viernes, 10 de agosto de 2018

10 DE AGOSTO DE 1912: ARGENTINA CONQUISTÓ EL CIELO — EL DÍA EN QUE NACIÓ LA ESCUELA QUE CONVERTIRÍA A UNOS POCOS PIONEROS EN LA FUTURA FUERZA AÉREA ARGENTINA


El 10 de agosto de 1912, cuando volar todavía era una aventura reservada a audaces, inventores y soñadores, el presidente Roque Sáenz Peña firmó el decreto que creó la Escuela de Aerostación y Aviación Militar, instalada en El Palomar, provincia de Buenos Aires. No se trataba simplemente de abrir otra institución militar: aquel decreto dio origen al primer organismo estatal argentino destinado específicamente a la enseñanza del vuelo militar y sembró la semilla de lo que, décadas después, se transformaría en la Fuerza Aérea Argentina. La decisión era extraordinariamente avanzada para su época. Apenas habían pasado nueve años desde el histórico vuelo de los hermanos Wright de 1903, y el verdadero potencial militar del avión todavía estaba comenzando a comprenderse en el mundo. En la Argentina, sin embargo, civiles, militares y pioneros de la aeronáutica ya intuían que el cielo sería una nueva dimensión estratégica. El impulso no surgió solamente desde los despachos oficiales: el Aero Club Argentino brindó gratuitamente su parque aerostático, asesoramiento y profesores, mientras una Comisión Pro Flotilla Aero Militar Argentina, creada por iniciativa del mayor retirado Arturo P. Luisoni y presidida por el barón Antonio de Marchi, recaudó fondos para conseguir aeronaves. Y aquí aparece uno de los detalles más sorprendentes de aquella historia: buena parte de la naciente aviación militar fue financiada con ayuda popular. Se organizaron funciones teatrales, festivales de aviación en Villa Lugano, concursos y suscripciones públicas; incluso se emitieron y vendieron 1,5 millones de tarjetas postales a veinte centavos cada una. Según la historia oficial de la Fuerza Aérea, esos aportes permitieron adquirir tres aviones y cubrir tres meses del sueldo de un piloto instructor, mientras el Aero Club aportaba su material aerostático. La aviación militar argentina, literalmente, comenzó a levantar vuelo gracias a una combinación de decisión estatal, entusiasmo de los pioneros y colaboración de la sociedad. El lugar elegido fue El Palomar, en terrenos vinculados al Segundo Grupo de Artillería a Caballo. Allí comenzaron a reunirse hangares, aeroplanos, globos, mecánicos, instructores y aquellos primeros militares dispuestos a aprender una profesión para la cual todavía casi no existían manuales. Entre los seleccionados para integrar el primer curso figuraban nombres que luego formarían parte de la historia aeronáutica argentina, como Pedro Zanni, Raúl Goubat, Aníbal Brihuega, Baldomero de Biedma y Manuel Félix Origone. Este último tendría un destino trágico: pocos meses después se convertiría en el primer oficial de aquella Escuela fallecido en un accidente aéreo. Aunque la creación legal ocurrió el 10 de agosto, la Escuela fue inaugurada oficialmente el 8 de septiembre de 1912. La ceremonia estuvo presidida por el ministro de Guerra, general Gregorio Vélez, quien incluso subió a un biplano Farman de 50 HP conducido por el aviador francés Marcel Paillette, primer instructor de aeroplanos de la institución. La Argentina comenzaba así a transformar una actividad que hasta entonces parecía deportiva o experimental en una verdadera especialidad profesional vinculada a la defensa nacional. Aquellos meses iniciales estuvieron repletos de proezas. El 24 de noviembre de 1912, Jorge Newbery cruzó el Río de la Plata en su Blériot XI y regresó a El Palomar durante la misma jornada. Apenas una semana más tarde, en la madrugada del 1 de diciembre, el conscripto Pablo Teodoro Fels despegó rumbo a Montevideo y consiguió una hazaña formidable: atravesó el río en aproximadamente dos horas y estableció un récord mundial de vuelo sobre agua. Pero había un pequeño problema: lo había hecho sin autorización militar. El Ejército lo felicitó por la proeza… y al mismo tiempo lo sancionó por violar las reglamentaciones. Después de cumplir el arresto, fue ascendido a cabo. Una de esas contradicciones perfectas de la historia argentina: récord mundial, arresto y ascenso dentro de la misma aventura. Desde aquella modesta Escuela de El Palomar comenzó un proceso que se extendería durante más de tres décadas: aparecieron nuevas unidades, especialidades, estructuras de comando y una industria aeronáutica propia. Con el tiempo la Escuela se trasladaría a Córdoba, junto al gran polo aeronáutico que se desarrollaba alrededor de la Fábrica Militar de Aviones. Finalmente, el 4 de enero de 1945, la creación de la Secretaría de Aeronáutica consolidó la autonomía institucional de la aviación respecto del Ejército y su evolución como tercera Fuerza Armada de la Nación. Por eso el 10 de agosto adquirió un significado que trascendió aquel decreto. En 1954, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, el Decreto 14.204/54 estableció oficialmente esa fecha como Día de la Fuerza Aérea Argentina, precisamente porque la creación de la Escuela de 1912 era considerada el punto de partida histórico de la institución. Así, detrás de cada reactor, cada piloto, cada mecánico y cada misión que integró después la historia aeronáutica argentina permanece aquel pequeño grupo de hombres parado sobre el césped de El Palomar frente a frágiles máquinas de madera, tela, cables y motores. El 10 de agosto de 1912 la Argentina todavía no tenía una Fuerza Aérea independiente, pero ya había comenzado a construirla. Ese día el país entendió que también habría que defender, explorar y conquistar una nueva frontera: el cielo. #EscuelaDeAviaciónMilitar #FuerzaAéreaArgentina #DíaDeLaFuerzaAérea #AviaciónArgentina #HistoriaArgentina #ElPalomar #RoqueSáenzPeña #JorgeNewbery #PabloTeodoroFels #PionerosDeLaAviación #HistoriaDeLaAviación #Efemérides #10DeAgosto #MendozAntigua #ArgentineAirForce #ArgentineAviation #MilitaryAviation #AviationHistory #AirForceHistory #AviationPioneers #ArgentinaHistory #HistoricAviation

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