En 1936, cuando el turismo de montaña mendocino comenzaba a consolidarse gracias al automóvil, los ómnibus y la apertura de nuevos caminos, una publicidad invitaba a los habitantes de la ciudad a escapar hacia un establecimiento que hoy casi ha desaparecido de la memoria colectiva: el Hotel Balneario “La Crucecita”. El aviso conservado es extraordinario por la cantidad de información que encierra. Presentaba al lugar como situado “en la precordillera”, a 1.375 metros sobre el nivel del mar, destacaba su “agua de vertiente natural”, recomendada entonces “para mesa y estómago delicado”, prometía un hotel “con comodidades y hermosa pileta” y, en grandes letras, tranquilizaba al posible visitante asegurando que existía un “camino sin peligro” y que sólo lo separaban 30 kilómetros de la Ciudad de Mendoza. Aquella publicidad no exageraba la importancia turística que La Crucecita estaba adquiriendo. Una investigación reciente del historiador Pablo Federico Ricardo Bianchi Palomares reconstruyó la historia del establecimiento y señala que el hotel había surgido mediante la adaptación del antiguo casco de una estancia de origen jesuítico del siglo XVIII, emplazada en una gran planicie antes de las primeras cerrilladas de la precordillera. Una crónica turística publicada en 1935 incluso describía aquella propiedad como una estancia de unas 20.000 hectáreas y afirmaba que en su casa solariega había descansado el general Espejo; este último dato debe entenderse como lo consignaba aquella fuente turística de época. La Crucecita ofrecía mucho más que alojamiento: las crónicas mencionaban extensas arboledas, vistas panorámicas, una gran pileta de natación, huerta y árboles frutales, mientras que la cocina promocionaba desde platos elaborados hasta el tradicional asado y las empanadas. Para 1937 la compañía CITA ya prestaba servicios diarios de micro-ómnibus hacia el paraje y reforzaba las frecuencias los domingos, demostrando que no se trataba únicamente de un refugio para quienes poseían automóvil. El agua era uno de sus mayores argumentos publicitarios. En 1940, la obra Hidrología Mendocina de Galileo Vitali —actualmente preservada y digitalizada por el Departamento General de Irrigación— registró manantiales de la Estancia La Crucecita, entre ellos la Quebrada del Campanario o “Araucana”, describiendo aquella agua como fría, de mineralización débil y composición bicarbonatada. Las antiguas afirmaciones sobre beneficios para el estómago, hígado o intestinos pertenecen, por supuesto, al lenguaje médico y comercial de aquellos años y no deben interpretarse como recomendaciones sanitarias actuales. La publicidad adjunta conserva además un detalle interesante: imprime una altura de 1.375 metros, mientras que la investigación académica basada en otras fuentes históricas sitúa al hotel en torno a los 1.435 metros; por eso conviene mantener en la publicación la cifra original del aviso y señalar la diferencia documental. Décadas más tarde La Crucecita seguía apareciendo en las rutas turísticas: una guía del Automóvil Club Argentino de 1964 todavía la mencionaba entre los balnearios próximos a Luján, y las guías oficiales actuales continúan identificando el paraje La Crucecita dentro del circuito precordillerano de Luján de Cuyo. Aquella sencilla propaganda de 1936 es, por lo tanto, mucho más que un viejo anuncio: es una ventana hacia una Mendoza que comenzaba a vender naturaleza, descanso, agua de montaña y caminos como parte de una nueva experiencia turística. #MendozAntigua #Mendoza #LaCrucecita #LujánDeCuyo #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #TurismoHistórico #Precordillera #HotelesHistóricos #Balnearios #AguaDeVertiente #HistoriaArgentina #VintageMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricHotels #ArgentinaHistory #Andes #VintageArgentina #TravelHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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martes, 15 de septiembre de 2026
