La imagen muestra una escena extraordinaria de la Mendoza de 1934: un camión C.I.T.A. Thornycroft, cargado con 3 toneladas y media de mercaderías, llegó desde Mendoza hasta el Hotel de Puente del Inca, en plena cordillera. Según la leyenda original, se trataba del camión más grande que hasta esa fecha había alcanzado aquellas alturas. No era un viaje cualquiera. En aquellos años, subir hacia la cordillera implicaba enfrentar caminos difíciles, ripio, pendientes, frío, altura y una infraestructura todavía limitada. Cada carga que llegaba a Puente del Inca era parte de una pequeña epopeya de transporte, comercio y modernización. El destino tampoco era menor. Puente del Inca era uno de los sitios más emblemáticos de la alta montaña mendocina, famoso por su formación natural, sus aguas termales y su vínculo con el turismo cordillerano. La Biblioteca Nacional Digital de Chile señala que el hotel termal se ubicaba a pocos metros del puente natural y que hacia 1925 se amplió aquel elegante complejo turístico. La zona estaba íntimamente ligada al Ferrocarril Trasandino, aquella obra que unió Mendoza con Los Andes y conectó los circuitos del Atlántico y el Pacífico. Memoria Chilena recuerda que el Trasandino comunicaba Valparaíso y Buenos Aires, funcionó entre 1910 y 1984 y fue impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark. El camión de la foto también habla de una época de transición. Thornycroft fue una reconocida marca británica de vehículos comerciales; Hampshire Cultural Trust recuerda que la empresa tuvo una importante fábrica en Basingstoke y que sus camiones y furgones fueron parte del desarrollo del transporte motorizado británico. Por eso esta fotografía no muestra solo un vehículo antiguo. Muestra el avance del motor sobre la montaña, el esfuerzo de los choferes, la importancia del abastecimiento y el pulso de una Mendoza que comenzaba a unir turismo, comercio, tecnología y cordillera. Un Thornycroft cargado de mercaderías, detenido en Puente del Inca, cuando llegar hasta allí ya era una verdadera hazaña. #MendozaAntigua #MendozAntigua #Mendoza1934 #Thornycroft #PuenteDelInca #HotelPuenteDelInca #CordilleraDeLosAndes #TransporteHistorico #CamionesAntiguos #HistoriaDeMendoza #AltaMontaña #FerrocarrilTrasandino #PatrimonioMendocino #OldTrucks #VintageTrucks #AndesHistory #HistoricTransport #MendozaHistory #MountainRoads #ArgentineHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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miércoles, 20 de mayo de 2026
lunes, 18 de mayo de 2026
1934: el gigante rural de Tupungato que arrastraba 8una carga de papas por los caminos de montaña

Año 1934. En Las Carreras, Tupungato, una imagen resume la fuerza del trabajo rural mendocino: un vehículo de la C.I.T.A. remolcando una carga de papas por los caminos de tierra del Valle de Uco. La fotografía, gastada por el tiempo, muestra mucho más que un camión antiguo. Es una postal del esfuerzo agrícola, de la logística pesada y de una Mendoza que comenzaba a unir campo, transporte y producción con motores, remolques y caminos difíciles. Allí, entre montaña, polvo y cultivo, la papa no era solo alimento: era trabajo, economía familiar y movimiento para toda una región. La zona de La Carrera / Las Carreras forma parte de ese corredor rural y cordillerano que une paisajes de cumbres nevadas, pampas ganaderas, áreas cultivadas y alamedas entre Potrerillos y Tupungato. Además, el entorno de La Carrera está ligado a cursos de agua de montaña utilizados históricamente para riego, consumo humano y actividad rural. El dato de la carga de papas cobra todavía más valor si se recuerda que Mendoza ha sido una provincia importante en la producción papera argentina, con el Valle de Uco —especialmente Tupungato y San Carlos— como una de sus zonas más destacadas para papa de consumo e industria. Incluso documentos de planificación territorial actuales señalan que Tupungato concentra una porción relevante de la superficie provincial plantada con papa. La C.I.T.A. también aparece vinculada al transporte de cargas en Mendoza durante los años treinta, en una etapa en que los camiones empezaban a ocupar un papel clave junto al ferrocarril y la economía regional. Esta imagen no muestra solo un remolque cargado: muestra una Mendoza profunda, trabajadora y silenciosa, donde cada tonelada transportada hablaba del esfuerzo de productores, choferes y caminos que hicieron grande al interior. #MendozAntigua #Tupungato #LasCarreras #LaCarrera #ValleDeUco #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #TrabajoRural #PapaMendocina #TransporteAntiguo #CITA #CampoMendocino #RuralHistory #OldMendoza #ArgentineHistory #VintageTruck #PotatoHarvest #RuralArgentina
domingo, 17 de mayo de 2026
1° DE MAYO DE 1935 — LA FOTO QUE NINGÚN LIBRO DE HISTORIA MENDOCINA GUARDÓ PERO UNA FAMILIA SÍ: EL PERSONAL DE "LA CONFIANZA" Y LOS COLECTIVOS QUE UNÍAN MENDOZA CON MAIPÚ
Hay imágenes que valen más que cualquier archivo oficial. Esta es una de ellas. El 1° de mayo de 1935, el personal completo de la Empresa de Micro Ómnibus "La Confianza" se reunió frente a sus unidades de la Línea 19 para conmemorar el Día del Trabajador. Trajes planchados, corbatas ajustadas, gorras de chofer y el orgullo de quienes sabían que su trabajo diario movía a una región entera. El de traje clarito, segundo desde la izquierda, es José Juri, abuelo de quien hoy comparte este tesoro familiar. Gracias, Omar Juri, por preservar esta memoria y compartirla. Tres micro ómnibus con el cartel "19 Mendoza – Maipú" al frente y "Maipú – Mendoza" en el costado encuadran la escena. Aquellos vehículos —carrozados sobre chasis de camión, como era habitual en la época— recorrían el trayecto entre la ciudad capital y el departamento de Maipú atravesando lo que entonces eran caminos flanqueados por viñedos y escasa urbanización. En aquellos años, ese corredor era uno de los ejes más importantes del transporte mendocino, conectando zonas de intensa actividad vitivinícola con el centro urbano. La foto lleva al pie la firma del fotógrafo