1 de octubre de 1882 – En el extremo sur de Mendoza, cuando la presencia del Estado argentino avanzaba sobre territorios hasta entonces controlados o habitados por distintas comunidades indígenas, ocurrió uno de aquellos enfrentamientos menores que rara vez ocuparon las grandes páginas de la historia nacional, pero que formaron parte del violento proceso de transformación de la frontera. Una cronología histórica de las campañas militares registra que aquel 1 de octubre el teniente primero Mariano Vega derrotó a una partida indígena que había atacado en “El Alamito”, en territorio mendocino. La referencia es breve y no proporciona el número de hombres que participaron, bajas, nombres de jefes indígenas ni un parte detallado del combate, datos que por prudencia histórica no corresponde agregar sin documentación que los respalde. El escenario, sin embargo, puede reconstruirse con bastante mayor precisión. El Alamito era el paraje donde se encontraba el Fuerte General San Martín, levantado en 1876 en el actual departamento de Malargüe. Fuentes mendocinas ubican aquel establecimiento al sur del río Atuel, próximo a la confluencia con el río Salado, y señalan que había sido creado como pieza defensiva y avanzada de la frontera meridional. Desde ese mismo fuerte había partido el 21 de abril de 1879 una de las columnas de la denominada Campaña del Desierto, comandada por Napoleón Uriburu, lo que demuestra la importancia estratégica que alcanzó el lugar en aquellos años. Hay además un dato documental especialmente interesante sobre el protagonista del episodio. El Escalafón General de Oficiales de Línea del Ejército Argentino, conservado y digitalizado oficialmente, registra a Mariano Vega entre los oficiales de Caballería: había ingresado al Ejército el 23 de agosto de 1875 y, apenas ocho días después del episodio de El Alamito, el 9 de octubre de 1882, alcanzó el empleo de capitán. El mismo documento lo ubica posteriormente destinado en el Regimiento 5 de Caballería. La coincidencia cronológica resulta notable: cuando se produjo el enfrentamiento del 1 de octubre todavía era teniente primero; poco más de una semana después aparece fechado su ascenso. El combate ocurrió cuando la gran ofensiva de 1879 ya había terminado, pero las operaciones militares sobre las fronteras indígenas continuaban. El propio año 1882 registra numerosos movimientos, persecuciones y enfrentamientos en distintos puntos del territorio argentino, señal de que el control estatal de aquellas enormes extensiones todavía estaba en proceso de consolidación. La historia posterior de El Alamito revela además que aquel fuerte fue mucho más que una simple guarnición perdida entre montañas y desierto. Investigaciones académicas contemporáneas sobre Mendoza durante y después de las campañas militares señalan que el lugar también integró una red de espacios donde fueron concentrados indígenas capturados, muchos de los cuales luego fueron trasladados y distribuidos hacia diferentes puntos de la provincia. Con el paso de los años la frontera desapareció, el territorio cambió profundamente y sobre aquella región comenzó a consolidarse la futura Malargüe. En 1886 se dispuso precisamente la fundación de la Villa de Malargüe tomando como referencia el antiguo Fuerte General San Martín o Fortín El Alamito. Así, aquella escueta anotación del 1 de octubre de 1882 permite recuperar una escena de una Mendoza muy diferente: soldados de caballería, fortines aislados, enormes distancias sin caminos modernos y pueblos indígenas enfrentados al avance militar del Estado. En ese escenario apareció Mariano Vega, un oficial cuya existencia y trayectoria pueden comprobarse en los propios registros del Ejército y cuyo nombre quedó unido a un episodio ocurrido en uno de los puntos más remotos de la frontera mendocina hace 144 años. Fuente de origen: El Arcón de la Historia Argentina, Cronología, 1 de octubre de 1882; Escalafón General de Oficiales de Línea del Ejército Argentino, 1887, Ministerio de Guerra, registro de Mariano Vega, pág. 100; Universidad Nacional de Cuyo–Dirección General de Escuelas, Historia de General Alvear y Malargüe; Boletín Oficial de la Provincia de Mendoza, antecedentes históricos del Fuerte General San Martín–El Alamito; Biblioteca Nacional de Maestros, No estamos extinguidos: memorias, presencia y proyectos de los pueblos originarios de Cuyo; investigaciones académicas de Diego Escolar sobre indígenas capturados durante las campañas militares. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Malargüe #ElAlamito #FuerteGeneralSanMartín #HistoriaArgentina #Efemérides #1DeOctubre #SigloXIX #FronteraSur #PueblosOriginarios #EjércitoArgentino #MemoriaHistórica #Historia #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #Malargue #ElAlamito #History #19thCentury #IndigenousHistory #ArgentinaHistory
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miércoles, 30 de septiembre de 2026
1 DE OCTUBRE DE 1882 - EL DÍA EN QUE EL ALAMITO VOLVIÓ A SER CAMPO DE COMBATE: MARIANO VEGA Y LA ÚLTIMA FRONTERA DEL SUR MENDOCINO - MALARGÜE (IMAGEN ILUSTRATIVA)
1 de octubre de 1882 – En el extremo sur de Mendoza, cuando la presencia del Estado argentino avanzaba sobre territorios hasta entonces controlados o habitados por distintas comunidades indígenas, ocurrió uno de aquellos enfrentamientos menores que rara vez ocuparon las grandes páginas de la historia nacional, pero que formaron parte del violento proceso de transformación de la frontera. Una cronología histórica de las campañas militares registra que aquel 1 de octubre el teniente primero Mariano Vega derrotó a una partida indígena que había atacado en “El Alamito”, en territorio mendocino. La referencia es breve y no proporciona el número de hombres que participaron, bajas, nombres de jefes indígenas ni un parte detallado del combate, datos que por prudencia histórica no corresponde agregar sin documentación que los respalde. El escenario, sin embargo, puede reconstruirse con bastante mayor precisión. El Alamito era el paraje donde se encontraba el Fuerte General San Martín, levantado en 1876 en el actual departamento de Malargüe. Fuentes mendocinas ubican aquel establecimiento al sur del río Atuel, próximo a la confluencia con el río Salado, y señalan que había sido creado como pieza defensiva y avanzada de la frontera meridional. Desde ese mismo fuerte había partido el 21 de abril de 1879 una de las columnas de la denominada Campaña del Desierto, comandada por Napoleón Uriburu, lo que demuestra la importancia estratégica que alcanzó el lugar en aquellos años. Hay además un dato documental especialmente interesante sobre el protagonista del episodio. El Escalafón General de Oficiales de Línea del Ejército Argentino, conservado y digitalizado oficialmente, registra a Mariano Vega entre los oficiales de Caballería: había ingresado al Ejército el 23 de agosto de 1875 y, apenas ocho días después del episodio de El Alamito, el 9 de octubre de 1882, alcanzó el empleo de capitán. El mismo documento lo ubica posteriormente destinado en el Regimiento 5 de Caballería. La coincidencia cronológica resulta notable: cuando se produjo el enfrentamiento del 1 de octubre todavía era teniente primero; poco más de una semana después aparece fechado su ascenso. El combate ocurrió cuando la gran ofensiva de 1879 ya había terminado, pero las operaciones militares sobre las fronteras indígenas continuaban. El propio año 1882 registra numerosos movimientos, persecuciones y enfrentamientos en distintos puntos del territorio argentino, señal de que el control estatal de aquellas enormes extensiones todavía estaba en proceso de consolidación. La historia posterior de El Alamito revela además que aquel fuerte fue mucho más que una simple guarnición perdida entre montañas y desierto. Investigaciones académicas contemporáneas sobre Mendoza durante y después de las campañas militares señalan que el lugar también integró una red de espacios donde fueron concentrados indígenas capturados, muchos de los cuales luego fueron trasladados y distribuidos hacia diferentes puntos de la provincia. Con el paso de los años la frontera desapareció, el territorio cambió profundamente y sobre aquella región comenzó a consolidarse la futura Malargüe. En 1886 se dispuso precisamente la fundación de la Villa de Malargüe tomando como referencia el antiguo Fuerte General San Martín o Fortín El Alamito. Así, aquella escueta anotación del 1 de octubre de 1882 permite recuperar una escena de una Mendoza muy diferente: soldados de caballería, fortines aislados, enormes distancias sin caminos modernos y pueblos indígenas enfrentados al avance militar del Estado. En ese escenario apareció Mariano Vega, un oficial cuya existencia y trayectoria pueden comprobarse en los propios registros del Ejército y cuyo nombre quedó unido a un episodio ocurrido en uno de los puntos más remotos de la frontera mendocina hace 144 años. Fuente de origen: El Arcón de la Historia Argentina, Cronología, 1 de octubre de 1882; Escalafón General de Oficiales de Línea del Ejército Argentino, 1887, Ministerio de Guerra, registro de Mariano Vega, pág. 100; Universidad Nacional de Cuyo–Dirección General de Escuelas, Historia de General Alvear y Malargüe; Boletín Oficial de la Provincia de Mendoza, antecedentes históricos del Fuerte General San Martín–El Alamito; Biblioteca Nacional de Maestros, No estamos extinguidos: memorias, presencia y proyectos de los pueblos originarios de Cuyo; investigaciones académicas de Diego Escolar sobre indígenas capturados durante las campañas militares. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Malargüe #ElAlamito #FuerteGeneralSanMartín #HistoriaArgentina #Efemérides #1DeOctubre #SigloXIX #FronteraSur #PueblosOriginarios #EjércitoArgentino #MemoriaHistórica #Historia #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #Malargue #ElAlamito #History #19thCentury #IndigenousHistory #ArgentinaHistory
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1 DE OCTUBRE DE 1898 - EL DÍA EN QUE 51 COLONOS DESAFIARON AL GRANIZO: EN PIGÜÉ NACIÓ UNA DE LAS GRANDES SEMILLAS DEL COOPERATIVISMO ARGENTINO
