viernes, 12 de septiembre de 2014

Cañeros (cosechadores de caña de azucar) en un descanso fines siglo XIX

Foto: Muestra Homenaje a Manuel Belgrano

Tucumán, cañeros en un descanso, s. XIX

Archivo General de la Nación. Documentos Fotográficos. Inventario 213305

Tucucam

Archivo General de la Nación. Documentos Fotográficos. Inventario 213305

Gay, Vintage


Fuente: http://www.homohistory.com/2012_08_01_archive.html

Familia rural, fines s. XIX

Foto: Muestra Homenaje a Manuel Belgrano 
Documento Fotográfico

Jujuy, familia rural, fines s. XIX

Archivo General de la Nación. Documentos Fotográficos. Inventario 213304.

Jujuy

Archivo General de la Nación. Documentos Fotográficos. Inventario 213304.

Jacqueline Bisset. Hermosa Mujer

Retrato de recién casados, 1890/1910.

Foto: Retrato de recién casados, 1890/1910.
 Documento Fotográfico. Colección Witcomb

Documento Fotográfico. Colección Witcomb
Archivo General de la Nación

Plaza Independencia. Foto realizada por Cristiano Junior (año 1880) Mendoza


Cómo era antes el casamiento por civil en la Argentina

Para contraer matrimonio la mujer debía tener al menos 12 años y el varón 14. El casamiento podía ser en la oficina del Registro Civil o en la casa de uno de los novios.


El casamiento civil se realizaba uno o dos días antes o el mismo día del casamiento religioso. Podía ser en la oficina del Registro Civil o en la casa de uno de los novios. A este acto se invitaba a un grupo reducido de personas, parientes y relaciones íntimas. 
Si la ceremonia se realizaba en la oficina del Registro, solo se necesitaban dos testigos, y si tenía lugar en el domicilio de uno de los contrayentes, se solicitaba la presencia de cuatro testigos.
lgunas formalidades
Los que se casaban debían presentarse ante el encargado del Registro de la sección que les correspondiera, manifestando verbalmente su intención, la cual era consignada en un acta firmada por el Jefe del Registro, los esposos y dos testigos (los datos solicitados son los mismos que se piden ahora, eso no ha variado con el correr del tiempo).


Respecto a los impedimentos legales, he aquí algo a considerar: para contraer matrimonio la mujer debía tener al menos 12 años y el varón 14.
Los testigos
Los novios elegían a sus testigos entre los parientes o amigos. El ser elegido testigo era considerado un privilegio al que no podía declinarse sino por causas muy bien justificadas. 
Los testigos estaban moralmente obligados a obsequiar a los novios y para este acontecimiento debían vestir de rigurosísima etiqueta, cualquiera fuera el grado de amistad con los contrayentes.
La ceremonia y la firma del contrato


Una vez leída el acta, firmaban primero el novio, luego la novia y alternativamente un testigo de cada parte. Para la firma se usaba una lapicera especial y de oro, que obsequiaba uno de los testigos. Una última recomendación a tener en cuenta respecto a la vestimenta (aunque ésto era sabido por todos): nadie debía firmar nunca con los guantes puestos, no solo porque era mal visto, sino porque desfiguraba la letra.
En las próximas entregas veremos cada uno de los aspectos de la organización previa al casamiento religioso. ¡Los espero!

Alejandra Cicchitti, propietaria de “Alejandra Cicchitti Antigüedades”
www.alejandracicchitti.com.ar  
Fuente:http://www.mdzol.com/nota/550023-como-era-antes-el-casamiento-por-civil-en-la-argentina/

jueves, 11 de septiembre de 2014

Hotel de Inmigrantes, 1912

Foto: 12 de Octubre - Día del Respeto a la Diversidad Cultural

Hotel de Inmigrantes, 1912
Documento Fotográfico. Inventario 3047

Documento Fotográfico. Inventario 3047
Archivo General de la Nación

Venta de cigarrillos y fósforos, en carrito con imagen del príncipe de Gales, año 1926.



 Barrio Constitución, Buenos Aires


Documento Fotográfico 161866
Archivo General de la Nación

La aviadora turca Sabiha Gökçen con su avión, que la convirtió en el primer piloto de combate femenino, en 1937.

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Maestras argentinas de 1943.

