viernes, 9 de febrero de 2018

Efemérides. 9 de febrero de 1832, muere José Ignacio Thames uno de los firmantes de la Independencia Argentina

Nacio en San Miguel de Tucumán, actual Argentina; el 15 de agosto de 1762 y murio el 9 de febrero de 1832. Sacerdote, fue uno de los firmantes por Tucumán de la Declaración de la Independencia de las entonces conocidas como Provincias Unidas en Sudamérica. Nació en Tucumán y estudió en la Universidad de Córdoba, doctorándose en teología en 1784. Volvió a Tucumán donde ejerció su ministerio hasta que en 1798 fue designado Cura párroco de El Alto, provincia de Catamarca. Quince años después fue ascendido a la categoría de canónigo de la catedral de Salta, (1813). Fue partidario de la Revolución de Mayo. En 1815 fue elegido presidente de la Junta que eligió diputados por esa provincia en el Congreso de Tucumán. Al mismo tiempo fue elegido diputado por Tucumán junto con Pedro Miguel Aráoz.
Su actuación en las sesiones del congreso fue destacada, y llegó a presidirlo, además de formar parte de varias comisiones y firmar el Acta de la Independencia el 9 de julio de 1816. Propugnó una monarquía inca como forma de gobierno. En 1818, con el Congreso ya en Buenos Aires, fue elegido vicepresidente. En ese mismo año renunció y regresó a Salta a ocupar su puesto de canónigo en la Catedral. Finalmente regresó a Tucumán.
Durante el último período de Aráoz, fue de nuevo diputado a la Sala de Representantes, en 1821. Entre 1824 y 1825 volvió a El Alto donde fue un párroco ejemplar.
Falleció en Tucumán el 9 de febrero de 1832. Tenía 71 años y su partida de defunción fue firmada por su primo, el después obispo de Salta, José Eusebio Colombres, que también había sido diputado al Congreso de Tucumán.
Sus restos fueron sepultados en la antigua necrópolis anexa al derruido edificio de la Iglesia Matriz de aquella Ciudad. Hoy existe en el lugar una playa de estacionamiento.

Efemérides. 9 de Febrero de 1847, muere el General Don Manuel Corvalán, Luchador de la Independencia Argentina.


En 1847 muere en Buenos Aires el general don Manuel Corvalán. Había nacido en Mendoza el 28 de mayo de 1774. Fue teniente gobernador de San Juan y encargado del equipo y armamento del ejército de los Andes y edecán de Juan Manuel de Rosas. Fue líder del Partido Federal de la Provincia de Mendoza. Posteriormente fue edecán del gobernador de la Provincia de Buenos Aires y virtual gobernante de toda la Argentina, Juan Manuel de Rosas. Hijo de un militar, de joven se trasladó a Buenos Aires, donde estudió en el Real Colegio de San Carlos; pero se negó a ser abogado como querían sus padres, y se dedicó al comercio.
Al producirse las Invasiones Inglesas, se unió a las fuerzas locales durante la Reconquista de Buenos Aires, y luego participó en la Defensa en el Batallón de Arribeños, participando en el Combate de Corrales de Miserere el 2 de julio de 1807 bajo las órdenes del Gral. Liniers. Casí toda la compañía de Corvalán quedó fuera de combate, y él se retiró salvando la bandera de su batallón en ese día y en los sucesivos hasta el 7, en que remontó su compañía uniformándola con sus recursos propios y los de sus amigos.

En 1809 se unió a las fuerzas del coronel Cornelio Saavedra en defensa de la autoridad de Santiago de Liniers, y más tarde formó parte del grupo que presionaba a favor de apoyar la independencia de España. Fue ascendido a teniente coronel. En 1810, la Primera Junta lo envió a San Luis, Mendoza y San Juan, con la comunicación oficial de la Revolución de Mayo, la exigencia de su reconocimiento por los cabildos de esas ciudades, y la invitación a elegir un diputado por cada una, que se incorporaría a la llamada Junta Grande. Meses después fue nombrado comandante del fuerte de San Rafael, última avanzada hacia el sur en la provincia de Cuyo. En 1811 fue nombrado comandante de fronteras de Mendoza.

A fines del año siguiente se le encargó reunir reclutas para los ejércitos patriotas, como el regimiento de Granaderos a Caballo. Como anécdota curiosa, ese fue el origen de la carrera militar del futuro caudillo federal Facundo Quiroga, que pronto volvió a La Rioja. Luego fue nombrado jefe del regimiento de Pardos y Morenos. San Martín le encargó del equipo, armamento y demás preparativos del ejército. En esta labor tan inteligente como difícil en esas circustancias, Corválan invirtió patrióticamente su patrimonio, y puede decirse que cooperó en primera línea a que San Martín pasase los Andes con ejército listo para combatir.