En las llanuras del sudoeste bonaerense, donde una tormenta podía destruir en minutos el trabajo de todo un año, un grupo de agricultores decidió que la mejor defensa frente a la adversidad sería permanecer unido. El 1 de octubre de 1898, a las dos de la tarde, se reunió en Pigüé un grupo de colonos y productores para constituir “El Progreso Agrícola de Pigüé”, una sociedad cooperativa de seguros mutuos destinada inicialmente a proteger las cosechas contra la “piedra”, como entonces se denominaba habitualmente al granizo. El acontecimiento no es una simple tradición local: el acta fundacional fue reproducida años después en documentación oficial del Tercer Censo Nacional de 1914 y establece con precisión la fecha, la hora, los nombres de los participantes y el objetivo de aquella histórica reunión. Miguel E. Simon presentó el proyecto y los agricultores, reunidos bajo la presidencia de Clemente Cabanettes, debatieron y aprobaron sus estatutos. Detrás de la iniciativa había una necesidad muy concreta. Una intensa granizada durante la campaña de 1897-1898 había golpeado a los productores de la región y generado serios cuestionamientos sobre las indemnizaciones ofrecidas por compañías aseguradoras. Frente al riesgo de volver a perder sus cosechas, los agricultores resolvieron crear su propio sistema de protección: un fondo organizado y administrado por ellos mismos, destinado a responder cuando alguno sufriera un siniestro.La idea era sorprendentemente avanzada para aquella Argentina de fines del siglo XIX. El estatuto definía a la institución como una sociedad de seguro mutuo a prima fija contra el granizo sobre las cosechas en pie, formada “por y para los agricultores”: los propios productores aportaban el capital, vigilaban la administración, intervenían en los acuerdos de indemnización y podían repartirse los excedentes una vez atendidas las obligaciones de la entidad. Incluso se contemplaba que, cuando los recursos lo permitieran, pudieran ayudarse mediante préstamos entre cosechas. Buena parte de aquellos pioneros pertenecía a la comunidad francesa de Pigüé, vinculada a inmigrantes llegados desde Aveyron, y entre las figuras decisivas de la fundación aparecen Miguel Simon, Cipriano Alric y Clemente Cabanettes, este último también estrechamente relacionado con la creación de la colonia de Pigüé. La bibliografía especializada señala que fueron 51 colonos franceses quienes dieron base a aquella cooperativa. Su trascendencia terminaría superando ampliamente las fronteras de la localidad: CONINAGRO considera a El Progreso Agrícola, fundada en 1898, como la primera manifestación del cooperativismo en el medio rural argentino, mientras que la Confederación Cooperativa de la República Argentina la identifica como la primera entidad del cooperativismo de seguros del país. El Archivo Histórico del Cooperativismo también la registra como la primera cooperativa argentina del ámbito rural y conserva testimonios gráficos extraordinarios de su actividad, entre ellos antiguos avisos convocando a sus agricultores a las asambleas generales. Más de un siglo después, aquella experiencia iniciada para defender unas cosechas amenazadas por el cielo dejó una continuidad histórica notable: la actual El Progreso Seguros S.A. reconoce oficialmente sus orígenes en Pigüé en 1898 y su raíz cooperativista. Por eso, aquel 1 de octubre no nació solamente una institución aseguradora: nació una forma colectiva de enfrentarse a la incertidumbre. Donde un productor aislado podía perderlo todo, aquellos colonos entendieron que cincuenta manos podían sostener lo que una sola no podía salvar. Y así, frente al granizo, la desconfianza y la imprevisibilidad de la naturaleza, Pigüé escribió una página fundamental de la historia cooperativa argentina. Fuente de origen: Tercer Censo Nacional de la República Argentina de 1914, Tomo X, pág. 145 y siguientes, reproducción del acta constitutiva de “El Progreso Agrícola de Pigüé”; Archivo Histórico del Cooperativismo; Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR); CONINAGRO; Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires; historia institucional de El Progreso Seguros. #Pigüé #HistoriaArgentina #Cooperativismo #ElProgresoAgrícola #BuenosAires #HistoriaRural #InmigraciónFrancesa #ColonosFranceses #Seguros #Granizo #Efemérides #ArgentinaAntigua #PatrimonioHistórico #Historia #Cooperativas #Agricultura #Pigue #ArgentineHistory #Cooperativism #FrenchImmigration #AgriculturalHistory #RuralHistory #Argentina #HistoricalArgentina
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B8170 Pigüé, Provincia de Buenos Aires, Argentina
EL INVENCIBLE DE CARTÓN ESTEVEN SEAGAL, DEL REY INDESTRUCTIBLE DEL VIDEOCLUB AL HOMBRE QUE TERMINÓ VIVIENDO DENTRO DE SU PROPIO MITO
La edad dorada del cine de acción convirtió los años ochenta y noventa en un gigantesco campo de batalla poblado por músculos imposibles, explosiones, frases demoledoras y héroes capaces de sobrevivir a cualquier cosa. Stallone tenía a Rambo y Rocky; Schwarzenegger parecía construido en una fábrica secreta de Terminators; Jean-Claude Van Damme convertía cada pelea en una exhibición de elasticidad y Chuck Norris ya comenzaba a transformarse en leyenda popular. Pero había uno que jugaba con reglas diferentes: Steven Seagal. Alto, silencioso, vestido casi siempre de negro, con una mirada pétrea y aquella inseparable cola de caballo, sus coreografías estaban construidas para que pareciera prácticamente intocable. No intercambiaba golpes: neutralizaba adversarios. No corría demasiado: esperaba. Y cuando alguien cometía el error de acercarse, aparecían las palancas, torsiones y derribos que transformaron su figura en una de las más reconocibles del cine de acción. Lo curioso es que detrás del personaje cinematográfico existía una base marcial auténtica. Seagal pasó años en Japón dedicado al aikido y, ya en 1986, Los Angeles Times lo presentaba como el primer occidental que había llegado a poseer y dirigir su propio dojo en Japón; antes de ser estrella cinematográfica, realmente enseñaba artes marciales. Hollywood detectó rápidamente el potencial. Después de una demostración de aikido organizada ante ejecutivos de Warner Bros., el prácticamente desconocido Seagal obtuvo un lanzamiento excepcional: Above the Law —conocida en muchos países como Nico— llegó a los cines en 1988 y recaudó unos 18,9 millones de dólares solamente en Estados Unidos. Después llegaron Hard to Kill, Marked for Death y Out for Justice, hasta que en 1992 apareció el gran golpe de su carrera: Under Siege —Alerta máxima—. La película recaudó aproximadamente 156,5 millones de dólares en todo el mundo y consiguió algo extraordinario para una producción protagonizada por Seagal: dos nominaciones al Oscar, por sonido y edición de efectos sonoros. Por un momento parecía que Hollywood había encontrado al sucesor definitivo de los grandes héroes de acción. Pero mientras crecía el personaje también se expandía la leyenda personal. Seagal habló durante años de supuestas conexiones con la CIA y de trabajos realizados junto a miembros de inteligencia en Asia. El propio Los Angeles Times recogió esas afirmaciones antes incluso de su debut cinematográfico, aunque posteriormente el mismo periódico informó que fuentes familiarizadas con la CIA consideraban improbable la versión de que hubiese sido asesor de la agencia. Es decir: existe constancia de que Seagal contó aquellas historias, pero no documentación pública sólida que permita tratarlas como operaciones secretas comprobadas. Y entonces comenzó una segunda película, mucho más extraña que cualquiera de sus guiones: la construcción del mito de Steven Seagal fuera de la pantalla. Una de las historias más famosas ocurrió alrededor de Jean-Claude Van Damme. Según contó Sylvester Stallone años después, durante una fiesta en su casa de Miami hacia 1996 o 1997, Van Damme se cansó de escuchar que Seagal aseguraba que podía derrotarlo y lo desafió a resolver la cuestión allí mismo. Stallone relató que Seagal abandonó la fiesta y que Van Damme volvió a buscarlo posteriormente en un club nocturno. La pelea jamás ocurrió, por lo que todo aquello pertenece al terreno de una anécdota narrada por Stallone, no al de un combate comprobable. Todavía más célebre es la historia del legendario judoca y especialista de Hollywood Gene LeBell. Durante décadas circuló la versión de que, en el rodaje de Out for Justice, Seagal afirmó que nadie podía dejarlo inconsciente mediante un estrangulamiento y LeBell aceptó el desafío, supuestamente reduciéndolo hasta hacerlo perder el conocimiento y el control intestinal. Aquí la realidad es mucho menos cinematográfica: LeBell insinuó públicamente que entre ambos había existido un altercado, pero nunca confirmó todos los detalles de la leyenda; Seagal negó tajantemente que hubiese sido estrangulado hasta quedar inconsciente y otro especialista que afirmó haber presenciado el episodio describió una confrontación diferente. Por lo tanto, la célebre historia de los pantalones debe contarse como una leyenda disputada de Hollywood, no como un hecho demostrado. La caída comercial, en cambio, puede medirse. En 1994 Seagal dirigió y protagonizó On Deadly Ground, una superproducción de unos 50 millones de dólares que recaudó alrededor de 38,6 millones en Estados Unidos; hacia finales de aquella década, buena parte de su producción comenzaría a abandonar las grandes salas y a desplazarse hacia el mercado doméstico. A las dificultades cinematográficas se sumaron controversias mucho más graves. Diversas mujeres realizaron durante años acusaciones de agresión o conducta sexual inapropiada contra el actor, denuncias que Seagal negó. En 2018 fiscales del condado de Los Ángeles descartaron presentar cargos en distintos casos debido, según el expediente correspondiente, a la prescripción de los hechos o a problemas de suficiencia probatoria; por eso esas acusaciones deben diferenciarse de una condena judicial, que no se produjo en esos expedientes. También hubo problemas perfectamente documentados fuera del cine: en 2020 la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la SEC, anunció un acuerdo con Seagal por haber promocionado una oferta de criptomonedas sin revelar adecuadamente la compensación que recibiría. Sin admitir ni negar las conclusiones de la SEC, aceptó pagar 157.000 dólares correspondientes a beneficios obtenidos, intereses y otros 157.000 dólares de multa, además de abstenerse durante tres años de promocionar valores. Y hasta su dimensión espiritual tuvo un capítulo extraordinario. No fue simplemente Seagal quien se proclamó reencarnación de un lama: en 1997 la revista budista Tricycle informó que Penor Rinpoche, entonces una de las principales autoridades de la tradición nyingma del budismo tibetano, lo había reconocido como tulku y vinculado con la figura de un maestro reencarnado. Es un dato importante porque cambia una de las versiones más repetidas de su biografía: la proclamación no surgió únicamente de una declaración del actor. El último giro de esta historia parece escrito por un guionista decidido a superar cualquier película de los noventa. Vladímir Putin le concedió la ciudadanía rusa en 2016 y, desde 2018, Seagal ocupa un cargo honorífico como representante especial del Ministerio de Exteriores ruso para vínculos humanitarios; Reuters todavía lo describía ejerciendo ese papel en 2026, cuando participó en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. También recibió la Orden de la Amistad rusa, condecoración otorgada por decreto en 2023 y entregada posteriormente en una ceremonia oficial. Así, el hombre que entró en Hollywood interpretando a policías, agentes secretos, comandos y guerreros prácticamente indestructibles terminó convirtiéndose en algo mucho más difícil de clasificar: actor de culto, maestro de aikido, músico, figura espiritual reconocida por una autoridad budista, protagonista de leyendas de rodaje, personaje recurrente de internet y representante cultural ruso. Quizás allí se encuentre la verdadera paradoja de Steven Seagal: su carrera comenzó porque Hollywood descubrió a un artista marcial capaz de interpretar convincentemente a un héroe imposible, pero con el tiempo resultó cada vez más difícil determinar dónde terminaba Casey Ryback, Nico Toscani o cualquiera de sus personajes… y dónde comenzaba Steven Seagal. El cine construyó al hombre invulnerable; las décadas siguientes demostraron que detrás de aquella mirada de acero había una historia mucho más extraña, contradictoria y fascinante que cualquiera de sus películas. Fuentes consultadas: Los Angeles Times, Academy of Motion Picture Arts and Sciences, Box Office Mojo, U.S. Securities and Exchange Commission, Tricycle, Reuters y registros periodísticos sobre la Fiscalía del Condado de Los Ángeles. #StevenSeagal #CineDeAccion #Hollywood #CineDeLos90 #AlertaMaxima #Nico #ArtesMarciales #Aikido #HistoriaDelCine #CuriosidadesDelCine #CineRetro #LeyendasDeHollywood #ActionMovies #StevenSeagal #UnderSiege #MartialArts #Aikido #HollywoodHistory #90sMovies #ActionCinema #MovieHistory #CultMovies
1 DE OCTUBRE DE 1902 - EL DÍA EN QUE UNA NUEVA LUZ DESAFIÓ AL FIN DEL MUNDO: EL FARO AÑO NUEVO ENCENDIÓ EL ATLÁNTICO SUR
