miércoles, 29 de julio de 2026

1875: EL “FLAIRE” Y LOS CAPITANEJOS — EL RETRATO MENDOCINO QUE DESAFÍA LA HISTORIA OFICIAL


Ciudad de Mendoza, hacia 1875. De pie, con el hábito oscuro sobre la túnica blanca, aparece fray Vicente Burela —también mencionado como Vicente Moisés o Moisés Vicente Burela—, misionero dominico y protagonista de uno de los capítulos más controvertidos de la frontera argentina. A sus lados posan dos capitanejos indígenas cuyos nombres no quedaron registrados en el epígrafe conocido y que, por el contexto histórico, probablemente estaban vinculados con las parcialidades ranqueles. Es el “flaire”, como habría dicho el lenguaje gauchesco de Martín Fierro, donde esa antigua inversión popular de la palabra “fraile” aparece expresamente. La fotografía fue tomada varios años después de los sucesos que enfrentaron a Burela con el coronel Lucio V. Mansilla. En marzo de 1870, el dominico partió desde la Villa de La Paz rumbo a las tolderías de Leubucó con regalos, ropas y provisiones, decidido a negociar con los caciques, impulsar la paz y rescatar cautivos. Tras doce agotadoras jornadas, entró el 31 de marzo en los dominios de Mariano Rosas, donde, según su relato, fue recibido solemnemente por una formación de unos setecientos lanceros montados. La comisión mendocina llegó dos días antes que la expedición de Mansilla, acompañada por los franciscanos Marcos Donati y Moisés Álvarez, los célebres “padrecitos” de Una excursión a los indios ranqueles. Aquella coincidencia desató mucho más que una disputa religiosa: fue una lucha por la autoridad, la influencia y el dominio del relato. Burela había conseguido una posición cercana a Mariano Rosas. Durante una gran junta, el cacique envió un mensajero para pedirle a Mansilla que desmontara y saludara al dominico. El coronel se negó indignado, alegando que él representaba al presidente de la República y que, en todo caso, era Burela quien debía saludarlo primero. Finalmente, la exigencia fue reformulada como un saludo general y Mansilla aceptó echar pie a tierra. El episodio, narrado por él mismo, revela hasta qué punto el fraile había ganado consideración dentro de Leubucó. El mayor escándalo estuvo relacionado con el aguardiente llevado como obsequio. Las fuentes coinciden en que Burela distribuyó varias cargas y que aquello provocó una extensa celebración acompañada por un fuerte consumo de alcohol. Mansilla y Donati lo responsabilizaron por los excesos y por haber puesto en peligro las negociaciones; el coronel llegó a describirlo con enorme hostilidad en su libro. Sin embargo, estas acusaciones deben leerse dentro de una rivalidad abierta: Mansilla y Burela mantuvieron durante 1870 una áspera polémica en las páginas de La Nación, iniciada con comentarios llegados desde Mendoza, continuada con una violenta respuesta del militar y cerrada con la contestación pública del dominico. No existe, por lo tanto, una versión completamente neutral de aquellos acontecimientos. Más de ciento cincuenta años después, la fotografía nos obliga a mirar más allá de esa guerra de palabras. Los dos capitanejos aparecen vestidos cuidadosamente para el retrato: prendas de telar con franjas y figuras geométricas, camisas decoradas, botas resistentes y una postura serena frente a la cámara. No son personajes secundarios ni figuras derrotadas, sino autoridades indígenas que viajaron hasta Mendoza, negociaron con representantes religiosos y políticos y decidieron presentarse ante un estudio fotográfico conservando elementos visibles de su identidad. El hombre sentado a la derecha parece llevar líneas bordadas o cosidas sobre la camisa, aunque la resolución disponible no permite determinar con seguridad la técnica. Las piezas colocadas sobre las piernas podrían corresponder a chiripás, ponchos o mantas utilizadas como parte del atuendo ceremonial. Esta imagen no es solamente el recuerdo de un fraile acompañado por dos visitantes. Es el retrato de una frontera viva y profundamente política: un espacio de tratados, regalos, ceremonias, rivalidades, cautivos, intérpretes y negociaciones, donde los pueblos originarios no eran simples espectadores de la expansión estatal, sino protagonistas capaces de decidir, exigir respeto y disputar su propio destino. Sus nombres todavía permanecen ocultos, pero sus miradas atravesaron el tiempo. Todo aporte documental que permita identificar a los capitanejos o al estudio fotográfico donde posaron sería fundamental para completar esta historia. La referencia documental más antigua y precisa que pude localizar aparece reproducida por el historiador Juan Guillermo Durán en el libro Un malón sobre la Villa de La Paz: el robo del vestido de la Virgen paceña. , 1868. El epígrafe dice exactamente: “Fray Vicente Burela y dos capitanejos de visita en Mendoza. Año 1875”, y atribuye la imagen a la obra de Fernando Morales Guiñazú, Primitivos habitantes de Mendoza, publicada en Mendoza en 1938. La obra de Morales Guiñazú fue editada por Best Hermanos en 1938, consta de 310 páginas y varias láminas fotográficas. Por el momento no encontramos una identificación del fotógrafo, del estudio mendocino ni de los dos capitanejos retratados. Existe además una posible confusión en la atribución al Archivo Histórico Franciscano de Río Cuarto. En el índice de ilustraciones del libro de Durán aparecen dos fotografías consecutivas: La número 17 corresponde a capitanejos ranqueles retratados en la Comandancia de Río Cuarto en 1872 y sí pertenece al Archivo Histórico Franciscano de Río Cuarto. La número 18 es esta fotografía de Burela con los dos capitanejos en Mendoza, fechada en 1875 y tomada de la obra de Morales Guiñazú. Por lo tanto, con la documentación disponible, no sería correcto adjudicar directamente esta imagen al archivo franciscano de Río Cuarto. Probablemente ambas referencias fueron mezcladas al circular las fotografías por redes sociales. #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #MendozaHistórica #PueblosOriginarios #Ranqueles #FrayBurela #LucioVMansilla #Leubucó #FronteraSur #FotografíaHistórica #MemoriaIndígena #HistoriaDeMendoza #IndigenousHistory #ArgentineHistory #RanquelPeople #HistoricalPhotography #NativePeoples #SouthAmericanHistory #CulturalMemory #HistoryCaptured

