Un 17 de septiembre de 1976 nacía en Mendoza Rebeca Sarelli, artista cuya historia parece haber comenzado mucho antes de ingresar a una escuela de arte. Hija del reconocido pintor Antonio Sarelli, creció en una casa donde la pintura, la música, los materiales y la creación formaban parte de la vida cotidiana. Pero hubo también otra influencia temprana y decisiva: su abuelo era albañil, y durante su infancia las herramientas, el cemento, la arena, el barro y las pinturas se transformaron en elementos de juego. Sin saberlo, aquella cercanía con la materia anticipaba el camino que años después encontraría en la escultura. En 1995 egresó de la Escuela Provincial de Bellas Artes como Maestra de Artes Plásticas especializada en escultura y continuó su formación en la Universidad Nacional de Cuyo, donde en 2003 obtuvo la Licenciatura en Artes Plásticas con especialidad en escultura; los registros institucionales de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo la incluyen entre sus egresados. Su paso por Bellas Artes amplió además su universo hacia la historia, la filosofía y los grandes maestros de la plástica. Una experiencia resultó especialmente determinante: la visita a una exposición del escultor Roberto Rosas en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza despertó definitivamente su decisión de dedicarse a la escultura. Desde entonces, Mendoza dejó de ser simplemente el lugar donde vivía para convertirse en una de las materias invisibles de su producción: la dureza de la montaña, el clima seco, la tierra y la violencia del Zonda aparecen ligados a su manera de entender las formas y los materiales. Su búsqueda también cruzó fronteras. En 2016 viajó a Pietrasanta, Italia, histórica ciudad vinculada al trabajo del mármol, experiencia que dio nuevo impulso a su producción. Al año siguiente ocurrió un acontecimiento especialmente significativo: en 2017, por primera vez, sus esculturas compartieron una exposición con las pinturas de su padre, Antonio Sarelli. La muestra reunió 16 obras de Rebeca y 23 pinturas de Antonio y permitió que dos generaciones de una misma familia artística dialogaran públicamente en una sala. Ella misma reconocía entonces a su padre como su primer gran referente, mientras reivindicaba también la memoria de maestros fundamentales de la plástica mendocina como Ángel Gil. Pero su relación con el arte mendocino no quedó limitada a producir obras. Rebeca integró el equipo de profesionales de Mendoza e Italia que participó en la monumental restauración del Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa Fader. El Gobierno de Mendoza la identifica oficialmente como Silvia Rebeca Sarelli entre quienes trabajaron en la recuperación de las pinturas decorativas del histórico edificio, dentro de un proyecto que permitió además abordar, catalogar y registrar una colección de unas 1.700 obras. Décadas después de aquella infancia entre herramientas y materiales, su vínculo con el Fader adquirió otro significado: en 2025 el museo reunió obras de Rebeca, Antonio Sarelli y Ángel Gil en “Silencio compartido”, una exposición planteada como encuentro entre tres trayectorias unidas por la amistad, la enseñanza y la historia de la plástica mendocina. Y su actividad continúa expandiéndose más allá de la escultura: en 2026 el Gobierno provincial volvió a registrar su trabajo cultural como cocuradora, junto a Pablo Chiavazza, de la muestra “Devenires en papel”, dedicada a Luis Scafati y Marta Vicente en el Museo Carlos Alonso. A medio siglo de su nacimiento, la trayectoria de Rebeca Sarelli enlaza varias generaciones de la cultura provincial: el oficio manual aprendido casi como un juego, la tradición de su padre, la formación académica, los maestros mendocinos, la piedra trabajada en Italia, la conservación del patrimonio y una obra profundamente conectada con la geografía de Cuyo. En sus manos, madera, piedra, cemento y otros materiales dejan de ser materia inerte para convertirse en memoria, volumen y paisaje. Una historia nacida en Mendoza y construida, literalmente, golpe a golpe, cincelada entre el arte y la montaña. #RebecaSarelli #Mendoza #ArteMendocino #Escultura #HistoriaDeMendoza #CulturaMendocina #CasaFader #UNCuyo #ArtistasMendocinos #PatrimonioCultural #ArgentineArt #Sculpture #MendozaArt #WomenInArt #ArtHistory #Cuyo
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jueves, 17 de septiembre de 2026
🔥🗿⛰️ 17 DE SEPTIEMBRE DE 1976: NACE REBECA SARELLI — 50 AÑOS ENTRE PIEDRA, MONTAÑA Y MEMORIA: LA ESCULTORA QUE CONVIRTIÓ EL PAISAJE MENDOCINO EN ARTE 🎨🏛️🇦🇷
Un 17 de septiembre de 1976 nacía en Mendoza Rebeca Sarelli, artista cuya historia parece haber comenzado mucho antes de ingresar a una escuela de arte. Hija del reconocido pintor Antonio Sarelli, creció en una casa donde la pintura, la música, los materiales y la creación formaban parte de la vida cotidiana. Pero hubo también otra influencia temprana y decisiva: su abuelo era albañil, y durante su infancia las herramientas, el cemento, la arena, el barro y las pinturas se transformaron en elementos de juego. Sin saberlo, aquella cercanía con la materia anticipaba el camino que años después encontraría en la escultura. En 1995 egresó de la Escuela Provincial de Bellas Artes como Maestra de Artes Plásticas especializada en escultura y continuó su formación en la Universidad Nacional de Cuyo, donde en 2003 obtuvo la Licenciatura en Artes Plásticas con especialidad en escultura; los registros institucionales de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo la incluyen entre sus egresados. Su paso por Bellas Artes amplió además su universo hacia la historia, la filosofía y los grandes maestros de la plástica. Una experiencia resultó especialmente determinante: la visita a una exposición del escultor Roberto Rosas en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza despertó definitivamente su decisión de dedicarse a la escultura. Desde entonces, Mendoza dejó de ser simplemente el lugar donde vivía para convertirse en una de las materias invisibles de su producción: la dureza de la montaña, el clima seco, la tierra y la violencia del Zonda aparecen ligados a su manera de entender las formas y los materiales. Su búsqueda también cruzó fronteras. En 2016 viajó a Pietrasanta, Italia, histórica ciudad vinculada al trabajo del mármol, experiencia que dio nuevo impulso a su producción. Al año siguiente ocurrió un acontecimiento especialmente significativo: en 2017, por primera vez, sus esculturas compartieron una exposición con las pinturas de su padre, Antonio Sarelli. La muestra reunió 16 obras de Rebeca y 23 pinturas de Antonio y permitió que dos generaciones de una misma familia artística dialogaran públicamente en una sala. Ella misma reconocía entonces a su padre como su primer gran referente, mientras reivindicaba también la memoria de maestros fundamentales de la plástica mendocina como Ángel Gil. Pero su relación con el arte mendocino no quedó limitada a producir obras. Rebeca integró el equipo de profesionales de Mendoza e Italia que participó en la monumental restauración del Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa Fader. El Gobierno de Mendoza la identifica oficialmente como Silvia Rebeca Sarelli entre quienes trabajaron en la recuperación de las pinturas decorativas del histórico edificio, dentro de un proyecto que permitió además abordar, catalogar y registrar una colección de unas 1.700 obras. Décadas después de aquella infancia entre herramientas y materiales, su vínculo con el Fader adquirió otro significado: en 2025 el museo reunió obras de Rebeca, Antonio Sarelli y Ángel Gil en “Silencio compartido”, una exposición planteada como encuentro entre tres trayectorias unidas por la amistad, la enseñanza y la historia de la plástica mendocina. Y su actividad continúa expandiéndose más allá de la escultura: en 2026 el Gobierno provincial volvió a registrar su trabajo cultural como cocuradora, junto a Pablo Chiavazza, de la muestra “Devenires en papel”, dedicada a Luis Scafati y Marta Vicente en el Museo Carlos Alonso. A medio siglo de su nacimiento, la trayectoria de Rebeca Sarelli enlaza varias generaciones de la cultura provincial: el oficio manual aprendido casi como un juego, la tradición de su padre, la formación académica, los maestros mendocinos, la piedra trabajada en Italia, la conservación del patrimonio y una obra profundamente conectada con la geografía de Cuyo. En sus manos, madera, piedra, cemento y otros materiales dejan de ser materia inerte para convertirse en memoria, volumen y paisaje. Una historia nacida en Mendoza y construida, literalmente, golpe a golpe, cincelada entre el arte y la montaña. #RebecaSarelli #Mendoza #ArteMendocino #Escultura #HistoriaDeMendoza #CulturaMendocina #CasaFader #UNCuyo #ArtistasMendocinos #PatrimonioCultural #ArgentineArt #Sculpture #MendozaArt #WomenInArt #ArtHistory #Cuyo
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🔥⛰️🏚️ CLODOMIRO SILVA: EL HACENDADO OLVIDADO QUE AYUDÓ A CONSTRUIR EL TUNUYÁN MODERNO — ESTANCIAS, ESCUELA, CAPILLA Y UNA CASONA QUE HABRÍA DADO NOMBRE A LAS PINTADAS 📜🐎🌄
