Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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lunes, 8 de agosto de 2016
domingo, 7 de agosto de 2016
Un ejército llamado de Los Andes Curiosidades del origen de la compañía que formó San Martín. ¿Cuánto dinero costó conseguir la Independencia de América?
Por muchos años se pensó que la creación del Ejército de los Andes fue hecha por el General San Martín cuando llegó a Mendoza como gobernador de Cuyo en 1814.
Lo cierto es que este ejército se creó recién el 1 de agosto de 1816, luego de la declaración de la independencia, hecha por el Soberano Congreso.
Es indudable que la reunión en Córdoba del Director Supremo Pueyrredón y San Martín, a fines de julio de ese año, definió la liberación de Chile y la formación de esta fuerza para emprenderla.
En setiembre de 1814, la llegada a nuestra provincia del entonces coronel mayor y gobernador José de San Martín, trajo cierta tranquilidad ante la difícil situación que vivía el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, puesto que San Martín era uno de los mejores militares en el territorio. Además, en una hipotética invasión realista desde Chile - lo que nunca ocurrió- era el indicado para defender a Cuyo.
Un mes después que asumiera la gobernación, se produjo lo inevitable: la pérdida de Chile. Este hecho, preocupó al Padre de la Patria, al no contar con un ejército de línea para defender un ataque a gran escala por el paso principal por el camino de la Cumbre. Solo se encontraban las milicias urbanas -civiles casi sin instrucción para el combate- y un par de viejas culebrinas de bronce.
Sin pérdida de tiempo, San Martín partió hacia la cordillera para reconocer y evaluar la situación. En aquella zona, mandó a construir guardias y pequeñas fortificaciones como la de Picheuta y Los Patos y erigió los llamados "puestos militares" que debían alertar en caso de invasión.
Además, se estableció un destacamento en Uspallata, con 11 hombres que era renovada cada quince días, al mando del capitán de Granaderos a Caballo José Aldao. También se activaron los fuertes de San Carlos y San Rafael.
Durante su estada en Uspallata, el Libertador aprovechó la oportunidad para recibir a los exiliados chilenos con unos 700 militares chilenos y acompañados por los restos del batallón Auxiliares -de los Andes o de Chile - al mando de Juan Gregorio de las Heras.
En noviembre de ese año, el Director Supremo decretó la formación del batallón de infantería N° 11 con la base de los Auxiliares.
A fines de ese mes, llegó un piquete de infantería del batallón N° 8 ; un grupo de artillería, al mando de Pedro Regalado de la Plaza y dos escuadrones de granaderos a caballo. En total la guarnición de Cuyo la componían unos 1.400 hombres soldados de líneas y milicianos.
A principios de 1815, unos 50 residentes británicos en Mendoza, encabezados por el capitán Juan Young, ofrecieron al coronel San Martín la creación de una compañía llamada"Cazadores Ingleses" la que fue aceptada por el gobernador y pasó a engrosar las tropas de los Cívicos Blancos de Mendoza.
Por aquel año, ante esta difícil circunstancia, se ejecutó en forma experimental, la fundición de balas para fusil y artillería en pequeña escala; el abatanamiento y teñido de telas para los uniformes y la mezcla de pólvora para las armas. Pero no tuvo el efecto esperado.
En ese contexto, el gobierno de las Provincias Unidas sufría una crisis política interna y externa que se solucionó parcialmente al convocarse un Congreso Constituyente en Tucumán que tenía como objetivo declarar la Independencia. El 9 de julio de 1816, los reunidos, cumplieron el objetivo.
El 1 de agosto de 1816, el Supremo Gobierno decretó la formación de un ejército en Cuyo denominado "Ejército de los Andes" y fue nombrado como General en jefe a José de San Martín; al mismo se le abonaría un sueldo de $ 6.000 anuales. En octubre de ese año, el Director Supremo designó a San Martín como Capitán General.
A principio de ese año, la guarnición de Mendoza, tenía solamente más de 1.000 hombres y se alojaban en los principales conventos como los de Santo Domingo y San Agustín entre otros.
Por entonces el campo de instrucción -que se encontraba a las afueras de la ciudad- servía solamente para las maniobras de todas las fuerzas del ejército, las que se establecieron en enero de ese año por casi dos meses.
Luego del 9 de julio, el campamento extendió sus instalaciones y recién en octubre, las tropas se trasladaron para concentrarse allí en su totalidad.