En uno de los confines más remotos y difíciles para la navegación del Atlántico Sur, una luz comenzó a atravesar la oscuridad y la niebla: ese día fue encendido por primera vez el Faro Año Nuevo, levantado por la Armada Argentina en la Isla Observatorio, perteneciente al archipiélago de Año Nuevo, inmediatamente al norte de la Isla de los Estados, en la actual provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Una precisión histórica resulta fundamental: el Faro Año Nuevo no era originalmente el célebre “Faro del Fin del Mundo”; vino a reemplazar al Faro de San Juan de Salvamento, inaugurado en 1884 en la Isla de los Estados y posteriormente inmortalizado con aquel nombre. Al comenzar a funcionar el nuevo faro en octubre de 1902, incluso se trasladó hasta allí el antiguo libro de guardia de San Juan de Salvamento, estableciendo una continuidad simbólica entre ambas luces australes. Argentina La historia del Faro Año Nuevo había comenzado algunos años antes. En el VII Congreso Internacional de Geografía celebrado en Berlín en 1899, la Real Sociedad Geográfica de Londres solicitó la colaboración del Gobierno argentino con el programa internacional de investigaciones antárticas. Argentina respondió impulsando en aquel remoto territorio austral un importante conjunto científico y marítimo: las obras comenzaron en 1901 e incluyeron el faro, instalaciones meteorológicas, un observatorio magnético, viviendas y depósitos. De ese modo, Isla Observatorio se transformó simultáneamente en puesto de ayuda a la navegación, centro de investigación científica y punto de apoyo para las expediciones que se aventuraban hacia las regiones polares. Argentina El emplazamiento no estaba sobre la Isla de los Estados propiamente dicha, como suele repetirse, sino en la Isla Observatorio, la mayor y más septentrional del archipiélago de Año Nuevo, situada aproximadamente en los 54°39′ de latitud sur y 64°08′ de longitud oeste. Desde allí, la nueva señal reemplazó al viejo faro de San Juan de Salvamento como referencia luminosa para los navegantes del Atlántico Sur. Argentina Aquel pequeño enclave adquirió además una sorprendente importancia dentro de la historia de la exploración polar: por sus instalaciones pasaron expediciones vinculadas con Jean-Baptiste Charcot y Otto Nordenskjöld, y también recaló la corbeta Uruguay durante las operaciones relacionadas con el rescate de la expedición antártica sueca. El observatorio y las restantes instalaciones científicas funcionaron hasta alrededor de 1917; después fueron desactivadas, mientras el faro permaneció como testimonio de aquella avanzada argentina en los mares australes. Argentina Más de un siglo después, esa torre continúa siendo uno de los grandes símbolos del patrimonio marítimo fueguino. En 1999 el Estado argentino declaró al Faro Año Nuevo Monumento Histórico Nacional mediante el Decreto 64/1999, reconociendo su importancia para la navegación, las ciencias geográficas, la exploración antártica y la presencia argentina en aquel remoto territorio. Infología Así, aquel 1 de octubre de 1902 no se encendió solamente una lámpara: comenzó a brillar una avanzada de ciencia, navegación y exploración en los confines del Atlántico Sur, una luz destinada a sobrevivir al aislamiento, los temporales y más de un siglo de historia. Fuente de origen: Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos / Argentina.gob.ar; Ministerio de Defensa y Servicio de Hidrografía Naval; Decreto Nacional N.º 64/1999; Decreto N.º 929/2016 sobre la Reserva Natural Silvestre Isla de los Estados y Archipiélago de Año Nuevo. #FaroAñoNuevo #IslaObservatorio #IslaDeLosEstados #TierraDelFuego #HistoriaArgentina #HistoriaMarítima #ArmadaArgentina #AtlánticoSur #ExploraciónAntártica #PatrimonioHistórico #FarosDeArgentina #Efemérides #Argentina #LighthouseHistory #MaritimeHistory #TierraDelFuego #SouthAtlantic #AntarcticExploration #ArgentineHistory #HistoricLighthouse
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24 DE MARZO DE 1989 - EXXON VALDEZ: LA NOCHE EN QUE UNA CADENA DE ERRORES CONVIRTIÓ ALASKA EN UNA MAR NEGRA
El Exxon Valdez parecía representar la potencia de la industria petrolera estadounidense de finales del siglo XX: 301 metros de eslora, casco de acero, sofisticados equipos de navegación y capacidad para transportar más de un millón de barriles de crudo. Pero cuando ocurrió la tragedia ni siquiera era un barco viejo. Había sido construido por National Steel and Shipbuilding Company, en San Diego, y entregado a Exxon el 11 de diciembre de 1986; llevaba poco más de dos años navegando cuando su nombre quedó grabado para siempre en la historia de las catástrofes ambientales. Pertenecía a Exxon Shipping Company, vinculada entonces a Exxon Corporation: ExxonMobil todavía no existía, ya que la fusión entre Exxon y Mobil recién se concretaría en 1999. La noche del 23 de marzo de 1989 el gigantesco petrolero zarpó de la terminal de Valdez, Alaska, rumbo a California transportando alrededor de 53 millones de galones de crudo de Prudhoe Bay. Un práctico condujo el buque durante la salida por las aguas próximas al puerto y después devolvió el mando al capitán Joseph Hazelwood. Más adelante, debido a la presencia de hielo procedente del glaciar Columbia, el barco abandonó temporalmente su corredor normal de navegación, una maniobra que exigía luego regresar con precisión a la ruta establecida. Hazelwood dejó el puente poco antes de esa fase crítica y quedó al mando de la navegación el tercer oficial Gregory Cousins, acompañado por el timonel Robert Kagan. El buque había utilizado el piloto automático y debía efectuar el giro de regreso en las proximidades de Busby Light, pero la maniobra comenzó demasiado tarde. Poco después de la medianoche del 24 de marzo el coloso terminó golpeando Bligh Reef, un bajo rocoso perfectamente cartografiado en Prince William Sound. Durante décadas la historia popular quedó reducida a la imagen de “un capitán borracho que chocó un petrolero”, pero la investigación oficial fue bastante más compleja. La National Transportation Safety Board determinó como causas probables la incorrecta maniobra del tercer oficial, afectado por fatiga y una carga excesiva de trabajo; la falta de una guardia de navegación adecuada por parte del capitán, cuya actuación la NTSB relacionó con deterioro por alcohol; la responsabilidad de Exxon Shipping Company por no proporcionar un capitán apto y una tripulación suficientemente numerosa y descansada; además de deficiencias en el sistema de control de tráfico marítimo y en los servicios de practicaje. Es decir, la catástrofe no nació de un único error, sino de una cadena de decisiones humanas, organizativas y operativas que se acumularon hasta resultar irreversibles. El impacto fue brutal. Ocho de los once tanques de carga resultaron dañados y durante las primeras horas escaparon aproximadamente 10,9 millones de galones de petróleo, unos 41 millones de litros: cerca de una quinta parte de los 53 millones de galones transportados, y no la totalidad de la carga como muchas veces se ha contado. El crudo se extendió por una de las regiones naturales más espectaculares y sensibles de Alaska y terminó afectando más de 1.300 millas de costa. NOAA estima que murieron alrededor de 250.000 aves marinas, 2.800 nutrias marinas, 300 focas de puerto y 250 águilas calvas, además de enormes cantidades de huevos de salmón y arenque y otros organismos. La respuesta alcanzó dimensiones extraordinarias: en su punto máximo participaron más de 11.000 personas, unos 1.400 barcos y 85 aeronaves. Se utilizaron barreras, embarcaciones recolectoras, dispersantes, quema controlada, bioremediación y lavado de costas. Pero incluso la limpieza dejó lecciones dolorosas: NOAA comprobó posteriormente que el empleo de agua caliente a alta presión en algunas playas eliminó petróleo, pero también destruyó organismos intermareales y en ciertos sectores causó daños adicionales al ecosistema. Y la cicatriz no desapareció simplemente con el paso de los años. Investigaciones posteriores localizaron petróleo enterrado bajo playas de grava décadas después del accidente. La situación actual es, sin embargo, más matizada de lo que suele afirmarse: numerosas especies y recursos ya son considerados recuperados, entre ellos águilas calvas, nutrias marinas, focas, salmones rosados y rojos, mejillones y varias especies de aves; pero el Exxon Valdez Oil Spill Trustee Council todavía clasifica al arenque del Pacífico, al mérgulo jaspeado, al arao pichón y a la población de orcas AT1 entre los recursos que “no se están recuperando”, mientras que sedimentos, comunidades intermareales y la manada de orcas AB continúan bajo la categoría de recuperación. El monitoreo del petróleo residual sigue activo en 2026. La batalla judicial también fue enorme. En 1991 Exxon acordó un pago de 25 millones de dólares dentro del acuerdo penal, 100 millones en restitución penal y 900 millones en un acuerdo civil destinado a restauración y compensaciones. Hazelwood, por su parte, fue juzgado por varios cargos: el jurado lo absolvió de operar el buque bajo intoxicación y de las acusaciones más graves, pero lo declaró culpable de descarga negligente de petróleo. Recibió una condena suspendida, una multa de 1.000 dólares, 1.000 horas de trabajo comunitario relacionado con la restauración y una orden de restitución de 50.000 dólares. Por eso tampoco es correcto afirmar que judicialmente quedó demostrada su ebriedad como causa exclusiva de la tragedia: existió una diferencia importante entre las conclusiones técnicas de la NTSB y lo que pudo probarse en el juicio penal. Paradójicamente, el barco sobrevivió. Tras reparaciones de unos 30 millones de dólares volvió a navegar en 1990 con otro nombre: Exxon Mediterranean. La Oil Pollution Act de 1990 terminó prohibiendo específicamente que buques responsables de derrames superiores a un millón de galones regresaran a Prince William Sound y aceleró el abandono de los petroleros monocasco en aguas estadounidenses. Más tarde el antiguo Exxon Valdez pasó a llamarse SeaRiver Mediterranean, S/R Mediterranean y Mediterranean. En 2008 fue vendido a Hong Kong Bloom Shipping, rebautizado Dong Fang Ocean, registrado en Panamá y transformado en granelero. Después sería llamado Oriental Nicety hasta que finalmente, en agosto de 2012, fue varado en Alang, India, para su desguace. El acero desapareció; el nombre, no. Y todavía quedaba un extraño epílogo en la cultura popular. En Waterworld, la superproducción protagonizada por Kevin Costner en 1995, la fortaleza flotante de los “Smokers” liderados por Deacon lleva precisamente el nombre Exxon Valdez. Dentro del barco aparece incluso un retrato de Joseph Hazelwood convertido irónicamente en “Saint Joe”. El crítico Roger Ebert ya destacó aquella referencia al reseñar la película en su estreno. El auténtico Exxon Valdez, mientras tanto, seguía navegando bajo otro nombre. Fuente de origen y verificación histórica: National Transportation Safety Board, Marine Accident Report NTSB/MAR-90/04; National Oceanic and Atmospheric Administration — NOAA, Office of Response and Restoration y NOAA Fisheries; Exxon Valdez Oil Spill Trustee Council, Estado de Alaska; U.S. Coast Guard; documentación histórica de ExxonMobil; registros judiciales y cobertura contemporánea de UPI y Los Angeles Times; referencia cinematográfica de Waterworld, 1995. #ExxonValdez #Alaska #DesastreAmbiental #DerrameDePetroleo #HistoriaMaritima #PrinceWilliamSound #Historia #MedioAmbiente #Petroleo #CatastrofeAmbiental #OilSpill #ExxonValdezDisaster #AlaskaHistory #MaritimeHistory #EnvironmentalDisaster #PrinceWilliamSound #OilPollution #EnvironmentalHistory
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Prince William Sound, Alaska, EE. UU.
