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sábado, 22 de junio de 2019
viernes, 21 de junio de 2019
21 de Junio de 1868. Muere SARAH MATHER: LA MUJER QUE ILUMINÓ EL FONDO DEL MAR ANTES DE QUE EL MUNDO MIRARA BAJO EL AGUA
El 21 de junio de 1868 moría Sarah P. Mather, una inventora estadounidense cuyo nombre no suele aparecer con la fuerza que merece en los grandes relatos de la ciencia, pero cuya idea abrió una ventana hacia un territorio casi invisible para su época: el mundo bajo el agua. Nacida hacia 1796 en Brooklyn, Nueva York, Mather vivió en un siglo en el que las mujeres tenían enormes obstáculos para acceder al reconocimiento científico, técnico y legal. Inventar ya era difícil. Patentarlo siendo mujer, mucho más. Aun así, su nombre quedó registrado en la historia de la innovación marítima. El 16 de abril de 1845, Sarah P. Mather obtuvo la patente estadounidense Nº 3.995 por un aparato destinado a examinar objetos bajo la superficie del agua. No era un simple tubo ni una curiosidad de laboratorio: era un telescopio submarino con lámpara, un instrumento pensado para llevar luz donde antes dominaban la oscuridad, el riesgo y la incertidumbre. La patente describe un sistema con una lámpara sumergible para iluminar objetos bajo el agua y un telescopio que permitía observarlos desde la superficie. La importancia de aquel invento era enorme. Con su dispositivo se podían inspeccionar cascos de barcos sin necesidad de sacar la nave del agua, descubrir objetos sumergidos, ayudar en tareas de pesca, estudiar fondos, revisar estructuras, colaborar en obras portuarias y facilitar trabajos como la voladura de rocas para abrir canales. La propia patente señalaba varios de esos usos, mostrando que Mather no pensaba solo en una curiosidad óptica, sino en una herramienta práctica para la navegación, la ingeniería y la seguridad marítima. Su idea anticipaba un principio fundamental de la tecnología submarina moderna: observar sin sumergirse. Antes de cámaras subacuáticas, robots marinos, sondas visuales y sistemas ópticos avanzados, Mather ya había imaginado una forma de mirar el fondo desde arriba, de vencer el reflejo del agua, de llevar luz artificial a la profundidad y de convertir lo invisible en información útil. Casi veinte años después, lejos de abandonar su creación, volvió sobre ella para mejorarla. El 5 de julio de 1864 recibió una nueva patente, la Nº 43.465, por una mejora en telescopios submarinos. Esta segunda versión buscaba resolver problemas del modelo anterior: proteger mejor la lámpara frente a la presión del agua, impedir que se apagara en profundidad y ampliar el campo de visión mediante un sistema de espejos dobles. La mejora permitía observar más superficie sin tener que mover constantemente la lámpara o el telescopio. Ese detalle revela algo poderoso: Sarah Mather no fue una inventora accidental. Fue una mujer que observó un problema real, diseñó una solución, la patentó, la probó, detectó sus límites y volvió a perfeccionarla. Su trabajo pertenece a esa historia silenciosa de mujeres que hicieron avanzar la ciencia y la técnica aunque muchas veces la memoria pública las dejara en la sombra. Las fuentes biográficas sobre ella son escasas. Se sabe poco de su vida privada, aunque algunos registros indican que estuvo casada y tuvo al menos una hija. Pero lo que sí quedó documentado es su aporte: una invención naval de valor concreto, nacida en una época en la que el mundo marítimo dependía de buzos, varaderos, inspecciones costosas y métodos lentos para conocer lo que ocurría bajo la línea del agua. Su nombre también debe leerse dentro de una historia más amplia: la de las mujeres inventoras en Estados Unidos. El Smithsonian recuerda que Mary Kies fue la primera mujer en recibir una patente estadounidense en 1809, apenas unas décadas antes de Mather. En ese contexto, que Sarah lograra registrar una invención técnica vinculada a la óptica y la navegación en 1845 fue un hecho notable. Hoy, el telescopio submarino de Sarah Mather puede verse como un antecedente de los sistemas de observación subacuática y como un precursor conceptual de instrumentos que permitieron mirar debajo del mar sin lanzarse a él. No inventó solamente un aparato: inventó una manera de ver. En una época en que a muchas mujeres se les negaba el acceso pleno a la ciencia, Sarah Mather encendió una lámpara bajo el agua y dejó una señal luminosa en la historia. Su invento miraba hacia el fondo del mar, pero su legado apunta mucho más alto: hacia el lugar que tantas pioneras merecen ocupar en la memoria de la humanidad. Sarah P. Mather: la mujer que llevó luz a las profundidades y abrió una ventana al mundo submarino. #SarahMather #Efemérides #MujeresInventoras #HistoriaDeLaCiencia #Inventoras #MujeresEnLaCiencia #TecnologíaMarítima #TelescopioSubmarino #HistoriaNaval #Pioneras #CienciaYHistoria #WomenInventors #WomenInScience #HistoryOfScience #UnderwaterTechnology #MaritimeHistory #InnovationHistory #HiddenFigures #ScienceHistory
jueves, 20 de junio de 2019
Oficio de Manuel Belgrano al Gobierno de Buenos Aires, comunicándole que siendo preciso enarbolar bandera, la ha mandado a hacer blanca y celeste. Rosario, 27 de febrero de 1812.