Es importante destacar que el Ejército Libertador, recién se estableció definitivamente en ese lugar en diciembre, cuando llegaron los batallones y escuadrones de distintos puntos, entre ellos los Granaderos a Caballo.
Así, sumaron un total de 3.770 efectivos. El aporte de los ciudadanos de cuyo fue muy importante, no solamente con dinero a través de los empréstitos forzosos, sino también con la colaboración de ganado de todo tipo y el aporte de varios materiales indispensable para poner en marcha al Ejército.
Un uniforme completo costaba 15 pesos, un equivalente a 1.200 dólares actuales; los sables estaban a un precio de 590 dólares por unidad; una pistola en 296 dólares, aunque podía variar el precio según la calidad de la misma. Un fusil tenía un valor de $ 14 (1.100 dólares).
Una pieza de artillería de montaña costaba unos 439 pesos (32.486 moneda estadounidense) y un barril de pólvora costaba unos 125 dólares. El dinero invertido en el total de la campaña desde sus comienzos hasta el año 1822 fue de 576.519 pesos fuertes: 43 millones de dólares actuales.
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/un-ejercito-llamado-de-los-andes
sábado, 6 de agosto de 2016
Tranvía que realizaba el recorrido desde el centro de la ciudad de Mendoza con el distrito de San José, departamento de Guaymallen.
El transporte urbano mendocino siempre ha tenido una fuerte presencia de los recorridos suburbanos. Ha ocurrido con los tranvías y actualmente con los trolebuses. Hacia el final del servicio, cuatro de las ocho líneas tranviarias comunicaban a la ciudad con Godoy Cruz, Las Heras y San José de Guaymallén.
Anteriormente había contado con tranvías a caballos, entre 1885 y 1911. Se extendía por 12 kilómetros y contaba con 20 coches.
Mas allá de la mención que hace el Sr. Mórrison de un servicio experimental de trolebuses que habría tenido lugar entre 1913 y 1915, en fecha coincidente con registros existentes en Córdoba acerca de la oferta de la instalación de trolebuses en esta ciudad, Mendoza cuenta actualmente con el mayor servicio de trolebuses de la Argentina.
Inaugurado en 1958 con 19 coches Mercedes Benz, de los que 11 se venderían a Rosario en 1970, hacia 1962 incorporaría 35 coches Toshiba de origen japonés. En 1983 incorpora 17 coches ZIU 682 soviéticos y hacia 1988 otros 53 coches de segunda mano, comprados a la ciudad de Solingen, la que dona otros 2 5 como fuente de repuestos. Estos coches de marca Krupp son los que actualmente prestan servicio junto a algunos ZIU.
Las iniciales dos líneas se han visto incrementadas a cuatro en los años 80 y a cinco durante el año 2004.
Fuente:
'Asociación Amigos del Tranvía de Córdoba', AATC.
6 DE AGOSTO DE 1911: MURIÓ AMEGHINO, EL HOMBRE QUE HIZO HABLAR A LOS HUESOS DE LA PAMPA
El 6 de agosto de 1911, la ciudad de La Plata despedía a Florentino Ameghino, el científico autodidacta que transformó los barrancos, las llanuras y los huesos enterrados de la Argentina en las páginas de una gigantesca historia natural. Tenía apenas 57 años, pero dejaba una obra capaz de colocar a la paleontología sudamericana ante los ojos del mundo. Había nacido el 19 de septiembre de 1853 en Moneglia, una pequeña localidad de la región italiana de Liguria. Su familia emigró poco después y se instaló en Luján, donde el joven Florentino comenzó a recorrer las barrancas del río, fascinado por aquellos restos de animales desaparecidos que surgían de la tierra. Sin una formación universitaria convencional y con recursos muy limitados, estudió por su cuenta geología, zoología, antropología y paleontología hasta convertirse en una de las figuras científicas más influyentes de América del Sur. Su camino estuvo lejos de ser sencillo. Cuando todavía era muy joven presentó algunos de sus