martes, 8 de octubre de 2024

22 de abril de 1897: el día en que el tranvía eléctrico cambió para siempre a Buenos Aires


El 22 de abril de 1897 Buenos Aires vio aparecer por primera vez al tranvía eléctrico, una novedad que alteró la rutina de la ciudad y dejó a los porteños entre el asombro, la curiosidad y el temor. La prueba inaugural se realizó en un tramo de la avenida Las Heras, entre Ministro Inglés —más tarde Canning y hoy Scalabrini Ortiz— y la zona de Plaza Italia o los portones de Palermo. Crónicas de la época y reconstrucciones históricas coinciden en que aquel vehículo, impulsado por electricidad y asociado al ingeniero Charles Bright, avanzó a una velocidad que entonces parecía desmesurada: unos 30 kilómetros por hora, suficiente para que muchos lo vieran como una máquina casi “endiablada”. La imagen adjunta, identificada como “El Imperial”, deja ver la fisonomía de uno de aquellos primeros coches: una estructura alta, con piso superior abierto, barandas livianas, techo de toldo y una carrocería todavía rudimentaria, propia de una tecnología que estaba dando sus primeros pasos en el transporte urbano. Tras el buen resultado del ensayo, el proyecto avanzó hacia una línea que debía conectar el centro con Palermo y luego extenderse hacia Belgrano, recorriendo ejes clave como Paseo de Julio, Retiro, Recoleta, Centro América y Las Heras, en una ciudad que empezaba a dejar atrás su aspecto aldeano para convertirse en una gran metrópoli. Sin embargo, ese progreso no fue recibido con serenidad. Muchos vecinos protestaron porque creían que el traqueteo de los coches podía dañar las casas, hacer temblar el pavimento y poner en riesgo la seguridad de la gente. También generaba inquietud la red de cables aéreos, vista por parte de la población como una amenaza permanente. Para calmar esas críticas y reducir el peligro de atropellos, los primeros tranvías incorporaron el miriñaque, una rejilla delantera destinada a apartar obstáculos del camino. Con el tiempo, pese a los accidentes y a los temores iniciales, el sistema siguió expandiéndose. Las líneas tranviarias ayudaron a estirar la ciudad hacia sus bordes, facilitaron los viajes a zonas cada vez más lejanas y terminaron modificando por completo la vida cotidiana de Buenos Aires. A la par, las empresas debieron crear mecanismos de control más estrictos: aparecieron inspectores y se combatieron maniobras como la reventa de boletos usados, conocida popularmente como “degüello”. En pocas décadas, el tranvía dejó de ser una rareza temida para convertirse en uno de los grandes motores de la modernización urbana porteña #TranvíaEléctrico #BuenosAiresAntigua #HistoriaArgentina #PatrimonioPorteño #TransportePúblico #MemoriaUrbana #Tranvías #CiudadDeBuenosAires #ElectricTram #OldBuenosAires #UrbanHistory #HistoricTransport #StreetcarHistory #ArgentineHistory #UrbanHeritage



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