El monumental desafío logístico que implicó trasladar sus más de 47 toneladas desde Europa hasta Mendoza a principios del siglo XX. Aquí los detalles precisos sobre quiénes estuvieron a cargo de su traslado y su montaje final:
1. La logística: De Escocia a Mendoza. La adquisición y el traslado de los portones no fue tarea de una empresa logística externa, sino una gestión directa del gobierno provincial de la época. La compra: Durante la gobernación de Emilio Civit, se le encomendó al ingeniero Juan Molina Civit (primo del gobernador) la tarea de buscar un ingreso monumental. Fue él quien los adquirió a la famosa fundición escocesa Walter MacFarlane & Co, ubicada en Glasgow. El viaje oceánico: Las piezas desarmadas (que en total pesaban 47.017 kilos) fueron embaladas cuidadosamente en 46 cajas. Desde el puerto de Liverpool, Inglaterra, cruzaron el Atlántico en las bodegas del vapor marítimo Belgrano hasta llegar al puerto de Buenos Aires. El trayecto nacional: Una vez en Argentina, la logística terrestre hasta la provincia se realizó a través del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP). Se necesitaron seis vagones completos del tren para transportar las 46 cajas hasta la Ciudad de Mendoza, a donde arribaron a mediados del año 1908.
2. El montaje e instalación en el Parque. Una vez que las pesadas piezas de hierro forjado llegaron a la provincia, no se contrató a una constructora extranjera para su ensamblaje. Los responsables: La construcción del gran basamento y el complejo montaje definitivo de las pesadas hojas de hierro fue ejecutado íntegramente por el Ministerio de Industria y Obras Públicas de la Provincia de Mendoza. La finalización: Los operarios, técnicos e ingenieros del ministerio trabajaron ensamblando las piezas traídas en los cajones —un verdadero rompecabezas gigante— y finalizaron la instalación oficial emplazándolos en el eje de la actual Avenida Emilio Civit en el año 1909.Es fascinante pensar en el enorme esfuerzo técnico que requirió mover e instalar semejante estructura hace más de cien años, dependiendo enteramente de barcos a vapor, trenes y la fuerza de los trabajadores locales.

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