hallazgos ante Hermann Burmeister, máxima autoridad científica de la época, pero estos fueron recibidos con escepticismo. Lejos de abandonar, aquella desconfianza lo impulsó a estudiar todavía más, reunir nuevas pruebas y defender con obstinación sus ideas. En 1878 viajó a París, tomó contacto con los principales investigadores europeos y logró publicar La antigüedad del hombre en el Plata, obra que llevó los debates científicos de la región pampeana a los grandes centros intelectuales del mundo. Su historia también fue una extraordinaria empresa familiar. Florentino abrió librerías para sostener económicamente sus investigaciones y financiar las expediciones de su hermano Carlos Ameghino, incansable explorador de la Patagonia. Mientras Carlos recorría territorios casi desconocidos, recolectando fósiles y realizando observaciones geológicas, Florentino estudiaba, clasificaba y publicaba aquellos materiales. Esa alianza permitió reconstruir una fauna prehistórica sudamericana que hasta entonces era prácticamente ignorada. En 1886, Francisco Pascasio Moreno lo nombró subdirector del Museo de La Plata, donde organizó el Departamento de Paleontología. Las fuertes diferencias entre ambos terminaron alejándolo de la institución dos años después, pero Ameghino continuó trabajando desde La Plata y posteriormente llegó a dirigir el Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires —actual Museo Argentino de Ciencias Naturales— desde abril de 1902 hasta su muerte. Entre 1875 y 1911 produjo al menos 181 trabajos científicos y sentó bases fundamentales para el estudio de los vertebrados fósiles de la Argentina y de toda Sudamérica. Ameghino fue brillante, apasionado y también polémico. Sostuvo que la humanidad podía haberse originado en las pampas argentinas, una teoría que la ciencia posterior descartó. Sin embargo, su insistencia en investigar la antigüedad humana, la geología pampeana y la convivencia de los primeros pobladores con animales hoy extinguidos abrió discusiones decisivas y obligó a especialistas de Europa y Estados Unidos a mirar hacia el sur del continente. Su grandeza no consistió en acertar siempre, sino en formular preguntas enormes cuando todavía casi nadie se atrevía a plantearlas. El 6 de agosto de 1911, debilitado por la diabetes y después de resistirse a los tratamientos aconsejados por sus allegados, murió en la ciudad que había elegido para vivir. Sus restos descansan en el Panteón de los Humanistas del Cementerio de La Plata. Con él desaparecía el hombre, pero comenzaba la construcción de un símbolo: el del investigador humilde que, sin fortuna ni títulos iniciales, convirtió su curiosidad en una obra monumental. Florentino Ameghino no se limitó a buscar fósiles. Escuchó el silencio de millones de años, interrogó a las piedras y consiguió que la tierra argentina revelara una parte de su memoria más remota. #FlorentinoAmeghino #HistoriaArgentina #Paleontología #CienciaArgentina #Efemérides #UnDíaComoHoy #MuseoDeLaPlata #Luján #LaPlata #Fósiles #Patagonia #HistoriaNatural #CientíficosArgentinos #MendozAntigua #ArgentineHistory #Paleontology #ScienceHistory #Fossils #NaturalHistory #SouthAmerica #ArgentineScience #HistoricFigures. Aclaración histórica La antigua discusión sobre su nacimiento parece haber quedado resuelta. Una investigación publicada en 2021 por especialistas del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Toronto y el Royal Ontario Museum concluyó, mediante nueva documentación, que Florentino Ameghino nació en Moneglia, Liguria, Italia, el 19 de septiembre de 1853, y no en Luján en 1854, como se sostuvo durante más de un siglo. Llegó con su familia a la Argentina en 1854 y creció en Luján, localidad profundamente vinculada con su formación científica.
