El 5 de octubre de 1647, hace 379 años, una escena extraordinaria quedó registrada para siempre en la historia documental de Mendoza. En el interior de la iglesia del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes compareció Doña Mayor Carrillo de Bohórquez, viuda del capitán Juan Amaro —también citado como Juan Amaro de Ocampo—, ante el escribano del Cabildo y varios testigos para reconocer solemnemente como su última voluntad un testamento cerrado que había quedado redactado apenas un día antes, el 4 de octubre, en las casas de su residencia del Carrascal, entonces situada a la salida de la pequeña ciudad colonial. El detalle es fundamental: el documento no nació el día 5, sino que ese día recibió su otorgamiento formal ante escribano y testigos. La antigua transcripción conserva incluso la fórmula precisa: “En cinco dias del mes de Octubre de 1647 años”, seguida de la declaración de que Mayor Carrillo reconocía lo contenido dentro de aquel papel cerrado. Era una Mendoza diminuta, con apenas 86 años desde su fundación española, integrada todavía a la jurisdicción chilena y rodeada por chacras, viñas, acequias, caminos y establecimientos productivos. Mayor Carrillo había preparado un testamento destinado a permanecer cerrado y sellado hasta después de su muerte y dejó registrado un pequeño detalle capaz de atravesar casi cuatro siglos: no firmó personalmente porque, según la escritura, “no lo firmo por no saber firmar”, por lo que rogó a un testigo que lo hiciera por ella. Pero detrás de aquel acto notarial se encontraba un patrimonio formidable y una historia que terminaría influyendo durante generaciones en la economía, la religión y hasta en la configuración territorial de Mendoza. Su esposo, Juan Amaro de Ocampo, había estado estrechamente vinculado con la producción vitivinícola y con el propósito de facilitar el establecimiento de los religiosos agustinos; Mayor Carrillo continuó aquella voluntad mediante disposiciones relacionadas con la Hacienda del Carrascal. Estudios históricos describen entre los bienes vinculados a aquel legado casas, terrenos, cercados, viñedos, bodega, instalaciones agrícolas y personas esclavizadas. El Carrascal se transformaría posteriormente en uno de los grandes establecimientos productivos coloniales mendocinos: allí funcionaron viñas, bodegas, chacras y talleres de alfarería que elaboraban tinajas, botijas y otros recipientes fundamentales para almacenar y transportar vino y aguardiente. Investigaciones arqueológicas e históricas sitúan aquel complejo agustino al sur de la ciudad colonial, aproximadamente en el entorno de la actual avenida San Martín y Amigorena, aunque la extensión histórica de la propiedad fue mucho mayor y alcanzó sectores que con el paso de los siglos quedarían incorporados al corazón de la nueva Mendoza. Entre las disposiciones de Mayor Carrillo aparece además uno de los aspectos más conmovedores del documento: la historiografía de la Universidad Nacional de Cuyo registra que concedió la libertad a tres personas esclavizadas, Antonio, su esposa Lucrecia y su hijo Lorencito. Sus nombres, que probablemente se habrían perdido como los de tantos habitantes anónimos de la sociedad colonial, sobrevivieron gracias a aquel testamento de 1647. La historia continuó después de la muerte de Mayor Carrillo en 1648. La entrega de los bienes generó actuaciones judiciales y reclamos que hoy permiten seguir el conflicto casi expediente por expediente: en el Archivo General de la Provincia de Mendoza se identifica la Carpeta 285, Documento 1, de 1647, con la copia de una dote otorgada por Mayor Carrillo a su sobrina María Díaz Caballero y posteriores actuaciones de los padres agustinos para obtener los bienes que les habían sido legados; también aparece el proceso “Convento de San Agustín contra Cristóbal Ruiz de Campo”, Sección Judicial, Carpeta 277, Documento 2, de 1648. El litigio incluso atravesó los Andes: el 24 de marzo de 1649, la Real Audiencia de Santiago de Chile ordenó entregar a la Orden de San Agustín la posesión de los bienes dejados por Mayor Carrillo para la fundación de un convento en Mendoza. Décadas y siglos después, aquella herencia seguiría proyectándose sobre la vida mendocina a través del convento, la hacienda, los viñedos, la producción cerámica y la memoria del Carrascal. Hay además una advertencia indispensable para cualquier investigación futura: alguna bibliografía secundaria reprodujo erróneamente la fecha “4 de noviembre de 1667”, pero la transcripción histórica del documento y el trabajo académico de Alba Acevedo y Sandra Pérez Stocco identifican con claridad el testamento como AGPM, Carpeta 236, Documento 1, del 4 de octubre de 1647, mientras que el otorgamiento transcripto ocurrió al día siguiente, 5 de octubre. Por eso esta efeméride resulta tan poderosa: aquella jornada de 1647 no fue simplemente un trámite ante un escribano. Fue el momento en que una mujer de la Mendoza colonial reconoció solemnemente un documento capaz de conservar hasta nuestros días nombres, propiedades, creencias, vínculos familiares, viñedos, esclavitud y actos de libertad, y de abrir una cadena de acontecimientos que terminaría dejando una profunda huella en el Carrascal y en la historia de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Efemérides #5DeOctubre #MayorCarrilloDeBohórquez #ElCarrascal #SanAgustín #ArchivoHistórico #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaDelVino #Vitivinicultura #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #CulturalHeritage #WineHistory #HistoryMatters - Fuentes: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Carp. 236, Doc. 1; Archivo Agustiniano; Revista de Historia Americana y Argentina de UNCuyo; “Huellas Agustinianas en Argentina y Uruguay”; Real Audiencia de Santiago de Chile y estudios de CONICET sobre El Carrascal. La documentación confirma las fechas del 4 y 5 de octubre de 1647, la liberación de Antonio, Lucrecia y Lorencito y los posteriores litigios por los bienes de Mayor Carrillo de Bohórquez.
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domingo, 4 de octubre de 2026
5 DE OCTUBRE DE 1647 — EL DÍA EN QUE DOÑA MAYOR CARRILLO SELLÓ ANTE ESCRIBANO UN LEGADO QUE MARCÓ PARA SIEMPRE AL CARRASCAL Y A LA MENDOZA COLONIAL — (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 5 de octubre de 1647, hace 379 años, una escena extraordinaria quedó registrada para siempre en la historia documental de Mendoza. En el interior de la iglesia del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes compareció Doña Mayor Carrillo de Bohórquez, viuda del capitán Juan Amaro —también citado como Juan Amaro de Ocampo—, ante el escribano del Cabildo y varios testigos para reconocer solemnemente como su última voluntad un testamento cerrado que había quedado redactado apenas un día antes, el 4 de octubre, en las casas de su residencia del Carrascal, entonces situada a la salida de la pequeña ciudad colonial. El detalle es fundamental: el documento no nació el día 5, sino que ese día recibió su otorgamiento formal ante escribano y testigos. La antigua transcripción conserva incluso la fórmula precisa: “En cinco dias del mes de Octubre de 1647 años”, seguida de la declaración de que Mayor Carrillo reconocía lo contenido dentro de aquel papel cerrado. Era una Mendoza diminuta, con apenas 86 años desde su fundación española, integrada todavía a la jurisdicción chilena y rodeada por chacras, viñas, acequias, caminos y establecimientos productivos. Mayor Carrillo había preparado un testamento destinado a permanecer cerrado y sellado hasta después de su muerte y dejó registrado un pequeño detalle capaz de atravesar casi cuatro siglos: no firmó personalmente porque, según la escritura, “no lo firmo por no saber firmar”, por lo que rogó a un testigo que lo hiciera por ella. Pero detrás de aquel acto notarial se encontraba un patrimonio formidable y una historia que terminaría influyendo durante generaciones en la economía, la religión y hasta en la configuración territorial de Mendoza. Su esposo, Juan Amaro de Ocampo, había estado estrechamente vinculado con la producción vitivinícola y con el propósito de facilitar el establecimiento de los religiosos agustinos; Mayor Carrillo continuó aquella voluntad mediante disposiciones relacionadas con la Hacienda del Carrascal. Estudios históricos describen entre los bienes vinculados a aquel legado casas, terrenos, cercados, viñedos, bodega, instalaciones agrícolas y personas esclavizadas. El Carrascal se transformaría posteriormente en uno de los grandes establecimientos productivos coloniales mendocinos: allí funcionaron viñas, bodegas, chacras y talleres de alfarería que elaboraban tinajas, botijas y otros recipientes fundamentales para almacenar y transportar vino y aguardiente. Investigaciones arqueológicas e históricas sitúan aquel complejo agustino al sur de la ciudad colonial, aproximadamente en el entorno de la actual avenida San Martín y Amigorena, aunque la extensión histórica de la propiedad fue mucho mayor y alcanzó sectores que con el paso de los siglos quedarían incorporados al corazón de la nueva Mendoza. Entre las disposiciones de Mayor Carrillo aparece además uno de los aspectos más conmovedores del documento: la historiografía de la Universidad Nacional de Cuyo registra que concedió la libertad a tres personas esclavizadas, Antonio, su esposa Lucrecia y su hijo Lorencito. Sus nombres, que probablemente se habrían perdido como los de tantos habitantes anónimos de la sociedad colonial, sobrevivieron gracias a aquel testamento de 1647. La historia continuó después de la muerte de Mayor Carrillo en 1648. La entrega de los bienes generó actuaciones judiciales y reclamos que hoy permiten seguir el conflicto casi expediente por expediente: en el Archivo General de la Provincia de Mendoza se identifica la Carpeta 285, Documento 1, de 1647, con la copia de una dote otorgada por Mayor Carrillo a su sobrina María Díaz Caballero y posteriores actuaciones de los padres agustinos para obtener los bienes que les habían sido legados; también aparece el proceso “Convento de San Agustín contra Cristóbal Ruiz de Campo”, Sección Judicial, Carpeta 277, Documento 2, de 1648. El litigio incluso atravesó los Andes: el 24 de marzo de 1649, la Real Audiencia de Santiago de Chile ordenó entregar a la Orden de San Agustín la posesión de los bienes dejados por Mayor Carrillo para la fundación de un convento en Mendoza. Décadas y siglos después, aquella herencia seguiría proyectándose sobre la vida mendocina a través del convento, la hacienda, los viñedos, la producción cerámica y la memoria del Carrascal. Hay además una advertencia indispensable para cualquier investigación futura: alguna bibliografía secundaria reprodujo erróneamente la fecha “4 de noviembre de 1667”, pero la transcripción histórica del documento y el trabajo académico de Alba Acevedo y Sandra Pérez Stocco identifican con claridad el testamento como AGPM, Carpeta 236, Documento 1, del 4 de octubre de 1647, mientras que el otorgamiento transcripto ocurrió al día siguiente, 5 de octubre. Por eso esta efeméride resulta tan poderosa: aquella jornada de 1647 no fue simplemente un trámite ante un escribano. Fue el momento en que una mujer de la Mendoza colonial reconoció solemnemente un documento capaz de conservar hasta nuestros días nombres, propiedades, creencias, vínculos familiares, viñedos, esclavitud y actos de libertad, y de abrir una cadena de acontecimientos que terminaría dejando una profunda huella en el Carrascal y en la historia de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Efemérides #5DeOctubre #MayorCarrilloDeBohórquez #ElCarrascal #SanAgustín #ArchivoHistórico #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaDelVino #Vitivinicultura #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #CulturalHeritage #WineHistory #HistoryMatters - Fuentes: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Carp. 236, Doc. 1; Archivo Agustiniano; Revista de Historia Americana y Argentina de UNCuyo; “Huellas Agustinianas en Argentina y Uruguay”; Real Audiencia de Santiago de Chile y estudios de CONICET sobre El Carrascal. La documentación confirma las fechas del 4 y 5 de octubre de 1647, la liberación de Antonio, Lucrecia y Lorencito y los posteriores litigios por los bienes de Mayor Carrillo de Bohórquez.