L. Medina, un dato que habla de la seriedad del evento: no era una instantánea casual sino un registro deliberado, un acto de identidad colectiva. El colectivo argentino había nacido apenas siete años antes, el 24 de septiembre de 1928, cuando un grupo de taxistas porteños decidió llevar más de un pasajero en sus recorridos fijos. Lo que empezó como una salida a la crisis del sector se convirtió en el medio de transporte más popular del país. Para 1935, empresas como "La Confianza" ya habían adoptado ese modelo en el interior del país, organizando recorridos regulares con flota propia y personal estable. Hacia esos años el colectivo comenzaba a consolidarse como medio insustituible: llegaba donde el tranvía no alcanzaba y ofrecía mayor agilidad que el ómnibus de gran porte. Lo que esta fotografía revela va más allá de los vehículos y las rutas: muestra a los hombres que hicieron posible esa movilidad cotidiana. Trabajadores de uniforme, con nombre y apellido, que el 1° de mayo de 1935 eligieron estar juntos frente a sus máquinas para decir, sin palabras, que su oficio les daba identidad. Uno de ellos es el abuelo José Juri. Y gracias a su nieto Omar, hoy podemos verle la cara. #MendozaAntigua #LaConfianza #Línea19 #TransporteMendocino #ColectivoArgentino #MaipúMendoza #PatrimonioHistórico #MendozaHistórica #1Mayo1935 #DiadelTrabajador #FamiliaJuri #MemoriaColectiva #VehículosAntiguos #ArgentinaAntigua #MicroOmnibus #MendozaHistory #VintageBus #ArgentineTransport #1935Argentina #WorkersDay #PublicTransport #OldMendoza #HistoricPhoto #FamilyHeritage #ArgentinaHeritage #MaipuMendoza #VintageArgentina #TransportHistory #MendozAntigua #ArgentineWorkers
viernes, 15 de mayo de 2026
1934: el Leyland Puma que unía Mendoza con Maipú por un túnel de álamos, polvo y modernidad
En 1934, el camino entre Mendoza y Maipú comenzaba a mostrar una nueva postal del progreso: un autobús C.I.T.A. Leyland Puma de 32 asientos avanzando entre árboles, acequias, fincas y polvo de camino. No era simplemente un ómnibus. Era una señal de época. En una Mendoza todavía marcada por el ritmo de las bodegas, los carros, los trabajadores rurales y las distancias largas, estos vehículos empezaban a cambiar la manera de moverse. Lo que antes podía sentirse como un trayecto lento entre ciudad y zona agrícola, comenzaba a transformarse en un viaje más organizado, cómodo y regular. Según el registro histórico publicado sobre la unidad, en noviembre de 1934 C.I.T.A. anunciaba la incorporación de micro-ómnibus COMMER, y en diciembre de ese mismo año ponía en servicio 8 Leyland Puma 1934 Ultra Pullman. Sobre esos chasis Leyland, las carrocerías se construían en Argentina, totalmente de acero, con juntas de goma, ventiladores extractores de aire, ventanillas automáticas y capacidad para 32 pasajeros sentados. La marca Leyland tenía peso propio en la historia del transporte. La Leyland Society recuerda que Leyland Motors fue una empresa británica pionera de ingeniería y vehículos comerciales, con orígenes que se remontan a fines del siglo XIX, asociada durante décadas a camiones y ómnibus que circularon en numerosos países. La imagen también habla de Maipú, un departamento profundamente ligado a la identidad productiva mendocina. El municipio recuerda que fue creado oficialmente el 14 de mayo de 1858 y que su historia se forjó con inmigrantes, trabajadores, viñedos, olivos y bodegas; incluso menciona a figuras como Juan Giol y Gerónimo Bautista Gargantini, fundadores en 1896 de una bodega que llegaría a ser símbolo del desarrollo local. Ese vínculo entre camino, transporte y producción no es casual. La vitivinicultura mendocina venía desde tiempos coloniales, y durante siglos dependió de rutas, carretas, arrieros y conexiones comerciales para llevar el vino de Cuyo hacia otros mercados. Mendoza Educa recuerda que desde muy temprano la región produjo excedentes y abrió rutas comerciales hacia ciudades lejanas como Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán. Por eso esta fotografía vale más que una simple postal de transporte. Muestra una Mendoza que se modernizaba sin perder su paisaje: un camino arbolado, un ómnibus de línea, la cercanía de Maipú y la promesa de una movilidad más rápida entre la capital y una de las zonas vitivinícolas más importantes de la provincia. Aquel Leyland Puma no llevaba solo pasajeros. Llevaba obreros, vecinos, comerciantes, estudiantes, historias familiares y el pulso cotidiano de una Mendoza que empezaba a viajar hacia el futuro. #MendozaAntigua #Maipú #CITA #LeylandPuma #TransporteMendocino #CaminoMendozaMaipú #HistoriaDeMendoza #ÓmnibusAntiguo #Mendoza1934 #VitiviniculturaMendocina #MemoriaUrbana #MendozAntigua #OldMendoza #VintageBus #LeylandBus #ArgentineTransport #MendozaHistory #HistoricRoads #VintageArgentina
miércoles, 13 de mayo de 2026
1936 - El desierto blanco de San Rafael: la sal mendocina que prometía riqueza y chocó contra el aislamiento. Mendoza
Las imágenes adjuntas rescatan una escena casi olvidada del sur mendocino: las salinas ubicadas en el camino a “El Peralito”, en San Rafael, los enormes montículos de sal observados en la zona y el trabajo de los hombres embolsando la sal bajo el sol. Son postales de una Mendoza minera, dura y silenciosa, donde la riqueza no siempre dependía de la abundancia del recurso, sino de algo mucho más decisivo: poder sacarlo de la tierra y llevarlo al mercado. En 1936, una crónica destacaba el enorme potencial de las Salinas de San Rafael, en una región que por entonces aparecía como una de las grandes promesas económicas del sur provincial. El texto señalaba que, aunque al hablar de salinas argentinas solían mencionarse Santiago del Estero, San Luis o La Pampa, las de San Rafael permanecían casi ignoradas fuera de Mendoza, pese a la notable pureza atribuida a sus sales: 99,45% de cloruro de sodio, un porcentaje que las colocaba entre las más valiosas del país según aquella publicación. Al sur del río Diamante, en la zona minera vinculada a El Sosneado, el paisaje aparecía como un inmenso manto blanco, casi