29 DE JULIO DE 2002: EL INVIERNO DEL DERRUMBE — MÁS DE LA MITAD DEL PAÍS ERA POBRE Y MENDOZA CAÍA HACIA EL ABISMO


El 29 de julio de 2002, la Argentina atravesaba uno de los inviernos más crueles de su historia reciente. Las fábricas cerraban, el empleo se desmoronaba, los salarios perdían valor y millones de familias luchaban para conseguir alimentos. Las estadísticas de pobreza se relevaban entonces en mayo y octubre, por lo que no describen una única jornada, pero permiten encerrar aquel 29 de julio entre dos fotografías estremecedoras de una misma catástrofe social. En mayo de 2002, el 53 % de las personas que habitaban los aglomerados urbanos relevados por el INDEC se encontraba debajo de la línea de pobreza y el 24,8 % ni siquiera lograba reunir los ingresos necesarios para cubrir una alimentación básica. Eran alrededor de 12.453.000 pobres y 5.827.000 indigentes dentro del universo estudiado. Mendoza no permanecía al margen del derrumbe: en el Gran Mendoza, la pobreza alcanzaba al 50,5 % de la población y la indigencia al 22,2 %. En otras palabras, uno de cada dos habitantes era pobre y más de uno de cada cinco no podía garantizar las necesidades alimentarias mínimas de su hogar. Pero el fondo todavía no había llegado. Para octubre, la pobreza urbana nacional había trepado al 57,5 % y la indigencia al 27,5 %: 13.870.000 personas pobres y 6.638.000 indigentes en los 31 aglomerados relevados. En el Gran Mendoza, la situación se había agravado todavía más: el 58,4 % de sus habitantes estaba debajo de la línea de pobreza y el 28,4 % había caído en la indigencia. Casi seis de cada diez mendocinos eran pobres y más de uno de cada cuatro carecía de ingresos suficientes para cubrir una canasta elemental de alimentos. La inflación erosionaba diariamente cualquier ingreso. En julio, el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires aumentó un 3,2 % y acumuló un 34,7 % desde diciembre de 2001. Sin embargo, detrás del promedio se escondía un impacto mucho más desigual: los bienes, entre ellos los productos esenciales que las familias necesitaban comprar, habían subido un 4,1 % solamente durante julio y un 59,1 % desde el final de 2001; los servicios, en cambio, acumulaban un incremento del 8,3 %. La crisis golpeaba así con especial violencia a quienes destinaban casi todo su dinero a alimentos, vestimenta y artículos indispensables. Para dimensionar aquel abismo basta observar el costo de las canastas. En julio de 2002, un hogar utilizado como ejemplo por el INDEC —un matrimonio con dos hijos de cinco y ocho años— necesitaba $293,33 mensuales solamente para superar la línea de indigencia. Para cubrir la Canasta Básica Total, que incorporaba además gastos esenciales no alimentarios, requería $674,67. Quien no llegaba al primer monto era considerado indigente; quien superaba la alimentación mínima, pero no alcanzaba el segundo, continuaba siendo pobre. En medio de aquella emergencia, el Plan Jefas y Jefes de Hogar funcionó como una barrera limitada, pero decisiva para miles de familias. El cálculo del INDEC mostró que, al excluir esos ingresos, la indigencia habría alcanzado al 30,5 % de la población en lugar del 27,5 %. Su influencia sobre la pobreza total fue menor: sin la asistencia habría llegado al 58,1 %, frente al 57,5 % registrado. El plan no logró revertir el desastre, pero evitó que una parte de los hogares atravesara la última frontera: la imposibilidad absoluta de comprar alimentos. Aquellas cifras no eran números fríos. Detrás de cada porcentaje había mesas vacías, comedores desbordados, trueques, changas, negocios cerrados y familias que vendían sus pertenencias para sobrevivir. El 29 de julio de 2002, la Argentina seguía en pie, pero caminaba sobre las ruinas de su estructura económica y social. Mendoza, lejos de ser una excepción, contemplaba cómo la pobreza avanzaba desde los márgenes hasta ocupar el corazón mismo de la sociedad. #Argentina2002 #CrisisDe2001 #CrisisArgentina #HistoriaArgentina #Mendoza #GranMendoza #HistoriaDeMendoza #Pobreza #Indigencia #Inflación #INDEC #PlanJefasYJefes #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #ArgentinaCrisis #EconomicCrisis #MendozaHistory #Poverty #Inflation #SocialCrisis #HistoricalMemory

29 DE JULIO DE 1931: NACIÓ CIRILO GIL — EL “GALÁN DEL BOXEO” QUE CONVIRTIÓ EL RING EN ARTE Y LLEVÓ LA ESCUELA MENDOCINA A LA GLORIA


El 29 de julio de 1931 nació en la calle Ameghino de la Cuarta Sección de Mendoza Luis Cirilo Gil, uno de los pugilistas más elegantes, inteligentes y admirados de la época dorada del boxeo argentino. Tenía 13 años cuando su madre, preocupada porque el muchacho se peleaba en la calle, lo llevó ante el legendario entrenador Francisco “Paco” Bermúdez para que aprendiera a defenderse. Aquel encuentro, en el mítico gimnasio Mocoroa, transformaría para siempre su destino. Gil disputó más de 170 combates como amateur y solamente perdió dos. Fue campeón mendocino en las categorías pluma, liviano y wélter, y formó parte de la delegación argentina que viajó a los Juegos Olímpicos de Londres de 1948. Sin embargo, una apendicitis que exigió una operación de urgencia le impidió subir al cuadrilátero y perseguir una medalla en una de las actuaciones olímpicas más brillantes del boxeo nacional. Su debut profesional se produjo el 19 de enero de 1952, cuando derrotó por nocaut técnico en el cuarto asalto a Ernesto Tello. Desde entonces edificó una campaña extraordinaria: 71 presentaciones, 66 victorias —24 antes del límite—, cuatro derrotas y un empate, según las crónicas históricas. Solo pudieron vencerlo figuras de enorme jerarquía como el excampeón mundial cubano Kid Gavilán, Martiniano Pereyra, Isaac Logart y Luis Federico Thompson. El 28 de diciembre de 1955 conquistó por primera vez el campeonato argentino de los wélteres al superar a Oscar “Chino” Pita durante 15 asaltos. Perdió la corona ante Martiniano Pereyra, pero la recuperó frente al mismo rival en septiembre de 1958. El 1 de agosto de 1959 volvió a derrotar a Pereyra, esta vez por nocaut técnico en el décimo asalto, y se consagró campeón sudamericano. Su última presentación ocurrió semanas después ante el formidable Luis Federico Thompson, en el Luna Park. Cirilo no se parecía al estereotipo del boxeador castigado. Conservaba el rostro limpio, vestía con una elegancia extraordinaria y llegaba al Luna Park como un auténtico caballero. Por eso lo llamaron “el Galán del Boxeo” y “el Apolíneo”. Una célebre presentación de la revista El Gráfico llegó a preguntarse, ante su apariencia impecable: “¿Perdón, el señor es boxeador?”. Sin embargo, detrás de aquella sonrisa había un competidor de enorme valentía, dueño de una técnica depurada, una defensa difícil de quebrar y una inteligencia que parecía anticipar cada movimiento del adversario. Una lesión crónica en el tendón cubital, agravada después de haberse fracturado dos veces el codo izquierdo, lo obligó a retirarse cuando apenas tenía 28 años. En sus últimas peleas combatía casi sin poder extender el brazo y los calmantes solo conseguían aliviarlo durante algunos asaltos. El 11 de enero de 1960 anunció su despedida y dejó vacante el cinturón sudamericano que todavía permanecía en su poder. Pero su historia no terminó al bajar del cuadrilátero. Transmitió las enseñanzas de Paco Bermúdez, colaboró desde las esquinas en combates de Nicolino Locche y Gustavo Ballas y, después de radicarse en Salta en 1974, dedicó largos años a formar nuevas generaciones. Allí tuvo su propio gimnasio y condujo a varios boxeadores hacia títulos argentinos. Su estilo fue una de las raíces de aquella escuela mendocina que convirtió la defensa, la estrategia y la precisión en una verdadera identidad pugilística. Cirilo Gil murió en Salta el 20 de julio de 2017, pocos días antes de cumplir 86 años. Osvaldo Príncipi lo recordó como un auténtico esgrimista del cuadrilátero, representante de una escuela en la que “el arte devoraba a la fuerza” y el cerebro se imponía sobre el músculo. Mendoza no solo había dado otro campeón: había dado un maestro capaz de convertir cada pelea en una obra de inteligencia, elegancia y coraje. #CiriloGil #BoxeoArgentino #BoxeoMendocino #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Mocoroa #PacoBermúdez #LunaPark #CampeónArgentino #CampeónSudamericano #ÉpocaDorada #HistoriaDelBoxeo #BoxingHistory #ArgentineBoxing #MendozaHistory #WelterweightChampion #GoldenAgeOfBoxing #BoxingLegend #TheSweetScience #SportsHistory

29 DE JULIO DE 2002: DUHALDE VOLVIÓ DEL PACÍFICO — UNA CUMBRE, UN DOMINGO EN LA PLAYA Y EL REGRESO A UNA ARGENTINA DEVASTADA


