Antes de que María de los Remedios de Escalada uniera para siempre su nombre al del Libertador, otro joven soñaba con convertirla en su esposa. Se llamaba Gervasio Antonio Josef María Dorna, había nacido en Buenos Aires el 18 de junio de 1790 y pertenecía a una familia acomodada, relacionada con el comercio y las grandes propiedades rurales de San Miguel del Monte. Sin embargo, su destino no estaría en la tranquilidad de los campos familiares. Cuando los ingleses invadieron Buenos Aires, Gervasio tenía apenas dieciséis años y se presentó como voluntario para defender la ciudad. Integró el cuerpo de Patricios, combatió durante la segunda invasión de 1807 y recibió sucesivamente los grados de subteniente y teniente. Para 1810 ya era capitán, figuró entre quienes respaldaron el pronunciamiento que abrió paso a la Primera Junta, aportó parte de sus haberes para adquirir armamento y participó en la Sociedad Patriótica. También intentó construir una vida comercial: el 12 de abril de 1812 abrió una tienda en el barrio de Santo Domingo donde ofrecía telas, vestimenta y hasta armas. Todo parecía preparado para su futuro junto a Remedios, con quien mantenía una relación de claras intenciones matrimoniales. Pero un mes antes había desembarcado en Buenos Aires José de San Martín, un militar de treinta y cuatro años, experimentado en las guerras europeas, reservado, imponente y todavía desconocido para la sociedad porteña. Remedios, que tenía catorce años, quedó fascinada por aquel recién llegado y rompió su vínculo con Dorna. El 12 de septiembre de 1812 contrajo matrimonio con San Martín, mientras Gervasio quedaba, según la tradición familiar, profundamente desanimado y humillado. Lejos de resignarse a continuar su vida entre mostradores y tertulias, tomó una decisión extrema: el 8 de abril de 1813 abandonó Buenos Aires y marchó hacia el norte acompañado por Florentino, un hombre afrodescendiente sometido entonces a la esclavitud. Buscaba incorporarse al Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. El general inicialmente no aceptó sus servicios, pero Gervasio insistió y, cuando las fuerzas patriotas llegaron a Potosí, finalmente fue nombrado ayudante de campo. El 1 de octubre de 1813 llegó la tragedia de Vilcapugio. Las tropas de Belgrano comenzaron el combate con ventaja, pero la herida de uno de sus jefes, el desorden de varias unidades y la presión realista transformaron una posible victoria en una dolorosa derrota. El propio Belgrano informó que la batalla se extendió desde las seis y media de la mañana hasta cerca de las dos de la tarde y que el ejército debió retirarse dejando su artillería en el campo. Gervasio Dorna murió con apenas veintitrés años durante aquella campaña. Algunas reconstrucciones sostienen que cayó en plena batalla; otras afirman que sobrevivió al choque inicial y fue muerto por una partida realista mientras regresaba de una peligrosa misión detrás de las líneas enemigas. La certificación atribuida a Belgrano destacó que había cumplido sus obligaciones con honor, patriotismo y el valor de quienes preferían morir antes que contemplar a su patria sometida. La memoria de San Miguel del Monte conserva además una escena conmovedora: según esa tradición, Florentino habría sepultado a su joven compañero en las tierras del Alto Perú y, al morir Gervasio, habría obtenido la libertad establecida por Pascuala Sosa, madre de Dorna, en una disposición testamentaria. Esta parte del relato posee menor respaldo documental que su carrera militar, pero convirtió a ambos hombres en símbolos inseparables de una época atravesada por la esclavitud, la revolución y la lucha por la independencia. ¿Gervasio se hizo matar deliberadamente por amor? No existe una prueba que permita afirmarlo. Lo comprobable es que, después de perder a Remedios, abandonó una existencia cómoda, recorrió más de mil kilómetros para incorporarse al ejército y encontró la muerte luchando por la emancipación americana. Por eso la historia terminó llamándolo “el muerto de amor”: no porque el amor haya detenido físicamente su corazón, sino porque aquella herida sentimental cambió para siempre el rumbo de su vida y lo condujo desde los salones de Buenos Aires hasta un campo de batalla perdido en el Alto Perú. #GervasioDorna #ElMuertoDeAmor #RemediosDeEscalada #JoseDeSanMartin #ManuelBelgrano #BatallaDeVilcapugio #EjercitoDelNorte #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #HistoriasOlvidadas #Patricios #MendozAntigua #ArgentineHistory #ForgottenHistory #LatinAmericanHistory #WarAndLove #IndependenceHistory
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miércoles, 5 de agosto de 2026
GERVASIO DORNA: EL “MUERTO DE AMOR” QUE CAMBIÓ EL ALTAR POR LA GUERRA
Antes de que María de los Remedios de Escalada uniera para siempre su nombre al del Libertador, otro joven soñaba con convertirla en su esposa. Se llamaba Gervasio Antonio Josef María Dorna, había nacido en Buenos Aires el 18 de junio de 1790 y pertenecía a una familia acomodada, relacionada con el comercio y las grandes propiedades rurales de San Miguel del Monte. Sin embargo, su destino no estaría en la tranquilidad de los campos familiares. Cuando los ingleses invadieron Buenos Aires, Gervasio tenía apenas dieciséis años y se presentó como voluntario para defender la ciudad. Integró el cuerpo de Patricios, combatió durante la segunda invasión de 1807 y recibió sucesivamente los grados de subteniente y teniente. Para 1810 ya era capitán, figuró entre quienes respaldaron el pronunciamiento que abrió paso a la Primera Junta, aportó parte de sus haberes para adquirir armamento y participó en la Sociedad Patriótica. También intentó construir una vida comercial: el 12 de abril de 1812 abrió una tienda en el barrio de Santo Domingo donde ofrecía telas, vestimenta y hasta armas. Todo parecía preparado para su futuro junto a Remedios, con quien mantenía una relación de claras intenciones matrimoniales. Pero un mes antes había desembarcado en Buenos Aires José de San Martín, un militar de treinta y cuatro años, experimentado en las guerras europeas, reservado, imponente y todavía desconocido para la sociedad porteña. Remedios, que tenía catorce años, quedó fascinada por aquel recién llegado y rompió su vínculo con Dorna. El 12 de septiembre de 1812 contrajo matrimonio con San Martín, mientras Gervasio quedaba, según la tradición familiar, profundamente desanimado y humillado. Lejos de resignarse a continuar su vida entre mostradores y tertulias, tomó una decisión extrema: el 8 de abril de 1813 abandonó Buenos Aires y marchó hacia el norte acompañado por Florentino, un hombre afrodescendiente sometido entonces a la esclavitud. Buscaba incorporarse al Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. El general inicialmente no aceptó sus servicios, pero Gervasio insistió y, cuando las fuerzas patriotas llegaron a Potosí, finalmente fue nombrado ayudante de campo. El 1 de octubre de 1813 llegó la tragedia de Vilcapugio. Las tropas de Belgrano comenzaron el combate con ventaja, pero la herida de uno de sus jefes, el desorden de varias unidades y la presión realista transformaron una posible victoria en una dolorosa derrota. El propio Belgrano informó que la batalla se extendió desde las seis y media de la mañana hasta cerca de las dos de la tarde y que el ejército debió retirarse dejando su artillería en el campo. Gervasio Dorna murió con apenas veintitrés años durante aquella campaña. Algunas reconstrucciones sostienen que cayó en plena batalla; otras afirman que sobrevivió al choque inicial y fue muerto por una partida realista mientras regresaba de una peligrosa misión detrás de las líneas enemigas. La certificación atribuida a Belgrano destacó que había cumplido sus obligaciones con honor, patriotismo y el valor de quienes preferían morir antes que contemplar a su patria sometida. La memoria de San Miguel del Monte conserva además una escena conmovedora: según esa tradición, Florentino habría sepultado a su joven compañero en las tierras del Alto Perú y, al morir Gervasio, habría obtenido la libertad establecida por Pascuala Sosa, madre de Dorna, en una disposición testamentaria. Esta parte del relato posee menor respaldo documental que su carrera militar, pero convirtió a ambos hombres en símbolos inseparables de una época atravesada por la esclavitud, la revolución y la lucha por la independencia. ¿Gervasio se hizo matar deliberadamente por amor? No existe una prueba que permita afirmarlo. Lo comprobable es que, después de perder a Remedios, abandonó una existencia cómoda, recorrió más de mil kilómetros para incorporarse al ejército y encontró la muerte luchando por la emancipación americana. Por eso la historia terminó llamándolo “el muerto de amor”: no porque el amor haya detenido físicamente su corazón, sino porque aquella herida sentimental cambió para siempre el rumbo de su vida y lo condujo desde los salones de Buenos Aires hasta un campo de batalla perdido en el Alto Perú. #GervasioDorna #ElMuertoDeAmor #RemediosDeEscalada #JoseDeSanMartin #ManuelBelgrano #BatallaDeVilcapugio #EjercitoDelNorte #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #HistoriasOlvidadas #Patricios #MendozAntigua #ArgentineHistory #ForgottenHistory #LatinAmericanHistory #WarAndLove #IndependenceHistory