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Efemérides
Mendoza, Argentina
La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
**6 DE AGOSTO DE 1883: EL DÍA EN QUE ARGENTINA CONVIRTIÓ EL CAMPO EN CIENCIA**
Cada 6 de agosto, la Argentina celebra el Día del Ingeniero Agrónomo y del Médico Veterinario, pero detrás de esta fecha existe una historia extraordinaria: la de un país que decidió dejar de depender exclusivamente de la experiencia transmitida entre generaciones y comenzó a estudiar científicamente la tierra, los cultivos, los animales y la producción de alimentos. Todo comenzó en Santa Catalina, en la actual localidad bonaerense de Lavallol. En 1881, durante la gobernación de Dardo Rocha, la provincia de Buenos Aires sancionó la Ley N.º 1.424, que impulsó la creación de una Casa de Monta y una Escuela de Veterinaria junto a la Escuela Práctica de Agricultura que ya funcionaba en aquellos terrenos. Para organizar los nuevos estudios fueron contratados profesores y especialistas procedentes de Bélgica y Francia, quienes llegaron con conocimientos agronómicos y veterinarios avanzados para la época. Finalmente, el 6 de agosto de 1883 abrió sus puertas la Escuela de Agronomía y Veterinaria y Haras de la Provincia de Buenos Aires, denominada posteriormente Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina. Aquella jornada marcó el comienzo formal de los estudios superiores agropecuarios en la Argentina y sembró las bases de dos profesiones que serían decisivas para el desarrollo económico, sanitario y científico del país. Durante muchos años se afirmó que aquella primera promoción había estado integrada por 17 estudiantes. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron un detalle tan curioso como humano: en realidad comenzaron 16 alumnos. En el libro de matrículas nadie quiso ocupar el número 13 por superstición, y ese espacio vacío produjo durante décadas el error en el recuento. Cinco años después llegaron los primeros grandes frutos. El 6 de agosto de 1888 recibieron sus diplomas los primeros veterinarios formados en el país: José María Leonardo Agote, Calisto Ferreyra y el mendocino Custodio Ángel Martínez, quien quedó para siempre unido a la historia fundacional de la veterinaria argentina. La institución de Santa Catalina daría origen posteriormente a la Facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata, considerada la primera de su clase en América del Sur y uno de los pilares fundacionales de la futura Universidad Nacional de La Plata. Desde entonces, ingenieros agrónomos y médicos veterinarios han acompañado cada transformación del campo argentino. Estudian los suelos, mejoran semillas y cultivos, protegen la sanidad y el bienestar animal, controlan enfermedades que pueden transmitirse a las personas, cuidan la calidad de los alimentos y buscan producir más sin destruir los recursos naturales. Por eso, el 6 de agosto no recuerda únicamente la apertura de una escuela. Celebra el momento en que la Argentina comprendió que detrás de cada cosecha, cada viñedo, cada animal sano y cada alimento seguro debía existir conocimiento, investigación y compromiso. **¡Feliz Día del Ingeniero Agrónomo, del Médico Veterinario y de la Enseñanza Agropecuaria!** #DíaDelIngenieroAgrónomo #DíaDelVeterinario #MédicosVeterinarios #IngenieríaAgronómica #SantaCatalina #HistoriaArgentina #CampoArgentino #ProducciónAgropecuaria #CienciaArgentina #SanidadAnimal #Agricultura #Ganadería #EducaciónAgropecuaria #MendozAntigua #AgronomistDay #VeterinarianDay #VeterinaryMedicine #AgriculturalScience #ArgentineHistory #FarmingFuture
Bailes prohibidos en 1774
En Buenos Aires, en el año 1753, un tal Blas y un zapatero de apellido Aguiar construyeron un modesto galpón en la manzana de Perú, Alsina, Chacabuco y Moreno. Allí armaron un par de funciones de títeres y no mucho más porque el tal Blas debió abandonar la ciudad: se descubrió que estaba casado en España y que su mujer lo esperaba.
Juan José Vertiz -en su época de gobernador, antes de ser virrey- consideró que podía aprovecharse el lugar para hacer fiestas de máscaras y recaudar dinero para los necesitados. Los porteños, ávidos de pachanga, encontraron una nueva forma de entretenimiento.Aquella fue la primera disco que tuvimos por estas tierras. Pero, a pesar del éxito de los bailes, el público comenzó a menguar. Y el culpable de que cada vez concurriera menos gente se llamó José Costa. Era fraile de San Francisco y durante las misas advertía lo pecaminoso y ofensivo que resultaba ese entretenimiento nocturno.
“¡Hermanas mías, ya no sois mis hermanas, estáis impuras!”, se quejaba el fraile. Su prédica tuvo éxito ya que muchos se convencieron de que estaban pecando; y los que no, por temor a la ira del Todopoderoso, prefirieron mantenerse lejos del lugar.
Cuando Vertiz se enteró de los sermones de Costa, encomendó al fraile Roque González la tarea de persuadir a los feligreses de que Dios no se ofendería si bailaban y que “es voluntad de Nuestro Soberano que haya bailes y diversiones”. En aquella homilía, González aseguró que “el Señor Baile puede contraer matrimonio con la Señora Devoción”. El galpón volvió a estar de moda y allí se bailó durante tres años hasta que el rey Carlos III prohibió los bailes públicos en 1774. La primera disco porteña cerró sus puertas.