El lunes 29 de julio de 2002, a las 8.20 de la mañana, el avión presidencial Tango 03 aterrizó en la Base Aérea Militar de Aeroparque. Eduardo Duhalde regresaba de Ecuador y era recibido por Juan Carlos Maqueda, presidente provisional del Senado, quien había ejercido temporalmente el Poder Ejecutivo durante su ausencia. Completado el traspaso institucional, el mandatario abordó un helicóptero rumbo a la Quinta de Olivos y retomó el mando de una Argentina que todavía intentaba sobrevivir al derrumbe económico y social iniciado en 2001. Duhalde venía de participar en la Segunda Reunión de Presidentes de América del Sur, celebrada en Guayaquil los días 26 y 27 de julio. El encuentro coincidió con el 180.º aniversario de la histórica entrevista mantenida en aquella ciudad por José de San Martín y Simón Bolívar. Allí, los mandatarios sudamericanos aprobaron el llamado Consenso de Guayaquil, un documento que impulsaba la integración regional, la seguridad y el desarrollo de grandes obras de infraestructura. La declaración también expresó respaldo y solidaridad hacia el pueblo y el Gobierno argentino, por entonces inmersos en una crisis que preocupaba a todo el continente. Sin embargo, una escena registrada por las crónicas de la época ofreció un contraste difícil de olvidar. Terminada la cumbre, Duhalde permaneció el domingo en la península ecuatoriana de Santa Elena junto con su esposa, Hilda “Chiche” Duhalde. También se quedó el presidente chileno Ricardo Lagos. Ambos matrimonios habían sido invitados por el mandatario ecuatoriano Gustavo Noboa a descansar en la costa del Pacífico. Duhalde tenía previsto comenzar una visita oficial conjunta con Lagos, pero finalmente canceló esa parte de la agenda y decidió acelerar su regreso a Buenos Aires. Antes de partir, el presidente argentino concedió entrevistas a medios ecuatorianos. Desde un país que había adoptado el dólar como moneda, rechazó la posibilidad de dolarizar la economía argentina y sostuvo que, desde mayo, comenzaban a percibirse algunas señales de recuperación: la caída de la actividad parecía haberse detenido, existía una leve expansión y la recaudación fiscal aumentaba. No obstante, ante las preguntas de los periodistas, debió aclarar: “Yo no dije que iba bien”. Reconoció que la situación continuaba siendo grave y que el país arrastraba cuatro años de recesión y depresión económica. Sus palabras chocaban con una realidad estremecedora: la medición oficial de mayo de 2002 había registrado una tasa de desocupación del 21,5 % en los 28 aglomerados urbanos relevados por el INDEC, uno de los niveles más elevados de la historia argentina. Millones de personas buscaban trabajo, los ahorros permanecían atrapados, la pobreza se expandía y el sistema político apenas comenzaba a recuperar estabilidad. Aquella mañana del 29 de julio, la Argentina recuperó formalmente a su presidente, pero estaba todavía muy lejos de recuperar la normalidad. Duhalde regresaba del Pacífico hablando de integración continental y de tímidas señales de mejoría; del otro lado de la ventanilla del Tango 03 lo esperaba un país herido, empobrecido y desconfiado. Fue la imagen perfecta de aquel tiempo: mientras la diplomacia buscaba construir una nueva Sudamérica, millones de argentinos luchaban diariamente para reconstruir sus propias vidas. #EduardoDuhalde #Duhalde #Argentina2002 #CrisisDel2001 #HistoriaArgentina #Efemérides #29DeJulio #Tango03 #Guayaquil #ConsensoDeGuayaquil #IntegraciónSudamericana #ChicheDuhalde #RicardoLagos #GustavoNoboa #HistoriaPolítica #MemoriaArgentina #ArchivoHistórico #MendozAntigua #ArgentineHistory #ArgentinaCrisis #PoliticalHistory #SouthAmerica #GuayaquilSummit #LatinAmericanHistory #HistoricalMemory

martes, 28 de julio de 2026

1933 - CUANDO EL RÍO MENDOZA REINABA ENTRE GIGANTES: CACHEUTA ANTES DE LA GRAN TRANSFORMACIÓN


No es simplemente una antigua postal cordillerana. Es un documento científico que conservó para siempre el aspecto de Cacheuta cuando el valle todavía se encontraba escasamente poblado y el río Mendoza avanzaba entre laderas abruptas, rocas desprendidas, cauces secundarios y terrenos modelados durante miles de años por el agua, el hielo y la erosión. La cámara de Emmanuel de Martonne apunta aguas arriba, hacia el corazón de los Andes. En primer plano aparece un terreno áspero, cubierto de piedras y vegetación rala; más adelante se distinguen el fondo del valle, algunas pequeñas construcciones y una traza de transporte que acompaña el curso del río. Las montañas, casi desnudas y profundamente surcadas, revelan la aridez característica de esta región mendocina. La imagen fue tomada no como recuerdo turístico, sino como parte del trabajo de campo de uno de los grandes geógrafos físicos del siglo XX, especialista en geomorfología y estudioso de las formas del relieve. El paisaje, sin embargo, no estaba completamente aislado. El Ferrocarril Trasandino había llegado hasta Uspallata en 1891 y la conexión internacional con Chile quedó inaugurada en 1910. A comienzos del siglo XX, Cacheuta también se había convertido en un importante destino termal gracias a su célebre hotel, levantado junto al río y estrechamente relacionado con el desarrollo ferroviario. Aun así, la ocupación humana era mínima frente a la inmensidad de la cordillera. Si la fotografía pertenece efectivamente a la campaña de 1933, habría registrado este escenario poco antes de la catástrofe del 10 de enero de 1934, cuando una violenta crecida originada en la alta montaña arrasó sectores de la villa y destruyó gran parte del antiguo complejo termal. Décadas más tarde llegaría otra transformación decisiva: la construcción del dique Potrerillos, iniciada en 1999 e inaugurada en 2001, que modificó profundamente el paisaje situado aguas arriba y permitió regular el caudal del río Mendoza. Este río nace de la unión de los cursos del Tupungato y Las Cuevas, recibe las aguas del río Vacas y atraviesa la montaña hasta girar hacia el este en Cacheuta. Desde allí se convierte en una arteria fundamental para el Oasis Norte mendocino, sosteniendo ciudades, cultivos, industrias y generaciones enteras en una provincia naturalmente árida. La fotografía de De Martonne nos permite contemplar el territorio antes del embalse, de las grandes obras viales y de la expansión turística contemporánea. En ella, Cacheuta todavía parece un pequeño refugio humano rodeado por montañas colosales. El río no es solamente parte del paisaje: es la fuerza que abrió el valle, alimentó el oasis y escribió, entre las piedras, una parte esencial de la historia de Mendoza. Crédito fotográfico: Emmanuel de Martonne / PRODIG–MédiHAL, registro medihal-01818745, Licence Ouverte 2.0. #Cacheuta #RíoMendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaArgentina #CordilleraDeLosAndes #MemoriaFotográfica #FotografíaHistórica #PatrimonioMendocino #EmmanuelDeMartonne #LujánDeCuyo #HistoriaArgentina #Andes #Cuyo #MendozaRiver #CacheutaHistory #AndesMountains #HistoricalPhotography #ArgentinaHistory #GeographicHeritage. De Martonne realizó una importante expedición científica por la Argentina durante el verano de 1933, y entre 1934 y 1935 publicó estudios vinculados con los Andes argentinos y las regiones áridas sudamericanas. Por eso, es razonable considerar que la fotografía pudo pertenecer a aquella campaña, pero debe presentarse como una datación probable, cercana a 1933, y no como un hecho definitivamente comprobado.

