miércoles, 27 de julio de 2022

27 DE JULIO DE 1994: KEVIN CARTER — LA FOTO QUE SACUDIÓ AL MUNDO Y EL PRECIO HUMANO DE MIRAR EL HORROR


El 27 de julio de 1994 murió por suicidio en Johannesburgo Kevin Carter, el fotoperiodista sudafricano de apenas 33 años cuyo nombre había quedado unido para siempre a una de las imágenes más estremecedoras del siglo XX. Un año antes, en las cercanías de Ayod, en el entonces sur de Sudán —territorio que hoy pertenece a Sudán del Sur—, había retratado a una criatura devastada por la hambruna, encorvada sobre la tierra, mientras un buitre permanecía a pocos metros. La fotografía apareció en The New York Times el 26 de marzo de 1993 y en 1994 recibió el Premio Pulitzer de Fotografía de Reportaje. Carter había crecido en una familia blanca de clase media durante el apartheid, pero desde joven cuestionó abiertamente aquella sociedad construida sobre la segregación racial. Comenzó profesionalmente como fotógrafo deportivo en 1983 y pronto dirigió su cámara hacia los barrios negros de Johannesburgo, donde documentó represión, enfrentamientos y asesinatos durante los años finales del régimen. Junto con Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y João Silva integró el grupo de reporteros gráficos que sería conocido como el Bang-Bang Club, hombres que ingresaban allí donde las balas, el odio político y la violencia convertían cada fotografía en una apuesta contra la muerte. Pero ninguna de sus imágenes provocó una conmoción comparable con la tomada en Sudán. La escena recorrió el planeta y despertó una pregunta feroz: ¿por qué el fotógrafo había disparado su cámara en lugar de ayudar inmediatamente al niño? Carter aseguró que después de obtener la imagen espantó al buitre. Centenares de personas llamaron y escribieron al periódico para conocer el destino de la criatura, aunque durante años no existió una respuesta definitiva. Aquella fotografía dejó de ser solamente el registro de una hambruna: se convirtió en un debate universal sobre los límites del fotoperiodismo, la responsabilidad moral y la incómoda distancia entre quien contempla el sufrimiento y quien lo padece. En 2011, una investigación publicada por el diario español El Mundo sostuvo que la criatura no era una niña, como se creyó durante décadas, sino un niño llamado Kong Nyong. De acuerdo con el testimonio atribuido a su familia, sobrevivió a aquella jornada y fue atendido en el centro de ayuda alimentaria de la zona, aunque murió muchos años después —alrededor de 2007— a causa de una enfermedad acompañada de fiebre. La investigación desmintió así la leyenda de que el buitre lo había devorado poco después de tomada la fotografía. Sin embargo, sería injusto afirmar que una sola imagen provocó la muerte de Carter. El fotógrafo arrastraba episodios de depresión, dificultades económicas, relaciones personales quebradas y el peso psicológico de haber presenciado durante años cadáveres, ejecuciones, hambre y violencia extrema. El 18 de abril de 1994, su amigo Ken Oosterbroek murió en un tiroteo mientras cubría los enfrentamientos de Thokoza, apenas nueve días antes de las primeras elecciones democráticas y multirraciales de Sudáfrica. Carter recibió el Pulitzer pocas semanas después, pero ni el reconocimiento internacional ni la fama pudieron silenciar las sombras que llevaba consigo. El 27 de julio de 1994 su vida terminó cerca del Braamfontein Spruit, un lugar de Johannesburgo asociado con los juegos de su infancia. Su padre explicó entonces que Kevin cargaba permanentemente con el horror de cuanto había fotografiado. Dejaba una hija pequeña, una carrera breve y extraordinaria y una obra que todavía obliga a formular preguntas difíciles. Kevin Carter no fue simplemente el hombre que fotografió a un niño y a un buitre. Fue un testigo de la agonía del apartheid, de las guerras africanas y del hambre convertida en paisaje cotidiano. Su cámara consiguió que millones de personas miraran aquello que preferían ignorar, pero también reveló el precio que puede pagar quien contempla demasiado dolor sin disponer de un lugar seguro donde dejarlo. Hay fotografías que registran la historia. Otras la denuncian. La de Carter hizo ambas cosas y, más de tres décadas después, continúa interrogando a cada persona que se atreve a mirarla. #KevinCarter #Fotoperiodismo #HistoriaDeLaFotografía #FotografíaHistórica #PremioPulitzer #Sudán #SudánDelSur #Apartheid #BangBangClub #ÉticaPeriodística #Periodismo #CrisisHumanitaria #MemoriaHistórica #MendozAntigua #KevinCarterPhotography #Photojournalism #HistoryOfPhotography #PulitzerPrize #Sudan #SouthSudan #ApartheidHistory #BangBangClub #JournalismEthics #WarPhotography #DocumentaryPhotography #HumanitarianCrisis #VisualHistory #HistoricalMemory



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