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4 DE OCTUBRE DE 1923 — LA LEY QUE CAMBIÓ EL CORAZÓN DE MENDOZA: EL PROYECTO QUE HIZO NACER AL TEATRO INDEPENDENCIA
El 4 de octubre de 1923, el Senado y la Cámara de Diputados de Mendoza sancionaron una norma destinada a transformar para siempre uno de los sectores más emblemáticos de la capital provincial: la Ley Nº 832. No se trataba simplemente de construir una sala de espectáculos. La iniciativa autorizaba al Poder Ejecutivo a licitar la construcción y explotación de un ambicioso conjunto integrado por un teatro, un gran hotel y un casino, pensado como una pieza fundamental de aquella Mendoza que comenzaba a proyectarse como destino turístico moderno. El emplazamiento elegido fue una manzana privilegiada frente a la Plaza Independencia, delimitada por las calles Sarmiento, Chile, Espejo y 25 de Mayo, un terreno donde anteriormente había funcionado la Penitenciaría y que luego había sido ocupado por el Cuerpo de Bomberos. La propuesta había comenzado a tomar forma durante el gobierno de Carlos Washington Lencinas y combinaba cultura, turismo, entretenimiento y política social. El hotel debía ser un establecimiento de categoría, concebido como modelo para la época y con por lo menos cien dormitorios y treinta baños, características extraordinarias para la Mendoza de comienzos de la década de 1920. El casino también estaba pensado a gran escala: los estudios históricos de la Universidad Nacional de Cuyo señalan que debía tomar como referencia establecimientos de Mar del Plata, Tucumán, Montecarlo y Montevideo. Pero había un detalle todavía más significativo: la ley dispuso que el concesionario entregara al Gobierno provincial el 20 % de las entradas líquidas del casino, fondos que serían destinados a beneficencia, asistencia social y recursos hospitalarios. El proyecto era, por lo tanto, mucho más que una apuesta por el ocio: pretendía utilizar parte de sus ingresos para financiar necesidades públicas. La licitación inicial terminó declarada desierta, pero el proyecto siguió adelante mediante acuerdos posteriores con los empresarios Da Rosa y terminó materializando un conjunto monumental que marcaría una época. El Casino Social abrió sus puertas en marzo de 1924, el Plaza Hotel lo hizo en 1925 y la pieza cultural destinada a convertirse en la gran protagonista de aquella transformación fue el Teatro Independencia. Sus planos definitivos estuvieron vinculados al arquitecto Alfredo Israel y la construcción quedó en manos de la empresa de los ingenieros Perrone y Ayerza. El edificio adoptó los cánones del academicismo francés: una fachada rigurosamente simétrica, grandes columnas, frontis clásico y una sala inspirada en el modelo de los teatros italianos, con platea, varios niveles, foso de orquesta, escenario y camarines. Después de una preinauguración realizada el 14 de noviembre de 1925, la apertura oficial llegó el 18 de noviembre con “La emigrada”, de Vicente Martínez Cuitiño, interpretada por la Compañía Argentina de Dramas y Comedias encabezada por Camila Quiroga. Así comenzó la vida de una sala que durante un siglo recibiría teatro, música, danza, cine, conferencias y algunas de las personalidades más importantes de la cultura argentina. La relación entre aquella ley y el edificio actual quedó incluso reconocida oficialmente por la Nación: el Decreto Nº 837 de 2011 señala expresamente que el Teatro Independencia “debe su creación a la Ley Provincial Nº 832/23” y declaró al edificio original Bien de Interés Histórico-Artístico Nacional. Por eso, aquel 4 de octubre de 1923 merece ser recordado como algo más que una fecha legislativa: aquel día comenzó jurídicamente una obra que modificaría la fisonomía y la vida cultural del centro mendocino. Más de un siglo después, mientras gran parte del complejo original atravesó profundas transformaciones, el Teatro Independencia continúa frente a la Plaza Independencia como testimonio material de aquel proyecto extraordinario que quiso darle a Mendoza un gran escenario a la altura de las principales ciudades de su tiempo. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #TeatroIndependencia #MendozaAntigua #EfeméridesMendocinas #CarlosWashingtonLencinas #PlazaIndependencia #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #Arquitectura #PatrimonioCultural #MendozaHistory #ArgentinaHistory #HistoricMendoza #TeatroIndependencia #CulturalHeritage #HistoricArchitecture. Fuentes consultadas: Pablo F. R. Bianchi Palomares (CONICET–UNCuyo), Revista de Historia Americana y Argentina; Gobierno de Mendoza, historia y patrimonio del Teatro Independencia; Decreto Nacional Nº 837/2011 y Argentina.gob.ar; documentación oficial del Gobierno de Mendoza sobre la Ley Provincial Nº 832 y la concesión del Plaza Hotel.
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2 DE FEBRERO DE 1897 — LA LAGUNA QUE VENCIÓ AL TIEMPO: EL DÍA EN QUE LEO WEHRLI INMORTALIZÓ EL SOSNEADO ANTES DEL SIGLO XX
El 2 de febrero de 1897, cuando internarse en la cordillera mendocina significaba avanzar durante jornadas enteras a caballo o en mula por caminos apenas trazados, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli detuvo su marcha frente a un remoto espejo de agua del sur de Mendoza y realizó una fotografía que hoy constituye un documento excepcional: “Laguna del Sosneado”. La imagen no es una reconstrucción moderna. La ficha conservada por la ETH-Bibliothek de Zúrich fecha con precisión la toma aquel 2 de febrero y señala que fue realizada sobre una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros. Wehrli había llegado a la Argentina junto con el también geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt y ambos se incorporaron a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata. Durante el verano de 1897 emprendieron una formidable campaña científica por los Andes mendocinos y el territorio chileno vecino: partieron de Buenos Aires el 12 de enero, llegaron a San Rafael el día 19 y durante los meses siguientes estudiaron una cordillera que todavía guardaba enormes áreas escasamente documentadas por la ciencia. Parte del recorrido fue realizado junto al geólogo alemán Rudolf Hauthal. Aquella expedición llegó a movilizar alrededor de 80 animales y, apenas cuatro días después de que Wehrli fotografiara la laguna, el 6 de febrero, estableció uno de sus primeros campamentos en el arroyo La Manga para continuar remontando el valle del Atuel, atravesar el peligroso arroyo de Las Lágrimas y avanzar hacia las nacientes del Tordillo y los pasos cordilleranos. El objetivo iba mucho más allá de obtener imágenes: aquellos hombres levantaron observaciones geológicas, estratigráficas, tectónicas y paleontológicas que luego contribuirían al conocimiento científico de los Andes y a la elaboración de perfiles transversales de la cordillera argentino-chilena. Pero la historia de esta fotografía todavía guardaba una segunda vida. Cuarenta y dos años después de la toma original, en 1939, Margrit Wehrli-Frey coloreó a mano la diapositiva, otorgándole los delicados tonos celestes, verdes y ocres que observamos en la copia conservada actualmente. Por eso es importante hacer una precisión: estamos contemplando una escena auténticamente fotografiada en 1897, pero su coloración pertenece a 1939. Incluso la inscripción manuscrita que aparece en la parte inferior de la placa conserva ambas historias: la autoría fotográfica de Leo Wehrli y la posterior intervención cromática de M. Wehrli-Frey en Zúrich. La pieza permanece en el Bildarchiv de la ETH-Bibliothek con el número de inventario Dia_247-00295 y ha sido digitalizada en alta resolución, permitiendo que aquel instante capturado hace más de un siglo regrese hoy a Mendoza prácticamente desde el otro lado del mundo. Actualmente, la denominación más habitual es Laguna El Sosneado y el sitio continúa formando parte de uno de los grandes paisajes cordilleranos asociados al valle superior del río Atuel; el organismo oficial de turismo de San Rafael la incluye entre los atractivos de El Sosneado, una región de lagunas, volcanes, aguas termales y caminos de alta montaña. Sin embargo, ninguna descripción moderna consigue reemplazar el valor de esta pequeña placa de vidrio: frente al objetivo de Wehrli aparece una Mendoza anterior a los automóviles, al turismo masivo y a las grandes rutas cordilleranas, cuando alcanzar estos parajes constituía una verdadera expedición. Más que una fotografía de una laguna, es una ventana abierta hacia la cordillera mendocina de 1897, un paisaje que quedó detenido en el tiempo y que, gracias al extraordinario archivo de la ETH de Zúrich, vuelve a mirarnos 129 años después. Fuentes: ETH-Bibliothek / ETH Zürich, fotografía “Laguna del Sosneado”, Leo Wehrli, 2 de febrero de 1897, coloreada por Margrit Wehrli-Frey en 1939; CONICET–UBA–IANIGLA, estudios sobre la expedición de Wehrli, Burckhardt y Hauthal; Museo de La Plata, informes geológicos de la campaña andina de 1897; y Turismo Oficial de San Rafael, información sobre El Sosneado. #MendozAntigua #Mendoza #ElSosneado #LagunaElSosneado #LagunaDelSosneado #SanRafael #HistoriaDeMendoza #LeoWehrli #FotografiaHistorica #MendozaAntigua #CordilleraDeLosAndes #AndesMendocinos #ArchivoHistorico #ArgentinaAntigua #MemoriaHistorica #OldMendoza #HistoricMendoza #ElSosneadoLagoon #LeoWehrli #HistoricalPhotography #AndesMountains #ArgentinaHistory #VintageArgentina #HistoryPhotography
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4 DE OCTUBRE DE 1879 — CUANDO LA PRENSA DESAFIÓ AL PODER: EL DÍA EN QUE MENDOZA DISCUTIÓ HASTA DÓNDE PODÍA LLEGAR LA LEGISLATURA
