Cada 1 de agosto, personas e instituciones de numerosos países conmemoran el c, una fecha nacida con una idea tan sencilla como poderosa: recordar que los calendarios no deberían estar dedicados únicamente a guerras, tragedias, muertes o conflictos, sino también a los sentimientos capaces de acercar a los seres humanos. El origen suele situarse en 2010 y se vincula con el gestor cultural colombiano Alfonso Becerra, quien impulsó la creación de una jornada dedicada a reconocer, vivir y compartir la alegría. Sin embargo, existe una precisión histórica interesante: el programa documental del Primer Congreso Nacional de Gestión Cultural Chileno, realizado en Santiago en noviembre de 2011, registra oficialmente la participación de Becerra con la exposición “Colombia: Entre EL CARTEL y la Alegría”. Una crónica publicada poco después confirma que allí presentó el proyecto, en el que ya trabajaba desde hacía más de tres años. Por eso, la iniciativa probablemente comenzó a gestarse alrededor de 2008, empezó a difundirse hacia 2010 y obtuvo una importante presentación internacional en Chile durante 2011. La propuesta fue adoptada progresivamente en países como Colombia, Chile, Argentina, Brasil y México. No debe confundirse con el Día Internacional de la Felicidad, establecido oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas para el 20 de marzo. El 1 de agosto es una celebración cultural y ciudadana centrada específicamente en la alegría y en su capacidad para fortalecer los vínculos humanos. Pero ¿qué es realmente la alegría? No es una felicidad permanente ni la obligación de sonreír cuando la vida duele. Es una emoción positiva que puede aparecer de manera intensa y pasajera ante un encuentro, una noticia, una canción, un recuerdo, una comida compartida o la superación de una dificultad. Puede expresarse mediante una sonrisa, una carcajada, un abrazo, lágrimas, aplausos, saltos o incluso a través de una silenciosa sensación de paz. Cada persona posee su propio mapa de la alegría: para algunos será contemplar la montaña; para otros, escuchar la risa de un niño, caminar entre árboles, reencontrarse con un amigo, bailar, cocinar, acariciar a un animal o regresar al hogar. La ciencia también ha estudiado su importancia. Las emociones positivas cotidianas pueden ampliar momentáneamente nuestra atención, favorecer pensamientos más flexibles y contribuir, con el tiempo, a construir recursos psicológicos y sociales. Una investigación publicada en la revista Emotion encontró además una asociación entre la experiencia frecuente de emociones positivas, el aumento de la resiliencia y una mayor satisfacción con la vida. Esto no significa que la alegría cure enfermedades ni que debamos ocultar la tristeza, sino que esos pequeños momentos luminosos pueden ayudarnos a recuperar fuerzas y enfrentar mejor las adversidades. Celebrar este día tampoco exige grandes gastos ni acontecimientos extraordinarios. Puede consistir en llamar a alguien que está solo, escuchar esa canción que despierta recuerdos, preparar una comida especial, caminar al aire libre, jugar, agradecer, abrazar, visitar a un ser querido o regalar una sonrisa sincera. La Organización Mundial de la Salud reconoce que el bienestar emocional, las actividades agradables y las relaciones significativas forman parte de una vida mentalmente saludable y ayudan a las personas a afrontar las tensiones cotidianas y participar activamente en su comunidad. También es importante recordar que nadie tiene el deber de sentirse alegre todo el tiempo. La tristeza, el enojo, el miedo y el duelo son emociones humanas necesarias. Convertir la felicidad en una exigencia puede producir culpa y frustración. La verdadera invitación de esta fecha no es fingir una sonrisa, sino reconocer la alegría cuando aparece, permitirnos disfrutarla y compartirla sin negar aquello que nos duele. Este 1 de agosto, quizá la mejor manera de celebrar sea detenerse por un instante y preguntarse: ¿qué pequeñas cosas todavía consiguen encender nuestra vida? Porque una alegría compartida no se divide: se expande. Puede comenzar con una canción, un abrazo o una palabra amable y terminar iluminando el día de alguien que necesitaba una razón para volver a sonreír. #DíaMundialDeLaAlegría #DíaDeLaAlegría #Alegría #PrimeroDeAgosto #EmocionesPositivas #BienestarEmocional #Sonreír #CompartirAlegría #CelebrarLaVida #HistoriasQueInspiran #WorldJoyDay #JoyDay #ChooseJoy #ShareJoy #PositiveEmotions #EmotionalWellbeing #CelebrateLife #SpreadHappiness
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lunes, 1 de agosto de 2022