4 DE DICIEMBRE DE 1823: SAN MARTÍN VOLVIÓ PARA DESPEDIR A SU “ESPOSA Y AMIGA” (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 4 de diciembre de 1823, José de San Martín regresó a Buenos Aires después de atravesar durante catorce días el camino desde Mendoza. No volvió escoltado por un ejército ni rodeado por los honores reservados al Libertador de tres naciones: llegó solo y se presentó ante la ciudad como un ciudadano más. Había renunciado al poder en el Perú, se había apartado de la vida pública y cargaba una herida que ninguna victoria militar podía reparar. Cuatro meses antes, el 3 de agosto, María de los Remedios de Escalada había muerto de tuberculosis, con apenas 25 años, mientras él permanecía en Mendoza, impedido de acompañarla durante sus últimos momentos por el clima político hostil que rodeaba su posible regreso. A su llegada se alojó en la célebre Fonda de los Tres Reyes, situada frente a la Plaza de Mayo. Luego buscó a su hija Mercedes y a la familia Escalada, que se encontraban pasando el verano en una quinta ubicada en el antiguo partido de San José de Flores, en terrenos que hoy pertenecen a Parque de los Patricios. Pero había otra visita que no podía postergar: la tumba de Remedios, en el entonces llamado Cementerio del Norte, actual Cementerio de la Recoleta. La tradición familiar sostiene que el viejo sirviente Congo lo condujo por aquel camposanto recién creado, todavía solitario y muy diferente del monumental cementerio que conocemos en la actualidad. Allí, entre terrenos abiertos, cruces de madera y sepulturas austeras, San Martín encontró el lugar donde descansaba la mujer con quien se había casado en 1812, la madre de su única hija y la compañera silenciosa de los años más decisivos de la revolución americana. El vencedor de San Lorenzo, Chacabuco y Maipú, el hombre que había cruzado los Andes y contribuido a liberar Argentina, Chile y Perú, quedó entonces frente a una batalla que no podía ganar. Dispuso que sobre aquella sepultura se colocara una sencilla lápida de mármol, diseñada por el ingeniero Felipe Bertrés y trabajada por el grabador Julio Esnard. No pidió que se enumeraran títulos, campañas ni glorias. Eligió una inscripción breve, íntima y profundamente humana: “Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín”. Dos palabras —“esposa y amiga”— fueron suficientes para revelar un sentimiento que San Martín casi nunca expuso públicamente. Detrás del uniforme, de la disciplina y del rostro severo del Libertador, existía un hombre enfermo, cansado y golpeado por una ausencia definitiva. Poco después resolvió abandonar el país para educar personalmente a Mercedes. Padre e hija partieron hacia Europa el 10 de febrero de 1824, iniciando un alejamiento que él creía transitorio, pero que terminaría convirtiéndose en un largo exilio. Aquel diciembre de 1823, San Martín no regresó a Buenos Aires para recibir homenajes ni reclamar poder. Volvió para buscar a su hija, cerrar una etapa de su vida y dejar sobre una tumba el testimonio más sencillo y doloroso de su amor. Había liberado pueblos enteros, pero frente a la sepultura de Remedios solamente era un esposo que había llegado demasiado tarde. #JoséDeSanMartín #RemediosDeEscalada #EsposaYAmiga #HistoriaArgentina #LibertadorDeAmérica #CementerioDeLaRecoleta #BuenosAiresAntigua #PatriaArgentina #MemoriaHistórica #HistoriaDeAmor #MendozAntigua #GeneralSanMartín #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #RemediosDeEscalada #LiberatorOfAmerica #HistoricalMemory #BuenosAiresHistory #LoveAndHistory #SouthAmericanHistory
PAVÓN: LA BATALLA QUE BUENOS AIRES NO GANÓ EN EL CAMPO, PERO GANÓ PARA SIEMPRE
El 17 de septiembre de 1861, a orillas del arroyo Pavón, en el sur de Santa Fe, no se disputó solamente una batalla: se decidió quién controlaría la organización política, militar y económica de la Argentina. Desde la caída de Juan Manuel de Rosas en Caseros, en 1852, el país había quedado dividido entre la Confederación Argentina, con capital en Paraná, y el Estado de Buenos Aires, dueño del puerto y de la aduana que concentraba la principal fuente de ingresos públicos. La Constitución de 1853 intentó organizar una república federal, pero Buenos Aires la rechazó y permaneció separada. Tras ser derrotada por Urquiza en Cepeda, debió firmar el Pacto de San José de Flores en 1859: aceptaba reincorporarse y jurar la Constitución, aunque consiguió revisar su texto, proteger su integridad territorial y conservar una posición económica privilegiada durante la transición. La unidad existía sobre el papel; debajo de ella continuaba latiendo una lucha feroz por el poder. En Pavón se enfrentaron aproximadamente 17.000 hombres de la Confederación, comandados por Justo José de Urquiza, y unos 16.000 soldados de Buenos Aires bajo las órdenes de Bartolomé Mitre. La caballería confederal arrolló a las alas porteñas, mientras la infantería de Mitre quebró el centro enemigo. Entonces ocurrió el gran misterio: Urquiza abandonó el campo con importantes fuerzas todavía disponibles y regresó hacia Entre Ríos. Buenos Aires había sufrido severos golpes y Mitre llegó a replegarse, pero la retirada de su adversario terminó convirtiéndolo en vencedor político. Durante generaciones se habló de un pacto secreto, de un acuerdo de caballeros e incluso de compromisos nacidos en reuniones masónicas. Sin embargo, ninguna documentación concluyente permite asegurar que existiera un convenio previo para entregar la batalla. La enfermedad de Urquiza, su desconfianza hacia el presidente Santiago Derqui, el temor a prolongar una guerra devastadora y su decisión de preservar el poder entrerriano son algunas de las explicaciones propuestas. Lo indiscutible es el resultado: Urquiza conservó su dominio provincial, pero dejó sin sostén efectivo a la Confederación y a numerosos federales del interior. Después de Pavón comenzó el derrumbe. Derqui renunció el 5 de noviembre de 1861; el vicepresidente Juan Esteban Pedernera declaró en receso al Poder Ejecutivo nacional el 12 de diciembre, y las fuerzas porteñas avanzaron sobre las provincias. El sangriento combate de Cañada de Gómez terminó de destruir buena parte de la resistencia confederal. Mitre quedó encargado provisoriamente del poder nacional y, el 12 de octubre de 1862, asumió como presidente de una Argentina reunificada bajo la hegemonía política de Buenos Aires. Pero la resistencia no desapareció. Ángel Vicente “el Chacho” Peñaloza intentó alcanzar la paz mediante el acuerdo de La Banderita, firmado en mayo de 1862, aunque las persecuciones, los cambios forzados de gobiernos provinciales y los enfrentamientos reanudaron la guerra. Las campañas contra las montoneras fueron presentadas como operaciones de pacificación, pero también estuvieron atravesadas por fusilamientos, represalias y una violencia social dirigida contra los gauchos que integraban las fuerzas federales. En ese clima quedó escrita la estremecedora exhortación de Domingo Faustino Sarmiento a Mitre: “No trate de economizar sangre de gauchos”. Peñaloza fue asesinado en 1863, pero el fuego federal volvió a levantarse años después. La Guerra de la Triple Alianza, los reclutamientos forzosos y el rechazo al centralismo impulsaron la Revolución de los Colorados y la rebelión de Felipe Varela, cuya derrota en 1867 marcó el ocaso de las grandes montoneras del interior. Para la historiografía liberal, Pavón abrió el camino hacia la consolidación del Estado nacional, la organización de sus instituciones y la formación de un ejército unificado. Para las corrientes federales y revisionistas, representó algo mucho más doloroso: el triunfo de una unidad construida desde el puerto, la subordinación política de las provincias y la derrota de un proyecto que pretendía distribuir de otra manera las rentas, el poder y el destino nacional. Pavón fue una batalla extraña: la caballería que triunfó terminó retirándose y el ejército que estuvo cerca de perder acabó gobernando el país. Allí no murió jurídicamente el federalismo, que continuó escrito en la Constitución, pero quedó profundamente debilitado como fuerza real. Desde aquel día, la Argentina comenzó a tener un solo gobierno, aunque la disputa entre el centro y las provincias jamás desapareció por completo. #BatallaDePavón #Pavón1861 #HistoriaArgentina #Federalismo #ConfederaciónArgentina #JustoJoséDeUrquiza #BartoloméMitre #ChachoPeñaloza #FelipeVarela #GuerrasCivilesArgentinas #HistoriaFederal #MemoriaArgentina #ArgentineHistory #BattleOfPavón #ArgentineCivilWars #Federalism #HistoryOfArgentina #LatinAmericanHistory
MENDOZA DESDE EL CIELO: EL MAPA SATELITAL QUE REVELA UNA TIERRA DE GIGANTES
