Debía ser una fiesta popular. Pero al caer la noche de aquel 20 de junio de 1973, ya se había escrito con sangre que esa jornada, imaginada como gloriosa, quedaría en la historia como una de las más trágicas de la vida política argentina. El 11 de marzo de 1973, un vendaval de votos había consagrado al Frente Justicialista de Liberación, y el 25 de mayo Héctor J. Cámpora asumió la presidencia en un clima de fiesta y expectativa popular. Recuperada la democracia, el país entero esperaba el regreso definitivo de Perón, programado para ese 20 de junio, Día de la Bandera, aniversario de la muerte del general Manuel Belgrano. Era el tercer y definitivo retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina, después del frustrado regreso de 1964, cuando fue detenido en Brasil y obligado a volver a Madrid, y de la lluviosa vuelta del 17 de noviembre de 1972, cuando la dictadura de Lanusse había puesto todas las barreras posibles para que el líder justicialista tomara contacto directo con el pueblo. En los bosques de Ezeiza se había preparado un palco monumental y aproximadamente dos millones de personas aguardaban la llegada del líder. La locución del acto estaba a cargo, nada menos, que del cineasta y cantor Leonardo Favio. El clima era de celebración. Pero en las sombras, la maquinaria de la violencia ya estaba en marcha. Para organizar el regreso se conformó una comisión cuya composición reflejaba un desequilibrio evidente entre los sectores en pugna dentro del movimiento peronista: Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy, el coronel retirado Jorge Osinde, José Rucci y Lorenzo Miguel, titulares de la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas. La seguridad del acto quedó en manos de la derecha peronista y la burocracia sindical. Ningún representante del ala izquierda fue nombrado en la comisión, lo que en sí mismo era un mensaje político inequívoco. En los alrededores del palco se apostaron cientos de hombres: matones sindicales, militantes del Comando de Organización, de la Alianza Libertadora Nacionalista, militares y policías retirados, e incluso algunos mercenarios franceses contratados por Ciro Ahumada, un ex capitán del Ejército que trabajaba para los servicios de inteligencia. Estaban armados con fusiles FAL, subametralladoras Uzi, Ingram y Halcón. También se utilizaron escopetas de caza, pistolas calibre 45 y fusiles de mira telescópica. Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social sirvieron para trasladar el armamento hasta la zona. Desde temprano, columnas enteras de la Juventud Peronista, Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) comenzaron a concentrarse, cantando consignas y portando banderas. Sin embargo, desde el palco fuertemente custodiado, francotiradores y hombres armados abrieron fuego contra los manifestantes de izquierda, en lo que muchos consideran una emboscada premeditada. En el palco, los prisioneros eran golpeados y tajeados, mientras miles de palomas de la paz que iban a ser utilizadas para la bienvenida de Perón volaban sobre el terreno, generando distracción en medio de la balacera. Ante el caos desatado, el avión en que viajaba Perón fue desviado a la base militar de Morón, donde aterrizó sin el recibimiento popular que se había imaginado. La emboscada organizada por sectores de la derecha peronista dejó al menos 13 muertos y más de 300 heridos. El hospital de Ezeiza fue convertido en un centro de detención y torturas. José Rincón, un hombre de Dock Sud que había ido a recibir a Perón sin pertenecer a ninguna organización armada, fue subido al palco tomado de los pelos ante la mirada de las cámaras. La fotografía recorrió el mundo y se convirtió en el emblema más brutal de aquella jornada. Al día siguiente, los grandes medios hablaron de enfrentamientos entre grupos antagónicos, cuando en realidad había sido una emboscada organizada con antelación por la derecha peronista. El 21 de junio, Perón habló por Cadena Nacional y, sin repudiar los ataques del día anterior, advirtió: que quienes intentaban infiltrarse en los estamentos populares o estatales iban por mal camino. La Masacre de Ezeiza fue un primer ensayo del terrorismo de Estado que, menos de un año después, sectores del peronismo en el Gobierno desatarían a través de grupos parapoliciales como la Triple A y la Concentración Nacional Universitaria. También golpeó directamente al gobierno de Cámpora, quien debió renunciar apenas veintitrés días después de la matanza. Ezeiza no fue solo un tiroteo. Fue el espejo roto en el que el peronismo vio, quizás por primera vez con tanta claridad, la profundidad de sus propias fracturas. Y el preludio sombrío de los años más oscuros de la historia argentina.#MasacreDeEzeiza #20DeJunio #HistoriaArgentina #Peronismo #Ezeiza1973 #JuanDomingoPeron #MemoriaHistórica #ArgentinaHistory #ViolenciaPolítica #HistoriaReciente #Montoneros #DerechaPeronista #TripleA #DíaDeLaBandera #MendozAntigua #EzeiaMassacre #ArgentineHistory #Peronism #Peron1973 #PoliticalViolence #ArgentinaHistory #HistoricalMemory #June20 #SouthAmericanHistory #ArgentinePolitics #MendozAntigua #HistoryMatters #NeverForget #ArgentinaMemory #Ezeiza
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jueves, 20 de junio de 2019
20 DE JUNIO DE 1973 - EL DÍA QUE LA FIESTA SE TIÑÓ DE SANGRE: LA MASACRE DE EZEIZA Y EL DERRUMBE DE UN SUEÑO PERONISTA
