martes, 21 de abril de 2020

El 21 de Abril de 1937 en Tancacha, Córdoba, nacía Javier Portales: el socio ideal de los grandes capocómicos y una columna maestra del humor argentino


El 21 de abril de 1937, en Tancacha, Córdoba, nació Javier Portales, nombre artístico de Miguel Ángel Álvarez, una de las figuras indispensables del humor argentino. Fue de esos actores que no solo brillaban por sí mismos, sino que además hacían crecer a todos los que tenían al lado: un partenaire excepcional, preciso, dúctil y de enorme oficio. Desde muy joven sintió la vocación artística, comenzó haciendo radioteatro en Rosario y luego se instaló en Buenos Aires, donde empezó a abrirse camino en el teatro, la televisión y el cine.  Sus primeros pasos en la pantalla llegaron a fines de los años cincuenta, y el gran impulso de popularidad lo obtuvo con Quinto año nacional, de Abel Santa Cruz, donde empezó a hacerse conocido para el gran público. A partir de allí construyó una carrera enorme: participó en 75 películas, según la base de datos del cine argentino, y se convirtió en una presencia habitual, sobre todo en la comedia, un terreno donde se lucía con una naturalidad que hacía lucir también a sus compañeros. Ese era, justamente, uno de sus grandes dones: saber estar, sostener la escena y potenciar al otro sin perder jamás peso propio.  El salto decisivo en televisión llegó en 1964, cuando fue convocado para Operación Ja Ja, un clásico que lo puso al lado de nombres enormes como Fidel Pintos, Juan Carlos Altavista, Adolfo García Grau y Jorge Porcel. Más tarde integró Polémica en el bar, uno de los ciclos más populares y emblemáticos de la televisión argentina. Los grandes maestros del humor lo elegían porque Portales tenía algo difícil de encontrar: podía ser apoyo, contrapunto y protagonista al mismo tiempo. Carlos Balá, Jorge Porcel y Juan Carlos Altavista contaron con él, pero fue junto a Alberto Olmedo donde alcanzó algunos de sus momentos más memorables.  Con Olmedo formó una dupla inolvidable. En No toca botón quedó para siempre asociado al célebre sketch de “Borges y Álvarez”, donde ambos, sentados en un sillón, convertían sus diferencias culturales y sus improvisaciones en uno de los segmentos más recordados de la TV argentina. Aquella química era irrepetible: Olmedo mismo encontraba en Portales al compañero ideal para que el humor fluyera con libertad, inteligencia y ese “morcilleo” tan festejado por el público.  Además de actor, Portales también mostró un costado autoral de gran nivel. Su obra La sartén por el mango fue estrenada en 1972 y ese mismo año llegó al cine de la mano de Manuel Antín, con Claudio García Satur entre sus protagonistas. Ese título confirmó que detrás del comediante popular había también un artista inquieto, capaz de escribir una pieza de peso propio y de moverse con comodidad entre el teatro independiente, los clásicos y la comedia más masiva.  En los años noventa volvió a conquistar al público con telecomedias como Son de Diez y Un hermano es un hermano, y en 1999 recibió el Premio Podestá a la trayectoria, una distinción que reconoció una vida entera dedicada al espectáculo. Pero el final fue duro: en la última etapa sufrió un severo deterioro de salud, con problemas de columna, ACV y una pérdida progresiva de movilidad que lo dejó en silla de ruedas. Finalmente murió en Buenos Aires el 14 de octubre de 2003, a los 66 años, después de una larga enfermedad. Con su partida se fue mucho más que un actor cómico: se apagó uno de los grandes sostenes del humor argentino, un hombre que hizo mejores a los mejores.  #JavierPortales #HumorArgentino #HistoriaDeLaTV #TelevisionArgentina #AlbertoOlmedo #NoTocaBoton #BorgesYAlvarez #OperacionJaJa #PolemicaEnElBar #CineArgentino #JavierPortales #ArgentineHumor #ArgentineTV #ClassicComedy #AlbertoOlmedo #TelevisionHistory #FilmHistory #ComedyLegend #LatinAmericanEntertainment #CulturalMemory




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