Cuando el Director Supremo Alvear intentó reemplazar a San Martín, fue uno de los pocos que aceptó la autoridad del coronel Gregorio Perdriel. Esa actitud le valió ser reemplazado por el coronel Toribio de Luzuriaga en mayo de 1815, tras la caída de Alvear.
No obstante, San Martín lo unió a su campamento de El Plumerillo y lo puso a cargo de funciones administrativas como jefe de la maestranza. Cuando el Ejército inició la campaña a Chile, lo dejó como jefe de lo poco que quedaba del ejército mendocino y de las instalaciones del Plumerillo. Fue fiscal en la causa contra Juan José y Luis Carrera, pero fue luego reemplazado por Bernardo de Monteagudo, que consiguió su ejecución. Al llegar la noticia de la derrota de Cancha Rayada, hizo un gran esfuerzo para poner a la provincia en condiciones de defenderse de un posible ataque realista. Durante la crisis política de principios de los años 20 se unió a los federales. Cuando Facundo Quiroga retuvo al regimiento mendocino que había atacado La Rioja, negoció con él la devolución de una parte del mismo.
Apoyó la revolución del general Bruno Morón, que derrocó al gobernador Pedro José Campos y colocó en el poder a Tomás Godoy Cruz. Éste lo envió a Chile, a pedir ayuda de ese país para hacer frente al general José Miguel Carrera, que estaba por atacar Mendoza; al fin y al cabo, la intención de Carrera era invadir Chile. Fue ascendido a coronel en 1822.
Al año siguiente intentó mediar entre el gobernador riojano Nicolás Dávila y la legislatura; el defensor de ésta, Facundo Quiroga, aceptó la mediación, pero Dávila la rechazó. Esa actitud llevó a la batalla de El Puesto, que llevaría al gobierno riojano a Facundo Quiroga.
Apoyó la revolución que llevó al poder a su amigo, el general José Albino Gutiérrez, y colaboró en su gobierno. Cuando éste fue derrocado por una revolución dirigida por Juan Lavalle y Juan de Dios Correas, se marchó a Buenos Aires. En Buenos Aires se hizo amigo del líder federal Manuel Dorrego. Por influencia de éste y de su primo, el gobernador de Mendoza Juan Rege Corvalán, fue electo diputado al Congreso Nacional en 1826. Se incorporó al mismo poco después de la sanción de la constitución unitaria, y se unió al círculo federal que dirigía Dorrego.

Cuando cayó el gobierno de Bernardino Rivadavia y el Congreso fue disuelto, el nuevo gobernador Dorrego lo nombró su edecán. A mediados de 1828 fue enviado a Santa Fe, donde fue diputado por Mendoza al Congreso federal, que terminó siendo una especie de asamblea consultiva. Como los demás miembros del mismo, condenó enérgicamente el derrocamiento y muerte de Dorrego por el general Lavalle. Fue el jefe de estado mayor del ejército de Estanislao López, con el que éste atacó a Lavalle y lo derrotó en la batalla de Puente de Márquez. Quedó en Buenos Aires, junto al nuevo líder federal, Juan Manuel de Rosas. Cuando éste fue elegido gobernador, lo nombró su edecán.

Acompañó a Rosas en la campaña contra la Liga del Interior en 1831. De regreso fue nombrado diputado por Mendoza a la convención de Santa Fe, y en su nombre firmó el Pacto Federal el 4 de enero de 1831.

Participó en la Campaña al Desierto de 1833, ocupando la famosa isla de Choele Choel sobre el río Negro con su regimiento.

Fue nuevamente edecán en la segunda gobernación de Rosas, que en 1837 lo ascendió a general. Asistió por años al Restaurador, ayudándole en las representaciones oficiales, en el control de la formación militar, en el campamento de Santos Lugares y en sus funciones diarias de gobierno. En sus últimos años fue diputado provincial; pero, dado que seguía siendo edecán del gobernador, casi no asistió a las sesiones.

Efemérides. 8 de Febrero de 2012, Muere Luis Alberto Spinetta

Nacio en Buenos Aires, el 23 de enero de 1950 y murio el 8 de febrero de 2012, conocido como El Flaco o simplemente por su apellido, fue un cantante, guitarrista, poeta, escritor y compositor argentino de rock, considerado uno de los más importantes y respetados músicos en Hispanoamérica. La complejidad instrumental, lírica y poética de sus obras le valió el reconocimiento en muchas partes del mundo. En 1997 la revista Billboard lo definió como «ícono del rock argentino»,​ y en 2001 el diario Página/12 lo consideró el artista más influyente en la historia del rock argentino, tras hacer una encuesta con celebridades del rock local.​ En 2014 se estableció por ley que el día de su nacimiento fuera el Día Nacional del Músico en Argentina.
Spinetta fundó diversos grupos, como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto. En su obra hay influencia de escritores, filósofos, pensadores, psicólogos y artistas plásticos como Rimbaud, Van Gogh, Dalí, Escher, Lü Dongbin, Jung, Freud, Nietzsche, Foucault, Deleuze, Sartre, Castaneda y Artaud, así como de las culturas de los pueblos originarios americanos y de Oriente.
En 2005 obtuvo el Premio Konex de Platino como el más destacado solista masculino de rock de la década en la Argentina, mismo galardón que ganó en 1985 y 1995, como autor/compositor de rock y cantante masculino de rock respectivamente. En 2009 ganó el Gardel de Oro, el más importante del país en lo musical, mismo premio que recibió su disco póstumo Spinetta Los Amigo. Su álbum Artaud (1973), fue considerado por la revista Rolling Stone como el mejor de la historia del rock argentino.​ Además, otros ocho de sus discos fueron incluidos también en dicha lista: Almendra I, Pescado 2, Kamikaze, El jardín de los presentes, Almendra II, La la la, Invisible y Bajo Belgrano.​ Los álbumes Téster de violencia, Don Lucero, Pelusón of milk, Spinetta y los Socios del Desierto, Un mañana y Los Amigo, fueron premiados como los mejores de su año de publicación.​
Su canción «Muchacha (ojos de papel)» fue considerada en 2002 por la revista Rolling Stone y la cadena MTV como la segunda mejor canción de todos los tiempos del rock argentino y la vigésimo octava del rock hispanoamericano, por el sitio web Rock en las Américas.​ Las siguientes canciones de su autoría también han sido consideradas entre las 100 mejores del rock argentino: «El anillo del Capitán Beto», «Maribel se durmió», «Me gusta ese tajo», «Cantata de puentes amarillos», «Rutas argentinas», «El monstruo de la laguna», «Canción para los días de la vida», «Resumen porteño» y «Seguir viviendo sin tu amor» (Rolling Stone-MTV y Rock.com.ar).​ El tema «La bengala perdida» fue votado como el mejor de la década de 1980,​ mientras que «Fina ropa blanca» y «Mi elemento» fueron reconocidas como las mejores del año de su publicación.​ En total, Spinetta editó 376 canciones propias durante su vida.
En 2009 festejó sus cuarenta años de trayectoria con un mega recital titulado Spinetta y las Bandas Eternas, durante cinco horas y media de concierto ante cuarenta mil personas en el Estadio José Amalfitani. Allí reunió a las bandas de toda su carrera y a los más grandes y principales músicos de rock de la Argentina. Un año más tarde, fue considerado el recital de la década.
Falleció a los sesenta y dos años a causa de un cáncer de pulmón causado por su adicción al cigarrillo.​ Sus cenizas fueron arrojadas al Río de la Plata, siguiendo la última voluntad del músico, al lado del Parque de la Memoria de Buenos Aires construido para recordar a los desaparecidos en la última dictadura militar.

