sábado, 14 de marzo de 2026

El apretón de manos que intentó cerrar una grieta histórica: Perón y Balbín, cara a cara en la Argentina de 1972


Esta imagen de Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín en Buenos Aires, en 1972, resume uno de los gestos políticos más poderosos de la historia argentina reciente. No fue una simple foto entre dirigentes: fue la escena de un acercamiento impensado entre dos hombres que durante décadas habían representado proyectos enfrentados. El encuentro quedó ligado al clima de reconciliación política que empezó a tomar forma tras el regreso de Perón al país en noviembre de 1972, luego de 17 años de exilio, y se volvió un símbolo de diálogo entre el peronismo y el radicalismo. Ese acercamiento no nació de un día para otro. Venía madurando desde comienzos de los años 70, especialmente a partir de La Hora del Pueblo, el acuerdo multipartidario lanzado en 1970 para exigir una salida electoral y poner fin a la proscripción política. En ese proceso, Balbín fue una figura central del radicalismo y Perón apoyó ese camino desde el exilio, lo que abrió una etapa inédita de conversaciones entre viejos adversarios. La escena de 1972 tomó un valor enorme porque el país arrastraba años de dictadura, violencia y fractura política. Perón se instaló entonces en la casa de Gaspar Campos, en Vicente López, convertida en epicentro de la vida política nacional durante esos días. Allí fue donde el diálogo con Balbín terminó cristalizando en una imagen que muchos leyeron como una señal de madurez y de posible convivencia entre las dos grandes tradiciones populares del país. Con el tiempo, aquella relación adquirió un peso todavía mayor. Balbín sería luego rival de Perón en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973, pero incluso en la competencia mantuvo un tono de respeto singular. Y cuando Perón murió, el 1 de julio de 1974, Balbín pronunció una de las despedidas más recordadas de la historia política argentina, consolidando para siempre la idea de que entre ambos se había sellado algo más profundo que una tregua circunstancial. Por eso esta foto vale tanto. Porque no muestra solo un saludo: muestra el instante en que dos líderes que habían encarnado la división argentina entendieron que el país necesitaba otra cosa. En ese apretón de manos había memoria, realismo, respeto y una intuición política que todavía conmueve: la Argentina no podía seguir construyéndose únicamente desde el enfrentamiento. #Perón #Balbín #HistoriaArgentina #GasparCampos #Reconciliación #PolíticaArgentina #MemoriaHistórica #LaHoraDelPueblo #BuenosAires #MendozAntigua

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