28 DE JULIO DE 2001: MENDOZA QUEDÓ BAJO LA TIJERA DEL DÉFICIT CERO — 39.000 ESTATALES, RECORTES DE HASTA EL 20% Y UNA FRASE QUE DESNUDÓ LA CRISIS


El sábado 28 de julio de 2001 no correspondía una edición ordinaria del Boletín Oficial de Mendoza, ya que el propio diario gubernamental señalaba que aparecía todos los días hábiles. Sin embargo, el silencio administrativo de aquella jornada contrastaba con la tormenta económica que avanzaba sobre la provincia. Cuatro días antes, el gobernador Roberto Iglesias había anunciado un ajuste anual de 88 millones de pesos para intentar equilibrar unas cuentas públicas cada vez más asfixiadas: 46 millones debían salir de los salarios estatales y otros 42 millones de los gastos operativos. En otras palabras, más de la mitad del ahorro proyectado recaería directamente sobre los ingresos de los trabajadores. El plan también eliminaba beneficios tributarios para las estaciones de servicio, modificaba el tratamiento de Ingresos Brutos para empresas prestadoras de servicios y aumentaba la carga sobre entidades financieras y administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones. Pero el núcleo más doloroso estaba en los sueldos: quienes cobraban entre $501 y $1.000 perderían un 9%; entre $1.001 y $2.000, un 11%; entre $2.001 y $4.000, un 16%; y quienes superaban los $4.000 sufrirían una reducción del 20%. El esquema también incluía contratos de locación de servicios y alcanzaba aproximadamente a 39.000 personas que percibían más de $500 dentro del Estado provincial. Según la reconstrucción histórica de Los Andes, solamente cuatro empleados de toda la administración superaban entonces los $4.000 y quedaban dentro de la franja máxima. La tensión se extendió rápidamente a los otros poderes. Los legisladores aceptaron una reducción del 20%, pero en el Poder Judicial surgió una fuerte resistencia. La Suprema Corte propuso destinar el 10% de los salarios de los jueces a un fondo solidario, mientras el Ejecutivo reclamaba el doble. En medio de la disputa, empleados judiciales alcanzados por el ajuste y miembros del máximo tribunal ofrecieron trabajar una hora adicional por día a cambio de conservar íntegramente sus remuneraciones. La respuesta del Gobierno fue tan breve como demoledora: “lo que falta es plata”. No se discutían horarios, productividad ni esfuerzo; se discutía la imposibilidad material de reunir el dinero necesario para pagar los sueldos. Todo ocurría cuando el programa nacional de déficit cero ya dominaba la agenda, aunque la Ley 25.453 sería sancionada recién el 30 de julio y publicada al día siguiente. La norma estableció que el gasto del Estado nacional no podía superar los recursos recaudados, autorizó reducciones proporcionales que podían alcanzar salarios, jubilaciones y pensiones, e invitó a las provincias a adoptar medidas equivalentes. Mendoza había comenzado a recorrer ese camino antes de que la ley nacional estuviera formalmente vigente. El conflicto no terminó con el anuncio. Llegaron presentaciones judiciales, amparos sindicales, pagos escalonados y nuevas modificaciones del sistema de descuentos. Meses después, algunos sectores todavía esperaban cobrar mientras la provincia recurría a los Lecop y se acercaba al derrumbe económico y social de diciembre. Aquel 28 de julio, Mendoza ya vivía una verdad que pronto estremecería a todo el país: cuando el Estado se queda sin recursos, las cifras dejan de ser simples columnas contables y comienzan a convertirse en salarios reducidos, familias angustiadas y derechos puestos bajo la tijera. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaHistoria #CrisisDel2001 #DéficitCero #RobertoIglesias #EmpleadosEstatales #TrabajadoresEstatales #EconomíaArgentina #HistoriaArgentina #MemoriaHistórica #Efemérides #ArchivoHistórico #Convertibilidad #Argentina2001 #ArgentinaHistory #MendozaHistory #EconomicCrisis #ZeroDeficit #PublicWorkers #EconomicHistory #HistoricalMemory #OnThisDay

28 DE JULIO DE 2000: EL ÚLTIMO PEDIDO DE FAVALORO LLEGÓ A LA PRESIDENCIA — “ESTOY DESESPERADO”, EL GRITO DE UN MÉDICO QUE YA NO PODÍA SOSTENER SOLO SU OBRA


El viernes 28 de julio de 2000, apenas un día antes de la muerte de René Favaloro, la Secretaría Privada de la Presidencia recibió una carta destinada a Fernando de la Rúa. Ricardo Ostuni, entonces secretario privado presidencial, recordaría que la misiva llevaba fecha del 27 o del 28, estaba escrita en un tono grave pero amistoso y pedía que el mandatario intercediera ante varios empresarios poderosos para conseguir alrededor de seis millones de dólares, suma necesaria para atender los compromisos más urgentes de la Fundación Favaloro. Ostuni declaró que leyó el mensaje aquel viernes, pero que se lo entregó personalmente al presidente recién el lunes, cuando el cardiocirujano ya había muerto. Una reconstrucción de Télam, reproducida posteriormente por La Bancaria, sostuvo que el propio De la Rúa contó que la carta terminaba con tres palabras estremecedoras: “Estoy desesperado”. Mientras aquella solicitud recorría los despachos oficiales, la institución levantada por Favaloro estaba atrapada entre salarios, proveedores, equipamiento de alta complejidad, compromisos financieros y servicios médicos que habían sido prestados pero todavía no se cobraban. Las cifras generales difundidas después de su muerte no siempre coinciden: algunas reconstrucciones hablaron de una deuda institucional de 18 millones, mientras otros estudios distinguieron un pasivo total mucho mayor, obligaciones inmediatas cercanas a cinco o seis millones y entre 15 y 18 millones que distintas entidades le adeudaban a la Fundación. Más allá de esas diferencias, todas las fuentes describen una situación de extrema asfixia económica que comenzaba a paralizar investigaciones y a dificultar los pagos a empleados y proveedores. En paralelo, Favaloro dejó siete cartas en su departamento. En una de ellas, dirigida a “las autoridades competentes” y distinta de la enviada al presidente, denunció una antigua deuda del PAMI de $1.900.000, correspondiente —según escribió— a los años 1994 o 1995. Allí aseguró que ese dinero podría haberse cobrado rápidamente si la Fundación hubiese aceptado los “retornos” que le reclamaban intermediarios, algo que, sostuvo, siempre se negó a realizar por principios éticos. La documentación de la época muestra que el conflicto comprendía 195 facturas emitidas entre 1993 y 1995 que no aparecían registradas en los libros del PAMI. La SIGEN había recomendado verificar las prestaciones e iniciar una conciliación obligatoria, procedimiento que todavía estaba en curso cuando Favaloro murió. La paradoja resulta devastadora: el médico que en 1967 desarrolló y sistematizó en la Cleveland Clinic el bypass aortocoronario, revolucionando el tratamiento de la enfermedad coronaria, terminó sus días buscando desesperadamente recursos para sostener en la Argentina una obra dedicada a curar, investigar y formar profesionales. Había regresado al país renunciando a una carrera extraordinaria en Estados Unidos y en 1975 fundó la institución en la que depositó su sueño de unir excelencia científica, docencia y compromiso social. Su muerte no debe reducirse a una sola deuda, una carta o un funcionario: el suicidio es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores. Sin embargo, aquellos documentos sí revelan el cansancio, la angustia y el sentimiento de abandono de un hombre que había entregado su vida a los demás y que, durante sus últimas horas, continuaba pidiendo ayuda para salvar su Fundación. La verdadera herida histórica no reside únicamente en que la carta llegara tarde al escritorio presidencial, sino en que uno de los científicos más admirados del mundo hubiera terminado sintiéndose un mendigo en su propio país. #RenéFavaloro #Favaloro #FundaciónFavaloro #HistoriaArgentina #MedicinaArgentina #CienciaArgentina #BypassCoronario #Cardiología #CirugíaCardiovascular #MemoriaArgentina #GrandesArgentinos #HumanismoMédico #ÉticaMédica #SaludArgentina #Efemérides #RenéFavaloroLegacy #MedicalHistory #ArgentineHistory #CoronaryBypass #HeartSurgery #MedicalPioneer #HealthcareCrisis #CardiovascularMedicine #ScienceLegacy

28 DE JULIO DE 2000: LA EPOPEYA DE LOS $50 — EL DÍA EN QUE MENDOZA CONVIRTIÓ UN ESCRITORIO Y DOS SILLAS EN ASUNTO DE ESTADO (Imagen Ilustrativa)