01 DE OCTUBRE DE 1914 — AMALIA FIGUEREDO DESAFIÓ LOS CIELOS Y ABRIÓ PARA SIEMPRE LAS PUERTAS DE LA AVIACIÓN A LAS MUJERES DE SUDAMÉRICA
El 1 de octubre de 1914, cuando volar todavía era una aventura reservada a unos pocos audaces y los aeroplanos de madera, tela y cables apenas comenzaban a conquistar los cielos, una joven argentina de 19 años escribió una página extraordinaria de la historia aeronáutica: Amalia Celia Figueredo obtuvo el brevet internacional de Piloto Aviador Nº 58 expedido por el Aero Club Argentino, convirtiéndose en la primera mujer aviadora de la Argentina y, de acuerdo con documentación histórica del ámbito cultural argentino, también de Sudamérica. Había nacido en Rosario el 18 de febrero de 1895 y siendo muy joven se trasladó con su familia a Buenos Aires. Su destino cambiaría al vivir cerca del aeródromo de Villa Lugano, uno de los grandes escenarios de la naciente aviación nacional. Allí conoció al constructor y piloto francés Paul Castaibert y también a Jorge Newbery, quien la alentó a acercarse al mundo del vuelo. Comenzó su aprendizaje con un monoplano Castaibert-Anzani de 25 HP y posteriormente continuó su preparación en San Fernando, donde se entrenó con un biplano Farman equipado con motor Gnome de 50 HP. Su camino estuvo lejos de ser sencillo: el 6 de septiembre de 1914 intentó rendir el examen y sufrió un accidente del que salió sin lesiones graves. Menos de un mes después regresó decidida a intentarlo nuevamente. Aquella madrugada del 1 de octubre, ante examinadores del Aero Club Argentino, realizó las exigentes series de “ochos”, maniobras de precisión, ascensos y un descenso planeado con el motor detenido hasta aterrizar en el sector indicado. Esta vez la prueba fue superada y el cielo argentino acababa de ganar una pionera. Su hazaña adquiere todavía mayor dimensión si recordamos que la francesa Raymonde de Laroche había recibido en 1910 el primer brevet de piloto concedido a una mujer en el mundo: apenas cuatro años después, una argentina comenzaba a ocupar su propio lugar entre las grandes precursoras internacionales. Figueredo continuó realizando exhibiciones aéreas y en 1915 voló hacia su Rosario natal, despertando admiración en una sociedad donde incluso conducir un automóvil todavía era algo excepcional para una mujer. Con el paso de las décadas, su trayectoria recibió reconocimientos oficiales: en 1964 fue distinguida como Aviador Militar Honoris Causa y, el 21 de enero de 1970, la Ley Nacional 18.559 la incluyó expresamente entre los “Precursores de la Aeronáutica Argentina”, registrando su brevet Nº 58 y la histórica fecha del 1º de octubre de 1914. Falleció en Buenos Aires el 8 de octubre de 1985, a los 90 años, pero aquel vuelo de 1914 ya había hecho imposible borrarla de la historia: Amalia Celia Figueredo no solamente aprendió a dominar una de aquellas frágiles máquinas voladoras; demostró que el cielo tampoco tenía género y abrió una ruta que incontables aviadoras recorrerían después. FUENTES DE ORIGEN Y VERIFICACIÓN: Ley Nacional 18.559, “Precursor de la Aeronáutica Argentina”, Argentina.gob.ar / InfoLEG; Centro Cultural y Museo “Jorge Newbery”, boletín histórico Newberianos, Cultura.gob.ar; Smithsonian Education, “Amalia Celia Figueredo de Pietra, Argentina”. Nota documental: algunas fuentes oficiales registran su nombre como “Amelia”, mientras que Smithsonian y publicaciones históricas del ámbito cultural argentino utilizan “Amalia”. #AmaliaFigueredo #AviaciónArgentina #HistoriaArgentina #Pioneras #MujeresAviadoras #HistoriaDeLaAviación #AeroClubArgentino #Efemérides #UnDíaComoHoy #MujeresQueHicieronHistoria #ArgentineAviation #WomenInAviation #AviationHistory #FemalePilots #AviationPioneer #WomenWhoMadeHistory #ArgentinaHistory #EarlyAviation
EL PADRINO QUE SERGIO LEONE RECHAZÓ Y LA OBRA MAESTRA QUE HOLLYWOOD DESTROZÓ: LA INCREÍBLE HISTORIA DE ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA
El 19 de mayo de 1984, el Festival de Cannes fue escenario de uno de esos acontecimientos que terminan convertidos en leyenda cinematográfica. Fuera de competencia se proyectó Once Upon a Time in America —Érase una vez en América—, la monumental obra con la que Sergio Leone cerraría su carrera como director. Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern, Tuesday Weld, Joe Pesci y una jovencísima Jennifer Connelly formaban parte de una historia de amistad, ambición, violencia, amor, memoria y traición que atravesaba varias décadas de la vida de un grupo de jóvenes del Lower East Side de Nueva York. La versión presentada en Cannes duraba cerca de tres horas y cincuenta minutos y conservaba la estructura concebida por Leone: un gigantesco rompecabezas narrativo que viajaba entre pasado y presente siguiendo los recuerdos de David “Noodles” Aaronson. Pero para comprender el nacimiento de aquella película hay que retroceder muchos años. Después de revolucionar el western con Por un puñado de dólares, Por unos dólares más y El bueno, el feo y el malo, Leone quedó fascinado por The Hoods, el libro publicado en 1952 por Harry Grey sobre el mundo criminal neoyorquino. El proyecto terminaría obsesionándolo durante años hasta convertirse en la película más ambiciosa de su carrera. AFI documenta que Leone comenzó a imaginar una adaptación después de terminar El bueno, el malo y el feo, mucho antes de que pudiera finalmente llevarla ante las cámaras. Y aquí aparece uno de los cruces más fascinantes de la historia del cine: El Padrino. El propio Leone declaró en una entrevista realizada en Cannes en 1984 que Mario Puzo había llegado hasta él antes de que Francis Ford Coppola dirigiera la célebre película de 1972 y que rechazó el proyecto. Décadas después, la historia sigue siendo recordada como una de las grandes bifurcaciones posibles de Hollywood: Leone pudo haber dirigido The Godfather, pero finalmente Coppola convirtió la novela de Puzo en una de las películas fundamentales del siglo XX. Leone tomó otro camino. Su película no sería simplemente “otro Padrino”. Érase una vez en América transformaría el género de gánsteres en una amarga reflexión sobre el paso del tiempo. Noodles y Max, interpretados en su etapa adulta por Robert De Niro y James Woods, comienzan como muchachos de un barrio pobre y avanzan hacia el crimen organizado durante los años de la Prohibición. Pero Leone rompe continuamente la cronología: los recuerdos aparecen, desaparecen y regresan como fragmentos de una vida que su protagonista intenta reconstruir. El director necesitó años de preparación y un enorme despliegue internacional para levantar aquel universo de calles, estaciones, bares, automóviles, hoteles y barrios de otra época. La fotografía de Tonino Delli Colli y la música de Ennio Morricone terminaron siendo piezas inseparables de esa atmósfera. Morricone, amigo y antiguo compañero de escuela de Leone, compuso una de las bandas sonoras más recordadas de su carrera. Sin embargo, la partitura quedó fuera de la competencia por el Oscar: el catálogo del American Film Institute señala que la música no fue formalmente presentada para consideración de la Academia. Cuando llegó el momento del montaje comenzó el verdadero drama detrás de cámaras. Leone imaginaba una obra de más de cuatro horas y llegó a trabajar con una versión ideal cercana a las cuatro horas y veinticinco minutos. Él mismo realizó importantes sacrificios hasta obtener la versión europea de aproximadamente tres horas y cuarenta y nueve minutos exhibida en Cannes. Para el mercado estadounidense, sin embargo, ocurrió algo radical: la película fue reducida a aproximadamente dos horas y veinte minutos y, todavía más grave para su concepción narrativa, los saltos temporales fueron reorganizados en orden cronológico. AFI documenta que Leone se opuso públicamente a esa decisión y describió aquel montaje estadounidense como irreconocible e incomprensible; el instituto registra además distintos metrajes de aquella edición comercial, entre 135 y 147 minutos.La alteración había cambiado precisamente aquello que constituía el corazón de la obra: el tiempo, los recuerdos y la incertidumbre. La versión estadounidense llegó a los cines el 1 de junio de 1984 y terminó siendo un fracaso comercial; AFI señala una recaudación aproximada de 5,3 millones de dólares tras su estreno. El contraste resultó extraordinario: mientras la versión extensa comenzaba a ser defendida como una obra cinematográfica de enorme ambición, millones de espectadores estadounidenses habían recibido una película profundamente recortada y estructuralmente diferente. Esa batalla por el montaje es justamente uno de los núcleos de la historia transmitida durante décadas alrededor del film. Atrapado por Markdown Sergio Leone murió el 30 de abril de 1989 sin volver a dirigir otra película. Sin embargo, la historia de Érase una vez en América todavía guardaba un último capítulo. En 2012, casi tres décadas después de aquel estreno, el Festival de Cannes volvió a recibirla dentro de Cannes Classics mediante una restauración impulsada por The Film Foundation, presidida por Martin Scorsese, y realizada por la Cineteca di Bologna junto con L’Immagine Ritrovata, Andrea Leone Films y Regency Enterprises. El proyecto recuperó alrededor de 25 minutos de material adicional y reconstruyó una versión de más de cuatro horas, intentando aproximarse todavía más al montaje que Leone había imaginado.Así, la película que Hollywood había reducido y reorganizado terminó regresando, décadas después, a Cannes para recuperar una parte de aquello que el tiempo le había quitado. Hay una ironía extraordinaria en toda la historia: Sergio Leone pudo dirigir El Padrino y lo rechazó; Francis Ford Coppola convirtió aquella oportunidad en una leyenda. Leone, en cambio, dedicó buena parte de su vida a levantar su propia visión del crimen y del sueño americano. El resultado fue Érase una vez en América, una película donde los gánsteres envejecen, los amigos se traicionan, los amores desaparecen y hasta los recuerdos pueden mentir. No fue simplemente la respuesta de Leone a El Padrino: fue su despedida del cine y una reflexión gigantesca sobre algo mucho más poderoso que cualquier mafia: el tiempo. #ÉraseUnaVezEnAmérica #OnceUponATimeInAmerica #SergioLeone #RobertDeNiro #JamesWoods #EnnioMorricone #HistoriaDelCine #CineClásico #ElPadrino #TheGodfather #FrancisFordCoppola #Cannes #CineItaliano #Gangsters #Hollywood #CinemaHistory #ClassicCinema #FilmHistory #ItalianCinema #MovieLegends #GangsterMovies #CannesFilmFestival #CinemaMasterpiece Fuente de origen: Festival de Cannes — archivos de Once Upon a Time in America y Cannes Classics 2012; American Film Institute, AFI Catalog; Cineteca di Bologna; Los Angeles Times, entrevistas y archivo histórico sobre Sergio Leone y El Padrino.
