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miércoles, 14 de octubre de 2026

¡UNA CASCADA ESCONDIDA ENTRE GIGANTES DE PIEDRA: LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DEL FERROCARRIL QUE DESAFIÓ LOS ANDES Y UNIÓ MENDOZA CON CHILE!


¡En algún rincón de la imponente Cordillera de los Andes, una antigua fotografía inmortalizó una escena verdaderamente fascinante: hombres y mujeres reunidos junto a una espectacular cascada, rodeados de enormes formaciones rocosas, en tiempos en que se desarrollaba una de las mayores hazañas ferroviarias de Sudamérica! ¡Esta extraordinaria imagen pertenece a la colección del ingeniero Alex R. Gulliver, vinculada con los reconocimientos del terreno y la construcción del legendario Ferrocarril Trasandino Los Andes-Mendoza! Conservada sin fecha precisa en el Archivo Nacional Histórico de Chile, constituye un valioso testimonio del paisaje cordillerano y de quienes recorrieron aquellas montañas durante la extraordinaria transformación de las comunicaciones entre Argentina y Chile. ¡Pero detrás de esta fotografía se esconde una historia que comenzó muchos siglos antes de la llegada de las locomotoras! Durante el siglo XV, los incas utilizaron caminos que atravesaban el territorio mendocino, integrados al Qhapaq Ñan, una inmensa red vial que comunicaba distintas regiones del imperio. El valle de Uspallata, los antiguos tambos y los pasos hacia Chile formaban parte de aquel sistema de comunicaciones. Siglos después, entre 1765 y 1770, por iniciativa de Ambrosio O'Higgins, las autoridades españolas impulsaron la construcción de las célebres Casuchas del Rey, refugios de montaña destinados a proteger a correos y viajeros de las nevadas y temperaturas extremas. ¡Y entonces llegó la revolución del hierro y el vapor! Desde la década de 1870, los hermanos Juan y Mateo Clark impulsaron el gigantesco proyecto de unir Mendoza y Los Andes mediante un ferrocarril que aprovecharía aquel histórico corredor cordillerano, aunque con un trazado adaptado a las exigencias de la ingeniería ferroviaria. ¡Puentes monumentales, túneles excavados en la roca, pendientes extremas y locomotoras equipadas con sistemas de cremallera permitieron superar obstáculos que parecían imposibles! Finalmente, el 5 de abril de 1910, quedó inaugurada la conexión ferroviaria internacional, culminando décadas de esfuerzos. El servicio internacional de pasajeros continuó hasta 1979 y el de cargas hasta 1984. ¡La historia de esta fotografía también resulta sorprendente! Los documentos de Gulliver, conservados durante años en Australia, ingresaron al Archivo Nacional Histórico chileno en 2011, permitiendo recuperar imágenes, planos y testimonios de aquella epopeya. ¡Hoy, esta cascada y sus visitantes nos transportan hacia una época en que la cordillera era escenario de exploraciones, desafíos y sueños gigantescos! ¡Una imagen que une la naturaleza, la memoria y la extraordinaria historia del camino que durante siglos conectó a Mendoza con Chile! #MendozAntigua #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #HistoriaDeMendoza #CordilleraDeLosAndes #CaminoDelInca #CasuchasDelRey #AlexGulliver #PatrimonioFerroviario #TransAndeanRailway #AndesMountains #RailwayHistory #HistoricPhotography #ArgentinaChile #HistoricalHeritage Fuentes: Archivo Nacional de Chile, Colección Alex R. Gulliver, caja N.º 3; Archivo Nacional, El Tren Trasandino de Los Andes a Mendoza; Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile; Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, Casuchas de la cordillera; Gobierno de Mendoza, Qhapaq Ñan; Sebastián Seisdedos, El ferrocarril transandino, revista ARQ, 2009.

Fotografía: Alex R. Gulliver (atribución del catálogo). «Cascada, hombres y mujeres en cordillera de Los Andes». Sin fecha. Archivo Nacional Histórico de Chile, Colección Alex R. Gulliver, caja N.º 3.

martes, 13 de octubre de 2026

¡DE LAS HUELLAS DEL IMPERIO INCA A LOS RIELES DEL PROGRESO! LA EXTRAORDINARIA HAZAÑA DEL FERROCARRIL TRASANDINO QUE DESAFIÓ LA CORDILLERA Y UNIÓ MENDOZA CON CHILE


¡Una impresionante fotografía histórica, conservada en la colección del ingeniero británico Alex R. Gulliver, nos transporta a los años de una de las mayores epopeyas ferroviarias de América del Sur: la construcción del Ferrocarril Trasandino entre Mendoza y la ciudad chilena de Los Andes! La imagen, registrada sin fecha precisa, revela un sobrecogedor paisaje de alta montaña, con enormes laderas rocosas, un curso de agua que serpentea por una profunda quebrada y, a media distancia, construcciones y obras vinculadas con el trazado que permitió abrir paso al ferrocarril. ¡Pero detrás de esta extraordinaria postal se esconde una historia que comenzó muchos siglos antes de la llegada de las locomotoras! Durante la expansión del Imperio incaico, la región de Uspallata formó parte de una antigua red de comunicaciones andinas, conocida como Qhapaq Ñan o Camino del Inca, utilizada posteriormente por conquistadores, comerciantes, arrieros y viajeros que cruzaban entre Cuyo y Chile. ¡Y en el siglo XVIII llegaría una transformación fundamental! Entre 1765 y la década de 1770, Ambrosio O'Higgins impulsó la construcción de las célebres Casuchas del Rey, refugios de montaña destinados a proteger a los correos y viajeros de las nevadas, los vientos y las temperaturas extremas. Aquellas pequeñas construcciones de ladrillo se distribuyeron a lo largo del histórico corredor de Uspallata, por donde siglos después avanzaría la extraordinaria empresa ferroviaria. ¡El gran salto tecnológico comenzó a gestarse en la década de 1870, cuando los hermanos Juan y Mateo Clark promovieron el ambicioso proyecto de unir Argentina y Chile mediante una vía férrea capaz de atravesar los Andes! Las obras del lado argentino comenzaron en 1887 y avanzaron progresivamente por Uspallata, Punta de Vacas, Puente del Inca y Las Cuevas. ¡El desafío parecía imposible! Hubo que construir puentes sobre torrentes de montaña, excavar túneles, levantar terraplenes y utilizar sistemas de cremallera para superar pendientes extraordinariamente pronunciadas. El ingeniero Alex R. Gulliver participó en aquella monumental empresa, dejando una valiosa documentación técnica y fotográfica sobre sus trabajos. ¡Finalmente, el 5 de abril de 1910, el Ferrocarril Trasandino quedó inaugurado, haciendo realidad un sueño de integración que había demandado décadas de esfuerzos, inversiones y sacrificios! Durante gran parte del siglo XX, sus trenes transportaron pasajeros y mercancías entre ambas naciones, hasta la suspensión del servicio internacional de pasajeros en 1979 y el cese del transporte de cargas en 1984. ¡Y la historia de esta fotografía guarda otro secreto fascinante! Los documentos de Gulliver, que abarcan el período 1889-1924, permanecieron durante décadas en Australia hasta que fueron recuperados para Chile en 2011, incorporándose al Archivo Nacional Histórico. ¡Hoy, esta imagen constituye mucho más que un testimonio ferroviario: representa la continuidad de siglos de comunicación entre pueblos, desde los antiguos caminos indígenas y las casuchas coloniales hasta las locomotoras que conquistaron las alturas de los Andes! Una verdadera joya de la memoria histórica que nos recuerda la extraordinaria audacia de quienes soñaron con unir dos países atravesando una de las cordilleras más imponentes del planeta. #MendozAntigua #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #HistoriaDeMendoza #MendozaChile #CaminoDelInca #CasuchasDelRey #AlexGulliver #CordilleraDeLosAndes #PatrimonioFerroviario #FotosHistoricas #TransandineRailway #RailwayHistory #HistoricPhotography #AndesMountains #ArgentinaChile #EngineeringHistory Fuentes: Archivo Nacional Histórico de Chile, colección Alex R. Gulliver, caja n.º 3; Archivo Nacional de Chile, historia del Ferrocarril Trasandino; Biblioteca Nacional de Chile, Memoria Chilena; Comisión Nacional de Monumentos de Argentina; investigaciones arqueológicas de J. Roberto Bárcena sobre el camino de Uspallata y las Casuchas del Rey. Fotografía: Alex R. Gulliver, según la atribución del catálogo del Archivo Nacional Histórico de Chile. Fecha exacta no documentada.

1904 — ¡EL CACIQUE GOICO FRENTE A LA HISTORIA! LA EXTRAORDINARIA FOTOGRAFÍA QUE INMORTALIZÓ A UN REPRESENTANTE DEL LEGENDARIO LINAJE INDÍGENA DEL SUR MENDOCINO