El 4 de octubre de 1879, en una Mendoza donde los periódicos eran verdaderos protagonistas de la lucha política, El Pueblo colocó en su primera página un artículo cuyo título conservaba la ortografía de la época: “Privilejios de la Lejislatura”. Detrás de aquellas palabras había mucho más que una disputa periodística: estaba en juego una cuestión esencial para cualquier sistema republicano, determinar si una Legislatura podía castigar y encarcelar por sí misma a quien la criticaba desde la prensa. La historia había comenzado semanas antes. El 30 de agosto, el diputado Germán Puebla llevó al recinto el artículo “Hablemos claro”, publicado en el Nº 13 del periódico opositor El Artesano. La nota cuestionaba un proyecto del Poder Ejecutivo destinado a conceder un sobresueldo a integrantes del Tribunal Superior de Justicia llegados desde otra provincia, medida vinculada con las numerosas recusaciones e incompatibilidades surgidas durante la tramitación de las quiebras de importantes casas comerciales mendocinas. El tono de El Artesano fue feroz: calificó de “carneros” a los legisladores dispuestos a respaldar la iniciativa y anunció que publicaría sus nombres. Puebla sostuvo que semejante presión atentaba contra la libertad de acción de la Cámara y propuso una sanción que podía terminar en una fuerte multa o tres meses de prisión. La mayoría aprobó el decreto, aunque dentro del propio poder político surgió una advertencia formidable: un diputado y el ministro de Gobierno señalaron que la Legislatura podía estar violando garantías constitucionales y apropiándose de facultades judiciales, convirtiéndose simultáneamente en acusadora y juez. El autor de la nota, Agustín Sierra, respondió recurriendo al habeas corpus ante el juez del crimen. Alegó que la Cámara carecía de autoridad para encarcelarlo y que se lo había privado de su libertad sin juicio previo ni posibilidad de defensa. Germán Puebla, presidente de la Cámara de Diputados, sostuvo en cambio que el arresto derivaba de los “privilegios” inherentes al Poder Legislativo y que no constituía una condena judicial sino una medida disciplinaria destinada a preservar la independencia del cuerpo. El Constitucional, periódico próximo al oficialismo, respaldó esa interpretación. Entonces entró en escena El Pueblo, periódico independiente conducido por Adolfo Calle, Eusebio Blanco y Toribio Barrionuevo, que además se encontraba políticamente enfrentado con El Constitucional: mientras El Pueblo simpatizaba con la candidatura presidencial de Carlos Tejedor, el diario oficialista respaldaba a Julio Argentino Roca. El Pueblo tomó la defensa de Sierra y transformó aquel arresto en una discusión mucho mayor sobre libertad de prensa, división de poderes y límites de la autoridad. Sostenía que las prerrogativas legislativas podían servir para organizar y proteger el funcionamiento interno de la Cámara, pero no para convertirla en tribunal frente a ciudadanos ajenos al recinto; advertía además que admitir semejante poder podía sentar un precedente por el cual cualquier autoridad terminara atribuyéndose facultades semejantes. La investigación histórica de Gabriela García Garino señala un detalle decisivo: la Constitución provincial no contemplaba expresamente una atribución legislativa de ese alcance. Así llegamos al sábado 4 de octubre de 1879, cuando El Pueblo publicó en su primera página “Privilejios de la Lejislatura” y respondió de manera frontal a los argumentos de Puebla y El Constitucional. El episodio resulta todavía más extraordinario cuando reconstruimos físicamente la escena: aquella discusión no ocurrió en el actual edificio de la Legislatura —que todavía no existía—, sino en la antigua sede situada en calle Unión Nº 128, casi esquina 9 de Julio, en un inmueble de adobe que había sido acondicionado en 1877 y que poseía un salón de sesiones abierto hacia la calle. Allí, entre muros de adobe, periódicos impresos con tipos móviles y una ciudad que apenas dieciocho años antes había sido devastada por el terremoto de 1861, se discutía un problema sorprendentemente moderno: ¿puede un poder del Estado castigar directamente a quien lo critica o debe someterse, como cualquier otro actor, a las garantías y procedimientos establecidos por la ley? El documento que conserva el Archivo General de la Provincia de Mendoza permite unir la polémica periodística con la actuación oficial: Documento 13, carpeta 760, sección Poderes Ejecutivo y Legislativo, fechado el 30 de agosto de 1879, registra la sanción impuesta al autor del artículo considerado injurioso. De este modo, la edición de El Pueblo del 4 de octubre y el expediente estatal forman las dos caras de una misma historia: prensa y poder enfrentados en pleno siglo XIX por los límites de la autoridad, la libertad de expresión y el derecho de un ciudadano a no ser castigado sin las garantías correspondientes. Una controversia ocurrida hace 147 años que demuestra que algunas de las grandes discusiones de la democracia argentina ya resonaban con enorme intensidad en aquella Mendoza de 1879. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemérides #PrensaMendocina #LibertadDePrensa #LegislaturaDeMendoza #ArchivoHistorico #HistoriaArgentina #SigloXIX #AdolfoCalle #ElPueblo #PatrimonioDocumental #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressFreedom #HistoricalNewspapers #PoliticalHistory #Archives. Fuentes: García Garino, Quinto Sol (UNLPam/CONICET-UNCuyo); Archivo General de la Provincia de Mendoza, Carpeta 760, Doc. 13 (1879); El Pueblo, 04/10/1879; El Constitucional, 02/10/1879; Cirvini y Ponte; catálogo de periódicos de la UNLP.
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4 DE OCTUBRE DE 1966 — SUSY LEIVA, LA VOZ QUE MENDOZA LE DIO AL TANGO Y QUE LA RUTA APAGÓ A LOS 33 AÑOS: A 60 AÑOS DE UNA LEYENDA
El 4 de octubre de 1966, hace exactamente 60 años, una madrugada de lluvia truncó brutalmente una de las carreras más luminosas del tango argentino. Susana Teodora Ramona Leiva, la inolvidable Susy Leiva, tenía apenas 33 años y se encontraba en plena consagración cuando murió en un accidente automovilístico cerca de Baradero, provincia de Buenos Aires. La fecha de nacimiento más difundida y sostenida por fuentes mendocinas y bases especializadas actuales es el 31 de agosto de 1933 en la ciudad de Mendoza, donde siendo todavía adolescente comenzó a mostrar las condiciones de una voz destinada a trascender: sus primeras actuaciones profesionales estuvieron vinculadas a Radio Nihuil, antes de viajar a Buenos Aires y presentarse por Radio Belgrano y en escenarios como El Tronío, sobre la avenida Corrientes. Su verdadero salto a la notoriedad llegó el 1 de mayo de 1954, cuando, representando a la Unión Argentina de Artistas de Variedades, fue elegida Reina del Trabajo durante el acto organizado por la CGT con la presencia del presidente Juan Domingo Perón. Desde entonces su figura comenzó a crecer rápidamente. Integró la orquesta de Juan Canaro y emprendió una extensa gira latinoamericana que la llevó hasta México, donde, durante una reunión en la casa de Libertad Lamarque, conoció a Mariano Mores. Aquel encuentro sería decisivo: Mores quedó impresionado por su voz y terminó incorporándola a sus espectáculos. El tango “Frente al mar”, con música de Mariano Mores y letra de Rodolfo Taboada, se transformó en la canción inseparable de Susy Leiva; la histórica versión con la orquesta de Mores fue registrada en Buenos Aires el 27 de febrero de 1963 para Odeon y contribuyó decisivamente a instalarla entre las grandes voces femeninas de comienzos de los años sesenta. Su registro de soprano, su intensidad dramática y una presencia escénica extraordinaria la convirtieron también en figura habitual de la televisión, las revistas y los grandes espectáculos de la época: participó en “Casino Philips”, actuó en el Teatro Astral y llegó al cine en títulos como “Buenas noches, Buenos Aires”, “Dos quijotes sobre ruedas” y “Ritmo, amor y juventud”. El destino reservó para esta última película una coincidencia estremecedora: se estrenó en la Argentina el 27 de octubre de 1966, apenas 23 días después de su muerte. La noche anterior a la tragedia, el lunes 3 de octubre, Susy había viajado a Rosario para presentarse en “Nuestra fiesta”, programa de música popular emitido por Canal 5 y conducido por Luis Landriscina. Allí interpretó “Sin palabras”, de Mariano Mores y Enrique Santos Discépolo, sin imaginar que aquella sería su última actuación. Después de la presentación emprendió el regreso hacia Buenos Aires acompañada por su esposo y representante Manuel Villamor y por su amiga Alba Velázquez. Viajaban en un Valiant blanco por la antigua Ruta Nacional 9 cuando, alrededor de las 2:40 de la madrugada y bajo una intensa lluvia, a la altura del kilómetro 126, cerca de Baradero, el automóvil chocó frontalmente contra un camión Ford F600. Susy Leiva murió en el acto. Tenía solamente 33 años. La noticia conmocionó al ambiente artístico y al público argentino: una multitud acompañó posteriormente su despedida y sus restos fueron depositados en el Panteón de SADAIC del Cementerio de la Chacarita. Su trayectoria había sido vertiginosa, pero suficiente para dejar cerca de sesenta registros discográficos y canciones como “Frente al mar”, “Remembranza”, “Gracias”, “Sombras nada más”, “Madreselva” y “Milonga triste”. Incluso Rosario, la ciudad donde realizó aquella última actuación, perpetuó décadas después su nombre en una calle. A seis décadas de aquella madrugada del 4 de octubre de 1966, Susy Leiva continúa perteneciendo a esa rara estirpe de artistas cuya vida fue demasiado breve para todo lo que todavía podían ofrecer, pero suficientemente intensa para vencer al olvido. Desde sus comienzos frente a los micrófonos mendocinos hasta las orquestas, escenarios, estudios cinematográficos y televisores de todo el país, aquella joven transformada en “la dama del tango” dejó una voz imposible de confundir. La ruta interrumpió su carrera; el tango, en cambio, la convirtió en eterna. Fuentes: Archivo Histórico de La Capital de Rosario, Todo Tango, CineNacional, La Melesca, LetrasTango y Sitio Andino. Aunque existen discrepancias antiguas sobre su nacimiento, tomamos como referencia Mendoza, 31 de agosto de 1933, fecha sostenida por fuentes mendocinas y bases biográficas actuales. #SusyLeiva #Mendoza #MendozAntigua #Tango #TangoArgentino #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #Efemérides #MarianoMores #FrenteAlMar #CulturaArgentina #Memoria #MúsicaArgentina #Argentina #Baradero #ArgentineTango #TangoHistory #ArgentineMusic #MusicHistory #MendozaArgentina #CulturalHeritage
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4 DE OCTUBRE DE 1990 — SUSANA BOMBAL: LA ESCRITORA QUE UNIÓ A BORGES CON MENDOZA Y DEJÓ SEMBRADO EL SUEÑO DE UN LABERINTO PARA LA ETERNIDAD
