¿Te imaginás una época donde la corona no era solo brillo, sino también callos en las manos y amor por la tierra? En el corazón de la Mendoza de 1939, una joven rompió con todos los moldes. No era solo una cara bonita; era la esencia misma de nuestra vendimia.
📜 Los secretos de una soberana con manos de viñatera: Ella es Inés Alina Castellani, una mujer que antes de lucir la banda de reina, pasaba sus jornadas entre hileras, tijera en mano. Representando con valentía a su distrito, fue elegida soberana de Guaymallén (El Bermejo), ganándose el derecho a competir por la corona nacional en la cuarta edición histórica de la fiesta. En aquellos años, se valoraba enormemente que la candidata fuera una "auténtica cosechadora". Era un requisito que buscaba conectar el glamour del palco oficial con el sacrificio del trabajador rural. La Fiesta Nacional de la Vendimia apenas daba sus primeros pasos (se había iniciado en 1936). Ese año, el carrusel y el acto central empezaban a tomar la magnitud épica que conocemos hoy, con los cerros del Parque General San Martín como testigos. Esta imagen, que parece cobrar vida, pertenece al Archivo General de la Nación y es un testimonio invaluable del ADN mendocino. Inés no solo buscaba un título; llevaba consigo el sudor y la esperanza de miles de familias que, como ella, vivían por y para la vid. #Vendimia1939 #ReinaCosechadora #OrgulloMendocino #HistoriaDeMendoza #Guaymallén #VendimiaXiempre #MujeresDeTierra #VendimiaEterna #mendozantigua

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