¡En 1904, una extraordinaria fotografía tomada en San Rafael, Mendoza, inmortalizó a un personaje vinculado con uno de los linajes indígenas más importantes de la historia cuyana: el cacique Goico! Montado sobre su caballo, envuelto en un imponente poncho de franjas oscuras y claras, con sombrero y la mirada dirigida hacia la cámara, el protagonista aparece frente a una humilde construcción rural, rodeado por el paisaje agreste del sur mendocino. ¡Pero detrás de aquella imagen se esconde una historia fascinante que comenzó mucho antes de que existieran las actuales ciudades y colonias agrícolas de la región! La fotografía integró el extraordinario conjunto documental incorporado al Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República, elaborado por Juan Bialet Massé durante la presidencia de Julio Argentino Roca, por iniciativa del ministro del Interior Joaquín V. González. ¡Y el apellido Goico nos conduce directamente a las raíces indígenas de San Rafael! Los integrantes de este linaje aparecen documentados desde el siglo XVIII y ocuparon extensos territorios vinculados con los ríos Diamante y Atuel. El arqueólogo e historiador Humberto Lagiglia relacionó sus orígenes con los puelches algarroberos de Cuyo, aunque otros investigadores también señalaron vinculaciones pehuenches. ¡Su protagonismo fue fundamental durante los primeros años del siglo XIX! En 1805, cuando el comandante Miguel Teles Menezes impulsó el establecimiento del Fuerte de San Rafael del Diamante, aquellas tierras formaban parte del territorio asociado al cacique Goico. El histórico parlamento del 2 de abril reunió a 23 caciques y 11 capitanejos, en un proceso de negociaciones entre las autoridades coloniales y los pueblos originarios. Entre los integrantes más destacados del linaje sobresalió Juan Goico, reconocido por sus vínculos con las autoridades mendocinas y por la participación de sus hombres en acciones militares fronterizas. Otro personaje fundamental fue Vicente Goico, quien en 1825 vendió al alférez Ángel Báez importantes extensiones territoriales que posteriormente pasaron por diferentes propietarios y quedaron vinculadas al desarrollo agrícola del sur provincial. ¡Y todavía existe un detalle verdaderamente conmovedor! Las investigaciones históricas también identifican a José Goico, uno de los últimos descendientes documentados de aquella familia, cuyo retrato de comienzos del siglo XX fue conservado en el Museo Municipal de Historia Natural de San Rafael y reproducido en un dibujo del artista Omar Tortosa. En el paraje La Pintada, al sudoeste de la Cuesta de los Terneros, se documentaron además restos de la antigua casa de los Goico, corrales de piedra y otros testimonios materiales de su presencia. La fotografía de 1904, identificada originalmente como «El Cacique Goico, San Rafael», conserva así un valor histórico excepcional, aunque su leyenda no especifica el nombre de pila del retratado. ¡Más de 120 años después, aquel jinete continúa recordándonos que la historia del sur mendocino también fue construida por generaciones de pueblos originarios, sus autoridades, sus territorios, sus acuerdos y sus luchas! ¡UNA IMAGEN QUE RESCATA DEL PASADO EL ROSTRO DE UNA MEMORIA INDÍGENA QUE JAMÁS DEBE DESAPARECER! Fuentes: Juan Bialet Massé, Informe sobre el estado de las clases obreras, 1904; Proyecto Bialet; Humberto Lagiglia, «El linaje de los Goico», Historia de San Rafael II, 1996; Silvia Mónica Saurina y María Elena Quiles, Pioneros de Villa Atuel, 2012; Departamento General de Irrigación de Mendoza, 2026; diario Los Andes, 2015. Fotografía: Rosich (S. C. Rosich), atribuida al relevamiento fotográfico de Juan Bialet Massé, 1904. Identificación original: «El Cacique Goico, San Rafael». #MendozAntigua #CaciqueGoico #SanRafael #Mendoza1904 #HistoriaDeMendoza #PueblosOriginarios #HistoriaIndigena #RioAtuel #RioDiamante #VillaAtuel #JuanBialetMasse #HistoriaArgentina #PatrimonioHistorico #FotografiaAntigua #MemoriaIndigena #IndigenousHistory #MendozaHistory #NativePeoples #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #CulturalHeritage #VintageArgentina #IndigenousHeritage #HistoricalMemory

1901 — ¡EL MISTERIOSO PASO DE LOS CONTRABANDISTAS! LA FRONTERA SECRETA DEL ACONCAGUA ENTRE ABISMOS, NIEVES ETERNAS Y CAMINOS PROHIBIDOS - MENDOZA


¡En 1901, una extraordinaria impresión fotográfica dejó inmortalizado uno de los rincones más imponentes y enigmáticos de la cordillera de los Andes: el histórico Paso de los Contrabandistas, en la región del Aconcagua, Mendoza! La imagen, publicada nos transporta a un paisaje sobrecogedor, dominado por enormes paredones rocosos, crestas dentadas, pendientes cubiertas de nieve y un profundo corredor blanco que parece perderse entre las montañas. ¡Pero detrás de semejante espectáculo natural se esconde una historia fascinante que nos conduce a las antiguas rutas fronterizas entre Argentina y Chile! Su nombre evoca a quienes atravesaban pasos apartados de la cordillera para transportar mercancías al margen de los controles aduaneros, enfrentándose a tormentas, temperaturas extremas, precipicios y grandes dificultades de orientación. ¡Y existe un documento histórico que confirma la importancia geográfica de este lugar! En las actas de demarcación fronteriza de 1898, publicadas oficialmente en Chile, el Paso de los Contrabandistas aparece identificado con el número 122 dentro de la propuesta de trazado presentada por el perito chileno Diego Barros Arana ante su par argentino, Francisco Pascasio Moreno. Aquel punto formaba parte del sector que separaba las cuencas del río Aconcagua, del lado chileno, y del río Mendoza, del lado argentino. ¡Un dato extraordinario que demuestra que este nombre ya estaba incorporado a la cartografía diplomática del siglo XIX! La impresión de 1901 pertenece, además, a una época decisiva para la exploración de la alta montaña: apenas cuatro años antes, el 14 de enero de 1897, el alpinista suizo Matthias Zurbriggen había alcanzado la cima del Aconcagua durante la expedición dirigida por Edward FitzGerald, protagonizando la primera ascensión documentada a la cumbre. El coloso mendocino, cuya altura oficial fue establecida por el Instituto Geográfico Nacional en 6.960,8 metros, es la montaña más elevada de América y de todo el planeta fuera de Asia. En 1983, mediante la Ley Provincial 4.807, Mendoza creó el Parque Provincial Aconcagua para proteger su extraordinario patrimonio natural y arqueológico. ¡Hoy, más de 125 años después de aquella impresión, esta fotografía nos permite contemplar un escenario de inmenso valor histórico, donde la geografía, las antiguas travesías cordilleranas y la formación de las fronteras sudamericanas dejaron una memoria que todavía sobrevive entre las montañas! Porque el Paso de los Contrabandistas representa mucho más que un nombre en un mapa: ¡es el recuerdo de una época en la que atravesar los Andes significaba desafiar uno de los territorios más formidables del continente! #Aconcagua #PasoDeLosContrabandistas #Mendoza #HistoriaDeMendoza #CordilleraDeLosAndes #AltaMontaña #HistoriaArgentina #ArgentinaYChile #FotografíaAntigua #PatrimonioHistórico #Montañismo #MendozAntigua #AconcaguaMountain #AndesMountains #MendozaArgentina #MountainHistory #HistoricPhotography #AndeanHistory #SouthAmerica Fuentes: Period Paper Historic Art, impresión original de medios tonos de 1901, referencia XGO8-054; Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Ley 1.121 y actas de demarcación de 1898; Instituto Geográfico Nacional de Argentina; Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales; Andeshandbook. Autor de la fotografía: sin atribución identificada en la lámina ni en la ficha de catalogación. La fecha de 1901 corresponde a la impresión, no necesariamente a la toma fotográfica.

sábado, 10 de octubre de 2026

¡MENDOZA HACE 135 AÑOS! EL EXTRAORDINARIO GRABADO DE 1891 QUE REVELA LA AVENIDA SAN MARTÍN ENTRE CARRUAJES, ACEQUIAS Y ÁRBOLES GIGANTES


¡Una auténtica joya histórica publicada hace 135 años nos permite viajar a una Mendoza casi irreconocible, cuando los carruajes tirados por caballos recorrían las calles y enormes árboles convertían el corazón de la ciudad en un verdadero túnel verde! En 1891, la editorial estadounidense Harper & Brothers publicó esta extraordinaria ilustración titulada «Calle General San Martín, Mendoza», incluida en el libro The Spanish-American Republics, del escritor y viajero Theodore Child. ¡La escena constituye un fascinante testimonio artístico de la vida mendocina de finales del siglo XIX! El grabado, atribuido al reconocido ilustrador sueco-estadounidense Thure de Thulstrup, presenta una avenida de frondosas arboledas, construcciones bajas y un intenso movimiento de personas y animales. En primer plano aparecen dos mujeres elegantemente vestidas, con largos vestidos característicos de la época; a la izquierda, varios hombres conversan junto a una edificación, mientras un caballo permanece detenido en medio de la calzada. A la derecha, un imponente carruaje avanza tirado por caballos y, junto a él, se distingue una figura agachada frente a una pequeña carretilla. ¡PERO DETRÁS DE ESTA HERMOSA ESCENA SE ESCONDE UNA HISTORIA TODAVÍA MÁS SORPRENDENTE! Apenas treinta años antes, el devastador terremoto del 20 de marzo de 1861 había destruido gran parte de Mendoza. La reconstrucción dio origen a una nueva ciudad situada al oeste de la antigua, y la actual avenida San Martín se convirtió en un eje fundamental que vinculaba ambos sectores. Hasta 1883, esta arteria había tenido distintas denominaciones según sus tramos: San Nicolás, La Alameda y La Chimba. Ese año fueron unificados bajo el nombre del general José de San Martín. ¡Y EXISTE UN DETALLE EXTRAORDINARIO QUE EL PROPIO VIAJERO DEJÓ ESCRITO! Theodore Child describió las amplias calles mendocinas, sus enormes álamos y las acequias por donde circulaba el agua. Incluso señaló que, en la calle San Martín, parte del canal corría a cielo abierto y otra parte pasaba debajo de las veredas, cubierto por tablones de madera. También relató que el intenso calor llevaba a algunos huéspedes del Hotel Club Social a dormir en camas de hierro instaladas al aire libre, bajo las galerías del establecimiento. ¡Una postal verdaderamente increíble de nuestra antigua ciudad! Para cuando se publicó este grabado, Mendoza ya había inaugurado, en 1885, su primer tranvía de tracción animal, anticipando las profundas transformaciones urbanas que llegarían durante el siglo XX. Hoy, esta extraordinaria ilustración nos devuelve a una época de sombreros, vestidos largos, coches de caballos, acequias y calles sombreadas, cuando la capital mendocina todavía estaba construyendo su identidad moderna. ¡Una imagen que conserva para siempre el espíritu de aquella Mendoza que renació de sus ruinas y transformó su avenida principal en uno de los grandes símbolos de su historia! #MendozAntigua #MendozaAntigua #Mendoza1891 #AvenidaSanMartin #HistoriaDeMendoza #MendozaHistorica #FotosAntiguas #GrabadosAntiguos #MemoriaHistorica #ArgentinaAntigua #OldMendoza #HistoricMendoza #OldArgentina #HistoricalEngraving #MendozaHistory #ArgentinaHistory Fuente: Theodore Child, The Spanish-American Republics (Harper & Brothers, 1891); Municipalidad de la Ciudad de Mendoza; Los Andes; Getty Research Institute. Autor de la ilustración: Thure de Thulstrup. Obra reproducida mediante grabado en madera, no fotografía.