El 4 de octubre de 1990 murió en Buenos Aires, a los 87 años, Susana Bombal Hughes, escritora, traductora, crítica, difusora cultural y una figura fundamental para comprender uno de los vínculos más fascinantes entre Jorge Luis Borges y Mendoza. Había nacido en Buenos Aires el 16 de diciembre de 1902, pero pertenecía a una antigua familia profundamente ligada a la historia mendocina: era nieta de Domingo Bombal Ugarte, quien ocupó en numerosas oportunidades interinamente la gobernación provincial, y su historia familiar quedó unida para siempre a San Rafael y a la antigua Finca Los Álamos. Su madre, Susana Hughes, descendía de galeses llegados a la Argentina vinculados al desarrollo ferroviario, circunstancia que favoreció que Bombal dominara el inglés y que años más tarde tradujera al idioma obras de destacados poetas latinoamericanos. Los Álamos terminó convirtiéndose bajo su influencia en mucho más que una residencia familiar: fue un verdadero refugio intelectual donde circularon escritores y artistas como Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Láinez, Raúl Soldi y Héctor Basaldúa. Bombal publicó cuentos, novelas, teatro, ensayos, crítica de arte y crónicas; colaboró con el suplemento cultural de La Nación, participó de actividades culturales en distintas provincias, realizó audiciones para la BBC de Londres y formó parte durante varios períodos de la junta directiva del Centro Argentino del PEN Club. Entre sus obras se encuentran Tres domingos, publicada en 1957 con prólogo de Jorge Luis Borges y una viñeta de Norah Borges; Morna —también conocida en inglés como Green Wings—; El cuadro de Anneke Loors; La predicción de Bethsabé; Los lagares y Confidencias en el jardín. Su relación intelectual con Borges fue mucho más profunda que una simple amistad: el escritor prologó Tres domingos, le dedicó textos y en 1971 publicó el ensayo “El arte de Susana Bombal”, reconociendo las particularidades de su escritura y sus recursos narrativos. Pero quizás el legado más extraordinario de aquella amistad quedó unido a un proyecto que Susana nunca alcanzó a ver convertido en realidad. El diplomático y diseñador británico Randoll Coate, apasionado lector de Borges, conoció al autor argentino gracias a Bombal y terminó imaginando un monumento que no fuera de piedra ni de bronce, sino un laberinto vegetal inspirado en el universo borgeano. Hacia 1979 Coate comunicó a Susana aquella idea mediante una carta; después de la muerte de la escritora, su sobrino nieto Camilo Aldao recuperó esa correspondencia y transformó aquel antiguo sueño en una misión familiar. Con el tiempo, el proyecto diseñado por Coate, acompañado entre otros por María Kodama y el paisajista Carlos Thays, encontró finalmente su lugar en la Finca Los Álamos de San Rafael. Y aquí aparece una coincidencia extraordinaria para esta efeméride: el 4 de octubre de 2003, exactamente trece años después de la muerte de Susana Bombal y en la misma fecha del calendario, se terminó de plantar el último ejemplar de buxus que daba forma al Laberinto de Borges. El gigantesco jardín fue concebido como un libro abierto y sus senderos incorporan el nombre del escritor y numerosos símbolos asociados con su universo literario. Por eso resulta más preciso considerar a Susana Bombal no como la autora material del laberinto —su diseñador fue Randoll Coate y su realización correspondió a familiares y colaboradores posteriores— sino como una figura esencial en su origen: fue el puente humano que unió a Borges con Coate, la anfitriona que abrió Los Álamos al escritor y una de las personas alrededor de cuya amistad nació la idea de perpetuarlo mediante un monumento vivo. Más de tres décadas después de su muerte, Susana Bombal sigue presente entre los libros, los jardines y aquellos senderos de San Rafael que parecen convertir en paisaje una de las obsesiones más universales de Borges: el laberinto, el tiempo y la memoria. Fuentes: Universidad Nacional de Cuyo, Biblioteca Digital UNCuyo, Centro Virtual Cervantes, sitio oficial del Laberinto de Borges, Fundación Proa, La Nación, Los Andes y Diario UNO. #SusanaBombal #Mendoza #SanRafael #JorgeLuisBorges #LaberintoDeBorges #FincaLosAlamos #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #LiteraturaArgentina #CulturaMendocina #Efemerides #MemoriaHistorica #HistoriaArgentina #ArgentineHistory #MendozaHistory #JorgeLuisBorges #BorgesLabyrinth #ArgentineLiterature #CulturalHeritage #History
4 DE OCTUBRE DE 2023 — ENTRE TANGOS, LIBROS Y ESTRELLAS SE APAGÓ UNA VOZ INOLVIDABLE: ALICIA CONTURSI, LA MUJER QUE HIZO DE MENDOZA SU HOGAR Y DE LA CULTURA SU DESTINO
El 4 de octubre de 2023 murió en Mendoza, a los 82 años, Alicia Hebe Contursi, escritora, comunicadora, gestora cultural, docente, astróloga y una figura que durante décadas construyó un vínculo singular con la vida cultural y los medios mendocinos. Había nacido en Buenos Aires el 9 de septiembre de 1941 y llevaba en su apellido una parte fundamental de la historia del tango argentino: era nieta de Pascual Contursi, figura decisiva en el nacimiento del tango-canción y autor de “Mi noche triste”, además de uno de los responsables de la primera letra popularizada de “La Cumparsita”, e hija del gran poeta y letrista José María Contursi, creador de piezas inmortales como “Gricel”, “En esta tarde gris” y “Toda mi vida”. Pero Alicia no vivió únicamente a la sombra de aquella formidable herencia familiar. Estudió Filosofía en la Universidad del Salvador, donde obtuvo su licenciatura y posteriormente ejerció la docencia, hasta que en 1985 decidió radicarse con su familia en Mendoza, provincia que se transformó en su hogar definitivo. Aquí alcanzó una enorme popularidad a través de la televisión, la radio y la prensa escrita, especialmente por sus participaciones en Canal 7, Radio Nihuil y Diario UNO, donde durante años acercó la astrología a miles de mendocinos con un estilo directo y reconocible. Ella misma se definía como “librepensadora, astróloga, comunicadora social, gestora cultural y escritora”, una descripción que apenas alcanza a resumir la diversidad de caminos que recorrió. Estudió durante décadas astrología, incursionó en el tarot de orientación junguiana, terapias alternativas y prácticas de meditación, pero simultáneamente desarrolló una tarea mucho menos conocida y extraordinariamente valiosa: preservar, investigar y difundir el patrimonio cultural de su propia familia y del tango argentino. Fue fundadora y presidenta de la Fundación Contursi, recibió el diploma de Académica del Tango y estuvo estrechamente vinculada con la difusión del género en Mendoza. De su impulso nació Cuyotango, festival que llegó a desarrollar siete ediciones y que integró música, canto, baile, teatro, literatura, artes plásticas y concursos de voces tangueras; su importancia quedó documentada incluso en decretos y registros oficiales del Gobierno de Mendoza, que respaldaron distintas ediciones realizadas entre 2011 y 2015. Alicia también trabajó para rescatar la faceta menos conocida de su padre: en 2013 participó en el Primer Festival de Poesía de Mendoza presentando “El Chango Carmen”, libro póstumo de poemas de José María Contursi, contribuyendo así a mostrar que detrás del célebre letrista de tangos existía también un poeta con una obra que merecía ser recuperada. Su propia actividad literaria dejó huellas documentales: en 2015 quedó registrada oficialmente su obra teatral “Espejos”. Hasta sus últimos años continuó realizando talleres, difundiendo contenidos, reflexionando sobre astrología y manteniendo contacto con su público mediante las redes sociales. El 4 de octubre de 2023 la noticia de su muerte recorrió los medios mendocinos: había cumplido 82 años menos de un mes antes. Con ella desaparecía una personalidad difícil de encasillar, capaz de transitar entre la filosofía universitaria y la astrología, entre los estudios de televisión y la poesía, entre la memoria del tango porteño y la cultura mendocina que adoptó como propia. Alicia Contursi heredó uno de los apellidos más resonantes del tango, pero consiguió algo todavía más difícil: construir una identidad propia y dejar su propia huella. Hoy, a tres años de su partida, Mendoza recuerda a aquella mujer que vivió entre palabras, canciones y estrellas, y que convirtió la memoria de los Contursi en un puente entre generaciones. #AliciaContursi #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Tango #TangoArgentino #CulturaMendocina #JoseMariaContursi #PascualContursi #Cuyotango #MemoriaCultural #Efemerides #HistoriaArgentina #ArgentineTango #MendozaArgentina #CulturalHeritage #ArgentineHistory #TangoHistory #RememberingAliciaContursi - Fuentes: Diario UNO, Sitio Andino, Gobierno de Mendoza, Boletín Oficial de Mendoza, Boletín Oficial de la República Argentina y El Siete TV.
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4 DE OCTUBRE DE 1957 — IVONNE KAISER: LA ARTISTA QUE CONVIRTIÓ SEDA, COLOR Y FANTASÍA EN UN PUENTE ENTRE CUYO Y EL MUNDO
El 4 de octubre de 1957 nació en la provincia de San Luis Ivonne Kaiser, artista visual cuya trayectoria quedó profundamente vinculada a Mendoza y a una búsqueda creativa que atravesó fronteras, técnicas y lenguajes. Formada en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, su camino artístico adquirió una dimensión internacional cuando se perfeccionó en la École des Beaux-Arts de Mulhouse, Francia, donde profundizó sus conocimientos de pintura y se especializó en batik sobre seda, una técnica ancestral basada en reservas de cera y sucesivos procesos de teñido que convertiría en uno de los territorios de exploración de su obra. Su formación continuó en Estados Unidos: en Boston estudió pintura americana antigua y técnicas especiales vinculadas a la pintura, y su producción llegó al ámbito de Tufts University; en Cuba, además, incursionó en la litografía dentro de un taller de grabado de La Habana. Con el tiempo, su universo creativo se extendió por la acuarela sobre seda, el acrílico, el óleo y otras experiencias plásticas, construyendo una obra marcada por personajes, atmósferas enigmáticas y escenas que parecen desplazarse entre lo cotidiano, lo fantástico y lo onírico. La propia artista describió ese proceso de una manera reveladora: “cuando pinto siempre me sumerjo en una especie de ajenidad”, como si sus personajes aguardaran el instante preciso para atravesar la puerta de la imaginación. Aunque su pintura ha sido relacionada con el realismo mágico, Kaiser prefiere una explicación mucho más íntima: aquello que necesita expresarse encuentra un camino a través de sus manos, sus ojos y su corazón. Su recorrido expositivo incluye Mendoza, San Luis y Buenos Aires, además de experiencias internacionales en Francia y Estados Unidos, y registros biográficos señalan obras suyas en colecciones de distintos países. En Mendoza expuso en espacios de enorme significación cultural como el Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa Fader, el Espacio Contemporáneo de Arte y el Museo Municipal de Arte Moderno. Una confirmación particularmente valiosa de su trayectoria quedó incorporada incluso a los documentos oficiales del Congreso de la Nación: en agosto de 2007 su biografía artística fue incluida en el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados con motivo de la exposición “Rueda en el Congreso Nacional: El arte entre vinos y poemas”, realizada en el histórico Salón de los Pasos Perdidos. Aquella muestra reunió a creadores nacidos o residentes en Mendoza y permitió que la producción artística cuyana ingresara a uno de los espacios institucionales más emblemáticos del país. Ese mismo año, la prensa registró su participación junto a Juan Castillo, Osvaldo Chiavazza, Laura Hart, Cristóbal Peña y Lillo y Antonio Sarelli. Su presencia en la escena cultural mendocina continuó durante los años siguientes: desarrolló tareas docentes y talleres vinculados a la formación artística, y en 2015 integró la multitudinaria convocatoria que reunió a más de ochenta artistas en los jardines del Museo Fader. En 2017 volvió a aparecer documentada en una exposición colectiva en Chacras de Coria con una obra titulada “Fantasmita”. Nacida en San Luis, formada en la UNCuyo y proyectada desde Mendoza hacia otros escenarios del mundo, Ivonne Kaiser representa una historia artística profundamente cuyana: la de una creadora que convirtió la experimentación, la enseñanza y la libertad imaginativa en las coordenadas de una trayectoria que, casi siete décadas después de su nacimiento, continúa formando parte de la memoria cultural de la región. Fuentes: Honorable Cámara de Diputados de la Nación, La Melesca, MDZ, Universidad Nacional de Cuyo, InMendoza y Espacio Emphasis. #IvonneKaiser #ArteMendocino #ArteCuyano #Mendoza #SanLuis #UNCuyo #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #ArtistasArgentinos #Pintura #Batik #ArteSobreSeda #CulturaMendocina #MemoriaCultural #ArgentineArt #MendozaArt #CuyoArt #VisualArts #ArgentineArtists #LatinAmericanArt #Painting #BatikArt #SilkPainting #ArtHistory
