viernes, 26 de enero de 2018

El tónico que prometía una cabellera deslumbrante: así se anunciaba el Tricófero de Barry en 1917


La imagen muestra una publicidad de 1917 del Tricófero de Barry, presentado como un tónico capilar de “mejor perfume” y “más beneficioso para el cabello”. La escena no es casual: una mujer de larguísima cabellera, sentada ante su tocador, mientras un caballero manipula el pelo como si estuviera exhibiendo el resultado del producto. Todo el anuncio está construido para asociar el tónico con belleza, abundancia, elegancia y prestigio, rasgos muy característicos de la publicidad de tocador de comienzos del siglo XX. El Tricófero de Barry no era una novedad de 1917, sino una marca con larga trayectoria internacional. Ya circulaba en el siglo XIX en mercados anglófonos y latinoamericanos, y aparece mencionado en publicaciones comerciales y consulares como uno de los productos de tocador reconocibles de su tiempo. Incluso Harper’s Weekly lo anunciaba como un producto veterano y prestigioso para el cabello, mientras que informes consulares de fines del siglo XIX lo registraban entre los artículos de marca conocidos en el comercio internacional. El nombre “tricófero” remitía justamente al universo capilar: se trataba de una loción o tónico para el pelo que prometía mejorar su aspecto, vigorizarlo y embellecerlo. La estética del aviso refuerza esa idea con un recurso muy típico de la época: no importa tanto la explicación científica como la imagen idealizada del resultado. La cabellera femenina larguísima y cuidada funcionaba como prueba visual del supuesto poder del producto, en una época en que el cabello era símbolo central de feminidad y refinamiento social. Esa lógica publicitaria fue muy habitual en los avisos de cosmética y tocador de fines del XIX y comienzos del XX. También hay un dato histórico interesante detrás del producto. Algunas fuentes técnicas y sanitarias antiguas analizaron la composición de Barry’s Tricopherous. Un boletín sanitario de New Hampshire, citado en una compilación sobre productos patentados, indicó que una versión del preparado contenía 82,5 % de alcohol, 7,27 % de aceite fijo y materia colorante, sin detectar alcaloides ni metales en ese análisis. Eso ayuda a entender que muchos de estos tónicos combinaban perfume, alcohol y aceites para producir una sensación cosmética de frescura, brillo o fijación. Por eso, este aviso de 1917 vale mucho más que como simple publicidad. Es una pequeña ventana a la cultura material de la época: al mundo del tocador, de los productos milagrosos, de la estética femenina idealizada y de una industria cosmética que ya sabía vender no solo un preparado, sino también una promesa de distinción. El Tricófero de Barry no ofrecía solo un tónico para el cabello: vendía una imagen de belleza y modernidad que, como tantas otras de su tiempo, buscaba fascinar al público mucho antes de que existiera la publicidad contemporánea tal como la conocemos. #TricóferoDeBarry #PublicidadAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDelCabello #AvisosDeÉpoca #BellezaAntigua #HistoriaDelConsumo #CosméticaHistórica #VintageAdvertising #AntiqueAd #HairTonic #BeautyHistory #HistoricAdvertising #ToiletArticles #ArchiveMemory #History, #HistoryLovers, #HistoryFacts, #HistoryBuff, #Historical, #HistoricalPhotography, #HistoricalImages, #HistoricalPhotos, #Vintage, #VintageStyle, #VintagePhoto, #VintagePhotography, #Retro, #OldPhotos, #OldPicture, #Archive, #Archives, #PhotoArchive, #BlackAndWhitePhotography, #Photography

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