nevado, extendido bajo el sol mendocino. Allí se mencionaban yacimientos como “El Telén”, “Las Salinas” de Malargüe, “Tres Marías” de 25 de Mayo y otros aún sin determinar, que mostraban la importancia de este recurso para la economía regional. El interés por la explotación creció especialmente a partir de 1917, cuando un decreto nacional estableció un derecho de importación para la sal extranjera. Eso impulsó la producción salinera argentina y San Rafael llegó a exportar fuera de la provincia unas 3.400 toneladas en 1933, según la crónica original. Sin embargo, la distancia al ferrocarril, los costos del transporte y una competencia cada vez más dura terminaron golpeando a las salinas sanrafaelinas. La producción cayó hasta quedar reducida a unas 200 toneladas, destinadas principalmente al consumo de San Rafael y localidades vecinas. El problema central no era la falta de sal, sino el aislamiento. La crónica insistía en que la minería de bajo valor unitario —como la sal, el azufre y otras sustancias de gran consumo— solo podía prosperar con buenas rutas y fletes baratos. Sin caminos adecuados, la riqueza quedaba inmóvil, atrapada en el paisaje. Los estudios geológicos posteriores confirman la importancia de esta zona. SEGEMAR ubica las Salinas del Diamante en el sudoeste de la Hoja Geológica San Rafael y señala que allí se explota cloruro de sodio desde hace décadas mediante el sistema de cosecha anual. También indica que se accede desde San Rafael por la Ruta 144, camino a Malargüe, y que los depósitos son de origen lagunar, formados por concentración y evaporación en bajos topográficos. Ese mismo informe técnico detalla que la composición principal es cloruro de sodio, con bajo contenido de cloruro de magnesio y sulfato de sodio, y que la explotación llegó a realizarse sobre una superficie cercana a las 2.000 hectáreas, con preparación anual de piletas y remoción de sedimentos. Además, el repositorio del Servicio Geológico Minero Argentino conserva un informe de Victorio Angelelli, publicado en 1935 por el Ministerio de Agricultura, dedicado a las minas de cobre, azufre, hierro y sal del Campo El Sosneado, lo que muestra que el interés técnico por esa zona minera ya existía justamente en los años en que se publicó la crónica. Por eso, estas fotografías no muestran solo montículos de sal. Muestran una oportunidad histórica: un recurso puro, abundante y necesario, pero condicionado por la misma dificultad que frenó tantas economías regionales argentinas: la distancia entre la riqueza natural y los caminos capaces de convertirla en progreso. Las salinas de San Rafael fueron, y siguen siendo, una postal poderosa de la Mendoza profunda: un desierto blanco donde la naturaleza ofrecía una fortuna, mientras el destino económico dependía de rutas, transporte, inversión y visión de futuro. #MendozAntigua #SanRafael #SalinasDeSanRafael #SalinasDelDiamante #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #MineríaMendocina #ElSosneado #RíoDiamante #Ruta144 #SalArgentina #PatrimonioMendocino #EconomíaRegional #FotosAntiguas #HistoriaArgentina #MendozaHistory #SaltMines #MiningHistory #ArgentineHistory #RegionalEconomy #HistoricPhotos
martes, 12 de mayo de 2026
1934: la caravana de la C.I.T.A. que convirtió al Cerro de la Gloria en puerta de la cordillera. Mendoza
Año 1934. Al pie del Monumento al Ejército Libertador, en el Cerro de la Gloria, una flotilla de coches Hillman de la C.I.T.A. aparece formada como si estuviera lista para iniciar una travesía histórica. Junto a ellos, uno de los Ford tipo rural completaba el servicio: no llevaba pasajeros, sino equipajes, esa parte silenciosa de todo viaje que también cuenta una historia. La imagen no muestra solo automóviles antiguos. Muestra una Mendoza que empezaba a moverse de otra manera. La Compañía Internacional de Transportes Automóviles S.A., conocida popularmente como C.I.T.A., fue una de las grandes protagonistas del transporte moderno en la provincia. En aquellos años unía pasajeros, encomiendas, turismo y caminos, conectando Mendoza con otros destinos y funcionando también en combinación con el mítico Ferrocarril Trasandino. La elección del lugar para esta foto no parece casual. Detrás de los vehículos se levanta el monumento que recuerda la gesta sanmartiniana y el Cruce de los Andes. Allí, donde la historia evocaba mulas, soldados, montaña, sacrificio y libertad, aparecía ahora otra postal del avance humano: motores, carrocerías elegantes, rutas de montaña y servicios organizados para cruzar distancias que antes parecían imposibles. Veinte años después de inaugurado el monumento, Mendoza volvía a mirar hacia la cordillera. Pero esta vez no con columnas militares, sino con autos de línea, choferes, pasajeros, valijas y una promesa moderna: viajar. Aquella formación de Hillman y Ford frente al Cerro de la Gloria resume una época en la que la provincia comenzaba a convertir su geografía en camino, su historia en turismo y la montaña en destino. Una postal extraordinaria de la Mendoza de 1934: cuando el pasado heroico y el futuro sobre ruedas se encontraron al pie del monumento más sanmartiniano de la provincia. La C.I.T.A. fue impulsada por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico e inició actividades en 1930 para atender transporte de cargas y pasajeros; además, en 1934 ya publicaba una revista mensual vinculada al turismo, caminos, hoteles y destinos, y ofrecía servicios hacia Capital Federal, San Juan y Chile en combinación con el Trasandino. El Monumento del Cerro de la Gloria, obra del escultor Juan Manuel Ferrari, fue inaugurado el 12 de febrero de 1914, mide 16 metros, está realizado en bronce y fue declarado Patrimonio Cultural provincial por decreto en 1998. Como detalle automotor, los Hillman de la primera mitad de los años treinta pertenecían a una tradición británica de vehículos compactos y resistentes; el Minx de 1934 incorporó mejoras como caja de cuatro velocidades. #MendozAntigua #MendozaAntigua #CITA #ServicioTrasandino #CerroDeLaGloria #EjercitoLibertador #HistoriaDeMendoza #AutosAntiguos #TransporteHistorico #FerrocarrilTrasandino #CordilleraDeLosAndes #SanMartin #VintageCars #HistoricMendoza #AndesCrossing #OldCars #TransportHistory #ArgentinaHistory
