El 9 de agosto de 1914, mientras Europa comenzaba a hundirse en la Primera Guerra Mundial, la Argentina vivió una transición presidencial marcada por la muerte. Ese día falleció en Buenos Aires el presidente Roque Sáenz Peña, gravemente enfermo desde hacía tiempo, y la conducción definitiva del Poder Ejecutivo pasó a su vicepresidente, Victorino de la Plaza, quien completaría el mandato hasta el 12 de octubre de 1916. La sucesión fue constitucional y no tomó por sorpresa al gobierno: debido al deterioro de la salud de Sáenz Peña, De la Plaza ya venía ejerciendo interinamente el Poder Ejecutivo desde octubre de 1913. Victorino de la Plaza tenía entonces 73 años. Nacido en Salta el 2 de noviembre de 1840, había estudiado Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1868, y acumulaba una extensa experiencia como funcionario, ministro de Hacienda, diplomático y vicepresidente. No llegaba, por lo tanto, como una figura improvisada: conocía desde hacía décadas los engranajes políticos, económicos y financieros del Estado argentino. Pero recibió el poder en uno de los momentos internacionales más delicados que podía imaginarse. Su administración sostuvo la neutralidad argentina durante la Primera Guerra Mundial, mientras el conflicto alteraba rutas comerciales, movimientos de capital y mercados de exportación. La crisis internacional golpeó también al sistema financiero argentino: en 1914 se suspendió la convertibilidad de papel por oro de la Caja de Conversión, en medio de una severa crisis bancaria y comercial desencadenada por el nuevo escenario mundial. Su presidencia, sin embargo, terminó siendo mucho más que una administración de emergencia. Durante aquellos dos años se sancionó la Ley 9.688 de Accidentes del Trabajo, uno de los grandes antecedentes de la legislación laboral argentina; se creó la Comisión Nacional de Casas Baratas, se impulsó la Caja Nacional de Ahorro Postal y se firmó el denominado Tratado ABC entre Argentina, Brasil y Chile. Casa Rosada también destaca el crecimiento de talleres industriales y metalúrgicos durante un período en el que las dificultades para importar productos europeos estimularon nuevas actividades manufactureras locales. Pero posiblemente su decisión política más trascendente haya sido no desandar la reforma electoral de Roque Sáenz Peña. La Ley 8.871 había establecido en 1912 el sufragio secreto y obligatorio para los ciudadanos varones argentinos incluidos en el padrón, sustituyendo mecanismos electorales que durante décadas habían facilitado presiones, fraude y manipulación. Era una reforma profunda, aunque todavía incompleta: las mujeres, los extranjeros no naturalizados y los habitantes de los Territorios Nacionales, entre otros sectores, continuaban excluidos del sufragio nacional. De la Plaza pudo haber intentado frenar aquella transformación. No lo hizo. Su gobierno garantizó la aplicación del nuevo régimen electoral y bajo su presidencia se celebraron las elecciones de 1916, ganadas por Hipólito Yrigoyen. El resultado terminó con la prolongada hegemonía presidencial del orden conservador y abrió una nueva etapa política argentina. El 12 de octubre de 1916, De la Plaza entregó constitucionalmente el mando a Yrigoyen. Hay algo particularmente simbólico en aquella presidencia. Victorino de la Plaza llegó definitivamente al poder por la muerte de un presidente, gobernó mientras el mundo atravesaba una guerra gigantesca y terminó entregando la banda presidencial al ganador de una elección que modificó para siempre el mapa político argentino. Entre Sáenz Peña y Yrigoyen, entre el viejo sistema político y la ampliación de la participación electoral, quedó Victorino de la Plaza: un presidente de transición que debió administrar uno de los cambios institucionales más profundos de la Argentina moderna. #VictorinoDeLaPlaza #RoqueSaenzPeña #9DeAgosto #Argentina1914 #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #LeySaenzPeña #HipolitoYrigoyen #CongresoNacional #PrimeraGuerraMundial #HistoriaPolitica #BuenosAires #ArchivoGeneralDeLaNacion #MendozAntigua #VictorinoDeLaPlaza #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #OnThisDay #PoliticalHistory #WorldWarOne #WWI #ArgentinePresidents #DemocracyHistory #HistoricArgentina #HistoryMatters
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jueves, 9 de agosto de 2018