1 DE OCTUBRE DE 1919 — LA ROTATIVA QUE DESPERTÓ A TANDIL: NACE «NUEVA ERA», EL DIARIO QUE ESCRIBIRÍA MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
El 1 de octubre de 1919, cuando el mundo todavía intentaba reconstruirse después de la Primera Guerra Mundial, Tandil vio nacer una de las instituciones periodísticas más perdurables de su historia. Ese día comenzó a editarse el diario Nueva Era, fundado por el escribano José Antonio Cabral, en una ciudad que crecía y se transformaba aceleradamente. La fecha fundacional está documentada por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), La Nación y la prensa histórica tandilense. Nueva Era inició una trayectoria que llegaría a atravesar prácticamente todo el siglo XX y las primeras décadas del XXI. Detrás de aquella empresa estaba un personaje extraordinario de la historia local. José Antonio Cabral había nacido en Buenos Aires el 25 de agosto de 1872 y llegó siendo niño a Tandil junto con su madre. Antes de convertirse en escribano pasó por trabajos rurales y por una panadería, fue autodidacta y llegó a desempeñarse como tipógrafo en El Eco de Tandil. En 1901 participó de la experiencia periodística de Luz y Verdad, se recibió de escribano en 1906 y estuvo entre los impulsores de la Biblioteca Bernardino Rivadavia, fundada en 1908. Su recorrido ayuda a comprender por qué, cuando creó Nueva Era en 1919, no estaba simplemente inaugurando una empresa gráfica: llevaba años vinculado con la prensa, la cultura y la vida pública de Tandil. El nacimiento del periódico coincidió con un momento de enorme transformación de las comunicaciones. Las rotativas, el telégrafo y, poco después, la radio comenzaban a reducir las distancias entre las ciudades del interior y los grandes centros informativos. Nueva Era incluso dio un salto sorprendentemente temprano hacia ese nuevo mundo: una investigación publicada por la Universidad Nacional de La Plata y realizada por María Eugenia Iturralde, investigadora vinculada al CONICET y la UNICEN, documenta que en 1922 el proyecto de Cabral incorporó una emisora radial informativa. En 1924 recibió la licencia Nº 90 para su estación radioeléctrica transmisora. Aquella emisora no tenía fines comerciales y difundía boletines agrícola-ganaderos y cotizaciones de cereales destinados especialmente a los productores rurales, convirtiendo al proyecto de Nueva Era en una experiencia pionera de integración entre prensa escrita y radiodifusión en el centro-sudeste bonaerense. La historia del diario atravesó décadas de profundos cambios políticos, económicos y tecnológicos. Tras la muerte de José Antonio Cabral en 1952, la conducción pasó a su hijo, también llamado José Antonio Cabral, quien modernizó la planta impresora y continuó desarrollando la empresa. Después de su fallecimiento en 1966, Leonor Diez asumió la dirección y posteriormente la conducción permaneció vinculada a distintas generaciones de la familia. Con el paso de los años llegaron nuevas máquinas, impresión en frío, computadoras, cambios de diagramación e Internet: el viejo periódico nacido entre plomo, tinta y rotativas consiguió adaptarse a sucesivas revoluciones de la comunicación. Pero incluso las historias centenarias tienen una última edición. El lunes 29 de noviembre de 2021 Nueva Era imprimió su último ejemplar y cesó definitivamente sus actividades después de 102 años. La empresa comunicó entonces razones familiares y la inviabilidad económica y financiera de continuar con la publicación. Terminaba la circulación del diario, pero no su enorme valor documental: durante más de un siglo sus páginas habían registrado nacimientos y muertes, deportes, conflictos, instituciones, transformaciones urbanas, acontecimientos políticos y miles de pequeñas historias cotidianas que hoy permiten reconstruir la memoria de Tandil y de buena parte de la región bonaerense. Aquel 1 de octubre de 1919, cuando la primera edición comenzó a circular, nadie podía saber hasta dónde llegaría aquella aventura. Más de un siglo después, el nombre Nueva Era permanece ligado a la historia del periodismo tandilense: una rotativa que comenzó a girar en 1919 y terminó convirtiéndose, página tras página, en memoria impresa de una ciudad. FUENTES DE ORIGEN: Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), “El diario Nueva Era de Tandil cumple 100 años”; La Nación, “El diario Nueva Era, de Tandil, cumple 100 años”; El Eco de Tandil, archivo histórico y notas dedicadas a José Antonio Cabral y Nueva Era; María Eugenia Iturralde, “Medios audiovisuales en el centro-sudeste bonaerense. Políticas de comunicación en el período 1922-1983”, revista Improntas de la Historia y la Comunicación, Universidad Nacional de La Plata, 2020. #NuevaEra #Tandil #HistoriaDeTandil #PeriodismoArgentino #PrensaArgentina #BuenosAires #HistoriaArgentina #JoséAntonioCabral #DiariosAntiguos #MemoriaHistórica #Efemérides #1DeOctubre #HistoricNewspapers #TandilHistory #ArgentineHistory #JournalismHistory #PressHistory #HistoricalMemory #ArgentinaHistory #October1
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30 DE SEPTIEMBRE DE 1924 — LA NOCHE EN QUE GARDEL CONQUISTÓ EL AIRE: EL ZORZAL CRIOLLO ENTRABA EN LOS HOGARES ARGENTINOS
En la noche del 30 de septiembre de 1924, cuando la radio argentina apenas comenzaba a descubrir hasta dónde podía llegar su poder, una voz destinada a convertirse en leyenda atravesó por primera vez sus micrófonos. A las 22, Carlos Gardel debutó en la radiotelefonía desde LOW Radio Grand Splendid, acompañado por José Razzano, su inseparable compañero artístico de aquellos años. La emisora funcionaba en el extraordinario edificio del Grand Splendid de la avenida Santa Fe 1860, inaugurado como teatro en 1919 y convertido muy pronto en uno de los grandes centros culturales de Buenos Aires. Allí también funcionaban actividades vinculadas al sello Odeón y desde el 23 de mayo de 1923 transmitía Radio Splendid, una de las pioneras de la radiodifusión porteña. La importancia de aquella noche quedó registrada incluso en la prensa de la época: La Nación anunció para las 22 una audición del dúo Gardel-Razzano por Radio Grand Splendid, en la onda de 325 metros, señalando expresamente que sería la primera vez que cantarían por radiofonía. Era un momento extraordinario: apenas cuatro años antes, en agosto de 1920, Buenos Aires había vivido las históricas transmisiones de los llamados “Locos de la Azotea”, y ahora aquel nuevo medio empezaba a transformarse en una gigantesca ventana capaz de llevar música directamente hasta los hogares. Gardel comprendió rápidamente la dimensión de aquella revolución. Ya no era necesario estar sentado en un teatro, comprar una entrada o poseer uno de sus discos: su voz podía atravesar paredes y distancias para llegar simultáneamente a numerosos oyentes. Aquella primera experiencia radial la realizó todavía como integrante del célebre dúo Gardel-Razzano, acompañado habitualmente por los guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri. Apenas cuatro días después, el 4 de octubre de 1924, el dúo volvió a los micrófonos de LOW Radio Grand Splendid acompañado por la orquesta de Francisco Canaro; el Museo Casa Carlos Gardel registra que interpretaron, entre otras piezas, “Como agoniza la flor” y el tango “La garçonnière”. A partir de entonces, la relación de Gardel con la radio sería cada vez más intensa. Durante los años siguientes actuaría en distintas emisoras argentinas y comprendería como pocos artistas de su tiempo la formidable capacidad del nuevo medio para multiplicar una voz. Décadas antes de la televisión y muchísimo antes de Internet, el tango ya había encontrado una autopista invisible hacia millones de personas. Y aquella noche de septiembre de 1924, frente a un micrófono de Radio Grand Splendid, Carlos Gardel comenzó a conquistar también el aire. El antiguo edificio donde ocurrió aquella historia continúa en pie en avenida Santa Fe 1860: hoy alberga la librería El Ateneo Grand Splendid y conserva buena parte de la arquitectura de aquel teatro que alguna vez escuchó nacer la historia radial del Zorzal Criollo. Fuente de origen: El Arcón de la Historia Argentina — efeméride originalmente fechada 01/10/1924. Fecha contrastada y corregida mediante Museo Casa Carlos Gardel / Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Todo Tango, investigación de Oscar Del Priore; Fundación Internacional Carlos Gardel y archivo periodístico de La Nación citado por dicha Fundación. #CarlosGardel #Gardel #ElZorzalCriollo #MorochoDelAbasto #Tango #TangoArgentino #HistoriaArgentina #RadioArgentina #RadioSplendid #GrandSplendid #GardelRazzano #JoséRazzano #FranciscoCanaro #BuenosAires #Efemérides #MúsicaArgentina #PatrimonioCultural #HistoriaDeLaRadio #ArgentineTango #CarlosGardel #TangoHistory #ArgentineHistory #RadioHistory #BuenosAiresHistory #CulturalHeritage #GoldenAgeOfRadio #TangoLegend
“EL ÚLTIMO TRIUNFO ANTES DEL TERREMOTO POLÍTICO: HERMINIO QUIRÓS Y LA BATALLA ELECTORAL QUE CAMBIÓ ENTRE RÍOS EN 1930” 1 DE OCTUBRE DE 1930 —