Fragata Sarmiento. Momentos previos a su partida, junio de 1930.


La Mujer X. Cine Centenario. Febrero de 1932. Ciudad de Mendoza


El equipo de Lencinas, Campeón del reducido del año 1930. Mendoza

García, Berón, Zárate, Arjona, Benavente, Maniero, Martinez

Colectiveros de la línea 54 esperando por el comienzo de su jornada laboral, Buenos Aires 1940.


Tierra del Fuego. Turistas admirando los grandes glaciares de la Bahía Garibaldi, marzo de 1935.


Mercado de Abasto, Marzo de 1926.


jueves, 8 de febrero de 2018

Uno de los nuevos modelos de automóviles, en la Agencia de la Marca Chevrolet en la Ciudad de Mendoza. Ubicada en calle Necochea. (año 1931)


Efemérides. 8 de febrero de 1817. Cruce de los Andes. Oficio del Gral. José de Martín al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sobre movimientos de tropas realistas en Chile y el estado del ejército patriota. Mendoza,

Transcripción:
Excelentísimo señor
Por conducto de los espías que mantengo en Chile, sé con repetición que es indudable la expedición a esta banda del General Osorio. El 4 ha salido ya una división de artillería a la villa de San Gabriel, sita en el pie de la cordillera por el camino del Portillo; y se hallan prontos de cuatro a cinco mil caballos en los potreros inmediatos a otra ciudad, como igualmente novecientos quintales de galleta, de chasqui y otras municiones de boca. Le tengo dicho a V.E, que para el caso de defensa o retirada, en el caso de que la fuerza enemiga sea tan superior que no se pueda verificar aquella, sin una probabilidad de ser destituida la de esta guarnición, es de necesidad absoluta se sirva ordenar V.E. que por la posta se remitan ciento y cincuenta soldados de caballería, que sirvan de base a las operaciones de los que se nombran escuadrones de esta Capital, inútiles por su poca disciplina sin este apoyo. Y creo que es llegado el caso de que se realice mi petición, como así mismo los soldados del Batallón 11 están en una desnudez tan completa que es imposible puedan sufrir los rigores de la campaña que va a abrirse sin exponerse a perecer; y así es que suplico encarecidamente a V.E. que con la misma precisión tenga a bien mandar la remisión de los vestuarios que con tanta antelación está prevenido por el Sr. Ministro de la Guerra iban a marchar.
V.E. descanse seguro que realizada la invasión del enemigo, a pesar del deplorable estado de mi salud, no dejaré mal puesto el nombre de las Armas de las Provincias Unidas del Sud, que tengo tanto honor de mandar; y a cuyo efecto tomo cuantas providencias me permiten los pocos recursos y sugieren mi corto talento.

Dios guíe a V.E. muchos años. Mendoza, 8 de febrero de 1815, a las 10 de la noche. 
Excmo. Sr. 
José de San Martín.



Efemérides. 8 de Febrero de 1827, comienza la Batalla de Juncal. La Armada Argentina derrota a la del Imperio del Brasil


En 1827 es la primera jornada de la batalla de Juncal en que la Armada Argentina derrota a la del Imperio del Brasil. La batalla de Juncal fue librada por las escuadras de las Provincias Unidas del Río de la Plata,​ al mando del almirante Guillermo Brown, y del Imperio de Brasil, bajo el comando del capitán de fragata Sena Pereira, los días 8 y 9 de febrero de 1827, en el curso superior del Río de la Plata, que entonces se lo consideraba como parte del río Uruguay.

En las dos jornadas se enfrentaron fuerzas parejas; pero, a resultas de una superior inteligencia militar, conducción, oficialidad y entrenamiento de los artilleros, doce buques fueron apresados, tres incendiados y sólo dos pudieron escapar, mientras que la flota argentina no sufrió la pérdida de ningún navío.

La Tercera División brasileña destinada a obtener el control del río Uruguay, de manera de aislar al ejército argentino que operaba en la Banda Oriental y se proyectaba en territorio del Brasil y promover la separación de las provincias del litoral argentino, fue completamente destruida por la escuadra argentina en la que resultó la mayor victoria naval del bando republicano en la guerra del Brasil. Con doce buques apresados, tres incendiados y sólo dos que pudieron escapar, la batalla implicó una considerable pérdida para los brasileños y representó el mayor triunfo de la escuadra argentina.

En el escenario general de la guerra, frustró el intento de cortar las líneas de la fuerza expedicionaria y de liberar el río Uruguay para una ofensiva sobre el litoral argentino, que posiblemente hubiera puesto fin a la Confederación misma o, al menos, hubiera producido la escisión de sus provincias litorales.

