miércoles, 10 de marzo de 2021

El 10 de Marzo de 1993 🚂 El día que apagaron el corazón del país: cómo se desmanteló Ferrocarriles Argentinos y se aisló a media Argentina


El 10 de marzo de 1993 quedó grabado como una fecha oscura en la historia ferroviaria argentina. Pero hay una precisión importante para que la efeméride quede bien firme: ese día no desapareció formalmente Ferrocarriles Argentinos, sino que se cancelaron los servicios interurbanos y de larga distancia que la empresa todavía prestaba. La liquidación legal de la compañía llegaría después, cuando el Estado la declaró “en liquidación” el 7 de julio de 1995. La historia de la empresa venía de mucho antes. Sus orígenes se remontan a 1948, cuando durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón se nacionalizaron las compañías ferroviarias privadas, que sumaban unos 48.000 kilómetros de extensión, y se reorganizó la red nacional. Aquel esquema no fue pensado solo con lógica comercial: el propio Estado reconocería más tarde que el sistema también incluía “ferrocarriles de fomento”, creados para asegurar conectividad y presencia territorial aun en trazas que no fueran plenamente rentables. El deterioro no empezó en los años noventa. Un decreto oficial de 2012 que repasa la historia del sector señala que el golpe inicial del gran desmantelamiento llegó con el Plan Larkin desde 1958, que proponía abandonar el 32 por ciento de las vías, reducir drásticamente personal y retirar gran parte del material rodante. Ese proceso se profundizó durante la última dictadura, con más cancelaciones de ramales, menos inversión y un deterioro cada vez más visible en la infraestructura y el servicio. Ya en el menemismo, el sistema fue partido y concesionado. Entre 1991 y 1993, Ferrocarriles Argentinos fue escindida: los servicios metropolitanos de pasajeros se separaron en FEMESA, mientras avanzaban las concesiones de cargas y de los servicios urbanos. En paralelo, el Decreto 1168/92 ofreció transferir los trenes interurbanos de pasajeros a las provincias que aceptaran sostenerlos con sus propios recursos. En ese marco, el 10 de marzo de 1993 se suprimieron los servicios de larga distancia que aún quedaban en manos de FA. Y dos años más tarde, con buena parte de su misión histórica ya desarmada, el Estado dispuso su liquidación. La resistencia existió. Una reconstrucción periodística de Página/12 recuerda que la huelga ferroviaria de 1991 duró 45 días y fue el último gran paro en defensa del sistema, en un clima político atravesado por la consigna menemista “ramal que para, ramal que cierra”. Así, más que una reforma administrativa, lo que ocurrió fue una transformación brutal del mapa argentino: pueblos desconectados, talleres cerrados, empleos perdidos y un país cada vez más dependiente del camión y la ruta. Por eso, el 10 de marzo de 1993 no fue solo una fecha ferroviaria: fue el símbolo de una Argentina que empezó a quedarse sin trenes… y también sin parte de su integración territorial #FerrocarrilesArgentinos #10DeMarzo #HistoriaArgentina #Trenes #Privatizaciones #Menem #MemoriaFerroviaria #RamalQuePara #MendozAntigua

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