Compartimos este extraordinario mapa satelital escolar de la provincia de Mendoza, elaborado por el Instituto Geográfico Nacional y editado en octubre de 2017, una herramienta ideal para descargar, imprimir, estudiar y descubrir la inmensidad del territorio mendocino desde una perspectiva diferente. La imagen permite recorrer visualmente cerca de 149.000 kilómetros cuadrados, desde el límite con San Juan hasta las tierras australes próximas a Neuquén, y desde la frontera cordillerana con Chile hasta las extensas planicies que se prolongan hacia San Luis y La Pampa. Al observarlo detenidamente aparecen con enorme claridad los grandes ambientes naturales de Mendoza: al oeste se levanta la poderosa Cordillera de los Andes, acompañada por la Cordillera Principal, la Cordillera Frontal y la Precordillera; hacia el centro y el este dominan el piedemonte y las planicies áridas; mientras que en el sur emerge el oscuro y fascinante paisaje volcánico de La Payunia. Estas regiones, tan diferentes entre sí, explican buena parte de la extraordinaria diversidad geográfica de la provincia. En el sector cordillerano se distinguen cumbres históricas como el Tupungato, el Maipo, el Juncal, el Planchón, el Peteroa y, por supuesto, el cerro Aconcagua, señalado en el mapa con 6.961 metros. La medición oficial de mayor precisión realizada por el IGN estableció una altura de 6.960,8 metros sobre el nivel medio del mar, confirmándolo como la montaña más elevada de América. La cuadrícula azul permite reconocer las coordenadas geográficas —aproximadamente entre los paralelos 32° y 37° de latitud sur y los meridianos 66° y 71° oeste—, mientras que la escala gráfica ayuda a calcular distancias. También aparecen cursos y espejos de agua, como el sistema Desaguadero–Salado, el río Colorado, la laguna El Porvenir, la laguna Negra y Cari Lauquen. En el extremo inferior derecho, un pequeño recuadro muestra la ubicación de Mendoza dentro del territorio argentino. Uno de los contrastes más impresionantes se observa entre las cumbres nevadas del oeste, las tierras cultivadas de los oasis y la enorme extensión árida del interior provincial. Aunque los oasis ocupan una parte muy reducida del territorio, concentran aproximadamente el 98 % de la población mendocina y gran parte de sus actividades económicas, agrícolas y urbanas, demostrando hasta qué punto el agua de deshielo ha modelado la historia y la vida de Mendoza. En el sur, La Payunia se distingue como una inmensa superficie de tonos oscuros formada por volcanes, coladas de lava y antiguos mantos eruptivos. El Gobierno de Mendoza señala que la región posee más de 800 volcanes, por lo que constituye uno de los campos volcánicos de mayor densidad y diversidad del planeta. Este material resulta especialmente útil para estudiantes, docentes, familias, investigadores y amantes de la geografía. Se trata de un mapa físico y satelital, por lo que puede complementarse con un mapa político que incluya los 18 departamentos, sus cabeceras, caminos y localidades. Al imprimirlo, se recomienda conservar la identificación y los créditos del Instituto Geográfico Nacional que aparecen en la lámina original. Descargalo, imprimilo y observá cada detalle: Mendoza no es solamente una provincia dibujada sobre el papel; es un territorio de montañas gigantes, desiertos, volcanes, ríos y oasis que hicieron posible la vida en medio de la aridez. #Mendoza #MendozAntigua #ProvinciaDeMendoza #MapaDeMendoza #MapaSatelital #GeografíaDeMendoza #CordilleraDeLosAndes #Aconcagua #LaPayunia #OasisMendocinos #HistoriaDeMendoza #Educación #RecursosEducativos #Argentina #MendozaArgentina #SatelliteMap #MapOfMendoza #AndesMountains #AconcaguaMountain #Geography #EducationalResources #ArgentinaFromAbove #VolcanicLandscape #SouthAmerica
4 DE AGOSTO DE 1987: EL GRITO QUE FRENÓ A ALFONSÍN Y QUEDÓ GRABADO EN LA HISTORIA
Chos Malal celebraba su centenario cuando Raúl Alfonsín, vestido con traje azul oscuro y rodeado de funcionarios, hablaba sobre el desarrollo de la Patagonia y el traslado de la Capital Federal hacia el sur. Desde la multitud, Sergio Valenzuela, un vecino de Cutral Co de 33 años, desocupado y padre de ocho hijos, comenzó a interrumpirlo con un reclamo desesperado: “¡Tenemos hambre!”. El presidente hizo una pausa, buscó al manifestante, lo señaló y lanzó una de las respuestas más recordadas de la política argentina: “¡A vos no te va tan mal, gordito! ¿No?”. Hubo risas, aplausos, silbidos e insultos. La escena condensó la tensión de una Argentina golpeada por la inflación y el desgaste del Plan Austral. La gran ironía era que a Valenzuela lo apodaban “Esqueleto”. Seis años después, ambos volvieron a encontrarse, se estrecharon la mano y se pidieron disculpas, transformando aquel choque público en una inesperada historia de reconciliación. #RaúlAlfonsín #ChosMalal #Neuquén #SergioValenzuela #HistoriaArgentina #Democracia #DécadaDel80 #PlanAustral #Patagonia #Efemérides #ArgentineHistory #PoliticalHistory #HistoricArgentina #Democracy #PatagoniaArgentina
4 DE AGOSTO DE 1987: EL GRITO QUE DETUVO A ALFONSÍN Y ENCENDIÓ UNA FRASE ETERNA - “A vos no te va tan mal, gordito, ¿no? (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El martes 4 de agosto de 1987, Chos Malal se vistió de fiesta para celebrar el centenario de su fundación. Hasta aquella histórica ciudad del norte neuquino, antigua capital del Territorio Nacional del Neuquén, llegó el presidente Raúl Alfonsín acompañado por el gobernador Felipe Sapag, autoridades nacionales, provinciales y una multitud congregada frente al antiguo Torreón de la IV División. La jornada debía estar dominada por los homenajes, los anuncios de inversiones para la Patagonia y el inicio de las obras del gasoducto que llevaría el combustible desde el yacimiento Filo Morado hasta Chos Malal. Sin embargo, un inesperado intercambio terminó convirtiéndose en el recuerdo más perdurable de aquella visita presidencial. Mientras Alfonsín pronunciaba su discurso, una voz comenzó a elevarse desde el público. Era Sergio Valenzuela, un vecino de Cutral Co de 33 años, padre de ocho hijos, que había llegado hasta el acto junto con otros manifestantes. En medio de una Argentina castigada por la aceleración de los precios y por el desgaste del Plan Austral, Valenzuela interrumpió varias veces al presidente para reclamar por la falta de trabajo y la difícil situación económica. Uno de sus gritos fue directo y estremecedor: “Tenemos hambre”. Alfonsín intentó continuar, pero las interrupciones persistieron. Finalmente detuvo su discurso, dirigió la mirada hacia el manifestante y respondió con una mezcla de enojo, ironía y rapidez verbal:“A vos no te va tan mal, gordito, ¿no?” La multitud estalló entre risas, aplausos, silbidos e insultos. Las cámaras registraron el momento y la frase recorrió inmediatamente los medios de todo el país. En apenas unos segundos quedó condensada la tensión de una época: un presidente democrático defendiendo su gestión, una sociedad golpeada por la inflación y un ciudadano que transformó su reclamo en una escena inolvidable de la política argentina. La ironía sería descubierta muchos años después: Valenzuela nunca había sido precisamente “gordito”; sus conocidos lo apodaban “Esqueleto”. Según las reconstrucciones de la prensa neuquina, ambos volvieron a encontrarse unos cinco años más tarde, se pidieron disculpas y dejaron atrás aquel enfrentamiento que ya pertenecía a la memoria popular. La historia no conservó únicamente una ocurrencia presidencial. Conservó el instante exacto en que el festejo de una ciudad centenaria, el reclamo desesperado de un trabajador y el temperamento frontal de Raúl Alfonsín se cruzaron frente a todo un país. #RaúlAlfonsín #ChosMalal #Neuquén #HistoriaArgentina #DemocraciaArgentina #MemoriaHistórica #DécadaDel80 #PlanAustral #PolíticaArgentina #Efemérides #ArgentineHistory #PoliticalHistory #Democracy #HistoricMoments #Argentina
CADENA PERPETUA: EL CASTIGO QUE LLEVABA EL HIERRO EN LOS PIES Y LA ETERNIDAD EN LA SENTENCIA
Hoy pronunciamos “cadena perpetua” como una expresión asociada a las condenas más severas, pero su origen es mucho más oscuro y literal de lo que suele imaginarse. Hubo un tiempo en que la palabra cadena no era una metáfora: describía el hierro que el condenado debía llevar sobre su propio cuerpo. En la tradición penal española del siglo XIX, antecedente fundamental del lenguaje jurídico hispanoamericano, el Código Penal de 1822 establecía que quienes fueran destinados a trabajos perpetuos debían llevar constantemente una cadena, unidos de dos en dos o arrastrando cada uno la suya. En 1848 apareció formalmente la pena denominada cadena perpetua: los condenados trabajaban en beneficio del Estado, llevaban una cadena sujeta al pie y pendiente de la cintura —o enlazada a la de otro prisionero— y eran destinados a las tareas más duras y penosas. La conocida imagen del preso inmovilizado junto a un muro o arrastrando una enorme bola de hierro quedó grabada en el imaginario popular, aunque no representó una única forma universal de castigo. Los textos legales de la época describían principalmente cadenas corporales, grilletes, trabajos forzados y, en algunos casos, la unión física entre los propios condenados. El Código español de 1870 eliminó la obligación de mantenerlos enlazados unos con otros, pero conservó la cadena en el pie y los trabajos en beneficio del Estado. Aquella pena desapareció finalmente de esa legislación con el Código Penal de 1928. Con el paso de los años, el hierro dejó de formar parte de la condena, pero la expresión sobrevivió como una poderosa herencia del pasado. En la Argentina actual, “cadena perpetua” no es la denominación jurídica exacta: el Código Penal habla de reclusión perpetua o prisión perpetua. En determinados casos, una persona condenada puede solicitar la libertad condicional después de cumplir 35 años, pero su concesión no es automática: requiere una resolución judicial, informes favorables sobre su posible reinserción y el cumplimiento de diversas condiciones. Además, la legislación excluye este beneficio para ciertos delitos y situaciones expresamente establecidos. Así nació una de las expresiones más estremecedoras del lenguaje judicial. Antiguamente, la sentencia no solamente encerraba al ser humano durante años o durante toda su existencia: también se cerraba físicamente alrededor de sus tobillos. La cadena desapareció del cuerpo de los condenados, pero quedó encadenada para siempre a las palabras. #CadenaPerpetua #PrisiónPerpetua #HistoriaDelDerecho #HistoriaPenal #Justicia #Cárceles #SistemaPenitenciario #CuriosidadesHistóricas #HistoriaUniversal #MendozAntigua #LifeImprisonment #LegalHistory #CriminalJustice #PrisonHistory #HistoryFacts
