miércoles, 27 de julio de 2022

27 DE JULIO DE 1980: MURIÓ EL ÚLTIMO SHA DE IRÁN — EL REY DEL PETRÓLEO QUE QUISO CONSTRUIR UNA POTENCIA Y TERMINÓ SIN TRONO, SIN PATRIA Y EN EL EXILIO


El 27 de julio de 1980, lejos de los palacios de Teherán, de las ceremonias imperiales y del trono que había ocupado durante casi cuatro décadas, murió en El Cairo Mohammad Reza Pahlavi, el último sha de Irán. Tenía 60 años, padecía una grave enfermedad y llevaba más de un año recorriendo el mundo en busca de refugio y atención médica. Su muerte no fue solamente el final de un monarca: representó la desaparición física del último soberano de una dinastía que había intentado transformar a Irán a una velocidad extraordinaria, pero que terminó consumida por el autoritarismo, la desigualdad, la oposición religiosa y una revolución que cambió para siempre el equilibrio de Medio Oriente. Mohammad Reza había nacido en Teherán el 26 de octubre de 1919. Era hijo de Reza Khan, un militar surgido de la Brigada Cosaca Persa que logró ascender hasta convertirse en gobernante. En 1925, el Parlamento puso fin a la dinastía Qajar e instaló a Reza como nuevo sha bajo el nombre dinástico Pahlavi, término vinculado con el pasado preislámico de Persia. El joven príncipe fue educado en el prestigioso Instituto Le Rosey de Suiza y, al regresar a Irán, completó su preparación en la Academia Militar de Teherán. Su llegada al trono se produjo en circunstancias dramáticas. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fuerzas británicas y soviéticas invadieron Irán. Reza Shah fue obligado a abdicar y su hijo, con apenas 21 años, asumió la corona el 16 de septiembre. Desde entonces, Mohammad Reza gobernaría un país situado en el centro de las grandes disputas estratégicas de la Guerra Fría, codiciado por su petróleo y por su posición entre la Unión Soviética, Asia Central y el golfo Pérsico. El episodio que definiría su reinado ocurrió en 1953. El primer ministro Mohammad Mosaddeq había encabezado la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company, antecesora de la futura British Petroleum, enfrentándose a los intereses petroleros británicos. En agosto, el sha firmó decretos para destituirlo y reemplazarlo por el general Fazlollah Zahedi. El primer intento fracasó y el monarca huyó primero a Bagdad y después a Roma. Sin embargo, la operación encubierta TPAJAX, planificada por la CIA con cooperación británica, consiguió derribar a Mosaddeq. Pahlavi regresó triunfalmente y, desde entonces, su poder quedó mucho más concentrado y ligado al respaldo occidental. En 1963 lanzó la llamada Revolución Blanca, un ambicioso programa que incluyó la redistribución de tierras, la nacionalización de bosques y pasturas, la participación de los trabajadores en las ganancias industriales, campañas de alfabetización y el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. Irán experimentó una acelerada industrialización: entre 1963 y 1977, su producto interno bruto real creció, en promedio, alrededor de un 10,5 % anual. Surgieron fábricas, carreteras, universidades y una nueva clase media urbana, mientras los ingresos petroleros financiaban enormes proyectos y convertían al país en una potencia regional. Pero el brillo de aquella modernización ocultaba profundas fracturas. El crecimiento no se distribuyó de manera uniforme, millones de campesinos emigraron hacia ciudades incapaces de absorberlos y sectores tradicionales percibieron las reformas como un ataque contra sus formas de vida. Al mismo tiempo, el sha cerró progresivamente el sistema político. La SAVAK, creada en 1957, se transformó en el símbolo de la vigilancia, la censura, los interrogatorios y la persecución de opositores nacionalistas, izquierdistas, religiosos y estudiantiles. La modernización económica avanzaba, pero la participación política se reducía y el culto a la personalidad imperial alcanzaba proporciones cada vez mayores Durante 1978, huelgas, manifestaciones y enfrentamientos sacudieron Irán. La oposición reunía grupos muy diferentes: religiosos chiíes, estudiantes, trabajadores, comerciantes del bazar, liberales, nacionalistas y organizaciones de izquierda. Desde el exilio, el ayatolá Ruhollah Jomeini se convirtió en la voz más poderosa del levantamiento. El 16 de enero de 1979, Mohammad Reza abandonó el país. Jomeini regresó a Teherán el 1 de febrero y, pocos días después, la monarquía que había gobernado Irán durante siglos se derrumbó. Comenzó entonces el peregrinaje del soberano destronado. Pasó por Egipto, Marruecos, las Bahamas y México. En octubre de 1979, Estados Unidos permitió que ingresara para recibir tratamiento médico. Muchos iraníes temieron que Washington preparara una repetición del golpe de 1953. El 4 de noviembre, estudiantes revolucionarios ocuparon la embajada estadounidense en Teherán y tomaron como rehenes a más de cincuenta personas. La crisis se prolongaría durante 444 días y se convertiría en uno de los grandes conflictos internacionales del final de la presidencia de Jimmy Carter. Después de Estados Unidos, el antiguo sha permaneció temporalmente en Panamá hasta que el presidente egipcio Anwar el-Sadat le abrió nuevamente las puertas de su país. Allí murió el 27 de julio de 1980. Su fallecimiento eliminó una de las principales exigencias de los secuestradores de la embajada, que reclamaban su devolución a Irán. Dos días después recibió un funeral de Estado con honores militares y fue sepultado en la mezquita de Al-Rifaí, en El Cairo, lejos de la nación que alguna vez gobernó como “rey de reyes”. Su legado continúa provocando discusiones apasionadas. Para algunos fue el gobernante que industrializó Irán, amplió la educación, impulsó derechos femeninos y convirtió al país en una potencia. Para otros fue un monarca autoritario sostenido por Occidente, responsable de perseguir a sus adversarios y de construir una modernización deslumbrante, pero incapaz de escuchar el descontento social. Su vida condensó las contradicciones del siglo XX iraní: petróleo y pobreza, reformas y represión, nacionalismo y dependencia extranjera, esplendor imperial y soledad. El hombre que había recibido coronas, medallas y títulos terminó sus días cruzando fronteras, rechazado por antiguos aliados y observando desde el exilio cómo su imperio desaparecía para siempre. #MendozAntigua #MohammadRezaPahlavi #ShaDeIrán #ÚltimoSha #Irán #HistoriaDeIrán #RevoluciónIraní #GuerraFría #MohammadMosaddeq #OperaciónAjax #CIA #RevoluciónBlanca #SAVAK #AyatoláJomeini #CrisisDeLosRehenes #HistoriaMundial #MedioOriente #DinastíaPahlavi #IranHistory #ShahOfIran #LastShah #IranianRevolution #ColdWarHistory #OperationAjax #WhiteRevolution #PahlaviDynasty #MiddleEastHistory #HostageCrisis



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