¡MENDOZA BAJO FUEGO! EL PALACIO DEL GOBERNADOR ACRIBILLADO A BALAZOS EN LA SANGRIENTA REVOLUCIÓN DE 1905


¡Una estremecedora fotografía histórica, reproducida hace 120 años, nos abre las puertas de uno de los escenarios más violentos de la historia política mendocina! En 1906 se publicó esta extraordinaria imagen del interior de una habitación privada de la antigua Casa de Gobierno de Mendoza, devastada durante los sangrientos enfrentamientos de la Revolución Radical del 4 de febrero de 1905. ¡La escena parece detenida en medio de una batalla! Las paredes presentan numerosas perforaciones atribuidas a impactos de bala, el cielo raso exhibe grandes desprendimientos, los muebles aparecen desplazados y el suelo está cubierto de escombros y fragmentos de mampostería. Todavía se distinguen antiguos sillones tapizados, un sofá, mesas con papeles, una lámpara de pared y un cuadro sobre las puertas que comunican con otra habitación. ¡PERO DETRÁS DE ESTA IMPRESIONANTE DESTRUCCIÓN SE ESCONDE UNA HISTORIA TODAVÍA MÁS DRAMÁTICA! Durante la madrugada del 4 de febrero de 1905, los revolucionarios radicales, encabezados en Mendoza por José Néstor Lencinas, se levantaron contra el gobierno provincial de Carlos Galigniana Segura y el régimen nacional presidido por Manuel Quintana. El movimiento formaba parte de una insurrección organizada por el radicalismo de Hipólito Yrigoyen contra el sistema político y las prácticas de fraude electoral. Los primeros disparos comenzaron alrededor de las 3:30 de la madrugada y rápidamente los combates se extendieron por las plazas San Martín y Montevideo —actual Plaza España—, los cuarteles y las inmediaciones de la antigua Casa de Gobierno, ubicada al sudeste de la Plaza Independencia. ¡LOS REVOLUCIONARIOS LLEGARON A TOMAR EL EDIFICIO Y CAPTURAR AL PROPIO GOBERNADOR! La violencia alcanzó proporciones extraordinarias: una investigación del historiador Andrés Abraham señala un saldo de más de cien muertos y doscientos heridos entre militares y civiles. Durante unas horas, Lencinas encabezó un gobierno revolucionario provisional, pero el avance de fuerzas nacionales terminó por frustrar el levantamiento. El dirigente escapó hacia Chile utilizando el Ferrocarril Trasandino y regresaría posteriormente a Mendoza. ¡Y AQUÍ RESIDE EL EXTRAORDINARIO VALOR DE ESTA FOTOGRAFÍA! Mientras los libros recuerdan a los protagonistas políticos, esta imagen conserva las huellas materiales de una ciudad sacudida por los cañones y los fusiles. Aquellas habitaciones, que alguna vez habían albergado reuniones y actividades gubernamentales, quedaron convertidas en silenciosos testimonios de una lucha que anticipó las grandes transformaciones de la democracia argentina. ¡UNA MENDOZA CONVERTIDA EN CAMPO DE BATALLA, INMORTALIZADA PARA SIEMPRE EN UNA FOTOGRAFÍA QUE SOBREVIVIÓ MÁS DE UN SIGLO! #MendozAntigua #MendozaHistórica #RevoluciónRadical #RevoluciónDe1905 #HistoriaDeMendoza #JoséNéstorLencinas #CasaDeGobierno #FotografíasHistóricas #MemoriaHistórica #Argentina1905 #OldMendoza #ArgentinaHistory #RadicalRevolution #HistoricPhotography #PoliticalHistory #VintageArgentina Fuente: Period Paper, Revista Electrónica de Fuentes y Archivos (2023); Gobierno de Mendoza, historia de la antigua Casa de Gobierno. Autor de la fotografía: no consignado en la reproducción histórica consultada.

¡LA POSADA PERDIDA ENTRE LOS GIGANTES DE LOS ANDES! PUNTA DE VACAS EN 1890, CUANDO CRUZAR LA CORDILLERA ERA UNA AVENTURA EXTREMA


¡Una extraordinaria ilustración publicada hace 135 años nos transporta a una Mendoza casi desconocida, cuando atravesar la Cordillera de los Andes significaba desafiar ríos torrentosos, caminos peligrosos y la inmensidad de las montañas! En 1891, el escritor y viajero Theodore Child publicó en Nueva York su libro The Spanish-American Republics, una fascinante crónica de sus recorridos por Sudamérica que incluía este magnífico grabado titulado «The Inn at Punta de las Vacas», es decir, «La posada de Punta de Vacas». ¡La escena constituye un extraordinario testimonio de la vida cordillerana del siglo XIX! En primer plano aparece un viajero con sombrero, poncho y equipaje, mientras detrás se extiende una construcción de techos bajos, rodeada de muros de piedra, animales y otras figuras humanas. Situada en el actual departamento de Las Heras, cerca de la confluencia de los ríos de las Vacas y Mendoza, Punta de Vacas era una parada estratégica de la antigua ruta que comunicaba Mendoza con Chile. ¡Pero detrás de esta imagen se esconde una historia todavía más sorprendente! En enero de 1890, Theodore Child atravesó aquella región y dejó un relato extraordinario: después de enfrentar peligrosos torrentes junto a los arrieros y sus mulas, llegó a un campamento ferroviario donde un ingeniero escocés lo recibió hospitalariamente. El hombre tenía como mascota un joven guanaco que caminaba libremente entre los trabajadores y agradeció especialmente un poco de whisky, considerado una verdadera rareza en aquel aislamiento. Al continuar su recorrido, Child describió la antigua posta de Punta de Vacas como un lugar de condiciones muy precarias, rodeado de restos de animales, huesos y envases abandonados. ¡Aquella era la dura realidad del tránsito cordillerano! El Ferrocarril Trasandino todavía estaba en construcción: sus vías alcanzarían Uspallata en 1891, Punta de Vacas en 1893 y la conexión internacional entre Mendoza y Los Andes se inauguraría el 5 de abril de 1910. ¡Y existe otro detalle fascinante! Más de medio siglo antes de publicarse este grabado, el célebre pintor alemán Mauricio Rugendas ya había inmortalizado Punta de las Vacas en un óleo fechado en 1838. Dos artistas, épocas diferentes y un mismo escenario de la historia mendocina. Hoy, esta ilustración nos permite redescubrir un mundo de arrieros, viajeros, animales de carga y refugios de montaña, cuando cada travesía hacia Chile podía convertirse en una verdadera odisea. ¡Una joya documental que rescata la memoria de aquellos caminos que unieron a dos naciones a través de la cordillera! Fuente: Theodore Child, The Spanish-American Republics, Harper & Brothers, 1891, páginas 41-44 y 53-54; Museo Virtual de Godoy Cruz; Academia Nacional de la Historia; Period Paper. Autor de la imagen: grabado con firma visible «W. A. Rogers», atribuible al ilustrador estadounidense William Allen Rogers. Publicado en la obra de Theodore Child en 1891. Se trata de un grabado en madera, no de una fotografía. #MendozAntigua #PuntaDeVacas #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #CordilleraDeLosAndes #FerrocarrilTrasandino #Arrieros #PatrimonioHistorico #ArgentinaYChile #MendozaHistory #AndesMountains #HistoricEngraving #TransAndeanRailway #HistoricArgentina #HistoryOfChile

viernes, 9 de octubre de 2026

¡LOS ROSTROS CONTRA EL OLVIDO: LA EXTRAORDINARIA FOTOGRAFÍA QUE REVELA LA MENDOZA DE HACE MÁS DE UN SIGLO!


¡Una fascinante fotografía rescatada del pasado nos transporta a una Mendoza desconocida, donde rostros de  personas quedaron inmortalizadas en una escena que ha sobrevivido al paso de las generaciones! Esta auténtica joya documental, fechada por los especialistas entre 1860 y 1910, constituye un extraordinario testimonio de la vida social y de las costumbres fotográficas de nuestra provincia durante las últimas décadas del siglo XIX y los comienzos del XX. La imagen presenta una reunión al aire libre, rodeada de frondosos árboles y vegetación. Dos hombres permanecen de pie a los extremos, mientras otras tres personas aparecen sentadas. Los sombreros, las chaquetas, los vestidos oscuros y la cuidadosa disposición de los retratados revelan la importancia que tenía posar frente a una cámara. ¡PERO LO MÁS SORPRENDENTE ES QUE ESTA PEQUEÑA FOTOGRAFÍA DE APENAS 11,5 POR 16,8 CENTÍMETROS LOGRÓ CONSERVAR UN INSTANTE DE LA MENDOZA QUE YA DESAPARECIÓ! El documento pertenece al formato conocido como «portrait cabinet», una modalidad de retrato muy difundida durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando las fotografías comenzaron a circular como recuerdos personales y familiares. Estas imágenes podían conservarse en álbumes, intercambiarse entre allegados y convertirse en valiosos testimonios de distintas generaciones. La fotografía integra actualmente la colección histórica del Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino (CIFHA), institución que impulsó importantes trabajos de conservación y catalogación de este patrimonio. Su registro identifica como productor a la Compañía Oriental de Dibujos, aunque las identidades de los retratados y la fecha exacta de la toma permanecen sin precisar. ¡Y AHÍ RESIDE PARTE DE SU ENORME MISTERIO! ¿Quiénes fueron estas personas? ¿En qué lugar de Mendoza se reunieron? ¿Qué acontecimiento quisieron conservar para siempre? Más de un siglo después, sus rostros continúan mirando hacia nosotros, recordándonos que la historia también está formada por personas anónimas, reuniones cotidianas y pequeños momentos que una cámara consiguió salvar del olvido. ¡Una imagen diminuta, una historia inmensa y cinco protagonistas que todavía esperan recuperar sus nombres! #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #FotografiasAntiguas #MendozaHistorica #MemoriaFotografica #SigloXIX #PatrimonioHistorico #ArgentinaAntigua #HistoriaArgentina #OldMendoza #VintagePhotography #HistoricalPhotography #ArgentineHistory #PhotoHistory #CulturalHeritage #HistoricPortraits Fuente: Fundación Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino (CIFHA), colección Carte de Visite y Portrait Cabinet, Foto 137, código AR-CIFHA-CDV-AS-4-137. Datación archivística: 1860–1910. Autoría consignada: Compañía Oriental de Dibujos (productor registrado; fotógrafo individual sin identificar).

1901 - ¡MENDOZA HACE 125 AÑOS: LA EXTRAORDINARIA AVENIDA SAN MARTÍN QUE RESURGE DE LAS SOMBRAS DEL PASADO!