Fuente: http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/bailes-prohibidos-en-1774/
viernes, 5 de agosto de 2016
Tranvías en las terminal Las Heras. La ciudad de Mendoza, en su área metropolitana hacia 1912, contó con un servicio de tranvías eléctricos entre ese año y 1964.
Llegó a contar con unos 35 kilómetros de vías y 63 coches. Los primeros 25 eran de origen alemán, de la fábrica Falkenried. En 1926 se amplía la red y se incorporan 22 coches iguales aunque fabricados por Ragheno, Bélgica. Todos coches de 28 asientos. Finalmente entre 1928 y 1930 se recibe la última tanda de 16 coches fabricados por La Franco Belga, de un modelo algo mayor, con 36 asientos. Todos tenían dos ejes y la alimentación se hacía mediante arco raspante. El servicio inicialmente contaba con 4 líneas. Reorganizado varias veces, llega a tener ocho.
Mendoza es una ciudad que tiene la particularidad de formar parte de un área metropolitana varias veces superior en extensión y población a la misma. La participación de la población de la ciudad de Mendoza en su conurbano a lo largo del siglo XX desciende desde el 52 % hasta el 20 % actual.
5 DE AGOSTO DE 1914: ARGENTINA DIJO NO A LA GUERRA QUE INCENDIABA EL MUNDO - SE DECLARA NEUTRAL
Mientras Europa comenzaba a hundirse en una guerra de dimensiones desconocidas, la Argentina tomó una decisión que marcaría su política exterior durante todo el conflicto. El 5 de agosto de 1914, apenas un día después del ingreso del Reino Unido en la contienda, el Gobierno nacional decretó que el país mantendría la “más estricta neutralidad” frente al enfrentamiento entre naciones consideradas amigas. La medida fue dispuesta por el vicepresidente Victorino de la Plaza, quien ejercía el Poder Ejecutivo debido al grave estado de salud del presidente Roque Sáenz Peña, fallecido solamente cuatro días más tarde. Aquella resolución no significaba ignorar la tragedia que sacudía al mundo, sino impedir que la Argentina fuera arrastrada hacia una guerra europea y proteger su soberanía, sus puertos y sus relaciones comerciales. El decreto estableció que debían respetarse los derechos y obligaciones de las potencias neutrales fijados por las convenciones internacionales de La Haya de 1907. Al día siguiente, la Armada ordenó que ningún buque mercante perteneciente a países beligerantes pudiera armarse o transformarse en crucero auxiliar dentro de aguas argentinas, mientras se reforzaba la vigilancia en puertos, radas y fondeaderos del Río de la Plata. La guerra estaba lejos de las fronteras nacionales, pero sus consecuencias llegaron rápidamente: se alteró el comercio marítimo, disminuyeron los ingresos aduaneros, escasearon productos importados y el Gobierno debió reducir gastos y adoptar medidas económicas de emergencia. Al mismo tiempo, la Argentina procuró conservar su papel como proveedora de alimentos y materias primas para los mercados internacionales. La neutralidad fue inicialmente respaldada por buena parte de la prensa, aunque con el avance de la guerra la sociedad se dividió entre quienes simpatizaban con los Aliados, quienes apoyaban a los Imperios Centrales y quienes defendían que el país permaneciera al margen. Pese a las presiones diplomáticas, los incidentes marítimos y las apasionadas discusiones públicas, la política fue sostenida primero por Victorino de la Plaza y luego por Hipólito Yrigoyen hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Así, cuando el planeta comenzaba a sumergirse en cuatro años de destrucción, la Argentina eligió no enviar soldados a las trincheras europeas. Aquel 5 de agosto de 1914, mientras las grandes potencias movilizaban millones de hombres, el país levantaba una bandera diferente: la defensa de la paz, la soberanía y la neutralidad. #Argentina #Efemérides #HistoriaArgentina #PrimeraGuerraMundial #GranGuerra #NeutralidadArgentina #VictorinoDeLaPlaza #RoqueSáenzPeña #Historia #UnDíaComoHoy #MendozAntigua #ArgentinaHistory #WorldWarOne #FirstWorldWar #TheGreatWar #ArgentineNeutrality #HistoricDay #OnThisDay
jueves, 4 de agosto de 2016
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