En Buenos Aires, Brown fue recibido con fogatas y orquestas. Se había convertido en el hombre más popular de la República.
La victoria naval republicana en Juncal fue seguida rápidamente por la terrestre del 20 de febrero de 1827 en Ituzaingó​ y la del 28 de febrero de 1827 en la Batalla de Carmen de Patagones.​ A partir de ese momento, la situación del conflicto llegó a un punto muerto: el Imperio había sido vencido militarmente en varios frentes, pero las Provincias Unidas aún no lograrán controlar Montevideo y Colonia, las dos mayores ciudades de la Banda Oriental, que aún estabán bajo el control de Brasil. Con la batalla de Monte Santiago, Brasil logró imponer supremacía naval: tras Monte Santiago ya no se podría combatir más en "línea de fila", ya no sería posible enfrentar abiertamente a unidades enemigas de mediano o mayor poder. La flota argentina quedó reducida a unas pocas goletas y cañoneras que solo alcanzaban para defender el puerto, hostigar los avances imperiales sobre el puerto del Salado al sur y por el norte dar apoyo de convoy a los transportes de refuerzos y abastecimientos al frente oriental. El embajador británico en Río de Janeiro, Sir Robert Gordon, escribiría a lord Ponsonby: "Los recursos de este Imperio parecen inmensos y creyendo como yo que Brown -grande como es- no puede con sus goletas aniquilar a la armada brasileña, simplemente tendrá Ud. al bloqueo restablecido con mayor vigor". Así, la lucha en alta mar quedaría reducida por el resto de la contienda a los esfuerzos de los corsarios. Esta situación conduciría finalmente a la firma de la Convención Preliminar de Paz, por la que la Provincia Oriental — se independizó como el Estado Oriental del Uruguay.

Efemérides. 8 de Febrero de 1828, nace Jules Gabriel Verne, conocido en los países hispanohablantes como Julio Verne


Nació en Nantes, el 8 de febrero de 1828 y murió en Amiens, el 24 de marzo de 1905, fue un escritor, poeta y dramaturgo francés célebre por sus novelas de aventuras y por su profunda influencia en el género literario de la ciencia ficción.

Nacido de una familia burguesa en la ciudad portuaria de Nantes, Verne estudió para continuar los pasos de su padre como abogado, pero muy joven decidió abandonar ese camino para dedicarse a la literatura. Su colaboración con el editor Pierre-Jules Hetzel dio como fruto la creación de Viajes extraordinarios, una popular serie de novelas de aventuras escrupulosamente documentadas y visionarias entre las que se incluían las famosas Cinco semanas en globo (1863), Viaje al centro de la Tierra (1864),De la Tierra a la Luna(1865),Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La vuelta al mundo en ochenta días (1872) y La isla misteriosa(1874)

Julio Verne es uno de los escritores más importantes de Francia y de toda Europa gracias a la evidente influencia de sus libros en la literatura vanguardista y el surrealismo​ y desde 1979 es el segundo autor más traducido en el mundo, después de Agatha Christie.​ Se le considera, junto con H. G. Wells, el «padre de la ciencia ficción».​ Fue condecorado con la Legión de Honor por sus aportes a la educación y a la ciencia.

Efemérides. 8 de febrero de 1785: nace en Salta, Martín Miguel Juan de Mata de Güemes Goyechea, conocido como Martín Miguel de Güemes.


Formación del equipo de fútbol, del Club Godoy Cruz Antonio Tomba. (año 1930) Mendoza

Velatta, Gallardini, Pozzoli, Moreno, P.J Belelli, Sanchez, Sosa, Ferreyra, García, Quinteros, Ottarola

Jorge Newbery, la última entrevista En 1914, el aviador y propulsor de la aeronáutica militar argentina visitó Mendoza. Días después falleció aquí en un accidente.