1 DE AGOSTO: EL DÍA EN QUE EL MUNDO CELEBRA SU EMOCIÓN MÁS LUMINOSA — LA ALEGRÍA QUE RESISTE, SANA Y SE MULTIPLICA
Cada 1 de agosto, personas e instituciones de numerosos países conmemoran el c, una fecha nacida con una idea tan sencilla como poderosa: recordar que los calendarios no deberían estar dedicados únicamente a guerras, tragedias, muertes o conflictos, sino también a los sentimientos capaces de acercar a los seres humanos. El origen suele situarse en 2010 y se vincula con el gestor cultural colombiano Alfonso Becerra, quien impulsó la creación de una jornada dedicada a reconocer, vivir y compartir la alegría. Sin embargo, existe una precisión histórica interesante: el programa documental del Primer Congreso Nacional de Gestión Cultural Chileno, realizado en Santiago en noviembre de 2011, registra oficialmente la participación de Becerra con la exposición “Colombia: Entre EL CARTEL y la Alegría”. Una crónica publicada poco después confirma que allí presentó el proyecto, en el que ya trabajaba desde hacía más de tres años. Por eso, la iniciativa probablemente comenzó a gestarse alrededor de 2008, empezó a difundirse hacia 2010 y obtuvo una importante presentación internacional en Chile durante 2011. La propuesta fue adoptada progresivamente en países como Colombia, Chile, Argentina, Brasil y México. No debe confundirse con el Día Internacional de la Felicidad, establecido oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas para el 20 de marzo. El 1 de agosto es una celebración cultural y ciudadana centrada específicamente en la alegría y en su capacidad para fortalecer los vínculos humanos. Pero ¿qué es realmente la alegría? No es una felicidad permanente ni la obligación de sonreír cuando la vida duele. Es una emoción positiva que puede aparecer de manera intensa y pasajera ante un encuentro, una noticia, una canción, un recuerdo, una comida compartida o la superación de una dificultad. Puede expresarse mediante una sonrisa, una carcajada, un abrazo, lágrimas, aplausos, saltos o incluso a través de una silenciosa sensación de paz. Cada persona posee su propio mapa de la alegría: para algunos será contemplar la montaña; para otros, escuchar la risa de un niño, caminar entre árboles, reencontrarse con un amigo, bailar, cocinar, acariciar a un animal o regresar al hogar. La ciencia también ha estudiado su importancia. Las emociones positivas cotidianas pueden ampliar momentáneamente nuestra atención, favorecer pensamientos más flexibles y contribuir, con el tiempo, a construir recursos psicológicos y sociales. Una investigación publicada en la revista Emotion encontró además una asociación entre la experiencia frecuente de emociones positivas, el aumento de la resiliencia y una mayor satisfacción con la vida. Esto no significa que la alegría cure enfermedades ni que debamos ocultar la tristeza, sino que esos pequeños momentos luminosos pueden ayudarnos a recuperar fuerzas y enfrentar mejor las adversidades. Celebrar este día tampoco exige grandes gastos ni acontecimientos extraordinarios. Puede consistir en llamar a alguien que está solo, escuchar esa canción que despierta recuerdos, preparar una comida especial, caminar al aire libre, jugar, agradecer, abrazar, visitar a un ser querido o regalar una sonrisa sincera. La Organización Mundial de la Salud reconoce que el bienestar emocional, las actividades agradables y las relaciones significativas forman parte de una vida mentalmente saludable y ayudan a las personas a afrontar las tensiones cotidianas y participar activamente en su comunidad. También es importante recordar que nadie tiene el deber de sentirse alegre todo el tiempo. La tristeza, el enojo, el miedo y el duelo son emociones humanas necesarias. Convertir la felicidad en una exigencia puede producir culpa y frustración. La verdadera invitación de esta fecha no es fingir una sonrisa, sino reconocer la alegría cuando aparece, permitirnos disfrutarla y compartirla sin negar aquello que nos duele. Este 1 de agosto, quizá la mejor manera de celebrar sea detenerse por un instante y preguntarse: ¿qué pequeñas cosas todavía consiguen encender nuestra vida? Porque una alegría compartida no se divide: se expande. Puede comenzar con una canción, un abrazo o una palabra amable y terminar iluminando el día de alguien que necesitaba una razón para volver a sonreír. #DíaMundialDeLaAlegría #DíaDeLaAlegría #Alegría #PrimeroDeAgosto #EmocionesPositivas #BienestarEmocional #Sonreír #CompartirAlegría #CelebrarLaVida #HistoriasQueInspiran #WorldJoyDay #JoyDay #ChooseJoy #ShareJoy #PositiveEmotions #EmotionalWellbeing #CelebrateLife #SpreadHappiness
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