¡Una impresionante imagen histórica nos transporta a los comienzos del siglo XX, cuando la avenida San Martín era el corazón de una Mendoza que avanzaba hacia la modernidad! Esta auténtica joya documental, conservada en una impresión fotomecánica original de 1901, nos permite contemplar una escena extraordinaria: enormes árboles alineados a ambos lados de la avenida, extensas veredas, antiguas construcciones comerciales, peatones y caballos que formaban parte del paisaje cotidiano. La fecha de 1901 corresponde a la impresión histórica, aunque la toma fotográfica pudo haberse realizado anteriormente. ¡PERO DETRÁS DE ESTA APARENTE TRANQUILIDAD SE ESCONDE UNA HISTORIA FASCINANTE! Después del devastador terremoto del 20 de marzo de 1861, que destruyó gran parte de Mendoza, la antigua calle San Nicolás adquirió una importancia fundamental al convertirse en el eje que vinculaba la Ciudad Vieja con la Ciudad Nueva. En 1883, sus distintos tramos fueron unificados bajo la denominación de avenida San Martín, en homenaje al Libertador. Su ensanchamiento, la plantación de árboles y la expansión de los establecimientos comerciales transformaron aquella arteria en uno de los grandes símbolos del progreso mendocino. ¡Y LOS CAMBIOS FUERON EXTRAORDINARIOS! El 6 de abril de 1885 comenzó a funcionar el tranvía de tracción animal, que recorría parte de la avenida, mientras que al día siguiente, el 7 de abril, la llegada del ferrocarril a Mendoza marcó un acontecimiento decisivo para las comunicaciones y la economía provincial. La creciente vitivinicultura, el comercio y la inmigración impulsaban una ciudad que comenzaba a adquirir una nueva identidad urbana. Todavía faltaban años para que los tranvías eléctricos, inaugurados en octubre de 1912, transformaran definitivamente su circulación. ¡ESTA IMAGEN ES MUCHO MÁS QUE UNA ANTIGUA FOTOGRAFÍA: ES EL TESTIMONIO DE UNA MENDOZA QUE RESURGÍA DE SUS RUINAS Y CONSTRUÍA SU FUTURO! Aquellas fachadas, los árboles, los animales y los mendocinos que aparecen retratados forman parte de una historia que hoy vuelve a cobrar vida. ¡Una avenida que atravesó generaciones, conservó recuerdos y se convirtió en uno de los mayores emblemas de nuestra ciudad! #MendozAntigua #MendozaArgentina #AvenidaSanMartin #Mendoza1901 #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #FotografiasAntiguas #PatrimonioHistorico #MemoriaMendocina #CiudadDeMendoza #OldMendoza #HistoricMendoza #VintagePhotography #ArgentinaHistory #HistoricStreets #ThenAndNow Fuentes: Period Paper, impresión original de 1901; Dirección General de Escuelas de Mendoza, Historia de Mendoza; Universidad de Mendoza, Temas del territorio y la cultura arquitectónica y urbana (2020); Los Andes, historia de la avenida San Martín e historia del tranvía mendocino.

miércoles, 7 de octubre de 2026

2 DE DICIEMBRE DE 1897 — EL ACONCAGUA ANTES DEL CRISTO REDENTOR: LA CORDILLERA MENDOCINA INMORTALIZADA DESDE LA CUMBRE DE USPALLATA


El 2 de diciembre de 1897, en lo más alto de la cordillera entre Mendoza y Chile, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli apuntó su cámara hacia uno de los paisajes más extraordinarios de los Andes y conservó para siempre una visión del Aconcagua de hace casi 130 años. La fotografía original está catalogada por la ETH-Bibliothek de Zúrich como “Aconcagua, von der Cumbre de Uspallata”, es decir, “Aconcagua, desde la Cumbre de Uspallata”, con el número ETH-Bibliothek_Dia_247-01269. La inscripción manuscrita que todavía puede leerse en la franja inferior de la propia placa confirma los datos fundamentales: “Aconcagua, v. d. Cumbre de Uspallata”, seguida por “phot. Dr. Leo Wehrli, 2.XII.97” y la referencia a la posterior coloración realizada por M. Wehrli-Frey. La escena muestra un profundo corredor cordillerano encerrado entre enormes laderas, crestas rocosas y extensos neveros que descienden irregularmente hacia el fondo del valle, mientras el macizo del Aconcagua domina la distancia. Pero existe un detalle fundamental para interpretar correctamente estos colores: no estamos ante una fotografía originalmente tomada en color en 1897. La pieza conservada es una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 × 10 centímetros y fue coloreada en 1924 por Margrit Wehrli-Frey, esposa del fotógrafo; por eso los azules del cielo, los verdes del fondo del valle, los tonos ocres de las montañas y el blanco de las nieves corresponden a una delicada intervención cromática realizada 27 años después de la toma. El contexto histórico hace que la imagen sea todavía más extraordinaria. Wehrli había llegado a la Argentina en 1896 para trabajar como geólogo de la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata. En noviembre de 1897 inició una nueva campaña científica: salió de La Plata el día 24 rumbo a Chile pasando por Mendoza y Uspallata; su propio informe publicado posteriormente cuenta que permaneció en Mendoza hasta la mañana del 1 de diciembre y que llegó a Santiago al anochecer del día 2. Por lo tanto, esta fotografía fechada exactamente el 2 de diciembre fue realizada durante aquella histórica travesía de la cordillera. Además, la expresión “Cumbre de Uspallata” no debe interpretarse como una montaña situada junto a la actual villa de Uspallata: era una denominación histórica del Paso de Uspallata o Paso de la Cumbre, el antiguo cruce internacional donde años después se levantaría el Cristo Redentor de los Andes. Cuando Wehrli tomó esta fotografía, el monumento todavía no existía: sería inaugurado recién el 13 de marzo de 1904. La imagen pertenece así a una cordillera anterior al Cristo Redentor y anterior también a la terminación del Ferrocarril Trasandino, que comenzaría a comunicar plenamente Mendoza y Chile en 1910. Existe incluso otra coincidencia formidable: 1897 fue también el año de la primera ascensión registrada a la cima del Aconcagua, alcanzada por el guía suizo Matthias Zurbriggen el 14 de enero. Wehrli fotografió entonces al gigante mendocino apenas unos meses después de aquella conquista que marcó la historia mundial del montañismo. Más de un siglo después, esta pequeña placa de vidrio nos devuelve una Alta Montaña casi intacta, sin rutas modernas, túneles ni infraestructura turística: solamente roca, nieve, silencio y una cámara científica enfrentada a la inmensidad de los Andes. Para ampliar el registro visual también localizamos en Wikimedia Commons la colección de Leo Wehrli sobre Argentina, con centenares de imágenes históricas, y dentro de la colección cordillerana aparece otra fotografía suya titulada “Cristo Redentor, Cumbre de Uspallata”, mientras Memoria Chilena conserva imágenes posteriores del mismo Paso de la Cumbre que permiten comparar cómo fue transformándose aquel histórico corredor internacional. #MendozAntigua #Mendoza #Aconcagua #Uspallata #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #FotografíaHistórica #LeoWehrli #PasoDeLaCumbre #CristoRedentor #Andes #HistoriaArgentina #HistoricPhotography #Aconcagua #UspallataPass #AndesMountains #MendozaHistory #ArgentinaHistory #MountainHistory Fuente principal y crédito fotográfico: ETH-Bibliothek, Bildarchiv, ETH-Bibliothek_Dia_247-01269; fotografía de Leo Wehrli, 2 de diciembre de 1897; coloración de Margrit Wehrli-Frey, Zúrich, 1924; soporte: diapositiva de vidrio de 8,5 × 10 cm; licencia de la digitalización publicada: CC BY-SA 4.0. Contexto histórico contrastado con el informe original de Leo Wehrli en la Revista del Museo de La Plata, investigaciones de UBA-CONICET sobre las campañas geológicas de 1897, Instituto Geográfico Nacional y Gobierno de Mendoza.

1904: CUANDO LOS CAÑAVERALES ESCUCHARON LA VOZ OBRERA — VILLARPANDO FRENTE A LOS TRABAJADORES DE TUCUMÁN


Esta extraordinaria fotografía no representa una reunión rural cualquiera: registra uno de los momentos más tempranos y mejor documentados de la organización de los trabajadores azucareros tucumanos. Fue tomada en Los Garcías, departamento Cruz Alta, el jueves 4 de agosto de 1904, durante una asamblea convocada por el Centro de Los Garcías de la Unión General de Trabajadores. Dos días antes, Manuel F. Villarpando, delegado inspector de la UGT, había firmado una invitación llamando a socios y adherentes a reunirse a la una de la tarde en la casa de Pedro Pérez para decidir qué actitud adoptar ante el incumplimiento de los acuerdos alcanzados con los propietarios de ingenios y discutir la eventual intervención del dirigente obrero Adrián Patroni. En medio de aquel escenario apareció Juan Bialet Massé, enviado por el Gobierno nacional para estudiar las condiciones de vida y de trabajo en el interior argentino. Su testimonio permite reconstruir la escena con una precisión excepcional: el encuentro se desarrolló en un patio rodeado por tres ranchos y junto al camino que pasaba frente al ingenio Paraíso; Bialet calculó la presencia de hasta 250 hombres, además de 22 mujeres y unos diez o doce muchachos. En el centro estaba Villarpando, tipógrafo, militante del movimiento socialista tucumano y figura destacada de la movilización azucarera de 1904. Ante los trabajadores habló de organización, solidaridad, participación en las reuniones, mejores salarios y reducción de la jornada laboral. Bialet observó que el conflicto inmediato tenía relación con retrasos en los pagos y con el incumplimiento del compromiso de abonar los jornales en dinero, mientras algunos establecimientos sí habían pagado puntualmente en billetes nacionales. La imagen adquiere todavía mayor valor porque sabemos quién accionó la cámara: el propio Bialet Massé escribió después de describir la reunión que él había tomado la instantánea que acompañaba su informe. En la edición de su monumental Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República la fotografía quedó identificada con el contundente epígrafe “El compañero Villarpando dando una conferencia en Los Garcías”. Aquella reunión se produjo en plena agitación de 1904, cuando la protesta iniciada entre trabajadores de los ingenios de Cruz Alta se extendió por la zona azucarera tucumana y fortaleció una red de centros obreros vinculados con la UGT. Investigaciones históricas recientes consideran ese proceso la primera gran huelga del proletariado azucarero tucumano y señalan a Manuel Villarpando como uno de sus principales dirigentes junto con Adrián Patroni. Más de 120 años después, aquellos hombres, mujeres y niños reunidos entre ranchos y cañaverales permanecen inmóviles en la fotografía, pero la escena conserva toda su fuerza: frente a una de las industrias más poderosas de la Argentina de comienzos del siglo XX, los trabajadores empezaban a descubrir que reunirse, debatir y organizarse también podía convertirse en una forma de poder. Fuente: Juan Bialet Massé, Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República, tomo II, 1904; Biblioteca del Ministerio de Trabajo; Proyecto Bialet; estudios de Hebe Vessuri, Santiago Bilbao, Florencia Gutiérrez y Lucía Santos Lepera. La convocatoria fue fechada el 2 de agosto y la reunión se realizó el 4 de agosto de 1904. Autor de la fotografía: Juan Bialet Massé, 1904.  #Tucumán #HistoriaArgentina #BialetMassé #ManuelVillarpando #LosGarcías #CruzAlta #TrabajadoresAzucareros #HistoriaDelTrabajo #MovimientoObrero #IndustriaAzucarera #HuelgaDe1904 #MemoriaHistórica #FotografíaHistórica #Argentina1904 #SugarWorkers #LaborHistory #ArgentineHistory #TucumanHistory #WorkingClassHistory #HistoricPhotography