4 DE OCTUBRE DE 1949 — MARIÚ CARRERA, LA VOZ QUE NO PUDIERON SILENCIAR: TEATRO, MEMORIA Y JUSTICIA DESDE MENDOZA
El 4 de octubre de 1949 nació en Mendoza María del Rosario “Mariú” Carrera, una de las figuras más singulares del teatro mendocino y una mujer cuya trayectoria terminó entrelazando para siempre el arte, la militancia social, la memoria y la búsqueda de justicia. Actriz, dramaturga, escritora, docente y posteriormente máster en Etnomusicología y Estudios Performativos por la Universidad de Maryland, su relación con el escenario comenzó muy temprano: fuentes de la Universidad Nacional de Cuyo sitúan su trayectoria actoral desde 1960.A comienzos de la década de 1970 se trasladó a Buenos Aires junto al actor mendocino Osvaldo Zuin. Allí pasaron por el histórico Teatro Payró, donde llegaron a intercambiar tareas de limpieza y atención de boletería por formación teatral, mientras desarrollaban experiencias de “Teatro Testimonial” que llevaban las representaciones fuera de los escenarios tradicionales, hacia barrios, villas y sectores populares. Después vivieron en Villa Itatí, Quilmes, donde Carrera colaboró en el trabajo comunitario ligado al sacerdote José “Pepe” Tedeschi. Al regresar a Mendoza, a fines de 1973, aquella concepción del teatro como herramienta social adquirió una nueva dimensión. Junto con Rubén Bravo, Osvaldo Zuin, Raquel Herrera y otros artistas impulsó hacia 1974 el grupo La Pulga, una experiencia de creación colectiva que llevaba funciones a barrios, escuelas, clubes, plazas y salas independientes y que desarrolló una búsqueda interpretativa conocida como “teatro del alma”. El grupo no concebía al actor como una figura distante del público, sino como un trabajador de la cultura. Esa idea desembocó también en la organización gremial: en septiembre de 1975 se constituyó la delegación mendocina de la Asociación Argentina de Actores, de cuya comisión fundadora formaron parte Carrera y sus compañeros; Rubén Bravo se convirtió en su primer delegado general. Pero 1976 quebró brutalmente aquel mundo. El 21 de octubre, Rubén Bravo, compañero de Mariú y padre de su hijo Nazareno, fue secuestrado en su domicilio; tenía apenas 26 años y posteriormente fue visto cautivo en la Comisaría Séptima de Godoy Cruz, utilizada como centro clandestino de detención. El 24 de noviembre fue secuestrado Marcelo Guillermo Carrera, hermano de Mariú, y el 1 de diciembre desapareció su cuñada Adriana Irene Bonoldi, quien estaba embarazada. Los tres continúan registrados como detenidos-desaparecidos. Aquella tragedia no terminó convirtiéndola en una espectadora del dolor. Desde 1977 integra la lucha de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas de Mendoza y durante décadas participó en la reconstrucción documental de lo ocurrido, testimonió ante la Justicia y declaró en diferentes procesos por crímenes de lesa humanidad, incluidos juicios en los que volvió a relatar el secuestro de Bravo y reconoció circunstancias y responsables vinculados con el aparato represivo mendocino. Uno de los capítulos más extraordinarios de esa búsqueda está bajo tierra: el Cuadro 33 del Cementerio de la Capital. Mariú Carrera e Isabel Güinchul investigaron durante años aquella parcela destinada a enterramientos NN hasta lograr que especialistas y el Equipo Argentino de Antropología Forense intervinieran en el lugar. Las excavaciones aportaron evidencias fundamentales sobre enterramientos clandestinos realizados durante la dictadura y terminaron proporcionando información utilizada en los procesos judiciales. La propia UNCuyo convirtió esa investigación en material documental y en el libro “Cuadro 33. Evidencias y encuentros en la búsqueda de compañeros desaparecidos de Mendoza”, cuyo primer capítulo, “Búsqueda de la Verdad para hacer Justicia”, fue escrito por Carrera. Paralelamente, nunca abandonó el teatro. Con Pablo Seydell cofundó en 1996 la Primera Escuela Popular de Teatro, concebida para formar actores y actrices comprometidos con su comunidad; su trabajo artístico y pedagógico alcanzó escenarios y experiencias en Argentina, Chile, España, Alemania, Bélgica y Estados Unidos. Es autora de unipersonales como “Pegadito a la vida”, “Mujeres, S.A.” y “Quitapena”, además de obras como “Por Tantos…”, realizada junto a Liliana Bodoc, y libros como “Conocer para la libertad”, “Crónica de un ancho presente”, “El sendero de la jarilla” y “El Equilibrista”. Y su historia continúa siendo presente: el 17 de abril de 2026, a los 76 años, volvió a ponerse frente al público en San Rafael con “Pegadito a la vida”, dirigida por Celeste Seydell, llevando una vez más al escenario la reflexión, el humor, la memoria y las heridas que dejó la última dictadura. Hoy, 4 de octubre de 2026, se cumplen exactamente 77 años de su nacimiento. Mariú Carrera atravesó más de seis décadas de teatro y medio siglo de búsqueda sin separar jamás ambas dimensiones: el escenario y la memoria, la creación y la denuncia, la palabra y la justicia. Su vida permite contar también una parte decisiva de la historia cultural y política de Mendoza: la de aquellos artistas que sacaron el teatro de las salas para llevarlo a los barrios, la de una generación perseguida y diezmada por el terrorismo de Estado y la de quienes, frente a la desaparición de sus seres queridos, decidieron convertir la ausencia en una búsqueda que todavía interpela al presente. En Mariú, el teatro nunca fue simplemente representación: fue una forma de permanecer, recordar y hacer hablar a aquello que otros intentaron sepultar. #MariúCarrera #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #TeatroMendocino #TeatroArgentino #MemoriaVerdadYJusticia #DerechosHumanos #NuncaMas #Cuadro33 #LaPulga #CulturaMendocina #HistoriaArgentina #Memoria #ArgentineHistory #MendozaHistory #ArgentineTheatre #HumanRights #MemoryTruthJustice #NeverAgain #TheatreHistory
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sábado, 3 de octubre de 2026
4 DE OCTUBRE DE 1953: PERÓN EN ASUNCIÓN, ENTRE MULTITUDES, HONORES Y EL SUEÑO DE UNA AMÉRICA UNIDA
El domingo 4 de octubre de 1953, Asunción fue escenario de una de las jornadas más intensas de la política exterior del segundo gobierno de Juan Domingo Perón. El presidente argentino había partido de Buenos Aires el 29 de septiembre acompañado por el canciller Jerónimo Remorino y, después de recorrer Santa Fe y navegar por el Paraná y el Paraguay a bordo del yate presidencial Tecuara, con escalas en Reconquista, Corrientes y Formosa, arribó al puerto de Asunción el sábado 3 de octubre a las 16:35, escoltado por las cañoneras paraguayas Humaitá y Paraguay. Allí lo esperaba el presidente Federico Chaves y una multitud que colmaba el puerto; las embarcaciones hicieron sonar sirenas y campanas, se ejecutaron los himnos de ambos países y el intendente de Asunción le entregó simbólicamente las llaves de oro de la ciudad y una distinción que lo declaraba “hijo dilecto de la tierra paraguaya”. Pero fue el domingo 4 cuando la visita desplegó buena parte de su formidable ceremonial político: a las 10:30 Perón concurrió al Panteón de los Héroes y depositó una ofrenda floral ante los restos de los grandes protagonistas de la historia paraguaya; luego visitó la Casa Argentina, recibió al cuerpo diplomático y, por la tarde, junto con Chaves, presenció un enorme desfile militar sobre la avenida Mariscal López ante decenas de miles de personas. Por la noche, en el Palacio de Gobierno, Federico Chaves ofreció un banquete en honor del mandatario argentino y ambos pronunciaron discursos cargados de referencias a la fraternidad de los pueblos, la soberanía y la cooperación continental. Perón insistió en que la Argentina no pretendía ejercer hegemonía sobre sus vecinos y presentó la integración regional como una herramienta para que las naciones sudamericanas pudieran afrontar juntas los desafíos económicos y políticos del futuro. Aquella visita no surgía de la nada: el 14 de agosto de 1953 Argentina y Paraguay habían firmado en Buenos Aires el Convenio de Unión Económica Paraguayo-Argentina, mediante el cual Paraguay se vinculaba al proyecto de integración regional impulsado alrededor del Acta de Santiago suscripta previamente por Argentina y Chile. El convenio contemplaba coordinación económica, comercio, transportes, inversiones y mecanismos de complementación entre ambos países. Existe, además, una precisión histórica extraordinaria que permite corregir una fecha repetida durante décadas: la célebre frase atribuida a Perón sobre la necesidad de que las repúblicas americanas formaran un gran bloque continental no fue pronunciada el 4 de octubre, como todavía afirman numerosas publicaciones. El documento contemporáneo “Confraternidad Paraguayo-Argentina”, hoy digitalizado por la Biblioteca del Congreso de la Nación, ubica expresamente aquella conferencia de prensa en los “Actos del lunes 5”. Fue allí donde Perón sostuvo que era necesario avanzar hacia una integración del continente y remató con una expresión que atravesaría el tiempo: no había que esperar al año 2000; era preferible que “el año dos mil nos espere a nosotros”. La aclaración convierte al 4 de octubre en algo incluso más interesante: aquel domingo fue la gran jornada ceremonial, diplomática y popular que preparó el escenario para la declaración continental del día siguiente. La documentación de la época conserva fotografías de Perón y Chaves recorriendo Asunción en automóvil descubierto, multitudes ocupando las calles, el desfile militar, homenajes, banquetes y discursos. También sobrevivió un excepcional folleto oficial de 27 páginas publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto bajo el título “Expresiones de una política continental. Discursos de los presidentes Chaves y Perón”, actualmente registrado por la Biblioteca Nacional y por el CEDINPE de la Universidad Nacional de San Martín. Apenas trece días después, el 17 de octubre de 1953, ya nuevamente en Buenos Aires, Perón llevaría aquella experiencia a la Plaza de Mayo al proclamar el Decálogo de la Confraternidad Argentino-Paraguaya, intentando convertir la aproximación diplomática en un principio político de largo alcance. Vista más de siete décadas después, aquella visita de octubre de 1953 fue mucho más que una sucesión de actos protocolares: fue una de las expresiones más ambiciosas del intento argentino de construir un esquema de integración sudamericana en plena Guerra Fría y dejó fotografías, discursos y documentos que todavía permiten reconstruir, casi hora por hora, aquellos días extraordinarios en Asunción. Fuentes consultadas: Biblioteca del Congreso de la Nación; Biblioteca Nacional Mariano Moreno; CEDINPE–Universidad Nacional de San Martín; Biblioteca del Poder Legislativo del Uruguay; y Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, con documentación oficial y bibliográfica sobre la visita de Perón al Paraguay, sus discursos y el Convenio de Unión Económica Argentino-Paraguaya de 1953. #JuanDomingoPerón #Perón #Paraguay #Asunción #FedericoChaves #Argentina #HistoriaArgentina #HistoriaDelParaguay #IntegraciónLatinoamericana #AméricaLatina #ConfraternidadArgentinoParaguaya #Diplomacia #Efemérides #HistoriaPolítica #MendozAntigua #JuanDomingoPeron #ArgentineHistory #ParaguayanHistory #LatinAmerica #LatinAmericanHistory #RegionalIntegration #DiplomaticHistory #HistoricalArchives #HistoryMatters