Entre los grandes nombres casi olvidados de la historia del Valle de Uco aparece Clodomiro Silva, un hombre cuyas propiedades, familia y actividad quedaron profundamente vinculadas al territorio donde terminaría consolidándose el departamento de Tunuyán. La reconstrucción realizada por el historiador tunuyanino Jorge Luis Méndez señala que Silva nació en Mendoza en 1840, hijo de Miguel Silva y Carmen Sosa. Perdió a su madre cuando tenía apenas cinco años y a su padre durante su juventud, circunstancias que marcaron tempranamente su vida. El 2 de octubre de 1872 contrajo matrimonio con Matilde Videla, perteneciente a una de las familias tradicionales de Mendoza y del Valle de Uco. Una investigación histórica publicada por la Municipalidad de Tunuyán confirma a Matilde como hija del coronel Juan de Dios Videla y Zoila Videla Videla y registra expresamente su matrimonio con Clodomiro Silva. Juan de Dios Videla había heredado en 1866 una importante porción de la antigua estancia Los Chacayes, por lo que aquella unión vinculó a dos familias con extensas propiedades rurales en la región. Silva llegó a poseer grandes extensiones asociadas con territorios que hoy corresponden a sectores como Los Árboles, Los Sauces, Las Pintadas y el área del Manzano Histórico. El historiador Méndez sostiene incluso que Clodomiro fue una figura decisiva antes de la creación formal del departamento: en una habitación de una de sus estancias habría funcionado la primera escuela pública de Tunuyán y allí mismo se desarrolló parte de la actividad religiosa de aquellos primeros pobladores. Este último dato tiene un respaldo institucional particularmente interesante: la Municipalidad de Tunuyán señala que en 1880 existían solamente dos oratorios en la zona, uno en El Topón y otro levantado en terrenos de Clodomiro Silva. Como los sacerdotes debían viajar desde Tupungato y no podían hacerlo regularmente, aquella situación terminó impulsando la construcción de la futura Parroquia Nuestra Señora del Carmen, iniciada en 1882 e inaugurada en 1885. Su huella también habría quedado escondida en el propio mapa del departamento. Según la investigación de Méndez, la denominación Las Pintadas estaría relacionada con la enorme casona de Silva que dominaba aquel paisaje rural y que era conocida por ser una de las pocas construcciones “pintadas” de la zona, convirtiéndose en un verdadero punto de referencia para quienes atravesaban el lugar. La tradición fue recogida posteriormente por Los Andes al reconstruir la historia local. Otra de sus propiedades estaba vinculada a Los Sauces y al antiguo camino de Tabanera. La historia familiar siguió dejando marcas en la geografía: una de sus hijas, Rosa Silva, contrajo matrimonio con Ezequiel Tabanera hijo. Al realizarse posteriormente la división de las propiedades de Clodomiro, ese sector pasó a Rosa y durante años fue conocido como Colonia Tabanera; el casco de la antigua estancia se encontraba próximo a la actual Ruta Provincial 92 y calle Tabanera. Todo esto ocurría mientras el mapa político del Valle de Uco estaba transformándose. El 22 de agosto de 1880 el Gobierno provincial estableció la jurisdicción de la Comisaría Sur de Tupungato y el 25 de noviembre la Legislatura convirtió aquel territorio en el nuevo departamento de Tunuyán; la ley fue promulgada el 30 de noviembre por el gobernador Elías Villanueva. Méndez sostiene además que, cuando se organizaba la nueva administración departamental, a Clodomiro Silva se le habría ofrecido ocupar el cargo de subdelegado antes que a Samuel Villanueva, propuesta que rechazó. Más allá de este episodio, lo verdaderamente significativo es que Silva no fue solamente propietario de campos: sus tierras aparecen relacionadas con los primeros espacios educativos y religiosos y con el poblamiento estable de una región que todavía conservaba enormes distancias, caminos rudimentarios y una población muy dispersa. Su apellido tampoco desapareció. Hoy una extensa calle Clodomiro Silva atraviesa sectores productivos de Vista Flores y conecta áreas agrícolas y bodegueras con las rutas provinciales 92 y 94; el Gobierno de Mendoza la define como uno de los ejes importantes del sistema productivo y turístico de Tunuyán. Quizás allí se encuentre la mejor manera de comprender su legado: miles de personas recorren hoy un camino que lleva su nombre sin conocer al hombre que estuvo detrás de él. Clodomiro Silva pertenece a esa legión de personajes casi anónimos que rara vez aparecen en los grandes manuales, pero cuya vida quedó escrita sobre el territorio. Sus estancias, su familia, el antiguo oratorio, aquella primera escuela y las historias asociadas a Las Pintadas forman parte de las raíces profundas del Tunuyán que comenzó a tomar definitivamente su forma institucional en 1880. Recuperar su nombre no es solamente recordar a un antiguo hacendado: es reconstruir una pieza del rompecabezas que explica cómo nació y creció uno de los grandes pueblos del Valle de Uco. Fuente de origen y ampliación: Jorge Luis Méndez, investigador y autor de “Historia de Tunuyán”, publicación histórica sobre Clodomiro Silva de julio de 2017 e investigaciones realizadas en el Archivo General de Mendoza; Municipalidad de Tunuyán, reseñas históricas de Tunuyán y Parroquia Nuestra Señora del Carmen; Portal Educativo de la DGE de Mendoza; Diario Los Andes, investigaciones sobre la historia departamental y calle Tabanera. #ClodomiroSilva #Tunuyán #Tunuyan #ValleDeUco #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaDeTunuyán #LasPintadas #LosSauces #VistaFlores #LosÁrboles #ManzanoHistórico #MendozAntigua #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaArgentina #MendozaHistory #TunuyanHistory #UcoValley #ArgentinaHistory #HistoricalMendoza #LocalHistory #Heritage #ArgentineHistory
🔥🎨🖋️ 17 DE SEPTIEMBRE DE 1982: NACE ANDRÉS CASCIANI — EL MENDOCINO QUE CONVIRTIÓ EL DIBUJO EN UN UNIVERSO DE PINTURA, HISTORIETA, LIBROS, MÚSICA Y VENDIMIA 🌄📚
El 17 de septiembre de 1982 fecha de nacimiento, en Mendoza, de Andrés Casciani, uno de los artistas visuales contemporáneos de la provincia cuya obra ha conseguido atravesar las fronteras tradicionales entre dibujo, pintura, grabado, historieta, caricatura e ilustración. Su año y lugar de nacimiento también están confirmados por su biografía profesional, la Universidad Nacional de Cuyo y organismos culturales mendocinos. Desde muy joven el arte estuvo presente en su vida. Su padre, Walter Casciani, es músico y saxofonista, mientras que su madre, Cecilia Franks, es profesora de artes plásticas. El propio artista ha contado que dibuja desde antes de aprender a escribir y que durante su infancia soñaba con convertirse en humorista gráfico, fascinado primero por Quino y más tarde por las posibilidades visuales que descubrió en las páginas de la revista Fierro. Esa convivencia temprana entre música, dibujo e historieta terminaría marcando buena parte de su lenguaje artístico. Su formación académica comenzó en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Mendoza, donde obtuvo el título de Bachiller con Orientación Artística. Más tarde continuó sus estudios en la Universidad Nacional de Cuyo, graduándose como Profesor de Grado en Artes Visuales y Licenciado en Artes Visuales. En la universidad eligió profundizar especialmente en el grabado, una disciplina cuya lógica gráfica, el trabajo de la línea y la construcción de imágenes terminarían integrándose con la ilustración y la pintura en buena parte de su producción posterior. Su trayectoria expositiva comenzó tempranamente y fue creciendo hasta abarcar decenas de muestras individuales y colectivas. Su currículum documenta exposiciones en espacios como el Teatro Quintanilla, el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza, Espacio Modigliani, la Biblioteca General San Martín, el Espacio Julio Le Parc y el Museo Carlos Alonso, además de participaciones fuera de Mendoza. Entre las experiencias de sus primeros años aparecen “Girarte 2005”, la muestra colectiva de Bodega Navarro Correas de 2006, “Homenaje al Lobo” en el Museo de Chacras de Coria en 2007 —donde participó del mural colectivo dirigido por Luis Scafati— y el grupo “7 Cuchillos” en el Museo Municipal de Arte Moderno en 2008. En 2011 expuso dibujos y pinturas en Espacio Modigliani. También llegaron los reconocimientos. Su currículum registra, entre otros antecedentes, un segundo premio en el Salón de Italia y una segunda mención honorífica en el Salón Victoria en 2005, selecciones en salones mendocinos de dibujo, pintura y grabado, una selección en el concurso de caricatura BOSTOONS de Boston en 2010 y una mención en el Concurso Nacional de Historietas Crack Bang Boom en Rosario en 2013. Pero una de las características más singulares de Casciani es que su obra nunca quedó encerrada en una sala de exposiciones. Sus ilustraciones, caricaturas e historietas fueron publicadas en medios y editoriales de Argentina y del exterior, entre ellos La Nación, El Sol, revista Fierro, revista Barcelona, Sudamericana y Penguin Random House. Uno de los trabajos de mayor proyección llegó en 2016, cuando realizó las ilustraciones de portada para una colección de veinte volúmenes dedicada a Jorge Luis Borges publicada por La Nación y Editorial Sudamericana. Su producción también llegó a portadas de libros, etiquetas de vino, afiches, obras teatrales y discos; entre ellos figura “Destellos”, de Walter Casciani y Gastón Abdala, cuyo arte integral de tapa realizó en 2015. Con el paso de los años su lenguaje continuó ampliándose: dibujo tradicional, tinta, acrílico, collage, grabado, ilustración digital e incluso pequeñas esculturas conviven en una producción donde él mismo reconoce una fuerte raíz expresionista. Casciani sostiene que el dibujo funciona como el centro de su estética, mientras la figuración y la abstracción se mezclan para dejar parte del significado en manos del espectador. Su recorrido continúa activo. En 2024 volvió a exhibir pinturas, dibujos e ilustraciones en las Salas de Arte Libertad de Guaymallén, y durante la Fiesta Nacional de la Vendimia 2025 sus ilustraciones animadas formaron parte de las proyecciones del Acto Central. En entrevistas recientes también aparecen proyectos relacionados con literatura, teatro, bodegas y videoarte. Una reseña publicada en 2026 contabiliza ya 35 exposiciones individuales y 72 colectivas, una cifra superior a las 29 individuales y 71 colectivas consignadas en versiones anteriores de su currículum, lo que permite observar cómo su producción siguió creciendo. Más de cuatro décadas después de aquel nacimiento registrado en Mendoza, Andrés Casciani continúa construyendo una obra difícil de encasillar: puede aparecer en la pared de un museo, en la tapa de un libro, sobre una etiqueta, en un escenario, en una historieta o proyectada ante miles de personas durante la Vendimia. Es la historia de un artista mendocino que hizo del dibujo no solamente una profesión, sino el punto de partida de un lenguaje capaz de conectar pintura, literatura, música, gráfica y cultura popular. 🎨📖🖋️🌄 #AndrésCasciani #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemérides #17DeSeptiembre #ArteMendocino #ArtistasMendocinos #CulturaMendocina #ArtesVisuales #Ilustración #Historieta #Grabado #Pintura #UNCuyo #Vendimia #MendozAntigua #ArgentineArt #M