5 DE AGOSTO DE 1988: MENDOZA UNIÓ AL TURISMO DEL INTERIOR Y LE DIO UNA VOZ FEDERAL A LA ARGENTINA
El 5 de agosto de 1988, Mendoza se convirtió en protagonista de un acontecimiento decisivo para la organización del turismo argentino: aquel día se firmó el acta fundacional de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, conocida como FEDECATUR. La iniciativa había sido promovida por la Cámara de Turismo de la Provincia de Mendoza, que propuso crear una representación verdaderamente federal junto con las cámaras de Santa Fe, Paraná, Concordia, Tucumán, Neuquén y Córdoba. El objetivo era superar el aislamiento de las entidades del interior, coordinar esfuerzos, defender los intereses de los destinos provinciales y conseguir una presencia más sólida ante los organismos nacionales. Mendoza no ocupó un lugar secundario: fue una de las principales impulsoras de aquella unión y aportó dirigentes que posteriormente llegaron a presidir la Federación. Aquel paso institucional adquirió todavía mayor dimensión porque se produjo durante un año fundamental para la política turística mendocina. El 16 de octubre de 1988 fue sancionada la Ley Provincial 5349, publicada en el Boletín Oficial el 23 de diciembre, que declaró al turismo “industria de interés provincial” y estableció como prioridad estatal su protección, promoción y desarrollo. La norma creó la Subsecretaría de Turismo dentro del Ministerio de Economía, le encomendó planificar y controlar la política turística, instituyó consejos asesores con participación municipal y privada, creó un Fondo de Promoción Turística y ordenó organizar un registro provincial de prestadores. Así, mientras Mendoza ayudaba a construir una representación nacional para las cámaras del interior, también fortalecía dentro de sus fronteras las bases legales y administrativas de una actividad destinada a convertirse en uno de los grandes motores económicos, culturales y sociales de la provincia. La continuidad de FEDECATUR y su trabajo junto con cámaras, empresas y destinos de todo el país confirma que aquella firma de 1988 no fue solamente un acto protocolar: fue el comienzo de una estructura federal que permitió que la voz turística de las provincias argentinas se escuchara con mayor fuerza. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #TurismoMendoza #TurismoArgentino #FEDECATUR #CámaraDeTurismo #Federalismo #HistoriaArgentina #Efemérides #DescubríMendoza #ArgentinaTurística #MendozaHistory #TourismHistory #VisitMendoza #ArgentinaTravel #FederalTourism #TravelArgentina #TourismIndustry #ExploreArgentina
5 DE AGOSTO DE 1981: NACIÓ NATALIA SÁNCHEZ VALDEMOROS, LA ARQUITECTA QUE CONVIRTIÓ A MENDOZA EN UN LIENZO
El 5 de agosto de 1981 nació en Mendoza Natalia Sánchez Valdemoros, artista visual cuya vida demuestra que algunas vocaciones pueden modificar por completo el rumbo trazado. Aunque en 2006 obtuvo el título de arquitecta en la Universidad de Mendoza, comprendió que su verdadero territorio no estaba en los planos ni en los estudios profesionales, sino frente al lienzo, entre pigmentos, formas e ideas. Desde entonces decidió consagrarse plenamente al arte, trasladando a sus obras parte de aquella mirada espacial adquirida en la arquitectura. Se formó durante años con el artista chileno Guillermo Garrido y con el mendocino Martín Villalonga, a quienes reconoce como sus grandes maestros. Su primera exposición colectiva tuvo lugar en 2008, en el espacio La Garita, durante la época de Vendimia; poco después obtuvo una mención en el Salón Vendimia, reconocimiento que terminó de impulsarla a asumir la creación artística como forma de vida. Su producción no se limita a la pintura: también comprende instalaciones, experimentación con distintos materiales y proyectos conceptuales en los que conviven lo íntimo, lo social, lo local y lo universal. Una de sus líneas más representativas es la serie “Fachadas”, donde utiliza puertas, ventanas, balcones y muros para reflexionar sobre una contradicción profundamente contemporánea: personas que habitan muy cerca unas de otras, pero permanecen emocionalmente distantes, encerradas en mundos diferentes. En su taller, la artista pinta, investiga técnicas, prepara instalaciones y transforma escenas aparentemente cotidianas en preguntas sobre los vínculos humanos, la memoria y la identidad. Con el paso de los años, su obra trascendió el circuito provincial. Integró el equipo artístico de la reconocida Galería Zurbarán y, en 2016, fue la única mendocina convocada para su exposición por el cuadragésimo aniversario, donde presentó homenajes al intendente Víctor Fayad y al pintor René Magritte. También participó en la Feria de Arte Mendoza de 2019 junto con destacados creadores de distintas generaciones. Así, aquella joven arquitecta que eligió abandonar el camino convencional terminó construyendo otra clase de espacios: fachadas cargadas de silencios, ventanas que revelan ausencias y universos pictóricos en los que Mendoza dialoga con el mundo. #NataliaSánchezValdemoros #ArteMendocino #ArtistasDeMendoza #CulturaMendocina #HistoriaDeMendoza #Efemérides #Mendoza #PinturaArgentina #ArteContemporáneo #MendozAntigua #ArgentineArt #MendozaArtist #WomenInArt #ContemporaryArt #VisualArts #ArtAndArchitecture #CulturalHeritage #OnThisDay
5 DE AGOSTO DE 1984: JOAN BENOIT ROMPIÓ EL MURO Y ABRIÓ LA MARATÓN OLÍMPICA A LAS MUJERES
El 5 de agosto de 1984, bajo el intenso sol de Los Ángeles, una mujer ingresó corriendo en la historia. La estadounidense Joan Benoit cruzó victoriosa la meta del Memorial Coliseum y se convirtió en la primera campeona de la maratón femenina en unos Juegos Olímpicos. Durante décadas, prejuicios disfrazados de argumentos médicos habían sostenido que las mujeres eran demasiado frágiles para afrontar grandes distancias. Todavía en los Juegos de Moscú 1980, la prueba femenina más extensa del atletismo olímpico era apenas la de 1.500 metros. Recién en 1981, el Comité Olímpico Internacional aprobó la incorporación de la maratón femenina para Los Ángeles 1984, junto con otras pruebas que ampliaron la participación de las atletas. Benoit llegó a aquella cita como una de las grandes figuras del atletismo mundial, pero su presencia había estado seriamente amenazada: apenas 17 días antes de las pruebas clasificatorias estadounidenses debió someterse a una operación artroscópica de rodilla. Contra todos los pronósticos, ganó la clasificación y llegó a los Juegos dispuesta a no dejar escapar su oportunidad. Durante la carrera tomó una decisión tan valiente como arriesgada. En torno al tercer kilómetro aceleró, se separó del grupo y terminó recorriendo en soledad gran parte de los 42,195 kilómetros. Mientras sus principales rivales esperaban que disminuyera el ritmo, la pequeña corredora de Maine continuó avanzando con una determinación implacable. Finalmente entró sola al estadio y levantó los brazos ante una multitud emocionada. Detuvo el cronómetro en 2 horas, 24 minutos y 52 segundos, superando por 1 minuto y 26 segundos a la noruega Grete Waitz. La portuguesa Rosa Mota completó aquel histórico podio. No fue solamente una medalla de oro. Aquella llegada derribó uno de los últimos grandes muros del atletismo olímpico y demostró, ante millones de espectadores, que las limitaciones atribuidas a las mujeres no estaban en sus cuerpos, sino en los prejuicios de una época. Desde aquel 5 de agosto, cada mujer que completa una maratón recorre también una parte del camino que Joan Benoit abrió con coraje, resistencia y una inolvidable gorra blanca. #JoanBenoit #MaratónFemenina #HistoriaOlímpica #LosÁngeles1984 #MujeresEnElDeporte #Atletismo #JuegosOlímpicos #IgualdadEnElDeporte #WomenInSports #WomensMarathon #OlympicHistory #LosAngeles1984 #RunningHistory #FemaleAthletes
5 DE AGOSTO DE 1923: NACIÓ TITO CASCIANI, EL PIANO QUE HIZO BAILAR A MENDOZA