Fue una de las primeras entrevistas que diario Los Andes publicó el sábado 28 de febrero de 1914 a una de las figuras más destacadas del siglo XX.
Nos referimos al intrépido aviador Jorge Newbery, quien llegó a Mendoza el 22 de ese mismo mes para hacer un minucioso estudio sobre las posibilidades de realizar el cruce de los Andes en aeroplano. Inmediatamente partió hacia Puente del Inca para hacer mediciones y observaciones referentes a su vuelo. También estuvo en Uspallata, con la idea de ejecutar desde allí la travesía.
El 26 de febrero regresó a la Ciudad de Mendoza y al día siguiente fue entrevistado por un periodista de este matutino. Reproducimos gran parte de esa nota a continuación.
La entrevista
Ayer, por el tren de las 7 y 40, regresó de la cordillera el ingeniero don Jorge Newbery.
Viene, como lo hemos anunciado ya, de estudiar los vientos en la cumbres y hacer otras observaciones con que ha conceptuado necesario complementar sus anteriores estudios a fin de intentar la grandiosa hazaña de cruzar la cordillera de los Andes.
Creímos nuestro deber entrevistarle y fuimos a verle anoche para recoger sus impresiones.
Al primer golpe de vista se advierte en su rostro la acción de los vientos helados de la cumbre que le han azotado durante estos últimos días mientras practicaba sus experiencias y observaciones. La fisonomía, algo demudada, conserva, sin embargo, indelebles sus rasgos enérgicos.
Empezamos por pedirle que nos diera su última impresión, la que ha recibido durante su estadía en la cordillera, y nos la manifestó sin mayores rodeos.
Reconoce las dificultades de la empresa, los enormes obstáculos que se oponen al vuelo de un ave mecánica en aquellas alturas y latitudes, pero es sinceramente optimista.
Tiene grandes esperanzas en el éxito de la empresa, cuyos detalles ha estudiado con verdadero ahínco y hasta con cariño, si cabe el concepto. Sin embargo, por modestia, no quiera dar mayores detalles; conceptúa que pudieran interpretarse, saliendo de él mismo, como una reclame que desea eludir.
–¿Dónde se elevará?– le preguntamos.
–No tengo nada resuelto de manera definitiva al respecto –nos contestó–, pero si el sitio es apropiado, como podré constatarlo en una visita que haré mañana, posiblemente me elevaré en Los Tamarindos, desde donde me sería más fácil ir tomando paulatinamente altura mientras vuelo hacia el oeste hasta alcanzar los cinco mil metros a que necesito llegar para efectuar la travesía, elevación que calculo poder alcanzar en media hora de vuelo. En caso que por circunstancias especiales no conviniese decolar en Los Tamarindos, empezaría la prueba en Uspallata, que se encuentra a 1.730 metros sobre el nivel del mar.
–¿Y dónde piensa efectuarse el “aterrizaje”?
–Mi propósito es hacerlo en Santiago mismo.
–Pero en caso de desperfectos en el motor y otros inconvenientes análogos, ¿encontraría en el camino lugar apropiado para “aterrizar”?
–Difícilmente. En el caso o los casos a que usted se refiere, la única probabilidad de salvación sería descender en algún cajón de las montañas y tratar, pocos metros antes de tocar el suelo y mediante una maniobra rápida, que el aparato no se precipite de frente, como en un aterrizaje vulgar, sino que toque el suelo con la parte trasera, empinado como para emprender de nuevo el vuelo. La probabilidad remotísima de poder efectuar con éxito esta maniobra es la única esperanza que me restaría de no perecer en caso de que se haga imprescindible un descenso.
–¿Qué aparato utilizará en la travesía?
–Un “Morane Saulnier”, de 80 H.P. pero que mediante una modificación que le he introducido en el motor puede desarrollar hasta 95 y queda convertido en aparato especial para alcanzar grandes alturas. Es exactamente el mismo aparato que tiene Fels con la sola diferencia de la variante referida. Con el objeto de transportar a esta mi aparato mañana salgo para Buenos Aires y dentro de unos diez días estaré de vuelta para intentar la empresa.
–Las autoridades de la Provincia, le preguntamos también, ¿le han ofrecido ya su concurso?
–Inmediatamente de mi llegada. La jefatura de Policía me ha propuesto escalonar a lo largo de mi itinerario el escuadrón de seguridad para prestarme auxilio en caso necesario, pero no he querido aceptar el ofrecimiento porque no puedo asegurar la fecha de mi partida. La intentaré cuantas veces crea necesario hasta que las circunstancias me parezcan propicias, y en esto pueden transcurrir muchos días.
¿Y los riesgos de la empresa, señor Newbery?
Nuestro interlocutor se limitó a sonreír.
Destino trunco
Esta entrevista es un documento único, porque fue la última vez que el aviador Jorge Newbery expresó sus palabras en público sobre su vuelo para cruzar la cordillera.
El destino quiso que nunca emprendiera aquella hazaña, porque en la tarde del domingo 1 de marzo, en medio de una demostración aérea realizada a pedido de unas jóvenes en Los Tamarindos, perdió el dominio del avión que tripulaba (el mismo que mencionó en la entrevista) y se estrelló con su máquina contra el suelo falleciendo en el acto y salvándose milagrosamente su compañero Benjamín Giménez Lastra. 
La noticia de la muerte de Newbery causó conmoción en el país y en el mundo.
Dato curioso

Cuando llegó Jorge Newbery a Mendoza en 1914, fue recibido con gran afecto por la alta sociedad local. Esto se dio porque a fines del siglo XIX, su padre, Ralph Newbery –conocido en nuestra provincia como Rafael–, era uno de los mejores dentistas que existían en el país por aquel tiempo y todos los meses venía a la ciudad para atender a sus pacientes. Por varios años, su consultorio fue el Grand Hotel, ubicado en calle Gutiérrez 145 de ciudad.}
Por Carlos Campana
http://losandes.com.ar/article/view?slug=jorge-newbery-la-ultima-entrevista

Esperando el eclipse total de sol, Buenos Aires 1966.


Alfonsina Storni cocinando en su casa, 1925.


Mapa coloreado de la República Argentina, 1867. Delineado sobre la base de V. Martin de Moussy e impreso en Buenos Aires en 1934, por Saint Hermanos S.A.


miércoles, 7 de febrero de 2018

Ángel y Silvio Casetti (en el centro) y Jorge E. Giménez y Lino Guiñazú. Posando antes de la Final del Campeonato Cuyano de Tenis desarrollado en el Mendoza Tenis Club. Resultaron campeones la primer pareja. (año 1930) Mendoza


Calle Tucumán, entre Leandro N. Alem y 25 de Mayo, Buenos Aires, S/F.


Grupo de niños que con su esfuerzo, junto al de sus padres, en la Vendimia del año 1930. Mendoza


Efemérides. 7 de febrero de 1826: El Congreso designa como Jefe de Estado de las Provincias Unidas del Río de la Plata a Bernardino Rivadavia quien ejerció por primera vez el cargo de presidente de la Nación Argentina. Foto: Bernardino Rivadavia, c.1820.


Civit, el Mejor ministro de Roca Emilio Civit marcó a Mendoza con la precisión que poseen los hombres destinados a las grandes cosas. Un repaso por su vida.