En este momento que son las 6 y 40 de la tarde, se ha hecho la salva en la batería de la Independencia y queda con la dotación competente, por los tres cañones y se han colocado las municiones y la guarnición.
He dispuesto para entusiasmar las tropas y estos habitantes que se formasen todas aquellas, y les hablé en los términos de la copia que acompaño.
Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.
Dios guíe a Vuestra Excelencia, Rosario 27 de febrero de 1812.
Manuel Belgrano
Efemérides. El primer partido de fútbol en la Argentina se jugó en el campo del Buenos Aires Cricket Club el 20 de junio de 1867, donde hoy se encuentra el Planetario.
El fútbol se radicó en Argentina a mediados del siglo XIX, de la mano de inmigrantes británicos que llegaban a establecerse en el país, principalmente por la construcción del ferrocarril.En mayo de 1867, los hermanos Thomas y James Hogg invitaron, a través de un aviso en el diario The Standard, a una reunión para intentar propulsar la práctica del fútbol. El 9 de mayo se fundó el Buenos Aires Football Club y se organizó el primer partido, disputado el 20 de junio entre blancos y colorados. El partido fue convocado por el Buenos Aires Cricket Club, a iniciativa de los hermanos Thomas y James Hogg, que enfrentó al Buenos Aires Football Club, fundado para la ocasión unos días antes, el primer club de fútbol argentino. El encuentro se jugó en los bosques de Palermo, en el lugar donde hoy se encuentra el Planetario, apenas cuatro años después de que se jugará el primer partido de fútbol moderno en el mundo, según las reglas de 1863. Desde entonces y durante varias décadas el fútbol se practicó en los clubes y escuelas fundados por los inmigrantes británicos.Este primer partido se jugó desde la 12:30 hasta las 14:30, y sólo contó con ocho jugadores por equipo.
20 DE JUNIO DE 1973 - EL DÍA QUE LA FIESTA SE TIÑÓ DE SANGRE: LA MASACRE DE EZEIZA Y EL DERRUMBE DE UN SUEÑO PERONISTA
Debía ser una fiesta popular. Pero al caer la noche de aquel 20 de junio de 1973, ya se había escrito con sangre que esa jornada, imaginada como gloriosa, quedaría en la historia como una de las más trágicas de la vida política argentina. El 11 de marzo de 1973, un vendaval de votos había consagrado al Frente Justicialista de Liberación, y el 25 de mayo Héctor J. Cámpora asumió la presidencia en un clima de fiesta y expectativa popular. Recuperada la democracia, el país entero esperaba el regreso definitivo de Perón, programado para ese 20 de junio, Día de la Bandera, aniversario de la muerte del general Manuel Belgrano. Era el tercer y definitivo retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina, después del frustrado regreso de 1964, cuando fue detenido en Brasil y obligado a volver a Madrid, y de la lluviosa vuelta del 17 de noviembre de 1972, cuando la dictadura de Lanusse había puesto todas las barreras posibles para que el líder justicialista tomara contacto directo con el pueblo. En los bosques de Ezeiza se había preparado un palco monumental y aproximadamente dos millones de personas aguardaban la llegada del líder. La locución del acto estaba a cargo, nada menos, que del cineasta y cantor Leonardo Favio. El clima era de celebración. Pero en las sombras, la maquinaria de la violencia ya estaba en marcha. Para organizar el regreso se conformó una comisión cuya composición reflejaba un desequilibrio evidente entre los sectores en pugna dentro del movimiento peronista: Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy, el coronel retirado Jorge Osinde, José Rucci y Lorenzo Miguel, titulares de la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas. La seguridad del acto quedó en manos de la derecha peronista y la burocracia sindical. Ningún representante del ala izquierda fue nombrado en la comisión, lo que en sí mismo era un mensaje político inequívoco. En los alrededores del palco se apostaron cientos de hombres: matones sindicales, militantes del Comando de Organización, de la Alianza Libertadora Nacionalista, militares y policías retirados, e incluso algunos mercenarios franceses contratados por Ciro Ahumada, un ex capitán del Ejército que trabajaba para los servicios de inteligencia. Estaban armados con fusiles FAL, subametralladoras Uzi, Ingram y Halcón. También se utilizaron escopetas de caza, pistolas calibre 45 y fusiles de mira telescópica. Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social sirvieron para trasladar el armamento hasta la zona. Desde temprano, columnas enteras de la Juventud Peronista, Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) comenzaron a concentrarse, cantando consignas y portando banderas. Sin embargo, desde el palco fuertemente custodiado, francotiradores y hombres armados abrieron fuego contra los manifestantes de izquierda, en lo que muchos consideran una emboscada premeditada. En el palco, los prisioneros eran golpeados y tajeados, mientras miles de palomas de la paz que iban a ser utilizadas para la bienvenida de Perón volaban sobre el terreno, generando distracción en medio de la balacera. Ante el caos desatado, el avión en que viajaba Perón fue desviado a la base militar de Morón, donde aterrizó sin el recibimiento popular que se había imaginado. La emboscada organizada por sectores de la derecha peronista dejó al menos 13 muertos y más de 300 heridos. El hospital de Ezeiza fue convertido en un centro de detención y torturas. José Rincón, un hombre de Dock Sud que había ido a recibir a Perón sin pertenecer a ninguna organización armada, fue subido al palco tomado de los pelos ante la mirada de las cámaras. La fotografía recorrió el mundo y se convirtió en el emblema más brutal de aquella jornada. Al día siguiente, los grandes medios hablaron de enfrentamientos entre grupos antagónicos, cuando en realidad había sido una emboscada organizada con antelación por la derecha peronista. El 21 de junio, Perón habló por Cadena Nacional y, sin repudiar los ataques del día anterior, advirtió: que quienes intentaban infiltrarse en los estamentos populares o estatales iban por mal camino. La Masacre de Ezeiza fue un primer ensayo del terrorismo de Estado que, menos de un año después, sectores del peronismo en el Gobierno desatarían a través de grupos parapoliciales como la Triple A y la Concentración Nacional Universitaria. También golpeó directamente al gobierno de Cámpora, quien debió renunciar apenas veintitrés días después de la matanza. Ezeiza no fue solo un tiroteo. Fue el espejo roto en el que el peronismo vio, quizás por primera vez con tanta claridad, la profundidad de sus propias fracturas. Y el preludio sombrío de los años más oscuros de la historia argentina.#MasacreDeEzeiza #20DeJunio #HistoriaArgentina #Peronismo #Ezeiza1973 #JuanDomingoPeron #MemoriaHistórica #ArgentinaHistory #ViolenciaPolítica #HistoriaReciente #Montoneros #DerechaPeronista #TripleA #DíaDeLaBandera #MendozAntigua #EzeiaMassacre #ArgentineHistory #Peronism #Peron1973 #PoliticalViolence #ArgentinaHistory #HistoricalMemory #June20 #SouthAmericanHistory #ArgentinePolitics #MendozAntigua #HistoryMatters #NeverForget #ArgentinaMemory #Ezeiza
miércoles, 19 de junio de 2019
19 de Junio de 1884. Muere JUAN BAUTISTA ALBERDI: EL TUCUMANO QUE PENSÓ LA ARGENTINA ANTES DE QUE EXISTIERA COMO NACIÓN
El 19 de junio de 1884, lejos de su tierra natal y de la patria que ayudó a imaginar, moría en Neuilly-sur-Seine, Francia, Juan Bautista Alberdi. Tenía 73 años. Había nacido el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán, casi al mismo tiempo que la Revolución de Mayo abría una nueva etapa para el Río de la Plata. Su vida quedaría unida para siempre al destino institucional de la Argentina. Alberdi fue abogado, jurista, escritor, político, diplomático, pensador y uno de los intelectuales más influyentes del siglo XIX argentino. Perteneció a la llamada Generación del 37, aquel grupo de jóvenes