Si pensás que los deportistas de élite de hoy en día son extremos con sus dietas y rutinas de hidratación, ¡es porque no conociste el ciclismo salvaje y heroico de la vieja escuela! Viajamos en el tiempo hasta diciembre de 1973, en plena montaña mendocina, para revivir un momento que parece sacado de una película de ficción. En esta fantástica e icónica fotografía podemos ver a la máxima figura que haya dado el ciclismo argentino en toda su historia: el inmenso mendocino Ernesto Contreras (corriendo para el equipo S.T.I.A.), con el rostro curtido por el sol, anteojos oscuros y una botella de vidrio en la mano.
📜 Los asombrosos datos detrás de esta anécdota inmortal:
El escenario: Se estaba disputando la durísima y agotadora XI Vuelta de Uspallata. Ese sábado en particular, los ciclistas debían enfrentarse a la temible escalada de la Cruz del Paramillo, un verdadero infierno de altura y piedra.
El "combustible" del campeón: Tras aplanar literalmente las curvas de la montaña con su pedaleo, Contreras sufrió un percance. Mientras sus mecánicos se desesperaban cambiando las ruedas de su bicicleta, ¿qué hizo el gran campeón? Fiel a su costumbre y con total tranquilidad, ¡se clavó una cerveza fresca para recuperar energías!.
Un descenso suicida: Apenas le dieron el visto bueno, volvió a montarse en su bicicleta y se lanzó en picada hacia el valle alcanzando velocidades de casi 80 kilómetros por hora en aquellos peligrosos caminos de montaña. ¿El resultado? ¡Ganó la etapa, como de costumbre!
Una figura mundial: Ernesto Contreras no era solo un guapo de barrio; era una bestia del deporte mundial. Bautizado como "El Cóndor de América" por su inigualable destreza para trepar montañas, este coloso representó a la Argentina en tres Juegos Olímpicos consecutivos (Roma 1960, Tokio 1964 y México 1968) y se coronó 8 veces seguidas Campeón Argentino de Persecución. ¡Una verdadera máquina humana! Las leyendas de antes estaban hechas de otro material. Sin GPS, sin geles energéticos de laboratorio y sin bicicletas de fibra de carbono; puro corazón, piernas de acero y una cerveza fría en la cima de la montaña. #ErnestoContreras #ElCondorDeAmerica #CiclismoArgentino #VueltaDeUspallata #HistoriaDelDeporte #MendozaAntigua #CiclismoClasico #LeyendasDelDeporte #mendozantigua






