domingo, 3 de mayo de 2026
YPF en los años 30: el “golpe con olor a petróleo” que no pudo apagar la soberanía energética argentina
La década de 1930 comenzó bajo el impacto de la Gran Depresión, una crisis mundial que alteró el comercio internacional, redujo la demanda externa y golpeó con fuerza a las economías agroexportadoras como la argentina. La caída de los precios de exportación, la contracción de los mercados compradores y la necesidad de reemplazar productos importados abrieron una nueva etapa económica. Desde entonces, el Estado comenzó a intervenir con más intensidad sobre los mercados, mientras la industria se transformaba en uno de los sectores más dinámicos del período, dentro del proceso conocido como Industrialización por Sustitución de Importaciones. En ese escenario, la política petrolera argentina entró en una fase decisiva. El golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, encabezado por el general José Félix Uriburu, interrumpió el segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen y dejó suspendido el proyecto radical que buscaba avanzar hacia la nacionalización y el monopolio estatal del petróleo. Por eso, parte de la historiografía habló durante años del famoso “golpe con olor a petróleo”, expresión que sugería que los intereses petroleros extranjeros habían influido en la caída de Yrigoyen. Sin embargo, estudios posteriores matizaron esa interpretación: el petróleo formó parte del conflicto político y económico, pero no fue la única ni necesariamente la causa principal del golpe. Lo cierto es que la cuestión petrolera ocupaba un lugar central en la agenda nacional. Las empresas extranjeras buscaban ampliar su presencia tanto en la extracción como en la refinación y comercialización de combustibles. Al mismo tiempo, YPF intentaba elevar su producción, fortalecer su infraestructura y convertirse en un actor capaz de ordenar el mercado de naftas, aceites y derivados. La empresa estatal, creada en 1922, ya era vista como un símbolo de intervención económica del Estado, integración territorial y soberanía nacional. El gobierno de Uriburu no continuó el programa parlamentario de nacionalización petrolera impulsado por el yrigoyenismo. Con el Congreso clausurado, el proyecto quedó paralizado y el ministro de Agricultura, David M. Arias, dejó la definición para el gobierno siguiente. Pero eso no significó desmontar YPF. La empresa siguió funcionando con conducción técnica y militar: tras la salida de Enrique Mosconi, continuaron figuras como el capitán de navío Felipe Fliess, el contralmirante Tiburcio Aldao y otros hombres formados en una visión estratégica del petróleo. Durante la etapa de Uriburu se mantuvieron y ampliaron lineamientos ya iniciados en los años radicales. Entre las medidas más importantes estuvieron la conservación de la reserva fiscal petrolera decretada en 1924, su extensión a Tierra del Fuego, el acuerdo entre YPF y Salta para explotar zonas reservadas, y la autorización para que la empresa pudiera explorar y explotar hidrocarburos en todo el país. Es decir: el proyecto de monopolio estatal quedó frenado, pero la política de fortalecimiento de YPF no fue destruida. También hubo avances en la refinación. El gobierno de facto impulsó mejoras en la Destilería de La Plata, con nuevas instalaciones para aumentar la producción de combustibles y desarrollar aceites, grasas y otros derivados. Esa refinería, inaugurada en 1925, fue clave para que YPF pudiera competir con las grandes comercializadoras internacionales y avanzar en la integración vertical de la industria. En los años treinta, la empresa construyó nuevas refinerías, amplió su red de estaciones de servicio y logró desplazar progresivamente a competidoras como Standard Oil y Shell en varios segmentos del mercado. Con la llegada de Agustín P. Justo a la presidencia en febrero de 1932, la conducción de YPF cambió de manos militares a civiles. El nuevo director fue el ingeniero Ricardo Silveyra, graduado en la Universidad de Buenos Aires, quien permaneció al frente de la empresa durante once años. Aunque el gobierno de la Concordancia no apoyó el monopolio absoluto de YPF, sí consolidó a la empresa estatal mediante leyes, inversiones, expansión territorial y una mayor capacidad técnica. La política petrolera, entonces, no desapareció: cambió de forma, pero mantuvo buena parte de sus objetivos. Una de las claves de esa etapa fue la búsqueda de nuevos horizontes productivos. La producción de Comodoro Rivadavia había mostrado signos de agotamiento relativo hacia fines de los años veinte y otras zonas, como Plaza Huincul, no alcanzaban para compensar la demanda creciente. Por eso, YPF miró con atención a provincias como Mendoza y Salta. En el caso mendocino, el convenio firmado con YPF en 1932 fue fundamental: permitió iniciar una exploración sistemática, incorporar a Mendoza al mapa petrolero nacional y abrir el camino para futuras inversiones en transporte, almacenamiento y refinación. Mendoza pasó así de una participación mínima a convertirse en un distrito petrolero relevante. La producción provincial, que en 1934 apenas representaba el 0,1 %, alcanzó años después una presencia mucho más significativa dentro del total nacional. Para 1940, Mendoza ya se ubicaba como el segundo distrito petrolero del país, detrás de Comodoro Rivadavia y por encima de Salta y Plaza Huincul. Ese crecimiento obligó incluso a pensar nuevas soluciones industriales, como la construcción de instalaciones de almacenamiento y destilación en la zona de Godoy Cruz y luego en Luján de Cuyo. La Segunda Guerra Mundial volvió a demostrar que el petróleo era mucho más que una mercancía: era un recurso estratégico. Desde 1939, las rutas de abastecimiento se alteraron, los insumos importados se volvieron más difíciles y costosos, y la Argentina —que no era autosuficiente en materia energética— debió