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🔥⛵⚔️ PEDRO DE MENDOZA: EL ADELANTADO QUE CRUZÓ EL ATLÁNTICO CON UNA ARMADA GIGANTE Y DEJÓ EL PRIMER BUENOS AIRES ENTRE HAMBRE, GUERRA Y FRACASO 🌊📜🇪🇸🇦🇷
La vida de Pedro de Mendoza y Luján parece salida de una de las grandes crónicas del siglo XVI. Nacido en Guadix, Granada, hacia 1499, perteneció al poderoso linaje castellano de los Mendoza y desde joven se movió cerca de la corte de Carlos I de España y V del Sacro Imperio. Fue criado y gentilhombre de la Casa Real, y en 1524 ingresó en la Orden de Alcántara. También participó en las campañas europeas del emperador, incluida la guerra de Italia y el saqueo de Roma de 1527. Pero su nombre quedaría unido para siempre a una empresa mucho más lejana: la conquista y colonización del Río de la Plata. El 21 de mayo de 1534 la Corona firmó con él una capitulación para “conquistar y poblar” las tierras del llamado entonces Río de Solís o de la Plata. El documento original todavía puede rastrearse en el Archivo General de Indias: INDIFERENTE,415,L.1, folios 148v-152v. Allí Mendoza se comprometía, a su costa, a trasladar colonos, caballos, armas y provisiones y a extender la exploración hacia el interior del continente. Meses después recibió formalmente los poderes de adelantado, gobernador y capitán general. Detrás de aquella gigantesca apuesta estaban los intereses estratégicos de la Monarquía Hispánica frente al avance portugués, pero también una fascinación que había incendiado la imaginación europea: las noticias sobre una fabulosa “Sierra de la Plata” y las tierras de un enigmático “Rey Blanco”, relatos que prometían riquezas extraordinarias hacia el corazón de Sudamérica. Mendoza partió de Sanlúcar de Barrameda el 24 de agosto de 1535. Las fuentes no coinciden por completo en el número de embarcaciones —algunas hablan de once al zarpar y otras contabilizan catorce en el conjunto de la armada—, pero sí permiten dimensionar la magnitud de aquella expedición: más de 1.500 personas atravesaron el Atlántico en una de las empresas colonizadoras más grandes enviadas hasta entonces hacia el Río de la Plata. Entre ellas viajaba el alemán Ulrich Schmidl, cuya crónica se convertiría después en uno de los testimonios fundamentales para conocer aquella aventura. A comienzos de febrero de 1536 la flota llegó a la margen occidental del estuario y levantó el asentamiento conocido como Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire. Hay aquí una precisión histórica importante: aunque tradicionalmente se habla de la “primera fundación de Buenos Aires”, fuentes oficiales actuales advierten que aquel establecimiento no cumplió todas las formalidades jurídicas y urbanas que caracterizaban la fundación de una ciudad española. Fue, más exactamente, un precario asiento o real fortificado que dio origen al primer Buenos Aires. Los primeros contactos con los querandíes incluyeron intercambios de carne y pescado, pero la relación se deterioró rápidamente. Las decisiones militares de los españoles desembocaron en violentos enfrentamientos, mientras dentro del asentamiento la situación se volvía desesperada: faltaban alimentos, aumentaban las enfermedades y las expediciones de aprovisionamiento no lograban resolver la crisis. Schmidl dejó páginas estremecedoras sobre el hambre sufrida por los colonizadores y describió también la utilización de boleadoras por los pueblos de las pampas. En junio de 1536 una gran ofensiva indígena alcanzó el asentamiento y numerosas construcciones fueron incendiadas. Sin embargo, Buenos Aires no desapareció inmediatamente: continuó debilitada durante algunos años hasta que Domingo Martínez de Irala dispuso su despoblamiento definitivo en 1541 y concentró a los sobrevivientes en Asunción. Pedro de Mendoza ya no vería ese desenlace. Gravemente enfermo y con su empresa muy lejos de las riquezas soñadas, emprendió el regreso a España en abril de 1537. Nunca llegó. Murió en pleno océano Atlántico el 23 de junio de 1537 y su cuerpo fue sepultado en el mar. Tenía detrás una expedición monumental, una fortuna comprometida y un asentamiento que parecía condenado al olvido; sin embargo, el nombre de Buenos Aires sobrevivió y sería retomado décadas después, cuando Juan de Garay estableció definitivamente la ciudad en 1580. Una curiosidad especialmente importante para los mendocinos: Pedro de Mendoza NO fue quien dio nombre a nuestra provincia ni a nuestra ciudad. La Mendoza cuyana fue fundada por Pedro del Castillo el 2 de marzo de 1561 y recibió su nombre en homenaje a García Hurtado de Mendoza, entonces gobernador de Chile. Dos personajes diferentes, pertenecientes al mismo gran universo nobiliario español, cuyas historias suelen confundirse por compartir apellido. Fuente: Archivo General de Indias-PARES, capitulación de Pedro de Mendoza de 1534; Real Academia de la Historia, Historia Hispánica; Ministerio de Cultura de la Nación, “2 de febrero de 1536: primera fundación de Buenos Aires”; Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Municipalidad de la Ciudad de Mendoza. #PedroDeMendoza #BuenosAires #RíoDeLaPlata #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #ConquistaDelRíoDeLaPlata #BuenosAires1536 #CarlosV #UlrichSchmidl #HistoriaDeAmérica #ArchivoGeneralDeIndias #MendozAntigua #Historia #Argentina #PedroDeMendoza #BuenosAiresHistory #RiverPlate #ArgentineHistory #ColonialHistory #SpanishEmpire #SouthAmericanHistory #HistoryOfArgentina #HistoricalArchives #LatinAmericanHistory
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🔥🏛️📚 17 DE SEPTIEMBRE DE 1822: DOS ARCHIVOS REVELAN EL DÍA EN QUE MENDOZA DISPUTÓ EL CONTROL DE SU GRAN COLEGIO — LA JUNTA DEVOLVIÓ EL PATRONATO AL CABILDO 📜🇦🇷 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Hace exactamente 204 años, el 17 de septiembre de 1822, una decisión tomada por la Junta de Representantes de Mendoza dejó registrada una de las jornadas más tensas de la historia educativa e institucional de la provincia. En el centro del conflicto estaba el Colegio de la Santísima Trinidad, inaugurado solemnemente el 17 de noviembre de 1817 y considerado el primer colegio secundario de Mendoza, una institución que había contado para su organización con figuras como José Lorenzo Güiraldes, Tomás Godoy Cruz, Toribio de Luzuriaga y José de San Martín, y cuyos estudios llegaron a ser reconocidos para continuar la formación superior incluso en Chile. Apenas cinco años después de aquella apertura, sin embargo, el establecimiento atravesaba una profunda crisis. Faltaba dinero, resultaba difícil asegurar profesores y, al mismo tiempo, se había desatado una áspera disputa sobre quién debía ejercer su patronato, es decir, quién tendría la tutela institucional vinculada con su sostenimiento y la provisión de cargos. El Cabildo sostenía que aquella atribución le pertenecía desde la creación del establecimiento y reclamaba que le fuera restituida. El conflicto se había agravado durante las primeras semanas de septiembre. En las sesiones extraordinarias del 4 y 5 de ese mes aparecieron también las controversias en torno al profesor y filósofo Juan Crisóstomo Lafinur, cuya enseñanza y actuación pública habían dividido fuertemente a sectores de la sociedad mendocina. Investigaciones contemporáneas describen aquellos acontecimientos como parte de una disputa mucho más amplia entre grupos de la élite local por el patronato del Colegio, la libertad de imprenta, el lugar político del Cabildo y las nuevas formas de organización provincial. Finalmente, el 17 de septiembre la Junta de Representantes tomó una decisión decisiva. Esteban Fontana, en su estudio sobre la crisis del Colegio, reproduce la resolución: “que vuelva el dicho Patronato al Cabildo en los términos que antes lo poseía”. Y debajo proporciona una referencia documental de enorme valor para cualquier investigación actual: Archivo de la Legislatura de Mendoza, Actas de sesiones de la Junta de Representantes, 1822-1823. Pero aquí aparece lo extraordinario: el episodio puede reconstruirse desde dos repositorios diferentes y con documentos fechados el mismo día. Mientras las actas conservadas en el Archivo Legislativo permiten conocer qué resolvió la Junta, Fontana cita además otra pieza del entonces Archivo Histórico de Mendoza, Época Independiente, Sección Legislativo, carpeta 400: “Oficios del gobernador Pedro Molina a la H. Junta de Representantes de la Provincia”, fechado también el 17 de septiembre de 1822. En ese intercambio, Molina transmitía las dificultades para encontrar personas capaces de cubrir los empleos esenciales de la enseñanza. Pocos días antes, la Junta Protectora había advertido además la “absoluta falta de numerario” y el peligro de que el establecimiento terminara destruyéndose si no se encontraban soluciones. El dato transforma una simple resolución administrativa en una verdadera fotografía de aquella Mendoza: una institución educativa nacida con enormes expectativas estaba atrapada entre falta de recursos, escasez de profesores, enfrentamientos políticos e institucionales y un intenso debate sobre las nuevas ideas que recorrían la sociedad después de la Revolución. Fontana interpretó posteriormente la decadencia del Colegio como resultado de una combinación de causas económicas, institucionales e ideológicas, mientras investigaciones más recientes han vuelto sobre aquellas disputas para mostrar la complejidad de la construcción del nuevo orden provincial. Lo fascinante para MendozAntigua es que la historia todavía puede volver al papel original: por un lado, las Actas de la Junta de Representantes en el Archivo Legislativo de Mendoza; por el otro, el oficio de Pedro Molina conservado entre la documentación provincial. Dos documentos, dos archivos, una misma fecha y las dos caras de una crisis ocurrida hace más de dos siglos. Localizar y fotografiar ambas fojas permitiría enfrentar visualmente qué decidió el poder representativo y qué comunicaba el gobernador en aquellas mismas horas del 17 de septiembre de 1822. Un auténtico rompecabezas documental de la Mendoza que comenzaba a construir sus instituciones después de la Independencia. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #ArchivoLegislativo #ArchivoGeneralDeMendoza #ColegioDeLaSantisimaTrinidad #PedroMolina #JuanCrisostomoLafinur #HistoriaArgentina #Educacion #DocumentosHistoricos #ArchivosHistoricos #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalArchives #EducationHistory #PrimarySources #SouthAmericanHistory