Mientras el Boletín Oficial de Mendoza publicaba leyes relacionadas con las deudas de los antiguos bancos provinciales y la obtención de recursos para pagarles a proveedores de insumos hospitalarios, entre sus páginas apareció una pequeña pero inolvidable joya de la administración pública: el destino definitivo de un escritorio y dos sillas. Mediante el Decreto Nº 1.344, firmado el 30 de junio y publicado oficialmente el 28 de julio de 2000, el Gobierno provincial declaró fuera de uso y transfirió gratuitamente al CENS Nº 3-406 un escritorio de madera valuado en $25, una silla metálica tapizada en bratina de $15 y otra silla similar tasada en $10. Valor patrimonial total: exactamente $50. Los muebles ya habían sido entregados en calidad de préstamo y retirados por la institución educativa el 28 de marzo, pero todavía faltaba completar el recorrido formal: intervención de la Comisión de Valuación, dictamen de Asesoría Letrada, baja del inventario del Ministerio de Hacienda, alta en el establecimiento receptor y participación de la Contaduría General de la Provincia. Nada podía quedar librado al azar: cada silla tenía su número de inventario, su código patrimonial y su precio individual. El documento llevaba las firmas del gobernador Roberto Iglesias, el ministro Aldo Ostropolsky y el secretario general de la Gobernación, Mauricio Suárez. En aquella misma edición se trataban asuntos económicos, bancarios y sanitarios de enorme trascendencia, lo que volvía todavía más llamativa la minuciosa formalidad dedicada a tres modestos muebles. Sin embargo, detrás de lo que hoy puede parecer una escena casi humorística existía una razón concreta: los bienes públicos no podían simplemente desaparecer de una oficina y aparecer en otra, sino que su traslado debía quedar documentado y aprobado legalmente. Además, aquellos muebles terminaron en un Centro Educativo de Nivel Secundario, una modalidad destinada a que jóvenes y adultos pudieran completar sus estudios. Así quedó registrada una de esas historias mínimas que revelan el funcionamiento cotidiano del Estado: mientras Mendoza debatía crisis financieras, hospitales y grandes recursos, también necesitó dejar escrito, firmado y publicado que un viejo escritorio y dos sillas habían encontrado un nuevo destino. Porque la historia no siempre llega acompañada por grandes discursos, batallas o multitudes; algunas veces entra silenciosamente en un aula, empujando un escritorio de $25 y cargando dos sillas que, juntas, completaban una verdadera epopeya burocrática de cincuenta pesos. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemérides #UnDíaComoHoy #BoletínOficial #HistoriaArgentina #CuriosidadesHistóricas #Burocracia #AdministraciónPública #EducaciónDeAdultos #CENS #MemoriaMendocina #ArchivoHistórico #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalCuriosities #OnThisDay #PublicAdministration #LocalHistory #VintageMendoza

EL MAPA QUE DESAFÍA NUESTRA IDEA DEL MUNDO: EUROPA ESTÁ MUCHO MÁS AL NORTE DE LO QUE IMAGINAMOS


A simple vista parece imposible, pero este mapa revela una de las comparaciones geográficas más sorprendentes del planeta: gran parte de Europa se encuentra a la misma latitud que extensas regiones de Canadá. Al superponer las ciudades canadienses sobre el continente europeo descubrimos que Edmonton queda prácticamente a la altura de Hamburgo; Calgary se aproxima a Londres; Vancouver aparece cerca de París; Montreal y Ottawa coinciden con el norte de Italia, mientras que Toronto se ubica aproximadamente sobre la línea de Florencia. La latitud representa la distancia angular de un punto al norte o al sur del Ecuador: comienza en 0° sobre la línea ecuatorial y alcanza los 90° en cada polo. Estas líneas imaginarias, trazadas de este a oeste, permiten localizar cualquier lugar del planeta y son fundamentales para la navegación, la cartografía y el estudio del clima. Cerca del Ecuador, los rayos solares llegan de manera más directa; hacia los polos, inciden con un ángulo menor y distribuyen su energía sobre una superficie más extensa. Sin embargo, compartir latitud no significa compartir temperatura: el clima también está determinado por las corrientes oceánicas, los vientos predominantes, la cercanía al mar, el relieve y la enorme diferencia entre una región marítima y otra situada en el interior de un continente. Por eso Europa occidental suele disfrutar de inviernos considerablemente más moderados que muchas zonas canadienses ubicadas sobre paralelos semejantes: el Atlántico Norte, la circulación oceánica y los vientos del oeste transportan aire marítimo más templado hacia el continente europeo, mientras el interior canadiense queda mucho más expuesto a masas de aire ártico y a fuertes contrastes térmicos. Esta herramienta para ordenar el mundo posee, además, una historia milenaria: durante el siglo II, Claudio Ptolomeo utilizó una cuadrícula de latitudes y longitudes para asignar coordenadas a unos 8.000 lugares del mundo conocido, sentando una de las bases de la cartografía que todavía utilizamos. El mapa, entonces, no solo cambia nuestra percepción de Europa y Canadá: también demuestra que una línea puede señalar la posición de una ciudad, pero nunca explicar por sí sola todo aquello que sucede bajo su cielo. #Geografía #Europa #Canadá #Latitud #Mapas #Cartografía #Clima #CuriosidadesGeográficas #DatosCuriosos #HistoriaDeLosMapas #PlanetaTierra #Ciencia #Mundo #Geography #Europe #Canada #Latitude #Maps #Cartography #Climate #EarthScience #WorldMap #GeographyFacts #DidYouKnow

28 DE JULIO DE 2000: MENDOZA ACEPTÓ BIENES PARA SALDAR LAS DEUDAS DE SUS BANCOS CAÍDOS — CUANDO UNA PROPIEDAD PODÍA VALER COMO DINERO ANTE EL ESTADO


El 28 de julio de 2000, Mendoza avanzó con una medida tan extraordinaria como representativa de la crisis que había dejado la desaparición de su banca oficial. La Ley 6.800 amplió los plazos para que los deudores del Ente de Fondos Residuales de los antiguos bancos de Mendoza y de Previsión Social solicitaran la revisión, regularización y refinanciación de las obligaciones que habían quedado atrapadas en aquel enorme laberinto financiero. El problema venía de años atrás: en marzo de 1995, la Ley 6.276 había autorizado la privatización simultánea de ambas entidades y la creación de un organismo encargado de administrar los créditos, bienes, derechos y pasivos que permanecieran en manos de la Provincia. La Ley 6.800 prorrogó hasta el 31 de julio de 2000 el plazo para que los afectados presentaran sus casos ante una comisión especial, cuyo objetivo no era solamente cobrar, sino analizar la realidad económica y jurídica de cada deudor, recuperar la mayor cantidad posible y, cuando fuera viable, evitar la desaparición de empresas o actividades productivas. La demanda fue enorme: meses después, el propio Gobierno reconoció que se habían acumulado más de 2.500 expedientes, algunos correspondientes a empresas ubicadas entre los 500 principales deudores del Ente. La particularidad más llamativa fue que el Estado quedó facultado para aceptar bienes como cancelación de las deudas, siempre después de evaluar la situación socioeconómica, la capacidad financiera del deudor y el valor de lo ofrecido. Legalmente, esas entregas eran consideradas pagos al contado. El régimen también contemplaba períodos de espera, refinanciaciones de hasta diez años y descuentos especiales cuando existía riesgo de incobrabilidad. Además, el sistema actualizado estableció una bonificación adicional del 25 % para quienes cancelaran al contado o anticipadamente el saldo de sus obligaciones. No era un trueque improvisado ni una simple concesión: era el intento de recuperar parte de una gigantesca cartera de créditos sin empujar definitivamente a la quiebra a productores, comerciantes y empresas que todavía podían continuar trabajando. En aquella Mendoza golpeada por la privatización bancaria, una deuda podía dejar de pagarse exclusivamente con dinero y comenzar a saldarse con patrimonio. La Ley 6.800 quedó así como una poderosa fotografía de los tiempos que se avecinaban: un Estado necesitado de recuperar activos, miles de deudores buscando una salida y una provincia que intentaba cerrar, como podía, una de las heridas financieras más profundas de su historia reciente. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #BancoDeMendoza #BancoDePrevisiónSocial #Ley6800 #BancosProvinciales #FondosResiduales #CrisisFinanciera #HistoriaEconómica #Privatizaciones #Efemérides #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #BankingCrisis #ProvincialBanks #EconomicHistory #FinancialCrisis #HistoricalMendoza