enfrentar restricciones importantes. YPF cubría solo una parte de las necesidades nacionales, por lo que la empresa buscó abastecerse cada vez más en el mercado interno y promover industrias locales vinculadas a la cadena petrolera. En ese contexto, firmas argentinas como SIAM Di Tella ganaron importancia como proveedoras de equipos, motores, bombas y elementos industriales. La relación entre YPF y proveedores nacionales mostró cómo la política petrolera también impulsaba el desarrollo metalmecánico. SIAM, fundada por Torcuato Di Tella, llegó a producir equipos de bombeo para petróleo, transformadores, caños y otros insumos industriales, convirtiéndose en una de las grandes expresiones de la industria argentina de mediados del siglo XX. Pese a las dificultades, la empresa estatal mantuvo una línea de continuidad entre las gestiones radicales y conservadoras. Los métodos cambiaron: el monopolio integral defendido por el yrigoyenismo quedó bloqueado, pero la expansión de YPF, la exploración de nuevas cuencas, la refinación nacional, la red comercial propia y la búsqueda de proveedores argentinos siguieron avanzando. Esa continuidad permitió consolidar hábitos, equipos técnicos, reglas internas y una cultura empresarial ligada al Estado. En síntesis, los años treinta no fueron solo una etapa de retroceso político y fraude conservador. También fueron un momento de consolidación material de la política petrolera argentina. Del mito del “golpe con olor a petróleo” a la expansión de YPF en Mendoza, Salta y otros territorios, el país siguió debatiendo una pregunta decisiva: quién debía controlar el subsuelo, la energía y el futuro industrial de la Nación. En esa disputa, YPF se afirmó como una herramienta central de soberanía, desarrollo e integración territorial. #YPF #PetróleoArgentino #SoberaníaEnergética #GolpeDe1930 #Yrigoyen #Uriburu #AgustínPJusto #RicardoSilveyra #EnriqueMosconi #DécadaInfame #IndustrializaciónArgentina #MendozaPetrolera #SaltaPetrolera #ComodoroRivadavia #PlazaHuincul #LujánDeCuyo #SIAMDiTella #HistoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineHistory #OilHistory #EnergySovereignty #YPFHistory #IndustrialHistory #ArgentinaOil #LatinAmericanHistory. (https://bdigital.uncu.edu.ar/)
1930: la cumbre de Uspallata, el camino extremo donde los Andes unían Mendoza con Chile
Hacia 1930, una fotografía conservó una escena imponente de la cumbre del paso de Uspallata, también conocido históricamente como paso de la Cumbre, uno de los corredores más desafiantes de la cordillera entre Mendoza y Chile. La imagen, registrada por Memoria Chilena como fotografía del año 1930, pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional de Chile y está vinculada a la historia de la Cordillera de los Andes y del Ferrocarril Trasandino. En la escena se observa el antiguo paisaje cordillerano antes de la modernización vial definitiva: montañas áridas, caminos de altura, viajeros con animales de carga y una inmensidad andina que imponía respeto. Ese paso no era solo un punto geográfico; era una verdadera puerta entre dos mundos, utilizada durante siglos por arrieros, comerciantes, viajeros, ejércitos y expediciones que buscaban cruzar desde el territorio argentino hacia el valle chileno. El recorrido por Uspallata unía la zona de Mendoza con Los Andes, en Chile, atravesando un sector de gran altura y dificultad. Estudios sobre viajeros del siglo XIX recuerdan que el camino alcanzaba alrededor de 3.500 metros en la zona de la cumbre y comunicaba Mendoza con el antiguo eje de Santa Rosa de los Andes, desde donde se podía continuar hacia Santiago o Valparaíso. Este corredor fue además una ruta cargada de historia. Por allí circularon viajeros europeos y sudamericanos, caravanas de mulas y relatos de travesía que describían el frío, la altura, los precipicios y la dureza del paisaje. También estuvo asociado a la memoria sanmartiniana, ya que el cruce cordillerano fue parte esencial de las campañas de la Independencia hacia Chile y Perú. A comienzos del siglo XX, la región adquirió una nueva dimensión con el Ferrocarril Trasandino, una obra de ingeniería que buscó unir los valles de Mendoza y Los Andes mediante rieles, túneles, cremallera y estaciones de montaña. El primer cruce ferroviario internacional entre Chile y Argentina a través de la cordillera se concretó el 5 de abril de 1910, marcando un hito en la comunicación bioceánica sudamericana. Por eso, esta imagen de 1930 no es solo una postal de montaña. Es el testimonio de una época en la que cruzar los Andes todavía significaba enfrentar la soledad, el viento, la altura y la incertidumbre. En esa cumbre de Uspallata quedaron reunidos el paisaje extremo, la memoria de los antiguos viajeros, la huella del Trasandino y la historia profunda del vínculo entre Mendoza y Chile. #PasoDeUspallata #PasoDeLaCumbre #CordilleraDeLosAndes #MendozaAntigua #FerrocarrilTrasandino #HistoriaDeMendoza #LosAndesChile #AltaMontaña #CristoRedentor #RutaAndina #MemoriaChilena #MendozAntigua #AndesMountains #UspallataPass #TransandineRailway #ArgentinaChile #MountainHistory #HistoricPhotography #AndeanHeritage
Aconcagua desde el cielo: la postal de 1935 que unió a Mendoza, Chile y el viejo Ferrocarril Trasandino