En los días más convulsionados de la historia política argentina, Entre Ríos protagonizó un acontecimiento electoral que quedó marcado como uno de los últimos procesos democráticos antes de la consolidación del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930. El 1 de octubre asumió como gobernador el doctor Herminio Juan Quirós, luego de imponerse en las elecciones provinciales frente al sector identificado con el radicalismo yrigoyenista. Quirós, representante de la Unión Cívica Radical Antipersonalista dentro de la denominada Concentración Provincial, había triunfado en los comicios realizados el 1 de junio de 1930 junto a Cándido Uranga como vicegobernador. La fórmula obtuvo una ventaja decisiva frente al candidato yrigoyenista Enrique Mihura, logrando el respaldo mayoritario en la provincia y una amplia diferencia en el Colegio Electoral entrerriano. El resultado tuvo una enorme importancia nacional. Mientras el gobierno de Hipólito Yrigoyen atravesaba una profunda crisis política y económica agravada por las consecuencias de la Gran Depresión mundial iniciada en 1929, la derrota del yrigoyenismo en Entre Ríos fue interpretada como una señal del debilitamiento del oficialismo radical antes del golpe militar que derrocó al presidente pocos meses después. Herminio Juan Quirós no era un dirigente nuevo en la política argentina. Nacido en Colón en 1873, había sido abogado, docente, diputado nacional y un protagonista de las primeras luchas del radicalismo, participando incluso en movimientos revolucionarios de fines del siglo XIX junto a figuras como Leandro N. Alem. Su trayectoria lo convirtió en una figura reconocida dentro de la política entrerriana, donde también había ejercido como intendente de Colón y promovido importantes obras públicas. Una particularidad histórica rodeó su llegada al poder: tras el golpe del 6 de septiembre de 1930, Entre Ríos fue una de las pocas provincias donde el gobierno constitucional no fue intervenido, permitiendo que Quirós asumiera la gobernación el 1 de octubre. Sin embargo, su mandato sería breve. Su vicegobernador Cándido Uranga falleció en mayo de 1931 y Quirós murió el 11 de septiembre de ese mismo año, sin poder completar el período para el que había sido elegido. Aquel 1 de octubre de 1930 quedó así como una fecha cargada de simbolismo: una elección provincial que reflejó las profundas divisiones dentro del radicalismo argentino y que ocurrió apenas semanas después de la caída del primer presidente radical elegido bajo la Ley Sáenz Peña. Entre Ríos, con la figura de Herminio Quirós, quedó en el centro de una época donde la democracia argentina comenzaba uno de sus períodos más turbulentos. #EntreRíos #HerminioQuirós #HistoriaArgentina #1930 #PolíticaArgentina #Radicalismo #Yrigoyen #MemoriaHistórica #ArgentinaAntigua #HistoriaPolítica #EntreRiosHistory #ArgentineHistory #HerminioQuiros #PoliticalHistory #VintageArgentina #HistoricalMemory
30 DE SEPTIEMBRE DE 2021 — CUANDO EL SOL, EL VIENTO Y EL AGUA SE CONVIERTEN EN ELECTRICIDAD: LA PATENTE ARGENTINA PENSADA PARA LLEVAR ENERGÍA DONDE LA RED NO LLEGA
El 30 de septiembre de 2021 quedó registrada una fecha significativa para la ingeniería argentina vinculada con las energías renovables. Ese día el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial resolvió la concesión de la patente AR101909B1, titulada “Dispositivo inversor corriente continua/corriente alterna senoidal monofásico y regulador de carga”, cuyo titular es el CONICET y cuyos inventores son Mauro Maldonado Ficco, Santiago Lovera y Fernando Magnago. La precisión histórica es importante: el invento no nació aquel 30 de septiembre, ya que la solicitud había sido presentada el 17 de septiembre de 2015; lo que ocurrió exactamente el 30 de septiembre de 2021 fue la resolución administrativa de la patente, mediante la disposición DI-2021-316-APN-ANP#INPI. El desarrollo fue concebido para resolver un problema decisivo de los sistemas de generación renovable: transformar la corriente continua obtenida de fuentes como paneles solares, generadores eólicos o turbinas hidráulicas en corriente alterna senoidal monofásica aprovechable para el suministro eléctrico, con especial aplicación en zonas rurales o dispersas. La patente describe un equipo que integra una etapa de control, otra de potencia y una interfaz hombre-máquina, con microcontrolador, pantalla y teclado para visualizar, configurar y transmitir diferentes variables del sistema. En otras palabras, no se trata solamente de “convertir” electricidad: el dispositivo combina conversión electrónica y regulación de carga dentro de una arquitectura preparada para administrar energía producida lejos de las redes convencionales. Detrás de aquellos nombres aparece además una fuerte vinculación con la Universidad Nacional de Río Cuarto: documentación oficial de su Facultad de Ingeniería ubica a Santiago Lovera como profesor del Departamento de Electricidad y Electrónica y a Mauro Maldonado en el área de Electrónica General y Electrónica de Potencia, mientras que Fernando Magnago ha desarrollado una extensa trayectoria docente e investigadora en sistemas eléctricos y actualmente figura al frente del Instituto de Ingeniería Económica Aplicada de la UNRC, cuyas líneas incluyen energía solar, sistemas eólicos, redes inteligentes y energías alternativas integradas a la red. El contexto científico de Río Cuarto resulta especialmente significativo: la universidad ha desarrollado investigaciones y experiencias con generación fotovoltaica, electrónica de potencia y microrredes, campos directamente relacionados con la necesidad de integrar fuentes renovables, almacenamiento y conversión electrónica de energía. Así, aquella resolución del 30 de septiembre de 2021 dejó documentado mucho más que un número de patente: representa una pieza del esfuerzo científico argentino por desarrollar tecnología propia capaz de aprovechar el sol, el viento y el agua y transformarlos en electricidad utilizable allí donde disponer de una conexión convencional puede ser difícil, costoso o directamente imposible. La ficha oficial del INPI identifica el expediente como Acta P 20150102985, establece el 17 de septiembre de 2015 como fecha de presentación y consigna el 17 de septiembre de 2035 como fecha de vencimiento de la patente. Fuente de origen: Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), Boletín de Patentes Concedidas, patente AR101909B1, Acta P 20150102985; Universidad Nacional de Río Cuarto, Facultad de Ingeniería y Secretaría de Ciencia y Técnica. #HistoriaArgentina #CienciaArgentina #TecnologíaArgentina #CONICET #UNRC #EnergíasRenovables #EnergíaSolar #EnergíaEólica #InnovaciónArgentina #IngenieríaArgentina #PatentesArgentinas #CienciaYTecnología #RenewableEnergy #ArgentineScience #ArgentineTechnology #SolarEnergy #WindEnergy #Engineering #Innovation #CleanEnergy
30 DE SEPTIEMBRE DE 2020 - EL SURCO QUE “PIENSA”: EL INVENTO ARGENTINO QUE UNIÓ SIEMBRA, SENSORES, GPS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
En una fecha que merece un lugar dentro de la historia reciente de la innovación agroindustrial argentina, quedó presentada la solicitud internacional PCT/IB2020/059175 para un desarrollo concebido en Santa Fe: el “Dispositivo rectificador del perfil del surco, sensor de propiedades del suelo y dosificador de compuestos”. El inventor declarado es el argentino Franco Agustín Gentili y los titulares son Jorge Alberto Gentili y Plantium S.A., firma radicada en Villa Constitución. La documentación internacional confirma que la solicitud fue presentada exactamente el 30 de septiembre de 2020 y que posteriormente se publicó, el 7 de abril de 2022, con el número WO2022069921A1. La idea es tan compleja como fascinante: integrar en una misma unidad varias tareas que normalmente requieren sistemas diferentes. El dispositivo trabaja asociado a una sembradora y posee un cuerpo cuya parte inferior forma una sección transversal en “V”, destinada a rectificar el fondo del surco antes de que caiga la semilla. Esto tiene una importancia agronómica concreta: la propia patente explica que cuando los discos abresurcos están demasiado separados o desgastados puede generarse un fondo semejante a una “W”, dificultando que la semilla quede correctamente asentada y tenga un contacto efectivo con la humedad del suelo. El invento busca corregir ese perfil mientras avanza la máquina. Pero allí comienza solamente una parte de la innovación. El equipo incorpora medios de sensado capaces, dependiendo de los componentes instalados, de obtener información relacionada con materia orgánica, humedad, nitrógeno, potasio, azufre, zinc, calcio, magnesio, fósforo, sodio, cloro, hierro, proporciones de arcilla, arena y limo, residuos de cultivos, salinidad, conductividad, pH y temperatura del suelo. La documentación contempla que esas mediciones puedan georreferenciarse mediante GPS/GNSS, convirtiendo cada punto recorrido por la sembradora en información localizada dentro del lote. Y todavía hay más: la patente prevé que los datos sean enviados a una unidad de procesamiento y tratados mediante métodos de machine learning, entre ellos redes neuronales artificiales. Con esa información, el sistema puede contemplar decisiones en tiempo real sobre la dosificación de fluidos —como agua o determinados compuestos agroquímicos— exactamente en los sectores previamente medidos, e incluso representar los resultados mediante mapas de superficie. En otras palabras, el surco deja de ser simplemente una línea abierta en la tierra: puede convertirse en una fuente permanente de información sobre lo que ocurre bajo la sembradora. En Argentina, la fase nacional ingresó el 28 de septiembre de 2021 y fue publicada por el INPI como AR123630A1 el 28 de diciembre de 2022. Y hay un dato posterior que vuelve todavía más interesante aquella presentación de 2020: el INPI concedió la patente argentina AR123630B1 mediante resolución del 28 de febrero de 2025, con puesta a disposición el 11 de abril de ese año. El desarrollo también avanzó internacionalmente: la Oficina Europea de Patentes publicó la concesión EP4223095B1 el 24 de diciembre de 2025, manteniendo como inventor a Franco A. Gentili y como titulares a Jorge A. Gentili y Plantium S.A. Así, aquella solicitud fechada un 30 de septiembre terminó formando parte de una historia mucho mayor: tecnología argentina aplicada a uno de los desafíos más antiguos de la agricultura —abrir un surco y colocar correctamente una semilla— pero incorporando sensores, geolocalización, procesamiento de datos y agricultura de precisión. Una combinación donde la mecánica del campo comienza a dialogar con la electrónica y la inteligencia artificial. #InventosArgentinos #TecnologíaArgentina #AgriculturaDePrecisión #CampoArgentino #InnovaciónArgentina #AgTech #IndustriaArgentina #SantaFe #VillaConstitución #Plantium #PatentesArgentinas #HistoriaArgentina #AgriculturaInteligente #PrecisionAgriculture #ArgentineInnovation #AgriTech #SmartFarming #AgriculturalTechnology #MadeInArgentina #ArtificialIntelligence Fuente de origen: solicitud internacional PCT/IB2020/059175 – publicación WO2022069921A1; Instituto Nacional de la Propiedad Industrial de la República Argentina, AR123630A1, Boletín de Patentes Nº 1263 del 28/12/2022; patente concedida AR123630B1, resolución del 28/02/2025; Oficina Europea de Patentes, EP4223095B1