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🔥📼🕺 ¿CÓMO ERA VIVIR EN LOS AÑOS 80? CUANDO EL MUNDO CABÍA EN UN CASETE, LA TELE TENÍA HORARIO Y LA CALLE ERA EL GRAN PUNTO DE ENCUENTRO 📺☎️🎮✨
Volver a los años 80 es entrar en un mundo reconocible y, al mismo tiempo, sorprendentemente distinto. La recreación adjunta sitúa la escena en Buenos Aires hacia 1985: avenidas repletas de autos y colectivos, carteles luminosos, librerías y disquerías, cafés, pizzerías, teatros, jóvenes caminando con jeans nevados, hombreras, colores intensos y peinados de un volumen imposible. No había teléfonos inteligentes, redes sociales, mensajería instantánea ni entretenimiento disponible a cualquier hora. Para hablar con alguien había que llamar desde un teléfono fijo, acordar previamente un encuentro o, muchas veces, simplemente tocar el timbre de su casa. La vida de barrio tenía una presencia enorme: chicos jugando en la vereda, vecinos conversando, plazas utilizadas como lugar de reunión y calles que eran también espacios de sociabilidad. La música acompañaba casi todo. Los casetes se grababan, se prestaban y podían convertirse en verdaderas colecciones personales. Los reproductores portátiles cambiaron incluso la manera de caminar por la ciudad: Sony había lanzado su primer Walkman en 1979 y aquel pequeño aparato terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos culturales de los años 80. En la Argentina, además, la década estuvo atravesada por transformaciones mucho más profundas que la moda. Después de siete años de dictadura, las elecciones del 30 de octubre de 1983 y la asunción presidencial del 10 de diciembre marcaron la recuperación del sistema democrático. Ese cambio se sintió con enorme intensidad en la cultura, las calles, los recitales, el teatro y el rock argentino. El Museo Histórico Nacional destaca que durante esos años el rock fue a la vez testigo y expresión de los grandes cambios políticos y sociales, mientras artistas como Charly García transformaban aquella época en canciones: “Clics modernos” apareció en 1983 y “Los Dinosaurios” quedó ligado a la memoria de la dictadura y a la recuperación democrática. La televisión era otro centro de la vida cotidiana. Muchas familias organizaban parte de la noche alrededor de determinados horarios porque no existía la posibilidad actual de elegir cualquier programa en cualquier momento: si una emisión se perdía, podía no haber otra oportunidad inmediata para verla. Los años 80 comenzaron, además, con una revolución tecnológica para los hogares argentinos: la legislación había autorizado las emisiones cromáticas y en 1980 llegaron las transmisiones en color destinadas al público masivo nacional. Poco a poco aparecieron también las grabadoras domésticas y los casetes VHS o Betamax, que permitían registrar programas y reproducir películas en casa. La competencia entre ambos formatos duró buena parte de la década y el VHS acabaría imponiéndose como estándar del entretenimiento doméstico. Y mientras el televisor dominaba el living, otra revolución comenzaba silenciosamente: las computadoras personales. El VIC-20 llegó en 1980, IBM presentó su PC en 1981 y el Commodore 64 apareció en 1982; eran máquinas muy limitadas comparadas con las actuales, pero anunciaban un cambio gigantesco en la forma de estudiar, trabajar, jugar y almacenar información. También era otra la manera de descubrir qué estaba de moda. Antes de Internet, gran parte de la cultura popular circulaba mediante revistas, diarios, radio, televisión, disquerías, afiches y el boca a boca. Una tapa de revista podía convertir a un artista en tema de conversación durante semanas y conseguir un disco nuevo podía implicar recorrer locales, preguntar, esperar o grabarlo de alguien que ya lo tuviera. En Buenos Aires, la avenida Corrientes sintetizaba buena parte de aquella energía: teatros, cafés, librerías, pizzerías, marquesinas encendidas y una vida nocturna que parecía prolongarse hasta la madrugada. En los boliches convivían los últimos ecos de la música disco con el funk, el pop, el rock y una creciente presencia de sintetizadores y sonidos electrónicos. Los autos tenían otros diseños, los colectivos eran parte inseparable del paisaje urbano y viajar significaba mirar por la ventanilla en lugar de bajar la vista hacia una pantalla. Pero sería un error convertir toda la década únicamente en nostalgia. Los 80 argentinos también fueron años de inflación, dificultades económicas, heridas abiertas por la dictadura, debates sobre derechos humanos y enormes transformaciones políticas y sociales. Precisamente por eso resultaron culturalmente tan intensos: había una sociedad que intentaba recuperar espacios de libertad mientras una nueva generación buscaba formas diferentes de vestirse, hablar, crear y escuchar música. Quizá allí esté una de las razones por las que aquellos años continúan despertando tanta fascinación. Era un tiempo más analógico, más lento en las comunicaciones y mucho menos inmediato, pero lleno de objetos, sonidos y rituales que hoy quedaron convertidos en poderosos símbolos: rebobinar un casete con una lapicera, esperar una canción en la radio para grabarla, alquilar una película, hojear revistas para descubrir novedades, reunirse en una esquina sin enviar ubicación y saber que, durante unas horas, nadie podía encontrarte con sólo mirar una pantalla. 📼☎️📺🎧🕹️ ¿Qué imagen de los años 80 quedó más grabada en la memoria: los casetes, la televisión, los boliches, los juegos en la calle, las revistas, los primeros equipos electrónicos o aquella forma de encontrarse sin teléfonos móviles? #Años80 #DécadaDel80 #ArgentinaEnLos80 #BuenosAires #HistoriaArgentina #Nostalgia #Retro #CulturaPop #Cassette #VHS #RockArgentino #CharlyGarcia #VidaDeBarrio #1980s #Eighties #RetroCulture #VintageLife #ArgentinaHistory
🔥📜📰 17 DE SEPTIEMBRE DESDE 1863: ABRIR UN DIARIO VIEJO Y DESCUBRIR LA MENDOZA QUE NO ENTRÓ EN LOS LIBROS
Hay fechas que todavía esconden decenas, quizá cientos, de historias esperando ser recuperadas. Una de ellas es el 17 de septiembre. Rastrear sistemáticamente esa jornada año tras año en las antiguas publicaciones mendocinas puede convertirse en una verdadera mina documental: no solamente por las grandes noticias políticas, sino por esas pequeñas informaciones cotidianas que permiten reconstruir cómo vivían, comerciaban, viajaban, trabajaban, enfermaban, celebraban y morían los mendocinos de otras épocas. La Hemeroteca Mayor de la Biblioteca Pública General San Martín conserva, según una investigación académica de la UNCuyo, alrededor de 300 títulos periodísticos. Su colección se remonta a mediados del siglo XIX y su periódico mendocino más antiguo es El Constitucional, publicado desde la década de 1850. El estudio advierte, además, que las colecciones no siempre están completas y que el delicado estado de algunos ejemplares del siglo XIX puede dificultar su consulta, una advertencia fundamental para no dar por existente un número determinado sin comprobar previamente el tomo correspondiente. Entre aquellos enormes volúmenes encuadernados sobreviven verdaderas ventanas hacia la Mendoza desaparecida. El catálogo estudiado por la UNCuyo registra ejemplares de El Constitucional, El Artesano, El Pueblo, El Ferrocarril, La Palabra, Los Andes, Eco de Mendoza, El Debate, Il Cittadino, La Discusión, El Porvenir y El Diario, entre muchos otros periódicos posteriores. El Constitucional y El Debate son especialmente valiosos: sus colecciones fueron incluso declaradas bienes integrantes del patrimonio cultural mendocino y fueron objeto de procesos de microfilmación y conservación. El desafío sería abrir cada 17 de septiembre disponible —y también los días inmediatamente anteriores y posteriores— y mirar mucho más allá de la portada. Allí es donde pueden aparecer las historias extraordinarias: remates de casas, fincas y bodegas; avisos de personas desaparecidas o buscadas; llegadas y partidas de viajeros; movimiento ferroviario; accidentes; incendios; enfermedades; defunciones; precios del vino, trigo, carne o harina; apertura de comercios; sociedades comerciales; espectáculos teatrales; carreras; fiestas religiosas; conflictos por acequias y agua; partes policiales; juicios; anuncios profesionales; farmacias; hoteles; fotografías; publicidad y pequeños avisos que hoy permiten reconstruir incluso calles, apellidos y establecimientos que desaparecieron hace más de un siglo. Ese potencial no es una simple especulación: la investigación académica sobre la colección señala que sus diarios contienen información cuantitativa, imágenes, manifiestos y testimonios utilizados durante décadas para estudiar la historia social, económica, política y cultural de Mendoza. Y el rastreo ya ofrece una pista concreta fascinante. Una investigación histórica registra que El Debate publicó el 17 de septiembre de 1898 una nota titulada “La manifestación en Mendoza contra los chilenos”, noticia que posteriormente fue reproducida por El Mercurio de Valparaíso. Es exactamente el tipo de hallazgo que demuestra por qué revisar una fecha foja por foja puede sacar a la luz episodios prácticamente olvidados y, además, revelar cómo una noticia mendocina podía atravesar la Cordillera e ingresar en la prensa chilena. También conviene corregir algunas fechas para