lunes, 30 de octubre de 2017

25 de Octubre de 1927 🚢 EL "TITANIC SUDAMERICANO" Y EL ADIÓS DEL MÉDICO QUE MENDOZA LLORÓ



Era la noche del 25 de octubre de 1927. En la oscuridad del Atlántico, frente a las costas de Brasil, se escribía una de las páginas más trágicas de la navegación: el hundimiento del lujoso transatlántico Principessa Mafalda. A bordo, entre el caos y el agua helada, un eminente médico "mendocino por adopción" vivía sus últimos momentos tras un viaje de perfeccionamiento que prometía salvar vidas en Argentina, pero que terminó costándole la suya. Vicente Cherubini no era un pasajero más. Nacido en Lazio (1878) y graduado en la Universidad Real de Roma, tenía un espíritu inquieto. En su juventud fue un rebelde: fundó la Sociedad Liberal Estudiantil y dirigió el periódico anarquista L’Agitatore. Buscando nuevos horizontes, llegó a la Argentina en 1907 y, tras un paso por Rosario y Buenos Aires, encontró su hogar en Mendoza en 1912. Fue una figura clave en el Hospital San Antonio y uno de los primeros ginecólogos de la provincia.  Fundó la Universidad Popular y colaboró activamente con la Cruz Roja y la Sociedad Italia Unita. Su consultorio en calle Catamarca 77 era referencia absoluta. El Principessa Mafalda era el orgullo de la marina italiana: 150 metros de eslora, salones de baile y una bodega cargada con 250.000 libras esterlinas en oro destinadas al gobierno argentino. Cherubini regresaba de Europa tras un año aprendiendo técnicas quirúrgicas de vanguardia. Pero el barco no estaba bien.  Reportes históricos indican que la nave ya presentaba vibraciones anormales desde su partida en Génova, y el sistema de refrigeración fallaba, obligando a tirar comida por la borda días antes del accidente. No fue un iceberg, sino una falla mecánica. El árbol de la hélice de babor se partió, lanzando la hélice contra el propio casco y abriendo una vía de agua fatal. Mientras la orquesta tocaba y los pasajeros de primera clase cenaban (a quienes se les dijo que "no había peligro"), el agua inundaba las calderas. El caos se desató cuando las luces fallaron y el barco comenzó a escorarse peligrosamente. En medio del pánico, con botes salvavidas insuficientes y en mal estado, surgieron los valientes. Testimonios sitúan a Cherubini junto al Capitán Simón Guli (quien se negó a abandonar su nave y se hundió fumando su último cigarrillo) y los conscriptos argentinos Bernardi y Santoro, intentando organizar la evacuación. El final de Cherubini está envuelto en la niebla del drama: algunas voces dicen que quedó atrapado en su camarote intentando salvar a su sobrina; otras, que murió exhausto tras ayudar a otros pasajeros a subir a los botes. Lo cierto es que Mendoza perdió esa noche a una de sus mentes más brillantes. De los 1.261 a bordo, 314 almas perecieron en el mar, llevándose consigo historias de esperanza, progreso y tragedia. #HistoriaMendoza #Naufragio #HéroesOlvidados #PrincipessaMafalda #MisterioEnElMar #mendozantigua 

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...