El 15 de agosto de 1969 comenzó uno de los acontecimientos culturales y musicales más extraordinarios del siglo XX. En una granja de Bethel, estado de Nueva York, una multitud que terminaría acercándose al medio millón de personas se reunió para vivir aquello que había sido anunciado como “tres días de paz y música”: Woodstock. No ocurrió realmente en Woodstock. Después de varios cambios de sede y de que la oposición local frustrara los planes para realizar el encuentro en Wallkill, los organizadores encontraron refugio en las tierras del productor lechero Max Yasgur, en Bethel, a unos 96 kilómetros de la localidad que terminó dando nombre al festival. Eran tiempos atravesados por la Guerra de Vietnam, la contracultura, el movimiento hippie, las protestas juveniles, la experimentación artística y una música que estaba rompiendo prácticamente todas las fronteras conocidas. Los organizadores Michael Lang, Artie Kornfeld, John Roberts y Joel Rosenman imaginaron un gran encuentro musical, pero la respuesta del público superó cualquier previsión. Las carreteras quedaron colapsadas, miles abandonaron sus automóviles y continuaron a pie, y la magnitud de la multitud terminó haciendo imposible controlar normalmente los accesos. Los abonos anticipados para los tres días costaban 18 dólares y estaba previsto venderlos a 24 dólares en la entrada, pero ante semejante avalancha el acontecimiento terminó convirtiéndose, en la práctica, en un festival gratuito. Richie Havens abrió inesperadamente el espectáculo poco después de las cinco de la tarde porque Sweetwater, que debía hacerlo originalmente, había quedado atrapado en el gigantesco embotellamiento. A partir de allí desfilaron 32 actos musicales y 163 músicos: Joan Baez, Ravi Shankar, Santana, Canned Heat, Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Sly & The Family Stone, The Who, Jefferson Airplane, Joe Cocker, Ten Years After, The Band, Johnny Winter, Blood, Sweat & Tears, Crosby, Stills, Nash & Young y muchos otros. Hubo ausencias que alimentarían durante décadas la mitología del festival: The Beatles, The Doors, Led Zeppelin y Bob Dylan no formaron parte del cartel definitivo, mientras una extraordinaria concentración de artistas que ya eran famosos o estaban a punto de serlo terminó escribiendo una página irrepetible de la cultura popular. La lluvia transformó los campos en barro, escasearon alimentos y recursos, los horarios se desmoronaron y aquello que debía concluir el domingo se extendió hasta el lunes 18 de agosto. Cuando buena parte de la multitud ya había partido, Jimi Hendrix apareció finalmente en escena el lunes por la mañana para cerrar Woodstock. Su actuación quedó asociada para siempre con una de las imágenes musicales más poderosas de aquella década. Lo increíble es que un festival marcado por improvisaciones, tormentas, tránsito imposible y enormes dificultades logísticas terminó convertido en un símbolo universal de juventud, música, paz y contracultura. El documental estrenado en 1970 amplificó todavía más aquella leyenda y ayudó a proyectar mundialmente a varios de sus protagonistas. Más de medio siglo después, el terreno donde ocurrió Woodstock continúa preservado como sitio histórico, y desde 2017 figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos. Woodstock había nacido como un concierto. Terminó siendo la fotografía sonora de toda una generación.
#Woodstock #Woodstock1969 #15DeAgosto #HistoriaDelRock #HistoriaDeLaMusica #Rock #Hippies #Contracultura #JimiHendrix #JanisJoplin #Santana #TheWho #JoeCocker #PazYMusica #MusicaEHistoria #Efemerides #MendozAntigua #MusicHistory #RockHistory #WoodstockFestival #PeaceAndMusic #Counterculture #HippieGeneration #Sixties #1960s

No hay comentarios.:
Publicar un comentario