que buscó pensar un país moderno, organizado, republicano y abierto al mundo, en tiempos de exilios, guerras civiles, disputas federales y proyectos enfrentados. En 1852, después de la caída de Juan Manuel de Rosas en Caseros, escribió su obra más decisiva: “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Ese libro no fue una obra más: fue una brújula para la organización nacional. El Senado de la Nación reconoce que las Bases aportaron fundamentos teóricos para la Constitución de 1853 y delinearon principios de libertad, igualdad y progreso. La Constitución sancionada el 1º de mayo de 1853 tomó como base de discusión la obra de Alberdi, junto con otros antecedentes constitucionales, y estableció la forma republicana, representativa y federal, la división de poderes, la libre navegación de los ríos y un nuevo marco institucional para la Confederación Argentina. Su pensamiento dejó frases e ideas que marcaron época. Para Alberdi, la organización del país no podía limitarse a proclamas: necesitaba leyes, población, trabajo, comercio, educación, inmigración, instituciones estables y una Constitución pensada para la realidad argentina. Su célebre idea de que “gobernar es poblar” sintetizó una visión de país que buscaba transformar el desierto político, económico y social en una nación integrada al mundo. También fue un hombre incómodo para muchos poderes de su tiempo. Vivió largos años en el exilio, actuó como representante diplomático de la Confederación Argentina en Europa y sostuvo posiciones que le trajeron enemistades profundas. Incluso se opuso con fuerza a la Guerra contra el Paraguay, convencido de que la guerra no podía disfrazarse de justicia. Su muerte abrió otro capítulo singular. Tras fallecer en Francia, sus restos regresaron a la Argentina cinco años después. Permanecieron durante décadas en el Cementerio de la Recoleta, hasta que en 1991 fueron trasladados a la Casa de Gobierno de Tucumán. Desde 1997 descansan en el hall central de ese edificio, en la provincia que lo vio nacer. Hay, además, una curiosidad histórica: crónicas e investigaciones periodísticas señalan que Alberdi había previsto una tumba en el cementerio parisino de Père Lachaise, pero su cuerpo nunca descansó allí. Esa ausencia alimentó la historia de las “tumbas vacías” de Alberdi: monumentos que lo recuerdan, pero no lo contienen. Hoy, cada 29 de agosto, la Argentina celebra el Día del Abogado en homenaje a su nacimiento, fecha establecida en 1958 por la Federación Argentina de Colegios de Abogados. No es un homenaje menor: Alberdi representa la fuerza de la palabra, la ley y las ideas cuando un país necesita organizarse para no quedar atrapado en el caos. A 140 años de su muerte, Juan Bautista Alberdi sigue siendo una figura inmensa, discutida y necesaria. No empuñó ejércitos ni gobernó multitudes, pero dejó algo más duradero: una arquitectura de ideas para construir una Nación. Murió lejos, pero su pensamiento quedó grabado en el corazón institucional de la Argentina. Juan Bautista Alberdi: el hombre que no solo escribió un libro, sino una parte esencial del destino argentino. #JuanBautistaAlberdi #Alberdi #Efemérides #HistoriaArgentina #ConstituciónNacional #Constitución1853 #Tucumán #ArgentinaHistórica #GeneraciónDel37 #HistoriaNacional #Patria #MendozAntigua #AbogadosArgentinos #DerechoArgentino #ArgentinaHistory #ArgentineHistory #Constitution #LatinAmericanHistory #HistoricalMemory #OnThisDay #HistoryLovers
Efemérides. 19 de Junio Día del Rugbier Argentino.
martes, 18 de junio de 2019
La Puntilla Mendoza. Casa de María Farina. Pedro Luchini, Angelina Farina, María Farina, Vicente Colombi, Guillermo Cremaschi, Pierina Farina. Sentados: Luisa Farina, Santos Sturniolo, y el niño. (1921) Gentileza de Jorge Giaroli
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La Puntilla, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina
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