orientar mejor la búsqueda. Los Andes fue fundado por Adolfo Calle el 20 de octubre de 1883, por lo que no existen ejemplares del 17 de septiembre de ese año; para esa fecha hay que comenzar con años posteriores. El catálogo histórico analizado por la UNCuyo registra en la colección consultable ejemplares de Los Andes desde 1886, aunque el diario había comenzado a publicarse tres años antes. El Debate comenzó en 1890 y se extendió hasta 1914 en esa colección; El Pueblo aparece entre 1879 y 1880; y La Libertad pertenece ya al siglo XX, con referencias documentadas desde 1924. Otro caso merece atención: El Eco de los Andes fue muchísimo más antiguo. Surgió en Mendoza el 23 de septiembre de 1824, de modo que obviamente no puede contener un ejemplar del 17 de septiembre de ese año. Además, una investigación de la UNCuyo señala que los periódicos mendocinos de la primera mitad del siglo XIX no se conservaron en repositorios locales y que los ejemplares supervivientes quedaron dispersos entre archivos y bibliotecas de Argentina, Chile y Brasil. Para ese periódico habría que ampliar el rastreo fuera de la Hemeroteca mendocina y trabajar también con reproducciones facsimilares y colecciones digitalizadas. Hay otro dato alentador: a fines de 2022 comenzó un proyecto para digitalizar fondos de la Hemeroteca Mayor mediante un escáner aéreo que evita apoyar físicamente los ejemplares y produce fotografías de alta calidad, con la intención de facilitar en el futuro su consulta digital y, al mismo tiempo, reducir la manipulación de originales extremadamente frágiles. La verdadera riqueza de esta búsqueda está en no ir solamente detrás de “la gran noticia”. Un aviso de cinco líneas puede devolvernos el nombre de una pulpería desaparecida; una esquela puede reconstruir una familia; un remate puede describir una vivienda del siglo XIX; un anuncio ferroviario puede demostrar cómo se viajaba; una publicidad puede revelar precios, marcas y costumbres; y un simple parte policial puede abrir una historia que jamás llegó a los manuales. Cada 17 de septiembre guardado en aquellos tomos es una fotografía escrita de Mendoza. El objetivo ahora es abrir esas páginas, año por año, y volver a hacerlas hablar. #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #Hemeroteca #PrensaHistórica #DiariosAntiguos #ElConstitucional #LosAndes #ElDebate #ArchivoHistórico #PatrimonioDocumental #MemoriaMendocina #HistoriaArgentina #Efemérides #17DeSeptiembre #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalNewspapers #NewspaperArchive #LocalHistory #ArgentineHistory #DocumentaryHeritage #VintageNewspapers
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🔥🏛️🗳️ 17 DE SEPTIEMBRE DE 1832: CUANDO UNA ELECCIÓN MENDOCINA TERMINÓ EN MANOS DE LA LEGISLATURA — UNA HUELLA DOCUMENTAL DE LOS PRIMEROS AÑOS DEL PODER PROVINCIAL 📜🇦🇷 — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 17 de septiembre de 1832 quedó señalado en la historia institucional de Mendoza por un episodio que permite asomarnos a los todavía frágiles mecanismos electorales de la provincia apenas doce años después del nacimiento de su Legislatura. La pista surge de una investigación fundamental del historiador Jorge Comadrán Ruiz, “Notas sobre la creación y evolución de la Legislatura de Mendoza, 1820-1854”, basada en antiguas actas y documentación legislativa. Allí, el 17 de septiembre de 1832 aparece expresamente incluido entre varias elecciones que, pese a estar concebidas como elecciones “populares”, no pudieron quedar válidamente resueltas por el procedimiento ordinario y terminaron siendo realizadas por la propia Honorable Junta de Representantes conforme a la legislación entonces vigente. Para entender la dimensión del episodio hay que retroceder algunos años. Mendoza había comenzado a organizar su representación política en 1820: la primera Junta Representativa del Pueblo Soberano celebró su sesión inicial el 12 de julio de aquel año. En 1824 se introdujo un sistema de elección directa para diputados y ese mecanismo comenzó también a utilizarse para renovar integrantes de la representación provincial. Aquellos comicios estaban todavía muy lejos del sufragio universal moderno: existían requisitos electorales, procedimientos de escrutinio y condiciones legales cuya falta de cumplimiento podía provocar la anulación de una elección. El problema aparece con especial claridad en la investigación de Comadrán Ruiz. El historiador señala que durante aquellos años hubo elecciones en las que la participación no alcanzó los mínimos establecidos, situación que obligó a la Sala a intervenir; entre los ejemplos que enumera figuran el 11 de noviembre de 1827, el 6 de julio y 19 de octubre de 1828 y, precisamente, el 17 de septiembre de 1832. El propio autor interpreta esta reiteración como indicio de las dificultades que tenía la participación electoral mendocina de la primera mitad del siglo XIX. Y 1832 no era un año cualquiera. Las luchas civiles que habían atravesado Mendoza desde 1829 habían producido fuertes divisiones políticas, y ese mismo año la cantidad de representantes fue reducida de 25 a 21, una reforma que la historia institucional oficial de la Cámara de Diputados relaciona precisamente con aquel escenario de enfrentamientos y transformaciones políticas. El documento adquiere todavía más valor porque esas antiguas actas legislativas han sobrevivido. En 2022, la Universidad Nacional de Cuyo informó que un proyecto encabezado por investigadores de la UNCUYO, con apoyo del CONICET y de la Legislatura provincial, había comenzado a digitalizar 16 libros con unas 2.500 fojas de actas producidas entre 1828 y 1893. Es decir, el año 1832 se encuentra justamente dentro del período conservado por esa extraordinaria colección documental. Por eso el próximo paso puede ser todavía más apasionante: localizar la actuación original correspondiente al 17 de septiembre de 1832, identificar quiénes participaron, determinar qué elección estaba en juego, conocer los nombres de los representantes involucrados y establecer exactamente cómo quedó asentada la resolución. Hasta que esa foja sea consultada, lo históricamente verificable es esto: el 17 de septiembre de 1832 existió una actuación electoral vinculada con la representación mendocina y Comadrán Ruiz la documentó como uno de los casos en que una elección popular no terminó resolviéndose por el procedimiento inicialmente previsto y debió intervenir la Honorable Junta. Una pequeña fecha escondida entre viejas actas que nos permite observar cómo Mendoza aprendía, todavía entre guerras civiles, reglamentos cambiantes y una participación limitada, a construir sus primeras instituciones representativas. FUENTES: Jorge Comadrán Ruiz, “Notas sobre la creación y evolución de la Legislatura de Mendoza, 1820-1854”, Revista del Instituto de Historia del Derecho, Nº 24, 1978, repositorio UNCUYO; Honorable Cámara de Diputados de Mendoza, historia institucional de la Legislatura; UNCUYO, “Digitalizan las actas del siglo XIX de la Legislatura de Mendoza”, 6/4/2022; Archivo Legislativo de Mendoza, serie de Actas Legislativas. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #17DeSeptiembre #LegislaturaDeMendoza #ArchivoLegislativo #HistoriaArgentina #SigloXIX #Elecciones #SalaDeRepresentantes #DocumentosHistoricos #ArchivoHistorico #EfemeridesMendocinas #MemoriaHistorica #HistoriaPolitica #MendozaHistory #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #HistoricalArchives #HistoricalDocuments #NineteenthCentury #PoliticalHistory #OnThisDay
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🔥🔵🔴 1 DE ABRIL DE 1908: DE UN POTRERO, UNA SOTANA Y UN PUÑADO DE PIBES NACIÓ UN GIGANTE — LOS FORZOSOS DE ALMAGRO Y EL ORIGEN DE SAN LORENZO ⚽🏟️📜
Mucho antes de las tribunas repletas, los campeonatos y las multitudes azulgranas, la historia de San Lorenzo comenzó entre empedrados, tranvías y jóvenes que sólo buscaban un lugar donde correr detrás de una pelota. A comienzos de 1907, en la esquina porteña de México y Treinta y Tres Orientales, un grupo encabezado por Federico Monti y Antonio Scaramusso jugaba al fútbol en plena calle. Se hacían llamar Los Forzosos de Almagro y hasta tenían un lema que anticipaba el carácter que querían imprimirle al equipo: “Hay que romperse todo para vencernos”. A pocos metros funcionaba el Oratorio San Antonio, en la actual México 4050. Allí apareció una figura decisiva: Lorenzo Bartolomé Martín Massa, joven sacerdote salesiano que había sido ordenado en septiembre de 1907 y que a comienzos de 1908 llegó al oratorio como maestro y encargado. Massa comprendió el peligro que significaba que aquellos muchachos jugaran en la calle y les abrió las puertas del establecimiento para que pudieran hacerlo en un sitio más seguro. La propuesta incluía una condición muy propia de la tradición salesiana: podían utilizar el lugar para practicar deportes a cambio de participar de la misa dominical. El paso decisivo llegó el 1 de abril de 1908. Tras una asamblea extraordinaria quedó constituido el club con el nombre San Lorenzo de Almagro, y Antonio Scaramusso fue su primer presidente. La tradición histórica reconoce entre aquellos pioneros a Federico Monti, José Coll, Nicolás Romeo, Antonio Rappa, José Gorena, Pablo Silva, Aníbal Assali, Alberto Coll, Luis Gianella, Francisco Xarau y otros jóvenes vinculados a aquellos primeros años. También comenzó a construirse una identidad que sobreviviría más de un siglo. El propio club conserva la tradición según la cual el azul y el rojo-grana fueron inspirados por el manto de María Auxiliadora; y de la vestimenta negra del padre Massa surgiría otro de los sobrenombres más arraigados entre sus seguidores: los “Cuervos”. El crecimiento fue vertiginoso. En 1909 San Lorenzo ya era campeón de la Liga de Ex Alumnos de Don Bosco; en 1914 se afilió a la Asociación Argentina de Football y comenzó su camino en las competencias oficiales. El 1 de enero de 1915 consiguió el ascenso a Primera al derrotar 3-0 a Honor y Patria en la cancha de Ferro, y el 24 de octubre de aquel mismo año disputó su primer clásico oficial contra Huracán: victoria azulgrana por 3-1. El 7 de mayo de 1916 se produjo otro salto fundamental: San Lorenzo estrenó su cancha de Avenida La Plata con un triunfo 2-1 sobre Estudiantes de La Plata. Aquel terreno terminaría convirtiéndose en el corazón de una de las canchas más legendarias de la Argentina: el Viejo Gasómetro. La consagración nacional llegó en 1923, cuando obtuvo su primer campeonato de Primera División, logro reconocido por la AFA dentro de la Asociación Amateur Argentina de Football. Repitió en 1924 y volvió a coronarse en 1927. Y todavía faltaba otro bautismo histórico: en 1932 comenzó a popularizarse el apodo “El Ciclón”, asociado a la potencia futbolística de aquel equipo. Un año después, en 1933, San Lorenzo conquistó su primer campeonato de la era profesional, registrado oficialmente por la AFA. Así, aquella aventura iniciada por unos muchachos que pateaban una pelota en una calle de Almagro se transformó en una institución que atravesó generaciones. Antes del Ciclón, de los Cuervos, del Viejo Gasómetro y de las grandes vueltas olímpicas estuvieron ellos: los Forzosos, un joven sacerdote, una pelota y una esquina porteña donde, sin saberlo, comenzaba a escribirse una de las historias más emblemáticas del fútbol argentino. 🔵🔴⚽