En 1935, el fotógrafo Robert M. Gerstmann captó desde el aire una de las vistas más imponentes de la cordillera: el Cerro Aconcagua, la Laguna del Inca y, hacia un costado de la imagen, el trazado del antiguo Ferrocarril Trasandino. La fotografía forma parte del Archivo Fotográfico de Memoria Chilena, está registrada como patrimonio cultural común y pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional de Chile. La escena reúne tres símbolos poderosos de los Andes centrales. Por un lado, el Aconcagua, ubicado en Mendoza, a unos 185 km de la capital provincial y cerca de la frontera con Chile, reconocido oficialmente con 6.962 metros sobre el nivel del mar como la montaña más alta de América y del hemisferio occidental. A sus pies, del lado chileno, aparece la Laguna del Inca, en la zona de Portillo, célebre por sus aguas de tono esmeralda, rodeadas por montañas abruptas y asociadas a una antigua leyenda andina sobre el inca Illi Yupanqui y la princesa Kora-llé. La imagen también permite leer la historia de la comunicación entre ambos países: el Ferrocarril Trasandino, cuya huella aparece junto al paisaje, fue una de las grandes obras de conexión entre Argentina y Chile, atravesando un territorio extremo de nieve, roca, altura y silencio. Memoria Chilena vincula esta fotografía precisamente con el tema del ferrocarril trasandino y los relatos cordilleranos. Gerstmann, nacido en Rusia y radicado en Chile desde 1924, fue uno de los grandes fotógrafos del paisaje sudamericano. Su obra combinó una mirada documental con una sensibilidad casi romántica por la luz, las sombras y la inmensidad natural. Más que una simple vista aérea, esta fotografía es una cápsula histórica: muestra la grandeza del Aconcagua, el misterio de la Laguna del Inca y la audacia humana de haber tendido rieles en uno de los pasos más desafiantes de la cordillera. Una imagen donde montaña, frontera, mito y progreso quedaron suspendidos para siempre en el blanco y negro de 1935. #Aconcagua #LagunaDelInca #FerrocarrilTrasandino #CordilleraDeLosAndes #MendozaAntigua #PortilloChile #HistoriaAndina #FotografíaHistórica #RobertGerstmann #MuseoHistóricoNacional #MemoriaChilena #Andes #MendozAntigua #AconcaguaMountain #IncaLagoon #AndeanHistory #HistoricPhotography #TransandineRailway #ArgentinaChile #MountainHeritage
sábado, 18 de abril de 2026
Genaro Gracia y la epopeya de la madera en Eugenio Bustos: la historia de una familia pionera que ayudó a levantar un pueblo - Mendoza
Las imágenes rescatan la memoria de Genaro Gracia, figura ligada a una familia de pioneros que dejó una huella profunda en Eugenio Bustos, en el corazón del Valle de Uco. Junto a sus hermanos, llegados desde España con sus padres, los Gracia se establecieron en la zona y levantaron allí un gran aserradero, considerado entre los emprendimientos tempranos más recordados del lugar. Desde ese establecimiento dieron trabajo a numerosos vecinos y abastecieron de madera y cajones a distintos destinos del país, en una etapa en que el crecimiento de los pueblos mendocinos dependía en gran medida del empuje de familias inmigrantes emprendedoras. La historia familiar también quedó asociada a otro emblema del viejo Eugenio Bustos: la antigua Casa Gracia, una tienda de ramos generales que funcionó como uno de esos comercios esenciales de época, cuando en un mismo local podían encontrarse mercaderías, herramientas, bebidas, tejidos y artículos para la vida cotidiana. El edificio, levantado con la clásica ochava en la esquina de San Martín y Belgrano, formó parte de esa arquitectura comercial tradicional que marcó la identidad de tantos pueblos cuyanos y que todavía hoy sobrevive en la memoria colectiva de sus habitantes. El valor de estas fotos crece todavía más cuando se las observa en su contexto. Eugenio Bustos es uno de los principales núcleos urbanos del departamento de San Carlos, y su desarrollo histórico estuvo estrechamente ligado al esfuerzo de familias trabajadoras, comerciantes y productores que ayudaron a consolidar la vida económica y social del distrito. A su vez, la propia historia de Mendoza muestra que la inmigración europea —entre ella la española— dejó aportes culturales, tecnológicos y productivos decisivos en la construcción de la provincia moderna. Incluso el apellido Gracia aparece ligado a la vida comunitaria de Eugenio Bustos en otras referencias históricas locales: una crónica del Valle de Uco recuerda a los hermanos Gracia entre las personas vinculadas a la fundación del Centro Cultural y Deportivo Eugenio Bustos en 1930, un dato que refuerza la presencia y el arraigo de la familia en la historia del pueblo. Así, estas imágenes no solo muestran a un hombre y a un grupo de trabajadores: muestran también una parte del esfuerzo anónimo que ayudó a construir identidad, trabajo y comunidad en el sur del Valle de Uco. #GenaroGracia #EugenioBustos #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #InmigraciónEspañola #MemoriaFamiliar #PatrimonioMendocino #HistoriaLocal #RamosGenerales #Aserradero #SanCarlosMendoza #HistoriaArgentina #SpanishImmigration #LocalHistory #VintageArgentina. Imágenes Gentileza de (Servio Leandro Gracia)
miércoles, 8 de abril de 2026
La hora del té sobre rieles: así era viajar a Córdoba en el elegante vagón comedor de 1938
La imagen muestra el vagón comedor del tren a Córdoba en 1938, una escena que resume como pocas el nivel de confort, distinción y cuidado que llegaron a ofrecer los grandes servicios ferroviarios argentinos en su época de esplendor. La fotografía, atribuida al Archivo General de la Nación, deja ver a una niña sentada a la mesa dentro de un coche comedor perfectamente dispuesto, con manteles, vajilla, cristalería y amplios ventanales, en una postal que recuerda que viajar en tren podía ser también una experiencia refinada y casi ceremonial. La identificación más precisa que encontré vincula la imagen con el coche comedor del ferrocarril conocido como “El Cordobés”, perteneciente al Ferrocarril Central Argentino, en 1938. Incluso una descripción preservada en Wikimedia Commons añade un detalle muy revelador sobre el servicio: “Las ventanillas herméticamente cerradas impiden que entre la tierra. El aire que se respira es acondicionado”, una frase publicitaria o descriptiva que muestra hasta qué punto el confort ferroviario era un argumento de prestigio en esos años. La escena no es menor si se la ubica en su contexto. Hacia las décadas de 1930 y 1940, la red ferroviaria argentina se encontraba entre las más extensas del mundo, y las líneas de larga distancia no solo transportaban pasajeros: también ofrecían servicios diferenciados, coches de primera clase y vagones comedor pensados para cubrir trayectos extensos con una calidad que hoy resulta casi nostálgica. En una nota sobre el apogeo de la red ferroviaria argentina, Rieles utiliza precisamente esta imagen del tren a Córdoba