9 DE AGOSTO DE 1914: MURIÓ SÁENZ PEÑA Y EL PODER CAMBIÓ DE MANOS — VICTORINO DE LA PLAZA ASUMIÓ UNA ARGENTINA QUE ENTRABA EN LA ERA DEL VOTO SECRETO Y ENFRENTABA UNA GUERRA MUNDIAL
El 9 de agosto de 1914, mientras Europa comenzaba a hundirse en la Primera Guerra Mundial, la Argentina vivió una transición presidencial marcada por la muerte. Ese día falleció en Buenos Aires el presidente Roque Sáenz Peña, gravemente enfermo desde hacía tiempo, y la conducción definitiva del Poder Ejecutivo pasó a su vicepresidente, Victorino de la Plaza, quien completaría el mandato hasta el 12 de octubre de 1916. La sucesión fue constitucional y no tomó por sorpresa al gobierno: debido al deterioro de la salud de Sáenz Peña, De la Plaza ya venía ejerciendo interinamente el Poder Ejecutivo desde octubre de 1913. Victorino de la Plaza tenía entonces 73 años. Nacido en Salta el 2 de noviembre de 1840, había estudiado Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1868, y acumulaba una extensa experiencia como funcionario, ministro de Hacienda, diplomático y vicepresidente. No llegaba, por lo tanto, como una figura improvisada: conocía desde hacía décadas los engranajes políticos, económicos y financieros del Estado argentino. Pero recibió el poder en uno de los momentos internacionales más delicados que podía imaginarse. Su administración sostuvo la neutralidad argentina durante la Primera Guerra Mundial, mientras el conflicto alteraba rutas comerciales, movimientos de capital y mercados de exportación. La crisis internacional golpeó también al sistema financiero argentino: en 1914 se suspendió la convertibilidad de papel por oro de la Caja de Conversión, en medio de una severa crisis bancaria y comercial desencadenada por el nuevo escenario mundial. Su presidencia, sin embargo, terminó siendo mucho más que una administración de emergencia. Durante aquellos dos años se sancionó la Ley 9.688 de Accidentes del Trabajo, uno de los grandes antecedentes de la legislación laboral argentina; se creó la Comisión Nacional de Casas Baratas, se impulsó la Caja Nacional de Ahorro Postal y se firmó el denominado Tratado ABC entre Argentina, Brasil y Chile. Casa Rosada también destaca el crecimiento de talleres industriales y metalúrgicos durante un período en el que las dificultades para importar productos europeos estimularon nuevas actividades manufactureras locales. Pero posiblemente su decisión política más trascendente haya sido no desandar la reforma electoral de Roque Sáenz Peña. La Ley 8.871 había establecido en 1912 el sufragio secreto y obligatorio para los ciudadanos varones argentinos incluidos en el padrón, sustituyendo mecanismos electorales que durante décadas habían facilitado presiones, fraude y manipulación. Era una reforma profunda, aunque todavía incompleta: las mujeres, los extranjeros no naturalizados y los habitantes de los Territorios Nacionales, entre otros sectores, continuaban excluidos del sufragio nacional. De la Plaza pudo haber intentado frenar aquella transformación. No lo hizo. Su gobierno garantizó la aplicación del nuevo régimen electoral y bajo su presidencia se celebraron las elecciones de 1916, ganadas por Hipólito Yrigoyen. El resultado terminó con la prolongada hegemonía presidencial del orden conservador y abrió una nueva etapa política argentina. El 12 de octubre de 1916, De la Plaza entregó constitucionalmente el mando a Yrigoyen. Hay algo particularmente simbólico en aquella presidencia. Victorino de la Plaza llegó definitivamente al poder por la muerte de un presidente, gobernó mientras el mundo atravesaba una guerra gigantesca y terminó entregando la banda presidencial al ganador de una elección que modificó para siempre el mapa político argentino. Entre Sáenz Peña y Yrigoyen, entre el viejo sistema político y la ampliación de la participación electoral, quedó Victorino de la Plaza: un presidente de transición que debió administrar uno de los cambios institucionales más profundos de la Argentina moderna. #VictorinoDeLaPlaza #RoqueSaenzPeña #9DeAgosto #Argentina1914 #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #LeySaenzPeña #HipolitoYrigoyen #CongresoNacional #PrimeraGuerraMundial #HistoriaPolitica #BuenosAires #ArchivoGeneralDeLaNacion #MendozAntigua #VictorinoDeLaPlaza #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #OnThisDay #PoliticalHistory #WorldWarOne #WWI #ArgentinePresidents #DemocracyHistory #HistoricArgentina #HistoryMatters
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