🔥🏔️💧 1936: LA CRUCECITA, EL HOTEL-BALNEARIO ESCONDIDO EN LA PRECORDILLERA — AGUA DE VERTIENTE, PILETA Y UN “CAMINO SIN PELIGRO” A 30 KM DE MENDOZA 🇦🇷
En 1936, cuando el turismo de montaña mendocino comenzaba a consolidarse gracias al automóvil, los ómnibus y la apertura de nuevos caminos, una publicidad invitaba a los habitantes de la ciudad a escapar hacia un establecimiento que hoy casi ha desaparecido de la memoria colectiva: el Hotel Balneario “La Crucecita”. El aviso conservado es extraordinario por la cantidad de información que encierra. Presentaba al lugar como situado “en la precordillera”, a 1.375 metros sobre el nivel del mar, destacaba su “agua de vertiente natural”, recomendada entonces “para mesa y estómago delicado”, prometía un hotel “con comodidades y hermosa pileta” y, en grandes letras, tranquilizaba al posible visitante asegurando que existía un “camino sin peligro” y que sólo lo separaban 30 kilómetros de la Ciudad de Mendoza. Aquella publicidad no exageraba la importancia turística que La Crucecita estaba adquiriendo. Una investigación reciente del historiador Pablo Federico Ricardo Bianchi Palomares reconstruyó la historia del establecimiento y señala que el hotel había surgido mediante la adaptación del antiguo casco de una estancia de origen jesuítico del siglo XVIII, emplazada en una gran planicie antes de las primeras cerrilladas de la precordillera. Una crónica turística publicada en 1935 incluso describía aquella propiedad como una estancia de unas 20.000 hectáreas y afirmaba que en su casa solariega había descansado el general Espejo; este último dato debe entenderse como lo consignaba aquella fuente turística de época. La Crucecita ofrecía mucho más que alojamiento: las crónicas mencionaban extensas arboledas, vistas panorámicas, una gran pileta de natación, huerta y árboles frutales, mientras que la cocina promocionaba desde platos elaborados hasta el tradicional asado y las empanadas. Para 1937 la compañía CITA ya prestaba servicios diarios de micro-ómnibus hacia el paraje y reforzaba las frecuencias los domingos, demostrando que no se trataba únicamente de un refugio para quienes poseían automóvil. El agua era uno de sus mayores argumentos publicitarios. En 1940, la obra Hidrología Mendocina de Galileo Vitali —actualmente preservada y digitalizada por el Departamento General de Irrigación— registró manantiales de la Estancia La Crucecita, entre ellos la Quebrada del Campanario o “Araucana”, describiendo aquella agua como fría, de mineralización débil y composición bicarbonatada. Las antiguas afirmaciones sobre beneficios para el estómago, hígado o intestinos pertenecen, por supuesto, al lenguaje médico y comercial de aquellos años y no deben interpretarse como recomendaciones sanitarias actuales. La publicidad adjunta conserva además un detalle interesante: imprime una altura de 1.375 metros, mientras que la investigación académica basada en otras fuentes históricas sitúa al hotel en torno a los 1.435 metros; por eso conviene mantener en la publicación la cifra original del aviso y señalar la diferencia documental. Décadas más tarde La Crucecita seguía apareciendo en las rutas turísticas: una guía del Automóvil Club Argentino de 1964 todavía la mencionaba entre los balnearios próximos a Luján, y las guías oficiales actuales continúan identificando el paraje La Crucecita dentro del circuito precordillerano de Luján de Cuyo. Aquella sencilla propaganda de 1936 es, por lo tanto, mucho más que un viejo anuncio: es una ventana hacia una Mendoza que comenzaba a vender naturaleza, descanso, agua de montaña y caminos como parte de una nueva experiencia turística. #MendozAntigua #Mendoza #LaCrucecita #LujánDeCuyo #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #TurismoHistórico #Precordillera #HotelesHistóricos #Balnearios #AguaDeVertiente #HistoriaArgentina #VintageMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricHotels #ArgentinaHistory #Andes #VintageArgentina #TravelHistory
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