sábado, 29 de enero de 2022

Los Daguerrotipos eran de distintos tamaños, placa entera, placa mediana, cuarto, octavo y dieciseisavo. Tenían marcos de diferentes diseños.


En 1851, Frederick Scott Archer creó las placas húmedas al colodión, que permitieron acortar los tiempos de exposición y tuvieron innumerables aplicaciones. Entre ellas, se contaban el ferrotipo y el ambrotipo, también imágenes únicas, como el daguerrotipo, pero mucho más baratas. El primero fue patentado en los Estados Unidos, en 1856, por Hamilton Smith, y se hizo muy popular por su bajo costo; fue utilizado hasta principios del siglo veinte por los fotógrafos ambulantes. Los ambrotipos se solían presentar en estuches similares a los de los daguerrotipos, con los cuales a veces se confunden. En la Argentina no fueron muy populares, porque llegaron prácticamente al mismo tiempo que la fotografía sobre papel albuminado, a principios de la década de los 60, un procedimiento aún más económico que, además, ofrecía la posibilidad de obtener numerosas copias, inventado en 1850 por Louis Blanquart-Evrard. Con el papel albuminado se abrió el ansiado camino hacia la fotografía reproducible, y con las cartes de visite -impresas de a millones en todo el mundo sobre tal papel-, inventadas y patentadas en 1854 por el fotógrafo Alphonse Disdéri, en París, llegó la masificación de la fotografía y se inauguró una era excepcional para la industria y el comercio fotográficos, que se extiende hasta hoy. Las tarjetas de visita, en cambio, fueron reemplazadas, hacia 1880, por otros formatos.

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