1904 — LAS DOS LAVANDERAS MÁS VIEJAS DE SAN LUIS: LOS ROSTROS DE UN OFICIO DURO QUE LA HISTORIA CASI DEJÓ EN EL OLVIDO


En 1904, dos mujeres puntanas quedaron inmortalizadas en una de las fotografías sociales más conmovedoras de comienzos del siglo XX. La imagen no es una escena anónima ni una fotografía costumbrista sin contexto: apareció en el monumental Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República, elaborado por Juan Bialet Massé por encargo del ministro del Interior Joaquín V. González durante la presidencia de Julio Argentino Roca. En el índice original fue registrada con un título extraordinariamente directo: “San Luis.—Las dos lavanderas más viejas del pueblo”. Más de 120 años después, aquellas mujeres continúan mirándonos desde un paisaje de árboles, tierra y modestia, convertidas sin proponérselo en protagonistas de la historia del trabajo argentino. La fuerza de la fotografía aumenta cuando se lee lo que Bialet Massé observó personalmente en San Luis. Señaló que el trabajo femenino estaba mal remunerado y visitó a lavanderas y planchadoras para conocer sus condiciones de vida. Describió un oficio realizado con recursos mínimos: una batea colocada bajo un árbol o unas ramas, latas reutilizadas para hervir la ropa sobre un fogón formado por unas pocas piedras y una sencilla mesa de álamo. La ropa se tendía incluso sobre los cercos, cuyas espinas podían agujerearla o desgarrarla. Muchas de aquellas trabajadoras eran mujeres criollas que vivían en ranchos humildes, generalmente con pequeñas parcelas de terreno; quienes alquilaban podían pagar entre tres y cinco pesos mensuales. Por el lavado recibían aproximadamente entre 1,20 y 1,30 pesos la docena, sin que se les proporcionaran los elementos necesarios para realizar la tarea. Aquella economía doméstica, invisible para gran parte de la sociedad, sostenía hogares enteros a fuerza de agua, fuego, jabón, frío, calor y horas interminables de trabajo. La fotografía formó parte del conjunto de imágenes incorporado al segundo recorrido de Bialet Massé en 1904, un registro excepcional que documentó trabajadores, talleres, ferrocarriles, bodegas, ingenios y actividades productivas de distintas provincias. El mismo corpus conserva otra escena puntana titulada “Taller de lavado. San Luis”, donde puede apreciarse la extraordinaria precariedad de aquellos espacios de trabajo. El valor de estas imágenes trasciende ampliamente lo fotográfico: son testimonios directos de mujeres cuyos nombres quizá nunca llegaron a los grandes libros de historia, pero cuyo esfuerzo cotidiano formó parte de la construcción económica y social de la Argentina. Hoy, aquellas “dos lavanderas más viejas del pueblo” vuelven a ocupar el lugar que les corresponde: frente a nuestros ojos y dentro de nuestra memoria colectiva. Fuente: Juan Bialet Massé, Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República, 1904; Proyecto Bialet y Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fotografía: Rosich (S. C. Rosich).  #SanLuis #HistoriaArgentina #Lavanderas #MujeresTrabajadoras #JuanBialetMassé #FotografíaAntigua #Argentina1904 #MemoriaHistórica #HistoriaSocial #PatrimonioFotográfico #Trabajadoras #HistoriaDelTrabajo #OldArgentina #HistoricPhotography #WorkingWomen #LaundryWorkers #ArgentineHistory #SocialHistory #WomenAtWork #HistoricalMemory

martes, 6 de octubre de 2026

1880 - MENDOZA DESPUÉS DEL FIN: LAS RUINAS DEL TEMPLO QUE VIERON DESAPARECER UNA CIUDAD


Hacia 1880, casi dos décadas después de la catástrofe que transformó para siempre a Mendoza, la cámara del fotógrafo portugués José Christiano de Freitas Henriques Junior dejó registrado uno de los testimonios visuales más impresionantes de la antigua ciudad: las ruinas de la Iglesia de San Francisco, el monumental templo levantado originalmente por la Compañía de Jesús junto a la vieja Plaza Mayor. La imagen resulta estremecedora: enormes pilares mutilados, restos de bóvedas, muros abiertos al cielo, bloques de mampostería esparcidos por el terreno y varias personas diminutas frente a una arquitectura que todavía conservaba la escala de su antigua grandeza. Una precisión importante permite actualizar la datación tradicional de esta fotografía: aunque numerosas reproducciones la sitúan hacia 1884, investigaciones históricas identifican en el Archivo Histórico de Mendoza una Serie Christiano Junior fechada en 1880, que incluye la vista de las ruinas de la fachada de la iglesia y el colegio. Además, está documentado que Christiano Junior llegó a Mendoza en marzo de 1880 y que en julio de ese mismo año ya ofrecía públicamente “vistas de las ruinas”, por lo que alrededor de 1880 constituye hoy una datación mucho más sólida para este registro. La historia del lugar se remontaba mucho más atrás. Los jesuitas se establecieron en Mendoza en 1608; en 1609 comenzó a funcionar la enseñanza de primeras letras y en 1616 la residencia alcanzó categoría de Colegio de la Inmaculada Concepción. Entre 1636 y 1640 levantaron un primer templo, destruido por la gran inundación de 1716. Sobre aquel espacio comenzó entonces una construcción mucho más ambiciosa: entre 1716 y 1731 surgieron el nuevo colegio y la gran iglesia de la Inmaculada Concepción, edificados con ladrillo y mortero de cal, con tres naves, bóvedas, crucero y una gran cúpula que convirtió al conjunto en una de las obras arquitectónicas más importantes de la Mendoza colonial. Cuando Carlos III expulsó a la Compañía de Jesús de los dominios españoles en 1767, el complejo quedó bajo la administración de Temporalidades. El fuerte terremoto de Santa Rita del 22 de mayo de 1782 dañó severamente el templo y llegó a discutirse incluso su demolición. Los franciscanos recibieron finalmente el conjunto hacia 1798 y realizaron importantes reparaciones, especialmente en su fachada, iniciándose así la etapa que terminó dando al edificio el nombre con el que atravesaría el siglo XIX: San Francisco. Existe además una particularidad histórica pocas veces recordada: aunque Cuyo fue incorporado políticamente al Virreinato del Río de la Plata en 1776, Mendoza continuó dependiendo eclesiásticamente del Obispado de Santiago de Chile hasta la reorganización iniciada en 1806. Durante la época sanmartiniana el templo quedó íntimamente ligado a la memoria del Ejército de los Andes y llegó a custodiar reliquias fundamentales, entre ellas la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, la Bandera del Ejército y el bastón de mando entregado por San Martín a los franciscanos. Todo terminó violentamente la noche del 20 de marzo de 1861. A las 20:36, el terremoto más devastador de la historia mendocina arrasó la antigua capital; el INPRES señala que la destrucción fue prácticamente total y que las víctimas representaron alrededor de un tercio de la población. El templo de San Francisco se desplomó, aunque grandes sectores de sus muros, pilares y fachada permanecieron en pie como gigantescas cicatrices de aquella tragedia. Cuando Christiano Junior llegó diecinueve años después, la nueva Mendoza ya crecía hacia el oeste, pero en la antigua ciudad los escombros seguían hablando. Su cámara no fotografió simplemente un edificio destruido: registró la frontera física entre dos épocas, la Mendoza colonial desaparecida y la ciudad moderna nacida después del terremoto. Aquellos restos fueron preservados y hoy las Ruinas de San Francisco, ubicadas junto a la plaza Pedro del Castillo, son consideradas el único testimonio arquitectónico visible que permanece de la antigua ciudad anterior al gran sismo y fueron reconocidas oficialmente como Monumento Histórico Nacional. Más de un siglo y medio después, estas piedras continúan siendo uno de los documentos más poderosos de la memoria mendocina: el lugar donde una ciudad terminó y otra comenzó. Fuentes: Silvia A. Cirvini (CONICET, Hispania Sacra); Comisión Nacional de Monumentos; Municipalidad de la Ciudad de Mendoza; INPRES; Archivo Histórico del Arzobispado de Mendoza; Abel Alexander y Archivo General de la Nación. Estas investigaciones permiten reconstruir la historia del antiguo templo jesuita, su paso a los franciscanos, los terremotos de 1782 y 1861 y la presencia de Christiano Junior en Mendoza. Fotografía: José Christiano de Freitas Henriques Junior, Ruinas de la antigua Iglesia de San Francisco, ex templo de la Compañía de Jesús, Mendoza, hacia 1880. Esta datación está respaldada por la identificación de la “Serie Christiano Junior (1880), Colección Gómez”, conservada en el Archivo Histórico de Mendoza, y resulta más consistente que la atribución posterior de “ca. 1884”.
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1891 - LA NOCHE EN QUE MENDOZA DESAPARECIÓ: SAN FRANCISCO, LAS RUINAS QUE SOBREVIVIERON AL TERREMOTO Y AL NACIMIENTO DE UNA NUEVA CIUDAD