Civit nació en octubre de 1856, en un país dividido entre las fuerzas federales que comandaba Urquiza y un Buenos Aires separatista, bajo el ala de Alsina y Mitre, entre otros. Su infancia transcurrió entre los escombros de una Mendoza destruida por el terremoto de 1861 y a la que siendo adulto ayudaría a levantarse. Tuvo una de las mejores educaciones a las que podía aspirar cualquier hombre de la época.
Asistió al Colegio Nacional de Buenos Aires, adornado por Ricardo Rojas con el mote de “Colegio de la Patria”, ya que allí se habían formado Saavedra, Belgrano, Moreno, Castelli, Paso, Pueyrredón, Balcarce, Las Heras, Dorrego, Urquiza, Avellaneda (padre), Cané (padre), etc.
Se especializó en Derecho en la Universidad de Buenos Aires para regresar a esta tierra imbuido de progresismo y entusiasmo, aquel entusiasmo que sólo da la juventud. 
Fue diputado nacional entre 1882 y 1889, teniendo un papel destacado en el debate que presidió la sanción de la Ley de Educación 1.420. Socio político de Roca, defendió con vehemencia el proyecto que éste envió al Congreso, siendo uno de los oradores más destacados.
Su postura rechazaba la enseñanza de la religión en las escuelas, algo contrario a nuestros antecedentes históricos y a las disposiciones de la Constitución Nacional. 
Para Civit, el pueblo argentino había demostrado siempre una marcada tendencia hacia la libertad de conciencia. No habíamos sido preparados para la “Conquista”, a la que veía representada por la espada y la cruz.
Su intención estaba lejos de atacar al catolicismo o a sus dogmas, simplemente buscaba demostrar que la educación no podía quedar sujeta a esta religión.
Por ejemplo, en tiempos de Rosas, especifica, se puso en manos del Convento de Santo Domingo el Colegio de Ciencias Morales, fundado por Rivadavia, eliminando de inmediato los laboratorios de química, de física y el observatorio.
Civit finalizó aquella intervención en el Congreso señalando que “sin libertad de conciencia no hay libertad de pensar, no hay libertad política ni libertad social”.
Francisco M. Goyogana, en su libro “Sarmiento y el Laicismo. Religión y Política” realiza un análisis de este discurso, colocando a nuestro comprovinciano entre las piezas claves para la aprobación de la Ley 1.420. 
Luego vendría un lugar en el Senado Nacional. En 1898 fue electo gobernador de Mendoza por primera vez, puesto que abandonó por pedido de Roca, convirtiéndose en el primer ministro de Obras Públicas de nuestra historia y además de las obras que inició, la gran mayoría se concretaron.
Fue tanta y tan magnífica su labor, que una vez, haciendo la síntesis valorativa de su ministro, Roca dijo que Civit por sí solo  había concretado la tarea de toda una generación.
El ferrocarril creció a pasos agigantados -pasó de 18 mil a 24 mil kilómetros-, más de diez capitales comenzaron a contar con el servicio de agua corriente y cloacas  -entre ellas Mendoza-, hubo mejoras en numerosos puertos, se construyeron escuelas, hospitales y numerosos edificios públicos.
Destaca además que hiciera reactivar la construcción de los edificios de Tribunales y del Congreso de la Nación. Civit pasó luego por el Ministerio de Agricultura y al finalizar la segunda Presidencia de Roca regresó al pago. 
En 1907 lo encontramos nuevamente ocupando el cargo de Gobernador, moldeando a Mendoza con manos de experto. Ese mismo año inauguró el primer hospital público de la provincia, como respuesta a diversas dificultades en salubridad.
El edificio terminó llevando su nombre y se encuentra en el Parque General San Martín. Con los años dejó de ser un hospital y terminó dando espacio -por cierto tiempo- a una especie de parque temático de la ciencia llamado “Eureka”.
Don Emilio se rodeó de los más destacados hombres de su época, convocó por ejemplo a Emilio Coni y a Carlos Thays. Este último dio forma al Parque General San Martín, en cuyo corazón Civit fundó el Club Mendoza de Regatas hacia 1909.  
Además de estos casos puntuales y tan conocidos, bajo las alas del ilustre dirigente se construyeron caminos, puentes, escuelas, obras de riego, etc. Coronó su vida política accediendo nuevamente al Senado, donde permaneció entre 1910 a 1919. 
Finalizando 1920, el diario de los Mitre daba al país la triste noticia. “El fallecimiento del Dr. Emilio Civit, ocurrido ayer en Mendoza, es la desaparición de una personalidad que se había hondamente caracterizado en la política del país. Hombre ilustrado, inteligencia brillante, orador de combate, había en él -asociados estrechamente- un partidista apasionado y un espíritu de patriota que amaba ardientemente el progreso del país (...) El país le debe una parte de los progresos realizados a través de las últimas décadas” (La Nación, 6 de diciembre de 1920).
Nos quedamos con el lustre de esas palabras, sobre la trayectoria de Civit. Exaltando al hombre que supo acompañar el crecimiento del país y vistió una existencia encaminada hacia un solo objetivo, el progreso.


Por Luciana Sabina
http://losandes.com.ar/article/view?slug=civit-el-mejor-ministro-de-roca

Estibadores que trabajan en el "Mercado de Patatas", aguardan la llegada de una remesa para el acarreo del producto, Buenos Aires 1933.


Cerro el Centinela, Tandil 1898.


Labor de los obreros de la fábrica Ferrum en el llenado de los moldes de yeso. Buenos Aires, 1957.


martes, 6 de febrero de 2018

Efemérides. 6 de Febrero de 1992, fallece Petrona Carrizo de Gandulfo.


Petrona Carrizo de Gandulfo nació en La Banda, Argentina; el 29 de junio de 1896 y murió en Olivos, Argentina; 6 de febrero de 1992), más conocida como «Doña Petrona», fue una cocinera televisiva argentina, pionera en su área en Argentina. En la estancia Quebrachitos, en el Departamento Aguirre, al interior de Santiago del Estero, trabajó como cocinera y ahí fue donde conoció a Atilio Gandulfo, quien era el administrador del establecimiento y con quien se casaría tiempo después. La pareja emigró a Buenos Aires en busca de oportunidades, Atilio consiguió un trabajo en Correo Argentino pero como el salario no alcanzaba, decidió trabajar también ella, fue ahí donde consiguió trabajo en la Compañía Primitiva de Gas para enseñar a usar las nuevas cocinas a gas que, en esa época, era el artefacto doméstico más demandado en las casas argentinas.
El gas llegaba a Buenos Aires como una total novedad y la compañía Primitiva de Gas quería convencer a los argentinos para dejar de lado a las antiguas cocinas de leña y queroseno. Para dicha campaña se presentó Petrona, ella no solamente demostraba cómo funcionaban las nuevas cocinas, también se ponía a cocinar en ellas en la puerta del Bazar Dos Mundos.

