 3.484.300 kilos de uva, es decir, más de 3.484 toneladas destinadas a la elaboración de vino El aviso establecía que las uvas se entregarían “en el estado en que se encuentren” y que las propuestas debían presentarse tomando como base un precio mínimo de $ 8,50 moneda nacional para el caso mendocino, conforme al Decreto Nº 171-E del 26 de febrero de 1944. Para San Juan, las ofertas debían ajustarse al Decreto Nº 43-O.P. del 23 de febrero de 1944 de esa provincia. También se detallaba la forma de pago: una cuarta parte al contado y el saldo en cuotas a tres, seis y nueve meses, mediante pagarés a favor del Banco. Las propuestas debían entregarse en sobre cerrado, sellado y lacrado antes del mediodía del 1 de marzo de 1944, y serían abiertas esa misma tarde, a las 18 horas, en presencia de los interesados. Este documento muestra mucho más que una simple venta de uvas. Refleja el peso económico de la vitivinicultura cuyana, la presencia del Estado y de los bancos en la organización del mercado agrícola, y la importancia de Mendoza y San Juan como centros históricos de producción vitivinícola. El Banco Hipotecario Nacional había sido creado por la Ley 1804 en 1886 para facilitar préstamos hipotecarios en todo el país mediante cédulas de crédito, y con el tiempo se convirtió en una herramienta financiera clave en distintas áreas de la economía nacional. La publicación también debe leerse dentro de un contexto más amplio: durante las décadas de 1930 y 1940, la vitivinicultura argentina atravesó fuertes regulaciones estatales. En 1934 se sancionó la Ley 12.137, publicada en 1935, que creó con carácter de emergencia la Junta Reguladora de Vinos, destinada a intervenir en una actividad marcada por crisis de precios, sobreproducción y tensiones entre viñateros, bodegueros, bancos y consumidores. Investigaciones académicas sobre Mendoza entre 1930 y 1955 señalan que las políticas públicas del período estuvieron vinculadas al exceso de oferta de vinos y a la caída de la demanda, y que entre las herramientas más utilizadas aparecieron la compra de uva, la compra de vino y hasta la extirpación de viñedos para intentar equilibrar el mercado. Por eso, este viejo aviso de 1944 no es apenas una curiosidad gráfica: es una pieza histórica que habla de la vendimia, del crédito, de la regulación estatal y de la lucha por sostener una de las actividades más profundas de la identidad cuyana. Mendoza y San Juan ya eran territorios decisivos para la historia del vino argentino, una centralidad que se explica desde los orígenes mismos del cultivo de la vid en la región. #MendozaAntigua #Vendimia #Vitivinicultura #HistoriaDeMendoza #BancoHipotecarioNacional #UvasDeVinificar #Mendoza1944 #SanJuan #VinoArgentino #Cuyo #MemoriaCuyana #HistoriaArgentina #WineHistory #ArgentineWine #MendozaWine #VintageArgentina. (Diario: La Libertad)

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