28 DE JULIO DE 2000: MENDOZA ERA UNO DE LOS TRES OJOS DEL CIELO ARGENTINO — UN PAÍS INMENSO VOLABA SOBRE ENORMES ZONAS SIN COBERTURA DE RADAR


El 28 de julio de 2000, una investigación periodística reveló una realidad tan sorprendente como preocupante: la Argentina, uno de los países más extensos del planeta, contaba entonces con apenas tres radares destinados al control del tránsito aéreo. Estaban instalados en Ezeiza, Córdoba y Mendoza, y cada uno podía vigilar un radio de poco menos de 200 kilómetros. Esto convertía al radar mendocino en uno de los escasos “ojos electrónicos” capaces de observar los movimientos de las aeronaves sobre el territorio nacional. Fuera de aquellas reducidas áreas de cobertura, gran parte del seguimiento dependía de las comunicaciones por radio entre pilotos y controladores, mientras miles de kilómetros de cielo permanecían sin vigilancia radar continua. La fragilidad del sistema había quedado expuesta pocos días antes por un episodio digno de una película policial. Una banda que intentó asaltar una sucursal del banco Bansud en Zapala, Neuquén, llegó y escapó utilizando un avión Beechcraft alquilado en Don Torcuato. El aeródromo zapalino estaba considerado “no controlado”, funcionaba solamente entre las 9 y las 18 y contaba con apenas dos empleados: uno municipal y otro perteneciente a la Fuerza Aérea. Fuera de ese horario, los aterrizajes y despegues quedaban prácticamente bajo la responsabilidad de cada piloto. Como si la escena no fuera suficientemente insólita, la pista aérea también era utilizada habitualmente para competencias del Turismo Carretera Neuquino. El problema no era nuevo. Ya en 1996, el Estado nacional había reconocido oficialmente que el equipamiento radar era extremadamente reducido y se limitaba a los aeropuertos de Ezeiza, Córdoba y Mendoza. Para revertir aquella situación se aprobó un ambicioso Plan Nacional de Radarización, destinado a crear un verdadero sistema de vigilancia y control del espacio aéreo. Sin embargo, el despliegue previsto no llegó a concretarse como había sido proyectado. Así, mientras aviones comerciales, privados y vuelos sin declarar atravesaban un territorio de casi tres millones de kilómetros cuadrados, Mendoza ocupaba un lugar estratégico y silencioso: desde su aeropuerto operaba uno de los únicos tres radares mencionados en aquel momento. Aquel 28 de julio quedó como la radiografía de una Argentina llena de contrastes: poseía tecnología nuclear, fabricaba satélites y desarrollaba industria aeronáutica, pero gran parte de su inmenso cielo continuaba dependiendo de radios, declaraciones de vuelo y controles aeroportuarios extremadamente limitados. Mendoza no controlaba por sí sola los cielos argentinos, pero era uno de los tres puntos desde donde el país intentaba observarlos. Un solitario ojo electrónico frente a una cordillera interminable y a un espacio aéreo demasiado grande para permanecer casi invisible. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemérides #Argentina #HistoriaArgentina #AviaciónArgentina #ControlAéreo #Radarización #AeropuertoDeMendoza #ElPlumerillo #FernandoDeLaRúa #Zapala #Neuquén #Año2000 #MemoriaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #AviationHistory #AirTrafficControl #RadarHistory #HistoricalFacts

28 DE JULIO DE 1986: EL ARTE VOLVIÓ A ENCENDERSE EN GODOY CRUZ — LA GALERÍA GIMÉNEZ RENACIÓ TRAS 29 AÑOS DE SILENCIO


El 28 de julio de 1986, Mendoza recuperó uno de los espacios que habían marcado profundamente su historia artística. Después de permanecer cerrada durante 29 años, la recordada Galería Giménez volvió a abrir sus puertas en Beltrán 1698 de Godoy Cruz, impulsada nuevamente por el galerista José Giménez Matez, esta vez acompañado por su hijo Raúl. La reapertura fue celebrada con una extraordinaria exposición colectiva que reunió obras de Montemayor, Abal, Flichman, Tejón, Scalco, Cascarini, Sergi, Alonso, Azzoni, Ceverino, Scacco, Gil, Rosas, Ortiz, Álvarez, Marino, Scilipoti y Sarelli, entre otros creadores representativos de distintas generaciones y tendencias. Aquella jornada significó mucho más que la inauguración de una sala. Era el renacimiento de una institución cultural que había comenzado su historia exactamente 41 años antes, el 28 de julio de 1945, en el local de calle 9 de Julio 1154 de la Ciudad de Mendoza. Durante su primera etapa, desarrollada hasta 1957, la galería se transformó en un lugar de encuentro para pintores, grabadores, escultores, escritores, críticos y amantes del arte. Por sus salas pasaron figuras que luego alcanzarían enorme reconocimiento: Marcelo Santángelo realizó allí su primera exposición individual en 1951, mientras que Juan Carlos Castagnino presentó en 1954 su primera muestra personal en Mendoza. También expuso en dos oportunidades el célebre maestro chino Zhang Daqian, quien residió temporalmente en la provincia durante la década de 1950. En su nueva sede godoycruceña, la Galería Giménez tampoco se limitó a exhibir pinturas. Allí funcionó el taller literario “Américo Calí”, auspiciado por la Sociedad de Escritores de Mendoza, convirtiendo al lugar en un verdadero refugio para la creación, el debate y la difusión cultural. José Giménez intentó abrir sus paredes a todas las corrientes estéticas, sin excluir estilos ni generaciones, y a lo largo de su trayectoria promovió más de 400 exposiciones. Sin embargo, las dificultades económicas y el esfuerzo que implicaba sostener un proyecto cultural independiente lo obligaron a cerrar nuevamente en 1993. Aunque sus puertas dejaron de recibir visitantes, su huella jamás desapareció. La Galería Giménez fue escuela, tribuna y hogar para numerosos artistas; un lugar levantado no desde el poder ni desde la abundancia, sino desde la pasión de un hombre convencido de que el arte debía encontrarse al alcance de la comunidad. Aquel 28 de julio de 1986, después de casi tres décadas de ausencia, Mendoza no recuperó solamente una galería: recuperó una parte fundamental de su memoria cultural. #GaleríaGiménez #JoséGiménezMatez #GodoyCruz #Mendoza #ArteMendocino #CulturaMendocina #HistoriaDeMendoza #MemoriaCultural #PatrimonioCultural #MendozAntigua #ArtHistory #MendozaArt #ArgentineArt #CulturalHeritage #ArtGallery #VintageMendoza

28 DE JULIO DE 1936: NACIÓ “NACHO” SÁNCHEZ — EL GUITARRERO PUNTANO QUE CONVIRTIÓ LAS TONADAS DE CUYO EN MEMORIA, IDENTIDAD Y PATRIA