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13270 Almagro, Cdad. Real, España
🔥📜⚔️ 17 DE SEPTIEMBRE DE 1810: LA CARTA QUE ATRAPÓ EL DESTIERRO EN PLENA REVOLUCIÓN — OCHO NOMBRES, UN VIAJE A CÓRDOBA Y UN RÍO DE LA PLATA SACUDIDO POR LA LUCHA POLÍTICA (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Mientras la Revolución de Mayo comenzaba a transformar para siempre el antiguo orden virreinal, las decisiones políticas no se libraban solamente en cabildos, cuarteles o campos de batalla. También podían significar prisión, confiscaciones, confinamiento y destierro. Una extraordinaria carta escrita hace exactamente 216 años permite asomarnos a uno de aquellos momentos. El 17 de septiembre de 1810, Hilario Miguel López escribió desde Buenos Aires a su hermano Vicente López y dejó registrado que un grupo de hombres desterrados partía ese mismo día con destino a Córdoba. Entre ellos se encontraba Santiago Esperón, esposo de Gregoria López y, por lo tanto, hermano político del destinatario. Pero la carta permite conocer todavía más nombres: Gregorio Echepare, Francisco Tellechea, José Lagos, Carlos Santa María, Ramón Doldan, Francisco Peña y Antonio Giménez también integraban aquel contingente obligado a abandonar Buenos Aires. No estamos ante un relato reconstruido muchas décadas después: se trata de correspondencia contemporánea a los acontecimientos, conservada en el Archivo General de la Nación dentro del extraordinario fondo documental de la familia López. El catálogo oficial la identifica como Archivo y Colección “Los López”, Sala VII, legajo 2408, documento 7161, y resume su contenido señalando precisamente la marcha hacia Córdoba de aquel grupo de desterrados. La historiadora Marcela Tejerina, en una investigación publicada por el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, volvió sobre este documento para estudiar una característica muchas veces olvidada de los años revolucionarios: el desplazamiento forzoso de adversarios políticos. Destierro, confinamiento, deportación y expatriación se convirtieron durante aquella década en instrumentos utilizados para apartar del escenario político a quienes eran considerados opositores o peligrosos para el nuevo poder. Y allí aparece un interesante vínculo con Mendoza. La carta no narra un acontecimiento ocurrido en nuestra provincia, pero pertenece al mismo convulsionado escenario revolucionario que ya había golpeado con fuerza a Cuyo. En Mendoza, Faustino Ansay, comandante de Armas y subdelegado de Real Hacienda, se había enfrentado al nuevo rumbo político surgido después de Mayo. El Cabildo mendocino terminó respaldando a la Junta de Buenos Aires y reclamando su alejamiento; Ansay y otros funcionarios reales fueron posteriormente detenidos, trasladados y finalmente confinados en Carmen de Patagones. Es decir, mientras en diferentes lugares del antiguo Virreinato se discutía quién debía gobernar y a qué autoridad obedecer, el destierro se estaba convirtiendo en una poderosa herramienta de aquella lucha. La carta de Hilario Miguel López resulta fascinante precisamente por eso: detrás de los grandes nombres, las proclamas y los ejércitos, conserva el instante cotidiano en que varias personas debieron emprender un viaje forzado hacia el interior. Nombres escritos sobre una hoja hace más de dos siglos que hoy vuelven a hablarnos de una Revolución mucho más compleja que la imagen tradicional del 25 de Mayo: una etapa marcada por adhesiones, resistencias, sospechas, persecuciones y desplazamientos. Y hay todavía un detalle notable: el destinatario de aquella carta, Vicente López y Planes, sería pocos años después el autor de la letra de la Marcha Patriótica aprobada en 1813 y convertida con el tiempo en nuestro Himno Nacional Argentino. Una pequeña carta familiar del 17 de septiembre de 1810 terminó sobreviviendo más de dos siglos y hoy nos permite observar, casi desde adentro, cómo la Revolución también se vivía lejos de las plazas y de los grandes discursos. Fuente: Archivo General de la Nación, Sala VII, Archivo y Colección “Los López”, leg. 2408, doc. 7161; Marcela Tejerina, “Dispersos, emigrados y errantes… La expulsión territorial en la década revolucionaria”, Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Nº 48, 2018; Comisión Nacional de Monumentos, solar del antiguo Cabildo de Mendoza. #MendozAntigua #HistoriaArgentina #RevolucionDeMayo #RevolucionDe1810 #ArchivoGeneralDeLaNacion #VicenteLopezYPlanes #HistoriaDocumental #DocumentosHistoricos #Mendoza #Efemerides #ArgentinaHistory #MayRevolution #HistoricalArchives #PrimarySources #LatinAmericanHistory #History
🔥🌅📜 “AL QUE MADRUGA, DIOS LO AYUDA”: EL REFRÁN QUE ATRAVESÓ SIGLOS — DE LA SABIDURÍA MEDIEVAL AL QUIJOTE Y HASTA NUESTROS DÍAS —
Pocas frases han sobrevivido tantos siglos con tanta fuerza como “Al que madruga, Dios lo ayuda”, variante americana del tradicional “A quien madruga, Dios le ayuda”. Lo hemos escuchado de padres y abuelos para recordarnos que empezar temprano, actuar con diligencia y adelantarse a las dificultades puede abrir oportunidades. Pero ¿quién lo inventó y cuándo comenzó a repetirse? La respuesta es mucho más fascinante de lo que parece: no conocemos un autor ni una fecha exacta. El Refranero Multilingüe del Centro Virtual Cervantes lo clasifica como un refrán de fuente oral y explica que su idea central es el esfuerzo: recomienda actuar con diligencia para alcanzar aquello que se pretende. Por eso, más que una sentencia creada un día concreto, parece formar parte de ese inmenso patrimonio de expresiones que circularon de boca en boca mucho antes de quedar fijadas en libros. Y las pistas nos llevan mucho más atrás que 1554. En colecciones de paremias medievales estudiadas por el Centro Virtual Cervantes ya aparece una fórmula emparentada: “Más vale quien Dios ayuda, que el que mucho madruga”. No significa exactamente lo mismo —allí se contrapone la ayuda divina al esfuerzo humano—, pero demuestra que la asociación entre Dios, la diligencia y el hecho de madrugar ya circulaba en la tradición castellana medieval. A mediados del siglo XVI aparecen además refranes muy próximos en espíritu: el repertorio de Vallés de 1549 registró la idea de que quien madruga encuentra el pájaro todavía en el nido, mientras quien duerme llega cuando ya está vacío. Es decir, la ventaja de adelantarse al resto ya formaba parte de la sabiduría popular de aquella España. Aquí entra un detalle que suele contarse de forma demasiado simplificada. El Lazarillo de Tormes tuvo célebres ediciones en 1554, y el propio Refranero Multilingüe relaciona nuestra paremia con la tradición del Lazarillo; pero no es riguroso asegurar que el refrán “nació” aquel año. Existe, además, una continuación posterior mucho mejor localizada documentalmente: en la Segunda parte del Lazarillo escrita por Juan de Luna y publicada en París en 1620 aparece la fórmula “más vale a quien Dios ayuda, que no quien mucho madruga”. La Biblioteca Nacional de España confirma que Juan de Luna publicó esa nueva continuación en 1620. Por eso, convertir 1554 en una fecha exacta de nacimiento del dicho sería ir más allá de lo que permiten las fuentes. Y llegamos a Cervantes. La primera parte de Don Quijote apareció en 1605, pero la célebre reflexión sobre levantarse temprano se encuentra diez años después, en la Segunda Parte de 1615. En el capítulo 43, mientras Don Quijote aconseja a Sancho antes de su gobierno, le recuerda que quien no madruga con el sol “no goza del día” y añade una idea todavía más contundente: la diligencia conduce a la buena fortuna, mientras la pereza impide alcanzar lo que se desea. La Biblioteca Nacional de España conserva la edición de 1615 y confirma la fecha de aquella Segunda Parte. La escena de campesinos comenzando sus tareas al amanecer encaja perfectamente con el mundo que dio fuerza a estos dichos: en sociedades agrarias, comenzar con la luz del día ofrecía una ventaja práctica evidente. Pero eso debe entenderse como contexto histórico y no como una prueba de que un campesino concreto inventara el refrán. Su verdadera historia parece más poderosa: generaciones anónimas fueron moldeando frases sobre trabajo, previsión, suerte y esfuerzo hasta convertirlas en pequeñas cápsulas de memoria colectiva. Y el refranero español, siempre dispuesto a discutir consigo mismo, terminó creando incluso su propia respuesta: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Lejos de ser una ocurrencia moderna, el Centro Virtual Cervantes documenta esta otra idea en textos del siglo XVI, incluido un ejemplo hacia 1550. Así convivieron dos consejos aparentemente opuestos: adelantarse puede proporcionar ventajas, pero apresurar aquello que necesita su propio tiempo tampoco garantiza el éxito. Más de cuatro siglos después seguimos pronunciando aquellas palabras casi automáticamente. Cambiaron los trabajos, los horarios, las ciudades y la forma de medir el tiempo, pero sobrevivió la enseñanza esencial: no esperar pasivamente a que llegue la oportunidad, sino ponerse en movimiento. Quizás ahí esté el verdadero secreto de su longevidad. “Al que madruga, Dios lo ayuda” no nació de una sola pluma: fue construido por generaciones enteras hasta convertirse en uno de los refranes más reconocibles de nuestra lengua. #AlQueMadrugaDiosLoAyuda #Refranes #HistoriaDeLosRefranes #SabiduríaPopular #CulturaPopular #Historia #HistoriaDeEspaña #SigloDeOro #LazarilloDeTormes #DonQuijote #MiguelDeCervantes #CuriosidadesHistóricas #LenguaEspañola #TradiciónOral #DichosPopulares #SpanishHistory #SpanishProverbs #PopularWisdom #OralTradition #HistoryFacts #DonQuixote #Cervantes #SpanishCulture #HistoricalCuriosities