4 DE OCTUBRE DE 1952: EL DÍA EN QUE MENDOZA CAMBIÓ LAS REGLAS DEL DINERO DEL AGUA Y EL SUR PASÓ AL FRENTE CON EL 42,75% DE LOS FONDOS DE RIEGO
El sábado 4 de octubre de 1952, en una Mendoza donde cada canal, hijuela y compuerta podía decidir el futuro de miles de hectáreas productivas, una decisión administrativa alteró una de las reglas con las que se venían financiando las obras menores de riego. Aquel día quedó fechado el Decreto-Acuerdo Nº 4.483, una disposición citada expresamente en la Memoria del Departamento General de Irrigación de 1952 y recuperada décadas después por investigaciones de la Universidad Nacional de Cuyo y CONICET. Para comprender su importancia hay que retroceder hasta 1941: la Ley provincial Nº 1.420 había creado un Fondo Permanente destinado a financiar obras menores fundamentales para el sistema hídrico —tomas, compartos, pequeños diques aforadores y distribuidores, impermeabilización de canales secundarios y otras intervenciones—. Los regantes contribuían según las hectáreas inscriptas y el Gobierno de Mendoza debía efectuar cada año un aporte equivalente al reunido por los particulares. Durante el primer peronismo aquel sistema no desapareció: fue ampliado y modificado. En 1948 se aumentaron los aportes y se reorganizó territorialmente la distribución de los recursos; posteriormente, la Ley Nº 1.981 introdujo nuevas reformas e incluso estableció que los regantes reembolsaran el 80% del valor de las obras de mejoramiento. Pero en 1952 ocurrió el cambio decisivo: dentro de una política de “racionalización administrativa”, el Gobierno provincial dejó sin efecto la cláusula que lo obligaba a desembolsar anualmente una suma idéntica a la aportada por los regantes. La investigación histórica vincula expresamente esa medida con el Decreto-Acuerdo Nº 4.483 del 4 de octubre de 1952 y señala como una explicación parcial el desfavorable contexto económico provincial. Y detrás de aquella decisión aparecen cifras realmente sorprendentes: mientras en 1946 el monto estimado asignado a obras menores había sido de $994.200 moneda nacional, en 1952 alcanzó los $11.700.000, es decir, casi 11,8 veces más en términos nominales. La distribución de ese último año muestra además una transformación territorial extraordinaria: $3.501.800 fueron destinados al río Diamante; $3.465.800 al río Mendoza; $1.500.500 al Atuel; $1.275.600 al Alto Tunuyán; $1.267.000 al Bajo Tunuyán y $684.800 a otras intervenciones. Traducido a porcentajes, el Diamante representó aproximadamente el 29,9% del total, el río Mendoza el 29,6% y el Atuel el 12,8%; pero el dato más revelador surge al sumar los dos grandes ríos del Sur: Diamante y Atuel reunieron juntos alrededor del 42,75% de los fondos provinciales para obras menores de aquel año. Era una modificación profunda respecto de décadas anteriores. En 1941, el río Mendoza había absorbido más de la mitad del presupuesto disponible para estas obras; para 1952, las investigaciones muestran que esa supremacía había cedido y que los ríos sureños encabezaban la distribución, reflejando la creciente importancia agrícola y productiva de San Rafael y General Alvear y la voluntad estatal de extender la infraestructura hacia zonas que hasta entonces habían tenido menor protagonismo. Todo esto ocurría durante la gobernación peronista de Carlos Horacio Evans, iniciada en 1952, en un momento de reorganización de la política hidráulica provincial y de mayor articulación con organismos nacionales. El contexto humano y político resulta todavía más impresionante: aquel decreto fue dictado exactamente 70 días después de la muerte de Eva Perón, ocurrida el 26 de julio de 1952. Mientras el país todavía atravesaba las consecuencias políticas y emocionales de aquella desaparición, Mendoza discutía cómo financiar, repartir y sostener el recurso que desde hacía generaciones condicionaba su propia existencia. El Decreto-Acuerdo 4.483 puede parecer apenas un número perdido entre miles de expedientes, memorias y disposiciones oficiales, pero detrás de esas cuatro cifras había algo mucho mayor: quién aportaba el dinero, qué regiones recibían las obras y hacia dónde comenzaba a desplazarse el mapa productivo del agua mendocina. En una provincia construida literalmente alrededor del riego, cambiar las reglas de financiación era también cambiar una parte de las reglas del territorio. Fuentes: UNCuyo, CONICET y Boletín de Estudios Geográficos Nº 106; estudios de Cecilia Raffa, Ivana Hirschegger y Laura L. Ortega sobre obras públicas, riego y política hídrica mendocina durante el primer peronismo. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #4DeOctubre #Riego #Agua #DepartamentoGeneralDeIrrigación #Irrigación #RíoDiamante #RíoAtuel #RíoMendoza #Tunuyán #SanRafael #GeneralAlvear #Peronismo #CarlosEvans #HistoriaArgentina #PatrimonioHistórico #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #IrrigationHistory #WaterHistory #HistoricalMendoza #ArgentinaHistory
1897: EL AGUA QUEBRÓ EL FERROCARRIL DE SAN MARTÍN — LA EXTRAORDINARIA ESCENA QUE LEO WEHRLI CONGELÓ EN VIDRIO — MENDOZA
En algún momento de 1897, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli apuntó su cámara hacia una escena excepcional del Este mendocino: un grupo de hombres y mujeres avanzaba junto a una pequeña vagoneta sobre las vías mientras, a pocos metros, una enorme extensión de agua ocupaba los terrenos laterales del ferrocarril. La fotografía sobrevivió hasta nuestros días y se conserva en la ETH-Bibliothek de Zúrich con el título original alemán “Dammbruch San Martin, Mendoza, Rollwagen”. La descripción archivística es todavía más directa: “Rollwagen auf Schienen, Personen, Wasser”, es decir, una vagoneta sobre rieles, personas y agua. Pero existe una precisión histórica importante que permite interpretar mejor la imagen: aunque “Dammbruch” puede traducirse como “rotura de dique”, otra fotografía de Wehrli vinculada al mismo episodio lleva expresamente el título “San Martin, Eisenbahn-Dammbruch, Arbeiter”, literalmente “San Martín, rotura del terraplén ferroviario, trabajadores”. Por ello, es más exacto hablar de la rotura de un terraplén o dique ferroviario en San Martín que imaginar un gran dique de irrigación con ese nombre. La escena muestra hasta qué punto el agua podía transformar en cuestión de horas una infraestructura vital para aquella Mendoza de fines del siglo XIX. Para entonces el ferrocarril que atravesaba San Martín formaba parte del Gran Oeste Argentino, empresa británica creada en 1887 que había adquirido las líneas del antiguo Ferrocarril Andino entre Villa Mercedes, Mendoza y San Juan. El tren había llegado al Este mendocino durante la gran expansión ferroviaria de 1884-1885 y, apenas una década después, ya era una pieza decisiva para trasladar pasajeros, mercaderías y la creciente producción agrícola y vitivinícola de la provincia. En ese contexto, una rotura del terraplén no era simplemente un desperfecto técnico: podía interrumpir uno de los grandes corredores que comunicaban Mendoza con San Luis y, a través de las conexiones ferroviarias, con Buenos Aires. La fotografía es además extraordinaria por su autor. Leo Wehrli había nacido en Aarau, Suiza, en 1870, se formó como geólogo en Zúrich y Berlín y llegó a la Argentina en 1896 para incorporarse a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata. Durante 1897 recorrió Mendoza junto con Carl E. Burckhardt y Rudolf Hauthal en una monumental campaña científica por los Andes argentino-chilenos; salieron de Buenos Aires el 12 de enero, pasaron por Mendoza y llegaron a San Rafael el 19, para internarse luego en la cordillera con una expedición que llegó a movilizar unos 80 animales. Sus fotografías, realizadas sobre pequeñas placas de vidrio, terminaron convirtiéndose en un registro irreemplazable de caminos, pueblos, ferrocarriles, trabajadores y paisajes mendocinos desaparecidos. La pieza que vemos mide apenas 8,5 por 10 centímetros y lleva el número de inventario ETH-Bibliothek_Dia_247-01064, pero lo más extraordinario es que Wehrli no tomó una sola fotografía del episodio. La ficha de la ETH fecha las imágenes en 1897, aunque no establece el día ni el mes ni atribuye una causa concreta a la rotura, por lo que cualquier explicación sobre una tormenta, crecida específica o víctimas necesitaría documentación adicional. Lo que sí quedó indiscutiblemente registrado es aquel instante extraordinario: agua donde debía haber tierra firme, hombres alrededor de una vagoneta, las vías convertidas en improvisada pasarela y el fotógrafo suizo observando una Mendoza que comenzaba a depender del ferrocarril para transformar su economía. Más de un siglo después, aquella diminuta placa de vidrio conserva el momento en que el agua desafió a uno de los grandes símbolos del progreso del siglo XIX y convirtió un tramo ferroviario de San Martín en una escena que parece detenida entre la emergencia, el trabajo y la historia. #MendozAntigua #Mendoza #SanMartín #SanMartinMendoza #HistoriaDeMendoza #Mendoza1897 #LeoWehrli #Ferrocarril #GranOesteArgentino #FerrocarrilAndino #HistoriaFerroviaria #FotografíaHistórica #PatrimonioMendocino #MemoriaMendocina #EsteMendocino #ArgentinaAntigua #OldMendoza #MendozaHistory #RailwayHistory #HistoricPhotography #ArgentineHistory #LeoWehrli #RailroadHistory #HistoricalArchives #1897s. Fuentes consultadas: ETH-Bibliothek Zürich / Wikimedia Commons, fotografía de Leo Wehrli “Dammbruch San Martin, Mendoza, Rollwagen”, 1897, Dia 247-01064; Revista del Museo de La Plata, documentación original sobre la expedición científica de Wehrli de 1897; CONICET–UBA–IANIGLA–UTN, estudio “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos”; Mario Justo López (UBA), investigación sobre el Ferrocarril Gran Oeste Argentino; y Universidad Nacional de Cuyo, estudios sobre la expansión ferroviaria en Mendoza.
