sábado, 2 de marzo de 2024

Festejos Populares con motivo de la llegada del Ferrocarril a la Ciudad de San Rafael (Noviembre de 1903) Provincia de Mendoza. Foto Juan Pí


Durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, la Argentina experimentó un desarrollo que la llevó a convertirse en una de las diez naciones con mayor ingreso per capita. Ello fue el resultado de una serie de transformaciones socioeconómicas vinculadas con la unificación del mercado interno por el ferrocarril, la afluencia masiva de inmigrantes europeos, la participación en el comercio mundial y la importación de capital y tecnología, todo en el marco de la estabilidad política que brindaba el llamado orden conservador. Pero este proceso de crecimiento no se extendió de forma homogénea a todo el territorio nacional. El área más favorecida fue, sin duda, la pampa húmeda: Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe aprovecharon sus ventajas comparativas para producir carnes y granos con costos internacionalmente competitivos. En cambio, la mayoría de las restantes provincias quedó al margen del proceso de crecimiento; algunas, incluso, ingresaron en un período de decadencia. Sin embargo, Tucumán y Mendoza lograron un desarrollo agroindustrial complementario de la economia agroexportadora pampeana. La producción de azúcar, en la primera, y de vino, en la segunda, se vio favorecida por el ferrocarril, que las puso en contacto con los mercados del litoral y generó condiciones propicias para la expansión del área cultivada, la instalación de ingenios y bodegas y. en definitiva, la formación de burguesías provinciales. Los estudios históricos han señalado el paralelismo de la evolución de estas dos provincias. En Mendoza, de unas veinte bodegas que había en 1880, se llegó a cuatrocientas en 1895, y a mil quinientas en 1909. Otro tanto sucedió con la superficie cultivada, con la producción de vino y con las exportaciones hacia el litoral. La población, de 65.000 habitantes en 1869, ascendió a 100.000 en 1888, 200.000 en 1908 y 300.000 en 1914. Buena parte de ese incremento se debió a la afluencia masiva de inmigrantes, que en 1914 conformaban un tercio de la población de la provincia, El crecimiento económico no fue acompañado por una distribución pareja de la riqueza: treinta y cinco familias eran dueñas de más de la mitad de los activos agropecuarios e in dustriales de Mendoza. Al mismo tiempo, el grupo que ocupaba el vértice superior de la pirámide socioeconómica ejercía oligárquicamente el poder político, en un sistema que, en gran medida, mantenía intactos ciertos rasgos del régimen colonial, como el nepotismo, el racismo y el patrimonialismo. En otras pala- bras, el impulso modernizante en lo económico contrastaba con actitudes conservadoras -y a veces reaccionarias en lo sociopolítico. Igual que la riqueza en la sociedad, la población no se distribuyó en forma equilibrada en el territorio de la provincia. La inmensa mayoría de los habitantes se instalaron en pocos sitios, condicionados por las circunstancias geográficas, principalmente la falta de lluvia, pues la región recibe precipitaciones del orden de los 200mm anuales. Se vieron obligados a practicar agricultura bajo riego y a ejecutar costosas obras de manejo del agua de rios originados en las montañas, como el Mendoza, el Diamante y el Atuel. Las zonas de riego coincidieron con las de ubicación y crecimiento de las principales ciudades. Floreció así en Mendoza una economía de oasis, que concentró las explotaciones en torno de las obras de captación y distribución del agua. El área cultivada, cuya máxima expansión se alcanzó hacia 1946, nunca excedió significativamente el 3% de la superficie provincial. En ella, sin embargo, vivía el 97% de la población mientras que el 3% restante, en su mayoría puesteros dedicados a una ganadería extensiva de muy baja productividad, se distribuyó en el gran desierto que cubría (y cubre) el 97% del territorio. #mendozantigua

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...