Debía ser una fiesta popular. Pero al caer la noche de aquel 20 de junio de 1973, ya se había escrito con sangre que esa jornada, imaginada como gloriosa, quedaría en la historia como una de las más trágicas de la vida política argentina. El 11 de marzo de 1973, un vendaval de votos había consagrado al Frente Justicialista de Liberación, y el 25 de mayo Héctor J. Cámpora asumió la presidencia en un clima de fiesta y expectativa popular. Recuperada la democracia, el país entero esperaba el regreso definitivo de Perón, programado para ese 20 de junio, Día de la Bandera, aniversario de la muerte del general Manuel Belgrano. Era el tercer y definitivo retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina, después del frustrado regreso de 1964, cuando fue detenido en Brasil y obligado a volver a Madrid, y de la lluviosa vuelta del 17 de noviembre de 1972, cuando la dictadura de Lanusse había puesto todas las barreras posibles para que el líder justicialista tomara contacto directo con el pueblo. En los bosques de Ezeiza se había preparado un palco monumental y aproximadamente dos millones de personas aguardaban la llegada del líder. La locución del acto estaba a cargo, nada menos, que del cineasta y cantor Leonardo Favio. El clima era de celebración. Pero en las sombras, la maquinaria de la violencia ya estaba en marcha. Para organizar el regreso se conformó una comisión cuya composición reflejaba un desequilibrio evidente entre los sectores en pugna dentro del movimiento peronista: Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy, el coronel retirado Jorge Osinde, José Rucci y Lorenzo Miguel, titulares de la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas. La seguridad del acto quedó en manos de la derecha peronista y la burocracia sindical. Ningún representante del ala izquierda fue nombrado en la comisión, lo que en sí mismo era un mensaje político inequívoco. En los alrededores del palco se apostaron cientos de hombres: matones sindicales, militantes del Comando de Organización, de la Alianza Libertadora Nacionalista, militares y policías retirados, e incluso algunos mercenarios franceses contratados por Ciro Ahumada, un ex capitán del Ejército que trabajaba para los servicios de inteligencia. Estaban armados con fusiles FAL, subametralladoras Uzi, Ingram y Halcón. También se utilizaron escopetas de caza, pistolas calibre 45 y fusiles de mira telescópica. Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social sirvieron para trasladar el armamento hasta la zona. Desde temprano, columnas enteras de la Juventud Peronista, Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) comenzaron a concentrarse, cantando consignas y portando banderas. Sin embargo, desde el palco fuertemente custodiado, francotiradores y hombres armados abrieron fuego contra los manifestantes de izquierda, en lo que muchos consideran una emboscada premeditada. En el palco, los prisioneros eran golpeados y tajeados, mientras miles de palomas de la paz que iban a ser utilizadas para la bienvenida de Perón volaban sobre el terreno, generando distracción en medio de la balacera. Ante el caos desatado, el avión en que viajaba Perón fue desviado a la base militar de Morón, donde aterrizó sin el recibimiento popular que se había imaginado. La emboscada organizada por sectores de la derecha peronista dejó al menos 13 muertos y más de 300 heridos. El hospital de Ezeiza fue convertido en un centro de detención y torturas. José Rincón, un hombre de Dock Sud que había ido a recibir a Perón sin pertenecer a ninguna organización armada, fue subido al palco tomado de los pelos ante la mirada de las cámaras. La fotografía recorrió el mundo y se convirtió en el emblema más brutal de aquella jornada. Al día siguiente, los grandes medios hablaron de enfrentamientos entre grupos antagónicos, cuando en realidad había sido una emboscada organizada con antelación por la derecha peronista. El 21 de junio, Perón habló por Cadena Nacional y, sin repudiar los ataques del día anterior, advirtió: que quienes intentaban infiltrarse en los estamentos populares o estatales iban por mal camino. La Masacre de Ezeiza fue un primer ensayo del terrorismo de Estado que, menos de un año después, sectores del peronismo en el Gobierno desatarían a través de grupos parapoliciales como la Triple A y la Concentración Nacional Universitaria. También golpeó directamente al gobierno de Cámpora, quien debió renunciar apenas veintitrés días después de la matanza. Ezeiza no fue solo un tiroteo. Fue el espejo roto en el que el peronismo vio, quizás por primera vez con tanta claridad, la profundidad de sus propias fracturas. Y el preludio sombrío de los años más oscuros de la historia argentina.#MasacreDeEzeiza #20DeJunio #HistoriaArgentina #Peronismo #Ezeiza1973 #JuanDomingoPeron #MemoriaHistórica #ArgentinaHistory #ViolenciaPolítica #HistoriaReciente #Montoneros #DerechaPeronista #TripleA #DíaDeLaBandera #MendozAntigua #EzeiaMassacre #ArgentineHistory #Peronism #Peron1973 #PoliticalViolence #ArgentinaHistory #HistoricalMemory #June20 #SouthAmericanHistory #ArgentinePolitics #MendozAntigua #HistoryMatters #NeverForget #ArgentinaMemory #Ezeiza
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1 comentario:
...siempre siempre los violentos peronistas y su crìa bastarda ...
... han manchado de sangre y violencia la historia de la Argentina ...
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