El 28 de julio de 1936 nació en La Majada, en el norte de la provincia de San Luis, Nazario Víctor Sánchez Blanco, conocido por todos como “Nacho” Sánchez, cantor y guitarrista cuya vida quedó profundamente ligada a la música popular cuyana. Hijo de Crescencia Blanco y Nicomedes Sánchez, creció dentro de una familia de agricultores, artesanos, cantores y guitarreros, escuchando desde pequeño aquellas reuniones en las que una tonada, un cogollo o el sonido de las cuerdas podían contar la historia de toda una comunidad. Su vocación apareció muy temprano. Cuando todavía era un niño fabricó con un trozo de madera, un pequeño cuchillo y seis cuerdas de caucho su primera guitarra artesanal. Aquel instrumento rudimentario apenas producía sonidos desordenados, pero ya revelaba una pasión que lo acompañaría durante toda su existencia. Su madre le enseñó antiguas tonadas y otros músicos populares fueron acercándole letras fundamentales del cancionero cuyano. Incluso llegó a surgir la posibilidad de incorporarse a Los Trovadores de Cuyo, aunque su familia consideró que todavía era demasiado joven. Junto con su hermano Pedro Ramón creó el dúo Hermanos Sánchez, que representó al barrio Pueblo Nuevo y realizó presentaciones en Radio LV13. También formó el dúo Rivarola-Sánchez con Mario “Poroto” Rivarola, integró conjuntos y embajadas culturales, acompañó a músicos como Alejandro “El Gato” Magallanes y Juan Roberto “Quirquincho” Quiroga, y actuó en escenarios, clubes, radios, fogones, cabalgatas y festivales de San Luis y Mendoza. En 1960 representó a San Luis en el Certamen Nacional de Destreza Criolla realizado en el estadio de River Plate con motivo del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo. Allí integró la delegación denominada “Jirón Gaucho”, en una multitudinaria celebración que reunió músicos, bailarines, jinetes, domadores y representantes tradicionales de distintas provincias argentinas. Su trayectoria también lo llevó a compartir presentaciones con el grupo Los Puntanos, las guitarras de Alfredo Alfonso y José Zavala, Gina María Hidalgo y “Colacho” Brizuela. En Mendoza actuó en Radio Libertador junto a Los Chapanayinos y Los Hermanos Calderón, llevando el canto puntano más allá de las fronteras de su provincia. Pero el legado de “Nacho” Sánchez no se limitó a los escenarios. Formó parte de la Comisión Encuentro de los Cuyanos y de la Asociación Nativista Sanluiseña, colaborando con referentes como Ricardo Barbeito, Luciano “Chango” Arce y Juan Muñoz. En su propia casa creó un pequeño refugio cultural donde reunió fotografías, revistas musicales, pergaminos, pinturas, recordatorios y distinciones: un verdadero museo construido con los recuerdos de toda una vida dedicada a las expresiones de Cuyo. “Nunca faltarle el respeto a un guitarrero cuyano” fue uno de los principios que guiaron su camino. Sin estridencias ni búsquedas de fama, “Nacho” Sánchez ayudó a mantener encendida una tradición transmitida de generación en generación. Su guitarra no fue solamente un instrumento: fue puente entre los pueblos, memoria familiar y voz de una tierra que aprendió a contar sus alegrías, sus amores y sus nostalgias mediante cuecas, gatos y tonadas. #NachoSánchez #FolcloreCuyano #MúsicaCuyana #SanLuis #CulturaPuntana #LaMajada #TonadaCuyana #GuitarraCriolla #HistoriaDeCuyo #PatrimonioCultural #MúsicaArgentina #Efemérides #ArgentineFolklore #CuyoMusic #FolkMusic #ArgentineCulture #CulturalHeritage #TraditionalMusic

lunes, 27 de julio de 2026

1944: LAS MANOS QUE ARMARON A AUSTRALIA — MUJERES ENTRE MONTAÑAS DE CARTUCHOS EN PLENA GUERRA


En 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial exigía que cada fábrica funcionara al límite, un grupo de trabajadoras australianas quedó retratado alrededor de una mesa cubierta por miles de cartuchos. No estaban posando ante una escena simbólica: cumplían una tarea minuciosa y decisiva, examinando la munición producida por una fábrica estatal de armamento ligero. Cada pieza debía ser observada, manipulada y controlada con precisión, porque una falla aparentemente insignificante podía inutilizar el cartucho o poner en peligro a quien lo empleara en el frente. La guerra había llevado a decenas de miles de mujeres australianas a ocupar puestos industriales, agrícolas, administrativos y militares que hasta entonces habían sido considerados casi exclusivamente masculinos. En las plantas de municiones trabajaron en la fabricación, clasificación, inspección y embalaje de cartuchos, proyectiles y otros componentes. Algunas revisaban munición calibre .303; otras operaban prensas, tornos, hornos y máquinas de alta precisión. Su labor sostuvo una parte fundamental del esfuerzo bélico australiano y transformó para siempre la presencia femenina en el mundo del trabajo. La procedencia exacta de esta fotografía pudo ser verificada: pertenece a la National Library of Australia y fue tomada en 1944. El título actual fue redactado por los catalogadores a partir de la inscripción colocada debajo de la copia original: “Girls at the Commonwealth Small Arms Ammunition Factory checking cartridges”, que puede traducirse como “Muchachas de la Fábrica de Municiones para Armas Ligeras de la Commonwealth revisando cartuchos”. La imagen formaba parte del álbum Women’s Activities in Australia, preparado para la doctora y parlamentaria británica Edith Summerskill durante la visita de una delegación parlamentaria del Imperio a Australia. El archivo no identifica al fotógrafo ni precisa en qué ciudad se encontraba la planta, por lo que no sería correcto atribuirla sin pruebas a Footscray, Lithgow, Hendon o cualquier otra fábrica concreta. Más de ocho décadas después, aquella inmensa mesa de cartuchos conserva una historia que va mucho más allá de la guerra: habla de disciplina, precisión y de mujeres anónimas que abandonaron hogares, comercios y ocupaciones tradicionales para mantener funcionando la industria de un país movilizado. Sus nombres quedaron fuera de la fotografía, pero sus manos fueron una pieza indispensable de la maquinaria que sostuvo a Australia durante los años más oscuros del conflicto. Institución: National Library of Australia Colección: Women’s Activities in Australia, PIC Album 613. #MujeresEnLaHistoria #Australia1944 #SegundaGuerraMundial #MujeresTrabajadoras #FábricaDeMuniciones #HistoriaFotográfica #IndustriaDeGuerra #MemoriaHistórica #TrabajoFemenino #WomenInHistory #AustralianHistory #WorldWarII #WomenAtWork #MunitionsWorkers #HomeFront #WartimeIndustry #HistoricalPhotography #ForgottenWomen

3 DE ABRIL DE 1817: VOLCÁN SE CERRÓ SOBRE LOS REALISTAS — BURELA CAPTURÓ A SEOANE Y AYUDÓ A QUEBRAR LA GRAN INVASIÓN (IMAGEN ILUSTRATIVA)


En la Guerra Gaucha no siempre triunfaba el ejército que llevaba más hombres, mejores fusiles o mayor experiencia. A veces vencía quien conocía la montaña, dominaba los senderos y sabía aguardar en silencio. El 3 de abril de 1817, en el paraje jujeño de Volcán, el comandante patriota Alejandro Burela protagonizó una de aquellas acciones rápidas, audaces y decisivas que hicieron del territorio norteño un enemigo tan temible como los propios gauchos. La situación era crítica: una poderosa fuerza realista encabezada por el brigadier José de la Serna había descendido desde el Alto Perú, ocupado Jujuy y pretendía avanzar sobre Salta, Tucumán y el interior de las Provincias Unidas. Sus oficiales confiaban en la disciplina de sus tropas y en la superioridad de sus armas, pero pronto descubrieron que ocupar las ciudades no significaba controlar los caminos, las quebradas ni los cerros. Entre las columnas enviadas para asegurar las comunicaciones y perseguir a las partidas patriotas se encontraba la del teniente coronel Antonio Seoane, uno de los jefes más importantes de la fuerza realista comandada por Buenaventura Centeno. Mientras Seoane avanzaba por la Quebrada de Humahuaca, Burela y sus hombres seguían sus movimientos sin dejarse ver. Los gauchos conocían cada arroyo, cada curva, cada senda y cada posible lugar de descanso. No necesitaban presentar una batalla convencional ni exponerse frente a soldados profesionales: esperaron el instante preciso, dejaron que el enemigo penetrara en un terreno que creía dominar y entonces descargaron el golpe. La sorpresa, la velocidad y la geografía hicieron el resto. Seoane fue vencido y cayó prisionero en Volcán, en una acción que profundizó las pérdidas sufridas por los realistas después del golpe patriota de Humahuaca y contribuyó al progresivo desgaste de la invasión. Los hombres de Burela no conquistaron una capital ni destruyeron por completo al ejército enemigo, pero demostraron algo mucho más inquietante: los realistas podían apoderarse del camino que tenían frente a sus ojos, aunque jamás controlarían aquello que no podían ver. Esa fue la esencia de la Guerra Gaucha conducida por Martín Miguel de Güemes: información, movilidad, emboscadas, hostigamiento permanente y un conocimiento extraordinario del territorio. Los invasores tenían más soldados y recursos; los defensores poseían tiempo, inteligencia, caballos y una tierra conocida como la palma de la mano. Bastaba con hacer que cada recodo pareciera una trampa, que cada cerro ocultara una partida y que cada silencio anunciara un ataque. Porque un ejército que comienza a desconfiar del terreno, de sus comunicaciones y de cada paso que da empieza a perder mucho antes de entrar en combate. La importancia de aquella jornada fue reconocida oficialmente por la provincia de Jujuy: la Ley 5755 declaró el 3 de abril como Día de Celebración Provincial en conmemoración de la Batalla de Volcán y ordenó incorporarla al calendario escolar. Más de dos siglos después, aquel golpe continúa recordándonos que la independencia también se defendió en acciones pequeñas, casi invisibles, protagonizadas por hombres que convirtieron las montañas del norte en una fortaleza imposible de conquistar. #AlejandroBurela #BatallaDeVolcán #CombateDeVolcán #GuerraGaucha #MartínMiguelDeGüemes #Güemes #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #HistoriaDeJujuy #QuebradaDeHumahuaca #HéroesDeLaPatria #EjércitoDelNorte #Patria #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #GauchoWar #BattleOfVolcan #ArgentineIndependence #HistoryOfArgentina #ForgottenHeroes