El 5 de agosto de 1923, Guaymallén vio nacer a Gilberto “Tito” Casciani, uno de los grandes constructores de la música popular mendocina. Su vida quedó unida al piano desde muy joven: comenzó sus estudios con el maestro Modesto Álvarez, continuó perfeccionándose en Buenos Aires y obtuvo el título de profesor en el prestigioso Conservatorio Williams. Pero su destino no estaba lejos de su tierra. Regresó a Mendoza para transformar todo lo aprendido en música, enseñanza y memoria. Se incorporó a la Orquesta Típica y Característica Casciani, una agrupación familiar que llevó tangos, valses y ritmos bailables a radios, clubes, salones y espacios culturales durante aquellos años en los que las orquestas eran el corazón de la vida nocturna provincial. El apellido Casciani se convirtió así en una verdadera dinastía musical, iniciada por don Gilberto y continuada por sus hijos Ernesto y Tito, cuyo legado alcanzaría después a nuevas generaciones de artistas. Tras la muerte de su hermano Ernesto, Tito asumió la dirección del Conservatorio Casciani y permaneció al frente de la institución hasta 1978. Aquel lugar fue mucho más que una academia de piano: se transformó en uno de los espacios pioneros de Mendoza dedicados a la formación de intérpretes y cantantes populares. En sus aulas se enseñaban piano, acordeón, guitarra, bandoneón, violín y batería, abriendo las puertas a instrumentos y géneros que muchas veces quedaban fuera de la educación musical tradicional. Casciani también comprendió que detrás de cada espectáculo había trabajadores que necesitaban organización y reconocimiento. Por eso participó activamente en los esfuerzos que impulsaron la creación del Sindicato de Músicos de Mendoza. Su talento no se limitó a la interpretación ni a la docencia. Compuso valses, milongas, tangos, boleros, guarachas y pasodobles. Varias de aquellas obras fueron editadas, grabadas y registradas en SADAIC. Parte de su producción nació junto a su hermano Ernesto y al poeta y músico Dante Pelaia, con quien compartió composiciones profundamente vinculadas con el sentimiento cuyano. La música atravesó además toda su familia. Su esposa, Aída Donati, fue cantante de tangos y milongas, mientras que sus hijos Carlos y Oscar “Mingo” Casciani continuaron el camino artístico en el rock, el folclore y la música popular. Tito Casciani murió en Mendoza el 31 de enero de 2010, a los 86 años. Sin embargo, su piano nunca quedó completamente en silencio: continúa resonando en quienes se formaron en su conservatorio, en las familias que bailaron con sus orquestas y en los músicos que prolongaron su apellido por distintos escenarios y generaciones. Recordarlo es regresar a una Mendoza de radios encendidas, clubes repletos y noches interminables, cuando bastaban un piano, un bandoneón y una melodía para convertir un baile en memoria colectiva. #TitoCasciani #GilbertoCasciani #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Guaymallén #MúsicaMendocina #CulturaMendocina #TangoMendocino #MúsicaPopular #Piano #OrquestasTípicas #ConservatorioCasciani #MemoriaCultural #PatrimonioMendocino #Efemérides #MendozaHistory #ArgentineMusic #ArgentineTango #MusicHistory #CulturalHeritage #PianoMusic
5 DE AGOSTO DE 1984: ROIG VOLVIÓ DEL EXILIO Y LA DEMOCRACIA RECUPERÓ LA PALABRA EN MENDOZA
El 5 de agosto de 1984, la Universidad Nacional de Cuyo vivió una jornada cargada de emoción, memoria y justicia. Arturo Andrés Roig, uno de los pensadores mendocinos más influyentes de América Latina, fue repuesto oficialmente como profesor titular efectivo de Filosofía Antigua en la Facultad de Filosofía y Letras, en cumplimiento de una decisión de la Justicia Federal. Había sido expulsado de la UNCuyo en 1975, durante la persecución ideológica que golpeó a docentes y estudiantes antes y durante la última dictadura, y debió continuar su labor intelectual en México y Ecuador hasta regresar a Mendoza con la recuperación democrática. Aquel día pronunció sus inolvidables “Palabras de regreso”. Frente a profesores, alumnos y autoridades, definió la década anterior como “los años crueles” y recordó a quienes habían sido expulsados, encarcelados, asesinados o desaparecidos. Entre ellos mencionó especialmente a Mauricio López, filósofo, educador y antiguo profesor de la misma Facultad, secuestrado el 31 de diciembre de 1976 y aún desaparecido. Roig quiso que su propia reposición fuera también un homenaje para quienes nunca pudieron regresar. Su mensaje fue mucho más allá de una reparación personal. Sostuvo que la Universidad entera había sido quebrada por la censura, la desconfianza y el terror, y que reconstruirla exigía recuperar la libertad académica, el respeto, el pensamiento crítico y la participación estudiantil. Entonces dejó una frase que atravesaría el tiempo: “Para poder decir ‘nunca más’ se ha de recordar”. Defendió una pedagogía activa, participativa y democrática, convencido de que ninguna universidad podía existir verdaderamente donde pensar con libertad fuera considerado una amenaza. Semanas después, el 14 de septiembre, durante un acto estudiantil de bienvenida y desagravio, profundizó aquella convocatoria: llamó a pasar de una universidad represiva a una institución libre y propuso desmontar el “ídolo del miedo”, ese temor instalado por años de autoritarismo que llevaba a las personas a censurarse incluso a sí mismas. El regreso de Arturo Andrés Roig no fue solamente la vuelta de un profesor a su cátedra. Fue la recuperación de una voz que el poder había intentado silenciar, la reparación de una injusticia y uno de los grandes símbolos de la reconstrucción democrática de la universidad mendocina. #ArturoAndrésRoig #ArturoRoig #Mendoza #MendozAntigua #UNCuyo #UniversidadPública #Democracia #MemoriaVerdadYJusticia #NuncaMás #FilosofíaLatinoamericana #HistoriaDeMendoza #DerechosHumanos #Exilio #PensamientoCrítico #ArgentineHistory #MendozaHistory #PublicUniversity #Democracy #HumanRights #CollectiveMemory #LatinAmericanPhilosophy #NeverAgain
5 DE AGOSTO DE 1914: MENDOZA VIO NACER A LYDIA LAMAISON, UNA LEYENDA SIN EDAD
El 5 de agosto de 1914 nacía en Mendoza Lidia Guastavino Lamaison, la mujer que el público argentino conocería y admiraría como Lydia Lamaison, una de las actrices más extraordinarias, versátiles y longevas de nuestra escena nacional. Durante más de siete décadas supo transformarse ante el público: podía encarnar a una abuela entrañable, una dama distinguida o una mujer implacable, siempre con la misma elegancia, profundidad y fuerza interpretativa. Aunque nació en tierra mendocina, creció en Buenos Aires y desde muy joven cultivó una formación poco común. Se recibió de maestra normal, estudió música, filosofía y letras y durante diez años se perfeccionó como guitarrista. Su primera gran presentación artística no ocurrió frente a una cámara, sino en el histórico Café Tortoni, donde interpretó una obra de Isaac Albéniz y fue presentada por nada menos que Alfonsina Storni, en una peña frecuentada por figuras como Jorge Luis Borges, Norah Lange y Benito Quinquela Martín. Sin embargo, el teatro terminó imponiéndose como su verdadera vocación. En 1938 ingresó a la compañía de Blanca Podestá y, dos años después, fue reconocida como revelación femenina por su interpretación de Marie Curie en Madame Curie. Su debut cinematográfico llegó en 1939 con Alas de mi patria, dirigida por Carlos Borcosque. Desde entonces construyó una filmografía que se extendió durante setenta años y que incluyó títulos fundamentales como La caída, Fin de fiesta, Un guapo del 900, Circe, En mi casa mando yo, La fiaca, Pasajeros de una pesadilla, En retirada, La puta y la ballena y Mentiras piadosas. Pero fue la televisión la que llevó definitivamente su rostro y su talento a millones de hogares. Participó en recordadas producciones como Alta comedia, Muchacha italiana viene a casarse, Celeste, siempre Celeste, Nano, Zíngara, De corazón, Muñeca brava, Son amores, Jesús, el heredero y Mujeres de nadie. En el teatro brilló en obras como Perdidos en Yonkers, Ricardo III, Gracia y Gloria y El libro de Rut; además, en 2003 se atrevió a escribir y protagonizar el unipersonal Qué es el erotismo, demostrando que la edad jamás consiguió apagar su curiosidad ni su audacia artística. Su trayectoria recibió innumerables distinciones: premios ACE, María Guerrero y Estrella de Mar, tres Martín Fierro y, en 2001, el Premio Konex de Platino como Actriz de Televisión. También fue declarada Ciudadana Ilustre de Buenos Aires en 1997 y Notable Argentina en 1999. Permaneció activa hasta los 95 años, desafiando los prejuicios que suelen apartar de los escenarios a las actrices mayores. Falleció en Buenos Aires el 20 de febrero de 2012, a los 97 años. Había nacido en Mendoza, pero su talento terminó perteneciendo a todo un país. Lydia Lamaison no fue solamente una gran actriz: fue una mujer adelantada a su época y una auténtica leyenda que convirtió cada arruga, cada mirada y cada silencio en una inolvidable lección de actuación. #LydiaLamaison #LidiaLamaison #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #CulturaArgentina #ActrizArgentina #TeatroArgentino #CineArgentino #TelevisiónArgentina #Efemérides #UnDíaComoHoy #MujeresDeLaHistoria #MemoriaArgentina #ArgentineActress #ArgentineCinema #ArgentineTheatre #ArgentinaHistory #WomenInHistory #CulturalHeritage
SAN ROQUE: EL PEREGRINO QUE ENFRENTÓ LA PESTE Y FUE SALVADO POR UN PERRO