como emblema de aquella edad dorada. El coche comedor representaba mucho más que una prestación práctica. Era un espacio de sociabilidad, descanso y distinción, donde el viaje se vivía con otros ritmos. La disposición de las mesas, la presencia de servicio a bordo y el ambiente interior buscaban reproducir, en miniatura, el clima de un restaurante elegante. Distintas notas históricas sobre estos vagones recuerdan justamente que algunos eran lujosos y especialmente cómodos, pensados para trayectos prolongados y para una clientela que valoraba la experiencia completa del viaje, no solo el traslado. La fotografía también conmueve por su costado humano. No se ve una locomotora ni una estación, sino un instante íntimo del viaje: una niña almorzando o merendando junto a la ventana, mientras el paisaje cordobés o pampeano corre al otro lado del vidrio. Esa elección visual convierte a la imagen en algo más que documento ferroviario: la vuelve una memoria concreta de cómo se habitaba el tren en la Argentina de entonces. La elegancia del entorno no aparece como decorado, sino como parte natural de la experiencia cotidiana del pasajero. La atribución al Archivo General de la Nación refuerza además su valor documental. Por eso, esta imagen de 1938 vale como una pequeña cápsula de tiempo. Habla del viaje a Córdoba, pero también de una Argentina que supo hacer del ferrocarril un símbolo de modernidad, servicio y estilo. Entre manteles blancos, cristalería y ventanillas cerradas para que no entrara el polvo, el vagón comedor recordaba que los trenes no solo unían ciudades: también construían una forma de viajar que todavía hoy despierta admiración y nostalgia. #Ferrocarril #TrenACórdoba #VagónComedor #FerrocarrilCentralArgentino #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #CórdobaAntigua #ArchivoGeneralDeLaNación #RailwayHistory #DiningCar #TrainTravel #HistoricArgentina #VintageRailways #CórdobaHistory #ArchivePhoto #History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #Historical, #HistoricalPhotography, #HistoricalImages, #HistoricalPhotos, #Vintage, #VintageStyle, #VintagePhoto, #VintagePhotography, #Retro, #OldPhotos, #OldPicture, #Archive, #Archives, #PhotoArchive, #BlackAndWhitePhotography, #Photography
sábado, 21 de marzo de 2026
1932 - El traje del progreso: “El Cóndor”, la tienda mendocina que vistió a toda una época
Esta publicidad de “El Cóndor”, aparecida en La Quincena Social el 15 de noviembre de 1932, retrata a una de las casas comerciales más recordadas del centro mendocino. Nacida como emprendimiento de Juan Quero, la firma fue creciendo desde la sastrería hasta convertirse en una tienda fuerte de ropa masculina y artículos para caballeros, en plena avenida San Martín. La ubicación más repetida en fuentes de memoria urbana la sitúa en San Martín 1567, en la Ciudad de Mendoza. Más que un simple negocio, El Cóndor representó una forma de modernidad comercial: atención al público, confección, venta y una imagen elegante pensada para una clientela urbana que quería “vestirse bien” en una Mendoza cada vez más activa y cosmopolita. La propia publicidad lo resume con una consigna bien de época: vestir con distinción, pero a precios más accesibles. La trayectoria de Juan Quero también lo muestra como una figura reconocida del comercio local: integró el grupo fundador de la Asociación Amigos de la Avenida San Martín en 1954, junto a otros nombres fuertes del centro mendocino. Por eso esta pieza no es solo un aviso antiguo: es una ventana a la Mendoza comercial de los años treinta, cuando las grandes tiendas competían no solo en productos, sino también en prestigio, estilo y presencia urbana. Y “El Cóndor” supo ocupar, durante mucho tiempo, un lugar destacado en ese paisaje. #ElCondor #JuanQuero #MendozaAntigua #CiudadDeMendoza #SanMartin1567 #ComercioMendocino #ModaMasculina #HistoriaMendocina #PublicidadAntigua #MendozAntigua
viernes, 20 de marzo de 2026
1930 - La casa de hierro y progreso: José Buzio y el comercio que ayudó a construir la Mendoza moderna
Hacia 1930, la fachada del negocio de José Buzio ya formaba parte del paisaje comercial mendocino. Dedicado a ferretería, pinturería y sanitarios, el local resume una época en la que estos comercios no solo vendían productos: abastecían el crecimiento de una ciudad que se expandía, construía y se modernizaba a toda velocidad. La historia recuerda a Buzio como uno de esos inmigrantes que hicieron de Mendoza su lugar en el mundo. Según la memoria comercial asociada a esta imagen, había llegado desde el Piamonte en 1909, trabajó en distintos oficios y terminó levantando un negocio propio que, iniciado en 1919, alcanzó un movimiento importante y contó también con la labor de sus yernos Mario Migliavacca y Blas Spano. En la prensa histórica del rubro, José Buzio aparece mencionado entre los extranjeros que instalaron ferreterías en el área mendocina durante las primeras décadas del siglo XX, y un registro comercial de 1947 lo ubica en San Martín 652, señal de la continuidad y peso que llegó a tener su firma. Por eso esta foto no muestra solo un frente comercial: muestra el espíritu de una Mendoza que crecía entre mostradores, herramientas y materiales, sostenida por comerciantes que ayudaron a darle forma a la ciudad moderna. #JoseBuzio #MendozaAntigua #Ferreteria #ComercioMendocino #HistoriaMendocina #SanMartin #MemoriaUrbana #Patrimonio #PostalesDelAyer #MendozAntigua.
jueves, 19 de marzo de 2026
1938 - La foto que guarda una ternura entrañable de Mendoza: madre e hija en el muelle de La Cuyanita
Hacia 1938, María del Valle Chacoma, oriunda de Catamarca, fue retratada junto a su hija Margarita Cecilia Romero en el muelle del lago del actual Parque General San Martín, en la Ciudad de Mendoza. La escena, entrañable y serena, muestra mucho más que un recuerdo familiar: conserva intacta una postal de paseo, afecto y vida cotidiana en una Mendoza que todavía se reconocía en sus domingos al aire libre, sus lagos, sus embarcaderos y sus espacios de encuentro. (Imagen gentileza de Marcelo Barrera.)