La Fundación Metrogas editió un pequeño libro titulado: «Doña Petrona, la cocina y el gas», ahí describe los primeros pasos de doña Petrona en la Compañía Primitiva de Gas. Petrona promovió la cocina primero a través de cocinas a gas y más tarde a través de clases presenciales para luego empezar a publicar sus recetas en la revista «El Hogar»
Doña Petrona comenzó a incursionar en los medios con la radio, empezó en radio Argentina donde tenía una participación diaria, después pasó a radio Excélsior y radio El Mundo para luego entrar en la televisión. Fue la radio quien la llevó a la fama. Ya en 1933 se editó «El Libro de doña Petrona», una enciclopedia de la cocina con más de 500 páginas. Este libro incluía también secretos culinarios, sino también consejos para la mujer moderna que incluían organización del hogar y de tareas de mantenimiento, e incluso una sección para la mujer que trabaja y cuida de su hogar. Dicho libro fue traducido a varios idiomas, incluido el ruso, y editado más de cien veces y continúa disponible en las librerías argentinas.

Gracias a la radio también llegó a la televisión en 1952 en un programa llamado «Variedades hogareñas» que se transmitía por la TV Pública, después dicho ciclo pasó a llamarse «Jueves hogareños». Su gran salto a la fama nacional se daría en 1960 cuando se incorpora al programa «Buenas tardes, mucho gusto».​ junto a su asistente Juana «Juanita» Bordoy. Dicho programa estuvo en el aire por veinte años los días lunes, miércoles y viernes por la tarde, llegó a recibir alrededor de 400 cartas por día y tener un registro de 600 mil amas de casas.Su libro de cocina batió récords de venta, superando a Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y hasta el Martín Fierro. Fue pionera de los programas de televisión dedicados a la cocina. En las librerías de Argentina el único libro más vendido que el de doña Petrona era la Biblia. Y fue inspiración para otras generaciones de cocineras y ecónomas como Marta Baines, Choly Berreteaga, Diana Boudourian, Emy de Molina, María Adela Baldi, Chichita de Erquiaga, Mariana Rodríguez Vimo, Chola Ferrer, Blanca Cotta y Narda Lepes entre otras. Estuvo casada dos veces y tuvo un hijo llamado Marcelo Francisco Gandulfo, quien fue su administrador en la última etapa. Alejada de las cámaras, impartió clases de cocina en el Barrio Norte de Buenos Aires. Todas las tardes bebía un whisky on the rocks con un cigarro puro y comía picante. Pasó sus últimos momentos de vida junto a su asistente Juanita hasta que murió de un ataque al corazón el 6 de febrero de 1992 en su casa de Olivos.

Efemérides. 6 de febrero 1852: Bajo amparo británico, Juan Manuel de Rosas abandona la Argentina después de su derrota en la batalla de Caseros.

Imagen: Retrato de Juan Manuel de Rosas en guante de cabritilla, c.1850.


Foto: Laguna y montes frutales delante de las cuales está la casa del General Juan Manuel de Rosas en Souththampton. Inglaterra.


Bello paisaje del sur de Chile. El Lago Petrué. (año 1930)


La curiosa historia de amor del genial paisajista Carlos Thays

Thays fue jardinero, horticultor, ambientalista, además de artista y científico, y su historia en la Argentina comenzó en 1889 cuando llegó por un proyecto de dos años, pero -como sus plantas- echó raíces y se quedó para siempre en el país. Convencido de que toda persona rica o pobre, joven o vieja, tiene el derecho a disfrutar de un espacio público, creó los parques más conocidos: el Tres de Febrero y el Jardín Botánico, en Palermo; las Barrancas, en Belgrano; el Parque Centenario; la Plaza Colón, detrás de la Casa Rosada; el Parque Lezama, en San Telmo; y el eje Plaza de Mayo y de los Dos Congresos. Pero como una vida puede abarcar muchas pasiones, Thays además inventó el concepto de parque natural y así logró preservar el entorno de las Cataratas del Iguazú. También hizo posible la industrialización de la yerba mate en su tiempo.