Detrás de la conocida figura del peregrino que levanta su túnica para mostrar una herida y aparece acompañado por un perro se esconde una de las historias más extraordinarias de la tradición cristiana medieval. San Roque habría nacido en Montpellier, al sur de Francia, dentro de una familia acomodada. Los antiguos relatos aseguran que llegó al mundo después de que sus padres pidieran durante años la gracia de tener un hijo y que en su pecho apareció una misteriosa marca rojiza con forma de cruz, señal que terminaría siendo decisiva al final de su vida. Su biografía, sin embargo, se encuentra a medio camino entre la historia y la leyenda: las fuentes más antiguas fueron redactadas mucho después de su muerte, discrepan sobre las fechas y sitúan su existencia en distintos momentos del siglo XIV. Al quedar huérfano siendo todavía muy joven, Roque renunció a los privilegios de su linaje, repartió sus bienes entre los necesitados, vistió como peregrino y emprendió a pie el largo camino hacia Roma. Pero mientras atravesaba Italia encontró ciudades devastadas por epidemias, hospitales desbordados y enfermos abandonados incluso por sus propias familias. En lugar de escapar, decidió quedarse: atendió a los contagiados, lavó sus heridas y, según la tradición, logró numerosas curaciones mediante la oración, el contacto de sus manos y la señal de la cruz. Algunos relatos tardíos cuentan que llegó a sanar a un importante prelado romano, aunque los historiadores advierten que muchos episodios de su vida no pueden comprobarse plenamente. Después de auxiliar a tantos enfermos, Roque también cayó gravemente enfermo en Piacenza. Para no convertirse en una carga y evitar contagiar a otros, se refugió en un bosque, construyó una precaria choza y se dispuso a esperar la muerte. Entonces ocurrió el episodio que transformaría para siempre su imagen: un perro comenzó a visitarlo diariamente y a llevarle un trozo de pan. El dueño del animal, intrigado por sus constantes escapadas, lo siguió y descubrió al peregrino moribundo. Gracias a aquellos alimentos y a los cuidados recibidos, Roque consiguió recuperarse. Desde entonces, el bastón, el sombrero de caminante, la herida en el muslo y el perro con un pan en la boca se convirtieron en sus símbolos inseparables. Una vez restablecido intentó regresar, pero Europa vivía tiempos de guerras, epidemias y sospechas. Su aspecto demacrado hizo que fuera confundido con un espía. Fue detenido y permaneció encarcelado durante varios años sin revelar su verdadera identidad. La tradición cuenta que murió en el calabozo y que solamente entonces, al lavar su cuerpo, una mujer que lo había conocido de niño reconoció la cruz de su pecho. Aquel hombre tratado como un desconocido era el heredero que había abandonado todas sus riquezas para cuidar a quienes nadie quería acercarse. Las versiones difieren sobre el lugar exacto de su prisión y muerte, pero coinciden en la injusticia de su encierro y en el reconocimiento posterior de su sacrificio. Existe, además, un detalle sorprendente en su iconografía. Una investigación médica publicada en 2017 examinó una pintura de San Roque conservada en Bari y propuso que la forma blanca y alargada que emerge de su pierna podría no ser pus ni una lesión de peste, sino la representación de un gusano de Guinea, Dracunculus medinensis. La dracunculiasis se contrae principalmente al beber agua contaminada y el parásito puede crecer hasta alcanzar varias decenas de centímetros; tradicionalmente debía extraerse muy lentamente, enrollándolo alrededor de una varilla para evitar que se rompiera. Se trata de una hipótesis aplicada a esa obra concreta, no de una explicación definitiva para todas las heridas representadas en las imágenes del santo. Con el paso de los siglos, San Roque se convirtió en uno de los grandes protectores invocados frente a epidemias, enfermedades y calamidades. Su culto se expandió con fuerza por Europa desde el siglo XV, sus reliquias fueron trasladadas a Venecia en 1485 y su festividad se celebra cada 16 de agosto. Detrás de la popular frase «San Roque, San Roque, que este perro no me toque» sobrevive, en realidad, una historia de renuncia, compasión, abandono y lealtad: la del hombre que enfrentó la enfermedad cuando todos huían y la del humilde animal que, llevando un pedazo de pan entre los dientes, impidió que aquel peregrino muriera olvidado. #SanRoque #HistoriaDeSanRoque #SantosPopulares #HistoriaMedieval #PesteBubónica #Epidemias #Peregrinos #PerrosFieles #FeYEsperanza #HistoriasQueInspiran #PatrimonioReligioso #CuriosidadesHistóricas #MendozAntigua #SaintRoch #SaintRochStory #MedievalHistory #PlagueSaint #FaithAndHope #PilgrimSaint #LoyalDog #DogsInHistory #ReligiousHistory #HistoricalCuriosities #StoriesThatInspire
**5 DE AGOSTO DE 1985: MENDOZA ABRIÓ LAS PUERTAS DEL DERECHO PÚBLICO Y LA DEMOCRACIA ENTRÓ EN LAS AULAS**
El lunes 5 de agosto de 1985 comenzó a escribirse una de las páginas más trascendentes de la educación pública mendocina: la flamante Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo inició oficialmente el dictado de clases. No se trataba únicamente de la apertura de una nueva carrera, sino de la culminación de una lucha que había atravesado proyectos frustrados, décadas de espera y profundos cambios políticos. La Facultad había sido creada el 27 de diciembre de 1984 mediante la Resolución 3070 del Ministerio de Educación y Justicia de la Nación, durante la presidencia de Raúl Alfonsín y con la firma del ministro Carlos Alconada Aramburú. La medida buscaba dotar a la UNCuyo de una unidad académica capaz de estudiar y responder jurídicamente a las necesidades específicas de la región. El acto inaugural se celebró el 1 de agosto de 1985 en el Teatro Independencia, con autoridades nacionales, provinciales, universitarias y los primeros docentes. Sin embargo, la verdadera vida académica comenzó cuatro días más tarde, cuando miles de estudiantes ingresaron al antiguo Colegio de los Hermanos Maristas Marcelino Champagnat, improvisado como sede ante la falta de un edificio propio. La respuesta social fue extraordinaria: se registraron 2.610 inscriptos en Abogacía, de los cuales 2.343 alcanzaron la condición de alumnos regulares. Aquella multitud representaba aproximadamente el 30 % de todas las inscripciones recibidas por la Universidad Nacional de Cuyo durante 1985. Para contener semejante demanda, las clases debieron organizarse en tres turnos —mañana, tarde y noche— con un plantel fundacional de apenas treinta profesores. Todo comenzó en condiciones sumamente precarias. La nueva Facultad todavía no tenía aprobado un presupuesto propio y otras unidades académicas debieron colaborar prestando mobiliario, personal administrativo y diferentes recursos. Incluso su biblioteca, inaugurada junto con las actividades académicas, empezó a funcionar con unos 3.000 libros donados por autoridades, docentes, profesionales y particulares vinculados al Derecho. Durante la ceremonia inaugural, Alconada Aramburú sostuvo que la institución permitiría ampliar la igualdad de oportunidades, evitando que los jóvenes quedaran excluidos de los estudios jurídicos por razones económicas. También definió su creación como un “desagravio al pueblo mendocino”, pues Cuyo era la única región argentina que todavía no contaba con una Facultad pública de Derecho. El primer decano normalizador, Ricardo Monfarrel, defendió la nueva casa de estudios frente a quienes argumentaban que ya existían demasiados abogados. Aquella conquista había sido largamente postergada. Hubo antecedentes en 1928, 1951, 1954 y 1965. En 1973 se creó un Centro de Altos Estudios Jurídicos, dedicado principalmente a la investigación, pero fue disuelto por el gobierno militar en 1976. Por eso, el inicio de clases en 1985 tuvo una dimensión que excedía lo académico: representaba la recuperación democrática, la expansión de la universidad pública y el derecho de miles de mendocinos a estudiar sin que su situación económica decidiera su futuro. Ese lunes, con aulas prestadas, recursos escasos y una matrícula desbordante, Mendoza no inauguró solamente una Facultad. Abrió una puerta histórica hacia el conocimiento, la justicia y la igualdad de oportunidades. #MendozAntigua #Mendoza #UNCuyo #FacultadDeDerecho #EducaciónPública #UniversidadPública #HistoriaDeMendoza #RaúlAlfonsín #Democracia #Abogacía #PublicEducation #LegalEducation #MendozaHistory #ArgentinaHistory #Democracy
1938-1941: EL PETRÓLEO DESPERTÓ BAJO MENDOZA Y CAMBIÓ SU DESTINO PARA SIEMPRE
A fines de la década de 1930, bajo las viñas, las montañas y los campos mendocinos comenzó a revelarse una riqueza capaz de transformar para siempre la economía provincial. El punto decisivo llegó el 22 de julio de 1938, cuando el pozo T-19 de Tupungato inició su producción y abrió una etapa de extraordinaria expansión para Yacimientos Petrolíferos Fiscales. A partir de ese hallazgo y del desarrollo de los yacimientos de Barrancas y Lunlunta, Mendoza dejó de ser una participante casi insignificante para convertirse en una potencia petrolera nacional. En 1934 apenas aportaba alrededor del 0,1 % del petróleo argentino; en 1939 produjo 128.398 metros cúbicos, pero durante 1940 alcanzó los 399.279: un crecimiento cercano al 211 % en solamente un año. En 1941 la cifra volvió a elevarse hasta superar los 531.000 metros cúbicos, equivalentes a cerca del 23,87 % de la producción nacional. Mendoza se había convertido así en el segundo distrito petrolero del país, solamente detrás de Comodoro Rivadavia y por encima de Salta y Plaza Huincul. La magnitud del crecimiento superó rápidamente la infraestructura disponible. El crudo debía ser trasladado desde los pozos mediante decenas de camiones cisterna por caminos difíciles y, durante 1940, se llegaron a utilizar unos 90 vehículos diarios para llevarlo hacia las instalaciones de refinación. La antigua planta de Godoy Cruz resultaba demasiado pequeña y parte del petróleo tenía que continuar viaje en ferrocarril hacia San Lorenzo, Campana o La