En 1891, treinta años después de la catástrofe que cambió para siempre la historia de Mendoza, una cámara registró esta extraordinaria escena frente a las Ruinas de San Francisco: un elegante carruaje, jinetes, transeúntes y, detrás de ellos, los gigantescos fragmentos del antiguo templo elevándose todavía sobre el corazón de la ciudad destruida. Aquellos muros eran las cicatrices visibles de la noche del 20 de marzo de 1861, cuando a las 20:36 un terremoto de intensidad IX en la escala Mercalli arrasó prácticamente la antigua capital mendocina. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica lo considera el terremoto porcentualmente más destructivo de la historia argentina y uno de los grandes desastres sísmicos del siglo XIX: las cifras de víctimas varían según las fuentes históricas, pero la documentación provincial registra 4.247 muertos y alrededor de un millar de heridos, mientras otros cálculos históricos elevaron considerablemente aquella cifra. Después de los derrumbes llegaron los incendios provocados por lámparas y elementos de iluminación encendidos, el desborde de aguas y acequias, el hambre, los saqueos y una desesperada carrera por rescatar sobrevivientes enterrados bajo adobe, ladrillos y vigas. En medio del desastre sobresalieron figuras como el coronel Juan de Dios Videla y el joven Manuel José Olascoaga, quien había perdido a sus propios familiares y aun así colaboró en la organización del auxilio, el restablecimiento del orden y un improvisado servicio postal desde el cual partieron mensajes hacia Buenos Aires, San Juan y Chile solicitando ayuda. Desde el otro lado de la Cordillera también llegaron socorros; está documentada, entre otras actuaciones, la del médico chileno Wenceslao Díaz, que acudió a asistir a las víctimas. Pero el terremoto no solamente destruyó edificios: obligó a imaginar otra Mendoza. Después de intensos debates sobre si reconstruir sobre las mismas ruinas o trasladar el núcleo urbano, se impuso la creación de una nueva ciudad aproximadamente un kilómetro hacia el sudoeste, sobre terrenos de la antigua Hacienda de San Nicolás. El agrimensor e ingeniero Julio Gerónimo Balloffet intervino decisivamente en su trazado, concebido con amplias calles, grandes espacios abiertos y cinco plazas articuladas alrededor de la actual Plaza Independencia; sus planos estuvieron además entre los primeros del medio mendocino en incorporar el sistema métrico decimal, cuando todavía persistían medidas tradicionales como la vara. Mientras nacía esa nueva Mendoza, la vieja ciudad quedó marcada por sus ruinas, y ninguna resultó tan poderosa como la de San Francisco. Su historia comenzaba mucho antes del terremoto: los jesuitas se habían establecido en Mendoza en 1608 y el gran templo que vemos destruido en la fotografía fue levantado durante la primera mitad del siglo XVIII, entre 1716 y 1731, consagrado a la Inmaculada Concepción y vinculado al colegio de la Compañía de Jesús. Tenía tres naves abovedadas, crucero, cúpula, presbiterio y coro. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el complejo atravesó diferentes usos hasta que fue entregado definitivamente a los franciscanos hacia 1798; por eso debe corregirse la idea de que ya pertenecía a esa orden en 1788. El edificio había sufrido graves daños durante el terremoto de Santa Rita de 1782 y posteriormente fue reparado, pero nada pudo resistir la violencia de 1861. Aquel lugar estaba además unido profundamente a la epopeya sanmartiniana: allí se bendijo y juró por primera vez la Bandera del Ejército de los Andes y una de sus capillas estuvo vinculada al culto de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo. En 1941 las ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional y hoy, en Ituzaingó y Beltrán, junto a la Plaza Pedro del Castillo, constituyen los únicos grandes restos visibles en pie de aquella Mendoza colonial desaparecida. La fotografía de 1891 resulta así mucho más que una postal antigua: mientras los caballos, el carruaje y los hombres continúan su camino delante de los muros quebrados, la imagen captura dos ciudades al mismo tiempo, la Mendoza colonial que había quedado sepultada en 1861 y la nueva Mendoza que avanzaba hacia el siglo XX. Es la extraordinaria fotografía de una ciudad que perdió su centro, enterró a miles de sus habitantes y, literalmente, tuvo que volver a levantarse desde los escombros. #Mendoza #MendozAntigua #MendozaAntigua #TerremotoDe1861 #RuinasDeSanFrancisco #ÁreaFundacional #HistoriaDeMendoza #PatrimonioMendocino #CiudadVieja #Jesuitas #SanFrancisco #ManuelOlascoaga #JulioBalloffet #MemoriaHistórica #FotografíaHistórica #ArgentinaAntigua #MendozaHistory #OldMendoza #MendozaEarthquake #SanFranciscoRuins #HistoricPhotography #ArgentineHistory #CulturalHeritage. FUENTES CONSULTADAS: INPRES; Comisión Nacional de Monumentos; Gobierno de Mendoza; Instituto Geográfico Nacional; Museo Histórico Nacional; investigaciones de Daniel Schávelzon y CONICET sobre el Área Fundacional; Academia Nacional de la Historia; y estudios de la UNCuyo sobre el terremoto de 1861, las Ruinas de San Francisco, Manuel Olascoaga, la ayuda chilena y la reconstrucción urbana de Mendoza. Fotografía: autor no identificado. Ruinas de San Francisco, Ciudad de Mendoza, 1891. Archivo General de la Nación, Departamento de Documentos Fotográficos, Caja 3039, inv. 410.

domingo, 4 de octubre de 2026

2 DE FEBRERO DE 1897 — LA LAGUNA QUE VENCIÓ AL TIEMPO: EL DÍA EN QUE LEO WEHRLI INMORTALIZÓ EL SOSNEADO ANTES DEL SIGLO XX


El 2 de febrero de 1897, cuando internarse en la cordillera mendocina significaba avanzar durante jornadas enteras a caballo o en mula por caminos apenas trazados, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli detuvo su marcha frente a un remoto espejo de agua del sur de Mendoza y realizó una fotografía que hoy constituye un documento excepcional: “Laguna del Sosneado”. La imagen no es una reconstrucción moderna. La ficha conservada por la ETH-Bibliothek de Zúrich fecha con precisión la toma aquel 2 de febrero y señala que fue realizada sobre una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros. Wehrli había llegado a la Argentina junto con el también geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt y ambos se incorporaron a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata. Durante el verano de 1897 emprendieron una formidable campaña científica por los Andes mendocinos y el territorio chileno vecino: partieron de Buenos Aires el 12 de enero, llegaron a San Rafael el día 19 y durante los meses siguientes estudiaron una cordillera que todavía guardaba enormes áreas escasamente documentadas por la ciencia. Parte del recorrido fue realizado junto al geólogo alemán Rudolf Hauthal. Aquella expedición llegó a movilizar alrededor de 80 animales y, apenas cuatro días después de que Wehrli fotografiara la laguna, el 6 de febrero, estableció uno de sus primeros campamentos en el arroyo La Manga para continuar remontando el valle del Atuel, atravesar el peligroso arroyo de Las Lágrimas y avanzar hacia las nacientes del Tordillo y los pasos cordilleranos. El objetivo iba mucho más allá de obtener imágenes: aquellos hombres levantaron observaciones geológicas, estratigráficas, tectónicas y paleontológicas que luego contribuirían al conocimiento científico de los Andes y a la elaboración de perfiles transversales de la cordillera argentino-chilena. Pero la historia de esta fotografía todavía guardaba una segunda vida. Cuarenta y dos años después de la toma original, en 1939, Margrit Wehrli-Frey coloreó a mano la diapositiva, otorgándole los delicados tonos celestes, verdes y ocres que observamos en la copia conservada actualmente. Por eso es importante hacer una precisión: estamos contemplando una escena auténticamente fotografiada en 1897, pero su coloración pertenece a 1939. Incluso la inscripción manuscrita que aparece en la parte inferior de la placa conserva ambas historias: la autoría fotográfica de Leo Wehrli y la posterior intervención cromática de M. Wehrli-Frey en Zúrich. La pieza permanece en el Bildarchiv de la ETH-Bibliothek con el número de inventario Dia_247-00295 y ha sido digitalizada en alta resolución, permitiendo que aquel instante capturado hace más de un siglo regrese hoy a Mendoza prácticamente desde el otro lado del mundo. Actualmente, la denominación más habitual es Laguna El Sosneado y el sitio continúa formando parte de uno de los grandes paisajes cordilleranos asociados al valle superior del río Atuel; el organismo oficial de turismo de San Rafael la incluye entre los atractivos de El Sosneado, una región de lagunas, volcanes, aguas termales y caminos de alta montaña. Sin embargo, ninguna descripción moderna consigue reemplazar el valor de esta pequeña placa de vidrio: frente al objetivo de Wehrli aparece una Mendoza anterior a los automóviles, al turismo masivo y a las grandes rutas cordilleranas, cuando alcanzar estos parajes constituía una verdadera expedición. Más que una fotografía de una laguna, es una ventana abierta hacia la cordillera mendocina de 1897, un paisaje que quedó detenido en el tiempo y que, gracias al extraordinario archivo de la ETH de Zúrich, vuelve a mirarnos 129 años después. Fuentes: ETH-Bibliothek / ETH Zürich, fotografía “Laguna del Sosneado”, Leo Wehrli, 2 de febrero de 1897, coloreada por Margrit Wehrli-Frey en 1939; CONICET–UBA–IANIGLA, estudios sobre la expedición de Wehrli, Burckhardt y Hauthal; Museo de La Plata, informes geológicos de la campaña andina de 1897; y Turismo Oficial de San Rafael, información sobre El Sosneado. #MendozAntigua #Mendoza #ElSosneado #LagunaElSosneado #LagunaDelSosneado #SanRafael #HistoriaDeMendoza #LeoWehrli #FotografiaHistorica #MendozaAntigua #CordilleraDeLosAndes #AndesMendocinos #ArchivoHistorico #ArgentinaAntigua #MemoriaHistorica #OldMendoza #HistoricMendoza #ElSosneadoLagoon #LeoWehrli #HistoricalPhotography #AndesMountains #ArgentinaHistory #VintageArgentina #HistoryPhotography