Cosas que extrañamos de la primaria



Los Colores Jovi: ¿Alguno conoció alguna vez unos que estos símil crayones ? Primero, tenías que calcularle la presión justa a la hora de pintar sino se te quebraba . Bah, en realidad se partían en dos de sólo mirarlos. Qué frustración tan grande. 
El “Ilustrar” al final de cada ejercicio: El tan famoso “ilustrar” esperado durante toda la tarea, para desplegar nuestras más grandes dotes artísticas, para alardear de nuestras fibras Mágicas Sylvapen nuevas delante de los que no tenían. Los quince minutos que te daban para hacerlo, se te iban en abrir los tres pisos de cartuchera y sacar las lapiceras de colores, las microfibras, las fibras, los colores de madera, las plastipinturitas Jovi y así podría seguir enumerando el destino del sueldo de nuestros pobres padres.
Mi mamá no me deja: ¿En qué momento dejamos de seguir el divino mandato de nuestras madres y hacer lo que se nos canta? A la pregunta: “¿Me prestás las fibras?” venía como inevitable respuesta: “No, porque mi mamá no me deja”.
Izar la bandera, el primer gobierno patrio y otras yerbas: No recuerdo haber izado o jurado la bandera en la primaria con un verdadero sentimiento latiéndome en el pecho. No sé si les habrá pasado a ustedes pero cuando yo iba a la primaria, todos los 25 de mayo teníamos que ponernos la escarapela. ¿Por qué, Seño? “Porque fue el “Primer Gobierno Patrio”. En ese entonces yo pensaba: ¿Qué  es eso?  Que le pusiera un poco de onda y sazón. Que nos atrapara con la historia, no con lo que dice el Manual Pedagógico. ¿No les parece que es re fácil explicar la hazaña del General como si fuera un Súper héroe? Te puedo asegurar que no te olvidás nunca más y no tenés que esperar a ser más mayorcito para entender la historia y aquerenciarte con nuestros próceres entrañables. Seguro que hay miles de “seños” copadas por ahí, igualmente 
Sacapuntas y no cuchillita: Tu mama no te dejaba  que cayeras con una cuchillita a la escuela. Y te morías de ganas de tener una, porque siempre el Nelson Rufino del aula tenía una colección en su haber y se jactaba de lo lindo que quedaban los colores Conte cuando los afilabas con ese instrumento soñado.
El portaminas : Ahora que sos más grande no ves un lápiz ni de casualidad, a no ser que seas estudiante de arquitectura o diseño. Cuando éramos chiquitos lo “top” era llevar portaminas y, obviamente, minas para ponerle cada dos palabras, porque  te duraban muy poco.
La película que se formaba en la punta de la plasticola cuando se secaba: Ahhh! No he conocido placer más grande que despegar con los deditos ese poco de Voligoma que quedaba en la punta. 
La manualidad  para el día de la madre: Tardábamos meses en hacer una mezcla de cartón, engrudo, hilo sisal y flores secas para obsequiarle a la reina de nuestra casa. Obviamente que el dinero para los materiales tenía que salir de tu progenitor, tío, abuela o alguien que no fuera ella. Me estoy imaginando mi cara de ilusión trayendo en la mochila escondido el obsequio para regalársela el domingo con mi mejor sonrisa. Qué dulces supimos ser.
El transportador de lata: Resulta que no te dejaban llevar cuchillita pero te daban esta arma blanca de los útiles. 

Ruinas de la Antigua Ciudad de Mendoza. Luego del terremoto del 20 de Marzo de 1861 (foto año 1880)


Primeras Maestras Argentinas, egresadas de la Escuela Normal Nº 5 en el año 1908.




Archivo General de la Nación. Documentos Fotográficos. Inventario 349693.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Salta. Calle España, fines del siglo XIX

Foto: Salta. Calle España, fines del siglo XIX

Documento Fotográfico.
Álbum Aficionados. Inventario 216167

Álbum Aficionados. Inventario 216167
Archivo General de la Nación


Barbero rural, fines del siglo XIX.

Foto: Barbero rural, fines del siglo XIX.

Documento fotográfico
Album Aficionados.
Inventario 213788.



Album Aficionados.
Inventario 213788.

Archivo General de la Nación

La peluca de Sarmiento

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La nada disimulable calvicie de Sarmiento fue motivo de cientos de caricaturas. Cuesta imaginarlo con pelo. Sin embargo, un retrato nos lo muestra de una manera distinta. La historia de aquella pintura es la siguiente:

En 1845, Sarmiento tenía 34 años y vivía en Chile. Ese año nació Dominguito, hijo de Benita Martínez Pastoriza y Domingo Castro. Es necesario aclarar que, luego de enviudar, Benita se casaría con Sarmiento (en 1848) y Dominguito se convertiría en hijo adoptivo del sanjuanino. Sin embargo, parece que fue más que eso. Porque la tradición familiar sostiene que el hijo de Benita era un calco de Sarmiento cuando era chico.
De regreso a 1845, Domingo Faustino concurrió al atelier de su amigo, el joven pintor Benjamín Franklin Rawson. Sarmiento quería ser retratado para la posteridad. La fotografía, más precisamente el daguerrotipo, recién desembarcaba en el Río de la Plata. En 1845, la forma de perpetuarse en imágenes, en Santiago de Chile, era a través del retrato (como el que vemos, que pertenece a la colección del Museo Sarmiento, ubicado en el barrio de Belgrano).
Pero hubo un problema. En esos días, Sarmiento había padecido una fiebre que lo tuvo a maltraer, al punto de que deliraba. Y perdió el pelo. La calvicie no se contaba entre los atributos que deseaba exhibir. Por lo tanto, se puso una peluca. Y el resultado está a la vista.

Fuente: http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/artes/la-peluca-de-sarmiento/

Hora del almuerzo para las mujeres trabajadoras del ferrocarril en 1943.

mujer haciendo historia5

Deportes en el Recuerdo. Equipo de Foot-Ball. Independiente Rivadavia (año 1930) Mendoza

Integrantes: Médice Benegas, Tejada, Ponce, Carrizzo, Portillo, C. González, Vázquez, Julio y Vicente González y Conill.


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