🔥⛰️📜 17 DE JULIO DE 1622: LA CORONA INTENTÓ FRENAR LA “SACA” DE HUARPES — LA ORDEN QUE QUISO DETENER EL TRASLADO DE INDÍGENAS DE CUYO HACIA CHILE — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Hace más de cuatro siglos, cuando Mendoza, San Juan y San Luis todavía formaban parte del Reino de Chile, la Cordillera de los Andes no sólo era atravesada por funcionarios, comerciantes y viajeros: también la cruzaban indígenas huarpes trasladados desde Cuyo para trabajar al otro lado de las montañas. El 17 de julio de 1622, durante el reinado de Felipe IV, la Corona aprobó una nueva reglamentación para el trabajo indígena en Chile que retomaba buena parte de las disposiciones de la llamada Tasa de Esquilache. Para los huarpes cuyanos, aquella normativa tenía una consecuencia decisiva: volvía a prohibir que fueran llevados en mita a Santiago y ordenaba que los encomenderos de Cuyo cumplieran sus obligaciones de vecindad en las ciudades a las que pertenecían. El problema venía de mucho antes. Desde las primeras décadas de la colonización española, numerosos encomenderos con intereses y residencia efectiva en Chile utilizaban a los indígenas de Mendoza y otras ciudades cuyanas como fuerza de trabajo. Álvaro Jara documentó que los huarpes eran trasladados hacia Santiago y La Serena y que algunos encomenderos obtenían beneficios mediante el alquiler de esa mano de obra. La propia Tasa de Esquilache ya había intentado impedir que los indígenas de Cuyo fueran obligados a cruzar la Cordillera para servir fuera de sus tierras. Lo más impactante es que en el mismo año 1622 puede verse la enorme distancia existente entre la legislación y la realidad. A comienzos de ese año, el Cabildo de Santiago comisionó al capitán Miguel de Zamora para viajar a Cuyo y realizar la llamada “saca de indios huarpes” destinada a las obras del tajamar de Santiago, asignándole cien patacones para los gastos de la diligencia. Investigaciones de la Universidad Nacional de San Juan señalan que entre 1622 y 1630 el propio Cabildo santiaguino recurrió repetidamente a trabajadores huarpes procedentes de Cuyo para tajamares, reparación de edificios y distintas obras públicas. La norma real tampoco produjo un cambio inmediato. Jara señala que la nueva Tasa Real, expedida en la corte el 17 de julio de 1622, demoró tanto en publicarse en Chile que recién entró formalmente en vigencia el 28 de febrero de 1625. Incluso después continuaron registrándose traslados. La historiografía ha relacionado estas prácticas con el despoblamiento indígena de sectores de Cuyo, la ruptura de comunidades y familias y una profunda transformación de la sociedad huarpe. Estudios arqueológicos e históricos actuales confirman que, después de la fundación de Mendoza y San Juan, las comunidades huarpes quedaron sometidas a una intensa dinámica de traslados y descenso demográfico. Así, el documento de 1622 no debe presentarse como el día en que desapareció la explotación ni como una liberación inmediata y efectiva. Su verdadero valor histórico es quizá todavía mayor: muestra a una monarquía intentando regular un sistema que en la práctica funcionaba mediante intereses económicos, encomiendas, mitas y traslados humanos difíciles de controlar a miles de kilómetros de la corte. Detrás de aquellas palabras administrativas había hombres, mujeres y familias huarpes obligados durante décadas a abandonar sus territorios cuyanos y atravesar una de las cordilleras más formidables del planeta para trabajar en Chile. Fuente: Memoria Chilena–Biblioteca Nacional de Chile; Álvaro Jara, “Importación de trabajadores indígenas en el siglo XVII”; Teresa Michieli, Antigua Historia de Cuyo; estudios arqueológicos e históricos sobre población huarpe. #Mendoza #MendozAntigua #Huarpes #PuebloHuarpe #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Cuyo #HistoriaDeCuyo #MendozaColonial #Encomienda #HistoriaColonial #PueblosOriginarios #ChileColonial #MemoriaHistórica #Historia #HuarpePeople #MendozaHistory #ArgentineHistory #CuyoHistory #ColonialHistory #IndigenousHistory #SouthAmericanHistory
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🔥⛪📜 17 DE SEPTIEMBRE DE 1709: UNA PARTIDA BAUTISMAL NOS DEVUELVE A LA MENDOZA COLONIAL — LA HUELLA DE CATALINA ARGUMEDO ESCONDIDA ENTRE LOS VIEJOS LIBROS DE LA IGLESIA MATRIZ — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
Mucho antes del terremoto de 1861, de la reconstrucción de la ciudad y de la Mendoza moderna, los nombres de sus habitantes ya quedaban registrados cuidadosamente en los libros parroquiales. Uno de esos rastros documentales nos conduce directamente al 17 de septiembre de 1709. Una investigación genealógica de Sebastián Alonso sobre la familia Argumedo de Mendoza registra a Catalina Argumedo, nacida en la ciudad el 17 de septiembre de 1708 y bautizada exactamente un año después, el 17 de septiembre de 1709. Lo extraordinario es que la publicación no se limita a mencionar el acontecimiento: cita como fuente el Archivo del Arzobispado de Mendoza, Matriz de Mendoza, Libro de Bautismos 1702–1723, foja 44. La referencia agrega que José de Molina y Carmen Ferreira aparecen como padrinos y consigna además un bautismo “por necesidad”, asociado en la nota documental a Juan Giménez de la Calzada y Francisca Barba Rey. Ese pequeño asiento eclesiástico abre una ventana extraordinaria a la vida cotidiana de la Mendoza de comienzos del siglo XVIII, cuando los bautismos, matrimonios y entierros registrados por las parroquias constituían una de las principales formas de dejar constancia escrita de la existencia de las personas. La importancia del hallazgo aumenta cuando se observa la magnitud del patrimonio documental conservado y reproducido por distintas investigaciones. Estudios académicos sobre la población afrodescendiente mendocina han trabajado directamente con libros de Bautismos de la Iglesia Matriz, incluidos volúmenes diferenciados como los de “Castas”, además de Matrimonios y Defunciones. Entre las referencias publicadas aparecen el Libro 11 Bis de Bautismos de Castas, registros correspondientes a 1799–1807 y 1807–1815, y el Libro 10 de Defunciones de 1804–1820. Otros trabajos utilizan libros de bautismos de la Matriz que abarcan 1788–1799, 1807–1815, 1838–1844 y 1844–1850, demostrando el enorme potencial de estos fondos para reconstruir familias, migraciones, relaciones sociales y aspectos de la vida cotidiana mendocina. Incluso existe actualmente una colección digital de registros parroquiales de Mendoza que abarca desde 1665 hasta 1975 y reúne más de 144.000 imágenes de bautismos, matrimonios, confirmaciones, defunciones e índices, lo que permite complementar el rastreo archivístico y localizar nuevas pistas antes de consultar los originales. Hay además un detalle histórico fascinante: la Iglesia Matriz que custodiaba la vida sacramental de aquella sociedad atravesó numerosas reconstrucciones. Fuentes del propio Arzobispado señalan que un antiguo edificio quedó clausurado en 1708 y que los oficios fueron trasladados provisionalmente; un nuevo templo quedó concluido en 1724 y sobrevivió, con posteriores modificaciones, hasta el devastador terremoto de 1861. Esto significa que el bautismo atribuido a Catalina Argumedo ocurrió precisamente durante un período de transformación de la principal institución religiosa de la ciudad. Una sola foja fechada hace más de tres siglos nos recuerda cuánto queda todavía por descubrir. El próximo desafío es enorme: recorrer sistemáticamente los libros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones buscando todos los asientos fechados un 17 de septiembre desde el siglo XVII hasta el XIX. Allí podrían estar esperando cientos de historias de mendocinos anónimos que todavía no han vuelto a ser contadas. Fuente: Sebastián Alonso, “Familia Argumedo, de Mendoza: las ramas de Amador, José Estanislao y Primitiva Argumedo”, Boletín del Centro de Estudios Genealógicos e Históricos de Rosario; cita documental: AAM, Matriz de Mendoza, Libro de Bautismos 1702–1723, f. 44. Complementado con investigaciones académicas que utilizan fondos del Archivo del Arzobispado de Mendoza y la colección “Argentina, Mendoza, registros parroquiales, 1665–1975” de FamilySearch. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #ArchivoHistorico #ArchivoDelArzobispado #Genealogia #IglesiaMatriz #HistoriaArgentina #Efemerides #17DeSeptiembre #DocumentosHistoricos #PatrimonioDocumental #HistoriaFamiliar #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #Genealogy #HistoricalArchives #ChurchRecords #FamilyHistory #ColonialHistory
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🔥🦠📜 17 DE SEPTIEMBRE DE 1891: ACEQUIAS CON AGUAS SERVIDAS, BASURALES Y EPIDEMIAS — EL DÍA EN QUE MENDOZA ORGANIZÓ UNA NUEVA AUTORIDAD PARA DEFENDER LA SALUD PÚBLICA — (IMAGEN ILUSTRAIVA)