27 DE JULIO DE 1997: MENEM DESAFIÓ AL DESIERTO EN FORMOSA — EL DÍA EN QUE EL AGUA Y LA CIENCIA QUISIERON HACER FLORECER EL CHACO ÁRIDO


El 27 de julio de 1997, el presidente Carlos Saúl Menem y el gobernador formoseño Gildo Insfrán inauguraron en Laguna Yema el primer Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias, conocido como CEDEVA. Fuentes oficiales lo presentaron como la primera estación del Chaco Árido Americano destinada específicamente a experimentar y validar tecnologías de riego aplicadas al manejo de los cultivos. No se trataba solamente de abrir un establecimiento técnico: era una apuesta por demostrar que incluso una región castigada por la aridez podía transformarse mediante conocimiento, infraestructura y una administración inteligente del agua. La iniciativa había comenzado a tomar forma después de que Insfrán asistiera, en mayo de 1996, a la feria tecnológica AGRITECH de Israel, país reconocido por sus avances agrícolas en territorios secos. En Laguna Yema se montaron sistemas de riego por goteo y aspersión y comenzaron a evaluarse cultivos como algodón, maíz, soja, avena, trigo, cártamo, girasol, alfalfa, sorgo y sésamo. También se realizaron experiencias con pomelos, naranjas, mandarinas, limones, tunas, paltas, mangos, duraznos, higueras, vides y otras especies frutales, comparando sus rendimientos bajo riego con los obtenidos en condiciones de secano. El desafío era tan productivo como social: optimizar cada gota de agua, elevar los rendimientos, mejorar la calidad de las cosechas, controlar mejor los calendarios de siembra y recolección, generar trabajo y disminuir la migración de las familias rurales. Con los años, aquella experiencia inicial impulsó la creación de otros centros especializados en diferentes regiones de Formosa, entre ellos los de Las Lomitas, Misión Tacaaglé e Ibarreta. Para Mendoza, esta historia tiene una resonancia profunda. El Departamento General de Irrigación recuerda que los oasis mendocinos fueron construidos mediante el dominio y la conducción del agua, transformando fragmentos del desierto en espacios agrícolas y urbanos. Por eso, aquella inauguración ocurrida a miles de kilómetros hablaba también un idioma que los mendocinos conocen desde hace siglos: el de las acequias, los canales, el esfuerzo humano y la voluntad de hacer producir una tierra donde el agua nunca puede darse por segura. Aquel 27 de julio de 1997, en el corazón seco de Formosa, no se inauguró solamente un centro experimental. Se abrió un laboratorio contra la aridez, una frontera agrícola sostenida por la ciencia y una idea poderosa: cuando el agua se administra con inteligencia, hasta el desierto puede comenzar a florecer. #CarlosMenem #GildoInsfrán #CEDEVA #LagunaYema #Formosa #HistoriaArgentina #ChacoÁrido #Agricultura #Riego #TecnologíaAgropecuaria #AguaEsVida #Mendoza #ArgentinaHistory #Irrigation #AgriculturalTechnology #AridLands #WaterManagement #SustainableAgriculture

EL RÍO QUE ESCULPIÓ MENDOZA: LA TERRAZA FLUVIAL QUE GUARDA MILES DE AÑOS DE HISTORIA BAJO EL DESIERTO


Mucho antes de que los caminos, los viñedos y el crecimiento urbano transformaran Luján de Cuyo, el río Mendoza ya escribía su historia sobre la piedra. Esta extraordinaria fotografía, registrada durante el siglo XX por el geógrafo y climatólogo francés Emmanuel de Martonne, muestra una antigua terraza fluvial próxima a la salida del río hacia la llanura mendocina. El propio manuscrito conservado junto a la placa la describió como una “terraza del río Mendoza cerca de Mendoza” y señaló, en el horizonte, la presencia de estratos terciarios levantados o inclinados. La extensa superficie horizontal recortada por una barranca no es una simple elevación del terreno: constituye el vestigio de una antigua planicie ocupada y modelada por el río. Las terrazas fluviales se forman cuando un curso de agua profundiza su cauce y deja suspendidos, por encima del nivel actual, fragmentos de sus viejas llanuras de inundación. Ese proceso puede responder a variaciones climáticas, cambios en el caudal, erosión prolongada o movimientos tectónicos. De este modo, la barranca visible funciona como una página abierta de la historia geológica regional, donde cada estrato conserva sedimentos transportados desde los Andes durante incontables crecidas. En primer plano aparece el paisaje árido característico de Cuyo, cubierto por vegetación baja y dispersa. Estudios oficiales realizados en sectores cercanos de Luján de Cuyo describen terrenos formados por sedimentos fluviales y aluviales, con arenas, gravas y materiales gruesos de gran permeabilidad, poca materia orgánica y vegetación xerófila. Sobre parte de estas superficies pedemontanas, transformadas mediante el riego, se extendieron posteriormente cultivos y viñedos, demostrando cómo un suelo construido por la montaña y el río terminó integrándose a la identidad productiva de Mendoza. Esta imagen no retrata solamente una barranca: conserva el instante inmóvil de un paisaje en permanente transformación. Allí donde hoy vemos silencio, matorrales y tierra seca, durante miles de años avanzaron aguas cargadas de rocas, arenas y limos. El río Mendoza cortó, acumuló, abandonó antiguos cauces y volvió a excavar, hasta levantar esta monumental huella natural entre la cordillera y la llanura. Es la memoria de un río poderoso, capaz de moldear el territorio que luego permitiría el nacimiento de uno de los grandes oasis del desierto argentino. #RíoMendoza #LujánDeCuyo #Mendoza #MendozaAntigua #GeologíaMendocina #TerrazaFluvial #HistoriaNatural #PaisajeCuyano #CordilleraDeLosAndes #Geomorfología #FotografíaHistórica #MemoriaMendocina #PatrimonioNatural #DesiertoCuyano #EmmanuelDeMartonne #MendozaRiver #RiverTerrace #MendozaArgentina #AndesMountains #Geology #Geomorphology #NaturalHistory #HistoricalPhotography #CulturalHeritage #ArgentineLandscape. 
La imagen adjunta coincide exactamente con la segunda toma de una serie de cuatro, titulada en francés Rio Mendoza – Terrasse de fleuve – Prise de vue 2/4. Pertenece al archivo fotográfico conservado por PRODIG y difundido en MédiHAL, con el número de registro medihal-01810156 y el identificador de placa digitalizada AM3361-005. El catálogo atribuye la fotografía a Emmanuel de Martonne, ofrece una geolocalización aproximada en 33°03′03″ S, 69°04′48″ O y la publica bajo Licence Ouverte 2.0. El año exacto de la toma no está determinado: el registro la ubica ampliamente en el siglo XX y aclara que el conjunto de placas depositadas en PRODIG comprende materiales fechados entre 1891 y 1955

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