Plata. Hacia fines de 1941, la producción debió reducirse porque Mendoza podía extraer más petróleo del que era capaz de transportar y procesar. A esos problemas se sumó la Segunda Guerra Mundial. Los tubos de acero sin costura, las máquinas y numerosos elementos indispensables para perforar y construir oleoductos debían importarse, pero eran considerados materiales estratégicos y resultaban difíciles y costosos de conseguir. YPF se vio obligada a reparar equipos, reutilizar piezas y aprovechar cada recurso disponible para mantener en funcionamiento los campamentos petroleros. Incluso se proyectó un gigantesco oleoducto entre Tupungato y San Lorenzo, pensado como una verdadera arteria energética que llevaría el “oro negro” mendocino desde los Andes hasta el litoral, aunque la iniciativa nunca llegó a concretarse. El Gobierno provincial comprendió que aquella riqueza podía significar empleo, regalías, caminos, obras públicas y una profunda diversificación de la economía mendocina. En 1939, durante la administración de Rodolfo Corominas Segura, la Ley 1316 declaró de utilidad pública terrenos situados junto al río Mendoza, en Luján de Cuyo, para levantar una refinería capaz de procesar la creciente producción. Su construcción comenzó en enero de 1940 y la planta fue inaugurada el 20 de diciembre de ese mismo año, con capacidad inicial para tratar 500 metros cúbicos diarios y posibilidades de ampliación. Desde allí podrían abastecerse Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja y parte de Córdoba. La epopeya también tuvo sacrificios, accidentes y pérdidas humanas. Pero detrás de cada torre, cada pozo y cada convoy petrolero existieron trabajadores, ingenieros, transportistas y obreros que enfrentaron incendios, caminos intransitables, escasez de materiales y enormes desafíos técnicos. En menos de una década, YPF y el Estado provincial transformaron a Mendoza en uno de los grandes centros energéticos argentinos. La tierra conocida mundialmente por el vino demostraba que, bajo sus raíces, también corría petróleo: una fuerza oscura y poderosa que modificó su industria, generó trabajo y colocó a la provincia en el corazón estratégico de la soberanía energética nacional. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #PetróleoMendocino #YPF #Tupungato #LujánDeCuyo #RefineríaDeLujánDeCuyo #IndustriaArgentina #SoberaníaEnergética #OroNegro #PatrimonioIndustrial #HistoriaArgentina #MendozaHistory #OilHistory #EnergyHistory #ArgentinaHistory #IndustrialHeritage #EnergySovereignty #YPFHistory #BlackGold
5 DE AGOSTO DE 1985: EL PLAN HOUSTON PUSO A MENDOZA EN EL CENTRO DEL PETRÓLEO
El lunes 5 de agosto de 1985, el presidente Raúl Alfonsín firmó el Decreto 1443, una medida que modificó profundamente la política energética argentina y estableció la base jurídica del llamado Plan Houston. Publicada cuatro días después en el Boletín Oficial, la norma autorizó a la empresa estatal YPF a convocar concursos públicos internacionales y contratar compañías privadas para explorar y, en caso de descubrir yacimientos comercialmente viables, avanzar hacia su explotación. El Gobierno justificó aquella apertura por la descapitalización, el endeudamiento y la pérdida de capacidad operativa que atravesaba YPF, junto con una preocupante reducción en la incorporación de nuevas reservas. El objetivo proclamado era recuperar el autoabastecimiento, ampliar las reservas nacionales y alcanzar excedentes exportables. Las empresas contratistas debían asumir completamente el riesgo exploratorio y aportar capital, tecnología, equipos y maquinaria. Sin embargo, la medida no significaba todavía la privatización de YPF ni la entrega de la propiedad de los yacimientos: las compañías no adquirían derechos mineros ni el dominio sobre los hidrocarburos extraídos, que continuaban perteneciendo al Estado y quedaban bajo el control de la petrolera estatal. YPF también conservaba la posibilidad de asociarse durante la explotación con una participación de entre el 15 % y el 50 %. El esquema económico establecía una regalía del 12 % para el Estado nacional y un canon de entre el 8 % y el 18 % para YPF, sin que la suma de ambos pudiera superar el 30 % del valor total de la producción. La explotación podía extenderse hasta un máximo de treinta años y, una vez finalizados los contratos, las instalaciones fijas debían pasar gratuitamente a YPF. Con el desarrollo del programa se llegaron a licitar 165 bloques terrestres y marítimos, una apertura de enorme alcance que provocó apoyos, críticas y un intenso debate sobre el papel del Estado y del capital privado en un recurso estratégico. Para Mendoza, histórica provincia productora, la decisión tenía una importancia directa. Las provincias que aceptaran mantener la estabilidad tributaria y no establecieran nuevos gravámenes sobre los contratos recibirían el 25 % del canon cobrado por YPF. Además, el decreto garantizaba a las provincias adherentes que participaran de regalías gasíferas que no percibirían valores inferiores a los obtenidos por los yacimientos que ya se encontraban en explotación. La documentación posterior del Plan Houston registró áreas mendocinas como Ñacuñán, General Alvear, Cerro Manzano, Río Barrancas y Payún Norte, demostrando que aquella decisión tomada en Buenos Aires proyectaba sus efectos sobre buena parte del territorio petrolero provincial. Aquel 5 de agosto de 1985, mientras la democracia intentaba reconstruir una economía profundamente dañada, el petróleo argentino ingresó en una nueva etapa. Para Mendoza no se trataba de una discusión lejana: estaban en juego inversiones, exploraciones, regalías, empleo y el futuro de uno de los recursos más valiosos escondidos bajo su suelo. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemérides #PlanHouston #RaúlAlfonsín #YPF #PetróleoArgentino #Hidrocarburos #HistoriaArgentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #OilHistory #EnergyHistory #YPFHistory
CUANDO LA TIERRA SE VOLVÍA ORO: LA COSECHA DE TUPUNGATO EN 1968 - MENDOZA. (Finca Bombal)
En algún campo de Tupungato, durante 1968, la tierra mendocina entregaba uno de sus frutos más humildes y necesarios. Bajo el cielo inmenso del Valle de Uco, un grupo de trabajadores avanzaba lentamente entre los surcos, agachándose una y otra vez para recoger, seleccionar y almacenar las papas que emergían del suelo. No había cosechadoras modernas ni cintas transportadoras: había manos curtidas, canastas, azadas, bolsas de arpillera y una extensa jornada compartida frente a la cordillera. En el primer plano, cientos de papas recién extraídas forman una verdadera montaña sobre la tierra. Más atrás, los sacos ya preparados esperan ser cerrados y enviados hacia los mercados. En sus impresiones todavía alcanzan a reconocerse frases como “papas para consumo”, “zona de producción Mendoza” y el nombre Bombal, huellas comerciales de una producción organizada que llevaba el trabajo del campo hasta las mesas de numerosas familias. Pero la fotografía muestra mucho más que una cosecha. Retrata una época en la que cada bolsa representaba horas de esfuerzo físico, conocimiento transmitido entre generaciones y una estrecha relación con el agua, el clima y la tierra. En una provincia naturalmente árida, los agricultores habían logrado transformar el paisaje mediante acequias, canales y aguas nacidas en las montañas. Tupungato, 1968: hombres y mujeres inclinados sobre los surcos, levantando con sus propias manos una riqueza que no brillaba como el oro, pero que alimentaba hogares, sostenía familias y daba identidad al campo mendocino. Una imagen sencilla y poderosa de aquellos trabajadores anónimos sin los cuales ninguna cosecha habría llegado a destino. En la escena aparecen al menos ocho trabajadores rurales participando en distintas etapas de la cosecha: algunos extraen y reúnen las papas, otros las seleccionan, llenan los recipientes y acomodan los sacos. No se observa maquinaria motorizada; predominan el trabajo manual, las canastas de varillas, una azada de mango largo y las bolsas de arpillera alineadas sobre la tierra. Estas últimas eran apropiadas para transportar papas porque permitían cierta ventilación durante el almacenamiento y traslado. En varios sacos pueden distinguirse parcialmente las expresiones “papas para consumo”, “zona de producción Mendoza” y el apellido o marca “Bombal”, posiblemente relacionado con María Lorine Bombal, tal como señala la descripción transmitida con la fotografía. El terreno seco, la amplitud del paisaje y las elevaciones azuladas del fondo son coherentes con el ambiente del Valle de Uco. Tupungato desarrolló su actividad agrícola gracias al aprovechamiento de aguas provenientes de la cordillera y a sus sistemas de riego, capaces de convertir una geografía árida en un importante oasis productivo. #Tupungato #Mendoza #ValleDeUco #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MemoriaRural #CosechaDePapa #TrabajadoresRurales #AgriculturaMendocina #CampoArgentino #FotografíaHistórica #ArchivoFotográfico #RuralHistory #PotatoHarvest #FarmWorkers #AgriculturalHistory #HistoricPhotography #UcoValley #MendozaArgentina #WorldBankArchives. Fotografía: Tupungato, Mendoza, 1968. Cosecha y embolsado de papas. Fotografía de Romain Gaignard. Colección Romain Gaignard–MSHS Toulouse–CNRS. Registro HAL: hal-04196349.