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4 DE OCTUBRE DE 1864: CUANDO MENDOZA PUSO LA MORAL DEL ESTADO EN EL CENTRO DEL DEBATE (IMAGEN ILUSTRATIVA)
En una Mendoza que todavía intentaba levantarse literalmente de entre los escombros del terremoto de 1861, el martes 4 de octubre de 1864 las páginas de El Constitucional llevaron a la discusión pública un título tan breve como extraordinariamente vigente: “La moral administrativa”. La referencia documental es precisa: apareció en el Nº 3074 del periódico, y su existencia quedó registrada tanto en el corpus histórico digital de la Universidad Nacional de Cuyo como en una investigación académica de Gabriela García Garino y Rosana Aguerregaray Castiglione sobre republicanismo, liberalismo y construcción del Estado mendocino durante el siglo XIX. El dato adquiere todavía mayor fuerza cuando comprendemos qué era El Constitucional: fundado en 1852, se había convertido en una de las publicaciones fundamentales de la provincia y, después de la interrupción provocada por la catástrofe de 1861, volvió a circular en una ciudad profundamente transformada. Durante aquellos años aparecía tres veces por semana —martes, jueves y sábados— y estaba estrechamente relacionado con la estructura estatal: investigaciones especializadas lo incluyen dentro de la prensa oficial de la época porque se imprimía en la imprenta del Estado, recibía apoyo fiscal y difundía leyes, decretos, resoluciones y documentos públicos. Que desde un periódico de esas características apareciera un texto llamado “La moral administrativa” constituye por sí mismo un formidable testimonio de las preocupaciones políticas de aquella Mendoza. No debemos atribuirle frases ni acusaciones concretas mientras no trabajemos directamente sobre la totalidad del artículo original, pero sí podemos afirmar algo importante: los historiadores lo utilizan como una de las fuentes para reconstruir el vocabulario republicano y liberal que circulaba por la prensa mendocina. En aquella cultura política, la idea de República no significaba solamente tener autoridades elegidas; estaba asociada también con conceptos como igualdad ante la ley, participación ciudadana, división de poderes, publicidad y transparencia de los actos gubernamentales y responsabilidad de quienes ejercían funciones públicas. La expresión “moral administrativa”, impresa en Mendoza hace 162 años, permite advertir hasta qué punto la conducta de la administración ya podía convertirse en materia de discusión pública. El escenario hacía todavía más significativa aquella preocupación: Mendoza se encontraba reconstruyendo su ciudad, sus edificios y buena parte de su aparato institucional después del terremoto del 20 de marzo de 1861; el nuevo trazado urbano avanzaba hacia el llamado Pueblo Nuevo y las enormes necesidades materiales obligaban al Estado provincial a intervenir en obras, servicios, seguridad, salud y organización administrativa. En semejante contexto, discutir la moral de la administración era discutir también la calidad de las instituciones que debían reconstruir la provincia. Incluso la historia posterior de El Constitucional demuestra que prensa y poder mantenían una relación mucho más compleja que una simple obediencia oficial: sus redactores podían entrar en conflicto con los propios gobiernos a los que el periódico estaba vinculado, evidencia de que aquellas páginas constituían un verdadero campo de batalla de ideas. El Nº 3074 del 4 de octubre de 1864 merece, por lo tanto, ser rescatado como una pequeña joya de nuestra historia política: mientras Mendoza reconstruía sus calles y edificios, también discutía algo bastante más difícil de levantar con ladrillos y adobe, la confianza en quienes administraban lo público. Y quizás allí reside la sorprendente actualidad de aquellas cuatro palabras impresas hace más de un siglo y medio: “LA MORAL ADMINISTRATIVA” - #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Efemerides #4DeOctubre #ElConstitucional #HistoriaArgentina #PrensaHistorica #SigloXIX #MoralAdministrativa #Republica #PatrimonioHistorico #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalNewspapers #NineteenthCentury #PublicAdministration #RepublicanHistory #HistoricalMemory - Fuentes: El Constitucional, Nº 3074, 4 de octubre de 1864; Biblioteca Digital UNCuyo, relevamiento de El Constitucional de 1864; García Garino y Aguerregaray Castiglione, “Morir en un ‘país republicano’: estado, liberalismo y muerte, Mendoza, siglo XIX”, Káñina, 2020; García Garino, estudios sobre prensa y poderes públicos en Mendoza; Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, historia de la reconstrucción posterior a 1861.
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4 DE OCTUBRE DE 1948 — EL DÍA QUE EL CONGRESO CONVIRTIÓ SU AYUDA SOCIAL EN TODO UN MUNDO: MÉDICOS, SASTRERÍA, ALMACÉN, TURISMO Y HASTA FIANZAS PARA ALQUILAR
El 4 de octubre de 1948, en pleno primer gobierno de Juan Domingo Perón, el Boletín Oficial de la República Argentina publicó una norma que, leída casi ocho décadas después, sorprende por la amplitud de servicios que imaginaba para los trabajadores del Congreso Nacional. Se trataba de la Ley Nº 13.265, sancionada el 17 de septiembre y promulgada el 29 de septiembre de aquel año. Pero existe una precisión histórica especialmente interesante: la Dirección de Ayuda Social para el Personal del Congreso no nació exactamente aquel 4 de octubre. Su creación había sido resuelta por las presidencias de ambas Cámaras el 2 de septiembre de 1947 y su reglamento aprobado el 29 de diciembre de ese mismo año; la ley de 1948 tomó aquellas resoluciones y les otorgó fuerza legal desde las fechas en que habían sido dictadas. Así quedaba consolidado un verdadero sistema integral de asistencia y previsión social que iba muchísimo más allá de lo que hoy asociaríamos simplemente con una cobertura médica. El catálogo de beneficios resulta asombroso. La Dirección debía organizar asistencia médica a domicilio y en consultorios, internación en hospitales, sanatorios y maternidades, farmacia, atención odontológica, subsidios para empleados que quedaran de licencia por enfermedad sin goce de sueldo y ayuda para gastos de entierro. Pero el proyecto avanzaba mucho más: contemplaba una sección denominada “Economía Familiar”, dentro de la cual aparecían expresamente sastrería, almacén y proveedurías; además preveía fianzas para alquileres, préstamos y anticipos sobre sueldos, centros de esparcimiento, campos deportivos y consultorios jurídicos. Incluso la estructura administrativa incorporaba una “Sección Deportes y Fomento de Turismo”, mientras el reglamento incluía entre sus objetivos el turismo, el estímulo de la cultura intelectual y física, la protección maternal e infantil, el asesoramiento jurídico y hasta facilidades vinculadas con la vivienda. No era solamente una asistencia sanitaria: pretendía intervenir en buena parte de la vida cotidiana del trabajador y de su familia, desde una enfermedad hasta conseguir un alquiler, comprar productos básicos, practicar deportes o viajar. Otro detalle extraordinario estaba en su filosofía económica. El reglamento establecía como principio general la gratuidad de los servicios para los afiliados, aunque permitía fijar compensaciones en prestaciones cuyo costo o naturaleza lo hicieran necesario. Para poner en marcha inmediatamente la Dirección se dispuso una suma inicial de 500.000 pesos moneda nacional proveniente del presupuesto, mientras que los trabajadores realizaban aportes obligatorios de acuerdo con su salario. La escala comenzaba en apenas 1 peso mensual para quienes cobraban hasta 200 pesos y ascendía progresivamente hasta 12 pesos para los sueldos superiores a 1.500 pesos. Además de esas contribuciones, el organismo podía recibir partidas presupuestarias, ingresos por determinados servicios, donaciones y legados. Visto desde el presente, quizá lo más llamativo sea imaginar una dependencia del Congreso ocupándose simultáneamente de médicos, dentistas, medicamentos, maternidad, entierros, alquileres, créditos, ropa, almacenes, deporte, recreación, turismo y asesoramiento jurídico. Sin embargo, detrás de lo que hoy puede parecer una extravagancia administrativa existía una concepción muy característica de aquellos años: la asistencia social entendida de manera integral y vinculada no solamente con la salud, sino también con el consumo familiar, la vivienda, el descanso y la seguridad económica del trabajador. La institución atravesó después numerosas modificaciones legales: fue reorganizada en décadas posteriores, su régimen llegó a ser dejado sin efecto en 1969 y restablecido a partir de 1973. La propia Dirección de Ayuda Social del Congreso reconoce actualmente como fecha fundacional el 2 de septiembre de 1947. Pero aquel 4 de octubre de 1948 quedó grabado en el Boletín Oficial Nº 16.172, página 3, el instrumento legal que consolidó una de las estructuras de asistencia social más curiosas y amplias surgidas dentro del Poder Legislativo argentino. Fuentes: Ley Nº 13.265, texto original y actualizado, Sistema Argentino de Información Jurídica/Argentina.gob.ar; publicación en Boletín Oficial Nº 16.172 del 4/10/1948; Dirección de Ayuda Social para el Personal del Congreso de la Nación; documentación presupuestaria de la Honorable Cámara de Diputados. #HistoriaArgentina #Efemérides #4DeOctubre #JuanDomingoPerón #Peronismo #CongresoNacional #CongresoDeLaNación #BuenosAires #HistoriaSocial #AyudaSocial #ObraSocial #Trabajo #DerechosSociales #Argentina1948 #ArchivoHistórico #MendozAntigua #ArgentineHistory #OnThisDay #SocialHistory #NationalCongress #BuenosAiresHistory #LaborHistory #HistoricalArchives
1897: A CABALLO CONTRA EL DIAMANTE, LA EXPEDICIÓN QUE SE INTERNÓ EN LOS ANDES MENDOCINOS
En 1897, cuando el ferrocarril todavía no había llegado a San Rafael y atravesar el sur mendocino significaba avanzar entre huellas, ríos y enormes extensiones casi sin infraestructura, el geólogo y explorador suizo Leo Wehrli realizó una fotografía extraordinaria: una caravana de jinetes y animales cruzando las aguas del río Diamante a la salida de San Rafael. La imagen se conserva actualmente en la ETH-Bibliothek de Zúrich bajo su título original alemán “Übergang Rio Diamante bei San Rafael, Mendoza”, traducible como “Cruce del río Diamante cerca de San Rafael, Mendoza”, y la propia ficha del archivo la describe como un “grupo de jinetes en el río” perteneciente a una expedición vinculada a los trabajos territoriales y fronterizos de aquellos años. Pero detrás de aquella escena aparentemente cotidiana existía una verdadera aventura científica. Wehrli y el también geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt habían llegado a la Argentina en 1896 para incorporarse a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata y, junto con el geólogo alemán Rudolf Hauthal durante parte del recorrido, emprendieron en el verano de 1897 una de las grandes campañas científicas por los Andes mendocinos. Partieron de Buenos Aires el 12 de enero, pasaron por Mendoza y llegaron a San Rafael el 19 de enero. Allí comenzaron preparativos que incluyeron alojamiento, provisiones, herrado de mulas y organización de una formidable tropa que llegó a reunir alrededor de 80 animales. El 1 de febrero la expedición finalmente se puso en marcha y una de sus primeras grandes barreras naturales fue precisamente el río Diamante: la fotografía de Wehrli inmortalizó aquel momento, con caballos, mulas y animales cargueros avanzando dentro del agua en una época en la que cruzar un río podía convertirse en una operación decisiva para continuar viaje. Desde allí marcharon hacia el valle del Atuel y el 6 de febrero instalaron su primer campamento cordillerano junto al arroyo La Manga; luego remontaron el Atuel, atravesaron el peligroso arroyo de las Lágrimas, alcanzaron el Cajón del Burro y continuaron por el alto río Grande y la cordillera argentino-chilena. La campaña se prolongó hasta el 17 de mayo y sus integrantes llegaron a cruzar cuatro veces la Cordillera de los Andes, levantando observaciones geológicas que más de un siglo después continúan siendo estudiadas por investigadores argentinos. La fotografía posee además un extraordinario valor material: la pieza conservada por la ETH-Bibliothek corresponde a una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros, identificada con el número ETH-Bibliothek_Dia_247-01090. Su pequeño soporte consiguió congelar una escena monumental de la historia sanrafaelina: hombres y animales enfrentando el Diamante cuando todavía faltaban seis años para que, en 1903, el ferrocarril transformara definitivamente las comunicaciones del departamento. Hoy podemos observar aquel cruce con una nitidez sorprendente y comprender que no estamos viendo solamente jinetes atravesando un río: estamos frente al instante en que ciencia, exploración, territorio y aventura avanzaban juntos hacia uno de los espacios menos conocidos de la Mendoza de fines del siglo XIX. #MendozAntigua #Mendoza #SanRafael #RioDiamante #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #LeoWehrli #CarlBurckhardt #RudolfHauthal #MuseoDeLaPlata #AndesMendocinos #FotografiaHistorica #HistoriaArgentina #PatrimonioHistorico #Exploradores #SanRafaelAntiguo #HistoricalMendoza #SanRafaelHistory #RioDiamante #HistoricalPhotography #AndesExpedition #ArgentineHistory #MendozaHistory #LeoWehrli #AndesMountains - Fuentes: ETH-Bibliothek / Wikimedia Commons, fotografía original “Übergang Rio Diamante bei San Rafael, Mendoza” (1897); CONICET, estudio “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos” (2020); Revista del Museo de La Plata, informe de Leo Wehrli sobre la expedición de 1897; Biblioteca Digital UNCUYO y Municipalidad de San Rafael, documentación histórica sobre la llegada del ferrocarril en 1903. Imagen original conservada por ETH-Bibliothek y disponible en Wikimedia Commons.