El jardinero francés que cambió Buenos Aires
Por esas bromas que tanto le gusta realizar al destino, el hombre al que Buenos Aires le debe el 80 por ciento de sus lugares verdes no nació en estas pampas sino en Francia, el 20 de agosto de 1849. Su padre era un tipógrafo belga establecido en París y su madre, una joven de Versalles. Thays fue discípulo de uno de los paisajistas más reconocidos de su tiempo, Edouard André, con el que trabajó por toda Europa. Fue el maestro quien lo recomendó para realizar el Parque Sarmiento en Córdoba. Así fue como el discípulo dejó la glamorosa París para trasladarse a la Argentina. Su plan original era quedarse por dos años, sin embargo se aquerenció para siempre.
En 1891 lo nombraron director de Parques y Paseos de la Ciudad de Buenos Aires, pero no fue elegido "a dedo" y mucho menos por acomodo. Dijo que solo aceptaría el cargo si ganaba un concurso público abierto a especialistas de todo el mundo. Se impuso con un proyecto de desarrollo paisajístico urbano que proponía convertir los bosques de Palermo en un gran paseo urbano, poblar la ciudad de pequeñas plazas barriales que sirvieran de espacio de encuentropara los vecinos y crear algunos grandes parques que funcionarían como enormes pulmones para la ciudad. Y por supuesto no dejar calles sin arbolar ni plazas sin llenar de flores.
Un amor de película
En una kermesse, Thays conoció a Cora Venturino, él tenía 41 años, ella apenas 16, pero la atracción fue recíproca. Cora se convirtió en su esposa pero también en la socia ideal que lo seguía feliz a su trabajo con una canasta con la merienda.Primero lo hacía sola pero luego se sumaron sus hijos, Carlos León y Ernestina. Para ellos su padre tenía el mejor trabajo del mundo: diseñar plazas. La familia entera lo acompañaba mientras el padre se encargaba de indicar dónde y qué plantar, delineaba caminos y canteros, diseñaba rejas y obras ornamentales, armaba invernaderos y hasta corregía o abría artificialmente fuentes o surtidores de agua. Incansable, llegaba a trabajar más de veinte horas por día; él mismo dirigía cada obra, pues no tenía equipo de trabajo. Por eso en medio de una jornada agotadora, se escuchaba un "hup, hup", la manera cariñosa que empleaba Cora para llamarlo e indicarle que era momento de hacer una pausa para merendar. Con los años, sus nietos usaron esa expresión como apodo para su adorado abuelo. Quizá por eso, en tiempos donde los medios de transporte eran precarios, Cora no dudó en seguir a su marido a Misiones para ayudarlo en la tarea de organizar el Parque Nacional Iguazú, aunque esto implicó llegar a caballo hasta las cataratas, y soportar un clima y un paisaje tan agobiantes como mágicos.
Apasionados por el verde, armaron su hogar dentro del Jardín Botánico de Buenos Aires, en esa coqueta casita que todavía se conserva y donde hoy funcionan las oficinas administrativas. Pero la casa no solo era refugio familiar, sino también el lugar donde el matrimonio creó un centro científico de relevancia internacional, dedicado al estudio no solo de la flora argentina sino también de otras regiones del mundo.
Para ser feliz, es preferible vivir en una cabaña dentro de un bosque que en un palacio sin jardín
Carlos Thays
Dicen que "un paisajista debe tener el entusiasmo de un creador, la sensibilidad de un artista, la inspiración de un poeta y la paciencia de un sabio". Repasando la vida de Thays esa frase no fue un dicho sino un hecho, gracias a su tarea convirtió una Buenos Aires gris y monótona en una suerte de jardín gigante y bello. Y ahí radica su talento: solo un visionario podía imaginar cómo se verían esos vástagos de apenas 30 centímetros en 100 años. Trajo diferentes especies del norte como tipas, jacarandás, lapachos, ceibos o palos borrachos y logró que se adaptaran a una zona tan distinta y húmeda. Con paciencia de artesano criaba los árboles en el vivero del Jardín Botánico donde planificaba cómo plantarlos, mantenerlos y cómo se verían al crecer. Así pobló plazas, calles, regimientos y hospitales con 150 mil árboles y como cada especie tiene una época de floración, logró que los vecinos siempre puedan ver flores al andar.
Un hombre incansable
En Buenos Aires, Thays realizó 69 plazas y paseos públicos, pero también otras provincias se maravillaron con su talento. Llevan su firma los parques 20 de Febrero (Salta), 9 de Julio (Tucumán), San Martín (Mendoza) y Urquiza (Entre Ríos). Su experiencia y conocimientos sumados a la perfección de sus creaciones lo convirtieron en el preferido de las élites que se lo disputaban al momento de contratarlo para embellecer sus propiedades. Así fue como creó los jardines de unas cuarenta estancias entre las que se destacan las tres de Julio Argentino Roca: La Larga y La Argentina en Buenos Aires y La Paz, en Córdoba. Otra de sus obras es la estancia La Candelaria en Lobos donde se encargó de parquizar 100 hectáreas e introdujo 240 especies. También La Porteña, la estancia de San Antonio de Areco donde Ricardo Güiraldes escribió Don Segundo Sombra y que llenó de eucaliptos, cedros del Líbano, robles y una avenida de acceso con un árbol originario del Mediterráneo, el almez, que todavía brinda su sombra. Todos estos parques conservan un sello que los distingue: alrededor de la casa, un jardín de estilo francés, rígido y geométrico, y el resto del lugar se adentra con el entorno, con un diseño más libre y natural. Además siempre incorporaba un espejo de agua.
Pero Thays no trabajó solo para la aristocracia argentina, él lo hacía para todos. Solía repetir que "para ser feliz, es preferible vivir en una cabaña dentro de un bosque que en un palacio sin jardín". Por eso, si los vecinos de los barrios le pedían una plaza, allá iba a diseñarla. Si le solicitaban flores para una fiesta, no dudaba en mandarles las más lindas y perfumadas. Su tarea era tan espectacular que lo llamaban el "jardinero de la nación".
Thays se convirtió en un anciano muy alegre que solía entretener a todos relatando las divertidas vivencias de su vida. Argentino por opción, no olvidaba sus orígenes y solía cantar canciones francesas o entonar La Marsellesa. A diferencia de otros protagonistas de la historia argentina, no vivió la incomprensión que padeció Belgrano, ni tuvo la agitada vida privada de Sarmiento ni los cuestionamientos de un Rosas o Urquiza. Su tarea no fue tan ingrata como mandar hombres a la guerra ni tan controvertida como aumentar impuestos. Fue Thays fue un hombre sabio con un espíritu desprovisto de interés comercial o gloria personal que "simplemente" creó una arquitectura tan bella que logró despertar las ganas de vivir en esta ciudad.

Cuando murió, en Buenos Aires el 31 de enero de 1934, una multitud salió a acompañar el paso del cortejo al cementerio de la Chacarita. Lo despidieron funcionarios y aristócratas, pero también obreros y estudiantes, familias y trabajadores.Gente que deseaba expresar su agradecimiento a un hombre que les había regalado el placer de enamorarse junto a un sendero de flores o de sentir que Buenos Aires es una sucursal del cielo tapizada de flores de jacarandá.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2105385-la-curiosa-historia-de-amor-del-genial-paisajista-carlos-thays
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