martes, 4 de agosto de 2026
EL TRAIDOR QUE SALVÓ LA LIBERTAD: PEDRO VARGAS, EL HÉROE SECRETO DE SAN MARTÍN
Traidor ante los ojos de Mendoza. Patriota en las sombras. Pedro Vargas habría aceptado una de las misiones más crueles y arriesgadas de la gesta sanmartiniana: permitir que su nombre fuera cubierto de vergüenza para engañar al enemigo y proteger el nacimiento de la libertad americana. En 1814, después de que Chile volviera a quedar bajo dominio realista, José de San Martín comprendió que la amenaza podía atravesar la cordillera y caer sobre Cuyo. Mientras organizaba en Mendoza al Ejército de los Andes, también levantó un frente invisible conocido como la guerra de zapa: una compleja red de espionaje, rumores, correspondencia falsa, agentes infiltrados y operaciones destinadas a confundir a las autoridades españolas y obligarlas a dispersar sus fuerzas entre los numerosos pasos cordilleranos. Según la tradición histórica más difundida, uno de los hombres elegidos para aquel peligroso juego fue Pedro Vargas Machuca, comerciante y propietario mendocino, casado con Rosa Corvalán y Sotomayor. Su misión no consistía solamente en observar al enemigo: debía transformarse públicamente en un ferviente defensor del rey Fernando VII, despreciar la causa revolucionaria y ganarse la confianza de los realistas. Para que el engaño resultara creíble, Vargas habría provocado escándalos, insultado a los patriotas y soportado arrestos, multas, destierros y la confiscación parcial de sus bienes. Su actuación fue tan convincente que hasta su propia esposa habría creído en su traición y solicitado separarse de él. Mientras la sociedad mendocina lo señalaba como enemigo de la patria, aquel hombre habría suministrado información y difundido noticias falsas para favorecer los planes de San Martín. Su sacrificio no se libró con fusiles ni sables. Pedro Vargas entregó algo quizás todavía más doloroso: su honor, su reputación y la confianza de su propia familia. Para todos debía ser un traidor; solamente unos pocos conocían el verdadero objetivo de aquella representación. Luego de la victoria de Chacabuco, ocurrida el 12 de febrero de 1817, la versión tradicional sostiene que San Martín reveló el servicio prestado por Vargas, reivindicó públicamente su nombre y reconoció su participación en la estrategia que permitió sorprender a los realistas. Algunas reconstrucciones agregan que recuperó sus propiedades y recibió el grado de teniente coronel del Ejército de los Andes. Sin embargo, la historia todavía conserva un interrogante: otros documentos permiten pensar que Vargas pudo haber sido realmente partidario de la monarquía y que su imagen de espía patriota fue engrandecida posteriormente. Esa controversia convierte su figura en uno de los enigmas más fascinantes de la independencia argentina. Verdad documentada, operación secreta o leyenda nacida alrededor de la guerra de inteligencia, Pedro Vargas representa a aquellos hombres que combatieron sin uniforme y aceptaron ser condenados por sus contemporáneos. Porque algunas veces la patria no solamente necesitó héroes admirados: también necesitó hombres capaces de cargar con el desprecio de todos para que la libertad pudiera avanzar. #PedroVargas #JoséDeSanMartín #SanMartín #EjércitoDeLosAndes #GuerraDeZapa #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Mendoza #MendozAntigua #IndependenciaArgentina #Espionaje #HéroesOlvidados #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #ArmyOfTheAndes #WarOfIndependence #SecretAgent #HiddenHeroes
LA RAÍZ OLVIDADA DE LA PATRIA: LOS AFROARGENTINOS QUE FORJARON LA ARGENTINA
Durante generaciones se repitió que la Argentina había nacido casi exclusivamente de los barcos europeos llegados entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, mucho antes de aquella inmigración masiva, miles de africanos y afrodescendientes ya trabajaban, formaban familias, defendían las ciudades y combatían por la libertad de estas tierras. Su presencia comenzó durante el período colonial, marcada por uno de los capítulos más crueles de la historia: la trata transatlántica de personas esclavizadas. Arrancados por la fuerza de África, hombres, mujeres y niños fueron vendidos y obligados a trabajar en tareas domésticas, talleres, comercios, chacras, estancias y espacios públicos. Fueron herreros, albañiles, carpinteros, panaderos, lavanderas, cocineras, marineros, músicos, vendedores y peones rurales. Su esfuerzo sostuvo una parte fundamental de la economía rioplatense, aunque pocas veces apareciera en los relatos tradicionales. También empuñaron las armas. Los cuerpos de pardos y morenos participaron en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. Después de la Revolución de Mayo, miles de afrodescendientes —libres y esclavizados— fueron incorporados a los ejércitos patriotas, muchas veces bajo la promesa de alcanzar una libertad que no siempre llegaba inmediatamente. Su participación fue decisiva en el Ejército del Norte y en el Ejército de los Andes. Los batallones Nº 7 y Nº 8, integrados mayoritariamente por soldados negros libertos, se adiestraron en El Plumerillo, cruzaron la cordillera y formaron parte de la fuerza principal que atacó en Chacabuco. Aquellos hombres también combatieron en Cancha Rayada, Maipú y en las campañas libertadoras de Chile y Perú. Una proporción cercana a la mitad de las tropas organizadas por San Martín era de origen africano o afrodescendiente. Entre sus figuras más extraordinarias aparece María Remedios del Valle, mujer afroargentina que acompañó al Ejército del Norte, asistió a los heridos y combatió en las campañas del Alto Perú. Manuel Belgrano, conmovido por su valentía, le otorgó el grado de capitana. Perdió a su marido y a sus hijos en la guerra y, pese a sus servicios, terminó viviendo en la pobreza hasta que recibió un tardío reconocimiento. Actualmente es recordada como la “Madre de la Patria”. La libertad tampoco llegó de una sola vez. En 1813, la Asamblea del Año XIII estableció la Libertad de Vientres, por la cual serían libres los hijos nacidos de mujeres esclavizadas. Sin embargo, la esclavitud continuó existiendo durante varias décadas. Recién la Constitución Nacional de 1853 declaró que en la Argentina no había esclavos y que toda persona esclavizada que ingresara al territorio quedaría libre. Con el paso del tiempo se instaló el mito de que los afroargentinos habían desaparecido como consecuencia de las guerras y las epidemias. Aquellos acontecimientos provocaron pérdidas enormes, pero no cuentan toda la historia. Hubo mestizaje, cambios en las clasificaciones de los censos, migraciones internas y un prolongado proceso de invisibilización que presentó a la Argentina como una nación exclusivamente blanca y europea. Los afroargentinos no desaparecieron: continuaron formando familias, fundaron asociaciones, periódicos y sociedades de ayuda mutua, participaron en la política, las artes y la vida popular. Su herencia permanece en el candombe, las comparsas, la música, el lenguaje, la religiosidad, la gastronomía y numerosas expresiones de nuestra cultura. Desde 2013, cada 8 de noviembre se conmemora oficialmente el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, en homenaje a María Remedios del Valle. Además, el Censo Nacional de 2022 registró 302.936 personas que se reconocieron afrodescendientes o con antepasados negros o africanos. La Argentina no fue construida por una sola comunidad. La levantaron pueblos originarios, africanos y afrodescendientes, criollos, mestizos y las distintas corrientes inmigratorias que llegaron posteriormente. Reconocer la raíz africana no divide nuestra historia: la completa, devuelve nombres a quienes fueron silenciados y demuestra que la Independencia y la Nación fueron obras colectivas. Bajo la misma bandera también marcharon aquellos soldados negros que cruzaron los Andes, entregaron su vida por la libertad y ayudaron a fundar la Argentina. Recordarlos no es solamente un acto de justicia histórica: es recuperar una parte esencial de nuestra propia identidad. #Afroargentinos #HistoriaArgentina #RaícesAfricanas #Afroargentinidad #MaríaRemediosDelValle #MadreDeLaPatria #EjércitoDeLosAndes #SanMartín #IndependenciaArgentina #MemoriaHistórica #CulturaAfro #HistoriaOculta #DiversidadArgentina #AfroArgentines #BlackHistory #AfricanHeritage #ArgentineHistory #AfroDescendants #HiddenHistory #CulturalHeritage
1898: AVELLANEDA Y SANTAMARINA, LA BODA QUE CONVOCÓ A LA ÉLITE PORTEÑA
En 1898, ante el monumental pórtico de la iglesia de San Ignacio, una multitud de galeras, sombreros y vestidos elegantes se congregó para presenciar uno de los acontecimientos más comentados de la vida social de Buenos Aires: el casamiento del doctor Nicolás Abraham Avellaneda Nóbrega con María Santamarina Irasusta. La escena apareció en el segundo número de Caras y Caretas, fechado el 15 de octubre de 1898, bajo el encabezado “Vida Social: La nota de la semana”. La revista destacó la belleza de la joven y la numerosa presencia de representantes de los círculos más selectos de la sociedad porteña. La fotografía, realizada por Vargas y acompañada por dibujos de Manuel Mayol, muestra a los recién casados abandonando el templo mientras una verdadera marea humana desborda su gran arco de entrada El novio no era el expresidente argentino, sino uno de sus hijos: Nicolás Abraham Avellaneda Nóbrega, abogado y diputado nacional, descendiente del mandatario Nicolás Avellaneda y de Carmen Nóbrega Miguens. La novia había nacido en Tandil en 1876 y era hija de Ramón Santamarina y Ana Irasusta. Aquel enlace reunió, por lo tanto, a dos familias profundamente relacionadas con la política, la actividad económica y los círculos sociales más influyentes de la Argentina de finales del siglo XIX. El matrimonio formaría posteriormente una familia numerosa, cuyos descendientes conservarían ambos apellidos. El lugar elegido aportaba todavía mayor solemnidad. San Ignacio, integrante de la histórica Manzana de las Luces, es el templo más antiguo que se conserva en Buenos Aires. La iglesia actual fue inaugurada en 1722 y consagrada en 1734, después de haber atravesado buena parte de la historia colonial y nacional. Ante sus puertas, aquella fotografía no registró solamente una boda: capturó los gestos, las vestimentas, las jerarquías y la curiosidad pública de una ciudad que comenzaba a descubrir el extraordinario poder de la prensa ilustrada. Más de un siglo después, la salida de los novios continúa siendo una ventana abierta hacia aquella Buenos Aires de ceremonias multitudinarias, grandes apellidos y elegancia rigurosa. #MendozAntigua #BuenosAiresAntigua #HistoriaArgentina #CarasYCaretas #NicolásAvellaneda #FamiliaSantamarina #IglesiaSanIgnacio #ManzanaDeLasLuces #VidaSocialPorteña #BodaHistórica #FotografíaAntigua #BuenosAires1898 #MemoriaArgentina #PatrimonioHistórico #OldBuenosAires #ArgentineHistory #HistoricWedding #VintagePhotography #BuenosAiresHistory #SocialHistory. Nota documental: las investigaciones genealógicas consultadas sitúan el enlace entre el 28 y el 29 de junio de 1898, aunque Caras y Caretas lo presentó en octubre como “la nota social de la semana”. Por esa discrepancia entre las fuentes, resulta más prudente identificar el acontecimiento únicamente con el año 1898.







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