La fotografía también tiene un valor histórico especial. Ese gran pulmón verde mendocino había sido creado oficialmente en 1896 como Parque del Oeste, y recién en 1947 (Ley 1744)adoptó el nombre de Parque General San Martín. El lago, además, ya formaba parte esencial del paisaje y del encanto del paseo en las primeras décadas del siglo XX, cuando el parque se consolidaba como uno de los grandes símbolos urbanos y sociales de Mendoza. En ese universo de recuerdos ocupa un lugar entrañable La Cuyanita, la embarcación que quedó grabada en la memoria de generaciones de mendocinos. Distintas reconstrucciones históricas señalan que comenzó a surcar el lago en la década de 1920 y que su nombre sobrevivió incluso a los cambios de embarcación, hasta transformarse en un emblema del paseo mendocino. Por eso esta imagen no solo retrata a una madre y a una niña: también devuelve, en silencio, una parte de la Mendoza más querida, aquella de los paseos familiares, la elegancia sencilla y la emoción de quedar inmortalizados junto al agua. #Mendoza #ParqueSanMartin #LaCuyanita #Memoria #PostalesDelAyer #HistoriaMendocina #Familia #Recuerdos #CiudadDeMendoza #MendozAntigua
miércoles, 18 de marzo de 2026
La foto que retrata a los pioneros del vino en San Rafael: inmigración, caballos y una finca naciendo en la Mendoza profunda
Esta imagen de la colección Juan Pi. Fotografías 1903-1933 muestra una escena rural cargada de identidad y de memoria: varios hombres posan de frente al fotógrafo, rodeados por cuatro caballos y un perro que llama la atención al aparecer sobre una montura. Por su porte, su forma de presentarse ante la cámara y su vestimenta de trabajo, todo sugiere que se trata de integrantes del grupo propietario o dirigente de un emprendimiento vitivinícola. Un catálogo académico sobre estas fotos interpreta precisamente que podrían ser los propietarios de una finca del área de San Rafael, y destaca además detalles como las botas de media caña aptas para cabalgadura, las barbas recortadas, los aperos de cuero sin adornos metálicos y el carácter técnico de la viña que aparece en primer plano. Desde el punto de vista productivo, la escena también tiene enorme valor documental. El mismo relevamiento identifica en la fotografía un sector de viña baja o espaldero de dos hilos con uva criolla, un dato clave para entender cómo se organizaba parte de la vitivinicultura del sur mendocino en esos años. No es una simple postal de campo: es una imagen del trabajo, de la propiedad rural y de una economía regional que estaba tomando forma entre cepas, animales y esfuerzo humano. La figura de Juan Pi vuelve todavía más importante esta fotografía. Fue un fotógrafo suizo-argentino, nacido en 1875, que se instaló en San Rafael en 1903 y desde allí documentó de manera sistemática el crecimiento del departamento, sus paisajes, construcciones, viñedos y frutales, además de retratos y acontecimientos históricos. Por eso sus imágenes hoy no solo tienen valor artístico: son también una fuente extraordinaria para reconstruir la vida social y económica del sur mendocino. Visto así, esta foto no retrata únicamente a un grupo de hombres con sus caballos: retrata una época. La de los inmigrantes y pobladores que ayudaron a levantar fincas, a organizar el trabajo agrícola y a consolidar la identidad vitivinícola de San Rafael. En esa mezcla de tierra, vid, animales y mirada fija a la cámara quedó congelado un instante fundamental de la historia rural mendocina. La identificación de estos hombres como inmigrantes europeos y propietarios es una inferencia histórica apoyada en la lectura del catálogo y en la propia imagen, no una certeza absoluta sobre cada persona retratada. #SanRafael #Mendoza #Vitivinicultura #JuanPi #Inmigrantes #Viñedos #Memoria #HistoriaRural #Patrimonio #MendozAntigua
martes, 10 de marzo de 2026
29 de Abril de 1937. Primer Refinería de Mendoza, ubicada en Godoy Cruz. (Gentileza: Gastón Rafael Zamagna)
1937⛽ La imagen de una Mendoza que empezó a oler a petróleo: la vieja destilería de YPF que cambió para siempre el mapa industrial cuyano. Godoy Cruz - Mendoza
Esta fotografía de 1937, conservada por el Archivo General de la Nación, muestra las instalaciones de la destilería de YPF en Godoy Cruz, Mendoza, en un momento clave de la transformación económica provincial. No era una imagen cualquiera: retrataba el avance de una Mendoza que ya no quería vivir solo del vino, sino también abrirse paso como territorio petrolero e industrial. Para entender su importancia hay que mirar el contexto. YPF, creada en 1922 durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, fue una empresa decisiva en la construcción de una política energética nacional y está considerada la primera petrolera estatal integrada verticalmente del mundo. En Mendoza, su desembarco se volvió estratégico durante la década de 1930, cuando la provincia comenzó a fortalecer su vínculo con la empresa para diversificar su economía y aprovechar sus recursos hidrocarburíferos. La planta de Godoy Cruz nació, en realidad, de un cambio de planes. El proyecto original era montar allí una simple planta de almacenamiento, pero el crecimiento de la producción y las características del crudo mendocino llevaron a YPF a instalar una destilería. Según la investigación histórica más reciente, en 1937 la planta ya procesaba petróleo traído desde El Sosneado y elaboraba asfaltos para pavimentación e impermeabilización, además de funcionar como pieza clave del abastecimiento regional. Muy pronto se convirtió en una instalación importante para el centro-oeste argentino. El impulso fue tan fuerte que esa planta quedó chica enseguida. A solo dos años de funcionamiento, el crecimiento de la extracción petrolera obligó a proyectar una refinería mayor en Luján de Cuyo. Las fuentes académicas coinciden en que esa nueva etapa se consolidó entre 1940 y 1941: hay trabajos que ubican su construcción e inauguración en 1940, mientras otras bibliografías la registran plenamente en 1941. Lo importante es que marcó la continuidad de un mismo proceso: Mendoza pasaba de tener una destilería pionera en Godoy Cruz a convertirse en un polo refinador capaz de abastecer no solo a la provincia, sino también a San Juan, San Luis, La Rioja y parte de Córdoba. Por eso, esta foto no muestra solo tanques y cañerías. Muestra el instante en que Mendoza empezó a cambiar de piel. Detrás de esos depósitos con el emblema de YPF estaba naciendo otra provincia: más industrial, más estratégica y cada vez más conectada con la energía que movía al país. #YPF #GodoyCruz #LujánDeCuyo #Mendoza #HistoriaIndustrial #Petróleo #Memoria #Patrimonio #MendozAntigua. Por los registros posteriores que pude ubicar, la vieja destilería de YPF en Godoy Cruz estaba en el distrito Las Tortugas, en el sector comprendido entre calle Cervantes, calle Caseros y la actual prolongación de calle Portugal. Un edicto de mensura de 2001 menciona a la “Sociedad Técnica Comercial Destilería Godoy Cruz” sobre calle Miguel Cervantes 1254, Las Tortugas, lindando al este con la entonces prolongación de Portugal. Otro aviso de 2014 ubica un inmueble vecino en calle Caseros 616, Las Tortugas, con límite norte en la misma Destilería Godoy Cruz. Así que, dicho en simple, estaba en la zona de Las Tortugas, hacia el oeste/suroeste del casco histórico de Godoy Cruz, no en el actual polo de Luján de Cuyo, donde después se concentró la gran refinería.











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