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4 DE OCTUBRE DE 1854: EL DOCUMENTO QUE “VISTIÓ” AL ORDEN — ASÍ SE FORJABA LA POLICÍA MODERNA DE MENDOZA (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 4 de octubre de 1854, mientras Mendoza atravesaba una profunda transformación política e institucional, una anotación administrativa aparentemente rutinaria dejó una huella extraordinaria para reconstruir cómo comenzaba a tomar forma una fuerza policial cada vez más organizada y diferenciada. El documento todavía puede identificarse con precisión en el Archivo General de la Provincia de Mendoza: AGPM, carpeta 171, documento 72, fechado exactamente aquel 4 de octubre. Su existencia fue recuperada y citada por la historiadora Eugenia Molina, investigadora de CONICET y profesora de la Universidad Nacional de Cuyo, en un estudio publicado en 2025 sobre la formación de la fuerza policial mendocina entre 1824 y 1860. Lo verdaderamente revelador es el contexto en el que aparece esta pieza: Molina la utiliza como respaldo de los registros de gastos de 1854 relacionados con el vestuario destinado a distinguir a los integrantes de la Partida de Policía. Aquella ropa no era un detalle menor ni una simple cuestión estética. En la Mendoza de mediados del siglo XIX, el uniforme comenzaba a transformarse en una señal visible de autoridad frente a una población acostumbrada durante décadas a rondas, decuriones, milicianos y vecinos convocados circunstancialmente para mantener el orden. El proceso había sido lento: el primitivo grupo armado fue llamado primero “partida celadora”, luego “Partida de Policía” y, hacia la segunda mitad de la década de 1850, comenzaría a consolidarse la expresión “Piquete de Vigilantes”. La documentación policial revela además que sostener aquella fuerza exigía mucho más que hombres armados: había que pagar sueldos, manutención o “rancho”, caballos, armas, reparaciones, monturas y vestuario. Ya en décadas anteriores aparecen gastos para arreglar carabinas, adquirir municiones y confeccionar distintivos; incluso en 1844 se registraban hilos, telas, botones y otros materiales vinculados con la ropa del cuerpo. El documento del 4 de octubre de 1854 se inserta precisamente en esa evolución: la autoridad provincial comprendía cada vez con mayor claridad que quienes patrullaban, detenían sospechosos, custodiaban presos o ejecutaban disposiciones del gobierno debían constituir un cuerpo reconocible y diferenciado de las milicias. La transformación continuaría rápidamente. En 1855, cuando la ciudad de Mendoza reunía aproximadamente 7.160 habitantes, el Poder Ejecutivo llegó a solicitar que la Partida de Policía alcanzara los 40 hombres para distribuir auxiliares entre los comisarios de un territorio cada vez más difícil de controlar. Poco después los presupuestos comenzaron a definir puestos, vestuarios y destinos específicos para los efectivos, incluyendo el cuartel policial, la custodia de presidiarios, el hospital, dependencias gubernamentales y una partida volante. Así, aquel papel fechado el 4 de octubre de 1854 adquiere una dimensión mucho mayor que la de una simple cuenta: forma parte de las evidencias materiales de cómo Mendoza estaba construyendo una policía permanente, asalariada, uniformada y progresivamente especializada. Es importante mantener una precisión documental: el estudio académico confirma la fecha y la signatura exacta del documento 72 y lo vincula con los gastos de vestuario de 1854, pero no reproduce íntegramente su encabezamiento, importe ni todos sus conceptos; por esa razón esos datos deberán incorporarse solamente cuando pueda consultarse la imagen del original conservado en el AGPM. Aun así, la referencia es excepcional: un documento perfectamente localizado, fechado hace 172 años, que permite observar algo que muchas veces permanece invisible detrás de los grandes acontecimientos políticos: también se construía el Estado mendocino pagando telas, uniformes, caballos y salarios a los hombres encargados de imponer el orden. Fuente de origen y verificación: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Sección Policía, carpeta 171, documento 72, 4 de octubre de 1854; Eugenia Molina, “De las partidas celadoras a los piquetes de vigilantes: configuración de la fuerza policial en el marco de la configuración del Estado provincial. Mendoza (1824-1860)”, Almanack, vol. 39, 2025, SciELO/UNIFESP; Eugenia Molina, “Nuevos funcionarios para un nuevo orden político: los jefes de policía y la configuración provincial. Mendoza, 1828-1860”, Claves. Revista de Historia. El trabajo de 2025 utiliza expresamente el documento 72 como referencia de los gastos de vestuario de 1854 y reconstruye la evolución desde las partidas celadoras hasta los piquetes de vigilantes. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #PoliciaDeMendoza #Mendoza1854 #SigloXIX #ArchivoHistorico #AGPM #DocumentosHistoricos #MemoriaMendocina #CiudadDeMendoza #HistoriaPolicial #PatrimonioHistorico #HistoriaSocial #MendozaHistory #ArgentineHistory #PoliceHistory #HistoricalArchives #19thCentury #HistoricMendoza #SocialHistory
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4 DE OCTUBRE DE 1946: EL DÍA EN QUE ARGENTINA SELLÓ POR LEY EL CONTROL DE SU GIGANTE TELEFÓNICO
El 4 de octubre de 1946 una decisión destinada a transformar la historia de las comunicaciones argentinas quedó oficialmente impresa en el Boletín Oficial de la República Argentina: ese día se publicó la Ley Nº 12.864, sancionada por el Congreso el 28 de septiembre, que ratificó con fuerza de ley el contrato por el cual el Estado nacional adquiría la United River Plate Telephone Company Limited, la poderosa compañía conocida por generaciones de argentinos como Unión Telefónica. La precisión histórica es fundamental: la compra no se realizó el 4 de octubre. La operación había sido acordada semanas antes y los contratos fueron firmados el 3 de septiembre de 1946, en un acto encabezado por el presidente Juan Domingo Perón y representantes de la International Telephone and Telegraph Corporation, ITT, propietaria de la empresa; lo ocurrido el 4 de octubre fue la publicación oficial de la ratificación legislativa en el Boletín Oficial Nº 15.593, convirtiendo aquel acuerdo en una decisión respaldada por una ley del Congreso. El Estado pagó aproximadamente 319 millones de pesos moneda nacional, equivalentes entonces a unos 95 millones de dólares, y asumió además obligaciones financieras de la compañía. La magnitud de lo adquirido ayuda a comprender el verdadero alcance de aquella jornada: hacia 1946 la Unión Telefónica poseía alrededor de 519.000 líneas y controlaba cerca del 90 por ciento del parque telefónico argentino, con una presencia dominante especialmente en Buenos Aires, la región pampeana, Santa Fe y Córdoba. Pero la operación encerraba una paradoja poco conocida: aunque la propiedad pasaba a manos argentinas, la antigua controlante estadounidense ITT continuaría durante diez años vinculada mediante contratos de asesoramiento técnico, mientras Standard Electric Argentina, también perteneciente a su órbita empresarial, conservaría una posición privilegiada en el suministro de equipos y repuestos. Por eso, más que un corte instantáneo con el pasado, aquel proceso fue una compleja transición desde el gran monopolio privado extranjero hacia un sistema de creciente intervención estatal. Meses después, el Decreto Nº 18.885 del 19 de noviembre de 1946 dio forma jurídica a la Empresa Mixta Telefónica Argentina, EMTA, concebida inicialmente como una sociedad donde debían convivir el Estado y capitales particulares; el experimento duró poco y el 18 de marzo de 1948 el gobierno incorporó definitivamente la empresa al Estado nacional. Durante los años siguientes se ampliaron redes, centrales y conexiones interurbanas, y los abonados de la red estatal pasaron de alrededor de 520.000 en 1946 a más de un millón hacia 1955. Existe además una aclaración especialmente importante para Mendoza: la compra de la Unión Telefónica de 1946 no significó que todo el servicio telefónico mendocino pasara inmediatamente al Estado. Mendoza estaba entre las provincias atendidas por la Compañía Argentina de Teléfonos, vinculada a Ericsson, una de las principales empresas regionales que permanecieron fuera de aquella adquisición; el gobierno negoció posteriormente su compra, pero esas tratativas no llegaron a concretarse durante el primer peronismo. Lo que sí avanzó fue el control estatal de las comunicaciones de larga distancia y la integración progresiva de las distintas redes del país. Años más tarde, en 1956, esa larga transformación institucional desembocaría en la creación de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, ENTel. Por eso el 4 de octubre de 1946 merece ocupar un lugar propio en la historia argentina: no fue simplemente el día en que “se compraron los teléfonos”, sino la jornada en que el Boletín Oficial dejó testimonio legal de una de las operaciones económicas y estratégicas más importantes de aquellos primeros meses del gobierno de Perón, cuando las comunicaciones comenzaron a ser consideradas no solamente un negocio, sino también una pieza fundamental de la infraestructura, la integración territorial y la soberanía del Estado argentino. Fuentes consultadas: Boletín Oficial de la República Argentina Nº 15.593 y base normativa oficial InfoLEG, Ley Nº 12.864; Claudio Belini, CONICET–UBA/Instituto Ravignani, “Peronismo, nacionalizaciones y sociedades mixtas. El fracaso de la Empresa Mixta Telefónica Argentina, 1946-1948”; Gustavo Fontanals, historia de las telecomunicaciones argentinas; Archivo General de la Nación y documentación histórica del Ministerio de Economía sobre EMTA y Teléfonos del Estado. #MendozAntigua #HistoriaArgentina #Efemérides #4DeOctubre #JuanDomingoPerón #Peronismo #UniónTelefónica #TelefoníaArgentina #Telecomunicaciones #Nacionalizaciones #HistoriaDeLasComunicaciones #Mendoza #Argentina1946 #MemoriaHistórica #ArchivoHistórico #ArgentineHistory #TelecommunicationsHistory #TelephoneHistory #ArgentinaHistory #HistoricArgentina #CommunicationsHistory
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