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Santa Fe de la Vera Cruz, Santa Fe, Argentina
30 DE SEPTIEMBRE DE 1853 — CUANDO LA LIBERTAD TODAVÍA TENÍA PRECIO: LA TASACIÓN DE LOS ÚLTIMOS ESCLAVIZADOS Y LIBERTOS DE MENDOZA
El 30 de septiembre de 1853 quedó fechado en Mendoza uno de los documentos más estremecedores de la etapa final de la esclavitud: “Documentos referentes a tasación de esclavos durante el año 1853”, expediente conservado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza. Meses antes, la Constitución de la Confederación Argentina había establecido en su artículo 15 que en el país ya no habría esclavos y que quienes todavía permanecieran en esa condición serían libres desde la jura constitucional; al mismo tiempo, dispuso que una ley regularía las indemnizaciones derivadas de aquella emancipación. En Mendoza, el gobierno de Pedro Segura avanzó todavía más: un decreto del 26 de julio ordenó aplicar la abolición también a los libertos, destruyendo las obligaciones personales que tuvieran su origen en la esclavitud. Para ejecutar la medida se constituyó una comisión integrada por Indalecio Rozas, José de la Cruz Centeno y Medardo Ortiz, mientras José María Reyna actuó como perito tasador. Lo que siguió deja una de las imágenes documentales más duras del siglo XIX mendocino: hombres, mujeres y jóvenes que acababan de alcanzar plenamente su libertad fueron presentados para calcular cuánto dinero reclamarían quienes hasta entonces habían ejercido derechos de propiedad o patronato sobre ellos. No se trataba de una nueva compraventa, sino de una tasación destinada a establecer la indemnización que debía asumir el Estado; sin embargo, el mecanismo continuaba utilizando criterios propios del mercado esclavista. La edad, la salud, la capacidad de trabajo e incluso determinadas discapacidades podían aumentar o disminuir la cantidad anotada junto a cada persona. Los registros llegaron a señalar problemas de audición, visión, enfermedades, edad avanzada y capacidad laboral como elementos que afectaban directamente la valuación. La documentación original contiene 48 boletos en los que el tasador contabilizó inicialmente 71 esclavos y libertos por 2.528 pesos, pero una revisión moderna del expediente permitió corregir omisiones y reconstruir un total de 77 personas, valuadas en conjunto en 2.668 pesos. La mayoría eran libertos y las mujeres superaban a los varones en ambas categorías. Entre quienes todavía figuraban jurídicamente como esclavos, las edades iban aproximadamente de los 35 a los 68 años; entre los libertos aparecían desde niños de pocos meses hasta jóvenes de 23 años. Un estudio jurídico sobre la aplicación del artículo 15 confirma además que el 30 de septiembre los antiguos propietarios elevaron al gobierno mendocino el memorial correspondiente para obtener el instrumento que acreditara su derecho a reclamar aquella indemnización de 2.668 pesos. La dimensión humana del expediente aparece con todavía mayor fuerza cuando la investigación sigue a algunas de aquellas personas después de 1853. Felipa Hudson, por ejemplo, había sido registrada como esclavizada dentro de la familia Hudson y fue tasada junto con su hijo José; apenas dos años después, el censo de 1855 volvió a encontrarla viviendo con la misma familia, ahora clasificada como “sirvienta”. Casos semejantes llevaron a los investigadores a concluir que la libertad jurídica no produjo necesariamente una transformación inmediata de las condiciones laborales y sociales de quienes habían vivido bajo esclavitud o patronato. Así, aquel expediente del 30 de septiembre de 1853 es mucho más que una lista contable: es el testimonio de una sociedad que proclamaba jurídicamente la libertad mientras todavía traducía vidas humanas a pesos, edades, fuerza de trabajo y estado físico. También recuerda una historia afrodescendiente mendocina que durante décadas permaneció relegada y que hoy nuevas investigaciones del CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo están contribuyendo a recuperar y visibilizar. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza — Época Independiente — Tasaciones 1826-1875 — Carpeta Nº 228 — Documento Nº 3 — “Documentos referentes a tasación de esclavos durante el año 1853” — Mendoza, 30 de septiembre de 1853 — f. 56. Fuente de verificación histórica: Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero, “Abolición de la esclavitud en Mendoza, 1853: Liberación y trayectorias sociales de los últimos esclavizados”, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Universidad Nacional de La Plata, vol. 22, Nº 2, 2022. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Esclavitud #AboliciónDeLaEsclavitud #Afrodescendientes #Afroargentinos #MemoriaHistórica #ArchivoHistórico #MendozaHistory #ArgentineHistory #AbolitionOfSlavery #AfroArgentine #HistoricalMemory #History
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CUANDO GENERAL ALVEAR SEMBRÓ UNA ESCUELA: LA HISTORIA DE LA “AGRICULTURA” QUE FORMÓ GENERACIONES DE MENDOCINOS
30 DE SEPTIEMBRE DE 1958 — La imagen retrata el acceso de una de las instituciones educativas más emblemáticas del sur mendocino: la Escuela de Agricultura de General Alvear, perteneciente a la Universidad Nacional de Cuyo. Su historia había comenzado algunos años antes, cuando vecinos y familias alvearenses comprendieron que una región profundamente vinculada con la agricultura, la fruticultura y la vitivinicultura necesitaba formar a sus propios técnicos. A comienzos de la década de 1950 muchos jóvenes que terminaban la primaria debían trasladarse a otras localidades para continuar estudiando, algo que numerosas familias no podían afrontar. De aquella necesidad nació una comisión promotora en la que tuvo un papel destacado el maestro Jorge Leguizamón, recordado como el “Napoleón de la comisión” por su empuje, junto al legislador Gilberto Carlocchia, el Rotary Club y numerosos vecinos que aportaron desde ladrillos y álamos hasta trabajo de carpintería y crédito para levantar la futura escuela. Las clases comenzaron formalmente el 19 de abril de 1954 con apenas 33 alumnos de primer año. El establecimiento funcionaba en el predio de la antigua Corporación de Frutihorticultores de Alvear Oeste: una vivienda y las paredes de un viejo secadero fueron transformadas en aquella primera aula. La institución recibió inicialmente el nombre de “Irineo Fernando Cruz”, en homenaje al fallecido rector de la UNCuyo, y durante la inauguración se descubrieron placas en el arco de acceso y se entregaron medallas a estudiantes que habían participado en la construcción. Pero existe una fecha especialmente significativa: el 30 de septiembre de 1958, exactamente un día como hoy, una ley provincial dispuso el traspaso a la Universidad Nacional de Cuyo de cuatro hectáreas y fracción de tierras pertenecientes a la Provincia, consolidando territorialmente aquel proyecto educativo nacido del esfuerzo comunitario. Dos años antes, mediante la Ordenanza 16/56, la escuela había pasado a depender de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo. Con el tiempo, aquella pequeña escuela agrícola se convirtió en una verdadera cantera de técnicos y enólogos. Desde 1959 sus egresados comenzaron a desempeñarse en bodegas y establecimientos productivos de diferentes lugares del país; en 1965 nacieron sus tradicionales Olimpíadas estudiantiles y en 1970 se construyó la Bodega Piloto, posteriormente declarada Patrimonio Histórico y Cultural Departamental. En 1989 se inauguró el edificio principal que luego sería ampliado en 2007. El establecimiento posee además una finca experimental de 1,5 hectáreas donde los estudiantes trabajan con viñedos de Bonarda y Cabernet Sauvignon, cultivos forrajeros y distintas prácticas agropecuarias; allí la enseñanza sale del aula para encontrarse directamente con la tierra. Incluso su producción vitivinícola continúa viva: alumnos de quinto y sexto año participan desde la cosecha hasta la elaboración en bodega del vino “Egresados”, una tradición que conecta las nuevas generaciones con más de siete décadas de educación agrícola. Aquella entrada que vemos en la fotografía es, entonces, mucho más que la puerta de una escuela: representa el resultado de vecinos que aportaron materiales, profesores que durante los primeros tiempos llegaron a trabajar sin cobrar, estudiantes que aprendieron haciendo y una comunidad que decidió sembrar conocimiento para transformar el futuro de General Alvear. Desde 33 alumnos y un viejo secadero hasta convertirse en una institución profundamente ligada a la identidad productiva del sur mendocino, la Escuela de Agricultura demuestra que algunas de las obras más perdurables también comienzan colocando un ladrillo, plantando una vid y creyendo en la educación. Fuente de origen: Escuela de Agricultura–Universidad Nacional de Cuyo; Prensa UNCUYO; Honorable Cámara de Diputados de Mendoza; Gobierno de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #GeneralAlvear #EscuelaDeAgricultura #UNCuyo #HistoriaDeMendoza #Educación #Agricultura #Vitivinicultura #Enología #MemoriaMendocina #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #MendozaHistory #GeneralAlvear #AgriculturalSchool #ArgentinaHistory #WineHistory #Viticulture #AgriculturalEducation