El 17 de septiembre de 1891 Mendoza dio un paso decisivo en la construcción de su sistema sanitario: durante el gobierno de Oseas Guiñazú, el Poder Ejecutivo decretó la creación del Consejo Provincial de Higiene, una institución destinada a ejercer la superintendencia y reglamentación de los servicios médicos y sanitarios de la provincia. El organismo podía dictar su propio reglamento, sujeto a la aprobación del Ejecutivo, y posteriormente desarrolló competencias que comprendían la prevención y combate de epidemias, la elaboración de estadísticas sanitarias, la vigilancia del ejercicio de la medicina y otras profesiones vinculadas al “arte de curar”, la inspección de hospitales y farmacias, el control bromatológico y el asesoramiento sanitario al gobierno. Su primer presidente fue el médico Carlos Ponce. La decisión no surgió de un escritorio aislado de la realidad. Mendoza atravesaba una situación sanitaria alarmante. Una comisión oficial formada meses antes describió calles recorridas por acequias que recibían aguas servidas de las viviendas, mercados con insuficiente inspección, acumulaciones de basura junto al Zanjón y en calle Pedro Molina e incluso desperdicios orgánicos utilizados para rellenar el antiguo lago de la Plaza Independencia. La ciudad carecía de una red cloacal y dependía en gran medida de pozos ciegos para eliminar los residuos de una población que ya superaba los veinte mil habitantes. La misma comisión recomendó establecer una autoridad sanitaria permanente capaz de reglamentar el ejercicio de la medicina y la farmacia y asesorar al gobierno. Aquella propuesta desembocó directamente en el decreto del 17 de septiembre. A ese deterioro ambiental se sumaba el temor permanente a las enfermedades infecciosas. Mendoza todavía conservaba el recuerdo de la devastadora epidemia de cólera de 1886, y durante los años siguientes la viruela, la difteria, la fiebre tifoidea y la tuberculosis constituían problemas graves para la población. Una investigación histórica de la Universidad Nacional de Cuyo señala que solamente en 1889 la viruela llegó a representar aproximadamente una cuarta parte de las muertes registradas en la provincia, mientras la difteria adquiría características endémicas y presentaba periódicos brotes epidémicos. El Consejo nacido en 1891 respondió precisamente a ese escenario. Sus integrantes podían proponer medidas preventivas para enfermedades endémicas, epidémicas y transmisibles; durante la crisis de difteria se recurrió al aislamiento de viviendas infectadas, desinfección de casas y ropas, asistencia gratuita para personas sin recursos, vigilancia de acequias y zanjones e incluso al cierre temporal de establecimientos educativos en determinadas circunstancias. Sin embargo, la historia institucional fue accidentada. La falta de recursos debilitó al organismo y en 1894 fue eliminado de las partidas del presupuesto provincial. Poco después, el gobierno contrató al prestigioso higienista Emilio Ramón Coni, cuyo estudio Saneamiento de la Provincia de Mendoza, publicado en 1897, formuló un programa mucho más ambicioso para transformar la salud pública. Ese proceso terminaría llevando a nuevas estructuras sanitarias, entre ellas la Dirección General de Salubridad. Por eso, aquel decreto del 17 de septiembre de 1891 merece ser leído como mucho más que una disposición administrativa: representa uno de los momentos en que Mendoza comenzó a convertir la lucha contra las epidemias, la contaminación del agua, los alimentos inseguros y las condiciones insalubres de la ciudad en una responsabilidad permanente del Estado. Y el documento que lo testimonia todavía puede rastrearse en una fuente excepcional: el Registro Oficial de la Provincia de Mendoza correspondiente a 1891, publicado por la Imprenta “El Porvenir” en 1895, páginas 224 a 229. Fuente: Registro Oficial de la Provincia de Mendoza, año 1891, Mendoza, Imprenta “El Porvenir”, 1895, pp. 224-229; Marta B. Duda y Silvia E. Bustos de Evans, “Antecedentes de la medicina preventiva en Mendoza: El Consejo Provincial de Higiene (1886-1896)”, Universidad Nacional de Cuyo; María E. Musso de Cavallaro y Norma I. Sánchez, “Historia de la medicina legal en Mendoza”; Ivana Hirschegger, CONICET-UNLP, estudios sobre la organización sanitaria mendocina. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemerides #17DeSeptiembre #SaludPublica #HistoriaArgentina #ConsejoDeHigiene #Medicina #Higiene #Epidemias #Acequias #ArchivoHistorico #PatrimonioDocumental #PublicHealth #MendozaHistory #ArgentineHistory #MedicalHistory #Sanitation #Epidemics #HistoricalArchives
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🔥🗺️📐 17 DE SEPTIEMBRE DE 1853: CUANDO MENDOZA COMENZABA A MEDIR SU FUTURO — UN DECRETO ENTRE MAPAS, ACEQUIAS, TIERRAS Y LOS PRIMEROS AGRIMENSORES DEL ESTADO — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 17 de septiembre de 1853 quedó fechado en Mendoza un decreto que hoy sobrevive identificado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza como carpeta 202, documento 22. Puede parecer apenas una referencia administrativa perdida entre miles de papeles del siglo XIX, pero la investigación histórica permite ubicarlo en uno de los procesos más interesantes de aquellos años: el nacimiento de una estructura estatal destinada a conocer, medir, representar y transformar el territorio provincial. La referencia documental fue localizada y citada por la historiadora Eugenia Molina, investigadora de CONICET y de la Universidad Nacional de Cuyo, en un estudio dedicado al Departamento Topográfico y a los agrimensores mendocinos entre 1850 y 1860. Allí el decreto del 17 de septiembre aparece utilizado como fuente primaria dentro del análisis de las comisiones y trabajos en los que intervenían técnicos y agrimensores, incluidas actuaciones vinculadas con obras hidráulicas. Sin embargo, existe una precisión fundamental: este documento del 17 de septiembre no fue el decreto fundador de la institución. La creación había ocurrido cuatro meses antes. El 16 de mayo de 1853, durante el gobierno de Pedro Pascual Segura, el Poder Ejecutivo estableció la Comisión Topográfica y de Estadística de Mendoza ante lo que la propia normativa consideraba una necesidad urgente de contar con un organismo técnico que pudiera intervenir en las obras públicas, la delineación de pueblos, caminos, calles y edificios, la confección de mapas y planos y la regulación del trabajo de los agrimensores. Carlos María Rivarola, entonces director de Obras Públicas, quedó al frente de la nueva dependencia y Pablo Pescara, ingeniero de la ciudad, integró su primera estructura. Aquella oficina significaba mucho más que dibujar mapas. El Estado mendocino comenzaba a reunir información sistemática sobre el espacio que gobernaba. Entre sus atribuciones figuraban cuestiones relacionadas con límites y distribución de tierras públicas y particulares, mensuras, calles, caminos, obras públicas y control profesional de los agrimensores. Los planos realizados por estos debían ser examinados y una copia quedaba incorporada al archivo de la institución. Incluso existían márgenes máximos de error para las mensuras, señal de que medir la tierra empezaba a convertirse en una actividad cada vez más reglamentada por el poder público. El contexto resulta extraordinario: Mendoza aún conservaba la trama de la ciudad colonial que desaparecería bajo los escombros del terremoto de 1861 y, al mismo tiempo, comenzaba a construir una burocracia técnica capaz de intervenir sobre caminos, acequias, desagües, plazas, villas, edificios y propiedades. La investigación de Molina muestra que el Departamento Topográfico tuvo recursos humanos y materiales muy modestos, pero una actividad notable. Una reseña de sus primeros meses consignó la validación de nueve planos de propiedades y, apenas dos años más tarde, el archivo institucional ya registraba 173 mensuras aprobadas. En ese escenario debe leerse el decreto del 17 de septiembre de 1853. La publicación académica lo cita dos veces —AGPM, carpeta 202, documento 22— como respaldo documental de actuaciones y comisiones relacionadas con ese universo de agrimensores y trabajos territoriales. Pero aquí está precisamente lo fascinante de trabajar con archivos históricos: localizar la referencia no significa haber leído todavía todo el expediente. Mientras no se consulte o reproduzca el documento original completo, no sería riguroso atribuirle un nombramiento, una obra determinada, una mensura concreta o una disposición particular que la bibliografía consultada no transcribe. Lo comprobable es su existencia, su fecha, su signatura archivística y su utilización por una investigación académica especializada como fuente del proceso mediante el cual el Estado mendocino comenzó a servirse de agrimensores y conocimientos técnicos para intervenir sobre su territorio. El siguiente paso puede transformar esta referencia en un hallazgo mucho mayor: solicitar en el Archivo General de la Provincia de Mendoza el documento original “Época Independiente, carpeta 202, documento 22, Decreto del 17 de septiembre de 1853”. Si conserva planos, nombres, lugares, acequias, caminos, tierras o instrucciones técnicas, su contenido permitiría reconstruir con precisión qué decisión adoptaron las autoridades mendocinas aquel día de hace 173 años. Porque detrás de aquellas viejas mensuras había algo mucho más profundo: una provincia que comenzaba a convertir montes, calles, propiedades, cursos de agua y caminos en información, planos y documentos. Era, en definitiva, una nueva forma de conocer Mendoza para poder gobernarla. Fuente: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Independiente, carpeta 202, documento 22, decreto del 17/09/1853; Eugenia Molina, “Saberes, territorio y estatalidad: Departamento Topográfico y agrimensores en Mendoza, 1850-1860”, Avances del Cesor, vol. 17, n.º 23, 2020, CONICET/UNCuyo; estudios sobre el Departamento Topográfico mendocino publicados por UNCuyo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #17DeSeptiembre #Mendoza1853 #DepartamentoTopográfico #Agrimensura #Agrimensores #Cartografía #MapasAntiguos #ArchivoHistórico #AGPM #HistoriaArgentina #PatrimonioDocumental #MemoriaMendocina #HistoriaLocal #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalMaps #Cartography #Surveying #Archives #LocalHistory
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