sábado, 3 de octubre de 2026

1897: EL AGUA QUEBRÓ EL FERROCARRIL DE SAN MARTÍN — LA EXTRAORDINARIA ESCENA QUE LEO WEHRLI CONGELÓ EN VIDRIO — MENDOZA


En algún momento de 1897, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli apuntó su cámara hacia una escena excepcional del Este mendocino: un grupo de hombres y mujeres avanzaba junto a una pequeña vagoneta sobre las vías mientras, a pocos metros, una enorme extensión de agua ocupaba los terrenos laterales del ferrocarril. La fotografía sobrevivió hasta nuestros días y se conserva en la ETH-Bibliothek de Zúrich con el título original alemán “Dammbruch San Martin, Mendoza, Rollwagen”. La descripción archivística es todavía más directa: “Rollwagen auf Schienen, Personen, Wasser”, es decir, una vagoneta sobre rieles, personas y agua. Pero existe una precisión histórica importante que permite interpretar mejor la imagen: aunque “Dammbruch” puede traducirse como “rotura de dique”, otra fotografía de Wehrli vinculada al mismo episodio lleva expresamente el título “San Martin, Eisenbahn-Dammbruch, Arbeiter”, literalmente “San Martín, rotura del terraplén ferroviario, trabajadores”. Por ello, es más exacto hablar de la rotura de un terraplén o dique ferroviario en San Martín que imaginar un gran dique de irrigación con ese nombre. La escena muestra hasta qué punto el agua podía transformar en cuestión de horas una infraestructura vital para aquella Mendoza de fines del siglo XIX. Para entonces el ferrocarril que atravesaba San Martín formaba parte del Gran Oeste Argentino, empresa británica creada en 1887 que había adquirido las líneas del antiguo Ferrocarril Andino entre Villa Mercedes, Mendoza y San Juan. El tren había llegado al Este mendocino durante la gran expansión ferroviaria de 1884-1885 y, apenas una década después, ya era una pieza decisiva para trasladar pasajeros, mercaderías y la creciente producción agrícola y vitivinícola de la provincia. En ese contexto, una rotura del terraplén no era simplemente un desperfecto técnico: podía interrumpir uno de los grandes corredores que comunicaban Mendoza con San Luis y, a través de las conexiones ferroviarias, con Buenos Aires. La fotografía es además extraordinaria por su autor. Leo Wehrli había nacido en Aarau, Suiza, en 1870, se formó como geólogo en Zúrich y Berlín y llegó a la Argentina en 1896 para incorporarse a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata. Durante 1897 recorrió Mendoza junto con Carl E. Burckhardt y Rudolf Hauthal en una monumental campaña científica por los Andes argentino-chilenos; salieron de Buenos Aires el 12 de enero, pasaron por Mendoza y llegaron a San Rafael el 19, para internarse luego en la cordillera con una expedición que llegó a movilizar unos 80 animales. Sus fotografías, realizadas sobre pequeñas placas de vidrio, terminaron convirtiéndose en un registro irreemplazable de caminos, pueblos, ferrocarriles, trabajadores y paisajes mendocinos desaparecidos. La pieza que vemos mide apenas 8,5 por 10 centímetros y lleva el número de inventario ETH-Bibliothek_Dia_247-01064, pero lo más extraordinario es que Wehrli no tomó una sola fotografía del episodio. La ficha de la ETH fecha las imágenes en 1897, aunque no establece el día ni el mes ni atribuye una causa concreta a la rotura, por lo que cualquier explicación sobre una tormenta, crecida específica o víctimas necesitaría documentación adicional. Lo que sí quedó indiscutiblemente registrado es aquel instante extraordinario: agua donde debía haber tierra firme, hombres alrededor de una vagoneta, las vías convertidas en improvisada pasarela y el fotógrafo suizo observando una Mendoza que comenzaba a depender del ferrocarril para transformar su economía. Más de un siglo después, aquella diminuta placa de vidrio conserva el momento en que el agua desafió a uno de los grandes símbolos del progreso del siglo XIX y convirtió un tramo ferroviario de San Martín en una escena que parece detenida entre la emergencia, el trabajo y la historia. #MendozAntigua #Mendoza #SanMartín #SanMartinMendoza #HistoriaDeMendoza #Mendoza1897 #LeoWehrli #Ferrocarril #GranOesteArgentino #FerrocarrilAndino #HistoriaFerroviaria #FotografíaHistórica #PatrimonioMendocino #MemoriaMendocina #EsteMendocino #ArgentinaAntigua #OldMendoza #MendozaHistory #RailwayHistory #HistoricPhotography #ArgentineHistory #LeoWehrli #RailroadHistory #HistoricalArchives #1897s.  Fuentes consultadas: ETH-Bibliothek Zürich / Wikimedia Commons, fotografía de Leo Wehrli “Dammbruch San Martin, Mendoza, Rollwagen”, 1897, Dia 247-01064; Revista del Museo de La Plata, documentación original sobre la expedición científica de Wehrli de 1897; CONICET–UBA–IANIGLA–UTN, estudio “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos”; Mario Justo López (UBA), investigación sobre el Ferrocarril Gran Oeste Argentino; y Universidad Nacional de Cuyo, estudios sobre la expansión ferroviaria en Mendoza.

1897: A CABALLO CONTRA EL DIAMANTE, LA EXPEDICIÓN QUE SE INTERNÓ EN LOS ANDES MENDOCINOS


En 1897, cuando el ferrocarril todavía no había llegado a San Rafael y atravesar el sur mendocino significaba avanzar entre huellas, ríos y enormes extensiones casi sin infraestructura, el geólogo y explorador suizo Leo Wehrli realizó una fotografía extraordinaria: una caravana de jinetes y animales cruzando las aguas del río Diamante a la salida de San Rafael. La imagen se conserva actualmente en la ETH-Bibliothek de Zúrich bajo su título original alemán “Übergang Rio Diamante bei San Rafael, Mendoza”, traducible como “Cruce del río Diamante cerca de San Rafael, Mendoza”, y la propia ficha del archivo la describe como un “grupo de jinetes en el río” perteneciente a una expedición vinculada a los trabajos territoriales y fronterizos de aquellos años. Pero detrás de aquella escena aparentemente cotidiana existía una verdadera aventura científica. Wehrli y el también geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt habían llegado a la Argentina en 1896 para incorporarse a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata y, junto con el geólogo alemán Rudolf Hauthal durante parte del recorrido, emprendieron en el verano de 1897 una de las grandes campañas científicas por los Andes mendocinos. Partieron de Buenos Aires el 12 de enero, pasaron por Mendoza y llegaron a San Rafael el 19 de enero. Allí comenzaron preparativos que incluyeron alojamiento, provisiones, herrado de mulas y organización de una formidable tropa que llegó a reunir alrededor de 80 animales. El 1 de febrero la expedición finalmente se puso en marcha y una de sus primeras grandes barreras naturales fue precisamente el río Diamante: la fotografía de Wehrli inmortalizó aquel momento, con caballos, mulas y animales cargueros avanzando dentro del agua en una época en la que cruzar un río podía convertirse en una operación decisiva para continuar viaje. Desde allí marcharon hacia el valle del Atuel y el 6 de febrero instalaron su primer campamento cordillerano junto al arroyo La Manga; luego remontaron el Atuel, atravesaron el peligroso arroyo de las Lágrimas, alcanzaron el Cajón del Burro y continuaron por el alto río Grande y la cordillera argentino-chilena. La campaña se prolongó hasta el 17 de mayo y sus integrantes llegaron a cruzar cuatro veces la Cordillera de los Andes, levantando observaciones geológicas que más de un siglo después continúan siendo estudiadas por investigadores argentinos. La fotografía posee además un extraordinario valor material: la pieza conservada por la ETH-Bibliothek corresponde a una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros, identificada con el número ETH-Bibliothek_Dia_247-01090. Su pequeño soporte consiguió congelar una escena monumental de la historia sanrafaelina: hombres y animales enfrentando el Diamante cuando todavía faltaban seis años para que, en 1903, el ferrocarril transformara definitivamente las comunicaciones del departamento. Hoy podemos observar aquel cruce con una nitidez sorprendente y comprender que no estamos viendo solamente jinetes atravesando un río: estamos frente al instante en que ciencia, exploración, territorio y aventura avanzaban juntos hacia uno de los espacios menos conocidos de la Mendoza de fines del siglo XIX. #MendozAntigua #Mendoza #SanRafael #RioDiamante #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #LeoWehrli #CarlBurckhardt #RudolfHauthal #MuseoDeLaPlata #AndesMendocinos #FotografiaHistorica #HistoriaArgentina #PatrimonioHistorico #Exploradores #SanRafaelAntiguo #HistoricalMendoza #SanRafaelHistory #RioDiamante #HistoricalPhotography #AndesExpedition #ArgentineHistory #MendozaHistory #LeoWehrli #AndesMountains - Fuentes: ETH-Bibliothek / Wikimedia Commons, fotografía original “Übergang Rio Diamante bei San Rafael, Mendoza” (1897); CONICET, estudio “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos” (2020); Revista del Museo de La Plata, informe de Leo Wehrli sobre la expedición de 1897; Biblioteca Digital UNCUYO y Municipalidad de San Rafael, documentación histórica sobre la llegada del ferrocarril en 1903. Imagen original conservada por ETH-Bibliothek y disponible en Wikimedia Commons.


MALARGÜE 1897: LA MUJER INDÍGENA A CABALLO QUE EL TIEMPO NO PUDO BORRAR - MENDOZA


En 1897, cuando atravesar el sur mendocino significaba internarse por huellas, valles, ríos y pasos cordilleranos, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli detuvo su marcha en Malargüe y obtuvo una de las imágenes humanas más extraordinarias conservadas de aquella Mendoza de fines del siglo XIX. La fotografía llegó hasta nuestros días con su título histórico original en alemán: “Malargue, Indianerin zu Pferd, Schaf zum Schlachten verkaufend”, que puede traducirse como “Malargüe, mujer indígena a caballo, vendiendo una oveja para faenar”. La escena es excepcional: una mujer montada sobre un caballo blanco domina el centro de la composición mientras, a su alrededor, varias personas, animales y perros forman parte de una transacción ganadera cotidiana que, gracias a la cámara de Wehrli, terminó convertida en documento histórico. La ficha conservada por la ETH-Bibliothek de Zúrich fecha la toma en 1897, la identifica como una fotografía sobre diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros y la vincula con una “Expedition zur Grenzbereinigung”, es decir, una expedición relacionada con los trabajos y estudios desarrollados en torno a la frontera argentino-chilena. Wehrli había llegado a la Argentina en 1896 para incorporarse como geólogo a la Sección de Exploraciones Nacionales del Museo de La Plata y al año siguiente emprendió junto con Carl Emanuel Burckhardt y Rudolf Hauthal una enorme campaña científica por los Andes mendocinos. Partieron de Buenos Aires el 12 de enero de 1897, pasaron por Mendoza, llegaron a San Rafael el 19 de enero y, después de extensos preparativos, comenzaron en febrero una travesía que llegó a movilizar una tropa de unos 80 animales. Durante cuatro meses estudiaron valles, volcanes, glaciares, formaciones rocosas y fósiles, atravesaron la cordillera en varias oportunidades y realizaron observaciones que terminarían siendo fundamentales para el conocimiento geológico y paleontológico del sur de Mendoza. El 9 de marzo incluso se reunieron con Francisco P. Moreno, entonces Perito argentino en la cuestión limítrofe con Chile, quien reorganizó parte del programa para que los científicos estudiaran perfiles completos de ambas vertientes de los Andes. Pero entre aquellas fotografías científicas de montañas y rocas, Wehrli también dejó imágenes de personas, viviendas, animales y escenas cotidianas: verdaderas ventanas hacia una sociedad que rara vez quedó registrada con semejante nitidez. Esta fotografía de Malargüe adquiere además un significado especial porque fue realizada menos de veinte años después de las campañas militares de 1878-1879 que modificaron profundamente el territorio indígena del sur mendocino. Investigaciones del CONICET señalan que Malargüe, buena parte de San Rafael y otras áreas del sur provincial habían formado hasta entonces parte de extensos territorios indígenas, con una presencia histórica particularmente vinculada a poblaciones pehuenches y, en términos históricos y contemporáneos, mapuche-pehuenches. Sin embargo, existe una precisión imprescindible: el archivo identifica a la protagonista únicamente como “Indianerin”, mujer indígena, y no conserva su nombre ni señala su pertenencia comunitaria concreta, por lo que sería incorrecto adjudicarle automáticamente una identidad étnica específica. Ese anonimato vuelve la imagen todavía más inquietante: sabemos quién accionó la cámara, conocemos la expedición, el año y hasta las dimensiones del soporte fotográfico, pero ignoramos el nombre de la mujer que hace más de un siglo quedó inmóvil frente al objetivo. Existe además otro detalle fascinante: los colores que hoy observamos no pertenecen originalmente a la toma de 1897 ni son producto de una restauración digital moderna. La ETH-Bibliothek registra que la diapositiva fue coloreada a mano por Margrit Wehrli-Frey en 1939, nada menos que 42 años después de haber sido fotografiada. Así, una pequeña placa de vidrio realizada durante una expedición científica terminó atravesando tres tiempos distintos: el instante vivido en Malargüe en 1897, la paciente coloración manual realizada en 1939 y nuestra mirada actual, más de un siglo después. La colección de Leo Wehrli preservada en Zúrich reúne alrededor de 15.000 diapositivas y constituye un archivo visual extraordinario; entre ellas, esta mujer indígena a caballo permanece como uno de esos documentos capaces de devolverle rostro, movimiento y humanidad a una Mendoza que parecía perdida para siempre. Fuentes: ETH-Bibliothek Zürich, Bildarchiv, registro Dia_247-01208 y Wikimedia Commons; Aguirre-Urreta, Mescua, Vennari y Ramos, “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos”, 2020; Silvia I. Carrasquero, Revista del Museo de La Plata, 2016; investigaciones históricas difundidas por CONICET Mendoza sobre presencia indígena en el sur provincial. #MendozAntigua #Malargüe #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #PueblosOriginarios #HistoriaIndígena #Pehuenches #Andes #CordilleraDeLosAndes #FotografíaHistórica #LeoWehrli #MuseoDeLaPlata #PatrimonioHistórico #ArgentinaAntigua #HistoriaArgentina #HistoricalPhotography #MendozaHistory #Malargue #IndigenousHistory #IndigenousPeoples #AndesHistory #ArgentineHistory #SouthAmericaHistory 