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30 DE SEPTIEMBRE DE 1992 — CUANDO ARGENTINA CONSAGRÓ POR LEY EL ARTE DE ACTUAR - DÍA NACIONAL DEL ACTOR
El 30 de septiembre de 1992 quedó marcado en la historia cultural argentina: ese día el Congreso de la Nación sancionó la Ley 24.171, estableciendo oficialmente que el segundo lunes de mayo de cada año sería el Día Nacional del Actor. La norma tuvo origen en una iniciativa presentada en el Senado por la legisladora mendocina Margarita Malharro de Torres, registrada como expediente 605/92, y buscó otorgar reconocimiento institucional a una profesión profundamente ligada a la memoria, la identidad y la cultura del país.La elección del segundo lunes de mayo no fue casual. En 1991, la Asociación Argentina de Actores había comenzado a entregar los Premios Podestá a la Trayectoria Honorable, creados para distinguir a intérpretes de extensa labor artística. Al año siguiente, el Senado se incorporó a aquel homenaje mediante la entrega de Diplomas de Honor y la ceremonia quedó fijada precisamente para el segundo lunes de mayo. La Ley 24.171, aprobada ese 30 de septiembre, convirtió aquella fecha vinculada a los Podestá en una conmemoración nacional. El espíritu de la iniciativa iba mucho más allá de establecer una simple efeméride: sus fundamentos destacaban que actores y actrices tienen la extraordinaria capacidad de recuperar el pasado, encarnar personajes históricos, anticipar conflictos de su tiempo y representar la vida cotidiana provocando emoción, reflexión o risa en el público. La historia detrás de la fecha enlaza además con una tradición mucho más antigua. En 1821, José de San Martín había firmado en Lima un decreto en defensa de los artistas teatrales, en tiempos en que quienes ejercían ese oficio todavía sufrían fuertes prejuicios sociales. Allí reivindicó la dignidad del arte escénico y definió al teatro como una institución de utilidad moral y política para la sociedad. La Ley 24.171 fue promulgada el 26 de octubre de 1992 mediante el Decreto 1977/92 y apareció publicada en el Boletín Oficial Nº 27.505 del 2 de noviembre de aquel año. Su primer artículo es breve, pero dejó establecida una tradición que continúa vigente: “Declárase el segundo lunes del mes de mayo de cada año Día Nacional del Actor”. Así, aquel 30 de septiembre de 1992 no fue el Día Nacional del Actor en sí, sino la jornada histórica en que el Congreso argentino sancionó la ley que le dio existencia oficial a la conmemoración: un reconocimiento a quienes, desde un escenario, una pantalla, un estudio de radio o un set de filmación, han dado rostro, voz y emoción a innumerables historias argentinas. Fuente de origen: Ley Nacional Nº 24.171 y Decreto 1977/1992, Boletín Oficial de la República Argentina; Honorable Senado de la Nación, expediente 605/92; Secretaría de Cultura de la Nación; Asociación Argentina de Actores y Actrices. #DíaNacionalDelActor #ActoresArgentinos #TeatroArgentino #HistoriaArgentina #CulturaArgentina #Efemérides #30DeSeptiembre #Ley24171 #PremiosPodestá #HistoriaDelTeatro #NationalActorsDay #ArgentineActors #ArgentineTheatre #ArgentineHistory #PerformingArts #CulturalHistory
30 DE SEPTIEMBRE DE 1924, NACE TRUMAN CAPOTE: DEL NIÑO SOLITARIO DE ALABAMA AL LIBRO QUE CONVIRTIÓ UN CRIMEN REAL EN LITERATURA
En Nueva Orleans nacía Truman Streckfus Persons, el hombre que décadas después sería conocido en todo el mundo como Truman Capote, uno de los escritores más singulares de la literatura estadounidense del siglo XX. Su infancia estuvo atravesada por la separación de sus padres y por largas temporadas lejos de ellos: pasó buena parte de sus primeros años al cuidado de familiares en Monroeville, Alabama, donde encontró refugio afectivo en su prima Sook Faulk y entabló una amistad decisiva con una niña vecina llamada Nelle Harper Lee, futura autora de Matar a un ruiseñor. Aquella relación sería extraordinaria: Lee convertiría años después a su amigo de infancia en una de las inspiraciones del personaje Dill, mientras Capote tomó rasgos de ella para personajes de sus propios relatos. Cuando su madre rehízo su vida con el empresario cubano Joseph Garcia Capote, este adoptó legalmente al muchacho en 1935 y Truman asumió el apellido que terminaría transformándose en una firma literaria universal. Su formación pasó por escuelas de Nueva York y Connecticut, pero su verdadera obsesión era escribir. A los 17 años consiguió trabajo en The New Yorker, no como editor —como suele afirmarse— sino como joven asistente dedicado, entre otras tareas, a clasificar dibujos y material de la revista. Permaneció allí aproximadamente dos años mientras comenzaba a colocar sus cuentos en publicaciones prestigiosas. En 1945 Mademoiselle publicó “Miriam”, relato que al año siguiente recibió un O. Henry Memorial Award y ayudó a instalar su nombre entre las nuevas voces de la narrativa estadounidense. El salto definitivo llegó en 1948 con Otras voces, otros ámbitos, su primera novela, una obra atravesada por la soledad, la identidad, el deseo y la sensación de ser diferente, que lo convirtió con apenas 23 años en una celebridad literaria. Después llegarían El arpa de hierba, sus relatos y crónicas, Se oyen las musas y, en 1958, Desayuno en Tiffany’s, la historia de Holly Golightly que alcanzaría una segunda vida cuando Blake Edwards la llevó al cine en 1961 con Audrey Hepburn como protagonista. La adaptación modificó aspectos importantes de la novela corta original, pero terminó convirtiéndose en uno de los títulos más reconocibles de la cultura popular del siglo XX. Sin embargo, Capote todavía buscaba una obra capaz de reunir literatura y realidad de una manera distinta. El 15 de noviembre de 1959 cuatro integrantes de la familia Clutter fueron asesinados en su casa de Holcomb, Kansas. Una breve noticia publicada en The New York Times llamó su atención y Capote propuso a The New Yorker investigar no solamente el crimen, sino el efecto que semejante atrocidad producía sobre una pequeña comunidad rural. Para aquel viaje pidió la compañía de Harper Lee, su amiga desde la infancia, cuya capacidad para relacionarse con los habitantes de Kansas resultó fundamental durante la investigación. La Biblioteca del Congreso confirma que ambos viajaron juntos a Holcomb y que el proyecto terminaría convirtiéndose en una investigación de seis años. Cuando los responsables, Richard Hickock y Perry Smith, fueron detenidos, la historia adquirió una dimensión mucho mayor. Capote siguió la investigación, el proceso judicial y mantuvo extensas entrevistas con los condenados; sus propios papeles conservados por la Library of Congress incluyen cuadernos, borradores, notas de entrevistas con Perry Smith y observaciones tomadas en Kansas desde 1959. Buscando aislamiento para escribir, Capote pasó largas temporadas entre 1960 y 1962 en Palamós, en la Costa Brava española, donde avanzó en una obra que terminó desbordando los límites de una simple crónica policial. El resultado apareció primero en cuatro entregas de The New Yorker durante 1965 y luego, en 1966, como libro: A sangre fría. Capote definió su propuesta como una “novela de no ficción”: utilizar técnicas narrativas propias de la novela —construcción de escenas, ritmo, diálogos, perspectivas y caracterización— para contar acontecimientos reales. El éxito fue inmediato y la Library of Congress incluyó posteriormente A sangre fría entre sus “Books That Shaped America”. Pero existe una precisión histórica imprescindible, especialmente desde la Argentina: Capote popularizó internacionalmente la expresión y convirtió el procedimiento en un fenómeno editorial, pero no partía de un territorio completamente virgen. Nueve años antes de la aparición del libro de Capote, Rodolfo Walsh había publicado en Buenos Aires Operación Masacre, investigación sobre los fusilamientos clandestinos de José León Suárez de 1956, construida mediante testimonios, reconstrucción narrativa e investigación periodística. La propia Biblioteca Nacional Mariano Moreno presenta a Walsh como uno de los precursores del género de no ficción, mientras fuentes oficiales argentinas califican Operación Masacre, publicada en 1957, como la primera novela de no ficción periodística. Después de alcanzar la cima con A sangre fría, Capote nunca volvió a completar una obra de semejante magnitud. Continuó escribiendo relatos, perfiles y textos periodísticos, publicó Música para camaleones en 1980 y dejó inconclusa la ambiciosa Plegarias atendidas. Murió en Los Ángeles el 25 de agosto de 1984, apenas cinco semanas antes de cumplir 60 años. Detrás quedaba una trayectoria contradictoria y fascinante: el niño solitario de Alabama, el personaje deslumbrante de los salones neoyorquinos, el amigo de Harper Lee y, sobre todo, un escritor capaz de demostrar hasta qué punto una historia verdadera podía utilizar las herramientas de la gran literatura sin dejar de mirar de frente a la realidad. FUENTE DE ORIGEN Y VERIFICACIÓN: Library of Congress — Truman Capote Papers y Books That Shaped America; The New Yorker; PBS American Masters; Biblioteca Nacional Mariano Moreno de la República Argentina; Secretaría de Cultura de la Nación Argentina; National Film Preservation Board–Library of Congress; documentación y referencias sobre la estadía de Capote en Palamós publicadas por El País. #TrumanCapote #ASangreFría #Literatura #Historia #Efemérides #HarperLee #RodolfoWalsh #OperaciónMasacre #Periodismo #LiteraturaUniversal #InColdBlood #TrumanCapote #LiteraryHistory #TrueCrimeHistory #Nonfiction #Journalism #HarperLee #AmericanLiterature #RodolfoWalsh #OnThisDay
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