1897: EL HOTEL PERDIDO DE SAN RAFAEL — UNA FOTOGRAFÍA QUE SOBREVIVIÓ 129 AÑOS - MENDOZA


En 1897, cuando el ferrocarril todavía no había llegado a San Rafael y viajar desde la ciudad de Mendoza hacia el sur provincial significaba atravesar durante días extensos caminos de tierra, postas y enormes distancias, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli tomó una extraordinaria fotografía que hoy nos permite asomarnos directamente a aquel mundo desaparecido. La imagen se conserva en la ETH-Bibliothek de Zúrich con el título original alemán “Hotel-Hof mit Gruppe, San Rafael, Mendoza”, que puede traducirse como “Patio de hotel con grupo, San Rafael, Mendoza”. No se trata simplemente de una antigua escena social: investigaciones modernas permitieron relacionarla directamente con la gran expedición científica que Wehrli realizó en 1897 junto al geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt y el geólogo alemán Rudolf Hauthal, vinculados a las exploraciones del Museo de La Plata. Los científicos habían partido de Buenos Aires el 12 de enero, pasaron por Mendoza y llegaron a San Rafael el 19 de enero de 1897, antes de internarse en una monumental campaña de exploración de los Andes mendocinos. Un estudio publicado en 2020, que reconstruyó aquel recorrido utilizando los documentos y fotografías originales conservados en Suiza, identifica precisamente esta imagen como el hotel de San Rafael donde se alojaron los expedicionarios. Frente a la cámara aparece un grupo de personas reunidas en el patio del establecimiento, rodeadas por la arquitectura sencilla de una población que todavía estaba atravesando una profunda transformación. La fotografía adquiere todavía más fuerza cuando recordamos que aquel San Rafael era muy distinto al actual: la Colonia Francesa impulsada por Rodolfo Iselín y otros pioneros avanzaba en su consolidación, pero faltaban seis años para que el ferrocarril modificara definitivamente las comunicaciones y la economía regional. Recién en noviembre de 1903 los rieles conectarían San Rafael con la red ferroviaria nacional, acelerando el movimiento de personas, mercaderías y producción agrícola. Wehrli, Burckhardt y Hauthal llegaron, por lo tanto, a un San Rafael anterior a aquella revolución del transporte. Después de preparar durante varios días la expedición y reunir una enorme caravana que llegó a contar con alrededor de ochenta animales, el grupo salió desde San Rafael el 1 de febrero rumbo a Sierra Pintada, el río Atuel y la Cordillera de los Andes, realizando investigaciones geológicas y paleontológicas que se convertirían en trabajos pioneros para el conocimiento científico de la región. La propia fotografía es además un objeto histórico excepcional: el original fue realizado sobre una diapositiva de vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros y actualmente se encuentra digitalizado con una resolución superior a los 3.300 píxeles. Más de un siglo después, aquel pequeño negativo conserva rostros, paredes, puertas, vestimentas y detalles cotidianos de un San Rafael situado al borde de una nueva época. Quizás quienes posaron en ese patio jamás imaginaron que 129 años después seguiríamos observándolos desde una pantalla, intentando descubrir quiénes eran y cómo era aquella ciudad que comenzaba a transformarse. Una sencilla fotografía de hotel terminó convertida en una verdadera ventana hacia el San Rafael de 1897. Fuente: ETH-Bibliothek, Bildarchiv, fotografía de Leo Wehrli, “Hotel-Hof mit Gruppe, San Rafael, Mendoza”, 1897, registro ETH-Bibliothek_Dia_247-00286; Aguirre-Urreta, Mescua, Vennari y Ramos, “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos”, Revista de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 2020; Museo de La Plata; Municipalidad de San Rafael; UNCuyo. Imagen difundida por Wikimedia Commons bajo licencia CC BY-SA 4.0. #MendozAntigua #SanRafael #Mendoza #HistoriaDeMendoza #SanRafaelAntiguo #FotosAntiguas #FotografíaHistórica #LeoWehrli #HistoriaArgentina #MemoriaHistórica #PatrimonioMendocino #SigloXIX #MuseoDeLaPlata #AndesMendocinos #MendozaHistory #SanRafaelHistory #OldMendoza #HistoricPhotography #ArgentinaHistory #HistoricalPhotos #CulturalHeritage #NineteenthCentury #VintageArgentina #HistoryPhotography

CUADRO NACIONAL, 1897: LAS MUJERES DE CALLE FLORIDA Y EL SAN RAFAEL QUE QUEDÓ CONGELADO PARA SIEMPRE EN UNA PLACA DE VIDRIO - MENDOZA


Cuando el ferrocarril todavía no había llegado a San Rafael y recorrer el sur mendocino significaba atravesar enormes distancias por caminos de tierra, el geólogo, explorador y fotógrafo suizo Leo Wehrli apuntó su cámara hacia una escena aparentemente cotidiana que hoy posee un extraordinario valor histórico. La fotografía fue tomada en 1897 en Cuadro Nacional y permanece conservada por la ETH-Bibliothek de Zúrich bajo el título original “Calle Florida der Weibercampa, Cuadro Nacional, San Rafael”. La propia ficha del archivo describe la imagen como un “grupo de mujeres” con construcciones o chozas de paja al fondo. Ninguna de ellas aparece identificada por nombre, pero sus figuras quedaron inmortalizadas como silenciosas protagonistas de una época de la que sobreviven muy pocos testimonios visuales. Frente a la cámara aparecen varias mujeres reunidas junto a humildes edificaciones con techumbres vegetales, en un paisaje que permite asomarnos al aspecto cotidiano de Cuadro Nacional a fines del siglo XIX, mucho antes de la expansión urbana, las rutas modernas y las transformaciones que modificarían definitivamente aquel escenario. La imagen original no es una copia moderna: se trata de una diapositiva fotográfica sobre vidrio de apenas 8,5 por 10 centímetros, actualmente digitalizada con una resolución de 3.596 × 2.818 píxeles y registrada por la ETH-Bibliothek con el número Dia 247-00271. Pero la historia detrás de aquella cámara vuelve todavía más fascinante la fotografía. Wehrli había llegado a San Rafael el 19 de enero de 1897 formando parte de una importante expedición científica vinculada al Museo de La Plata, junto con el geólogo suizo Carl Emanuel Burckhardt y el alemán Rudolf Hauthal. Habían partido de Buenos Aires el 12 de enero, atravesaron Mendoza y permanecieron varios días en San Rafael preparando una enorme travesía hacia la cordillera. El archivo fotográfico demuestra que durante esos preparativos estuvieron precisamente en Cuadro Nacional: otra placa de la misma colección registra allí a García, Wehrli, Burckhardt y Hauthal antes de iniciar la expedición. Finalmente, a comienzos de febrero se internaron hacia los Andes con una tropa de aproximadamente 80 animales, cruzaron el río Diamante, remontaron el valle del Atuel y desarrollaron una campaña científica que los llevó a atravesar cuatro veces la cordillera argentino-chilena antes de regresar, meses después, en mayo de 1897. Cuadro Nacional no era entonces un paraje cualquiera. Su desarrollo estaba profundamente vinculado con la presencia militar y con el proceso de ocupación y organización territorial del sur mendocino; una prueba documental extraordinaria pertenece justamente al mismo año de esta fotografía: el 3 de marzo de 1897 el Gobierno Nacional aprobó que los conscriptos de San Rafael fueran reunidos en Cuadro Nacional para recibir instrucción en caballería, debido a que allí no existía un cuerpo de infantería. De esta manera, las fotografías de Wehrli no sólo registraron paisajes durante una expedición geológica: también capturaron un territorio en plena transformación, donde convivían establecimientos militares, caminos, pobladores, viviendas sencillas, viajeros y las primeras estructuras de una sociedad que avanzaba hacia el siglo XX. Seis años después, en 1903, la llegada del ferrocarril aceleraría profundamente las comunicaciones y el crecimiento del departamento. Por eso esta imagen resulta tan poderosa: detrás de aquellas mujeres anónimas y de aquellos techos de paja aparece un San Rafael desaparecido, anterior al tren, a los automóviles y a gran parte de la ciudad que conocemos actualmente. Más de un siglo después, una diminuta placa de vidrio conservada a miles de kilómetros de Mendoza nos devuelve sus rostros, sus construcciones y un instante irrepetible de Cuadro Nacional. Una calle, un puñado de mujeres y el clic de una cámara fueron suficientes para vencer al tiempo. #MendozAntigua #SanRafael #CuadroNacional #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #LeoWehrli #FotografíaHistórica #HistoriaArgentina #PatrimonioHistórico #MemoriaDeMendoza #CalleFlorida #SurMendocino #ArgentinaAntigua #HistoricalPhotography #MendozaHistory #SanRafaelHistory #ArgentinaHistory #OldArgentina #HistoricMendoza #CulturalHeritage #1897 #SouthAmericaHistory #HistoricPhotography Fuente: ETH-Bibliothek Zürich, archivo fotográfico de Leo Wehrli; Wikimedia Commons; Revista del Museo de La Plata; Aguirre-Urreta, Mescua, Vennari y Ramos, “Tras los pasos de Carl E. Burckhardt en los Andes Mendocinos”, 2020; Registro Nacional de la República Argentina, marzo de 1897; documentación histórica de San Rafael.

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